ESPECIAL DBSNL /// Kamakiri // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: Pandemia

Kamakiri // Parte I: Pandemia

“He conseguido uno de esos libros que tanto le gustan.”


En un mundo remoto azotado por una terrible pandemia parasitaria, un doctor trabaja para encontrar una cura en el sótano de una cabaña de madera en la montaña. El lugar ha sido convertido en un improvisado laboratorio, adaptado de la mejor manera posible. Cortinas de plástico semitransparente dividen el habitáculo en distintas zonas, y una docena de mesas metálicas llenas de frascos de cristal y probetas selladas están repartidos por el sótano, conformando distintas estaciones de trabajo.

El doctor, vestido con una bata blanca y llevando una mascara aislante, trabaja en una cura para la enfermedad que azota el planeta.

Una tos aguda en el piso de arriba interrumpe al científico, que no duda en abandonar sus experimentos. El personaje camina hasta uno de los \”box\” formados con las cortinas y se quita la bata, avanza hasta el siguiente y se desnuda, y continúa hasta un tercero, en el rincón del sótano, donde hay una vieja ducha, y procede a lavarse con productos químicos desinfectantes y un áspero estropajo. Su piel está seca y quebradiza por el abuso de ese tipo de productos, y el poco cabello que le queda se cae a mechones.

En unos minutos, el doctor se ha cambiado de ropa, ahora vestido con ropa de calle, y ha subido a la vivienda, donde su hija pequeña se ha despertado y se ha sentado delante de la venta, desde donde contempla el paisaje exterior.

– “¿Ya te has despertado?” – pregunta el doctor. – “Es muy pronto. Aún puedes dormir un rato más, si quieres.”

– “Tengo hambre.” – responde la niña.

– “Está bien.” – sonríe su padre. – “Te prepararé el desayuno.”

El doctor abre una despensa casi vacía. Comida enlatada, alimentos conservados en tarros de cristal, sacos de cereales y legumbres. El hombre agarra un bote de mermelada y regresa a la cocina, pero el horror le invade al encontrar a la pequeña desfallecida en el suelo.

– “¡Cariño!” – grita mientras corre a socorrerla. 

El hombre abraza a su hija, que no responde.

– “¡Despierta!” – exclama, mientras la sacude intentando que reaccione. – “No me hagas esto…” – suplica. – “Tú también no…” – llora.

Cinco años después del terrible suceso, el médico, vestido con una bata negra y una máscara de gas, camina por las calles de una ciudad vacía con una bandolera colgada. Solo unos pocos se atreven a salir de sus casas, siempre ataviados con máscaras y equipamiento aislante.

El doctor camina por las calles de la metrópolis hasta un barrio de chabolas. En este lugar, mucha gente no lleva protección. Algunos se cubren la boca con pañuelos, pero es inútil. Su fatal destino es cuestión de tiempo.

El hombre se adentra en el barrio hasta encontrarse con un tipo esperando en una esquina. Un individuo vestido con un traje de repartidor y una mascarilla con doble filtro. El personaje tiene la tez color salmón, ojos rasgados, orejas puntiagudas y labios rosados, y carga con un carrito de reparto. 

– “Buenos días, Dr. Kamakiri” – saluda el misterioso individuo.

– “¿Qué tienes para mí, Monaka?” – pregunta el doctor.

– “He conseguido uno de esos libros que tanto le gustan.” – dice el repartidor, entregándole el documento. – “Viene de las ruinas del planeta Aknon.”

– “¿Es original?” – pregunta Kamakiri, que ojea rápidamente el documento.

– “El coleccionista que lo compró, lo pagó a ese precio.” – responde Monaka. – “Y no estará contento cuando se entere que su paquete se ha extraviado…”

Kamakiri guarda el libro en su mochila.

– “Gracias” – dice el doctor, que de otro compartimento de la misma bolsa saca cuatro viales de una sustancia azul celeste. – “Con esto tendréis para dos meses. He mejorado la fórmula.”

– “Quince días por vial…” – murmura el repartidor. – “Esto es todo lo que tenemos, ¿eh?”

– “Es todo lo que he logrado.” – responde el doctor.

– “Es mejor que nada.” – suspira Monaka. – “Gracias.” – añade guardando los viales. – “Espero poder tener algo nuevo para ti antes.”

– “Lo mismo digo.” – dice el doctor. – “Nos vemos en dos meses.”

Los dos individuos se separan. El repartidor debe seguir con su trabajo, y el doctor regresa a casa.

Horas más tarde, Kamakiri, en su laboratorio, realiza fotografías al libro comprado a través de un contenedor aislante de metacrilato con guantes, para poder estudiarlo mejor.

En el documento se narran las leyendas del planeta Aknon y una vieja civilización que recuerda a los antiguos egipcios de la Tierra. En el libro vienen descritos antiguos ritos mágicos en los que se sana a los enfermos y se resucita a los muertos.

El doctor sigue sacando fotografías cuando algo le llama la atención.

– “Otra vez estos símbolos…” – murmura Kamakiri. – “El ojo pintado y el pájaro… Los he visto antes.”

Kamakiri se acerca a su ordenador y recorre todos sus archivos hasta encontrar lo que busca. El ojo y el pájaro aparecen en otras obras de civilizaciones lejanas en el tiempo y el espacio.

El médico lee con atención los documentos, comparando los relatos y deteniéndose a tomar apuntes cuando lo cree necesario, pero no se deja llevar por la esperanza. Hasta ahora, todos los textos antiguos que ha encontrado han resultado no ser más que patrañas. 

Finalmente, tras horas de trabajo sin descanso, Kamakiri ha reunido toda la información que considera relevante, combinando todos los relatos para revelar un a hilo común entre ellos; Las historias narran la llegada de una Diosa alada que trajo prosperidad a esos planetas mediante poderes desconocidos. 

Los textos describen a una mujer tan bella que era capaz de doblegar ejércitos con una mirada. Ningún hombre era capaz de sobrevivir al mero roce de sus labios.

Esta mujer era adorada como una Reina en cada civilización que visitaba y alabada por la prosperidad que traía, pero pronto se convertía en una tirana que doblegaba la voluntad de los que estaban a su mando para que la complacieran con exigencias cada vez más exquisitas, esclavizando con chantajes al pueblo que antes la ensalzó hasta que estos no eran capaces de satisfacerla. Entonces, ella se marchaba y dejaba esa civilización al borde del colapso. 

Pero en Aknon, el relato tiene un final distinto. Un hombre se alzó de entre el sometido pueblo para enfrentarse a la Diosa opresora. La leyenda narra que el guerrero mató a la Diosa trece veces en un épico combate que duró cinco días, pero la muerte era extraña para esa mujer. La Diosa fue finalmente sellada con vida en un ataúd dorado en el interior de un gran templo que antes había sido alzado en su honor.

El doctor, sorprendido ante tal hallazgo, se sienta en su silla para intentar calmarse. Su mente le dice que es solo una leyenda, pero su corazón llora por una oportunidad de descubrir la fuente de ese poder. Una magia que podría traer de vuelta a su hija.

El hombre se acerca a dos sarcófagos de criogenización. A través del cristal de uno de ellos puede verse el helado rostro de la niña. El doctor acaricia a su hija a través del frío vidrio.

Tras dos largos meses de preparativos, Kamakiri está listo para emprender su viaje. Con su traje de aislamiento puesto, el doctor se dirige de nuevo a la ciudad, al encuentro con el repartidor, que ya le espera en el lugar de siempre.

– “Hola, Doctor Kamakiri” – saluda Monaka. – “Creo que…”

– “Tenemos que hablar” – le interrumpe el médico. – “¿Cuánto quieres por llevarme a Aknon?”

– “¿Qué?” – se extraña el repartidor. – “¿Aknon?”

– “Tengo que investigar un viejo templo.” – dice Kamakiri. – “Puede ser importante. Podría ser la respuesta a…”

– “Lo siento, doctor, pero…” – interviene Monaka, pero enseguida vuelve a ser interrumpido.

– “Tengo más viales.” – dice Kamakiri, algo agitado. – “Y si esto sale bien…”

– “No se trata de eso, doctor. Verá…” – intenta explicarse el repartidor.

– “¡¿Es que no quieres salvar a tu familia?!” – se enfada el doctor.

– “Mi esposa ha muerto.” – revela Monaka. 

Kamakiri se queda en silencio.

– “Lo siento, doctor.” – dice Monaka. – “Pero nuestros negocios terminan aquí.” – dice Monaka. – “Le deseo mucha suerte.”

– “¿Y si…?” – le agarra del brazo el médico. – “¿Y si hubiera una forma de traerla de vuelta?”

Monaka mira confuso al doctor.

– “¿De qué está hablando?” – le pregunta al científico.

– “Creo que…” – dice Kamakiri. – “Creo que en Aknon se oculta un poder con el que se puede resucitar a los muertos.”

El repartidor se queda sin palabras.

– “¿Lo dices en serio?” – le pregunta Monaka, incrédulo, pero esperanzado.

– “Necesito llegar a Aknon.” – insiste Kamakiri. – “Llévame allí y lo descubriremos.”

En unos minutos, los dos personajes han subido a la nave de reparto de Monaka.


El repartidor se agacha bajo el panel de comandos y con un destornillador abre una caja de cables.

– “¿Qué estás haciendo?” – pregunta el doctor.

– “Todas nuestras naves llevan una baliza rastreadora para seguir las entregas.” – dice Monaka. – “Si quieres ir a Aknon, vamos a tener que librarnos de esto.”

En unos minutos, Monaka y Kamakiri parten hacia el misterioso planeta en busca de una forma de resucitar a sus seres queridos.

ESPECIAL DBSNL /// Futuro Imperfecto // Universo 5 / Parte VI: Huída desesperada

Futuro Imperfecto / Parte VI: Huída desesperada
“¡¿La máquina del tiempo?!”


Trunks ha aterrizado en el jardín de la Corporación Cápsula y entra apresuradamente en el taller, donde Bulma se encuentra trabajando en su ordenador.

– “¡Trunks!” – se asusta su madre al verle tan nervioso. – “¡¿Qué ha pasado?!”
– “¡Es terrible!” – responde el mestizo. – “Tenemos que irnos de aquí…”

Trunks busca entre los cajones del escritorio hasta encontrar la cápsula que buscaba.

– “¡Aquí está!” – exclama el muchacho.
– “¿Qué ocurre?” – insiste su madre.

El mestizo agarra a su madre del brazo y tira de ella, llevándola al jardín.

– “¡Trunks! ¡Me asustas!” – dice ella. – “¡Dime lo que pasa!”
– “¡No tenemos tiempo!” – replica Trunks.

El muchacho activa la cápsula y hace que se materialice la máquina del tiempo.

– “¡¿La máquina del tiempo?!” – dice Bulma.
– “No debería poder seguirnos.” – dice Trunks, mientras lanza su espada al interior de la máquina. – “Y con suerte, puede que Son Gohan, papá y los demás puedan ayudarnos… O al menos podremos advertirles.”

Bulma agarra a Trunks por el brazo, intentando calmarle y hacer que se centre.

– “¡Trunks!” – dice mientras tira de su chaqueta. – “Trunks… Escúchame, hijo…” – insiste. – “Dime de qué estamos huyendo.”

De repente, una voz interrumpe la escena.

– “De mí” – dice Freezer, que ha aparecido en el jardín junto a Mojito.
– “Ese es…” – se asusta Bulma.

Trunks se transforma en Súper Saiyajín y se coloca frente a su madre para protegerla.

– “Métete en la máquina y márchate” – dice Trunks.
– “Pero, Trunks…” – dice su madre, preocupada.
– “¡HAZLO!” – insiste el mestizo.

Bulma empieza a escalar la máquina.

Trunks se abalanza sobre Freezer, pero el tirano alza su mano y detiene al mestizo en el aire con su poder mental, para después lanzarle contra el edificio de la Corporación Cápsula, que se derrumba parcialmente sobre él.

Bulma se prepara para entrar en la máquina del tiempo, pero Freezer fija su mirada en ella.

– “No irás a ninguna parte.” – dice el tirano.

Trunks sale de los escombros y ve cómo Freezer apunta a Bulma con su dedo índice y lanza un rayo mortal que atraviesa el pecho de la mujer.

– “¡NOOOO!” – grita Trunks.

Bulma se precipita contra el suelo desde lo alto de la máquina del tiempo.

– “Jojojo” – ríe Freezer.

Trunks, agachada la cabeza para apartar la mirada de tan dolorosa escena. El mestizo aprieta sus puños con rabia mientras sus ojos se llenan de lágrimas que pronto se derraman por sus mejillas.

– “No… Mamá…” – llora el mestizo. – “Lo siento…”

Freezer se fija de nuevo en Trunks.

– “Ahora solo falta…” – dice el tirano.

En el interior de Trunks, algo se rompe. Freezer y Mojito pueden sentirlo. El poder del mestizo estalla. Su cabello se eriza aún más y su aura se vuelve violenta. Decenas de rayos de energía chasquean a su alrededor.

– “Pero, ¿qué demonios…?” – se sorprende el tirano.
– “¡TE MATARÉ, FREEZER!” – grita Trunks.

El mestizo extiende sus brazos hacia los lados y después apunta al demonio del frío. 

– “¡¡FINAL FLASH!!” – exclama Trunks al utilizar la técnica de su padre.

Freezer, que no esperaba un poder como ese, recibe el impacto directo del ataque y es empujado por él. El \”Final Flash\” provoca la destrucción de gran parte de la ciudad hasta que se eleva y se pierde en el espacio.

Mojito asiste a la escena sin perder su sonrisa habitual.

– “Muy interesante…” – murmura el ángel.

Trunks se acerca a su madre, a la que le queda solo un aliento de vida.

– “Mamá… mamá…” – repite el muchacho. – “Lo siento…”

Bulma alza su mano y acaricia el rostro de su hijo.

– “¿Eres tú, Vegeta?” – dice con una melancólica sonrisa antes de expirar.

Trunks solloza mientras abraza el cuerpo de su madre.

– “Lo siento… Lo siento” – repite el mestizo. – “Buscaré ayuda…”

En el espacio, Freezer logra apartarse de la trayectoria del ataque.

– “Ese maldito mono…” – refunfuña furioso.

Trunks se sube a la máquina del tiempo e introduce las coordenadas.

La nave se eleva lentamente y empieza a brillar.

De repente, Freezer reaparece en el jardín de la Corporación Cápsula.

– “Maldito seas…” – gruñe el tirano, que pronto se da cuenta de que la máquina está apunto de iniciar su viaje.

Freezer se apresura en lanzar un ataque de ki hacia Trunks, pero justo en el momento del impacto, la máquina del tiempo desaparece.

En el Universo 7, en la Corporación Cápsula, Bulma se encuentra tomando un refresco en el patio mientras mece la cuna de su hija cuando, de repente, de la nada aparece en el cielo la máquina del tiempo.

En el Universo 5, Freezer está frustrado y confuso con lo ocurrido.

– “Ha huido a otra línea temporal, señor Freezer” – le explica Mojito.
– “¿Hay algún modo de seguirle?” – pregunta Freezer.

Una pícara sonrisa se dibuja en el rostro del ángel.

ESPECIAL DBSNL /// Futuro Imperfecto // Universo 5 / Parte V: El retorno de F

Futuro Imperfecto / Parte V: El retorno de F
“¿Interrumpo?”


La nave de Babidí ha saltado por los aires, dejando un gran cráter repleto de escombros metálicos.

Trunks y Shin han salido a la superficie.

– “¿Se encuentra bien, Kaioshin?” – pregunta Trunks al Dios del Este.
– “Estoy bien…” – responde Shin, preocupado por las consecuencias que ha podido tener la explosión.

De repente, Dabra toma tierra frente a ellos.

– “No hemos terminado.” – dice el demonio.

En ese instante, Babidí sale flotando de entre la humareda, envuelto en una barrera protectora de energía.

– “¡¿QUÉ SE SUPONE QUE HACES?!” – grita furioso el brujo. – “¡¿ES QUE QUIERES ARRUINAR MIS PLANES?! ¡¿ES QUE QUIERES MATARME?!

Babidí desciende hasta el suelo.

– “Espero que el monstruo Bu se encuentre bien, ahí abajo…” – murmura el mago, preocupado.

Shin da un paso al frente e increpa a Babidí.

– “¡Sin la nave, ya no puedes reunir energía para tu monstruo!” – se burla Shin. – “¡Has perdido!”

Babidí aprieta los dientes, frustrado y furioso.

– “¡MÁTALOS, DABRA!” – grita Babidí. – “¡MÁTALOS A TODOS!”

Dabra hace crujir sus puños y su cuello.

– “Mataré al muchacho con gusto” – dice Dabra. – “Pero el Kaioshin no es mi problema.”
– “¡¿CÓMO DICES?!” – responde Babidí, al ver que el demonio no obedece sus órdenes.
– “Me he hartado de obedecer tus órdenes.” – sentencia Dabra.

Trunks esboza una media sonrisa al escuchar al diablo.

– “Yo me encargaré de Dabra” – dice Trunks. – “¿Puede encargarse del brujo?” – le pregunta a Shin.
– “Está bien.” – asiente Shin. – “Buena suerte, Trunks.”

Trunks y Dabra embisten el uno contra el otro y se enzarzan en un violento intercambio de golpes.

Shin y Babidí se miran a los ojos.

– “Voy a terminar lo que mi padre empezó” – dice el brujo.
– “Fracasarás como él” – responde Shin.

El Kaioshin proyecta un cañonazo de ki con sus ojos, pero el brujo alza su barrera protectora.

Shin se eleva y materializa sobre su mano un cubo de hierro katchín que lanza contra Babidí.

El trozo de metal impacta contra el suelo. El brujo ha desaparecido. Era un señuelo.

Babidí aparece detrás de Shin e invoca un extraño material viscoso que proyecta contra el Dios, sobre el que sacude una descarga eléctrica. 

– “¡AAAH!” – grita el Kaioshin.

Shin consigue reunir fuerzas para emitir un estallido de energía y librarse del ataque del brujo.

Mientras tanto, sobre la montaña desde la que los Kaioshin y Trunks espiaban al brujo antes de entrar en su nave, ahora adornada con la estatua de Kibito, dos personajes observan la escena.

– “Parece que hemos llegado justo a tiempo” – dice Mojito.
– “No hay duda…” – responde Freezer, vestido con los ropajes de Hakaishin, mientras aprieta sus puños con rabia. – “Es un Súper Saiyajín…” – añade fijándose en Trunks.

Shin siente la presencia del Dios de la Destrucción y se detiene al instante. Nunca había sentido un poder así.

– “¿Quién es?” – se pregunta el Kaioshin. – “Este poder…”

En la cima de la montaña, Freezer se presenta.

– “¿Interrumpo?” – fanfarronea el tirano.

Los combates cesan. Dabra, Trunks, Shin y Babidí miran a los recién llegados.

– “El Hakaishin…” – murmura Babidí, aterrado. – “¡Y su ángel!”
– “Maldita sea…” – refunfuña Dabra, que conoce las historias sobre los Dioses.
– “¿Hakaishin?” – repite Shin, que no sale de su asombro. – “Pero, ese es…”
– “¿F…?” – tartamudea Trunks. – “¡¿Freezer?!”

El demonio del frío sonríe.

– “¿Me conoces?” – se sorprende el tirano.
– “Te he matado en otro tiempo.” – responde Trunks, desafiante.
– “¡Qué interesante!” – exclama Freezer. – “¡Jojojo!”

Babidí mira de reojo a Shin, al que ve confuso.

– “Parece que no se conocen…” – piensa el brujo. – “Esto explica porqué ha venido sólo.”

Freezer continúa su presentación.

– “Veréis…” – dice el demonio del frío. – “Ahora soy el Dios de la Destrucción.” – explica. – “Y como tal, tengo unas tareas que cumplir.”

Trunks, disimuladamente, con su mirada localiza su espada, que con la explosión ha salido disparada y se encuentra ensartada en el suelo a unos metros de distancia de donde se encuentran.

Freezer sigue hablando.

– “El brujo y el demonio suponen un peligro para el universo… o eso me han dicho.” – explica el tirano. – “Sea como sea, debo eliminarlos.”

Babidí se arrodilla al oir al demonio.

– “¡CLEMENCIA!” – suplica el brujo.

Freezer, sin ni tan solo mirarlo, le apunta con el dedo y utiliza su poder mental para elevarlo en el cielo y hacerlo estallar.

Trunks, Dabra y Shin se quedan boquiabiertos ante el poder del tirano. La \”M\” se borra lentamente de la frente del diablo.

– “Pero ahí no acaba mi tarea…” – continúa Freezer. – “Tengo entendido que el saiyajín ha alterado el curso de la historia con una máquina del tiempo, así que merece ser castigado.”
– “Deja de poner excusas, Freezer.” – le interrumpe Trunks. – “Eres un ser miserable. ¿Quieres aprovechar tu nuevo título para enfrentarte a mí? ¡Adelante!”

Trunks se envuelve en su aura de Súper Saiyajín.

Shin da un paso al frente y se coloca frente a Trunks.

– “¡Señor Freezer!” – dice el Kaioshin, que hinca la rodilla en señal de respeto. – “Entiendo su preocupación, pero Trunks nos ha ayudado a detener al brujo. Le imploro su perdón.”

Freezer sonríe.

– “Admito que ver a un Dios arrodillado frente a mí me provoca una satisfacción inesperada…” – dice el tirano. – “Pero no estás en posición de pedir favores, Kaioshin del Este.”

Shin se asusta al oír la respuesta del Hakaishin.

El ángel interviene.

– “Al igual que el antiguo Hakaishin, el señor Beerus, el Kaioshin del Este ha sido calificado por el señor Zeno y el Daishinkan de ineficiente.” – dice Mojito. – “Y, por lo tanto, debe ser reemplazado.”
– “¿Sabes lo que eso significa, Kaioshin?” – sonríe Freezer.

Shin mira aterrado al Dios de la Destrucción.

Freezer sonríe y coloca su mano sobre la estatua de Kibito.

– “Que puedo hacer con vosotros lo que me plazca” – sentencia el tirano.

El demonio del frío empuja la estatua de Kibito, que cae al suelo y se rompe en mil pedazos.

– “¡NOOOO!” – grita Trunks.

Shin se queda inmóvil, en estado de shock.

Trunks vuela hasta su espada y la arranca del suelo antes de dirigirse directamente hacia Freezer.

El mestizo alza su espada y propina un espadazo al demonio del frío, pero éste detiene su espada con un solo dedo.

Trunks se queda helado. No puede sentir ningún tipo de energía proveniente de Freezer, pero tal demostración de fuerza no deja lugar a dudas sobre su devastador poder.

De repente, una gran bola de fuego se dirige directamente hacia el tirano, que se eleva con un elegante salto.

Mojito reaparece a unos metros de distancia para poder presenciar la escena tranquilo.

Dabra ha sido quien ha atacado al tirano. El ataque ha destruido la montaña casi por completo.

Trunks retrocede y desciende hasta el suelo.

– “¿Me estás ayudando?” – pregunta el mestizo.
– “No.” – responde el demonio. – “No hay forma de ganar. Es el Hakaishin.”
– “¿Qué significa eso?” – replica un confuso Trunks.

Freezer desciende frente a ellos.

– “Significa que éste ha sido su último acto de rebeldía.” – sonríe el tirano.

El demonio del frío dispara un \”Rayo Mortal\” en la rótula derecha de Dabra, perforándola y haciendo que el demonio hinque la rodilla.

Trunks se pone en guardia, espada en mano.

– “¡NO VOY A RENDIRME!” – grita el mestizo, que embiste al enemigo una vez más.

Freezer alza su mano e intercepta a Trunks, empujándole con una ola invisible de energía, alejándolo y obligándole a dar varias vueltas de campana por el suelo.

El demonio del frío parece decepcionado.

– “Tenía la esperanza de poder enfrentarme a Son Goku.” – dice el tirano. – “Pero solo me he encontrado con el hijo de Vegeta.” – suspira. – “Patético.”

De repente, Shin se abalanza sobre Freezer por la espalda, dispuesto a propinarle un puñetazo, pero el demonio del frío se da cuenta y le agarra del pie con la cola antes de que el Kaioshin pueda conectar el golpe, estampándole de espaldas contra el suelo.

Freezer se da la vuelta y apunta al Dios con su mano derecha.

– “Kaioshin…” – suspira el tirano. – “Si hubieras hecho bien tu trabajo, esto no habría ocurrido.”

Shin intenta reincorporarse, pero casi no tiene fuerzas.

– “Hakai” – sentencia Freezer.

El Kaioshin del Este estalla en un millar de pequeñas esferas de luz.

Trunks, que intentaba levantarse, se encuentra de rodillas y golpea airadamente el suelo con sus puños.

– “¡MALDITA SEA!” – grita de dolor.

Freezer camina hacia él y le apunta con su mano, igual que hizo con el Kaioshin.

– “¿Últimas palabras, saiyajín?” – dice el tirano en tono burlón.

Trunks, furioso, mira a Freezer.

– “¡TAIYO-KEN!” – exclama el mestizo.

Una luz cegadora ilumina el lugar, sorprendiendo y cegando al Dios de la Destrucción.

Cuando el resplandor se disipa, Trunks ha desaparecido.

– “Maldita sea…” – refunfuña Freezer. – “Ya había olvidado ese truco barato.”

Freezer mira al horizonte, hacia el Este.

– “No irá muy lejos.” – dice el demonio. – “Puedo sentir su energía.”

Una pequeña sonrisa se dibuja en el rostro de Mojito.

Dabra sigue arrodillado.

Freezer camina hacia él hasta colocarse delante. El tirano levanta la barbilla del diablo con su dedo índice.

– “Nunca debiste salir del Makai, demonio.” – sonríe Freezer, mientras su dedo se ilumina de color fucsia.
– “El Makai volverá…” – responde Dabra.

Un \”Rayo Mortal\” se pierde en el cielo. El cuerpo de Dabra se desploma.

Freezer mira de nuevo el horizonte.


– “Y ahora…” – sonríe el tirano.

El demonio del frío desaparece y reaparece sobre Orange City. La energía de Trunks se aproxima a él a toda velocidad.

De repente, Freezer se da cuenta de que lo que se acerca a él no es el mestizo, si no una esfera de energía.

Furioso, el tirano la destruye golpeándola con el dorso de su mano.

Mojito aparece a su lado.

– “Parece que el saiyajín le ha engañado” – dice Mojito.
– “No me gusta ese tono impertinente con el que te diriges a mí” – replica Freezer.
– “Lo siento, señor Freezer” – se disculpa el ángel.
– “¿Puedes localizarle?” – pregunta el tirano.
– “Por supuesto” – responde Mojito.

Mientras tanto, Trunks, que se encontraba escondido entre los escombros de la nave de Babidí, ha activado una cápsula que llevaba en su bolsillo, materializando un avión.

A bordo de la cápsula 991, Trunks se dirige a la Capital del Oeste.

ESPECIAL DBSNL /// Futuro Imperfecto // Universo 5 / Parte IV: Rey de los Demonios

Futuro Imperfecto / Parte IV: Rey de los Demonios
“No todos tienen el honor de enfrentarse al Rey de los Demonios”


Trunks y Shin han llegado al tercer piso. La puerta se abre y revela al Rey de los Demonios.

– “¡DABRA!” – exclama Shin, preocupado al ver que la mano derecha del brujo ha aparecido.
– “¡Enhorabuena!” – dice el demonio. – “Es impresionante que un simple humano haya derrotado a Yakkon y haya llegado tan lejos… Pero este es el final de tu camino. Ahora te enfrentarás a mí.”
– “Bien” – dice Trunks. – “Cuanto antes acabemos con esto, mejor.”
– “Pareces muy seguro de ti mismo…” – sonríe Dabra.

Trunks se transforma en Súper Saiyajín y agarra la empuñadura de su espada.

– “¡PAPARAPPA!” – grita la voz de Babidí, que transporta a los tres personajes a un planeta rocoso y desierto que recuerda al mismísimo Makai.

Los dos guerreros se abalanzan el uno sobre el otro. Trunks intenta asestar un espadazo al diablo, pero Dabra lo esquiva y extiende su mano, haciendo que en ella se materialice una espada.

Los dos espadachines hacen chocar sus armas en un duelo.

– “No está mal, muchacho” – se burla Dabra.
– “No os saldréis con la vuestra” – dice Trunks. – “Voy a acabar contigo.”

Los guerreros se repelen, pero enseguida se embisten de nuevo, intercambiando un sinfín de espadazos.

Dabra extiende su mano hacia Trunks y le sorprende invocando una bola de fuego.

El mestizo se cubre con su espada, disipando el ataque.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el mestizo. – “¿Magia?”

De repente, Dabra se encuentra detrás de él.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio, que propina un espadazo horizontal, dispuesto a cortar a Trunks por la mitad.

El mestizo se da la vuelta apresuradamente y e intenta protegerse con su espada, pero el golpe de Dabra es muy fuerte y logra desarmar al mestizo.

La espada de Trunks se precipita contra el suelo y se inserta cerca de la escotilla de la nave.

Dabra alza su arma, ahora sobre un Trunks indefenso, y se dispone a propinarle el golpe de gracia.

Trunks reacciona rápidamente y detiene la espada del diablo entre sus manos.

– “¡HAAAA!” – grita Trunks, cuya musculatura aumenta repentinamente y rompe la espada enemiga con el poder del \”Dai Ni Dankai\”.

Dabra retrocede. Los dos rivales se miran detenidamente, asombrados por el poder del otro.

La musculatura de Trunks vuelve a la normalidad.

En el sótano, Babidí se impacienta.

– “¡¿Qué está haciendo Dabra?!” – refunfuña el brujo. – “¡TIENES QUE HACERLE MÁS DAÑO! ¡BU NECESITA LA ENERGÍA!”

Los dos rivales siguen cara a cara.

– “Impresionante, chico” – dice el demonio. – “No esperaba encontrarme con alguien tan fuerte como tú en este planeta.”
– “Tú no peleas nada mal” – dice Trunks.
– “No todos tienen el honor de enfrentarse al Rey de los Demonios” – sonríe Dabra.
– “¿Rey?” – pregunta Trunks. – “Me parece un título exagerado para el perrito faldero de una alimaña como Babidí.”

Dabra frunce el ceño, molesto con el comentario de Trunks.

– “¡TE DEMOSTRARÉ EL TERRIBLE PODER DEL MAKAI!” – grita furioso el demonio.

El poder de Dabra crece rápidamente. La \”M\” de su frente brilla intensamente de color rojo y su musculatura aumenta.

– “Así que ocultabas todo este poder, ¿eh?” – dice Trunks, que se pone en guardia.
– “¡TE MATARÉ!” – grita Dabra.

El demonio se abalanza sobre Trunks y sorprende al mestizo con un puñetazo en la nariz y continúa con un puñetazo en el abdomen que doblega al mestizo.

– “¡TRUNKS!” – exclama Shin, preocupado.

En el sótano, Babidí está exultante. En su bola de cristal puede ver la paliza a la que el diablo está sometiendo al terrícola.

– “¡ESO ES!” – celebra el brujo. – “¡MÁS DAÑO! ¡HAZLE MÁS DAÑO!”

Dabra agarra a Trunks por el rostro con su mano derecha y lo estampa contra el suelo.

– “¡ACABARÉ CONTIGO!” – exclama el diablo.

En su mano izquierda se materializa una lanza con la que se dispone a matar a Trunks.

El mestizo agarra la lanza antes de que ésta se ensarte en su cuello, sorprendiendo a Dabra.

Babidí no parece contento con la actitud de Dabra.

– “¡NO LO MATES, IDIOTA!” – grita el brujo en la mente del demonio. – “¡NECESITAMOS SU ENERGÍA! ¡LIMÍTATE A HACERLE DAÑO!”

La musculatura de Trunks aumenta mucho más que cuando rompió la espada. Es el \”Dai San Dankai\”.

El mestizo rompe la punta de la lanza y se la clava a Dabra en el costado y después le propina un puñetazo con el que se lo quita de encima y lo lanza contra una montaña cercana.

Trunks se pone en pie.

De entre los escombros de la montaña, Dabra resurge y se arranca la lanza.

Trunks prepara su \”Ataque Ardiente\” y lo lanza contra su enemigo.

– “¡HAAA!” – exclama el mestizo.

Dabra su protege cruzando los brazos frente a su rostro y recibe el impacto directo.

Una gran explosión sacude el lugar.

Cuando la polvareda se disipa, Dabra aparece con la parte superior de su ropa hecha trizas y con su capa blanca chamuscada.

– “Voy a acabar contigo, mortal.” – dice el diablo. – “¡TE MATARÉ!”

Babidí empieza a preocuparse. Dabra está actuando de forma extraña y, además, parece que el terrícola ha recuperado la ventaja.

– “¡Esto es un desastre!” – lamenta Babidí.

De repente, Shin, Trunks y Dabra reaparecen en la nave del brujo.

– “¡Se acabó!” – exclama el brujo. – “¡Dabra! ¡Regresa a mi lado!” – le ordena. – “¡Es mejor retirarnos!”
– “¡El Rey de los Demonios no se esconde!” – responde Dabra, que se arranca la parte superior de su traje y su capa, quedando con el torso desnudo.
– “¡ES UNA ORDEN!” – insiste Babidí.

Trunks esboza una media sonrisa y recupera su apariencia natural de Súper Saiyajín.

– “Ya lo has oído.” – dice el mestizo. – “Tu Amo te reclama.”
– “Soy el Rey de los Demonios…” – refunfuña Dabra.

La \”M\” en la frente de Dabra empieza a brillar de color rojo.

– “¡OBEDECE!” – grita Babidí.
– “¡EL REY DE LOS DEMONIOS NO ACATA ÓRDENES!” – grita el diablo.

Su ki estalla y hace temblar la nave.

– “¡DETENTE!” – grita Babidí. – “¡VAS A HACER QUE BU DESPIERTE ANTES DE TIEMPO!”
– “¡No me importa tu maldito monstruo!” – responde Dabra. – “¡Voy a acabar con este mortal!”

Trunks se pone en guardia y Dabra no tarda en abalanzarse sobre él.

Los dos guerreros se enzarzan en un violento intercambio de golpes.

– “¡BASTA!” – grita Babidí. – “¡BASTA!”

Shin siente como la nave tiembla con cada puñetazo; con cada patada.

De repente, Trunks y Dabra se alejan el uno del otro y se apuntan con sus manos.

– “¡HAAAAAAA!” – grita el demonio al invocar una gran bola de fuego.
– “¡MASENKO!” – exclama Trunks.

Los dos ataques impactan el uno contra el otro y estallan.

En la superficie terrestre, la nave enterrada de Babidí estalla en mil pedazos, generando un gran terremoto percibido alrededor del planeta. 


Dibujado por Beldum