ESPECIAL DBSNL /// Sin Futuro // Universo 7 / Parte VI: El Palacio de Cristal

“¿Así de sencillo?”

Trunks aparece a las puertas un precioso palacio de cristal erguido sobre una roca flotante entre nubes amarillas bajo un cielo rosado.


El palacio parece una estructura de cristal vacía.

Trunks inspira profundamente y suspira. El mestizo regenera sus ropas mágicamente y se prepara para entrar en el palacio cuando es sorprendido, pues las puertas se abren solas ante él.

  • “¿Qué habéis hecho?” – reprocha una voz femenina. – “¿Es que os habéis vuelto locos?”

La Kaioshin del Tiempo ya lo esperaba. Las puertas a la Diosa y un interior del palacio que parecía no existir desde fuera.

  • “Lo siento, Hanami.” – agacha la cabeza el mestizo.
  • “De ti me lo podría esperar…” – replica ella, cruzándose de brazos. – “Pero de Whis…”

El mestizo mira la empuñadura rota de su arma, en la que brilla una esquirla verde.

  • “Ya has oído a Zeno.” – replica Trunks. – “Quiere usar el árbol.”

Hanami se tapa la cara con una mano, intentando pensar.

  • “¿Qué se supone que debo hacer ahora?” – protesta ella, claramente confusa y nerviosa.
  • “Puedes intentar detenerme.” – dice Trunks, frunciendo el ceño.

Hanami aparta su mano y mira al mestizo con cierta tristeza.

  • “¿Es una amenaza?” – pregunta la Diosa.
  • “Eres la Kaioshin del Tiempo.” – responde Trunks. – “Tu deber el proteger su curso.”
  • “Tienes razón.” – frunce el ceño la Kaioshin.

Trunks aprieta su puño, listo para pelear… pero Hanami responde con una media sonrisa que lo sorprende.

  • “¿Hmm?” – se extraña Trunks.
  • “Sígueme.” – responde Hanami.

La Diosa se adentra en el palacio de cristal.

Trunks, con recelo, la sigue.

La enorme sala principal del palacio está adornada por gigantesco reloj de arena frente el que se detiene la Kaioshin. El reloj está detenido, con su cuenta acabada.

  • “Es aquí.” – dice la Diosa.

Trunks la mira confuso.

  • “Buscas el anillo, ¿no es así?” – pregunta Hanami. – “Está ahí dentro.”
  • “¿En el reloj?” – se pregunta Trunks.
  • “Es mucho más que un reloj.” – dice ella. – “Se diseñó para proteger el anillo después de que causara tantos problemas.”
  • “No lo entiendo…” – murmura el mestizo. – “¿Es que quieres ayudarme?”

Hanami agacha la cabeza.

  • “Conozco bien las normas.” – dice la Diosa. – “Pero también soy consciente que, si hay alguien que entiende el precio de manipular el tiempo, eres tú.”
  • “Entonces, ¿confías en mí?” – pregunta Trunks.
  • “No es tan sencillo.” – replica ella, con pesar. – “Has declarado la guerra al Señor Zeno. Puede que no sea el Dios regente, pero eso no le hace menos peligroso.”
  • “Tienes miedo.” – dice el mestizo.
  • “Tengo miedo a equivocarme.” – responde Hanami.

El mestizo mira el gran reloj de arena.

  • “¿Cómo funciona?” – pregunta Trunks.

Hanami busca en el cuello de sus ropajes y revela un colgante en forma de llave.

En la base del reloj hay una cerradura.

Hanami se quita el colgante y muestra la llave a Trunks.

  • “Cuando el reloj se abra, las arenas te engullirán.” – dice la Kaioshin del Tiempo. – “Deberás encontrar la Bóveda del Tiempo, donde se esconde el anillo Toki.”
  • “¿Así de sencillo?” – pregunta Trunks, poco convencido.
  • “No he dicho que fuera sencillo.” – dice la Diosa. – “Además, no puedes entrar con Whis. Tienes que hacerlo solo.”

Trunks mira la empuñadura rota de su espada.

  • “Sin trucos.” – insiste Hanami.

El mestizo ofrece la empuñadora a la Diosa, que la acepta.

La Kaioshin introduce la llave en la cerradura.

  • “Hanami.” – dice Trunks.

La Diosa lo mira de reojo.

  • “Siento haberte metido en esto.” – dice el mestizo.
  • “Concéntrate en la prueba.” – responde Hanami.

La Diosa gira la llave y la parte inferior del reloj se abre, derramando las arenas que contenía.

La arena llega hasta los pies de Trunks y rápidamente asciende por sus piernas como un remolino hasta que pronto lo ha cubierto por completo.

Como si la figura de Trunks se desvaneciera entre la arena, ésta retorna al reloj, que ha abierto su parte superior para recibirla.

Hanami gira de nuevo la llave, cerrando el reloj, y la extrae. No queda ni rastro de arena en el palacio. Toda ha regresado al gran reloj, que ya ha empezado a contar.

La arena cae lentamente, pero sin cesar.

De repente, Mirai Trunks se encuentra en mitad de un desierto en penumbra.

  • “¿Qué es esto?” – se pregunta Trunks. – “Las arenas…”


Trunks se agacha y agarra un puñado de arena que la deja escurrir entre sus dedos.

  • “¿Estoy en el interior de reloj?” – se pregunta.

Trunks se levanta y mira a su alrededor. Solo hay desierto.

  • “¿Cómo voy a encontrar algo aquí?” – se pregunta. – “Solo hay… solo hay arena…”

ESPECIAL DBSNL /// Sin Futuro // Universo 7 / Parte V: Punto de no retorno

Sin Futuro / Parte V: Punto de no retorno

“No me quedan fuerzas…”

Trunks retrocede por el bello jardín mientras detiene con su espada los ataques de los guardianes de Zeno.

El mestizo sufre contra dos hábiles enemigos que no muestran señales de cansancio.

  • “Tengo que salir de aquí…” – piensa Trunks. – “No puedo mantener este ritmo mucho tiempo.”
  • “Concéntrate.” – advierte Whis.
  • “Usaré un clon temporal.” – dice Trunks.
  • “Ni se te ocurra.” – le detiene el ángel. – “Sus ojos son como los míos. No vas a engañarlos. Solo malgastarás energías.”
  • “¡¿Y qué sugieres?!” – protesta el mestizo.

Los guardianes avasallan a Trunks.

Uno de los guardianes intenta golpear al mestizo con su vara, pero éste detiene el golpe con su espada, cuyo filo parece sufrir ante el impacto.

El segundo guardián hace lo mismo y golpea directamente la vara del primero, ejerciendo un mayor estrés sobre el filo del arma, que se resquebraja ante la sorpresa de Trunks.

El mestizo retrocede y mira su espada de hierro katchín, ahora con grietas que nacen en el lugar del impacto y se extienden a lo largo de la hoja.

  • “Maldición…” – murmura Trunks.

De repente, los dos guardias aparecen flanqueando al mestizo y listos para propinarle el golpe de gracia simultáneamente.

Hábilmente, Trunks usa el arma para detener ambos golpes a la vez, usando la punta de la espada y el pomo para detener las varas del enemigo… pero el estrés sobre la hoja es excesivo y hace que la espada colapse, estallando en mil pedazos.

Trunks retrocede de un salto, intentando recuperar la distancia entre él y sus enemigos, aún con el pomo de la espada rota en la mano.

  • “No puede ser…” – piensa el mestizo. – “Whis… No…”

Los dos guardianes aprovechan el momento para atacar sin piedad y golpean a Trunks en el abdomen con el extremo de sus varas, empujándolo a través del bello jardín hasta que se estrella contra una gran fuente.

El mestizo queda tumbado bocarriba en el agua y tose sangre. Ese golpe le ha destrozado por dentro.

Su ojo gris se desvanece.

Trunks se queda inmóvil mirando al cielo, sin fuerzas para continuar, yaciendo en unos pocos centímetros de agua.

Sin fuerzas, sin espada y sin Whis, los ojos del mestizo se cierran lentamente. Su corazón late cada vez más despacio camino a detenerse.

Los guardianes dan la espalda al moribundo y se disponen a regresar al palacio.

Pero de repente, la imagen de Bulma escribiendo la palabra “Hope!!” con rotulador en la máquina del tiempo resurge en la mente de Trunks.

Como si recibiera un electroshock, sus ojos se abren mientras inspira con fuerza.

Los guardianes se detienen al percibir de nuevo el ki de su enemigo.

Trunks se levanta con dificultad mientras tose.

  • “No… hemos… terminado…” – dice con esfuerzo.

Los guardianes se miran entre ellos, sorprendidos de que siga vivo.

Trunks se tambalea hasta que logra mantenerse en pie.

  • “No moriré…” – dice Mirai Trunks, limpiándose la sangre de la barbilla. – “No importa las veces que tenga que levantarme… ¡Lucho por todo lo que he perdido! ¡Por todo lo que merece la pena!”

Los guardianes caminan hacia Trunks, preparándose para el siguiente asalto.

Trunks aprieta los puños con fuerza.

  • “No importa si tengo que hacerlo solo.” – dice el mestizo. – “¡Tengo una promesa que cumplir! ¡Un mundo que proteger! No dejaré que todo haya sido en vano.”

El mestizo se envuelve en el aura dorada del Súper Saiyajín.

Los dos guardianes se abalanzan sobre él.

Trunks se pone en guardia, pero la velocidad de los enemigos es infinitamente superior.

Uno de los guardianes lo propina un golpe directo con la vara en la nariz, haciendo que se incline haca atrás con el impacto, lo que el segundo aprovecha para propinarle un golpe ascendente con la vara en la espalda, lanzándolo por los aires… donde el primero ya espera para rematarlo, remitiéndolo al suelo donde se estrella, formando un cráter que deja seca la fuente.

De nuevo, los guardias tan por zanjado el combate y se retiran.

Pero pronto un ruido llama su atención, haciendo que se detengan y se miren entre ellos con sorpresa.

Al darse la vuelta ven a Mirai Trunks otra vez en pie.

  • “¿Eso es todo?” – sonríe el mestizo de forma forzada. – “¿Creéis que voy a abandonar tan fácilmente?”

Los guardianes apuntan a Trunks con sus varas, creando una esfera de energía en sus extremos, dispuestos a poner fin a la rebeldía del mestizo de una vez por todas.

Trunks cierra los ojos, cansado.

  • “No me quedan fuerzas…” – piensa el mestizo.

Pero de repente, Trunks siente como alguien pone la mano en su hombro.

  • “¿EH?” – mira hacia atrás.

Pero no hay nadie.

Sin embargo, una sonrisa se dibuja de nuevo en su rostro.

  • “Papá…” – murmura Trunks.

El mestizo mira a sus enemigos y aprieta los puños con fuerza.

Los guardianes disparan.

Un torrente de energía verde avanza a toda velocidad hacia el mestizo.

Pero de repente, con una serenidad sorprendente, Trunks se coloca de perfil al ataque y extiende su mano derecha hacia él.

El ataque impacta en su mano y se detiene por completo.

El jardín es arrasado a su alrededor, pero Trunks resiste. 

Los guardianes, sorprendidos, aumentan el poder de su ataque, que engulle por completo a Trunks y arrasa el jardín.


Una gran explosión azota parte del planeta y una gran polvareda se levanta.

Pero a medida que se desvanece el humo, la silueta de Trunks se adivina entre los escombros. 

  • “Ahora lo entiendo.” – murmura el mestizo, con los ojos cerrados.

El mestizo se yergue impertérrito frente a sus enemigos.

  • “Yo siempre he peleado por miedo.” – piensa Trunks. – “Para corregir mis errores. Siempre he ido un paso por detrás. Siempre he llegado tarde.”

Los guardianes observan al mortal que tienen en frente con asombro.

  • “Pero esta vez… esta vez puedo arreglarlo.” – piensa el mestizo. – “Esta vez tiene solución. Puedo cambiar el pasado… ¡No es demasiado tarde! ¡Puedo salvarlos a todos!”

En su mente, Trunks puede ver a Cheelai y a Gohan Jr sonriendo.

  • “¡Os salvaré!” – insiste el mestizo. – “¡Lo prometo!”

Los guardianes se miran entre ellos con claras dudas.

  • “Este será… mi último propósito.” – sentencia el mestizo.

Mirai Trunks abre los ojos y revela sus pupilas grises.

Los guardianes dan un paso atrás, asustados.

El aura del mestizo estalla de color dorado, pero pronto adopta tintes rojizos.

Los guardianes agarran fuerte sus varas y se ponen en guardia, dispuestos a hacer su trabajo.

En un abrir y cerrar de ojos, Mirai Trunks aparece frente a uno de los guardias mientras da una pirueta y propina una fuerte patada que parte su vara en dos y luego lo remata con un golpe con el dorso del puño en la cara que lanza al guardián de regreso al palacio.

El segundo intenta atacar con un golpe de vara, pero Trunks detiene el ataque y agarra el bastón con ambas manos.

Con una fuerza desmedida, el mestizo levanta al guardia del suelo y lo empuja con su propia vara, lanzándolo a varios metros de distancia.

El guardián, que logra mantenerse en pie, intenta reponerse, pero Trunks lanza la vara como una jabalina que impacta directamente en su frente, haciendo que el guardián detenga su avance y caiga de espaldas al suelo.

El guardián retrocede a gatas, aterrado, mientras Trunks se acerca a él.

  • “Sé que puede oírme, Señor Zeno.” – dice el mestizo, mirando fijamente a los ojos de su aterrado adversario mientras su aura se desvanece y sus ojos vuelven a la normalidad. – “Sé lo que debo hacer y voy a hacerlo. No permitiré que me detengan. Ni siquiera usted.”

En el palacio, Zeno frunce el ceño.

Una docena de guardianes surge del palacio y vuelan directos hacia el mestizo.

Trunks levanta su mano y reclama el mango roto de su espada.

Con un destello verde, Trunks abandona el planeta.

ESPECIAL DBSNL /// Sin Futuro // Universo 7 / Parte IV: El último jardín

Sin Futuro / Parte IV: El último jardín

“Necesito su ayuda.”

Mirai Trunks recorre un paradisíaco jardín escoltado por dos individuos altos y delgados de piel azul, vestidos con elegantes ropajes tradicionales japoneses verdes y amarillos.

  • “Ha pasado mucho tiempo.” – sonríe Trunks.

Los escoltas no responden.

Los tres caminan hacia un palacio tradicional japonés en el centro del jardín.

Mientras tanto, en la base espacial, Pino ha regresado del control de plagas y habla con un preocupado Ikose.

  • “¿No ha dicho a dónde iba?” – pregunta el Número 16.

Ikose lo niega.

  • “Espero que no cometa ninguna estupidez…” – dice el joven.
  • “Debemos confiar en su criterio.” – sonríe Pino, intentando calmar a su compañero.

En el interior del palacio, Mirai Trunks se arrodilla frente a Zunoh, que le espera en el centro de la sala, sentado de rodillas sobre un cojín.

  • “Bienvenido.” – sonríe el hombre de gran cabeza.
  • “Necesito su ayuda.” – Trunks hace una reverencia.

Zunoh se pone serio.

  • “¿En qué podría ser yo de ayuda?” – pregunta Zunoh. – “A duras penas puedo mantener esas raíces fuera de mi jardín.”
  • “¿Sabe cómo podría detenerlas para siempre?” – pregunta Trunks.
  • “Ya te lo dije hace mucho tiempo.” – responde Zunoh. – “Es imposible.”
  • “No me lo creo.” – replica Trunks, apretando los puños, conteniendo su enfado.

Zunoh levanta una ceja, molesto por el tono del mestizo. Los guardias fruncen el ceño.

  • “Cuidado con tu tono, muchacho.” – advierte el cabezón.
  • “Tiene que haber una forma de arreglarlo.” – insiste el mestizo, más calmado.
  • “La decisión la tomaron los mortales.” – dice Zunoh.
  • “Si hubiéramos detenido a Raichi a tiempo…” – refunfuña él.
  • “Ese árbol está arraigado en este Universo y ha atado su destino para siempre.” – insiste el cabezón. – “Ya lo sabes.”

En el interior de Trunks, Whis le toca el hombro, sobresaltándolo.

  • “Déjame hablar.” – dice el ángel.

El ojo gris se revela en su rostro.

  • “¿Acaso tienes algo que decir, Whis?” – pregunta Zunoh al notar la presencia del ángel.
  • “Creo que podría haber una manera.” – responde Whis.
  • “Alterar el curso de la historia…” – murmura Zunoh. – “Ya sabes que ese es un juego peligroso… y fútil. Los dos deberíais saberlo.”
  • “Es cierto que el destino del Universo está atado por ese árbol, pero eso es algo que podría jugar a nuestro favor.” – insiste Whis.
  • “Hmm…” – murmura el cabezón.
  • “En condiciones normales, cambiar el pasado crearía una nueva línea temporal…” – explica el ángel. – “Pero en este caso, las raíces lo impiden. Lo que podría suponer…”

Zunoh agacha la cabeza mientras niega.

  • “Lo siento, Whis.” – dice el cabezón.
  • “¿Eh?” – se sorprende el ángel.
  • “Lo que sugieres…” – dice Zunoh. – “Dos mundos ocupando un mismo espacio y tiempo. Podría significar la destrucción del Todo.”
  • “Podría ser su salvación.” – insiste Whis.

Zunoh niega de nuevo.

  • “Hay otra forma.” – dice el cabezón.
  • “¿Otra forma?” – se sorprende el ángel.
  • “Mi poder se ha debilitado.” – dice Zunoh. – “El árbol está tomando toda la fuerza vital del Universo. Es cuestión de tiempo que lleguen hasta aquí.”
  • “Por eso hay que actuar rápido.” – insiste Whis.
  • “Si consiguiera uno de esos frutos…” – aprieta los puños Zunoh.
  • “¿Cómo dice?” – se preocupa el ángel al oír tales palabras.
  • “Podría detenerlo yo mismo.” – dice el cabezón.
  • “Señor…” – dice Whis, con temor en su voz.
  • “Un fruto lo suficientemente fuerte.” – dice Zunoh.

Whis mira de reojo a los guardias, que parecen tensos.

La voz en el interior de Trunks retumba.

  • “¡Nos vamos, Trunks!” – advierte Whis.

Una vara morada con detalles dorados en los extremos se materializa en la mano derecha de cada guardia.

Trunks se agacha rápidamente como si hiciera una reverencia, evitando recibir un golpe de una de los guardias que lo hubiera decapitado.

El segundo le golpea con el mismo propósito, pero Trunks desenvaina levemente su arma, deteniendo así el bastón del enemigo a pocos centímetros de su cuello.

Trunks genera un estallido de ki que empuja a los guardias para generar el espacio suficiente para poder levantarse.

Con el arma desenvainada, Trunks apunta a Zunoh.

  • “Si algo ha hecho daño al Universo, es su miedo, Señor Zeno.” – dice la voz de Whis.

Zunoh le aguanta la mirada al ojo gris. 

  • “Capturadlo.” – murmura el cabezón.

Los guardias se abalanzan sobre Trunks e intentan golpearle a la vez con sus varas, pero Trunks usa su arma para detener los dos golpes simultáneamente.

Pero pese a detener las varas, el impacto es tan fuerte que sale disparado a través de las puertas del castillo hasta el jardín.

Trunks se levanta dando una pirueta y empuña su arma con ambas manos.

  • “Esto no ha salido nada bien.” – refunfuña el mestizo.
  • “No te distraigas.” – sugiere Whis. – “Son tan hábiles como yo.”

Los dos guardias se abalanzan a toda velocidad sobre el mestizo, que repele el primer golpe con su espada y esquiva el segundo con una pirueta, intentado ganar distancia.

ESPECIAL DBSNL /// Sin Futuro // Universo 7 / Parte III: Kami no Niwashi

Sin Futuro / Parte III: Kami no Niwashi

“Servirás de ofrenda al Árbol del Universo”

En la base terrícola, Mirai Trunks descansa sentado en un banco de un jardín protegido por una gran cúpula metálica que proyecta un cielo soleado artificial. Una estatua de una joven Bulma vestida con su ropa de namek posa con los brazos en jarra en el centro del parque; “Hope!!” dice el texto en el pilar que la presume. Un grupo de niños terrícolas corretean persiguiendo un balón a su alrededor.

  • “Lo estoy intentando…” – murmura Trunks, que agacha la cabeza, cansado y con cierta vergüenza. – “Te prometo que lo estoy intentando.”

En ese momento, Ikose se acerca a Trunks y lo saca de su trance.

A los pies del gigantesco árbol universal, sobre una de sus raíces, tan grande que cuesta apreciar su curvatura, frente a lo que parece un gran muro de madera que cubre el horizonte, que realmente es el tronco del árbol infinito, Punch cae de rodillas; su cuerpo está lleno de heridas graves y su ropa hecha trizas.

Sarra y Cenia escoltan al hijo de Hit, mientras Lusitan da un paso al frente y lo presenta.

  • “¡Traigo a un hereje!” – exclama el sectario.

Rajah, Aldro y Vanda presiden la ofrenda.

  • “Al fin lo atrapamos.” – sonríe Aldro.
  • “Quedan pocas ofrendas como esta.” – añade Vanda.

Rajah, de brazos cruzados, da un paso al frente, acercándose al malherido Punch.

  • “Servirás de ofrenda al Árbol del Universo.” – dice del sectario. – “No hay mayor honor para un mortal. Siéntete afortunado.”

Punch, sin fuerzas, escupe un salivajo ensangrentado al suelo.

Sin dudarlo, Rajah propina un rodillazo a Punch, haciendo que caiga de espaldas.

  • “¡Ten cuidado, Rajah!” – exclama Lusitan, molesto. – “Nos ha costado mucho traerlo hasta aquí con vida.”

Punch, tirado en el suelo bocarriba, mira al cielo. El muro de madera se desvanece en el infinito, entre unas nubes verticales que se han generado alrededor del tronco, que ha generado su propio clima. Las ramas están tan lejos que no pueden apreciarse ni lo más mínimo.

Sarra y Cenia refunfuñan mientras van a recoger a Punch.

Pero de repente, un destello verde en el cielo llama la atención de todos los presentes.

Un torrente de energía cae entre Punch y los enemigos, revelando dos siluetas en su interior.

Rajah frunce el ceño.

El destello se desvanece y revela a Mirai Trunks, con su mano en el mango de su espada, listo para desenfundar. Ikose, de pie a su lado.

Rajah sonríe con picardía.

  • “Trunks” – murmura el sectario.

Aldro y Vanda sonríen también, mientras Sarra y Cenia, más cercanos al recién llegado, se ponen en guardia.

Ikose corre a socorrer a Punch.

Rajah no parece preocupado por la presencia de los dos herejes.

  • “Este es un lugar sagrado.” – advierte Lusitan.

El mestizo no responde.

Ikose levanta levemente la cabeza de Punch.

  • “Está muy débil, Trunks.” – confirma el joven.

Aldro frunce el ceño.

  • “Tenemos la oportunidad de acabar con él.” – dice el sectario. – “El árbol apreciará su sacrificio.”
  • “No combatiremos aquí.” – insiste Lusitan. – “Y menos con esa cosa presente.” – añade mirando a Ikose.

Sarra y Cenia empuñan sus armas. Trunks, instintivamente, responde desenfundando su espada.

  • “¿Es que no habéis oído a Lusitan?” – dice Rajah con tono severo.
  • “Lo… lo sentimos…” – se calman todos los sectarios.

Trunks mira a los seis enemigos. Una gota de sudor recorre su frente.

Ikose carga a Punch sobre su hombro.

  • “Necesita ayuda urgente.” – dice el androide.

Trunks asiente y enfunda su arma.

Rajah mira fijamente al ojo gris del mestizo, que le devuelve la mirada.

  • “Hasta pronto, Trunks.” – se despide el sectario.

Trunks, Ikose y Punch desaparecen repentinamente.

Los sectarios se quedan solos, refunfuñando sobre la oportunidad perdida.

Rajah sonríe.

  • “El momento llegará.” – dice el sectario. – “No os preocupéis.”

En la base terrícola, Punch ya está siendo atendido por Oli en el laboratorio, mientras Trunks e Ikose esperan fuera.

  • “No pensé que saliéramos de allí con vida…” – suspira Ikose.
  • “El Árbol es sagrado para los Niwashi.” – dice Trunks. – “Por eso no nos atacaron.”
  • “Kami no Niwashi; Jardineros de Dios…” – murmura Ikose. – “Malditos fanáticos.”

Trunks cierra los ojos. En su mente puede oír escenas de la batalla contra Raichi en el planeta oscuro hace ya tantos años.

Pero de repente, las puertas del laboratorio se abren y sale Oli.

Impacientes, Trunks e Ikose la miran, esperando las noticias.

Oli niega con la cabeza, apenada.

  • “Sus heridas son muy graves.” – dice la doctora. – “No sé si puedo salvarlo.”

Trunks entra corriendo al laboratorio, dejando atrás a Oli e Ikose.

El mestizo se acerca a la cama donde descansa Punch conectado a una decena de aparatos y se arrodilla a su lado, agarrándole la mano.

  • “Punch…” – dice Trunks. – “Lo siento…” – añade con los ojos llorosos.

El joven no responde, inconsciente.

Oli e Ikose entran al laboratorio y se detienen en la puerta para dejar espacio a Trunks.

El mestizo se levanta y se queda un momento de pie en silencio junto a Punch.

  • “Trunks…” – dice Oli con ternura.

El mestizo se dirige a la salida, pasando entre Ikose y Oli sin mirarlos.

  • “¡Trunks!” – exclama Ikose.
  • “¡TRUNKS!” – insiste Oli.

Pero el mestizo abandona el laboratorio con paso firme sin hacerles caso.

Los dos persiguen a Trunks hasta el exterior, pero el mestizo ya no está.

Oli e Ikose se miran el uno a otro, temiendo la reacción de su amigo.