ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 // Parte II: Liquir

Prodigal son / Parte II: Liquir
“Soy el Guardián del Fruto”


Cooler y Tagoma viajan a Immega para comprobar que las Cajas de Música siguen a buen recaudo. Mientras tanto, Sauza, Doore y Neiz se dirigen al planeta Kurama, lejos del control del Imperio, para investigar una misteriosa visión del brujo Salabim sobre el legendario Fruto Sagrado.
Sauza, Doore y Neiz, viajando en sus cápsulas, se comunican a través de sus scouter.

– “¿Qué buscamos exactamente?” – se pregunta Doore.
– “Cualquier tipo de información sobre el Fruto Sagrado o su posible paradero” – responde Sauza.
– “O sea, que no lo sabemos…” – se queja Neiz.
– “Sabemos que la información está en Kurama” – responde Sauza.
– “A veces todo esto me parece absurdo…” – murmura el guerrero zaltiano.
– “El señor Cooler cree en ese mago” – responde Doore. – “Eso debe ser suficiente para nosotros”.
– “No digo que no lo sea…” – responde Neiz. – “Pero ahora tiene un Imperio que gobernar y que no pasa precisamente por su mejor momento…”
– “Seguro que el señor Cooler tiene sus razones para dar prioridad a estos asuntos” – insiste Sauza. – “Tenemos que confiar en él.
En Immega, la nave Imperial aterriza. Cooler es recibido por Don Kee y sus hombres, entre los que destaca su guardaespaldas personal, Ledgic. Al demonio del frío le acompaña Tagoma.

– “¡Emperador Cooler!” – exclama el gobernante, haciendo una gran reverencia. – “¡Es un placer recibirle! ¿Qué puedo ofrecerle?”
– “Ahórrate la pantomima” – responde tajante el demonio del frío.
– “Pero, señor…” – insiste Don Kee.
– “No me hacías reverencias cuando mi padre se sentaba en el trono…” – dice Cooler.
– “Pero siempre le he acogido en mi casa… ¡Incluso a espaldas del Imperio!” – le recuerdo el gobernante.
– “Por conveniencia” – responde Cooler.
Don Kee parece confuso. No sabe qué decir.

– “¿A qué debo su…?” – empieza Don Kee.
Cooler clava su mirada en el gobernante.

– “¿…tu presencia?” – rectifica Don Kee.
– “He venido a comprobar que las Cajas de Música siguen a buen recaudo” – dice Cooler.
– “¿Las cajas?” – se pregunta el gobernante, que de repente empieza a sudar.
– “¿Qué ocurre, Don Kee?” – insiste Cooler, que nota el nerviosismo del aristócrata.
– “Veras… Es que… ¿Conoces el planeta Luud?” – titubea el gobernante.
Cooler, en un arrebato de ira, agarra a Don Kee por el cuello y lo levanta del suelo.

– “¡¿Vendiste las cajas?!” – exclama el Emperador.
Ledgic desenvaina su espada y la coloca en el cuello de Cooler.
Tagoma enseguida alza su mano y apunta al guardaespaldas del gobernante, pero Cooler parece tranquilo. El Emperador esboza una sonrisa.

– “¿Pretendes enfrentarte a mí?” – dice Cooler. – “Tienes agallas… Serías un buen soldado.”
Ledgic no responde, pero mantiene su amenaza. Don Kee lucha por respirar.

– “¿Vendiste las cajas?” – pregunta Cooler de nuevo, más calmado.
– “Se las… Se las vendí a… Dolltaki…” – responde el gobernante.
Cooler suelta al aristócrata y éste cae de rodillas. Ledgic enfunda su espada. Tagoma baja su mano.
El demonio del frío se fija en Ledgic de nuevo.

– “¿Te interesa un puesto en mi guardia?” – pregunta el demonio del frío. – “Seguro que puedo pagar mejor que esta rata”.
– “Proteger a esta rata es mi deber” – responde Ledgic. – “Tengo un contrato.”
Cooler apunta a Don Kee con su dedo.

– “El contrato puede anularse ahora mismo…” – sonríe Cooler.
Ledgic agarra de nuevo el mango de su espada.

– “Tengo honor” – responde Ledgic. – “No encajaría en el Imperio.”
Cooler sonríe y baja su mano.

– “Piénsatelo” – insiste el Emperador.
El demonio del frío se da la vuelta y se marcha a su nave. Tagoma, algo confuso, le sigue.

– “¿Destino, señor?” – pregunta el soldado.
– “Luud” – responde Cooler. – “Visitaremos a ese predicador.”
En el planeta Kurama, los soldados imperiales acaban de aterrizar en mitad de un frondoso bosque. Los tres activan sus scouter y se preparan para iniciar su búsqueda.

– “Hay una aldea cerca” – dice Doore. – “Puede que se hayan dado cuenta de nuestra llegada”.
– “Bien” – sonríe Sauza. – “Pues ya sabemos por dónde empezar.”
Las semanas pasan. Cooler y Tagoma se dirigen al planeta Luud. Sauza, Doore y Neiz masacran todos los poblados que encuentran a su paso. Los habitantes visten con harapos sencillos y en chozas muy rudimentarias. Ninguno de ellos les proporciona respuestas. Todos prefieren morir antes que aportar algún tipo de información sobre el Fruto Sagrado.

– “Son muy tercos…” – dice Neiz, mientras dispara a una cabaña donde se encontraban escondidos varios kurama.
Doore tiene al líder de la aldea inmovilizado, agarrándole por la espada y estrangulándole con el brazo alrededor de su cuello.

– “¡Habla, anciano!” – insiste el beppan.
Pero el viejo no responde.

– “Idiota” – refunfuña Doore antes de partirle el cuello.
Sauza se cruza de brazos, decepcionado.

– “A este paso, vamos a exterminarles a todos antes de averiguar nada…” – lamenta el soldado brench.
En ese instante, algo hace sonar la alarma de sus scouter.

– “Se acerca alguien” – anuncia Neiz. – “Tiene una fuerza de combate de 20.000 unidades.”
– “¿Un guerrero kurama?” – se pregunta Sauza. – “Creía que habíamos acabado con todos durante la primera semana…”
Doore sonríe y da un paso al frente.

– “Me lo pido” – dice el beppan, que se quita el scouter y se lo lanza a su compañero zalt.
– “¡Pff! Todo tuyo.” – responde Neiz. – “Con esa fuerza de combate no vale la pena ni ensuciarme las botas.”
En un momento, el misterioso personaje llega a la aldea. El kurama parece distinto a los demás. Sus ropajes tienen cierto aire elegante, aunque están hechos de materiales austeros. Viste un pantalón granate abombado y un cinturón morado, brazaletes de cuero, y un ancho collar sobre sus hombros, adornado con el símbolo de un árbol en el centro.
Sauza es el primero en fijarse en el detalle de su collar.

– “Parece que éste sí que sabe algo…” – sonríe el brench. – “¿Quién eres?” – le pregunta.
El kurama observa el desastre que le rodea; las cabañas en llamas y los cuerpos de sus camaradas asesinados.

– “Soy el Guardián del Fruto” – responde el kurama. – “Me llamo Liquir”.
Doore da un paso al frente mientras choca los puños.

– “Iré con cuidado de no matarlo para poder interrogarle” – dice el beppan.
Sauza analiza detenidamente al kurama.

– “Una cola…” – murmura el brench. – “¡Cuidado, Doore! ¡Que no te sorprenda! ¡Los demás soldados podrían sacar dos colas!”
Doore sonríe.

– “¡Eso no está nada mal! ¡20.000 unidades con una sola cola!” – dice el beppan, que enseguida adopta una pose de combate. – “¡Vamos! ¡Saca la otra! ¡Hazlo interesante!”
Liquir se pone en guardia mientras brota su segunda cola.
El scouter de los soldados actualiza el poder de su enemigo.

– “40.000 unidades.” – anuncia Neiz.
– “Interesante…” – sonríe Sauza.
– “Doore sigue siendo muy superior” – dice Neiz.
El beppan se abalanza sobre Liquir, que le esquiva saltando hacia un lado.

– “¡No huyas!” – exclama Doore, que intenta perseguir a su rival. – “¡Cobarde!”
Liquir continúa esquivando al beppan.
Sauza y Neiz observaban el combate con pasividad y desinterés.

– “Es ágil…” – murmura el soldado zalt.
– “Y Doore, torpe” – responde el brench.
Finalmente, Doore dispara un potente ataque de ki y sorprende a Liquir que, pese a lograr esquivar el impacto, la explosión le distrae, momento que Doore aprovecha para atizarle un fuerte puñetazo y lanzarle contra una de las cabañas en llamas.

– “Maldita sea…” – lamenta Neiz. – “Ya se ha cargado.” – añade, pues sospecha la muerte del kurama.
De entre las llamas, la silueta del Guardián empieza a definirse mientras se acerca a ellos. Una nueva cola aparece en la figura.

– “¿Una tercera…?” – se sorprende Sauza.
El pitido de su scouter le interrumpe.

– “No es posible…” – titubea sorprendido el soldado.
Una gota de sudor recorre la frente de Doore, que ve como su enemigo se ha puesto de nuevo en pie.

– “¿Qué dice el scouter?” – pregunta el beppan.
– “120.000 unidades” – responde Sauza.
– “¡120.000! ¡No puede ser! ¡Tiene que ser un error!” – exclama Doore asustado.
De repente y como un rayo, Liquir avanza hasta el beppan y le atraviesa el pecho con su garra.
Todos se quedan perplejos y en silencio. Los ojos del beppan se quedan en blanco, sin vida.

– “Marchaos de este planeta y decidle a vuestro señor que abandone su búsqueda” – dice Liquir con una serenidad pasmosa.
Sauza activa su espada de ki y Neiz electrifica sus puños.

– “Has matado a Doore…” – dice Sauza.
– “Maldito bastardo…” – añade Neiz. – “¡Te haremos picadillo!”
Liquir extrae su mano del cuerpo de Doore y éste cae al suelo.

– “Último aviso” – insiste Liquir.

ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte I: Caos universal

Prodigal son / Parte I: Caos universal
“Ha llegado el momento de reclamar mi trono”


El Emperador Cold y su hijo han perecido en la Tierra cuando fueron en busca del Súper Saiyajín que había derrotado a Freezer en Namek. Los rumores sobre la muerte de la familia Imperial recorren el Universo, creando miles de revueltas en sus tropas y en los planetas bajo su mando. No solos los pueblos oprimidos, si no los mismísimos líderes de escuadrón son los que pretenden tomar el control de sus sectores.
La Patrulla Galáctica, hasta ahora corrompida por el Imperio, no tiene fuerza suficiente para poner orden en el universo.
Unos meses después, finalmente, los rumores llegan al borde exterior, en el que se encuentran Cooler y sus hombres viajando en su nave.

– “¡¿Mi padre y mi hermano han muerto?!” – se sorprende Cooler.
– “Eso es lo que se dice, señor” – confirma Tagoma. – “En la Tierra. Dicen que fue a manos de un saiyajín”.
– “¡¿Un saiyajín?!” – se sorprende de nuevo el demonio del frío.
– “Algunos dicen que era el Súper Saiyajín de la leyenda” – explica Sauza.
– “El Súper Saiyajín, ¿eh?” – murmura Cooler.
– “Supongo que ya no necesitamos a Turles…” – insinúa Doore.
– “Ahora es solo una molestia” – dice Neiz.
– “Matadle” – ordena Cooler.
– “¿Y qué va a hacer con el saiyajín?” – pregunta Tagoma. – “¿Ponemos rumbo a la Tierra?”
– “No” – responde Cooler tajante. – “Le daré las gracias en otro momento.” – añade de forma burlona.

El demonio se acerca al gran ojo de buey de su nave.

– “Ha llegado el momento de reclamar mi trono” – dice Cooler.
En unas semanas, Cooler y sus hombres entran en la sala del trono que durante tanto tiempo ocupó su padre y que estaba destinado a ser de su hermano, pues él había sido desterrado hace años.
Uno de los viejos consejeros imperiales se encuentra sentado en él.

– “¡¿Señor Cooler?!” – exclama asustado el consejero. – “¡¿Qué hace usted aquí?!” – dice mientras se levanta y se aleja del trono.
– “Vengo a sentarme en mi sitio” – sonríe Cooler.
– “Por supuesto, señor” – dice el consejero, mientras hace una gran reverencia. – “He intentado mantener el Imperio a flote en su ausencia…” – se excusa. – “¡Hay revueltas en todas partes!”
Cooler toma asiento y se recrea acariciando los antebrazos del sillón.

– “Pongámonos manos a la obra…” – sonríe el nuevo Emperador.
En unos meses, Sauza, Neiz y Doore han localizado a Turles en el remoto planeta Rattus. El saiyajín y sus hombres acababan de conquistar el planeta en nombre de Cooler cuando los soldados imperiales les han sorprendido y les han masacrado. Solo Turles sigue en pie.

– “¿Porqué?” – pregunta Turles, malherido. – “¿Qué hemos hecho para merecer esto?”
– “El Súper Saiyajín ya ha aparecido” – responde Sauza, que activa su espada de ki. – “Así que no eres tú”.
– “Ya no tienes ninguna utilidad para Cooler” – añade Neiz.
Turles aprieta sus puños con rabia.

– “Me habéis utilizado… Igual que Freezer hizo con el resto de mi raza…” – refunfuña el saiyajín.
– “Sois una raza muy manipulable” – se burla Sauza.
– “No os lo perdonaré…” – murmura Turles. – “¡NO OS LO PERDONARÉ!” – grita furioso.
El saiyajín se abalanza sobre Sauza, pero el brench le esquiva y le hiere en el costado con su espada. Turles cae al suelo.

– “No lo pongas más difícil” – se burla Neiz.
Doore se acerca a él y le propina una patada en el abdomen.

– “Maldito mono” – sonríe el beppan, antes de darle otra patada.
– “Basta de juegos, Doore” – interviene Sauza. – “Acaba con él.”
– “Será un placer” – responde Doore apuntándole con su mano y preparando un ataque de ki.
En el planeta Mogina, sus habitantes han rechazado a Shisami, uno de los antiguos líderes de escuadrón de Freezer, que ha intentado tomar el control del planeta junto a sus soldados.

– “Señor Shisami” – se dirige a él uno de sus hombres. – “Nuestra última derrota ha mermado mucho nuestras tropas…” 
– “La muerte de Freezer ha dado nuevas fuerzas al Rey Mogi y sus salvajes” – murmura Shisami. – “Preparad la retirada”.
En un el planeta Janguru, Garana, otro antiguo líder Imperial, ha logrado recuperar su hogar, que había estado bajo el influjo del Imperio hasta ahora.

Tras deshacerse de su vieja armadura y vestirse con la ropa tradicional de su planeta, el nuevo Rey ruge y golpea su pecho desde el balcón de su viejo y derruido palacio, mientras su gente le aclama.
Los años pasan y Cooler intenta recuperar el control de su nuevo Imperio sin éxito. Gran parte de las tropas que eran fieles a su padre y a su hermano, ahora se han rebelado. A su vez, la piratería espacial ha aumentado notablemente. Todo eso hace que los hombres que aún se mantienen a sus órdenes empiecen a perder la confianza en su líder.
En la sala del trono, sus hombres le comunican malas noticias.

– “El caos se extiende por el universo, señor” – explica Tagoma. – “No podemos abarcar tanto territorio. Estamos perdiendo el control de múltiples sectores.”
– “La Patrulla Galáctica ha empezado a actuar” – anuncia Sauza. – “Se están involucrando en las causas independentistas.”
El Emperador se queda en silencio durante un instante y después se levanta de su asiento repentinamente.

– “Preparad mi nave” – ordena Cooler. – “Visitaremos de nuevo a Salabim”.
Tras un largo viaje, el Emperador aterriza en el pantanoso planeta Numa. Cooler abandona su nave en solitario.
El Emperador camina hasta encontrar una gran cueva oscura, cuyas paredes están repletas de extraños jeroglíficos. Cooler se adentra en la gruta hasta toparse con un pequeño ser amarillo que examina una hoguera con atención.

– “Has tardado mucho” – dice la criatura.
– “He estado ocupado, Salabim” – responde Cooler. – “Pero tú ya lo sabes, ¿no es cierto?”
– “No has seguido mis consejos” – dice el mago tajante.
– “¡El Imperio se desmorona!” – se excusa el demonio del frío.
– “Hay cosas más importantes que el Imperio” – responde Salabim. – “Pensé que ya lo habías entendido.”
– “Las Cajas están a salvo” – dice el Emperador. – “Y con la fuerza del Imperio, podría defenderlas mejor que nunca”.
– “¿Eso crees?” – pregunta el mago.
– “¡Sí!” – insiste Cooler.
Salabim agacha la cabeza y niega en silencio.

– “Creía que comprendías mejor la gravedad de la situación…” – murmura Salabim.
– “¡He sacrificado mi vida por tus profecías!” – responde Cooler, que empieza a perder los estribos. – “¡Ahora no me vengas con esas!”
– “Aceptaste el destino que tu padre rechazó” – responde el mago. – “Eso te honra. Pero estas cometiendo sus mismos errores…”
– “¡Yo no soy Cold!” – exclama el Emperador.
Salabim mira detenidamente a Cooler.

– “Aún puedes arreglarlo…” – dice el mago.
En la nave Imperial, Tagoma recibe al Emperador.

– “¿Alguna novedad, señor?” – pregunta Tagoma.
– “¿Conoces la vieja leyenda del Fruto Sagrado?” – le pregunta Cooler.
– “¿El Fruto?” – se sorprende el soldado. – “¡Por supuesto, señor!”
– “¡Sauza, Doore y Neiz! Tengo una misión para vosotros” – exclama Cooler.
Los tres soldados se arrodillan frente al Emperador.

– “Viajaréis al planeta Kurama y recabaréis información sobre el Fruto Sagrado” – ordena el Emperador.
– “¡Sí, señor!” – responden a la vez.
– “Tagoma, quiero que tú viajes a Immega” – dice Cooler. – “Comprueba que las Cajas de Música siguen a buen recaudo.”
– “Sí, señor” – responde Tagoma. – “¿Y qué hacemos con las revueltas?”

Cooler aprieta con rabia su puño. Se siente contrariado entre su deber con el Imperio y su compromiso con Salabim.
– “Tendrán que esperar” – responde Cooler.