ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte X: Una nueva era

Prodigal son / Parte X: Una nueva era
“Hemos ganado.”
Tras varios días en un tanque de curación, Liquir despierta. 
El kurama es asistido por uno viejo médico imperial, escoltado por un soldado litt.
– “¿Cómo se encuentra, señor?” – pregunta el doctor.
– “Me encuentro bien.” – responde Liquir, sorprendido por un tipo de tratamiento que desconocía. – “¿Qué ha pasado? ¿Quién eres tú?”
– “La Capital está bajo nuestro mando” – interviene el soldado litt. – “Hemos ganado.”
– “Hemos ganado…” – murmura el kurama.
En unos minutos, Liquir es llevado a la sala del trono, donde le esperan los soldados de mayor rango de su nuevo ejército, pues han recibido la buena nueva de que su señor ha despertado.
– “¡Bienvenido, señor!” – saluda el líder litt.
Liquir echa un vistazo a su alrededor, buscando a su compañero herajín.
– “¿Dónde está Reitan?” – pregunta el kurama. – “¿Sigue bajo tratamiento?”
– “Despertó hace unos días y se marchó, señor.” – responde el soldado.
– “¿A dónde ha ido?” – se extraña Liquir.
– “No lo sabemos. No quiso revelarlo.” – aclara el litt. – “Pero dejó un mensaje para usted.”
– “¿Un mensaje?” – pregunta el kurama.
El soldado entrega un pequeño dispositivo a su señor, que al tocarlo activa un pequeño holograma en el que aparece el herajín.
– “Parece que hemos ganado. Cooler ha muerto.” – dice Reitan. – “Los litt se han puesto al mando de lo que queda del Imperio y el trono será tuyo cuando despiertes. La vida de palacio no es para mí. El poder parece ser una losa demasiado pesada para los herajín.” – añade. – “No olvides que tenemos un combate pendiente. Algún día vendré a buscarte. De momento, todo queda en tus manos. Buena suerte.” – sentencia Reitan. – “Y una cosa más… Si te conviertes en un tirano, no dudaré en darte caza, Liquir.” – dice antes de que se apague el holograma.
Liquir sonríe.
– “No lo dudo” – murmura el kurama.
Liquir camina hacia el trono y se sienta en él.
– “Comienza una nueva era…” – sentencia el kurama.
En otro rincón del universo, Curd y sus hombres se acercan a Gelbo.
– “Capitán Curd…” – dice un soldado. – “Llevamos varios días sin poder comunicarnos con la Capital, señor.”
– “¡Seguid intentándolo!” – insiste el Capitán.
– “No hay señal, señor.” – responde el soldado. – “Parece que todo el mundo ha abandonado los canales imperiales.”
Curd está inquieto. 
– “¿Qué habrá pasado?” – se pregunta el brench.
De repente, uno de sus hombres exclama exaltado. 
– “¡Recibo una señal, señor!” – anuncia el soldado. – “Alguien emite a través de un canal antiguo.”
– “¿Qué dice?” – pregunta Curd.
El soldado se queda en silencio unos instantes.
– “Dicen que…” – titubea el operador. – “Aseguran que el señor Cooler ha muerto. El Imperio ha caído.”
El pánico se apodera de la sala. 
– “¡Hay más!” – interrumpe el soldado. – “Hablan de un planeta seguro… Dicen que, todo aquel que reciba esta señal, será bienvenido.”
– “¿De quién se trata?” – pregunta Curd. – “¿Quién firma el mensaje?”
– “Se ha identificado como Shisami, señor” – anuncia el soldado.
Curd cavila durante un instante y finalmente toma una decisión.
– “Abandonamos esta misión.” – suspira el brench. – “Poned rumbo al planeta” – ordena.
Mientras tanto, en la luna de un remoto planeta, una pequeña nave imperial robada aterriza. Kamo y su robótico ayudante descienden.
– “Tiene que ser por aquí…” – murmura el tsufur.
– “Detecto una débil señal de vida” – recita el robot. – “En esa dirección.” – señala.
Kamu y su robot investigan el lugar, y finalmente encuentran lo que buscan. Un agonizante Cooler, sin un brazo, con la mitad de su cuerpo cercenado y la mitad de su rostro chamuscado, el demonio del frío sigue vivo.
– “Tenemos que arrastrarlo hasta la nave…” – dice el tsufur, que se agacha y agarra el brazo del demonio, preparado para tirar de él.
En ese instante, el demonio abre los ojos y clava su mirada en Kamo, que le suelta asustado y cae de espaldas al suelo.
Cooler, incapaz de mediar palabra, observa confuso al tsufur.
En ese instante, un personaje encapuchado ha salido de la nave y se acerca al moribundo demonio del frío. Kamo y el robot le abren paso.
– “Tiene mal aspecto…” – dice el misterioso personaje, mientras revela su rostro, quitándose la capucha con unas manos robóticas.
El personaje no tiene cabello ni cejas y la mitad de su rostro ha sido sustituido por implantes robóticos.
Cooler lo mira confuso.
– “¿No me reconoce, señor Cooler?” – pregunta el individuo, con cierto retintín en su voz. – “Supongo que he cambiado bastante… desde que mandaste a tus hombres a asesinarme.”
En ese instante, el demonio del frío se da cuenta de que está ante Turles.
El saiyajín se da la vuelta y se prepara para volver a la nave.
– “Daos prisa” – les dice sus dos acompañantes. – “Tenemos que llevarle a M2. Será una fuente de energía válida hasta que logremos descubrir los secretos de la caja de música.”
En la Capital del viejo Imperio, Liquir discute el futuro del universo con sus hombres de mayor rango.
– “El consejo del maestro Sidra sería de gran ayuda en este momento…” – murmura el kurama. – “Necesito a alguien a mi lado con un amplio conocimiento sobre el universo y sus peligros.”
– “¿A quién sugiere, señor?” – pregunta el líder litt.
– “Conozco a alguien en Numa” – responde el kurama.
En el Universo 7, Liquir se convierte en el nuevo Emperador, dispuesto a traer paz al universo. Siguiendo los envenenados consejos del brujo Salabim, el kurama pretende encontrar las cajas de música y así proteger el universo de cualquier amenaza futura, evitando que ese poder caiga en malas manos.
En el Universo 6, también es proclamado Emperador, pero tras la muerte del último Kaioshin y la destitución del Hakaishin Beerus, el ángel Vados aparece frente al kurama. Liquir ha llamado la atención del ángel por su poder, por su capacidad de liderazgo y porque ha sido entrenado por Sidra, un antiguo Dios de la Destrucción. 

Finalmente, Liquir acepta el puesto, pues considera que sus objetivos serán más fáciles de cumplir convirtiéndose en el Hakaishin del Universo 6.

ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte IX: Los rivales más poderosos

Prodigal son / Parte IX: Los rivales más poderosos
“Salabim ha envenenado tu mente con sus palabras”


La Capital del Imperio arde. Los soldados litt, aprovechando sus conocimientos tácticos que sobre el ejército imperiol, están superando a las tropas enemigas. 
En la sala del trono, Tagoma escucha gritos y explosiones en el exterior. A su lado, un consejero aterrorizado.
– “Es el fin…” – murmura el hombre del Emperador. – “El final del Imperio de los demonios del frío.”
– “¡Hemos avisado a todos los sistemas cercanos!” – exclama el consejero, intentando aferrarse a algo para disipar su miedo. – “¡Deberían llegar refuerzos!”
De repente, una gran explosión derriba la pared del salón, matando al consejero imperial y lanzando a Tagoma contra la pared opuesta.
Entre fuego y humo, Liquir entra en la sala y pronto se fija en Tagoma.
– “El Imperio ha caído.” – declara Liquir. – “Que tus hombres depongan las armas.”
– “La lucha no ha terminado…” – dice Tagoma, que intenta levantarse. – “¡El Imperio es más grande que su Capital!”
– “Los demonios del frío han gobernado imponiendo su fuerza. El terror siempre ha sido su mejor arma.” – dice Liquir. – “¿Crees que alguien os socorrerá cuando mostráis debilidad? Nadie va venir. Se acabó.”
Tagoma, ya en pie, esboza una sonrisa que desconcierta a Liquir. El soldado extiende sus brazos lentamente.
– “Has demostrado ser muy fuerte…” – dice Tagoma. – “Tienes un poder admirable.”
– “¿Qué intenta?” – se pregunta el kurama.
– “¡¡CHAN…!!” – exclama el soldado.
Pero en ese instante, la cimitarra de Reitan entra volando por el agujero en el muro y se ensarta en la garganta de Tagoma, clavando al personaje en la pared que tiene detrás.
Liquir, sorprendido, se da la vuelta. Reitan entra en la sala.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta el kurama.
– “Acabo de salvarte la vida.” – dice el herajín. – “He oído historias sobre sus habilidades.”
Tagoma, incapacidad de hablar, también tiene dificultades para respirar; se ahoga en su propia sangre. Con las pocas fuerzas que le quedan, intenta agarrar la espada, pero sus brazos se cansan antes de ni siquiera alcanzarla.
Reitan se acerca a Tagoma y agarra la espada, extrayéndola y liberando al soldado, que cae al suelo de rodillas y apoya sus manos en el suelo. De su garganta brota sangre a borbotones.
El herajín alza su espada sobre la nuca del soldado.
– “Sois peores que parásitos.” – dice Reitan antes de decapitarlo con un rápido movimiento.

Liquir suspira.
– “¿Era necesario?” – pregunta el kurama.
– “Nunca se sabe.” – responde el herajín.
Los dos se acercan al muro caído y observan la capital en llamas. Sus hombres dominan la guerra.
– “Lo hemos logrado.” – dice Liquir. 
– “Aún no.” – responde Reitan. – “Mientras Cooler siga con vida, esto no ha terminado.”
– “Ha abandonado a los suyos…” – dice el kurama. – “Es un acto cobarde incluso para un demonio del frío.”
De repente, una extraña sensación embarga a Liquir y Reitan.
– “¿Qué es eso?” – pregunta el kurama.
– “¿Tú también lo notas?” – responde Reitan.
– “Parece un gran poder…” – dice Liquir.
– “¡Y se acerca muy rápido!” – exclama el herajín.
– “¡Tiene que ser Cooler!” – dice el zorro.
Cooler, en su forma original, ha entrado en la atmósfera del planeta y se detiene un breve momento para observa la ciudad en llamas.
– “El Imperio de mi padre…” – murmura entristecido. – “Lo siento.” – dice antes de continuar su descenso hacia el palacio.
Al llegar al jardín principal, se da cuenta de que dos enemigos le esperan. Cooler se detiene frente a ellos, a una distancia prudente.
– “Habéis sido vosotros…” – dice el demonio del frío.
– “Emperador…” – murmura Liquir.
– “Tú debes de ser el kurama del que me habló Sidra.” – dice Cooler.
Liquir se sorprende al escuchar hablar al demonio sobre su maestro.
– “¡¿De qué le conoces?!” – pregunta el kurama.
– “Escúchame, Liquir.” – dice Cooler. – “Tenemos que parar esto. ¡El universo corre un grave peligro! Las cajas de música…”
– “¡Lo sabía!” – exclama el kurama. – “¡Eso es lo que buscas!”
– “¡Tenemos que destruirlas!” – dice Cooler. – “¡El poder que albergan es demasiado peligroso!”
– “¡He visto lo que encierran!” – responde Liquir. – “¡Salabim me lo enseñó!”
– “¿Has hablado con Salabim?” – se sorprende el demonio.
Reitan observa confuso a los dos personajes.
– “¿De qué estáis hablando?” – pregunta el herajín.
Las colas de Liquir empiezan a revelarse, llegando a la sexta.
– “Debo detenerte” – dice el kurama.
– “Sidra no querría esto.” – insiste Cooler. 
– “¡¡Deja de hablar de mi maestro!!” – exclama Liquir. – “¡¿De qué le conoces?!”
– “He estado con él en Kurama.” – responde el demonio del frío. – “Me ha enseñado los secretos del Fruto Sagrado.”
– “¡MIENTES!” – grita Liquir.
– “Salabim ha envenenado tu mente con sus palabras” – dice Cooler. – “¡Él es el enemigo! ¡Está jugando con nosotros!”
El herajín, impaciente, desenfunda su cimitarra.
– “¡Basta de cháchara!” – exclama Reitan. – “¡He venido a vengar a mi pueblo! ¡Voy a matarte en nombre de Hera!”
Liquir muestra sus dientes. 
– “No tengo nada más que decir.” – sentencia el kurama. – “¡Acabemos con esto!”
Los dos aliados se abalanzan sobre el demonio del frío, que se pone en guardia rápidamente.
Liquir abre su boca y dispara un potente chorro de ki que el demonio intercepta disparando dos rayos con sus ojos, creando una gran explosión entre los dos bandos.
De la humareda surge Reitan, espada en alto, dispuesto a cortar al demonio por la mitad, pero éste interrumpe su carga con un puñetazo en el abdomen y una patada giratoria que le lanza contra un edificio cercano.
En ese momento, Liquir aparece sobrevolando a Cooler y le dispara una ráfaga de ki con sus colas, pero el demonio eleva un centenar de escombros cercanos y los interpone en la trayectoria del ataque, causando una gran explosión en el cielo.
Cuando la humareda se disipa, Cooler aparece detrás de Liquir y le propina un codazo en la nuca que lo lanza contra el suelo.
Cooler desciende lentamente. Liquir y Reitan se ponen en pie, listos para continuar.
– “¡Deteneos!” – insiste el demonio del frío. – “No sois rivales para mí.” 
Liquir sonríe.
– “Ahora que hemos evaluado tus habilidades, ya podemos luchar en serio.” – dice el kurama.
El kurama revela su séptima cola. Reitan se transforma y su cabello adopta un tono rojizo.
– “¡HAAAAAAAA!” – gritan los dos guerreros.
Cooler ser sorprende ante el poder de sus enemigos.
Reitan lanza una telaraña de hilos de ki que envuelve e inmoviliza a Cooler. Liquir aprovecha para disparar un gran ataque de ki que engulle al demonio del frío.
Al disiparse la humareda, Cooler aparece intacto y su aspecto a ha cambiado. Su cuerpo se ha transformado y ahora muestra su nueva forma obtenida gracias al poder del Fruto Sagrado.
Liquir y Reitan se quedan asombrados ante el nuevo aspecto del Emperador.
– “¿Qué significa esto?” – pregunta el herajín.
– “Su poder se ha multiplicado…” – dice el kurama.
Cooler aprieta sus puños, listo para contraatacar.
– “Tengo una misión que cumplir.” – dice el demonio del frío.
En un abrir y cerrar de ojos, Cooler embiste a Reitan, agarrándole el rostro y empujándole hasta estamparle contra un edificio.
Liquir a duras penas ha podido discernir lo ocurrido, y se da la vuelta para ver el edificio derrumbarse.
– “Su velocidad es impresionante…” – piensa el kurama. – “¿De dónde obtiene tanto poder?”
Reitan, que ha perdido su espada, logra librarse del agarre de Cooler y salve volando de los escombros.
– “¡¡TE MATARÉ, BASTARDO!!” – grita furioso el herajín, que extiende sus brazos a cada lado y genera dos esferas de ki que enseguida reúne frente a él, apuntando a su enemigo. – “¡¡GALACTIC BUSTER!!”
Cooler obser a con calma a Reitan preparar su ataque.
Liquir se da cuenta del poder que está acumulando el herajín.
– “¡VAS A DESTRUIR EL PLANETA!” – exclama Liquir.
Reitan dispara.
– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – grita el herajín.
El poderoso ataque desciende rápidamente sobre Cooler, que no parece preocupado. 

Liquir se envuelve con sus colas para protegerse de la explosión.
El demonio del frío se prepara para impulsarse y enseguida salta directo al encuentro del ataque de Reitan. Cooler extiende sus brazos hacia delante y se envuelve en una barrera de ki rosado.
Cooler colisiona con el ataque del herajín, que se dispersa a medida que el demonio avanza.
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Reitan.
Cooler asciende sin dificultad hasta que el \”Galactic Buster\” del herajín se desvanece por completo y el demonio del frío propina un doble puñetazo al abdomen de su enemigo que lo deja malherido.
Liquir se abalanza sobre Cooler, que agarra a Reitan y lo lanza contra su compañero, obligando al zorro a detenerse e intentar agarrarlo; pero antes de que lo logre, Cooler dispara una ráfaga de ki contra el herajín, haciendo que salga repelido y desconcertando al kurama que, desprotegido, se convierte en un blanco vulnerable para Cooler, que se abalanza contra él y le propina una patada en el abdomen que lo estrella contra el suelo, formando un enorme cráter.
El kurama agarra la pierna de Cooler, intentando apartar su pie, pero el demonio del frío es demasiado fuerte.
– “Os he dado una oportunidad y la habéis rechazado.” – dice Cooler. – “Voy a cumplir mi misión. No permitiré que la muerte del maestro Sidra sea en vano.”
– “¿¡Qué?!” – se sorprende Liquir. – “¡¿Sidra a muerto?!”
– “Él me ha dado este poder para que pueda cumplir con mi cometido” – afirma Cooler.
Liquir, al escuchar las noticas de la muerte de su antiguo maestro, parece reaccionar y enfurecerse.
– “¡MIENTES!” – grita el kurama, que logra apartar la pierna de Cooler, lanzándole por los aires.
Cooler, tras dar varias piruetas, logra recobrar la estabilidad.
Liquir, cuyo cuerpo parece estar ardiendo desde su interior a causa de la concentración de su ki, revela su octava cola.
– “¡GRRRRRR!” – gruñe el zorro.
Cooler observa detenidamente a su adversario.
– “¿Qué significa esto?” – piensa el demonio del frío, incapaz de comprender el origen de tal energía.
Liquir se abalanza contra el demonio, dispuesto a clavarle sus garras, pero Cooler logra agarrarle las muñecas. Los dos quedan enzarzados en un tira y afloja que el zorro parece dominar, pues sus fauces cada vez están más cerca del rostro de Cooler, que lucha por mantenerle a raya.
El demonio del frío logra propinar un rodillazo al zorro y apartarle de él.
El kurama enseguida se prepara para atacar de nuevo y salta sobre su enemigo, pero Cooler utiliza su poder mental para repelerle con una gran roca, que le empuja a cientos de metros de altura, mientras cientos de escombros se reúnen a su alrededor, atrapando en a Liquir en una gran formación rocosa que parece una luna.
De repente, las nueve colas del zorro logran hacerse paso a través del asteroide artificial, asustando a Cooler y obligándole a concentrar toda su energía para lograr aumentar el tamaño de su prisión rocosa e intentar atrapar a su adversario.
– “Su poder es aterrador…” – piensa Cooler, obligado a realizar un gigantesco esfuerzo para detener al kurama. – “No sé si puedo detenerle…”
En ese instante, Reitan se abalanza sobre el demonio del frío por la espalda, espada en mano. Cooler, agotado por el esfuerzo que está realizando, reacciona tarde e intenta bloquear la cimitarra con su brazo izquierdo, pero el herajín ha puesto todas sus energías en ese ataque y cercena la extremidad del demonio.
– “¡AAAH!” – grita Cooler.
El Emperador, furioso, dispara una esfera de ki con su mano derecha contra Reitan, que recibe el impacto de lleno en el abdomen y es empujado hasta un chocar con un edificio cercano, que estalla.
Cooler enseguida pone su atención de nuevo en el kurama, que ha aprovechado el instante de debilidad para liberarse, aunque ha regresado a las ocho colas. Las rocas que había alzado el demonio se precipitan contra el suelo.
Liquir ataca a Cooler, que esquiva al zorro. 
El kurama se desliza por el suelo, anclándose con sus garras para impulsarse de nuevo contra el enemigo.
Cooler consigue detener el golpe de Liquir, pero éste ha logrado clavar las uñas de su mano derecha en el abdomen del demonio.
– “Maldita sea…” – lamenta Cooler.

La octava cola del kurama se desvanece, volviendo a mostrar solo siete.
Liquir retrocede, preocupado por su pérdida de poder y con su cuerpo dolorido por el exceso realizado.
Cooler, con su brazo derecho se sujeta la herida de su abdomen, mientras también pierde sangre por su extremidad cercenada.
– “Tu energía disminuye rápidamente, zorro…” – murmura el demonio.
– “La tuya también…” – responde Liquir. – “¡AQUÍ SE ACABA VUESTRO REINADO DE TERROR!”
Liquir clava sus zarpas en el suelo y abre su boca, preparando un poderoso ataque con toda la energía que le queda. Sus colas desaparecen a medida que el ki se acumula.
Cooler se da cuenta y levanta su dedo índice, generando una poderosa “Supernova”.
– “¡¡HAAAAAAA!!” – gritan a la vez al lanzar sus ataques. 
El choque es brutal. La onda expansiva arrasa con todo lo que se encuentra alrededor, creando un gigantesco cráter en el centro de la metrópolis.

Los dos insisten con todas las fuerzas que les quedan. Ninguno está dispuesto a ceder.

De repente, Cooler siente que su poder flaquea. Su transformación empieza a retroceder lentamente.
– “¡¡MALDICIÓN!!” – exclama el demonio. – “¡¡NO!! ¡¡NO PUEDO FRACASAR!! ¡¡NOOOOOOOOO!!”
Finalmente, el ataque de Liquir rompe la “Supernova” de Cooler y alcanza al demonio, engulléndolo y proyectando su cuerpo hacia el cielo, abandonando el planeta y perdiéndose en el espacio profundo.
Liquir, agotado, esboza una media sonrisa justo antes de desmayarse.
Los soldados litt de los alrededores enseguida corren a socorrer a su líder y al herajín, que se encuentra malherido entre los escombros.
Mientras tanto, en un planeta lejano, en dos líneas temporales distintas, dos ángeles observan atentamente los acontecimientos a través de las esferas de sus varas, mientras el Hakaishin duerme plácidamente.

ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte VIII: El Imperio se tambalea

Especial DBSNL // U6 y U7 / Parte VIII: El Imperio se tambalea
“Que el miedo recorra el Imperio.”
En la Capital del Imperio, en la sala del trono, Tagoma ha sido informado de la fuga del prisionero tsufur.
– “¡¿HABÉIS DEJADO ESCAPAR AL PRISIONERO CON LA CAJA?!” – exclama el hombre del Emperador, furioso. – “¡DEBERÍA EJECUTAROS A TODOS!” – riñe a los soldados que lo custodiaban.
Los soldados, arrodillados ante él, no se atreven a decir nada.
En ese instante, Curd entra en la sala.
– “¡Traigo noticias del planeta Litt!” – exclama el soldado.
– “Que sean buenas…” – murmura Tagoma.
– “Me temo que no lo son.” – responde el brench. – “Liquir tiene al ejército litt a sus órdenes, y parece que ha unido sus fuerzas con el cazarrecompensas Reitan.”
Tagoma, apabullado ante tantas malas nuevas, retrocede hasta dejarse caer sobre el trono, quedándose sentado, con su mirada perdida en el fondo de la sala.
– “Cooler me va a ejecutar…” – suspira Tagoma.
Curd, al ver a Tagoma abatido, hace una señal a los demás soldados para que abandonen la sala.
– “Hay una cosa más sobre la que tengo que informarle.” – dice el brench.
Tagoma no responde.
– “Hemos perdido el contacto con la patrulla que enviamos al planeta Gelbo.” – explica Curd. – “Podría estar relacionado con la caja de música.”
El hombre del Emperador parece salir de su trance.
– “Recuperar esa caja podría salvar mi cabeza…” – dice Tagoma. – “Te encomiendo la misión personalmente, Curd.”
– “Sí, señor” – responde el brench, haciendo una reverencia.
Mientras tanto, ya muy lejos de allí, el tsufur viaja en una nave del Imperio robada acompañado por el robot que le liberó.
– “Sistemas de rastreo anulados.” – anuncia el pequeño robot, conectado a los controles de la nave. – “Estableciendo ruta libre de controles imperiales.”
– “Perfecto.” – sonríe el tsufur. – “Rumbo a M-2”.
En el planeta Litt, el nuevo ejército del kurama prepara sus naves para marchar hacia la Capital del Imperio.
– “Todo listo, señor” – anuncia un soldado de alto rango.
– “Bien.” – responde Liquir. – “Partiremos enseguida.”
En Gelbo, las ruinas de una aldea rebosan silencio y muerte. Cadáveres de aldeanos y soldados del Imperio inundan las calles.
El chamán Zunama se encuentra sentado en el centro de un círculo dibujado en el suelo con la sangre del joven guerrero konats muerto. Un extraño humo denso y oscuro penetra en su cuerpo lentamente.
– “Ahora nos perteneces de nuevo…” – sonríe el brujo. – “Orgullo de los Kashvar.”
En Numa, Salabim observa el fuego y sonríe satisfecho.
– “Bien…” – murmura el mago. – “Estamos más cerca que nunca…”
Una nave imperial ya ha abandonado la Capital del Imperio con destino a Gelbo. En el puente de mando, Curd dirige la expedición.
– “No hay tiempo que perder” – les recuerda a sus hombres. – “El destino del Imperio depende esta misión.”
– “¡Sí, señor!” – responden los soldados.
Mientras tanto, en el planeta Kurama, Cooler ha enterrado al viejo Sidra frente al altar del Fruto Sagrado.
– “Las cajas de música y el Fruto Sagrado han sido objetos codiciados a lo largo de la historia.” – dice el demonio del frío. – “Nadie se ha atrevido a destruirlos, pensando en la llegada de un mal que los convirtiera en necesarios, sin darse cuenta de que los objetos eran el propio mal que protegían.” – recapacita Cooler. – “Esa será mi empresa. Destruiré el objeto de tentación.”
En ese instante, Cooler siente una extraña sensación que jamás ha vivido antes.
– “¿Qué es eso?” – se pregunta, mientras alza su mirada hacia el cielo, en una dirección concreta. – “¿Qué es lo que siento? Es una… ¿presencia?”
Cooler cierra los ojos he intenta concentrarse.
– “Parece que puedo sentir la presencia de ciertos individuos…” – piensa el demonio del frío. – “Son dos energías, están juntas…”
De repente, una nueva sensación le embarga, y Cooler se da la vuelta.
– “¡Hay otra más en esa dirección!” – exclama el demonio del frío. – “Es distinta… Parece… fría… Nunca había sentido una oscuridad semejante…”
Tras varios días de viaje, las alarmas suenan en la nave imperial. Curd corre al puesto de mando, donde se encuentra a todos los soldados muy alborotados.
– “¡¿Qué ocurre?!” – pregunta Curd. 
– “¡DETECTAMOS UN GRAN NÚMERO DE NAVES ACERCÁNDOSE!” – exclama un soldado.
– “¡¿Cómo?!” – se sorprende el brench.
– “Son… ¡SON NAVES LITT!”
Curd se acerca a una de las pantallas y puede ver cómo una gran flota va directa hacia ellos.
– “¡MANIOBRA EVASIVA!” – exclama Curd. – “¡¿Cuál es el planeta más cercano?!” – pregunta.
– “¡Rudeze, señor!” – responde un soldado.
– “¡Rumbo a Rudeze!” – ordena Curd. – “¡Debemos esconder nuestro rastro! ¡E informad al señor Tagoma! ¡URGENTE!”
En la nave principal de la flota enemiga, un soldado litt se a Liquir.
– “Hemos detectado una nave imperial” – anuncia el soldado. – “Ha cambiado de rumbo y se dirige a Redeze. Debe habernos detectado. ¿Qué hacemos?”
– “Dejadles escapar.” – responde el kurama. – “Que el miedo recorra el Imperio.”
En la Capital, el mensaje de Curd es recibido y Tagoma es informado.
Sentado en el trono, Tagoma se queda en silencio mientras sus consejeros debaten posibles acciones. Poco a poco, las voces de los presentes se vuelven inaudibles para el hombre del Emperador. El terror le embarga y un sudor frío cubre su cuerpo.

ESPECIAL DBSNL /// Prodigal son // Universos 6 y 7 / Parte VII: Un enemigo en común

Prodigal son / Parte VII: Un enemigo en común
“¡Ninguno de los dos tiene porqué morir hoy!”
El Imperio ha recuperado una de las cajas de música desaparecidas, que ahora se encuentra en manos de Tagoma.
El prisionero que fue capturado en posesión del artefacto milenario ha sido encarcelado en un calabozo del palacio imperial, a la espera de ser interrogado de nuevo antes de ser trasladado a una prisión de alta seguridad.
Tagoma ha ordenado una búsqueda exhaustiva de la segunda caja de música, que sigue en paradero desconocido.
– “No sabemos dónde buscar, señor” – dice Curd.
– “Tuvo que deshacerse de ella cuando se dio cuenta de que podíamos atraparle.” – dice Tagoma. – “Estudiad el recorrido de su nave y estableced posibles paraderos. ¡El señor Cooler quiere esa caja!”
Mientras tanto, en el planeta Litt, Reitan y Liquir se encuentran cara a cara. El kurama está utilizando siete colas para poder enfrentarse al herajín, que pese a estar malherido sigue dispuesto a luchar.
Cerca de allí, Meerus y la banda de piratas espaciales observan detenidamente a los dos personajes, esperando una oportunidad para capturar al preciado kurama y poder así reclamar la recompensa que ofrece el Imperio.
En el planeta Kurama, Cooler lucha para sobrevivir al poder del Fruto Sagrado, cuya infusión de su semilla se ha tomado para potenciar sus habilidades, ante la atenta mirada de Sidra.
– “¡AAAAH!” – grita el demonio del frío, cuyo cuerpo parece que ha empezado a transformarse.
Sidra empieza a preocuparse por Cooler.
– “Su poder aumenta rápidamente…” – piensa el viejo. 
El exoesqueleto del demonio del frío empieza a desarrollar una puntiaguda corona y varios pinchos en brazos y piernas.
– “Ggggrrrr…” – gruñe Cooler. – “¡AAAAHH!” – grita aporreando el suelo con fuerza, formando un pequeño cráter.
Sidra se pone en pie y se acerca a su pupilo.
– “Tienes que serenarte, Cooler” – dice el anciano. – “Tienes que calmar tu mente.”
– “¡HAAAAAAA!” – grita el demonio, creando una gran explosión de ki que barre el lugar y hace saltar por los aires el viejo templo.
Mientras tanto, en el palacio Imperial, la puerta del calabozo en el que se encuentra el prisionero se abre. Kamo mira la puerta sorprendido, cuando un pequeño robot blanco de forma esférica, con extremidades terminadas en tres dedos, y gran un ojo rojo central se muestra.
– “¡Ya era hora!” – dice Kamo.
El pequeño robot se acerca al tsufur y le libera.
– “Salgamos de aquí.” – dice Kamo.
En el planeta Litt, Reitan se abalanza sobre Liquir, y éste detiene el golpe.
– “¡Basta!” – dice el kurama. – “¡Ninguno de los dos tiene porqué morir hoy!”
– “Mi pueblo…” – gruñe el herajín.
– “¡Bojack fue quien os llevó a la perdición!” – insiste Liquir. – “¡Su codicia!”
– “¡Fue el Guardián del Fruto el que atacó Hera!” – grita Reitan.
El herajín propina un puñetazo en la barbilla del kurama, haciendo que retroceda. Reitan se prepara para golpear al enemigo de nuevo, pero Liquir se repone rápidamente y es él quien logra conectar un puñetazo en el abdomen del herajín.
– “Como quieras.” – dice Liquir. – “Pero no fuiste tú y no fui yo.”
– “Es el destino…” – murmura Reitan.
– “No es cierto.” – responde el kurama. – “No tenemos porqué enfrentarnos.”
El herajín parece entretener ese pensamiento durante un breve instante, pero pronto agita su cabeza, intentando librarse de él.
– “¡NO!” – grita Reitan. – “¡Por vuestra culpa, mi pueblo se convirtió en esclavo del Imperio!”
– “¡Yo lucho contra el Imperio!” – le recuerda Liquir. – “Si nosotros morimos aquí, el Imperio gana… y la memoria de tu pueblo desaparece para siempre.”
Reitan aprieta sus dientes y puños con rabia.
– “¡MALDITA SEA!” – grita frustrado.
– “Si quieres luchar, podemos hacerlo después de acabar con el Imperio.” – sugiere Liquir. – “Juntos podemos conseguirlo fácilmente.”
De repente, Hart, Klub y Dmond se abalanzan sobre Liquir por la espalda, aprovechando el momento de distracción.
– “¡Ya son nuestros!” – celebra Hart.

A la vez, Spade y Meerus, atacan por la espalda a Reitan, pues tienen que incapacitarle si pretenden capturar a Liquir.
Pero, de forma inesperada, Hart, Klub y Dmond son enredados en una madeja de hilos de ki creados por Reitan y caen al suelo inmóviles. Por su parte, Meerus y Spade reciben una ráfaga de fuego proveniente de las colas de Liquir, dejándolos fuera de combate.
El herajín y el kurama se miran fijamente y dibujan en sus rostros una sonrisa cómplice.
– “Tenemos un acuerdo.” – dice Reitan.
– “Me alegro.” – sonríe Liquir.
En el planeta Kurama, el templo se ha derrumbado. Cooler ha sufrido una bizarra y dolorosa transformación, y ahora, arrodillado en el suelo, intenta recuperar el aliento. 
Cerca de allí, el anciano Sidra se encuentra en el suelo, semienterrado bajo los escombros del sagrado lugar.
– “Lo has logrado…” – sonríe el antiguo Hakaishin.
Cooler se percata del estado de su maestro y se apresura en socorrerle, apartando los escombros con suma facilidad.
– “Maestro Sidra…” – murmura el demonio del frío. – “Lo siento…”
– “Ahora tienes un poder extraordinario.” – dice el anciano. – “Tienes que usarlo por la causa adecuada.”
– “¿Y cuál es?” – pregunta Cooler.
– “Eso tienes que averiguarlo por ti mismo.” – responde Sidra. – “Se acercan tiempos oscuros; puedo sentirlo… Pero al final habrá luz. En uno de los caminos hay esperanza…”
– “¿Qué significa eso?” – dice el demonio. – “¡Maestro!”
Pero la vida abandona a Sidra en ese momento, dejando a Cooler solo y confuso, en un planeta remoto, lejos de su Imperio y con más dudas que nunca.
En el otro extremo de la galaxia, tras varias semanas de búsqueda, el Imperio envía una patrulla a Gelbo.
Los soldados imperiales pronto se dan cuenta del horror que ha asolado el lugar, y siguen el rastro de muerte esperando encontrar una respuesta.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta un soldado.
Al acercarse a una aldea, un joven muchacho ensangrentado, arrastrando una pequeña espada, sale a recibirles. El chico lleva una extraña ropa de aspecto austero, con hombreras reforzadas y luce su cabello rosado en un extraño peinado en forma de cresta.
– “¡Alto!” – dice un soldado, apuntando al chico con su cañón de mano.
– “No parece una amenaza…” – dice otro soldado, que se acerca al chico. – “¿Qué ha ocurrido, chico?” 
El muchacho extiende su espada hacia el soldado, ofreciéndole la empuñadura.
– “Mátenme” – dice el joven.
– “¿Qué?” – se sorprenden los soldados.
– “La ocarina se ha roto…” – dice el chico. – “No podré detenerle otra vez.”
– “¿De qué estás…?” – murmura confuso el soldado.
– “¡MÁTENME!” – grita el chico.
En ese instante, el joven parece sufrir un fuerte dolor que recorre todo su cuerpo y suelta un grito estremecedor.
– “¡AAAAAAAAAHHHHH!” – grita el chico.

Un extraño humo negruzco emerge del cuerpo del muchacho de forma sinuosa y asciende lentamente, concentrándose en el cielo.
– “No…” – llora el chico. – “Lo siento mucho…”
De repente, un gigantesco y monstruoso pie se forma a partir del humo y cae sobre el chico, frente a la mirada aterrada de los soldados.
En el planeta Litt, Liquir ha reunido a los soldados liberados, que le han jurado lealtad. 
– “¿Estáis seguros de esto?” – pregunta el kurama al líder de los litt.
– “Nos ha liberado, señor” – responde el soldado. – “Se lo debemos.”
– “Gracias.” – dice Liquir.
Cerca de allí, Meerus, los piratas y los hermanos Pastafresca se encuentran encadenados.
– “¿Qué hacemos con ellos?” – pregunta un soldado.
Liquir mira de reojo a su ahora compañero.
– “¿Qué opinas, Reitan?” – pregunta el kurama.
– “Suéltalos.” – responde el herajín. – “Dejemos que corran la voz; que el Imperio sepa lo que les espera.”

En el pantanoso planeta Numa, Salabim se encuentra en su cueva, mirando la llama de una hoguera, observando satisfecho los acontecimientos que están teniendo lugar en el universo.