DBSNL // Capítulo 163: La fusión
“¡Te tenemos una sorpresa guardada!”
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, la luminosidad generada por el Kamehameha de la fusión se disipa y revela a Janemba, que está regenerando la parte superior de su torso y cabeza rápidamente.
La fusión retrocede y se pone en guardia.
– “Lo hemos subestimado…” – murmura la guerrera. – “Conserva la regeneración de Majin Bu. No… parece que incluso la supera.”
Janemba termina de regenerarse y enseguida abre sus enormes fauces, que se llena de ki verde, listo para ser proyectado contra nuestras amigas, pero la guerrera se abalanza rápidamente contra su contrincante y le propina una patada en la barbilla, cerrándole la boca en el último instante y provocando una gran explosión.
La parte superior del cráneo de Janemba estalla, por encima de su mandíbula, pero enseguida se regenera de nuevo.
La guerrera retrocede una vez más.
– “Es demasiado fuerte…” – piensa la fusión. – “Tendremos que darlo todo a pesar de no dominar aún este poder… Tenemos que detenerle antes de que escape y vuelva a causar el caos ahí fuera. Si Gotenks tuvo problemas para salir de aquí, nosotras no seríamos capaces de seguirle.”
En ese instante, las chicas tienen una idea
– “¡Eso es!” – piensa la fusión. – “Puede que…”
Las chicas sonríen de forma burlona.
– “¿Sabes dónde estás, monstruo?” – le dicen a Janemba. – “¿No reconoces este lugar?”
Janemba, algo confuso, hecha un vistazo a su alrededor y no tarda en reconocer la sala.
– “Estas encerrado aquí de nuevo.” – le provocan las chicas. – “¡Sin dulces ni chocolatinas! ¡Jamás te dejaremos escapar!”
El diablo frunce el ceño un instante, pero de repente sonríe.
– “¿Ha funcionado?” – se preguntan las chicas.
El demonio se abalanza sobre ellas y las agarra del cuello.
De repente, el cuerpo de Janemba empieza a descomponerse en un centenar de fragmentos. La bizarra transformación se expande por el cuerpo de las muchachas.
Durante un breve instante, Pan y Bra se encuentran en un lugar oscuro en el que pueden ver a Ub envuelto en tinieblas.
– “¡UB!” – grita Pan.
En el Planeta Sagrado, Kibito acaba de regresar. Shin le espera, mirando el universo a través de la bola de cristal que heredó del anciano Madas.
– “Shikk está a salvo.” – dice el Kaioshin del Norte. – “¿Hay noticias de la Tierra?”
– “Una terrible oscuridad nublaba el planeta hasta hace unos minutos” – dice el Dios del Este. – “Pero ahora… Lo que veo…” – dice con la voz entrecortada ante el horror ocurrido.
En ese instante, Janemba y la fusión se recomponen en el Planeta Sagrado frente a los Dioses.
La luchadora metamor reacciona rápidamente y repele a Janemba con una doble patada en su pecho y se pone en guardia.
– “¿Qué ha sido eso?” – se preguntan las muchachas. – “¿Dónde estábamos?”
Shin y Kibito están aterrados contemplando la escena.
– “¡¿Qué estáis haciendo aquí?!” – se pregunta el Dios, que no reconoce a los dos personajes.
La fusión echa un vistazo a su alrededor.
– “¿El Planeta Sagrado?” – dice sorprendida. – “Al menos estamos fuera de la sala…” – sonríen. – “¡Lo hemos logrado! ¡Ha caído en la trampa!”
Los Dioses se fijan en la muchacha, pues reconocen los ropajes de metamor.
– “Vosotras sois…” – murmura Shin.
Janemba sonríe de forma terrorífica y se prepara para atacar.
– “Ha llegado el momento de pelear en serio.” – dicen las chicas. – “¡Tenemos una sorpresa para ti!”
La luchadora metamor aprieta sus puños y eleva su ki.
– “¡HAAAAAA!” – grita a pleno pulmón, mientras su cabello se eriza, rompiendo el coletero y liberando su melena rubia.
Tras un instante, el poder de las muchachas estalla. Se han transformado en Súper Saiyajín 2.
En el interior de Janemba, un adormilado Ub abre los ojos al ver una tenue luz frente a él y oír el eco del grito de las chicas.
– “¿Qué ocurre?” – se pregunta el muchacho. – “¿Dónde estoy?”
En la Tierra, Ten Shin Han ha enterrado a sus alumnos y a su querida Lunch.
– “Os resucitaremos” – dice Ten, que hace una reverencia a hacia las tumbas. – “Lo prometo.”
De repente, el guerrero siente un tenue ki en el horizonte.
– “¿Quién es?” – se pregunta Ten. – “Puedo sentir una energía muy débil.”
El terrícola no tarda en emprender el vuelo.
– “¡Es en esta dirección!” – dice volando hacia el Oeste. – “¡Son dos energías!” – se da cuenta al acercarse al objetivo. – “¡¿Villa Jingle?!”
Mientras tanto, Krilín ha hecho lo mismo con Marron, Lázuli y Dende. Las lágrimas casi no le dejan respirar.
En el planeta de Hit, Koros se abalanza de nuevo contra el asesino, que ahora se pone en guardia.
El sicario propina un puñetazo a Hit, que éste desvía y responde con una patada, pero ésta es detenida por su contrincante. Los dos se enzarzan en un rápido intercambio de golpes sencillos pero muy técnicos y precisos. Si cualquiera de estos golpes alcanzara al rival, mermaría sus capacidades de forma significativa, pero los dos contrarrestan las técnicas de su oponente continuamente.
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| Dibujado por Pivotts |
Los movimientos de Koros son cada vez más agresivos, violentos y poderosos. El sicario parece furioso. Hit, en cambio, sigue sin reflejar ninguna expresión en su rostro. El asesino mantiene la calma.
De repente, las gafas de Koros han terminado su análisis sobre Hit e informan al sicario de que su enemigo tiene ligeramente menos fuerza en su brazo izquierdo, y que por eso al protegerse de los ataques que le llegan en esa dirección tiende a utilizar su otro brazo como apoyo, dejando vulnerable su flanco derecho.
Koros no puede evitar sonreír.
– “¡YA ERES MÍO!” – grita mientras ataca con un poderoso gancho izquierdo al rostro de Hit, obligando a Hit a cubrirse.
Hit deja expuesto su costado derecho y Koros se prepara para sorprenderle con un fuerte golpe por ese flanco, siguiendo las recomendaciones de su visor.
Pero antes de que pueda darse cuenta de lo que ocurre, Koros recibe un puñetazo ascendente en su barbilla que lo lanza por los aires. El sicario pierde sus gafas y cae de espaldas al suelo.
Koros se queda quieto en el suelo; perplejo. No entiende lo que ha pasado. ¿Sus análisis han fallado?
Hit se cruza de brazos.
– “Tu aparato analiza mi estilo de lucha.” – dice el asesino. – “Pero parece que no distingue un farol.”
Koros, humillado, se pone en pie y escupe al suelo dos dientes rotos.
– “Maldito seas…” – refunfuña el sicario.
Aún lejos de allí, Trunks corre a toda velocidad hacia el lugar del combate, ocultando su energía.
– “¿Qué ha pasado?” – piensa el mestizo. – “Siento un ki extraño… ¿Un enemigo? ¿De quién se trata?”
En el planeta Popol, Shiras observa atentamente a Broly, que ha desatado todo su poder.
– “¿Qué clase de demonio eres tú?” – piensa Shiras al ver la transformación de tan monstruoso saiyajín.
Broly salta sobre el patrullero y le propina un golpe con sus manos unidas en un puño, que cae sobre Shiras como un martillo.
El patrullero intenta detener el golpe alzando su vara de hierro katchin con ambas manos, pero esta no resiste y se parte por la mitad.
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Shiras.
El patrullero retrocede y ahora empuña las dos mitades de su bastón como si fueran mazas.
– “No está nada mal, monstruo…” – sonríe burlonamente.
Broly ataca de nuevo a Shiras, pero éste esquiva el puñetazo del saiyajín y contraataca propinándole un golpe en la cara con su maza derecha, seguido de un revés con esa misma arma.
El saiyajín reacciona rápidamente agarrando al patrullero por su coraza y acercándole para estamparle la cabeza contra la suya.
Shiras retrocede aturdido y usa su poder transtemporal para sorprender a Broly con una tormenta de golpes invisibles propinados por una decena de clones invisibles.
Cell asiste asombrado a un duelo muy por encima de sus posibilidades.
– “¿Qué significa esto?” – se pregunta el insecto. – “¿Cómo pueden existir guerreros así? ¿En qué lugar me deja esto?”
El insecto aprieta sus puños con rabia ante tal impotencia.
En Konats, Piccolo se acerca al debilitado Slug.
– “¿Así que sucumbes ante el poder del Rey de los Demonios?” – sonríe Daimaoh.
– “Ofrezco mi ayuda a un hermano.” – dice Slug. – “Usa mi poder, Piccolo.”
El demonio coloca su mano sobre la cabeza de Slug.
– “Que así sea…” – sonríe Piccolo victorioso.
El cuerpo de Slug se ilumina y se convierte en energía que se funde con Daimaoh.
Piccolo observa el resultado y aprieta los puños mientas eleva su ki.
– “Bien…” – sonríe satisfecho. – “¡Este poder es increíble para un mortal!”
De repente, una pequeña jaqueca le aturde.
– “Puede que deba acostumbrarme…” – murmura Daimaoh. – “Demasiados recuerdos…”
El Rey de los Demonios regresa al templo.
En Monmaas, Goku embiste de nuevo al brujo y le propina un puñetazo directo, pero en un abrir y cerrar de ojos vuelve al centro de la sala, como si los últimos instantes jamás hubieran ocurrido.
– “¿Qué clase de truco es este?” – refunfuña Goku, frustrado, que lleva ya varios intentos.
Arak ríe una vez más.
– “El tiempo y el espacio son conceptos relativos” – dice el brujo. – “Este es mi terreno de juego. Yo pongo las reglas.”
– “Miserable…” – murmura Goku. – “¡Pelea como un hombre!”
– “¿Pelear?” – se burla Arak. – “Los saiyajín sois una raza primitiva; no cabe duda.” – suspira, decepcionado. – “Para ganar una guerra necesitas inteligencia, estrategia…” – dice mientras se señala la sien. – “Jamás habéis tenido ni una oportunidad.”
– “Aún no habéis ganado.” – replica Goku.
– “Ganamos antes de que el conflicto empezara” – responde Arak. – “¿Por qué libraríamos una guerra que podríamos perder?”
– “¿A qué te refieres?” – pregunta Goku, cada vez más frustrado.
– “Cada pieza del tablero se ha movido a nuestro antojo durante eones” – sonríe el kashvar. – “Zeno, como el Dios atroz que demostró ser, jamás lidió con sus problemas. Los encerró en un cajón y tiró la llave.”
– “El Makai…” – murmura Goku.
– “La voluntad de nuestro Maestro era demasiado fuerte.” – explica Arak. – “El Makai se aferró a las raíces de la creación, expandiéndose por todos los universos desde su corazón.”
Son Goku frunce el ceño.
– “Esta terrible presencia…” – murmura Goku, que puede sentir la misma oscuridad que sentía en la dimensión demoníaca y en el interior de Majin Bu.
– “Es él. Es la esencia de nuestro Maestro.”. – dice Arak. – “\”El que vio\””.



















