OLD MAN GOHAN // Capítulo 45: ¡Batalla en la Tierra Sagrada!

OMG // Capítulo 45: ¡Batalla en la Tierra Sagrada!
La tribu de la Tierra Sagrada de Karín ha recibido a Lupo y Gyuma, que acaban de llegar después de un largo viaje.
Upa les ha proporcionado ropa limpia del estilo tradicional de la tribu y se han reunido alrededor de una fogata, donde Gyuma y Lupo recuperan fuerzas con un pequeño banquete. 

– “Muchas gracias por vuestra hospitalidad” – dice Gyuma con la boca llena, devorando todo cuanto tiene a su alcance.
– “Siempre estamos encantados de recibir a gente de buen corazón en estas tierras” – responde Upa.
Lupo parece algo molesto por el comentario de Upa, despreciando un concepto tan vago como el de “buen corazón”. Lupo no ha tenido una vida fácil siendo un lobo-hombre y lleva años viviendo en una guerra que parece no tener fin.

– “Tu debes de ser el extraordinario ki que he percibido hace poco” – le dice Upa a Gyuma.
El joven agacha la cabeza, pues se siente culpable por la destrucción de la Capital del Oeste.

– “Eres la viva imagen de tu abuelo” – sonríe el líder de la tribu.
De repente, los ojos de Gyuma parecen avivarse con la emoción de un niño.

– “¡¿Conociste a mi abuelo?!” – exclama emocionado.
– “Así es” – responde Upa. – “¡Era un gran amigo mío!” – fanfarronea.
– “Y… ¿también conociste a mi padre?” – le pregunta el joven guerrero mostrando ciertas dudas, sin estar muy seguro de querer conocer la respuesta.
Upa responde a Gyuma con una sonrisa tierna.

– “¿Qué te ha traído a la Tierra Sagrada?” – le pregunta Upa. 
– “He venido a buscar al Guerrero Dorado” – responde Gyuma. – “¿Sabes dónde está?”
Mientras tanto, las embarcaciones pirata provenientes de Isla Papaya ya se están acercando a la costa.

– “¡Ya queda poco!” – anuncia Punta. – “¡Ya se divisa la Torre de Karín!”.
– “Todo parece tranquilo…” – suspira Shapner observando la costa desde proa.
– “Demasiado…” – responde Videl. – “El combate está apunto de empezar”.
De repente, Upa parece notar algo que le perturba.

– “Ya están aquí” – murmura el nativo. – “¡Rápido, seguidme!” – les dice a Gyuma y Lupo.
Los tres corren hacia la base de la altísima Torre Sagrada.

– “¡Es increíble!” – exclama Gyuma al levantar su mirada hacia el cielo y no poder ver la cima.
– “Las respuestas que buscas están arriba” – le dice Upa.
– “¡¿En la cima de la torre?!” – exclama el joven guerrero. – “¡Esto es una locura! ¡Nadie puede escalar algo tan alto!”
– “Tu abuelo lo hizo” – responde Upa con una sonrisa motivacional. – “Y tu padre también.”
– “¿Ellos escalaron la Torre Sagrada de Karín?” – murmura asombrado Gyuma.
Gyuma inspira aire profundamente y lo espira lentamente, intentando calmarse y centrarse en su misión.

– “Está bien” – responde con seguridad. – “¡Vamos a escalar la torre!”
– “A mí no me metas en esto, chico” – le interrumpe Lupo.
– “¿No vas a acompañarme?” – le pregunta el mestizo.
– “Yo ya no tengo edad para estas cosas” – responde el lobo-hombre. – “Además, no tengo ningún interés en saber qué hay en la cima…” – añade intentando disimular cuánto le impone esa escalada.
– “Esta es una empresa que debes afrontar tú solo” – le dice Upa a Gyuma.
El joven guerrero se ajusta el cinto y realiza unos estiramientos.

– “Pues será mejor que parta cuanto antes” – dice Gyuma.
Upa y Lupo le miran con una sonrisa cómplice, recordando a un joven guerrero con el que cruzaron sus caminos hace tantos años.
En el Palacio Imperial de la Capital Central, Silver ha reunido a todos sus Generales por videoconferencia.

– “La Capital del Oeste ha caído…” – dice el Comandante.
– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Kirano. – “¿Ha sido la Resistencia? ¿El Rey Chappa?”
– “Los soldados hablan de un monstruo.” – responde Silver. – “Un mono gigante”.
La sangre de Pamput se hiela al escuchar tal descripción.

– “¿Un… un mono?” – tartamudea el luchador. – “No es posible… ¿Podría ser Son…?”
– “¡Silencio!” – le interrumpe Silver. – “No quiero oír ese nombre.”
– “No podemos descartar el regreso del Guerrero Dorado…” – intenta hacerle recapacitar Killa.
– “No ha sido él.” – responde Silver. – “Pero podría ser alguien de su sangre…”
– “¿Tiene un hijo?” – se pregunta Pamput.
 -“¡No podemos permitir la existencia de un guerrero tan poderoso!” – exclama Kirano.
Van Zant, General de la Capital del Norte, sigue en silencio, escuchando a los demás y disfrutando del caos creado.

– “¿Tienes algo que aportar, Van Zant?” – le pregunta Silver al verle disimular una leve sonrisa.
– “Un mono gigante, los Rebeldes, un ejército de monstruos…” – responde el General del Norte. – “Creo que lo tienes todo bajo control, Silver” – ironiza.
– “¡Para ti es Comadante Silver!” – le corrige Pamput.
– “Tranquilo, Pamput” – le calma el Comandante.
Van Zant se pone en pie.

– “Ya hemos perdido el antiguo Cuartel General de la Red Ribbon y la Capital del Oeste” – dice el General. – “Y sabemos que ese ejército de monstruos se dirige a la Tierra Sagrada de Karín.”
– “¿Qué quieres decir con eso? ¡Habla!” – le apresura Kirano.
– “Ningún ejército se interpone entre ellos y la Capital Central.” – dice Van Zant. – “Eres su próxima víctima, Silver”.
Silver no responde. El Comandante agacha la cabeza, pues sabe que las palabras de su General son ciertas.

– “¡Uniremos nuestras fuerzas en la Capital Central!” – dice Kirano. – “¡Acabaremos con ellos de una vez!”
– “Si muevo mis tropas, el Rey Chappa recuperará aún más territorio en el archipiélago Sur.” – responde Pamput.
– “¿Qué propones?” – le dice Silver al General del Norte.
– “Traspasa el poder del Imperio a la Capital del Norte.” – sonríe de forma maléfica Zant. – “Aquí estamos rodeados de montañas. No hay un lugar mejor para resistir un ataque”.
Killa escucha preocupado la conversación, pues conoce el carácter sanguinario de Van Zant y teme lo que podría ocurrir si consigue hacerse con más poder.
En la Tierra Sagrada de Karín, Upa, Lupo y Makekko avanzan junto a las tropas indígenas hacia el campo de batalla.

– “¡Hay que darle tiempo a Gyuma!” – dice Upa. – “¡Vamos a resistir! ¡No les dejaremos pasar!”
Todos los guerreros preparan sus lanzas y sus arcos.

– “Ya vienen” – dice Upa.
En el navío de Punta, una gran explosión lejana alerta a toda la tripulación.

– “¡¿Qué ocurre?!” – se alarma Ikose.
– “¡Ha empezado!” – exclama Shapner.
En el bosque, un gigantesco guerrero dinosaurio irrumpe entre la arboleda y se abalanza sobre los indígenas.

– “¡JAJAJAJAJA!” – ríe el gigantesco guerrero mientras aporrea a varios contrincantes.
El dinosaurio agarra a uno de sus enemigos por la cabeza y la aprieta hasta hacerla estallar como una sandía.

– “¡Sois mis presas!” – sonríe sádicamente el monstruo.
De repente, Lupo salta sobre la espalda del dinosaurio clavando las garras en su lomo.

– “¡Hola, Giran!” – saluda el lobo-hombre en tono burlón. – “¡Ha pasado mucho tiempo, ¿no crees?!”
El dinosaurio intenta agarrar al lobo, pero no logra alcanzarle con sus brazos, así que decide empezar a chocar con su espalda contra árboles y rocas intentando librarse de su enemigo.

– “¡Suéltame!” – grita Giran.
Mientras tanto, varios indígenas agarran a Giran con cuerdas, intentando limitar la movilidad del dinosaurio, pero la fuerza del guerrero es exagerada y consigue liberarse.
Mientras tanto, Jewel se abalanza sobre Upa, que consigue detener varios de sus golpes.

– “Su fuerza está exageradamente aumentada” – piensa el líder de la tribu. – “Esto no será nada fácil”.
Otros soldados poseídos por Babidí irrumpen en escena y atacan a los nativos, que no consiguen hacer frente a tantos enemigos y empiezan a retroceder.
Makekko observa a su alrededor, desolado al ver cómo están cayendo todos fácilmente.

– “Esto es una carnicería…” – murmura el soldado.
Gyuma, que ya ha empezado a escalar la torre, escucha las explosiones y el estruendo de la batalla.

– “Aguantad, amigos” – piensa mientras sigue escalando. – “Os prometo que traeré ayuda”.
En el barco de los rebeldes, Videl y los demás empiezan a impacientarse.

– “¡Tenemos que acelerar!” – dice Shapner.
– “¡Vamos a toda máquina!” – responde Punta. – “Pronto llegaremos.”
– “Maldita sea…” – se lamenta Videl.
De repente, Videl parece recordar algo.

– “¡Tenemos las cápsulas de Norimaki!” – exclama la Comandante.
Los guerreros de la tribu siguen cayendo uno tras otro.
Upa continúa inmerso en su combate contra Jewel. Él es el único capaz de plantar cara a su enemigo.
De repente, Jewel golpea a Upa y éste cae de espaldas al suelo. El guerrero de Babidí se abalanza sobre el líder de la tribu, pero éste agarra una lanza rota del suelo y la clava en el abdomen de su enemigo.
Jewel sonríe y agarra el brazo de Upa, tirando de él y lanzándole contra unas rocas cercanas. Después, el guerrero se arranca la lanza como si nada y la deja caer al suelo.

– “¿Qué demonios…?” – se asusta Upa.
Makekko se abalanza sobre Jewel por la espalda intentando inmovilizarle y levantarle del suelo.

– “¡Ya eres mío!” – grita el soldado.
Pero en ese instante, Otokosuki golpea a Makekko por la espalda noqueándole.
Upa se levanta y se pone en guardia.

– “¡Venid a por mí!” – les grita el líder nativo.
Jewel vuelve a abalanzarse sobre Upa, pero un fuerte grito parece llamar la atención de todos los presentes.

– “¡¡N’CHA!!” – exclama una voz femenina e infantil.
Un potente ataque que parece de ki intercepta al luchador de Babidí y le empuja lejos de allí, arrasando con todo lo que encuentra en su camino.
Todos los combatientes se quedan sorprendidos ante lo ocurrido e intentan averiguar quién a sido el artífice de la técnica.
De repente, un guerrero oculto tras una armadura mecánica de color azul celeste, roja y con detalles violetas aparece en escena y desciende en mitad del campo de batalla, al lado de Upa.

– “¿Llegamos tarde?” – dice la soldado mientras descubre su rostro, revelando una cara conocida.
– “¿Videl?” – se sorprende Upa.
– “Y no vengo sola…” – sonríe la Comandante.
– “¡N’cha!” – saluda alegremente una voz procedente del traje. – “¡Vamos a jugar a peleas!”

OLD MAN GOHAN // Capítulo 44: El rugido del ozaru

OMG // Capítulo 44: El rugido del ozaru

Un soldado del Imperio Plateado irrumpe en el despacho de la General Ranfan, situado en una Torre en el centro de la Capital del Oeste.
–  “¡Hemos capturado a dos sospechosos!” – informa el soldado.
– “¿De la Resistencia?” – pregunta la General.
– “Eso parece. ” – responde el soldado. – “Viajaban hacia el Oeste”.
– “Buen trabajo” – dice Ranfan. – “Que los traigan a la base. Les interrogaremos”.
De repente, un fuerte rugido interrumpe la conversación.
– “¿Qué ha sido eso?” – pregunta la General.
Ranfan corre hacia una ventana y se queda boquiabierta el contemplar la escena.
–  “Eso es… ¡¿un mono gigante?!” – titubea aterrorizada al ver al ozaru erguirse y rugir.
Gyuma, transformado en mono, pisotea los vehículos del Imperio que les habían rodeado.
Lupo, malherido, intenta alejarse del lugar y se detiene tras un edificio cercano.
– “Buen trabajo, muchacho…” – murmura mientras comprueba el estado de sus heridas.
La General agarra su radio apresuradamente.
– “¡A todas las unidades!” – anuncia Ranfan. – “¡Hay que detener a esa cosa! ¡Acabad con ese mono!”
Los soldados se preparan para una ofensiva total contra Gyuma, que destruye todo lo que encuentra a su paso.
Dos cazas se acercan a él y le disparan, pero el fuego enemigo no parece causarle daño. Los aviones pasan cerca de él rápidamente y el ozaru no consigue agarrarlos. Tras dar la vuelta, intentan atacar de nuevo, desesperando a Gyuma.
El ozaru, harto de que jueguen con él, abre la boca y dispara a discreción contra los aviones, derribando a uno de ellos.
Mientras tanto, la flota pirata proveniente de Isla Papaya se dirige a la Tierra Sagrada.
Videl, en la cubierta, siente una sensación extraña y dirige su mirada hacia el horizonte, en dirección a la Capital del Oeste.
– “Gyuma…” – murmura la Comandante.
En la Tierra Sagrada de Karín, Upa también se estremece al sentir el inmenso poder del ozaru.
– “¿¡Qué es eso!?” – exclama al no reconocer ese ki. – “¿Otra amenaza?” – dice mientras intenta concentrarse. – “No… Este ki es distinto… Incluso me resulta familiar… ¿Son Goku?”
Ranfan sale al balcón de su Torre para poder ver al mono gigante con sus propios ojos.
– “Ese mono… Lo he visto antes.” – piensa la General, recordando la final del 21º Torneo Mundial de Artes Marciales. – “Era ese chico…”
Gyuma, incapaz de controlar sus acciones, se enfrenta a todos los que se le acercan. Pisotea y golpea tanquetas que intentan rodearle y dispara a discreción contra los edificios cercanos.
– “Tenemos que evacuar la ciudad” – dice Ranfan. – “¡Que evacuen la ciudad!” – ordena.
El soldado que la acompaña da la orden por radio y una fuerte sirena suena por todas la Capital del Oeste, y ese estruendo parece llamar la atención de Gyuma.
– “Maldita sea…” – murmura Ranfan al ver que el mono se acerca.
El ozaru se fija en la alta torre iluminada y abre su boca, disparando un potente ataque de ki que pulveriza una gran parte de la ciudad.
Tras una larga noche, el Sol despierta a Gyuma, acurrucado en el asiento trasero de una camioneta del Ejército Plateado.
– “¿Qué ha pasado?” – dice confuso.
Lupo, de nuevo convertido en lobo, es quien conduce el vehículo.
– “Ya has despertado…” – sonríe el licántropo. – “Ya empezaba a preocuparme. Han pasado más de un día.”
– “¿Qué ha ocurrido?” – pregunta el confuso muchacho. – “¿Y mi ropa?” – dice al verse desnudo y tapado con una chaqueta de soldado imperial.
– “¿No recuerdas nada?” – le dice Lupo.
El mestizo nota un dolor extraño en la zona baja de su espalda y al poner la mano en esa zona, donde descubre una extraña herida.
– “¡¿Qué es esto?!” – se asusta Gyuma.
–  “He tenido que cortarte la cola por seguridad” – responde Lupo. – “Lo siento.”
– “¡¿La cola?!” – exclama el mestizo. – “¡¿De qué me estás hablando?!
Lupo informa a Gyuma sobre todo lo ocurrido, su transformación en ozaru y su experiencia en el Torneo Mundial de Artes Marciales, donde vio a un joven Son Goku transformarse en mono durante un combate contra el misterioso Jackie Chun.
–  “¿De verdad no sabías nada de esto?” – le dice el pirata.
– “Nunca me había ocurrido nada así…” – dice Gyuma.
– “El poder destructivo de ese mono gigante es extraordinario…” – dice Lupo. – “Si pudieras controlarlo podrías acabar con el Ejército Plateado en un santiamén.
– “La Capital del Oeste…” – dice apenado el mestizo.
–  “Ha sufrido graves daños, chico” – le confirma Lupo. – “No te voy a engañar. Pero el Imperio Plateado a sufrido un duro golpe al perder una de sus bases. No todo son malas noticias.”
– “Ha muerto gente por mi culpa” – dice Gyuma cabizbajo.
– “Estamos en guerra, muchacho” – responde el lobo-hombre. – “Y en las guerras ocurren este tipo de cosas.”
Unas horas después, Lupo y Gyuma se adentran en un frondoso bosque con su camioneta, avanzando a través de los arbustos y la hojarasca, pero no tardan en encallarse en el barro tras recorrer unos pocos kilómetros.
Lupo sale del vehículo y analiza su estado. El lobo intenta empujar la camioneta fútilmente.
– “Necesito tu ayuda, chico” – le dice el lobo-hombre.
Pero de repente un grupo de indígenas con lanzas aparece de entre la maleza y les rodea.

– “¡Alto!” – exclama uno de ellos.
– “¡No os mováis!” – insiste otro.
– “¡¿Quiénes sois?!” – pregunta un tercero.
Lupo prepara sus garras, listo para la confrontación.

– “Eso no será necesario” – interrumpe el que parece ser el líder de los indígenas. –  “Me llamo Upa. Bienvenidos a la Tierra Sagrada de Karín”.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 43: Viaje por carretera

OMG // Capítulo 43: Viaje por carretera

Han pasado varios días desde que Gyuma, Lupo y el pequeño grupo de piratas salvaron la vida a una mujer y a su hija de una banda de malhechores. La viuda, agradecida, les ha prestado una vieja furgoneta en la que ahora viajan a toda velocidad hacia la Tierra Sagrada de Karín.

– “¡Estoy harto de estar sentado aquí detrás!” – se queja uno de los piratas.
– “¡Más vale que este viaje valga la pena, chico!” – añade otro.
– “Pronto llegaremos a la Capital del Oeste” – responde un tercero. – “¡Dejad de quejaros!”.
Gyuma, muy seguro de si mismo, no responde a los piratas y sigue mirando la carretera mientras Lupo conduce.

– “El chico tiene agallas…” – piensa el lobo-hombre mientras se le escapa una sonrisa.
Mientras tanto, el Rey Chappa, que ha sido informado de la existencia del mago Babidí y sus planes, ha accedido a mandar una pequeña flota a la Tierra Sagrada.
Videl y Shapner se preparan para embarcar en el navío capitaneado por Punta, mientras Bacterian e Ikose preparan otra embarcación.

– “¡Esperad!” – les interrumpe Erasa. – “Voy con vosotros”.
– “¿Estás segura?” – le dice Videl.
– “Sí. Te debo una, ¿recuerdas?” – responde Erasa.
– “¡No tan rápido!” – exclama Norimaki, que llega corriendo y algo asfixiado. – “¡No os podéis ir aún!”
– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Shapner.
– “He preparado algunas cosas que os pueden ser de ayuda” – sonríe mientras saca una caja rectangular y la abre, revelando cuatro cápsulas.
En la Tierra Sagrada, Upa y su tribu se preparan para la llegada del enemigo.

– “¿Cuándo falta para que lleguen?” – pregunta uno de los indígenas.
– “Ya deberían haber llegado” – responde Upa. – “¿A qué están esperando?”
Un gigantesco hombre se acerca a Upa y se coloca a su lado.

– “¿Crees que podemos ganar?” – le pregunta el gigantón.
– “Noto varias fuentes de ki realmente extraordinarias…” – responde el líder de la tribu mientras una gota de sudor recorre su frente. – “Os agradecemos la ayuda, Makekko.”
El Coronel del Ejército Plateado sonríe mientras observa a sus hombres conviviendo junto a los indígenas.

– “Ahora tenemos un enemigo común” – responde el coronel. – “Es una tregua temporal.”
Babidí, en su nave, inyecta la energía recolectada a una gran esfera que recuerda a un huevo.

– “¡Ya queda menos, Majin Bu!” – celebra el brujo. – “¡Ha sido un trabajo arduo, pero tu resurrección está cada vez más cerca!”
Dabra, a su lado, parece pensativo.

– “¿Cree que el plan funcionará, señor?” – pregunta el Rey de los demonios.
– “Va a funcionar” – responde el mago. – “Pronto obtendremos la energía necesaria para que Bu despierte.” – dice esbozando una maléfica sonrisa. – “¡Nadie osa enfrentarse al gran Babidí!”
Videl y los demás ya han partido hacia la Tierra de Karín.

– “Tenemos varios días de viaje” – dice Shapner. – “Será mejor descansar y prepararse.”
– “Espero que Gyuma esté bien…” – murmura ella preocupada. – “Espero que no se tope con los soldados de Babidí de camino a la Tierra Sagrada.”
Punta se acerca a Videl e intenta reconfortarla.

– “Seguro que está con Lupo” – dice Punta. – “Si el chico es tan tozudo como tú, seguro que le ha convencido para que le ayude a llegar hasta la Torre de Karín.”
– “Creo que es aún más tozudo que ella…” – murmura Ikose.
La noche cae y lejos de allí, Gyuma y los demás se acercan a la Capital del Oeste.

– “Vamos a rodear la ciudad” – dice Lupo. – “Hay demasiada vigilancia”.
– “Eso nos retrasará…” – lamenta Gyuma.
– “Lo siento, chico” – responde el lobo-hombre. – “Pero no podemos arriesgarnos a que nos descubran.”
En ese momento, un fuerte zumbido sobrevuela su furgoneta.

– “¿Qué es eso?” – pregunta con miedo uno de los piratas.
Un avión del Ejército Plateado les adelanta y en unos segundos una bomba estalla junto a la furgoneta, haciéndola volcar y dar varias vueltas de campana.
En la Torre de Karín, Upa, pensativo, mira al cielo.

– “¿Otra vez?” – le interrumpe Makekko.
– “¿A qué te refieres?” – responde Upa.
– “¿Otra vez mirando al cielo?” – insiste el coronel. – “Lo haces mucho. ¿Es por algo en especial? ¿Esperas ayuda divina?”
Upa agacha la cabeza.

– “Dios murió hace mucho tiempo” – responde en tono solemne y sorprendiendo a Makekko.
Lupo, malherido, ha sobrevivido a la explosión y arrastra a Gyuma, inconsciente y con la ropa hecha trizas, fuera del vehículo en llamas

– “¡Vamos, chico!” – le dice el lobo-hombre. – “¡No es momento para descansar!”
De pronto, nuestros amigos son rodeados por un pelotón del Ejército Plateado.

– “¡Alto!” – exclama uno de los soldados.
– “¡No te muevas, perro sarnoso!” – insiste otro.
Lupo observa de reojo a sus compañeros, que han fallecido en el accidente, y prepara sus garras para atacar.

– “¡Venid a por mí! ¡Cobardes!” – exclama furioso. – “¡No caeré sin luchar!”
Los soldados se preparan para abrir fuego, pero en ese momento, por el rabillo del ojo ve la gran luna llena que ilumina la noche y algo parece afectar a Lupo. Su hocico se acorta, sus garras desaparecen, su pelaje cae, y en un instante se ve transformado en humano.

– “No… No puede ser…” – se lamenta el lobo-hombre. – “Ahora no…”
Los soldados ríen mientras ven al indefenso hombre. Uno de ellos da un paso al frente y golpea con la culata de su arma a Lupo en la barriga, que cae al suelo de rodillas, y después en la nuca, haciéndole yacer en el suelo dolorido.

– “Ya no eres tan duro, ¿eh?” – se burla el soldado mientras le da una patada en el abdomen. – “¡Escoria pirata!”
De repente, un ruido hace que los soldados se sobresalten. Gyuma está intentando ponerse en pie.

– “Parece que el crío se ha despertado” – ríe un soldado.
– “Llevémoslos a la base” – dice otro soldado. – “La General Ranfan sabrá qué hacer con ellos”.

Mientras tanto, decenas de patrullas se acumulan en el lugar de los acontecimientos.
Gyuma consigue levantarse y observa a Lupo en el suelo.

– “Soltadle…” – dice el joven guerrero.
Los soldados se ríen al ver que un crío intenta darles órdenes. Pero en ese instante, uno de los soldados ve algo peculiar en el chico.

– “¿Qué?” – se extraña el soldado. – “¿Qué es eso?”
– “¿Otro bicho raro?” – dice otro.
Por una de las grietas del pantalón de Gyuma, una cola de mono asoma y ondea.
Lupo, tirado en el suelo y dolorido, contempla al chico y sonríe.

– “Lo sabía…” – sonríe el lobo-hombre.
Gyuma parece no darse cuenta de lo que está sucediendo.

– “¡Mira al cielo, chico!” – le grita el lobo. – “¡Mira la luna!”
Los soldados parecen desconcertados, pero al oír gritar a Lupo le asestan varias patadas para que se calle.
Gyuma no entiende lo que le está pidiendo Lupo.

– “¿La luna?” – se pregunta mientras alza la cabeza.
De repente, un fuerte latido retumba en el pecho del muchacho mientras se queda ensimismado mirando la luna llena.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 42: The man who sold the world

OMG // Capítulo 42: The man who sold the world
En la Atalaya de Kamisama Son Gohan ha sido curado por el ayudante del Kaioshin. Shin y Kibito han explicado la situación a Mr. Popo y al mestizo, que agacha la cabeza resignado.

– “Maldita sea…” – se lamenta Gohan. – “Acabamos de salir de un infierno. ¿Es que la Tierra no merece un descanso?”
– “Entiendo que es un momento complicado” – responde Shin. – “Pero la Tierra es insignificante comparada con lo que significaría el despertar de Majin Bu para el universo”.
– “No se ofenda, señor Kaioshin, pero a mí me importa la Tierra y mi gente” – responde tajante Son Gohan. – “El universo es su competencia, no la mía”.
Shin y Kibito miran desconfiados a Son Gohan.

– “No podemos contar contigo para enfrentarnos al mago” – dice Shin.
– “¿Cómo dice?” – se extraña Gohan.
– “Tu corazón no es puro” – responde Kibito.
– “Babidí ha intentado controlarte, ¿no es cierto?” – le pregunta Shin.
– “He notado su presencia desde que me enfrenté a Cell” – responde Gohan. – “Supongo que desde entonces ha ido ganando terreno, pero nunca me había sentido tan superado como cuando me enfrenté a ese tal Dabra”.
Shin agacha la cabeza preocupado.

– “Eso significa que hemos llegado tarde” – responde Shin. – “Hacer que te enfrentaras a Babidí en tu estado sería demasiado arriesgado.”
– “Si el brujo se apodera de tu mente, nadie podrá detenerte.” – añade Kibito. – “Puede que ni siquiera necesitara a Majin Bu para traer el caos al universo”.
Son Gohan atiende atónito a las explicaciones de los Kaioshin.

– “Tiene que haber una forma…” – dice Gohan preocupado.
– “Lo siento, Son Gohan” – responde Shin. – “No podemos arriesgarnos”.
Kibito se aleja de Shin y Gohan y se acerca al límite de la atalaya.

– “En este lugar deberías estar a salvo de la influencia de Babidí” – dice el ayudante del Kaioshin.
Son Gohan no da crédito a las palabras de Kibito.

– “¡¿Pretendes que me quede aquí para siempre?!” – exclama Gohan.
– “No podemos arriesgarnos” – responde Shin.
– “Pues detenedme…” – dice Gohan dando un paso al frente apretando su puño con rabia.
Pero en ese instante, Mr. Popo agarra a Gohan por su Gi. Gohan se da la vuelta y mira al ayudante de Kamisama, que le hace un gesto de negación con la cabeza, indicándole que no se enfrente a ellos.
Gohan parece calmarse y agacha la cabeza resignado.

– “Me alegro de que lo entiendas” – dice Shin.
– “Nosotros intentaremos solucionar el problema de otra forma.” – dice Kibito.
– “Ten paciencia, Son Gohan.” – añade Shin.
Los Kaioshin se alejan y Kibito toca el hombro de Shin.

– “Hasta otra” – se despide Shin.
Los Dioses abandonan la atalaya en un abrir y cerrar de ojos.
Son Gohan se queda abatido y desanimado después de escuchar a los Kaioshin.

– “¿Se supone que debo quedarme aquí sin hacer nada?” – murmura Gohan. – “No puedo… Otra vez no… Ya he vivido esto con los androides. ¡No voy a soportarlo otra vez!”
– “Puede que podamos hacer algo…” – le interrumpe Mr. Popo.
– “¡¿Cómo dices?!” – se extraña Gohan.
Mientras tanto, Videl y los demás se han ocupado de los soldados enemigos y han huido hacia el bosque.

– “¿Qué vamos a hacer ahora?” – se pregunta Ikose. – “El Ejército Real está en nuestra contra…”
– “Sólo podemos huir y escondernos.” – se lamenta Shapner. – “Si los coroneles no se rebelan, el poder de Silver es total. La Tierra estará bajo su control.”
– “Mi padre y Suno ya deben haber sido apresados.” – dice Videl. – “Y temo por Erasa y Norimaki…”
– “¿Crees que Silver va tras el Proyecto Hope?” – le pregunta preocupado Shapner.
– “Es posible…” – responde Videl.
En la atalaya, Mr. Popo habla con Gohan.

– “Hay algo que podemos hacer” – dice Popo. – “Como ya sabrás, cuando Kamisama quería ocupar el puesto de Dios, el Kamisama vio la maldad que residía en su corazón y no le permitió ocupar el puesto hasta que se liberó de esa oscuridad.”
– “Y así nació Piccolo…” – dice Gohan.
– “Exacto.” – responde Mr. Popo. – “Kamisama logró expulsar de su cuerpo esa maldad, que tomó la forma de Piccolo Daimaoh”.
– “Y pretendes que yo…” – murmura Gohan algo sorprendido.
– “Puedo llevarte a la sala en la que Kamisama se enfrentó a su oscuridad” – le dice Mr. Popo. – “Pero el riesgo es extremadamente grande…”
– “¿Crees que puede funcionar?” – pregunta Gohan.
– “No eres un namekiano” – responde Popo. – “Dudo que tu cuerpo pueda dividirse en dos, así que sólo una de tus dos partes podrá sobrevivir.”
– “Si fallo… nacerá un monstruo.” – murmura Gohan preocupado.
– “Pero si triunfas, serás capaz de enfrentarse a Babidí” – le dice Mr. Popo.
Son Gohan se queda en silencio mirando las palmas de sus manos.

– “He estado tanto tiempo sumido en la oscuridad que no sé si soy capaz de enfrentarme a mis miedos…” – piensa el mestizo.
Kibito y Shin acaban de regresar al Planeta Sagrado, donde intentan idear un plan para derrotar a Babidí.

– “En la Tierra no quedan guerreros para enfrentarse a Babidí…” – dice Kibito. – “¿Qué podemos hacer?”
– “El poder de ese chico es extraordinario” – responde Shin.
– “Pero su corazón no es puro” – responde Kibito. – “Caería fácilmente ante la magia del brujo”.
– “Tienes razón” – admite Shin. – “Pero eso me ha dado una idea…”
Son Gohan aprieta los puños con fuerza.

– “Voy a hacerlo” – dice decidido. – “Voy a entrar en esa sala”.
– “Bien” – dice Mr. Popo. – “Sígueme”.
Mr. Popo guía al mestizo por los pasadizos interiores del palacio hasta llegar a una sala en lo más profundo de la atalaya.

– “Es aquí” – dice Mr. Popo. – “¿Estás seguro de que quieres hacerlo?”
– “Sí” – responde tajante Gohan.
El ayudante de Kamisama abre la puerta y revela una sala llena de oscuridad.

– “Adelante” – le dice Mr. Popo.
Son Gohan entra en la sala decidido.

– “Recuerda: No va a ser fácil. Te enfrentarás a ti mismo y a tus miedos más profundos.” – le dice Mr. Popo antes de irse y cerrar la puerta tras él. – “Mucha suerte”.
El mestizo respira hondo y avanza unos pasos antes de sentarse en el suelo de rodillas. Son Gohan cierra los ojos e intenta concentrarse.

De repente, ante él escucha unos pasos que se acercan lentamente.
Gohan abre los ojos y mira a la silueta que tiene delante que poco a poco va tomando forma.

– “Tú…” – murmura Gohan.

La silueta termina por definirse y aparece un Son Gohan desaliñado, de pelo largo y barba, vestido con pantalón y camiseta negros, viejos, y botas de color ocre, con una tela de saco roída encima en forma de capa.