OLD MAN GOHAN // Capítulo 49: Tocando fondo

OMG // Capítulo 49: Tocando fondo 
En la Atalaya de Kamisama, Son Gohan se enfrenta a su pasado. El guerrero de aspecto desaliñado que tiene delante le atormenta con su presencia.

– “Tu corazón es oscuro” – le dice el guerrero. – “Has sufrido demasiado. Eres un juguete roto.”
– “Mis amigos me necesitan.” – responde Gohan. – “Tengo que librarme de ti.”
– “Yo soy tú” – sonríe el luchador sombrío. – “No puedes eliminarme.”
– “No” – responde Gohan. – “Ya no formas parte de mí. He superado esa etapa de mi vida.”
– “No puedes borrar todo lo que te ha sucedido.” – insiste el otro Gohan. – “Tus amigos y tu familia han muerto. Muchos lo han hecho para salvarte. Y tú te escondiste como un cobarde. Igual que haces ahora.”
– “No me escondo.” – responde Gohan. – “Cuando te haya eliminado podré enfrentarme a Babidí.”
Son Gohan intenta transformarse en Súper Saiyajín, pero fracasa. Su sombra sonríe.

– “Sin mí no eres nada.” – se burla su rival. – “Necesitas mi ira y mi odio para poder desatar tu poder.”
– “Maldita sea…” – lamenta Gohan.
– “Deja que yo tome el mando.” – insiste el Gohan oscuro. – “Yo eliminaré a Babidí.”
Son Gohan se pone en guardia.

– “Tengo que derrotarte” – dice Gohan, mientras una gota de sudor recorre su frente.
– “Como desees” – responde su rival, transformándose en Súper Saiyajín.
Una gran explosión hace temblar el palacio de la atalaya. Mr. Popo, temiendo lo peor, corre a socorrer a Gohan.
Al entrar en la sala, Popo encuentra al mestizo tumbado en el suelo, inconsciente. El ayudante de Kamisama lo agarra y lo arrastra fuera del palacio para que pueda respirar aire fresco.
Tras unos minutos, el saiyajín recobra la consciencia.

– “¿Qué ha pasado?” – despierta Gohan.
– “Son Gohan, ¿eres tú?” – le pregunta Mr. Popo mientras le fuerza a abrir los ojos y examina sus pupilas.
– “Soy yo, soy yo” – responde Gohan. – “Creo que sigo siendo yo.” 
– “Temía que hubieras perdido el control” – suspira aliviado Mr. Popo.
Gohan recuerda lo sucedido y agacha la cabeza desanimado. 

– “No soy rival para él” – murmura Gohan. – “Ni siquiera puedo transformarme en Súper Saiyajín para enfrentarme a él.”
– “¿Súper Saiyajín?” – dice Popo con cierto desprecio. – “¿De verdad crees que eso es lo que te hace fuerte?”
– “¿Cómo dices?” – se extraña Gohan. 
– “Transformaciones, poder bruto… No. Eso no es verdadera fuerza.” – añade Popo.
– “¿De qué estás hablando?” – pregunta Gohan.
– “¿Crees que el poder de tu padre residía en eso?” – le dice Popo. – “Son Goku luchaba con el corazón. Ese era el origen de su fuerza.”
Son Gohan se queda enmudecido recapacitando sobre las palabras de Mr. Popo.

– “Eres un guerrero asombroso, pero estás muy lejos de ser un maestro de las artes marciales…” – le regaña Popo.  – “Hoy descansa.” – añade. – “Mañana empezaremos por lo básico.” – afirma antes de marcharse hacia el palacio.
Mientras tanto, en la Tierra, Videl, Shapner e Ikose viajan a Villa Aru.

– “¿Hasta dónde llega el complot de Silver?” – se pregunta Videl, que desconoce el alcance de la rebelión.
– “Si pudiéramos contactar con el General Satán o con la Coronel Suno…” – murmura Ikose.
– “Conociendo a Silver, no ha empezado nada que no pueda controlar.” – responde Shapner. – “Lo más prudente es pensar que estamos solos y no confiar en nadie.”
– “Esperemos que Pocawatha pueda…” – pero de repente Videl se queda callada al divisar una columna de humo en el horizonte. 
– “Eso es…” – titubea Ikose.
– “No… No puede ser…” – dice Videl preocupada.
Videl empieza a correr hacia esa dirección perseguida por sus amigos.

– “¡Espera, Videl!” – le grita Shapner. – “¡No seas imprudente!”
En otro punto del mapa, Punta y Bacterian navegan hacia Isla Papaya, dispuestos a llevar a cabo el trato que han hecho con la Coronel Suno y recuperar la ruta marítima del Sur.

– “Ha llegado un mensaje de la base” – anuncia Punta. – “Son… ¿Órdenes?” – se extraña el pirata. – “Creo que no han entendido el trato. Y lo firma un tal General Pamput…”
– “¿Y quién es ese?” – pregunta Bacterian. – “Dile que solo hablaremos con Suno. No estamos bajo su mando. Esto es solo una colaboración.”
– “Dice que la Coronel Suno ha sido relevada del puesto y que debemos cumplir las órdenes o seremos perseguidos…” – dice incrédulo Punta.
– “Esto no me gusta…” – murmura Bacterian.
De repente, un holograma se activa en el centro de mando del barco.

– “Soy el General Pamput” – anuncia el holograma. – “¿Hay algún problema con las órdenes?” – pregunta.
– “Sí” – responde sonriendo Bacterian. – “Que somos piratas y no os obedecemos.”
– “¿Dónde está Suno? ¿Y Videl?” – pregunta Punta.
– “La Sargento Videl y la Coronel Suno han sido relevadas del puesto y acusadas de traición. Se han sublevado contra el nuevo Comandante.” – explica Pamput. 
– “¿Traición?” – se extraña Punta.
– “¿Nuevo Comandante?” – murmura Bacterian.
– “El Comandante Silver es ahora quien dirige el Ejército Real” – responde el General.
– “Necesitaremos una explicación mejor si quiere que…” – dice Bacterian.
– “Parece que no lo entienden.” – le interrumpe Pamput. – “Si no cumplen las órdenes, todo el peso de la…”
– “Creo que es usted quien no se entera” – le detiene Bacterian. – “Pero yo se lo explico.”
El Capitán Bacterian agarra el micrófono, se lo mete en la parte trasera de sus pantalones y libera una sonora flatulencia que enmudece al General y a todos los presenten en la sala de comunicaciones del Ejército Real.

– “Cambio y corto.” – dice Bacterian antes de apagar la radio.
Punta y los piratas estallan en una enorme carcajada.

– “Sabéis lo que esto significa, ¿no?” – sonríe Bacterian.
– “Creo que tendremos que cambiar nuestros plantes…” – responde Punta.
– “Así es” – responde Bacterian. – “Será mejor que intentemos hablar con el Rey Chappa”.
En la Capital del Oeste, bajo la lluvia, Erasa y Norimaki se escabullen entre los callejones de la ciudad.

– “¡Vamos, Doctor!” – susurra Erasa. – “¡Tenemos que salir de la ciudad lo antes posible!”

Norimaki detiene a Erasa agarrándola del brazo.

– “Escúchame, muchacha” – dice el Senbei. – “Pase lo que pase, esto no puede caer en manos de esos cerdos” – le dice mostrándole un pequeño disco de almacenamiento externo.
– “¡¿Ha robado los datos?!” – dice Erasa algo asustada. – “¡No dejarán de perseguirnos!”
– “¡No dejaré que esos canallas se queden con mis investigaciones y las de  la Corporación Cápsula!” – responde el Doctor.
– “Maldita sea…” – claudica Erasa. – “¡Sigámonos! – dice mientras tira del brazo de Senbei. – “El mar es nuestra mejor opción… Debemos llegar hasta la ruta marítima del Sur.”
– “¡¿La ruta del Sur?!” – se asusta Norimaki.
– “Prefiero jugármela con el Rey Chappa que con Silver” – responde Erasa.
Videl y los demás ya han llegado a Villa Aru. Todos se quedan inmóviles al ver el desolado paisaje. La aldea ha sido destruida por completo. Varios incendios aún siguen activos y decenas de cadáveres inundan las calles.

– “¿El Ejército Real ha hecho esto?” – se pregunta Ikose.
– “Malditos bastardos…” – dice Shapner mientras aprieta con rabia sus puños.
En la plaza central, un cadáver cuelga de una soga atada a la rama de un árbol. Videl se acerca al cuerpo y se arrodilla frente a él, recogiendo una pluma del suelo y encerrándola entre sus manos, mientras varias lágrimas se deslizan por su rostro.
Shapner se acerca a la Sargento e intenta reconfortarla colocando la mano en su hombro.

– “Lo pagarán…” – murmura Shapner. – “Se lo haremos pagar.”
Las horas pasan y cae la noche. Nuestros amigos se han adentrado en el bosque en dirección al Monte Frypan y han acampado alrededor de una fogata.

– “¿Qué hacemos ahora? ¿Quién puede ayudarnos?” – pregunta Ikose.
– “Sólo se me ocurre una persona” – responde Shapner.
– “Pilaf…” – murmura Ikose.
– “Su fortaleza ha resistido los ataques del Ejército Real hasta ahora” – dice el Teniente. – “Sus tropas sufrieron un duro golpe en nuestro enfrentamiento en el Norte, pero seguro que ese renacuajo vuelve a estar listo para defenderse. Sin duda es nuestra mejor opción.”
Videl se ha alejado del campamento y mira al cielo apretando la pluma de Pocawatha contra su corazón.

– “¿Dónde estas, Son Gohan?” – suspira al viento. – “Te necesitamos.”
Mientras tanto, en la Atalaya de Kamisama, Son Gohan se encuentra en el borde de la plataforma, contemplando melancólico la Tierra cubierta por el manto de oscuridad que proporciona la noche. 

OLD MAN GOHAN // Capítulo 48: La prueba de Karín

OMG // Capítulo 48: La prueba de Karín

Nuestros amigos contemplan al gigantesco murciélago que chirría frente a ellos.

– “¿De dónde han salido estos monstruos?” – se pregunta Ikose.
El vampiro intenta aplastar a Upa con su puño, pero éste le esquiva en el último instante.
Shapner apunta al monstruo con el cañón de su antebrazo.

– “Parece que me quedan dos cargas…” – dice el General observando un indicador de su arma.
– “Pues no falles” – responde Ikose, que golpea sus puños metálicos mientras avanza hacia el enemigo.
En ese momento, Lupo corre hacia el monstruo y le muerde el tobillo, agarrándose a él como un perro rabioso. El vampiro sacude su pierna para intentar librarse del lobo-hombre, que clava sus zarpas en la piel del murciélago.
Erasa apunta con su láser al enemigo y dispara, pero el murciélago se cubre con su ala derecha evitando que el ataque le lastime.
El vampiro abre su ancha boca y emite de nuevo un chirrido ensordecedor que hace retroceder a todos los presentes.
De repente, los puños de Ikose golpean al enemigo en la barbilla obligándole a cerrar la boca.

– “¡Ahora!” – exclama Erasa.
Videl se prepara para atacar, pero nota que su armadura empieza a fallar.

– “Maldita sea…” – se lamenta la Comandante. – “Necesito algo de tiempo.” – dice mientras cierra los ojos y empieza a concentrar su ki.
Shapner dispara su cañón, que arrasa el lugar e impacta contra el vampiro, el cual intenta protegerse con sus alas mientras es engullido por el poderoso ataque.
Mientras tanto, Gyuma sigue escalando la torre. Las fuerzas del joven guerrero empiezan a flaquear, y lucha para mantenerse consciente… pero fracasa, y se precipita al vacío. 
En ese momento, un extraño objeto amarillo aparece en escena procedente del cielo y le persigue a toda velocidad.
Cuando se disipa la polvareda levantada por el ataque de Shapner, se revela que el vampiro ha sobrevivido, pero ha perdido el tegumento de sus alas, que ahora se muestran esqueléticas.

– “Malditos…” – refunfuña el murciélago. – “¡Voy a beberme vuestra sangre!”
El vampiro intenta golpear a Videl, que sigue inmóvil, pero Ikose se interpone entre el enemigo y la Comandante y lanza sus puños metálicos contra el puño del vampiro, interceptándolo y deteniendo el golpe.

– “¿Aún no?” – le pregunta su compañero.
– “Un poco más…” – responde Videl.
Shapner empieza a cargar de nuevo su cañón.

– “Es mi último disparo…” – murmura el General.
Un grupo de indígenas lanzan sus lanzas atadas a cuerdas por encima del vampiro, intentando enredarle e inmovilizarle, pero todo es inútil frente al gigantesco enemigo.
Videl abre los ojos.

– “¡Estoy lista!” – exclama mientras su armadura empieza a emitir un extraño zumbido de refrigeración y emana vapor entre sus costuras.
– “¡Lista! ¡Lista!” – exclama Arale.
La Comandante ataca al enemigo y desaparece de la vista de todos.

– “¡Increíble!” – exclama Ikose. – “¡Se mueve como Son Gohan!”
Videl, gracias a la armadura, ha superado el límite humano. La Comandante da una patada al tobillo del vampiro, que se desequilibra y cae al suelo. Al intentar levantarse, Videl golpea la mano con la que se estaba apoyando y le derriba de nuevo.

– “¡Maldición!” – exclama el enemigo.
La Comandante salta por los aires y apunta al vampiro.

– “¡La armadura se está sobrecalentando!” – advierte Norimaki.
– “¿Lista, Arale?” – pregunta Videl a su nueva amiga.
– “¡Oyoyo!” – exclama Arale.
El vampiro se da la vuelta poniéndose panza arriba e intentando agarrar a Videl, pero Ikose lanza uno de sus puños para que la Comandante pueda usarlo de apoyo y esquivar al murciélago.

– “¡¡N’CHAAAAAA!!” – exclama Arale, lanzando su poderoso ataque contra el monstruo.
El ataque impacta de lleno contra el enemigo provocando una enorme explosión.
En la cima de la Torre de Karín, Gyuma despierta acompañado de un extraño ser felino.

– “Me tenías preocupado” – dice el gato.
– “¿Dónde estoy?” – pregunta Gyuma.
– “Estás en la cima de la Torre” – responde el felino. – “Soy el duende Karín”.
– “¡¿Usted es Karín?!” – se sorprende el joven luchador. – “¿Pero cómo he llegado hasta aquí?”
– “Te desmayaste mientras escalabas” – responde el Karín. – “Kinton te salvó”.
– “¿Kinton?” – pregunta Gyuma.
Una nube amarilla, que estaba dando vueltas impacientemente a la torre, se acerca a Gyuma y le rodea como si fuera un perro contento de ver a su amo.

– “¡Muchas gracias!” – dice Gyuma mientras acaricia la nube.
– “Supongo que le recuerdas a un viejo amigo…” – dice el duende.
– “¡No tengo tiempo que perder!” – exclama Gyuma de repente, poniéndose en pie. – “¡Tengo que llegar hasta la Atalaya!”
– “No tan rápido.” – responde Karín. – “No puedes seguir adelante. Ni siquiera has llegado hasta aquí de forma legal… No puedo dejar que continúes.”
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Gyuma.
– “Son las normas.” – insiste Karín.
– “¡Pero mis amigos…!”- intenta hacerle recapacitar el joven luchador.
– “Lo siento, chico.” – responde Karín. – “Baja y súbela de nuevo.”
Gyuma parece frustrado, pero se detiene un instante y respira profundamente.

– “Maldita sea…” – murmura el joven guerrero.
El mestizo se da la vuelta, corre hacia la barandilla y salta sobre ella, dispuesto a lanzarse al vacío.

– “¡Espera, muchacho!” – le interrumpe Karín.
El chico se detiene, algo confuso.

– “Tu intención será suficiente esta vez…” – sonríe Karín, que no puede evitar ver a un joven Son Goku reflejado en ese muchacho.
– “¿De verdad?” – exclama Gyuma aliviado. – “¡Muchas gracias!”
Mientras tanto, la polvareda se disipa y revela al vampiro, que ha vuelto a su forma original tumbado en el suelo, boca arriba, con los ojos en blanco.

– “Lo hemos conseguido…”  suspira Shapner.
– “¡Hemos ganado!”  celebra Ikose.
Pero de repente, el vampiro se despierta.

– “¡Cuidado!” – avisa Punta.  “¡Sigue vivo!”
Videl intenta reaccionar, pero la armadura casi no tiene energía.

– “¡Arale, tenemos que movernos!”  exclama Videl.
– “Tengo sueño…” – responde su amiga.
En ese instante, Upa se abalanza sobre el monstruo, armado con la empuñadura afilada de una lanza, y ensarta el corazón de la bestia con la improvisada estaca.

– “Se acabó” – suspira Upa.
En la nave de Babidí, el mago y Dabra contemplan la escena en su bola de cristal.

– “Son más hábiles de lo que esperaba”  refunfuña el brujo.
– “Estamos perdiendo muchos hombres”  dice Dabra.
– “Deben sufrir”  sonríe Babidí.  “Sólo así aparecerá su salvador”.
– “Son Gohan…”  murmura el Rey de los demonios.
Nuestros amigos respiran aliviados, pensando que su combate a terminado.
En la cima de la torre, Gyuma y Karín han subido a la azotea.

– “¿Así que este bastón ha formado parte del legado de mi familia?”  pregunta el mestizo.
– “Así es”  responde Karín.  “Fue de tu tatarabuelo, de tu abuelo y de tu padre”.
– “Vaya…”  suspira mientras contempla el báculo.
– “Colócalo en el orificio y te llevará hasta la Atalaya de Kamisama”  explica el duende.
Gyuma coloca el bastón y lo agarra con fuerza, listo para empezara el ascenso.

– “Mucha suerte, muchacho”  sonríe Karín.
– “Estoy algo nervioso…”  admite Gyuma.
– “Si alguien puede hacer regresar al Guerrero Dorado, ese eres tú”  dice Karín.
El joven luchador mira confuso a Karín.

– “¡Alárgate, bastón mágico!”  grita Karín antes de que Gyuma puede hacerle ninguna pregunta, haciendo que el joven empiece su ascenso y desaparezca entre las nubes en un abrir y cerrar de ojos.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 47: The Monster Squad

OMG // Capítulo 47: The Monster Squad
El luchador vampiro muestra desafiante sus colmillos.

– “Tú…” – murmura mientras se relame. – “Recuerdo tu olor…”
– “Pues recordarás que ya te he derrotado antes” – responde Upa con tono burlón.
– “¡En el Palacio de Uranai Baba!” – exclama el monstruo. – “Tú y ese maldito cambia-formas… ¡Hicisteis trampas!”
Upa se prepara para combatir.

– “Esta vez estoy yo solo” – le dice el nativo. – “No vas a tener excusa” – le provoca.

Cerca de allí, la gigantesca momia intenta golpear a Videl, que detiene el golpe cubriéndose con ambos brazos.

– “Es realmente fuerte…” – dice la Comandante, que se ve obligada a retroceder.
– “¡Qué bien! ¡Qué bien!” – exclama Arale entusiasmada. – “¡Es fuerte! ¡Es fuerte!”
– “No te entiendo…” – murmura Videl, confusa por la actitud de su nueva amiga.
Erasa, tirada en el suelo, intenta protegerse de una multitud de ataques de un enemigo que no puede ver.

– “Tengo que hacer algo…” – piensa Erasa.
La soldado aprieta un botón de su muñequera y enseguida se libera una cápsula, que estalla generando una nube de humo.
Los golpes cesan y Erasa consigue ponerse en pie. Entre la humareda, ella escucha una tos que intenta localizar. Finalmente, Erasa logra identificar una silueta entre el humo.

– “¡Te pillé!” – exclama ella mientras dispara el láser de su muñequera hacia la figura.
– “¡AAAAH!” – se escucha un quejido. – “¡Mi oreja!” 
Mientras tanto, Otokosuki se prepara para atacar a Ikose.

– “Qué jovencito…” – se insinúa el guerrero Majin. – “¿Has peleado antes con un hombre mayor?”
Un escalofrío recorre la espalda de nuestro amigo.

– “Que tipo tan raro…” – murmura Ikose mientras se pone en guardia, armado con sus guantes metálicos.
Otokosuki se abalanza sobre él, pero Ikose extiende el brazo hacia su enemigo y su guante sale propulsado, interceptando a su rival y derribándole.
Ikose avanza y recoge su guante.

– “¡Ha funcionado!” – piensa mientras se lo coloca de nuevo. – “¡Gracias, Doctor!”
En otro lugar del campo de batalla, Giran agarra a Lupo por el cuello y le estampa contra el suelo.

– “¡Te voy a comer!” – grita el dinosaurio.
Makekko intenta socorrer a su aliado, pero un coletazo del Gilas lo derriba fácilmente.
Lupo clava sus garras en el brazo de Giran, intentando liberarse.

– “No te voy a soltar” – sonríe el guerrero Majin mientras babea.
Giran abre la boca y se dispone a morder al lobo-hombre.
De repente, el dinosaurio nota que ha mordido algo metálico. Shapner se ha interpuesto entre Lupo y Giran y ha introducido el cañón de su puño en la boca del guerrero Majin.

– “Cómete esto” – dice Shapner mientras carga su nueva arma.
El terror se apodera de Giran. El miedo puede verse en su rostro un instante antes de que Shapner dispare y haga que la cabeza del guerrero de Babidí estalle en mil pedazos.
Videl esquiva los golpes de la momia moviéndose grácilmente de un lado para otro.

– “Mi energía es limitada” – piensa la Comandante. – “No puedo malgastarla…”
El hombre invisible ahora sangra por su oreja derecha. Las gotas de sangre pueden verse en el aire y salpicando el suelo.

– “Ya puedo verte” – se burla Erasa.
– “Maldita seas…” – refunfuña su enemigo. – “Puedes saber mi posición, ¡pero no puedes ver mis movimientos!” – exclama.
Erasa puede escuchar los pasos del enemigo acercándose a toda velocidad y consigue ver la sangre desplazándose, pero no es capaz de prever el golpe en su abdomen, que la deja doblada y dolorida en el suelo.
El luchador agarra un hacha del suelo y la alza sobre la cabeza de Erasa.

– “Se acabó…” – dice el hombre invisible.
Mientras tanto, en la Capital del Norte, el General Van Zant, acompañado de su mayordomo, contempla la puesta de Sol en el horizonte desde el balcón de la torre más alta de la base militar.

– “El Comandante Silver llegará en unas horas” – anuncia su súbdito. 
– “Bien” – sonríe el General. 
– “Su plan está saliendo a la perfección” – le felicita el mayordomo.
– “Con suerte hoy nos libraremos de la Resistencia y del Guerrero Dorado” – dice Van Zant mientras se rasca la nuca, revelando una “M” oculta por su coleta.
El hombre invisible asesta el hachazo a Erasa, pero éste es detenido por la espada de Punta.

– “No tan rápido…” – sonríe el pirata.
En ese momento, un escupitajo verdoso de Bacterian impacta en el enemigo invisible.

– “¡NOOO!” – grita asqueado el rival. – “¡Quitadme esto!” – exclama entre arcadas.
Punta aprovecha la marca de Bacterian y los gritos del hombre invisible para ensartar su espada en el enemigo.

– “Uno menos” – dice el pirata.
Cerca de allí, Otokosuki se abalanza sobre Ikose, que utiliza sus puños metálicos para protegerse y contraatacar con fuerza, derribando a su enemigo.
Otokosuki se levanta con una sonrisa en su rostro.

– “Te resistes…” – dice el guerrero Majin. – “Eso me gusta…”
Videl sigue luchando contra la momia, que ha demostrado tener una fuerza y resistencia fuera de lo normal incluso para un guerrero de Babidí.
Mientras tanto, Gyuma continúa su ascenso por la torre, cada vez más cansado y dejando un rastro de sangre en su camino, pues sus manos están llenas de ampollas. El joven guerrero intenta escalar lo más rápido que puede, pues sabe que el tiempo corre en su contra.

– “Tengo que seguir…” – piensa el mestizo. – “No hay tiempo que perder.” – se repite.
En la base de la torre, el combate continúa.
Otokosuki no deja de levantarse una y otra vez a pesar de la paliza que está recibiendo de manos de Ikose, que ya muestra síntomas de agotamiento.

– “¿Es que él no se cansa?” – se pregunta nuestro amigo.
– “Castígame más, jovencito” – sonríe el guerrero Majin. – “¡Vamos!” – exclama mientras ataca.
De repente, un ataque de ki impacta en el costado de Otokosuki y le aleja de Ikose.
Shapner ha sido quien ha disparado y se acerca a su compañero.

– “Gracias” – le dice Ikose.
– “No cantes victoria” – responde el General. – “Estos tipos son muy resistentes y mi cañón se quedará pronto sin energía…”
Videl y la momia siguen enzarzados en un duro combate. La momia ha agarrado los brazos de la Comandante y los aprieta con fuerza, haciendo que la armadura empiece a resquebrajarse.

– “Maldita sea…” – murmura Videl. – “¡Doctor! ¡Arale! ¿Alguna idea?”
– “Si abusas del poder del traje, te quedarás sin energía…” – le recuerda Norimaki.
– “Tienes razón…” – responde Videl.
De repente, la máscara del traje se abre y muestra el rostro de Videl.

– “¡TAIYO-KEN!” – exclama la Comandante, emitiendo un destello que ciega a la momia.

Videl retrocede y vuelve a cerrar su casco.

– “¡Hora de jugar, Arale!” – le dice a su amiga.
– “¡Oyoyo!” – exclama ella contenta.
Arale toma el control y corre hacia el monstruo, que continúa cegado, y se lanza de cabeza contra él haciéndole retroceder.

– “¡Acaba con él!” – exclama Videl.
Arale parece inspirar profundamente.

– “¡N’CHAAAAA!” – grita de repente, liberando un poderoso ataque que impacta de lleno contra el monstruo.
Cerca de allí, el vampiro ataca a Upa, que esquiva sus puñetazos mientras retrocede, buscando el mejor momento para contraatacar.

– “¡Ya eres mío!” – exclama Upa mientras asesta un golpe a su enemigo.
En el último instante, el vampiro se transforma en murciélago y esquiva a Upa, revoloteando a su alrededor a modo de burla antes de volver a su forma humana.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe el vampiro. – “¡Ni siquiera has estado cerca!”
Upa se agacha, recoge una lanza del suelo y la parte por la mitad.

– “¿Qué haces?” – le pregunta el enemigo.
El nativo cruza las dos partes de la lanza formando una cruz.

– “¡NO!” – grita aterrorizado el vampiro. – “¡Eso es trampa!”
Upa empieza a caminar hacia el enemigo, que intenta retroceder, pero cae de espaldas.

– “Has perdido” – le dice Upa.
– “No… ¡Aleja eso de mí!” – suplica el vampiro, que gatea hacia atrás.
Ahora, el Sol se oculta tras el horizonte, dejando la Tierra Sagrada en penumbra.
El vampiro sonríe, desconcertando a Upa.

– “Ja.. Jajaja… ¡Jajaja! ¡JAJAJAJAJAJA!” – estalla el enemigo en una carcajada.
De repente, los ojos del vampiro se tiñen de rojo y su tez se oscurece; sus orejas y sus colmillos crecen, sus guantes se desgarran revelando unas terribles garras; su tamaño y musculatura aumentan y en su espalda aparecen unas enormes alas.
Upa retrocede lentamente mientras sigue mostrándole la cruz, que parece que ya no tiene efecto en el enemigo.

– “¿Qué demonios es eso?” – se pregunta Punta mientras observa al gigantesco Majin.
El vampiro abre su boca y emite un sonido agudo y chirriante que obliga a todos a que cubrirse los oídos.

– “¡Soy el hijo de la noche!” – sonríe el vampiro.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 46: Viejos enemigos

OMG // Capítulo 46: Viejos enemigos

El joven Gyuma sigue escalando la Torre de Karín.

– “Tengo que llegar a la cima…” – se repite el joven guerrero. – “Mis amigos dependen de mí”.
En la base de la torre, Videl, vestida con una armadura inteligente, ya ha llegado al lugar de la batalla.

– “¡Videl! ¿Me oyes?” – dice una voz en su cabeza.
– “¿Doctor Norimaki?” – se sorprende Videl.
– “Veo que ya has conocido a mi hermana Arale” – sonríe el Senbei.
– “¡N’cha!” – saluda ella.
– “Parece simpática…” – responde Videl.
– “No tenía recursos para reconstruirla, pero pude conservar su mente” – explica el Doctor.
– “Es usted impresionante, Doctor” – dice Videl.
– “Tienes que saber una cosa” – explica Senbei. – “Como ya habrás notado, el traje se alimenta de propio ki, pero lo multiplica exponencialmente.”
– “Lo entiendo” – responde Videl. – “Así que si me paso, me quedaré sin fuerzas…”
Upa se acerca a la Comandante.

– “Un placer verte, Videl” – dice el nativo.
– “Parecía que necesitabais ayuda” – sonríe ella.
– “Son muy fuertes y yo diría que no sienten dolor…” – explica Upa.
Mientras tanto, Jewel, magullado por el ataque de recibido, se ha puesto de nuevo en pie.

– “¡Qué tipo tan fuerte!” – exclama Arale. – “¡Juguemos con él!”
– “Que chica tan impaciente…” – murmura Videl.
– “¿Dónde están los demás?” – pregunta Upa.
– “Están de camino” – responde la Comandante.
Jewel se abalanza sobre Videl y Upa.

– “¡Bien! ¡Bien!” – exclama Arale. – “¡Quiere jugar!”
La armadura de Videl parece tomar el control y corre hacia Jewel con los brazos extendidos hacia los lados.

– “¡Yeeeeey!” – grita mientras salta y cabecea a Jewel en la barbilla, lanzándole por los aires.
La propia Videl se queda asombrada al ver el poder de la armadura.

– “Increíble…” – murmura la Comandante.
Cerca de allí, Giran ha conseguido librarse de Lupo y le ha rodeado con su baba pegajosa. El lobo-hombre lucha para liberarse.
Upa agarra un hacha del suelo y se dirige hacia Lupo para intentar ayudarle, pero es interrumpido por un nuevo luchador, que se abalanza sobre él por la espalda inmovilizándole.

– “¿No quieres pelear conmigo, guapo?” – le susurra Otokosuki al oído, provocando un escalofrío que recorre el cuerpo del nativo.
Giran se acerca a Lupo y abre su enorme boca, dispuesto a arrancarle la cabeza de un mordisco, pero alguien golpea al gigantesco dinosaurio por la espalda.

– “¡Métete con alguien de tu tamaño!” – le dice Makekko, que se ha recuperado del golpe recibido.
Varios soldados Majin siguen enfrentándose a los nativos y Videl corre a socorrerles, librándose de los enemigos fácilmente.

– “¡Vamos!” – exclama la Comandante. – “¡Podemos ganar!”
De repente, una larga venda mugrienta atrapa a Videl por su brazo derecho y su pierna izquierda.

– “Pero, ¿qué demonios es esto?” – se extraña la Comandante.

Al darse la vuelta ve como una gigantesca momia es quien la ha atrapado.
Babidí, en su nave, observa el combate en su bola de cristal.

– “¡Bien! ¡Bien!” – exclama el mago. – “¡Acabad con ellos!”
– “Los luchadores de esa bruja van a resultar útiles después de todo…” – sonríe Dabra.
Giran y Makekko chocan y se agarran el uno al otro, intentando derribar a su adversario.

– “¡Un simple humano nunca podrá derrotar a un Gilas!” – exclama Giran.
De repente, Lupo, que se ha liberado de la saliva del Gilas, se propulsa sobre espalda de Makekko y salta sobre el dinosaurio, sorprendiéndole y propinándole un zarpazo en la cara que araña su ojo derecho.

– “¡AAAAAAHH!” – grita Giran de dolor.
Lupo se abalanza sobre el luchador y le muerde el brazo, mientras Makekko le asesta un puñetazo en el abdomen.
Upa sigue luchando para librarse del abrazo de Otokosuki.

– “Es muy fuerte…” – piensa el nativo. – “Espera… ¿qué es este hedor?” – dice arrugando la nariz.
En ese instante, un poderoso ataque de ki impacta en la espalda del guerrero de Babidí, haciendo que libere a Upa.
Shapner y los demás han llegado al campo de batalla.
El General, armado con un cañón en su antebrazo que recuerda al del Número 16, ha sido el autor del ataque a Otokosuki.

– “¡Adelante, piratas!” – exclama Bacterian.
Los piratas ya han desembarcado y, liderados por Punta y Bacterian, se unen a los indígenas para combatir a los soldados de Babidí.
Videl sigue atrapada por la momia, que cada vez la envolviéndola cada vez más en sus vendajes impide su movimiento.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe el guerrero momia.
De repente, un rayo láser corta las vendas.

– “¡Te dije que te debía una!” – exclama Erasa, que ha usado su muñequera electrónica.
 Pero ahora, una fuerza invisible golpea a Erasa, que cae al suelo.

– “¡Erasa!” – exclama Videl.
– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta ella mientras intenta levantarse, pero es golpeada de nuevo.
Videl intenta correr hacia su amiga, pero la momia se lo impide.

– “¡No hemos terminado!” – exclama el guerrero Majin antes de golpearla.
Otokosuki, con la espalda chamuscada, vuelve a atacar a Upa.

– “¡Hoy serás mío!” – grita el grandullón.
En ese instante, alguien interrumpe su carga y le derriba.

– “¡Yo me encargo de él!” – exclama Ikose, que lleva unos puños metálicos gigantescos parecidos a los del Número 16 y se une a la batalla. – “¡Ayuda a tus compañeros!”
Upa asiente y corre hacia Lupo y Makekko, que siguen enzarzados en su combate contra Giran.
Tras dar solo unos pasos en esa dirección, una criatura se abalanza sobre él, pero el nativo consigue percibirla a tiempo y la repele con un codazo.
La criatura retrocede. Es un ser de tez azulada, ojos rojos y largos colmillos, que viste un pantalón corto verde, guantes de boxeador y los pies vendados. El luchador se relame la sangre de su labio.
Upa, al reconocer al adversario al que se enfrentó hace tantos años, sonríe mientras se pone en guardia.