OLD MAN GOHAN // Capítulo 53: Breathe

OMG // Capítulo 53: Breathe
El Rey de los demonios se retuerce de dolor mientras retrocede sorprendido por el poder de Gohan.

– “No… No es posible…” – murmura Dabra.
Son Gohan le propina una patada que le lanza contra una roca cercana.

– “Hay demasiada diferencia entre nosotros” – le dice Gohan.
El demonio se pone en pie mientras se limpia la sangre de su labio con el dorso de su mano.

– “No… ¡No!” – grita furioso. – “¡No vas a derrotar al Rey de los demonios!”
Dabra invoca una espada en su mano derecha y se abalanza sobre Gohan, pero el mestizo detiene la espada con su mano desnuda.
El demonio no puede creer lo que está presenciando. Son Gohan es mucho más fuerte que la última vez que se enfrentaron.
El mestizo se eleva para propinar un rodillazo en la barbilla del demonio seguido de una patada giratoria que proyecta a su enemigo a través del bosque.
Mientras tanto, Babidí observa la escena desde su nave.

– “¡Dabra!” – exclama asustado. – “¡No es posible! ¡Esto no puede estar pasando! Estábamos tan cerca…”
Gyuma, que estaba inconsciente, empieza a cobrar el conocimiento en brazos de su madre.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el muchacho.
Al incorporarse, el joven puede ver al Guerrero Dorado inundando el lugar con su cálido resplandor.

– “Ese es… ¿mi padre?” – se pregunta Gyuma.
El muchacho observa a su alrededor y se detiene en las caras de sus compañeros, pues puede ver en ellas la esperanza que provoca Son Gohan en ellos.
Dabra, desesperado, escupe a Gohan, pero el mestizo desintegra el escupitajo con una pequeña esfera de ki en su mano.

– “Ya conozco tus trucos, Dabra” – le dice Gohan. – “Es inútil”.
El demonio intenta encontrar una salida; algo que pueda darle ventaja contra Son Gohan. Dabra escruta su alrededor con su mirada hasta detenerse en Gyuma y Videl.
Dabra esboza una terrorífica sonrisa y salta por los aires. El demonio apunta con su mano a la familia de Gohan, lanzándoles una gran bola de fuego.
En un instante, Gohan aparece frente a Gyuma y repele el ataque fácilmente con el canto de su mano.
Dabra se asombra ante la velocidad del saiyajín.

– “¡No puede haber nadie tan rápido!” – exclama el demonio.
En un abrir y cerrar de ojos, Gohan aparece detrás de Dabra y le propina un codazo que le estampa contra el suelo.
El demonio intenta ponerse de nuevo en pie. Gohan desciende frente a él y le apunta con su mano.

– “Has caído muy bajo, incluso para un demonio” – le dice Gohan entre dientes.
Dabra alza su mirada aterrorizado, pero se percata de algo inesperado; las ojeras oscuras de Gohan han vuelto a aparecer.

– “¿Cómo es posible?” – piensa Dabra. – “Su corazón… ¡aún es oscuro!”
El demonio le comunica telepáticamente a Babidí su hallazgo y el brujo investiga el alma de Gohan a través de su bola de cristal.

– “¡Su corazón rezuma oscuridad!” – celebra Babidí. – “¡JAJAJA! ¡Hemos ganado!”
De repente, un fuerte dolor de cabeza sacude a Gohan y le impide moverse.

– “¡AAAAAH!” – grita el mestizo de dolor.
Dabra se pone en pie mientras ríe.

– “Pronto te convertirás en un nuevo siervo de Babidí” – le dice el demonio.

Son Gohan puede sentir cómo le envuelve la oscuridad y cómo ésta intenta nublar su mente y sus recuerdos.

– “No… No lo permitiré…” – murmura Gohan. – “¡SAL DE MI CABEZA!” – exclama transformándose en Súper Saiyajín 2.
– “¡No te resistas!” – grita Babidí.
– “¡Son Gohan!” – exclama Videl preocupada.
– “¡Papá!” – grita Gyuma.
– “¡No dejaré que juegues conmigo! ¡He aceptado mi pasado! He cometido errores… ¡pero son parte de mí!” – dice Gohan. – “Ya no soy el niño asustadizo que huyó de los androides. ¡Ya no tengo dudas! ¡Mucha gente cuenta conmigo! ¡Tengo una familia! ¡Soy el Guerrero Dorado!” – continúa. –  “¡Y SOY EL HIJO DE SON GOKU!” – grita emitiendo una fuerte onda expansiva de ki que barre el lugar como un torbellino.
Dabra retrocede al sentir tanto poder. En la nave de Babidí, una gran cantidad de energía emana de la bola de cristal e inunda la sala. Una multitud de rayos chasquea por toda la habitación, obligando a Babidí a tirarse al suelo cubriéndose la cabeza con sus manos.
Al disiparse la explosión, Gohan aparece transformado en Súper Saiyajín 2 mientras exhala profundamente. Los ojos de Gohan han perdido su sombra oscura.
Babidí se levanta asustado y observa su bola de cristal.

– “Me ha rechazado…” – titubea el mago. – “¡Ha rechazado mi magia!”
Son Gohan aprieta con fuerza su puño y sonríe aliviado.

– “Piccolo, Vegeta…” – piensa el mestizo – “Ambos conseguisteis salir de la oscuridad y agarraros a la luz… Ahora lo entiendo.” – dice mientras observa de reojo a Videl y Gyuma. – “Gracias. Honraré vuestra memoria.”

OLD MAN GOHAN // Capítulo 52: Demons

OMG // Capítulo 52: Demons

Nuestros amigos intentan defenderse, pero sólo Gyuma consigue plantar cara a sus enemigos.
Mientras tanto, Yakon vuelve a abalanzarse sobre Kibito, que salta por encima del monstruo y le lanza una onda de ki contra su espalda, derribándole.
Cerca de allí, Pui Pui dispara a discreción contra Shin, que detiene los ataques con su poder mental.

– “No puedo esquivarlos o impactarán contra los humanos…” – piensa Shin.
El Kaioshin consigue repeler los ataques, que estallan fuera de la zona de peligro.
Varios Majin atacan a Shin por la espalda y él les empuja con una onda expansiva de ki, pero es sorprendido por Pui Pui, que ha aprovechado la distracción para atacar al Kaioshin y propinarle una fuerte patada en el abdomen.
Kibito se preocupa por Shin e intenta socorrerle, pero Yakon salta sobre Kibito y le estampa contra el suelo de una patada, partiéndole la espalda y haciendo que escupa sangre.
Los humanos están siendo avasallados por los Majin. Gyuma intenta proteger a los suyos, pero pronto se ve superado por la multitud de enemigos.
Uno de los guerreros de Babidí agarra a Videl por la cabeza y estampa su cara contra el suelo.

– “¡Mamá!” – grita Gyuma, que intenta librarse de sus atacantes para intentar ayudar a Videl.
Los Majin intentan contener al mestizo, pero él no se rinde.

– “¡Dejadme! ¡Soltadme!” – exclama Gyuma, que cada vez está más enfurecido. – “He dicho… ¡QUE ME SOLTÉIS!” – grita mientras libera su ki y hace que los Majin salgan repelidos en todas direcciones.
Shin ha logrado recomponerse y lanza una roca contra Pui Pui con su poder psíquico, haciendo retroceder al zoon.

– “El chico…” – murmura Shin sorprendido al notar el poder de Gyuma. – “¡Qué poder!”
Gyuma asesta un puñetazo al enemigo que estaba atacando a su madre, dejándole fuera de combate.
Mientras tanto, Kibito intenta alejarse de Yakon arrastrándose, pero el monstruo le persigue.

– “Jejeje” – ríe la criatura mientras extiende la gran garra que sale del dorso de su antebrazo.
Shin ve a su compañero y extiende su mano hacia él, intentando empujar a Yakon, – “¡KIBITO!” – exclama. Pero en ese instante es sorprendido por un ataque de ki de Pui Pui que impacta de lleno en su pecho y le lanza contra los árboles más cercanos.
En ese instante, Yakon ensarta al ayudante de Shin por la espalda.
Babidí, en su nave, disfruta de los acontecimientos.

– “¡Eso es! ¡Eso es! ¡Matadlos a todos!” – celebra el mago.
– “¡Espere!” – dice Dabra. – “El chico… Su poder podría despertar a Majin Bu”.
– “¿Ese crío? ¿Tú crees?” – se extraña Babidí.
Shin, malherido, observa el campo de batalla.

– “Kibito…” – murmura con lágrimas en los ojos cuando ve el cadáver de su amigo. – “Tu sacrificio no será en vano.” – añade cerrando los ojos con rabia, intentando que tan cruel escenario no le haga olvidar el objetivo final.
Gyuma, tras salvar a su madre, se abalanza furioso sobre Yakon, pero uno de los Majin lanza a Ikose contra el chico, haciendo que ambos caigan al suelo.

– “¡Ikose!” – se preocupa Gyuma al ver a su compañero inconsciente.
Un grupo de Majin avanza hacia Gyuma. Uno de ellos lleva en sus manos un contenedor de ki.
Lupo intenta llegar hasta Gyuma, pero no consigue atravesar la maraña de enemigos, que finalmente logran sujetarle e inmovilizarle, partiendo su brazo derecho.
Upa logra zafarse entre tres enemigos, pero otro le intercepta y le lanza contra la Torre de Karín.
Gyuma se defiende ferozmente, pero finalmente los Majin consiguen doblegarle y uno de ellos inserta el aguijón de la urna en su costado, extrayendo el poder del muchacho.

– “¡Gyuma!” – grita su madre, que intenta avanzar hacia él.
En la Atalaya de Kamisama, Gohan sale del palacio. Mr. Popo le mira de arriba a abajo intentando averiguar lo que ha sucedido. Uranai Baba ya no está.

– “Son Gohan…” – murmura Mr. Popo. – “¿Lo has logrado?” – pregunta preocupado.
Son Gohan, en silencio y con rostro muy serio, camina hasta el borde de la atalaya. Finalmente, el mestizo esboza una leve sonrisa de complicidad.

– “Gracias por todo, amigo Popo” – dice Gohan.
El mestizo se deshace de su capa revelando un Gi como el de su padre, y se deja caer al vacío, descendiendo en picado a toda velocidad, preocupado al notar que las energías de sus amigos disminuyen rápidamente.
Mientras tanto, Gyuma cada vez se siente más débil. Los Majin están absorbiendo su energía y poco a poco parece que la vida del chico se esté apagando.
De repente, un resplandor amarillo ilumina el cielo y un fuerte trueno lo sigue. Todos los combatientes miran hacia arriba sorprendidos y confusos.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta Shapner, que lucha para mantenerse consciente.
Upa, muy malherido, esboza una sonrisa confiada.

– “Ya viene” – murmura el nativo.
Como un rayo, el Guerrero Dorado, transformado en Súper Saiyajín, aterriza en mitad del campo de batalla y se yergue desafiante.

– “¿Gohan?” – se sorprende Videl con lágrimas en los ojos.
Los Majin sueltan a Gyuma, que cae al suelo inconsciente, y rodean al recién llegado.
Babidí sigue observando a través de su bola de cristal.

– “Es él…” – dice sorprendido. – “¡Ha aparecido!”
Dabra mira a Gohan desconfiado.

– “Haga que los Majin vuelvan con la energía recolectada” – dice el demonio mientras se aleja de Babidí.
– “¿Y a dónde vas?” – le pregunta el brujo.
– “Son Gohan es mío” – responde Dabra.
Videl corre hasta su hijo y le abraza con fuerza, comprobando que sigue respirando.
Mientras los Majin se abalanzan sobre Gohan, el luchador con el recipiente de ki alza el vuelo hacia la nave de Babidí.
Gohan, sin que parezca que se haya movido, noquea a todos los enemigos que le habían atacado, que caen muertos a su alrededor.

– “¿De dónde ha salido es este tipo?” – se sorprende Pui Pui.
Yakon se abalanza sobre él con sus garras en alto, pero Gohan le repele con un golpe con el dorso de su puño.
Pui Pui apunta a Gohan, pero el mestizo desaparece y reaparece frente al zoon, asestándole una patada que lo lanza lejos a través del bosque, derribando todos los árboles que encuentra en su camino.
En ese momento, Gohan nota como su poder está siendo aspirado por una extraña fuerza, y es que Yakon está alimentándose de su energía lumínica.
Gohan apunta al monstruo y le lanza un Big Bang Attack directo a su boca, haciéndole estallar en mil pedazos.
Pui Pui, que ha logrado levantarse, parece aterrorizado.

– “Es… Es un monstruo…” – titubea el hombre de Babidí.
En un abrir y cerrar de ojos, Gohan aparece frente a Pui Pui, le agarra del cuello y le levanta del suelo. El mestizo clava su mirada en los ojos del enemigo.

– “Aquí me tienes, Babidí” – dice Gohan desafiante.
Después, Gohan lanza al zoon por los aires y abre la boca para proyectar un potente ataque de ki y desintegrar a su enemigo.
Tras la explosión, el silencio inunda el claro en el que se encuentran nuestros amigos.
Shin, malherido, intenta reincorporarse.

– “Son Gohan…” – murmura el Kaioshin. – “No…” – lamenta.
Videl deja a Gyuma con Erasa, que intenta despertar al joven muchacho, y se acerca a Gohan tímidamente.
El mestizo se da la vuelta y mira a Videl a los ojos un instante antes de agachar la cabeza.

– “Lo siento…” – murmura Gohan.
Ella sigue avanzando hacia él, que no se atreve a mirarla, avergonzado por el dolor que le ha causado.

– “¿Por qué?” – pregunta Videl con los ojos vidriosos. – “¿Por qué te fuiste?”
Son Gohan no responde.

– “¡Al menos mírame!” – exclama Videl dolida.
Al alzar su mirada de nuevo, Videl puede ver unas ojeras negras rodeando los ojos del mestizo que reconoce perfectamente, pues las ha visto en todos sus enemigos Majin.

– “Intentaba protegerte” – responde Gohan.
Videl, decidida, continúa acercándose a Gohan.

– “No tengo miedo” – dice la Comandante.
– “Videl…” – murmura Gohan sorprendido.
Videl y Gohan se quedan cara a cara a pocos centímetros de distancia. Ella sonríe y coloca sus manos sobre el pecho de Gohan. Las ojeras oscuras parecen desvanecerse en ese mismo instante.

– “Te he echado de mucho de menos” – dice Gohan mientras derrama una lágrima, apoya su cabeza en la de Videl y coloca la mano en su cintura.
En ese instante, unas pisadas interrumpen el momento. Dabra ha llegado a la Tierra Sagrada de Karín.

– “¿Interrumpo algo?” – se burla el demonio.
Son Gohan suspira profundamente y comparte una sonrisa cómplice con su amada.

– “Cuida de los demás” – dice Gohan. – “No tardaré mucho”.
Dabra sonríe al escuchar al mestizo tan seguro de sí mismo.

– “Te veo muy confiado…” – le dice el demonio.
Son Gohan se da la vuelta y mira a Dabra desafiante. En un abrir y cerrar de ojos, el mestizo aparece delante del demonio y le propina un puñetazo en el estómago que hace que el diablo se pliegue de dolor.

– “Descuidaste tu defensa” – dice Gohan.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 51: Última oportunidad

OMG // Capítulo 51: Última oportunidad
En la base de la Torre de Karín, Gyuma ha llegado a tiempo para salvar a su madre.

– “Gyuma… ¿de verdad eres tú?” – suspira su madre con lágrimas en los ojos.
– “¿Y Son Gohan?” – pregunta Shapner.
– “No viene” – responde Gyuma muy serio.
– “No… No puede ser…” – titubea Ikose. – “Gohan no puede dejarnos solos…”
Upa agacha la cabeza pensativo, intentando comprender la decisión de Gohan.
Bacterian, Punta, Lupo y Erasa también se entristecen al escuchar las palabras del chico.
Akkuman, frustrado por la interrupción, sonríe al ver que su enemigo es solo un chico.

– “¿De dónde sale este idiota?” – se burla el diablo. – “Supongo que has venido a morir… ¡Pues te concederé el deseo!” – añade batiendo sus alas y abalanzándose sobre el chico. 
– “¡Huye, Gyuma!” – grita Videl.
– “¡Tenemos que ayudarle!” – exclama Shapner.
Gyuma responde a su enemigo poniéndose en guardia rápidamente.
Babidí, desde su nave, observa el combate en la bola de cristal.

– “Parece que Son Gohan no va a aparecer…” – dice Dabra.
– “Admito que me ha sorprendido…” – murmura Babidí. – “Supongo que en el fondo no es tan idiota como yo creía.”
Akkuman ataca dispuesto a ensartar al muchacho con su tridente, pero el mestizo detiene el ataque con su báculo.

– “No está mal…” – sonríe el demonio. – “¡Pero no eres rival para un guerrero de Babidí!” – exclama mientras intenta sorprender al chico golpeándole con el otro extremo de su arma.
Gyuma esquiva el ataque y retrocede, pero el demonio le persigue e insiste en sus estocadas. El mestizo consigue repeler los golpes con su báculo.

– “¡Alárgate, bastón mágico!” – exclama Gyuma mientras apunta al demonio.
El báculo se extiende y golpea al demonio en el abdomen, haciéndole retroceder y perder su tridente.
El bastón vuelve a la normalidad y Gyuma lo clava en el suelo inclinado hacia el demonio y lo agarra con fuerza.

– “¡Alárgate!” – exclama de nuevo, haciendo que el bastón vuelva a prolongarse y le propulse hacia su enemigo, al que propina un rodillazo en la cara.
El demonio se lleva la mano a la nariz y se percata de que está sangrando.

– “Maldito crío…” – murmura Akkuman humillado.
Videl, que ya ha bajado de la nube Kinton, y los demás observan sorprendidos a Gyuma. Antes de separarse de él, todos le veían como un muchacho débil y asustadizo, pero ahora sienten su presencia gigantesca como una montaña.

– “Gyuma…” – suspira la madre.
– “¡Eso es!” – celebra Lupo. – “¡Dale duro!”
En la Atalaya de Kamisama, Son Gohan sigue ensimismado desde que se ha marchado su hijo. 
Mr. Popo y Uranai Baba no saben cómo abordarle. Entienden la postura de Gohan, pero a la vez temen por lo que pueda ocurrirle a Gyuma.

– “No hay decisión fácil…” – dice la bruja.
De repente, el mestizo se da la vuelta y se aleja de ellos en dirección al palacio, dejando a Baba con la palabra en la boca.

– “¿Dónde vas?” – le pregunta la bruja.
– “Papá no se rendiría” – responde Gohan sin detener el paso y adentrándose en el edificio.
Mr. Popo se acerca a Uranai Baba.

– “¿Va a intentarlo otra vez?” – se sorprende Popo.
Uranai Baba sonríe.
En la Tierra, Akkuman está furioso.

– “¡Se acabó!” – exclama el demonio. – “¡Vas a pagar tu insolencia!” – añade mientras coloca sus dedos índice y corazón de ambas manos en sus sienes.
– “¡¡CUIDADO!!” – grita Upa al reconocer la técnica. – “¡Esquiva eso, chico!”
El diablo apunta a Gyuma con sus dedos y un extraño ataque morado en espiral sale proyectado hacia el muchacho, que recibe el impacto directo de la técnica.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Akkuman. – “¡Ahora la maldad que reside en tu corazón crecerá hasta hacerte estallar en mil pedazos!”
– “¿¡QUÉ!?” – exclama Videl aterrorizada.
– “¡No puede ser!” – grita Ikose.
– “Maldición…” – dice Upa mientras cierra los ojos, pues no se siente capaz de presenciar tan horrendo final para Gyuma.
El cuerpo de Gyuma brilla envuelto en un resplandor morado, mientras el muchacho observa sus manos, preocupado por lo que va a suceder.

– “¡JAJAJA!” – ríe el demonio. – “¡Crece! ¡Crece y explota!” – grita. – “¡Vamos! ¡EXPLOTA!”
Pero nada ocurre.

– “¡EXPLOTA! ¡Explota! ¿Explota?” – se desanima Akkuman.

Upa abre los ojos al notar el desencanto en la voz del diablo.

– “Acaso…” – murmura Upa mientras se dibuja una sonrisa en su rostro.
– “¡NO! ¡NO!” – exclama Akkuman furioso. – “¡Es imposible! ¡Otra vez no!”
La extraña luz que emanaba de Gyuma se disipa.

– “Pero… ¿quién…? ¿quién ángeles eres tú?” – pregunta asustado Akkuman.
– “Me llamo Gyuma” – responde el mestizo, que no comprende muy bien lo sucedido.
– “¿De verdad no ves el parecido?” – se burla Upa.
De repente, Akkuman ve la imagen de Son Goku reflejado en el chico.

– “¡No puede ser!” – grita el diablo asustado. – “¡NO! ¡NO!”

Videl se acerca a Upa.

– “¿Qué significa todo esto?” – pregunta extrañada por la reacción de Akkuman.
– “El corazón de Gyuma es puro como el de su abuelo” – sonríe Upa. – “Akkuman ha perdido”.
– “Gyuma…” – sonríe Videl orgullosa.

El demonio aletea con fuerza y se eleva, dispuesto a escapar.

– “¡No le dejes escapar!” – exclama Shapner.
Gyuma asiente con decisión.

– “¡KINTON!” – exclama el chico.
La nube se acerca a Gyuma, el chico que se monta en ella de un salto y persigue a Akkuman a toda velocidad, alcanzándole en un santiamén.
El demonio mira al chico aterrorizado. Gyuma alza su bastón y atiza a Akkuman, derribándole y haciendo que se estrelle con fuerza contra el suelo.
Mientras tanto, en la Atalaya de Kamisama, Gohan ha vuelto a entrar en la sala. Frente a él vuelve a aparecer su mayor enemigo.

– “¿Otra vez?” – se burla su parte oscura. – “Ya hemos pasado por esto decenas de veces. No puedes derrotarme.”
– “Tienes razón” – responde Son Gohan.
Babidí asiste a la derrota de Akkuman.

– “Maldito inútil…” – lamenta el brujo.
– “Si Son Gohan no va a aparecer, no tiene sentido seguir con este juego” – dice Dabra.
– “Cierto es…” – suspira Babidí.
– “Despertaremos a Bu con sacrificios humanos” – dice Dabra.
– “¡Manda a Pui Pui y Yakon!” – ordena el mago.
Gyuma, victorioso, ha regresado con los demás y su madre le abraza con fuerza.

– “Tenía miedo de perderte a ti también” – llora Videl.
– “Yo no me iré a ninguna parte” – responde Gyuma.
Shapner despeina a Gyuma de forma cariñosa.

– “¡Hasta parece que has crecido!” – dice el General.
– “Ejem…” – tose Ikose molesto mientras se acerca.
Gyuma agacha la cabeza avergonzado.

– “Creo que te debo una disculpa…” – dice el mestizo.
Ikose extiende su puño hacia el chico y sonríe.

– “Me alegro de verte, muchacho” – dice Ikose.
El chico sonríe y choca su puño.

– “¡Campeón!” – exclama Lupo abrazando al chico y levantándole del suelo. – “¡JAJA!” – ríe el lobo-hombre. – “¡Sabía que ganarías! ¡No necesitamos al Guerrero Dorado!”
De repente, Upa nota dos terribles presencias aproximándose a toda velocidad.

– “¿Más enemigos?” – titubea el indígena.
– “¡Que vengan!” – fanfarronea Lupo. – “¡Gyuma acabará con todos!”
– “No… Estos son distintos” – responde Upa con terror en su mirada.
En un instante, Pui Pui y Yakon ya han llegado a la Tierra de Karín.

– “Supongo que son ellos” – dice Pui Pui, mientras Yakon se relame.
Upa se pone en guardia y mira a Gyuma de reojo.

– “Yo me encargaré de ellos” – dice Upa. – “¡Vosotros tenéis que escapar!”
– “Yo te ayudaré” – dice Gyuma. – “Si luchamos juntos…”.
– “¡NO!” – le interrumpe tajante el indígena. – “No podemos ganar. Son demasiado fuertes.”
– “Yo he recuperado un poco de energía” – dice Videl – “Arale y yo…”
– “¡¿No lo entendéis?!” – insiste Upa. – “Gyuma es la última esperanza de la Tierra. ¡Tiene que sobrevivir!”
– “¡No soy un cobarde!” – le interrumpe Gyuma. – “¡No soy como mi padre!”
Videl siente una puñalada en el corazón al oír a Gyuma hablar así de Gohan.
Pui Pui apunta al grupo y dispara sin pensárselo dos veces.
Upa observa el ataque acercarse y se siente impotente.

– “Se acabó…” – piensa el indígena.
De repente, el ataque sale desviado y estalla en el cielo.

– “¿Qué ha pasado?” – se extraña Shapner.
A su derecha, Shin y Kibito han aparecido de la nada.

– “¿Quienes son esos?” – pregunta Punta.
– “¿Están de nuestro lado?” – añade Bacterian.
Videl, Shapner, Ikose y Gyuma reconocen enseguida a los recién llegados.

– “Han venido…” – murmura Videl.
– “Hola a todos” – saluda Shin con una sonrisa.
– “Parece que hemos llegado a tiempo” – dice Kibito.

Babidí ve al Kaioshin a través de su bola de cristal.

– “¡El Kaioshin del Este!” – exclama el mago furioso. – “¡Matadles!” – ordena a sus hombres. – “¡Matad al Kaioshin!”
– “Sí, mi señor” – responde Pui Pui.
Muchos de los soldados Majin abatidos se ponen de nuevo en pie.

– “¡Les habíamos derrotado!” – exclama Ikose asustado.
– “Los hombres poseídos son extremadamente resistentes. Casi no sienten dolor.” – explica Shin. – “Seguro que Babidí ha usado su terrible magia para darles fuerza de nuevo.”
Yakon se abalanza sobre Shin, pero Kibito se anticipa golpeando al monstruo.
Pui Pui alza su mano apuntando al ayudante de Shin, pero el Kaioshin usa su poder mental para inmovilizar al zoon y lanzarle contra unas rocas.

– “Esto no será fácil…” – murmura Shin.
Mientras tanto, los Majin atacan a nuestros amigos, que se ponen en guardia.

– “¡Ya vienen!” – advierte Upa.

De nuevo, una gran batalla estalla en la base de la Torre de Karín.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 50: Esencia de héroe

OMG // Capítulo 50: Esencia de héroe
En la base del Imperio Plateado de la Capital del Norte, Van Zant coordina a los suyos.
En mitad de una enorme plaza, una extraña puerta metálica ha aparecido en el suelo. Varios soldados del Imperio, con una “M” visible en su frente, agrupan a la gente de los alrededores y la empujan hacia el agujero.
Van Zant, desde el balcón de la torre que sirve como Cuartel General, contempla la escena.

– “¡Que no se escape ninguno!” – exclama Van Zant. – “¡La victoria requiere sacrificios!”
La gente es arrojada al abismo, desde el que emanan gritos de pánico y dolor.
Babidí, a través de su bola de cristal, contempla el espectáculo.

– “¡Este idiota está haciendo un trabajo estupendo!” – celebra Babidí. – “¡Si sigue así, creo que podríamos despertar a Bu en unos meses aún sin la ayuda de Son Gohan! ¡Incluso puede que antes!”
– “Creo que este humano le hubiera ayudado sin necesidad de ser poseído…” – sonríe Dabra.
– “Es posible” – responde Babidí. – “Su alma es completamente negra… Pero no podemos correr riesgos”.
En el balcón vemos que Silver ha sido esposado y obligado a contemplar el macabro espectáculo que está teniendo lugar en la ciudad.

– “Maldito bastardo…” – murmura Silver. – “¡¿Por qué estás haciendo esto?!”
– “Eres un idiota, Silver” – responde Van Zant. – “Eres un líder débil.”
– “Estás masacrando a gente inocente…” – responde Silver.
– “Son insignificantes” – responde Zant. – “Igual que tu Imperio”.
Silver mira a Van Zant con desaprobación y rechazo.

– “No me mires así” – sonríe Van Zant. – “Tus manos están más sucias que las mías.”
– “Yo tenía un objetivo.” – responde Silver. – “¡Crear un Imperio fuerte para nunca volviera a suceder una tragedia como la de los androides! ¡Un mundo en el que la humanidad no dependiera de extraterrestres para defenderse de las amenazas!”
– “Tsé” – murmura Zant con desprecio. – “Ese objetivo no es nada comparado con el despertar de Majin Bu.”
– “¿Majin Bu?” – se extraña Silver.
– “Gracias a ti, tus hombres y mucha gente de alrededor del mundo se dirigen hacia aquí ahora mismo” – sonríe Zant. – “Vienen a esta ciudad para protegerse del ejército de demonios que avanza desde el Oeste…”
Silver agacha la cabeza y mira al suelo en estado de shock. Van Zant le ha utilizado.
Mientras tanto, Gyuma sigue ascendiendo agarrado al bastón mágico, y ya puede divisar la Atalaya de Kamisama.

– “¡Ya estoy llegando!” – exclama el mestizo. – “¡Aguantad un poco más!”
En los alrededores de la Torre de Karín, nuestros amigos han podido recobrar el aliento durante unas horas. Pero de repente, Upa percibe una presencia oscura.

– “¡Cuidado!” – exclama el nativo.
De entre la arboleda surge un rayo que impacta contra Ikose, repeliéndole y estrellándole contra la torre, noqueándole.

– “¡Ikose!” – exclama Shapner, que corre a socorrer a su amigo.
El nuevo enemigo dimana de la oscuridad y se revela ante la mirada aterrorizada de los presentes. La criatura es un diablo azul con cuernos y alas.

– “Éste es vuestro fin” – sonríe el demonio.
– “Akkuman…” – murmura Upa preocupado al reconocerle.
Videl se pone en guardia.

– “¡El traje no tiene suficiente energía!” – le advierte Norimaki.
Shapner, después de comprobar que Ikose sigue vivo, aunque inconsciente, apunta al demonio con su cañón y dispara su última carga sin pensárselo.
El demonio extiende sus alas y se eleva esquivando el ataque.

– “Bastardo…” – murmura Shapner.
El diablo materializa un tridente en su mano y se abalanza en picado sobre Shapner, pero Upa interviene y golpea al enemigo, obligándole a defenderse y apartándole de Shapner.
Upa se coloca en guardia frente a los demás.

– “Yo me encargaré de él” – anuncia el nativo.
– “Ningún humano puede derrotarme” – sonríe Akkuman.
El diablo ataca a Upa, pero éste detiene el ataque ante la sorpresa de Akkuman.

– “Sé como peleas” – le dice Upa. – “Recuerdo tu estilo de lucha”.
– “¿Cómo?” – se extraña el demonio.
Akkuman abre sus alas y retrocede mientras repele a Upa con una fuerte corriente de aire.

– “Me conoces…” – murmura el diablo.
– “Te he visto perder” – se burla Upa.
– “¡No puede ser!” – exclama el demonio, al recordar su única derrota como luchador de Uranai Baba.
En la Atalaya de Kamisama, Gyuma ha llegado y ya trepa por la escalera de mano hasta alcanzar la plataforma.
Al llegar a la cima, se encuentra con Mr. Popo, que le recibe cordialmente.

– “Bienvenido” – sonríe Popo.
– “Hola” – saluda Gyuma. – “He venido a…”
– “Has venido a hablar con el Guerrero Dorado” – le interrumpe el ayudante de Kamisama.
– “¿Cómo es posible que lo sepas?” – se extraña el mestizo. – “¿Me lees la mente?”
– “Hemos estado pendientes de tus avances” – responde Popo.
– “¿Mis avances?” – se extraña el chico.
De repente, una voz proviene del interior del Palacio.

– “Gracias, Mr. Popo” – dice la voz. – “Yo me encargo”.
Son Gohan sale del palacio envuelto en su capa blanca.

– “Tú… tú eres…” – titubea Gyuma. – “¡El Guerrero Dorado!”.
En la Tierra, Akkuman se enfrenta a Upa y éste empieza a retroceder.

– “¡Gracias al señor Babidí soy mucho más fuerte!” – exclama el diablo.
Akkuman golpea a Upa en la nuez y aprovecha el momento de vulnerabilidad para darle una patada en el estómago y lanzarle lejos.
Videl, sabiendo que Arale casi no tiene energía, sale de su traje y se abalanza sobre el demonio.

– “¡Bastardo!” – exclama ella.
El demonio extiende su mano hacia ella y la empuja con una onda de ki, haciendo que la Comandante retroceda y se estrelle contra un árbol, dejándola malherida.
El demonio, con el tridente en su mano, camina hacia Videl, dispuesto a darle el golpe de gracia.
Son Gohan ha aparecido ante Gyuma.

– “¡La Tierra está en peligro!” – exclama Gyuma. – “¡Babidí y sus hombres están avanzando y matando gente indiscriminadamente!”
– “Conozco la situación” – responde Gohan.
– “¿Lo sabes?” – murmura Gyuma mientras aprieta con fuerza su puño. – “¿Y no has hecho nada para evitarlo?”
– “Soy vulnerable a la magia del brujo” – responde Gohan. – “Si me enfrento a él, corro el riesgo de convertirme en uno de sus soldados.”
– “¿Te estás escondiendo?” – dice Gyuma entre dientes.
– “Si Babidí consiguiera controlarme, nadie podría detenerme” – explica Gohan. – “Puede que ni siquiera necesitase despertar a Majin Bu para llevar a cabo sus planes”.
Gyuma mira agacha la cabeza mientras derrama una lágrima de rabia e impotencia.

– “Mi madre…” – titubea Gyuma. – “Ella sigue creyendo en ti…”
El corazón de Gohan da un vuelco al escuchar al chico hablar de Videl.

– “He llegado hasta aquí para conseguir tu ayuda…” – continúa Gyuma. – “Mi madre no ha dejado de aguardar tu regreso. Siempre habla de ti como si fueras un héroe… pero te escondes aquí arriba mientras ellos mueren.”
– “Entonces ya sabrás que…” – se entristece Gohan.
– “No” – le interrumpe Gyuma. – “Tú no eres mi padre”.
Son Gohan siente las palabras del chico como una puñalada en el corazón, mas no puede culparle. Entiende perfectamente los sentimientos del chico.

– “Shapner, Ikose, Pilaf, Mai, Shu, Lupo…” – continúa el chico. – “Ellos son mi familia.”
Gyuma le da la espalda a Gohan y camina hacia el borde de la Atalaya.

– “¿Dónde vas?” – le pregunta Mr. Popo.
– “Voy a luchar” – responde Gyuma.
– “Quédate” – le interrumpe Son Gohan.
Gyuma detiene su paso un instante.

– “Tienes un potencial extraordinario” – le dice Gohan. – “Quédate aquí y entrena conmigo. Yo soy débil, pero puede que tú logres el poder suficiente para derrotar a Babidí.”
– “Yo no soy un cobarde” – responde Gyuma tajante, mirando a su padre por encima del hombro. – “No dejaré que ella muera”.
El muchacho se detiene un instante en el límite de la atalaya.

– “¡Espera!” – exclama Mr. Popo.
El ayudante de Mr. Popo intenta detenerle, pero ya es demasiado tarde. Gyuma se precipita al vacío.
Son Gohan agacha la cabeza y frunce el ceño.

– “Un chico peculiar…” – dice una voz femenina y anciana.

Uranai Baba aparece junto a Son Gohan.

– “Sin duda me recuerda a él” – sonríe la bruja. – “Es posible que no todo esté perdido”.

Gyuma planea hasta el bastón mágico y lo agarra mientras cae, haciendo que éste vuelva a su tamaño normal.

– “¡Nube Kinton!” – exclama Gyuma.
En unos instantes, el chico pasa como un rayo frente a la cima de la Torre de Karín. El gato corre hacia la barandilla, porque ha escuchado la voz del chico.

– “¡Ese era…!” – exclama el gato, que ve la nube mágica partir rápidamente tras él.
En la base de la torre, Videl intenta ponerse en pie frente a Akkuman, que con un golpe de su tridente hace que ella se arrodille.

– “Se acabó” – dice Akkuman, que alza su arma apuntando con las tres puntas a la Comandante.
– “¡NO!” – exclama Shapner.
– “¡Videl!” – grita Erasa.
Akkuman intenta ensartar a Videl, pero de repente se percata de que su ataque ha fallado y ha clavado su tridente en el árbol que la Comandante tenía detrás.
Upa, que se ha puesto de nuevo en pie, observa lo sucedido.

– “Eso…” – titubea el nativo. – “Eso es…”
Videl, a varios metros de Akkuman, flota sobre Kinton.

– “¿Qué es esto?” – se sorprende ella.
Gyuma se posa en el suelo entre su madre y Akkuman, con el bastón mágico en la mano.

– “¿Gyuma?” – se sorprende Videl.