OLD MAN GOHAN // Capítulo 64: Nueva luz

OMG // Capítulo 64: Nueva luz
Dos helicópteros del Ejército del Rey Chappa han aterrizado en el Monte Paoz, mientras otros dos aeronaves sobrevuelan la zona.
Nuestros amigos se acercan para recibirles. Varios soldados se apean de los transporte. Senbei también viajaba en uno de ellos.
– “¡Doctor Norimaki!” – saluda Erasa.
– “¡Me alegro de veros a todos!” – celebra Senbei.
Videl se acerca al doctor y, tras saludarle, le da una cápsula.
– “Se la devuelvo” – sonríe la General, dándole la cápsula de Arale.
– “¿Se ha portado bien?” – pregunta el doctor.
– “Estupendamente.” – responde Videl.
Senbei sonríe como un padre orgulloso.
Uno de los soldados se acerca a nuestros amigos.
– “Venimos a buscar a la General Erasa y al General Ikose para llevarlos a sus destinos” – anuncia el soldado.
Erasa, que ya había preparado un pequeño zurrón, se despide de sus compañeros.
– “Mucha suerte, Erasa” – le desea Videl.
– “¡Venid a visitarme a la Capital del Norte!” – dice la nueva General.
Ikose también se despide de todos.
– “Nunca he estado en la Capital del Oeste” – dice Ikose.
– “¡No te preocupes!” – responde Senbei. – “¡Yo viajaré contigo!”
– “¿Usted vuelve a la Capital?” – se sorprende Shapner.
– “¡Por supuesto!” – responde el doctor. – “Voy a intentar poner de nuevo en marcha la Corporación Cápsula. ¡Aún nos queda mucho trabajo por hacer!”
Trunks se acerca a ellos al escuchar nombrar su hogar.
– “¿La Corporación?” – se sorprende el muchacho. – “¿Lo he oído bien?”
– “¡Sí!” – responde Videl. – “¡Puede que al fin logremos retomar el Proyecto Hope!”
El chico parece emocionado al escuchar que el trabajo de su madre aún sigue vivo.
– “¡Fantástico!” – celebra Trunks.
– “¡¿Tú eres el hijo de Bulma?!” – exclama Norimaki al ver su parecido.
– “Así es” – responde Trunks.
Senbei agarra la mano del chico.
– “He estudiado los trabajos de tu madre…” – dice el doctor. – “Y era una de las mentes más brillantes que han existido nunca.”
– “Eso dicen…” – se avergüenza Trunks. – “Era muy lista…”
Mientras tanto, en el mar, los piratas navegan a toda vela, cantando una saloma mientras trabajan en cubierta.
De repente, casi sin darse cuenta, el navío se ha adentrado en un banco de niebla y se topa con los restos de un enorme naufragio.
– “¿Qué ha pasado aquí?” – se preguntan los piratas, asomados a la borda.
El barco ha reducido su velocidad, por precaución ante la poca visibilidad, y navega en silencio entre los restos de otras naves.
Bacterian parece intranquilo.
– “¡Permaneced atentos!” – advierte el Capitán. – “Debemos salir el banco de niebla pronto o chocaremos”.
Majin Bu camina hacia la proa y sopla con fuerza hacia delante, formando un túnel entre la niebla que muestra la salida brevemente.
– “¡Por ahí!” – dice el Teniente.
– “¡Bien hecho!” – celebra Bacterian.
Pero en ese instante, unos gigantescos tentáculos surgen de las profundidades y envuelven el navío.
– “¡Un kraken!” – grita Bacterian.
Uno de los tentáculos agarra a un pirata y se lo lleva al fondo del mar, mientras otro se enrollan en el casco resquebrajándolo.
– “¡Cuidado!” – avisa un pirata, justo antes de que otro tentáculo barra la cubierta, lanzando a varios piratas por los aires.
– “¿Es un amigo?” – pregunta Bu, confuso.
Bacterian se pone a cubierto.
– “¡No! ¡No es un amigo!” – grita el pirata. – “¡Ayúdanos!”
Majin Bu se eleva rápidamente y atrapa a los piratas al vuelo, dejándolos de nuevo en cubierta.
Un tentáculo golpea a Bu por sorpresa, haciendo que salga volando.

– “¡Bu!” – grita Bacterian preocupado. 
Majin Bu se detienen en el aire.
– “¡Estoy enfadado!” – grita el monstruo, haciendo que salga vapor por los orificios de su cuerpo.
Bu desciende en picado y se sumerge en el agua, descendiendo hasta que se encuentra delante del enorme ojo del gigantesco pulpo.
El octópodo parece sorprendido al ver a Majin Bu, que le apunta con su mano y prepara una esfera de ki. 
En cubierta, los piratas ven cómo el mar se ilumina un instante, justo antes de que se detenga el ataque del pulpo. Los tentáculos se quedan inmóviles y se hunden en el mar lentamente. Todo se queda en silencio. 
Bacterian se acerca a la borda, buscando a su amigo, cuando puede ver que algo se aproxima a la superficie.
– “¿Bu?” – se pregunta.
La cabeza del pulpo emerge y sorprende a todos los presentes, pero pronto pueden ver que es Majin Bu quien la lleva, dejando el cuerpo inerte y cocido del octópodo sobre la cubierta.
Al aterrizar, Bacterian y los otros piratas corren a abrazarle.
– “¡Bien hecho, Bu!” – grita el Capitán. – “¡Nos has salvado!”
– “¡Hurra por el Teniente Bu!” – exclama un pirata.
– “¡HURRA!” – celebran todos al unísono.
Bu esboza una gigantesca sonrisa, feliz de sentirse parte del grupo.
En el Monte Paoz, Erasa e Ikose ya han partido. Los demás se preparan para cenar.
– “El resto de transportes llegarán mañana.” – dice Videl.
– “¿Listo para tu nueva aventura, General Upa?” – bromea Shapner.
– “No sé ni por donde empezar” – suspira el nativo de la Tierra de Karín.
Mientras tanto, Trunks se encuentran sentado en la vieja cama de Gohan, que ahora utiliza Gyuma. En la habitación hay un saco de dormir en el suelo que utiliza Trunks. Ambos charlan mientras esperan la cena.
Gyuma blande la legendaria Espada Z, admirándola.
– “¡Pesa muchísimo!” – dice el joven mestizo, que apenas puede dar unos cuantos mandobles al aire.
– “Me costó mucho dominarla” – dice Trunks. – “Se suponía que con su poder podría detener a Majin Bu…” – explica. – “…pero parece que no es suficiente.” – suspira fijándose en las fisuras de la hoja que aparecieron durante su enfrentamiento con el monstruo.
– “¿Tiene poderes especiales?” – pregunta Gyuma, que sigue intentando controlarla, pero que a penas logra mantener el equilibrio.
– “Eso dice la leyenda.” – responde Trunks. – “Puede que aún no haya logrado activar su magia… Debería seguir intentándolo.” 
El joven Gyuma, entusiasmado con la historia, se despista y asesta un mandoble a viejo pupitre que hay en la habitación, partiéndolo por la mitad.

– “¡Ten cuidado!” – le advierte Trunks.
– “Lo siento… Jaja” – se disculpa Gyuma.
El chico examina la afilada hoja de la espada, sorprendido con la facilidad con la que ha cortado la mesa.
– “Está muy afilada…” – dice pasando el dedo por el filo.
De repente, la espada termina de resquebrajarse y se parte por la mitad. La parte superior cae al suelo y queda clavada en el tatami.
Gyuma y Trunks se quedan sin palabras y tardan un instante en reaccionar.

– “¡¡¡AAAAAHHHHHH!!!!” – gritan a la vez.
– “La… La espada Z…” – titubea Trunks, conmocionado. – “La espada legendaria de los Kaioshin…” – dice mientras se deja caer de rodillas.
– “Lo siento, Trunks…” – se disculpa Gyuma, que no sale de su asombro. – “A lo mejor podemos pegarla…”
Videl, que ha oído el estruendo, se acercan apresuradamente.
– “¿Se puede saber qué es todo este escánd…?” – pregunta Videl al abrir la puerta. – “¡AAAAAAAAAHHH!” – grita de repente.
Gyuma deja caer el mango de la espada al suelo, sobresaltado por su madre.
    Todos los demás se reúnen junto a ella al escuchar el grito.
    – “¿Qué ha pasado?” – preguntan todos. – “¿Qué sucede?”
    – “La Espada Z se ha roto…” – dice Trunks, que agarra la empuñadura e intenta unir las dos partes sin éxito, aún en estado de shock.
    – “Lo siento mucho, mamá…” – dice Gyuma cabizbajo. – “Ha sido culpa mía…”
    Videl y los demás ignoran a Trunks y a Gyuma, su mirada parece fijada al fondo de la habitación.
    – “¡¿Quién diablos es ese tipo?” – pregunta Videl.
    Gyuma y Trunks se dan la vuelta y ven que hay alguien de pie sobre la cama.
    – “¡Hola a todos!” – saluda un anciano vestido con los ropajes de los Kaioshin.

    OLD MAN GOHAN // Capítulo 63: Golden City

    OMG // Capítulo 63: Golden City

    Las semanas transcurren sin incidentes. No hay noticias de Majin Bu. La humanidad parece recuperarse lentamente de todos los horrores que ha sufrido. El Rey Chappa ha dispuesto todos los recursos de su pequeño territorio para que las capitales del mundo puedan empezar su reconstrucción. 
    El Imperio Plateado terminó con la muerte de Silver. Sus tropas ahora responden ante Isla Papaya.
    El Rey se ha puesto en contacto con nuestros amigos del Monte Paoz. Una videoconferencia tiene lugar, proyectada por Arale. Asisten Videl, Shapner, Erasa, Upa, Lupo y Karín.
    – “La Tierra necesita nuevos líderes” – anuncia Chappa. – “Necesito que volváis y toméis las riendas de este nuevo mundo.”
    – “Sin duda es un reto…” – responde Shapner.
    – “He enviado varios transportes para que os recojan y os lleven a vuestros destinos.” – dice Chappa. – “A todos os será otorgado el rango de General.”
    – “¿General?” – se sorprende Ikose.
    – “Restableceremos la Capital Central como centro de mando. El General Shapner estará a cargo de la Capital del Sur. La General Erasa, de la Capital del Norte. El General Ikose, de la Capital del Oeste. Y la General Videl gobernará la nueva Golden City.”
    – “¿Golden City?” – se sorprende Videl.
    – “Es lo mínimo que podemos hacer para recordar al héroe de la Tierra.” – responde el Rey Chappa. – “Orange City será rebautizada en nombre del Guerrero Dorado”.
    – “Gracias, Su Majestad” – responde Videl emocionada.
    – “¡Eso es fantástico!” – celebra Ikose.
    – “¿Y qué hay de la Capital del Este?” – pregunta Shapner.
    – “¿Tiene alguna recomendación, General Shapner?” – pregunta el Rey.
    – “Así es” – responde el nuevo General. – “Upa sería un gran líder.”
    Upa, que se encontraba en el fundo de la sala escuchando en silencio, se sorprende ante las palabras de Shapner.

    – “¿Yo?” – pregunta Upa. – “Yo soy el Guardián de la Tierra Sagrada de Karín.”
    – “Ya no hay Tierra Sagrada” – interviene Karín. – “Ni siquiera torre.”
    – “Upa ha liderado a su pueblo durante años. Y gracias a él sobrevivimos al combate contra los monstruos del brujo Babidí” – interviene Videl. – “Yo también creo que es perfecto para el puesto.”
    El Rey Chappa se queda en silencio.
    – “Si todos estáis de acuerdo, creo que no vale la pena discutir” – murmura el Rey.
    Mientras tanto, Gyuma se encuentran meditando junto a la cascada. Trunks supervisa a su pupilo, que sigue aprendiendo a controlar su ki. 
    Gyuma está sentado en el suelo, envuelto por el aura dorada de Súper Saiyajín, pero su cabello se ilumina intermitentemente.  Gyuma intenta relajarse pero, cada vez que lo hace, su cabello se apaga.
    – “¡Lo haces muy bien!” – celebra Trunks. – “¡Cada día estás más cerca de controlarlo!”
    Gyuma suspira aliviado y su aura desaparece.
    – “Si tú lo dices…” – sonríe el mestizo.
    – “No es fácil controlar la transformación” – dice Trunks. – “Pero es algo que no puede depender solo de tus emociones. Tienes que ser capaz de pensar con la mente clara, aunque estés transformado en Súper Saiyajín.”
    Gyuma asiente.
    – “¿Qué clase de entrenamiento recibiste en el Más Allá?” – le pregunta el hijo de Gohan a su maestro. – “¿Mi abuelo y los demás fueron muy duros contigo?”
    Trunks sonríe.
    – “A veces tenían que serlo” – responde Trunks. – “Cuando el Kaioshin planteó la posibilidad de que uno de nosotros regresara a la Tierra, tuve que entrenar a contrarreloj. No podía decepcionar a Son Goku.”
    En ese instante, la mente de Trunks se pierde entre sus recuerdos.
    En el Planeta Sagrado, Son Goku y Trunks, transformados en Súper Saiyajín 2, se encuentran cara a cara. Ambos en guardia. Los dos llevan el mismo gi naranja.
    – “Se acabó el calentamiento” – dice Goku. – “¿Qué te parece si ahora luchamos en serio?”
    – “Está bien” – sonríe Trunks.
    Cerca de allí, Piccolo, Krilín, Ten Shin Han, Chaoz y Yamcha observan el combate.
    – “Esto va a ser interesante” – sonríe Piccolo.
    – “¿Qué han dicho?” – pregunta Krilín, incapaz de oírlos a esa distancia.
    De repente, Goku y Trunks elevan su ki de forma desmedida. El planeta entero tiempla.
    – “¡Están locos!” – exclama Yamcha.
    Los gritos ensordecedores de ambos contrincantes inundan el lugar.
    – “¡¡HAAAAAAAAA!!” – gritan mientras sus cuerpos sufren las transformaciones del Súper Saiyajín 3.
    Finalmente, todo vuelve a la calma. Goku y Trunks se han transformado.
    – “¡No voy a contenerme!” – advierte Goku a su pupilo.
    – “Yo tampoco.” – responde Trunks.
    Ambos desaparecen y reaparecen en el cielo, enzarzados en un intercambio de golpes brutal. Los espectadores oyen los impactos como si fueran truenos.
    Goku consigue sorprender a su alumno y le golpe con fuerza, lanzándole a varios metros de distancia y persiguiéndole. Pero Trunks se detiene y contraataca, frenando a Goku al instante con una patada en la barbilla. 
    Goku retrocede y sonríe.
    – “No está mal…” – murmura Goku.
    Ambos contrincantes vuelven a la carga.
    Ten Shin Han se fija en la expresión de Goku.
    – “Hacía tiempo que no veía a Goku tan entusiasmado por un combate.” – sonríe Ten.
    – “Trunks es el único que puede luchar a su nivel” – dice Piccolo.
    – “Pero Goku no está luchando con Trunks.” – sonríe Krilín.
    Todos miran al terrícola algo confusos.
    Piccolo se fija de nuevo en Goku.
    – “Maldito canalla…” – sonríe el namekiano. – “Le echas de menos, ¿no es así?”
    Son Goku, inmerso en el combate, ve reflejada la imagen de Vegeta en Trunks.
    Los dos saiyajín realizan un Kamehameha simultáneamente a corta distancia y la explosión les repele, haciendo que choquen contra unas montañas cercanas.
    Trunks, magullado, intenta levantarse, pero Goku ya se encuentra a su lado y le ofrece su mano.
    – “Es suficiente por hoy” – sonríe Goku, ya en estado base.

    De repente, Trunks sale de su trance al escuchar unos helicópteros acercándose al Monte Paoz.
    – “¿Visitas?” – se pregunta el hijo de Vegeta.
    – “Vayamos a recibirles” – dice Gyuma.
    Mientras tanto, en el mar, el pirata Bacterian y sus hombres han echado el ancla y se preparan para comer. Han asado pescado.
    Todos los piratas disfrutan de la comida, pero Bu no parece contento.
    – “Tienes que comértelo” – le dice Bacterian.
    – “No me gusta.” – responde el monstruo.
    – “No puedes vivir de dulces.” – insiste el Capitán.
    – “¿Y si me como la mitad?” – pregunta Bu.
    – “Tres cuartos” – responde Bacterian.
    – “La mitad.” – replica Bu.
    – “Está bien, está bien.” – claudica Bacterian. – “Cómete la mitad.”
    Bu se come dos pescados de un bocado, espinas incluidas.
    – “Ni siquiera lo saboreas…” – suspira el Capitán.
    – “Y ahora…” – dice Bu mientras camina alegremente hasta un cubo con peces vivos, recién pescados. – “¡Convertíos en caramelos!” – exclama.
    Los peces se convierten en dulces y Bu vacía el cubo en su boca, comiéndoselos todos.

    OLD MAN GOHAN // Capítulo 62: El pirata Bu

    OMG // Capítulo 62: El pirata Bu
    El tiempo pasa y Gyuma sigue mejorando sus habilidades en el Monte Paoz, siguiendo las enseñanzas de Trunks.
    Los dos jóvenes guerreros se toman un descanso tras una dura mañana de entrenamiento.

    – “Tu velocidad y agilidad han mejorado mucho” – le felicita Trunks. – “Creo que ha llegado el momento de enseñarte algo interesante.” – sonríe el hijo de Bulma.
    Trunks acompaña a Gyuma hasta el río.

    – “Este es un buen lugar” – dice Trunks, que salta sobre una roca en mitad del cauce.
    El hijo de Gohan se queda en la orilla, observando atentamente a su maestro.

    – “Si quieres derrotar a Bu, no será suficiente con ser un buen luchador.” – explica Trunks. – “Necesitarás aprender técnicas especiales y tener un control absoluto sobre tu ki.”
    Trunks fija su mirada en una cascada que se encuentra río arriba, a casi un kilómetro de distancia.

    – “Esta técnica era la favorita de tu padre y de tu abuelo” – dice Trunks. – “La técnica estrella de la escuela Kame.”
    Gyuma está concentrado. No quiere perderse detalle.

    – “Ka… Me…” – empieza el hijo de Vegeta, preparando un Kamehameha. – “Ha… Me…”
    Una esfera de ki azulado aparece entre las manos del mestizo. 

    – “¡HAAAAAA!” – grita al proyectar su técnica hacia la cascada.
    – “¡Impresionante!” – exclama Gyuma.
    El poderoso ataque surca el río a toda velocidad, aproximándose a la catarata. 
    En el último instante, Trunks realiza un rápido movimiento con sus manos y desvía el ataque, haciendo que ascienda por el agua hasta despegar y perderse en el cielo.

    – “¡¿Ha cambiado de dirección?!” – se sorprende el hijo de Gohan.
    Trunks sonríe satisfecho y regresa a la orilla.

    – “Tu turno” – dice el maestro.
    Gyuma parece decidido y salta sobre la roca que antes ocupaba Trunks.

    – “Concéntrate” – le dice su maestro. – “Deja que tu energía fluya y se concentre en tus manos.”

    El mestizo imita las poses que ha realizado su maestro.

    – “Ka… Me…” – se prepara Gyuma. – “Ha… Me…”
    – “Relájate.” – le aconseja su Trunks. – “Es posible que no lo logres, pero lo importante ahora es…”
    – “¡HAAAAAAAA!” – grita Gyuma, extendiendo sus manos hacia delante.
    De la nada, una gigantesca esfera de ki aparece en sus manos y es proyectada río arriba, secando el cauce a su paso y estallando contra la cascada, derrumbando parte de la montaña.
    Gyuma y Trunks se quedan boquiabiertos. Ninguno de los dos se esperaba lo ocurrido.

    – “La montaña…” – titubea Trunks.
    – “¿Yo… Yo he hecho eso?” – se pregunta Gyuma.
    Mientras tanto, en mitad del océano, Majin Bu y Bacterian navegan en su nuevo navío.

    – “¿A dónde vamos?” – pregunta Bu.
    – “¡A donde queramos!” – responde Bacterian. – “¡El mar es libertad!”

    Bu se rasca la cabeza, pensativo.

    – “No sé qué quiero…” – responde Bu.
    De repente, en el horizonte, Bacterian divisa un pequeño barco pirata.

    – “¡Se acerca alguien!” – exclama el Capitán.
    – “¿Enemigos?” – pregunta Bu.
    – “No lo sé…” – responde Bacterian.
    Majin Bu empieza a elevarse.

    – “Les mataré” – dice el monstruo.
    – “¡No! ¡NO!” – exclama Bacterian mientras agarra a Bu por su capa. – “¡No puedes matar gente sin motivo! ¡Está mal!”
    – “Pero tengo hambre…” – protesta Bu.
    El barco se sigue acercando, y Bacterian identifica la bandera que ondea en su mástil.

    – “¡Es mi vieja bandera!” – grita el pirata. – “¡Y mi barco! ¡Es mi tripulación! ¡Han sobrevivido!”
    Bacterian se acerca a la proa y hace todos los aspavientos posibles para que le vean, pero el barco pirata no se detiene y empieza a apuntar sus cañones hacia el galeón.

    – “¡DETENEOS! ¡SOY VUESTRO CAPITÁN!” – grita el pirata.
    Pero ellos no se detienen y disparan su primera andanada. 

    Bacterian se pone a cubierto. El fuego de los cañones arrasa la cubierta del barco creado por Bu.
    Una de las balas de cañón a impactado en el abdomen del monstruo, quedando atrapada en su barriga. Bu inspira y la bola de acero cae al suelo.

    – “¿Nos atacan?” – pregunta Bu.
    – “¡No me reconocen!” – responde Bacterian.
    Bu alza el vuelo y se acerca al barco enemigo.
    – “¡Espera!” – exclama Bacterian.

    Los piratas ven a la figura acercándose y entran en pánico al reconocerle.

    – “¡Es el monstruo!” – grita un pirata.
    – “¡Disparad! ¡Fuego a discreción!” – exclama otro.
    Todos los cañones apuntan a Bu y disparan, pero los proyectiles atraviesan al monstruo sin causarle ninguna molestia.
    Majin Bu cierra sus heridas e inspira profundamente, hinchándose como un globo, para después soplar con fuerza y generar un tsunami que enseguida engulle al barco enemigo, lanzando al mar a todo el personal de cubierta.

    – “¡Nos rendimos!” – grita un pirata mientras intenta mantenerse a flote. – “¡Piedad!”
    En el Monte Paoz, Karin lleva una cesta con comida hasta los chicos, para que puedan comer algo antes de seguir entrenando.

    – “Os he traído unas bolas de arroz” – anuncia Karín. – “Las ha hecho Ikose.”
    – “¡Me muero de hambre!” – exclama Gyuma, que se abalanza sobre la cesta y empieza a engullir desesperadamente.
    Karín se entercene al ver al joven mestizo disfrutar de la comida. Trunks le mira de reojo y ambos comparten una sonrisa, como si ambos hubieran compartido un recuerdo con la mirada.

    – “¿We owuwe?” – pregunta Gyuma, con tres bolas de arroz metidas en la boca, al ver que le están mirando de forma extraña.
    – “No es nada” – dice Trunks. – “¿No piensas dejarme alguna?”
    – “¡Espabila!” – responde Gyuma.
    En el mar, Bacterian y Bu han rescatado a la tripulación naufragada, que ahora se encuentra en la cubierta del galeón. Los piratas se encuentran aterrorizados ante la presencia del monstruo, pero confusos al ver que Bacterian parece llevarse bien con él.

    – “Por un instante he creído que les matarías” – suspira Bacterian.
    – “Me dijiste que no lo hiciera.” – responde Bu. – “¿Les mato?” – pregunta mientras alza su mano hacia los náufragos.
    – “¡NO! ¡NO!” – exclama Bacterian. – “Son amigos. A los amigos no se les hace daño.”
    – “Amigos…” – murmura el monstruo.
    Los piratas no entienden lo que sucede.
    – “¿Qué ha pasado, Capitán?” – pregunta un pirata. – “¿Por qué está con el monstruo?”
    – “¿Monstruo?” – se pregunta Bu.
    – “En el fondo es un buen chico.” – responde Bacterian. – “Se llama Bu.”
    – “¡Hola!” – saluda el gordinflón.
    La tribulación sigue atónita.

    – “Bu ahora es un pirata, como nosotros.” – dice Bacterian.
    – “¿Soy un pirata?” – se extraña Bu.
    – “¡Claro que sí!” – insiste Bacterian. – “¡Navegamos libres por el mar! ¿No es así?”
    Bu parece pensárselo un instante.

    – “¡Soy un pirata!” – exclama Bu.
    – “¡Eso es!” – celebra Bacterian.
    La tripulación sigue sin saber como reaccionar.

    – “¿Está seguro de esto, Capitán?” – pregunta el pirata.
    Bacterian le quita el sombrero al pirata y se acerca a Bu.

    – “Te falta esto” – dice el Capitán, dándole el tricornio. – “Póntelo.”

    Bu se lo coloca en la cabeza.

    – “¿Me queda bien?” – pregunta posando estoicamente.
    – “¡Muy bien!” – dice Bacterian.
    – “¡Le queda genial, señor Bu!” – dice otro pirata, con cierto temor.
    – “¡Impresionante!” – añade otro.
    Bacterian da un paso al frente y agarra el brazo de Bu.

    – “¡Os presento al Teniente Bu!” – exclama el Capitán.
    – “¡Viva el Teniente Bu!” – celebra la tripulación.

    Bu esboza una enorme sonrisa. El monstruo, por primera vez, se siente querido.

    OLD MAN GOHAN // Capítulo 61: Butterfly

    OMG // Capítulo 61: Butterfly
    Los días pasan y Trunks ha empezado a entrenar a Gyuma. El hijo de Gohan viste un viejo uniforme de su padre, un gi de color morado con un cinturón rojo a juego con las muñequeras.
    Gyuma persigue a Trunks a través del bosque que rodea el Monte Paoz, ante la atenta mirada de Karín. El hijo de Gohan intenta golpearle, pero su maestro es demasiado rápido.

    – “¡La mayoría de tus movimientos son inútiles!” – le corrige Trunks mientras le esquiva. – “¡Piensas demasiado!”.

    Gyuma insiste en sus ataques, sin éxito, y empieza a frustrarse.

    – “¡Estamos perdiendo el tiempo!” – exclama Gyuma. – “¡Deberías enseñarme a pelear!”
    – “¿Y como piensas pelear si no logras atraparme?” – se burla Trunks.
    – “Maldición…” – refunfuña el mestizo mientras ataca de nuevo.
    Mientras tanto, Videl, Shapner, Erasa, y Lupo se han reunido frente a Arale, que proyecta un holograma del Rey Chappa.

    – “Hemos asistido a los supervivientes de la Capital del Norte” – anuncia el Rey.
    – “¡Bien!” – celebra Videl. – “¡Buenas noticias, al fin!
    – “¿Sabemos algo de Majin Bu?” – pregunta Shapner.
    – “De momento, no tenemos nada.” – responde Chappa. – “Parece que no ha atacado ninguna ciudad. No hemos recibido señales de socorro.”
    – “Qué extraño…” – murmura Lupo. – “¿Por qué no ataca?”
    – “Es mejor así…” – suspira Shapner.
    En el bosque, Upa e Ikose recogen leña.

    – “…y así es como conocí al abuelo de Gyuma.” – termina Upa.
    – “¡Increíble!” – exclama Ikose. – “Entonces, ¿es cierto? ¿Las Dragon Balls podían resucitar a los muertos?”
    – “Así es.” – responde el indígena. – “Podían conceder cualquier deseo”.
    – “Nos irían muy bien ahora…” – suspira Ikose.
    En la costa cercana a la antigua Tierra Sagrada de Karín, Majin Bu y Bacterian contemplan el mar.

    – “¿Esto es el mar?” – pregunta Bu, mientras se agacha para tocar el agua.
    – “¡Eso es!” – responde Bacterian, inspirando profundamente. – “¡Huele a libertad! ¿No es precioso?”
    – “Está mojado…” – dice Bu.
    – “Bueno… es agua…” – dice el viejo pirata.
    Bu parece decepcionado.

    – “¡Necesitamos un barco!” – exclama Bacterian.
    – “¿Qué es un barco?” – pregunta Bu.
    – “Es un vehículo que sirve para navegar” – responde el pirata.
    – “¿Qué es un vehículo?” – pregunta el monstruo.
    – “Creo que así no llegaremos a ninguna parte…” – suspira Bacterian.
    El pirata se agacha y agarra una rama rota en la orilla, con la que garabatea de forma torpe el dibujo de un barco en el suelo.

    – “Tiene este aspecto” – dice Bacterian. – “Está hecho de madera, y sirve para viajar por el mar, flotando sobre el agua.” – explica.
    Bu mira detenidamente el dibujo.

    – “Es fácil.” – murmura el monstruo.
    – “¿Fácil?” – repite Bacterian confuso.
    Majin Bu se aleja un poco del pirata y alza sus manos frente a un bosque, arrancando un centenar de árboles mediante su poder mental.
    Bacterian se queda boquiabierto.
    Bu utiliza sus poderes para convertir los árboles en planchas de madera, que termina uniendo y conformando un barco idéntico al garabato de Bacterian.
    Al colocarlo en el suelo, el deforme barco empieza a descomponerse a trozos.

    – “No funciona” – dice Bu.
    – “Es que no es exactamente así…” – responde Bacterian.
    – “Es idéntico a tu dibujo.” – responde Bu, que empieza a sulfurarse.
    – “¡Tranquilo! ¡Es culpa mía!” – se disculpa Bacterian. – “No sé dibujar…”
    Bu se acerca a él y le coloca la mano derecha en la frente.

    – “Piensa en un barco.” – le dice el monstruo.
    – “¿Eh?” – dice Bacterian confuso. – “¿Qué piense…?”
    – “Sí, piensa.” – insiste Bu.
    – “Está bien…” – dice el pirata cerrando los ojos. 
    Majin Bu, sin apartar su mano de la frente del pirata, extiende la otra hacia el bosque, que reacciona a su voluntad.

    En unos minutos, Majin Bu ha terminado.

    – “Abre los ojos” – dice Bu.
    El pirata le hace caso y se sorprende de lo que ve.

    – “¡Es impresionante!” – exclama Bacterian.
    Un increíble galeón pirata se encuentra varado en la orilla.

    – “¡Eres increíble!” – le felicita Bacterian.
    – “Jeje” – presume Bu.
    En unas horas, el Sol se pone en el Monte Paoz. Gyuma y Trunks han terminado su día de entrenamiento. Los dos se encuentran sentados en el suelo, descansando y compartiendo un momento de complicidad.

    – “Estás mejorando” – le felicita Trunks. – “Pronto podrás atraparme.”
    – “Si tú lo dices…” – responde Gyuma, algo desmoralizado.
    – “Tienes mucho potencial” – insiste Trunks. – “Confía un poco más en ti mismo.”
    – “Tú eres mucho más fuerte que yo…” – suspira Gyuma. 
    – “Sí” – responde Trunks. – “Y me ha costado muchos años de entrenamiento, tanto en la Tierra como en el Más Allá. Tu padre fue mi primer maestro
    Gyuma agacha la cabeza.

    – “¿Cómo era?” – pregunta Gyuma.
    – “¿El Más Allá?” – dice Trunks.
    – “Mi padre.” – dice el hijo de Gohan.
    – “Valiente. Bueno. Severo…” – responde Trunks. – “Pero siempre sabía como hacerme sentir mejor.”
    Gyuma suspira.

    – “Nos dejó solos a mi madre y a mí.” – dice el mestizo.
    – “Intentó protegeros de él mismo.” – responde Trunks. – “Esa no es una decisión fácil.” 
    – “Supongo que no…” – admite Gyuma.
    Trunks se pone en pie.

    – “Es tarde.” – dice Trunks. – “¡Y me muero de hambre!”
    Gyuma se pone en pie de forma reticente, y su compañero coloca la mano en su hombro.

    – “Cuando hayas mejorado un poco más, te enseñaré unos cuantos movimientos que aprendí de Son Gohan.” – sonríe Trunks. – “¿Qué te parece?”
    – “Genial.” – responde Gyuma esbozando una media sonrisa.
    Durante la cena, todos hacen un esfuerzo para hacer de la situación lo mejor posible. Karín y Upa se turnan con Trunks, Videl y los demás contando historias sobre las aventuras de Son Goku y Son Gohan, inspiradas en viejos recuerdos encontrados en la casa, como fotografías de la familia Son, el bastón mágico, Kinton o la vieja Dragon Ball de cuatro estrellas, ahora convertida en piedra. Narran el entrenamiento de Goku en la Torre de Karín y su enfrentamiento de Goku con Tao Pai Pai, su combate con Freezer en Namek, el duelo de Gohan en Orange City contra los androides, su transformación frente a Cell, y otras muchas historias impresionantes.
    Gyuma escucha atentamente, pues es la primera vez que oye la mayoría de esas narraciones. 
    La noche cae sobre el Monte Paoz, y todos se han acostado. La noche es tranquila y silenciosa. La luna creciente adorna el cielo estrellado. 
    De repente, un ligero temblor sacude la residencia Son. Parece que solo Trunks lo ha percibido, y se levanta con cuidado, para no despertar a los demás.
    El mestizo sale de la casa, y mientras camina, la sacudida se repite, esta vez con mayor intensidad.
    El hijo de Vegeta avanza por el bosque, descendiendo por una colina, hasta llegar a un pequeño lago, cuya agua vibra ligeramente.

    En la orilla opuesta, Trunks ve a Gyuma, vestido con el gi de su padre, sudando, de rodillas, agotado.


    – “Vamos…” – murmura el hijo de Gohan, que intenta recuperar el aliento. – “Otra vez…” – se repite mientras se pone en pie.
    El chico aprieta con fuerza los puños.

    – “Grrrr…” – gruñe Gyuma.
    Pequeñas rocas a su alrededor empieza a levitar, y un ligero temblor sacude de nuevo el Monte Paoz.

    – “No pienso rendirme…” – refunfuña Gyuma. – “Ellos no lo hicieron…”
    Una tenue aura dorada envuelve al mestizo de forma intermitente, mientras su cabello se ondula como si fuera afectado por una suave brisa.

    – “Ahora todo depende de mí…” – dice Gyuma. – “Tengo que dar un paso al frente…”
    Sus ojos se tornan de color verde.

    – “No te decepcionaré, papá” – piensa Gyuma.
    En su mente, la imagen de su padre, despidiéndose antes de sacrificarse en su combate contra Majin Bu.

    – “¡¡HAAAAAAAAAA!!” – grita mientras su cabello se eriza por completo y se ilumina con luz dorada.
    El suelo se resquebraja y el agua se altera, formando grandes olas.
    Pero de repente, su aura se desvanece y Gyuma pierde el conocimiento, desplomándose contra el suelo. En el último instante, Trunks le sujeta.

    – “Bien hecho, Gyuma” – sonríe Trunks. – “Pero creo que, de momento, esto es demasiado para ti.”
    – “Son…” – murmura el mestizo, esbozando una media sonrisa. – “Son Gyuma.”
    En la casa, Karín se encuentra en el tejado, mirando al horizonte. Lupo se ha despertado y ha salido para ir al baño, pero enseguida se fija en el felino.

    – “¿Qué haces ahí arriba?” – pregunta Lupo.
    – “Contemplar esta bonita noche” – responde Karín, sonriente.