OLD MAN GOHAN // Capítulo 5: La criatura

OMG // Capítulo 5: La criatura

Videl recupera la consciencia echada en el suelo en mitad del bosque. Con un fuerte dolor de cabeza, sangrando por una laceración sobre su temporal izquierdo y magullada, siente como si la hubiera atropellado un camión.
La Sargento intenta incorporarse, pero se percata de que tiene el hombro izquierdo luxado.

– “Maldita sea…” – murmura Videl. 
La soldado consigue ponerse de rodillas y se agarra el brazo dislocado. Cierra los ojos con fuerza y con un violento movimiento se reduce el hombro, gritando de dolor a pleno pulmón.
Un instante después ya respira aliviada, pero puede escuchar un estruendo cerca de su posición. 

– “¿Qué está ocurriendo?” – murmura mientras se levanta.
Al observar a su alrededor, ve a algunos de sus compañeros muertos; de otros sólo queda su ropa vacía.
Son Gohan sigue enfrentándose a la nueva amenaza. El intercambio de golpes es estremecedor. El lagarto aprovecha un choque para intentar clavar su aguijón en Gohan, que lo esquiva instintivamente.

– “¡Cuidado con su cola!” – le grita Shapner. – “¡Absorbe a la gente por su cola!”
Gohan rehúye repetidamente el aguijón del insecto y dando unas volteretas hacia atrás se aleja de él.

– “Puede que me haya precipitado viniendo tan pronto a por ti…” – murmura el insecto. – “Pero la humanidad ha menguado tanto que me cuesta encontrar fuentes de ki tan interesantes”. 
– “¿Fuentes de ki?” – murmura Gohan. – “Ya veo. Te alimentas de la energía vital de los humanos. ¿Pero por qué posees el ki de mis amigos y Freezer?” – le pregunta.
– “No necesitas saberlo” – responde la criatura.
Son Gohan se prepara para aumentar su ki.

– “Me parece que tendré que insistir” – dice Gohan con una media sonrisa.
El ki del mestizo se eleva a de forma descontrolada. Las piedras a su alrededor levitan mientras el suelo tiembla. El pelo del saiyajín ondula y sus pupilas negras adoptan un tono verdoso y brillante. Su cabello empieza a brillar con una fuerte resplandor dorado, y finalmente, todo se calma tras una  violenta onda expansiva que hace retroceder a la criatura.
– “Súper Saiyajín…” – murmura el insecto relamiéndose.
Gohan ataca al ser con todas sus fuerzas. El insecto trata de interceptarle con un puñetazo, pero Gohan se agacha y con una patada giratoria a sus piernas derriba al insecto. 

Dibujado por Torrijos
El mestizo saiyajín salta, prepara una esfera de ki en su mano derecha y la lanza contra la criatura, que la esquiva de un salto lateral.
El ser surge de entre la polvareda con sus alas abiertas, provocando un zumbido ensordecedor al volar y ataca a Gohan, que le esquiva con facilidad y le retorna al suelo de una patada.

– “¡Masenko!” – grita Gohan lanzando el ataque contra su enemigo.
El Masenko impacta de lleno contra la criatura, causando una gran explosión que devasta los árboles circundantes. 
Gohan desciende y se coloca al borde del cráter, examinando al misterioso ser que yace abatido en el centro.

– “¿Qué demonios eras?” – se pregunta Gohan observando al ser inmóvil.
De repente, la cola del insecto se alarga y ataca a Gohan, que intenta esquivarla, pero se clava en su hombro izquierdo.

– “¡Te tengo!” – dice el ser sonriendo.
La cola del insecto muestra un movimiento de peristalsis que parece llevar el alimento que absorbe desde su aguijón hasta su cuerpo.
Gohan se apresura en agarrar la cola y se arranca el aguijón, observando como la zona donde fue insertado parece levemente demacrada.

– “Ya veo…” – murmura el mestizo saiyajín.
El insecto intenta incorporarse, pero antes de que lo consiga, Gohan tensa fuertemente su cola, tirando de ella en sentido circular, forzándole a dar vueltas en el aire como si estuviera atrapado en un torbellino, hasta que finalmente se desgarra su cola y el ser es expulsado hacia unas rocas.
Gohan sonríe y tira la cola al suelo, para después desintegrarla con una onda de ki.
La criatura se reincorpora riendo.

– “Me sorprendes, Son Gohan” – le dice la criatura. – “Me superas ampliamente… Pero por desgracia para ti, tengo células de Piccolo”.
Son Gohan se sorprende. ¿Células de Piccolo? ¿Qué querrá decir con eso?
Inesperadamente, el ser grita y de su cuerpo sale una nueva cola. ¡Se regenera!

– “Maldito seas…” – dice Gohan entre dientes.
La criatura se coloca en una pose muy familiar para Gohan.

– “Ka… Me…” – empieza el ser.
Gohan da un paso atrás sorprendido.

– “No puede ser…” – dice desconcertado.
– “Ha… Me…” – continúa el insecto concentrando su energía para realizar la técnica.
El mestizo saiyajín ve a Shapner a su lado y decide saltar por los aires para evitar que el impacto le alcance.

– “¡HAAAAAAA!” – dispara el lagarto el Kamehameha contra Gohan.
Gohan ve la gran esfera azul acercarse mientras aumenta de tamaño, pero se lleva los dedos índice y corazón de su mano derecha a la frente, cuyas yemas brillan con un ki amarillo y cierto tono morado.

– “¡Makankosappo!” – grita al proyectar su ataque contra la técnica de la escuela Tortuga.
El Makankosappo perfora el Kamehameha y lo disipa a medida que lo atraviesa como un taladro. Finalmente, sale por el otro extremo, entre las manos del lagarto y le perfora el pecho, haciéndole caer de espaldas.
Gohan desciende y camina hacia el moribundo insecto, que se coloca de rodillas y con un fuerte grito regenera el agujero en su pecho creado por el ataque de Gohan.
El mestizo se detiene. 

– “Eres insistente” – dice Gohan.
El insecto mira a Gohan con cierto miedo en sus ojos.
Gohan se prepara para lanzar un Kamehameha.

– “Parece que tendré que borrarte por completo” – dice mientras concentra el ki en sus manos.
– “¡No! ¡Espera!” – le dice la criatura. – “¡Mi objetivo también son los androides!”
Son Gohan duda un instante.

– “¿Los androides?” – piensa Gohan. – “¿A qué te refieres?” – le pregunta.
– “¡Juntos podemos derrotarles!” – insiste el insecto.
Son Gohan parece dubitativo. El insecto sonríe. Pero algo llama la atención de ambos.

– “¿Son Gohan?” – dice una voz femenina que hace que ambos miren a la derecha de Gohan. 

Es la Sargento quién aparece de entre los árboles.
Cuando Gohan vuelve a centrar su mirada en la criatura, un fuerte destello de luz le ciega.

– “¡Taiyo-ken!” – grita el insecto.
– “¡Maldición!” – exclama Gohan mientras intenta cubrirse los ojos con su brazo izquierdo.
Al disiparse la luz y recuperar la vista, el insecto ha desaparecido.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 4: Sombras en el bosque

OMG // Capítulo 4: Sombras en el bosque

Algo dentro del bosque está masacrando al pelotón Bravo. Los soldados que quedan en pie disparan en todas direcciones.
La munición que usan y algunas de las armas que empuñan no son comunes. La munición parece que causa un pequeño efecto electromagnético después de cada impacto. Otras armas disparan de forma similar a los “blasters” del ejército de Freezer.
Una silueta parece correr alrededor del pelotón reagrupado. Los pasos de la criatura puede oírse entre la hojarasca y aterrorizan a los soldados, que intentan identificar entre el follaje algo a lo que disparar.

– “¡Alto el fuego!” – grita el teniente Shapner. – “¡Alto el fuego!” – repite, ya que sus soldados siguen disparando movidos por el pánico.
Finalmente se detienen. Un extraño silencio inunda el bosque. 

– “Parece que se ha ido” – murmura Shapner. – “¡Soldado Idasa! Inspeccione la zona.” – ordena a uno de sus soldados.
– “¡Sí, señor!” – responde el soldado.
El soldado se adentra unos pasos entre los arbustos y observa su alrededor.

– “Parece despejado, señor” – dice el soldado.
De repente, el soldado suelta un quejido exánime. Parece que está sufriendo una extraña dolencia que el resto no puede identificar.

– “¿Qué ocurre, soldado?” – le pregunta Shapner, levantando su arma e intentando entender lo que está ocurriendo.
– “¡Idasa!” – grita un compañero del soldado, nervioso ante la confusa y perturbadora escena.
El soldado Idasa parece estar encogiendo y su piel parece derretirse ante la mirada atónita de sus compañeros.

– “¿Qué demonios está pasando?” – dice un soldado nervioso con la voz quebrada.
Idasa cae al suelo, y parece que algo le ha apuñalado la espalda. Un aguijón conectado a un extraño apéndice de una supuesta criatura, que parece erguirse lentamente de entre los arbustos.
Una criatura humanoide de unos dos metros y medio de altura; una mezcla de insecto y lagarto se encuentra frente a los pocos soldados del pelotón Bravo que quedan en pie.
Los soldados retroceden lentamente, mirándose unos a otros, sin saber qué hacer ante esa cosa.

– “¡Fuego!” – grita Shapner cuando consigue salir del trance.
Todos los soldados disparan a discreción a ese terrorífico ser, que se desvanece rápidamente entre los árboles.
Con embestidas veloces, los soldados caen uno a uno. Shapner ve a sus hombres desaparecer de su lado. Preso por el pánico, el teniente corre por el bosque intentando huir de ese extraño depredador que les ataca.
Shapner corre todo lo rápido que puede, tropezándose con raíces y rocas, chocando contra ramas. Teme por su vida. No le importa magullarse. De repente choca contra algo que aparece de la nada y cae de espaldas. La extraña criatura se encuentra de pie frente a él.
El teniente intenta retroceder gateando, desenfunda su pistola y dispara a ese ser, pero las balas no parecen afectarle ni lo más mínimo.
El terror puede verse en la mirada de Shapner, que empieza a llorar al saber que una terrible muerte le espera.

– “¿Qué eres?” – pregunta Shapner haciendo un esfuerzo para que emerja su voz.
La criatura no responde y levanta el aguijón de su larga cola.
Shapner vuelve a disparar al insecto, que con un movimiento rápido dirige el aguijón hacia su presa, que cierra los ojos con fuerza, esperando lo peor.
Pero de la nada, algo parece golpear a la criatura y arrojarla lejos, derribando todos los árboles a su paso.
Al abrir los ojos, Shapner ve ante él a un hombre de aspecto desaliñado, vestido con un Gi de color naranja cálido, camiseta azul de manga corta, cinturón y muñequeras azules y botas de color azul oscuro con franjas amarillentas, y el kanji “Han” en su espalda.

– “Tú…” – murmura Shapner. – “Eres el vagabundo del monte Frypan…”
De entre los árboles caídos vuelve a aparecer la criatura riendo.

– “Estaba disfrutando tanto de la cacería que no he percibido tu ki… Son Gohan” – dice el terrorífico ser.
Son Gohan se sorprende de que esa criatura sepa su nombre.

– “¿Quién eres?” – le pregunta Gohan.
– “Te has ocultado en las montañas durante muchos años. Creía que habías muerto. Pero a diferencia de los androides, yo puedo percibir tu ki” – continúa el extraño ser.
Son Gohan se pone en guardia.

– “Conoce los androides y el funcionamiento del ki…” – piensa Gohan. – “¿Qué diablos es? Debo tener cuidado”.
– “Eres el único ki relevante que he percibido. Supongo que el número 17 y la número 18 han acabado con todos tus amigos.” – añade el lagarto.
– “Supongo que venía a por mí y se ha encontrado con el pelotón Bravo” – piensa Gohan.
La extraña criatura eleva su ki y son Gohan se queda desconcertado ante lo que percibe.

– “¿Lo notas? ¿Lo reconoces?” – dice el ser con una sonrisa.
– “¿Papá?” – murmura Gohan, que percibe en ese insecto el ki de su padre.
Los ojos de Gohan brillan vidriosos. Aunque sea en un enemigo, hacía mucho tiempo que no percibía ese ki. Un ki que le trae recuerdos de una vida mejor.

– “Tengo más…” – le dice la criatura.
– “¿Vegeta? ¿Señor Piccolo?” – murmura Gohan, que empieza a temblar perturbado y a la vez conmovido por los recuerdos y sensaciones que le provocan esas energías.
– “Tómalo como un regalo de agradecimiento por el ki que voy a tomar de ti” – dice ese ser, que de repente cambia de nuevo la naturaleza de su ki.
– “¡¿Freezer?!” – exclama Gohan al sentir el ki del tirano.
La criatura sorprende a Gohan y le atiza en la cara con el codo. El mestizo saiyajín retrocede y enseguida reacciona a los ataques del insecto. Un intercambio de golpes igualado se desata entre ambos, saltando de árbol en árbol y de roca en roca. 

– “Su estilo de lucha también es una combinación de todos de los ki que ha mostrado…” – piensa Gohan. –“¿Qué está ocurriendo? ¿Qué es esta cosa?”

OLD MAN GOHAN // Capítulo 3: Pelotón Bravo

OMG // Capítulo 3: Pelotón Bravo

Son Gohan se siente incómodo. Hacía tiempo que no veía ni un atisbo de gentileza humana. Mira a la Sargento Videl receloso, pero finalmente suspira y abdica. Parece que lo más fácil será seguirle la corriente si quiere librarse de ella sin causar un alboroto.

– “Son Gohan” – responde el mestizo saiyajín estrechándole la mano.
Videl pone cara de dolor e intenta liberar su mano. 

– “Lo siento” – se apresura a disculparse Son Gohan. – “¿Te he hecho daño?”
– “Tienes un apretón de manos fuerte…” – responde Videl, algo asombrada por la fuerza del vagabundo. – “¿Es que intentas intimidarme?”
– “No era mi intención. Lo siento, de verdad.” – responde Gohan. 
Y es que entre la tensión del momento y el tiempo transcurrido desde que Son Gohan interactuaba de forma coloquial con otros humanos, parece que ha perdido un poco el control sobre su fuerza.

– “Sígueme” – le dice Videl, mientras se dirige fuera de la cueva.
Al salir, la Sargento da orden de firmes a su tropa, que obedece sin rechistar.

– “Éste es el pelotón Bravo” – le dice Videl a Son Gohan. – “¡Pelotón! Éste es Son Gohan”.
Son Gohan levanta la mano y saluda de forma torpe, abrumado por la marcialidad de las tropas a la voz de la joven sargento. 

– “Y éste es el teniente Shapner” – dice presentándole a su segundo al mando. Un militar rubio, de ojos azules, fuerte, posiblemente de la misma edad que la sargento y que el propio Gohan.
– “¡Es Teniente Blue!” – la corrige el teniente, rompiendo filas. – “Le han dicho mil veces que use los nombres en clave, Sargento Violet” – le susurra a la sargento.
– “Cómo si eso fuera útil ante los androides…” – le responde Videl menospreciando el sistema.

Shapner suspira hondo y se dirige a Gohan.

– “Habíamos oído que un androide había atacado una villa cerca de aquí y nos dijeron que  se marchó en esta dirección”. – dice el teniente.
– “Siento decir que era yo”. – responde Gohan. – “Y no ataqué la villa, fue un malentendido”.
– “Acepte nuestras disculpas, señor” – añade el teniente Shapner.
– “Parece que ha sido una falsa alarma” – dice Videl. – “¡Preparaos para volver a la base! ¡Salimos en diez minutos!” – ordena a sus tropas.
Shapner y el resto se alejan para prepararse. Gohan pone la mano en el hombro a Videl.

– “No persigáis a los androides” – le advierte Gohan muy serio. – “No tenéis nada que hacer contra ellos”. 
Videl mira a Gohan y se siente intimidada por primera vez.

– “Suéltame” – le dice Videl con la voz temblorosa.
– “Lo digo por vuestro bien” – insiste Gohan. – “No malgastéis vuestras vidas en una lucha inútil.”
La sargento hace que Gohan la suelte golpeando su mano, e intenta darle una patada en la cara, con un movimiento que deja claro su dominio de las artes marciales. Pero Gohan se protege con su otro brazo casi sin inmutarse.

– “No soy tu enemigo” – añade Gohan, ante la mirada estupefacta de Videl.
Videl retrocede manteniendo su guardia alta.

– “¿Qué diablos eres?” – murmura la Sargento.
Son Gohan se da la vuelta en silencio.

– “Ya os he advertido. Haced lo que queráis” – termina mientras vuelve a meterse en su cueva.
Shapner se acerca por detrás de Videl, y el quebrar de una rama la sobresalta.

– “¿Ocurre algo, Sargento?” – pregunta el teniente al verla tan tensa.
– “No es nada.” – responde Videl.
Son Gohan se sienta en su colchón y agarra la botella de vodka vacía del suelo, mientras se oye fuera al pelotón preparándose para marchar.

– “El Ejército Real contra los androides” – piensa Gohan. – “¿Es que no se cansan?” – Miles de hombres han caído en múltiples intentos de detener esa amenaza. ¿Qué puede hacer un ejército humano dónde fallaron su padre, Piccolo y Vegeta? ¿No se dan cuenta de lo inútil que es su cruzada? – “Idiotas” – murmura Gohan enfadado, haciendo estallar la botella de cristal en su mano.
Las horas pasan y el ejército real hace rato que siguió su camino. Gohan vuelve a estar tumbado en su colchón, bebiendo de una nueva botella de su alijo que ha desenterrado.
En el taller de la Corporación Cápsula, Bulma llora desconsolada. Son Gohan la abraza. Lágrimas de tristeza y culpa caen por su mejilla. Han pasado unos pocos días desde la muerte de Trunks.
El taller está en penumbra, un único foco alumbra la mesa de trabajo de Bulma. La electricidad es un privilegio en este mundo. 
Son Gohan ha intentado permanecer cerca de Bulma en estos malos momentos, pero ella parece que sabe algo más de lo que aparenta. Gohan nota ese distanciamiento. Bulma cada vez está más callada y aislada.

– “Voy a traerte algo de cenar” – le dice Gohan a Bulma, que se sienta en su ordenador para trabajar en el proyecto que podría ser su magnus opus y la última esperanza de la Tierra.
Gohan sale del taller y empieza a caminar por el pasillo en penumbra. No deja de pensar en cómo debe sentirse Bulma. Años atrás perdió a Vegeta y a todos sus amigos ante los androides. También a Son Goku, por su inexplicable enfermedad cardíaca. Y ahora a su propio hijo. Gohan no deja de preguntarse si podría haber hecho algo más ese día. ¿Tenía que haberle dado la semilla senzu a Trunks a cambio de su brazo? Él sabe que sí. Que esa era la decisión que habría tomado su padre. Pero él no fue lo suficientemente valiente para tomarla, y ahora Trunks estaba muerto.
El silencio es interrumpido por un fuerte “bang” y un destello que proviene del taller.
Son Gohan se queda quieto unos instantes; petrificado por la posible explicación de lo que acababa de suceder. Cuando consigue reaccionar, regresa a toda velocidad hasta la puerta del taller, que se abre automáticamente para revelar la terrible escena que temía.
Gohan despierta en su cueva, con otra botella de alcohol vacía a su lado. Esta vez decide salir de la cueva a que le dé el aire. Otra pesadilla. Estos sueños no han parado desde la muerte de Trunks, que le corroe por dentro.
Una explosión llama su atención a lo lejos. El destello ilumina la noche, y por el humo parece que ha habido otras antes. ¿Qué ha ocurrido? ¿Los androides? Ese es siempre su primer pensamiento. Los disparos alteran el silencio del bosque.
Un murmullo estático de radio suena cerca de él. Pero su radio ha estado apagada durante años. Él ya no acude a las llamadas de auxilio. Ha aceptado su derrota ante los androides.
Gohan investiga los alrededores de su cueva y se da cuenta de que hay un “walkie-talkie”, sospechosamente colocado cerca de su entrada.

– “¡Esa cosa nos está masacrando!” – grita un soldado por la radio. – “¡Está acabando con todo el pelotón!” – el miedo puede sentirse en su voz y cientos de disparos suenan de fondo.
– “¿Qué es?” – le pregunta la voz que le responde. – “¿Quién les está atacando, pelotón Bravo?”
– “¡No lo sabemos! ¡Se mueve muy rápido!” – responde histérico el soldado.

Son Gohan agarra la radio y mira las explosiones en el horizonte. Pero finalmente les da la espalda y regresa a su cueva.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 2: Un pasado ahogado en alcohol

OMG // Capítulo 2: Un pasado ahogado en alcohol

Son Gohan llega la pequeña villa. El mestizo recorre las calles en busca de un establecimiento en el que reabastecerse.
La poca gente que hay le mira incomoda por su mal aspecto. Él siente que todos le juzgan cómo si conocieran sus pecados.
Finalmente consigue encontrar un pequeño bar. Al entrar, se dirige directamente a la barra.

– “Quiero dos cajas de vodka” – dice Gohan al camarero.
El camarero le mira mientras levanta una ceja y enseguida se ríe en tono burlesco.

– “Ya no hay alcohol en este pueblo” – le responde. – “Se acabó hace dos meses”.
Son Gohan busca en su cinturón un pequeño saco repleto de monedas y lo vacía sobre la barra.

– “Puedo pagar” – dice el mestizo.
El camarero otea al resto de clientes del bar, que han escuchado su conversación con el viajero.

– “¿No me has entendido?” – dice. – “No hay alcohol”.
Son Gohan parece impacientarse un poco.

– “Al menos dos de tus clientes apestan a alcohol” – responde Gohan. – “¿Por qué mientes?” – dice en tono amenazante.
Uno de los clientes, alto y grandote, se ha levantado y ha caminado hasta Gohan.

– “¿No le has oído? No hay alcohol para ti” – dice mientras agarra al mestizo por el hombro.
Gohan se da la vuelta empujando al cliente, estampándole contra la pared opuesta del bar, dejándole inconsciente.
Todos se quedan en silencio, inmóviles ante tal demostración de fuerza.

– “¿Te lo tengo que pedir por favor?” – dice Gohan dirigiéndose de nuevo al camarero.
Los clientes restantes y el camarero salen corriendo a toda prisa del bar.

– “¡Un androide! ¡Es un androide!” – grita el camarero.
– “¡Han llegado los androides!” – exclama otro.

El caos se apodera de pueblo. Algunos corren hacia sus casas, otros se suben a sus caballos y huyen carretera arriba o campo a través.
Son Gohan sale del bar cargando una caja de alcohol en cada hombro y camina tranquilamente en dirección opuesta a todo el mundo, de vuelta al Monte Frypan.
Tras horas de viaje, Gohan ha vuelto a su montaña. El saiyajín lanza una honda de ki en el suelo creando un gran hoyo en el que mete las dos cajas de alcohol excepto una botella.
Tras cubrir de tierra las cajas, se sienta en el mugriento colchón de su cueva y arranca el tapón de la botella con la boca, escupiéndolo después.
Gohan bebe de la botella, casi un tercio de botella de golpe.
De repente, Gohan entra en la Corporación Cápsula pidiendo auxilio, llevando a Trunks en brazos.
Bulma corre a socorrerle, y se queda helada al ver a su hijo en ese estado.

– “¡Trunks!” – exclama con lágrimas en los ojos.
Gohan coloca a Trunks sobre una improvisada camilla y Bulma prepara el poco material médico del que dispone, temblorosa.
Dos ayudantes de la Corporación Cápsula irrumpen en la habitación y apartan a Bulma, a la que ven histérica, y continúan con la asistencia a Trunks.

– “¿Qué ha pasado?” – le grita Bulma a Gohan agarrándole fuerte de la pechera. – “¿Qué le ha pasado a mi hijo?”
Gohan despierta en su cama sobresaltado. Otra pesadilla.
Hay ruido en los alrededores de su cueva. ¿Quién le ha encontrado? ¿Bandidos? ¿Los androides?
Gohan sale al exterior para ver qué ocurre y enseguida es rodeado por decenas de soldados.

– “¡Arriba las manos!” – le gritan. – “¡No te muevas!”
Son Gohan observa a los soldados, que parecen muy bien equipados para ser simples bandidos. Llevan uniformes del Ejército Real, aunque eso no significa nada hoy en día, ya que gran parte del ejército desertó y malvive como cualquier otro.
Son Gohan aprieta los puños en señal de amenaza.

– “¡Deteneos!” – dice una voz femenina. – “No es un androide”.
– “¿Cómo está tan segura, Sargento?” – responde un soldado.
– “A los androides no les crece el pelo y la barba” – responde. – “Siempre tienen ese aspecto impoluto que me saca de quicio”.
Los soldados bajan las armas.
La Sargento es una mujer joven, no muy alta, le llega a Gohan por la altura del mentón, pelo corto negro, delgada, con mirada firme y decidida.

– “Has visto a los androides…” – dice Gohan algo sorprendido de que alguien aparte de él los haya visto y siga con vida.
– “Y por tu reacción parece que tú también…” – responde la Sargento. – “¿Quién eres?”
– “Sólo un vagabundo” – responde Gohan.
La Sargento se acerca y camina alrededor de Gohan inspeccionándole.

– “Apestas a alcohol entre otras cosas” – le dice. – “Sin duda eres un vagabundo”.
La mujer entra en la cueva de Gohan.

– “No entres ahí” – le dice Gohan dándose la vuelta, pero ella no se detiene.
– “¡Alto!” – grita un soldado, mientras todos vuelven a levantar sus armas apuntando a Gohan.
Gohan entra en la cueva tras ella, desoyendo las órdenes de los soldados, que se quedan sorprendidos al ver que el vagabundo les ignora.
En la cueva, la Sargento escruta todo lo que hay a la vista. 

– “Ropa vieja, una botella de vodka vacía, un colchón mugriento…” – dice ella.
– “Ya te he dicho que soy un simple vagabundo” – insiste Gohan.
Pero algo llama la atención de la mujer.

– “¿Qué es esto?” – dice agarrando un aparato circular, en forma de cantimplora que tiene una enorme pantalla en una de sus caras.
– “Un reloj” – responde Gohan. – “Pero ya no funciona”
– “Es extraño…” – murmura la Sargento mientras lo examina con detenimiento.
La Sargento parece encontrar un pequeño logotipo gravado en el supuesto reloj.

– “Corporación Cápsula” – lee la militar. – “¡Qué recuerdos!” – añade.
– “¿Recuerdos?” – pregunta Gohan algo intrigado.
– “¡Por supuesto!” – responde ella. – “Recuerdo cuando era niña y aún se fabricaban las cápsulas Hoi-Poi. Todo el mundo las usaba.”
Gohan también recuerda buenos tiempos relacionados con la Corporación Cápsula. Recuerdos de un mundo más tranquilo y más fácil para todos.

– “Pero para ti parece que es más que eso…” – dice la Sargento al notar la extraña actitud de Gohan. – “¿Trabajabas para ellos? ¿Quién eres?” – le pregunta.
Gohan se sorprende ante las rápidas deducciones de la Sargento, que se acerca mucho a él y examina sus reacciones a escasos centímetros de su cara.

– “¿Quién eras?” – murmura la Sargento.
De repente, la Sargento da un paso atrás, haciendo que Gohan respire aliviado un instante.

– “Aunque yo tampoco me he presentado. Lo siento”.  – dice ella, sonriendo por primera vez. – “Soy la Sargento Videl. Lidero el pelotón Bravo del Ejército Real.” – se presenta, ofreciéndole la mano.