OLD MAN GOHAN // Capítulo 19: Dos caminos

OMG // Capítulo 19: Dos caminos
El Sol ha salido y el Ejército Real sigue su camino hacia la Muscle Tower, mientras Gohan y los piratas se dirigen al Este.
En la sala de mandos del barco pirata, Punta y Gohan miran al horizonte.

– “Te acercaremos a la Torre Sagrada todo cuanto que podamos” – le dice Punta al mestizo. – “Pronto saldremos de mi territorio y no sabemos cuanto tardarán en localizarnos…”
– “¿No dijiste que estas aguas las controlaba un amigo tuyo?” – le pregunta Gohan.
– “¿Dije “amigo”?” – sonríe nervioso Punta. – “Puede que exagerara”.
Mientras tanto, el navío del Ejército Real ya está cerca de su destino y se adentra en las gélidas aguas del Norte.

– “Llegaremos en unas horas” – anuncia Erasa.
En una villa cercana a la Capital Central, Cell se da otro festín, frustrado por no encontrar a los androides.

– “Han pasado por aquí…” – murmura al ver los destrozos causados por los gemelos. – “Me estoy acercando” – sonríe.
En el barco pirata, un nauseabundo olor infesta la cubierta.

– “¿Qué es este hedor?” – pregunta Gohan mientras se tapa la nariz.
Punta muestra señales de nerviosismo al notar esa fetidez y rápidamente se chupa el dedo y lo levanta para determinar la dirección del viento.

– “El viento viene del Norte…” – murmura el pirata. – “¡Nos desviaremos hacia el Sur!” – grita. – “¡A toda máquina!”
– “¿Qué ocurre?” – pregunta el mestizo, inquieto al ver a toda la tripulación tan inquieta.
– “Los Bacteroides nos han localizado” – responde Punta. – “Saben que estamos en sus aguas”.
Al norte, el navío del Ejército Real ya no puede avanzar más a través del grueso hielo y se preparan para desembarcar entre el frío y la ventisca, cubiertos con aparatosos abrigos de piel.

– “No veo nada” –  murmura Shapner mientras se cubre media cara con su abrigo.
Entre la ventisca un fuerte zumbido va en aumento.

– “¡Atentos!” – grita Videl, haciendo que nuestros amigos desenfunden sus armas.
– “¡Algo se acerca!” – exclama Erasa, que enseguida mira la pantalla de su brazalete.
– “No puede ser…” – murmura Shapner, temiéndose la llegada de la criatura.
De repente, unas siluetas empiezan a definirse entre la ventisca hasta que nuestros amigos descubren que son soldados del Ejército Real montados en motos de nieve, que se detienen delante de ellos.

– “¡Bienvenida, Sargento Violet!” – dice uno de los soldados. – “¡El Centro de Mando nos avisó de vuestra llegada! ¡Acompañadnos hasta la Muscle Tower!”
El equipo Zulú es acompañado hasta la torre, que ha sido reconstruida y remodelada. Una gigantesca compuerta mecánica se abre para dejar paso a los soldados, que rápidamente se adentran en la base.
Mientras tanto, en el barco pirata, Punta puede ver como detrás de ellos, en el horizonte, una embarcación gigantesca les está ganando terreno.

– “Maldita sea…” – murmura el pirata. – “Van a alcanzarnos”.
– “¿Tan terribles son?” – pregunta Gohan.
– “¿Es que no lo hueles?” – le responde Punta. – “Algunas leyendas cuentan que en una ocasión el Capitán Bacterian pudo escapar de los androides porque su olor corporal saturó sus sentidos aumentados… Es un hombre terrible.”
Ante tal declaración, Son Gohan no sabe si sentirse asqueado, sorprendido o impresionado.
En la Muscle Tower, la Coronel Red, al mando de las instalaciones, recibe a nuestros amigos. La Coronel es una mujer de mediana edad, pelirroja, de pelo largo y liso con un flequillo rozándole las cejas. Viste el uniforme del Ejército Real con un anorak azul oscuro. 
La acompaña un descomunal hombre de aspecto serio y con una enorme cicatriz que cruza su frente de forma horizontal.

– “Soy la Coronel Red” – se presenta la mujer. – “Bienvenidos a la Muscle Tower”.
– “Somos la Sargento Violet y el Teniente Blue” – responde Videl. – “Gracias por acogernos”.
– “El Alto Mando nos avisó de vuestra llegada” – responde Red.
– “Entonces ya conoceréis la naturaleza de nuestra visita” – dice Shapner, que parece algo intimidado por la presencia del acompañante de la Coronel.
– “Así es” – responde ella. – “Pero de momento no podemos cumplir esas ordenes”.
Videl y Shapner se miran extrañados.

– “¿Cuál es el motivo?” – pregunta la Sargento.
– “Hace semanas mandé a un equipo al antiguo laboratorio del Doctor Gero, en las montañas rocosas.” – explica la Coronel. – “Encontraron un sótano que desconocíamos, pero al parecer había sido destruido. En su última retransmisión, dijeron que habían encontrado algo que podría ser de utilidad para la Resistencia. Una especie de sarcófago que no pudieron abrir.”
– “¿Otro androide?” – se sorprende Shapner.
– “Puede que contenga algún prototipo antiguo que nos permita descubrir los puntos débiles de los androides” – responde la Coronel. – “Así que necesito a todo mi equipo científico para analizarlo”.
– “Pero nuestra misión es…” – dice Videl.
En ese instante, una alarma suena en un dispositivo del cinturón de la Coronel Red e interrumpe a la Sargento.

– “Parece que me reclaman en el centro de mando” – anuncia Red. – “Número 8, ¿puedes acompañar a nuestros nuevos amigos a sus habitaciones?” – le dice a su acompañante.
– “Encantado” – dice el gigantón mostrando una sonrisa sincera y gentil.
– “¿¡Ha dicho Número 8!?” – exclama Shapner sorprendido y aterrorizado.
En el barco pirata, el buque que les persigue y ya casi se encuentra sobre ellos.

– “No podemos seguir huyendo” – dice Punta mientras agarra el micrófono de la megafonía del barco. – “¡Que todo el mundo se ponga las máscaras!”
Toda la tripulación se coloca máscaras antigás.

– “¡Vas a necesitar una!” – le dice Punta a Gohan mientras le lanza una.
Gohan se la coloca mientras la alarma suena a toda potencia.

– “¡Ya están aquí!” – dice un oficial. – “¡Van a abordarnos!”
– “¿Y si nos sumergimos?” – pregunta Gohan.
– “Es inútil” – responde Punta. – “Sólo alargaríamos lo inevitable y te alejaríamos aún más del objetivo.”
– “¿Tan terribles son?” – piensa Gohan. 
– “Vamos a intentar solucionar esto dialogando…” – dice Punta. – “¡Mantened todos la calma!” – ordena el Capitán pirata. – “Intentaré hablar con Bacterian.”
El equipo Zulú ya ha llegado a su habitación.

– “Si necesitáis algo no dudéis en pedirlo” – les dice el Número 8.
– “¿De verdad eres una creación del Doctor Gero?” – le pregunta Shapner.
– “El Doctor me creó para la Red Ribbon hace muchos años” – responde el robot. – “Pero me consideró defectuoso”.
– “¿Defectuoso?” – pregunta Videl.
– “No me gusta hacer daño a la gente” – responde el Número 8. – “Prefiero tener amigos”
– “Increíble…” – murmura Ikose asombrado.
– “¿Y tienes muchos amigos, Número 8?” – le pregunta Erasa, enternecida por el carácter bonachón del robot.
– “Tengo bastantes” – sonríe el Número 8.
– “¿La Coronel Red es tu mejor amiga?” – le pregunta Videl.
– “Suno es una gran amiga” – responde el robot. – “Pero mi mejor amigo se llama Son Goku”.
– “¿Son Goku?” – se sorprenden Videl y Shapner al reconocer ese nombre.
– “¿Le conocéis?” – exclama el Número 8 esbozando una enorme sonrisa, ilusionado por tener noticias de su viejo amigo.
En la cima de la Muscle Tower, la Coronel Red habla con el Alto Mando por radio.

– “El equipo Zulú ya ha llegado” – les confirma Suno. – “Pero hemos perdido contacto con el equipo Delta cuando volvía de las montañas con el sarcófago.”
– “Conseguir ese sarcófago es de máxima prioridad” –  le dice el General Silver por radio.
– “¿Y el Proyecto Hope?” – pregunta Suno.
– “Ese proyecto es una esperanza remota” – responde Silver. – “El sarcófago es algo tangible. Esa es la prioridad.”
– “Sí, señor” – responde ella. – “Mandaré a otro equipo en su búsqueda.”
En alta mar, las dos embarcaciones se han detenido y los Bacteroides abordan el barco y rodean a los otros piratas. Acto seguido, el Capitán Bacterian sube a bordo y se acerca a Punta y a Gohan.

– “¡Cuánto tiempo, amigo Punta!” – saluda en tono irónico.
Al pasar cerca de un pirata, éste vomita a pesar de llevar la máscara antigás.

– “¡Bacterian!” – responde Punta intentando fingir normalidad, pero claramente nervioso. – “Es un honor tenerte a bordo. ¿A qué debemos tu visita?”
– “¿Qué haces en mis aguas?” – le pregunta amenazante el pirata.
– “¿Estamos en tus aguas?” – se hace el inocente Punta. – “No nos hemos dado cuenta…”
Bacterian se percata de la presencia de Gohan y reconoce su indumentaria.

– “¿Quién es este?” – pregunta. – “¿Eres de la escuela Kame?”
– “Me llamo Son Gohan” – responde el mestizo.
– “Son…” – murmura al traerle viejos recuerdos. – “Espera, ¿has dicho Son Gohan? ¿Cómo el viejo maestro de artes marciales?”
– “Ese era mi abuelo” – responde Gohan. – “Y mi padre era Son Goku”.
– “¡¿Son Goku?!” – exclama sorprendido Bacterian. – “¿El campeón de artes marciales que derrotó al hijo de Piccolo Daimaoh?”
Son Gohan sonríe orgulloso.

– “No puede ser…” – dice Bacterian resignado.
– “Es el Guerrero Dorado” – le revela Punta al ver a Bacterian impresionado.
– “¿¡Tú!? ¿¡El Guerrero Dorado!?” – exclama el pirata retrocediendo.
– “Creo que debemos ponerte al día…” – añade Punta.
En la Muscle Tower, un equipo se prepara para salir en busca del pelotón Delta cuando Videl se da cuenta del alboroto evidente que hay en la base.

– “¿Qué está pasando?” – le pregunta Videl a la Coronel Red.
– “Hemos perdido contacto con el pelotón que traía el sarcófago” – responde Suno. – “Estoy organizando un equipo de rescate.”
– “Nosotros les acompañaremos” – responde Videl tras reflexionar unos instantes.
– “¿Vosotros? ¿Por qué?” – le pregunta Suno extrañada.
– “Ya entendimos que no podremos llevarnos a vuestro científico hasta que haya terminado con esta misión, ¿verdad?” – dice Videl. – “Pues acabemos cuanto antes”.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 18: Piratas

OMG // Capítulo 18: Piratas

El navío se ha sumergido y entra en una gruta gigantesca en el fondo marino, donde navega hasta emerger en la base pirata vacía.

– “Hemos arribado” – anuncia un oficial. 
Nuestros amigos salen a cubierta y observan el entorno.

– “¡Vaaaya!” – exclama Ikose asombrado. – “¡Es una base gigantesca!”
– “Al parecer, los piratas escondían aquí sus tesoros” – explica Erasa.
La tripulación amarra la nave y se prepara para repostar, mientras nuestros amigos desembarcan para echar un vistazo al lugar.
Todos parecen estar relajados, esperando a que el submarino esté listo para continuar el viaje, pero Shapner se percata de una mancha de combustible en el suelo y acerca para examinarla. 

– “Parece reciente…” – murmura al darse cuenta de que es fresca.
El brazalete de Erasa empieza a brillar mientras suena una alarma.

– “¡Detecto algo!” – exclama la analista. – “Parece que…”
Gohan oye pasos y atisba varias sombras moverse dentro de los hangares.

– “No estamos solos.” – dice el mestizo.
En un instante, la situación se convierte en un duelo mexicano. Los piratas salen de sus escondites, vistiendo pantalones bombachos y turbantes, y apuntan a los soldados del Ejército Real, que reaccionan con el mismo talante.

– “¡Todos quietos! ¡No os mováis o dispararemos!” – gritan los piratas.
– “¡Alto en nombre del Rey!” – gritan los soldados. – “¡No deis ni un paso más!”
Gohan levanta las manos para evitar problemas.

– “No queremos pelear” – dice el saiyajín. – “Vamos a repostar y seguir nuestro camino”. 
– “¿Repostar en mi base?” – dice una voz proveniente de un hangar. – “El combustible es un bien escaso… y muy caro”.
Un gigantesco personaje, de piel morena, cabello oscuro recogido en una coleta y un fino bigote, sale de las sombras. Lleva un pantalón blanco holgado con un ceñido cinturón azul, zapatos en punta, chaleco azul y brazaletes dorados.

– “Soy el Capitán Punta” – se presenta. – “Y esta es mi gente”.
– “Pues dile a tu gente que baje las armas si no queréis problemas” – le desafía Videl.
Punta se acerca a la Sargento intentando intimidarla.

– “Una chica descarada…” – murmura el pirata.
– “¿Crees que puedes intimidar a una Sargento del Ejército Real?” – le desafía ella.
– “¿Tú? ¿Sargento? ¡Jajajaja!” – se burla Punta.
– “No deberías burlarte de la hija del General Satán” – le dice Shapner.
– “¡¿La hija de Satán?!” – se sorprende el pirata, que enseguida se calma y sonríe de forma malvada. – “Qué interesante…” – murmura. – “Conozco a tu padre, niña, le conocí en el último torneo de artes marciales que se celebró. Le hubiera ganado, pero perdí injustamente contra ese Jewell… ¡Maldita sea!” – exclama enfadado. – “Pero estoy seguro de que habría derrotado a tu padre.”
– “¡Te recuerdo!” – exclama Videl. – “Ni siquiera pudiste con ese enclenque… ¿y dices que podrías ganar a mi padre?”
– “¡Te lo voy a demostrar!” – responde Punta furioso. – “¡Os propongo un trato! ¡Tú contra mí! Si me ganas, podréis repostar.”
Gohan sonríe ante la proposición del pirata.

– “¡Esto es absurdo!” – dice Videl. – “El Ejército Real no va a aceptar algo tan…”
– “La Sargento acepta” – la interrumpe Son Gohan.
– “¿¡Qué!?” – exclama Videl – “Pero, ¿qué estás haciendo?”
– “Es la forma más práctica y rápida” – responde el mestizo.
– “¡Gohan tiene razón!” – le apoya Shapner. – “Esto será pan comido! Mírale, será tan lento que no conseguirá ni tocarte.” 
Punta hace un gesto para que sus hombres les dejen espacio y acto seguido retrocede dando unas volteretas con una agilidad pasmosa ante la incredulidad del teniente.

– “Bueno…” – murmura Shapner. – “Puede que me equivocara…”
– “¿Por qué me has metido en esto?” – le pregunta Videl a Gohan, mientras se quita la chaqueta beige del uniforme y se queda en su camiseta interior negra. 
– “Tómatelo como parte del entrenamiento” – responde el mestizo.
– “¿Entrenamiento?” – dice ella.
– “¡Venga, chiquilla!” – la apresura Punta. – “¡Vamos a pelear!”
Videl se acerca al centro del corro formado por los soldados y los piratas y se pone en guardia frente a Punta, que sonríe viéndose victorioso ante la menuda Sargento.

– “¿Estás seguro de esto, Son Gohan?” – le pregunta Ikose.
– “¿Acaso dudas de la Sargento?” – le recrimina Erasa.
– “No es eso, pero es que el tipo es enorme…” – responde el joven soldado.
Punta es quién inicia el ataque e intenta golpear a Videl, que le esquiva saltando hacia un lado. El orondo pirata la persigue y ella se limita a esquivarle con cierta dificultad, sorprendida ante la velocidad del sujeto.
Videl se desliza entre las piernas de Punta e le sorprenderle por la espalda. Rápidamente golpea su rodilla, haciendo que pierda el equilibrio y caiga al suelo; pero cuando se dispone a darle el golpe de gracia, el pirata le agarra una pierna y la levanta del suelo.
Sujeta por una pierna y boca abajo, la Sargento golpea la barriga de Punta, que resiste los golpes y empieza a zarandearla como si fuera una muñeca de trapo, estampándola contra el suelo una y otra vez.
Shapner da un paso al frente, dispuesto a ayudar a Videl, pero Gohan le detiene.
Videl consigue dar una patada en la mano de Punta que la tiene sujeta y se libera, dando una voltereta hacia atrás para recuperar la distancia.
La Sargento sangra por la nariz y por la boca. También tiene un corte en la ceja derecha.

– “¿Quieres abandonar?” – fanfarronea el pirata.
– “No hables tanto y ataca” – le responde la Sargento en un tono desafiante que saca de quicio a Punta.
El pirata intentar golpear a Videl, que vuelve a esquivarle. Se repite la escena del principio del combate, con Punta persiguiendo a la Sargento y ella esquivándole, cambiando de dirección a cada pocos pasos. Punta parece que empieza a cansarse.

– “Videl ya ha ganado” – sonríe Gohan.
– “¿De qué estás hablando?” – dice Ikose confundido.
En el siguiente cambio de dirección, la rodilla de Punta cede, y el Pirata cae al suelo gritando de dolor.

– “Se acabó” – le dice Videl.
– “¿Qué acaba de ocurrir?” – pregunta Ikose.
– “Punta es un luchador muy ágil pese a su peso” – responde Gohan. – “Pero eso hace que sus rodillas sufran una carga extrema con cada cambio de dirección.”
– “Y Videl se ha dado cuenta y le ha obligado a forzar la rodilla hasta que ha llegado a su límite” – añade Shapner. – “¡Brillante!”.
– “Ya lo entiendo…” – dice Ikose asombrado. – “¡La Sargento es genial!”
Son Gohan sonríe satisfecho.
Varios piratas se acercan a Punta para intentar socorrerle, pero él los rechaza.

– “¡Apartaos!” – les grita. – “¡Maldita sea!” – se lamenta mientras se reincorpora cojeando de forma severa.
Shapner da un paso al frente.

– “La Sargento ha vencido” – dice. – “Esperamos que cumplas tu palabra y nos dejes repostar sin problemas”.
Punta agacha la cabeza humillado.

– “Os he dado mi palabra” – responde resignado. – “Proceded”.
Los soldados del Ejército Real se disponen a seguir con su trabajo y dejar el navío listo para seguir su viaje hacia la Muscle Tower.

– “¡Tú! ¡Espera!” – le dice Punta a Gohan.
Gohan y el resto se detienen para escuchar al pirata.

– “Ese Gi es de la escuela Tortuga, ¿verdad?” – pregunta Punta.
– “Es el Gi de mi padre” – responde el mestizo.
– “¿Quién es tu padre? ¿Dónde están los luchadores de la escuela Tortuga?” – sigue preguntando el pirata.
– “Muertos” – responde tajante Gohan.
Punta parece hundido por esa respuesta.

– “Es una lástima” – responde Punta. – “He oído grandes historias de primera mano… Tenía la esperanza de que lograrían derrotar a los androides.”
Gohan agacha la cabeza y se marcha en silencio.

– “Tranquilo” – interviene Ikose. – “Déjalo en manos del Guerrero Dorado”.
– “¿El Guerrero Dorado?” – repite Punta, que empieza a atar cabos mientras observa a Gohan alejarse.
Erasa se acerca a Gohan y le agarra del brazo, tan coqueta como siempre.

– “¿Estás bien?” – le pregunta al verle algo decaído.
– “Sí, no pasa nada” – responde el mestizo.
Gohan se acerca a Videl, que se está limpiando la sangre de la cara con un harapo.

– “Ha sido un buen combate” – la felicita Gohan.
– “¡Sí! ¡Impresionante!” – añade Ikose.
La Sargento se levanta enfadada con Gohan, a quien empuja con fuerza.

– “¡¿Qué pretendías metiéndome en esa pelea?!” – le recrimina. – “¿Por qué no has peleado tú?”
– “No parecía muy fuerte…” – se excusa Gohan. – “Además, si elevo demasiado mi ki en un descuido, podría alertar a Cell…”
– “Era la mejor manera de solucionar esto sin que hubiera bajas” – le apoya Shapner.
– “Eso, eso” – dice Gohan intentando escaquearse de la discusión.
Videl resopla resignada y se marcha a su camarote.

– “Me debes una” – le susurra Shapner a Gohan.
El pirata Punta se acerca al teniente y a Gohan.

– “Para disculparme por mi arrogancia, permitidme invitaros a pasar la noche con nosotros” – dice Punta. – “¡Tenemos ron y comida para un pequeño banquete!”
En ese instante, las tripas del teniente resuenan con fuerza.

– “No nos iría mal comer algo de verdad…” – responde Shapner, harto de las raciones militares. – “Está bien. Muchas gracias por vuestra hospitalidad”.
– “Es lo mínimo que podemos hacer después de todo este alboroto”. – responde el pirata.
Los piratas y los soldados del Ejército Real preparan un apetitoso banquete. Ambos bandos ríen y beben juntos.

– “¿Por qué no me has consultado esto?” – le dice la Sargento al teniente, que está sentada entre Erasa y Shapner.
– “Tenía hambre…” – se excusa Shapner.
– “¡¿Has retrasado nuestra misión porque tenias hambre?!” – le increpa Videl.
– “Lo que quiere decir es que nuestros hombres tenían hambre” – interviene Gohan. – “Creo que esto les subirá el ánimo… Además, siempre es bueno tener aliados”.
– “Supongo que tenéis razón…” – responde Videl.
Shapner suspira y Gohan, a su lado, le da un codazo de forma cómplice.

– “Estamos en paz” – se burla.
Punta, sentado frente a Videl, se levanta y sirve ron a sus nuevos amigos hasta llegar a Gohan.

– “¿Un poco de ron, Guerrero Dorado?” – le dice Punta.
– “No bebo” – responde Gohan tapando la copa con su mano.
El pirata vuelve a sentarse y se dirige a la Sargento.

– “¿Cuál es vuestro destino?” – pregunta.
– “Primero nos dirigiremos al Sur para llegar a la antigua Muscle Tower.” – responde la Sargento. – “Tras cumplir nuestro cometido allí, viajaremos al Este hasta la Tierra Sagrada de Karin”. 
– “¿La Tierra Sagrada?” – se extraña Punta. – “¿Qué os lleva hasta ahí?”
– “Voy a visitar a un viejo amigo” – responde Gohan.
– “Esa costa está bajo la supervisión de un amigo mío” – dice Punta. – “Pero él no es tan buen anfitrión como yo…” – añade. – “Si sólo viajas tú, ¿quieres que te llevemos?” – le dice a Gohan.
Son Gohan reflexiona unos instantes mientras recuerda la conversación con Satán.

– “Podría reducir el tiempo de la misión…” – dice el mestizo.
– “¿Quieres abandonarnos otra vez?” – le dice Shapner.
– “Podríamos reagruparnos en la Capital del Oeste” – añade Erasa.
A Videl no parece gustarle el plan, pero reconoce que sería más práctico.

– “Podría funcionar” – murmura.
– “¡Entonces está decidido!” – exclama Punta. – “Son Gohan, ¡bienvenido a mi tripulación!”
Unas horas después del banquete, Videl se encuentra sola en el muelle y contempla el agua del muelle, ensimismada. Gohan se le acerca por la espalda.

– “¿Todo bien?” – le pregunta el mestizo.
– “Supongo que sí” – responde Videl.
– “Creo que viajar por separado es una buena idea.” – dice Gohan. – “No sabemos en qué momento Cell puede absorber a los androides y acabar con todo. No tenemos tiempo que perder”.
– “Lo sé” – responde tajante la Sargento. – “Espero que todo esto salga bien”.
– “Saldrá bien” – la anima Gohan poniendo la mano sobre su hombro y lanzando al mar su petaca.
Videl sonríe al verle deshacerse de ella, que se hunde lentamente.

– “Aún quedan unas horas antes de zarpar” – añade el mestizo. – “Ven conmigo. Quiero enseñarte algo”.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 17: Crucero

OMG // Capítulo 17: Crucero
Ha amanecido en las montañas del Este y nuestros amigos están listos para emprender su viaje. 
En la puerta de la base, Satán y Silver despiden al nuevo pelotón, que ha recibido el nombre en clave “Zulú”.

– “Mucha suerte, Pelotón Zulú” – dice el General Brown mientras les saluda.
El pelotón le devuelve el saludo, excepto Gohan, que sigue incómodo ante tanta marcialidad militar.
El pelotón se da la vuelta. Están listos para partir.

– “Videl” – la llama su padre.
La Sargento se detiene y mira a Satán, que se acerca a ella y la abraza con fuerza.
Videl parece algo incómoda al ser abrazada de forma tan efusiva delante de sus subordinados.

– “Mucha suerte, hija” – le susurra al oído su padre.
Los ojos de Satán brillan llorosos y su mirada se cruza con la de Gohan, que asiente, confirmándole que recuerda su conversación previa.

– “En los muelles os espera una embarcación” – dice el General Silver. – “Navegar hacia el Sur es la ruta más rápida y segura hasta la antigua Muscle Tower”.
– “Tendremos cuidado” – dice Erasa.
– “Traer al Doctor y salvar la Tierra… Parece sencillo” – bromea Shapner.
El Pelotón Zulú parte hacia la costa con presteza, acompañados por una pequeña patrulla.
A Videl parece que algo le está rondando la mente y necesita preguntárselo a Gohan.

– “Son Gohan, ¿qué te ha dicho mi padre?” – le pregunta.
– “¿Tu padre?” – responde Gohan.
– “Sí. Cuando habéis hablado en privado” – insiste la Sargento.
– “Sólo quería comentarme algunos detalles de la misión” – responde el mestizo, intentando cambiar de tema.
– “¿Crees que me chupo el dedo?” – le dice Videl, ofendida al ver que intenta ocultarle información.
– “Satán parece un buen hombre.” – responde Gohan. – “Se preocupa por ti”.
– “¿Te ha pedido que me cuides?” – le pregunta ella.
– “Me ha pedido que no te deje cuidar de mí” – la corrige Gohan.
Videl agacha la cabeza, avergonzada pero a la vez enternecida por las palabras de su padre.

– “Es un buen hombre” – murmura Videl.
– “¿Qué le pasó en el brazo?” – pregunta Gohan, curioso por el motivo de la lesión.
– “Cuando era una niña, los androides atacaron Orange City.” – explica Videl. – “La gente confiaba en mi padre, porque era el campeón mundial de artes marciales, así que él fue uno de los que lideraban la evacuación.”
– “¿Tu padre era el campeón mundial?” – se sorprende Gohan.
– “Así es.” – responde Videl. – “Durante la evacuación había muchísima gente y me perdí entre la multitud y, sin saber cómo, terminé topándome con los androides.”
Son Gohan escucha atentamente a Videl.

– “Siempre recordaré su mirada fría” – continúa la Sargento. – “Mi padre me encontró y se interpuso entre ellos y yo. Intentó detenerles. Pero sus golpes parecían no afectar a esos monstruos, que ni siquiera se defendían.” – dice mientras sus ojos se llenan de lágrimas, atormentada por el oscuro recuerdo. – “Después, uno de ellos le agarró del brazo, se lo rompió y se lo arrancó. Por suerte, el Ejército Real llegó en ese instante y pudimos huir”.
– “Y decidisteis uniros a la causa.” – dice Gohan. – “Siento que tuvieras que pasar por eso”.
– “Mi padre dijo que era su deber como campeón defender la Tierra e inspirar a las futuras generaciones” – responde Videl.
Son Gohan se da cuenta de que Satán, siendo un simple humano, luchó con más valentía de la que él ha demostrado jamás y se siente avergonzado.

– “Tu padre es un héroe” – le dice Gohan.
Videl sonríe aliviada por las palabras del mestizo.
Shapner interrumpe a la pareja, adelantándoles.

– “Ya hemos llegado” – dice el teniente. – “Ese es nuestro navío”.
Un enorme navío se encuentra frente a ellos, parecido a los que usaba antiguamente la Red Ribbon, pero con las siglas KG (King’s Guard) sustituyendo al logotipo de la Cinta Roja.
El barco está listo para zarpar.

– “Os estábamos esperando, Pelotón Zulu” – les saluda un soldado, mientras ellos suben a bordo por la pasarela.
Nuestros amigos se han acomodado en los camerinos del navío y salen a cubierta mientras el barco zarpa.

– “¿Cuántos días tenemos de viaje?” – pregunta Gohan.
– “Este es el barco más rápido de la flota…” – dice Erasa. – “Aunque tendremos que repostar en una base pirata cercana a Gengoro”.
– “¿En la base abandonada?” – pregunta Shapner.
– “La base fue descubierta por el antiguo General Blue de la Red Ribbon y reconstruida para ser usada por su ejército. Los tanques de combustible deberían seguir llenos.” – explica la analista.
– “Voy a descansar un rato” – anuncia Videl. – “Avisadme si ocurre algo”.
El Pelotón Zulú descansa mientras avanzan hacia la isla.
Han pasado varios días. En la cubierta se encuentran Son Gohan, Videl y Shapner enfrentándose en un combate de entrenamiento. La Sargento y el teniente se unen para combatir al mestizo, que ni siquiera se pone en guardia. 

– “Si conseguís golpearme podéis quedaros con mis raciones de una semana” – fanfarronea Gohan.
Erasa e Ikose observan el combate.
Shapner se abalanza sobre Gohan e intenta agarrarle, pero este salta por encima de él, usando la cabeza del teniente como escalón y provocando que éste se estampe contra el suelo. Videl salta e intenta dar una patada al mestizo mientras está en el aire, pero él la detiene sin dificultad. Al caer, la Sargento vuelve a lanzarse al ataque con una rápida combinación de patadas y puñetazos.

– “¡No está mal!” – exclama Gohan, que esquiva y detiene todos sus golpes. – “Tu padre te ha enseñado bien”.
La Sargento parece frustrarse al no poder ni rozar al mestizo y sigue insistiendo en sus ataques.
Shapner se levanta y ataca por la espalda a Gohan, que se percata de su presencia y esquiva a Videl, dejándola pasar de largo y haciendo que golpee a Shapner.

– “¡Lo siento!” – dice Videl.
Erasa se ríe del teniente sin ningún reparo. Ikose intenta disimular, pero también se le escapa una sonrisa.

– “¡Ya podríais estar ayudando!” – les recrimina Shapner.
– “¡Sí, señor!” – exclama Ikose, que se une a su teniente.
Gohan sonríe al ver ahora a los tres en guardia frente a él.
Shapner es el primero en atacar intentando dar un puñetazo a Gohan, que vuelve a esquivarle.

– “Pensáis demasiado” – les dice el mestizo. – “Debéis dejar que vuestro cuerpo actúe por instinto.”
Ikose se une al teniente y ambos avasallan a Gohan, que sigue esquivándoles.
Gohan agarra los brazos de ambos luchadores y hace que se choquen entre ellos.

– “Así nunca lograréis golpearme” – se burla.
Videl salta por encima de los soldados caídos dando una voltereta e intenta sorprender a Gohan con una patada descendente. Gohan detiene el golpe y agarra el pie de la Sargento, dándose la vuelta y estampándola de cara contra el suelo de forma más violenta de la esperada.
El buen rollo se termina y Gohan observa a Videl con cierto miedo. No ha controlado su fuerza en ese último movimiento y teme haberla lastimado. 

– “¿Estás bien?” – dice Gohan. – “Lo siento, no pretendía…” – se disculpa mientras se agacha para socorrerla.
Videl se da la vuelta rápidamente, sorprendiendo a Gohan y golpeándole en la mejilla.

– “Gané” – dice la Sargento, que está sangrando por la nariz.
Todos sonríen al ver el inesperado giro de eventos.

– “¡Jajaja!” – ríe Shapner. – “¡Esa es nuestra Sargento!”
Videl y Gohan se sonríen el uno al otro satisfechos por el resultado del enfrentamiento, pero una alarma les interrumpe.

– “¡Estamos llegando a la base!” – anuncia un oficial. – “¡Todo el personal debe abandonar la cubierta! ¡Preparaos para la inmersión!”

OLD MAN GOHAN // Capítulo 16: El principio del fin

OMG // Capítulo 16:  El principio del fin
Krilín y Gohan se preparan para el combate.

– “Sigo sin captar su energía” – dice Krilín. – “Pero si han causado todo este estropicio, no podemos subestimarles”.
Gohan asiente.
El Número 17 da un paso al frente.

– “Deja que me divierta un poco” – dice el androide.
– “Está bien” – responde la Número 18. – “Pero los siguientes serán míos”.
Krilín y Gohan se abalanzan sobre el androide, que les esquiva sin dificultad.

– “No está nada mal” – les felicita 17. – “Superáis los cálculos del Doctor Gero”.
Tras el intento fallido de asestarle algún golpe, Krilín y Gohan recuperan la distancia.

– “Esto me da muy mala espina…” – murmura Krilín.
– “¿Llegamos tarde?” – dice una voz que ambos reconocen. 
Ten Shin Han y Chaoz acaban de llegar a la ciudad y descienden junto a Krilín y Gohan.

– “¡Perdón por el retraso!” – dice otra voz.
Yamcha también ha llegado.

– “¿Tú también has venido?” – exclama Krilín. – “Pensé que estarías distraído con alguna chica…” – bromea.
– “Me han fastidiado la cita.” – responde Yamcha. – “Creo que esta vez era la mujer definitiva, ¿sabes?”
La Número 18 avanza y se coloca junto a su hermano.

– “¡Bien!” – exclama. – “Ten Shin Han, Chaoz, Yamcha… De estos me encargo yo.”
– “¿Nos conoce?” – se sorprende Ten.
– “Al parecer, son androides creados por la Red Ribbon” – responde Krilín.
– “¡¿La Red Ribbon?!” – exclama Yamcha.
Ambos androides disparan una onda de ki que hace que nuestros amigos se dispersen para esquivarlas.
El Número 17 aparece frente a Krilín y le golpea el abdomen. El terrícola se retuerce de dolor, mientras el resto se asombra ante la velocidad del androide.
La Número 18 aparece detrás de Ten Shin Han y le golpea con ambas manos en la nuca, estrellándole contra el suelo.
Son Gohan prepara rápidamente un Masenko y lo lanza contra el número 17, que lo repele de un golpe como si nada.
Chaoz dispara un Dodonpa contra la número 18, mientras Yamcha lanza un Kamehameha. La androide esquiva todos los ataques y se abalanza sobre Yamcha, a quién asesta un rodillazo en el estómago.
El 17 golpea a Gohan, que no puede defenderse ante el poder del androide, pero Krilín, pese a estar dolorido, prepara su Kienzan.

– “Malditos…” – murmura el terrícola antes de lanzarlo.
El Kienzan se aproxima al número 17 por la espalda, pero el androide parece percatarse de su zumbido y se da la vuelta en el último instante, atrapando el disco con sus manos, ante la mirada atónita de Krilín y Gohan.
El androide desvía el Kienzan hacia un edificio, que es derribado por el ataque.

– “Una técnica interesante” – dice el androide, que recibe un impacto directo por sorpresa contra su espalda. 
Gohan ha aprovechado la distracción para atacare con un Garlick-ho, pero el androide no parece inmutarse.

– “Sois muy molestos…” – dice el androide 17.
Mientras tanto, la número 18 golpea a Yamcha. Chaoz intenta detenerla con su poder mental, pero parece inútil. 

– “¿Por qué me tratan tan mal las mujeres?” – murmura Yamcha mientras intenta reponerse.
Ten Shin Han se ha recuperado y apunta a la androide con sus manos formando un rectángulo.
En el último instante, Ten le hace una señal a Chaoz, que lanza una roca contra Yamcha, apartándole de la androide.

– “¡KIKO-HO!”- exclama Ten, lanzando el ataque contra la 18.
El ataque parece que ha impactado de lleno contra la androide, pero al disiparse la humareda, ella aparece rodeada por una barrera protectora.

– “Eso era peligroso…” – murmura la número 18. – “Parece que superáis las expectativas del Doctor Gero”.
El androide 17 lanza un ataque de ki contra Gohan, haciendo que se estampe contra un edificio, y ataca a Krilín.
El terrícola recibe una fuerte paliza y parece que no puede hacer nada frente a la violencia del androide. 
La número 18 se abalanza contra Ten con los mismos resultados.
Cuando Gohan consigue recuperarse, Krilín se encuentra abatido en el suelo, muy malherido.

– “Maldición…” – murmura mientras escupe sangre.
Ten Shin Han también se encuentra tirado en el suelo, y la Número 18 sostiene a Chaoz por el cuello mientras sonríe de forma aterradora.
Yamcha se abalanza contra el número 17.

– “¡Malditos bastardos!” – grita el terrícola. 
Pero éste le intercepta con un ataque de ki que causa una fuerte explosión. Al disiparse el humo, el cuerpo de Yamcha cae inerte al suelo.

– “¡Yamcha!” – grita Gohan.
La número 18 sonríe mientras aún sostiene al pobre Chaoz.

– “Qué frágiles…” – dice mientras aprieta el cuello del pequeño terrícola hasta partirlo.
– “¡Chaoz!” – exclama Gohan.
Krilín intenta gatear hacia Gohan.

– “Vete… Vete de aquí…” – le dice a duras penas Krilín. – “¡Escapa!”
El 17 se acerca a Krilín con la calma típica de los androides y le apunta con su mano.

– “Buen consejo” – dice antes de disparar múltiples ráfagas de ki sobre el terrícola, acabando con su vida.
Gohan es incapaz de moverse. Tiembla frente al miedo y la impotencia de la escena.
Ten Shin Han intenta levantarse y golpear a la número 18 por la espalda, pero su puñetazo no le causa ningún efecto.

– “Patético…” – murmura la androide antes de darse la vuelta y atravesar el abdomen del guerrero de un puñetazo.
– “¡Basta!” – grita Gohan, que aprieta con fuerza sus puños. – “¡Pagaréis por todo esto!”
La número 18 agarra a Ten y lo lanza por los aires, y el número 17 le lanza un ataque de ki para acabar con él.

– “¡He dicho que basta!” – grita Gohan con todas sus fuerzas.
Sus pupilas cambian de color y se tornan verdes durante un instante, su pelo negro se eriza y un aura dorada le envuelve de forma intermitente.
El mestizo se lanza contra los androides, sorprendiendo a la número 18 y golpeándola. La androide impacta contra un edificio, que se derrumba sobre ella. Acto seguido, Son Gohan empieza a descargar una infinita ráfaga de ki contra ella.
El número 17 golpe a Gohan por sorpresa y le lanza contra un coche, pero el mestizo enseguida se levanta y ataca al androide, que esquiva sus ataques.

– “¡Suficiente!” – exclama el 17, que golpea a Gohan primero en la nuca y después en el abdomen, para terminar dándole una patada y alejarle a decenas de metros de distancia, dejando un surco en el asfalto.
La número 18 sale del edificio sin ningún rasguño. Sólo con la ropa algo estropeada.
El número 17 alza su mano hacia Gohan, que a duras penas consigue ponerse en pie.

– “¡Se acabó!” – dice el 17, lanzando una onda de ki contra el mestizo.
– “Lo siento, papá” – murmura Gohan, cerrando los ojos y aceptando su final. – “Son demasiado fuertes…”
En el último instante, otro ataque impacta con el del androide desviándolo y causando una explosión en el cielo.
Gohan y los androides levantan la mirada y en la azotea de un edificio ven a Piccolo, que acaba de llegar.

– “¡Señor Piccolo!” – exclama Gohan, esperanzado ante la llegada de su mentor.
El namekiano se quita la capa y su turbante y desciende, colocándose frente a Gohan, mirando a los androides de forma desafiante.

– “Son muy fuertes” – le dice el mestizo. – “Han matado a…”
– “Aléjate de aquí todo lo que puedas” – le interrumpe Piccolo.
– “¡No puedes enfrentarte a ellos solo!” – responde Gohan. – “Esas cosas han…”
– “¡No nos estorbes!” – le grita Piccolo. – “¡Lárgate de aquí!”
Son Gohan da un paso atrás. Hacía mucho tiempo que no escuchaba a Piccolo hablarle de esa forma y entiende enseguida que debe obedecerle.
Son Gohan sale volando de la zona a toda velocidad y sin mirar atrás.

– “¡Yo me encargo de él!” – dice la número 18, echando a volar tras Gohan.
Pero tras avanzar unos metros, alguien la intercepta y la remite al suelo de una patada.
Vegeta ha llegado.

– “Yo seré tu pareja de baile” – le dice el saiyajín mientras se señala a sí mismo con el pulgar. – “¡HAAAAAAAAA!” – grita transformándose en Súper Saiyajín.
La androide mira extrañada a Vegeta, pues en sus datos no figura su transformación.
Vegeta parece estar pendiente, mirando por el rabillo del ojo, de la huida de Gohan.

Mientras tanto, Piccolo mira al príncipe saiyajín y sonríe al verse en la misma situación. Reconociendo en Vegeta el cambio que la familia Son provocó en él mismo hace mucho tiempo.