OLD MAN GOHAN // Capítulo 27: Pelotón Zulú

OMG // Capítulo 27: Pelotón Zulú
El Número 16 se interpone entre Cell y la Número 18. El robot sabe que evitar la absorción de la androide es vital.
Cell sonríe de forma burlona.

– “Si antes tenías pocas posibilidades de detenerme, ahora no tienes ninguna” – le advierte la criatura. – “Última oportunidad. Apártate.”
Videl se acerca a la Número 18 y la agarra del brazo. 

– “¡Vámonos!” – le dice. – “¡Ahora!”
La androide, algo desconcertada por recibir ayuda de la Sargento, sigue a Videl.
Cell sigue a las chicas con la mirada.

– “No podéis huir de mí” – murmura el insecto.
El Número 16 se abalanza sobre Cell y conecta un puñetazo directo a su cara. La criatura ni se inmuta.

– “Vaya…” – dice Cell en un tono condescendiente. – “Tus puñetazos eran más efectivos antes”.
El Número 16 retrocede, impresionado por el poder de Cell.

– “Veamos cuanto han mejorado los míos” – se burla antes de propinarle un puñetazo al androide, que sale proyectado hacia los restos de la Muscle Tower.
Cell contempla sus manos, asombrado por su propia fuerza.

– “El Doctor Gero hizo un buen trabajo” – murmura. – “Absorber al Número 17 me ha otorgado una fuerza extraordinaria… Me pregunto cuánto aumentará cuando absorba a la Número 18.”
El Número 16 se levanta de entre los escombros, con una parte de su cráneo metálico expuesto.

– “No permitiré que te acerques a la Número 18” – le dice el robot, mientras se desencaja los puños y apunta con los cañones de sus antebrazos a Cell.
El insecto abre sus brazos; convirtiéndose en un blanco fácil para el robot.

– “Aquí me tienes” – se burla la creación de Gero.
El Número 16 dispara su poderoso ataque contra Cell.

– “¡Munición Infernal!” – exclama el robot.
El insecto, que no hace nada para evitar el impacto, sonríe de forma sádica mientras el poderoso ataque se acerca a él.
Videl y la Número 18 llegan hasta el barco, donde Shapner y Suno están apunto de terminar el embarque. Una gigantesca explosión se escucha a lo lejos.

– “¿¡Qué hace ella aquí?!” – pregunta Suno, algo asustada.
– “No podemos dejar que Cell la absorba” – dice Videl.
– “¡No podemos ayudar a esta asesina!” – interviene Senbei.
– “La situación ha cambiado” – responde Shapner, apoyando a la Sargento. – “Debemos evitar que…”
– “Tranquilos” – interviene Videl. – “No vamos a viajar con vosotros.”
– “¿Qué vas a hacer?” – se sorprende Erasa.
– “Cell la busca a ella” – responde la Sargento. – “No podemos poner a todos en peligro. Nosotras huiremos hacia el Sur.”
– “Cell os atrapará en un instante” – les advierte Suno.
El joven Ikose escucha la conversación y da un paso al frente.

– “Iré con vosotras” – dice el soldado.
– “Es muy peligroso” – responde Videl. – “Es mejor que…”
– “¡Somos un equipo!” – la interrumpe Ikose. – “Lo haremos juntos”.
La Sargento se queda sin palabras ante la muestra de madurez de Ikose.

– “El chico tiene razón” – añade Shapner. – “Somos un equipo”.
– “Está bien” – sonríe Videl. – “Suno, Erasa, contactad con mi padre y llevad a Senbei hasta la Capital del Oeste.”
La Coronel asiente.

– “Os deseo mucha suerte, pelotón Zulú” – les dice Suno.
Erasa agacha la cabeza.

– “Videl… yo…” – titubea la analista.
– “Sé que lo hiciste porque creías que era lo correcto” – la interrumpe Videl. – “Cumple la misión. Lleva al Doctor Norimaki hasta la Corporación Cápsula.”
Los ojos de Erasa se llenan de lágrimas al recibir el perdón de Videl.

– “Yo os acompañaré” – dice el Número 8 mientras baja del barco.
– “Hatchan…” – murmura Suno.
– “Lo siento, Suno” – responde el robot. – “Es lo que haría Son Goku”.
Suno sonríe enternecida por las palabras del Número 8 y le abraza con fuerza.

– “Cuídate mucho, Hatchan” – le dice. – “Vuelve sano y salvo”.
El Número 8 la abraza y le acaricia la mejilla.
La Número 18 ha estado escuchando en silencio y comienza a impacientarse.

– “Todo esto es muy bonito, ¡pero estamos perdiendo tiempo!” – les apresura la androide.
Mientras tanto, la banda de Pilaf ha robado un bote salvavidas y se aleja de la zona remando.

– “¿Por qué no hemos subido al barco?” – pregunta Shu, temblando de frío.
– “El Ejército Real ha perdido la Muscle Tower.” – responde Pilaf. – “Si ahora Cell destruye ese barco, quedarán muy mermados… ¡y será mi oportunidad para ser el Rey del Mundo!”
– “¡Qué inteligente, señor Pilaf!” – exclama Mai mientras rema.
En la Muscle Tower, la humareda se disipa y Cell aparece intacto frente al Número 16.

– “No puede ser…” -murmura el androide.
– “Yo también estoy asombrado” – fanfarronea Cell.
Cell apunta al androide con su mano.

– “Mi turno” – dice mientras prepara una esfera de ki.
El androide, impotente ante el abrumador poder de Cell, se abalanza sobre el insecto.

– “¡Maldito seas!” – exclama el robot.
Cell le dispara a bocajarro y el robot sale repelido de nuevo contra los escombros de la torre, que le sepultan.
La criatura sonríe satisfecha.

– “Ahora voy a por ti, Número 18” – murmura.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Gohan destroza la habitación, frustrado por no avanzar como él desearía.

– “¡Mierda! ¡¿Qué estoy haciendo mal?!” – grita furioso. – “¿Por qué no consigo hallar la forma de superar el Súper Saiyajín?”
Tras la rabieta, agotado, se sienta en los escalones de la sala.

– “¿Qué hago mal, papá?” – reflexiona. – “Seguro que tú y Vegeta ya habríais encontrado la forma… Supongo que nunca estaré a vuestra altura.” – añade mientras aprieta firmemente la ampolla de Agua Ultradivina que lleva colgada del cuello.
Cell asciende y observa su alrededor buscando algún rastro de la Número 18.

– “Se ha marchado en esa dirección.” – murmura la criatura antes de partir en su búsqueda.
En un instante, Cell se planta en el muelle, ya vacío. La neblina sólo permite unos escasos metros de visibilidad.

– “Supongo que han huido en alguna embarcación…” – piensa el insecto. – “Podría divertirme buscándolos entre la niebla… O podría simplemente…” – Cell extiende su mano y dispara a discreción en un ángulo horizontal de 120º esperando alcanzar el navío.
Tras esperar unos segundos, y no lograr oír ninguna explosión cercana, el insecto supone que la embarcación debe haberse sumergido. Sus ataques parecen haber fallado y estallado en mitad del mar.

– “Muy inteligente” – sonríe burlonamente Cell. – “Esto va a ser divertido”.
La criatura asciende y avanza hacia el mar.
Mientras tanto, el nuevo pelotón Zulú y la Número 18 huyen hacia el Sur, hacia la Capital del Este.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta Ikose, que ha escuchado las lejanas explosiones.
– “Cell cree que hemos huido en el barco” – dice Videl. – “Maldita sea…”
– “No les encontrará” – la tranquiliza Shapner. – “En estos momentos ya deben haberse sumergido”.
En el navío, la Coronel Suno se encuentra en el puesto de mando.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta la Coronel.
– “Hemos captado varias explosiones en mitad del océano” – le responde un oficial.
Pero de repente, el submarino es sacudido ligeramente.

– “¡Esta explosión ha sido más cercana!” – anuncia el oficial.
La embarcación es sacudida otra vez de forma más brusca.
En la superficie, Cell se encuentra suspendido en el aire, disparando aleatoriamente al océano.

– “Tengo todo el tiempo del mundo” – murmura Cell. – “¡Dispararé hasta que vea salir a flote los restos del navío! Y después buscaré entre ellos a la Número 18…”
El pelotón Zulú oye las explosiones.

– “¡Tenemos que hacer algo!”– exclama Ikose. – “¡No podemos dejarles morir!”
– “¡No podemos hacer nada!” – responde Shapner. – “¡Tenemos que llevar a la Número 18 a un lugar seguro! Ahora, esta es nuestra misión”.
– “¿Y el Proyecto Hope?” – les recuerda Ikose. – “¡El Doctor Norimaki va en ese submarino!”
Videl y Shapner se quedan en silencio, pues se dan cuenta de que por un instante lo habían olvidado.

– “¡Esta cosa ha matado a miles de humanos! ¡A nuestros amigos!” – insiste Ikose.
– “Pero no podemos dejar que Cell la absorba…” – responde la Sargento, en quién el joven soldado ha creado serias dudas sobre el plan.
La Número 18 escucha la discusión en silencio, intentando comprender por qué intentan ayudarle los humanos a los que hasta ahora ha estado matado sin remordimiento. Por primera vez está reflexionando sobre el dolor que ha causado.
La androide se eleva y se dispone a huir sola, pero el Número 8 la detiene agarrándola de una pierna. La Número 18 mira a Hatchan desconcertada.

– “¿Qué haces?” – le dice la androide. – “¡Suéltame!”
– “Ahora formas parte de nuestro pelotón” – responde el Número 8. – “No puedes marcharte por tu cuenta”.
La Número 18 se libera del agarre del Número 8 y vuelve a posarse en el suelo.

– “Yo no soy parte de vuestro estúpido pelotón” – responde la androide, despreciando a los humanos.
– “Muchos se están sacrificando por ti” – insiste el Número 8. – “Como el Número 16”.
– “Yo no os he pedido ayuda” – replica la Número 18. – “No me importa lo que les pase a vuestros amigos”.
Videl se acerca con decisión a la Número 18 hasta situarse frente a ella. De repente, la Sargento le da un guantazo a la androide, ante la sorpresa de todos. 

– “Deja de actuar como una idiota desagradecida” – le dice Videl entre dientes.
La Número 18 se queda estupefacta de que un humano se haya atrevido a desafiarla de esa forma.

– “Mucha gente ha muerto intentando deteneros” – explica la Sargento. – “Y aún así estamos intentando protegerte. Tienes que entender que a ninguno de nosotros nos gusta esto, pero que hay algo más importante en juego”.
La androide se crispa escuchando a Videl y aprieta con rabia su puño. Está apunto de estallar, pero un ruido cercano les interrumpe.

– “La Sargento Videl tiene razón” – dice una voz familiar.
El Número 16, muy dañado, aparece avanzando torpemente entre la neblina.

– “Número 16…” – se sorprende la Número 18.
– “Hay que detener a Cell…” – dice el androide. – “… o la Tierra estará en peligro”.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 26: En busca de la perfección

OMG // Capítulo 26: En busca de la perfección
Cell desciende de la colina y camina hacia el Número 16. El resto de soldados miran aterrados.

– “¿Esa cosa… es Cell?” – titubea un soldado.
– “¡Tenemos que huir!” – exclama otro.
Videl y Shapner observan a la criatura.

– “Maldita sea…” – murmura la Sargento.
Ikose da un paso al frente, apretando su puño con rabia. Ha esperado este momento desde que supo de la muerte de su hermano a manos del insecto.

– “Cell…” – dice entre dientes el joven soldado.
– “No hagas estupideces” – le susurra Shapner. 
El insecto sigue acercándose al Número 16.

– “¿Otro androide de la Red Ribbon?” – dice al ver el logotipo de la Cinta Roja en su pecho. – “No sabía que el Doctor Gero había construido más chatarra biomecánica.”
El 16 analiza a Cell detenidamente.

– “¿Qué quieres?” – le pregunta el androide.
– “Quiero al Número 17 y la Número 18” – responde Cell.
– “¡Quiere absorber a los androides para conseguir la perfección de su cuerpo!” – interrumpe Erasa.
Mientras tanto, el Número 17 sigue intentando levantarse, pero el 16 no levanta el pie de su espalda.
Cell sonríe al escuchar a la analista.

– “Apártate” – le sugiere Cell al androide.
La Número 18 contempla la escena desde una distancia prudente. Preocupada por su hermano, a merced del androide 16, y por su propia vida. Los androides se han visto superados por el Número 16 y ahora también ha llegado Cell al campo de batalla.
Videl se acerca a Suno.

– “¿Nuestro navío sigue amarrado?” – pregunta Videl en voz baja.
– “Sí, sigue aquí” – responde Suno.
– “Que los científicos y la gente que no pueda luchar se dirijan al barco” – dice la Sargento. – “El resto, que se prepare para luchar”.
– “¿Podemos luchar contra eso?” – pregunta Suno, asustada ante el imponente aspecto del insecto.
– “No podemos permitirnos no hacerlo” – responde Shapner, que se une a la conversación. – “Si Cell absorbe a los androides es nuestro fin.”
Cell observa su alrededor.

– “Esperaba encontrarme con Son Gohan…” – murmura el insecto. – “¿Acaso murió en Orange City?”.
– “El hijo de Goku es mío” – responde el Número 16.
– “¡Así que sigue vivo!” – exclama Cell. – “Qué interesante…”
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Son Gohan se esfuerza para superar su límite.

– “Algo más allá de lo que conocemos…” – piensa mientras golpea a un rival imaginario. – “¿A qué se refería papá? ¿Acaso hay algo más allá del Súper Saiyajín?”
Cell empieza a caminar hacia el Número 16.

– “Si no me entregas a los androides… ¡Los tomaré yo mismo!” – exclama al abalanzarse sobre el robot.
El Número 16 agarra a Cell por los cuernos sin apenas retroceder, algo que sorprende al insecto, pero con un movimiento rápido de su cola consigue insertar su aguijón en el cuello del androide. Sin inmutarse, el androide lanza a Cell contra una gigantesca roca cercana.
Cell se levanta sacudiéndose el polvo.

– “Muy interesante” – sonríe la criatura. – “Completamente mecánico… ¡Y eres realmente fuerte!” – le felicita.
– “Según mis cálculos, mi fuerza es superior a la tuya” – responde el Número 16.
El insecto sonríe de forma terrorífica.

– “Entonces… ¡tus cálculos son erróneos!” – responde Cell, envolviéndose en un aura similar a la del Súper Saiyajín.
El Número 17 ha aprovechado el despiste del Número 16 para alejarse reptando y reunirse con su hermana.

– “¡¿Que clase de monstruos son esos dos?!” – exclama el Número 17, agitado, puesto que ha visto la muerte de cerca.
– “No te preocupes” – responde la Número 18. – “Dejaremos que se maten entre ellos”.
– “Deberíais escapar” – les interrumpe la Sargento Videl.
Cell se abalanza sobre el Número 16 y empieza un violento intercambio de golpes.
Videl y el Número 8 se han acercado a los androides, ante las miradas de preocupación y estupor de Shapner y Suno.

– “¿Escapar? ¿Nosotros?” – se burla la Número 18.
– “No hay nada que desee más en esta vida que veros muertos” – responde Videl. – “Pero si lo que dice Gohan es cierto, si Cell os absorbe será el fin”.
Por un instante, los androides ven en los ojos de Videl su lucha interior, obligada a ayudar a sus peores enemigos.

– “Nosotros retrasaremos a Cell cuanto podamos” – añade el Número 8.
– “¡No vamos a huir!” – exclama la Número 18, que apunta a Videl con su mano. – “Es más, ¡os mataré ahora mismo!”
Videl está totalmente indefensa ante la androide. El Número 8 intenta proteger a Videl, abrazándola. Pero el Número 17 interfiere y baja el brazo de su hermana.

– “¿Qué estás haciendo?” – le pregunta la Número 18.
– “Ahora no tiene sentido matarlos” – responde el 17, con un ojo puesto en el enfrentamiento entre el 16 y Cell.
El combate entre el androide y la criatura parece igualado, pero poco a poco Cell va ganando terreno al robot, y su cara, antes inexpresiva, parece mostrar signos de esfuerzo y preocupación.

– “¿Qué ocurre, hombre de hojalata?” – se burla Cell. – “¿Esto no entraba en tus cálculos?”
De repente, el Número 17 y la Número 18 golpean a Cell por la espalda, situación que aprovecha el Número 16 para golpear a la criatura, lanzándola lejos.
Los androides 17 y 18 se colocan a cada lado del Número 16.

– “Gracias” – dice el Número 16.
– “Parecía que necesitabas ayuda” – se burla el Número 17.
– “Pero no olvidamos la paliza que nos has dado antes…” – añade en tono impertinente la Número 18.
– “Lo primero es derrotar a esa cosa” – dice el Número 17. – “Después ya solucionaremos nuestros asuntos”.
– “Me parece una solución lógica” – responde el 16 esbozando una media sonrisa.
– “¿A qué viene esa sonrisita?” – le pregunta la Número 18 molesta.
– “No es nada” – responde el Número 16.
Shapner y Suno dirigen la evacuación. La gente se dirige al navío del Ejército Real.
El Número 8 y Videl contemplan a los androides, unidos para enfrentarse a Cell. Hatchan sonríe de forma similar al Número 16.

– “¿Qué ocurre, Hatchan?” – le pregunta Videl.
– “Los androides” – responde el Número 8. – “No están luchando por diversión”.
– “No te dejes engañar”– responde Videl. – “Siguen siendo los mismos, solo que ahora tienen que luchar para sobrevivir”.
– “¿Y por qué hemos estado luchando nosotros?” – responde el Número 8.
Videl se queda observando a los androides, que por primera vez parece que estén peleando por algo que no es simple diversión.
Los tres androides se abalanzan sobre Cell. El 17 y la 18 atacan primero, combinándose rápidamente para intentar sorprender al insecto, que se defiende sin dificultad. Al apartarse los gemelos, el Número 16 toma el relevo en la ofensiva, consiguiendo asestar algunos golpes. Cell enseguida es rodeado y empieza a sentirse demasiado presionado.

– “Maldita basura mecánica…” – murmura mientras se defiende.
Cell expulsa su ki para hacer retroceder a los androides y después salta por los aires. La criatura sonríe satisfecha al ver que los androides le persiguen y coloca las manos a su cara.

– “¡Cuidado! ¡Cerrad los… !” – exclama Videl, reconociendo la técnica de Cell.
– “¡TAIYO-KEN!” – exclama el insecto.
Una luz brillante inunda el escenario cegando a todos los presentes.
Mientras tanto, Son Gohan sigue su entrenamiento en la sala.

– “No consigo avanzar…” – murmura frustrado. – “Sin duda me estoy haciendo más fuerte, pero no consigo superar el Súper Saiyajín. ¿Qué estoy haciendo mal?”
En la Muscle Tower, los presentes empiezan a recuperar la vista y observan con terror la escena. Cell está apunto de absorber con su cola al Número 17, que lucha inútilmente para liberarse del agarre del insecto. Sólo los pies del androide pueden verse por el orificio de la cola de Cell.
El Número 16, al percatarse de lo sucedido, intenta abalanzarse sobre Cell, pero en ese mismo instante, los pies del Número 17 desaparecen y con unos movimientos de peristalsis, el androide viaja hasta el cuerpo de la criatura, que empieza a brillar con fuerza mientras se rodea de una barrera de ki que repele al androide 16.

– “¡Hermano!” – grita asustada la Número 18 al ver que ha perdido al Número 17.
Videl y sus compañeros observan aterrados lo sucedido.

– “Hemos fracasado…” – murmura Videl.
– “¡Maldita sea!” – se lamenta Shapner.
Erasa y Norimaki contemplan la escena. Ellos son quienes más cerca vieron la victoria al despertar al Número 16.
El cuerpo de Cell empieza a cambiar, sus rasgos faciales se vuelven más humanoides y aumenta su envergadura. 
El Número 16 analiza rápidamente la situación y entiende que debe evitar a toda costa que la Número 18 sea absorbida. 
El robot corre hacia la androide y la agarra del brazo.

– “¡Tienes que huir!” – exclama el Número 16, claramente nervioso. – “¡Yo le retrasaré!”
– “¡Pero yo quiero luch…!” – protesta la androide.
– “¡Ven con nosotros!” – interviene Videl.
Un sonido de pisadas les interrumpe.

– “Nadie va ir a ninguna parte” – dice el nuevo Cell.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 25: Choque de trenes

OMG // Capítulo 25: Choque de trenes
Son Gohan sigue en la Atalaya de Kamisama, intentando ordenar sus pensamientos e ignorante de lo que está ocurriendo en la Muscle Tower.

– “Pensé que viniendo aquí obtendría algún tipo de respuesta.” – se lamenta Gohan.
– “Respuestas…” – murmura Mr. Popo. – “Sin preguntas, no puede haber respuestas.”
– “Ya lo he entendido, no hace falta que se regodee” – responde Gohan, algo mosqueado por la actitud de Popo e incómodo por su inquietante mirada.
En la Muscle Tower, los androides y el Número 16 se analizan los unos a los otros.

– “¿Quién demonios eres tu?” – le pregunta el Número 17 al 16.
– “Soy un androide creado por el Doctor Gero. Igual que vosotros” – responde el robot.
– “¿Y nos atacas?” – pregunta la Número 18.
– “Mi objetivo principal es eliminar a Son Goku” – responde el 16. – “Destruir la Tierra, la naturaleza y los seres vivos que la habitan no está en mi programa… y tampoco en el vuestro”.
– “Hacemos lo que queremos” – responde el Número 17.
– “Supongo que vuestra parte humana es capaz de saltarse ciertos aspectos de vuestro programa principal e ignorar cualquier deducción moral” – reflexiona 16. – “Puede que por eso el Dr. Gero decidiera utilizar humanos en lugar de creaciones puramente mecánicas.”
Norimaki y el resto observan la interacción entre los androides.

– “El número 16 tiene razón” – murmura Senbei. – “Al crear máquinas, éstas realizan sus propias deducciones partiendo de cero, y tanto el Número 8 como el 16 llegaron a las mismas conclusiones.” – explica. – “Pero usando humanos como base, éstos ya tienen unos valores morales previos. Al parecer, Gero consideraba la mente humana más manipulable que la inteligencia artificial…”
Videl se acerca a Erasa y la agarra de la pechera.

– “Vas a tener que responder por esto” – le dice la Sargento con rabia en su mirada.
– “El Alto Mando entenderá mi decisión” – responde Erasa, que pese a sentirse culpable, cree que ha hecho lo correcto.
– “Me importa un carajo lo que diga el Alto Mando” – responde Videl.
La Sargento da un puñetazo a Erasa, que cae al suelo y sangra por la nariz.
Shapner detiene a Videl. 

– “¡Ahora no!” – le dice el teniente mientras la retiene. – “No es el momento”.
Erasa mira a Videl y comprende su sufrimiento.

– “Lo siento, Videl” – dice la analista con lágrimas en los ojos. – “No había otra forma”.
El Número 16 sigue debatiendo con los androides.

– “Rendíos y no tendré que destruiros” – dice el robot.
– “¡Jajajaja!” – ríen los androides.
– “Un hombre de hojalata no va a detenernos” – se burla el 17.
– “Está bien.” – responde el 16. – “Voy a destruiros y después eliminaré al hijo de Goku” – sentencia mientras da un paso al frente.
El Número 8 detiene al 16 agarrándole del brazo.

– “No voy a permitir eso” – le dice Hatchan.
El 16 mira a Hatchan y sonríe de forma inusitadamente tierna.

– “Tu sentimiento es noble” – dice el robot. – “Pero no puedes detenerme.”
En la Atalaya de Kamisama, Gohan sigue meditando.

– “Está bien…” – murmura el mestizo. – “Empecemos por el principio.”
– “Ese es un buen comienzo” – responde Mr. Popo.
– “¿Qué entrenamiento hizo mi padre aquí?” – pregunta Gohan.
– “Poseer la calma del firmamento y moverse más rápido que el rayo” – responde Mr. Popo. – “Esas fueron sus primeras lecciones”. 
– “Supongo que esas lecciones ya las he aprendido…” – se lamenta Gohan. – “Aún así, dudo que con eso lograra derrotar a los androides. ¿Qué mas aprendió?”
– “Entrenó aquí conmigo” – dice Mr. Popo. – “Pero por duro que fuera el entrenamiento, ahora para ti sería pan comido. Superaste a Son Goku hace mucho tiempo”.
– “Puede que sea más fuerte de lo que él fue, pero nunca le he superado” – responde Gohan, reconociendo y lamentando sus debilidades.
De repente, Gohan recuerda unas palabras de su padre en el palacio de Uranai Baba: “Debes triunfar donde yo fracasé”.

– “¡Eso es!” – exclama. – “¿Hay algún entrenamiento o ejercicio que mi padre no fuera capaz de completar?” – pregunta Gohan.
Mr. Popo se queda en silencio, intentando recordarlo.

– “Ahora que lo dices…” – responde el guardián de la atalaya.
En la antigua base de la Red Ribbon, el Número 16 se acerca a los androides.

– “Yo me encargaré de él” – dice el Número 17.
– “Date prisa.” – responde la Número 18. – “Su cara me pone nerviosa”.
El Número 17 se abalanza sobre el 16 y le golpea en la cara. El robot ni parpadea.
Todos se quedan en silencio al ver lo el resultado. Es la primera vez que la fuerza de los androides ha sido superada. El mismo androide 17 se queda sorprendido ante tal suceso.

– “Ya os lo he dicho” – dice el Número 16. – “Mis capacidades os superan”.
El robot agarra el brazo del 17 y le golpea en el abdomen. Acto seguido, le lanza contra la Número 18, que lo esquiva.
El Número 17 se estrella contra un muro y éste se derrumba sobre él.

– “¿Qué clase de monstruo eres?” – titubea la Número 18.
La androide apunta con sus manos al 16, asustada por ver caer a su hermano, y le lanza una ráfaga de ki, que el robot ignora mientras avanza hacia ella. Las esferas de ki estallan contra él y a su alrededor.
El Número 17 se levante de entre los escombros.

– “Maldito bastardo” – murmura enfurecido.
De repente, de entre la humareda, un puño del Número 16 surge volando y avanza rápidamente hacia la Número 18, agarrándola de la cabeza.

– “¡Hermana!” – exclama el 17.
El otro puño aparece igualmente por sorpresa y agarra al Número 17 de la misma forma.
Ambos puños vuelven a los antebrazos del Número 16, que ahora sostiene a ambos androides por la cabeza, uno en cada mano.
En la atalaya, Mr. Popo a llevado a Gohan hasta la puerta de la Sala del Espíritu y el Tiempo.

– “Así que ahí dentro se puede realizar el entrenamiento de un año en un solo día…” – murmura sorprendido Gohan.
– “Eso es.” – responde Mr. Popo. – “Pero las condiciones dentro son extremas. La temperatura cambia de forma brusca, hay poco oxígeno y la gravedad es diez veces superior a la terrestre. Tu padre solo pudo soportarlo durante unos meses.”.
Son Gohan, pese a estar algo preocupado por las exigencias de la sala, entiende que esto es lo que debe hacer.

– “Voy a entrar” – decide el mestizo.
Mr. Popo agacha la cabeza y se coloca frente a Gohan, impidiendo su paso.

– “No estoy seguro de que Kamisama hubiera accedido a esto…” – murmura Mr. Popo. – “Los androides son una creación humana. No son distintos a las guerras en las que Kamisama nunca intervino.”
Son Gohan entiende las dudas de Mr. Popo, pero tiene una promesa que cumplir.

– “Los androides ya no son el problema” – responde Gohan.
Mr. Popo se sorprende al escuchar al mestizo.

– “Cell anda suelto.” – explica Gohan. – “Una criatura que busca absorber a los androides para hacerse más fuerte. Además, otro extraño poder ha aparecido con habilidades mágicas superiores a las de Uranai Baba.”
El guardián de la atalaya mira fijamente al suelo, intentando asimilar toda la información que acaba de escuchar.

– “Aún así…” – reflexiona Mr. Popo. – “No estoy seguro de…”
– “No le estoy pidiendo permiso, Mr. Popo” – le interrumpe Gohan.
El guardián de la atalaya levanta la cabeza y ve que la mirada de Gohan ha cambiado.  En sus ojos puede verse una determinación que le aterroriza y le conmueve a partes iguales.

– “¿Qué te ha pasado, Son Gohan?” – titubea el guardián.
– “Apártese” – le sugiere el mestizo.
El guardián de la atalaya, resignado, permite el paso a Gohan.

– “Está bien” – dice Mr. Popo. – “Puedes pasar”.
Ahora es el mestizo quién agacha la cabeza, sintiéndose culpable por hablar así al guardián.

– “Lo siento, Mr. Popo” – dice Gohan, mientras da un paso al frente hacia la puerta. – “Tengo que entrar”.
– “Recuerda: Si permaneces ahí dentro más de 48 horas, la puerta desaparecerá y quedarás atrapado.” – le advierte el guardián, que ya ha comprendido que no puede detener al mestizo. – “Además, una vez dentro, no sentirás nada de lo que ocurre fuera. Estarás solo.”
– “Solo…” – murmura Gohan de forma melancólica. La soledad es una emoción que el mestizo conoce muy bien. – “Gracias” – responde.
En la Muscle Tower, el Número 16 hace chocar las cabezas de los androides 17 y 18 y después los estampa contra el suelo.
Norimaki y el resto observan el combate.

– “¿Hemos ganado?” – se pregunta el doctor, incrédulo.
El Número 16 deja a los androides en el suelo y desencaja sus puños, apuntando con los cañones de sus antebrazos a los gemelos.
Los cañones acumulan energía y brillan intensamente, pero en el último instante, los androides golpean a la vez al 16 en la barbilla con una patada, haciendo que éste de un paso atrás y que su poderoso ataque salga desviado, destruyendo la Muscle Tower desde la base hasta la cima, partiéndola por la mitad antes de que se derrumbe.
Los androides aprovechan para retroceder y ponerse en guardia.
Algunos soldados han muerto a causa del ataque y el derrumbe.

– “Eso ha estado muy cerca…” – exclama Pilaf que, junto a Shu y Mai, han estado apunto de ser alcanzados por el ataque.
– “Es increíble…” – murmura Shapner asombrado. – “Qué poder tan devastador…”
El Número 17 escupe al suelo humillado y enfadado.

– “No dejaré que un androide anticuado se ría de mí” – murmura el 17.
– “Vamos a enseñarle de qué somos capaces” – responde la Número 18.
– “No podéis ganar.” – les interrumpe el Número 16.
El Número 16 se abalanza sobre los androides. El 16 intenta golpear a la Número 18, que activa su barrera y sale rebotada como una pelota. El 17 agarra al 16 por la espalda, intentando inmovilizarle, pero éste lo agarra y se lo quita de encima sin dificultad, lanzándole contra el suelo.
La Número 18 lanza un potente ataque de ki hacia el robot, pero éste lo repele fácilmente.

Antes de que el 17 se levante, el 16 le pisa la espalda, manteniéndole contra el suelo, boca abajo, y desencaja su puño derecho, apuntando a la cabeza del androide.

– “¡Hermano!” – exclama la Número 18, que asume que es el final del 17.
En ese instante, un ataque se aproxima por la izquierda del Número 16. Éste lo detecta y extiende su mano izquierda, interceptándolo sin problemas.
Sobre una colina cercana, Cell sonríe de forma terrorífica.

– “¿Quién eres tu?” – le pregunta el Número 16 a la criatura.
– “Podría preguntarte lo mismo…” – responde Cell.
En la Atalaya de Kamisama, Gohan ya ha entrado en la sala y observa el vasto horizonte de una sala blanca y vacía que no parece tener fin.

– “Todo es de color blanco…” – murmura el mestizo. – “Me siento más pesado… Y hace mucho calor… Me cuesta respirar.” – piensa el mestizo. – “Esto va a ser más duro de lo que esperaba…” – murmura. – “¡Pero no fracasaré!” – añade mientras se ajusta el cinturón con fuerza.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 24: La noche más larga

OMG // Capítulo 24: La noche más larga
Son Gohan, Karín y Yajirobe se encuentran en el tejado de la torre. El mestizo ya ha encajado el bastón mágico en el agujero de la cima.

– “Mucha suerte, Son Gohan” – le dice el Duende Karín.
– “Dale recuerdos a Mr. Popo” – dice Yajirobe.
– “Gracias por todo” – responde el mestizo. – “Nos veremos pronto”.
Gohan mira al cielo, preparado para partir hacia el palacio de Kamisama.

– “¡Alárgate bastón mágico!” – exclama.
El bastón empieza a alargarse y Gohan, agarrado a él, desaparece en el cielo en un instante.
Yajirobe y Karín se quedan mirando el infinito azul del cielo.

– “¿Crees que lo conseguirá?” – pregunta Yajirobe.
– “Mañana lo sabremos” – responde Karín. – “Le espera un año muy duro”.
Yajirobé mira a Karín confuso por sus palabras.

– “Odio cuando hablas en presagios” – le espeta al felino.
– “¡Pero da emoción a la trama!” – responde Karín enfadado.
En la Muscle Tower, los androides continúan bombardeando sin cesar la barrera protectora.

– “¡Así no es divertido!” – se lamenta la Número 18. – “¡Salid a pelear!”
El Número 17 levanta su mano y prepara una esfera de energía concentrada.

– “¡Apártate, 18!” – le dice a su hermana.
Suno, Shapner, el Número 8 e Ikose observan a los androides.

– “La barrera no va a soportar ese ataque…” – murmura Suno.
Shapner mira su alrededor, desconcertado.

– “¿Dónde está Videl?” – pregunta el teniente.
En el laboratorio, Videl sigue apuntando con su arma al Dr. Normiaki.

– “No me tiente, Doctor” – le advierte la Sargento.
– “Videl, ¡este robot puede ser nuestra salvación!” – interviene Erasa. – “Al menos deberíamos considerarlo. Tenemos que informar al General Silver.”
– “Informaremos al Alto Mando” – responde Videl.
– “¡No hay tiempo!” – insiste Senbei. – “¡Los androides van a acabar con todo!”
En ese momento, Shapner entra en el laboratorio y desenfunda su arma, colocándose junto a Videl.

– “¡¿Qué está pasando aquí?!” – pregunta algo confuso.
– “¡Este robot puede salvarnos!” – responde Norimaki.
– “Y puede que después mate a Son Gohan” – añade Videl.
– “Es sólo una posible interpretación de su programación” – la corrige Erasa.
– “¡Salvar la humanidad es el objetivo principal!” – insiste Senbei.
– “Usted busca venganza” – responde Videl.
Senbei da un paso más hacia el botón de activación.
– “¿Y no la merezco?” – pregunta el Doctor. – “Después de que los androides atacaran las principales ciudades del continente, los recursos en Gengoro empezaron a escasear” – narra Senbei. – “Mi hermana pequeña entró en coma y tuve que encerrar a las gemelas para que no arrasaran con todo. Unos años después, los androides llegaron a la Aldea y aniquilaron a casi todos su habitantes. Mi mujer y mi hijo no sobrevivieron.” – continúa. – “¿Y ahora queréis negarme mi venganza? Lo siento mucho, Sargento, lo siento por el hijo de Goku, pero si su vida es el precio de la salvación… Me parece asequible”.
El Número 17 dispara su poderoso ataque contra la barrera, provocando una gigantesca explosión que la resquebraja hasta causar su estallido.

– “¡La barrera ha caído!” – exclama la Coronel.
El temblor causado por la explosión hace que Videl y Shapner se distraigan y Senbei aprovecha para intentar apretar el botón, pero Erasa le detiene en el último instante, derribándole e inmovilizándole.

– “¡No lo entendéis!” – se resiste Norimaki en el suelo. – “¡Estáis condenando a la humanidad!”
Videl y Shapner levantan al Doctor y lo esposan.

– “¡Llévatelo!” – le dice Videl a Shapner.
El teniente agarra a Senbei por el brazo y sale del laboratorio, mientras el Doctor sigue intentando convencerles de que están poniendo en peligro la supervivencia del planeta.

– “Gracias, Erasa” – le dice Videl, dándose la vuelta para hablar con su amiga. – “Por un momento creí que…”
La analista sigue de pie junto al sarcófago, ensimismada, mirando el botón de activación.

– “¿Erasa?” – le dice Videl, que intuye sus intenciones.
– “Lo siento, Videl” – responde Erasa. – “Nos jugamos demasiado”.
– “¡Erasa! ¡NO!” – exclama Videl mientras intenta alcanzar a su compañera.
Erasa aprieta el botón y el féretro empieza a abrirse con un sonido hidráulico.
Mientras tanto, Son Gohan sigue ascendiendo hacia el Palacio de Kamisama.

– “¡Ahí está!” – exclama al ver la atalaya.
El bastón mágico reduce su velocidad al aproximarse a su destino, y al llegar, se encaja en el orificio de la base de la atalaya.
Son Gohan salta y se agarra a la escalera, por la que sube hasta llegar a la plataforma.

– “¡Increíble!” – exclama contemplando el lugar. – “¡Parece que todo está intacto! ¡Este sitio es precioso!”
– “Muchas gracias” – le responde una voz.
Mr. Popo, que no ha cambiado en absoluto, se acerca a él dándole la bienvenida.

– “¡Mr. Popo!” – exclama Gohan, contento de ver al guardián de la atalaya.
– “Me alegro de verte, Son Gohan” – responde Popo. – “He invertido mis días en seguir cuidando de este lugar y mantenerlo tal y como le gustaba a Kamisama”. – añade con cierta nostalgia. – “¿Qué te trae por aquí?”
– “Vengo a buscar respuestas” – responde el mestizo.
El guardián de la atalaya le mira algo confuso.

– “¿Respuestas?” – le pregunta. – “¿A qué preguntas?”
Son Gohan mira algo sorprendido a Mr. Popo, pues acaba de darse cuenta de que ha llegado hasta aquí sin tener claro lo que ha venido a buscar.
En la Muscle Tower, la barrera ha caído y los androides bombardean la base.

– “¡Respondamos con todo!” – ordena Suno. – “¡Fuego a discreción!”
Los robots de combate tripulados disparan a los androides, que activan sus barreras.

– “¿Verdad que es injusto?” – se burla el Número 17.
Ikose observa detenidamente la situación, buscando una apertura en su defensa.

– “¡Tengo una idea!” – anuncia el joven soldado.
En el laboratorio, el Número 16 se pone en pie por primera vez. Erasa da un paso atrás de forma cautelosa ante la imponente envergadura del robot.

– “¿Qué has hecho, Erasa?” – murmura Videl.
Shapner, que estaba llevando al Doctor al calabozo, vuelve sobre sus pasos después de haber escuchado el alboroto. Al entrar en el laboratorio de nuevo, se queda petrificado al ver al Número 16, que parece estar analizando su entorno.
Norimaki aparta a Shapner y se acerca al robot.

– “Buenos días, Número 16” – le dice Senbei.
El robot le mira de forma inexpresiva y permanece callado.

– “Estás en la Muscle Tower” – continúa el Doctor.
El Número 16 mira al científico y a todos los que le rodean, analizándoles.

– “No sois personal de la Red Ribbon” – dice el robot.
– “La Red Ribbon ha desaparecido” – responde Normiaki. – “Los androides Número 17 y Número 18, creados por el Doctor Gero, fueron despertados y se dedican a destruir todo lo que encuentran a su paso”.
– “¿Dónde está Son Goku?” – pregunta el Número 16, ignorando la narración de Senbei.
– “Son Goku murió debido a un problema cardíaco hace muchos años” – responde el Doctor.
– “¿Y por qué me habéis despertado?” – pregunta el robot.
– “¡Los androides están destruyendo la Tierra!” – interviene Erasa. – “¡Han matado a mucha gente!”
– “Mi misión es matar a Son Goku” – insiste el Número 16.
– “Tiene un hijo” – le revela Senbei.
En la superficie, Ikose agarra el cañón de energía que antes empuñaba Shapner y lo vuelve a convertir en una cápsula. Después, se acerca al Número 8.

– “¡Lánzame por encima de ellos!” – le dice el joven soldado al gigantón.
– “Pero…” – duda Hatchan.
– “¡Vamos!” – insiste Ikose.
El Número 8 agarra al soldado boca abajo y, tras cargarlo sobre su espalda, lo lanza de cabeza hacia los androides, que siguen protegiéndose de los ataques de los robots de combate con sus barreras.
Ikose pasa entre ambos androides, que se sorprenden al ver al chico volar por los aires.

– “¿Pero qué demonios…?” – murmura el Número 17.
El soldado, al sobrevolar a los androides, activa la cápsula y se genera el cañón de energía.

– “Sus barreras están centradas en detener todo ese fuego delante de ellos…” – piensa Ikose. – “¡Pero por detrás deberían ser vulnerables!”
Ikose dispara el cañón hacia el Número 17. La energía choca contra la barrera protectora del androide, que se resquebraja y estalla en un instante. El cañonazo impacta contra él y lo derriba.
Todos se sorprenden de que el plan haya funcionado.

– “¡Bien hecho, chico!” – exclama Suno.
El Número 8 amortigua la caída de Ikose, mientras la Número 18 desciende junto a su hermano, que vuelve a levantarse.

– “¡Ya estoy harto de juegos!” – dice el Número 17 enfadado.
Hatchan se interpone entre Ikose y el androide.

– “No dejaré que hagáis daño a mis amigos” – insiste el Número 8. – “Son Goku me enseñó que los amigos son lo más importante. No dejaré que les toquéis. Son Goku…”
El Número 17 parece aún más crispado e interrumpe a Hatchan.

– “¡Deja de decir ese nombre!” – exclama el 17. – “¡Muere con ellos!” – dice abalanzándose sobre el Número 8.
De repente, un puño volador golpea al androide y lo lanza contra una tanqueta.
El Número 16 aparece en escena.

– “Número 17 y Número 18” – les dice. – “Habéis excedido vuestro programa. Vuestra existencia es peligrosa para la Tierra. Os pido que os detengáis”.
Junto al Número 16, Videl, Shapner, Erasa y Senbei observan los acontecimientos.

– “Gracias, Número 16” – le dice Norimaki.
– “Me encargaré de ellos. Mis capacidades sobrepasan las suyas” – responde el robot. – “Pero después, me revelaréis el paradero del hijo de Goku”.