OLD MAN GOHAN // Capítulo 31: La ira de Gohan

OMG // Capítulo 31: La ira de Gohan
Cell sonríe al haber descubierto lo que motiva a Son Gohan.

– “¿Crees que puedes intimidarme con una rabieta?” – se burla el insecto. – “Eres el último guerrero con vida, así que te necesito para tener un buen combate. Quiero poner a prueba mi nuevo cuerpo, pero de momento sólo has sido una decepción”.
Son Gohan se pone en guardia.

– “Déjate de cháchara” – le dice Gohan.
Cell, sin perder su maléfica sonrisa, ataca a Gohan y le asesta varios golpes antes de darle una patada que lo aleja varios metros.

– “Quiero que te enfades” – le dice Cell. – “¡Muéstrame hasta dónde puede llegar tu poder!”
Gohan se levanta y vuelve a ponerse en guardia, pero antes de que pueda reaccionar, Cell se le echa encima y vuelve a propinarle una paliza antes de empujarle con una onda de ki.
Pero Gohan, dispuesto a aguantar y fiel a su palabra, se levanta de nuevo. 
Cell alza su mano y apunta con su dedo índice a Son Gohan, que enseguida reconoce la técnica de Freezer.
La criatura dispara centenares de rayos hacia el mestizo, que nada puede hacer para evitarlos. Los impactos no cesan y Gohan sufre una terrible tortura.

– “¡Vamos! ¡Enfádate!” – le grita Cell. – “¡Muéstrame tu poder oculto!”
Los demás observan aterrados la escena. Algunos apartan la mirada, porque no soportan ver a Gohan sufrir de esta horrible forma.

– “¡NO!” – grita Videl. – “¡Son Gohan!”
Tras unos interminables 30 segundos de tortura, Cell se detiene y Gohan cae al suelo de rodillas, abatido.

– “Parece que esto no funciona…” – murmura el insecto decepcionado. – “Creo que tendré que cambiar de método.” – sonríe.
El insecto, sin apartar la mirada de Gohan, apunta con su dedo hacia donde se encuentran los amigos del mestizo.
Gohan contempla aterrorizado la acción de Cell.

– “¡No!” – exclama el mestizo, que intenta ponerse en pie, pero le fallan las fuerzas.
– “¡Cuidado!” –  exclama Yajirobe mientras se lanza cuerpo a Tierra y el resto de espectadores lo imitan.
Cell sonríe y dispara su rayo mortal.
Videl se ha quedado petrificada y el ataque va directo hacia ella, pero en el último instante, Shapner la empuja y se interpone en la trayectoria del disparo.
Shapner cae al suelo con el pecho perforado cerca de su hombro derecho.
Videl se apresura a levantarse para asistir a su amigo.

– “¡No! ¡Shapner!” – exclama la Sargento con lágrimas en los ojos.
– “¡Teniente!” – grita Ikose.
Son Gohan se siente impotente ante tal escena.

– “Maldito bastardo…” – murmura Gohan, mientras su cabello se eriza un poco más.
Cell sonríe satisfecho y burlándose del mestizo.

– “¿Le he dado a ese?” – se pregunta. – “Vaya. Eso me pasa por disparar sin mirar.”
Videl se arrodilla junto a Shapner y acomoda la cabeza del teniente en su regazo.

– “Shapner…” – susurra Videl.
– “Lo siento, Sargento” – responde el teniente con un débil hilo de voz.
– “Aguanta, Shapner…” – murmura llorando Videl. – “Por favor…”
Gohan se abalanza sobre Cell, pero éste le esquiva, dejándole pasar de largo, y lo agarra de su camiseta, proyectándolo con un movimiento de judo y estampándole contra el suelo.
Ikose contempla la escena paralizado, viendo desangrarse al teniente, que tanto apoyo le ha dado durante la misión.

– “¡Maldito seas, Cell!” – grita el joven soldado a pleno pulmón, al ver que Cell ha atacado a otra persona que le importa, después de haber asesinado a su hermano.
Ikose arrebata la espada a Yajirobe y corre hacia Cell.

– “¡No seas estúpido!” – le advierte el samurái.
– “¡Voy a matarte!” – grita desesperado.
– “Ikose…” – murmura Shapner, sin fuerzas.
– “¡No lo hagas!” – grita Suno, que se dispone a perseguirle, pero la detiene el Número 8.
Gohan intenta levantarse, pero tras dos pasos vuelve a caer de rodillas.

– “¡Ikose! ¡No!” – exclama el mestizo.
Upa corre hacia Ikose para intentar detenerle.
Ikose llega hasta Cell y alza su espada, pero el insecto le agarra del cuello y le levanta.

– “Un chico valiente…” – murmura el insecto.
Upa se abalanza sobre Cell, pero éste le repele de un puñetazo, dejándole inconsciente.
Ikose patalea inútilmente, intentando liberarse del agarre del insecto, mientras pierde fuerzas por la falta de oxígeno.

– “¡Suéltale, Cell!” – exclama Gohan desesperado. – “¡Yo soy tu contrincante!”
Cell mira a Son Gohan y sonríe de nuevo.

– “¿Tú? ¿Mi contrincante?” – se burla el insecto. – “Demuéstramelo” – susurra mientras aprieta su mano hasta partirle el cuello al chico.
Un puñal se clava en el corazón de Son Gohan, que se queda boquiabierto y sin palabras, temblando de ira y miedo, y sintiendo que ha fracasado una vez más.
Cell mira a Gohan decepcionado.

– “¿Nada?” – le pregunta al mestizo, antes de arrojar el cuerpo de Ikose hacia donde está Videl. – “¿Ni siquiera vas a enfadarte por el chico?”
El cuerpo de Ikose tiembla mientras el joven soldado, desnucado, lucha por respirar.
Gohan sigue inmóvil, mirando como el cuerpo de Ikose cae al suelo.

– “Supongo que este era tu límite después de todo…” – suspira Cell. – “Una pena.”
Cell levanta su mano y apunta a Gohan.

– “Si es así, ya no me sirves” – dice mientras prepara una esfera de ki. – “Reúnete con tu padre” – dice antes de disparar.
El mestizo agacha la cabeza, aceptando su final.

– “Lo siento” – llora Gohan. – “Os he fallado”.
Pero en el último momento, algo se interpone en la trayectoria del ataque, protegiendo a Gohan de la explosión.

En unos segundos, la humareda se disipa y revela que el Número 8, de pie ante Gohan y con los brazos abiertos, ha protegido a Son Gohan.


Dibujado por Torrijos

– “¡Hatchan!” – grita Suno.
Durante un instante, Gohan recuerda a Piccolo en esa misma situación, cuando le protegió del ataque de Nappa siendo él sólo un niño, y se siente tan vulnerable como en esa época.
El androide, humeante, cae de rodillas.

– “¡Vaya!” – se burla Cell. – “Ya me había olvidado de esa chatarra”.
Gohan, confuso, observa al robot. Hatchan sonríe de forma tierna.

– “¿Por qué?” – titubea Gohan, que no conoce al androide.
– “Se lo debo… a Son Goku…” – responde el Número 8.
Son Gohan abre los ojos como platos al escuchar el nombre de su padre.

– “Tú puedes acabar con esto. Eres el hijo de Goku.” – dice el androide. – “Protege a Suno y a los demás por mí” – suspira antes de que sus ojos se queden en blanco y caiga al suelo sin vida.
Gohan, sin palabras, se levanta y observa a su alrededor un instante. Siente que todo se mueve a cámara lenta. Suno llora la muerte de Hatchan e intenta ir a socorrerle mientras Yajirobe la retiene. Upa está inconsciente en el suelo. Satán, pese a estar malherido, tapona la herida de Shapner. Videl sostiene al joven Ikose.
Cell sonríe y vuelve a levantar su mano hacia Gohan.

– “Qué desperdicio de piezas” – se burla el insecto.
En ese momento, algo se rompe en el interior de Gohan. Cell puede sentirlo. Cientos de horribles escenas pasan a toda velocidad por la mente del mestizo. Puede sentir a la vez todas las muertes de sus seres queridos y todo el sufrimiento de estos años tan duros.

– “¡¡HAAAAAAAA!!” – un grito desgarrador inunda el lugar.

Dibujado por Torrijos
El poder de Gohan estalla y provoca una fuerte corriente de aire que desestabiliza al mismísimo Cell, que atiende incrédulo a la escena.
Todos observan a Gohan asombrados.

– “Son Gohan…” – murmura Videl.

Son Gohan ha cambiado. Su cabello ha crecido y se ha erizado más, dejando un solo mechón de pelo frente a su rostro. Decenas de rayos chasquean alrededor del mestizo. Su mirada, triste y enfadada, se clava en Cell, mientras el mestizo llora sus últimas lágrimas.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 30: La trampa de Cell

OMG // Capítulo 30: La trampa de Cell
Yajirobe mira al mestizo de pies a cabeza, y por un instante cree ver a Son Goku.
Cell mira a Gohan sorprendido.

– “Son Gohan…” – murmura el insecto. – “¿Esta era vuestra gran esperanza?” – se burla Cell. – “¿El hijo fracasado de Goku?”
Son Gohan observa su alrededor, ignorando a la creación de Gero, y ve el cuerpo de su abuelo en el suelo, junto a Videl.

– “He vuelto a llegar tarde…” – murmura Gohan entristecido.
– “Lo siento, Son Gohan” – responde Videl.
El cuerpo de Gohan se envuelve con el aura de Súper Saiyajín.
Videl se levanta y se acerca al mestizo.

– “Cell ha absorbido al Número 17” – explica Videl.
– “Su fuerza se ha incrementado exponencialmente” – verifica Gohan mientras analiza al insecto.
– “Su poder es abrumador” – añade Shapner, mientras se acerca al mestizo.
– “Mi fuerza es superior” – responde el mestizo, tajante y muy seguro de sí mismo.
Todos se quedan mudos al escuchar a Son Gohan.
El mestizo mira a la Número 18 de reojo.

– “Me ocuparé de ti más tarde” – la advierte.
Gohan empieza a caminar hacia Cell, que también avanza hacia el saiyajín.
Los demás observan preocupados el duelo.

– “¿Es que ha perdido la cabeza?” – se pregunta la Número 18. – “¿Es que no se da cuenta de lo fuerte que es Cell?”
Cell y Gohan se quedan de pie uno frente al otro.

– “Te veo algo cambiado, Son Gohan” – sonríe Cell.
– “Tú también has cambiado” – responde el mestizo.
– “¿Has venido a poner a prueba mi nueva forma?” – le pregunta Cell.
– “Hablas demasiado” – responde Gohan.
Cell levanta su puño para asestar un golpe a Gohan, pero antes de que pueda hacerlo, el mestizo entierra su puño en el abdomen del insecto, que se queda sorprendido ante la velocidad del saiyajín.
Gohan salta y le da una patada en la cara a Cell, lanzándole hacia el mar, en el que rebota varias veces antes de recuperar la estabilidad en el aire.
Los presentes se quedan con la boca abierta al ver el poder de Gohan.

– “Increíble…” – murmura la Número 18.
– “¡Lo sabía!” – exclama Videl emocionada.
– “¿Qué clase de entrenamiento ha hecho?” – se pregunta Shapner.
– “Hacía mucho tiempo que no veía esos trucos…” – murmura Satán con una sonrisa.
– “¡Son Gohan es fantástico!” – exclama Ikose.
Yajirobe, apoyado en Upa, se acerca a los supervivientes del pelotón Zulú. También se acercan el Número 8 y Suno.

– “Los saiyajín son así” – explica Yajirobe. – “No conocen el significado de la palabra “límite””.
Cell, frustrado, se pasa el dorso de su mano por los labios y se da cuenta de que está sangrando. La ira le embarga durante un instante, pero respira hondo e intenta calmarse.

– “Me has cogido desprevenido” – sonríe. – “No volverá a ocurrir”.
El insecto se abalanza sobre Gohan a toda velocidad, pero el mestizo le esquiva fácilmente. Cell insiste en sus ataques, pero ninguno acierta. Finalmente, Gohan le da una patada en la barbilla y Cell cae de espaldas al suelo.

– “Puedes sentir mi ki” – le dice Gohan. – “Deberías saber que mi fuerza te supera ampliamente.”
– “Maldita sea…” – murmura Cell mientras se levanta. – “¿Qué clase de entrenamiento has hecho?”
– “Al ver que habías absorbido al androide 17 pensé que al menos podría divertirme” – le dice Gohan. – “Pero eres una decepción”.
Gohan se pone en guardia.

– “Acabemos con esto” – dice el mestizo.
– “Maldición…” – titubea Cell. – “Si tuviera la perfección de mi cuerpo… ¡haría que te tragaras tus palabras!”
Gohan ataca a Cell y le golpea una y otra vez. El insecto no consigue defenderse.
Cell cae de rodillas y escupe sangre.

– “No puede ser…” – murmura Cell. – “Si hubieras llegado unos segundos más tarde… ¡habría absorbido a la Número 18 y te daría una paliza!”
Son Gohan le mira con desprecio, pero de repente esboza una pícara sonrisa.

– “¿De verdad lo crees?” – le pregunta el mestizo.
Cell levanta su mirada, observa a Gohan, y sonríe al percibir su interés por un reto.

– “No lo dudes” – responde Cell. – “¡Te aplastaría como a un insecto!”
– “Interesante…” – murmura Gohan mientras mira a la androide 18.
Los demás contemplan la escena.

– “¿De qué estarán hablando?” – se pregunta Shapner.
– “Está mirando hacia aquí…” – dice Yajirobe.
– “No estará pensando en…” – se asusta Videl.
– “¡Mátale ya!” – exclama Ikose, que quiere ver morir a la criatura que mató a su hermano.
La Número 18 ve la expresión confiada en la cara de Cell y da un paso atrás, temiéndose lo peor.
Gohan se cruza de brazos.

– “Tienes 30 segundos” – le dice al insecto. – “Después, con perfección o sin ella, te eliminaré”.
Cell sonríe y se levanta.

– “¿No vas a arrepentirte?” – se burla el insecto.
Gohan le ignora.

– “29… 28…” – empieza a contar.
Cell, desesperado pero contento ante su oportunidad, echa a volar hacia la androide.
Todos se asustan al ver a Cell acercarse.

– “¡Viene hacia aquí!” – exclama Shapner.
La Número 18 intenta huir volando, pero Cell la adelanta en un instante.

– “Es el momento de cumplir tu función” – le dice Cell mientras prepara su cola.
Videl mira a Gohan enfadada y decepcionada.

– “¡¿Qué está ocurriendo, Son Gohan?!” – le pregunta con la voz rota. – “¡¿Por qué le permites conseguir la perfección?!”
– “Acabaré con él” – responde Gohan. – “Pero antes, la androide merece sentir el miedo que los demás hemos sentido hasta hoy”.
– “¡La Número 18 está de nuestro lado!” – interviene Shapner.
Gohan parece confundido al oír a su amigo.

– “¡No dejes que la absorba!” – insiste Videl.
Mientras tanto, el Número 8, que a duras penas se mantiene en pie, agarra una roca del suelo y la lanza contra Cell, que ni se inmuta por el impacto. El insecto ya ha empezado a absorber a la androide, que patalea inútilmente por su vida.

– “¿Esa chatarra aún camina?” – se burla Cell al ver al Número 8 en un estado deplorable.
Los movimientos de peristalsis de la cola de Cell empiezan a desplazar a la Número 18 hacia su cuerpo.

– “Sí…” – murmura Cell. – “La perfección…”
Videl sigue increpando a Gohan.

– “¡Haz algo!” – le insiste.
Gohan, lleno de dudas por las palabras de sus amigos y contrariado por sus propios sentimientos, sale volando tras Cell.

– “¡Maldita sea!” – exclama el mestizo.
Pero Cell ya ha absorbido a la Número 18 y su cuerpo brilla intensamente mientras se cubre con una barrera y sonríe de forma macabra.
Gohan se detiene al ver que ha llegado tarde.
En la Torre de Karín, el duende percibe asustado como se incrementa el poder de Cell.

– “¿Qué ha ocurrido?” – se pregunta. – “¿Acaso Gohan ha fracasado?”
El cuerpo de Cell empieza a cambiar. Su cola se acorta hasta desaparecer, su cuerpo se vuelve más estilizado y le crecerle unas alas negras de insecto. Finalmente, la barrera que le rodea estalla en una explosión de luz y energía.
Todos contemplan a Cell y su cuerpo perfecto.

– “Ha encogido…” – murmura Suno.
– “¿Es este el cuerpo perfecto del que hablaba?” – se pregunta Ikose.
La criatura ignora a los presentes y se mira las manos, abriendo y cerrando las puños. Seguidamente, da unos puñetazos al aire y sonríe satisfecho.
Son Gohan, pese a todo, sonríe.

– “¿Ya has terminado?” – le provoca Gohan.
– “¿Te he hecho esperar mucho?” – responde Cell. – “¿Qué te parece mi nueva forma?”
Gohan desciende hasta el suelo y Cell le acompaña.

– “Ahora ya no tienes excusa” – le dice Gohan.
– “Ya han pasado los 30 segundos” – le recuerda Cell. – “¿Se supone que ahora vas a eliminarme?”
– “Veamos de qué eres capaz ahora que has conseguido tu tan deseada perfección” – dice Gohan mientras se envuelve con el aura del Súper Saiyajín y se pone en guardia.
– “Espero no decepcionarte” – sonríe Cell, que también se pone en guardia.
Los demás asisten preocupados a la escena.

– “¿Crees que Gohan va a ganar?” – le pregunta Shapner a Videl.
– “Más nos vale…” – responde la Sargento.
– “Hijo de Goku y entrenado por Vegeta…” – murmura Yajirobe. – “No podía ser de otra manera… ¡Maldito orgullo saiyajín!” –  se lamenta al recordar las ocasiones en las que Goku y Vegeta han puesto en peligro la Tierra por afrontar un reto.
Gohan y Cell se abalanzan el uno contra el otro y empieza un violento intercambio de golpes. El duelo parece muy igualado, pero Gohan parece frustrarse cada vez más mientras Cell mantiene una confiada sonrisa en su cara. Tras un choque, ambos recuperan la distancia.

– “No está nada mal…” – murmura Cell.
– “No estás luchando en serio, ¿¡verdad!?” – le recrimina Gohan.
– “Te has dado cuenta” – se burla Cell. – “Sólo estaba poniendo a prueba mi nueva fuerza”.
– “Está bien…” – responde Gohan. – “¡Pues luchemos en serio!” – exclama el mestizo mientras su aura aumenta y una fuerte corriente de aire barre el lugar.
– “¿Aún te estabas conteniendo?” – se sorprende gratamente Cell. – “¡Bien! ¡Enséñame todo tu poder!”
Gohan se abalanza sobre Cell e intenta golpearle en múltiples ocasiones, pero éste se defiende de todos sus ataques. Tras unos instantes, Gohan se detiene y retrocede.

– “Pensé que ibas a atacarme con todo tu poder…” – le dice Cell. – “¿O acaso esto es todo lo que puedes hacer?” – se burla el insecto. 
– “¿¡Crees que esto es un juego!?” – se frustra el mestizo.
– “Orgullosos saiyajín…” – sonríe Cell.
Todos contemplan aterrorizados el combate.

– “No puede ser…” – murmura Shapner. – “¿El poder de Cell supera a Gohan?”
– “Tendría que haber acabado con Cell cuando tuvo la oportunidad” – refunfuña Ikose entre dientes, frustrado y enfadado, mientras aprieta con rabia sus puños.
– “Se ha confiado y nos ha condenado” – murmura Satán.
– “Son Gohan… ¿por qué?” – murmura Videl decepcionada.
Cell aprieta sus puños.

– “Antes de matarte, voy a hacerte un regalo” – le dice Cell a Gohan. – “Voy a mostrarte el poder de la perfección.”
Son Gohan mira nervioso al insecto.

– “¡HAAAAA!” – exclama Cell mientras su poder aumenta, causando una explosión de luz y energía y provocando un fuerte temblor en la Tierra que hace que algunos de los allí presentes caigan al suelo.
Son Gohan empieza a temblar al sentir el poder de Cell.

– “No… No puede ser…” – titubea el mestizo.
– “¿Qué te parece?” – le pregunta Cell. – “¿Sigues tan confiado como antes?”
La sensación de fracaso vuelve a la mente de Gohan. Otra vez ha vuelto a fallar a todos los que confiaban en él. Por su culpa la Tierra está condenada.
Cell sonríe de forma maléfica.

– “Sé lo que piensas.” – le dice al mestizo. – “Te culpas por haberme dejado conseguir la perfección. La arrogancia de los saiyajín… Te entiendo. Yo también la poseo.” – continúa Cell. – “El deseo de un reto mayor. La emoción de un buen combate. Si te sirve de consuelo, te confieso que incluso yo mismo tuve dudas sobre si podría vencerte absorbiendo a la Número 18”.
Son Gohan vuelve a ponerse en guardia e intenta calmarse.

– “No puedo perder…” – murmura el mestizo. – “Se lo he prometido a mi padre”.
Cell sonríe al ver que el combate va a continuar.

– “Eres un fracaso, Son Gohan. Todos lo que se acercan a ti acaban muertos.” – le dice el insecto. – “Tu padre, Piccolo, Vegeta, Krilín, Yamcha, Ten Shin Han, Chaoz, tu abuelo… Incluso has aniquilado varias aldeas de bandidos con tus propias manos”.
Videl y los demás sufren por Gohan, mientras el mestizo agacha la mirada avergonzado, pues sabe que Cell tiene razón.

– “No eres el salvador de la Tierra” – le recrimina Cell. – “No eres distinto a mí, a los androides, o a esos bandidos que mataste. Me pregunto… ¿qué opinaría Trunks del monstruo en que te has convertido?”
Gohan clava su mirada en Cell al escuchar el nombre de su amigo.

– “Dime, ¿qué dijo Bulma cuando supo que dejaste morir a su hijo?” – le provoca el lagarto.
Gohan aprieta sus puños con fuerza y chasquea sus dientes. Su pelo se eriza un poco más. En un abrir y cerrar de ojos, el mestizo se planta frente a Cell y le propina un puñetazo en la cara, haciendo que el insecto caiga de espaldas al suelo.
Todos quedan sin palabras al ver que Gohan ha tumbado al Cell.
El insecto, sorprendido, ríe al ver el aumento de fuerza espontáneo del mestizo.

– “¡Jajaja! ¡Qué interesante!” – dice mientras se pone en pie. – “Así que la rabia es lo que te motiva…”
– “Te he dicho…” – responde Gohan con ira en su mirada. – “… que no puedo perder”

OLD MAN GOHAN // Capítulo 29: Ain’t no grave

OMG // Capítulo 29: Ain’t no grave
Cell se arranca la lanza y se regenera.

– “Ilusos…” – murmura con sonrisa burlona. – “Supongo que habéis venido a morir”.
La Número 18 sigue mirando incrédula a su alrededor.
En la colina, Videl le pide el walkie-talkie a su padre.

– “¡A todas las unidades!” – anuncia la Sargento. – “¡Nuestra prioridad es evitar que Cell se acerque a la androide Número 18! ¡Repito! ¡No podemos dejar que Cell absorba a la androide!”
– “¿Así que ahora protegemos a la androide?” – se extraña Satán.
– “Nuestras prioridades han cambiado, General” – responde Shapner.
– “Este mundo es de locos” – suspira Satán.
– “¡Adelante!” – exclama la Sargento.
El Ejército se abalanza sobre Cell, que los mira con aires de superioridad.

– “Idiotas” – murmura mientras con un gesto de su mano provoca una fuerte ráfaga de viento que levanta del suelo tanques, robots y soldados como si nada y les repele.
El Número 8 resiste la corriente y protege a Videl y Satán, mientras el Rey Gyuma clava su hacha en el suelo para aguantar, cubriendo a Pocawatha.

– “¡YAAHH!” – exclama Yajirobe mientras salta sobre el insecto espada en alto.
– “¡No estorbes!” – exclama Cell golpeándole con el dorso de su mano, como quien espanta una molesta mosca, y lanzándole al agua.
Upa aprovecha para saltar sobre la espalda de Cell.

– “¡Largo de aquí!” – le dice Cell, que le agarra, se lo quita de encima fácilmente y le lanza lejos.
Los piratas y los soldados supervivientes del naufragio ya han desembarcado.

– “¡Erasa! Tú y estos soldados dirigíos a la Capital del Este con Norimaki” – dice Suno. – “El General Silver os espera y os escoltará hasta la Capital del Oeste”.
– “¡Sí, Coronel!” – responde Erasa.
Punta y Bacterian encabezan el ataque.

– “¡Adelante, piratas!” – exclama Bacterian.
Los hombres de Punta y Bacterian cargan contra Cell, que les apunta con su mano.

– “Escoria” – murmura mientras prepara una bola de ki.
La Número 18 observa la escena desconcertada.

– “¿Es que no se dan cuenta de que no tienen ninguna posibilidad?” – piensa la androide.
Cell dispara, y cientos de piratas saltan por los aires.

– “¡No os rindáis!” – exclama Punta. – “¡Por el Guerrero Dorado!”
Los piratas siguen avanzando hacia el insecto, que vuelve a preparar otro  ataque.
La Número 18 sigue sin reaccionar.

– “¿Por qué no huyen?” – se pregunta.
En ese instante, el hacha de Gyuma se clava en el brazo de Cell y su ataque se disipa.

– “¿Aún seguís vivos?” – les pregunta Cell al ver que es el Rey quien se la ha lanzado.
Al darse la vuelta, el Número 8 se encuentra sobre él y le asesta un puñetazo en la cara, que no le causa ningún efecto.

– “Ridículo” – se burla Cell, que se prepara para golpear al robot.
En ese momento, la espada de Yajirobe atraviesa a Cell por la espalda y éste se gira y ve que el samurái la ha lanzado desde lejos.

– “¡Ya estoy harto!” – grita furioso el insecto, emitiendo una fuerte onda expansiva de ki que los repele a todos a su alrededor.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Gohan sigue retorciéndose de dolor.
Han pasado semanas desde que la aldea perdió contacto con Lunch y los hombres que volvían de la Capital del Este.
Gohan se encuentra en su hogar, vacío sin Lunch, bebiendo de una botella medio vacía de alcohol destilado, tosiendo y poniendo mala cara después de cada trago.
De repente, alguien abre su puerta de par en par.

– “¡Hemos localizado el paradero de los Hijos de Orin!” – exclama Johnny.
– “¡Muéstramelo!” – exclama Gohan, que se pone en pie de un salto.
Johnny, junto a Pocawatha y la tortuga Umigame, le enseña la localización de una gruta en las montañas donde, supuestamente, se ocultan los bandidos que raptaron a Lunch.

– “¡Voy a buscarla!” – dice Gohan mientras corre hacia la calle y sale volando a toda velocidad.
– “¡Gohan! ¡Espera!” – exclama Johnny.
Pero Gohan no atiende a razones.
En el campo de batalla, los cazas bombardean a Cell.
La Número 18 se dirige a Videl.

– “¿Por qué habéis vuelto?” – les increpa la androide.
– “El Número 8 ya te lo dijo. Ahora eres parte de nuestro pelotón” – responde la Sargento. – “No te dejaremos atrás”.
La Número 18 se sorprende ante las palabras de Videl.
Tras el bombardeo, Cell sigue en pie.

– “No lograréis nada con ataques como…” – dice Cell.
Pero un ataque de ki le sorprende por la espalda y le hace hincar la rodilla. El insecto mira su lugar de procedencia y ve que ha sido la Número 18 quien le ha atacado.

– “Espero que tengáis un plan…” – susurra la androide a sus compañeros.
– “Hay que resistir hasta que llegue Son Gohan” – responde Videl.
La androide se sorprende de que tengan tantas esperanzas puestas en el mestizo.

– “¿Son Gohan?” – se extraña. – “¿Ese es vuestro plan? ¡Ni siquiera puede conmigo o con el Número 17!”
– “Mujer de poca fe…” – la interrumpe Shapner con una sonrisa nerviosa.
– “Confía en el hijo de Goku” – le dice sonriente el Hatchan.
Suno se acerca al Número 8.

– “¡Hatchan!” – exclama mientras le abraza.
Cell se ha cansado de tantas interrupciones y se eleva, mientras derriba los cazas que pasan a su alrededor.
El insecto levanta su brazo apuntando al cielo y prepara una esfera de ki como la que preparó antes de ser interrumpido por el Número 16. Es pequeña, pero de repente crece y se vuelve gigantesca.

– “¡Desapareced!” – exclama al lanzar el ataque.
Todos miran el gigantesco y cegador ataque acercarse hacia la Tierra

– “No puede ser…” – murmura Shapner.
– “No podemos sobrevivir a esto” – dice Suno, que cierra los ojos y abraza al Número 8.
Videl cierra los ojos con fuerza, sintiéndose impotente.

– “Son Gohan…” – murmura mientras sus ojos se llenan de lágrimas.
De repente, Videl nota que algo se ha situado frente a ella, y al abrir los ojos ve que es su padre que la está protegiendo.
Videl se queda sin voz, intenta gritar, pero no puede. Su padre la abraza con fuerza y sonríe.
En el último instante, Gyuma se coloca delante de ellos y les protege entre sus brazos, ante la sorpresa del padre e de la hija.
Finalmente, el ataque impacta contra la superficie terrestre.
Gohan ha llegado a la guarida de los Hijos de Orin y se adentra a toda velocidad en la gruta, eliminando a todos los que encuentra a su paso sin que ni siquiera sepan qué ha ocurrido.
Al final, llega a las celdas, donde se encuentra una escena que le acompañará durante el resto de su vida.
Lunch, de melena azul, muy malherida, se encuentra tirada en el suelo de la celda, inconsciente.
El guerrero arranca la puerta y se apresura a socorrerla.

– “¡Lunch!” – exclama mientras la abraza y la incorpora. – “¿Estás bien? Lunch, por favor… ¡responde!”
Ella abre los ojos a duras penas. Sin fuerzas.

– “Son Gohan…” – murmura con dificultad.
– “Sí, soy yo” – responde el mestizo, que no puede evitar llorar. – “Ya estoy aquí. Voy a llevarte a casa”.
Lunch levanta su mano y acaricia el rostro de Gohan.

– “Sabía que vendrías…” – suspira Lunch.
– “Sí… He venido… He venido.” – le dice Gohan.
La mano de Lunch cae al suelo, mientras ella exhala su último aliento.

– “Lunch…” – dice Gohan con la voz entrecortada. – “¡Lunch!” – grita.
Ella ya no responde.

– “No… Por favor…” – titubea Gohan. – “No puedo perderte a ti también…”
Gohan abraza con fuerza el cadáver de su amada.
En ese momento, unos cuantos bandidos se asoman por la puerta de la celda.

– “¡Quieto!” – exclama uno apuntándole con su arma. – “¡Muévete y acabarás como ella!”
Son Gohan, sin decir nada, aún sosteniendo el cuerpo de Lunch en sus brazos, alza su mirada airada hacia los bandidos, con sus pupilas verdes y brillantes, mientras el viento se alza en el interior de la gruta y su cabello empieza a erizarse.
En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Son Gohan abre los ojos de repente, sintiendo el rugido del Ozaru en su interior.
En el lugar de la batalla, la zona ha sido arrasada por el ataque de Cell.
El Número 8, muy dañado, sale de entre los escombros y ayuda a Suno, a la que ha protegido, a levantarse.
La Número 18 también ha sobrevivido, y ha envuelto en su barrera a Shapner e Ikose que, aún así, no han podido evitar ser lastimados.
Al observar a su alrededor, ven a Videl de rodillas, junto a un malherido Satán y a un moribundo Rey Gyuma, ambos tendidos en el suelo.

– “¡Papá!” – exclama Videl.
– “Yo estoy bien…” – responde Satán, pese a estar herido.
– “Rey Gyuma…” – murmura Videl mientras intenta incorporarle. – “Nos ha salvado la vida… ¿Por qué lo ha hecho?”

El Rey sonríe a pesar del intenso dolor que siente. Su espalda ha sido abrasada por el calor del ataque.

– “Me recuerdas a mi hija…” – murmura Gyuma con una sonrisa forzada. – “Cuida de Son Gohan.” – añade antes de morir.
Videl estalla en un sollozo que inunda el ahora silencioso campo de batalla.
Los pocos supervivientes, entre ellos Yajirobe y Upa, contemplan la escena desolados.
Cell desciende hasta el suelo y contempla su alrededor, sonriendo al ver que la mayoría de soldados han muerto.

– “Y ahora, la Número 18…” – dice mientras mira a la impotente androide.
Videl golpea el suelo con sus puños.

– “Por favor, Son Gohan… Ven pronto…” – murmura entre llantos. – “¡SON GOHAAAN!” – clama al cielo, a pleno pulmón.
En ese instante, en la Atalaya de Kamisama, la puerta de la sala se abre.
Mr. Popo nota la presencia de Gohan y corre para recibirle.
En la Torre de Karín, el felino ha notado la presencia de Gohan y corre hacia la barandilla para asomarse y mira al cielo.

 -“¡Ya ha salido!” – exclama el duende. – “¿Tan pronto?” 
Son Gohan sale de la sala transformado en Súper Saiyajín.

– “Son Gohan…” – murmura Mr. Popo al verle tan cambiado.
El mestizo ignora al guardián y camina con paso firme hasta el borde de la atalaya, donde se queda quieto contemplando la Tierra unos segundos, con rostro muy serio.
Finalmente, Gohan mira a Mr. Popo y levanta su mano para despedirse.

– “Nos vemos pronto” – dice mientras se eleva unos centímetros antes de salir volando a toda velocidad, provocando un violento trueno y perforando las nubes. 
Cell, que se dirigía hacia la Número 18, nota un gran poder acercándose y mira en dirección a la atalaya pero, en ese instante, Gohan ya ha llegado al lugar de la batalla, aterrizando frente a Videl, derrapando, y provocando una fuerte corriente de aire que barre el lugar.
La cara de Videl y la de todos los presentes se ilumina al ver al mestizo.

– “¡Son Gohan!” – exclama emocionada la Sargento.
El mestizo se yergue firme y clava su desafiante mirada en Cell.
La androide 18 contempla a Gohan estupefacta.

– “¿De verdad este es Son Gohan?” – se pregunta al notarle cambiado.
Shapner se levanta.

– “Ya era hora…” – murmura sonriendo.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 28: Chispa de esperanza

OMG // Capítulo 28: Chispa de esperanza
Son Gohan, tras una dura sesión de entrenamiento en la montaña, vuelve a su casa en Villa Aru, donde le aguarda Lunch, con quien comparte hogar.
Al entrar en la vivienda, Son Gohan se encuentra a Lunch, con melena rubia, sentada en una silla, inyectándose un potente anti-histamínico en vena; algo que, según parece, ya es una costumbre.
Algo se rompe en el corazón de Gohan cada vez que ve a la amiga de su padre con la aguja y no puede evitar hacer una mueca de desagrado.

– “Sabes que lo necesito” – se excusa Lunch.
– “Deberías descansar de vez en cuando” – le dice Gohan. – “Nos iría bien tener la otra Lunch por aquí alguna vez. La bondad y la gentileza no son cualidades que abunden hoy en día”.
– “Por eso no puede volver” – responde Lunch. – “Es débil. No podría soportar este mundo”.
Son Gohan se acerca a Lunch y le hace una carantoña en la mejilla.

– “Yo no dejaría que le pasara nada” – dice el mestizo, antes de inclinarse para besarla.
En el océano del norte, Cell ha estado bombardeando la zona al azar durante horas, esperando acertar en el blanco: el submarino del Ejército Real.
Suno, Erasa y el Dr. Normimaki, notan como las explosiones son cada vez más cercanas.

– “Necesitamos un milagro…” – murmura Erasa.
Mientras tanto, el equipo Zulú avanza hacia la Capital del Este. El Número 8 ayuda al Número 16.

– “Vamos muy despacio” – se queja Shapner.
– “Es por vosotros” – responde malhumorada la Número 18.
– “Es mejor ir despacio” – responde el Número 16. – “No debemos llamar la atención de Cell.”
Ikose, que oye las explosiones a lo lejos, ya ha tenido suficiente. No puede permitir que sus amigos mueran. 
El joven soldado se detiene de repente.

– “Seguid sin mí” – dice Ikose, sorprendiendo a todos. – “Voy a volver para ayudarles”.
– “¡No!” – responde Shapner. – “Ya hemos hablado de eso. ¡Debemos seguir adelante!”
– “¡Esa cosa mató a mi hermano!” – responde Ikose. – “No dejaré que mate a nadie más”.
El Número 16, se da cuenta del tormento que está sufriendo el pobre chico.

– “Iré yo” – interviene el androide.
– “¿Tú?” – le responde la Número 18. – “¿En este estado?”
– “Os estoy retrasando…” – responde el androide. – “… y creo que aún puedo detener a Cell.”
– “Pero, ¿cómo?” – le pregunta Videl.
El androide esboza una sonrisa triste.

– “Ha sido un placer conoceros a todos” – responde el Número 16.
– “Acaso pretendes…” – murmura sorprendida la Número 18.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Shapner.
– “Va a autodestruirse” – responde el Número 8.
– “Tengo una potente bomba en mi interior” – responde el Número 16. – “El Dr. Gero la instaló como último recurso para matar a Son Goku… pero él ya está muerto, y mi existencia ya no tiene sentido”.
Sus palabras entristecen al grupo.

– “Tengo que decir que me habéis sorprendido gratamente” – continúa el Número 16. – “Creo que, pase lo que pase, cuando salga el Sol, el mundo será un poco mejor”.
– “¡No seas estúpido!” – interviene la Número 18. – “¡No te sacrifiques por unos humanos!”.
El Número 16 se aparta del Número 8 y consigue mantenerse en pie.

– “Deja de ocultar tu alma rota detrás de todo ese odio” – responde el androide 16. – “En el fondo, no eres una mala persona. Tampoco lo era el Número 17.”
A Shapner no parecen gustarle esas declaraciones.

– “El Dr. Gero convirtió a dos humanos solitarios y maltratados en monstruos.” – continúa el androide. – “Pero queda humanidad en ti. Puedo verlo en tus ojos. Tienes miedo, y por primera vez en muchos años, te sientes débil.”
Las palabras del androide parecen clavarse en el corazón de la Número 18 como un punzón.

– “Os deseo mucha suerte” – finaliza el Número 16. – “Y si veis al hijo de Goku, decidle que, además de ser mi misión, hubiera sido un honor enfrentarme a su padre.”
El androide se eleva lentamente.

– “Les dejo en tus manos, Número 8” – sonríe el robot antes de marchar hacia el norte.
En la Sala del Espíritu y el tiempo, Son Gohan agoniza en el suelo. La ampolla de Agua Ultradivina se encuentra tirada, abierta y vacía. Los gritos del mestizo se pierden en la nada de la infinita sala blanca.
Una vez más, Gohan llega a su casa de Villa Aru tras un día de entrenamiento en las montañas. Esta vez, le recibe Lunch con su melena azul.
Lunch se abalanza sobre él cuando cruza el umbral de la puerta y le abraza con fuerza.

– “¡Te he preparado la cena!” – dice con voz angelical.
– “¡Muchas gracias!” – responde Gohan. – “¡Huele delicioso!”
Cell harto de disparar sin resultados, alza su dedo índice hacia el cielo, formando una esfera de ki oscura rodeada por rayos rojos.

– “¡Ya estoy cansado de juegos!” – exclama la criatura. – “¡Destruiré toda la zona y buscaré los pedazos de la Número 18!”
El androide 16 vuela torpemente hacia dónde se encuentra Cell.

– “¡Cell!” – grita el robot.
El insecto le oye y deja que la esfera que había formado se disipe.

– “¿Sigues con vida?” – se burla Cell. – “El Dr. Gero le puso un empeño especial a tu modelo…”
– “¡Aún no hemos terminado!” – responde el Número 16.
– “Yo creo que sí” – responde Cell, sabiéndose superior. – “¿Se te han freído los circuitos? No puedes ganarme… y menos en este estado tan deplorable.”
El androide, aún sabiendo que va a perder, se pone en guardia a duras penas.
En el submarino, los aterrorizados tripulantes se preguntan qué está ocurriendo, pues de repente han cesado las explosiones y las sacudidas.

– “¿Es que se ha hartado?” – se pregunta Senbei.
– “Espero que los demás sigan con vida” – se preocupa Erasa.
– “Tenemos que aprovechar este momento y escapar” – murmura Suno. – “Puede que no tengamos otra oportunidad”.
En la superficie, Cell avanza lentamente hacia el Número 16, hasta colocarse frente a él, a escasos centímetros. El androide tiembla de impotencia.

– “¿Qué piensas hacer, pedazo de chatarra?” – se burla la criatura.
De repente, la expresión en el rostro del Número 16 cambia por completo y muestra una sonrisa confiada que Cell no comprende.
El androide se abalanza sobre Cell y le abraza con fuerza, impidiendo su movimiento.

– “¿¡Qué estás haciendo!?” – se sorprende el insecto.
– “Este es tu final, Cell” – responde el androide. – “¡Voy a llevarte a infierno yo mismo!”
– “¡Suéltame!” – exclama Cell mientras intenta liberarse.
– “¡MUERE!” – grita el androide, mientras su pecho se ilumina intensamente.
Videl y los demás siguen su camino hacia la Capital del Este, cuando una fuerte luz les alcanza un momento antes de escuchar un estruendo ensordecedor. Al darse la vuelta, ven la gigantesca explosión en el cielo.

– “Lo ha hecho…” – titubea Shapner. – “Se ha autodestruido…”
– “Número 16…” –  murmura Videl.
En unos instantes, la onda expansiva les alcanza y les derriba. El fuerte viento lleva consigo escombros, que pasan a escasos metros de nuestros amigos. De repente, un trozo del muro de la Muscle Tower va directo hacia ellos. Todos se cubren como pueden, pero algo se interpone entre ellos y los escombros. Para sorpresa de todos, la Número 18 ha dado un paso al frente y ha levantado una barrera protectora.
El submarino también sufre la onda expansiva, que ha provocado violentas corrientes en el fondo marino. El navío choca contra unas rocas rocas y se resquebraja, provocando una masiva entrada de agua en su interior.

– “¡Tenemos que abandonar el barco!” – ordena la Coronel Suno.
La luz, el estruendo y el fuerte viento creados por la explosión han llegado hasta la Torre de Karín y llaman la atención de sus dos inquilinos, que se acercan a la barandilla para contemplar el aterrador espectáculo.
El pelotón Zulú se levanta y se sacude el polvo.

– “Gracias, Número 18” – dice Videl, asombrada de que la androide les haya protegido.
– “¿Gracias?” – responde la androide. – “Sólo me protegía a mí. Que vosotros estuvierais detrás ha sido casualidad”.
Videl sonríe, pues sabe que la androide sólo intenta disimular.

– “Puede que el Número 16 tuviera razón…” – piensa la Sargento.
La androide se eleva unos centímetros del suelo.

– “Tengo que saber si esa cosa está muerta de verdad” – dice la Número 18 antes de salir volando hacia la zoca cero.
– “¡No! ¡Espera!” – exclama Shapner, pero la androide le ignora.
Son Gohan regresa de la montaña, una vez más, después de su entrenamiento. Hay una multitud en la entrada de la Villa y la gente parece agitada. Pocawatha y la tortuga Umigame se encuentran entre ellos.

– “¿Qué está pasando?” – le pregunta Gohan a Pocawatha.
La mujer parece no atreverse a responder a Son Gohan.

– “Han atacado el convoy que volvía de la Capital del Este” – interviene Umigame. – “Hemos perdido contacto con Lunch”.
– “¿¡Cuándo ha ocurrido!?” – exclama Gohan preocupado.
– “Hace unas horas” – responde Umigame. – “Johnny ha salido con unos cuantos hombres en su búsqueda”.
– “¿Han sido los androides?” – pregunta Gohan nervioso.
– “No.” – responde Pocawatha. – “Han sido bandidos. Posiblemente los Hijos de Orin”.
En la zona cero, el hielo de la zona ha sido derretido y un gran cráter se llena con el agua del océano. En la costa, un malherido Cell, sin piernas, sin cola y con sólo un brazo, se arrastra fuera del agua.

– “Maldito cubo de tornillos” – refunfuña Cell mientras se arrastra. – “Ese idiota me ha hecho sentir miedo durante un instante…” – dice antes de regenerarse.
En el último instante, Cell consiguió liberarse y disparar en el abdomen al Número 16, partiéndolo en dos, y pateó la parte superior con todas sus fuerzas hacia el cielo.
El lagarto se pone en pie.

– “Que extraño…” – piensa Cell mientras contempla sus manos y aprieta los puños. – “Me siento más fuerte que antes… ¿es este el poder de las células saiyajín?” – sonríe el insecto.
Un tenue zumbido llama la atención del lagarto.

– “Alguien se acerca” – murmura Cell.
El pelotón Zulú camina hacia el lugar de la explosión cuando Videl se detiene de sopetón.

– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Shapner.
– “Tengo un mal presentimiento…” – responde Videl.
La Número 18 llega a la zona y contempla el cráter desde el cielo.

– “No puede ser que Cell haya sobrevivido a esto” – piensa la androide, mientras desciende.
De repente, Cell aparece detrás de ella y el miedo la embarga al notar la presencia del insecto.

– “Me alegro de que hayas vuelto” – se burla Cell. – “¿Acaso has aceptado tu destino?”
La androide se da la vuelta y retrocede lentamente.

– “Sigues vivo… pero ¿cómo?” – murmura la Número 18.
– “Se lo debo a las células saiyajín y a las namekianas” – responde el insecto. – “Son una combinación realmente increíble”.
– “No vas a salirte con la tuya” – dice la androide. – “¡No dejaré que me absorbas!” – exclama mientras le dispara una onda de ki.
Cell ni se molesta en esquivar un ataque tan débil.

– “Deberías estar orgullosa, Número 18” – le dice Cell mientras prepara su cola. – “Vas a formar parte del organismo perfecto”.
En ese instante, un coche volador, con los asientos vacíos, aparece por la izquierda de Cell.

– “Pero, ¿qué…?” – se extrañan Cell y la androide.
– “¡YAAAH!” – grita alguien que sorprende al insecto por su derecha y le corta la cola con una katana.
Cell y la androide están desconcertados ante lo sucedido.

– “¿Quién eres tu?” – le pregunta la Número 18, sorprendida.
El rechoncho samurái se coloca en guardia mientras una gota de sudor frío recorre su frente.

– “Sólo alguien que pasaba por aquí” – responde el guerrero.
Cell analiza al recién llegado.

– “Tú… ¡eres Yajirobe!, ¿verdad?” – le dice el insecto.
– “¿Yajirobe?” – reconoce el nombre la Número 18.
– “Veo que me conocéis…” – sonríe nervioso el samurái.
– “El ordenador de la Red Ribbon lo sabe todo” – responde Cell. – “Y también sabe que eres un cobarde” – se burla el insecto.
– “Lo soy…” – responde algo avergonzado Yajirobe – “Y por eso no he venido sólo” – añade esbozando una media sonrisa.
En ese momento, una lanza atraviesa el pecho de Cell.

– “¿Más cucarachas?” – se pregunta el insecto.
Al darse la vuelta, ve al hombre de aspecto indígena que acaba de lanzarle la lanza. Upa también ha llegado.
Cell, aún sin cola y con la lanza atravesándole, se ríe a carcajadas.

– “¡JAJAJA! ¿Y creéis que vosotros dos vais a derrotarme?” – se burla.
Yajirobe sonríe desafiante.

– “Puede que no podamos derrotarte” – le dice el samurái. – “Pero lucharemos hasta el final, tal y como nos enseñó Son Goku”.
En ese instante, decenas de cazas del Ejército Real sobrevuelan la zona.
El pelotón Zulú, que aún camina hacia el lugar de la batalla, observa en el cielo que han llegado los refuerzos.

– “¡El Ejército Real!” – exclama Ikose.
– “¡Han venido!” – exclama Shapner.

De repente, se oye un estruendo acercándose.

– “¡Se acerca alguien!” – exclama Videl.
En el mar, dos barcos con bandera pirata se acercan a la costa. Punta y Bacterian capitanean las embarcaciones.

– “Habéis tenido suerte de que os encontráramos” – le dice Punta a su acompañante.
– “Os estamos muy agradecidos” – responde Suno mientras se coloca la máscara antigás, igual que el resto de soldados supervivientes.
– “¿Estáis seguros de esto?” – pregunta Erasa.
– “Lucharemos” – responde Punta mientas desenfunda su espada y la levanta hacia el cielo. – “¡Por el Guerrero Dorado!” – exclama.
La tripulación de ambos barcos repite el grito al unísono.

– “¡Por el Guerrero Dorado!” – exclaman todos.
– “¡Por Son Gohan!” – responde Bacterian desde su embarcación.
– “¡Por Son Gohan!” – repiten todos.
En una colina cercana, soldados del Ejército Real y un grupo de aldeanos armados observan el campo de batalla. Detrás de ellos se acumulan los robots de combate y los tanques. El ataque está encabezado por el General Satán, Videl, Shapner, Ikose, el Número 8, Pocawathwa y el Rey Gyuma.

– “¿Estás segura de que vendrá?” – le pregunta Satán a su hija.
– “Estoy segura” – responde Videl.
– “Más nos vale” – añade Shapner.
– “¿Tu que crees?” – le pregunta Pocawatha al gigantesco hombre con armadura que se encuentra a su lado, cargando una enorme hacha en su hombro.
– “Confía en mi nieto” – responde el Rey Gyuma, que ha vuelta a enfundarse su vieja armadura después de muchos años. – “Al fin y al cabo, es hijo de Son Goku.”
Desde el lugar se escuchan los cánticos provenientes del mar.

– “¡Por Son Gohan!” – se une el Rey Gyuma.
– “¡Por Son Gohan!” – exclaman los aldeanos y los soldados a la vez.
Cell y la Número 18 observan incrédulos a la multitud que se está agrupando a su alrededor.
Yajirobe sonríe.

– “¿Estás viendo esto, Goku?” – murmura sonriendo mientras se pone en guardia. – “La Tierra vuelve a tener esperanza… ¡gracias a Son Gohan!”