ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XI: Pesadilla

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte XI: Pesadilla

“Estás… ¿intentando protegernos?”

Amanece en la Corporación Cápsula. Bulma despierta en la butaca junto a la cama de Vegeta y se da cuenta de que el saiyajín no está. 

Preocupada, Bulma sale de la habitación y se da cuenta de que hay gotas de sangre por el pasillo.

Siguiendo el rastro, la mujer llega al jardín, donde encuentra a Vegeta a gatas, avanzando hacia su nave.

– “¡Vegeta!” – se preocupa ella, que corre a ayudar al saiyajín.

Bulma lo asiste e intenta detenerle.

– “¡¿Qué haces?!” – le pregunta ella. – “Tus heridas… ¡Te has abierto los puntos!”

– “Tengo… tengo que irme…” – dice el saiyajín. – “Él… ya viene…”

– “¿Él?” – se extraña Bulma. – “¿Quién viene?”

En el Monte Paoz, en los Universos 3 y 5, Gohan y Chichi están pendientes de Goku, ignorando lo que ocurre.

En los Universos 6 y 7, Son Goku está haciendo un pis en el río, preparándose para sus ejercicios matutinos, cuando siente una presencia lejana.

– “Hmm…” – murmura Goku, mirando al cielo.

En el espacio, una nave espacial con forma de plancha se dirige a la Tierra.

– “Falta poco.” – anuncia Soshiru, a los mandos.

Granola, de pie a su lado, sonríe satisfecho.

Vegeta insiste en ponerse en pie, pese a las advertencias de Bulma.

– “¡Basta!” – protesta Bulma. – “¡No puedes…!”

– “Si no me marcho… el enemigo vendrá hasta aquí…” – dice el saiyajín

– “¿Eh?” – se sorprende Bulma. – “Estás… ¿intentando protegernos?”

– “No seas estúpida…” – replica Vegeta. – “No quiero que Kakarotto se entrometa…”

En los Universos 3 y 5, Bulma se entristece.

– “Vegeta… en realidad… Son Goku…” – dice la mujer.

Brief y Krilín salen al jardín. El pequeño terrícola lleva un pequeño saco en la mano.

– “¡Hola, Bulma!” – saluda Krilín. – “He venido a por las cosas de Yamcha… ¿Por qué querías que trajera semillas senzu? Solo me queda una y…”

El terrícola se sorprende al ver la escena.

– “¡¿Vegeta?!” – exclama Krilín.

– “¡Dame la semilla!” – le apresura Bulma.

– “¡Sí! ¡Claro!” – responde el terrícola, que corre a ayudar.

Vegeta se come la senzu y enseguida se recupera de sus heridas.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Krilín, nervioso. – “¿Quién te ha podido hacer esto…?”

El saiyajín se suelta del agarre de Bulma y corre a la nave, ignorando a todos.

– “¡VEGETA!” – exclama ella, preocupada.

El saiyajín se detiene un instante al llegar a la puerta y mira por encima del hombro a Bulma.

La mujer le lanza una cápsula Hoi-Poi que Vegeta caza al vuelo.

– “Buena suerte.” – dice ella.

El saiyajín, sin mediar palabra, cierra la compuerta de la nave y raudo sale volando.

En la nave plancha suena una alarma.

– “El saiyajín se mueve.” – anuncia Soshiru. – “¡Intenta escapar!”

– “No lo pierdas.” – dice el cereliano. – “El Príncipe Vegeta morirá hoy.” – frunce el ceño.

Vegeta puede ver en el radar de su nave como un objeto se aproxima a él rápidamente.

– “Vamos…” – dice Vegeta. – “Un poco más…” – teclea rápidamente para acelerar, pero parece que la nave ya ha alcanzado su límite.

Para sorpresa del saiyajín, la nave plancha lo adelanta.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Vegeta.

En su nave, Granola sonríe.

– “Vamos… Sígueme…” – murmura el cereliano.

Vegeta teclea furioso.

– “Ese maldito…” – gruñe el saiyajín. – “Se está burlando de mí…”

La nave de la Cápsula Corp. es ahora la que persigue al enemigo.

En los Universos 3 y 5, Son Goku, tumbado en su cama, sufre.

– “Grrr… ghaaa…” – se queja el saiyajín.

El saiyajín sufre una pesadilla.

En sus sueños, Goku está inmerso en oscuridad, confuso, mirando a su alrededor. 

De repente, el saiyajín se da cuenta de que vuelve a ser un niño.

– “¿Qué?” – se pregunta Goku, mirándose las manos. 

El saiyajín alza la mirada y se encuentra en un lugar que le resulta familiar. Es el patio de una gran base con altos muros de color tierra. Una bandera ondea al viento con un emblema que enseguida reconoce. Es el Cuartel General de la Red Ribbon.

Antes de que Goku pueda reaccionar, se encuentra rodeado de soldados que le apuntan con sus ametralladoras.

El saiyajín se enfrenta a todos ellos y los derrota uno por una con suma facilidad. Entre los hombres se encuentran caras conocidas, como el Coronel Silver, el General White, el Ninja Murasaki o el General Blue.

De repente, un gran robot morado pilotado por el Mayor Black se presenta ante él.

Sin dudar, Goku salta con el puño por delante y atraviesa al robot de un golpe. El engendro inerte cae al suelo rendido.

Cuando Goku se da la vuelta, los cuerpos han desaparecido.

– “Nunca aprenden…” – suspira el chico.

Frente a él, en la distancia, puede verse la Kame House.

– “¡Chicos!” – exclama feliz, corriendo hacia el hogar del Maestro Mutenroshi. – “¡Ya he vuelto!”

Pero al abrir la puerta de la pequeña casa se encuentra con el cuerpo sin vida de todos sus amigos.

El horror invade al saiyajín.

– “¡¡GHAaaagh!!” – grita Goku, sufriendo en su cama del Monte Paoz.

Chichi, alertada por los quejidos, entra en la habitación para socorrer a su marido.

Mientras tanto, la nave plancha ya ha aterrizado en una luna remota. En el exterior, cinco personajes esperan a que Vegeta aterrice. El cereliano Granola, el zalt Soshiru, un haanschurui, un gufu pequeño y redondo de tez azul y macas rojas en su barriga y en sus mofletes, y un kumotoko amarillo vestido con botas y top rojo.

– “Todo listo.” – dice Soshiru.

– “¿Cuánto tiempo tenemos?” – pregunta Granola.

– “Diez minutos.” – revela el zalt.

– “Yuzun, Shansua, Botamo…” – advierte el cereliano. – “No subestiméis al saiyajín… Puede que esté herido, pero esos salvajes luchan hasta su último aliento.”

La nave de la Corporación Cápsula toma tierra frente a ellos.

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte X: Sufrimiento

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte X: Sufrimiento

“Todo irá bien…”

La lluvia cae sobre la Capital del Oeste. En la Corporación Cápsula, Bulma mira por la ventana de su habitación, sentada en la cama, triste.

Panchy toca a la puerta y entra con una bandeja y una taza que emana vapor.

– “¿Estás mejor?” – pregunta la mujer.

Bulma no responde.

– “Te he traído un té.” – dice Panchy. – “Te hará sentir mejor.”

– “¿Qué hago mal?” – susurra Bulma.

– “Nada.” – dice su madre. – “Algunos hombres son así.”

– “¿Todos?” – pregunta Bulma.

– “Claro que no.” – responde Panchy. – “Pero ya encontrarás al tuyo.”

De repente, un gran estruendo en el exterior hace temblar los cristales.

– “¡¿Qué es eso?!” – se pregunta la señora Brief, un poco asustada.

Bulma se pega al cristal para ver lo que ocurre.

– “¡Es nuestra nave!” – exclama ella. – “¡Es Vegeta!”

– “¿Ya ha vuelto?” – se extraña su madre. 

La nave aterriza. Bulma, Brief y Panchy acuden al jardín. 

La nave se ha posado en el suelo, pero sus compuertas no se abren.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Bulma.

– “Qué extraño…” – dice Brief. – “¿Habrá pasado algo?”

Bulma se acerca y toca a la puerta.

– “¿Vegeta?” – dice ella.

No hay respuesta.

Bulma se encarama por el exterior de la nave y logra ver el interior a través de una pequeña escotilla.

– “¡VEGETA!” – se asusta al ver al saiyajín tirado en el suelo.

– “¡¿Qué pasa, hija?!” – pregunta Brief.

– “¡HAY QUE ABRIR ESTA PUERTA!” – exclama ella. – “¡CORRE!”

Mientras tanto, en el Monte Paoz, en los Universos 3 y 5, Son Goku se encuentra inconsciente, tumbado en la cama, con un paño en la cabeza.

Chichi entra en la habitación para traerle un tazón de sopa de lagarto.

– “Te he traído la cena…” – dice Chichi. – “Es tu favorita…” – la deja en la mesita de noche. – “Yo sigo haciéndola… Espero que un día el aroma te despierte…”

En el salón, Krilín, Yamcha y Gohan esperan en la mesa del comedor frente a un plato de sopa, mientas el de Chichi se enfría. El ambiente es triste e incómodo. 

La esposa de Goku regresa al comedor y niega con la cabeza. Krilín suspira.

– “Duele ver a Son Goku así…” – dice su amigo del alma.

– “Todo irá bien…” – Yamcha fuerza una sonrisa. – “Estamos hablando de Goku…”


Yamcha agarra a Gohan del hombro.

– “Ya lo verás…” – intenta animarle.

Chichi se sienta a la mesa.

– “Y dime, Yamcha… ¿qué tal está Bulma?” – pregunta la mujer, intentando aparentar normalidad.

– “Bueno… veréis…” – responde Yamcha con vergüenza. – “Nos estamos dando un tiempo…”

– “Te ha echado de casa, ¿verdad?” – dice Krilín, mirando a su amigo de reojo.

En una colina cercana, en silencio, Piccolo observa la residencia Son, preocupado.

En la Corporación Cápsula, Bulma y Brief logran desmontar la puerta de la nave y entran para rescatar a Vegetas, que está tumbado en un charco de sangre, con una mascarilla puesta y el cuerpo mal vendado.

– “¡VEGETA!” – lo recoge Bulma del suelo. – “¿Estás bien?”

El saiyajín está inconsciente.

Las horas pasan. Vegeta ha recibido atención médica y ahora reposa en una habitación de la Corporación Cápsula. Aún no ha despertado.

En un sillón, a su lado, Bulma se toma un chocolate caliente, tapada con una manta. Fuera sigue lloviendo.

El saiyajín, mientras duerme, emite algún quejido. Está sufriendo.

– “Vegeta…” – se preocupa Bulma.

En el Monte Paoz, Son Goku también sufre. Chichi duerme a su lado, sobre un futón en el suelo.

En los Universos 6 y 7, Goku duerme a pierna suelta junto a Chichi, que ha quedado arrinconada al borde de la cama.

– “¡Me quitas mi espacio!” – despierta a Goku propinándole un golpe de cojín.

– “¡Ay! ¡Ay!” – se queja el saiyajín.

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte IX: Asuntos pendientes

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte IX: Asuntos pendientes

“¿Dónde está esa tienda de la que hablas?”

Vegeta, descamisado y con pantalón corto azul, con una toalla sobre los hombros, desactiva la gravedad aumentada de su nave. Ha pasado varios meses desde que emprendió su viaje.

El saiyajín suspira, sudado y cansado, mientras se dirige a la nevera.

Vegeta saca una cerveza y le da un trago… cuando un olor nauseabundo le ataca. 

El saiyajín mira de reojo una montaña de ropa sucia.

– “Esta ropa ya no aguanta más…” – piensa el saiyajín.

Vegeta se dirige al armario. Solo queda un conjunto.

– “Tendré que conseguir ropa nueva…” – piensa, mientras una gota de sudor frío recorre su frente.

De repente, la nave avisa por el altavoz.

– “Atención: Está llegando a su destino.” – dice una voz femenina.

El saiyajín se queda mirando el armario.

– “Por esta vez servirá…” – refunfuña.

La nave aterriza en mitad de un páramo desierto.

– “Dorakiya…” – murmura Vegeta. – “El paraíso de la escoria…”

El saiyajín, vestido con un pantalón de cuero negro y una camiseta sin mangas granate, camina por una aldea hecha de casas de barro. Se cruza con gente de variopinta, todos con aspecto de pordioseros.

– “Así doy mucho el cante…” – piensa el saiyajín.

Vegeta decide entrar en una taberna, “Kas Mul”. En la puerta hay un guardia de seguridad que ni se inmuta a su paso.

En la barra, un ser con forma de insecto le saluda en un idioma extraño e inteligible.

La gente del bar mira al saiyajín un instante, en completo silencio, pero pronto todos siguen a lo suyo.

Vegeta se sienta en la barra y levanta su dedo índice al camarero, que pronto le trae una jarra de una papilla viscosa acompañada de otra que parece agua.

El saiyajín mezcla las dos sustancias y bebe.

Tras unos instantes, hombre encapuchado entra en la taberna y se sienta a la derecha de Vegeta. Es un tipo de mediana estatura y complexión atlética; su ojo izquierdo es de color celeste y lleva un dispositivo similar a un monóculo en el ojo derecho. El sujeto está ataviado con un una capa y capucha de color marrón sobre un atuendo de doble botón sin mangas de color verde grisáceo encima de una camisa corta de color verde oscuro, pantalones del mismo color, una bufanda gris, y un cinturón, guantes y botas de cuero.

El saiyajín lo ignora.

El recién llegado levanta su mano y el camarero le sirve lo mismo que al saiyajín.

– “¿Nuevo en Dorakiya?” – pregunta el tipo.

Vegeta lo mira de reojo y decide seguir ignorándolo.

El extraño mira al saiyajín de arriba abajo.

– “Vaya pinta…” – murmura el tipo. – “Te iría bien un poco de ropa decente…”

Vegeta ni se inmuta.

– “Conozco a un tipo que vende armaduras de contrabando cerca de aquí.” – dice el tipo. – “Ahora las del Imperio se venden baratas… El tinglado se está desmoronando y muchos soldados las están tirando.”

– “No me interesa.” – refunfuña Vegeta.

– “Qué mal humor…” – suspira el tipo.

El forastero agarra su jarra y sirve otra copa al saiyajín. Luego se quita la capucha, revelando un cabello ondulado celeste.

– “Oatmeel.” – se presenta el tipo.

Vegeta da un trago.

– “Paragus.” – responde el saiyajín.

Oatmeel sonríe.

– “Un placer, Paragus.” – asiente.

– “¿Dónde está esa tienda de la que hablas?” – pregunta Vegeta.

En la Tierra, en los Universos 3 y 5, Son Goku entrena en el Monte Paoz, cerca de la casa de su abuelo, cuando siente una punzada en el pecho.

– “Tsk…” – se queja el saiyajín. – “Qué molesto…”

En la residencia Son, Gohan está estudiando. Tiene su lápiz haciendo equilibrios entre el labio superior y la nariz mientras repasa la lección.

En casa del abuelo, Goku sigue entrenando a pesar de las molestias.

Mientras tanto, en casa, Chichi esta preparando una sopa de pescado.

Goku sigue practicando, golpeando al aire, luchando contra un enemigo imaginario.

Chichi llama a Gohan.

– “¡La comida está lista!” – exclama su madre.

Son Goku continúa, con cada golpe se siente más cansado y pesado.

Chichi ha puesto la mesa. Gohan llega al comedor.

– “¿Y papá?” – pregunta el mestizo.

– “Aún no ha llegado.” – dice Chichi. – “¿Por qué no le avisas?”

Son Gohan sale de la casa y sube la montaña hacia el lugar donde entrena su padre.


De repente, el chico se encuentra con una escena que le hiela la sangre. Su padre está tirado en el suelo, inconsciente.

– “¡¡PAPÁ!!” – exclama asustado mientras corre a socorrer a Goku.

En Dorakiya, Vegeta y el forastero llegan a un almacén que parece abandonado. Oatmeel golpea la puerta. Nadie responde.

El extraño insiste.

– “¡¿Shamo?!” – aporrea el portón.

Vegeta se impacienta.

– “Me has hecho perder el tiempo…” – protesta el saiyajín, que da la espalda a su acompañante.

– “¡Espera!” – insiste Oatmeel. – “¡Paragus!”

El gesto del extraño cambia repentinamente.

– “¡Príncipe Vegeta!” – exclama el encapuchado, ahora muy serio.

Vegeta no se detiene.

– “Ya veo…” – el saiyajín esboza una media sonrisa presumida. – “Te has cansado de mantener tu pequeña ficción…”

Vegeta se da la vuelta y se da cuenta de que Oatmeel lo está apuntando con sus dedos índice y corazón de su mano derecha, con el pulgar hacia arriba, como si fingiera llevar una pistola.

– “Hmm…” – murmura el saiyajín. – “Hace mucho que no veía a uno de los tuyos…”

– “Me has reconocido…” – aprieta los dientes Oatmeel. – “¿Y aún así no has dicho nada? ¡¿Después de lo que nos hicisteis?!”

– “Lo que le pasó a los ceresianos no tiene nada que ver conmigo.” – dice el saiyajín. – “No fue personal.”

– “¡¡Arrasasteis mi planeta!!” – exclama el tipo. – “¡Tú y esos dos salvajes!”

– “Órdenes de Freezer.” – responde el saiyajín.

– “Según dicen, él ya ha pagado…” – responde Oatmeel.

Vegeta sonríe.

– “¿De qué te ríes?” – protesta el ceresiano.

– “Eso se lo debes a un Súper Saiyajín.” – dice el saiyajín.

– “Así que es cierto…” – murmura Oatmeel. – “Fue uno de vosotros…”

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

De repente, el ceresiano ríe.

– “Ja… jaja… jajajaja…” – estalla en una carcajada. – “¡JAJAJAJA!”

– “¿Eh?” – se extraña Vegeta, que frunce el ceño. – “¿Qué te hace tanta gracia?”

– “Eres el Príncipe de tu raza… tan orgulloso…” – dice Oatmeal. – “Y resulta que el Súper Saiyajín… es otro…”

– “Grrr…” – aprieta los puños Vegeta.

– “¿Fue el calvo grandullón?” – se burla Oatmeal. – “¿O acaso fue el melenudo?”

El saiyajín se prepara para embestir, pero antes de poder hacerlo, el ceresiano dispara un rayo de ki rojo de ki que impacta en el pecho de Vegeta, derribándole.

– “Ghaa…” – tose sangre Vegeta, mientras se reincorpora con dificultad.

– “Vaya…” – se sorprende Oatmeel. – “No esperaba que sobrevivieras a eso… Te habrás hecho más fuerte durante estos años…”

Vegeta se pone en pie.

– “No importa.” – sonríe Oatmeel.

El ceresiano dispara de nuevo y Vegeta salta hacia un lado para evitar el ataque y ponerse a cubierto tras un muro.

Oatmeel sigue disparando a discreción, derribando la vivienda y rozando el hombro de Vegeta.

El saiyajín echa a correr por las calles de Dorakiya intentando sobrevivir a la tormenta de fuego.

– “¡NO HUYAS!” – exclama Oatmeel, sin cesar los disparos.

La aldea sufre la rabia del ceresiano, que ahora dispara con ambas manos.

– “¡MUERE! ¡MUERE!” – grita Oatmeel.


Pero de repente, alguien le agarra del brazo. Una garra plateada se clava en la ropa.

– “Basta.” – dice una voz ronca.

– “Lemin…” – reconoce Oatmeel al sujeto.

– “¡¡Este no es lugar para vuestras trifulcas!!” – exclama un pequeño vendedor. – “¡¿Quieres arruinarme el negocio?!”

 Ya muy lejos de allí, Vegeta, ensangrentado, entra en su nave.

– “Ah… ah…” – intenta recuperar el aliento. – “Maldita sea…”

Tiene múltiples heridas por todo el cuerpo. Varios disparos le han alcanzado

– “Ese bastardo…” – protesta el saiyajín. – “Un ceresiano… ¿Cómo puede haberse hecho tan fuerte?” – murmura. – “Y ese ojo… ese aparato… Parecía la versión ceresiana del scouter… ¿Le ayudaba a apuntar?”

El saiyajín, de repente, tose sangre de nuevo Se da cuenta de que su costado ha sido perforado por un disparo.

Malherido, Vegeta se arrastra hasta el tablero de comandos.

– “Otra vez… otra vez tengo que huir…” – dice mientras activa el regreso automático de la nave y su visión se vuelve borrosa. – “Soy… soy patético…” – murmura antes de desmayarse.

La nave abandona Dorakiya.

A lo lejos, Oatmeel observa la huida del saiyajín.


En ese instante, un sujeto camina hasta su lado.

– “El rastreador ha sido colocado.” – dice el tipo; un zalt de piel amarilla, vestido con pantalón azul oscuro, una camiseta negra sin mangas a juego con sus botas, y con dos espadas cruzadas en su espalda.

– “Buen trabajo, Soshiru.” – dice Oatmeel.

– “¿Por qué no le has dado tu verdadero nombre?” – pregunta Soshiru.

El ceresiano se cruza de brazos. No responde.

– “Que los demás disfruten la noche.” – dice Oatmeel. – “Mañana partimos.”

– “¿Le vas a regalar un día?” – se extraña el zalt.

– “Un día de sufrimiento.” – responde el ceresiano. – “Quiero que nos guíe hasta los demás… Acabaremos con todos los saiyajín.”

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte VIII: Viaje espacial

Los dos grandes Súper Saiyajín // Parte VIII: Viaje espacial

“¡Me haré más fuerte que un Súper Saiyajín!”

El Dr. Brief ha terminado la nave en unas semanas. Vegeta, vestido con un pantalón azul y una camiseta blanca, inicia su viaje con el objetivo de hacerse más fuerte que Kakarotto.

Desde el jardín de la Corporación Cápsula, Bulma, Brief, su esposa, Yamcha y Puar ven partir al saiyajín. La nave se eleva y acelera hasta desaparecer en el cielo.

– “Y ahí va…” – suspira Brief.

– “A ver si hay suerte y se pierde.” – bromea Yamcha.

Bulma mira a Yamcha de reojo, con mal humor.

En la nave, Vegeta teclea las coordenadas de su primer destino. 

– “Bien…” – sonríe el saiyajín de forma pícara. – “Creo que este será un buen lugar…”

Vegeta sigue tecleando.

– “Mientras tanto, empecemos a entrenar…” – dice el saiyajín. – “Gravedad x100. Estará bien para un calentamiento…”

La nave aumenta la gravedad en su interior.

De repente, Vegeta puede sentir la presión crecer en todo su cuerpo. Sus músculos se tensan para mantenerse en pie.

– “Kakarotto estuvo entrenando bajo esta gravedad…” – gruñe el saiyajín. – “¡Yo también lo haré! ¡Lo superaré!”

El saiyajín teclea de nuevo y el panel de comandos muestra que la gravedad ha aumentado a x150.

Vegeta casi se ve obligado a hincar la rodilla, pero lucha contra el peso con todas sus fuerzas.

– “Me haré más fuerte que tú…” – murmura. – “¡Me haré más fuerte que un Súper Saiyajín!”

En la Tierra, en los Universos 6 y 7, Son Goku entrena con Piccolo y con Gohan cerca del Monte Paoz. El saiyajín está enzarzado en una pelea con su hijo y el namekiano. Goku viste su gi naranja, el chico lleva el uniforme de Piccolo y el namekiano luce su ropa habitual, sin capa ni turbante.

Goku detiene un puñetazo de Gohan con facilidad.

– “Tres años…” – sonríe Goku con picardía. – “¿Crees que puedes alcanzarme en ese tiempo, Gohan?” – provoca a su hijo.

Piccolo ataca al saiyajín por la espalda.

– “No te pases, Son Goku.” – sonríe el namekiano, que intenta golpearle con el canto de la mano, pero Goku se agacha para evadir el ataque y se escabulle luego saltando por los aires. – “Un día podrías tener que tragarte esas palabras.”

Son Gohan sonríe mirando a su maestro, orgulloso de oírle decir eso de él.

Namekiano y mestizo embisten a Goku.

En los Universos 3 y 5, en el Monte Paoz, Chichi tiende la ropa fuera de la casa. Gohan, vestido con pantalón marrón con tirantes y camiseta blanca, estudia en su habitación. Por un pequeño sendero, Goku aparece arrastrando un gran lagarto, vestido con pantalón morado con una cuerda como cinturón y camiseta de tirantes blanca.

– “¡Traigo la comida!” – saluda el saiyajín, alegremente.

Por la ventana, Gohan puede ver a su padre llegando. El chico sonríe, contento de volver a tenerlo en casa.

Goku suelta el lagarto en el suelo. Chichi se acerca a él y le da un beso en la mejilla. 

De repente, el rostro de Goku muestra señales de dolor. Chichi puede sentir que el saiyajín se estremece durante un instante.

– “¿Estás bien?” – pregunta la mujer.

Goku se masajea el lado izquierdo del pecho, sobre el corazón, con los nudillos de la mano derecha.

– “Sí…” – sonríe el saiyajín. – “Es solo un poco de sobrecarga… He estado entrenando toda la mañana.”

– “Pues seguro que la sopa de lagarto te sentará bien.” – sonríe Chichi.

– “¡Genial!” – exclama Goku, contento.

En los Universos 3, 5, 6 y 7, Vegeta, descamisado, entrena en su nave, esforzándose al máximo, luchando contra la gravedad aumentada para poder, algún día, alcanzar a Son Goku. La nave se adentra en el espacio profundo.