ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XV: Vegeta, el Súper Saiyajín

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte XV: Vegeta, el Súper Saiyajín

“¿Por qué pensé en ella en ese momento…? ¡¿Por qué?!”

En un extraño planeta es de noche y Vegeta ha despertado. Los peculiares habitantes del lugar le han curado las heridas.

– “¿Qué significa esto?” – protesta el saiyajín. – “¡¿Dónde estoy?! ¡¿Y Granola?! ¡¿Y el cometa?!”

Vagos recuerdos de lo sucedido se cruzan por su mente. Entre ellos, Son Goku, transformado en Súper Saiyajín, agarrándole del brazo mientas el planeta vivía sus momentos finales.

– “Kakarotto…” – aprieta sus puños con rabia.

Un pequeño alienígena lo ve alterado e intenta atenderle, pero Vegeta lo aparta de un empujón.

Vegeta sale volando del extraño hospital.

En la Tierra de los Universos 6 y 7, en el Monte Paoz, la familia Son disfruta de un agradable y distendido desayuno antes de que Goku y Gohan salgan a entrenar. Piccolo les espera fuera, apoyado en el marco de la puerta.

En el extraño planeta en el que Vegeta ha despertado, el saiyajín ha volado hasta una remota zona montañosa, lejos de la metrópolis alienígena. El cielo esta completamente cubierto de nubes de tormenta que amenazan con truenos.

Vegeta se encuentra de pie, mirando al suelo, abatido.

– “Kakarotto…” – murmura el saiyajín. – “Incluso en el otro extremo del Universo no puedo librarme de ti… Siempre tienes que estar un paso por delante…” – recuerda al saiyajín salvándole antes de que el planeta estallara. – “¿Es que acaso te gusta humillarme? ¡¿Es eso?!” – aprieta los puños con rabia.

Empieza a llover.

– “Tú… y tus amigos…” – la imagen de Bulma pasa por su mente. – “Esa mujer…”

Recuerda el doble-KO con Granola, y de él poniéndose en pie para el último ataque.

– “¿Por qué…?” – gruñe el saiyajín. – “¿Por qué pensé en ella en ese momento…? ¡¿Por qué?!”

El saiyajín mira al cielo. La lluvia lo empapa.

– “¿Y ahora otro individuo se atreve a retarme? ¿Es que todos creen que pueden humillarme? ¿Al Príncipe de los saiyajín?” – protesta Vegeta. – “¡NO! ¡NO ME QUEDARÉ ATRÁS!” – exclama. – “Ya me arrebataste mi venganza contra Freezer… El saiyajín de la leyenda…” – imágenes de la llegada de Goku contra las Fuerzas Ginyu y de su llegada contra Freezer pasan por su mente. – “Jamás me había sentido tan insignificante…”

Vegeta aprieta los puños cada vez más fuerte.

– “¡A LA PORRA! ¡A LA PORRA LA LEYENDA!” – grita el saiyajín.

Sobre él, la tormenta es cada vez más violenta. Las manos del saiyajín sangran.

– “Este no puede ser mi límite…” – piensa Vegeta. – “No puede ser…”

Un viejo recuerdo sale a la superficie. 

Un pequeño Vegeta observa a Dodoria agarrando por el cuello a su padre y amenazándole antes de soltarlo con desprecio y abandonar la sala.

– “¿Por qué te habla así?” – retumba la voz del pequeño saiyajín. – “Tú eres el Rey… Somos saiyajín…”

– “Así es. Y tú eres el Príncipe de una raza de guerreros extraordinaria.” – responde el viejo Rey. – “Y vamos a trabajar duro para que se den cuenta de eso. Para poder decir con orgullo que somos saiyajín. Lucharemos para que, en el futuro, nadie se atreva a hablarte así a ti.”

El cabello del saiyajín se eriza. Sus ojos brillan de color verde. Un aura dorada nace a su alrededor, como un torbellino que crece desde el suelo.

– “¡¡YAAAAAAAH!!” – clama al cielo Vegeta.

La luz emitida por el Súper Saiyajín ilumina parcialmente la zona.

En la Tierra, en los Universos 6 y 7, la presencia de su compatriota llama la atención de Goku, que se detiene y mira al cielo con una media sonrisa dibujada en su rostro.

En los Universos 3 y 5, Goku yace en su cama, semiinconsciente. En su mente, nuestro amigo está sentado en una roca frente al mar, junto a un chico que viste un gi similar al suyo; el mismo que había visto en un sueño anterior. Un muchacho al que no puede verle el rostro.

Una pequeña luz dorada brilla en el cielo.

– “Vegeta…” – murmura el saiyajín, que dibuja una media sonrisa.

– “Eres un buen chico, Goku…” – dice el muchacho con una voz de anciano que no se corresponde con su aspecto.

Son Goku, confuso y sorprendido, lo mira y ahora reconoce a su nuevo acompañante.

– “Abuelo…” – se sorprende el saiyajín, con ojos llorosos.

Días más tarde, Vegeta llega a la Corporación Cápsula en una nave extraterrestre individual y aterriza en el jardín.

Bulma corre a recibirle.

– “¡Vegeta!” – exclama al verle salir del vehículo.

El saiyajín la ignora, pero Bulma lo abraza.

– “¿Qué haces, mujer?” – se incomoda el saiyajín.

– “Me alegro de verte.” – dice ella.

Vegeta la aparta, algo avergonzado y continúa su camino, dejándola atrás.

Pero tras dar unos pasos, el saiyajín se detiene.

– “Tengo algunas recomendaciones para hacer la armadura más práctica y resistente.” – dice Vegeta.

– “¿La armadura?” – se sorprende Bulma. – “¡¿No me digas que ya la has roto?!”

– “¿Eh?” – se sorprende el saiyajín.

– “¡Mira que eres bruto!” – le riñe ella. – “¡¿No puede tener más cuidado?!”

– “¡Es una armadura!” – replica Vegeta. – “¡Está hecha para recibir golpes!”

Brief observa sonriente la escena desde el balcón.

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XIV: Granola, el cereliano

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte XIV: Granola, el cereliano

El Príncipe Vegeta seguirá el mismo destino que su raza…

El suelo se quiebra bajo los pies de Granola y Vegeta. Algunas porciones se hunden mientras otras se elevan. El estruendo es ensordecedor.

Los dos contrincantes se abalanzan el uno contra el otro y se propinan un puñetazo en la cara simultáneamente.

La nave pilotada por Hermila, un humanoide bípedo de piel verde y larga cabellera naranja cuya morfología recuerda a un ave, abandona el sentenciado planeta.

– “¿De verdad vamos a abandonarle?” – pregunta Yuzun.

– “Él lo ha pedido…” – dice Soshiru, con pesar.

En la superficie, el combate continúa.

Vegeta y Granola intercambian puñetazos. El saiyajín, pese a haberse recuperado gracias a las ondas blutz emitidas por el cometa, sigue malherido. El cereliano pelea con todo su empeño.

Granola intenta usar uno de sus certeros golpes, pero Vegeta ha entendido el peligro de la técnica y logra evadirla y contraatacar, propinando un puñetazo al cereliano en el rostro, arrancándole así el visor.

Vegeta pisa el aparato, que se hace añicos. 

– “Sin esto ya no podrás usar esos movimientos tan molestos…” – sonríe el saiyajín.

– “Bastardo…” – gruñe Granola, que se limpia la sangre del labio con su muñeca mientras se pone en pie.

El cereliano aprieta los dientes con rabia, pero una sonrisa se dibuja en su rostro.

– “No importa…” – dice Granola. – “Moriremos aquí los dos… El Príncipe Vegeta seguirá el mismo destino que su raza… Erradicados por un meteorito.”

– “El Planeta Vegeta fue destruido por Freezer.” – le corrige el saiyajín.

– “¿Eh?” – dice el cereliano, confuso. – “Pero… Si trabajabais para él…”

Vegeta escupe sangre al suelo.

– “Y así nos lo pagó…” – dice el saiyajín. – “El gran Freezer temía la leyenda Súper Saiyajín…”

– “Mientes…” – gruñe Granola. – “¡Mientes!”

– “No me importa si no me crees.” – dice Vegeta.

El saiyajín choca sus puños, listo para continuar.

– “¡Vamos!” – exclama Vegeta. – “¡Tengo que convertirme en un Súper Saiyajín antes de que sea demasiado tarde!”

– “¿Convertirte… en un…?” – se sorprende Granola.

Vegeta embiste.

La situación empeora. El meteorito está cada vez más cerca y se ve más grande en el cielo. El clima es alterado y las nubes forman una espiral que solo deja ver el astro sobre sus cabezas. Columnas de lava brotan del suelo.

Vegeta y Granola pelean, pero cada vez con menos fuerzas.

– “¿Por qué…?” – se pregunta el saiyajín. – “Voy a morir… ¡Voy a morir aquí! ¡¿Por qué no me transformo?! ¡¿Por qué no despierta el Súper Saiyajín dentro de mí?!”

– “¿Freezer los traicionó?” – se pregunta Granola. – “¿Son víctimas?” – recuerdos de Vegeta, Nappa y Raditz masacrando Cereal invaden su mente. – “¡NO! ¡Es un asesino! ¡Merece morir!”

Granola intenta golpear a Vegeta, pero el saiyajín le agarra del brazo y tira de él con fuerza para propinarle un cabezazo. La frente de ambos guerreros sangra y caen de espaldas al suelo, semi-inconscientes.

En Cereal, una joven y bella muchacha pasea por las calles del medieval planeta cargando una bolsa de comida cuando tres luces aparecen en el cielo, sobrevolando la ciudad hasta caer en el horizonte, en un núcleo urbano vecino.

La mujer adelante el paso hasta su casa y sube al primer piso, desde el que pretende ver mejor lo ocurrido. Al asomarse a la ventana es sorprendida por un cegador destello seguido de un gran estruendo y una ola expansiva que la empuja hacia atrás con violencia.

Mientras tanto, en la plaza de la ciudad, un grupo de cerelianos forman.

– “¡Es una invasión!” – informa el líder del improvisado escuadrón. – “¡Defenderemos Cereal!”

– “¡¿Quién nos ataca?!” – pregunta un soldado.

– “Estoy seguro de que es el Imperio…” – dice un joven Granola. – “¡Pero los repeleremos!”

– “¿Cuántos hombres habrán traído?” – pregunta un soldado.

– “Es el Imperio… Esperad un ejército…” – responde otro.

De repente, sobre ellos, en el cielo, tres siluetas flotando. Un grandullón calvo, un pequeño de pelo puntiagudo y otro tipo de mediana estatura y larga cabellera.

– “¿Eh?” – se sorprende Granola. – “Son solo tres…”

El grandullón alza su mano derecha y realiza un gesto con sus dedos índice y corazón.

La plaza salta por los aires.

Granola despierta entre los escombros. Silencio absoluto. Humo y polvo en el ambiente. Olor a quemado.

– “Compañeros…” – murmura el malherido cereliano.

Los cuerpos de su escuadrón están semienterrados entre el amasijo de roca.

El cereliano camina por las calles en ruinas.

– “Muesli…” – murmura Granola. – “Oatmeel…”

En el horizonte puede ver su casa en ruinas.

– “No… ¡Muesli!” – exclama casi sin voz, nervioso.

El cereliano intenta correr, pero se cae al suelo. De rodillas sigue avanzando.

– “Por favor… Por favor…” – repite sin cesar. – “Por favor…”

Al acercarse a su casa, entre los escombros puede ver a su esposa atrapada.

– “Muesli…” – sufre él. – “No…”

Granola aparta varios escombros y se arrodilla junto a su mujer, que entreabre los ojos con dificultad.

– “Cariño…” – llora el cereliano.

– “Lo siento…” – dice ella con una mano sobre su abdomen. – “Lo siento mucho…”

– “Tranquila…” – intenta consolarla Granola. – “Todo irá bien…”

Granola pone su mano sobre la de su mujer.

– “Oatmeel…” – llora ella. – “Oatmeel…”

– “Pagarán por esto…” – llora Granola. – “Te lo prometo…”

En su mente, Granola repasa el instante en el que ha visto a sus enemigos; las tres siluetas… y sus colas ondeantes.

– “Saiyajín…” – gruñe Granola.

En el horizonte, una nueva explosión.

– “¡¡Siguen en el planeta!!” – piensa el cereliano.

– “Granola…” – sufre su mujer.

– “Aguanta, Muesli…” – dice Cereliano, haciendo reposar a su mujer en el suelo. – “Yo me encargaré… Descansa.”

– “Granola…” – repite ella, intentando agarrar a su esposo.

Pero Granola no se detiene y sale volando hacia sus enemigos.

En una ciudad cercana, Vegeta, Nappa y Raditz masacran a los habitantes.

– “¡Ya has destruido dos ciudades, Nappa!” – protesta Raditz. – “¡Freezer nos pagaría mejor si te controlaras un poco!”

– “¡Solo me divierto!” – dice el grandullón.

Vegeta se harta de sus compañeros.

– “Acabad de una vez… Me voy a la siguiente ciudad.” – dice el saiyajín antes de alzar el vuelo.

De repente, algo golpea a Raditz, que sale disparado contra un edificio cercano.

– “¿Eh?” – se sorprende Nappa.

Granola, malherido y cansado, se planta frente a ellos

– “Bastardos…” – gruñe el cereliano.

– “Un cereliano…” – dice Nappa. – “¿De dónde sales tú?”

El saiyajín mira de arriba abajo a su enemigo.

– “Pero si estás casi muerto…” – sonríe el saiyajín.

Raditz se levante entre escombros, frotándose la mejilla.

– “Ese imbécil…” – gruñe el hermano de Kakarotto. – “¡Deja que me encargue de él, Nappa!”

Granola mira a su contrincante con asombro.

– “No… no le he hecho nada…” – piensa el cereliano, sorprendido.

Nappa se cruza de brazos.

– “Él te ha golpeado… supongo que es justo.” – refunfuña el saiyajín.

Raditz se sacude el polvo y se cruje el cuello y los puños.

– “Voy a divertirme un poco…” – dice el saiyajín.

Granola se pone en guardia. Una gota de sudor frío recorre su frente.

– “¡¡VOY A MATARTE, SAIYAJÍN!!” – grita, desesperado, antes de embestir.

Raditz le espera con una sonrisa macabra en su rostro.

En unos minutos, el combate ha terminado. Granola está tumbado en el suelo y Raditz le propina una patada tras otra.

Granola escupe sangre.

– “Sois… sois unos monstruos…” – dice el cereliano, magullado y malherido, sin fuerzas.

Nappa se acerca a él, lo agarra del cuello de la camisa y lo levanta sobre su cabeza.

– “Si te has sorprendido con el poder de esta piltrafa, ni te imaginas el poder del Príncipe Vegeta…” – se burla el saiyajín.

– “El Príncipe… Vegeta…” – repite Granola.

Nappa lo lanza a un lado y, antes de que caiga al suelo, le lanza un blast de ki. El cuerpo humeante del cereliano sale despedido.

– “¡Era mío, Nappa!” – protesta Raditz.

– “Tardabas demasiado.” – sonríe Nappa.

El cereliano abre los ojos. El planeta sigue quebrándose. El meteorito está cada vez más cerca.

– “Vegeta…” – murmura Granola.

El cereliano pone todas las fuerzas que le quedan en intentar levantarse.

Pero Vegeta también se está poniendo en pie.

– “No hemos… terminado…” – gruñe el saiyajín.

El cielo está completamente cubierto por el meteorito. Se acaba el tiempo.

Los dos se miran. Determinación en sus ojos.

– “¡¡YAAAAH!!” – gritan los dos a la vez.

El saiyajín y el cereliano se embisten. Un puñetazo simultaneo en el rostro de su contrincante. Doble K.O.

Antes de que los dos caigan al suelo, una luz dorada brilla entre ellos y los engulle.

El meteorito impacta contra el planeta. Una silenciosa explosión en mitad del espacio.

La onda expansiva sacude la nave de Hermila.

– “¡¡AGARRÁOS!!” – advierte el piloto.

Las luces de la nave parpadean. El vehículo tiembla violentamente. Todos se sujetan donde pueden para no caerse.

Cuando la calma regresa, frente a ellos, Granola está tumbado en el suelo.

– “¡¿Qué?!” – se quedan todos sorprendidos.

– “¡¡GRANOLA!!” – corre Soshiru a socorrerlo.

En un planeta remoto con seres pequeños de piel rosada, cabeza redonda y orejas formadas por tres protuberancias unidas entre sí por una membrana, vestidos con túnicas, Vegeta se encuentra tumbado en el suelo entre un grupo de esas criaturas que lo observan.

En la Tierra, Son Goku aparece en una colina cercana a su casa.

En los Universos 3 y 5, son Goku casi se desmaya, pero alguien lo sujeta antes de que caiga al suelo; es Piccolo.

– “Goku…” – dice una voz; es Piccolo. – “¿Por qué lo has hecho?”

Son Goku está sudando. No se encuentra bien.

– “No lo sé…” – sonríe el saiyajín.

– “En tu estado…” – murmura Piccolo, preocupado. – “Ha sido una estupidez.”

– “Es posible…” – Goku fuerza una sonrisa.

Goku cierra los ojos.

– “Gracias, Piccolo.” – dice el saiyajín.

– “¿Eh?” – dice el namekiano, confuso.

– “Cuando mi hermano se llevó a Gohan, me ayudaste.” – dice Goku. – “Gracias.”

– “¿Ahora me sales con eso?” – se burla Piccolo. – “Pensé que sería más fácil eliminar a Raditz si luchábamos juntos. Eso es todo.”

– “Je, je…” – sonríe el saiyajín. – “Claro… A veces se me olvida que eres el Rey de los Demonios…”

– “No bajes la guardia, Son Goku.” – sonríe el namekiano. 

Son Goku pierde el conocimiento.

– “Gracias a ti…” – murmura Piccolo.

En los Universos 6 y 7, Son Goku llega a la Tierra con una media sonrisa en su rostro.

– “Cuando despierte, querrá matarte.” – dice Piccolo.

– “Lo sé…” – sonríe Goku.

Piccolo sonríe de forma cómplice.

– “Puede que en el fondo no seas tan inocente e idiota como otros creen…” – dice el namekiano.

– “Je, je…” – ríe el saiyajín.

En los Universos 3 y 5, Piccolo lleva a Goku hasta su casa. Chichi sale a recibirlo mientras llora a moco tendido. Gohan la acompaña.

– “¡¡GOKU!!” – exclama ella. – “¡¿Qué le has hecho a mi marido?!” – le espeta al namekiano. – “¡¿A dónde te lo has llevado?!”

Gohan puede ver como el namekiano está claramente preocupado. Los cuatro entran en casa.

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XIII: Justicia poética

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte XIII: Justicia poética

“Perdiste tu oportunidad en Dorakiya.”

Granola embiste a Vegeta, que se pone en guardia.

El cereliano tiene un peculiar estilo de lucha que recuerda al de los asesinos. Sus golpes son sencillos y directos, usando en su mayor parte sus dedos o nudillos para intentar golpear al saiyajín, que retrocede mientras esquiva a su enemigo.

– “Me sorprende que un cereliano haya logrado alcanzar este nivel…” – piensa Vegeta. – “Está muy por encima de las Fueras Ginyu…”

Granola retrocede de un salto y dispara una intensa ráfaga de proyectiles de ki desde sus dedos índice y corazón, obligando a Vegeta esquivarlos y salir volando hacia el cielo. 

El cereliano sigue disparando mientras Vegeta vuela.

– “Incluso supera a las formas iniciales de Freezer…” – piensa el saiyajín.

Vegeta ahora desciende en picado hacia el suelo.

– “Si me hubiera topado con él hace unos años… antes de atacar la Tierra… Hubiera sido mi final.” – cavila el saiyajín.

Vegeta dispara una esfera de ki contra el suelo, levantando una gran polvareda.

Granola cierra su ojo izquierdo para centrar toda su atención en el visor.

Vegeta avanza saltando de un lado a otro en el interior de la nube de polvo.

– “Pero el combate con Kakarotto y esas cucarachas… y el infierno que viví en Namek…” – piensa el saiyajín. – “¡Me hicieron mucho más fuerte!”

Granola localiza la silueta de Vegeta entre el polvo.

– “¡AHÍ ESTÁ!” – piensa el cereliano, que no duda en disparar. 

Vegeta se agacha. El disparo pasa entre su cabello.

– “¡Ggh!” – se preocupa el saiyajín.

Vegeta salta por los aires mientras genera dos esferas de ki blanco, una en cada mano, y las une frente a él.

– “¡¡HAAAAAAA!!” – dispara el saiyajín.

Un luminoso haz de ki se proyecta hacia el enemigo.

Granola parece aterrado ante el torrente de energía que se le viene encima.

El cereliano salta hacia un lado mientras se cubre con ambos brazos. El ataque de Vegeta impacta contra el suelo, provocando una gran explosión con mucha metralla y una gran humareda.

Granola cae rodando lejos de la nube de polvo y enseguida se pone en pie, listo para seguir peleando.

Vegeta desciende a su espalda.

– “Puede que me haya hecho demasiado fuerte…” – dice el saiyajín.

– “¿EH?” – se asusta Granola al oírle detrás de él.

El cereliano se aparta y le apunta con sus dedos.

– “Maldito…” – se preocupa Granola, que se ve superado.

Vegeta se cruza de brazos.

– “Maldición…” – murmura el saiyajín. – “Esperaba que este combate me acercara más a Kakarotto…”

Granola dispara y el ataque pasa rozando a Vegeta.

– “¿Hm?” – se extraña el saiyajín.

En el horizonte, algo estalla.

Vegeta se da la vuelta y ve la nave de la Corporación Cápsula en llamas.

– “¿Qué…?” – se sorprende el saiyajín.

Granola sonríe.

– “Je… je, je…” – ríe el cereliano.

Granola dispara de nuevo, esta vez destruyendo su propia nave.

– “¿Qué…? ¿Qué pretendes…?” – dice Vegeta, estupefacto.

– “Lo siento, compañeros…” – murmura el cereliano. – “Esta será también nuestra tumba…”

De repente, un terremoto sacude el planeta.

– “¡¿Qué has hecho?!” – pregunta Vegeta.

Granola mira al cielo y sonríe.


Vegeta mira en la misma dirección.

Un astro aparece en el cielo.

– “¿Una luna?” – se sorprende el saiyajín. – “No estaba ahí antes… ¡¿Es un…?!”

– “Se estrellará contra este planeta en unos pocos minutos…” – anuncia Granola. – “Se acabó.”

– “Maldito idiota…” – gruñe el saiyajín.

Granola, desesperado, ataca a Vegeta cuerpo a cuerpo.

Desconcentrado, el saiyajín esquiva los dos primeros ataques, pero el cereliano logra golpearle en el hombro izquierdo con sus dedos índice, corazón y anular a la vez.

El brazo de Vegeta pierde toda su fuerza y se queda inerte.

– “¿Eh?” – se sorprende el saiyajín. – “Cobarde…”

– “¡¿Ahora das lecciones de moral, asesino?!” – protesta Granola.

El cereliano embiste de nuevo y Vegeta se defiende hasta que agarra el brazo de Granola y lo acerca a él para propinarle un rodillazo en el abdomen que lo deja de rodillas en el suelo. 

– “Me has pillado desprevenido, pero soy más fuerte que tú…” – dice Vegeta. – “Perdiste tu oportunidad en Dorakiya.”

De repente, algo agarra el pie de Vegeta; es Yuzun, tumbado en el suelo, que ha transformado solo su brazo derecho para intentar retener al saiyajín.

– “Patético…” – dice Vegeta, que se libera levantando el pie y luego pisa la mano del haanschurui.

– “¡AAAH!” – grita Yuzun.

En ese instante, un malherido Shansua se abalanza sobre el saiyajín, propulsado por sus cañones de humo. Vegeta se cubre y el gufu rebota sin causarle problemas.

Vegeta le apunta con la mano y prepara una esfera de ki, pero antes de poder disparar Botamo le abraza por la espalda.

Vegeta intenta darle un cabezazo, pero el golpe no surge efecto en el kumotoko.

Granola prepara un golpe con sus dedos como el que le afectó al hombro. Soshiru le pone la mano en la espalda al cereliano y le imbuye de electricidad.

– “¡¿EH?!” – se asusta Vegeta.

Granola golpea al saiyajín en el abdomen, atravesando su armadura.

Vegeta puede sentir como la electricidad recorre su interior, pasando por sus puntos vitales.

Botamo deja caer a Vegeta al suelo. El saiyajín está inmóvil, con los ojos abiertos y la mirada perdida.

– “Ah…” – emite un sonido angustioso.

Granola, con su cuerpo humeante, cae de rodillas.

– “Lo siento, Granola…” – dice Soshiru.

– “Está bien…” – sonríe el cereliano.

El zalt ayuda a Granola a levantarse.

– “Se acabó…” – dice Soshiru.

– “Lo hemos logrado…” – dice Botamo.

Granola se levanta y mira con desdén al saiyajín caído.

– “Este será tu final, Príncipe saiyajín…” – dice el cereliano. – “Esperarás inmóvil una dolorosa muerte…”

Granola toca su visor.

– “Hermila… Espero que aún tengas tiempo de recogernos…” – dice el cereliano.

La banda se aleja, abandonando a Vegeta a su suerte.

Los efectos del cometa sobre el planeta ya son más evidentes. El temblor aumenta. Algunas rocas se elevan.

De repente, el visor alerta a Granola, que detiene su marcha. Su gesto muestra miedo.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el zalt.

– “No es posible…” – dice el cereliano.

A su espalda, Vegeta se pone en pie con dificultad.

La banda de Granola se da la vuelta, incrédulos ante lo que tienen frente a sus ojos.

A Vegeta le ha crecido la cola.

Granola, al verlo, se da la vuelta y mira al cometa.

– “¡No puede ser!” – exclama el cereliano. – “¡Es el cometa! ¡Refleja la luz del sol! ¡Lo está usando como luna!”

Vegeta puede sentir el latido de su corazón cada vez más rápido e intenso.

Granola retrocede instintivamente.

– “Maldición… Esto puede ser peligroso…” – se preocupa el cereliano.

Pero de repente, Vegeta se agarra la cola.

– “¿EH?” – se sorprenden todos.

El saiyajín grita con todas sus fuerzas, un rugido simiesco.

– “¡¡GRRAAA…!!” – brama Vegeta.

El saiyajín se arranca la cola y su grito se torna humano.

– “¡¡…AAAaaah!!” – deja de grita. – “Ah… ah…” – recupera el aliento, cansado.


La transformación en ozaru se ha detenido.

Granola no entiende lo que sucede.

– “¿Qué…? ¿Por qué…?” – se pregunta el cereliano.

Vegeta lanza su cola a un lado.

– “Si quiero alcanzar a Kakarotto… no puedo recurrir a eso…” – murmura el saiyajín. 

Granola frunce el ceño, intentando comprender a su enemigo.

De repente, el cereliano da un paso al frente.

– “¿Qué haces?” – le dice Soshiru.

– “Marchaos.” – dice el cereliano.

– “No digas estupideces…” – protesta Yuzun.

– “Por favor…” – insiste Granola. – “Lo necesito…”

– “Te esperaremos.” – replica Shansua, mientras una gota de sudor frío recorre su frente.

– “Tenemos tiempo…” – reafirma Botamo, con voz temblorosa.

– “No…” – sonríe Granola. – “Ya os he pedido demasiado.”

Vegeta puede ver a los hombres de Granola alejarse mientras una nave desciende hasta la superficie del planeta.

Vegeta los ignora y centra su atención en Granola.

– “¿No intentas detenerlos?” – pregunta el cereliano.

– “Has cumplido tu parte…” – responde Vegeta.

Los dos se miran fijamente. La superficie del planeta empieza a quebrarse bajo sus pies.

En la Tierra, en los Universos 6 y 7, Son Goku está observando atentamente el cielo, abstraído del entrenamiento en el que se enfrentan Gohan y Piccolo.

En los Universos 3 y 5, Goku tiene un extraño sueño febril. Un joven de cabello negro, vestido con un gi de la escuela Kame se encuentra sentado en unas rocas, cerca del mar, de noche. Goku se acerca a él, confuso. Instintivamente, el saiyajín extiende su mano hacia el joven.

– “Lo siento…” – dice Goku, angustiado sin saber muy bien porqué.

De repente, un resplandor dorado baña la zona y a los dos personajes.

Son Goku se queda perplejo observando la fuente de luz que él y el misterioso muchacho tienen enfrente.

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XII: La banda de Granola

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte XII: La banda de Granola

“¿Qué clase de burla es esta…?”

Granola y sus hombres esperan frente a la nave de Vegeta.

De repente, la compuerta del vehículo se abre lentamente, revelando al saiyajín.

Vegeta se apea vestido con una armadura nueva tipo coraza sobre un mono azul y botas y guantes blancos. El saiyajín se golpea el pecho para comprobar la dureza del equipo mientras baja por las escoleras. Una media sonrisa se le escapa.

Granola frunce el ceño.

– “Sus heridas se han curado…” – piensa el cereliano. – “¿Por qué? ¿Cómo lo ha hecho?”

Soshiru parece confuso.

– “Granola…” – dice el zalt.

– “Ya me he dado cuenta.” – responde el cereliano.

Vegeta se cruza de brazos y mira a los cinco hombres.

– “Granola, ¿eh?” – dice el saiyajín. – “Veo que has traído refuerzos.” – se mofa. – “¿Es que tenías miedo de enfrentarte a mí tú solo?”

Granola sonríe.

– “¿Miedo?” – replica Granola. – “Ni siquiera tienes cola… Y a penas escapaste de Dorakiya con vida…”

– “Aquí me tienes.” – dice Vegeta.

– “Je…” – dice el cereliano. – “Tu orgullo será tu perdición, Príncipe saiyajín.”

Granola apunta a Vegeta con su dedo índice. El saiyajín está listo.

El cereliano dispara y Vegeta esquiva el ataque.

De repente, como propulsado por un cañón de humo a presión, Shansua embiste a Vegeta, que se cubre con ambos brazos cruzados para recibir el impacto.

El saiyajín retrocede unos metros hasta impactar contra algo, deteniéndose así; es Botamo.

Vegeta se revuelve y golpea al kumotoko, pero parece que el golpe no le causa ningún daño.

En ese instante, el saiyajín siente una mano en su espalda.

– “¿Eh?” – mira por encima del hombro; es Soshiru.

El zalt libera una potente descarga eléctrica que sacude a Vegeta.

– “¡KYAAAH!” – grita el saiyajín.

Antes de poder reaccionar, Vegeta recibe un puñetazo en el rostro del haanshurui Yuzun, que ya se ha transformado.

– “Je…” – sonríe Yuzun.

Pero Vegeta ha encajado el golpe en la mejilla sin moverse.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos.

Vegeta agarra la cara del repitiliano lo estampa de cabeza contra el suelo.

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

Un disparo de Granola obliga al saiyajín a retroceder, poniendo cierta distancia entre él y sus enemigos, que se reagrupan.

– “Idiotas…” – murmura Vegeta. – “Habéis revelado todos vuestros trucos demasiado pronto…”

Granola se fija en Vegeta usando su extraño visor.

– “Malditos saiyajín y sus zenkai…” – protesta el cereliano.

– “Veo que sabes bastante de nosotros…” – dice Vegeta.

– “Para poder derrotar a tu enemigo debes conocerlo.” – responde Granola.

El cereliano le hace una señal a Shansua, que asiente.

El pequeño gufu empieza a emitir un extraño humo denso y oscuro desde unas chimeneas que protruyen en su espalda.

– “¿Va a embestir?” – se pregunta Vegeta. – “No…” – recapacita. – “Esto es distinto…”

El humo llena la zona de combate.

El saiyajín se queda a ciegas.

– “Es una buena táctica…” – sonríe Vegeta. – “Pero deberías actualizar tu información. ¡Puedo sentir vuestro ki!”

El saiyajín se da la vuelta rápidamente y propina una patada al zalt, que estaba acercándose a él con sigilo y lo lanza a través del humo.

– “Además, ya os tengo calados…” – presume Vegeta. – “El zalt necesita tocarme para poder emitir sus descargas más fuertes.”

Vegeta apunta a la nada y dispara. Su ataque atraviesa la densa cortina de humo hasta impactar en la barriga de Botamo, sin hacerle ningún daño. Tras él se encuentra Shansua, emitiendo humo.

– “El pequeño es la base de la técnica, así que está protegido por el grandullón…” – dice Vegeta.

Yuzun aparece de entre la humareda e intenta abrazar a Vegeta por la espalda. El saiyajín se agacha y lo evita.

– “Contáis con la fuerza bruta del haanshurui para intentan inmovilizarme…” – dice el saiyajín, que se revuelve y propina un puñetazo ascendente bajo la barbilla del lagarto, haciéndole saltar varios dientes.

Yuzun cae al suelo de espaldas.

– “Pero el verdadero peligro…” – dice Vegeta, que clava su mirada en un punto lejano a través de la gran nube negra. – “Eres tú.”

Granola puede ver la silueta de Vegeta en su visor.

Un disparo del cereliano se dirige a toda velocidad hacia Vegeta, y éste mueve su cabeza lo necesario para evitar el golpe. Un corte resulta en su mejilla.

– “Je, je…” – sonríe el saiyajín.

Granola parece frustrado.

– “Maldito…” – gruñe el cereliano. – “¡¡TE MATARÉ, SAIYAJÍN!!” – grita.

Vegeta empieza a disparar a Granola a discreción, una esfera de ki tras otra, obligando a retroceder al cereliano y sobreestimulando su visor.

– “Maldición…” – piensa Granola. – “Así no puedo verlo…”

Raudo y veloz, Vegeta aparece detrás de Shansua y Botamo y le propina un violento golpe al gufu sobre la cabeza con ambos puños enlazados, deformándole el cráneo y haciendo que se deshinche y deje de emitir humo.

Botamo se da la vuelta e intenta propinar un puñetazo a Vegeta, pero el saiyajín es más rápido y ágil y salta por encima del kumotoko.

En el aire, el saiyajín lanza dos esferas de ki a los pies del enemigo, una con cada mano, haciendo que el suelo estalle y el gran oso quede suspendido en el aire un instante sobre el hoyo creado.

Cuando Vegeta regresa al suelo se impulsa hacia el enemigo y le propina una patada, empujándolo lejos de allí.

En ese instante, Yuzun se abalanza sobre Vegeta por la espalda, que se da la vuelta, pero es abrazado por el haanschurui.

– “¡LO TENGO!” – exclama Yuzun. – “¡SOSHIRU!”

El zalt, con sus manos envueltas en electricidad, se acerca a Vegeta.

– “¡ESTOY LISTO!” – dice Soshiru.

– “¡HAZLO AHORA!” – insiste Yuzun.

– “Pero tú…” – se preocupa el zalt.

– “¡PUEDO SOPORTARLO!” – replica el haanshurui. – “¡HAZLO YA!”

Soshiru agarra la cabeza de Vegeta y libera todo su voltaje.

– “¡¡GRRRR!!” – gruñe el saiyajín.

– “¡¡GGRRAAAAAAH!!” – brama Yuzun.

Tras una intensa descarga, el zalt suelta al enemigo. Está agotado.

Yuzun deja caer a Vegeta al suelo y después se desploma él de espaldas al suelo.

– “Ah… ah…” – respira Soshiru con dificultad.

– “Grraah…” – gruñe Yuzun que, también cansado, pierde su transformación – “Aah…”

De repente, Vegeta se levanta de un brinco.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden los dos enemigos.

El saiyajín se sacude el polvo de la armadura, aún humeante.

– “Cómo… cómo es posible…” – se pregunta Yuzun, titubeante, mientras empieza a levantarse.

– “Tú mismo dijiste que podías soportarlo…” – le dice el saiyajín al haanschurui. – “¿Qué te hizo pensar que yo no?”

Soshiru, frustrado, intenta dar un puñetazo cargado de electricidad a Vegeta, pero el saiyajín esquiva el golpe y obliga al zalt a atizar a su compañero haanschurui.

Yuzun sufre una terrible descarga y cae inconsciente al suelo.

– “Sin transformar no eres tan duro…” – se burla el saiyajín.

El zalt, furioso, embiste de nuevo.

– “¡MALDITOOOO!” – grita Soshiru.

Granola está volando hacia ellos.

– “¡¡ESPERA!!” – advierte el cereliano.

Soshiru propina un puñetazo eléctrico a Vegeta, que detiene el golpe con la mano. La electricidad envuelve al saiyajín, pero no parece causarle ningún efecto.

– “Je…” – sonríe Vegeta. 

El saiyajín propina un puñetazo en el abdomen del zalt, que se pliega sobre sí mismo y cae de rodillas al suelo, inconsciente.

Granola dispara una ráfaga de proyectiles de ki a Vegeta, obligándole a retroceder y apartarse de sus aliados. El cereliano aterriza frente a ellos.

Vegeta y Granola se miran fijamente. La mirada del cereliano es airada; la del saiyajín es prepotente.

– “Eres un monstruo…” – dice Granola. – “No has cambiado…”

– “Todos tus amigos siguen vivos…” – dice Vegeta.

– “¿Eh?” – se extraña el cereliano. – “¿Ahora finges compasión?”

– “Ja, ja, ja…” – ríe Vegeta. – “De eso nada.”

El saiyajín aprieta su puño derecho y apunta con él al cereliano, desafiante.

– “¡Dame un buen combate!” – exclama Vegeta. – “¡Llévame al límite y puede que los deje vivir!”

– “¿Qué clase de burla es esta…?” – gruñe Granola, ofendido.

– “Vamos, cereliano…” – sonríe Vegeta. – “¿Recuerdas como gritaba tu gente el día que mis hombres y yo arrasamos tu planeta?”

Granola aprieta los dientes con ira.

– “Yo lo recuerdo perfectamente…” – dice Vegeta. – “Disfruté matando a cada uno de los tuyos…”

– “Bastardo salvaje…” – gruñe el cereliano.

Granola toca su visor, que parece recalibrarse sobre Vegeta y enfocarle.

Sobre Vegeta, en el cielo, un pequeño brillo. Algo se acerca.

– “Cinco minutos…” – murmura el cereliano. – “Es todo el tiempo que te queda… monstruo…”