DBSNL // Capítulo 162: Duelo de asesinos

DBSNL // Capítulo 162: Duelo de asesinos

“Hoy en día no todo se basa en habilidad, viejo”

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Janemba se encuentra cara a cara con las chicas, que se ponen en guardia.

– “¡¿Cómo ha llegado hasta aquí?!” – pregunta Bra.

– “No parece que haya abierto uno de esos portales de los que hablaba mi tío…” – dice Pan. – “¿Puede viajar entre dimensiones?”

– “Maldita sea…” – refunfuña Bra. – “¿Qué habrá pasado ahí fuera?”

En el rostro de Pan se refleja su peor suposición.

Las dos mestizas se transforman en Súper Saiyajín.

– “Solo tenemos una opción” – dice Bra.

– “Lo siento, Ub… Mr. Bu…” – murmura Pan.

Janemba alza su mano y dibuja una línea de energía verde en el aire.

– “¡AHÍ VIENE!” – advierte Bra.

– “¡HAGÁMOSLO!” – exclama Pan.

La línea de energía se fragmenta y se convierte en un centenar de cristales de ki que son proyectados contra las muchachas.

Las chicas resultan ser una imagen residual.

A su izquierda, Janemba puede oír la voz de las muchachas

– “¡FUUUU…!” – exclaman ellas.

Janemba las localiza y propina un espadazo al aire, cuyo corte se extiende hasta alcanzarlas, pero son solo otro espejismo.

– “¡…SIÓN!” – dicen las voces, a la derecha del monstruo.

El diablo dispara una ola de ki hacia ellas, pero vuelve a ser engañado por la técnica de las chicas.

– “¡FUUUU…!” – repiten ellas.

Múltiples imágenes de las chicas realizando la danza rodean a Janemba, que dispara en todas direcciones, frustrado por sus continuos errores. 

Detrás de Janemba, a varios kilómetros de distancia, se puede oír el eco de las voces de las muchachas.

– “¡FUUUUSIÓN!” – exclaman ellas. – “¡HA!”

Una luz brillante ilumina la infinita sala blanca.

El demonio se da la vuelta y, en un instante, una figura ha aparecido frente a él. Una muchacha vestida con ropas metamor. Su cabello, negro en la parte superior y azul a los lados. 

Dibujado por Ipocrito

– “No soy ni Bra ni Pan” – anuncia la fusión. – “No necesito un nombre para eliminarte.” – añade antes de convertirse en Súper Saiyajín.

Janemba sonríe. Parece ilusionado de que un nuevo rival se presente ante él.

La fusión se abalanza sobre él y le sorprenden con un rodillazo en la cara, seguido de una patada dando una voltereta. 

Janemba retrocede y se prepara para contraatacar con un espadazo vertical, pero las chicas detienen la espada entre sus manos.

El demonio parece sorprendido ante la resistencia de las chicas y tira con fuerza de su espada para liberarla y atacar de nuevo, esta vez con una estocada.

La fusión se convierte en una imagen residual y cientos de copias danzan alrededor de Janemba, mofándose de él.

El demonio propina espadazos a distancia en todas direcciones, descuartizando inútilmente las copias de las muchachas.

De repente, Janemba se da cuenta de que una intensa luz brilla a su espalda.

– “Ka… Me…” – recita la fusión. – “Ha… Me…” – continúa, preparando su ataque.

Janemba se da la vuelta y se topa con la fusión a escasos centímetros de él, lista para lanzar su ataque.

– “¡HAAAAAAAAA!” – grita la guerrera.

El ataque a bocajarro engulle al demonio.

En el exterior, Ten Shin Han y Krilín han abandonado la Tierra Sagrada de Karín en busca de supervivientes. 

En unos minutos, Ten llega al Dojo del bosque Fukurou. Silencio absoluto. Cadáveres. El guerrero corre apresuradamente al interior del edificio. Al abrir la puerta, la escena que observa hace que se derrumbe, cayendo de rodillas al suelo.

Mientras tanto, Krilín vuela rápidamente hacia la Capital del Oeste, cuando se encuentra con Kinton volando en círculos sobre una arboleda.

– “No…” – murmura sobrecogido el terrícola. 

Krilín desciende y encuentra a Dende, Marron y Lázuli tumbados en el suelo.

– “¡MARRON!” – grita Krilín.

El humano se agacha y abrazar a su hija.

– “Marron…” – llora Krilín.

Mientras sostiene la muchacha, Krilín agarra la mano de Lázuli, que se encuentra tumbada en el suelo a su lado.

– “Lo siento…” – lamenta el terrícola. – “Os he fallado… Os he fallado…”

 Lázuli aprieta la mano de su pareja.

– “¡Lázuli!” – exclama Krilín, al ver que su mujer sigue con vida.

– “Krilín…” – fuerza una sonrisa la mujer. – “No pude hacer nada… Ella… Lo siento…”

Janemba no pudo atacar a Lázuli porque no tiene energía detectable, pero las heridas sufridas en el combate han seguido debilitándola.

Krilín coloca a su hija en el suelo y se acerca a su mujer, ahora sosteniéndole la mano entre las suyas.

– “Tranquila…” – dice mientras le aparta el cabello de su rostro. – “No hables… No gastes más energías…”

La androide parece que intenta susurrar algo, pero casi no tiene fuerzas.

Krilín, intentando oír lo que dice, acerca su rostro al de su esposa. Lázuli le sorprende con un beso en la mejilla.

La mano de la androide pierde su fuerza.

Krilín se aparta ligeramente para comprobar sus temores. Su mujer ha fallecido.

El terrícola acaricia su propia mejilla, donde Lázuli le ha besado. Las lágrimas recorren el rostro de Krilín.

En el planeta sin nombre en el que se escondía Hit, Koros y el asesino se encuentran cara a cara.

El sicario se abalanza sobre Hit, que retrocede mientras esquiva todos los ataques sin necesidad de sacar las manos de los bolsillos.

Koros pelea con una sonrisa. No parece que esté luchando en serio, y aún así logra seguir el ritmo del asesino.

Las gafas de Koros le aportan información constante sobre los movimientos de Hit. El aparato analiza los posibles movimientos de su rival, estudiando cada pequeña contracción muscular del asesino y llevando a cabo predicciones estadísticas. 

De repente, Koros se da la vuelta sin aparente motivo y propina un puñetazo a Hit en la nariz justo en el momento en que éste acababa de aparecer. 

El asesino retrocede confuso ante lo que acaba de suceder.

Koros sonríe satisfecho.

– “Hoy en día no todo se basa en habilidad, viejo” – dice el sicario, que presume señalando sus gafas. – “La tecnología nos ayuda a hacer mejor nuestro trabajo.”

– “Así que peleas haciendo trampas…” – dice Hit, con cierto desprecio.

– “¿Trampas?” – sonríe Koros. – “Somos asesinos. Dejamos el honor atrás al aceptar nuestro primer encargo.”

– “Soy consciente de mis errores.” – dice Hit.

Koros se quita su cazadora de piel y la lanza a un lado. El sicario hace crujir su cuello y sus puños.

– “Pero esto no es solo un trabajo” – dice el sicario. – “Matar al legendario Hit es un hito que me dará caché. Subirá el precio de mis honorarios.”

Hit aprieta un botón de su cinturón, librándose de su falda. El asesino parece tranquilo. Ninguna expresión se muestra en su rostro.

En el planeta Gelbo, Freezer y Liquir han regresado a la nave junto a Tapion. Reunidos con él, Curd, Kamo, Pinot, Merlot y el pequeño robot de M2. El guerrero konatsiano les ha contado todo lo que sabe sobre los Kashvar.

– “Esos bastardos se están expandiendo muy rápidamente.” – refunfuña Liquir. – “¡Van a conquistar el universo antes de despertar a su maestro!”

– “No seas idiota, Liquir” – replica Freezer. – “No tienen suficientes efectivos para retener sus conquistas.”

– “¿Qué?” – se extraña el kurama. – “Entonces, ¿qué pretenden?”

– “Ese ángel es inteligente.” – dice Freezer. – “Saben que la Patrulla Galáctica intentará responder a todas las llamadas de socorro. Su solidaridad será su fin. Cuanto más intenten abarcar, más se debilitarán, y finalmente la Patrulla será destruida. Un ataque certero al Cuartel General. Puede que a estas alturas ya haya ocurrido.”

Los presentes se miran los unos a los otros sorprendidos por las deducciones del tirano.

– “Así es como lo haría yo” – termina Freezer.

– “¿Y qué debemos hacer?” – pregunta Tapion. – “¡No podemos permitir que esos demonios se apoderen del universo!”

– “No, no podemos.” – responde Freezer. – “Al menos no dejaré que se apoderen de mi parte.” – sonríe el tirano.

En Konats, Slug ha logrado introducirse en la mente de Piccolo. El milenario namekiano camina entre las tinieblas del subconsciente del diablo.

De repente, dos siluetas de luz parpadeante se presentan ante él. Son Nail y Kamisama, que no logran hacerse completamente tangibles. 

Las dos siluetas le muestran el camino a Slug, indicándole la dirección en la que debe caminar. Él sigue el consejo de sus compatriotas y pronto se encuentra en un viejo recuerdo de Piccolo.

Un joven namekiano llora acurrucado en la meseta de Yunzabito junto a una nave.

De repente, Mr. Popo aparece ante el niño y le ofrece su mano. Pronto se encuentran en la Atalaya de Kamisama, entrenando hasta que su cuerpo se divide en dos.

En un doble flash simultáneo, Slug puede ver el nacimiento de las Dragon Balls y a Mutaito usando el Mafuba, encerrando a Daimaoh en una olla de arroz.

Los destellos continúan: un viejo Piccolo sentado en un trono volador, el namekiano rejuvenecido, un joven Son Goku, un huevo lanzando que se pierde en el horizonte.

Las visiones le causan un terrible malestar a Slug, que puede sentir el odio que reconcome al diablo.

De repente, Slug se encuentra sobre el tatami del 23º torneo de Artes Marciales. A un lado, el reencarnado Piccolo Daimaoh, y al otro, de nuevo, Son Goku.

Un nuevo destello revela a Piccolo y a Son Goku en guardia uno junto al otro, luchando contra un saiyajín de larga melena. 

La sensación de malestar que embargaba a Slug empieza a atenuarse lentamente.

En ese instante, un chico aparece y se acerca al namekiano. Es un pequeño y sonriente Son Gohan, vestido con el gi de su padre, pero adornado con el kanji “Ma”.

El suelo tiembla y Slug puede ver a un saiyajín grandullón lanzar un ataque hacia ellos, pero Piccolo se interpone en su trayectoria, protegiendo al niño.

En un instante, Slug se encuentra en Namek. El namekiano, nostálgico, se agacha para tocar la hierba azul de su hogar que no ha podido sentir desde hace milenios. 

Cerca de allí, Piccolo y un moribundo Nail se fusionan. Imágenes del Patriarca y Dende afectan al namekiano.

En un instante, en el cielo, Piccolo y Freezer están luchando.

Con un nuevo flash llegan visiones de Kamisama y Piccolo en la Atalaya, seguidas por sus combates contra los androides y contra Cell.

Después llegan imágenes de Goten, Trunks y la batalla de Gotenks contra Bu en una infinita sala blanca.  También imágenes del Planeta Sagrado, Zamas y los Kaioshin…

Finalmente, destellos de escenas felices con una pequeña Pan en brazos, la boda de Son Gohan y Videl…

En ese instante, en el exterior, Piccolo se libra del agarre de Slug.

– “¿Cómo te atreves a hurgar en mi mente…?” – refunfuña el diablo.

Slug sonríe. 

– “Tú no eres el Rey de los Demonios…” – dice el legendario guerrero, que se esfuerza para ponerse en pie. – “Solo eres ese niño asustado en la fría intemperie.”

Daimaoh enfurece al oír esas palabras.

– “Te mostraré el verdadero terror” – amenaza el diablo.

– “Estabas solo.” – dice Slug. – “Así que decidiste que eso es lo que querías para no tener que afrontar la realidad.”

– “¡CÁLLATE!” – exclama Piccolo.

Slug, sin fuerzas para seguir peleando ante un rival tan superior, hinca la rodilla.

– “Te ofrezco mi poder, Piccolo.” – dice el milenario namekiano. – “No puedo ganar este combate.”

Piccolo parece confuso ante la inesperada oferta.

Su compatriota insiste.

– “Si crees que esto es lo que debes hacer, adelante.” – dice Slug. – “¿Quieres mostrarme tu verdad? ¿Quieres que sienta lo que sientes? Usa mi poder.”

En el planeta Popol, Broly ha sido llevado a la nave de la Patrulla con la que los tres saiyajín llegaron al planeta. Kale acomoda a su agotado compañero. Tarble escribe las coordenadas de destino en la computadora, y pronto se da cuenta de que no recibe señal de la baliza del Cuartel General.

– “¿Qué habrá pasado?” – murmura el saiyajín, preocupado.

Cell, en el exterior de la nave, se prepara para realizar el Shunkanido.

– “Qué extraño…” – piensa el insecto. – “A esta distancia debería ser capaz de…”

De repente, una voz masculina alarma a Cell.

– “¿Tú has derrotado a Helles, criatura?” – pregunta el recién llegado.

Cell se da cuenta de que un individuo se ha manifestado frente a él. Alguien a quién el insecto no puede percibir. Shiras ha llegado a Popol.

Broly, que permanecía inconsciente, abre los ojos de forma repentina, agitado, y eso asusta a Kale.

– “¡¿Qué ocurre?!” – exclama la mujer.

Tarble mira por la ventana y se da cuenta de que un misterioso individuo ha aparecido.

– “¿Quién es?” – se pregunta el saiyajín.

Cell mira atentamente al recién llegado. No poder sentir su energía le provoca desconfianza.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta el insecto.

– “He venido a buscar algo que nos pertenece.” – responde Shiras.

– “¿Nos?” – sonríe Cell. – “No trabajas solo…”

El insecto se fija en el logotipo de la Patrulla Galáctica en el pecho del individuo.

– “¿Un patrullero?” – piensa Cell.

Tarble y Kale salen de la nave. Shiras los mira fríamente.

– “Traedme al Amenonuhoko.” – dice Shiras.

Tarble y Kale, al oír al misterioso individuo utilizar ese peculiar término, enseguida sospechan de sus intenciones, y Cell se percata de eso.

Shiras camina y pasa junto a Cell, ignorándolo.

El insecto se da la vuelta rápidamente, intentando sorprender al enemigo por la espalda.

– “¡MAKANKOSAPPO!” – grita Cell al lanzar la perforante técnica de Piccolo.

Shiras se da la vuelta rápidamente y detiene el ataque con su mano desnuda.

– “No tengo tiempo para esto.” – suspira el legendario patrullero.

Tarble y Kale se transforman en Súper Saiyajín y se abalanzan sobre el enemigo, pero éste desaparece.

En un abrir y cerrar de ojos, Shiras aparece en el interior de la nave, junto a la cama de Broly, pero el lecho está vacío.

De repente, en el exterior, Cell y los saiyajín pueden ver a Shiras salir despedido, rompiendo la pared de la nave y dando varias vueltas de campana en el suelo antes de saltar y recuperar la compostura.

– “Parece que ese chico ha despertado” – sonríe Cell.

Broly sale de la nave. Sus pupilas brillan de color magenta y su aura es del mismo color.

Cell se queda asombrado ante el poder demostrado por el saiyajín, pese a no poder sentirlo.

Broly grita con fuerza y su musculatura aumenta. Sus ojos se quedan en blanco, su cabello se eriza y se tiñe de color rojo. Su aura estalla. Su poder se ha desatado.

¡Balls & Dragons!

Este es un dibujo de Ipocrito sobre nuestras partidas de B&D en Discord. 

¡Éstos son los participantes actuales!
Shitoron (NahuélHurón), Taza (LourdesHakaishin), Kite (kaisermig2), Shokki (Josebudokai), Theoma (Ipocrito) y Meruto (Wexpros).
¡Estáis todos invitados a Discord y a participar en nuestras aventuras!
Dibujo de Ipocrito

P.D: Hoy no hay capítulo porque estoy de mudanza XD Espero poder publicar algo el domingo, pero no sé si tendré internet. El miércoles DBSNL vuelve seguro. Eso nunca falla 😉

DBSNL // Capítulo 156: Piccolo Daimaoh

DBSNL // Capítulo 156: Piccolo Daimaoh

“Eres repugnante…”

En la Tierra, un airado Piccolo clava su mirada en Garlick, que sonríe al sentir el tenebroso ki del namekiano.

– “Parece que tu fragmentada alma intenta resistir la transformación.” – dice el demonio del Makai. 

Kaiosama intenta observar la Tierra desde su planeta. La oscuridad del Reino de los Demonios ha llamado su atención, pero a la vez le impide ver con claridad.

– “Es terrible…” – murmura el Kaio del Norte. – “¿Qué está pasando allí?”

Dende corre hacia su amigo, dispuesto a intentar ayudarle a mantener el control.

La oscuridad avanza por el cuerpo del namekiano, que emite un grito ensordecedor que eriza el vello de todos los presentes. Un alarido lleno de rabia y dolor.

– “¡YAAAAAAHH!” – grita Piccolo.

El violento alarido ha detenido a Dende, que se cubre los oídos y cae de rodillas.

Garlick parece satisfecho.

– “La oscuridad te ha consumido” – murmura el diablo.

Garlick cierra su portal, deteniendo las fuertes corrientes de aire que sacudían la Atalaya.

El namekiano contempla sus manos y sonríe. Su ropa se repara mágicamente y se convierte en un gi azulado que luce el kanji \”Ma\” en el pecho. El demonio pronto estalla en una sonora y malévola carcajada.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Piccolo. – “Después de tanto tiempo… ¡HE VUELTO!” – exclama.

Dibujado por Ipocrito



Garlick se acerca a Piccolo y lo mira atentamente.

– “¿Quién eres tú?” – le pregunta el diablo. – “No eres el mismo namekiano.”

– “Soy Piccolo…” – responde orgulloso el namekiano. – “…Daimaoh.” – sonríe.

Dende contempla aterrado lo ocurrido.

– “No… Piccolo…” – murmura Kamisama.

Cerca de allí, Bra ha recogido a Pan antes de que cayera.

– “¿Estás bien?” – pregunta la hija de Vegeta a su amiga.

– “Tenemos que hacer algo…” – responde Pan, aturdida pero preocupada por sus amigos.

– “La energía de Piccolo ha cambiado.” – dice Bra, resignada. – “Es tan oscura como la de nuestros enemigos.”

– “Tío Piccolo…” – sufre Pan.

En la Atalaya, Dende se pone en pie y avanza hacia su compatriota.

– “¡PICCOLO!” – exclama el joven Kamisama. – “¡Recuerda quién eres!”

Piccolo ignora a su compatriota, pero Dende insiste.

– “¡Recuerda a Son Gohan!” – exclama el Dios.

Daimaoh clava su mirada airada en Dende.

– “¡FUERA DE MI VISTA!” – grita el namekiano, que con un violento gesto de su mano crea una gran explosión que empuja a Dende lejos de la Atalaya.

Kamisama, aturdido, se precipita a la superficie terrestre.

Garlick sonríe satisfecho.

– “¿Vas a unirte a nosotros?” – pregunta el diablo. – “Juntos sumiremos el universo en tinieblas.”

Piccolo parece recapacitar un instante.

– “Tengo una condición.” – responde el namekiano.

– “¿Qué quieres?” – pregunta Garlick.

– “Cuando esto acabe…” – sonríe Piccolo Daimaoh. – “La Tierra es mía.”

Garlick asiente.

– “Está bien…” – dice el pequeño diablo, que recupera su forma menuda.

El brujo se acerca a los demonios.

– “No podemos controlar esta llave” – dice el brujo.

– “Con un poco de suerte cosechará por su cuenta.” – responde Garlick.

Pan y Bra han ascendido de nuevo hasta la Atalaya, pero solo logran ver a Garlick, a Salabim y a Piccolo desaparecer.

– “¡Tío Piccolo!” – exclama Pan, en vano. – “Se han ido…” – llora mientras aprieta sus puños con rabia.

– “Pero él sigue aquí” – dice Bra, que ve a Janemba alzando su arma, dispuesto a atacar.

Pan intenta sentir el ki de Ub en su enemigo.

– “Tiene que estar ahí dentro…” – murmura Pan. – “¡Tiene que seguir ahí!”

– “¡Ahora es nuestro enemigo!” – replica Bra. – “Y es demasiado fuerte… Ni siquiera luchando juntas tenemos posibilidades.”

Pan tiene una idea.

– “Luchando juntas…” – murmura la mestiza.

– “¿Qué?” – se extraña Bra.

De repente, Janemba se prepara para abalanzarse sobre las chicas, pero un torrente de energía cae sobre él, deteniéndole y causando una gigantesca explosión que desintegra gran parte de lo que quedaba de la Atalaya.

Pan y Bra miran al cielo y ven a un viejo amigo de la familia.

– “¡TEN SHIN HAN!” – exclama Pan, contenta de ver al amigo de su abuelo, que acaba de realizar su Kiko-ho.

El guerrero de tres ojos sonríe a las muchachas un breve instante, pero enseguida se centra en su enemigo.

– “¡¿Dónde están los muchachos?! ¡¿Y Piccolo?!” – pregunta el terrícola.

– “Goten y Trunks han desaparecido.” – dice Pan. – “Y Piccolo…”

– “Ahora está con ellos.” – interviene Bra.

El rostro de Ten refleja el pesar que siente, pues ya sospechaba lo peor al haber sentido el cambio en el ki del namekiano. 

De repente, Janemba se materializa lentamente a la espalda de Ten Shin Han, como un puzzle tridimensional que se reconstruye.

– “¡CUIDADO!” – exclama Pan.

Janemba blande su espada, listo para ajusticiar al terrícola, pero en el último instante siente que algo se acerca por su espalda. 

Un Kienzan intentaba sorprenderle, pero él se da la vuelta y propina un espadazo al disco cortante, haciendo que se disipe.

Krilín también ha llegado.

Janemba alza su mano hacia el terrícola, dispuesto a matarle, pero una esfera de energía asciende por delante de su rostro llamando su atención, y pronto da un giro brusco e impacta en su nuca, aunque no le causa ningún daño. 

El autor del ataque es Yamcha, que ha utilizado la Shokidan. 

De repente, el demonio recibe una patada en el rostro que lo hace retroceder. Los androides 17 y 18 han aprovechado que su ki es indetectable para sorprender a Janemba. Los dos le lanzan un poderoso ataque de ki conjunto que impacta de lleno contra el diablo.

En la aldea de la Tierra Sagrada, Marron ha salvado a Dende de la caída y lo ha llevado con Upa y Yajirobe.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Upa.

– “Dende necesita ayuda” – dice Marron, posando al namekiano en el suelo.

– “No se preocupe, Kamisama” – dice Yajirobe, sacando su última semilla.

– “Kami… Kamisama…” – se sorprende Upa, impactado por encontrarse ante el todopoderoso. 

Marron asciende hacia la Atalaya para ayudar a sus amigos.

Mientras tanto, Chaoz ha viajado a la Torre de Karín para pedirle semillas senzu al Duende. El felino le entrega todas las que tiene, pero son pocas; solo tres.

Cuando la polvareda se disipa, Janemba aparece intacto, pero furioso.

Frente al demonio, los terrícolas se reúnen para plantarle cara. Ten Shin Han, Chaoz, Yamcha, Krilín, Marron, Lázuli y Lapis se ponen en guardia. Bra y Pan se unen a ellos.

– “Sabéis que no podemos ganar, ¿verdad?” – dice Krilín, forzando una media sonrisa que resulta en una mueca nerviosa.

– “Lucharemos hasta el final.” – dice Ten Shin Han.

– “¿Dónde están Goku y Vegeta?” – pregunta Yamcha.

– “Muy lejos de aquí” – responde Marron. – “Entrenando.”

– “Estamos solos.” – dice Lapis.

Mientras tanto, en el planeta Popol, Helles extiende sus alas, que brillan con fuerza, y lanza un poderoso ataque cortante hacia Cell.

El insecto crea una gigantesca barrera de energía que lo protege de los impactos. En ella ha incluido a los tres saiyajín.

Cuando cesa el ataque de Helles, Cell se abalanza sobre su enemiga, pero ella esquiva el ataque de Cell y contraataca con un rápido giro que combina con un golpe de ala con el que secciona el brazo izquierdo del insecto.

Cell retrocede. Su rostro muestra un estado de pánico al ver que su extremidad ha sido cercenada.

Helles guiña un ojo y eso causa una gran explosión bajo los pies del insecto, que sale despedido por los aires.

La poderosa mujer se abalanza sobre su enemigo, que esquiva un nuevo golpe de ala de Helles y retrocede, disparando con su mano derecha una esfera de ki hacia su enemiga.

Helles alza el vuelo, pero el ataque de Cell la persigue, obligándola a esquivarlo en múltiples ocasiones.

La mujer, harta de huir, se detiene y se envuelve por sus bellas alas, protegiéndose del impacto.

Una gigantesca explosión ilumina el cielo.

Cuando se disipa la polvareda, Helles aparece intacta, pero para su sorpresa se encuentra rodeada de una docena de esferas de ki que levitan a su alrededor.

– “Es inútil” – sonríe ella, lista para cubrirse de nuevo.

Cell hace que las esferas se abalancen sobre su enemiga, desencadenando una tormenta de explosiones sucesivas.

Cuando las explosiones cesan, Helles abre sus alas y limpia el cielo del humo de la explosión. No ha sufrido ningún daño.

Cell parece cansado. Su brazo cercenado pierde sangre.

– “Maldita sea…” – lamenta el insecto.

Helles apunta a su enemigo con ambas manos y en ellas se genera una esfera de energía anaranjada.

– “¡DESAPARECE BAJO MI BELLO RESPLANDOR!” – exclama la mujer, que proyecta su poderoso ataque hacia Cell. 

El insecto prepara su respuesta; un Kamehameha con una sola mano.

– “Ka… Me… Ha… Me…” – se prepara. – “¡HAAAAAAAA!” – dispara Cell.

Los dos ataques chocan en el aire. El insecto pone todas sus fuerzas en contrarrestar la técnica de Helles, pero éstas pronto flaquean. El ataque de la mujer gana terreno rápidamente.

Kale, Tarble y Broly observan el duelo.

– “No lo conseguirá…” – murmura Tarble.

Broly observa al insecto luchando y sus ojos se tornan de color magenta.

De repente, los ojos de Cell se iluminan del mismo color que los del saiyajín.

– “Este poder…” – se da cuenta el insecto, que mira de reojo a Broly. – “¿Es suyo? ¡Es sobrecogedor!”

Helles frunce el ceño al sentir un cambio en la energía de su enemigo.

El aura de Cell estalla de color magenta.

– “¡HAAAAAAAA!” – grita Cell al infundir su Kamehameha con el exceso de poder que le embarga.

El ataque supera rápidamente al de su adversaria, que intenta cubrirse en el último instante para protegerse de su posible final.

Tras el titánico esfuerzo, Cell cae de rodillas.

Broly, agotado por forzar esa transmisión de poder en su delicado estado, pierde el conocimiento.

En el cielo, una vez más, Helles resulta haber sobrevivido, pero sus alas se han quemado, perdiendo gran parte de su bello plumaje, y la mujer se precipita contra el suelo.

Cell, sin fuerzas, fracasa al intentar ponerse de pie.

Helles se acerca al insecto y lo mira con desprecio. La mujer agarra el rostro de Cell y le obliga a mirarla.

– “No puedes matarme.” – dice ella, fanfarroneando a pesar de su estado.

Cell, como aparente último acto de rebeldía, escupe a la mujer, alcanzando su mejilla.

– “Eres repugnante…” – le dice Helles.

Una media sonrisa de Cell desconcierta a la mujer, que no tarda en darse cuenta de lo que sucede. Su cuerpo ha empezado a convertirse en piedra.

– “¡¿Qué significa esto?!” – exclama Helles, que intenta limpiarse el escupitajo, transfiriendo la transformación también a su mano. – “¡NO!”

– “La verdadera belleza es efímera” – dice Cell.

El insecto se pone en pie y regenera su brazo, revelando estar en plena forma.

– “Maldito… ¡ME HAS ENGAÑADO!” – gruñe mientras la transformación avanza por su cuerpo. – “¡TE MATARÉ!” – grita intentando atacar a su adversario, pero finalmente se convierte en una estatua de piedra.

Cell sonríe satisfecho y acerca su mano a la frente de Helles para golpearla con un dedo, como quien se libra de una molesta mosca, derribando la estatua de piedra, que estalla en un centenar de pedazos.