DBSNL // Capítulo 168: El combate de Son Goku

DBSNL // Capítulo 168: El combate de Son Goku

“Esto no se ha acabado, saiyajín.”

En Monmaas, Piccolo Daimaoh, ahora rebosante de energía maligna, se pone en guardia. Son Goku, sin embargo, no hace lo mismo, y sigue firme y en calma.

– “¿Estás seguro, Piccolo?” – le pregunta el saiyajín.

– “¡TE MATARÉ!” – grita el namekiano.

Piccolo embiste a Goku dispuesto a darle un golpe con el canto de la mano, pero el saiyajín detiene el ataque del diablo con facilidad.

El namekiano insiste en su ofensiva propinando un puñetazo en la nariz al saiyajín, haciéndole retroceder.

Piccolo apunta con su mano a Goku y dispara un poderoso ataque de ki que impacta de lleno contra su enemigo y lo lanza contra la pared del fondo de la cueva, contra la que rebota antes de caer al suelo.

Son Goku se ha quedado inmóvil. El rostro de Arak se ilumina, viendo a su bando victorioso.

Piccolo esboza una pícara sonrisa.

– “¿Es que no piensas pelear en serio?” – protesta el namekiano.

Son Goku se levanta como si nada. La parte superior de su gi ha quedado echa unos zorros.

– “Estaba comprobando tu nueva fuerza.” – dice el saiyajín, arrancándose el gi roto y lanzándolo a un lado.

– “¿Satisfecho?” – pregunta Piccolo.

– “No está mal.” – dice Goku. – “Aunque también he podido comprobar otra cosa…” – añade esbozando una media sonrisa. – “Eres más de lo que dices ser…”

– “¿Y lo sabes por encajar un golpe?” – se frustra el namekiano.

Son Goku no responde. Sus ojos se iluminan de nuevo.

Piccolo se pone en guardia una vez más, y ahora el saiyajín sí se prepara para luchar.

Goku analiza de nuevo a sus cinco enemigos; Garlick, Shiras, Piccolo, Arak y Salabim. Los tres primeros están preparados para pelear, mientras los dos brujos siguen maquinando fechorías uno a cada lado del portal. Broly sigue apresado.

En un abrir y cerrar de ojos, Goku y Piccolo se abalanzan el uno contra el otro a toda velocidad y se inicia un intercambio de golpes demoledor. Con cada impacto tiembla toda la gruta.

En el exterior, Madas puede sentir la energía vital del planeta acudiendo a la llamada de su pupilo.

– “¿Qué está pasando ahí dentro?” – se pregunta el anciano, incapaz de poder ver en la oscuridad que nace de esa cueva.

Goku, ahora que pone empeño en la pelea, enseguida gana terreno a Piccolo, que no puede hacer nada ante el poder que el saiyajín es capaz de invocar. 

Garlick interviene e intenta sorprender a Goku por la espalda, pero el saiyajín se revuelve rápidamente y detiene el puñetazo del diablo, para después contraatacar con un empujón de ki que lanza a Garlick hasta el fondo de la habitación.

Ahora es Shiras quien intenta sorprender a Goku lanzándole una de sus mazas, pero el saiyajín esquiva el proyectil inclinándose levemente hacia atrás.

Goku embiste al patrullero, que se ve obligado a utilizar su técnica transtemporal para intentar contrarrestar la velocidad endiablada del saiyajín.

– “¡¿Cómo es posible?!” – se pregunta Shiras, que se esfuerza en esquivar los golpes de Goku. – “¡Casi supera mis capacidades!”

El saiyajín hace retroceder a Shiras, que se ve obligado a crear una decena de clones de tiempo para intentar detener a su adversario.

Los Shiras invisibles rodean a Goku y cargan contra él, pero el saiyajín emite un estallido de energía que los repele. 

De repente, una nueva energía alarma al saiyajín, que mira hacia el umbral entre planetas. Broly, con los ojos en blanco y una mueca de odio en su rostro, cruza el nebuloso portal y llega a Monmaas.

Goku se sorprende al ver al saiyajín en pie, pero enseguida entiende que algo no va bien. Puede sentir un turbulento flujo del ki oscuro en su interior.

– “¿Qué le habéis hecho?” – murmura Goku.

Arak y Salabim sonríen satisfechos.

– “¡COSECHA, MONSTRUO!” – exclaman Arak.

– “¡CUMPLE LA VOLUNTAD DE LOS KASHVAR!” – añade Salabim.

Broly emite un grito ensordecedor que hace temblar la cueva. Todos los animales del planeta Monmaas pueden sentir ese terrible poder que se ha desatado.

El saiyajín adopta su forma más destructiva.

Son Goku mira a su adversario con cierto pesar.

– “Ya sabes como terminará esto, Broly” – dice el saiyajín. – “Por favor, no lo hagas.”

Broly aprieta los dientes y grita de nuevo, emitiendo una fuerte corriente de aire que sacude la gruta.

El saiyajín embiste a Goku, que esquiva el puñetazo del enemigo y lo agarra para proyectarlo contra el suelo con una llave de judo.

– “¡Detente!” – exclama Goku.

Broly se envuelve en una esfera de energía que desintegra el suelo bajo sus pies; se da la vuelta en el aire y embiste de nuevo a su enemigo.

Goku lo esquiva grácilmente, saltando por encima de él.

Broly se gira rápidamente y dispara un poderoso ataque de ki, pero Goku lo repele con el canto de su mano.

La esfera de energía se estrella en la pared de la cueva, provocando una gran explosión que crea una apertura al exterior.

Broly se abalanza sobre Goku, dispuesto a darle un puñetazo, pero el terrícola detiene el golpe con la mano izquierda.

– “Lo siento, Broly” – dice Goku.

El terrícola toca el pecho de Broly con la yema de los dedos de su mano derecha estirada y de forma repentina cierra su puño y con un golpe de cadera potencia el golpeo a su adversario, propinándole un puñetazo que lo empuja hacia la pared de la cueva, atravesándola y perdiéndose en el cielo para luego caer en mitad del bosque de Monmaas.

Arak está aterrado. Garlick y Shiras contemplan asombrados un poder devastador que supera todos sus pronósticos. Piccolo se siente frustrado por no estar a la altura.

Pero Salabim sonríe.

– “Esto no se ha acabado, saiyajín.” – dice el brujo. – “Tú y yo sabemos el secreto del poder de vuestra raza.”

De repente, un grito de Broly en el horizonte se transforma en un grotesco rugido.

– “¡NO TE ATREVAS!” – exclama Goku.

El terrícola sale volando por el agujero del techo y corrobora sus peores temores. Un simio gigantesco de vello rojizo grita al cielo mientras se golpea el pecho violentamente.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, en un remoto planeta, Bra y Pan, cuyo tiempo de fusión se ha agotado, intentan despertar a Ub, que ha regresado después de un duro tormento. Pan se encuentra sentada en el suelo, con la cabeza del chico en su regazo. Bra está de pie a su lado.

El muchacho abre los ojos con dificultad.

– “¿Dónde estoy?” – pregunta Ub, aún débil.

– “Has vuelto con nosotras.” – sonríe Pan.

– “Nos has puesto contra las cuerdas…” – suspira Bra.

– “Lo siento mucho…” – dice el chico. – “Yo…” – añade mientras sus ojos se inundan de lágrimas.

– “No es culpa tuya.” – dice Pan. – “Ya ha pasado.”

De repente, un ruido cercano llama la atención de Bra, que al darse la vuelta se da cuenta de que los trozos de Janemba que estallaron con la liberación de Ub se han unido y ahora forman una masa viscosa morada que está cobrando forma.

– “Chicos…” – dice la mestiza, preocupada. – “Creo que esto no ha terminado…”

RECOPILACIÓN DE FANART Y BOCETOS

Dibujado por Ipocrito
Dibujado por Ipocrito
Dibujado por Agustín
Dibujado por Alex_

Un caso curioso. Este boceto de Ipocrito debía ser \”Elekus\”. Ipocrito y yo estábamos empezando a trabajar juntos y solo nos comunicábamos por mail… y eso a veces puede dar lugar a malentendidos graciosos XD

En la descripción del personaje, Ipocrito leyó \”Águila\” en lugar de \”Anguila\”:
Boceto de Ipocrito

 

Dibujo de Ipocrito

MENCIÓN ESPECIAL: El meme de memes de nuestro Discord.

By Ipocrito

DBSNL // Capítulo 162: Duelo de asesinos

DBSNL // Capítulo 162: Duelo de asesinos

“Hoy en día no todo se basa en habilidad, viejo”

En la Sala del Espíritu y el Tiempo, Janemba se encuentra cara a cara con las chicas, que se ponen en guardia.

– “¡¿Cómo ha llegado hasta aquí?!” – pregunta Bra.

– “No parece que haya abierto uno de esos portales de los que hablaba mi tío…” – dice Pan. – “¿Puede viajar entre dimensiones?”

– “Maldita sea…” – refunfuña Bra. – “¿Qué habrá pasado ahí fuera?”

En el rostro de Pan se refleja su peor suposición.

Las dos mestizas se transforman en Súper Saiyajín.

– “Solo tenemos una opción” – dice Bra.

– “Lo siento, Ub… Mr. Bu…” – murmura Pan.

Janemba alza su mano y dibuja una línea de energía verde en el aire.

– “¡AHÍ VIENE!” – advierte Bra.

– “¡HAGÁMOSLO!” – exclama Pan.

La línea de energía se fragmenta y se convierte en un centenar de cristales de ki que son proyectados contra las muchachas.

Las chicas resultan ser una imagen residual.

A su izquierda, Janemba puede oír la voz de las muchachas

– “¡FUUUU…!” – exclaman ellas.

Janemba las localiza y propina un espadazo al aire, cuyo corte se extiende hasta alcanzarlas, pero son solo otro espejismo.

– “¡…SIÓN!” – dicen las voces, a la derecha del monstruo.

El diablo dispara una ola de ki hacia ellas, pero vuelve a ser engañado por la técnica de las chicas.

– “¡FUUUU…!” – repiten ellas.

Múltiples imágenes de las chicas realizando la danza rodean a Janemba, que dispara en todas direcciones, frustrado por sus continuos errores. 

Detrás de Janemba, a varios kilómetros de distancia, se puede oír el eco de las voces de las muchachas.

– “¡FUUUUSIÓN!” – exclaman ellas. – “¡HA!”

Una luz brillante ilumina la infinita sala blanca.

El demonio se da la vuelta y, en un instante, una figura ha aparecido frente a él. Una muchacha vestida con ropas metamor. Su cabello, negro en la parte superior y azul a los lados. 

Dibujado por Ipocrito

– “No soy ni Bra ni Pan” – anuncia la fusión. – “No necesito un nombre para eliminarte.” – añade antes de convertirse en Súper Saiyajín.

Janemba sonríe. Parece ilusionado de que un nuevo rival se presente ante él.

La fusión se abalanza sobre él y le sorprenden con un rodillazo en la cara, seguido de una patada dando una voltereta. 

Janemba retrocede y se prepara para contraatacar con un espadazo vertical, pero las chicas detienen la espada entre sus manos.

El demonio parece sorprendido ante la resistencia de las chicas y tira con fuerza de su espada para liberarla y atacar de nuevo, esta vez con una estocada.

La fusión se convierte en una imagen residual y cientos de copias danzan alrededor de Janemba, mofándose de él.

El demonio propina espadazos a distancia en todas direcciones, descuartizando inútilmente las copias de las muchachas.

De repente, Janemba se da cuenta de que una intensa luz brilla a su espalda.

– “Ka… Me…” – recita la fusión. – “Ha… Me…” – continúa, preparando su ataque.

Janemba se da la vuelta y se topa con la fusión a escasos centímetros de él, lista para lanzar su ataque.

– “¡HAAAAAAAAA!” – grita la guerrera.

El ataque a bocajarro engulle al demonio.

En el exterior, Ten Shin Han y Krilín han abandonado la Tierra Sagrada de Karín en busca de supervivientes. 

En unos minutos, Ten llega al Dojo del bosque Fukurou. Silencio absoluto. Cadáveres. El guerrero corre apresuradamente al interior del edificio. Al abrir la puerta, la escena que observa hace que se derrumbe, cayendo de rodillas al suelo.

Mientras tanto, Krilín vuela rápidamente hacia la Capital del Oeste, cuando se encuentra con Kinton volando en círculos sobre una arboleda.

– “No…” – murmura sobrecogido el terrícola. 

Krilín desciende y encuentra a Dende, Marron y Lázuli tumbados en el suelo.

– “¡MARRON!” – grita Krilín.

El humano se agacha y abrazar a su hija.

– “Marron…” – llora Krilín.

Mientras sostiene la muchacha, Krilín agarra la mano de Lázuli, que se encuentra tumbada en el suelo a su lado.

– “Lo siento…” – lamenta el terrícola. – “Os he fallado… Os he fallado…”

 Lázuli aprieta la mano de su pareja.

– “¡Lázuli!” – exclama Krilín, al ver que su mujer sigue con vida.

– “Krilín…” – fuerza una sonrisa la mujer. – “No pude hacer nada… Ella… Lo siento…”

Janemba no pudo atacar a Lázuli porque no tiene energía detectable, pero las heridas sufridas en el combate han seguido debilitándola.

Krilín coloca a su hija en el suelo y se acerca a su mujer, ahora sosteniéndole la mano entre las suyas.

– “Tranquila…” – dice mientras le aparta el cabello de su rostro. – “No hables… No gastes más energías…”

La androide parece que intenta susurrar algo, pero casi no tiene fuerzas.

Krilín, intentando oír lo que dice, acerca su rostro al de su esposa. Lázuli le sorprende con un beso en la mejilla.

La mano de la androide pierde su fuerza.

Krilín se aparta ligeramente para comprobar sus temores. Su mujer ha fallecido.

El terrícola acaricia su propia mejilla, donde Lázuli le ha besado. Las lágrimas recorren el rostro de Krilín.

En el planeta sin nombre en el que se escondía Hit, Koros y el asesino se encuentran cara a cara.

El sicario se abalanza sobre Hit, que retrocede mientras esquiva todos los ataques sin necesidad de sacar las manos de los bolsillos.

Koros pelea con una sonrisa. No parece que esté luchando en serio, y aún así logra seguir el ritmo del asesino.

Las gafas de Koros le aportan información constante sobre los movimientos de Hit. El aparato analiza los posibles movimientos de su rival, estudiando cada pequeña contracción muscular del asesino y llevando a cabo predicciones estadísticas. 

De repente, Koros se da la vuelta sin aparente motivo y propina un puñetazo a Hit en la nariz justo en el momento en que éste acababa de aparecer. 

El asesino retrocede confuso ante lo que acaba de suceder.

Koros sonríe satisfecho.

– “Hoy en día no todo se basa en habilidad, viejo” – dice el sicario, que presume señalando sus gafas. – “La tecnología nos ayuda a hacer mejor nuestro trabajo.”

– “Así que peleas haciendo trampas…” – dice Hit, con cierto desprecio.

– “¿Trampas?” – sonríe Koros. – “Somos asesinos. Dejamos el honor atrás al aceptar nuestro primer encargo.”

– “Soy consciente de mis errores.” – dice Hit.

Koros se quita su cazadora de piel y la lanza a un lado. El sicario hace crujir su cuello y sus puños.

– “Pero esto no es solo un trabajo” – dice el sicario. – “Matar al legendario Hit es un hito que me dará caché. Subirá el precio de mis honorarios.”

Hit aprieta un botón de su cinturón, librándose de su falda. El asesino parece tranquilo. Ninguna expresión se muestra en su rostro.

En el planeta Gelbo, Freezer y Liquir han regresado a la nave junto a Tapion. Reunidos con él, Curd, Kamo, Pinot, Merlot y el pequeño robot de M2. El guerrero konatsiano les ha contado todo lo que sabe sobre los Kashvar.

– “Esos bastardos se están expandiendo muy rápidamente.” – refunfuña Liquir. – “¡Van a conquistar el universo antes de despertar a su maestro!”

– “No seas idiota, Liquir” – replica Freezer. – “No tienen suficientes efectivos para retener sus conquistas.”

– “¿Qué?” – se extraña el kurama. – “Entonces, ¿qué pretenden?”

– “Ese ángel es inteligente.” – dice Freezer. – “Saben que la Patrulla Galáctica intentará responder a todas las llamadas de socorro. Su solidaridad será su fin. Cuanto más intenten abarcar, más se debilitarán, y finalmente la Patrulla será destruida. Un ataque certero al Cuartel General. Puede que a estas alturas ya haya ocurrido.”

Los presentes se miran los unos a los otros sorprendidos por las deducciones del tirano.

– “Así es como lo haría yo” – termina Freezer.

– “¿Y qué debemos hacer?” – pregunta Tapion. – “¡No podemos permitir que esos demonios se apoderen del universo!”

– “No, no podemos.” – responde Freezer. – “Al menos no dejaré que se apoderen de mi parte.” – sonríe el tirano.

En Konats, Slug ha logrado introducirse en la mente de Piccolo. El milenario namekiano camina entre las tinieblas del subconsciente del diablo.

De repente, dos siluetas de luz parpadeante se presentan ante él. Son Nail y Kamisama, que no logran hacerse completamente tangibles. 

Las dos siluetas le muestran el camino a Slug, indicándole la dirección en la que debe caminar. Él sigue el consejo de sus compatriotas y pronto se encuentra en un viejo recuerdo de Piccolo.

Un joven namekiano llora acurrucado en la meseta de Yunzabito junto a una nave.

De repente, Mr. Popo aparece ante el niño y le ofrece su mano. Pronto se encuentran en la Atalaya de Kamisama, entrenando hasta que su cuerpo se divide en dos.

En un doble flash simultáneo, Slug puede ver el nacimiento de las Dragon Balls y a Mutaito usando el Mafuba, encerrando a Daimaoh en una olla de arroz.

Los destellos continúan: un viejo Piccolo sentado en un trono volador, el namekiano rejuvenecido, un joven Son Goku, un huevo lanzando que se pierde en el horizonte.

Las visiones le causan un terrible malestar a Slug, que puede sentir el odio que reconcome al diablo.

De repente, Slug se encuentra sobre el tatami del 23º torneo de Artes Marciales. A un lado, el reencarnado Piccolo Daimaoh, y al otro, de nuevo, Son Goku.

Un nuevo destello revela a Piccolo y a Son Goku en guardia uno junto al otro, luchando contra un saiyajín de larga melena. 

La sensación de malestar que embargaba a Slug empieza a atenuarse lentamente.

En ese instante, un chico aparece y se acerca al namekiano. Es un pequeño y sonriente Son Gohan, vestido con el gi de su padre, pero adornado con el kanji “Ma”.

El suelo tiembla y Slug puede ver a un saiyajín grandullón lanzar un ataque hacia ellos, pero Piccolo se interpone en su trayectoria, protegiendo al niño.

En un instante, Slug se encuentra en Namek. El namekiano, nostálgico, se agacha para tocar la hierba azul de su hogar que no ha podido sentir desde hace milenios. 

Cerca de allí, Piccolo y un moribundo Nail se fusionan. Imágenes del Patriarca y Dende afectan al namekiano.

En un instante, en el cielo, Piccolo y Freezer están luchando.

Con un nuevo flash llegan visiones de Kamisama y Piccolo en la Atalaya, seguidas por sus combates contra los androides y contra Cell.

Después llegan imágenes de Goten, Trunks y la batalla de Gotenks contra Bu en una infinita sala blanca.  También imágenes del Planeta Sagrado, Zamas y los Kaioshin…

Finalmente, destellos de escenas felices con una pequeña Pan en brazos, la boda de Son Gohan y Videl…

En ese instante, en el exterior, Piccolo se libra del agarre de Slug.

– “¿Cómo te atreves a hurgar en mi mente…?” – refunfuña el diablo.

Slug sonríe. 

– “Tú no eres el Rey de los Demonios…” – dice el legendario guerrero, que se esfuerza para ponerse en pie. – “Solo eres ese niño asustado en la fría intemperie.”

Daimaoh enfurece al oír esas palabras.

– “Te mostraré el verdadero terror” – amenaza el diablo.

– “Estabas solo.” – dice Slug. – “Así que decidiste que eso es lo que querías para no tener que afrontar la realidad.”

– “¡CÁLLATE!” – exclama Piccolo.

Slug, sin fuerzas para seguir peleando ante un rival tan superior, hinca la rodilla.

– “Te ofrezco mi poder, Piccolo.” – dice el milenario namekiano. – “No puedo ganar este combate.”

Piccolo parece confuso ante la inesperada oferta.

Su compatriota insiste.

– “Si crees que esto es lo que debes hacer, adelante.” – dice Slug. – “¿Quieres mostrarme tu verdad? ¿Quieres que sienta lo que sientes? Usa mi poder.”

En el planeta Popol, Broly ha sido llevado a la nave de la Patrulla con la que los tres saiyajín llegaron al planeta. Kale acomoda a su agotado compañero. Tarble escribe las coordenadas de destino en la computadora, y pronto se da cuenta de que no recibe señal de la baliza del Cuartel General.

– “¿Qué habrá pasado?” – murmura el saiyajín, preocupado.

Cell, en el exterior de la nave, se prepara para realizar el Shunkanido.

– “Qué extraño…” – piensa el insecto. – “A esta distancia debería ser capaz de…”

De repente, una voz masculina alarma a Cell.

– “¿Tú has derrotado a Helles, criatura?” – pregunta el recién llegado.

Cell se da cuenta de que un individuo se ha manifestado frente a él. Alguien a quién el insecto no puede percibir. Shiras ha llegado a Popol.

Broly, que permanecía inconsciente, abre los ojos de forma repentina, agitado, y eso asusta a Kale.

– “¡¿Qué ocurre?!” – exclama la mujer.

Tarble mira por la ventana y se da cuenta de que un misterioso individuo ha aparecido.

– “¿Quién es?” – se pregunta el saiyajín.

Cell mira atentamente al recién llegado. No poder sentir su energía le provoca desconfianza.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta el insecto.

– “He venido a buscar algo que nos pertenece.” – responde Shiras.

– “¿Nos?” – sonríe Cell. – “No trabajas solo…”

El insecto se fija en el logotipo de la Patrulla Galáctica en el pecho del individuo.

– “¿Un patrullero?” – piensa Cell.

Tarble y Kale salen de la nave. Shiras los mira fríamente.

– “Traedme al Amenonuhoko.” – dice Shiras.

Tarble y Kale, al oír al misterioso individuo utilizar ese peculiar término, enseguida sospechan de sus intenciones, y Cell se percata de eso.

Shiras camina y pasa junto a Cell, ignorándolo.

El insecto se da la vuelta rápidamente, intentando sorprender al enemigo por la espalda.

– “¡MAKANKOSAPPO!” – grita Cell al lanzar la perforante técnica de Piccolo.

Shiras se da la vuelta rápidamente y detiene el ataque con su mano desnuda.

– “No tengo tiempo para esto.” – suspira el legendario patrullero.

Tarble y Kale se transforman en Súper Saiyajín y se abalanzan sobre el enemigo, pero éste desaparece.

En un abrir y cerrar de ojos, Shiras aparece en el interior de la nave, junto a la cama de Broly, pero el lecho está vacío.

De repente, en el exterior, Cell y los saiyajín pueden ver a Shiras salir despedido, rompiendo la pared de la nave y dando varias vueltas de campana en el suelo antes de saltar y recuperar la compostura.

– “Parece que ese chico ha despertado” – sonríe Cell.

Broly sale de la nave. Sus pupilas brillan de color magenta y su aura es del mismo color.

Cell se queda asombrado ante el poder demostrado por el saiyajín, pese a no poder sentirlo.

Broly grita con fuerza y su musculatura aumenta. Sus ojos se quedan en blanco, su cabello se eriza y se tiñe de color rojo. Su aura estalla. Su poder se ha desatado.