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| Historia y dibujo de Ipocrito |
DBSNL // Capítulo 172: El guerrero en penumbra
“Mi poder es el de alguien que ha encontrado su verdadero camino.”
En el remoto planeta, Ub se ha dado cuenta de que su poder ha disminuido mucho desde que su alma se ha separado de la de Majin Bu.
– “Tranquilo, Ub” – dice Pan. – “Te protegeremos.”
– “Maldición…” – murmura Ub, frustrado.
– “Nosotras nos encargaremos del monstruo.” – añade Bra.
Janemba se pone en pie y camina torpemente hacia nuestros amigos.
– “¡Ahí viene!” – anuncia Pan.
El monstruo cada vez camina más rápido y sin frenos, dispuesto a arrollar a los chicos.
Bra y Pan se preparan.
– “¡MASENKO!” – exclama la hija de Gohan.
– “¡BIG BANG ATTACK!” – dispara Bra.
Los dos ataques impactan en el monstruo, pero salen desviados; no le causan ningún daño.
– “¡MALDICIÓN!” – exclaman los tres.
Pan agarra a Ub del brazo y se aparta hacia un lado, Bra vuela hacia el otro. El demonio pasa de largo.
Los tres chicos se reúnen en el aire, mientras el monstruo sigue corriendo hasta darse cuenta de que sus enemigos le han evitado.
– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Pan.
– “Solo podremos ganar si nos fusionamos de nuevo…” – dice Bra
– “No podemos repetir la fusión hasta dentro de un buen rato…” – lamenta su amiga.
– “¿Y qué se supone que debemos hacer hasta entonces?” – replica la hija de Vegeta.
El monstruo se ha detenido y busca a los chicos hasta que los encuentra en el cielo.
Janemba ríe mientras lo celebra con palmadas.
Ub mira al demonio que fue parte de él.
– “Qué tipo tan raro…” – refunfuña el terrícola.
De repente, el demonio estornuda y genera una esfera de energía verde que sale disparada desde su boca hacia nuestros amigos. El monstruo cae sentado en el suelo.
Ub mira rápidamente a sus amigas y decide apartarlas una a cada lado con empujones de ki.
– “¡UB!” – exclama Pan.
– “Idiota…” – refunfuña Bra.
El chico cierra los ojos. Sabe que no puede escapar.
– “Lo siento.” – murmura apenado.
Pero en el último instante, un individuo aparece de la nada sobre el muchacho y cae sobre él, arrastrándolo por accidente hasta el suelo y evitando así el ataque.
Los dos se levantan magullados.
– “Gracias…” – dice Ub.
– “¿Eh? ¿Qué?” – dice un confuso individuo, joven, vestido con ropas de Kaioshin. – “¿Dónde estoy?”
Ub y las chicas se miran confusos.
– “¿De dónde sale este tipo?” – se pregunta Bra.
– “¿Es un Kaioshin?” – dice Pan. – “¿Lo conoces, Ub?”
– “Ni idea…” – responde el muchacho.
Mientras tanto, en Namek, Vegeta ha llegado a la aldea, que ha sido devastada.
– “He llegado tarde…” – piensa el saiyajín.
Frente a él se encuentran cuatro personajes; Shiras, Garlick, Piccolo y Moro. El patrullero tiene inmovilizado al Patriarca.
Moro deja caer una gran piedra esférica al suelo.
– “Vegeta…” – dice el Garlick. – “¿Cómo has llegado hasta aquí?”
– “He sentido una magia poderosa aparecer de la nada y luego desvanecerse.” – dice Moro. – “Ha tenido ayuda.”
Vegeta ignora a los dos demonios y se fija en Piccolo.
– “¿Has vendido tu alma?” – pregunta el saiyajín.
– “Éste es el verdadero Piccolo Daimaoh.” – responde el namekiano.
– “El Piccolo que conozco no es un cobarde.” – replica Vegeta.
Moro da un paso al frente.
– “¿Has venido a detenerme?” – pregunta el viejo brujo.
Vegeta se fija en Moro. A su alrededor, en el suelo, se encuentran siete grandes piedras esféricas; las Dragon Balls de Namek.
El saiyajín frunce el ceño, que contrasta con la sonrisa del demonio.
– “Han sido solo un aperitivo” – dice Moro. – “Las de la Tierra serán el plato principal.”
El brujo mira de reojo a Shiras.
– “Ya puedes matarle.” – ordena el brujo.
Moori cruza su mirada con la de Piccolo.
– “Nail…” – murmura el anciano.
Shiras rompe el cuello el anciano.
Piccolo se lleva la mano a la cabeza, como si de repente un dolor punzante se instalara en su sien.
Garlick mira de reojo y con desconfianza al namekiano.
– “Hmm…” – gruñe el demonio.
Piccolo se da cuenta de las dudas del demonio y da un paso al frente sin dudar.
– “Yo me encargaré del saiyajín” – dice el namekiano.
Pero Moro extiende su brazo y detiene a su subordinado.
– “No.” – dice el brujo. – “He pasado mucho tiempo encerrado. Quiero hacer un poco de ejercicio.”
Vegeta esboza una media sonrisa.
– “Esto me ahorrará tiempo.” – presume fanfarrón.
El brujo se quita la capa, revelando una figura demacrada y encorvada. Un pantalón bombacho morado, una pechera metálica gris, ambos con adornos de pelaje marrón, y un cinturón con el sello del Amenoukihashi. Sus antebrazos están vendados.
El cuerpo de Vegeta se envuelve en el aura azul del Súper Saiyajín Blue, pero esta se disipa al instante.
Moro sonríe.
– “Eso no va a funcionar en mi presencia.” – dice el brujo.
Vegeta no borra la sonrisa de su rostro.
El aura azul le envuelve de nuevo, pero ésta se torna roja de repente, sorprendiendo a todos los presentes.
– “Ese ki…” – murmura Moro, que frunce el ceño.
La violenta aura del saiyajín adopta un color magenta, como si fuera una gran llama. Sus pupilas se tornan grises y su cabello rosado.
Moro mira atentamente a su adversario.
– “¿Qué poder es este?” – se pregunta el brujo. – “¿Qué clase de ki celestial puede revelarse en mi presencia?”
– “Mi poder es el de alguien que ha encontrado su verdadero camino.” – responde Vegeta. – “Intenté olvidar mi pasado, pero eso es imposible.” – continúa el saiyajín. – “He aceptado mis errores. Jamás podré borrarlos. Creí que mi sino era ser el mejor y superar a Son Goku, pero me equivocaba. En la Tierra descubrí mi verdadero deber.” – añade. – “Mi corazón estaba lleno de oscuridad, pero entre los humanos encontró un hogar que lo llenó de luz.”
– “Un guerrero en penumbra…” – murmura Moro.
Vegeta se señala con su pulgar derecho.
– “Esto es el Ikigai.” – dice el saiyajín. – “El poder del verdadero propósito.”
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| Dibujado por Ipocrito |
DBSNL // Capítulo 170: \”El que vio\”
“Hace honor a su leyenda.”
En un planeta desconocido, alejado de la mano de Dios, Pan, Bra y Ub pueden ver como la masa rosada que antes conformaba a Janemba ha cobrado forma. Un monstruo grande y orondo de color amarillo y morado se presenta ante ellos.
– “¿Qué es esa cosa?” – se pregunta Bra.
El monstruo ríe y golpea el suelo repetidas veces con las palmas de sus manos, como si fuera un enorme bebé.
– “Parece inofensivo…” – dice Pan, algo confusa.
– “No… No os dejéis engañar…” – dice Ub.
– “¿Es un enemigo?” – pregunta Bra.
– “Soy… era yo… Es el demonio…” – dice Ub. – “Puedo sentir su odio…”
El nuevo Janemba aplaude varias veces y con cada aplauso crea una onda expansiva que altera la realidad, mostrando fragmentos de distintas dimensiones durante un breve instante.
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| Dibujado por Beldum |
El gran bebé pronto se fija en nuestros amigos y su mirada cambia de forma repentina, tornándose fría y amenazante.
Janemba propina un puñetazo en el suelo, pero su puño es transportado por un portal interdimensional antes del impacto y aparece sobre los chicos.
– “¡CUIDADO!” – exclama Bra.
Los chicos logran esquivar el ataque, que se estrella contra el suelo, creando una gran onda expansiva.
– “Es increíble…” – murmura Pan. – “¡Sigue teniendo una fuerza abrumadora!”
El monstruo repite su gesto y de nuevo su puño aparece sobre ellos, obligándoles a apartarse una vez más.
– “¡Es muy rápido!” – exclama Pan.
Janemba insiste una tercera vez.
Bra se da cuenta de que el portal está materializándose sobre ellos y, justo en el momento en que el puño aparece, ella le lanza un ataque de ki, provocando una explosión que es transportada a través del portal y sorprende a Janemba, haciéndole caer de espaldas al suelo, patas arriba.
– “¡Bien hecho!” – celebra Pan.
– “No ha terminado…” – advierte Ub.
Unos agujeros en el tronco del monstruo, en forma de cañones, brillan intensamente.
– “¿Qué es eso?” – se pregunta Bra.
De repente, el orondo enemigo libera una tormenta de ataques de ki que barren el lugar, obligando a nuestros amigos a esquivar la incesante avalancha de energía.
En Konats, Piccolo tortura a Son Goku, cuya energía está siendo usada para abrir el portal del Amenoukihashi.
Madas y la bruja vuelven a pensar por separado desde hace milenios y se quedan desconcertados.
Son Goku, sufriendo en el suelo, mira a los dos personajes.
– “Necesitan ayuda…” – dice el saiyajín, que recibe una patada de Piccolo como castigo.
Madas da un paso al frente, dispuesto a pelear, pero la bruja le agarra del brazo. Sus ojos han quedado en blanco durante un breve instante.
– “¡Tienes que irte!” – despierta la anciana.
– “¿Qué?” – protesta Madas. – “¡Pero…!”
– “¡No hay tiempo!” – insiste la bruja.
Las voces llaman la atención de Garlick, que apunta con su dedo a Madas, listo para asesinarle.
Goku apunta con su mano a Madas y hace desaparecer al Kaioshin en el momento justo para evitar el ataque del demonio.
Piccolo se sorprende al ver la nueva técnica de Goku.
– “¿Qué has hecho?” – gruñe el namekiano.
– “Jeje…” – ríe sin fuerzas el saiyajín.
Goku recibe un nuevo pisotón que lo hace gritar a pleno pulmón.
– “¡YAAAAAAH!” – se retuerce el saiyajín.
La anciana enseguida cae al suelo de rodillas, sin magia no le quedan fuerzas, y mira a Son Goku con una misteriosa pero reconfortante sonrisa.
Garlick dispara un extraño ataque de ki eléctrico que engulle a la bruja y acaba con su vida, dejando su cuerpo inerte y humeante yaciendo en el suelo.
Mientras tanto, el umbral se ilumina y el templo Yahirodono tiembla. Un torbellino de energía y humo rojo y negro aparece en el centro del ojo de la vieja estructura.
De repente, una explosión ocurre al otro lado del portal y trozos gigantescos de hielo atraviesan la dimensión, deslizándose por el suelo del templo Yahirodono.
En la Tierra, todos en la Corporación Cápsula perciben una terrible presencia que afecta sobretodo a Krilín.
– “¿Qué es esto?” – se pregunta el terrícola.
En el espacio, en la nave de la Patrulla Galáctica, Son Gohan y Cell también perciben la llegada del nuevo enemigo.
– “¿Quién es?” – se pregunta Gohan.
– “Estoy… estoy temblando…” – piensa Cell, mirándose las manos.
En la vieja nave de la Corporación Cápsula, Hit y Trunks se encuentran entrenando cuando se detienen al sentir la desatada oscuridad.
– “Nunca había sentido algo así…” – dice Trunks, asustado.
En el planeta de Kaiosama, el Kaio del Norte siente que algo va mal y apunta con sus antenas hacia Konats.
– “No puedo ver nada…” – dice el Dios. – “Solo veo oscuridad…”
En Konats, una mano decrépita de tez azul y con uñas negras largas asoma por el portal y se agarra a él para salir.
– “Maestro…” – se arrodilla Salabim, con sus brazos extendidos hacia delante.
– “Maestro…” – repite Arak, imitando a su compañero Kashvar.
El ser cruza el umbral y desciende hasta el suelo. El personaje viste una larga túnica de color vino-tinto y su rostro está oculto bajo una capucha. Es un individuo de gran estatura que camina encorvado.
– “\”El que vio\”…” – murmura Garlick.
En el Más Allá, Kaiosama siente que una mirada se clava en su alma y cae de espaldas al suelo, aterrado.
– “¿Qué…? ¿Qué ha sido eso?” – titubea el Kaio.
En la Corporación Cápsula, Uranai Baba decide cambiar la orientación de su visión e intenta ver la procedencia de ese terrible poder maligno, pero al intentar concentrar su poder, unos diabólicos ojos rojos se manifiestan en su bola de cristal, que se resquebraja de forma repentina y empuja a la bruja, estrellándola contra la pared de la sala, dejándola inconsciente en el suelo.
En el Planeta Sagrado, Shin y Kibito miran la bola de cristal de Madas que sufre el mismo destino que la de Baba, estallando en mil pedazos y dejando pasmados a los dos Kaioshin.
En el interior de la cueva, en el suelo, un malherido Son Goku observa al nuevo enemigo.
– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.
“El que vio” mira a todos los presentes. Shiras, Piccolo y Garlick hincan la rodilla en señal de respeto y servitud. Son Goku sigue en el suelo, desangrándose. Salabim y Arak adoran a su maestro. Broly sigue inconsciente.
– “Maestro…” – dice Salabim. – “Al fin hemos logrado liberarle…”
– “Tenemos mucho que contarle, señor…” – dice Arak.
El anciano brujo alza sus manos y atrae a los dos Kashvar hasta él. “El que vio” sujeta las cabezas de los magos, sostenidos en el aire.
– “No hace falta que me contéis nada…” – dice el anciano. – “Compartidlo conmigo.” – sonríe bajo su capucha.
Las manos del anciano brillan con luz roja como la sangre y los ojos de Arak y Salabim se ponen en blanco.
Tras un instante, los cuerpos inertes de los dos Kashvar caen al suelo.
– “Ya veo…” – murmura el anciano.
De la túnica de Arak cae la Dragon Ball de cuatro estrellas, que rueda por el suelo.
Garlick, con cierto recelo, intenta hablar.
– “Señor…” – dice el demonio. – “Yo…”
– “Sé quienes sois.” – dice el encapuchado brujo.
– “Hace honor a su leyenda.” – dice Shiras.
– “No esperaba menos de \”El que vio\”” – añade Garlick.
El brujo esboza una media sonrisa.
– “\”El que vio\”, ¿eh?”” – dice el anciano. – “Esa ha sido mi identidad en estos tiempos de silencio…” – añade.
El Kashvar original se fija en la Dragon Ball y la reclama. Ésta vuela hacia su mano.
– “Eso se ha acabado.” – dice mientras juega con la esfera entre sus dedos. – “He regresado; y mi nombre volverá a ser pronunciado y temido en el Universo…” – sentencia mientras se quita la capucha, revelando un hocico de cabra con retorcidos cuernos en su cabeza y ojos rojos con pupilas rasgadas. – “Moro.”
Son Goku, pese a estar perdiendo mucha sangre, intenta ponerse en pie.
– “No creas que te lo pondremos fácil.” – dice el saiyajín.
Moro mira a nuestro amigo de reojo.
– “Son Goku…” – murmura el brujo.
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| Dibujado por Ipocrito |