ESPECIAL DBSNL /// Fallen FighterZ / Universo 6 / Parte V: La nave de Babidí

Fallen FighterZ / Parte V: La nave de Babidí
“La última vez que analizamos a este planeta no había guerreros así…”
Son Gohan y Kibito alcanzan rápidamente a Goku, Shin, Vegeta y Piccolo y vuelan todos juntos tras los secuaces del mago.
Son Goku se percata de que Gohan está extrañamente serio.

– “¿Va todo bien?” – le dice Goku.
– “Todo bien” – responde tajante Gohan.
– “¡Están descendiendo!” – les interrumpe Shin. – “Será mejor que bajemos y nos ocultemos”.
Nuestros amigos se ocultan entre unas rocas cercanas al lugar donde han aterrizado Yamu y Spopovich.
Los dos luchadores se acercan a una extraña compuerta que sale de la tierra en mitad de la nada y ésta se abre lentamente para revelar a varios personajes que salen al exterior.
Un pequeño ser amarillo de ojos verdes y saltones es quien lidera al grupo, acompañado de un demonio de tez rosada con ropa azul y capa blanca, haciendo gala de una “M” en su frente.

– “Ese es Babidí” – explica Shin.
– “¡El Rey de los demonios!” – exclama Kibito al ver al acompañante de Babidí. – “¡Dabra!”
– “Maldita sea…” – dice Shin preocupado. – “Esto complica las cosas.”
– “¿Tan fuerte es?” – pregunta Goku.
Son Gohan observa los alrededores de la nave enterrada y se da cuenta de que han aniquilado a una familia de una casa cercana.

– “Acabemos con esto” – dice Gohan, que sale de su escondite y se dirige hacia el grupo de enemigos.
– “¡Espera, Son Gohan!” – exclama Goku. – “¡No te precipites!”
Dabra sonríe al ver a Son Gohan acercarse.

– “Tenemos compañía” – murmura Dabra.
– “Al parecer, nuestro amigo Kaioshin nos ha traído toda la energía que necesitamos para resucitar a Bu…” – sonríe Babidí.
Son Gohan se posa frente a sus enemigos.

– “Son seis en total” – dice Dabra.
– “Haz que entren en la nave” – le dice Babidí. – “Será más fácil recolectar su energía de esa forma. Y recuerda: No mates al Kaioshin. Quiero encargarme personalmente de él.” – añade antes de meterse de nuevo en la nave.
Yamu y Spopovich dan un paso al frente al ver a Gohan.

– “¿¡Otra vez tú!?” – exclama Spopovich.
– “¡Te habíamos extraído toda la energía!” – añade Yuma.
– “Pues venid a por más” – responde Gohan desafiante.
Los dos luchadores se abalanzan sobre Gohan, pero este les repele fácilmente transformándose en Súper Saiyajín.

– “Impresionante…” – murmura Dabra. – “No sabía que hubiera guerreros tan poderosos en este planeta.”
Los demás siguen observando la escena desde la distancia.

– “Ya he tenido suficiente” – dice Vegeta, que sale de su escondite y vuela hacia Gohan.
– “Voy contigo” – dice Piccolo.
– “¡Vamos!” – exclama Goku.
Shin y Kibito, pese a no terminar de entender la actitud de los guerreros, también se unen a ellos.
Spopovich se levanta y vuelve a atacar a Gohan, pero éste detiene el puñetazo del grandullón fácilmente y le aprieta el puño con fuerza hasta que se escucha el crujido de sus huesos. Después le propina una patada que le lanza lejos de allí.
El mastodóntico luchador vuelve a levantarse con el hombro desencajado y lo encaja de nuevo golpeándose el hombro.
Gohan se sorprende ante la resistencia de su contrincante.
Spopovich vuelve a cargar contra Gohan, pero Dabra le intercepta con un ataque de ki y le elimina ante la sorpresa de todos.

– “Era una pérdida de tiempo” – sonríe el Rey de los demonios.
Yamu, que ha visto como Dabra mataba a su compañero, echa a volar intentando escapar, pero el demonio también se encarga de él con otro ataque de ki.

– “Es un monstruo…” – titubea Shin al presenciar la escena.
Gohan mira desafiante a Dabra.

– “Supongo que ahora vas a pelear tú, ¿no es así?” – le dice el mestizo sin inmutarse.
Son Goku y Piccolo se preocupan al ver la frialdad con la que Gohan afronta la situación.

– “Si quieres pelear, no tengo inconveniente” – responde Dabra. – “Pero lo haremos dentro de la nave”.
– “¿Crees que un espacio cerrado te dará ventaja?” – le responde Gohan.
Dabra se da la vuelta sin responder y se introduce en la nave.
Gohan se dispone a seguirle, pero Shin se interpone en su camino.

– “¡Espera, Son Gohan!” – dice el Kaioshin. – “Es claramente una trampa”.
Piccolo se acerca al mestizo.

– “Debemos ser precavidos” – dice el namekiano. – “No conocemos las habilidades de Babidí”.
Vegeta sonríe y adelante a Gohan, pasando junto a Shin.

– “El chico se está comportando como un saiyajín por primera vez” – dice el Príncipe. – “Acabemos con esto de una vez. Ese Dabra no me parece gran cosa.”
Son Goku da un paso al frente y se acerca a Shin.

– “Supongo que no tenemos otra opción que seguirles el juego” – dice Goku. – “No debemos confiarnos, pero tampoco podemos esperar aquí fuera de brazos cruzados…”
Shin agacha la cabeza resignado.

– “Está bien” – suspira el Dios. – “Sigámosle”.
Nuestros amigos entran en la nave de Babidí y descienden por un túnel oscuro que se abre en el centro de la pequeña habitación y que conduce hasta el piso inferior, dónde el paso está cerrado y se ven obligados a detenerse en una sala circular.

– “¿Y ahora qué?” – se pregunta Piccolo.
De repente, una compuerta cercana se abre y aparece el extraño luchador de cabeza alargada y con una armadura blanca y puntiaguda.

– “Me llamo Pui-Pui” – se presenta el guerrero. – “El amo Babidí se encuentra en el último piso.” – explica. – “Si queréis llegar hasta él, tendréis que seguir avanzando, pero para eso tendréis que derrotarme… Así que éste es el final de vuestro camino.” – fanfarronea.
Mientras tanto, Babidí ha inyectado la energía recolectada en la vasija en una extraña y enorme esfera similar a un huevo.

– “¡Increíble!” – exclama el mago. – “¡Cuanta energía! Parece que esos dos no eran tan inútiles después de todo…”
En la sala, Gohan da un paso al frente hacia Pui-Pui.

– “¿Dónde te crees que vas?” – le interrumpe Vegeta. – “¡Este es mío!”
Gohan se detiene, vuelve a su estado base, y deja que Vegeta le adelante.

– “¿Vas a enfrentarte a mí tú solo?” – se extraña el extraterrestre. – “¡JAJAJAJA!” – se burla. – “Tengo malas noticias para vosotros, y es que voy a tener que haceros mucho daño para poder obtener la energía necesaria para despertar a Majin Bu”.
– “Así que necesitas herirme para poder absorber mi energía, ¿no es así?” – responde Vegeta. – “Eso es un verdadero problema, ¿no crees?”
Shin observa preocupado la interacción entre ambos luchadores.

– “Vegeta es muy confiado…” – se preocupa el Kaioshin.
– “No te preocupes” – responde Goku. – “Vegeta va a ganar”.
Pui-Pui se pone en guardia.

– “Voy a romperte cada hueso de tu cuerpo” – responde el luchador.
– “Deja de hablar y ataca” – le provoca Vegeta.
Pui-Pui se abalanza sobre el saiyajín, pero Vegeta interrumpe su avance asestándole una patada que le lanza contra la pared de la sala.
Shin y Kibito observan asombrados la fuerza de Vegeta.

– “¿Ya está? ¿No vas a levantarte?” – se mofa el saiyajín.
– “Maldito seas…” – refunfuña Pui-Pui.
Babidí y Dabra observan el combate desde otra sala a través de una bola de cristal.

– “¿Cómo es posible…?” – titubea Babidí. – “Se supone que Pui-Pui es el campeón de su planeta…”
– “Así es, del planeta Zoon” – responde Dabra.
– “Pues le transportaré a su planeta para que…” – dice Babidí.
Pero un destello de luz proveniente de la esfera de cristal ciega a ambos espectadores.

– “Ya no es necesario” – le interrumpe Dabra. – “Está muerto”.
Vegeta ha acabado rápidamente con Pui-Pui.

– “Si este es el nivel, esto será muy fácil.” – dice Vegeta.
– “Increíble…” – titubea Kibito.
– “Creo que has exagerado sobre el poder de estos tipos” – le dice Goku a Shin.
– “Yo… No sé que decir…” – responde Shin.
– “Goku” – le interrumpe Piccolo. – “No te confíes”.
La compuerta del suelo se abre y nuestros amigos descienden otro nivel, llegando hasta una sala idéntica a la anterior.

– “¿Qué rival nos espera ahora?” – se pregunta Goku. – “¿Será ese Dabra?”
– “Supongo que Babidí se reserva a Dabra para el final…” – responde Shin.
En ese instante, la puerta que tienen delante se abre y aparece su nuevo rival; una criatura grande de color verde y aspecto feroz.

– “¿Es ese Yakon?” – se sorprende Shin.
– “¡Vamos a tener problemas!” – exclama Kibito.
– “Creo que es mi turno” – dice Goku despreocupado mientras realiza varios estiramientos.
Babidí sigue observando a través de su bola de cristal.

– “No me fío de estos tipos…” – dice el mago. – “Será mejor que les transporte a todos al Planeta Oscuro para darle ventaja a Yakon.”
– “¿Cree que será necesario?” – pregunta Dabra.
– “No quiero que las sacudidas de la nave despierten a Majin Bu antes de tiempo…” – responde Babidí.
De repente, la sala donde se encontraban nuestros amigos se sumerge en la oscuridad más absoluta. 

– “¿¡Qué pasa!?” – se pregunta Goku alarmado.
– “¡No veo nada!” – exclama Gohan.
Yakon extiende dos largas zarpas de sus antebrazos y aprovecha la situación para abalanzarse sobre Goku por sorpresa, pero éste nota su presencia y le esquiva con facilidad.

– “¿¡Cómo es posible!?” – dice Yakon resignado. – “¿Es que puedes verme?”
– “No me hace falta” – responde Goku esbozando una sonrisa. – “Puedo notar tu presencia, oírte, percibir cada cambio en el movimiento del aire que me rodea…” – explica. – “Pero aún así, tengo una manera sencilla de verte”.
Son Goku se transforma en Súper Saiyajín e ilumina su alrededor con la luz de su aura.
Babidí y Dabra observan estupefactos la transformación del saiyajín.

– “¿Qué es esto?” – pregunta Babidí. – “¿Desde cuando los humanos son tan poderosos?”
– “No tenía ni idea, señor” – responde Dabra. – “La última vez que analizamos a este planeta no había guerreros así…”
Yakon sonríe al ver a Goku brillar con tanta intensidad.

– “Ocultarte entre las sombras no te llevará a ninguna parte.” – le dice Goku.

En ese instante, Yakon abre su boca y aspira con fuerza, absorbiendo la energía luminosa emitida por el Súper Saiyajín y haciendo que Goku pierda su transformación.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se alarma Goku.
– “¡Yakon se alimenta de energía lumínica!” – explica Shin.
– “Deliciosa…” – sonríe Yakon.
– “¡No vuelvas a transformarte en Súper Saiyajín, Goku!” – le sugiere Shin.
Pero Son Goku no parece preocupado.

– “Está bien” – dice el saiyajín. – “Te daré mi energía” – sonríe.
– “Pero, ¿qué dice?” – murmura Shin. – “¿Es que no lo entiende? ¿Se ha vuelto loco?”
– “No te preocupes” – responde Piccolo. – “Sin duda tiene un plan”.
Son Goku vuelve a transformarse en Súper Saiyajín y Yakon se prepara para absorber su energía otra vez.

– “¡Eres un idiota!” – dice Yakon antes de empezar a succionar la energía luminosa del saiyajín.
Babidí observa el combate.

– “¡Idiota!” – exclama el mago. – “¡No sirve de nada que él absorba esa energía! ¡La queremos para Bu!”
Son Goku empieza a elevar su ki y eso parece contentar a Yakon.

– “¿Puedes absorber tanta energía?” – le dice Goku. – “¡Alucinante!”
Vegeta observa atentamente a Goku.

– “Vamos” – piensa Vegeta. – “Muéstrame hasta donde ha llegado tu poder”.
La musculatura de Goku aumenta de repente de forma desproporcionada y su energía se vuelve más violenta, algo que provoca un exceso de poder que Yakon no puede asimilar y resquebraja su torso por varios sitios, dejando que la luz escape por ellos.

– “Increíble…” – murmura Shin asombrado.
– “Qué energía tan asombrosa…” – dice Piccolo.
– “A mí no me engañas” – piensa Vegeta – “Esa transformación es contraproducente. Poder bruto a cambio de velocidad. Inútil en un combate real. Eres más listo que esto, Kakarotto”.
Yakon, muy malherido, cae al suelo.

– “Maldito…” – murmura el moribundo ser.
Son Goku vuelve a su estado Súper Saiyajín básico y se acerca a él.

– “Lo siento” – dice Goku. – “No debiste unirte a un ser tan malvado como Babidí”.
Babidí observa a su súbdito derrotado.

– “Inútil…” – murmura enfadado.
De repente, Yakon se hincha y estalla en mil pedazos, sorprendiendo a nuestros amigos.

– “No soporto la incompetencia” – dice el mago. 
La compuerta del suelo se abre y permite que nuestros amigos avancen al siguiente nivel.

– “Yo seré el siguiente” – dice Dabra. – “Pronto podremos despertar a Majin Bu”.
– “¿Tu? ¿Tan pronto?” – se extraña Babidí. – “Eres mi mejor luchador. Si pierdes, todo habrá acabado…”
– “Está claro que no son simples terrícolas.” – dice Dabra.  – “Pero nadie puede derrotar al Rey de los demonios”.
Nuestros amigos esperan en el piso inferior cuando la puerta se abre y aparece Dabra.

– “¡¿Dabra?!” – se asusta Shin.
– “Si ya aparece él, significa que Babidí se ha puesto nervioso” – se burla Vegeta.
Dabra sonríe de forma maléfica.

– “Podéis atacarme todos juntos si queréis” – dice el demonio.
– “Ni hablar” – le interrumpe Gohan transformándose en Súper Saiyajín. – “Tú eres mío”.

ESPECIAL DBSNL /// Fallen FighterZ // Universo 6 / Parte IV: El torneo

Fallen FighterZ / Parte IV: El torneo
“Siempre que participan Son Goku y sus amigos ocurre algo inesperado…”
Nuestros amigos disfrutan de unos años de Paz después de derrotar a los androides. Sus cuerpos han sido almacenados en la Corporación Cápsula, donde Bulma investiga su tecnología en busca de aplicaciones positivas para la humanidad.
Gohan ha aprovechado estos años de paz para centrarse en sus estudios y ha sido admitido en el prestigioso Instituto Orange Star, en Orange City, donde asiste a clase diariamente.
Goku, nunca satisfecho con su fuerza, ha seguido entrenando para superarse.
Vegeta, por su parte, obsesionado con superar a Goku y a Gohan, ha entrenado en las montañas rocosas y en la cámara de gravedad diseñada por el Dr. Brief.
El pequeño Trunks, ahora tiene ocho años y entrena junto a su padre cuando no asiste a clase.
Un día cualquiera, mientras Bulma descansa en el jardín de la Corporación Cápsula, dos extraños seres aparecen de repente, sobresaltando a la científica.
Uno de ellos es bajito, de piel violeta y ojos rasgados, con el cabello blanco en forma de cresta. Su acompañante es alto y de piel rosada, con semblante serio, piel arrugada y cabello blanco, largo y lacio. Ambos visten ropajes extraños.

– “¡¿Quienes sois?!” – exclama Bulma.
– “Tranquila, Bulma” – dice el pequeño de los dos. – “No hemos venido buscando problemas.”
Al escuchar el grito de su madre, Trunks corre raudo hacia el jardín y se interpone entre ella y los extraños seres.

– “¿Quienes son?” – pregunta Trunks.
– “Me llamo Shin” – se presenta el pequeño. – “Y él es Kibito. Hemos venido a hablar con Son Goku”.
– “¿Son Goku?” – se extraña Bulma. – “Él no vive aquí”.
– “Qué extraño…” – murmura Shin. – “Sin duda notamos un extraordinario poder en este lugar…”
– “Ese debo ser yo” – les interrumpe Vegeta.
El príncipe saiyajín acaba de salir de la sala de gravedad y ha escuchado los gritos de su esposa.

– “Tú eres… ¡Vegeta!” – dice Shin. – “Ya entiendo. Puedo ver tu historia”.
– “¿Mi historia?” – se extraña Vegeta.
– “Pero no te buscamos a ti” – dice Shin. – “¿Dónde puedo encontrar a Son Goku?”
Vegeta se siente menospreciado, pero es prudente ante la extraña presencia de esos dos extravagantes seres.

– “No percibo su ki…” – piensa Vegeta. – “¿Qué diablos son estos dos?”
– “No es de tu incumbencia” – le interrumpe Shin.
– “¿Podéis leerme la mente?” – se sorprende el saiyajín.
– “Gracias por la información” – sonríe gentil Shin. – “Hasta otra” – se despide.
Kibito toca el hombro de Shin y ambos desaparecen en un abrir y cerrar de ojos.

– “¿Quienes eran esos tipos, Vegeta?” – le pregunta Bulma a su marido.
Una gota de sudor recorre la sien de Vegeta, inquieto por la misteriosa actitud de esos extraños individuos.
En el Monte Paoz, Son Goku se encuentra sentado junto al río, pescando tranquilamente con Chichi, pero de repente nota algo extraño.

– “¿Qué ocurre, Goku?” – le pregunta su esposa al notarle distraído.
– “¿Quienes sois?” – pregunta Goku ignorando a Chichi y levantándose.
– “¡Impresionante!” – se alegra Shin. – “Sin poder notar nuestra energía has percibido nuestra presencia. Sin duda eres extraordinario”.
– “No me habéis respondido a la pregunta” – insiste Goku mientras le hace un gesto a su mujer para que se esconda detrás de él.
– “Soy un Kaioshin” – responde Shin.
– “¿Un…? ¿Un Kaioshin?” – se extraña Goku.
– “Un Dios por encima de los Kaios y del Gran Kaio” – explica Kibito.
– “¿Y qué quieres de mí?” – pregunta Goku.
– “Necesitamos tu ayuda, Son Goku” – explica el Kaioshin.
Shin le cuenta a Goku la historia de Babidí y su monstruo, y cómo se han percatado de su presencia en la Tierra, que ahora corre grave peligro. Los Kaioshin conocen la historia del Súper Saiyajín que derrotó a Freezer, y han recurrido a él para que les ayude a proteger el Universo.

– “¿Tan poderoso es ese monstruo?” – pregunta Goku impresionado por la historia.
– “Es imparable. Por eso debemos evitar que despierte” – explica Shin.
– “¿Seguro?” – pregunta Goku. – “Me gustaría poder enfrentarme a alguien así… No me siento cómodo ganando sin darle la oportunidad de luchar…”
Kibito y Shin se miran sorprendidos por la actitud de Goku.

– “Sin duda eres un ser peculiar, Son Goku” – sonríe Shin.
En ese momento, Son Gohan llega a casa después de salir del instituto y se encuentra con la extraña reunión.

– “¿Qué ocurre, papá?” – pregunta Gohan al ver a tan extraños seres.
Son Goku y Shin le explican la situación a Son Gohan.

– “La Tierra vuelve a estar en peligro…” – murmura cabizbajo Son Gohan. – “¿Es que no podemos vivir en paz?”
– “Esto no tiene nada que ver con vosotros” – les dice Chichi a Goku y a Gohan. – “¡Que se encarguen los Dioses de sus asuntos!”
– “Esto afecta a todo el Universo” – la corrige Shin. – “La Tierra corre un grave peligro.”
– “¡Está bien!” – dice Goku alegre. – “¡Os ayudaremos!”
Son Gohan mira a su padre, poco convencido.

– “Supongo que tenemos que hacerlo…” – murmura Gohan.
En ese instante, un sonido de arbustos alerta a nuestros amigos, y Piccolo surge de la arboleda que rodea la casa de la familia Son.

– “¡Piccolo!” – se alegra Goku. – “¡Cuanto tiempo!”
– “Piccolo Daimaoh…” – murmura Shin.
– “He estado escuchando vuestra historia” – dice el namekiano. – “Yo también me apunto. Y supongo que Vegeta también lo hará…” – sonríe mientras mira al horizonte, donde empieza a divisarse al príncipe saiyajín volando hacia ellos.
Una vez se han reunido todos, Shin se dispone a contarles el plan.

– “Babidí necesita recolectar mucha energía para despertar a Majin Bu” – explica Shin. – “Nuestra sospecha es que enviará a sus secuaces al Torneo de Artes Marciales que se celebrará en unos días para intentar encontrar a guerreros poderosos y robarles su energía.”
– “Y queréis que seamos el cebo…” – murmura Vegeta.
– “Así es” – responde Shin. – “Dejaremos que roben la energía a uno de vosotros y les seguiremos hasta su escondite.”
El día del torneo, tras los emparejamientos, Gohan reconoce a una compañera de instituto.

– “¿Son Gohan?” – se sorprende ella. – “¿Qué haces tú aquí? ¿Participas en el torneo?”
– “¡Videl!” – saluda él, visiblemente nervioso. – “Sí, he pensado que podría ser divertido… Pero dudo mucho que pueda ganar…” – disimula el mestizo.
– “El torneo lo ganará mi padre, como siempre” – responde Videl orgullosa. – “Pero no sabía que a ti también te gustaran las Artes Marciales…” – añade observándole de forma suspicaz.
– “Son un hobby” – responde Gohan algo nervioso. – “Así hago algo de deporte…”
– “A lo mejor nos enfrentaremos durante el torneo…” – sonríe ella. – “Pero no te preocupes. Intentaré no hacerte mucho daño.” – fanfarronea.
– “Es bueno saberlo…” – responde Gohan.
Mientras tanto, el presentador del torneo reconoce a Son Goku.

– “¡Son Goku! ¡Cuanto tiempo!” – exclama el presentador. – “¡Me alegro mucho de verte! Este torneo se ha vuelto muy aburrido desde que no participáis vosotros…”
– “Algo me dice que hoy va a ser entretenido…” – sonríe Goku.
El presentador se da cuenta de que Piccolo acompaña a Goku.

– “Por favor, no destruya el ring como la última vez…” – le suplica el presentador.
– “Ya veremos…” – responde el namekiano.
El torneo se desarrolla con normalidad hasta que, en un combate de la primera ronda, uno de los secuaces de Babidí se enfrenta a la amiga de Son Gohan.
La brutalidad de ese individuo hace que todos los espectadores se preocupen por la salud de la joven y abucheen al participante llamado Spopovich, incluso exigiendo que se detenga el combate.
Son Gohan, impotente ante tal escena, empieza a enfurecerse.

– “Tranquilo, Son Gohan” – le dice su padre. – “No va a matarla. Va contra las normas.”
– “Ese bastardo…” – murmura entre dientes el mestizo.
Spopovich sigue golpeando a Videl, que ni siquiera puede mantenerse en pie. La chica, tumbada en el suelo, intenta protegerse de las patadas de su contrincante, que la castiga de forma cruel.

– “¡BASTA!” – estalla Gohan transformándose en Súper Saiyajín.
Gohan sale caminando hacia el ring.

– “¡Cálmate! ¡Vas a frustrar nuestros planes!” – intenta calmarle Shin.
– “No me importa.” – responde tajante el mestizo.
Vegeta contempla algo entusiasmado al chico, viendo que sigue teniendo esa rabia feroz de la que tantas veces ha hecho gala. 
Spopovich, al ver a Gohan, lanza a Videl fuera del ring de una patada y sonríe de forma sádica.

– “Vamos a tener problemas” – murmura Piccolo.
El luchador se abalanza sobre Gohan, que fácilmente detiene su puñetazo y lo lanza contra uno de los muros que rodean el cuadrilátero.
Un personaje de aspecto similar a Spopovich, un participante llamado Yamu, observa cómo una especie de brújula que sostiene está marcando niveles de poder extraordinarios provenientes del joven mestizo.

– “¡Es él!” – exclama el participante.
Spopovich se levanta de nuevo y ambos se lanzan sobre Gohan.
Shin extiende sus manos hacia el mestizo.

– “Espero poder retenerle…” – dice el Kaioshin.
– “¿Retenerle?” – se extraña Vegeta.
El Dios inmoviliza a Son Gohan usando su poder mental y permite que los secuaces del brujo Babidí le roben su energía clavándole un extraño recipiente puntiagudo en el costado.
Tras robarle la energía, los dos luchadores huyen volando.

– “¡Tenemos que seguirles!” – dice Shin. – “Kibito se encargará de curar a Gohan.”
Nuestros amigos se disponen a seguir a los secuaces de Babidí a una distancia prudencial, pues su intención es que ellos los lleven hasta la guarida del brujo.
Kibito se acerca a Gohan y se arrodilla junto a él.

– “Voy a curarte” – le dice el ayudante del Kaioshin.

Gohan, pese a no tener casi fuerzas, detiene a Kibito agarrándole del brazo.

– “Ella primero” – dice el mestizo, señalando a Videl.
Nuestros amigos viajan hacia el noroeste siguiendo a Yamu y Spopovich sin que ellos se den cuenta.

– “No podemos dejar que nos vean” – dice Shin.
– “Démonos prisa y acabemos con esto” – refunfuña Vegeta.
– “¿Es que no entiendes el peligro que supone Majin Bu?” – se extraña Shin. – “Ya te he explicado su historia. ¡Mató a todos los Kaioshin! ¡Y cualquiera de ellos hubiera sido capaz de derrotar a Freezer de un puñetazo!”
– “Tsk” – murmura Vegeta despreciado al Kaioshin. – “Superamos ese nivel hace tiempo. Empiezo a pensar que los Kaioshin sois bastante decepcionantes.”
En el lugar del torneo, Kibito ya ha curado a Videl y Gohan.

– “¿Estás bien?” – le dice Gohan a su compañera de instituto.
La chica retrocede con miedo ante el poder demostrado por el mestizo y llena de dudas sobre el origen del chico.

– “¿Qué eres?” – titubea Videl con pavor en su mirada.
Son Gohan, ante el desprecio de su amiga y el dolor de sentirse rechazado, agacha la cabeza dolido y enseguida sale volando a toda velocidad tras sus amigos, seguido por Kibito.
Los espectadores contemplan la escena boquiabiertos, pues nunca habían visto tantas cosas inexplicables al mismo tiempo.

– “Siempre que participan Son Goku y sus amigos ocurre algo inesperado…” – suspira el presentador del torneo.

ESPECIAL DBSNL /// Fallen FighterZ // Universo 6 / Parte III: El despertar del Súper Saiyajín

Fallen FighterZ / Parte III: El despertar del Súper Saiyajín
“¡Estoy harto!”


En la Corporación Cápsula, la situación es muy tensa. Krilín está sumido en un mar de dudas.

– “Pero, ¿qué hace?” – se pregunta Bulma, que observa la situación a través de las cámaras de seguridad del laboratorio. – “¿Por qué no aprieta el botón?”
Krilín intenta hacer recapacitar a los androides, cuando Trunks, muy malherido, se levanta.

– “No van a cambiar…” – dice Trunks. – “Matan por diversión… No son humanos.”
Krilín tiembla contemplando el botón rojo.

– “Pero apagarles así…” – murmura.
El androide 17, presa del pánico, ya no aguanta más y se lanza a por el humano.

– “¡Hermano! ¡NO!” – exclama la Número 18.
Krilín cierra los ojos con fuerza y grita a pleno pulmón, liberando toda la tensión acumulada y mostrando el sufrimiento que le causa tener que tomar esta decisión. 
Finalmente, el humano aprieta el botón, y los androides 17 y 18 caen inertes al suelo, como dos muñecos de trapo.
Mientras tanto, Son Goku se levanta a duras penas.

– “Me has salvado por segunda vez, Vegeta” – le dice Goku. – “Gracias”.
– “Piérdete” – le responde Vegeta. – “¡El androide es mío!” – exclama antes de abalanzarse sobre él.
– “¡NO! ¡Espera!” – exclama Goku.
El Número 16 golpea a Vegeta y le hace retroceder.

– “Su fuerza es muy superior a la de los otros dos androides” – le dice Goku.
– “¡Eso ya lo veo!” – responde Vegeta.
El príncipe saiyajín vuelve a atacar al androide.

– “Maldita sea…” – murmura Goku, que se une al ataque.
Ambos saiyajín golpean al androide, que se cubre sin esfuerzo.

– “No podéis ganar” – les advierte el Número 16 antes de contraatacar y superarles.
Mientras tanto, Ten Shin Han, que se está alejando de la zona de combate con Gohan, percibe que la energía de Trunks casi ha desaparecido y la de Goku y Vegeta está disminuyendo vertiginosamente.

– “Algo va mal…” – piensa el humano.
En la Corporación Cápsula, nuestros amigos observan a los androides, ahora desactivados.

– “¿Hemos ganado?” – se pregunta Piccolo.
– “Los androides están desactivados…” – dice Trunks entre lágrimas. – “¡Lo hemos logrado!”.
Krilín contempla el cuerpo de la Número 18.

– “Me pregunto si hemos hecho lo correcto…” – reflexiona Krilín.
Yamcha se acerca tambaleándose.

– “Hemos cambiado el futuro” – dice el humano. – “Seguimos vivos”.
– “Deberíamos destruirlos” – sugiere Piccolo.
– “¡No!” – exclama Bulma, que ha salido del laboratorio. – “Voy a estudiarlos a fondo aquí, en la Corporación. Seguro que lo que aprenda de su tecnología nos será muy útil”.
Trunks alza su vista hacia el norte; hacia el desierto en el que Goku y su padre siguen luchando.

– “Aún queda uno” – dice el guerrero del futuro. – “¡Necesito una semilla senzu!” – le dice a Krilín.
En el desierto, Vegeta y Goku están siendo avasallados por el androide, pero no dejan de levantarse una y otra vez.

– “Me niego a morir a tu lado, Kakarotto” – dice Vegeta.
– “Me alegro de pelear a tu lado” – responde Goku.
– “¡No empieces con tus sentimentalismos!” – responde el príncipe saiyajín. – “¡Me dan ganas de vomitar!”
En un instante, Trunks y Piccolo llegan al lugar. El Número 16 los mira y entonces intuye la situación.

– “Si vosotros estáis aquí, significa que habéis derrotado a los androides 17 y 18” – deduce el androide.
– “Tus amigos han sido desactivados” – responde Piccolo.
– “¡Y tú serás el siguiente!” – exclama Trunks, apuntando al robot con el control remoto.
Pero, a pesar de apretar el botón con fuerza, nada ocurre.

– “Pero, ¿qué…?” – se sorprende Trunks.
– “El Doctor Gero tenía otros planes para mí” – responde el androide – “Mi diseño es único”.
– “Maldición…” – se lamenta Piccolo.
Son Goku da un paso al frente, hacia el androide.

– “¿De verdad tenemos que luchar?” – le pregunta Goku.
– “Mi único objetivo es matarte, Son Goku” – le responde el Número 16. – “No tengo nada en contra del resto de los presentes.”
– “Así que, si cumplieras tu objetivo… ¿dejarías al resto en paz?” – pregunta Goku con una sonrisa.
– “Así es” – responde el androide.
Vegeta, Trunks y Piccolo se sorprenden.

– “¿Pero qué demonios estás tramando, Kakarotto?” – le dice Vegeta.
Son Goku vuelve a su estado base.

– “Hazlo” – le dice Goku al androide.
Todos se quedan de piedra ante la actitud de Goku. También el androide.

– “Me rindo” – dice Goku. – “Tu fuerza me supera. Mátame si quieres”.
– “¡No digas estupideces!” – exclama Vegeta.
– “¡Es una locura!” – replica Piccolo.
Son Goku, que no pierde la sonrisa, se dirige a sus amigos.

– “Es la mejor solución” – dice Goku. – “Bulma una vez me dijo que yo atraigo a los villanos y creo que tenía razón. Creo que la Tierra estará más segura sin mí. Además, no tengo ninguna duda de que Son Gohan va a superarme pronto y podrá proteger el planeta si es necesario.”
– “Son Goku…” – murmura Trunks, conmovido.
En ese instante, Son Gohan llega apresuradamente.

– “¡Papá!” – exclama el mestizo – “¿Estás bien?”
– “Son Gohan…” – dice Goku, mirando a su hijo de forma tierna. – “Siento mucho tener que despedirme. Siento no poder estar a tu lado para verte crecer, pero ya te has convertido en un hombre. Escucha siempre a tu madre y no dejes de entrenar con Piccolo. Dejo el futuro de la Tierra en tus manos. Y dile a tu madre que…”.
Todos agachan la cabeza con lágrimas en los ojos, conmovidos por las palabras de Goku.

– “No” – le interrumpe Gohan.
Nuestros amigos se sorprenden al escuchar al hijo de Goku.

– “¡Estoy harto!” – grita el joven saiyajín. – “¡Estoy cansado de que nunca estés aquí! Puede que sea un sentimiento egoísta… ¡Pero te necesito!”
– “Son Gohan…” – murmura Piccolo.
– “Sé que es difícil” – responde Goku. – “Pero es lo mejor para todos”.
– “¡No me importa!” – insiste Gohan. – “¡No dejaré que mueras!”
El androide 16 desencaja uno de sus puños y apunta a Goku.

– “Lo siento, Son Gohan.” – suspira Goku. – “Hazlo, 16” – le dice al androide.
– “Eres un hombre noble.” – le dice el Número 16. – “Ha sido un honor.”

El Número 16 carga su cañón y dispara a Goku. El poderoso ataque avanza a toda velocidad, pero en un abrir y cerrar de ojos, Son Gohan se interpone entre éste y su padre.

– “He dicho…” – susurra Gohan, alzando su mano hacia el ataque, con la cabeza agachada. – “¡QUE NO!” – exclama al levantar la mirada. Sus pupilas brillan y se tornan de color verde y su cabello se eriza y se tiñe de rubio.
El ataque del Número 16 se detiene un instante frente al joven mestizo y después estalla en todas direcciones, haciendo que todos tengan que cubrirse.

– “Son Gohan…” – murmura Piccolo, asombrado ante el poder mostrado por el chico.
Son Goku, fascinado, observa a su hijo.

– “Pero, ¿de dónde ha sacado ese crío tanto poder?” – se sorprende Vegeta.
Son Gohan se ha transformado en Súper Saiyajín.
El Número 16 analiza detenidamente al chico.

– “Su poder es extraordinario…” – piensa el androide.
Gohan se abalanza sobre el androide. El mestizo le propina un puñetazo, que el androide intercepta con su antebrazo, pero por primera vez, el robot se resquebraja.

– “¡Increíble!” – exclama Trunks.
El mestizo insiste en sus ataques, causando múltiples daños a la coraza del Número 16.

Dibujado por Torrijos

– “¿Es este el poder que ocultaba Gohan?” – piensa Goku, recordando su combate contra Raditz.
– “Me cuesta creer que este sea el mismo Gohan…” – piensa Piccolo, que recuerda a su pupilo llorando cuando le lanzó contra una montaña en su primer día de entrenamiento.
El androide, muy dañado, hinca la rodilla y contempla a Gohan. De repente, el androide esboza una tierna sonrisa.

– “Al menos puedo ver que la Tierra estará segura en tus manos, Son Gohan” – dice el Número 16.
El chico apunta al androide con su mano y prepara una esfera de ki.

– “¡Son Gohan! ¡Espera!” – exclama Goku.
Pero Gohan, llevado por la ira, dispara un poderoso ataque que hace estallar al Número 16. El chip de su cabeza cae al suelo, y en él, una pequeña luz roja parpadea unos instantes hasta apagarse.
Todos los presentes se quedan en silencio, asombrados por el extraordinario poder demostrado por Son Gohan.
El chico pierde su transformación y cae de rodillas, llorando.

– “Son Gohan…” – murmura Goku acercándose a su hijo.
– “Ese crío ha eliminado al androide…” – titubea incrédulo Vegeta.
Gohan se levanta y, sin mediar palabra, sale volando del lugar a toda prisa.

– “¡Gohan!” – exclama Goku.
– “Déjale, Goku” – le interrumpe Piccolo agarrándole del hombro. – “Necesita estar sólo”.

En ese memento, Yamcha, Ten y Krilín llegan al lugar de la batalla.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta Yamcha. – “¿Dónde está el androide?”
– “Son Gohan lo ha destruido” – responde Piccolo.
– “¿Son Gohan ha derrotado a ese androide?” – se sorprende Ten.
Vegeta sigue sin creerse lo que acaba de ocurrir.

– “Ese estúpido crío me ha superado… ¡A mí! ¡Al príncipe de los saiyajín!” – piensa Vegeta. – “No… No lo permitiré…” – se repite a sí mismo. – “¡No voy a dejarme ganar por ese estúpido niñato!” – exclama antes de salir volando de nuevo hacia las montañas.
Trunks observa en silencio a su padre alejarse.

– “Hemos ganado… ¿y aún sigue con esa idea en la cabeza?” – se pregunta Trunks.
– “Así es tu padre” – responde Piccolo. – “Siempre obsesionado con ser el más fuerte.”
Krilín se acerca a Trunks.

– “Ahora que todo ha terminado, ¿qué piensas hacer?” – le pregunta al guerrero del futuro.
– “Mañana volveré a casa y usaré el control remoto para desactivar a los androides de mi tiempo” – responde Trunks.
Son Goku sigue en silencio, ensimismado, mirando en la dirección en la que se ha marchado su hijo, con cara de preocupación.

– “Son Gohan ha pasado por muchas cosas siendo sólo un niño” – le dice Piccolo, sacándole del trance. – “Necesita un descanso más que ninguno de nosotros”.
– “Supongo que tienes razón” – responde Goku, que se siente culpable por haber prestado siempre más atención al entrenamiento que a su hijo.
Yamcha, contento por la victoria, interrumpe a los dos guerreros.

– “Reunámonos todos mañana en la Corporación Cápsula para despedir a Trunks” – propone. Y así lo acuerdan.
Al día siguiente, en el jardín de la Corporación Cápsula, Trunks se prepara para partir en su máquina del tiempo. Junto a él se encuentran Bulma, Goku, Krilín, Yamcha y Ten Shin Han.
Bulma, con el pequeño Trunks en brazos, y Mirai Trunks se funden en un fuerte abrazo.

– “Siento mucho que Vegeta no haya venido a despedirse” – le susurra Bulma con lágrimas en los ojos, después de darle un beso en la mejilla.
– “No pasa nada” – responde Trunks. – “Sé cómo es.”
Trunks sonríe y le hace una carantoña al pequeño.

– “Cuida de mamá por mí, ¿de acuerdo?” – le dice al bebé. – “Y no pierdas la esperanza con papá”.
Son Goku se acerca a Trunks para despedirse.

– “Eres un muchacho extraordinario” – le dice.
– “Muchas gracias, Son Goku” – responde Trunks orgulloso. – “¿Dónde está Gohan?” – pregunta el viajero del futuro.
– “Sigue disgustado con lo que ocurrió ayer. Ha pasado la noche fuera de casa.” – responde Goku. – “Piccolo ha ido a hablar con él”.
– “Me hubiera gustado despedirme de él…” – se lamenta Trunks.
Krilín, Yamcha y Ten se acercan al joven.

– “¡Estos saiyajín son unos cabezotas!” – interrumpe Krilín.
– “Ya se le pasará” – añade Yamcha.
Trunks se esfuerza para sonreír.

– “Muchas gracias a todos, chicos” – se despide Trunks mientras sube a su máquina, ignorando el terrible final que le espera. – “¡Volveré cuando todo haya acabado!”
Trunks escribe las coordenadas en el panel de control de la máquina y ésta se eleva lentamente hacia el cielo. En ese instante, Trunks ve a alguien en el tejado de la torre de la Corporación Cápsula.
Vegeta le observa de brazos cruzados con semblante serio.

– “Buena suerte, hijo” – murmura el príncipe saiyajín antes de esbozar una tímida sonrisa.
Trunks sonríe al ver que su padre ha ido a despedirle, y antes de que pueda levantar su mano para decirle adiós, la máquina del tiempo se desvanece y el guerrero es transportado a su tiempo.
Mientras tanto, sobre una pequeña meseta, Gohan contempla una llanura al sur de la Capital del Oeste.

– “Sabía que te encontraría aquí” – le interrumpe Piccolo mientras desciende a su lado. 
– “¿Cómo me has encontrado?” – le pregunta el mestizo.
– “Por mucho que ocultes tu ki, te conozco bien, Son Gohan” – responde el namekiano.
Piccolo se situa junto a Gohan y echa un vistazo a la zona.

– “Aquí es donde te entrené para enfrentarnos a los saiyajín” – sonríe Piccolo.
– “Eres el único que cree en mí” – responde Gohan. – “Aprendí mucho durante esos meses”.
– “Tu padre cree en ti más que nadie” – le corrige el namekiano. – “Y siendo sincero… creo que yo también aprendí mucho” – añade con una sonrisa cómplice.
– “No me gusta pelear” – continúa Gohan. – “Siempre lo he odiado, pero cuando me enfado pierdo el control.”
– “Y eso nos ha salvado la vida en multitud de ocasiones” – intenta hacerle entender Piccolo.
– “¿Acaso soy un monstruo?” – responde Gohan. – “¿Y si el androide no merecía morir? ¿Y si…?”
En ese instante, Piccolo recuerda la mirada de la gente en el torneo de artes marciales, cuando él anunció que era el hijo de Piccolo Daimaoh.

– “No eres un monstruo, Son Gohan” – responde Piccolo mientras le abraza. – “Eres el mejor amigo que he tenido.”
Gohan abraza a Piccolo e intenta ocultar su llanto.

– “Volvamos a casa” – le dice el namekiano. – “Tu madre estará preocupada”.

ESPECIAL DBSNL/// Fallen FighterZ // Universo 6 / Parte II: Estrategia desesperada

Fallen FighterZ / Parte II: Estrategia desesperada
“¡Esta vez será distinto!”


En el jardín de la Corporación Cápsula, Son Goku y los androides se encuentran cara a cara por primera vez.

– “Lucharé con vosotros” – dice el saiyajín. – “Pero hagámoslo en un lugar apartado. No hay motivo para poner vidas inocentes en peligro”.
– “Eso a mí no me importa” – responde el Número 17 impaciente. – “¡Lucharemos aquí y ahora!”.
– “No” – interrumpe el Número 16, que ve como el gato de los padres de Bulma está escondido debajo de una silla, temblando de miedo. – “Estamos asustando al pobre animal. Vayamos a otro lugar”.
– “Tienes que estar de broma…” – suspira la Número 18, incrédula ante la actitud del Número 16.
Goku y sus amigos viajan hacia el norte, seguidos por los androides.
Krilín se queda en la Corporación Cápsula para atender a Yamcha y a Ten Shin Han y darles una semilla senzu a cada uno.
Al sobrevolar el desierto en el que años atrás aterrizaron Freezer y su padre, los androides se detienen.

– “Ya es suficiente” – dice el Número 17. – “Lucharemos aquí”.
Los tres androides descienden y nuestros amigos les siguen.

– “¿Cómo queréis hacerlo para que sea interesante?” – se burla el Número 17.
– “Maldito bastardo…” – dice Trunks, mientras agarra el mango de su espada y se prepara para desenfundar.
– “Tranquilo” – le detiene Piccolo. – “Esto nos beneficia. Necesitamos ganar tiempo.” – le recuerda el namekaino.
Trunks suelta su espada.

– “Tienes razón” – responde el mestizo. – “Lo siento.”
Los androides empiezan a impacientarse.

– “¿Y bien?” – insiste el Número 17.
– “Son Goku es mío” – dice el Número 16.
– “Ponte a la cola, 16” – le responde la Número 18.
– “Yo lucharé primero” – dice el 17. – “Tú ya luchaste contra Vegeta” – le recuerda a su hermana.
Goku da un paso al frente.

– “Bien… Veamos si sois tan fuertes como he oído” – dice Goku. – “¡HAAAAAA!” – grita al transformarse en Súper Saiyajín.
– “Vaya…” – dice el Número 17. – “Tú también te transformas en Súper no-se-qué…”
– “A Vegeta no le sirvió de mucho” – se burla la Número 18.
Son Goku se pone en guardia y el Número 17 responde de la misma forma.
El resto se limita a observar.

– “¿Crees que papá puede ganar?” – le pregunta Gohan a Piccolo.
El namekiano no responde, pero su expresión le delata.

– “Son Goku y mi padre tienen una fuerza similar…” – responde Trunks. – “Goku va a perder”.
– “Papá…” – se preocupa Gohan.
Son Goku y el Número 17 se abalanzan el uno contra el otro y empieza un violento intercambio de golpes.
El Número 17 no deja de sonreír mientras se enfrenta a Goku, que parece estar dándolo todo. Parece un combate igualado, pero Piccolo y Trunks, que han sufrido el poder de los androides de primera mano, saben que el 17 sólo se está divirtiendo.
Tras un choque, el androide y Goku recuperan la distancia.

– “No está nada mal, Son Goku” – se burla el Número 17. – “Ha sido un buen calentamiento”.
– “Un calentamiento, ¿eh?” – dice Goku, que ya empieza a sudar. – “Sin duda tenéis una fuerza terrible.”
– “Ahora lucharé un poco más en serio” – le advierte el androide. – “Espero que aún puedas seguirme” – se se mofa antes de atacarle.
Trunks empieza a impacientarse.

– “Tenemos que ayudarle” – le dice a Piccolo.
– “Si hacemos eso, la Número 18 se entrometerá y nos matarán en un instante”. – responde el namekiano. – “Ten paciencia, Trunks. Tenemos que aguantar”.
Son Gohan aprieta sus puños con fuerza mientras ve a su padre sufrir contra el androide.

– “Aguanta, papá…” – murmura el mestizo.
En la Corporación Cápsula, Bulma ha empezado a construir el mando de apagado remoto.

– “Espero que esto funcione…” – le dice Bulma a su padre. – “No hay motivo para que Gero haya cambiado este programa. Debería funcionar.”
– “Si alguien puede hacerlo, esa eres tú” – la anima su padre.
En el jardín, Yamcha y Ten ya se han recuperado.

– “¡Tenemos que ayudarles!” – dice Yamcha.
– “Aún quedan unas cuantas semillas” – dice Krilín mientras mira en el interior del pequeño saco. – “Voy a llevárselas”.
– “¡Yo te acompañaré!” – dice Ten. – “Tu quédate y protege a Bulma” – le dice a Yamcha.
En las montañas, Vegeta nota el ki de Son Goku.

– “Kakarotto…” – murmura Vegeta. – “Se está enfrentando a ellos… ¿¡sólo!? ¡Estúpido! No tiene ninguna oportunidad.”
Son Goku usa el Zanzoken para crear múltiples imágenes suyas alrededor del androide, que intenta adivinar cuál es el verdadero Son Goku.

– “Son Goku está aprovechando que 17 usa solamente sus ojos para detectarle.” – dice el Número 16. – “Sin duda es un luchador excelente”.
Pero con el tiempo, Son Goku va perdiendo velocidad.

– “Creo que empiezas a cansarte…” – murmura el androide 17. – “¡Y te mueves más lento!” – exclama antes de golpear al verdadero Goku.
Tras el fracaso, el Número 17 se impone a Goku en cada choque. El saiyajín ya no puede igualar la fuerza del androide.

– “Esto va a terminar pronto” – sonríe la Número 18. – “¡Que decepción!”.
– “Vuestra fuerza es muy superior a la de Son Goku” – dice el Número 16. – “No tenía ninguna oportunidad de ganar”.
A pesar de estar recibiendo una paliza, Goku se levanta una y otra vez.

– “¿Aún quieres luchar?” – se burla el Número 17.
– “¡Papá!” – exclama Gohan, que da un paso al frente antes de ser detenido por Piccolo.
– “¡Quieto!” – le dice el Namekiano. – “¡No hagas estupideces!”.
El Número 16 se percata del breve diálogo entre ambos personajes y analiza la situación.

– “Creo que traman algo” – dice el androide. – “Sabían desde el primer momento que no podían ganar. Analizando sus otras batallas, los terrícolas tienden a protegerse unos a otros.”
– “Saben que no pueden ganar” – dice la Número 18.
– “No” – responde el Número 16. – “Hay algo más… Están ganando tiempo… Protegen algo en la Corporación Cápsula.”
– “¿En la Corporación Cápsula?” – reflexiona la Número 18. – “Qué podrían…”
Piccolo escucha la conversación entre los androides y una gota de sudor recorre su sien.

– “Maldita sea…” – murmura. – “Van a descubrirnos…”.
Piccolo se quita el turbante y la capa. Trunks desenfunda su espada y se transforma en Súper Saiyajín. Los tres guerreros se ponen en guardia.

– “Tenemos que retenerles sea como sea.” – avisa Piccolo.
– “¡Sí!” – responden Trunks y Gohan.
El Número 17 se percata que algo está pasando.

– “¿Qué hacen esos tres?” – dice el androide.
Son Goku entiende que les han descubierto.

– “¡Maldita sea!” – exclama el saiyajín.
Goku se abalanza sobre el 17, que le repele fácilmente.
El Número 16 sigue intentando averiguar lo que maquinan los humanos.

– “No sé qué traman, pero si lo protegen con tanto ímpetu debe ser importante” – dice el Número 16.
– “¡Hemos caído como idiotas!” – exclama la Número 18, que siente que se han estado burlando de ella y empieza a sospechar cuales son los planes de nuestros amigos. – “¡Voy a destruir ese maldito laboratorio!” – dice antes de salir volando.
Piccolo enseguida reacciona.

– “¡Trunks! ¡No dejes que se escape!” – exclama el namekiano.
El mestizo saiyajín sale volando tras la androide.
Gohan sale tras ellos y Piccolo se dispone a seguirles, pero el Número 16 le agarra por una pierna.

– “Tu no irás a ninguna parte” – dice el androide 16.
Son Gohan se detiene al ver que su maestro no le sigue.

– “¡Piccolo!” – exclama el mestizo.
– “¡Ayuda a Trunks!” – responde el namekiano.
Piccolo se da la vuelta y dispara una onda de ki directa a la cara del Número 16, pero este ni se inmuta. El androide estampa al namekiano contra el suelo y después lo lanza lejos.
Son Gohan duda entre seguir a Trunks o ayudar a su maestro, pero finalmente decide  quedarse y ayudar a Piccolo.
Trunks intenta alcanzar a la androide 18, pero ésta es más rápida que él.
A mitad de camino, la androide se topa con Krilín y Ten Shin Han, pero la Número 18 no se detiene y pasa entre ellos, ignorándoles por completo.
Trunks la sigue sin detenerse.
Ten y Krilín ven pasar al mestizo e infieren que les han descubierto.
Krilín se queda un instante ensimismado analizando la situación. Parece tener un conflicto interno.
Finalmente, el humano coge dos semillas del saco y le da el resto a Ten.

– “¡Llévaselas a Goku!” – dice Krilín antes de partir detrás de Trunks y la androide, dejando a Ten Shin Han solo y algo confuso.
Son Gohan ataca al Número 16, que ni siquiera se protege ante los inútiles ataques del joven guerrero. Después, el androide le golpea en el abdomen, lo agarra del pelo, le hace voltear y, uno de los giros, su cabellera se rompe y sale proyectado contra Piccolo, que lo agarra al vuelo.

– “¿Estás bien, Son Gohan?” – se preocupa el namekiano.
Son Gohan está casi inconsciente. Piccolo le deja en el suelo y se coloca delante de él para protegerle.
El androide camina hacia ellos.

– “No tengo ningún interés en mataros” – dice el Número 16. – “Pero 17 y 18 ahora son mis amigos. No permitiré que les hagáis daño.”
– “¿Amigos?” – se burla Piccolo. – “Así que la máquina tiene corazoncito…”
– “Podría decir lo mismo de ti, Piccolo Daimaoh” – responde el 16, que sonríe por primera vez.
– “¿Qué has dicho?” – se enfada Piccolo.
– “Este chico te importa, demonio” – dice el androide. – “Y también Son Goku y sus amigos”.
Piccolo, al escuchar esas palabras, siente rabia e impotencia, pues sabe que son ciertas. El namekiano coloca las manos a la altura de su pecho y prepara una brillante esfera de ki.

– “¡Vete al infierno!” – exclama el namekiano. – “¡GRANADA INFERNAL!”
El ataque impacta de lleno contra el androide y una gran explosión llena el escenario de polvo.
El Número 17, que se encuentra jugando con Goku, que a duras penas se mantiene en pie, se detiene al oír el estruendo de tan devastador ataque y da la espalda a Goku para observar la explosión.
En ese instante, Ten Shin Han llega al lugar de la batalla y
 aprovecha para colocarse delante de Goku.

– “¡Ten!” – exclama el saiyajín al verle.
El Número 17 se da la vuelta al percatarse de que ha llegado el humano.

– “¡TAIYO-KEN!” – exclama Ten.
– “¡Maldito seas!” – grita el androide al ser cegado por el destello.
Ten Shin Han aprovecha el momento para darle una semilla senzu a Goku.

– “Gracias, Ten” – dice Goku. – “Ayuda a Gohan y Piccolo”.
Ten Shin Han llega hasta ellos pero, antes de que pueda darles una semilla, la polvareda levantada por la técnica del namekiano empieza a disiparse y revela al Número 16 intacto.

– “Esa técnica es realmente poderosa” – dice el robot. – “Pero mi fuerza es muy superior”.
Piccolo y Ten retroceden abrumados por el poder del androide.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Ten.
– “Llévate a Gohan y huye” – le dice Piccolo. – “Dale la semilla cuando os hayáis alejado o querrá volver para ayudarnos”.
– “No puedes enfrentarte al androide solo” – le responde Ten.
– “¡He dicho que te vayas de aquí!” – insiste Piccolo.
Ten agarra a Gohan.

– “Mucha suerte, Piccolo” – le dice el humano.
El androide 16 observa sonriendo cómo Ten se aleja con Gohan. No pretende perseguirles.

– “Tienes un buen corazón, demonio” – dice el androide.
– “¿Cómo puedes decir eso y considerarte amigo de esos asesinos?” – responde el namekiano.
– “No son tan malos como parecen” – responde el Número 16.
– “El futuro de Trunks no parece indicar lo mismo” – responde Piccolo.
– “Ahora lo entiendo todo” – responde el androide. – “Ese chico es el hijo de Vegeta…”
– “Y nos ha contado que, en el futuro, tus dos amigos nos mataron a todos y se dedican a causar el caos” – explica el namekiano.
El androide parece reflexionar sobre las palabras de Piccolo.

– “Pero las cosas parecen distintas ahora” – responde el Número 16. – “Su presencia las ha hecho distintas. No tiene por qué ocurrir lo mismo.”
– “No. No ocurrirá lo mismo.” – responde Piccolo. – “¡Porque acabaremos con vosotros!”
El Número 17 empieza a recuperar la visión.

– “¿Dónde se ha metido ese insolente?” – dice buscando a Ten Shin Han.
– “Yo sigo siento tu rival” – responde Son Goku, recuperado por la senzu.
El namekiano da un puñetazo al Número 16 directo en la cara, pero éste ni parpadea.

– “Tenéis un plan…” – continúa el androide. – “Vuestra amiga Bulma está construyendo algo… ¿Un mando de apagado remoto?”
Al escuchar esas palabras, el rostro del Número 17 cambia por completo y muestra puro pavor.

– “¡¿UN CONTROL REMOTO?!” – exclama el androide.
– “¿Eso que veo en tu rostro es miedo?” – se burla Piccolo al verle.
El androide mira a Goku un instante, pero el miedo le embarga.

– “¡MALDITA SEA!” – grita antes de salir volando hacia la Capital del Oeste.
– “¡No huyas del combate!” – exclama Goku, que intenta seguirle a toda prisa.
Pero algo agarra la pierna de Goku, impidiéndole avanzar, y le estampa contra el suelo. Ha sido un puño volador del Número 16.

– “Esta es mi oportunidad de cumplir el objetivo por el que fui creado” – dice el androide. – “Es mi turno, Son Goku”.
Mientras tanto, la androide 18 acaba de llegar a la Corporación Cápsula y desciende en el jardín, donde Yamcha la recibe de nuevo.

– “No dejaré que te acerques a Bulma” – dice Yamcha.
– “No tengo tiempo para juegos” – dice la androide antes de disparar un ataque de ki al humano, que sale despedido contra el edificio.
Trunks llega a la Corporación en ese momento.

– “Maldición…” – murmura el saiyajín, que desenfunda su espada. – “¡YAAAAAAH!” – grita mientras se abalanza sobre la androide.
La androide se defiende con su brazo y la espada, ya quebrada por su enfrentamiento anterior, se parte en dos. Después, la Número 18 da una patada en el abdomen a Trunks y le lanza contra el muro que rodea el jardín.
La Número 18 se dispone a entrar en el edificio, pero escucha como el mestizo saiyajín se está levantando.

– “No puedes entrar ahí…” – le dice Trunks. – “No dejaré que ganéis… ¡Esta vez no!”
– “¿De qué estás hablando?” – se extraña la androide.
– “Vengo de un futuro en el que matasteis a mis amigos, a mi padre, a mi maestro… ¡Pero no dejaré que ocurra otra vez! ¡Esta vez será distinto!” – exclama mientras se envuelve de nuevo por el aura del Súper Saiyajín. – “No puedo cambiar mi historia… ¡pero voy a cambiar la suya!”
El aura del mestizo arde más fuerte que nunca y él se lanza contra la androide, que es sorprendida por el aumento de poder de Trunks. El mestizo la golpea, la lanza a través del edificio hasta que chocar contra un edificio colindante, y se apresura a seguirla.
En ese momento, Krilín llega a la Corporación Cápsula y aprovecha el revuelo para ir a buscar a Bulma a su laboratorio.

– “¡¿Aún no está listo?!” – exclama Krilín mientras abre la puerta del laboratorio.
– “¡Ya casi está!” – responde Bulma. – “¿Qué está pasando ahí fuera?” – pregunta.
– “¡Es Trunks!” – responde Krilín – “¡Se está enfrentando a la Número 18!”
– “Trunks…” – murmura Bulma mientras mira preocupada a su bebé.
En el desierto, Son Goku se ha levantado y se pone en guardia frente al Número 16, que ahora ignora a Piccolo.
El namekiano mira a Son Goku preocupado, sin saber si perseguir al androide 17 o ayudar al saiyajín. Pero Goku le hace un gesto de afirmación con la cabeza, que el namekiano interpreta como señal de que debe seguir al androide, y sale tras éste.
El Número 16 sonríe.

– “Tú y yo solos. Sin nada que nos moleste.” – dice Goku.
– “Si no eras rival para el Número 17, es altamente improbable que sobrevivas a este combate, Son Goku” – le dice el androide.
– “Supongo que lo descubriremos pronto” – responde Goku.
– “Admiro tu actitud” – responde el Número 16 mientras se pone en guardia.
– “Antes de nada, tengo que darte las gracias” – le dice el saiyajín sonriendo.
El Número 16 parece confuso.

– “Me has apoyado cuando he propuesto luchar en un lugar apartado” – le dice Goku. – “Así que… gracias”.
– “No hay motivos para causar más daños de los necesarios. Me gusta la naturaleza.” – responde el androide. – “Mi única misión es eliminarte a ti”.
– “Me parece justo” – responde Goku. – “¿Sabes? No me pareces una mala persona.”
– “Gracias…” – responde el androide. – “… por considerarme una persona”.
– “He conocido seres vivos con menos corazón” – responde el saiyajín.
El androide y Goku sonríen. Están listos para el enfrentamiento.
El Número 16 dispara su puño hacia Goku, que lo esquiva y lanza una onda de ki hacia el androide, que sale rebotada por su coraza. El androide lanza su otro puño y Goku lo desvía de una patada, antes de saltar por los aires.
El androide recupera sus puños y salta tras Goku, que prepara un Kamehameha. El saiyajín lo lanza y el androide se protege. 
El androide no ha recibido daños, pero ha perdido a Goku de vista. Goku le sorprende por la espalda, dándole un puñetazo, pero se da cuenta de lo duro que es el Número 16.
El robot le agarra del brazo y le arrastra con él a toda velocidad hacia el suelo, para lanzarle en el último momento y estrellarle.
En la Corporación Cápsula, la Número 18 reacciona y Trunks empieza a verse superado por la androide.
En el laboratorio, Bulma parece terminar el mando.

– “¡Ya está!” – exclama ella. – “¡He terminado!”
– “¡Justo a tiempo!” – se alegra Krilín. – “¡Úsalo!” – la apresura.
– “No es tan sencillo…” – responde Bulma. – “Tiene que estar a menos de diez metros de los androides… ¡Toma!” – dice lanzándoselo a Krilín. – “¡Acércate a ellos y aprieta el botón!”
– “¿¡Es una broma!?” – responde Krilín asustado.
Son Goku se levanta malherido.

– “Tienes una fuerza extraordinaria” – dice el saiyajín.
– “Y tú superas los cálculos del Dr. Gero” – responde el androide.
Son Goku se envuelve en el aura del Súper Saiyajín.

– “¿Segundo asalto?” – dice Goku.
– “Adelante” – responde el Número 16.
En la Capital del Oeste, Krilín ha salido al exterior y se encuentra cara a cara con la Número 18, que ya ha derrotado a Trunks, que se encuentra inconsciente.
La androide enseguida identifica el control remoto.

– “Eso es…” – titubea aterrorizada.
En ese momento, el Número 17 llega a la Corporación y desciende para situarse junto a la Número 18.
Al ver la expresión en la cara de su hermana, enseguida se percata del mando que sujeta Krilín.
Piccolo también llega al lugar.
Krilín mira a la Número 18 con compasión.

– “Os prometo que no quiero hacerlo” – dice el humano.
Piccolo y los androides se sorprenden por las palabras de Krilín.

– “¿De qué estás hablando?” – murmura el namekiano.
– “Cuando nos encontramos en la carretera de las montañas… Pensé que había visto bondad en vosotros” – explica Krilín. – “Pero supongo que estaba equivocado”.
– “¡Aprieta el botón ya!” – le apresura Piccolo.
– “Por favor” – continúa Krilín. – “Dadme un motivo para no hacerlo”.
En el desierto, Son Goku está recibiendo una fuerte paliza por parte del Número 16, que le supera ampliamente. 
Finalmente, el saiyajín cae al suelo de espaldas y a penas tiene fuerzas para levantarse.
El Número 16 desencaja uno de sus puños y apunta al saiyajín.

– “Ha llegado el momento de cumplir mi objetivo” – anuncia el androide.
– “Que rabia…” – sonríe Goku a pesar de todo.
El androide carga su cañón mientras le devuelve la sonrisa.

– “Adiós, Son Goku” – dice el robot.
Pero en el momento del disparo, Vegeta aparece a toda velocidad lanzándose contra el androide con los pies por delante y asestándole una patada en la cara, haciendo que su disparo se pierda en el cielo.

– “Vegeta…” – se sorprende Goku.
Vegeta, transformado en Súper Saiyajín, se coloca entre Goku y el androide.

– “¡No dejaré que esta chatarra me arrebate el placer de derrotarte!” – dice el orgulloso príncipe saiyajín. – “¡A ver si os queda claro! ¡Kakarotto es mío!” – le dice al androide.


Dibujado por Torrijos