ESPECIAL DBSNL /// Justice // Universo 2 / Part II: Justicia a cualquier precio

Justice / Parte II: Justicia a cualquier precio
“La ley del más fuerte…”


El Hakaishin aparece en el planeta del Gran Kaio,  persiguiendo el rastro de Madas, pero el Kaioshin hace tiempo que se ha marchado.

– “¿Puedo ayudarte en algo, Kawa?” – le dice el Gran Kaio.
– “¿Kawa?” – se extraña el Hakaishin. – “¿Ya no me trata con respeto, Gran Kaio?”
– “¿Debería?” – le responde desafiante el Dios.
– “Sé que esconde al Kaioshin.” – le dice Kawa. – “Entréguemelo y puede que le perdone la vida a usted y a sus Kaio.”
– “Al igual que yo, cada uno de ellos dará su vida orgulloso para detenerte” – responde el Gran Kaio.
– “Que así sea” – dice mientras alza su mano y se dispone a realizar el Hakai.
Durante los próximos siglos, Madas viaja de planeta en planeta siguiendo las coordenadas proporcionadas por los Kaio de cada galaxia, reuniendo a los mejores guerreros que encuentra, en busca de un ser con el potencial suficiente para enfrentarse al Hakaishin.
Mientras tanto, el Dios de la destrucción divide el Universo en cuatro sectores y nombra a cuatro caudillos para que los gobiernen a su antojo y acallen cualquier grito de rebelión. Las primeras razas en recibir tal honor son los demonios del frío, los caleopteros, los ryujin, y los zoon. La ley del más fuerte prevalece en el Universo. Las razas que no se arrodillan frente al Hakaishin son aniquiladas sin compasión. 
Kawa, satisfecho con su nuevo sistema de gobierno, descansa en su palacio mientras su aprendiz dirige a los caudillos. El Hakaishin raramente supervisa las conquistas de sus hombres.
Un día, durante el ataque a un planeta rebelde, el Hakaishin y su aprendiz se ven obligados a intervenir para aplacar la revuelta. Kawa se da cuenta de que el poder de su aprendiz ha crecido de forma desmesurada y empieza a rivalizar con el suyo.
Tras acabar con la rebelión, ambos contemplan el humeante campo de batalla.

– “Te has hecho muy fuerte” – le felicita el Hakaishin.
– “Gracias, maestro” – responde Gin. – “Ha sido gracias a su entrenamiento.”
– “¿Crees en la ley del más fuerte?” – le pregunta Kawa.
– “Por supuesto, maestro.” – responde su aprendiz. – “Los fuertes merecen gobernar a los débiles”. – añade mientras contempla el planeta en ruinas, contento con su victoria.
– “Así es, Gin.” – responde el Hakaishin, mientras coloca la palma de su mano en la espalda de su aprendiz. – “Hakai” – susurra.
Mientras tanto, Zeno se ha entera de lo sucedido y decide crear al Daishinkan para que vigile los Universos. Dos ángeles nacen a partir del Sumo Sacerdote y son adjudicados a ambos Hakaishin como meros observadores. El Dios del Todo no pretende controlar su creación, pero siente interés por conocer su desarrollo y ver de lo que son capaces.
Tras siglos de viaje, Madas y un pelotón de guerreros llegan a un planeta que esta siendo atacado por uno de los caudillos del Hakaishin, pero encuentran el planeta en ruinas y lleno de cadáveres de nativos e invasores.

– “Sin duda ha sido una batalla feroz…” – dice Madas entristecido.
– “Noto una fuerte presencia” – dice un gigantón de tez marrón, bigote blanco y ojos amarillos.
– “Tened cuidado” – les dice el Kaioshin a sus hombres. – “Tiene un poder abrumador…”
De repente, se oye un crujir de ramas y todos se dan la vuelta. Un joven de tez gris y ojos negros como el azabache se acerca a ellos cubierto de sangre y arrastrando el cadáver de un demonio del frío adulto por la cola.

– “¿Es ese el caudillo?” – pregunta sorprendido uno de los hombres del Kaioshin.
– “Así es…” – confirma Madas.
El gigantón bigotudo se acerca cautelosamente al misterioso joven.

– “Hola, chico” – dice el guerrero. – “Me llamo Toppo. ¿Cómo te llamas? ¿Te encuentras bien?”
El joven suelta el cadáver y mira al gigante.

– “Me llamo Jiren.” – responde sin mostrar ninguna emoción.
– “¿Qué ha ocurrido, Jiren?” – le pregunta Toppo.
– “Estos demonios atacaron nuestro planeta.” – responde el joven. – “Masacraron a mi familia, a mi gente… Y yo he acabado con ellos.”
Madas se sorprende al escuchar al chico.

– “¿Ha derrotado a un ejército de demonios del frío siendo solo un chico? ¿Acaso es éste el guerrero que estamos buscando?” – piensa el Kaioshin.
– “No pasa nada” – le reconforta Toppo, algo inquieto ante la inexpresividad del chico. – “Has hecho justicia”.
– “Justicia…” – repite Jiren en voz baja.
Pasan los siglos y Madas y sus hombres ganan terreno al Hakaishin lentamente. El Kaioshin ha formado un ejército de guerreros increíbles gracias a la magia que obtuvo de la bruja, que le permite desbloquear el poder oculto de todos sus luchadores.
Tras ganar varias batallas frente a los caudillos y recuperar parte del universo, una noche, Madas teletransporta a todo sus hombres al planeta del Hakaishin, atacándole por sorpresa, dispuesto a acabar con el sufrimiento que azota el Universo.
Kawa, pese a estar solo, supera ampliamente a los guerreros del Kaioshin. Al ver que no suponen un problema, el Hakaishin se divierte golpeándoles y aniquilándoles con ondas de ki.

– “¡Sois débiles! ” – les dice el Dios. – “¿Qué ocurre, Madas? ¿De verdad pretendes derrotarme con un ejército tan ridículo? ”
De repente, múltiples ataques estallan en su espalda sin que se lo espera y le hacen hincar la rodilla un instante.

– “No está nada mal…” – murmura el Hakaishin al ver a Toppo.
El Dios de la destrucción se abalanza sobre el luchador y le propina un duro castigo. Toppo sucumbe impotente ante el gotokoneko.
Finalmente, Toppo cae de rodillas y parece que Kawa se ha hartado de jugar. El Hakaishin alza su mano y la coloca a escasos centímetros de la cara del gigantón.

– “Eres fuerte, pero no lo suficiente. Si estuvieras de mi lado, podrías convertirte en uno de mis caudillos…” – le dice el Dios.
– “Jamás…” – responde Toppo. “Yo creo en la justicia…”.
– “Justicia…” – murmura Kawa. “La única justicia es la ley del más fuerte. Los débiles son carne; los fuertes comen”.

El Hakaishin se dispone a realizar el Hakai, pero alguien aparece de la nada y agarra su brazo, interrumpiendo su técnica.

– “Jiren…” – titubea Toppo.
El joven guerrero levanta la mano del Hakaishin, que se sorprende ante el poder de Jiren.

– “Interesante… ” – murmura Kawa, que se sorprende al sentir el poder de su nuevo enemigo. 
Jiren golpea el abdomen del Dios, que se dobla de dolor.

El Dios, tras un instante de incredulidad, sonríe.
Todos los supervivientes contemplan asombrados la escena.
El Hakaishin alza su mano hacia Jiren, pero el guerrero se la agarra y aprieta hasta partirle el brazo y hacerle gritar de dolor.
– “¿Hemos ganado?” – murmura Madas incrédulo.
El Hakaishin, pese al dolor, no puede borrar la sonrisa de su rostro.
– “¿Lo veis?” – ríe el Dios. – “La ley del más fuerte…”
Jiren apunta al Hakaishin con su mano, preparando una esfera de ki de color rojo intenso.

– “La ley del más fuerte…” – murmura Kawa sonriente un instante antes antes de ser eliminado por Jiren.

Tras siglos de terror, el reinado del Hakaishin ha terminado. 

Cuando las cosas vuelven a la calma, Madas entra en el palacio del Dios de la destrucción, escoltado por Jiren y Toppo. En mitad de la sala, se encuentran con el ángel Cucatail, que saluda con una reverencia al Kaioshin y le explica la razón de su presencia.

– “Y bien…” – dice el ángel. – “Supongo que va a restablecer el orden, ¿verdad? ” – pregunta. – “Debo buscar a un nuevo Hakaishin o ya tiene un candidato en mente?”  añade mirando de reojo a Jiren.
– “No” – responde Madas ante la sorpresa de los presentes. – “Sería irresponsable por mi parte permitir que algo así vuelva a suceder. No necesitamos más destrucción.”
Horas después, Madas sale al balcón del palacio para dar la noticia. A sus pies, las tropas supervivientes le esperan. Sus hombres escuchan con atención las palabras del Dios, que les explica su plan de gobierno.

El Universo será dividido en sectores, y cada uno de sus luchadores estará a cargo de la protección de un sector. La paz reinará en el Universo gracias a las \”Tropas de la Justicia\”.

Todos celebran el final de su discurso con un grito al unísono: – “¡Justice!”

Y así, el Kaioshin del Norte, ahora convertido en Dai Kaioshin, asume el control del Universo.

ESPECIAL DBSNL // Universo 2 / Parte I: Un Kaioshin diferente

Especial DBSNL // Universo 2 / Parte I: Un Kaioshin diferente
¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?


Un joven Kaioshin del Norte se encuentra retozando en la hierba del Planeta Sagrado cuando percibe una extraña perturbación en el aire.

– “¿Qué ocurre?” – murmura mientras escruta su alrededor.
De repente, una tormenta eléctrica se desata sobre él y una figura empieza a definirse ante sus ojos.

– “¡¿Quién eres?!” – le pregunta el Kaioshin. – “¡Muéstrate!”
Un rayo cae frente al joven Kaioshin, que cae de espaldas sobresaltado.
Al alzar de nuevo su mirada, frente a él se encuentra el Dai Kaioshin.

– “¿Maestro?” – murmura extrañado el Kaioshin del Norte.
– “Escúchame, Madas” – le dice el Supremo Kaioshin mientras la tormenta se calma ligeramente. – “No tengo mucho tiempo. He usado el Anillo Toki para poder avisaros de lo que va a suceder.”
El Kaioshin escucha atentamente las palabras de su maestro.

– “El Hakaishin va a traicionarnos.” – continúa el Dai Kaioshin.
– “¿El señor Kawa?” – dice incrédulo el joven Dios.
– “Eres el único en quien confío, Madas.” – responde su maestro. – “Tienes que evitar que se haga con el control del Universo.”
– “Pero señor, ¿qué puedo hacer yo?” – pregunta Madas, abrumado por tanta responsabilidad.
– “Hallarás la manera.” – responde el Dai Kaioshin. – “No dejes que nadie te detenga. Ni siquiera yo.”
La tormenta se reactiva y la figura del Dios empieza a difuminarse.

– “¡Espere!” – grita Madas desesperado. – “¡Tengo muchas preguntas!”
– “Confío en ti” – añade el Dios antes de desaparecer.
El cielo vuelve a la calma. Madas parece estar en estado catatónico, intentando dar sentido a lo que acaba de ocurrir.
En ese instante, el Dai Kaioshin del presente aparece a su espalda.

– “¿Estás bien, Madas?” – pregunta el Dios. – “¿Qué ha pasado? He notado algo extraño. ¿Estabas hablando con alguien?”
– “Con… con usted” – responde el Kaioshin del Norte tartamudeando. – “Hablaba con usted”.
El joven Kaioshin le cuenta a su maestro lo que acaba de presenciar.

– “Extraño…” – murmura el Dai Kaioshin. – “¿Tan grave es lo que sucederá, que me veré forzado a saltarme las normas?”
– “Maestro, esto es lo que usted me ha dicho” – le explica Madas. – “Tenemos que hacer algo”.
– “Algo de tal magnitud sobrepasa nuestras capacidades” – responde su maestro. – “Será mejor comunicárselo al Rey Enma”.
El Dai Kaioshin decide contar lo sucedido al resto de Kaioshin, y después, viajar al Más Allá con el Kaioshin del Norte para explicar la situación al juez; mediador entre los Kaioshin y el Hakaishin.

– “Ya veo…” – reflexiona el Rey Enma. – “Lo siento, pero no puedo intervenir por algo que aún no ha ocurrido.”
– “¡Tiene que creerme!” – le insiste Madas. – “¡Tiene que hacer algo!”
– “¡Madas! ¡No puedes dirigirte así al Rey Enma!” – le reprocha el Dai Kaioshin.
– “¡No puedo callarme y ver como os quedáis de brazos cruzados!” – estalla el Kaioshin del Norte. – “¡Tenéis que destituir al Hakaishin hasta que todo se haya aclarado!”
– “¡No me digas como hacer mi trabajo!” – exclama el Rey Enma poniéndose en pie.
– “¡Pues hágalo bien!” – le responde Madas.
– “¡Silencio, Madas!” – insiste el Dai Kaioshin.
– “¡Debemos informar al señor Zeno!” – pide el Kaioshin del Norte.
– “¡Basta!” – grita el juez.
De repente, se escucha un sonido de pisadas en el puesto fronterizo y el Hakaishin, de aspecto felino y musculoso, entra en la habitación.

– “¿Habéis organizado una reunión sin mí?” – dice claramente molesto.
– “Señor Kawa, justo ahora íbamos a llamarle” – se excusa el Rey Enma mientras vuelve a tomar asiento.
– “¿Y qué asunto requiere la atención de los Dioses?” – pregunta el Kawa.
– “Al parecer, el Dai Kaioshin del futuro se ha personado ante el Kaioshin del Norte para advertirle de una futura amenaza”.
– “Interesante…” – murmura el Hakaishin. – “¿Y qué amenaza es esa?” 
– “Usted” – responde Madas desafiante.
Kawa clava su aterradora mirada en Madas.

– “¿Cómo dices?” – le pregunta amenazante.
– “Dice que debemos tener cuidado porque usted pretende traicionarnos” – interviene el Dai Kaioshin.
– “Mmmm…” – reflexiona el Hakaishin.
– “No se preocupe” – dice el Rey Enma algo nervioso. – “No podemos dar crédito a unas acusaciones tan…”
– “Yo le creo” – le interrumpe Kawa ante la sorpresa de todos. – “Sean o no ciertas sus acusaciones, el hecho es que el Dai Kaioshin ha hecho un uso indebido del Anillo Toki para cambiar el pasado. Algo que está absolutamente prohibido.” – sentencia el Hakaishin.
El Dai Kaioshin se queda petrificado ante tal veredicto, mientras el Hakaishin Kawa alza su mano hacia el Dios, colocando su palma a escasos centímetros del Supremo Kaioshin.

– “Hakai” – murmura el Dios de la destrucción.
El Dai Kaioshin se desintegra frente a la mirada aterrada de Madas y el Rey Enma.

– “¡Señor Kawa!” – exclama el Rey Enma, que se levanta asustado, haciendo que su silla se caiga hacia atrás. – “¡Usted no podía tomar una decisión tan…!”
El Hakaishin se eleva hasta colocarse sobre la mesa del juez.

– “Habéis confabulado contra el vigente Hakaishin a sus espaldas.” – dice el Dios, que apunta con la palma de su mano al Rey.
El Rey Enma da un paso atrás. Sus piernas tiemblan de pánico.

– “Señor Kawa… No puede…” – titubea el juez. – “El Más Allá…”
– “No lo necesito” – sentencia antes de hacer desaparecer también al Rey.
Madas echa a correr hacia la salida, cruzándose con el aprendiz de Hakaishin, Gin, que mira a su maestro esperando la orden.

– “Acaba con él” – le comanda el Hakaishin.
En el planeta de Kaiosama, este observa lo ocurrido.

– “Que desastre…” – se lamenta el Kaio del Norte.
Gin sale tras Madas y, superándole en velocidad, se sitúa frente a él.

– “Es el fin de vuestra era, Kaioshin” – sonríe el aprendiz en tono chulesco.
En ese momento, las nubes amarillas de los alrededores se lanzan sobre Gin, estorbándole e impidiéndole ver nada.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta el joven Madas.
– “¡Ven conmigo!” – le dice una voz femenina y anciana a su lado, ofreciéndole la mano.
Madas la toma sin pensar y es teletransportado en un instante al Planeta Sagrado.
Al llegar, se da cuenta de que su salvadora es la vieja bruja que se encarga de conectar el Más Allá con el mundo de los vivos.

– “Gracias, anciana” – dice Madas.
– “No hay de qué” – responde ella. – “No podía dejar que hicieran daño a un joven tan apuesto” – añade coqueta.
El Kaioshin del Norte se deja caer de rodillas, abatido por la situación.

– “Está sucediendo…” – murmura el Dios. – “Lo que me advirtió el Dai Kaioshin del futuro…”
– “Así es” – dice ella.
– “¿Cómo dices?” – se sorprende él al escucharla. – “¿Acaso sabes algo?”
– “Pero, ¿tú que te crees?” – responde haciéndose la ofendida. – “Soy una bruja.”
– “Y dime, ¿qué puedo hacer?” – pregunta desesperado el Kaioshin.
– “Dame uno de tus pendientes” – responde la vieja bruja con una pícara sonrisa.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin Kawa y su aprendiz Gin han tomado el control del lugar, acabando con centenares de trabajadores.

Dibujado por Ipocrito

– “Ha sido fácil” – dice Gin.
– “¿Y tú temías la intervención de Zeno?” – se burla Kawa. – “Hace tiempo que no le importa lo que ocurre en el Universo”.
– “¡No tan rápido!” – dice una voz.
Kawa y Gin se dan la vuelta y ven ante ellos a los Kaioshin del Sur, Este y Oeste.

– “Deténgase, señor Kawa” – dice la Kaioshin del Sur.
– “Esto es una locura.” – añade el Kaioshin del Este. – “No puede seguir adelante”.
El Hakaishin estalla en una carcajada.

– “¡JAJAJA!” – ríe el Dios. – “¿Y vais a detenerme?”
– “¿Os rebeláis contra el Hakaishin?” – añade Gin en tono burlesco.
Los Kaioshin se ponen en guardia, listos para pelear, a pesar de conocer que su oponente les supera sobradamente.

– “Espero que sepas lo que haces, Madas” – piensa el Kaioshin del Oeste.
En el planeta de los Kaioshin, Madas sigue discutiendo con la bruja.

– “¿Conoces el poder de los Pothala? ¿Quieres que nos fusionemos?” – se sorprende el Kaioshin del Norte.
– “Lo entenderás todo cuando seamos uno, muchachito” – dice ella. – “Pero, créeme. Es nuestra única opción.”
Madas medita un instante, pero su pensamiento es interrumpido al sentir la pelea entre sus compañeros y el Hakaishin.

– “¡Maldita sea!” – exclama el Kaioshin. – “¡Está bien! Aquí lo tienes.” – dice entregándole su pendiente derecho.
La vieja bruja se coloca el pendiente.

– “¡Vamos allá!” – exclama emocionada.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin ya ha acabado con los Kaioshin.

– “Qué inútiles” – se burla Gin.
Pero el Dios de la destrucción parece que percibe algo extraño.

– “¿Has notado eso?” – dice Kawa, que ha percibido el cambio en la energía de Madas. – “Ese Kaioshin del Norte…” – refunfuña.
En el Planeta Sagrado, la fusión ya ha tenido lugar y el Kaisohin observa que su aspecto y poder han cambiado.

– “¡Ah! ¡Estoy arrugado!” – exclama asustado. – “Pero… Qué extraño… No sé muy bien quién soy…” – dice mientras contempla sus marchitadas manos. – “Pero sé lo que debo hacer.” – añade apretando los puños con determinación.
El Kaioshin desaparece en un abrir y cerrar de ojos, justo cuando el Hakaishin llegaba al planeta.

– “Maldita sea… ¡Estaba aquí hace un momento!” – se lamenta Kawa.
– “No se preocupe, maestro.” – le tranquiliza Gin. – “¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?”
El Kaioshin del Norte llega a un hermoso jardín, en un planeta gigantesco y precioso, pero que parece desierto; como si hubiera sido abandonado de repente.

– “Bienvenido a mi planeta, venerable Kaioshin” – le dice un anciano.
– “Gran Kaio” – saluda Madas con una reverencia. – “Necesito su ayuda”.
– “Tendrá toda la que precise” – responde el Kaio. – “¿En qué podemos servirle los Kaio?”
– “Necesito que localicen a los mejores guerreros de cada galaxia.” – dice el Kaioshin del Norte. – “Buscamos a alguien capaz de derrotar a un Hakaishin”.

ESPECIAL DBSNL /// Justice // Universo 2 / Parte I: Un Kaioshin diferente

Justice / Parte I: Un Kaioshin diferente
¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?
 
 
Un joven Kaioshin del Norte se encuentra retozando en la hierba del Planeta Sagrado cuando percibe una extraña perturbación en el aire.
– “¿Qué ocurre?” – murmura mientras escruta su alrededor.
De repente, una tormenta eléctrica se desata sobre él y una figura empieza a definirse ante sus ojos.
– “¡¿Quién eres?!” – le pregunta el Kaioshin. – “¡Muéstrate!”
Un rayo cae frente al joven Kaioshin, que cae de espaldas sobresaltado.
Al alzar de nuevo su mirada, frente a él se encuentra el Dai Kaioshin.
– “¿Maestro?” – murmura extrañado el Kaioshin del Norte.
– “Escúchame, Madas” – le dice el Supremo Kaioshin mientras la tormenta se calma ligeramente. – “No tengo mucho tiempo. He usado el Anillo Toki para poder avisaros de lo que va a suceder.”
El Kaioshin escucha atentamente las palabras de su maestro.
– “El Hakaishin va a traicionarnos.” – continúa el Dai Kaioshin.
– “¿El señor Kawa?” – dice incrédulo el joven Dios.
– “Eres el único en quien confío, Madas.” – responde su maestro. – “Tienes que evitar que se haga con el control del Universo.”
– “Pero señor, ¿qué puedo hacer yo?” – pregunta Madas, abrumado por tanta responsabilidad.
– “Hallarás la manera.” – responde el Dai Kaioshin. – “No dejes que nadie te detenga. Ni siquiera yo.”
La tormenta se reactiva y la figura del Dios empieza a difuminarse.
– “¡Espere!” – grita Madas desesperado. – “¡Tengo muchas preguntas!”
– “Confío en ti” – añade el Dios antes de desaparecer.
El cielo vuelve a la calma. Madas parece estar en estado catatónico, intentando dar sentido a lo que acaba de ocurrir.
En ese instante, el Dai Kaioshin del presente aparece a su espalda.
– “¿Estás bien, Madas?” – pregunta el Dios. – “¿Qué ha pasado? He notado algo extraño. ¿Estabas hablando con alguien?”
– “Con… con usted” – responde el Kaioshin del Norte tartamudeando. – “Hablaba con usted”.
El joven Kaioshin le cuenta a su maestro lo que acaba de presenciar.
– “Extraño…” – murmura el Dai Kaioshin. – “¿Tan grave es lo que sucederá, que me veré forzado a saltarme las normas?”
– “Maestro, esto es lo que usted me ha dicho” – le explica Madas. – “Tenemos que hacer algo”.
– “Algo de tal magnitud sobrepasa nuestras capacidades” – responde su maestro. – “Será mejor comunicárselo al Rey Enma”.
El Dai Kaioshin decide contar lo sucedido al resto de Kaioshin, y después, viajar al Más Allá con el Kaioshin del Norte para explicar la situación al juez; mediador entre los Kaioshin y el Hakaishin.
– “Ya veo…” – reflexiona el Rey Enma. – “Lo siento, pero no puedo intervenir por algo que aún no ha ocurrido.”
– “¡Tiene que creerme!” – le insiste Madas. – “¡Tiene que hacer algo!”
– “¡Madas! ¡No puedes dirigirte así al Rey Enma!” – le reprocha el Dai Kaioshin.
– “¡No puedo callarme y ver como os quedáis de brazos cruzados!” – estalla el Kaioshin del Norte. – “¡Tenéis que destituir al Hakaishin hasta que todo se haya aclarado!”
– “¡No me digas como hacer mi trabajo!” – exclama el Rey Enma poniéndose en pie.
– “¡Pues hágalo bien!” – le responde Madas.
– “¡Silencio, Madas!” – insiste el Dai Kaioshin.
– “¡Debemos informar al señor Zeno!” – pide el Kaioshin del Norte.
– “¡Basta!” – grita el juez.
De repente, se escucha un sonido de pisadas en el puesto fronterizo y el Hakaishin, de aspecto felino y musculoso, entra en la habitación.
– “¿Habéis organizado una reunión sin mí?” – dice claramente molesto.
– “Señor Kawa, justo ahora íbamos a llamarle” – se excusa el Rey Enma mientras vuelve a tomar asiento.
– “¿Y qué asunto requiere la atención de los Dioses?” – pregunta el Kawa.
– “Al parecer, el Dai Kaioshin del futuro se ha personado ante el Kaioshin del Norte para advertirle de una futura amenaza”.
– “Interesante…” – murmura el Hakaishin. – “¿Y qué amenaza es esa?”
– “Usted” – responde Madas desafiante.
Kawa clava su aterradora mirada en Madas.
– “¿Cómo dices?” – le pregunta amenazante.
– “Dice que debemos tener cuidado porque usted pretende traicionarnos” – interviene el Dai Kaioshin.
– “Mmmm…” – reflexiona el Hakaishin.
– “No se preocupe” – dice el Rey Enma algo nervioso. – “No podemos dar crédito a unas acusaciones tan…”
– “Yo le creo” – le interrumpe Kawa ante la sorpresa de todos. – “Sean o no ciertas sus acusaciones, el hecho es que el Dai Kaioshin ha hecho un uso indebido del Anillo Toki para cambiar el pasado. Algo que está absolutamente prohibido.” – sentencia el Hakaishin.
El Dai Kaioshin se queda petrificado ante tal veredicto, mientras el Hakaishin Kawa alza su mano hacia el Dios, colocando su palma a escasos centímetros del Supremo Kaioshin.
– “Hakai” – murmura el Dios de la destrucción.
El Dai Kaioshin se desintegra frente a la mirada aterrada de Madas y el Rey Enma.
– “¡Señor Kawa!” – exclama el Rey Enma, que se levanta asustado, haciendo que su silla se caiga hacia atrás. – “¡Usted no podía tomar una decisión tan…!”
El Hakaishin se eleva hasta colocarse sobre la mesa del juez.
– “Habéis confabulado contra el vigente Hakaishin a sus espaldas.” – dice el Dios, que apunta con la palma de su mano al Rey.
El Rey Enma da un paso atrás. Sus piernas tiemblan de pánico.
– “Señor Kawa… No puede…” – titubea el juez. – “El Más Allá…”
– “No lo necesito” – sentencia antes de hacer desaparecer también al Rey.
Madas echa a correr hacia la salida, cruzándose con el aprendiz de Hakaishin, Gin, que mira a su maestro esperando la orden.
– “Acaba con él” – le comanda el Hakaishin.
En el planeta de Kaiosama, este observa lo ocurrido.
– “Que desastre…” – se lamenta el Kaio del Norte.
Gin sale tras Madas y, superándole en velocidad, se sitúa frente a él.
– “Es el fin de vuestra era, Kaioshin” – sonríe el aprendiz en tono chulesco.
En ese momento, las nubes amarillas de los alrededores se lanzan sobre Gin, estorbándole e impidiéndole ver nada.
– “¿Qué está pasando?” – se pregunta el joven Madas.
– “¡Ven conmigo!” – le dice una voz femenina y anciana a su lado, ofreciéndole la mano.
Madas la toma sin pensar y es teletransportado en un instante al Planeta Sagrado.
Al llegar, se da cuenta de que su salvadora es la vieja bruja que se encarga de conectar el Más Allá con el mundo de los vivos.
– “Gracias, anciana” – dice Madas.
– “No hay de qué” – responde ella. – “No podía dejar que hicieran daño a un joven tan apuesto” – añade coqueta.
El Kaioshin del Norte se deja caer de rodillas, abatido por la situación.
– “Está sucediendo…” – murmura el Dios. – “Lo que me advirtió el Dai Kaioshin del futuro…”
– “Así es” – dice ella.
– “¿Cómo dices?” – se sorprende él al escucharla. – “¿Acaso sabes algo?”
– “Pero, ¿tú que te crees?” – responde haciéndose la ofendida. – “Soy una bruja.”
– “Y dime, ¿qué puedo hacer?” – pregunta desesperado el Kaioshin.
– “Dame uno de tus pendientes” – responde la vieja bruja con una pícara sonrisa.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin Kawa y su aprendiz Gin han tomado el control del lugar, acabando con centenares de trabajadores.

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Dibujado por Ipocrito
– “Ha sido fácil” – dice Gin.
– “¿Y tú temías la intervención de Zeno?” – se burla Kawa. – “Hace tiempo que no le importa lo que ocurre en el Universo”.
– “¡No tan rápido!” – dice una voz.
Kawa y Gin se dan la vuelta y ven ante ellos a los Kaioshin del Sur, Este y Oeste.
– “Deténgase, señor Kawa” – dice la Kaioshin del Sur.
– “Esto es una locura.” – añade el Kaioshin del Este. – “No puede seguir adelante”.
El Hakaishin estalla en una carcajada.
– “¡JAJAJA!” – ríe el Dios. – “¿Y vais a detenerme?”
– “¿Os rebeláis contra el Hakaishin?” – añade Gin en tono burlesco.
Los Kaioshin se ponen en guardia, listos para pelear, a pesar de conocer que su oponente les supera sobradamente.
– “Espero que sepas lo que haces, Madas” – piensa el Kaioshin del Oeste.
En el planeta de los Kaioshin, Madas sigue discutiendo con la bruja.
– “¿Conoces el poder de los Pothala? ¿Quieres que nos fusionemos?” – se sorprende el Kaioshin del Norte.
– “Lo entenderás todo cuando seamos uno, muchachito” – dice ella. – “Pero, créeme. Es nuestra única opción.”
Madas medita un instante, pero su pensamiento es interrumpido al sentir la pelea entre sus compañeros y el Hakaishin.
– “¡Maldita sea!” – exclama el Kaioshin. – “¡Está bien! Aquí lo tienes.” – dice entregándole su pendiente derecho.
La vieja bruja se coloca el pendiente.
– “¡Vamos allá!” – exclama emocionada.
En el puesto fronterizo, el Hakaishin ya ha acabado con los Kaioshin.
– “Qué inútiles” – se burla Gin.
Pero el Dios de la destrucción parece que percibe algo extraño.
– “¿Has notado eso?” – dice Kawa, que ha percibido el cambio en la energía de Madas. – “Ese Kaioshin del Norte…” – refunfuña.
En el Planeta Sagrado, la fusión ya ha tenido lugar y el Kaisohin observa que su aspecto y poder han cambiado.
– “¡Ah! ¡Estoy arrugado!” – exclama asustado. – “Pero… Qué extraño… No sé muy bien quién soy…” – dice mientras contempla sus marchitadas manos. – “Pero sé lo que debo hacer.” – añade apretando los puños con determinación.
El Kaioshin desaparece en un abrir y cerrar de ojos, justo cuando el Hakaishin llegaba al planeta.
– “Maldita sea… ¡Estaba aquí hace un momento!” – se lamenta Kawa.
– “No se preocupe, maestro.” – le tranquiliza Gin. – “¿Qué puede hacer un simple Kaioshin?”
El Kaioshin del Norte llega a un hermoso jardín, en un planeta gigantesco y precioso, pero que parece desierto; como si hubiera sido abandonado de repente.
– “Bienvenido a mi planeta, venerable Kaioshin” – le dice un anciano.
– “Gran Kaio” – saluda Madas con una reverencia. – “Necesito su ayuda”.
– “Tendrá toda la que precise” – responde el Kaio. – “¿En qué podemos servirle los Kaio?”
– “Necesito que localicen a los mejores guerreros de cada galaxia.” – dice el Kaioshin del Norte. – “Buscamos a alguien capaz de derrotar a un Hakaishin”.

ESPECIAL DBSNL // U6 / Parte VIII: Última oportunidad

Especial DBSNL // U6 / Parte VIII: Última oportunidad
Podríamos haberlo intentado de otra forma…

Majin Bu ha despertado y se encuentra cara a cara con nuestros amigos. Goku, Gohan y Vegeta han conseguido alcanzar un poder más allá del Súper Saiyajín y están dispuestos a luchar juntos contra el monstruo de Babidí.
Mientras tanto, Piccolo ya ha recogido a Trunks y se aleja de la zona de combate.

– “Lo primero es poner al muchacho a salvo…” – piensa Piccolo. – “Y sólo se me ocurre un lugar.”
Los tres guerreros se preparan para atacar a Majin Bu.

– “No os confiéis” – dice Vegeta. – “Puede parecer idiota, pero es realmente fuerte”.
– “¿Tienes algún plan?” – le pregunta Goku.
– “Sólo se me ocurre una opción” – responde Vegeta. – “Desintegrarle por completo, sin dejar ningún pedazo desde el cual pueda regenerarse.”
– “Me parece bien” – responde Goku.
– “Entonces, tenemos un plan” – dice Gohan. – “Pero no será fácil. Necesitaremos muchísima energía”.
– “Pues dejemos de malgastarla hablando” – dice Vegeta.
Los tres saiyajín se envuelven en la poderosa aura del Súper Saiyajín 2 y se abalanzan sobre Majin Bu.
El monstruo alarga su brazo intentando interceptar a Vegeta con un puñetazo, pero éste se protege cruzando los brazos frente a su rostro. 
Goku y Gohan intentan flanquear al monstruo por ambos lados y le sorprenden dándole una patada en la cara simultáneamente, aplastándosela y dejándole atontado.
Vegeta aprovecha el momento y apunta con su mano a Bu.

– “¡Big Bang Attack!” – exclama al disparar su técnica contra el monstruo.
El cuerpo deformado de Majin Bu sale disparado contra el suelo.

– “¡No hay que dejar que se regenere!” – exclama Vegeta.
Goku y Gohan preparan a la vez un Kamehameha.

– “¡Ahora!” – dice Goku.
Pero de entre la polvareda aparecen los brazos alargados de Majin Bu, que se enrollan en Goku Y Gohan, impidiéndoles realizar su técnica.

– “¡Maldita sea!” – dice Goku, aprisionado.
El monstruo hace que los dos guerreros se estrellen contra el suelo y moviendo los brazos los hace chocar contra las rocas cercanas.
Vegeta prepara dos discos de energía cortante y los lanza contra los brazos de Majin Bu, cercenándolos.
Goku y Gohan, magullados, se liberan.

– “Parece que este tipo tiene muchos trucos” – dice Gohan.
– “Esto es más complicado de lo que parecía…” – lamenta Goku.
– “Ya os lo advertí” – dice Vegeta, que desciende y se coloca junto a ellos.
Piccolo ha llegado a la Tierra Sagrada de Karín y asciende rápidamente junto a la Torre, sorprendiendo a Karín y Yajirobe.

– “¿Piccolo?” – murmura el viejo gato.
En un instante ha llegado a la Atalaya de Kamisama, donde le esperan Mr. Popo y el propio Kamisama.

– “Ayuda al chico, por favor” – le dice Dios a Popo.
– “Sí, ahora mismo” – responde su ayudante, que se acerca a Piccolo y recoge al muchacho.
– “Dale la semilla senzu cuando todo haya pasado” – dice Piccolo, entregándosela a Popo. – “Si se la das ahora, intentará ayudar a Vegeta”.
Mr. Popo se dirige al interior del palacio con Trunks en brazos.

– “Un muchacho interesante” – dice Kamisama.
– “Puede que se convierta en la única esperanza de la Tierra” – responde Piccolo.
– “¿Tan mala es la situación?” – le pregunta Dios.
– “El poder de Majin Bu es algo que jamás habría podido imaginar” – responde Piccolo.
– “Sin duda esta es una ocasión extraordinaria… ¿no crees?” – le dice Kamisama con una sonrisa cómplice.
– “Veo que ya sabes lo que he venido a pedirte” – dice Piccolo devolviéndole el gesto.
– “Sé más que eso” – responde Kamisama, buscando algo entre sus ropajes.
El ayudante de Kamisama sale del palacio y se encuentra únicamente con un ser idéntico a Piccolo. El namekiano contempla sus manos, mientras abre y cierra los puños.

– “¿Quién eres?” – pregunta Mr. Popo al notar algo extraño en un ser al que a penas reconoce.
– “No soy Piccolo, ni Kamisama.” – responde el namekiano. – “Soy solo un guerrero namekiano que olvidó su nombre”.
El nuevo namekiano se acerca al límite de la atalaya y observa el horizonte.

– “Cuida del chico, amigo Popo” – le dice el guerrero renacido. – “Espero que nos volvamos a ver.” – añade antes de elevarse unos centímetros y desaparecer entre las nubes como un rayo.
Mr. Popo corre hasta el borde de la plataforma y no puede evitar derramar una lágrima.

– “Hasta pronto” – murmura el fiel ayudante de Kamisama.
Nuestros amigos siguen enfrentándose al incansable monstruo Bu, que encaja los golpes pasivamente, pues no le causan ningún daño.

– “Esto no lleva a ninguna parte…” – murmura Gohan.
– “A este paso, nos agotaremos antes de que le hagamos un rasguño” – dice Goku.
– “Y ni siquiera está luchando en serio…” – refunfuña Vegeta.
– “Tenemos que acabar con él con el siguiente ataque” – advierte Goku.
Majin Bu, harto, alza su antena y apunta a Vegeta.

– “¡Eres un insolente!” – dice Bu. – “¡Conviértete en cho…!”
Pero un poderosísimo ataque de ki impacta en la cabeza del monstruo y le hace estallar en mil pedazos.

– “Pero, ¿qué ha sido eso?” – se pregunta Vegeta.
El guerrero namekiano ha llegado en un instante al lugar del combate.

– “¿Piccolo?” – se pregunta Gohan al notar un ki muy distinto al de su amigo.
– “¡Kamicolosama!” – exclama Goku.
– “Puedes… llamarme Piccolo” – responde el namekiano avergonzado.
Vegeta mira al namekiano de pies a cabeza.

– “No está nada mal…” – sonríe el saiyajín. – “Parece que eres un poco más fuerte.”
Mientras tanto, el monstruo Bu se está regenerando.

– “¿Tenéis algún plan?” – pregunta Piccolo.
– “Golpearle no funciona.” – responde Goku. – “Los ataques de ki tampoco. Se recupera de cualquier golpe.”
– “Un enemigo al que no podemos matar…” – sonríe el namekiano.
– “¿Acaso estás pensando en…?” – se sorprende Goku.
– “¿Podéis conseguirme unos minutos?” – responde Piccolo.
Majin Bu ya se ha recuperado y expulsa vapor por sus orificios.

– “¡¡VOY A MATAROS A TODOS!!” – grita furioso el monstruo.
Piccolo y los demás continúan debatiendo el plan.

– “El Mafuba…” – dice Goku. – “¿Podrás encerrar a alguien tan poderoso?”
– “Mutaito, el maestro del viejo Tortuga, me encerró a mí.” – responde Piccolo. – “Creo que podré con él… aunque me costará un precio muy alto.”
– “Tiene que haber otra forma.” – dice Gohan.
– “Son Gohan, necesito que te concentres.” – dice Piccolo. – “Si fallo, todo habrá sido en vano. No puedo hacerlo sin vosotros”.
Gohan, pese a estar triste por el sacrifico de su maestro, entiende que no hay otra opción y se prepara para luchar.

– “No te defraudaré, Piccolo” – dice Gohan.
– “No sé que es eso del Mafuba, pero parece que estáis muy convencidos de que puede funcionar.” – dice Vegeta.
– “Es una técnica de sellado” – responde Goku. – “Vamos a encerrar a ese monstruo en… ¡Maldita sea!” – exclama de repente exaltado. – “¡No tenemos recipiente!”
Piccolo sonríe y busca en su cinturón una pequeña ampolla blanca con unos caracteres escritos con rotulador negro.

– “He venido preparado.” – dice el namekiano.
– “Tú y Kamisama habéis pensado en todo, ¿eh?” – sonríe Goku.
Vegeta se pone en guardia.

– “¡Basta de cháchara!” – les dice el Príncipe saiyajín. – “¡Ya viene!”
Majin Bu avanza a toda velocidad hacia nuestros amigos.
Piccolo retrocede y se prepara para acumular la energía necesaria para realizar la técnica contra un enemigo tan poderoso.
Son Goku se coloca delante de Gohan y Vegeta.

– “¡Cerrad los ojos!” – exclama Goku. – “¡TAIYO-KEN!” – grita al emitir un fuerte flash de luz que ciega a Bu.
Los tres saiyajín esquivan al monstruo, que pasa de largo y se estrella contra las montañas que rodean el lugar.

– “¡Vamos!” – grita Gohan. – “¡Podemos hacerlo!”
Vegeta se eleva y dispara indiscriminadamente una ráfaga continua de esferas de ki.

– “¡DA-DA-DA-DA-DA-DA!” – grita el saiyajín.
– “¡Sigue así, Vegeta!” – le anima Goku mientras avanza hacia la zona de los impactos acompañado por Gohan.
Los restos de masa gelatinosa rosa que forma a Bu ascienden hacia el cielo y empiezan a concentrarse de nuevo, pero antes de que pueda reconstruirse por completo, Goku le golpea juntando ambas manos, lanzándole de nuevo contra el suelo.

– “¡Que no se regenere!” – dice Goku.
Son Gohan avanza hasta adelantar a su padre.

– “¡Masenko!” – exclama al lanzar su ataque contra el monstruo.
Mientras tanto, Shin surge de entre los escombros.

– “¿Esos terrícolas se están enfrentando a Majin Bu?” – se pregunta mientras observa el combate. – “Son increíbles. Ojalá hubiera sabido antes de su poder… Podríamos haberlo intentado de otra forma…” – lamenta.
Majin Bu consigue regenerarse.

– “¡¡ESTOY HARTOOOO!!” – grita furioso el monstruo.
Bu apunta con sus manos a Son Gohan y le lanza una gigantesca esfera de ki que avanza a toda velocidad hacia el mestizo.
Gohan se cubre cruzando sus brazos frente a él, pero Goku aparece a su lado y le empuja, apartándole de la trayectoria del ataque y ocupando su lugar.

– “¡Papá!” – exclama Gohan.
Goku recibe el impacto directo del ataque que estalla en una gigantesca explosión.
El saiyajín, que ha regresado a su estado base, cae y se estrella contra el suelo.

– “¡Maldito!” – grita Gohan.
El mestizo se abalanza sobre Bu. Vegeta se apresura en acompañarle, pues sabe que es imprudente atacar al monstruo en solitario.
Ambos saiyajín se acercan a Majin Bu, pero éste les repele de un fuerte soplido.
El monstruo ataca a Vegeta, con quien se ceba. Le golpea ambas mejillas en un terrible aplauso y alarga el tentáculo de su cabeza rodeándole el cuello y estrangulándole. Majin Bu hace que Vegeta se estrelle contra el suelo una y otra vez.
Piccolo, mientras tanto, ha podido prepararse para realizar el Mafuba.

– “Son Gohan, ¿me oyes?” – le dice telepáticamente. – “¡Estoy listo! ¡Haz que suelte a Vegeta y que se acerque a mí!”
– “Piccolo…” – murmura Gohan mientras se pone en pie. – “Está bien…” 
Gohan corre hacia Vegeta y Bu, pero el monstruo se percata de su presencia y libera a Vegeta para apuntar a Gohan con su tentáculo.

– “¡Conviértete en caramelo!” – exclama Bu.
Un rayo fucsia y zigzagueante se aproxima hacia un desconcertado Gohan, pero en el último instante es interceptado por Shin, que se interpone entre el ataque y el mestizo.
Tras un destello cegador, el Kaioshin se convierte en un caramelo de café, que cae al suelo.

– “No… No puede ser…” – titubea Gohan aterrorizado.
– “El Kaioshin del Este…” – murmura Piccolo.
En ese momento, en un planeta remoto, un ser de aspecto femenino y con el pelo largo recogido en una coleta, acaba de ver lo ocurrido en un orbe situado al final de su vara. El ser entra en una habitación en penumbra. En el centro de la sala hay una cama redonda en la que una criatura humanoide con características felinas duerme plácidamente.

– “Hora de despertar, señor Beerus” – le dice el ángel.
En un planeta recóndito de la Galaxia del Sur, un ser con aspecto de zorro amarillo con dos colas se encuentra sentado en el trono del antiguo Imperio.

– “Lo ha conseguido, señor Liquir” – le felicita uno de sus subordinados  de la raza Litt, que viste una armadura azul oscuro y morada.
– “Cooler y su ejército de incompetentes nunca debieron atacar mi planeta” – responde el zorro.
Beerus ha despertado y Vados le pone al día de lo sucedido.

– “¡¿Han muerto todos los Kaioshin?!” – se sorprende Beerus. – “Malditos incompetentes… ¡Yo me encargaré de ese Majin Bu!”
– “No, señor Beerus” – le interrumpe Vados.
– “¿Cómo dices?” – se extraña el felino.
– “Tengo órdenes directas del Daishinkan” – responde el ángel.
Beerus se pone nervioso y su voz empieza a fallarle.

– “¿El Daishinkan?” – pregunta con miedo. – “¿Qué órdenes son esas?” 
– “Usted ha sido relevado el puesto de Hakaishin” – responde Vados sin perder su inquietante sonrisa.
Gohan se prepara para un nuevo asalto.

– “Yo te he despertado… ¡Y yo te eliminaré!” – exclama Gohan al envolverse en el aura del Súper Saiyajín 2.
Majin Bu sonríe de forma macabra y alarga sus brazos para golpear al mestizo. Gohan salta esquivando al monstruo, pero éste le persigue rápidamente y le da un cabezazo en el abdomen.
Gohan agarra a Bu de su tentáculo y le hace dar varias vueltas antes de lanzarle contra una montaña.
Vegeta, que ha perdido su estado de Súper Saiyajín al recibir la paliza de Majin Bu, intenta levantarse.

– “Aguanta, Son Gohan…” – piensa el príncipe saiyajín.
Los brazos de Bu se alargan de nuevo a través de la polvareda y agarran a Gohan por los pies, estampándole contra el suelo.
Bu se eleva y prepara un potente ataque de ki en su boca que lanza contra el mestizo, pero Goku, que ha perdido la parte superior de si Gi, transformado de nuevo en Súper Saiyajín, aparece en el último instante para desviar el ataque con el canto de su mano derecha.

– “Papá…” – murmura Gohan, que ha regresado a su estado base.
Son Goku mira de reojo a su hijo y sonríe.

– “Lo has hecho bien, hijo” – dice Goku. – “Has llegado muy lejos. Estoy orgulloso de ti.”
Vegeta se acerca a Goku y Gohan.

– “Kakarotto…” – dice Vegeta. – “¿Qué pretendes?”
Goku da un paso al frente.

– “¡¿Estás listo, Piccolo?!” – le pregunta al namekiano.
Piccolo asiente.

– “Por favor, no falles” – añade Goku mientras una gota de sudor recorre su frente.
Son Goku empieza a elevar su ki. La tierra tiembla a su alrededor y las piedras levitan.

– “No puede ser…” – murmura Vegeta. – “¿Acaso pretende…?”
– “¡¡SÚPER KAIOKEN!!” – grita Goku a pleno pulmón.
El cabello de Goku se eriza al máximo, sus ojos se ponen en blanco, su musculatura aumenta de forma exagerada y el aura amarilla del Súper Saiyajín se tiñe de un tono rojizo y se vuelve extremadamente violenta.
Goku se abalanza sobre Majin Bu y empieza a asestarle una combinación de puñetazos y patadas que no permiten al monstruo reaccionar.

– “¡Increíble!” – exclama Gohan al sentir el poder de su padre.
– “No aguantará mucho tiempo…” – murmura Vegeta.
Piccolo está listo para realizar el Mafuba.

– “Vamos…” – murmura el namekiano. – “Tú puedes conseguirlo, Goku”.
Son Goku continúa insistiendo en sus ataques a pesar de sentir como su cuerpo se desgarra con cada golpe.

– “Un poco más…” – piensa Goku. – “Solo tengo que aguantar un poco más…”
El saiyajín agarra a Bu de su tentáculo y lo lanza contra Piccolo.

– “¡Ahora, Piccolo!” – grita el saiyajín.
Piccolo extiende sus manos hacia el monstruo.

– “No puedo fallar…” – murmura el namekiano. – “¡MAFUBA!” – exclama.
Un torbellino verde envuelve a Majin Bu, que cae preso de la técnica.

– “¡AAAAAHHHH!” – grita Piccolo mientras dirige su ataque hacia la pequeña ampolla situada en el suelo a escasos metros del namekiano.
Finalmente, el monstruo Bu es atrapado en la botella y Piccolo se apresura en cerrarla.
El silencio y la calma inundan el lugar.

– “¿Lo hemos conseguido?” – se pregunta Gohan.
– “Qué técnica tan extraña…” – murmura Vegeta.
Goku, agotado, sonríe antes de perder el conocimiento y precipitarse contra el suelo a toda velocidad.

– “¡Papá!” – exclama Gohan, que corre a asistirle.
– “Kakarotto…” – murmura Vegeta. – “Lo has logrado” – sonríe.
Goku, pese a no poder moverse por el esfuerzo, sigue vivo.

– “Aún respira” – suspira aliviado Gohan.
– “Llevémosle hasta la Torre de Karín…” – dice Piccolo, que de repente nota como pierde todas sus fuerzas y cae al suelo agotado.
– “¡Piccolo!” – exclama el mestizo.
El namekiano respira con dificultad. El Mafuba ha drenado toda su energía.
Gohan se acerca a su amigo e intenta incorporarle, pero es demasiado tarde para Piccolo.

– “Piccolo…” – llora Gohan.
– “Lo has hecho bien, Son Gohan” – murmura el namekiano antes de expirar.
Son Gohan abraza con fuerza el cuerpo de su compañero.
Vegeta agacha la cabeza intentando esconder sus emociones, pues siempre se ha sentido más cercano a Piccolo de lo que le gusta admitir.
En ese instante de pesar, alguien aparece al lado de nuestros amigos.

– “¿Cuál de vosotros es Majin Bu?” – pregunta una voz desconocida para todos.
Liquir, vestido con la ropa de Hakaishin, y Vados, su ángel, han llegado a la Tierra.

– “¿Quiénes sois?” – les pregunta Gohan.
– “Soy el nuevo Hakaishin” – responde Liquir.
– “¿Un Dios de la destrucción?” – se pregunta Vegeta. – “¿Qué demonios es eso?”
– “No lo repetiré” – dice Liquir. – “¿Quién es Majin Bu?”
– “Parece que el monstruo de Babidí ha sido capturado, señor” – dice Vados.
– “¿Capturado?” – se extraña Liquir, que enseguida se fija en la ampolla que tiene Piccolo en la mano.
Liquir extiende su mano y atrae la botella hacia él.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta Gohan. – “¿Es un nuevo enemigo?”
Vegeta parece estar cada vez más intranquilo.

– “Qué interesante…” – dice Liquir mientras examina la botella en su mano.
– “Le recomiendo eliminarla” – dice Vados. – “Ese monstruo es peligroso.”
– “Hakai” – susurra Liquir, haciendo que la ampolla se convierta en polvo.
Gohan y Vegeta asisten atónitos a la escena.

– “Vosotros…” – les dice Liquir. – “Supongo que lo habéis hecho bien. No os eliminaré.” – sonríe el Hakaishin.
El Dios se da la vuelta y les da la espalda.

– “Vámonos, Vados” – dice Liquir.
Ambos personajes se desvanecen en un instante y dejan a Gohan y Vegeta preguntándose quienes eran esos seres tan extraños.