ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6, 7 / Parte II: Age of Bu

Cold Chronicles / Parte II: Age of Bu
“¡Si vuelves a hacer algo así, juro que te encerraré!”


Majin Bu, bajo las órdenes del malvado brujo Bibidí, siembra el terror en el Universo. El monstruo viaja de planeta en planeta portando caos y destrucción. Tras la muerte de la Kaioshin del Oeste, su sector queda desprotegido y es el primero en sufrir las consecuencias.
El Kaioshin del Norte, tras recibir las terribles noticias, decide reclutar un grupo de valientes guerreros de su galaxia para enfrentarse al monstruo.
Nadie conoce mejor a los guerreros de su sector que su Kaio, así que el Dios recurre al Kaio del Norte, que pronto reúne a un grupo reducido de voluntarios en su planeta.

– “Siento tener que pediros esto” – les dice el Kaioshin. – “Pero vuestra galaxia os necesita.”
Los cuatro guerreros responden con una reverencia.

– “Para ellos es un honor luchar al lado de su Kaioshin.” – dice Kaiosama. – “Pero, ¿no sería mejor contactar con los demás?”
– “La Kaioshin del Oeste se confió.” – responde el Dios. – “Ningún mortal puede superar el poder de un Kaioshin. Yo me encargaré de detener a ese brujo y su monstruo.”
– “Pero señor…” – insiste el Kaio.
El Kaioshin del Norte ignora a Kaiosama.

– “¿Cómo os llamáis?” – pregunta el Dios a los reclutas.
El primero es un luchador masala. Su aspecto es similar al de un humano, de baja estatura y tez violeta pálido. Su cabello es castaño, largo y lo lleva recogido en dos coletas. Un punto rojo adorna su frente. El guerrero viste con la ropa tradicional de su planeta, compuesta por un chaleco marrón sobre una camisa color verde claro, con unos pantalones del mismo color; lleva unas botas y unas muñequeras marrones, y un cinturón gris.

– “Sartay” – responde el guerrero.
El segundo es un inushu; un perro humanoide. Su tez es morada y viste un pantalón azul y botas marrones, con una camiseta morada, guantes blancos, y una capa corta de ese mismo color.

– “Mijorin” – se presenta.
Y el tercero, un guerrero centurio, grandullón, de piel azul y ojos rojos, vestido con una armadura dorada de estilo romano, con botas, guanteletes y casco a juego, y un quitón morado encima. En su mano lleva una gigantesca lanza gualda.

– “Sirloin” – dice el luchador.
El cuarto es un namekiano alto y fornido, que viste pantalón morado y un chaleco amarillo.

– “Nosotros no tenemos nombre.” – responde el guerrero. – “Pero lucharemos en nombre de Namek.”
El Dios asiente.

– “Gracias a todos” – responde el Dios.
El Kaioshin y sus reclutas se dirigen al planeta Ryu, donde los ryujin están siendo masacrados por Majin Bu.

– “¡Acaba con ellos, Bu!” – grita Bibidí.
El monstruo Bu ríe de forma macabra mientras avanza por las calles de una aldea disparando a discreción a todo el que se encuentra a su paso.
De repente, alguien golpea al monstruo y le estampa contra una vivienda.

– “¿Qué?” – se sorprende Bibidí. – “¡¿Quién osa golpear a mi pequeño Bu?!”
El Kaioshin del Norte, espada en mano, se posa sobre el tejado de una cabaña.

– “¡Tus maldades se acaban aquí, Bibidí!” – exclama el Dios.
El brujo se sorprende al ver al Kaioshin.

– “¿Qué haces tú aquí?” – le pregunta al Dios, pues ha aparecido en un sector que no le pertenece.
– “No dejaré que el terror llegue a mi galaxia” – responde el Kaioshin. – “¡Acabaremos con contigo!”
Majin Bu surge de entre los escombros mientras grita enfadado. Las rocas de su alrededor se elevan.

– “¡Mátale, Bu!” – ordena el brujo.

El monstruo se abalanza sobre el Kaioshin, pero un par de brazos namekianos surgen del suelo y agarran a Bu por sorpresa.
Sirloin se abalanza sobre él y le atraviesa con su lanza por la espalda y clavándola en el suelo.
Majin Bu se da la vuelta y golpea al centurio, lanzándole lejos. Pero, en ese instante, un puño gigante envuelto en fuego golpea al monstruo.
Sartay, que se encuentra meditando a una distancia prudencial del combate, ha utilizado el poder místico de su raza para proyectar una imagen suya gigantesca y con ocho brazos, envuelta en fuego.
Una tormenta de puñetazos castiga al monstruo Bu, que no logra defenderse.
De repente, Mijorin se abalanza sobre él. Su mano derecha brilla con luz blanca y pura.

– “¡LUZ DE INUGAMI!” – grita el inushu, que se dispone a golpear a Bu.
– “¡Lo hemos logrado!” – piensa el Kaioshin del Norte.
Pero en el último instante, Bu crea un agujero en su torso y deja pasar la mano del inushu sin que le toque.
El miedo embarga a todos los presentes. El inushu mira Majin Bu, cuyo rostro se encuentra a escasos centímetros del suyo, que esboza una aterradora sonrisa.

– “Jijiji” – ríe Bu.
Bu atrapa la cabeza de Mijorin en un aplauso mortal.

– “No…” – murmura el Kaioshin. – “Hemos estado tan cerca…” 
Bibidí celebra la victoria de su monstruo.

– “¡ESO ES! ¡BIEN HECHO, BU!” – exclama lleno de júbilo.
Sirloin se abalanza sobre el monstruo, pero éste le intercepta con una esfera de ki que le desintegra.
La proyección astral de Sartay golpea a Bu, lanzándole a varios cientos de metros de distancia.

– “¡Yo le detendré!” – grita el masala.
Pero sin que nadie se haya dado cuenta, una pequeña porción de Bu se ha arrastrado entre los escombros de la aldea hasta el lugar donde Sartay se encuentra meditando. La pequeña masa rosa asciende por el cuerpo del guerrero masala y se introduce en su cuerpo por la boca, obstruyendo sus vías respiratorias.
En el campo de batalla, Namek y el Kaioshin pueden ver como el gigante de fuego se desvanece.

– “Maldita sea…” – lamenta el Dios.
Bu se recupera rápidamente y asciende hacia el cielo.

– “¿A dónde va?” – se pregunta Namek.
Al alcanzar la estratosfera del planeta, el monstruo bombardea la zona con un centenar de rayos de ki.

– “¡Idiota!” – grita Bibidí. – “¡Yo también estoy aquí!” – dice mientras se protege con una barrera.
Cuando Majin Bu termina su ataque, desciende con una sonrisa de oreja a oreja.
Bibidí, que ha sobrevivido, se acerca a él.

– “¡¿Qué se supone que estás haciendo?!” – grita el brujo. – “¡Casi me matas!”
Majin Bu ignora al mago.

– “¡Si vuelves a hacer algo así, juro que te encerraré!” – grita Bibidí.
El Kaioshin y Namek se encuentran a cientos de kilómetros de distancia. En el último momento, el Dios ha podido teletransportar al namekiano a un lugar seguro.

– “¿Qué hacemos ahora?” – pregunta Namek.
– “No lo sé…” – responde el Dios. – “Hemos fracasado.”
– “Aún no” – responde el namekiano. – “Represento a los guerreros de mi planeta. No pienso rendirme.”
El Kaioshin sonríe al escuchar a Namek.

– “Ya has hecho suficiente” – le dice el Dios. – “Ahora me toca a mí.”
Al intentar caminar, el débil Kaioshin hinca la rodilla y revela una gran quemadura en su espalda. Parece que el ataque de Bu le alcanzó antes de poder escabullirse.

– “Será mejor que descanse, Kaioshin.” – sugiere el namekiano.
– “Lo siento…” – dice el Dios. – “Ni siquiera tengo fuerzas para escapar.”
Mientras tanto, Bibidí ha hecho aparecer su bola de cristal y busca un nuevo planeta al que atacar.

– “¿Dónde podríamos ir ahora?” – se pregunta el brujo. – “¡La galaxia del Norte y del Oeste ya son nuestras! ¡Ya no tienen ningún Kaioshin que las proteja!”
– “¡No tan rápido!” – exclama Namek.
El namekiano camina hacia Bibidí y Majin Bu.

– “¿Has sobrevivido?” – se sorprende el brujo. – “Seguro que el Kaioshin ha tenido algo que ver…”
– “No puedo dejar que os vayáis.” – dice Namek.
– “Si los Kaioshin no me han detenido, ¿crees que vas a hacerlo tú?” – se burla Bibidí.
Namek sonríe.

– “Kaioshin o no, alguien os detendrá.” – dice el namekiano. – “Puede que no sea yo, puede que no sea hoy, pero alguien os derrotará.”
– “Un discurso muy bonito” – se mofa el brujo. – “Pero te haré ver la realidad… ¡Mátale Bu!”
Majin Bu se abalanza sobre el namekiano, que también avanza hacia el monstruo. Los dos preparan una esfera de ki y la lanzan en el último instante, creando una gran explosión.
El Kaioshin, mientras tanto, intenta comunicarse con Kaiosama.

– “Tenías razón, Kaio…” – dice el Dios. – “He sido un idiota…”
– “Tranquilo” – responde Kaiosama. – “Le comunicaré lo ocurrido a los otros Kaioshin”.
Al disiparse la polvareda, ambos adversarios han perdido su brazo derecho.
Bu, sonriente, forma un nuevo brazo a partir de su muñón.

– “¡JAJAJA!” – ríe Bibidí. – “¡Se acabó!”
Namek sonríe.

– “Dos pueden jugar al mismo juego” – sonríe mientras regenera su extremidad lacerada.
– “¿Qué…? ¿Cómo…?” – se sorprende el brujo.
El namekiano se pone en guardia.

– “Me supera en todos los aspectos…” – piensa Namek. – “Solo puedo entretenerle un rato.”
Majin Bu se abalanza de nuevo contra el namekaino, pero la espada del Kaioshin del Norte le ensarta.

– “¿Ese aún sigue vivo?” – se sorprende Bibidí al ver al Dios, que ha lanzado su arma.
El Kaioshin avanza tambaleándose hasta el namekiano y coloca la mano en su hombro.

– “Eres un buen guerrero” – dice el Kaioshin. – “No es necesario que mueras aquí.”
– “He prometido defender mi galaxia.” – insiste Namek.
– “Y para eso, tienes que sobrevivir.” – sentencia el Dios.
De repente, Namek desaparece.

– “¿Dónde ha ido?” – se extraña Bibidí.
El Kaioshin da un paso al frente.

– “Esto es entre nosotros, brujo” – le provoca el Dios.
Majin Bu se arranca la espada y la tira a un lado mientras su herida se cierra.

– “Jijiji” – ríe el monstruo.
Namek ha aparecido en el planeta de Kaiosama.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta el namekiano.
– “Te ha salvado” – responde el Kaio.
– “He… fracasado…” – lamenta Namek.
– “He avisado al los otros Kaioshin.” – dice Kaiosama. – “Ellos detendrán a ese monstruo.”
El namekiano se encuentra en estado de shock. Siente que ha fallado a su gente y a su galaxia. 

– “Lo has hecho bien.” – le consuela Kaiosama. – “Vuelve a tu planeta y…”
– “No” – le interrumpe el namekiano. – “No volveré a mi planeta hasta que haya cumplido mi propósito. Tampoco utilizaré su nombre hasta que vuelva a ser merecedor de ese honor.”
– “Pero…” – se preocupa el Kaio.
– “Desde ahora en adelante, soy Slug.” – sentencia el guerrero.
Mientras tanto, Cold, el único superviviente de los demonios del frío, se encuentra en un planeta remoto y oscuro, en el interior de una cueva.
De repente, el demonio siente que una extraña fuerza le llama desde el interior de la gruta. El demonio se adentra en la oscuridad, siguiendo una sensación que es incapaz de comprender.
Finalmente, llega a una caverna en la que se encuentra un extraño altar austero.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta Cold mientras se acerca cautelosamente.
Sobre el altar, se encuentra una vieja caja de música de color marfil con adornos dorados.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte VIII: Brujería

Emperador Freezer / Parte VIII: Brujería
“¿Te da miedo la verdadera oscuridad?”


Tras meses de viaje, Freezer y sus hombres aterrizan en el planeta Numa. El tirano se prepara para salir de la nave.

– “¿Dónde vive ese mago?” – pregunta Freezer.
– “Cooler le visitaba a solas, señor” – responde Tagoma. – “Solo sé que se adentraba en el pantano en esa dirección.”
De repente, el Emperador siente una extraña presencia.

– “Puede que él ya me haya encontrado” – sonríe el tirano.
Freezer se adentra en el bosque mientras se siente observado. Al alejarse lo suficiente de la nave, la oscuridad le envuelve de repente.

– “Freezer…” – dice una chirriante voz. – “El heredero del Imperio”.
– “¿Salabim?” – se pregunta el Emperador.
– “Orgulloso, frío, cruel…” – dice la voz.
– “¡Muéstrate!” – exclama Freezer.
El tirano siente una explosión de luz a sus espaldas, como si un planeta estallara. Al darse la vuelta, la luz toma forma y se convierte en una presencia luminosa. Una figura envuelta en fuego dorado se acerca despacio. Es Son Goku.

– “No es posible…” – titubea el Emperador.
En ese instante, Freezer siente como una gigantesca mano se posa en su hombro.

– “Hijo…” – dice la voz del viejo Rey Cold.
Freezer se da la vuelta y ve la figura de su padre.

– “Papá…” – murmura el tirano.
El cuerpo de su padre es atravesado de repente por una decena de rayos mortales.

– “¿Qué está ocurriendo?” – se pregunta Freezer, que retrocede con cautela.
El Emperador se tropieza con algo, y al mirar de qué se trata, se da cuenta de que se trata de Cooler, agonizando en el suelo.

– “Hermano…” – dice Cooler. – “Las cajas…”
Freezer se agarra la cabeza con ambas manos, intentando liberarse de esa ilusión.
En ese instante, la luz de Son Goku se desvanece.

– “¡No!” – grita Freezer. – “¡Seré yo quien derrote al Súper Saiyajín! ¡Yo mataré a Son Goku!”
Otra figura luminosa se acerca a él por la espalda.

– “¿Quién eres tú?” – se pregunta Freezer. – “¿Son Goku?” – dice al intuir la silueta del saiyajín. – “¡¿Vegeta?!”
Pero la luz se torna azul y estalla, derribando al Emperador.

– “¡¿Qué demonios está pasando?!” – grita Freezer desconcertado.
De repente, su cuerpo se envuelve en una llama morada. Freezer observa sus manos, incapaz de comprender el significado de lo que está viviendo. En ese instante, su cuerpo se resquebraja, emitiendo luz desde su interior, hasta que finalmente estalle en mil pedazos.
En ese momento, Freezer se da cuenta de que sigue en el pantano del planeta Numa, solo.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta, asustado y confuso. – “¿Qué ha sido eso?”
– “Posibilidades.” – responde Salabim, que le observa de cerca.
Freezer apunta al brujo con su dedo índice.

– “Has sido tú…” – dice mientras la punta de su dedo se ilumina.
– “Tú eres quien ha venido hasta mí.” – responde Salabim.
El tirano baja su mano y respira profundamente, intentando calmarse.

– “He venido a hablar de las cajas de música que robó mi hermano.” – dice Freezer.
– “Las cajas de música konatsianas…” – murmura Salabim. – “¿Las has traído?”
– “No las tengo.” – responde Freezer.
– “Mientes” – sonríe Salabim.
Freezer y el brujo se miran fijamente, aguantándose la mirada.

– “¿Qué son?” – pregunta el demonio del frío.
– “Te lo mostraré” – dice Salabim. – “Sígueme” – añade mientras le guía hasta su guarida.
En la nave, los hombres de Freezer reciben noticias de un pelotón imperial fronterizo y se lo comunican a Tagoma.

– “¡Tenemos al fugitivo, señor!” – anuncia el soldado. – “¡Parece que el tsufur ha sido capturado!”
– “¡¿Dónde?!” – pregunta Tagoma.
– “En el borde suroeste” – responde el soldado. – “Estaba huyendo hacia el Sector Dormideus.”
– “Buen trabajo” – sonríe Tagoma. – “Felicita a las tropas que han efectuado la captura.”
– “¿Qué hacemos con el prisionero?” – pregunta el soldado.
– “Quiero que el prisionero sea transportado al planeta-prisión Freezer-42. Ahí le interrogaremos.” – responde Tagoma. – “¿A qué Capitán tenemos cerca del Sector Dormideus ahora mismo?”
El soldado teclea en la computadora.

– “Garana, señor” – responde al analizar los resultados.
– “Bien. Que sea él quien transporte al prisionero personalmente.” – sentencia Tagoma.
En ese instante, Tagoma escucha un ruido extraño.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta el soldado.
En la cueva de Salabim, Freezer ha sido expuesto a las visiones del fuego, revelándole el pasado del planeta Konats.

– “Los konatsianos lo llamaron Hildegarn” – dice Salabim.
– “¿Ese monstruo se encuentra en las cajas?” – pregunta el tirano algo alterado.
– “Así es.” – responde el brujo. – “Su poder fue dividido en dos para dificultar que vuelva a renacer.”
Freezer reflexiona un instante.

– “¿Por qué tenía mi padre las cajas?” – pregunta el tirano. – “¿Por qué las robó mi hermano?”
– “Cooler me ayudaba a protegerlas” – responde Salabim. – “Vi la caída de Cold en mis visiones. No podía permitir que las cajas cayeran en malas mano.”
– “¿Las mías?” – responde Freezer.
Salabim sonríe.

– “No lo sé.” – responde el brujo. – “Tú desconocías el poder de las cajas. No podía arriesgarme a que las descuidaras.”
– “¿Qué pretendes que haga ahora con ellas?” – pregunta Freezer.
– “Entrégamelas.” – responde Salabim. – “Yo puedo protegerlas.”
Freezer observa detenidamente al brujo.

– “¿Crees que soy tan idiota como mi hermano?” – sonríe el demonio del frío.
– “¿Cómo…? ¿Cómo dices?” – titubea Salabim.
– “He crecido en el corazón del Imperio, rodeado de aduladores y mentirosos” – dice Freezer. – “Puedo detectar a un estafador a la legua”.
– “No… No, yo…” – intenta defenderse el mago.

El Emperador mira a su alrededor, desconfiado.

– “Desde que he llegado a este planeta, siento un extraño ki; uno de unas características que no había sentido jamás…” – dice Freezer.
– “¿Te da miedo la verdadera oscuridad?” – le pregunta el brujo.
“¿Qué escondes?” – insiste el Emperador.

Salabim empieza a reír. Lo que empieza con una disimulada sonrisa termina convirtiéndose en una gran carcajada.

– “¡JAJAJAJA!” – exclama el brujo. – “Admito que me has sorprendido… Pero las fuerzas a las que te enfrentas si decides oponerte a mí te superan.”
Freezer, sin mediar palabra, dispara su rayo mortal contra Salabim, atravesando al brujo.

– “No es posible…” – titubea el Emperador sorprendido.
Salabim resulta ser una ilusión hecha de humo.

– “¡LAS CAJAS!” – exclama Freezer, furioso al ver que le han tomado el pelo.
Freezer sale volando a toda velocidad de vuelta a la nave.

– “¡¡MALDITO SEAS!!” – grita desquiciado el Emperador.

ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: Cold dawn

Cold Chronicles / Parte I: Cold dawn
“Puede que este plan sea un error”
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana…
En el helado planeta Kelvin, lugar de origen de los demonios del frío, la Kaioshin del Oeste y su ayudante se encuentran acompañados por cinco demonios del frío, dos de ellos adultos. Los siete avanzan por el hielo entre la fuerte ventisca y solo iluminados por la tenue luz que rodea al agujero negro al rededor del cual orbita el sistema planetario del que forma parte el planeta en el que se encuentran. Finalmente, llegan a la entrada de una gigantesca cueva y la Kaioshin se detiene.

– “Es aquí” – dice la Kaioshin. – “Puedo sentir la oscuridad que envuelve este lugar.”
– “Preparaos” – añade su ayudante. – “Ese brujo es poderoso y seguro que no está solo.”
– “No nos digáis cómo luchar” – responde el mayor de los demonios del frío. 
– “Insolentes…” – murmura el ayudante de la Kaioshin.
– “Tranquilo, Suketto” – le calma la Diosa. – “Al fin y al cabo, somos nosotros los que les hemos pedido ayuda.”
– “Ese tipo ha atacado nuestras ciudades y masacrado a nuestra gente” – añade otro de los demonios. – “Le haremos pagar. 

Todos se adentran en la tenebrosa cueva.

Mientras tanto, en lo más profundo de la gruta, un pequeño y afeado mago se encuentra inyectando una extraña urna en un gran cascarón esférico. A su lado, dos peculiares seres con una “M” tatuada en su frente le acompañan.

– “¡Ya queda poco para que despierte!” – exclama el brujo.
– “¡Oh, gran Bibidí!” – celebran sus secuaces.
El mago, al darse la vuelta, puede ver en su bola de cristal a los intrusos entrando en su guarida.

– “¡Ya han llegado!” – sonríe Bibidí. – “¡Tal y como había planeado! Sal a recibirlos, Hyssop.”
De repente, el sonido de pisadas alerta al grupo de guerreros liderados por la Diosa Kaioshin.

– “Sabe que estamos aquí” – dice la Diosa.
Una neblina helada inunda la sala. El aliento de los presentes se congela.
De las profundidades de la cueva aparece un gigantesco ser de tez azul, cuya piel es tan rugosa que parece de piedra en el dorso de sus antebrazos y en su espalda, donde presenta una decena de puntas que parecen hechas para facilitarle el camuflaje en el paraje helado. Viste solo pantalones de tela de saco. En su frente, una “M” dibujada.

– “¡¿Eso es un…?!” – se sorprende Suketto.
– “Un koriwa” – responde Cold. – “Su tribu vive no muy lejos de aquí. Son territoriales, pero generalmente pacíficos.”
– “Bibidí le controla” – dice la Kaioshin al ver la marca del brujo en el sujeto.
– “Yo me encargo” – dice un joven demonio del frío.
El demonio se abalanza sobre su adversario sin dudar, pero Hyssop le intercepta agarrándole la cabeza y le estampa contra el suelo.
El demonio del frío agarra el brazo del monstruo, luchando por liberarse, pero sus manos empiezan a helarse, igual que su rostro, mientras el enemigo sigue apretándole el cráneo con fuerza.
Finalmente, la cabeza helada del demonio del frío estalla en mil pedazos.
Suketto y la Diosa se asustan ante semejante poder.

– “Nunca había visto a un koriwa comportarse así…” – murmura uno de los demonios adultos.
– “Bibidí se aprovecha de la maldad de la gente para aumentar su poder” – explica la Kaioshin.
– “Icicle ha sido descuidado” – dice Cold.
El guerrero koriwa se agacha y coloca sus manos sobre el suelo, que enseguida se convierte en una masa de hielo que se expande hasta atrapar a los Dioses y a dos demonios del frío. Dos demonios han saltado a tiempo y han evitado el hielo. Uno de los adultos y el joven Cold.

– “¡Maldita sea!” – se asusta Suketto.
El hielo asciende lentamente por los cuerpos de los personajes aprisionados. Los dos demonios libres se envuelven en una esfera de ki fucsia.

– “No podemos tocarle” – dice el adulto.
– “Eso ha quedado claro, Blizzard” – responde Cold.
Los demonios atacan al koriwa, que intenta agarrarles sin éxito. Los movimientos posibles dentro de la cueva son muy limitados, pero los dos demonios son muy hábiles. Cold y Blizzard consiguen flanquear a Hyssop y usan su poder mental para lanzarle varias rocas. El koriwa se cubre torpemente con sus brazos, evitando que las rocas le hagan daño.
Blizzard y Cold aprovechan el momento para continuar avasallando al enemigo y hacen estallar el suelo bajo sus pies, haciendo que Hyssop se estrelle contra el techo de la cueva y lo derrumbe, quedando sepultado entre las rocas, que no tardan en helarse.

– “Se acabó” – suspira Blizzard.
Cold se dispone a fundir el hielo que aprisiona a los demás con un rayo de ki de su dedo índice.
De repente, las rocas heladas que sepultaban al koriwa estallan, y el monstruoso enemigo sorprende a todos los presentes, golpeando a Blizzard y estrellándole contra una de las paredes de la cueva.
El demonio del frío, con la mejilla cubierta de escarcha, consigue levantarse.

– “Bastardo…” – murmura Blizzard.
El koriwa ataca a Cold, pero éste logra zafarse y alejarse del enemigo.
Blizzard, envuelto en su barrera de energía, realiza un ataque directo contra el monstruo, empujándole contra una de las paredes de la cueva.

– “¡AHORA, COLD!” – grita Blizzard al retroceder.
Cold alza su mano abierta y sobre cada uno de sus dedos se forma una pequeña esfera de ki brillante como una diminuta estrella. El demonio las lanza contra el enemigo, generando cinco gigantescas explosiones consecutivas que hacen estallar parte de la cueva y la montaña bajo la que se encuentra.
Bibidí observa lo ocurrido en su bola de cristal.

– “Son muy fuertes…” – sonríe el brujo. – “A este paso, pronto despertarán a Majin Bu”.
Suketto, asombrado ante el poder de Cold, observa la destrucción a su alrededor.

– “La cueva y la montaña… ¡han desaparecido!” – titubea el ayudante de la Kaioshin del Oeste al ver el cielo sobre su cabeza.
Los guerreros atrapados en el hielo ya han sido liberados.

– “Continuemos” – dice Blizzard.
– “¿Cuántos monstruos tiene el brujo?” – pregunta otro demonio.
– “Bibidí utiliza la maldad oculta en el interior de cada individuo para tomar el control de su mente” – explica la Diosa.
– “Puede que este plan sea un error” – murmura Cold.
De repente, otro luchador se presenta ante ellos. Este enemigo tiene forma de dragón humanoide. Su piel brilla como si fuera una armadura.

– “¿De dónde sale este?” – se sorprende Blizzard.
– “¡¿Un tetsuhada?!” – exclama Suketto, que parece preocupado.
– “No perdamos más el tiempo.” – dice Cold, que apunta al enemigo con su dedo índice y le lanza un rayo mortal.
Por sorpresa de todos, el ataque de Cold sale repelido al impactar contra el enemigo.

– “Pero, ¿cómo…?” – se extraña el joven demonio.
– “Su piel es impenetrable” – aclara la Kaioshin. – “Su planeta está situado muy cerca de una potente estrella. Sus escamas tienen trazas de metal que le permiten soportar cualquier daño y unas temperaturas muy elevadas. Le aíslan por completo.”
Blizzard da un paso al frente.

– “Cold, Cryo, Snow, ya lo habéis oído.” – dice el demonio. – “Debemos ser precavidos.”

Cryo utiliza su poder mental para lanzar una roca gigantesca contra el enemigo, que la golpea al vuelo haciéndola estallar.

– “Vais a necesitar más que esto…” – sonríe el dragón.
Cold sonríe en tono burlón.

– “Este parece que habla…” – dice el demonio del frío.
– “Si queréis llegar hasta mi señor, tendréis que derrotarme.” – explica el tetsuhada.
El dragón abre su boca y escupe una llamarada que obliga a los demonios y a los Dioses a esquivarla. La llama derrite todo lo que encuentra a su paso.
Cold, Cryo, Snow y Blizzard se elevan y rodean al tetsuhada, disparándole unos poderosos ataques de ki que impactan de lleno contra el enemigo. 
La presión que ejercen los ataques obliga al dragón a arrodillarse, mientras el suelo se resquebraja a sus pies. Sus escamas se calientan cada vez más.

Finalmente, los demonios del frío cesan el ataque.

– “¿Lo hemos logrado?” – se pregunta Snow.
Al disiparse la humareda y el vapor generados, el dragón sigue en el centro del cráter, brillando al rojo vivo.

– “Mi turno” – sonríe el tetsuhada.
El enemigo se eleva rápidamente y sorprende a Snow, atravesándole con sus garras.

– “Uno menos” – dice el dragón, que lanza el cuerpo del demonio del frío por los aires y lo derrite con su aliento de fuego.
Cryo, Blizzard y Cold se ponen en guardia y se rodean por su barrera de ki.
El tesuhada les ataca sin miedo y los demonios pronto se dan cuenta de que el dragón es inmune a la barrera. Sus golpes la atraviesan sin problemas.
La Diosa Kaioshin intenta detener al enemigo con su poder mental, inmovilizando al dragón durante un instante, pero pronto se libera lanzando una llamarada hacia la Diosa, que se ve obligada a esquivarla y lanzarse al suelo.
Suketto observa el combate, asombrado ante los poderes del tetsuhada. Los demonios son muy fuertes, pero no parece que puedan detener a este enemigo.
El ayudante de la Kaioshin mira al cielo y se fija en el agujero negro que domina el sistema en el que orbita el planeta.
La Diosa Kaioshin, con la ropa chamuscada, se pone de nuevo en pie. 

– “Maldita sea…” – lamenta la Kaioshin.
De repente, Suketto aparece detrás del dragón y lo agarra, inmovilizándole.
Todos los presentes se sorprenden ante la hazaña y se quedan confusos.

– “¡SUKETTO!” – exclama la Diosa.
– “¿Qué pretende?” – se pregunta Cold.
El ayudante de la Kaioshin esboza una sonrisa.

– “¡Yo me encargo de él!” – exclama. – “¡Detened a Bibidí!”
En ese instante, Suketto y el tetsuhada desaparecen.

– “¿A dónde han ido?” – se pregunta Blizzard.
La Kaioshin se deja caer de rodillas, abatida.

– “Suketto…” – suspira mientras sus ojos se llenan de lágrimas.
Suketto y el tetsuhada aparecen cerca del agujero negro y la fuerza gravitatoria les absorbe rápidamente.

– “¡HAAAA!” – grita el enemigo mientras lucha inútilmente contra la fuerza del astro.
El ayudante de la Kaioshin intenta el teletransportarse de regreso, pero solo logra avanzar unos pocos metros. La gravedad es demasiado fuerte. Suketto, satisfecho de servir a los Dioses y aceptando su final, se deja arrastrar por la gravedad.
En el planeta helado, la Diosa Kaioshin llora la muerte de su compañero.

– “Ha sido valiente…” – murmura Cold.
– “Lo sé” – responde la Diosa.
– “Acabemos con esto de una vez” – dice Blizzard.
Los tres guerreros y la Kaioshin se disponen a continuar hacia el interior de la cueva. Bibidí les observa a través de su bola de cristal.

– “Esto no ha terminado…” – sonríe el brujo. – “Cheppil no era mi último guerrero. Solo me hace falta un poco más de energía…”
En ese instante, Cryo grita de dolor y se agarra la cabeza.

– “¡HAAAAAAA!” – exclama desesperado el demonio del frío.
– “¡¿Qué ocurre?!” – pregunta Blizzard.
– “¡Es Bibidí!” – responde la Kaioshin. – “¡Está intentando controlarle!”
Una “M” empieza a dibujarse en la frente del demonio.

– “¡Lucha contra él!” – exclama la Kaioshin, animando al demonio a resistir la posesión.
De repente, un rayo mortal atraviesa el corazón de Cryo. La Kaioshin se sorprende al ver que ha sido Cold quien ha disparado.

– “No tenemos tiempo para esto” – sentencia el demonio del frío, que se encarga de rematar a su compañero lanzándole una decena de rayos más. – “Lo siento, Cryo”.
La Kaioshin se queda pasmada ante la frialdad de Cold.

– “¡JAJAJAJAJA!” – ríe a plena carcajada una voz estridente desde el interior de la cueva. – “¡YA TENGO ENERGÍA SUFICIENTE!”
– “Bibidí…” – murmura la Diosa asustada.
– “¡DESPIERTA, MAJIN BU!” – grita el brujo.
El huevo que adoraba Bibidí es rodeado por un torbellino de humo negro. El cascarón se abre, liberando la energía recolectada, que se mezcla con el humo tornándolo de color rosado. Finalmente, la humareda se condensa y toma forma humanoide, generando a un monstruo con el aspecto de un niño.

– “¡JIJIJI!” – ríe la recién nacida criatura.
Bibidí sonríe, con lágrimas en los ojos.

– “¡Majin Bu!” – grita el brujo. – “¡Mi creación!”
La Diosa Kaioshin, Blizzard y Cold, irrumpen en la sala central, donde se encuentran con el brujo y su monstruo. Bibidí pronto se da cuenta de su presencia.

– “Diosa Kaioshin… ¡Bienvenida!” – sonríe el mago.
– “¡Bibidí! ¡Detente!” – grita la Diosa.
– “¡Llegas tarde!” – exclama el brujo. – “¡Majin Bu ya ha nacido!”
Blizzard y Cold observan al monstruo algo confusos ante su extraño aspecto.

– “Ahora, los Dioses pagaréis vuestra prepotencia.” – dice el mago. – “¡Acabaré con cada uno de vosotros y gobernaré el Universo! ¡No podéis detenerme!”
La Diosa se pone en guardia.
Blizzard da un paso al frente.

– “No parece gran cosa…” – se burla el demonio del frío.
Majin Bu observa a sus enemigos y esboza una macabra sonrisa.

– “¡ACABA CON ELLOS, MAJIN BU!” – ordena Bibidí.
– “¡HAAAAAAAAAA!” – grita el monstruo, ensordeciendo a los presentes.
Blizzard prepara un disco cortante de ki y lo lanza contra su adversario, partiendo al monstruo en dos y silenciándolo.

– “No ha sido tan difícil…” – murmura Blizzard.
Antes de que el torso de Bu pueda caer al suelo, dos apéndices de aspecto gomoso surgen de sus dos mitades y se entrelaza, regenerando la herida y uniendo de nuevo a Majin Bu.

– “¡JIJIJI!” – ríe Bu.
En un instante, el monstruo se abalanza sobre Blizzard y hace estallar su cabeza de un puñetazo.
Cold se queda petrificado. Nunca antes ha visto a un ser tan poderoso como ese. Su simple presencia crea un malestar que afecta a lo más profundo de su ser.

Majin Bu se fija en Cold y se prepara para atacar, pero la Diosa empuja al monstruo con su poder mental, lanzándole contra una pared.

El demonio del frío, aterrado, agarra a la Diosa por el brazo y tira de ella, arrastrándola a través de la cueva hasta encontrar la salida.

– “¡Tenemos que detenerle!” – exclama la Kaioshin.
– “¡No podemos!” – responde Cold. 
En un instante, el demonio del frío se detiene.

– “No puede ser…” – titubea Cold.

Frente a ellos se encuentra Majin Bu.
La Diosa da un paso al frente.

– “Esta es mi guerra” – dice la Kaioshin. – “Siento que tu planeta haya sido involucrado en esto… Ahora, ¡vete de aquí!”
Cold se queda quieto. No quiere huir como un cobarde, pero sabe que no puede detener a este enemigo.

– “¡Huye!” – continúa la Kaioshin. – “¡Coge una nave y abandona el planeta!”
Majin Bu se abalanza sobre ellos y la Diosa le detiene con su poder mental.

– “¡VETE!” – grita la Diosa.
Cold se aleja a toda velocidad y sin mirar atrás. Nunca antes había volado tan rápido.
Majin Bu supera el poder de la Kaioshin y le propina un puñetazo, estrellándola contra el suelo helado del planeta, creando una gran y profunda grieta por la que cae la Diosa. El monstruo la sigue.
Cold llega hasta la ciudad, donde avanza entre sus compañeros hasta llegar a una nave.

– “Pero, ¿dónde va Cold?” – se pregunta un demonio del frío, al ver las prisas del joven.

En un instante, la nave abandona el planeta. 
Mientras tanto, Majin Bu sale de la grieta helada. Bibidí le espera en la superficie. 

– “Increíble…” – dice el mago, sorprendido ante el poder de su creación. – “Has acabado con un Kaioshin.”
– “¡JIJIJI!” – ríe Bu, que parece sobreexcitado y empieza a golpear su pecho.
– “Bien.” – responde el brujo. – “¡Diviértete! ¡Acaba con los habitantes de este planeta! ¡Muéstrame de lo que eres capaz!”
– “¡BUUUUUUU!” – grita el monstruo mientras alza el vuelo a toda velocidad.
En unos minutos, Cold puede ver desde su nave la destrucción de su planeta natal.


El demonio, abatido y aterrado, busca en los datos de la nave el planeta más remoto posible, intentando que ese monstruo no pueda encontrarle jamás.

ESPECIAL DBSNL // Universos 6 y 7 / Parte IV: Cambio de planes

Especial DBSNL // U6 y U7 / Parte IV: Cambio de planes
“¿Son esas tus verdaderas intenciones, hijo de Cold?”


En el templo del planeta Kurama, Sidra ha guiado a Cooler hasta una gran sala presidida por un altar en el que se halla expuesta una pequeña caja.

– “Eso es…” – titubea el demonio del frío sorprendido.
– “La semilla del Árbol Sagrado” – dice Sidra.
Cooler se acerca al altar y mira la caja ensimismado.

– “Existe…” – suspira Cooler, que no sale de su asombro.
– “Tras varios incidentes en el pasado, decidí encargarme personalmente de su protección.” – explica Sidra. – “Puede ser muy peligroso fuera de su hábitat natural.”
El Emperador agarra la caja y la abre, revelando la semilla.

– “¿Para qué la quieres?” – pregunta Sidra.
– “Si la historia de las cajas de música es cierta, la necesito para detener al monstruo” – responde Cooler.
– “¿Son esas tus verdaderas intenciones, hijo de Cold?” – insiste el anciano.
Cooler mira fijamente a Sidra.

– “Yo no soy como mi padre” – responde el demonio del frío.
– “Te equivocas” – responde el viejo. – “Eres su viva imagen”.
– “¿Le conocías?” – se sorprende el demonio.
– “Era un gran guerrero” – responde Sidra. – “Poderoso, inteligente y ambicioso… Demasiado ambicioso. Aunque, cuando tienes un poder tal, es difícil no serlo.
– “Conozco sus historias de conquista” – responde Cooler. – “Crecí escuchándolas.”
Sidra sonríe.

– “Sus hazañas van más allá de sus victorias, joven Cooler” – dice el anciano.
– “¿A qué te refieres?” – pregunta el demonio del frío.
– “Se le encomendó la protección de las cajas por una razón” – responde Sidra.
De repente, Cooler siente como si una losa cayera sobre él. Toda su vida sufre un cambio de sentido. El acto que le condenó al destierro, el robo de las cajas de la cámara Imperial, adquiere un nuevo significado.

– “Él… las estaba protegiendo…” – murmura Cooler, mientras el embarga la rabia. – “Esa sabandija…” – refunfuña mientras aprieta los puños con fuerza.
– “Salabim es un brujo astuto y poderoso” – interviene Sidra. – “Sabe utilizar los las miedos de la gente. Nunca tuviste una oportunidad.”
Cooler intenta calmarse. Se siente frustrado y utilizado. Su orgullo ha sido herido.

– “Podemos detener a Salabim.” – dice Sidra. – “Podemos derrotarle antes de que despierte a Hildegarn.”
De repente, la voz de Tagoma suena en su scouter.

– “Señor Cooler, ¿me recibe?” – dice el soldado.
El Emperador respira hondo.

– “Adelante, Tagoma” – responde Cooler.
– “No hay ni rastro de las cajas, señor” – explica el soldado. – “Nada en las cámaras o sensores. Se han desvanecido.”
Cooler, al escuchar tal mensaje, mira a Sidra, que puede leer perfectamente la situación en el rostro del Emperador.

– “Aún hay tiempo” – dice Sidra.
– “Tagoma…” – dice Cooler por el scouter. – “Dejo el Imperio en tus manos. Confío en tu criterio.”
– “Pero… señor Cooler…” – se sorprende Tagoma. – “¡El Imperio…!”
El demonio del frío se quita el scouter y lo destruye en su mano.
Sidra sonríe al ver la decisión de su nuevo aprendiz.
En el planeta Numa, Liquir se recupera después de las visiones del pasado que el fuego le ha mostrado.

– “Hildegarn…” – murmura el kurama.
– “Ese monstruo consumirá el universo si no lo detenemos.” – dice Salabim.
– “¿Y cómo podemos detenerle?” – pregunta Liquir.
– “Encontrando las cajas de música antes que el Imperio” – responde el brujo.
– “El Imperio…” – refunfuña el zorro. – “¿Es por eso que vinieron aquí? ¿Por eso buscan el Fruto?”
– “El Imperio busca poder a cualquier precio” – responde Salabim. – “Ya has visto la destrucción que llevaron a tu planeta.”
Liquir se pone en pie.

– “Acabaré con el Imperio antes de que encuentren las cajas” – sentencia el zorro.
Salabim sonríe satisfecho.

– “Y el Universo te lo agradecerá…” – dice el brujo.
Los meses pasan. Tagoma está al mando del Imperio. En la sala del trono, el soldado se reúne con sus consejeros.

– “Perdemos un planeta cada pocas semanas, señor” – explica uno de sus hombres.
– “El kurama…” – murmura Tagoma.
– “Ese tipo… ¡Acabará con el Imperio!” – exclama otro consejero.
– “Mucha gente le sigue…” – añade otro. – “¡Le ven como a un salvador!”
Tagoma se pone en pie.

– “Solo el señor Cooler podría hacerle frente…” – dice el soldado, impotente ante una amenaza que le supera. – “¿Se sabe algo de las cajas?”
– “No señor” – responde un consejero. – “Ni rastro”.
Tagoma suspira profundamente.

– “¿Cuál es la última localización del kurama?” – pregunta el soldado.
– “Está atacando el planeta Litt” – responde un consejero.
– “Llamad a los mejores cazarrecompensas de la galaxia.” – ordena Tagoma. – “Ofreced una recompensa abierta por la cabeza del kurama.”
En unas horas, una nave pirata tripulada por cuatro personajes recibe el mensaje y sus pantallas se iluminan.

– “¿Qué ocurre, Hart?” – pregunta el Capitán de la nave.
– “Hay una nueva recompensa disponible, Capitán Spade” – responde el pirata. – “Un kurama. En Litt.”
– “¿Un kurama? ¿En el planeta Litt?” – se sorprende Spade. – “¿Qué demonios hace un kurama tan lejos de casa?”
– “Nunca hemos cazado uno.” – responde un tercer cazarrecompensas.
– “Podría ser divertido” – sonríe el cuarto.
– “¡La recompensa es excelente!” – confirma Hart.
– “¿Quién ha puesto el anuncio?” – pregunta el Capitán.
El pirata sigue leyendo la información detallada del trabajo y parece sorprenderse.

– “El… el Imperio” – titubea Hart.
– “Al menos sabemos que van a pagar…” – sonríe el tercer pirata.
– “Klub tiene razón” – dice el cuarto pirata.
Spade se detiene un instante para pensar.

– “Está bien” – decide finalmente. – “Acepta la oferta.”
– “Es abierta” – responde Hart.
– “Entonces esto es una carrera…” – murmura Spade. – “Será aún más interesante.”
En un planeta del antiguo Sector Dormideus, hogar de piratas, un ser humanoide de tez verde azulada, oculto tras un turbante que le cobre solo revela ojos, vestido con botas de color ocre y detalles negros, pantalón blanco, faja negra, torso descubierto, antebrazos ventados y una cimitarra a su espalda, ve el anuncio publicado en una pared

En otro planeta, un ser de piel morada, ojos grises y cabello gris en forma de casco, recibe la misma oferta en su reloj de pulsera. El personaje viste el uniforme de la Patrulla Galáctica, pero su emblema ha sido borrado, como si lo hubieran rascado con una navaja.