ESPECIAL DBSNL /// El Saiyajín Dios // Universo 7 / Parte II: Regreso a Vampa

El Saiyajín Dios / Parte II: Regreso a Vampa
“De nuevo en casa…”

Una nave de la Patrulla Galáctica viaja a Vampa, liderada por los agentes Obni y Ganos. Por petición del Comandante Kahseral, tres saiyajín, recomendados por Leek, viajan con ellos. El Comandante considera que pueden ayudar a la Patrulla, ya que conocen el extraño planeta mejor que nadie. Los elegidos han sido Broly, un chico joven llamado Tarble, y una tímida muchacha, Kale.
Mientras Obni pilota la nave, Ganos ha proporcionado uniformes de la Patrulla, a los tres saiyajín, pero no todos parecen contentos con el atuendo. Broly lleva las mayas moradas y las botas blancas, pero no se ha puesto la parte superior, y tampoco los guantes; en su lugar, lleva las manos y los antebrazos vendados. Kale se ha puesto las botas y los guantes, pero ha recortado los pantalones, dejándolos en un short, y las mangas de la camiseta. Tampoco se ha puesto la armadura. Tarble es el único que lleva el uniforme completo.
– “Os queda bien.” – les dice Ganos.
– “No está tan mal” – responde Tarble, golpeándose la armadura. – “Parece resistente.”
– “Parece… parece que vayamos disfrazados…” – murmura Kale, avergonzada.
– “Veo que lo has adaptado a tu estilo” – le dice el patrullero, viendo los retoques que ha hecho Kale. – “Te queda bien.”
La muchacha se sonroja.
– “¿Tú que opinas, Broly?” – le pregunta Kale.
Broly está sentado cerca de la ventana, mirando el espacio profundo, ignorando a sus compañeros.
– “Hombre de pocas palabras…” – dice Ganos.
– “Sí” – responde Tarble. – “Ha tenido una infancia difícil.” – suspira el saiyajín.
Ganos se acerca al oído de Tarble.
– “No quiero ofender a tus compañeros, pero… tú pareces el más normal del grupo…” – dice el patrullero. – “He oído lo que pasó en Vampa con Trunks y los demás… ¿Corremos peligro?”
– “No le hagáis enfadar” – sonríe Tarble. – “Broly es un tipo peculiar. Hay que saber entenderle. Por suerte para vosotros, le conozco muy bien. Le vendrá bien relacionarse un poco con gente nueva. Sobre Kale… se ofreció voluntaria al saber que Broly me acompañaría.”
Una alarma suena en la nave.
– “Ya hemos llegado” – anuncia Obni. – “Todo el mundo a sus puestos. Vamos a entrar en la atmósfera del planeta.”
En unos minutos, la nave ha aterrizado cerca del vehículo abandonado de los patrulleros desaparecidos. Los cinco personajes han bajado de la nave. 
Obni y Ganos investigan la nave, buscando alguna pista sobre el paradero de sus compañeros. Cerca de allí, los tres saiyajín contemplan el paisaje del que hasta hace poco era su hogar.
– “De nuevo en casa…” – suspira Tarble.
Kale se acerca a Broly, que se encuentra en silencio, como es habitual.
– “¿Te gusta volver a Vampa?” – pregunta ella, tímidamente.
Broly ignora a su compañera.
Los patrulleros terminan de estudiar la nave y se acercan a los saiyajín. 
– “No hemos visto nada relevante. No hay signos de lucha.” – dice Obni. – “Falta la batería de repuesto, tal y como esperábamos. Será mejor que nos adentremos en las cuevas.”
– “¿Alguno se ofrece a guiarnos?” – pregunta Ganos.
– “¡Seguidme!” – responde Tarble.
Mientras tanto, en el Cuartel General de la Patrulla Galáctica, el Comandante Kahseral ha solicitado la presencia del líder saiyajín, Leek, para informarle sobre los avances de la misión.
– “Acaban de comunicarme que nuestros hombres ya han llegado a Vampa.” – dice el Comandante.
– “Bien.” – responde el saiyajín.
– “Tengo que decirle, señor Leek, que me incomoda que Broly acompañe a mis hombres…” – dice Kahseral. – “Al fin y al cabo, fue el causante de la muerte de muchos de nuestros hombres.”
– “Broly solo está perdido” – responde Leek. – “Tiene que encontrar su camino.”
– “Pero es inestable” – dice Kahseral. – “Su presencia pone en peligro a mis hombres.”
– “Por eso le acompañan Tarble y Kale.” – dice el saiyajín.
– “¿Qué tienen de especial?” – pregunta el Comandante.
– “Posiblemente son las dos únicas personas que no le tienen miedo.” – sonríe Leek.
El pequeño grupo de personajes se adentra en las grutas de Vampa, siguiendo el camino marcado por Tarble, y finalmente llegan al laboratorio, que se encuentra abierto y en pleno funcionamiento.
– “Nunca lo había visto así…” – murmura el joven saiyajín, asombrado. – “¡Es alucinante!”
– “Debemos ir con cuidado…” – advierte Ganos.
Los cinco entran en el laboratorio y la puerta se cierra rápidamente a sus espaldas.
– “¡Nos han encerrado!” – exclama Obni, que desenfunda su arma.
– “Tranquilo” – le calma Tarble. – “Broly puede sacarnos de aquí, si es necesario.”
En ese instante, un holograma aparece frente a ellos.
– “Bienvenidos” – saluda el misterioso individuo.
– “¿Quién eres?” – pregunta Ganos. – “¿Dónde están nuestros compañeros?”
– “Soy el Doctor Raichi” – se presenta el personaje.
Cuatro robots aparecen de entre las sombras y rodean a los patrulleros.
– “Vuestros amigos están muertos” – anuncia el holograma. – “Pero tranquilos, porque pronto los acompañaréis.”
Tarbles echa un vistazo a los enemigos.
– “¿Quieres hacer los honores, Broly?” – pregunta el saiyajín
Broly da un paso al frente, provocando que el robot que tiene delante intente agarrarle con una de sus garras metálicas.
El saiyajín detiene la mano del robot, algo que sorprende a Raichi. 
Broly pripina un rápido puñetazo en el pecho del robot, convirtiéndolo en chatarra instantáneamente.
Los otros tres enemigos se abalanzan sobre el saiyajín, pero éste, sin cambiar la expresión de indiferencia de su rostro, esquiva los ataques y se alza sobre ellos, decapitando a uno con una patada, partiendo al segundo por la mitad con el canto de su mano, y empujando al tercero con un empujón de ki emitido por su mano derecha, estrellando al enemigo contra la pared del laboratorio.
– “Increíble…” – murmura Ganos.
– “Broly es muy fuerte” – se sonroja Kale.
– “¡Bien hecho!” – celebra Tarble.
Raichi observa a los intrusos. 
– “Sois saiyajín…” – murmura el doctor, que se fija en sus colas. – “Y tú…” – le dice a Broly. – “Eres ese chico…” – le reconoce. – “Eres el hijo de Páragus.”
Al oír el nombre de su padre, Broly clava su mirada en Raichi.

ESPECIAL DBSNL /// El Saiyajín Dios // Universo 7 / Parte I: La Patrulla Galáctica

El Saiyajín Dios / Parte I: La Patrulla Galáctica
“¿De dónde proviene ese poder?”


En el Cuartel General de la Patrulla Galáctica, Leek, antiguo compañero de Bardock y ahora nuevo líder de los saiyajín, es interrogado por el Capitán Lemo, que intenta desentrañar la historia de este pequeño grupo de guerreros que sobrevivió a la destrucción del planeta Vegeta a manos de Freezer.
– “Os agradecemos vuestra colaboración” – dice el Capitán. – “Trunks nos ha pedido que os busquemos un lugar donde podáis instalaros, y eso estamos haciendo; pero llevará un tiempo prepararlo todo. Hasta ese momento, se os proporcionará asilo en Centro de Reinserción 42. Nuestras instalaciones están a vuestro servicio.”
– “Los saiyajín no aceptamos caridad” – responde Leek. – “Pero éste es un mundo nuevo para nosotros y Trunks nos ha pedido paciencia… Así que… Gracias.”
– “Es nuestro trabajo.” – sonríe Lemo. – “Mientras tanto, nos gustaría hacerle unas preguntas, pues vuestro caso es muy peculiar.”
– “Adelante” – dice el anciano saiyajín.
– “¿Cómo terminasteis en un planeta como Vampa?” – pregunta el patrullero. – “Ese lugar no aparece en las cartas de navegación, porque se considera un planeta inhabitable…”
– “Páragus encontró información sobre el lugar en los viejos archivos tsufur clasificados.” – responde Leek. – “Pensó que ahí no nos buscarían y envió un equipo de reconocimiento a espaldas del Rey Vegeta y del Imperio.”
– “Imagino que no fue fácil…” – dice Lemo.
– “Para poder escapar del planeta Vegeta, teníamos que fingir nuestra muerte.” – dice Leek. – “Páragus tenía hombres en todas partes; eso facilitaba la creación de informes falsos sobre naves estrelladas y muertes en combate.”
– “Tiene sentido…” – murmura Lemo, repasando las notas que ha ido tomando. – “Pero usted ha dicho que el planeta aparecía en los archivos tsufur… ¿Por qué? ¿Qué podían hacer ellos allí?”
Mientras tanto, en Vampa, una patrulla investiga las grutas que habitaban los saiyajín, siguiendo su recorrido y adentrándose en el interior planeta.
En el Cuartel General, el interrogatorio continúa.
– “En el corazón de Vampa encontramos un viejo laboratorio tsufur abandonado.” – dice Leek.
– “¿Qué tipo de laboratorio?” – pregunta Lemon. – “¿Qué experimentos se llevaban a cabo?”
– “Parecía un centro de mando.” – responde el saiyajín.
– “¿Un centro de mando?” – se sorprende el patrullero. – “¿Qué controlaba?”
– “No lo sé.” – responde Leek. – “El lugar funcionó al mínimo de energía durante unos pocos meses y finalmente se apagó.”
– “¿Pudisteis extraer algo antes de que eso ocurriera?” – pregunta Lemo.
– “Nada relevante.” – responde el anciano. – “Lo único útil fue el artefacto que Páragus utilizó para controlar a su hijo.”
En Vampa, la patrulla ha llegado al laboratorio, que se encuentra inoperativo, y busca detenidamente su fuente de energía, dispuestos a activar el lugar conectándolo a la batería de emergencia de una de sus naves.
En el Cuartel General, Lemo se interesa por el artefacto de control.
– “¿Cómo funcionaba?” – pregunta el patrullero. – “¿Controlaba la mente de Broly?”
– “Nunca lo supimos con certeza.” – responde Leek. – “Las gemas parecía controlar la cantidad de poder que Broly era capaz de utilizar, según la voluntad de Páragus. Si Broly intentaba liberar más energía de la que su padre consideraba oportuna, las gemas la utilizaban en contra del muchacho.”
– “Suena a tortura…” – murmura Lemo.
– “Posiblemente lo era.” – responde Leek. – “Pero no había otra forma de controlar al chico.”
– “¿Por qué?” – pregunta el patrullero.
– “Su poder le enloquecía.” – responde el saiyajín. – “Siendo un niño… tendría unos cinco años… se enfadó porque tenía hambre y acabó con cinco de nuestros mejores guerreros, que intentaron detenerle antes de que acabara con todo.”
– “¿De dónde proviene ese poder?” – pregunta Lemo.
– “No lo sé.” – responde Leek. – “Páragus creía que Broly era el Súper Saiyajín de la Leyenda, que había renacido para proteger a su pueblo… Pero pronto nos dimos cuenta de que era algo más. Su poder era distinto al de cualquier otra criatura. Posiblemente superó a Freezer a los siete u ocho años. Ese poder… era propio de un Dios.”
En el laboratorio, la patrulla ha logrado conectar la nueva fuente de energía y todo el lugar se ilumina, poniendo en marcha sus computadoras.
Las pantallas de los ordenadores se iluminan mientras el sistema se reinicia y pronto revelan una imagen de la galaxia, con múltiples planetas destacados en distintos colores, y un listado de tareas en proceso.
Uno de los patrulleros se acerca a una computadora para investigar de que trata esa información.
– “¿Qué significa todo esto?” – se pregunta el patrullero. – “Proyecto Getemono, Proyecto Dorobochi, Proyecto ST…” – lee.
De repente, las compuertas del laboratorio se cierran automáticamente.
– “¡¿Qué está pasando?!” – exclama el patrullero.
– “¡Se han cerrado solas!” – responde su compañero.
En ese instante, un holograma es proyectado en el centro del laboratorio.
– “Bienvenidos a mi humilde morada” – saluda el personaje recién aparecido, con el rostro desfigurado.
Los patrulleros desenfundan sus armas y abren fuego contra el extraño individuo, pero sus disparos atraviesan el holograma sin causarle ningún daño.
– “Eso no va a funcionar.” – murmura la aparición.
Uno de los patrulleros se da cuenta del error que han cometido al reactivar el laboratorio y apunta con su arma a una de las baterías, pero antes de que pueda disparar, un extraño látigo mecánico se enrolla en su cuerpo y le aprisiona.
Su compañero intenta disparar al robot, pero una gran garra metálica le atrapa.
El personaje del holograma sonríe.
– “Matadlos” – ordena el misterioso individuo.
– “¡No!” – exclama un patrullero. – “¡Espere! ¡Por favor!”
El holograma les ignora y se acerca a una computadora, que muestra los avances de una tarea. Los patrulleros son asesinados.
– “Casi está listo.” – sonríe el personaje.
En el Cuartel General de la Patrulla Galáctica, el interrogatorio es interrumpido por el Comandante Kahseral, superior del Capitán Lemo, que entra en la sala y hace saber a los presentes que han perdido la comunicación con la patrulla enviada a Vampa.
– “Es un planeta extraño. Puede que solamente fallen las comunicaciones por la profundidad de sus grutas. O puede que hayan quedado atrapados por un derrumbamiento…” – murmura Lemo.
– “Enviaremos a otra patrulla.” – dice el Comandante. – “Pero sería mejor que les acompañara alguien que conoce el terreno…”

El Comandante mira al saiyajín.

– “¿Alguno de sus hombres estaría dispuesto a ayudarnos, señor Leek?” – pregunta Kahseral.


El saiyajín asiente.
– “Conozco a los indicados.” – responde Leek. – “Será nuestra forma de agradeceros vuestra hospitalidad.”
– “Bien…” – suspira Lemo.
– “Entonces, está decidido” – dice el Comandante. – “Bienvenidos a la Patrulla Galáctica.”

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte X: Tapion y Minosha

Emperador Freezer / Parte X: Tapion y Minosha
“Lo he visto en el fuego… Él regresará…”
Hildegarn ha despertado y está completo. El monstruo ruge con fuerza, sacudiendo a todos los que se encuentran a su alrededor. Salabim sonríe satisfecho al contemplar la creación de los Kashvar de nuevo en acción.
Freezer, dispuesto a detener al gigantesco enemigo, prepara dos discos cortantes de ki.
– “Veamos de qué eres capaz…” – sonríe el demonio del frío.
El tirano lanza su doble ataque y el monstruo se convierte en humo, evadiendo la acometida.
Freezer puede sentir como el denso vapor creado se concentra a su espalda y rápidamente hace que sus discos viajen en esa dirección, obligando a Hildegarn a desvanecerse de nuevo.
– “Parece que empiezo a entender tus habilidades…” – parece satisfecho el tirano. 
Mientras tanto, Salabim se acerca a Tapion, dispuesto a eliminarle antes de que despierte.
– “No dejaré que nos lo arrebatéis de nuevo.” – dice el brujo.
Salabim se muerde su pulgar y escribe un símbolo en el suelo con sangre. Después. el brujo coloca la palma de su mano sobre su escritura y la levanta lentamente, haciendo que una retorcida daga brote del suelo.
El brujo alza su arma sobre Tapion.
– “¡MUERE!” – exclama Salabim.
En ese instante, una espada brota del pecho del brujo. Minosha ha ensartado a Salabim por la espalda con su arma.
– “No te acerques a mi hermano…” – dice el joven konatsiano.
Minosha extrae su hoja del cuerpo del brujo. Salabim se da la vuelta y retrocede lentamente hasta tropezar con Tapion y caer al suelo.
– “No…” – lamenta Salabim. – “No puede ser… No tenía que ocurrir esto…”
Minosha, que se encuentra agotado por el trauma sufrido durante la liberación del monstruo, avanza tambaleándose hacia el brujo.
– “No dejaremos que los Kashvar recuperen el control…” – dice el joven.
– “Esto no tenía que terminar así…” – dice Salabim. – “Lo he visto en el fuego… Él regresará…”
– “No permitiremos que lleves a cabo tus planes.” – sentencia Minosha, que propina un espadazo al brujo, encallando la espada en su cráneo y acabando con la vida del kasvhar.
El pequeño konatsiano se apresura en socorrer a su hermano, que lentamente recobra la consciencia.
– “¡Arriba, Tapion!” – le sacude el chico. – “¡Tenemos que detener a Hildegarn!”
Cerca de allí, Freezer sigue intentando cazar al monstruo con sus discos cortantes teledirigidos.
– “Me estoy hartando…” – refunfuña Freezer, que empieza a frustrarse.
De repente, Hildegarn se desvanece por completo y reaparece a varios kilómetros de distancia, donde los discos de Freezer no pueden alcanzarle a tiempo para evitar que tome forma corpórea.
El monstruo abre su enorme boca y de ella emana un extraño chorro de fuego que baña todo el pantano y carboniza todo lo que encuentra a su paso.
Freezer, al ver que tal magno peligro se aproxima, genera un gran muro de roca, alzando todo el terreno frente a él con su telequinesis.
Sus hombres abandonan la nave y se alejan del lugar a toda prisa.
– “¡Salgamos de aquí!” – les dirige Tagoma. – “¡No debemos estorbar al señor Freezer!”
El fuego consigue perforar el gigantesco muro de piedra y sorprender a Freezer, que se envuelve en una barrera de ki rosado con la esperanza de evitar ser dañado por la llama.
Tras unos segundos, Hildegarn cesa en su ataque. No hay rastro de Freezer.
Hildegarn ruge hacia el cielo y después golpea el suelo con sus puños, desatado.
Tagoma observa lo ocurrido.
– “Su poder es devastador…” – murmura el soldado.
A su lado, Freezer aparece intacto.
– “Ese maldito bastardo…” – dice el tirano, enfadado. – “No creía que pudiera ser tan poderoso…”
– “¿Se encuentra bien, señor?” – pregunta Tagoma.
Freezer ignora a Tagoma y asciende de nuevo hacia el cielo, donde se queda observando al enemigo.
– “Mis ataques no le afectan y yo soy inmortal… Podemos estar así por toda la eternidad.” – sonríe Freezer. – “¡HAAAAAAA!” – exclama mientras adquiere su forma musculosa, al utilizar el cien por cien de su poder.
El tirano se envuelve de nuevo por su barrera de energía y embiste a Hildegarn, que le intercepta con un coletazo y le estampa contra el suelo.
De repente, el tirano brota del suelo y embiste a al monstruo, propinándole un golpe en la barbilla y haciéndole caer de espaldas.
– “Así que se te puede coger desprevenido…” – sonríe el tirano.
Hildegarn se desvanece y reaparece de pie, dispuestos a utilizar de nuevo su aliento de fuego.
Freezer se pone en guardia, preparado para el combate.
Pero, en ese instante, una suave melodía inunda el lugar.
– “¿Qué es eso?” – se pregunta el tirano.
Hildegarn empieza a retroceder y gruñir, como si tan bello sonido le causase un terrible malestar.
De repente, los dos konatsianos se elevan lentamente y se dirigen hacia el monstruo haciendo sonar sus ocarinas.
– “¿Esa música es lo que le detiene?” – se sorprende Freezer. – “¿Qué clase de magia es esta?”
Tapion mira a Freezer.
– “¡Atácale ahora!” – dice Tapion. – “¡La música le hace vulnerable!”
– “¡No me des órdenes, muchacho!” – responde Freezer.
– “¡Dese prisa!” – exclama Minosha.
Freezer, frustrado y resignado, entiende que no tiene otra opción que seguir los consejos de los konatsianos.
El tirano alza sus manos al cielo y genera un gigantesco disco cortante de ki.
– “¡HAAAA!” – exclama al lanzar su ataque.

El disco se dirige hacia el monstruo y finalmente le corta por la mitad.
Las dos mitades del monstruo, antes de que caigan al suelo, se convierten en humo y se dirigen a Tapion y Minosha, entrando en sus cuerpos.
Los dos konatsianos dejan de tocar y descienden hasta el suelo.
– “Lo hemos logrado…” – sonríe el hermano mayor, mirando de reojo al pequeño.
– “Jeje” – sonríe también Minosha.
Freezer, que ha recuperado su forma original, se acerca a ellos.
– “¿Me vais a explicar lo que acaba de ocurrir?” – pregunta Freezer.
– “No le has dividido usando mi espada, así que no tardará mucho tiempo en intentar completarse de nuevo.” – advierte Tapion. – “Tiene que prestar atención.”
El tirano escucha atentamente al konatsiano.
– “Los Kashvar eran una secta de brujos que despertaron a un viejo monstruo en nuestro planeta; Konats.” – dice Tapion.
– “Esos brujos pretenden alzarse sobre los Dioses.” – dice Minosha. – “Creen que los mortales son solo un entretenimiento para alguien superior. Se sienten manipulados y buscan venganza.”
– “¿Alguien superior?” – pregunta Freezer.
– “Creen que existe un plano de existencia por encima del nuestro.” – dice Tapion. – “Algo superior a nuestra realidad.”
– “Siguen las enseñanzas de un viejo brujo.” – explica Minosha. – “Alguien que, según las leyendas, logró ver en persona a ese Dios supremo.”
– “A ese brujo lo llaman…” – dice Tapion.
De repente, un terrible dolor embarga a los konatsianos.
Tapion desenvaina su espada y se la ofrece a Freezer.
– “¡No hay tiempo que perder!” – dice el konatsiano. – “¡Hildegarn intenta salir!”
Freezer parece confuso ante la ofrenda de Tapion.
– “¡Tiene que matarnos usando esta espada!” – dice el konatsiano. – “¡AHORA!”

El tirano acepta la espada y la observa detenidamente.
– “¿No hay otra forma?” – pregunta Freezer. – “Tenéis información que me resultaría muy útil…”
– “Eres frío…” – fuerza una sonrisa Tapion. – “Eso facilitará las cosas.”
Freezer alza la espada sobre el cuello del konatsiano.
– “Tenéis agallas” – dice Freezer. – “Recordaré vuestros nombres, Tapion y Minosha, leyendas de Konats.”
El tirano decapita a Tapion de un solo espadazo. Los ojos de Minosha se llenan de lágrimas.
Freezer camina hacia el pequeño konats, que ofrece su cuello.
– “Es un buen hombre, Emperador Freezer.” – sonríe Minosha.
El demonio del frío esboza una irónica sonrisa.
– “Algunos discreparían” – dice Freezer, antes de acabar con la vida del chico.
El planeta Numa se queda en silencio. Los hombres del Emperador se acercan cautelosamente al intuir que todo a terminado.
– “Solicitad una evacuación al centro de mando” – ordena Tagoma a sus soldados. – “La nave ha quedado para el arrastre.”
Freezer clava la espada en el suelo y se aleja caminando.
– “¿A dónde va, señor?” – pregunta Tagoma.
– “Necesito pensar.” – dice el tirano.
El Emperador regresa a la cueva de Salabim para investigar el lugar. El tirano estudia con detenimiento los jeroglíficos de las paredes y uno llama especialmente su atención. El símbolo está formado por tres columnas, dos laterales más cortas una central más alta y terminada con un círculo.
En ese instante, un personaje aparece de la nada.
– “Impresionante, señor Freezer” – sonríe el individuo.
Freezer le mira desconfiado.
– “¿Quién eres tú?” – pregunta el tirano.
– “Los mortales soléis llamarnos ángeles.” – responde el misterioso personaje. – “Vengo a ofrecerle una oportunidad.”

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte IX: La voluntad de los Kashvar

Especial DBSNL // U3 y U5 / Parte IX: La voluntad de los Kashvar
“La ambición de esa familia me ha servido bien…”
En el pantanoso planeta Numa, Freezer ha descubierto el engaño de Salabim y regresa a toda velocidad a su nave para proteger las cajas de música.
– “¡¡MALDITA SEA!!” – grita el tirano, furioso.
En la nave, Tagoma y los otros soldados se encuentran inmersos en sus propios infiernos de oscuridad. Salabim dibuja dos círculos repletos de jeroglíficos en el suelo, uno al lado del otro, y coloca las cajas en el centro de cada uno de ellos; acto seguido, empieza a recitar unas extrañas oraciones en una lengua antigua. Las manivelas de las cajas pronto empiezan a girar, emitiendo una delicada melodía.
Freezer llega a la nave y entra apresurado, navegando los pasillos repletos de soldados arrodillados, sufriendo un terrible tormento.
Finalmente, el tirano se encuentra con Salabim, y frente a él, de pie en los círculos dibujados en el suelo, dos extraños individuos vestidos con antiguas ropas de hombreras reforzadas y peinados estrafalarios. Uno de ellos parece un adulto joven, pero el otro es solo un muchacho. Las cajas de música se encuentran a sus pies, hechas pedazos.
– “Has llegado tarde” – sonríe el brujo.
– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta el mayor de los recién aparecidos. – “¿Dónde estamos?”
– “No deberíamos estar aquí…” – dice el pequeño.
– “¿Quiénes sois vosotros?” – pregunta el mayor, al ver a Salabim y Freezer.
Salabim da un paso al frente.
– “Soy quien os ha liberado de vuestra prisión.” – dice el brujo.

El chico agacha la cabeza y ve los símbolos de los círculos.
– “Estos jeroglíficos…” – murmura el muchacho, alertando a su compañero.
– “Kashvar…” – dice preocupado el mayor. – “¡Eres uno de esos malditos brujos!” – exclama desenvainando su espada.
Salabim sonríe.
– “Tenéis algo que nos pertenece.” – dice el brujo, en tono amenazante.
Freezer observa atentamente la situación, intentando comprender lo que ocurre.
El muchacho también blande su espada.
– “¡Atrás!” – el chico amenaza a Salabim.
– “¡Vuélvenos a encerrar!” – dice el mayor.
– “Las cajas se han roto.” – sonríe el mago. – “Eso ya no es posible.”
Freezer se harta de que le ignoren e interrumpe la conversación.
– “¡Eh! ¡Vosotros!” – dice el Emperador. – “¡¿Qué diablos significa todo esto?! Se suponía que había un monstruo en las cajas, ¿no?”
– “¿Quién eres tú?” – pregunta el mayor de los aparecidos.
– “Soy el Emperador Freezer, hijo del Rey Cold.” – dice el tirano. – “Estáis bajo mi protección… por ahora.”
– “¿Emperador?” – se sorprenden los dos personajes. – “¿Cuánto tiempo ha pasado?”
– “¡Respuestas!” – insiste Freezer, impaciente.
– “Me llamo Tapion.” – dice el mayor. – “Y él es mi hermano, Minosha. El monstruo que buscas está en nuestro interior, dividido en dos mitades.”
– “Interesante…” – murmura el demonio del frío.
– “Por eso, ¡debéis matarnos!” – dice Tapion. – “¡Debéis acabar con nosotros antes de que Hildegarn se libere!”
– “¡NO!” – interviene Salabim. – “¡Necesito al monstruo!”
Freezer clava su mirada en el brujo.
– “¿Para qué?” – pregunta el Emperador.
– “Necesito su esencia.” – dice el brujo. – “¡Para que él pueda despertar!”
– “¿Él?” – dice Freezer, confuso.
Tapion da un paso al frente y pone el filo de su espada en la garganta de Salabim.
– “¡Ni una palabra más, bastardo!” – le amenaza el konatsiano. – “Las palabras de los Kashvar son como veneno…”
– “Aquí mando yo, muchacho” – dice Freezer.
De repente, el joven Minosha sufre una fuerte jaqueca.
– “¡AAAAAH!” – grita el chico.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Freezer.
– “¡Maldita sea!” – dice Tapion, preocupado, que se apresura en buscar algo en su cinturón.

El konatisano saca una ocarina y se dispone a tocarla, pero Salabim, con un rápido movimiento que sorprende a todos los presentes, le arrebata el instrumento y también se apodera de otro idéntico que llevaba Minosha en su cinturón.
– “¿Qué es eso?” – pregunta Freezer.
– “¡Es lo único que puede detener a Hildegarn!” – dice Tapion.
El konatsiano se arrodilla frente a su hermano.
– “Tienes que luchar, Minosha.” – dice el konatsiano. – “No dejes que la oscuridad venza.”
Salabim empieza a recitar un conjuro que crea una oscura niebla que envuelve a los presentes.
– “Otra vez esos trucos…” – murmura Freezer, harto del mago.
Tapion blande su espada, buscando al mago entre la oscuridad.
– “¡Muéstrate, cobarde!” – exclama el konatsiano.
Aprovechando la neblina, Salabim se acerca a Minosha por la espalda y agarra su cabeza con ambas manos, que enseguida brillan con luz negra.
– “¡YO TE LIBERO, HILDEGARN!” – exclama el brujo.
Un extraño humo negro brota de las orejas, los ojos, la nariz y la boca de Minosha y asciende hacia el cielo, derritiendo el techo de la nave, y finalmente conforma el tren inferior del monstruo.
La neblina empieza a disiparse, y Freezer y Tapion pueden ver a Hildegarn alzarse.
– “¡Hermano!” – exclama el mayor de los konatsianos, que enseguida se da cuenta de que Minosha se encuentra desmayado en el suelo.
El gigantesco pie del monstruo está apunto de pisar al joven konatsiano, pero Tapion se abalanza sobre él y logra socorrerle a tiempo.
– “¿Estás bien?” – le pregunta insistentemente. – “¡Minosha!”
El chico no responde. Tapion intenta palpar su pulso, pero se encuentra muy débil.
– “Maldita sea…” – murmura rabioso el konatsiano. – “¡ME LAS PAGARÁS!” – le grita al brujo.
Freezer se encuentra asombrado ante la mitad inferior del monstruo; sin palabras.
De repente, la cola de Hildegarn intenta golpear al demonio del frío, que lo esquiva grácilmente y se eleve para poder observar mejor al enemigo.
En la nave, los soldados del imperio han quedado libres del embrujo de Salabim, y ahora corren aterrados al monstruo.
– “¿Acaso…?” – murmura aterrado Tagoma. – “¿Ese es el demonio de las cajas?”
Cerca de allí, Salabim ríe a pleno pulmón.
– “¡RENACE, HILDEGARN!” – exclama el brujo.
Freezer prepara un disco de ki cortante y lo lanza contra la cola del monstruo, pero éste se transforma en humo y deja que el ataque pase de largo.
El demonio del frío analiza lo ocurrido.
– “¿Es invulnerable?” – piensa el tirano.
De repente, las piernas Hildegarn se materializa sobre Freezer y caen sobre él, obligándole a esquivar rápidamente al monstruo, que destroza gran parte de la nave con un pisotón.
– “¡Qué rápido es!” – se sorprende el demonio.
Freezer observa la destrucción provocada por el monstruo.
– “Cuando ataca se hace tangible.” – cavila el tirano. – “¿Es ese su punto débil?”
Salabim sonríe al ver al demonio del frío arrinconado.
– “La ambición de esa familia me ha servido bien…” – murmura el brujo. – “¡Pero ya no tienen ninguna utilidad para mí!”
Mientras tanto, Tapion se abalanza sobre el mago por la espalda, espada en alto, pero justo cuando estaba apunto de propinarle un espadazo, una jaqueca le deja aturdido.
– “Maldita sea…” – lamenta el konatsiano. – “Ahora que la parte inferior está libre… siento como llama a la parte que habita en mi interior…”
Salabim se da cuenta y sonríe. El brujo se acerca al guerrero konatsiano, que se encuentra arrodillado, y levanta su barbilla con un gesto paternalista.
– “Nos robasteis algo que nos pertenecía por derecho.” – dice el mago. – “Y ahora, nos lo vais a devolver.”
El brujo coloca su pulgar en la frente de Tapion y se ilumina con luz negra, provocando un terrible dolor en el joven, que grita desesperado, y haciendo que un extraño humo emane de sus orificios faciales y asciendo hacia el cielo, avanzando hasta colocarse sobre las piernas del Hildegarn preexistentes y conformando al monstruo en su totalidad.
Tras el esfuerzo, Tapion se desmaya.
Una gota de sudor recorre la frente de Freezer al ver a tan magno enemigo.
– “Esto complica las cosas…” – murmura el tirano.
Salabim observa emocionado a su monstruo, ahora completo.
– “¡ADELANTE, HILDEGARN!” – grita el brujo. – “¡COSECHA Y CUMPLE LA VOLUNTAD DE LOS KASHVAR!”