El Saiyajín Dios / Parte VI: Ciencia y magia
“La magia no es más que ciencia por descubrir.”
Tras la explosión, en el centro de un gigantesco cráter, el cuerpo de Hatchiyack se encuentra tirado en el suelo, como un juguete roto; ahora con los huecos vacíos donde antes se encontraban las piedras shintai, que han estallado al ser sobrecargadas por Broly.
En el laboratorio, los patrulleros se levantan entre los escombros.
– “¿Qué ha ocurrido?” – se pregunta Obni.
– “Creo que…” – dice Ganos, que esboza una sonrisa. – “Creo que hemos ganado.”
En la superficie del planeta, Tarble y Kale buscan a su compañero en el interior del cráter.
– “¡No le encuentro!” – dice Kale, preocupada.
– “¡Tiene que estar por aquí! ¡Bajo los escombros!” – dice Tarble. – “¡Sigue buscando!”
De repente, el sonido de una pequeña piedra cayendo alerta a Kale.
– “¡Broly!” – exclama la saiyajín, que corre hacia un montón de rocas y empieza a apartarlas.
Finalmente, bajo los cascotes encuentra a su amigo. Broly ha regresado a su estado base.
– “¡Tarble! ¡Está aquí!” – grita Kale.
La saiyajín desentierra a su compañero e intenta reincorporarle, colocando la cabeza del chico en su regazo.
– “¡¿Estás bien?!” – pregunta Kale.
Broly, magullado y agotado, abre los ojos ligeramente.
– “Kale…” – sonríe Broly.
Tarble se acerca a sus amigos.
– “Nos has dado un buen susto…” – dice el saiyajín.
– “Jeje” – ríe Broly.
En el laboratorio, Raichi reflexiona sobre lo acontencido.
– “He subestimado el poder del chico…” – murmura el científico tsufur. – “Sus habilidades han resultado una anomalía que no tenía en cuenta.”
Los ordenadores, que aún se encuentra en funcionamiento, parecen estar procesando la información obtenida.
Ganos se da cuenta de que una compuerta oculta en el suelo ha sido dañada durante la explosión, quedando expuesta la escotilla, y de su interior emana una extraña luz verde.
– “¿Qué es eso?” – se pregunta el patrullero.
Obni y Ganos arrancan la compuerta y descienden deslizándose por una rudimentaria escalera de pared que parece no tener fin. Con cada metro que descienden, la luz verde se vuelve más brillante.
Al llegar al fondo, la luz es cegadora. Los patrulleros se encuentran en mitad de una cueva natural que parece que Raichi ha convertido en una mina.
– “Es increíble…” – dice Ganos, asombrado.
– “Esto son…” – murmura Obni.
La luz verde proviene de cientos de piedras incrustadas en la corteza del planeta.
– “Son piedras shintai” – dice Ganos.
– “Por eso Raichi se estableció en este planeta.” – murmura Obni. – “Ese bastardo…”
– “Tenemos que avisar a los saiyajín.” – dice su compañero.
– “Adelante” – coincide Obni. – “Yo inspeccionaré la zona, a ver si hay algo más de interés aquí abajo.”
Ganos asciende por de nuevo por la escalera hasta llegar al laboratorio, donde se encuentra con Tarble, que acudía al lugar para informar a los patrulleros de que ellos se encontraban bien.
– “Tenéis que ver esto” – le dice Ganos al saiyajín.
– “¿Un sótano secreto?” – pregunta Tarble.
– “Una mina de piedras shintai” – responde el patrullero.
El holograma de Raichi aparece frente a los dos personajes.
– “Esas piedras son el trabajo de toda una vida” – dice el tsufur. – “Desde mis inicios en mi planeta natal, Kudan, hasta hoy, he pasado miles de años investigando sus secretos” – explica. – “Esas piedras son la prueba de que existe un ser creador. Alguien por encima de los meros mortales como nosotros.”
– “¿De qué hablas, viejo?” – dice Tarble. – “No intentes excusar tus acciones.”
– “No lo hago” – responde el científico. – “No me arrepiento de ninguno de mis actos, pues cada uno me ha acercado más a la verdad.”
– “¿Qué verdad?” – pregunta Ganos.
Raichi se queda en silencio un instante, pensativo, ignorando la pregunta del patrullero.
– “Kudan sufrió un horrible destino.” – continúa Raichi. – “Un misterioso viajero me mostró las posibilidades de las piedras shintai y, desde ese día, no he podido apartar la mirada de su brillante luz. El conocimiento al que abrían acceso me cegó. ¿Qué hay más importante que resolver los misterios del universo? Yo también quería ver.”
– “¿De quién hablas?” – pregunta Ganos.
– “Él era visto por todos como un charlatán, pero incluso un hombre ciencia como yo podía ver que había algo más. La verdad tras sus palabras fue confirmada cuando apareció un Dios castigador y purgó los pecados de los tsufur.” – responde el científico. – “Los supervivientes intentaron reconstruir nuestro pueblo en Plant, pero mi forma de ver el mundo había cambiado para siempre. La venda de mis ojos había caído. La magia no es más que ciencia por descubrir. Secretos antiguos que aún no han sido revelados. ¡Me prometí revelar los secretos del universo! ¡Ninguna magia puede ser más fuerte que la verdad de mi ciencia!”
En la mina, Obni examina la gruta, avanzando hasta las profundidades hasta que el camino desemboca en una gran cueva, en el centro de la cual se encuentra una extraña estructura tecnológica formada por tres pilares. Los pilares laterales son cortos, y el pilar central termina formando un gran ojo de piedra. Un centenar de cables conectan las columnas entre ellas.
– “¿Qué significa esto?” – se pregunta el patrullero.
En la superficie del planeta, Broly descansa apoyado en Kale, que limpia sus heridas con la manga arrancada de su camiseta.
En el laboratorio, Ganos recibe un mensaje de su compañero informándole de sus hallazgos.
– “¿Qué es lo que has construido en la mina, Raichi?” – le pregunta Ganos directamente.
– “Supongo que habéis encontrado mi reconstrucción del Amenoukihashi” – responde el tsufur. – “No os preocupéis. No funciona.” – suspira. – “Ahora es solo un monumento a mi fracaso.”
– “¿Qué es?” – insiste el patrullero.
– “Mi verdadero anhelo.” – responde Raichi. – “Pero a pesar de mis esfuerzos, mi ciencia nunca ha logrado estar a la altura de su magia. Lo he intentado, pero incluso mis conocimientos han encontrado su límite. Y ahora, sin Hatchiyack, no hay forma de cosechar la energía necesaria para dar el siguiente paso.”
– “¿De qué está hablando?” – se pregunta Tarble.
– “Los acólitos del brujo son poderosos, pero por ahora solo dan palos de ciego.” – explica Raichi. – “Ellos han fallado en los intentos de seguir sus pasos y ahora solo sueñan con su regreso.”
– “¿El regreso de quién?” – pregunta Ganos.
– “Los Kashvar le llaman \”El que vio\”.” – responde Raichi.
