ESPECIAL DBSNL /// Cold Chronicles // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte XIII: Devorador de mundos

Cold Chronicles / Parte XIII: Devorador de mundos
“Tengo un mensaje urgente, señor”


Ha pasado más de una década desde que el Rey Cold y su Imperio se pusieron al mando de la Patrulla Galáctica.
Sorbet ha abandonado su puesto al frente de la Patrulla y ha regresado al lado del Emperador. El dinero del Imperio es suficiente para tener a los agentes bajo control.
El asesino Hit, a pesar de las múltiples ofertas del Rey Cold, ha roto sus lazos con el Imperio y ha desaparecido.
Un día, una señal de alarma suena en todo el Cuartel General de la Patrulla Galáctica.
– “¡¿Qué ocurre?!” – dice el nuevo líder de la patrulla.
– “Un… un planeta…” – titubea un agente al frente de un monitor. – “Yukata ha desaparecido.”
– “¿Hemos perdido la señal?” – pregunta su jefe. 
– “No, señor…” – responde el agente. – “Eso creíamos… hace unos días. Y por eso mandamos a una patrulla a investigar…”
El agente teclea en su computadora.
– “Tenemos visual desde nuestra nave” – dice el patrullero, ampliando una imagen en su pantalla.
Su superior se acerca y observa detenidamente la imagen.
– “No veo nada.” – refunfuña.
– “Exacto, señor.” – responde el agente. – “No hay nada.”
En ese instante, otro planeta desaparece del mapa.
– “¡HA VUELTO A OCURRIR!” – exclama otro agente. – “¡EL PLANETA KIMONO!”
– “¡¿QUÉ?!” – se alarma el jefe.
En la Capital del Imperio, Sorbet recibe un mensaje por su comunicador y es informado de la situación.
El consejero no tarda en hacer llegar las noticias al Emperador, acudiendo a la sala del trono, donde éste medita sentado en su sillón.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Cold.
– “Algo terrible, señor.” – dice Sorbet.
En unas horas, una nave de la Patrulla que se encontraba en un planeta cercano ha viajado hasta Kimono. Al aproximarse, pronto se dan cuenta de que algo extraño está ocurriendo.
– “¿Qué demonios es esa cosa?” – pregunta uno de los agentes.
– “Eso…” – titubea su compañero. – “¡¿Se está comiendo el planeta?!”
Una inmensa masa metálica parece haberse enganchado al planeta Kimono como si fuera un parásito.
Los patrulleros se acercan cautelosamente a la superficie del planeta y avanzan hacia la gran estructura de metal. El planeta se encuentra en un estado deplorable, sacudido por un sin fin de terremotos. Su corteza se encuentra fracturada y columnas de lava se alzan desde las grietas. Su atmósfera ha desaparecido.
Al aproximarse, los agentes se dan cuenta de que un apéndice de la estructura parasitaria se encuentra incrustado en el planeta. Tras realizar un escaneado, confirman sus peores temores.
– “Esa cosa está drenando la energía del núcleo del planeta…” – dice un agente. – “¡Es terrible!”
– “Envía los datos al Cuartel General y larguémonos de aquí” – responde su compañero.
De repente, un rostro se dibuja en la superficie de la masa metálica.
– “¡VÁMONOS!” – le apresura su compañero piloto.
La nave da un giro de 180 grados y se aleja a toda velocidad de la zona, pero una gran mano metálica brota de la masa parasítica que los alcanza, cerrándose finalmente a su alrededor.
Cold, tras ser informado de lo sucedido, decide viajar personalmente a investigar la anomalía que amenaza su Imperio. 

En unas horas, su nave ya está lista y el Emperador parte al encuentro de tan extraño enemigo.
Mientras tanto, en la Capital, Sorbet se ha quedado al mando del Imperio.
Un mensajero irrumpe en sala del trono, donde se encuentra el consejero con su guardia personal.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Sorbet.
– “Tengo un mensaje urgente, señor” – anuncia el mensajero.
– “Adelante.” – responde el consejero.
– “Es privado, señor.” – dice el mensajero.
– “Mis hombres son leales y discretos.” – responde Sorbet. – “Habla.”
– “Es sobre Numa.” – revela el mensajero.
Sorbet se queda perplejo. Hace años que no ha oído noticias del Capitán Ginyu, desde que fue enviado a Numa para hablar con Salabim.
– “Todo el mundo fuera.” – ordena el consejero.
Los guardias obedecen la orden y abandonan la sala del trono.
– “Y bien…” – dice Sorbet. – “¿Qué nuevas me traes?”
Una sonrisa se dibuja en el rostro del mensajero.
– “¡¿Qué?!” – se asusta Sorbet.
– “¡CHANGE!” – exclama Ginyu, abriendo sus brazos.
Tras el cambio de cuerpos, Sorbet, ahora en el cuerpo del mensajero, se queda pasmado.
– “¿Por qué?” – dice asustado.
– “Por el bien del Imperio, por supuesto.” – responde Ginyu. – “Salabim te considera un obstáculo.”
– “¡NO ESPERA!” – suplica Sorbet.
– “¡GUARDIAS!” – exclama Ginyu, en el cuerpo del consejero.
Los hombres del Imperio entran en la sala apresuradamente.
– “¡ESTE HOMBRE HA INTENTADO MATARME!” – exclama Ginyu.
– “¡NO! ¡NO!” – grita el mensajero. “¡YO SOY…!”
Los guardias abren fuego y masacran a Sorbet.
– “¿Está bien, señor?” – pregunta uno de los guardias.
– “Sí…” – responde Ginyu. – “Estoy bien. Muchas gracias, soldado.”
En el planeta Numa, Salabim observa lo ocurrido en la Capital del Imperio a través del fuego de su hoguera.
– “Bien…” – sonríe el brujo kashvar. – “Este soldadito resulta ser útil.”
Mientras tanto, en el planeta del Hakaishin, Beerus duerme, ajeno a todo. Shiras sigue entrenando bajo la supervisión de Campahri para dominar el poder del anillo Toki. 

El ángel lanza un centenar de rocas contra Shiras usando su telekinesis. Shiras permanece inmóvil. De repente, las rocas estallan en mil pedazos.
– “Buen trabajo, Shiras” – le felicita Campahri. – “Estás progresado mucho.”
En un lugar remoto, en un planeta alejado del Imperio y la Patrulla Galáctica, en una cabaña en mitad de un idílico prado, Hit descansa en su cama, mirando al techo.
– “¿Qué ocurre, Hit?” – le pregunta una voz femenina desde el marco de la puerta de la habitación. – “¿Echas de menos tu trabajo?”
– “Es posible.” – responde el asesino. – “Pero tomé la decisión correcta. Os exponía demasiado.”
– “Podrías haber aceptado el trabajo que te ofreció el Rey Cold…” – dice la mujer.
– “No me interesa. Demasiada política.” – responde Hit. – “Ese tipo de trabajos te hacen bajar la guardia. Crees que todos tus enemigos están enfrente y después te apuñalan por la espalda.”
– “Pues más te vale espabilar y enseñar bien a tu hijo a cosechar esos tubérculos, porque está haciendo un verdadero destrozo en el jardín.” – sonríe su mujer.
– “¿Y la pequeña?” – pregunta el asesino.
– “Se supone que estaba ayudando a su hermano, pero creo que se ha distraído persiguiendo una de esas ardiratas.” – ríe ella.
Hit se incorpora en la cama y se levanta.
– “Yo me encargo.” – sonríe el asesino.
Durante el largo viaje del Rey Cold, el ordenador de la nave no deja recibir mensajes sobre planetas desaparecidos.
– “Ha caído el planeta Obi” – anuncia uno de los soldados.
– “¿Cuál es el planeta más cercano?” – pregunta Cold.
– “Haori, señor.” – responde el soldado.
– “¿Y el próximo?” – replica el Emperador.
– “Hakama” – verifica el soldado en su computadora.
– “Ese es nuestro objetivo.” – dice Cold. – “Si intentamos perseguir a esa cosa, tardaremos demasiado en atraparla. La interceptaremos en Hakama. Deduzco que será su próximo objetivo.”
– “Eso significa que… ¿abandonaremos Haori a su suerte?” – pregunta un soldado. – “Mi familia… mi familia vive ahí, señor.”
Cold tiene su mirada perdida en el espacio.
– “Puedo ofrecerte venganza, soldado.” – dice el Emperador. – “No hay nada más que podamos hacer.” – sentencia.
El soldado asiente, intentando ocultar sus lágrimas.
– “Gracias, señor.” – responde el hombre, haciendo una reverencia.

ESPECIAL DBSNL /// Terror // Universo 7 / Parte III: Sector Dormideus

Terror / Parte III: Sector Dormideus
“Empezad de cero.”

En un planeta del sector Dormideus, de noche, los cuatro miembros de una banda de piratas espaciales descansan plácidamente frente al fuego, mientras se comen una gran criatura parecida a un ciempiés, a la que tienen tostándose, ensartada en un palo.

– “Dicen que estos bichos son parientes lejanos de los mouma de Bihe” – dice Hart.
– “¿Y cómo llegaron hasta aquí?” – pregunta Klub.
– “No lo sé…” – responde Hart. – “¿Un meteorito?”

De repente, múltiples luces cruzan el cielo a toda velocidad, como una lluvia de estrellas, pero sin penetrar en la atmósfera del planeta. 

– “¿Qué demonios son?” – pregunta Dmond.
– “Naves…” – dice Spade.
– “¿De dónde vienen?” – se sorprende Klub. – “¿Y a dónde van?”
– “No tengo ni idea…” – responde Spade.

En Ababwa, otro planeta del mismo sector, en una taberna repleta de velos y pañuelos de colores colgando del techo, con los clientes sentados en cojines en el suelo, un personaje de tez azulada y luciendo un turbante blanco descansa sentado en un rincón.
Cerca de él, dos fugitivos, aún luciendo los monos de la prisión, se han sentado y disfrutan de una copa. 

– “Te dije que aquí no nos pondrían problemas, Zauyogi” – dice una mujer de aspecto humanoide, con orejas puntiagudas y luciendo su cabello formando una cresta.
– “Parece que tenías razón, Miza.” – responde su compañero; un ser con apariencia reptiliana. – “En este sector a nadie le importa que seamos fugitivos.”
– “He vivido aquí mucho tiempo” – presume Miza. – “Nunca encontrarás un lugar como éste, tan lleno de maldad y vileza.”
– “¿Crees que hemos hecho lo correcto?” – pregunta Zauyogi. – “La oferta de ese Meerus era muy suculenta… Y si lo que dicen de ese Shiras es cierto, podríamos haber logrado grandes cosas.”
– “Esas \”cosas\” nunca acaban bien.” – dice Miza. – “Mi hermana Kikaza trabajó para el Imperio de Freezer. Parecía que nadie podía detener a ese tirano; un verdadero monstruo de la naturaleza… y ¡BAM!” – exclama mientras golpea la mesa. – “Aparece uno de esos monos en Namek y lo mata.”
– “¿No murió en la Tierra?” – pregunta Zauyogi, que también ha oído esas historias.
– “Sí, pero eso fue después.” – responde Miza. – “Además, es irrelevante. Lo que quería decir es que su Imperio se desmoronó después de eso. Parecía invencible, pero apareció alguien mejor. Siempre ocurre.”
– “Puede que tengas razón…” – dice Zauyogi. – “¿Y qué le pasó a tu hermana?”
– “Conoció a una tipa mientras estaba trabajando en la Capital del Imperio.” – explica Miza. – “La hermana del brench de las Fuerzas Especiales Ginyu.”
– “Siempre me han gustado esos tipos.” – dice Zauyogi. – “¡Burter era mi favorito! Tenía todas sus figuras de acción.”
– “Así que eras un fan del Imperio, ¿eh?” – se burla la fugitiva. – “Eso sí que no me lo esperaba.”
– “Invadieron mi planeta cuando yo era un niño.” – dice su compañero. – “Nos inculcaron sus valores desde jóvenes.”
– “¿Y qué salió mal?” – pregunta Miza.
– “Me reclutaron en su ejército.” – narra Zauyogi. – “Llegué a servir en varias campañas; Ikonda, Binz… Pero me hirieron de gravedad y fui abandonado en el campo de batalla de Nuts. Terminé en una cárcel de la Patrulla Galáctica establecida en ese mismo planeta. Ahí conocí a un tipo llamado Almond y me habló de su banda; un pelotón fantasma liderado por un saiyajín a las órdenes del hermano repudiado del futuro Emperador.”
– “Y te uniste a ellos…” – dice Miza.
– “Me sacaron de la prisión, así que tuve que agradecerles el favor…” – responde Zauyogi. – “Ahí conocí a varios soldados de planetas que yo había atacado. No tardé en darme cuenta de que había estado demonizando a los enemigos del Imperio. Solo buscaban lo mismo que yo. Un buen trabajo, proteger a su familia, defender su modo de vida…”
– “¿Te vas a poner sentimental?” – se burla su compañera.
– “¿Quieres que te lo cuente o no?” – responde el fugitivo, algo ofendido.
– “Claro, claro.” – dice ella.
– “Tras la muerte de Freezer y el Rey Cold, Cooler reclamó el trono… y supongo que dejamos de ser útiles.” – continúa. – “Un día estaba preparando la nave cuando el pelotón fue atacado por la élite de Cooler. Los masacraron.”
– “Pero sobreviviste…” – dice Miza. – “¿Cómo te terminaste de nuevo en una cárcel de la Patrulla Galáctica?”
– “Me entregué.” – responde Zauyogi. – “Tenía miedo de que los hombres de Cooler me encontraran y pensé que estaría más seguro en la cárcel.”
– “Vaya…” – suspira Miza.
– “¿Tú siempre has sido una bandida?” – pregunta Zauyogi.
– “Siempre he sido la oveja negra de la familia.” – sonríe la malhechora. – “¿Qué se le va a hacer?”

El hombre del turbante ha escuchado atentamente la conversación y se pone en pie. El bandido se acerca a la mesa de los fugitivos y coloca un pequeño saco de dinero en el centro.

– “¿Qué ocurre?” – se extraña Miza.
– “Empezad de cero.” – dice el herajín. – “Es vuestra oportunidad.”
– “¿Quién eres?” – dice Zauyogi, confuso ante intervención del misterioso personaje.

El individuo no responde y abandona el local.
Los dos fugitivos quedan pasmados y se miran entre sí.

– “¿Qué acaba de ocurrir?” – pregunta Miza.
– “Creo que ese era…” – dice Zauyogi. – “Reitan, el vengador.”

Mientras tanto, en el planeta Pital, un astro dedicado a la cura y atención médica de la Galaxia del Sur y a cargo de la Patrulla Galáctica, una nave aterriza y abre sus compuertas. Cuatro bandidos montados en aerodeslizadores, vestidos con gabardina y un sombrero vaquero, esperan impacientes, acompañados por su bestia.

– “¿Y qué pretende Meerus que hagamos aquí?” – pregunta el más alto de los bandidos.
– “Ha dicho que hagamos lo que hacemos siempre.” – responde el pequeño. – “Y eso haremos.”

Al abrirse las compuertas, los cuatro hermanos y su animal salen pegando tiros al cielo, creando el caos entre los enfermos y el personal sanitario.

– “¡¡ABRID PASO A LOS HERMANOS PASTAFRESCA!!” – grita el líder de los hermanos.

ESPECIAL DBSNL /// Terror // Universo 7 / Parte II: Sadala

Terror / Parte II: Sadala
“¿Hay noticias de esos brujos que mencionó el tsufur?”
En un planeta remoto, antes llamado \”Freezer 82\”, a los saiyajín se les ha dado un nuevo hogar. La Patrulla Galáctica ha entregado un planeta que el viejo Imperio había conquistado y dejado inhabitado a los nuevos saiyajín. El planeta ha sido renombrado como \”Sadala\”, en honor a una antigua leyenda saiyajín. 
Una zona de viviendas residenciales prefabricadas se ha construido para que los nuevos habitantes puedan establecerse, a cambio de que sus mejores guerreros apoyen la causa de la Patrulla.
Leek se ha convertido en el líder de los saiyajín y es quien negocia directamente con el patrullero Lemon. Tras la ayuda recibida por Broly, Kale y Tarble en Vampa, los justicieros y los saiyajín gozan de relaciones fluidas.
Lemon se encuentra actualmente en el planeta supervisando la adaptación de los saiyajín a su nuevo hogar. 
– “¿Estáis cómodos?” – pregunta Lemon.
– “Agradecemos vuestros esfuerzos” – responde Leek. 
– “Es lo mínimo que podemos hacer.” – sonríe el patrullero.
– “¿Hay noticias de esos brujos que mencionó el tsufur?” – pregunta Leek, conocedor de lo ocurrido en Vampa. 
– “De momento no tenemos nada” – dice Lemon. – “Estamos siguiendo un viejo rastro… Recuperamos cierta información que pertenecía al Imperio. Un preso tsufur fue capturado hace años con un objeto desconocido que el Imperio consideraba de vital importancia… Pero se escapó.”
– “Así que quedan tsufur con vida…” – murmura Leek.
En ese instante, una alarma suena en el comunicador de Lemon.
– “¿Qué está pasando?” – se pregunta el patrullero, que responde al mensaje.
Kahseral, líder de la Patrulla Galáctica, informa a Lemon de la situación, que se ha complicado aún más. Los presos fugados y otros malhechores bajo las órdenes de Garlick y Shiras están atacando múltiples planetas. La Patrulla tiene problemas para acudir a todas las llamadas de socorro, que llegan desde todos los rincones del Universo.
Mientras tanto, en el planeta \”Freezer 73\”, ahora renombrado \”Ikonda\”, recuperando así el nombre previo a su conquista a manos de las Fuerzas Ginyu del Imperio de Freezer, una raza de guerreros de piel arrugada y rosada, con ojos amarillos sin pupilas visibles y vestidos con armaduras metálicas plateadas de alta tecnología, lucha contra varios presos fugados con la ayuda de tres saiyajín y dos patrulleros. Broly, Tarble y Kale, acompañados por Ganos y Obni, repelen a las fuerzas enemigas.
En plena escaramuza, Ganos recibe un mensaje de Lemon en su comunicador que le informa de todo lo ocurrido.
– “Parece que las cosas se complican” – transmite el mensaje Ganos a Tarble. – “Nuestra ayuda es requerida en varios planetas.”
– “Será mejor que nos separemos.” – dice Tarble.
– “Obni y yo iremos a Mayonnai” – anuncia Ganos. – “¿Vosotros podéis encargaros del Planeta Popol?”
– “Por supuesto” – asiente el saiyajín. – “Cuando acabemos con esto, podremos…”
De repente, una gigantesca explosión silencia el lugar, dejando a todos los guerreros ikonda asombrados. 

Tras un breve momento, Broly desciende junto a Tarble y Ganos.
– “Listo” – dice el saiyajín.
Kale sonríe orgullosa de su compañero, que ha acabado con la guerra en un instante.
Los guerreros nativos se acercan a Broly y le hacen una reverencia, pero el saiyajín los ignora.
Tarble parece algo avergonzado.
– “Bueno… Partiremos cuanto antes.” – dice el saiyajín.
En el planeta Sadala, Lemon se despide de Leek y regresa al Cuartel General de la Patrulla Galáctica, pues sus servicios son requeridos para paliar el caos que se está creando alrededor del universo.
No muy lejos del lugar de despegue de su nave, una figura encapuchada observa la escena. Su ojo robótico brilla de color rojo.
– “Una nueva colonia…” – murmura la figura encapuchada, que observa la zona residencial. – “Qué interesante…”

De repente, el personaje cae de rodillas y parece sufrir una fuerte jaqueca.
En el planeta M2, los datos recibidos a través de los ojos del misterioso personaje son analizados y recopilados en una gran pantalla, que ahora parpadea hasta apagarse.
A su lado, una máquina hecha para escanear y analizar la caja de música parece que no ha tenido el éxito esperado. Se encuentra inactiva.
En una sala contigua, el cuerpo mutilado de Cooler se encuentra flotando en un extraño líquido que lo mantiene con vida, pero inconsciente. Su cuerpo está conectado a un centenar de cables, que nutren de energía al planeta.
El astro tiembla. Sus partes parecen desensamblarse lentamente. El gran planeta M2 se está convirtiendo en basura espacial. 

Entre los escombros, una pequeña nave tech-tech abandona el lugar a toda velocidad.
En el corazón del planeta, Rildo se arrastra hasta el tanque en el que se encuentra el demonio el frío y pone la mano en el cilindro metálico, intentando recolectar un poco más de energía, pero pronto se convierte en un charco de metal líquido inerte, revelando en su interior una piedra Shintai.
A su espalda, una figura avanza entre las sombras hasta revelar su identidad; es Shiras.
El villano camina sobre el charco de metal, pisando la esférica piedra y haciéndola estallar, y continúa hasta la máquina que supuestamente alberga la caja konatsiana, pero al abrirla no la encuentra.
– “Maldito…” – murmura Shiras. – “¿Dónde la habrá escondido?”
Muy lejos de allí, un tsufur y un pequeño robot acompañan a dos tech-tech en su nave. El tsufur tiene en sus manos la caja de música. El robot parece estropeado; se ha apagado.
– “A estado cerca…” – suspira Merlot.
Un nuevo temblor sacude M2, que sigue resquebrajándose.
– “Será mejor que vuelva a Rudeze e informe a Garlick.” – dice Shiras antes de desaparecer.
En el tanque de Cooler, los cables de alimentación se están separando del demonio del frio, pues el planeta se está convirtiendo en una gran masa de basura espacial sin vida. De repente, la mano del hermano de Freezer reacciona y agarra un puñado de cables.
En la nave, los tech-tech parecen nerviosos.
– “¿A dónde vamos, tsufur?” – pregunta Pinot. – “No pienso llevar esa cosa a mi planeta.” – dice señalando la caja de música.
– “No lo sé…” – suspira el tsufur.
De repente, el ojo del robot se ilumina de nuevo y enfoca a los presentes.
– “La Capital del Imperio” – dice el robot. – “Necesito hablar con Liquir.”
En el planeta Sadala, Turles, aún de rodillas, contempla sus manos robóticas con asombro.
– “¿Qué significa esto?” – se pregunta el saiyajín. – “¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?”

ESPECIAL DBSNL /// Daimaoh // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Mafuba

Daimaoh / Parte III: Mafuba 
“Tienes una fuerza solo superada por tu maldad.”

Piccolo Daimaoh se encuentra frente a los dos aterrorizados aprendices de Artes Marciales.
El demonio echa un vistazo al gran cráter creado por el Kiko-ho.
– “Así que vosotros habéis matado a Bongo…” – murmura Piccolo. – “Puede que haya subestimado el poder de algunos terrícolas.”
Tsuru, pese a estar agotado, intenta ponerse en pie, pero le fallan las piernas y cae de rodillas.
Kame da un paso al frente y se coloca delante de su compañero.
– “¿Qué haces?” – le pregunta Tsuru.
– “Ya has hecho suficiente, amigo” – dice Kame.
– “Idiota…” – refunfuña Tsuru. – “¿Crees que puedes derrotar al demonio?”
Kame esboza una media sonrisa que sorprende a Tsuru.
– “No” – dice Kame, que embiste a Piccolo.
Tsuru se queda sombrado al ver a su amigo avanzar directamente hacia una muerte casi segura.
El joven Tortuga intenta propinar un puñetazo al demonio, pero éste lo detiene con una sola mano.
El luchador una voltereta hacia atrás para recuperar la distancia con su adversario y se abalanza de nuevo contra él, insistiendo con una tormenta de puñetazos y patadas que Piccolo detiene con una mano mientras se mofa de Kame con un exagerado bostezo.
El joven luchador retrocede e intenta recuperar el aliento.
– “No puede ser…” – murmura Kame. – “Es un verdadero monstruo…”
Piccolo sonríe.
– “Mi turno” – sentencia el demonio.
El demonio lanza un rayo de ki con su dedo que impacta en la rodilla de Kame, que cae al suelo.
– “¡AAAAAH!” – grita de dolor el luchador.
Piccolo se abalanza sobre su enemigo a toda velocidad, pero en el último instante, Tsuru se interpone en su camino.
– “¡TAIYO-KEN!” – exclama el joven Grulla.
Un resplandor intenso sorprende al demonio, que queda cegado durante unos segundos.
– “Maldito bastardo…” – gruñe Piccolo mientras tapa los ojos.
Al recuperar la vista, el demonio se da cuenta de que sus dos adversarios han desaparecido.
– “¿Dónde diablos están?” – dice el namekiano. – “¡Salid! ¡Cobardes!”
Cerca de allí, detrás del tronco de un gran árbol, Kame y Tsuru se encuentran escondidos.
– “Gracias” – dice Kame.
– “Cállate” – responde Tsuru.
Piccolo mira a su alrededor, frustrado.
– “Esta bien…” – murmura mientras dibuja una terrorífica sonrisa en su rostro.
El demonio hace un gesto con su mano, generando una gran explosión que desintegra gran parte del bosque.
Los dos luchadores siguen agazapados tras el árbol.
– “Si llega a disparar en esta dirección, seríamos polvo…” – titubea Tsuru, aterrado ante la demostración de poder de Piccolo.
De repente, una voz conocida calma a los dos luchadores.
– “¿Estáis bien?” – les pregunta la anciana voz.
– “Maestro…” – dice Kame, mientras sus ojos brillan vidriosos.
– “¡Maestro Mutaito!” – exclama Tsuru.
– “He sentido vuestra energía peleando.” – dice Mutaito. – “Os habéis hecho muy fuertes.”
– “No lo suficiente, maestro” – dice Kame. – “No somos rivales para este demonio.”
– “Es un monstruo” – dice Tsuru.
Mutaito sonríe. Parece muy calmado a pesar de la terrible situación. Kame y Tsuru parecen confusos ante ese gesto tranquilo de su maestro.
– “Os habéis convertido en dos verdaderos maestros de las Artes Marciales” – dice Mutaito. – “Ya no tengo nada más que enseñaros.”
– “Maestro…” – murmura Kame.
– “Las próximas generaciones están en buenas manos.” – continúa Mutaito. – “Estoy seguro.”
Mutaito, con las manos en la espalda, se aleja de sus discípulos y se adentra en el claro en el que se encuentra Piccolo Daimaoh.
– “¿Quién eres tú?” – le pregunta el demonio al verlo.
– “Me llaman Mutaito.” – dice el anciano luchador.
– “¿Tú también quieres enfrentarte a mí?” – fanfarronea Piccolo. – “¿No vas a huir como los otros dos?”
Mutaito revela una olla de arroz con un sello de papel pegado y la coloca en el suelo.
– “Ha llegado tu final, Rey de los Demonios.” – dice Mutaito, muy serio.
– “No me digas…” – se burla Piccolo. – “¿Vas a derrotarme?”
– “Tu poder está muy lejos de mi alcance” – dice Mutaito. – “Jamás imaginé que alguien como tú pudiera existir. Tienes una fuerza solo superada por tu maldad.”
– “Me halagas.” – sonríe el namekiano.
Mutaito extiende sus manos hacia Piccolo, que ni siquiera se pone en guardia y menosprecia a su adversario.
– “¡VOY A ENCERRARTE PARA SIEMPRE! ¡¡MAFUBA!!” – exclama el maestro de Artes Marciales. 
Un torbellino verde de energía avanza hacia Piccolo y lo engulle, levantándole del suelo y atrapándole en esa violenta espiral de corriente.
– “¡NO ES POSIBLE!” – grita el demonio, aterrado. – “¡NO! ¡SOY EL REY DE LOS DEMONIOS!”
Mutaito dirige su energía hacia la olla de arroz y proyecta al demonio hacia su interior. Al caer dentro, la olla se cierra
El claro se queda en silencio. Mutaito lo ha logrado. Ha encerrado al demonio.
Kame y Tsuru salen de su escondite e intenta correr torpemente hacia su maestro.
Mutaito los mira y esboza una tierna sonrisa, pero enseguida se desmaya. Su cuerpo ca el a suelo, sin vida.
– “Maestro…” – murmura Tsuru.
– “No…” – suspira Kame.
Los dos se acercan a Mutaito e intentan socorrerle, pero ya es demasiado tarde. Su maestro ha dado la vida para encerrar a Piccolo Daimaoh.
En las ciudades y pueblos alrededor del mundo, los hijos de Piccolo sienten que algo no va bien. Los demonios deciden retroceder y huyen hacia bosques, montañas y desiertos para escapar del conflicto hasta que regrese su señor.
Con la retirada de los enemigos, el mundo celebra que empieza una época de paz.
En el bosque Fukkuro, Kame y Tsuru han enterrado a su querido maestro y le dedican un último saludo.
Tsuru recoge la olla de arroz y la observa detenidamente.
– “Esto no puede caer en malas manos.” – dice el joven Grulla.
– “Ningunas manos son seguras” – añade Kame. – “Debemos deshacernos de ella.”
En unas horas ya se encuentran en mar abierto a borde de un pequeño bote.
– “Hasta nunca, demonio” – dice Kame, que deja caer la olla al agua.
En la Torre de Karín, el Duende sonríe mientras observa el horizonte.
– “Muy interesante…” – murmura el felino. – “Qué dos tipos tan fascinantes.”
En la Atalaya de Kamisama, el Dios mira la Tierra.
– “Hermano Piccolo…” – piensa el namekiano. – “Has subestimado a los humanos y te han dado una lección. El sacrificio es una cualidad que jamás podrás entender con tu corazón negro, pero es lo que lo que hace que los terrícolas sean una gente tan interesante…” – suspira. – “Ellos han demostrado estar a la altura de las circunstancias… y ahora debo intentar estarlo yo. Como muestra de agradecimiento, les he otorgado la herramienta para deshacer el mal que has causado. Espero que usen las Dragon Balls con moderación.” 
De vuelta a la zona de entrenamiento del bosque Fukkuro, Kame y Tsuru observan el terreno destruido por su combate con Piccolo Daimaoh.
– “¿Deberíamos reconstruirlo?” – pregunta Tsuru. – “Podríamos continuar desde donde nuestro maestro lo ha dejado…”
– “Creo que es demasiado pronto.” – dice Kame.
– “¿Pronto?” – pregunta Tsuru.
– “No me siento preparado para ocupar el lugar del maestro Mutaito.” – dice el joven Tortuga. – “Creo que aún tenemos mucho que aprender.”
– “Es posible…” – dice Tsuru. – “¿Qué piensas hacer?”
– “Quiero viajar” – dice su amigo. – “Creo que investigaré algunas viejas leyendas que de las que he oído hablar a mi hermana… Siempre me han parecido fascinantes.”
– “Viajar, ¿eh?” – sonríe el joven Grulla. – “Creo que también emprenderé mi camino y entrenaré a mi hermano Tao.”
Kame asiente.
– “Parece una buena idea.” – dice el joven luchador, que se da la vuelta, dispuesto a emprender su camino. 
– “¿Por dónde empezaras tu camino?” – pregunta Tsuru.
– “Lo sabes muy bien, amigo mío.” – dice Kame, muy serio. – “¡El bar de striptease de Yahhoi!”

Tsuru cae de espaldas al suelo, avergonzado por el lado pervertida de su compañero.