ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte IX: Asuntos pendientes

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte IX: Asuntos pendientes

“¿Dónde está esa tienda de la que hablas?”

Vegeta, descamisado y con pantalón corto azul, con una toalla sobre los hombros, desactiva la gravedad aumentada de su nave. Ha pasado varios meses desde que emprendió su viaje.

El saiyajín suspira, sudado y cansado, mientras se dirige a la nevera.

Vegeta saca una cerveza y le da un trago… cuando un olor nauseabundo le ataca. 

El saiyajín mira de reojo una montaña de ropa sucia.

– “Esta ropa ya no aguanta más…” – piensa el saiyajín.

Vegeta se dirige al armario. Solo queda un conjunto.

– “Tendré que conseguir ropa nueva…” – piensa, mientras una gota de sudor frío recorre su frente.

De repente, la nave avisa por el altavoz.

– “Atención: Está llegando a su destino.” – dice una voz femenina.

El saiyajín se queda mirando el armario.

– “Por esta vez servirá…” – refunfuña.

La nave aterriza en mitad de un páramo desierto.

– “Dorakiya…” – murmura Vegeta. – “El paraíso de la escoria…”

El saiyajín, vestido con un pantalón de cuero negro y una camiseta sin mangas granate, camina por una aldea hecha de casas de barro. Se cruza con gente de variopinta, todos con aspecto de pordioseros.

– “Así doy mucho el cante…” – piensa el saiyajín.

Vegeta decide entrar en una taberna, “Kas Mul”. En la puerta hay un guardia de seguridad que ni se inmuta a su paso.

En la barra, un ser con forma de insecto le saluda en un idioma extraño e inteligible.

La gente del bar mira al saiyajín un instante, en completo silencio, pero pronto todos siguen a lo suyo.

Vegeta se sienta en la barra y levanta su dedo índice al camarero, que pronto le trae una jarra de una papilla viscosa acompañada de otra que parece agua.

El saiyajín mezcla las dos sustancias y bebe.

Tras unos instantes, hombre encapuchado entra en la taberna y se sienta a la derecha de Vegeta. Es un tipo de mediana estatura y complexión atlética; su ojo izquierdo es de color celeste y lleva un dispositivo similar a un monóculo en el ojo derecho. El sujeto está ataviado con un una capa y capucha de color marrón sobre un atuendo de doble botón sin mangas de color verde grisáceo encima de una camisa corta de color verde oscuro, pantalones del mismo color, una bufanda gris, y un cinturón, guantes y botas de cuero.

El saiyajín lo ignora.

El recién llegado levanta su mano y el camarero le sirve lo mismo que al saiyajín.

– “¿Nuevo en Dorakiya?” – pregunta el tipo.

Vegeta lo mira de reojo y decide seguir ignorándolo.

El extraño mira al saiyajín de arriba abajo.

– “Vaya pinta…” – murmura el tipo. – “Te iría bien un poco de ropa decente…”

Vegeta ni se inmuta.

– “Conozco a un tipo que vende armaduras de contrabando cerca de aquí.” – dice el tipo. – “Ahora las del Imperio se venden baratas… El tinglado se está desmoronando y muchos soldados las están tirando.”

– “No me interesa.” – refunfuña Vegeta.

– “Qué mal humor…” – suspira el tipo.

El forastero agarra su jarra y sirve otra copa al saiyajín. Luego se quita la capucha, revelando un cabello ondulado celeste.

– “Oatmeel.” – se presenta el tipo.

Vegeta da un trago.

– “Paragus.” – responde el saiyajín.

Oatmeel sonríe.

– “Un placer, Paragus.” – asiente.

– “¿Dónde está esa tienda de la que hablas?” – pregunta Vegeta.

En la Tierra, en los Universos 3 y 5, Son Goku entrena en el Monte Paoz, cerca de la casa de su abuelo, cuando siente una punzada en el pecho.

– “Tsk…” – se queja el saiyajín. – “Qué molesto…”

En la residencia Son, Gohan está estudiando. Tiene su lápiz haciendo equilibrios entre el labio superior y la nariz mientras repasa la lección.

En casa del abuelo, Goku sigue entrenando a pesar de las molestias.

Mientras tanto, en casa, Chichi esta preparando una sopa de pescado.

Goku sigue practicando, golpeando al aire, luchando contra un enemigo imaginario.

Chichi llama a Gohan.

– “¡La comida está lista!” – exclama su madre.

Son Goku continúa, con cada golpe se siente más cansado y pesado.

Chichi ha puesto la mesa. Gohan llega al comedor.

– “¿Y papá?” – pregunta el mestizo.

– “Aún no ha llegado.” – dice Chichi. – “¿Por qué no le avisas?”

Son Gohan sale de la casa y sube la montaña hacia el lugar donde entrena su padre.


De repente, el chico se encuentra con una escena que le hiela la sangre. Su padre está tirado en el suelo, inconsciente.

– “¡¡PAPÁ!!” – exclama asustado mientras corre a socorrer a Goku.

En Dorakiya, Vegeta y el forastero llegan a un almacén que parece abandonado. Oatmeel golpea la puerta. Nadie responde.

El extraño insiste.

– “¡¿Shamo?!” – aporrea el portón.

Vegeta se impacienta.

– “Me has hecho perder el tiempo…” – protesta el saiyajín, que da la espalda a su acompañante.

– “¡Espera!” – insiste Oatmeel. – “¡Paragus!”

El gesto del extraño cambia repentinamente.

– “¡Príncipe Vegeta!” – exclama el encapuchado, ahora muy serio.

Vegeta no se detiene.

– “Ya veo…” – el saiyajín esboza una media sonrisa presumida. – “Te has cansado de mantener tu pequeña ficción…”

Vegeta se da la vuelta y se da cuenta de que Oatmeel lo está apuntando con sus dedos índice y corazón de su mano derecha, con el pulgar hacia arriba, como si fingiera llevar una pistola.

– “Hmm…” – murmura el saiyajín. – “Hace mucho que no veía a uno de los tuyos…”

– “Me has reconocido…” – aprieta los dientes Oatmeel. – “¿Y aún así no has dicho nada? ¡¿Después de lo que nos hicisteis?!”

– “Lo que le pasó a los ceresianos no tiene nada que ver conmigo.” – dice el saiyajín. – “No fue personal.”

– “¡¡Arrasasteis mi planeta!!” – exclama el tipo. – “¡Tú y esos dos salvajes!”

– “Órdenes de Freezer.” – responde el saiyajín.

– “Según dicen, él ya ha pagado…” – responde Oatmeel.

Vegeta sonríe.

– “¿De qué te ríes?” – protesta el ceresiano.

– “Eso se lo debes a un Súper Saiyajín.” – dice el saiyajín.

– “Así que es cierto…” – murmura Oatmeel. – “Fue uno de vosotros…”

– “Je…” – sonríe el saiyajín.

De repente, el ceresiano ríe.

– “Ja… jaja… jajajaja…” – estalla en una carcajada. – “¡JAJAJAJA!”

– “¿Eh?” – se extraña Vegeta, que frunce el ceño. – “¿Qué te hace tanta gracia?”

– “Eres el Príncipe de tu raza… tan orgulloso…” – dice Oatmeal. – “Y resulta que el Súper Saiyajín… es otro…”

– “Grrr…” – aprieta los puños Vegeta.

– “¿Fue el calvo grandullón?” – se burla Oatmeal. – “¿O acaso fue el melenudo?”

El saiyajín se prepara para embestir, pero antes de poder hacerlo, el ceresiano dispara un rayo de ki rojo de ki que impacta en el pecho de Vegeta, derribándole.

– “Ghaa…” – tose sangre Vegeta, mientras se reincorpora con dificultad.

– “Vaya…” – se sorprende Oatmeel. – “No esperaba que sobrevivieras a eso… Te habrás hecho más fuerte durante estos años…”

Vegeta se pone en pie.

– “No importa.” – sonríe Oatmeel.

El ceresiano dispara de nuevo y Vegeta salta hacia un lado para evitar el ataque y ponerse a cubierto tras un muro.

Oatmeel sigue disparando a discreción, derribando la vivienda y rozando el hombro de Vegeta.

El saiyajín echa a correr por las calles de Dorakiya intentando sobrevivir a la tormenta de fuego.

– “¡NO HUYAS!” – exclama Oatmeel, sin cesar los disparos.

La aldea sufre la rabia del ceresiano, que ahora dispara con ambas manos.

– “¡MUERE! ¡MUERE!” – grita Oatmeel.


Pero de repente, alguien le agarra del brazo. Una garra plateada se clava en la ropa.

– “Basta.” – dice una voz ronca.

– “Lemin…” – reconoce Oatmeel al sujeto.

– “¡¡Este no es lugar para vuestras trifulcas!!” – exclama un pequeño vendedor. – “¡¿Quieres arruinarme el negocio?!”

 Ya muy lejos de allí, Vegeta, ensangrentado, entra en su nave.

– “Ah… ah…” – intenta recuperar el aliento. – “Maldita sea…”

Tiene múltiples heridas por todo el cuerpo. Varios disparos le han alcanzado

– “Ese bastardo…” – protesta el saiyajín. – “Un ceresiano… ¿Cómo puede haberse hecho tan fuerte?” – murmura. – “Y ese ojo… ese aparato… Parecía la versión ceresiana del scouter… ¿Le ayudaba a apuntar?”

El saiyajín, de repente, tose sangre de nuevo Se da cuenta de que su costado ha sido perforado por un disparo.

Malherido, Vegeta se arrastra hasta el tablero de comandos.

– “Otra vez… otra vez tengo que huir…” – dice mientras activa el regreso automático de la nave y su visión se vuelve borrosa. – “Soy… soy patético…” – murmura antes de desmayarse.

La nave abandona Dorakiya.

A lo lejos, Oatmeel observa la huida del saiyajín.


En ese instante, un sujeto camina hasta su lado.

– “El rastreador ha sido colocado.” – dice el tipo; un zalt de piel amarilla, vestido con pantalón azul oscuro, una camiseta negra sin mangas a juego con sus botas, y con dos espadas cruzadas en su espalda.

– “Buen trabajo, Soshiru.” – dice Oatmeel.

– “¿Por qué no le has dado tu verdadero nombre?” – pregunta Soshiru.

El ceresiano se cruza de brazos. No responde.

– “Que los demás disfruten la noche.” – dice Oatmeel. – “Mañana partimos.”

– “¿Le vas a regalar un día?” – se extraña el zalt.

– “Un día de sufrimiento.” – responde el ceresiano. – “Quiero que nos guíe hasta los demás… Acabaremos con todos los saiyajín.”

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte VIII: Viaje espacial

Los dos grandes Súper Saiyajín // Parte VIII: Viaje espacial

“¡Me haré más fuerte que un Súper Saiyajín!”

El Dr. Brief ha terminado la nave en unas semanas. Vegeta, vestido con un pantalón azul y una camiseta blanca, inicia su viaje con el objetivo de hacerse más fuerte que Kakarotto.

Desde el jardín de la Corporación Cápsula, Bulma, Brief, su esposa, Yamcha y Puar ven partir al saiyajín. La nave se eleva y acelera hasta desaparecer en el cielo.

– “Y ahí va…” – suspira Brief.

– “A ver si hay suerte y se pierde.” – bromea Yamcha.

Bulma mira a Yamcha de reojo, con mal humor.

En la nave, Vegeta teclea las coordenadas de su primer destino. 

– “Bien…” – sonríe el saiyajín de forma pícara. – “Creo que este será un buen lugar…”

Vegeta sigue tecleando.

– “Mientras tanto, empecemos a entrenar…” – dice el saiyajín. – “Gravedad x100. Estará bien para un calentamiento…”

La nave aumenta la gravedad en su interior.

De repente, Vegeta puede sentir la presión crecer en todo su cuerpo. Sus músculos se tensan para mantenerse en pie.

– “Kakarotto estuvo entrenando bajo esta gravedad…” – gruñe el saiyajín. – “¡Yo también lo haré! ¡Lo superaré!”

El saiyajín teclea de nuevo y el panel de comandos muestra que la gravedad ha aumentado a x150.

Vegeta casi se ve obligado a hincar la rodilla, pero lucha contra el peso con todas sus fuerzas.

– “Me haré más fuerte que tú…” – murmura. – “¡Me haré más fuerte que un Súper Saiyajín!”

En la Tierra, en los Universos 6 y 7, Son Goku entrena con Piccolo y con Gohan cerca del Monte Paoz. El saiyajín está enzarzado en una pelea con su hijo y el namekiano. Goku viste su gi naranja, el chico lleva el uniforme de Piccolo y el namekiano luce su ropa habitual, sin capa ni turbante.

Goku detiene un puñetazo de Gohan con facilidad.

– “Tres años…” – sonríe Goku con picardía. – “¿Crees que puedes alcanzarme en ese tiempo, Gohan?” – provoca a su hijo.

Piccolo ataca al saiyajín por la espalda.

– “No te pases, Son Goku.” – sonríe el namekiano, que intenta golpearle con el canto de la mano, pero Goku se agacha para evadir el ataque y se escabulle luego saltando por los aires. – “Un día podrías tener que tragarte esas palabras.”

Son Gohan sonríe mirando a su maestro, orgulloso de oírle decir eso de él.

Namekiano y mestizo embisten a Goku.

En los Universos 3 y 5, en el Monte Paoz, Chichi tiende la ropa fuera de la casa. Gohan, vestido con pantalón marrón con tirantes y camiseta blanca, estudia en su habitación. Por un pequeño sendero, Goku aparece arrastrando un gran lagarto, vestido con pantalón morado con una cuerda como cinturón y camiseta de tirantes blanca.

– “¡Traigo la comida!” – saluda el saiyajín, alegremente.

Por la ventana, Gohan puede ver a su padre llegando. El chico sonríe, contento de volver a tenerlo en casa.

Goku suelta el lagarto en el suelo. Chichi se acerca a él y le da un beso en la mejilla. 

De repente, el rostro de Goku muestra señales de dolor. Chichi puede sentir que el saiyajín se estremece durante un instante.

– “¿Estás bien?” – pregunta la mujer.

Goku se masajea el lado izquierdo del pecho, sobre el corazón, con los nudillos de la mano derecha.

– “Sí…” – sonríe el saiyajín. – “Es solo un poco de sobrecarga… He estado entrenando toda la mañana.”

– “Pues seguro que la sopa de lagarto te sentará bien.” – sonríe Chichi.

– “¡Genial!” – exclama Goku, contento.

En los Universos 3, 5, 6 y 7, Vegeta, descamisado, entrena en su nave, esforzándose al máximo, luchando contra la gravedad aumentada para poder, algún día, alcanzar a Son Goku. La nave se adentra en el espacio profundo.

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte VII: La decisión de Vegeta

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte VII: La decisión de Vegeta

“¡No permitiré que un idiota como tú sea el máximo exponente de nuestra raza!”

En los Universos 3 y 5, Son Goku ha derrotado a Freezer y su padre en la Tierra. El Rey Cold ha fallecido a manos de su propio hijo y el tirano ha huido, perdonado por Son Goku. (*Ver “Emperador Freezer / Parte I: El Imperio contraataca”)

El tirano ha lanzado un ataque de ki contra el suelo y ha provocado una gran polvareda, que aprovecha para ocultar su huida mientras alza el vuelo y se pierde en el cielo ante la mirada atenta de Goku.

Los guerreros Z, que han visto el combate de cerca, se acercan a Son Goku rápidamente mientras Freezer se marcha volando hacia el espacio.-

-“¡Está huyendo!” – exclama Vegeta. – “¡¿Qué estás haciendo?! ¡Acaba con él!” – insiste.

-“Ya no es peligroso.” – responde Goku sonriendo.

-“¡No empieces con tus estupideces!” – le responde Vegeta. – “¡Freezer será siempre peligroso! ¡No le dejes escapar!”

-“No voy a matar a alguien que siente miedo” – dice Goku. – “La derrota que ha sufrido es peor que la muerte.”

-“¡Eres un iluso!” – le dice Vegeta.

Goku recupera el su estado base.

Vegeta aprieta sus puños, furioso.

-“Kakarotto…” – piensa el saiyajín. – “¡¿Cómo puedes ser tú el Súper Saiyajín…?!” – sus puños están tan apretados que una gota de sangre se derrama entre sus dedos.

Son Goku, sonriente, abraza a su hijo, luego a Krilín. Sus amigos están contentos de tener a su compañero de vuelta.

– “No… No es posible…” – piensa Vegeta. – “¡No permitiré que un idiota como tú sea el máximo exponente de nuestra raza!”

En los Universos 6 y 7, la historia fue distinta. Un chico del futuro apareció y derrotó a Freezer y al Rey Cold. El chico resultó ser el hijo de Vegeta y Bulma, que había viajado al pasado para advertir a Son Goku y a sus amigos que unos androides aparecerían en tres años y acabarían con todos; además, Goku no podría enfrentarse a ellos, pues moriría antes de una enfermedad cardíaca viral. Trunks le ha traído una medicina del futuro para intentar cambiar tan aciaga historia. 

Goku y los demás deciden que van a entrenar para detener a los androides cuando aparezcan.

-“¡Vale!” – dice Goku. – “Pues nos veremos dentro de tres años. El día 12 de mayo a las nueve de la mañana. No importa si solo aparecen unos cuantos.”

-“Kakarotto…” – dice Vegeta, molesto por el tono de Goku. – “No te hagas el chulo porque te puedas convertir en Súper Saiyajín… Un día de estos pelearemos y ganaré… No olvides que soy el número uno.”

-“Ya…” – sonríe Goku.

En todos los Universos (3, 5, 6 y 7), Vegeta tuvo la misma idea:

El saiyajín, vestido con pantalón amarillo y camisa rosa, al llega a la Corporación Cápsula después de su encuentro con Goku, entra en el laboratorio de Brief.

-“¡Viejo!” – exclama el saiyajín. – “¡¿Y mi nave?!”

-“Ya casi está…” – dice Brief. – “¡Y creo que me he superado! Esta nave tendrá sonido stereo y…”

-“¿Tiene una sala de gravedad?” – le interrumpe Vegeta.

-“¡Por supuesto!” – dice Brief. – “Puedes aumentar la gravedad cien veces.” – presume.

-“Que sean trescientas.” – dice Vegeta.

-“¡¿EH?!” – se asusta Brief. – “¡¿Quieres que construya una sala de gravedad con una fuerza de gravedad trescientas veces superior a la nuestra?!”

-“Parece que Kakarotto se entrenó bajo una gravedad cien veces más alta de lo normal…” – dice el saiyajín. – “Quiero que sea tres veces más potente.”

-“Es… es increíble…” – dice el doctor, asombrado. – “Pero… si pesas 60 kilos, pasarás a pesar 18 toneladas…”

Vegeta le da la espalda y se dirige a la salida.

-“Tenla lo antes posible.” – sentencia el saiyajín.

En los Universos 3 y 5, Son Goku es recibido por Chichi con un guantazo.

-“Chichi…” – dice el saiyajín, aterrado, retrocediendo lentamente. – “Lo… lo siento… yo…”

La mujer lo sorprende con un fuerte abrazo.

-“Me alegro de que estés con nosotros…” – llora Chichi.

-“Chichi…” – sonríe Goku. – “Yo también me alegro de estar aquí…”

-“Creo que mañana podríamos ira pescar… ¿Qué te parece, Gohan?” – le dice a su hijo.

-“¡Genial!” – celebra el chico.

-“Eso si tu madre te da permiso…” – sonríe Goku.

-“¿Puedo, mamá?” – pregunta Gohan, ilusionado.

Chichi observa la escena enternecida.

-“Claro que sí.” – responde, risueña. – “Yo prepararé la comida. Iremos los tres.”

-“¡Fantástico!” – exclama Gohan.

En los Universos 6 y 7, Son Goku es recibido por Chichi de la misma forma. Pero tras el abrazo de su esposa, Goku le cuenta lo que les ha contado el chico del futuro.

-“Y por eso, es importante que nos preparemos.” – dice el saiyajín. – “Gohan puede retomar sus estudios después…”

-“¡¡NI SE TE OCURRA!!” – exclama Chichi. – “¡¿Es broma o qué?! ¡¿Hasta cuando vas a interrumpir los estudios de Gohan?!” – protesta. – “¡¡Es ridículo pensar que lo harás tan fuerte como tú a base de entrenamientos!! ¡¿Por qué no practicas con Piccolo?!”

-“Ya te lo he dicho… También necesitamos la fuerza de Gohan…” – insiste Goku. – “Comprendo lo de los estudios… ¡Pero dentro de tres años la Tierra estará en peligro!”

-“¡¿Quién te crees que eres?!” – replica Chichi. – “¡Jamás has trabajado! ¡Ni siquiera sabes cuidar de Gohan! ¡¿Has traído dinero a casa desde que nos casamos?!”

-“No… no me digas eso…” – se excusa Goku. – “Ahora no importa… Además, Gohan quiere luchar…”

-“¡¡DE NINGUNA MANERA!!” – exclama Chichi, furiosa. – “¡¡NO LO PERMITIRÉ!!” 

-“¿Es que te importan más los estudios de Gohan que el futuro de la Tierra?” – dice Goku, confuso.

-“¡EXACTO! ¡NATURALMENTE!” – replica Chichi. – “¡A MÍ NO ME IMPORTA LA TIERRA! ¡LO MÁS IMPORTANTE SON LOS ESTUDIOS DE MI HIJO!”

Son Goku ve la reacción de Chichi tan exagerada que no se la toma en serio.

-“¡Estás de broma!” – dice con una enorme sonrisa, mientras le da una palmadita en la espalda.

Con su nueva fuerza, Goku lanza a Chichi a través de la pared hasta unos arbustos.

-“¡¡PERDÓN!!” – se excusa rápidamente el saiyajín. – “¡Yo solo quería darte una palmadita, pero me he hecho tan fuerte…!”

Goku y Gohan socorren a Chichi. Entre los dos la llevan de nuevo a la casa y le vendan las heridas.

-“Bueno…” – dice ella. – “Está bien… A las mujeres siempre nos toca sufrir…”

-“De verdad que lo siento…” – sigue disculpándose el saiyajín. – “No quería hacerlo…”

“¡Pero ten seguro que dentro de tres años haré que Gohan deje la lucha!” – protesta ella. – “¡Se acabaron las peleas!”

La noche ha caído en la Capital del Oeste. En la Corporación Cápsula, Bulma se acuesta en su habitación, acompañada por Yamcha.

-“Tres años…” – suspira el terrícola. – “No quiero morir…”

-“¡Pues entrena!” – protesta ella, dándole la espalda.

-“Lo sé…” – dice Yamcha. – “Mañana empiezo.”

En las montañas rocosas, Vegeta sigue entrenando en la oscuridad.

En el Monte Paoz, Goku se acuesta junto a Chichi. La mujer le abraza, poniendo la cabeza sobre su pecho, oyendo su corazón.

-“Goku…” – dice ella.

-“¿Qué ocurre?” – pregunta él.

-“Tengo miedo.” – dice ella.

-“Todo saldrá bien.” – sonríe el saiyajín. – “Tenemos la medicina del futuro… ¡Y esos androides no nos cogerán desprevenidos! Entrenaremos duro y…”

Al decir esas palabras, el saiyajín puede ver a su mujer entristecer.

-“Lo siento.” – se disculpa él.

-“Tres años.” – dice Chichi. – “Luego se acabaron las peleas.”

Goku sonríe.

-“Quiero que Gohan tenga una vida normal.” – dice Chichi. – “Tiene potencial para lograr cosas grandes.”

-“No lo dudo.” – dice Goku.

ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte IV: Reclutas

Boku no Patrolman / Parte IV: Reclutas

 “¿Cómo os llamáis?”

Por megafonía, Calamis anuncia novedades.

– “Tenemos un invitado en el palco.” – dice el patrullero. – “El señor Freezer busca reclutar a un soldado para sus Fuerzas Especiales… y el mismísimo Capitán Ginyu evaluará a los aspirantes.”

Jaco se queda pasmado ante tal anuncio.

– “¡¿FREEZER?!” – exclama el aridzuko. – “¿Qué tiene que ver el Imperio con el examen?”

Ginyu, en el centro de la falsa ciudad que funciona como área de examen, espera sus oponentes.

– “Nadie se atreve, ¿eh?” – piensa el soldado. – “Era de esperar…”

Pero de repente, alguien aparece frente a él. Es el aspirante zoon.

– “Un zoon…” – murmura Ginyu. – “Qué interesante…”

El extiende su brazo hacia Ginyu y lo sujeta con la otra mano.

– “¡HA!” – exclama al disparar un proyectil de ki.

El disparo se dirige muy rápidamente hacia el objetivo, pero Ginyu lo desvía con un sencillo revés.

El zoon parece sorprendido.

– “Un ataque directo…” – dice Ginyu. – “Era potente, pero demasiado ingenuo. ¿Pretendes sorprender al Capitán de las Fuerzas Especiales con algo así?”

De repente, como un rayo azul, el butir ataca por la espalda al simiesco enemigo, propinándole una patada doble en la nuca y haciendo que Ginyu de un paso hacia delante.

El butir de una voltereta en el aire y aterriza junto al zoon.

– “Ya veo…” – sonríe Ginyu. – “Pero solo tengo un puesto en el equipo…”

– “¿Quién ha dicho que yo quiera unirme?” – sonríe el zoon.

– “¿Eh?” – se sorprende Ginyu.

Los dos aspirantes de la patrulla sonríen.

Calamis y Gicchin, en el puesto de mando, se miran de reojo y después miran a Freezer, que observa el combate en silencio.

Los otros participantes se han quedado petrificados. No se atreven a actuar y se dedican a observar el combate.

Ginyu observa detenidamente a los dos jóvenes.

– “Tenéis agallas…” – dice el Capitán. – “¿Cómo os llamáis?”

– “Pui-pui” – revela el zoon.

El butir presume de músculos.

– “¡Yo soy el huracán azul del planeta Butir!” – exclama el joven. – “¡Burter!”

Ginyu sonríe.

– “Me gusta tu actitud…” – le dice el Capitán a Burter. – “Pero te falta práctica… ¡TE ENSEÑARÉ CÓMO SE HACE!”

Pui-pui se pone en guardia, preocupado.

Ginyu, en lugar de atacar, presume en distintas y extravagantes poses de pelea.

– “¡¡SOY EL LÍDER DE LAS FUERZAS ESPECIALES IMPERIALES!!” – exclama el gorila. – “¡¡EL ETERNO CAPITÁN GINYU!!”

Todos los presentes se quedan en silencio.

Gicchin y Calamis miran a Freezer de reojo. Una gota de sudor frío recorre la frente del hijo del Emperador.

– “Si hacéis un comentario, os mato a todos.” – refunfuña Freezer.

Pui-pui no reacciona. Siente vergüenza ajena.

– “¿Qué demonios…?” – se pregunta el zoon.

El butir parece impresionado.

– “Es temible… Está a la altura de su leyenda… ¡Me atrevería a decir que la supera!” – piensa el joven Burter.

El gorila decide atacar. Sin previo aviso y con un movimiento veloz, se presenta frente al zoon y le propina un puñetazo que lo lanza contra un edificio cercano.

Ginyu dispara una onda de energía a Burter, pero éste usa su velocidad para evitar el impacto.

– “Eres rápido…” – piensa Ginyu.

De repente, un disparo directo sorprende al Capitán e impacta contra su abdomen; ha sido Pui-pui, que ya se ha repuesto del golpe.

– “Resistente…” – piensa Ginyu.

Burter embiste a Ginyu y le propina una patada en la mejilla. El Capitán agarra el pie del butir y lo estampa contra el suelo.

El zoon ataca y propina un puñetazo en la cara de Ginyu.

El Capitán está por encima del nivel de los muchachos y ni se esfuerza en defenderse.

Ginyu golpea al zoon en el abdomen y éste se retuerce de dolor.

– “Me pareces demasiado serio para mi equipo…” – dice el gorila.

– “No quiero formar parte de tu estúpido equipo…” – protesta Pui-pui, que escupe sangre al suelo.

Ginyu agarra la cabeza del zoon y le propuna un rodillazo en la nariz.

– “¡AAH!” – grita de dolor Pui-pui.

El Capitán agarra de nuevo la cabeza del zoon por detrás y lo estampa contra el suelo.

– “Faltarme al respeto a mí es faltar al respeto al señor Freezer…” – dice el simio. – “Y eso se paga caro.”

El gorila, sin soltar la cabeza de Pui-pui, la estampa repetidas veces contra el suelo.

Los golpes hacen temblar la falsa ciudad. Los presentes cierran los ojos para no ver tan salvaje tortura.

Jaco contempla la escena aterrado.

– “¿Por qué?” – se pregunta el aridzuko. – “¿Por qué se permite esto? ¿Qué están haciendo los organizadores? ¡¿Por qué no interviene el gran Gicchin?!”

Gicchin, en el puesto de control, cierra los ojos y respira hondo. Calamis tiene que mirar para otro lado.

Freezer ni se inmuta.

Los golpes continúan.

Burter, aún en el suelo, detrás de Ginyu, se plantea intentar sorprenderlo. El Capitán, sin dejar de golpear a Pui-pui, le habla.

– “Si quieres formar parte de mi escuadrón, aquí tienes mi primera orden…” – dice Ginyu. – “No hagas nada.”

Burter, asustado, traga saliva y no reacciona.

Jaco aprieta los puños con rabia.

– “Basta…” – refunfuña el aridzuko. – “Ya basta…”

Los golpes continúan.

– “¡¡YA BASTA!!” – exclama Jaco.

El aidzuko corre hacia Ginyu y Pui-pui, pero antes de poder hacerlo, Gicchin aparece en el centro del campo de entrenamiento y agarra la mano de Ginyu.

– “¿Eh?” – se sorprende el Capitán.

– “Ya es suficiente.” – dice Gicchin.

Freezer, al ver a Gicchin en el terreno de examen, mira a su lado, dónde este estaba antes.

– “Impresionante…” – piensa el tirano. – “Muy impresionante…”

Ginyu y Gicchin se miran a los ojos.

– “¿Te atreves a interferir?” – dice el Capitán.

– “El castigo que ha recibido es suficiente.” – dice Gicchin. – “No volverá a faltar a tu señor.”

– “¿Mi señor?” – frunce el ceño Ginyu. – “También es el tuyo…”

En el centro de mando, Berriblu y Kikono observan lo ocurrido.

– “Esto no es bueno…” – dice Kikono. – “No nos conviene enemistarnos con la Patrulla Galáctica…”

– “¿Tienes miedo, Kikono?” – se mofa Berriblu.

– “Son aliados queridos por el Rey Cold.” – dice el anfibio. – “Nos facilitan el trabajo…”

– “No he dicho que no tengas razón” – sonríe la mujer.

Ginyu y Gicchin están de pie, cara a cara, desafiantes.

Freezer da un paso al frente.

– “¡GINYU!” – exclama el tirano. – “¡RETÍRATE!”

Tanto Ginyu como Gicchin se sorprenden ante la petición del tirano.

– “Señor Freezer…” – murmura el Capitán.

Freezer da la espalda a todos.

– “Ha sido un placer visitar Aridzuka” – sonríe el demonio del frío antes de abandonar la sala.

Ginyu, sin dejar de mirar de reojo a su contrincante, le da la espalda.

– “Vamos, chico.” – le dice a Burter.

El Capitán emprende el vuelo para reunirse con su señor.

El butir se pone en pie y se queda un instante desconcertado, dudando, pero no tarda en agachar la cabeza y seguir a Ginyu.