ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte VI: Planeta de metal

Emperador Freezer / Parte VI: Planeta de metal
“Has cometido un error viniendo aquí”


La nave de Freezer, tras varias semanas de viaje, se aproxima al planeta M2, que parece una gran masa metálica resplandeciente.

– “Llegaremos en unos minutos, señor” – anuncia uno de sus hombres.
– “Excelente” – celebra el tirano.
Al acercarse más a la superficie, un soldado irrumpe de nuevo en la cámara del Emperador con un nuevo anuncio.

– “Señor, según nuestros sensores, el planeta no tiene atmósfera” – dice el soldado.
– “No será un problema” – responde el demonio del frío. – “Detened la nave y preparad la escotilla superior. Saldré solo.”
Freezer abandona su nave y desciende hasta la superficie del planeta. 

– “Un desierto de metal…” – murmura el tirano al echar un vistazo a su alrededor. – “Que extraño” – dice algo inquieto. – “Siento un ki muy tenue en esa dirección…”
El tirano sale volando en busca de ese misterioso indicio de vida.
Mientras tanto, en la nave, Tagoma está al mando. Él supervisa las lecturas que la nave toma continuamente del planeta.

– “El señor Freezer está volando hacia el Este” – anuncia un soldado.
– “¿Alguna lectura relevante en esa dirección?” – pregunta Tagoma.
– “De momento no hay rastro de vida en el planeta, pero la corteza metálica podría causar interferencias.” – responde otro de sus hombres.
Freezer, tras unos minutos de vuelo, se topa con una gigantesca metrópolis, en cuyo epicentro se encuentra un gran edifico piramidal.
De repente, un pequeño robot se acerca al tirano. El autómata es de color blanco y forma redondeada, con un gran ojo central.

– “¡Alerta: Intruso! ¡Alerta: Intruso!” – repite el robot.
Freezer observa detenidamente a esos seres.

– “He venido a buscar información” – anuncia el tirano.
– “Forma de vida biológica detectada” – dice el autómata. – “Acceso no permitido.”
– “Jujuju” – ríe Freezer. – “Eso ya lo veremos”.
El tirano alza su mano y apunta con su dedo al robot.

– “¡ALERTA: PELIGRO! ¡ALERTA: PELIGRO!” – repite el pequeño autómata.
Freezer dispara y el robot estalla en mil pedazos. 
El tirano sonríe satisfecho.
Unos segundos después, un zumbido creciente alerta a Freezer.
El tirano mira al suelo y se percata de que un enjambre de cientos de robots se aproxima a él a gran velocidad. Los autómatas tienen un aspecto similar al destruido, pero de color morado y con una larga cola naranja.
Freezer se eleva, perseguido por la turba.
El demonio del frío apunta a la multitud y dispara su Rayo Mortal a discreción, destruyendo decenas con cada ataque. Pero pronto se da cuenta de que más y más robots se unen a la batalla.
Tagoma, en la nave, puede ver las explosiones en el monitor.

– “¿¡Están atacando al señor Freezer!?” – pregunta alarmado.
El tirano se detiene en el cielo y se envuelve por una barrera esférica de energía morada y se lanza en picado contra el enjambre, causando cientos de explosiones a su paso, arrasando con todos los robots que encuentra en su camino, hasta que finalmente choca contra la superficie del planeta.
El demonio del frío mira de nuevo a su alrededor mientras aún lluven trozos de metal.

– “Chatarra…” – murmura con desprecio.
Pero pronto se da cuenta de que nuevos robos le rodean.

– “Se me acaba la paciencia…” – amenaza el tirano.
En ese instante, los autómatas se detienen.

– “¿Os rendís?” – fanfarronea Freezer.
Cuatro nuevos robots aterrizan y rodean al demonio.

– “¿Refuerzos?” – sonríe el Emperador.
Uno de los robots es humanoide, de color rojo, alto y estilizado. El segundo es grande, también antropomórfico, metálico y con detalles púrpuras. El tercero, tiene una estatura similar a Freezer, pero sin cabeza. Y el último es antropoide, pequeño y rechoncho, con partes de color verde.
En la cima de la torre central, otro autómata humanoide de tez azul y detalles dorados observa las cámaras de seguridad, repartidas por todo el planeta.

– “El Emperador Freezer… ¿Qué le trae por aquí?” – dice mientras le observa atentamente. – “Veamos de qué es capaz contra el Escuadrón Sigma”.
El gigantón robótico intenta golpear al tirano por su derecha, pero éste detiene el golpe fácilmente. El azul insiste por su izquierda, pero Freezer también le detiene. El más pequeño de ellos ataca al demonio por la espalda, pero con un golpe de su cola, el tirano lo despacha. En ese instante, el robot rojo intenta sorprender a Freezer atacándole de frente rápidamente, pero el demonio le detiene con un cañonazo de ki proyectado con sus ojos.
Freezer utiliza su poder mental para elevar al robot azul y lanzarlo contra el morado.
El pequeño robot verde vuelve a atacar al demonio, pero lo intercepta con su poder mental y lo estruja hasta convertirlo en una bola de chatarra.
El autómata rojo se eleva y dispara una tormenta de misiles contra Freezer, pero éste usa de nuevo su telekinesis para interponer al robot grandullón en el camino de éstos, haciendo que estalle en mil pedazos.
El robot azul carga de nuevo contra el tirano, pero éste moviliza los residuos metálicos esparcidos por el lugar y los lanza contra su enemigo como si fueran metralla, triturándolo.
El robot rojo embiste a Freezer, pero él alza su mano haciendo que el suelo estalle bajo el enemigo.
El autómata intenta localizar al tirano entre la polvareda, pero un disco cortante aparece por sorpresa. El robot logra evitarlo saltando, pero Freezer le espera en las alturas y le golpea con su cola, haciendo que el robot vuelva al suelo, donde un segundo disco lo rebana por la mitad.
La polvareda se disipa en unos instantes y Freezer desciende. La parte superior del robot rojo intenta gatear hasta el demonio del frío.

– “No sois más que chatarra” – murmura el tirano con desprecio antes de eliminar a su enemigo con un ataque de ki.
En la nave, Tagoma sigue pendiente de lo que sucede.

– “¡Lecturas!” – ordena a sus hombres.
– “El señor Freezer parece que sigue en perfecto estado” – responde un soldado. – “No vemos nada más.” 

Tagoma se acerca al gigantesco ojo de buey y contempla el horizonte, que resplandece por el reflejo de la luz procedente de una estrella cercana.

– “No me gusta este planeta” – murmura el soldado.
Freezer da la espalda a los restos de sus enemigos y se prepara para marcharse, pero un ruido llama su atención.
Unos extraños cables a modo de tentáculos se alzan desde el suelo metálico y se entrelazan entre sí, recogiendo los restos robóticos de sus enemigos caídos y reconectándolos.

– “Pero, ¿qué demonios es esto?” – se sorprende el de el demonio.

En un instante, los cuatro robots se han reconstruido.

– “Nunca había visto algo así…” – piensa Freezer.
Los autómatas se abalanzan sobre el Emperador, pero éste alza una poderosa corriente de aire con un gesto de su mano que barre y destruye de nuevo a sus enemigos.

Pero, en un instante, ellos vuelven a reconstruirse.

– “No pienso aguantar esto todo el día” – refunfuña el tirano.
De repente, una voz interrumpe el combate.

– “No puedes ganar, Freezer” – dice el personaje que antes vigilaba desde la torre y ahora ha decidido mostrarse.
El Emperador le mira con interés.

– “Me has reconocido” – sonríe el tirano. – “¿Tú eres quien manda aquí?”
– “¿Por qué has venido?” – pregunta el nuevo autómata.
– “Busco unas cajas de música robadas” – responde Freezer.
– “¿Y porqué aquí?” – insiste el robot.
– “El golpe solo puedo hacerse utilizando una tecnología incomprensible incluso para mis hombres, entre los que se encuentran los mejores especialistas del Universo” – responde el tirano.
– “¿Para qué querríamos unas cajas de música?” – pregunta el robot.
– “Eso aún no lo sé, chatarra” – dice Freezer.
– “Puedes llamarme Rildo” – responde el autómata.
– “¿Por qué debería poner nombre a un saco de tornillos?” – se mofa el tirano.
Rildo no reacciona ante las burlas.

– “Has cometido un error viniendo aquí” – le advierte el robot.
– “Dame la información que necesito” – insiste Freezer.
– “Estás buscando en el lugar equivocado” – responde Rildo.
– “¿Y dónde debería buscar?” – insiste el demonio del frío.
– “Ya no importa” – sonríe el robot. – “Porque no vas a abandonar este planeta”.
Rildo apunta al tirano con su mano y ésta se deforma revelando un cañón que dispara un poderoso ataque de ki que sorprende a Freezer, obligándole a protegerse.
Una gigantesca explosión barre el lugar. El autómata escanea la nube de humo y en busca de signos vitales.

De pronto, aparece una señal de alerta en el radar de Rildo. Freezer surge de la polvareda y se abalanza sobre su rival, propinándole un puñetazo y lanzándole contra unos edificios cercanos.

– “Tu ataque ha sido extraordinario” – dice el tirano. – “Me has cogido desprevenido. No he podido detectar tu energía. Pero eso no volverá a ocurrir” – añade mientras se eleva en el aire.
Rildo se pone en pie, pero se encuentra con una poderosa Bola Mortal aproximándose a gran velocidad.
El ataque del tirano impacta contra el enemigo y un gran estallido engulle parte de la ciudad.

Freezer desciende y se percata de que los robots que le rodeaban han dejado de funcionar.

– “Qué extraño…” – murmura el tirano. – “Supongo que él controlaba los autómatas de este planeta.”
En ese instante, una montaña de metal, que ahora se comporta como un líquido viscoso, se alza detrás de Freezer.
El tirano se da la vuelta y contempla el extraño fenómeno.
En lo alto de la montaña, una figura humanoide musculosa y brillante surge de su cima y se separa de ésta.

– “Yo soy el planeta” – sonríe Rildo, que ha tomado una nueva forma.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte V: Cultos y sectas

Emperador Freezer / Parte V: Cultos y sectas
“¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”


El planeta Imegga yace en ruinas. Su capital arde en llamas mientras algunos edificios se derrumban. La gente huye despavorida. 
Entre los escombros, los cuerpos de múltiples soldados imegga yacen sepultados. Junto a ellos, el cuerpo de Sauza. Tagoma, malherido, camina entre las ruinas, pendiente de lo que ocurre en el cielo.
El gobernante Don Kee, en el tejado de su gigantesca torre, observa a dos figuras que sobrevuelan la ciudad. Freezer y Ledgic se encuentran cara a cara. El segundo está magullado y con la ropa hecha trizas.

– “Eres un excelente luchador” – sonríe Freezer. – “Te has enfrentado a mí, un demonio del frío, sin dudarlo ni un instante. Eres leal. Eso me gusta, así que te haré una oferta. ¿Quieres unirte a mi ejército? Creo que podrías formar parte de mi guardia personal, ahora que Zarbon y Dodoria ya no están.”
Ledgic, en silencio, se pone en guardia de nuevo y prepara un ataque de ki rojo en su mano derecha.

– “Supongo que eso es un no…” – murmura el tirano. – “Una verdadera lástima”.
El guardaespaldas de Don Kee lanza su ataque contra Freezer, pero el tirano lo repele con el dorso de su mano.

– “Mi turno” – sonríe mientras apunta a Ledgic con su dedo índice.
Freezer lanza su Rayo Mortal y atraviesa el pecho del guardaespaldas. El cuerpo de Ledgic se precipita hacia el suelo.
Don Kee, al ver a su hombre de confianza derrotado, intenta escabullirse entre los escombros de su ciudad, pero Freezer utiliza su poder mental para levantar las ruinas y revelar al cobarde gobernador.

– “Señor Freezer… Lo siento…” – titubea Don Kee mientras retrocede. – “Yo… Ha sido un malentendido…”
– “Ha sido entretenido” – responde el tirano. – “Por eso te daré una última oportunidad”.
Don Kee se arrodilla agradecido.

– “¡Oh! ¡Señor Freezer! ¡Es usted un Emperador benevolente!” – exclama el gobernante.
– “No me interesan tus alabanzas” – le interrumpe Freezer. – “Solo quiero que respondas a una pregunta: ¿Dónde está la reliquia que te vendió mi hermano?”
– “¿Una reliquia? ¿Cooler? No sé de qué me está…” – responde Don Kee.
Freezer lanza un Rayo Mortal que fulmina la oreja del gobernante.
Don Kee grita de dolor. La herida casi no sangra, pues ha quedado automáticamente cauterizada.

– “¿Quieres volver a intentarlo?” – sonríe Freezer.
– “La vendí” – confiesa finalmente Don Kee.
– “¿A quién?” – insiste el tirano.
– “Un predicador pagó una suma desorbitada por esa caja de música.” – responde el gobernante.
– “¿Un predicador?” – se extraña Freezer.
– “El líder de esa secta moderna; los Luud.” – responde Don Kee.
– “Dolltaki…” – murmura el demonio del frio.
Freezer dispara su Rayo Mortal y atraviesa el corazón de Don Kee, que muere al instante.
En unos días, Freezer y sus hombres aterrizan en el planeta Luud.
Al salir de su nave, el tirano, acompañado por Tagoma, observa un gran tráfico de naves llegando al planeta y otras marchándose.

– “Increíble” – dice Tagoma. – “¿Todas estas naves vienen a adorar a Luud?”
– “Y a hacer donaciones” – responde Freezer. – “Ese Dolltaki tiene montado un buen negocio.” – sonríe.
Dolltaki, que ha sido avisado por sus hombres, sale a recibir al Emperador.

– “¡Emperador Freezer!” – exclama el líder de la secta en tono muy amigable. – “¡Es un honor tenerle aquí!” – añade haciendo una reverencia.
Dolltaki es un ser humanoide alto y delgado, con cabello rubio cortado a media melena. Viste ropa elegante y de colores vivos; claramente ostentosa.
Freezer no se inmuta.

– “¿A qué debemos esta agradable visita?” – pregunta Dolltaki. – “¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”
El tirano sonríe, algo que inquieta al líder.

– “No tengo ningún interés en aportar nada a este timo” – responde Freezer.
– “¿Timo?” – se sorprende Dolltaki. – “¡Señor! ¡La palabra de Luud es cierta!”
– “Lo que tú digas. No me interesa” – le interrumpe el demonio del frío. – “Solo he venido a hacerte una pregunta.”
– “¿Una pregunta?” – se extraña el líder. – “Está bien… ¡Adelante! Espero serle de ayuda.” 
– “Hace mucho tiempo, Don Kee te vendió una caja de música que mi hermano Cooler había robado de la cámara imperial. ¿Dónde está?”
– “No sé nada de una caja de música…” – responde Dolltaki.
– “Si te opones a mí, voy a acabar con este miserable planeta” – le amenaza Freezer. – “Tú decides.”
Dolltaki, resignado, acompaña a Freezer a través del templo, en el que miles de personas con máscaras rojas adoran una gigantesca escultura de piedra con aspecto demoníaco, mientras un esperpéntico sacerdote arroja extraños muñecos a un caldero ardiendo.
A través de un corredor llegan al palacio de Dolltaki. El lugar es lujoso y sobrecargado con adornos dorados.
Finalmente, llegan a una cámara de seguridad sellada con una gigantesca compuerta.

– “Abrid la cámara” – ordena Dolltaki.
El portón se abre ligeramente y por la apertura entran varios hombres de Dolltaki, que acompañan al líder y a Freezer.
La cámara aún parece más grande desde dentro. Tiene centenares de metros cuadrados y varios pisos de altura. Todo parece estar extremadamente ordenado y cuidadosamente catalogado.

– “Traedme la caja de música konatsiana” – ordena el líder.
– “¿Konatsiana?” – se sorprende Freezer.
Los hombres de buscan la ubicación en un ordenador y corren a buscarla.

– “Es una de las pocas reliquias que quedan de esa civilización” – explica Dolltaki. – “De ahí su valor”.
– “No la tienes expuesta.” – responde Freezer. – “¿Por qué la quieres? No pareces un simple coleccionista.”
– “Eres un hombre de negocios como yo” – responde Dolltaki. – “No te costará entenderlo…”
Freezer sonríe.

– “Al fin hablas sin tapujos” – dice el tirano. – “Ya veo. Eliminabas la posible competencia.”
– “Es un culto antiguo, pero no puedo arriesgarme a que vuelvan a aparecer sus adoradores.” – responde el líder.
De repente, uno de los hombres de Dolltaki llega corriendo y alarmado. 

– “¡Han desaparecido!” – exclama el luud.
– “¡¿Cómo?!” – exclama Dolltaki.
– “¡Las cajas han desaparecido!” – insiste su hombre.
– “¡¿LAS cajas?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Hay más de una?!”
– “¡¿Qué ha pasado?!” – grita furioso el líder. – “¡Por qué no me habíais informado!”
– “No ha saltado ninguna alarma, señor” – responde el luud. – “No sabíamos qué…”
Dolltaki propina un revés a su hombre.

– “¡Quiero saber lo que ha ocurrido!” – grita el líder. – “¡Revisad las cámaras! ¡Comprobad cada rincón del planeta! ¡Ofreced recompensas! ¡Quiero esas cajas!”
Freezer parece impacientarse.

– “Has intentado ocultarme que existían más de una caja…” – dice frustrado. – “Eso no me gusta.”
Dolltaki tiembla de terror al escuchar el tono del tirano.

– “No… Yo… Iba a contárselo a ahora…” – intenta excusarse el líder.
– “Tienes un día para decirme donde están las cajas” – dice Freezer mientras le da la espalda.
– “¿Solo un día?” – dice asustado Dolltaki. – “Hay que revisar décadas de grabaciones…”
– “Tienes a muchos seguidores” – se burla Freezer. – “Ponles a trabajar.”
Los hombres de Dolltaki no consiguen encontrar ningún rastro sobre los ladrones, y el líder, cuando se le acaba el plazo, se ve obligado a disculparse ante Freezer.

– “No hay rastro, señor” – dice Dolltaki. – “No hay nada extraño en las cámaras. No hay signos de que funcionaran mal. Si alguien las ha alterado, ha sido alguien con un nivel de habilidad que supera ampliamente nuestro entendimiento.”
– “Quiero acceso a los servidores” – dice Freezer. – “Mis hombres se encargarán a partir de ahora.”
– “De acuerdo, señor” – respira Dolltaki aliviado.
– “Pero, a cambio…” – sonríe el tirano.
Freezer abandona el planeta Luud.

– “Un noventa por ciento de las donaciones que reciba…” – sonríe Tagoma. – “Me parece que ha sido usted muy comprensivo.”
– “Le obsesionan sus posesiones” – dice el tirano. – “Le dolerá más esto que la peor de las torturas.”
– “Según la leyenda, un sacerdote Konatsiano derrotó a un terrible monstruo creado a partir de magia oscura y encerró su poder en dos cajas de música.” – lee en una tablet un soldado de Freezer.
– “Otra leyenda…” – suspira el tirano. – “Pero esa caja preocupaba a mi hermano por algún motivo que desconozco. Puede que supiera que habían sido robadas…”
– “¿Qué haremos ahora?” – dice Tagoma. – “No parece que haya nada en las cámaras de seguridad…”
– “Si queremos respuestas sobre una misteriosa tecnología, solo se me ocurre un lugar al que ir…” – dice Freezer.
– “Se refiere a…” – se sorprende Tagoma. – “¡En ese lugar no aceptan formas de vida biológicas! ¡Ni siguiera su padre se atrevió a intentar conquistarlo!”
– “Mi padre está muerto.” – responde el tirano. – “Rumbo a M2”.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte IV: Colisión

Emperador Freezer / Parte IV: Colisión
“¡Llevo años librando tus batallas, Cooler!”


El saiyajín desciende la colina y se acerca desafiante a los hermanos del frío. Freezer inspecciona detenidamente a Turles.

– “Otro mono…” – murmura entre dientes el Emperador.
– “¡Se acabó!” – exclama Cooler. – “¡Me has traicionado!”
Turles sonríe.

– “¿Yo? ¿Traicionarte?” – se burla el saiyajín. – “Tu familia aniquiló a mi raza.”
– “Yo no tuve nada que ver” – responde Cooler. – “Mi padre ya me había desterrado por aquel entonces.”
– “No te justifiques, hermano” – le dice Freezer. – “No se puede razonar con monos”.
El saiyajín se quita su capa y la arroja a un lado.

– “¿De verdad quieres enfrentarte a nosotros, Turles?” – le advierte Cooler.
Turles no pierde su sonrisa y se prepara para elevar su ki.

– “Las cosas han cambiado” – responde el saiyajín. – “¡Voy a vengar a mi raza! ¡Y después ocuparé vuestro lugar en el trono del Imperio!” 
Una fuerte onda expansiva barre el lugar, derribando a la mayoría de solados imperiales.

– “¡Su poder se ha incrementado!” – exclama Cooler.
– “¡¿Ha tomado el fruto?!” – se pregunta Freezer.
– “¡Llevo años librando tus batallas, Cooler!” – exclama Turles. – “¿Crees que no he mejorado? ¡Soy un saiyajín! ¡Aprendo de cada batalla! ¡Mi poder aumenta después de cada derrota!”
El aura incolora de Turles adopta un tono amarillo que trae malos recuerdos a Freezer.

– “No… ¡No puede ser!” – exclama el tirano asustado, retrocediendo un paso.
– “¿Qué ocurre?” – se extraña Cooler.
– “¡Soy lo que habéis temido siempre! ¡Vuestra peor pesadilla!” – exclama Turles.
Freezer, desquiciado, apunta a Turles con su dedo índice.

– “¡¡Toma esto!!” – exclama el tirano al disparar.
Pero su disparo falla. Turles ha desaparecido en un instante.
El tirano nota una presencia detrás de ellos y un resplandor amarillo delata al saiyajín. Freezer se da la vuelta lentamente, con miedo a lo que sabe que se encontrará.
Turles, transformado en Súper Saiyajín, se yergue imponente frente a ellos.
La mirada furiosa del saiyajín se clava en los aterrados ojos del Emperador, que tiembla de miedo.

– “Esos… esos ojos…” – titubea Freezer, recordando la mirada de Goku. – “Tienen la misma mirada…”
– “¡¿Qué está pasando?!” – exclama Cooler desconcertado. – “¿Qué significa esto?”
Turles carga contra los demonios del frío a toda velocidad.

– “¡Cuidado!” – exclama Freezer.
Pero en un abrir y cerrar de ojos, Turles aparece frente a Cooler y le golpea en el abdomen.
Cooler, incapaz de reaccionar y asombrado ante un poder que no ha visto nunca antes, queda arrodillado en el suelo.

– “¿Cómo…? ¿Qué es este poder?” – murmura el mayor de los hermanos.
– “No lo entiendo…” – dice Freezer. – “Sólo debería haber un Súper Saiyajín… ¡Y ya me he enfrentado a él!”
Turles, al oir al tirano, sonríe.

– “Así que lo que decían era cierto…” – se burla el saiyajín. – “Perdiste contra uno de mi raza”.
– “¿Esto es un Súper Saiyajín?” – se pregunta Cooler.
– “¡No voy a ser derrotado por otro mono!” – grita Freezer furioso.
El Emperador se abalanza sobre Turles, que detiene el golpe con ambas manos y es forzado a retroceder.
Freezer sonríe satisfecho, sorprendido ante su propio poder, muy superior al que tenía cuando viajó a la Tierra.

– “¿Es más fuerte que Cooler?” – se extraña Turles.
– “¡Jajaja!” – ríe Freezer. – “¡Vas a morir, maldito mono!” – exclama mientras insiste en sus ataques.
Cooler asiste atónito a la escena. Freezer parece estar superando a Turles, que se defiende de los ataques del tirano.

– “¿Desde cuando Freezer tiene tanto poder?” – se extraña el hermano mayor. – “¿Ha estado entrenando?”
Turles, magullado, retrocede.

– “No puede ser…” – se lamenta el saiyajín. – “¡Soy el Súper Saiyajín de la leyenda! ¡Debería ser el individuo más poderoso del universo!” – grita frustrado.
– “La última vez que me enfrenté a un Súper Saiyajín, admito que pasé miedo” – responde Freezer. – “Pero yo era más débil y él tenía más recursos que tú” – se burla el tirano. – “Qué decepción. Tu transformación me ha traído malos recuerdos… Pero parece que mi entrenamiento ha dado sus frutos. Soy muy superior a ti, estúpido mono.”
– “No… ¡No! ¡NO!” – grita Turles. – “¡Esto no ha acabado!”
El saiyajín dispara una onda de ki al suelo, alzando una nube de polvo que engulle a Freezer y Cooler.

– “¡Oh!” – exclama Freezer en tono burlón. – “¿Dónde estará?”
Freezer cierra los ojos y se concentra en su alrededor.

– “¡Ahí!” – exclama disparando un rayo mortal a la nada.
– “¡Aaah!” – se oye el grito de Turles en el interior de la nube.
– “Estos trucos ya no funcionan conmigo” – sonríe satisfecho el tirano.
Turles, agarrándose su hombro izquierdo, que ha sido atravesado por el ataque de Freezer, vuelve a su estado base y se escabulle entre las rocas, huyendo hacia el Árbol Sagrado.

– “Cobarde…” – murmura Freezer. – “Se nota que era un secuaz tuyo, hermano”.
– “¿Cómo has hecho eso?” – le pregunta Cooler mientras se reincorpora. – “¿Cómo supiste dónde estaba?”
– “No es complicado” – responde el Emperador. – “Cualquier sabandija puede hacerlo con un mínimo de entrenamiento.”
– “¿Y a dónde ha ido?” – pregunta Cooler.
– “Está ocultando su rastro” – responde Freezer. – “Pero supongo que se dirige al Árbol.”
– “Si la leyenda del fruto es cierta y se lo toma, podríamos tener problemas.” – dice Cooler.
Los soldados de Turles se reincorporan y rodean a Cooler y Freezer.

– “¡No iréis a ninguna parte!” – exclama uno de los soldados.
– “No tengo tiempo para esto” – responde Freezer. – “¿Puedes encargarte de ellos, Tagoma?”
– “Por supuesto” – responde el soldado de Cooler. – “Nosotros nos encargaremos” – dice mientras otros tres soldados se colocan junto a él. Uno de ellos es un brench de piel azul y cabello claro. El segundo es un zaltiano, una especie de anfibio humanoide de piel marrón. Y el tercero es un beppan de tez verde oliva.
Cooler y Freezer sobrevuelan la zona viajando hacia el tronco del gigantesco árbol, mientras Tagoma y sus hombres se encargan sin dificultad de los soldados de Turles.
Turles avanza entre las raíces del árbol mientras intenta taponar su herida por la que está perdiendo mucha sangre.

– “¡Ahí está!” – exclama Cooler al ver a su hombre.
El demonio del frío dispara una ráfaga de ki, mientras Turles intenta escabullirse, pero es alcanzado por la onda expansiva de las explosiones.

– “No…” – murmura Turles, arrodillado, sin fuerzas para levantarse y su visión cada vez más borrosa. – “Estaba tan cerca… Sólo necesitaba más tiempo… ¡Los Dioses no son justos!”
De repente, algo cae frente a él.

– “¿Qué es esto?” – se pregunta mientras extiende su mano hacia el objeto redondo de unos diez centímetros de diámetro e intenta alcanzarlo.
Freezer y Cooler descienden a unos metros de distancia y caminan hacia el saiyajín.

– “Se acabó, Turles” – le advierte Cooler. – “Tu rebeldía ha llegado hasta aquí”.
Pero Turles, mientras se levanta, ríe como un perturbado. Cada vez más fuerte.

– “¡JAJAJAJAJA!” – estalla en una carcajada.
– “¿Qué le pasa?” – se pregunta Freezer.
– “¡Los Dioses están de mi parte!” – exclama el saiyajín.
Freezer se percata de que Turles tiene un extraño objeto en su mano.

– “Eso es…” – murmura Freezer.
– “¡¿Es un fruto?!” – exclama su hermano.
El fruto es redondo y anaranjado, parecido a una manzana, pero con piel áspera.
El saiyajín da un mordisco al Fruto Sagrado y al engullirlo su herida empieza a cerrarse.

– “Maldita sea…” – murmura Freezer poniéndose en guardia.
– “¡La leyenda es real!” – grita Turles. – “¡Noto como mi poder va en aumento!” – exclama transformándose en Súper Saiyajín.
– “Esto no va a ser fácil…” – dice Cooler.
Una fuerte corriente de aire causada por el incremento de poder de Turles azota el lugar e impide avanzar a los hermanos del frío.
Turles da varios mordiscos más al fruto, pero de repente, algo extraño sucede. Turles deja caer el trozo de fruto que le quedaba y empieza a gritar desesperadamente, como si estuviera sufriendo un dolor insoportable.
Su masa muscular aumenta de forma exagerada y sus ojos se quedan en blanco. Su armadura se resquebraja y estalla en decenas de pedazos. El color amarillo de su ki adopta un tinte verdoso.


Dibujado por Torrijos

– “Pero, ¿qué…?” – titubea Freezer.
De repente, el aura de Turles estalla en centenares de esferas de ki que bombardean el lugar, arrasando la zona y alzando una fuerte nube de humo, polvo y escombros.
Cuando la nube se disipa, Cooler y Freezer contemplan al extraño Súper Saiyajín.

– “Su poder…” – murmura Freezer. – “Nunca había sentido nada igual”.
– “¿Tanto ha aumentado?” – pregunta Cooler, sorprendido al ver a su hermano temblando.
Turles mira a sus adversarios y sonríe de forma sádica.

– “¡Ahí viene!” – exclama Freezer.
El saiyajín se abalanza sobre los hermanos. Freezer recibe un tremendo puñetazo en la cara y sale lanzado, chocando y atravesando varias rocas y raíces del árbol.
Cooler, sin palabras, contempla la fuerza desmesurada del saiyajín, que ahora avanza hacia él. Cooler se agacha y esquiva un puñetazo de Turles, pero una patada en la barbilla le lanza por los aires.
El gigantesco saiyajín prepara una esfera de ki morada en su mano, dispuesto a rematar al demonio del frío, pero una explosión en su espalda le detiene.

– “¡No me des la espalda, mono!” – dice Freezer enfadado, autor del ataque.
Turles sonríe de forma sádica y vuelve a embestir al tirano, que esquiva su puñetazo y se agarra a su brazo, intentando proyectarle, pero Turles ni se inmuta y sacude su brazo fácilmente, estrellando a Freezer contra el suelo y las rocas de su alrededor.
Finalmente, el Emperador se suelta y Turles le golpea en el estómago. Después, el saiyajín genera una pequeña esfera de ki morada que dispara a bocajarro, que impacta de lleno con el tirano.
Cooler, malherido, se reincorpora.

– “Freezer…” – se sorprende al ver que su hermano ha caído. – “Mierda…” – se lamenta, al reconocer que él no puede enfrentarse solo al Súper Saiyajín.
Turles vuelve a centrarse en Cooler y empieza a caminar hacia él.

– “Jujuju” – ríe la voz del Emperador. – “No está nada mal…”
Cooler y el saiyajín miran hacia el lugar de procedencia de la voz y ven a Freezer, sin ningún rasguño, de pie sobre unos escombros.

– “¿Cómo ha sobrevivido a eso?” – se pregunta su hermano mayor.
– “Supongo que damos por finalizado el calentamiento” – dice Freezer. – “¡HAAAA!” – grita mientras su masa muscular aumenta y rápidamente se dispone a utilizar el 100% de su poder.
Turles se enfada al ver que su enemigo sigue en pie y se abalanza sobre él, dispuesto a darle un puñetazo, pero Freezer, aunque con esfuerzo, esta vez consigue detenerlo.

– “¡Veamos los frutos de mi entrenamiento!” – exclama Freezer al golpear al saiyajín y hacerle retroceder.
Cooler, al ver el poder de su hermano, se frustra.

– “Es increíble…” – murmura Cooler. – “Ambos tienen un poder devastador.”
De repente, Cooler se da cuenta de que, en el suelo, cerca de allí, está el pequeño trozo de fruto que Turles ha dejado.
Freezer y Turles se enzarzan en un intercambio de golpes brutal. Todo el planeta tiembla con cada choque.
Turles recupera la distancia y junta ambas manos frente a su pecho, concentrando una gran cantidad de ki entre ellas antes de lanzarlo contra Freezer.
El tirano, asustado frente al poderoso ataque del saiyajín, intenta cubrirse, pero el devastador ataque le engulle y estalla en una gigantesca explosión.
Cooler recoge el pedazo de fruto que quedaba.

– “Voy a convertirme en un Dios” – murmura antes de darle un mordisco.
El ki del demonio del frío se eleva de forma exagerada y llama la atención de Turles, que enseguida centra su atención en el demonio del frío.
El hermano de Freezer empieza a gritar de dolor mientras su cuerpo se deforma. Su masa muscular aumenta y salen cuernos del exoesqueleto de su cabeza y pinchos en su espalda y en sus antebrazos.
Freezer reaparece y contempla a su hermano.

– “¿Qué has hecho?” – se pregunta el tirano algo preocupado.
Cooler eleva su ki y sonríe antes de abalanzarse contra Turles.
Un choque de puños hace que se forme un gigantesco cráter.
Freezer, observando el combate, intenta razonar sobre cómo le conviene actuar.
Después de intercambio de golpes, Turles agarra a Cooler de la cola y, tras hacerle dar varias vueltas en el aire, lo lanza contra el suelo.
Tras el impacto, Cooler se levanta de nuevo.

– “¡¿Es que no vas a ayudarme?!” – le espeta a su hermano pequeño.
– “Pensé que habías perdido el juicio…” – responde Freezer.
– “No me compares con esos monos de clase baja” – le dice Cooler.
Freezer vuelve a adoptar su forma al 100% de poder y se coloca junto a su hermano.

– “Acabemos con él” – sonríe Freezer.
Ambos demonios del frío se separan e intentan sorprender a Turles atacándole uno por cada flanco. El saiyajín detiene el puñetazo de Freezer por su izquierda con su mano derecha y el de Cooler por su derecha con su mano izquierda. Agarrando sus puños, Turles se aparta y hace que choquen el uno contra el otro antes de darles un codazo en la nuca a ambos y estrellarles contra el suelo.
Los hermanos se levantan enseguida y vuelan de nuevo hacia Turles, asediándole con una incesante combinación de golpes.
El Súper Saiyajín consigue agarrar a Freezer por la cola y le estampa contra su hermano, haciendo que ambos retrocedan.
Turles carga contra los dos hermanos, que extienden sus manos hacia delante y apresan al saiyajín en una esfera de ki morada.

– “¡HAAAAAA!” – gritan al hacer que la esfera avance a toda velocidad contra el suelo y se estrelle sobre la superficie del planeta.
Aún así, en el centro del profundo cráter, Turles se levanta ensangrentado, pero dispuesto a continuar.

– “Su poder no ha disminuido…” – murmura Freezer.
– “¿Qué podemos hacer?” – pregunta Cooler. – “Su poder es devastador… ¡No podemos derrotarle!”
– “Tengo una idea… Es arriesgada, pero puede funcionar.” – dice Freezer. – “¡Sígueme!”


Dibujado por Torrijos
Los demonios del frío descienden uno a cada lado del saiyajín, sobre el borde del cráter creado. 

– “¡¡COOLER!!” – grita Turles elevando su ki. – “¡¡FREEZER!!”
Los demonios se deslizan por la ladera del cráter y usan su poder telekinético para que todos los escombros que rodean al saiyajín se precipiten sobre él.

– “¡Ahora!” – exclama Freezer.
Ambos demonios se envuelven en una esfera de ki fucsia y vuelan hacia el saiyajín a toda velocidad con sus puños extendidos hacia delante.
Un estallido de ki verde repele todas las rocas que rodeaban al desquiciado saiyajín.

– “¡VOY A MATAROS A TODOS!” – grita Turles, que ve cómo sus enemigos se aproximan rápidamente.
Turles cruza los brazos frente a su pecho y concentra todo su ki, preparándose para liberarlo todo de golpe.

– “¡MUERE, MONO!” – grita Freezer.
De repente, con Freezer y Cooler a escasos metros de distancia, el saiyajín libera toda su energía, que impacta contra los demonios del frío.
Una gigantesca explosión arrasa gran parte del planeta, provocando que este se fragmente en múltiples trozos.
Mientras tanto, los soldados de Cooler y Freezer preparan la nave aterrorizados ante tan magna explosión y temerosos por sus propias vidas. 

– “¡Tenemos que salir de aquí!” – exclama el beppan.
– “No nos iremos sin saber qué le ha pasado al señor Cooler” – responde tajante el brench azul.
– “¡Este planeta está sentenciado!” – insiste el zaltiano. – “¡Vamos a morir todos si no nos vamos!”
– “Sauza tiene razón. Nuestro destino será peor que la muerte si resulta que hemos abandonamos al señor Cooler con vida” – responde Tagoma.
En uno de los trozos desprendidos del planeta, Cooler ha sobrevivido pero se encuentra muy malherido. El demonio del frío ha perdido el brazo derecho junto a la la mitad derecha de su torso y sus extremidades inferiores.

– “Jujuju” – ríe Freezer. – “No tienes buen aspecto.”
Cooler se sorprende al escuchar a su hermano en un tono tan relajado.

– “Herm… hermano…” – susurra Cooler con un gran esfuerzo. – “Ayúdame…”
Freezer, intacto, se yergue frente a su hermano mayor.

– “¿Cómo…?” – murmura Cooler. – “¿Cómo puede ser… que hayas sobrevivido sin un rasguño?” – pregunta con dificultad.
– “No lo he hecho” – responde Freezer con una terrorífica sonrisa.
Cooler entiende en ese instante que Freezer lo tenía todo planeado.

– “Por favor…” – suplica el malherido demonio. – “Ayúdame…”
– “Has estado todos estos años ideando como usurparme el trono.” – dice Freezer. – “Has mantenido oculto a un saiyajín que pretendías usar contra mí si tenías la oportunidad. Has buscado la semilla del Árbol Sagrado para obtener un poder que sobrepasara el mío y el de nuestro padre…”
– “No…” – responde Cooler. – “Hay otra… otra amenaza…” – intenta justificarse.
– “¿El Súper Saiyajín de la Tierra?” – pregunta Freezer. – “Con un poco de entrenamiento podrías haberle superado. Sigues siendo tan patético como cuando nuestro padre te desterró.”
– “Hay algo mucho más pelig…” – dice antes de ser interrumpido por una tos sangrienta.
– “¿De qué estás hablando?” – se impacienta Freezer. – “¡Dilo de una vez!”
– “La caja… la caja de…” – murmura Cooler antes de exhalar su último aliento.
– “Idiota” – murmura Freezer con desprecio.
Los soldados siguen discutiendo sobre abandonar el planeta, pues el tiempo se agota.

– “¡Quédate con ellos si quieres!” – le dice el beppan a Tagoma – “Yo me…”
Pero un rayo mortal le atraviesa el corazón y muere instantáneamente.
Todos se dan la vuelta hacia el lugar de origen del ataque y ven que Freezer ha sobrevivido.

– “¿Os ibais sin mí?” – sonríe el tirano.
– “No, señor…” – dice el zaltiano. – “Nosotros…”
Un nuevo rayo mortal de Freezer atraviesa su corazón y cae inerte.

– “Nos vamos” – dice el Emperador.
– “Sí, señor” – exclaman Tagoma y Sauza.
La nave abandona de la atmósfera del planeta y Freezer se prepara para salir al exterior.

– “Señor…” – dice Tagoma. – “¿Y el fruto?”
– “No lo necesito.” – responde Freezer. – “Conseguiré aumentar mi poder de otra forma.”
El tirano sale al espacio y prepara su bola mortal.

– “Debo asegurarme de que nada sobreviva” – murmura antes de lanzar el poderoso ataque que acaba con los restos del planeta.
Al entrar de nuevo en la nave, Tagoma se acerca al tirano.

– “¿Órdenes, señor?” – pregunta Tagoma.
– “Tú eres el hombre más cercano a mi hermano…” – murmura Freezer. – “Supongo que eres quién más le conocía…”
– “S… Señor…” – tiembla Tagoma. – “Mi lealtad hacia usted es…”
– “Eso ahora no importa” – responde Freezer. – “Quiero preguntarte algo: ¿Qué sabes sobre los motivos del exilio de mi hermano?”
– “Cooler dijo que fue por robar y vender una reliquia de la cámara Imperial” – responde Tagoma.
– “¿Y a quién se la vendió?” – pregunta el tirano.
– “Al gobernador Don Kee, señor” – responde el soldado.
Freezer mira por la enorme escotilla de la nave y sonríe.

– “Rumbo a Imegga” – ordena el Emperador.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte III: Mitos y leyendas

Emperador Freezer / Parte III: Mitos y leyendas
“¡Una nave está entrando en la atmósfera!”


Han pasado varios meses desde la destrucción de Nuevo Namek. Freezer, obsesionado con vengarse de Goku, ha pedido que le preparen una nave.

– “¿A dónde se dirige, señor?” – le pregunta su consejero.
– “Al planeta Mogina” – responde Freezer.
– “¿Mogina?” – se extraña su hombre de confianza. – “¡Aún no hemos conseguido doblegar ese planeta! Shisami se dirige allí para calmar las revueltas…”
– “Iré personalmente. Que Shisami se adelante y prepare mi llegada.” – insiste el tirano. – “Me apetece hacer ejercicio” – añade con una sonrisa.
El tirano y una pequeña patrulla parten hacia ese planeta, al que llegan en unas semanas.
La nave aterriza en una zona asegurada por los hombres de Freezer. Shisami recibe al Emperador con una reverencia.

– “¿Cuál es la situación?” – pregunta Freezer.
– “Hemos dejado de avanzar; tal y como ordenó. Parece que eso ha animado a los Moginanos, que lo han tomado como una victoria.” – responde el toro rojo.
– “Excelente” – sonríe Freezer.
– “¿Cuál es el plan, señor?” – pregunta Shisami.
– “Yo me encargaré” – responde Freezer, que empieza a caminar hacia la zona de combate. – “No os entrometáis”.
Shisami queda asombrado al ver que Freezer quiere participar de forma activa en la conquista de un planeta. Lejos queda el tirano acomodado que vivía en su forma reducida y lejos de la línea de fuego.
Tras unas horas de lucha, todo ha acabado. Freezer, apenas magullado, vuelve a la nave.

– “Buscad a los que se esconden y acabad con ellos” – ordena el Emperador.
– “¡Sí, señor!” – responde Shisami.
Freezer, durante los años siguientes, continúa viajando de planeta en planeta, poniendo a prueba sus habilidades, esperando algún día conseguir el poder necesario para humillar al Súper Saiyajín.
En uno de sus viajes, tras masacrar un planeta y recuperarse en la cámara de curación, el Tirano se está secando con una toalla cuando un soldado entra en la enfermería alarmado.

– “¡Señor Freezer! ¡Emperador!” – exclama agitado.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Freezer, molesto por el alboroto.
– “¡Una nave está entrando en la atmósfera!” – exclama el soldado.
– “¿Cuál es su origen?” – pregunta el Emperador.
– “¡Es nuestra, señor! ¡Es una nave imperial!” – revela el mensajero.
Freezer sale al exterior y contempla como en el horizonte la misteriosa nave aterriza.

– “Han pasado muchos años…” – murmura Freezer. – “¿A qué has venido, hermano?”
La nave abre sus compuertas y extiende su pasarela. Un demonio del frío desciende por ella acompañado de varios soldados variopintos. Los soldados visten armaduras del Imperio, pero con ciertas modificaciones; con las hombreras cuadrangulares y de aspecto reforzado. Entre los hombres del demonio destaca un espigado guerrero de piel violeta y ojos rasgados.

– “Señor Cooler” – dice el soldado. – “La nave de su hermano se encuentra al Sur-Este.”
– “Bien” – responde el demonio del frío. – “Ha llegado el momento de reclamar lo que me pertenece” – añade con una sonrisa terrorífica.
Cooler y sus soldados vuelan hasta la nave de Freezer, donde el tirano les espera.

– “Hola, hermanito” – saluda Cooler al tomar tierra.
– “Cooler…” – murmura Freezer de forma irrespetuosa. – “¿Qué has venido a hacer aquí?”
– “Han llegado a mis oídos las noticias sobre tu enfrentamiento con el Súper Saiyajín y la muerte de nuestro padre en la Tierra” – responde Cooler.
– “Llegas varios años tarde al funeral…” – responde Freezer.
– “Y también he oído que has ocupado su lugar” – continúa Cooler.
– “Has oído bien” – responde el tirano con una sonrisa burlona.
– “Sabes que ese trono me pertenece, Freezer” – le dice Cooler.
– “Papá te desterró” – le corrige el tirano.
– “¡Sabes que fue injusto!” – exclama Cooler apretando con rabia su puño.
– “No soy nadie para corregir un decreto del Emperador” – sonríe Freezer.
Cooler respira hondo e intenta calmarse.

– “Sé que no vas a ceder” – dice Cooler. – “Así que te propongo un trato”.
– “¿Quieres negociar?” – se burla el Emperador. – “¿Qué tienes tú que pueda interesarme?”
– “Te ofrezco mis tropas y mis planetas conquistados a cambio de los recursos imperiales para seguir con mi búsqueda” – explica Cooler.
– “¿Hombres? ¿Planetas? ¡Jujuju!” – responde Freezer con sorna. – “Podría tomarlos ahora mismo” – dice alzando su dedo y apuntando a su hermano.
– “Si encuentro lo que busco, ambos saldríamos beneficiados” – responde Cooler manteniendo la calma.
– “No me interesa” – responde Freezer mientras su dedo índice se ilumina.
– “Busco la semilla del Árbol Sagrado” – revela Cooler.
– “Estúpidas leyendas…” – responde Freezer rechazando tal idea.
– “Sí. Cómo las Dragon Balls o el Súper Saiyajín” – responde Cooler con una pícara sonrisa.
Freezer, contrariado, baja su dedo y fuerza una sonrisa.

– “¿Qué necesitas, querido hermano?” – le pregunta en tono sarcástico.
Ambos viajan hasta la nave de Cooler y éste le muestra sus hallazgos a su hermano pequeño.

– “¿Qué sabes del Árbol Sagrado?” – le pregunta Freezer.
– “Al parecer, la semilla del Árbol proviene de un planeta llamado Monmaas.” – explica Cooler.
– “¿Monmaas?” – se extraña Freezer. – “¿El planeta de los gigantes?”
– “Sí.” – responde Cooler. – “Eso explicaría lo que dice la leyenda. El Árbol necesita muchos nutrientes y energía para sobrevivir, así que cuando su semilla se planta en otro planeta, en unas horas puede acabar con todos sus recursos naturales.”
– “Interesante…” – murmura el tirano.
– “Uno de mis hombres encontró una pista sobre su paradero en un asteroide cerca de Wagashi” – explica el hermano mayor.
– “¿Y dónde está tu soldado?” – pregunta Freezer.
– “Perdí contacto con él cuando se dirigía a Babarian” – responde Cooler.
– “Pues hagámosle una visita”– sugiere el Emperador.
– “¿Quieres acompañarme?” – se extraña Cooler. – “¿Tú? ¿Ensuciándote las manos?”
– “¿Quieres ir sólo? ¿Para conseguir el fruto sagrado y traicionarme?” – sonríe Freezer. – “Sé muy bien cuál es tu plan, Cooler. No me tomes por idiota.”
Ambos demonios del frío viajan hasta Babarian. Al sobrevolar el planeta, poco antes de aterrizar, observan cómo éste ha sido arrasado por un fiero combate.

– “Parece que tu hombre ha pasado por aquí…” – se burla Freezer. – “¿Es que no puedes mantener a tus soldados a raya, hermano?”
– “Ya conoces a los saiyajín…” – responde Cooler.
– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Has dicho un saiyajín?!”
– “Le encontré en un planeta arrasado” – responde Cooler. – “Supuse que fue enviado allí cuando era un niño y tras la desaparición del planeta Vegeta nadie se acordó de él”.
– “¿Y cómo osaste reclutarle?” – murmura Freezer. – “¡Conoces la leyenda del Súper Saiyajín!”
– “Contaba con ella” – sonríe Cooler.
– “Ya veo…” – murmura Freezer. – “Si resultaba ser el Súper Saiyajín, pensabas usarlo contra mí” – sonríe. – “Estoy impresionado”.
– “Ahora que ya sabemos que no es él, ya no me interesa” – responde Cooler. – “Le he tolerado muchas cosas, pero esta vez será ejecutado por traición”.
Tras aterrizar, ambos hermanos salen de la nave y se acercan con sus tropas a una aldea Babarian arrasada. Hay decenas de cadáveres en el suelo, brutalmente asesinados.

– “Nadie se acerca a este planeta” – dice Cooler. – “Bárbaros sin escrúpulos. Caníbales salvajes. Tierra poco fértil.”
– “Un lugar perfecto para mantener oculta la semilla del Árbol” – añade Freezer.
De repente, un Babarian herido se abalanza sobre Freezer por su espalda, pero en el último instante es abatido por uno de los soldados de Cooler.

– “Buen disparo, soldado” – le felicita Freezer. – “¿Cómo te llamas?”
– “Tagoma, señor” – responde le espigado soldado.
– “Noto algo extraño en ti, Tagoma” – murmura Freezer. – “Pero no consigo saber qué es…” – dice mientras se acerca al soldado y le inspecciona de cerca.
– “Deja en paz a mis soldados” – le interrumpe Cooler.
– “Jujuju” – ríe el tirano. – “Lo siento.” – se disculpa mientras vuelve a la nave.
Un soldado brench de piel anaranjada y pelo negro se acerca a Freezer.

– “¡Señor Freezer!” – exclama el soldado. – “¡Hemos encontrado esto!” – dice enseñándole el mango de una espada a su señor. 
– “Parece que Turles no sólo encontró resistencia Babarian.” – murmura Cooler. – “Alguien más buscaba la semilla…”. 
Cooler se acerca a Freezer y le arrebata la empuñadura de la espada para examinarla.

– “Es hierro Imegga” – dice Cooler. – “Las armaduras de mis hombres tienen trazas de este material… Y conozco perfectamente este sello.” – añade contemplando un logotipo en el pomo del arma.
– “Bien…” – responde Freezer. – “Supongo que allí encontraremos respuestas.
– “¡Nos vamos a Imegga!” – exclama Cooler. – “¡Preparad la nave!”
– “¡Sí, señor!” – responden sus hombres.
En unos días, los dos hermanos aterrizan en Imegga y son recibidos por su gobernador, un viejo conocido del Imperio, pues es uno de sus principales socios en el tráfico de planetas.

– “¡Cuánto tiempo, Emperador Freezer!” – exclama el gobernador al recibir a Freezer en su despacho. 
– “No me hagas la pelota, Don Kee” – responde el tirano. – “Hemos venido porque buscamos información.”
El despacho se encuentra en el ático de un enorme rascacielos. Es amplio y con muebles extremadamente modernos. Sobrecargado con esculturas y bustos del gobernador.
A Don Kee le acompaña su hombre de confianza. Un ser de apariencia extraterrestre, con tez azul y pupilas lilas, con una cabeza en forma de pirámide invertida. Viste unas mallas moradas y una chaqueta roja.

– “Por supuesto, ¿qué sucede?” – pregunta el gobernador, que se queda desconcertado al ver a Cooler. – “¿Cooler? ¿Qué hace ese traidor aquí?”
– “Déjate de rollos.” – le corta Cooler. – “Ya sabe que nos conocemos”.
– “¿Qué? Pero…” – titubea Don Kee, temeroso de las represalias de Freezer.
– “Lo dejaré pasar por esta vez” – sonríe Freezer. – “Pero tienes que contarme porqué había restos de una espada con tu sello oficial en Babarian”.
– “¿Babarian?” – se hace el sorprendido el gobernador. – “Nunca he estado en ese planeta de salvajes”.
– “No dudo que tú te quedaste en tu mansión” – responde Freezer. – “¿Y él?” – añade refiriéndose al guardaespaldas.
El hombre de Don Kee ni se inmuta ante la acusación de Freezer.

– “No sabemos nada sobre ese tema” – insiste Don Kee.
Cooler da un paso al frente hacia el gobernador, y el guardaespaldas se interpone entre ambos rápidamente.

– “Al fin te mueves…” – sonríe Cooler desafiante.
– “No hay motivo para enfrentarnos” – calma los ánimos Freezer. – “Además, no pretenderás enfrentarte a dos demonios del frío, ¿verdad?”
Don Kee se levanta apresuradamente.

– “¡Está bien! ¡Tranquilos!” – exclama nervioso. – “¡Relájate, Ledgic!” – le dice a su hombre. – “¡Colaboraremos! Seguro que podemos llegar a un acuerdo.”
– “Siempre has sido un buen negociador, Don Kee” – sonríe Cooler.
– “Veréis…” – explica el gobernador. – “Vuestro hombre robó la información sobre la semilla de uno de mis informadores en el cuerpo de Patrulleros Galácticos.”
– “Tienes hombres en todas partes, ¿no es así?” – sonríe Freezer.
– “Ya sabéis como funciona esto” – responde Don Kee. – “Ledgic intentó detenerle en Babarian, pero fracasó. Aún así, consiguió colocar un rastreador en su nave”.
– “¿Y dónde está ahora?” – pregunta Cooler.
Cooler y Freezer viajan en su nave hacia el planeta que les ha indicado Don Kee.

– “Estamos llegando, señor” – informa uno de los hombres de Freezer.
Los hermanos se acercan al gigantesco ojo de buey de la nave y contemplan el planeta desolado y desértico.

– “Este planeta está muerto” – murmura Freezer.
– “Supongo que Turles ya ha plantado la semilla”. – responde Cooler.
Algo en la superficie del planeta llama la atención del Emperador.

– “¿Qué es eso?” – se extraña Freezer.
– “Parece…” – titubea Cooler. – “¡Es el Árbol!”
Un frondoso árbol de varios kilómetros de altura puede verse en el horizonte. Sus raíces han invadido gran parte de la superficie del planeta.
La nave aterriza y Freezer, Cooler y sus hombres salen al exterior.

– “Imagino que estará protegiendo el árbol” – dice Cooler. – “¡Voy a ejecutar a ese bastardo traidor!”
De repente, un grupo de cinco soldados con armaduras del ejército de Cooler rodean a los hermanos.

– “¿Qué significa esto, Cooler?” – desconfía Freezer.
– “Son hombres de Turles” – responde su hermano.
– “Le pido permiso para encargarme de ellos, señor” – dice Tagoma.
– “No es necesario” – responde Cooler. – “¡Queremos hablar con Turles!” – exclama dirigiéndose al soldado de Turles que tiene delante.
El soldado, grandullón de piel anaranjada y coleta oscura, sonríe al escuchar la petición del demonio del frío.

– “¡Turles se alzará como nuevo emperador del universo!” – responde el soldado. – “¡Vuestro reinado ha termi…!”
Pero un rayo mortal de Freezer interrumpe al soldado, atravesándole el corazón y matándole al instante.

– “Odio los discursos.” – se burla Freezer, mientras mira de reojo la cima de una colina. – “¡¿Por qué no dejas de esconderte y das la cara, saiyajín?!”
Sobre una de las gigantescas raíces, Turles, vistiendo una armadura de Cooler y envuelto en una capa de piel de zorro amarilla, observa la situación.

– “¿Habéis venido los dos?” – sonríe Turles. – “Eso no lo esperaba… ¡Qué honor!”


Dibujado por Torrijos