ESPECIAL DBSNL /// El Saiyajín Dios // Universo 7 / Parte VII: Llave y cerradura

El Saiyajín Dios / Parte VII: Llave y cerradura
“Ellos os encontrarán”
Kale ayuda a Broly a llegar hasta el laboratorio, donde Tarble y Ganos hablan con Raichi. 
– “No tenéis mucho tiempo.” – dice el tsufur. – “Su regreso está cerca.”
– “No lo permitiremos” – responde Ganos. – “La Patrulla Galácticas protegerá el universo de cualquier amenaza.”
– “Ingenuos” – responde Raichi, despreciando al patrullero.
 En lo más profundo de la mina de piedras shintai, Obni coloca los explosivos alrededor de la réplica del Amenoukihashi.
– “Debemos asegurarnos de que esto nunca sea utilizado.” – murmura el patrullero.
Raichi observa detenidamente a Broly.
– “Tu poder me ha sorprendido, muchacho” – sonríe el tsufur en tono burlón. – “Al verte, siento que el destino se ríe de mí, entregándote todo el poder en el que yo he trabajado para conseguir. Aunque puede que no sea solo casualidad…” – añade Raichi, muy suspicaz.
Broly parece molesto ante las palabras el tsufur.
– “Creo que hay algo que debes ver…” – dice el científico.
De repente, un nuevo holograma de unos jóvenes Páragus y Leek aparece entre las ruinas del laboratorio.
– “¿Padre?” – se pregunta Broly.
– “¿Qué es esto?” – murmura Tarble.
Páragus se encuentra hablando con Leek.
– “¿Y si me he equivocado?” – pregunta Páragus, muy apenado.
– “El destino de nuestra raza depende de Broly” – dice Leek. – “Eso dice la leyenda. ¡Él es el Súper Saiyajín!”
– “Sí…” – responde Páragus, cabizbajo e inseguro. – “Pero…”
Leek le mira dubitativo.
– “Es posible que…” – continúa Páragus.
– “¿Qué ocurre, Páragus?” – pregunta Leek, preocupado por su compañero.
– “Me gustaría poder contártelo.” – responde el saiyajín, mientras una lágrima se desliza por su rostro.
– “Sabes que puedo guardar un secreto” – dice Leek.
– “Lo sé, Leek” – dice Páragus. – “Pero yo no puedo revelarlo.”
– “¿A qué te refieres?” – se extraña su compañero.
– “Lo hice por nosotros…” – dice Páragus. – “Por nuestra raza.”
Su compañero, preocupado, coloca la mano en el hombro de Páragus.
– “No puedo ayudarte si no me lo cuentas.” – insiste Leek.
Cuando Páragus se dispone a hablar, algo parece arder en su brazo, haciendo que el saiyajín caiga arrodillado.
– “No puedo hacerlo…” – dice Páragus.
En la parte interna de su antebrazo ha aparecido una extraña marca negra que recuerda al Amenoukihashi.
– “¿Qué has hecho, Páragus?” – le pregunta Leek, asustado.
– “Ellos… aparecieron en mis sueños…” – dice el saiyajín. – “Era nuestra única oportunidad, Leek.”
Broly y los demás observan el holograma sin comprender completamente lo que sucede.
De repente, la marca negra aparece también en el antebrazo de Broly, asustando al saiyajín y alarmando a todos los presentes.
– “Una maldición Kashvar…” – dice Raichi. – “Eso lo explica todo.”
– “¡¿QUÉ LE HABÉIS HECHO?!” – pregunta Kale.
– “Esto no es obra mía, saiyajín” – responde el tsufur. – “Parece que Páragus hizo tratos con más de una persona…”
– “¡Quítaselo!” – dice Tarble.
– “Ya os lo dije” – responde Raichi. – “La magia Kashvar supera mis conocimientos.”
– “¡¿Y qué significa esa marca?!” – pregunta Ganos.
En ese instante, Obni sale de la mina.
– “¡Tenemos que salir de aquí!” – exclama el patrullero.
Los explosivos estallan, destruyendo el monumento y provocando que la cueva empiece a derrumbarse.
– “¡Necesitamos respuestas!” – insiste Tarble.
– “Ellos os encontrarán” – dice Raichi, mientras varios cascotes atraviesan su holograma. – “Él es el Amenonuhoko. Es la llave.”
Ganos agarra el brazo de Tarble.
– “¡Vámonos!” – exclama el patrullero.
– “¡¿La llave para qué?!” – pregunta el saiyajín.
Raichi ya no responde. Su holograma se desvanece, mientras el derrumbe avanza.
– “Intenté crear una llave artificial cuando tenía la original ante mis ojos…” – sonríe Raichi, riéndose de su propio error.
Todos corren por las grutas subterráneas de Vampa hasta lograr salir al exterior en el último momento.
Una vez fuera, se detienen, dejándose caer al suelo, agotados, intentando recobran el aliento.
– “Ha estado cerca…” – suspira Ganos.
– “Maldición…” – lamenta Tarble.
La marca de Broly ha desaparecido. El mestizo acaricia su brazo, intentando comprender lo que sucede.

En ese instante, una nave con forma de pulpo aterriza cerca de ellos.

– “Refuerzos” – dice Obni.
– “Ya no hacen falta” – añade Ganos.

De la nave desembarcan Trunks y Cheelai.
– “¿Estáis todos bien?” – pregunta la patrullera brench. – “¿Qué ha pasado aquí?”
– “El Cuartel General nos ha pedido que nos acercáramos a echaros una mano cuando perdieron vuestra señal.” – dice Trunks. – “¿Va todo bien?”
Ganos sonríe.
– “Llegáis un poco tarde” – dice el patrullero. – “La fiesta ya ha terminado.”
– “Yo no pienso escribir este informe” – dice Obni. – “Va a ser una pesadilla recopilar todo lo que ha sucedido.”
– “Supongo que esta vez me toca a mí…” – suspira Ganos.
Cheelai saca una pequeña caja con píldoras senzu y se dispone a repartirlas entre los heridos.
Trunks se acerca a Broly y le ofrece su mano para ayudarle a levantarse.
Broly, con una sonrisa cómplice, acepta la ayuda.

ESPECIAL DBSNL /// El Saiyajín Dios // Universo 7 / Parte VI: Ciencia y magia

El Saiyajín Dios / Parte VI: Ciencia y magia
“La magia no es más que ciencia por descubrir.”
Tras la explosión, en el centro de un gigantesco cráter, el cuerpo de Hatchiyack se encuentra tirado en el suelo, como un juguete roto; ahora con los huecos vacíos donde antes se encontraban las piedras shintai, que han estallado al ser sobrecargadas por Broly. 
En el laboratorio, los patrulleros se levantan entre los escombros.
– “¿Qué ha ocurrido?” – se pregunta Obni.
– “Creo que…” – dice Ganos, que esboza una sonrisa. – “Creo que hemos ganado.”
En la superficie del planeta, Tarble y Kale buscan a su compañero en el interior del cráter.
– “¡No le encuentro!” – dice Kale, preocupada.
– “¡Tiene que estar por aquí! ¡Bajo los escombros!” – dice Tarble. – “¡Sigue buscando!”
De repente, el sonido de una pequeña piedra cayendo alerta a Kale.
– “¡Broly!” – exclama la saiyajín, que corre hacia un montón de rocas y empieza a apartarlas.
Finalmente, bajo los cascotes encuentra a su amigo. Broly ha regresado a su estado base.
– “¡Tarble! ¡Está aquí!” – grita Kale.
La saiyajín desentierra a su compañero e intenta reincorporarle, colocando la cabeza del chico en su regazo.
– “¡¿Estás bien?!” – pregunta Kale.

Broly, magullado y agotado, abre los ojos ligeramente.
– “Kale…” – sonríe Broly.
Tarble se acerca a sus amigos.
– “Nos has dado un buen susto…” – dice el saiyajín.
– “Jeje” – ríe Broly.
En el laboratorio, Raichi reflexiona sobre lo acontencido.
– “He subestimado el poder del chico…” – murmura el científico tsufur. – “Sus habilidades han resultado una anomalía que no tenía en cuenta.”
Los ordenadores, que aún se encuentra en funcionamiento, parecen estar procesando la información obtenida.
Ganos se da cuenta de que una compuerta oculta en el suelo ha sido dañada durante la explosión, quedando expuesta la escotilla, y de su interior emana una extraña luz verde.
– “¿Qué es eso?” – se pregunta el patrullero.
Obni y Ganos arrancan la compuerta y descienden deslizándose por una rudimentaria escalera de pared que parece no tener fin. Con cada metro que descienden, la luz verde se vuelve más brillante.
Al llegar al fondo, la luz es cegadora. Los patrulleros se encuentran en mitad de una cueva natural que parece que Raichi ha convertido en una mina. 
– “Es increíble…” – dice Ganos, asombrado.
– “Esto son…” – murmura Obni.
La luz verde proviene de cientos de piedras incrustadas en la corteza del planeta.
– “Son piedras shintai” – dice Ganos.
– “Por eso Raichi se estableció en este planeta.” – murmura Obni. – “Ese bastardo…”
– “Tenemos que avisar a los saiyajín.” – dice su compañero.
– “Adelante” – coincide Obni. – “Yo inspeccionaré la zona, a ver si hay algo más de interés aquí abajo.”
Ganos asciende por de nuevo por la escalera hasta llegar al laboratorio, donde se encuentra con Tarble, que acudía al lugar para informar a los patrulleros de que ellos se encontraban bien.
– “Tenéis que ver esto” – le dice Ganos al saiyajín.
– “¿Un sótano secreto?” – pregunta Tarble.
– “Una mina de piedras shintai” – responde el patrullero.
El holograma de Raichi aparece frente a los dos personajes.
– “Esas piedras son el trabajo de toda una vida” – dice el tsufur. – “Desde mis inicios en mi planeta natal, Kudan, hasta hoy, he pasado miles de años investigando sus secretos” – explica. – “Esas piedras son la prueba de que existe un ser creador. Alguien por encima de los meros mortales como nosotros.”
– “¿De qué hablas, viejo?” – dice Tarble. – “No intentes excusar tus acciones.”
– “No lo hago” – responde el científico. – “No me arrepiento de ninguno de mis actos, pues cada uno me ha acercado más a la verdad.”
– “¿Qué verdad?” – pregunta Ganos.
Raichi se queda en silencio un instante, pensativo, ignorando la pregunta del patrullero.
– “Kudan sufrió un horrible destino.” – continúa Raichi. – “Un misterioso viajero me mostró las posibilidades de las piedras shintai y, desde ese día, no he podido apartar la mirada de su brillante luz. El conocimiento al que abrían acceso me cegó. ¿Qué hay más importante que resolver los misterios del universo? Yo también quería ver.”
– “¿De quién hablas?” – pregunta Ganos.
– “Él era visto por todos como un charlatán, pero incluso un hombre ciencia como yo podía ver que había algo más. La verdad tras sus palabras fue confirmada cuando apareció un Dios castigador y purgó los pecados de los tsufur.” – responde el científico. – “Los supervivientes intentaron reconstruir nuestro pueblo en Plant, pero mi forma de ver el mundo había cambiado para siempre. La venda de mis ojos había caído. La magia no es más que ciencia por descubrir. Secretos antiguos que aún no han sido revelados. ¡Me prometí revelar los secretos del universo! ¡Ninguna magia puede ser más fuerte que la verdad de mi ciencia!”
En la mina, Obni examina la gruta, avanzando hasta las profundidades hasta que el camino desemboca en una gran cueva, en el centro de la cual se encuentra una extraña estructura tecnológica formada por tres pilares. Los pilares laterales son cortos, y el pilar central termina formando un gran ojo de piedra. Un centenar de cables conectan las columnas entre ellas. 
– “¿Qué significa esto?” – se pregunta el patrullero.
En la superficie del planeta, Broly descansa apoyado en Kale, que limpia sus heridas con la manga arrancada de su camiseta.
En el laboratorio, Ganos recibe un mensaje de su compañero informándole de sus hallazgos.
– “¿Qué es lo que has construido en la mina, Raichi?” – le pregunta Ganos directamente.
– “Supongo que habéis encontrado mi reconstrucción del Amenoukihashi” – responde el tsufur. – “No os preocupéis. No funciona.” – suspira. – “Ahora es solo un monumento a mi fracaso.”
– “¿Qué es?” – insiste el patrullero.
– “Mi verdadero anhelo.” – responde Raichi. – “Pero a pesar de mis esfuerzos, mi ciencia nunca ha logrado estar a la altura de su magia. Lo he intentado, pero incluso mis conocimientos han encontrado su límite. Y ahora, sin Hatchiyack, no hay forma de cosechar la energía necesaria para dar el siguiente paso.”
– “¿De qué está hablando?” – se pregunta Tarble.
– “Los acólitos del brujo son poderosos, pero por ahora solo dan palos de ciego.” – explica Raichi. – “Ellos han fallado en los intentos de seguir sus pasos y ahora solo sueñan con su regreso.”
– “¿El regreso de quién?” – pregunta Ganos.
– “Los Kashvar le llaman \”El que vio\”.” – responde Raichi.

ESPECIAL DBSNL /// El Saiyajín Dios // Universo 7 / Parte V: Las piedras shintai

El Saiyajín Dios / Parte V: Las piedras shintai
“Así es como funciona mi tecnología.”

Raichi observa asombrado a los tres saiyajín dispuestos a enfrentarse a su creación. 
El aura roja de Broly tiñe las auras amarillas de sus dos compañeros. El cabello de Kale y Tarble sigue siendo dorado y sus ojos verdes, pero sus auras han adoptado el tono rojizo del ki del hijo de Páragus. Broly conserva su constitución natural.
Ganos y Obni asisten asombrados a la transformación de los saiyajín.
Broly es el primero en atacar. En un abrir y cerrar de ojos, el saiyajín aparece frente a Hatchiyack e intenta propinarle un puñetazo en la cara, pero el androide detiene el golpe con su mano izquierda, haciendo brillar la piedra de su antebrazo.
En ese instante, Kale y Tarble flanquean al enemigo. Tarble por la izquierda de Broly y Kale por su derecha. Hatchiyack logra detener el ataque de chico con su mano libre, pero la saiyajín le propina una patada en la nuca que hace que el androide incline su cabeza hacia delante.
Broly aprovecha la ocasión para propinar un rodillazo en la cara del enemigo y continúa con una combinación de puñetazos en el abdomen que empujan a Hatchiyack. Kale y Tarble saltan sobre el androide propinándole una doble patada que lo lanza al interior del surco creado previamente por Broly.
Raichi contempla la escena, intentando entender lo que ocurre.
– “El poder de Broly… ¡lo están compartiendo!” – murmura el científico tsufur. – “¿Cómo es posible? ¿Es por su relación con las piedras shintai? ¿Acaso comparte sus características?”
Hatchiyack pronto resurge y asciende hasta la superficie del planeta Vampa, perseguido por los tres saiyajín.
En el laboratorio, Obni y Ganos deciden aprovechar el momento para investigar el lugar.
– “¿Cómo desconectamos todo esto?” – pregunta Ganos.
– “Tiene que haber una fuente de energía…” – dice Obni.
Raichi les interrumpe.
– “Una vez puesto en marcha, mi laboratorio no necesita fuentes externas.” – dice Raichi.
– “Mientes.” – responde Ganos. – “Nuestros compañeros tuvieron que reactivarlo.”
– “Hatchiyack consumía muchos recursos.” – se burla el tsufur. – “Pero ahora ya es autosuficiente.”
En la superficie, los tres saiyajín se combinan para castigar al enemigo, pero a pesar de golpearle, Hatchiyack no sufre ningún daño. Incluso parece que su poder aumenta durante la pelea.
Tarble prepara su \”Riot Javelin\” y dispara al androide, pero éste repele el ataque sin dificultad, y éste se pierde en el horizonte, causando una explosión lejana.
Kale intenta sorprender al enemigo por la espalda, dispuesta a golpearle con ambas manos unidas en un puño, pero Hatchiyack se da la vuelta rápidamente y agarra el brazo derecho de la saiyajín. Las gemas de su cuerpo brillan y el androide propina un rodillazo al abdomen de su contrincante.
Broly se abalanza sobre Hatchiyack y le agarra por la espalda, intentando inmovilizarle, rodeándole el cuello con sus brazos.
Las piedras shintai del androide brillan intensamente. Broly puede sentir como su agarre se vuele más débil. Hatchiyack logra liberarse y al darse la vuelta dispara una esfera de ki verde en el abdomen del saiyajín que lo empuja contra el suelo, donde estalla.
– “¡BROLY!” – se preocupa Kale.
Hatchiyack se prepara para golpear a la saiyajín, pero Tarble ataca al androide, que reacciona rápidamente y agarra la cabeza del saiyajín.
Tarble lucha por liberarse, pero las esferas de Hatchiyack brillan de nuevo y los intentos del saiyajín se pierden su ferocidad.
El androide suelta a Tarble y le propina un puñetazo que lo lanza contra el suelo.
Kale vuela apresuradamente hacia su compañero y lo alcanza en el último instante para amortiguar su caída. 
Desde el suelo, los tres saiyajín, magullados y cansados, contemplan a Hatchiyack.
En el laboratorio, Ganos y Obni sacan varias baterías de su cinturón y el primero las reúne.
– “Es toda nuestra munición…” – dice Obni.
– “Volaremos este lugar.” – afirma Ganos.
El holograma de Raichi sonríe.
– “No entendéis nada.” – les dice el tsufur. – “Mi mente no está atada a este laboratorio. Todo gracias a las piedras shintai.”
– “¿Qué son esas piedras?” – pregunta Gano.
– “Lo son todo. El Alfa y el Omega.” – responde Raichi. – “Sus peculiares características permiten su interacción con la energía de los seres vivos.”
– “¿Qué significa eso?” – pregunta Obni.
– “Las piedras shintai no solo pueden almacenar energía o transferirla, si no que también pueden ser imbuidas con una consciencia.” – explica el científico.

Obni y Ganos se miran de reojo, asombrados por las palabras del tsufur, que no terminan de comprender.
– “Así es como funciona mi tecnología.” – continúa Raichi. – “Por eso no podéis detenerme.”
En la superficie, Tarble, frustrado, lanza un escupitajo ensangrentado contra el suelo.
– “¡Maldición!” – dice el saiyajin.
– “Lo habéis notado, ¿verdad?” – pregunta Kale. – “Él parece hacerse más fuerte, pero nosotros cada vez estamos más cansados, a pesar de solo haber luchado unos minutos.”
– “Absorbe nuestra energía…” – refunfuña Tarble. – “Tal y como hacían las joyas de Broly.”
El androide cruza sus antebrazos frente a su cuerpo y esas dos gemas brillan intensamente. Al instante, una gran esfera de ki verde es disparada hacia nuestros amigos.

Broly, al sentir el poder del ataque, asciende y se dirige directamente hacia él.
– “¡BROLY! ¡NO!” – exclaman sus amigos.
El saiyajín se coloca frente a la gran esfera de energía e intenta detenerla con sus manos.
– “Grrr…” – gruñe Broly.
En ese instante, el saiyajín recuerda todas las ocasiones en las que el dispositivo que utilizaba Páragus fue activado. Sus sensaciones durante el instante en que ese aparato ejercía su efecto. 
– “¡HAAAA!” – grita el saiyajín.
De repente, una gran explosión de luz ilumina el cielo de forma completamente silenciosa.
El cuerpo humeante de Broly se precipita contra el suelo.
– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta Raichi
Los saiyajín socorren a su amigo, preocupados por su estado, pero enseguida se dan cuenta de que se encuentra bien. Puede levantarse sin ayuda.
– “¡Estás bien!” – celebra Kale.
– “¿Qué ha ocurrido?” – le pregunta Tarble.
Broly esboza una media sonríe.
– “Podemos… ganar.” – dice el saiyajín, sorprendiendo a sus compañeros.
Raichi observa a los saiyajín a través de los ojos de Hatchiyack.
– “El poder de los saiyajín proviene de mis investigaciones con las piedras shintai…” – piensa el tsufur. – “Tiene que ser eso… ¿Acaso Broly puede utilizar su poder como lo harían las gemas?”
El poder de Broly vuelve a teñir las auras de sus compañeros.

– “Nuestro poder…” – piensa Kale. – “¡Ha regresado!”
– “¡Hagámoslo!” – exclama Tarble.
– “¡Sí!” – gritan los tres.
Kale y Tarble se abalanzan sobre Hatchiyack, que se pone en guardia, pero los dos se apartan en el último momento para dar paso a Broly, que agarra al androide por la cabeza con ambas manos y le propina un cabezazo.
Hatchiyack agarra a Broly por los hombros, y los dos personajes chocan de nuevo sus cabezas. Los dos se mantienen la mirada y descienden hasta el suelo, donde siguen agarrados.
Las gemas del androide brillan intensamente. Broly nota como el androide absorbe su poder. Su aura se vuelve más tenue.
– “¡Está ocurriendo!” – exclama Tarble.
– “Vamos, Broly…” – sufre Kale.
El saiyajín no está dispuesto a rendirse y hace aumenta su ki. Su aura crece y su musculatura aumenta mientras sus ojos se ponen en blanco.
La intensidad de la luz de las joyas de Hatchiyack también aumenta. 
Raichi esboza una media sonrisa.
– “He ganado.” – dice el tsufur. – “Tu poder me pertenece.”
De repente, la piedra del brazo derecho de Hatchiyack se resquebraja.
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el científico.
Broly sonríe.
Raichi parece asombrado y asustado ante el poder del siayajín.
– “Es… ¡Es demasiado!” – titubea el tsufur.
Hatchiyack suelta a Broly, pero éste le agarra el brazo para no dejarle marchar.
El androide lucha por liberarse, pero Broly sigue aumentando su energía. Las piedras que componen a Hatchiyack se resquebrajan. 
– “¡HAAAAAAAA!” – grita el saiyajín.
La creación de Raichi sigue absorbiendo energía. Varias de las piedras shintai, completamente rotas, pierden su brillo.
– “¡HAAAAAAAA!” – continúa Broly.
– “¡HHHHHH!” – emite un grito mudo el androide.
– “¡NOOOOOO!” – grita Raichi.
Finalmente, las piedras que componen al androide estallan en mil pedazos, generando una gran explosión y emitiendo una gigantesca onda expansiva de color verde que barre el lugar.

ESPECIAL DBSNL /// El Saiyajín Dios // Universo 7 / Parte IV: Hatchiyack

El Saiyajín Dios / Parte IV: Hatchiyack
“¡No dejaré que hagas daño a Broly!”


Un ser de gran envergadura sale de su confinamiento. Las esferas verdes que forman parte de su cuerpo brillan intensamente.
Obni y Ganos han quedado aturdidos. Tarble y Kale se ponen en guardia.
– “¡¿Qué es eso?!” – exclama Tarble, nervioso ante la presencia del enemigo.
La voz de Raichi responde.
– “Mi Gran Obra” – dice el tsufur.
Broly clava su mirada en la creación de Raichi, que ni se inmuta ante al saiyajín.
De repente, Broly se abalanza sobre Hatchiyack dispuesto a propinarle un puñetazo, pero el androide lo detiene con una sola mano, dejando a todos asombrados. Sus gemas brillan de nuevo.
– “No es posible…” – murmura Tarble, aterrado.
Hatchiyack propina un gancho a la barbilla de Broly que desconcierta al saiyajín, y acto seguido continúa con una combinación de golpes brutales, todos dirigidos a la cabeza de Broly; swings, crochet y directos de derecha e izquierda; una tormenta de puñetazos ante la que el saiyajín es incapaz de reaccionar. Con cada golpe, las piedras de su cuerpo se iluminan.
Kale y Tarble sufren al ver a su amigo recibir esa paliza, pues es la primera vez que ven a alguien capaz de propinarle tal castigo. 
Finalmente, Broly es noqueado y cae de espaldas al suelo. Hatchiyack se detiene.
Kale, temblorosa, da un paso hacia su amigo.
– “No…” – dice la saiyajín. – “Broly no puede perder…”
– “Nunca había visto algo igual…” – murmura Tarble. – “Ni siquiera esos saiyajín terrícolas…”
Broly, con el rostro ensangrentado, se vuelve a poner en pie.
– “Los saiyajín sois especialmente testarudos…” – murmura Raichi.
Tarble prepara una esfera de ki azulado en su mano derecha.
– “¡RIOT JAVELIN!” – exclama saiyajín, disparando a Hatchiyack por la espalda.
El ataque estalla al impactar contra el androide, que ni se inmuta.
– “Maldita sea…” – lamenta el saiyajín. 
Hatchiyack mira de reojo a Tarble.
– “No os entrometáis” – dice Raichi.
El androide dispara una ráfaga de ki contra los saiyajín, pero Obni y Ganos se lanzan sobre ellos, evitando que sean alcanzados por el ataque, que impacta contra la pared del laboratorio y causa un pequeño derrumbe.
En la mente de Broly, los recuerdos de su infancia vuelven a aflorar. El pequeño saiyajín se encuentra llorando en silencio, sentado en la entrada de una gruta colapsada, mientras varios saiyajín ayudan a un ensangrentado Páragus a buscar a Kabasha entre los escombros.
Broly sujeta su cabeza con ambas manos mientras grita con todas sus fuerzas y emite un gran chorro de ki por su boca, directo contra Hatchiyack.
El ataque del saiyajín crea un gran surco en el planeta, formando una trinchera de varios kilómetros de distancia y cientos de metros de profundidad.
Al disiparse la polvareda, Hatchiyack, que sigue intacto, agarra a Broly por el cuello. El saiyajín sujeta el brazo del androide, intentando liberarse, pero las gemas del enemigo empiezan a brillar y el poder de Broly parece desaparecer lentamente, como si éstas estuvieran drenando su energía.
La voz de Raichi habla de nuevo.
– “Tu padre era un ingenuo” – dice el tsufur. – “Se agarraba a una fantasía, porque era demasiado débil para asumir la realidad. ¡Yo he creado vuestra historia! ¡La leyenda Súper Saiyajín nació en mi laboratorio!”
Tarble, malherido, sale de entre los escombros y se levanta.
El tsufur continúa su discurso.
– “Antes de mi intervención, solo erais una raza de monos salvajes.” – continúa el tsufur.
– “No es cierto…” – dice Tarble.
– “No tengo razones para mentir.” – responde Raichi.
– “¿Y por qué lo hiciste?” – pregunta el saiyajín.
– “Para comprobar los límites de mis capacidades.” – responde el tsufur. – “Puede que eso lo tengamos en común, al fin y al cabo. El deseo de saber hasta donde puedo llegar. Descubrir las barreras que nos limitan para poder superarlas y alcanzar el siguiente nivel. Quiero respuestas. Comprender un mundo que va más allá de lo que se nos muestra. Quiero ver.”
Hatchiyack ha absorbido el poder de Broly, que ha vuelto a su estado base y ha quedado inconsciente.
Tarble, a pesar de tan terrible situación, esboza una media sonrisa.
– “Todo en lo que he creído…” – dice el saiyajín. – “Todo se ha desmoronado en estos últimos meses. El universo ha resultado ser mucho más grande de lo que jamás había imaginado criándome en este planeta.”

Raichi escucha con atención al chico.
– “Los tsufur invadisteis el planeta Plant e intentasteis exterminarnos… Y ahora, de nuevo, atacáis nuestro hogar…” – dice Tarble.
– “Yo os traje hasta aquí…” – dice Raichi.
– “No me importa” – le interrumpe Tarble. – “Broly, Kale y yo, al igual que muchos otros saiyajín, hemos nacido y crecido en Vampa. Esta es nuestra casa.”
Hatchiyack suelta a Broly, que se desploma contra el suelo, y centra su atención en Tarble.
– “Puede que yo no sea tan fuerte como Broly.” – dice Tarble. – “No tengo el poder de un Dios, ni el de una leyenda. Mi padre es un guerrero saiyajín que abandonó Vegeta buscando un futuro mejor para su raza. ¡Protegeré ese futuro!”
Los ojos de Tarble brillan de color verde de forma intermitente y el chico se abalanza sobre Hatchiyack, dispuesto a propinarle un puñetazo, pero éste le intercepta con un puñetazo en el abdomen que le detiene bruscamente, haciéndole escupir sangre. Acto seguido, Hatchiyack propina un golpe con el dorso de su puño a al chico, lanzándole contra la pared de laboratorio.
Broly, en su estado base, aturdido y casi sin fuerzas, se abalanza sobre Hatchiyack y le agarra por la cintura, intentando derribarle, pero es incapaz de ni tan solo moverle. El androide propina un codazo en la cabeza del saiyajín y éste cae al suelo.
Mientras tanto, Ganos ha salido de los escombros y dispara a Hatchiyack con su pistola, pero los disparos salen desviados, sin causarle ningún daño.
Cerca de allí, Kale ayuda a Obni, que ha quedado atrapado.
Broly agarra el pie de Hatchiyack, en un desesperado intento de seguir oponiéndose al enemigo.
Raichi suspira, decepcionado.
– “Esperaba más de ti, Broly.” – dice el tsufur. – “Cuando tu padre recurrió a la sabiduría de mi laboratorio, parecías muy prometedor. Tu poder reaccionaba a este planeta de una forma peculiar.”
– “Grr…” – gruñe Broly.
– “Escapabas a su control.” – dice Raichi. – “Así que le proporcioné los medios necesarios para encadenarte a su voluntad… y a la mía. Tu interacción con las piedras shintai era un misterio que debía resolver.”
Hatchiyack coloca su pie sobre la cabeza de Broly y empieza a pisarla contra el suelo, aumentando su fuerza gradualmente.
En la mente de Broly, éste recuerda a su padre colocándole su diadema después de vestirle con las piezas doradas que le torturarían durante el resto de su vida.
– “Es por tu bien, hijo.” – le dice Páragus. – “Esto te ayudará a controlar tu poder.”
En el laboratorio, Ganos dispara al panel de comandos, intentando desconectar el sistema de forma desesperada.
– “No seáis ridículos.” – dice Raichi. – “Dejé de necesitar eso hace mucho tiempo.”
– “¡Tiene que haber un modo de pararlo!” – exclama Obni, que ha salido de los escombros.
– “Mi tecnología está muy lejos de vuestro entendimiento” – dice el tsufur.
Hatchiyack sigue apretando la cabeza de Broly, que se incrusta en el suelo.
– “El guerrero que tienes ante ti ha nacido de esas investigaciones.” – dice Raichi. – “Ya no te necesito.” – sentencia.

El gigantesco androide se prepara para dar el pisotón final al saiyajín, pero en ese instante, Kale embiste a Hatchiyack con todas sus fuerzas, empujándole ligeramente; lo suficiente para liberar a Broly.
– “¿Qué?” – se sorprenden todos.
Los ojos de Kale brillan intensamente de color verde y el cabello de su coleta ondea ligeramente. Un aura amarilla rodea su cuerpo.
– “¡No dejaré que hagas daño a Broly!” – dice la saiyajín.
En ese instante, un malherido Broly alza su mirada y ve a su madre, de pie frente a él.
– “¡Es solo un niño!” – dice el espejismo.
Kale se prepara para enfrentarse al enemigo.
– “Hemos estado tan cegados pensando en el Súper Saiyajín de la leyenda, que se nos ha olvidado lo que realmente nos hacía poderosos… ¡Nuestra fuerza conjunta!” –  exclama Kale. – “El Rey Vegeta y el señor Páragus cometieron el mismo error. Lo entendí cuando vi a esos dos terrícolas.”
Tarble, malherido, se levanta lentamente.
– “Kale…” – murmura el saiyajín.
– “El destino de nuestra raza no recae sobre Broly.” – dice Kale. – “¡Depende de todos nosotros!”
Hatchiyack analiza detenidamente a su contrincante.
– “Eres insignificante.” – dice Raichi.
Tarble camina tórpidamente hasta colocarse junto a Kale.
Al ver a sus dos amigos, Broly recuerda su infancia de nuevo. El chico se encuentra sentado en un rincón, magullado por los golpes recibidos por los duros castigos de su padre, cuando un niño se acerca a él. 
– “¡Hola!” – saluda el alegre muchacho. – “Tú eres Broly, ¿verdad?”
Broly no responde. El pequeño saiyajín no está acostumbrado a relacionarse con otros niños, porque todos le tienen miedo.
– “Me llamo Tarble” – saluda el chico. – “¡Nuestros padres son amigos! Supongo que eso hace que nosotros también lo seamos…”
En ese momento, una pequeña saiyajín se acerca a Tarble.
– “¿Qué haces, Tarble?” – pregunta la muchacha.
– “¡Te presento a mi amigo!” – sonríe el chico. – “Se llama Broly.
– “¡¿Broly?!” – se asusta Kale. – “Mis padres me han dicho que no debo jugar con él…” – susurra la saiyajín.
– “¡Eso es porque no le conocen como yo!” – exclama Tarble. 
– “¿Desde cuando sois amigos?” – pregunta Kale.
– “Bueno… verás…” – se avergüenza Tarble. – “Es que…”
Broly se levanta en silencio y se aleja de los dos.
En el laboratorio, los ojos de Tarble se iluminan y un aura dorada envuelve su cuerpo. 
Broly se levanta lentamente, a pesar de sus heridas, sorpendiendo a Raichi.
– “¿Aún le quedan fuerzas?” – se pregunta el científico.
En el recuerdo de Broly, Tarble agarra la mano de Broly, deteniendo su marcha.
– “¿Dónde vas?” – le pregunta el saiyajín. – “¡Ven con nosotros a jugar! ¡Vamos a ir a cazar odani cerca de las grutas Bah-bah!”
Broly intenta ignorar al chico, pero su otra mano es agarrada por Kale.
– “Puede ser divertido…” – dice ella, muy sonrojada. – “¡Vamos a jugar!”
Los dos chicos tiran de los brazos de Broly, obligándole a unirse a ellos. El chico, por primera vez, se siente parte de algo; querido, y una disimulada sonrisa se dibuja en su rostro.
Broly se ha levantado y se ha colocado entre Tarble y Kale, cuyas auras doradas estallan, prendiendo sus cabellos y tornándolos del mismo color.
El ki de los dos saiyajín envuelve a Broly como un torbellino, haciendo que su poder resurja y tornando sus pupilas de color rojo. Su aura rojiza le envuelve y tiñe ligeramente las auras de sus amigos.