DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 4: Destrucción
Shin y Kibito aparecen en el Planeta Sagrado de los Kaioshin gracias a la teletransportación de los Dioses.
– “¡¿Están vivos?!” – exclama el anciano Kaioshin, que los estaba esperando. – “¡Me temía lo peor!”
Shin cura a Son Goku mientras Kibito posa a Vegeta en el suelo.
– “¡AAH!” – inspira violentamente Goku, recuperando la consciencia.
– “Por poco…” – suspira el anciano.
– “La Capital del Oeste…” – murmura el saiyajín, haciendo memoria. – “Hemos perdido… ¿no es así?”
Shin asiente.
– “Y vosotros habéis intervenido…” – frunce el ceño Goku, que ya lo recuerda todo.
Kibito cura a Vegeta.
– “¿A qué nos enfrentamos?” – pregunta Goku.
– “¡AAAH!” – despierta Vegeta, que enseguida mira a ambos lados, como si buscara a alguien.
– “Estás en nuestro planeta” – dice Shin.
– “¡¿Y ese malnacido?!” – pregunta el saiyajín. – “¡¿Y Trunks?! ¡¿Y Bulma?!”
En el mundo futuro, el cuerpo de Black emite un extraño humo negro que cambia su figura lentamente. Trunks se ha puesto en guardia y se ha transformado en Súper Saiyajín, dando un paso al frente para defender a su madre.
En el Planeta de los Dioses del presente, Goku y Vegeta esperan respuestas.
– “Os enfrentáis al destino mismo…” – dice el anciano Dios.
– “¿El destino?” – se extraña Goku.
– “Vuestro enemigo es un ente antiguo, cuyo deber era controlar el curso natural del universo.” – explica el viejo.
– “¿Es un Dios?” – se sorprende Vegeta.
El Kaioshin de hace quince generaciones asiente.
– “Era uno de nosotros.” – confirma el viejo. – “Pero con el tiempo se volvió cruel y despiadado. Olvidó que el deber de los Dioses es proteger la vida… y se convirtió en un Dios de la Destrucción.”
En el mundo de Trunks, el Dios revela su forma ante la mirada aterrada del mestizo y su madre.
Son Goku aprieta los puños.
– “¿Y dónde ha estado todo este tiempo?” – pregunta el saiyajín.
– “Fue sellado lejos de aquí.” – responde el anciano. – “En una dimensión paralela donde su castigo sería eterno.”
– “La Sala del Espíritu y el Tiempo…” – murmura Vegeta.
El Dios asiente.
– “La dimensión tiene ciertas normas para salvaguardar el secreto…” – dice el anciano. – “Pero el poder que habéis alcanzado los mortales ha roto el equilibrio.”
En la Corporación Cápsula del mundo de Trunks, una gigantesca explosión tiene lugar. El mestizo, ahora en su estado base, corre por las calles de la Capital del Oeste con su madre semiinconsciente en brazos.
Mientras tanto, en el Monte Paoz, una anciana Chichi escucha las noticias en una vieja radio, sentada en un balancín, asustada por lo que le pueda pasar a sus amigos de la ciudad, cuando de repente, alguien toca a su puerta.
– “¿Eh?” – se extraña ella. – “¿Quién será…?”
La mujer se levanta de la silla y se acerca a la puerta.
– “¿Quién es?” – pregunta ella, pero no hay respuesta.
Chichi abre la puerta y a contraluz se topa con una silueta que jamás pensaba volver a ver.
– “G… Gohan…” – se llenan sus ojos de lágrimas.
El mestizo se desploma en el suelo, casi derribando a su madre, que enseguida lo socorre.
– “¡GOHAN!” – grita ella, desesperada. – “¡MI GOHAN!” – lo zarandea intentando despertarlo.
En el presente, el anciano sigue con su narración.
– “Él es consciente de vuestras acciones.” – dice el Dios. – “Sabe que habéis alterado el curso natural en múltiples ocasiones.”
– “¿Y qué pretende?” – pregunta Goku.
– “Primero acabará con todo aquel que haya pecado…” – dice el viejo. – “Y luego destruirá el universo para poder reiniciarlo…”
En el mundo de Trunks, pese a los intentos del mestizo de esconderse, Black lo ha encontrado. Con su poder mental, el Dios caído inmoviliza a Trunks y lo obliga a arrodillarse. Su madre cae al suelo.
Bulma, aturdida, se levanta.
– “¡Mamá!” – exclama Trunks, sufriendo ante el poder que le reprime. – “¡CORRE!”
El Dios se transforma de nuevo mientras camina hacia ellos; toma la apariencia de Vegeta.
– “Bastardo…” – gruñe el mestizo.
– “Trunks…” – dice Bulma, mirando tiernamente a su hijo. – “Te quiero…”
– “Mamá…” – llora el mestizo.
Black alza su mano hacia sus enemigos.
– “¡MAMÁ!” – grita Trunks, desesperado.
Bulma abraza a su hijo con fuerza.
– “Antes de la creación, viene la destrucción.” – sentencia el Dios, al unísono con el viejo Kaioshin en el presente.
La luz morada engulle a nuestros amigos.
En el presente, Goku y Vegeta siguen escuchando atentamente al anciano.
– “Eso solía decir…” – revela el viejo.
– “Ese bastardo…” – gruñe Vegeta.
– “¿Cómo vamos a detenerlo?” – pregunta Shin.
– “No podemos…” – dice el anciano Dios.
– “¡Tiene que haber una forma!” – exclama Goku. – “Ya lo detuvieron en el pasado, ¿no?”
– “A un alto precio…” – dice el viejo. – “Y contábamos con cuatro Dioses al máximo de sus capacidades.”
– “¿Y Vegetto?” – pregunta Vegeta.
Son Goku se sorprende al oír a su compañero proponer la unión.
– “Ni siquiera vuestra unión Pothala podría detener a semejante monstruo.” – dice el anciano.
– “¿Tan…? ¿Tan poderoso es?” – titubea Goku, que por primera vez es consciente el poder devastador del enemigo.
– “Nos habéis salvado.” – dice Vegeta, muy serio. – “¿Por qué?”
Los Dioses miran a Vegeta sorprendidos por su tono.
– “¡Nos habéis traído aquí en lugar de dejarnos morir en la Tierra!” – exclama Vegeta, enfadado. – “¡¿Por qué?! ¡¿Qué pretendéis?!”
El viejo agacha la cabeza y suspira.
– “Vosotros habéis desafiado el destino en muchas ocasiones…” – dice el Dios. – “No creo que nadie sea capaz de derrotar al Hakaishin… pero si esa posibilidad tan solo existe, creo que la única baza del universo sois vosotros.”
Mientras tanto, en la Tierra, Trunks ha volado con su madre hasta la Kame House.
Bulma ya descansa en un futón, en el piso de arriba. En el salón, Trunks, Roshi, Oolong, Krilín y la Número 18, discuten sobre la situación. En la playa, Umigame juega con la pequeña Marron para distraerla.
– “Tenía el aspecto de Son Goku…” – explica Trunks.
– “Dende vio a Freezer…” – dice Krilín.
– “Tiene que estar relacionado…” – murmura Roshi.
– “Y ya no puedo sentir el ki de papá ni el de Goku…” – gruñe Trunks.
– “Maldita sea…” – protesta Roshi. – “Qué impotencia…”
De repente, un vendaval y sonido de turbinas azota la playa. Videl ha llegado con su jet; le acompañan a Chichi y Gyuma.
Todos salen al exterior a recibirlos. Umigame y Marrón también se acercan. Videl y los demás bajan del vehículo con claro pesar.
– “Bienvenidos…” – dice Krilín, con incomodidad. – “Siento mucho lo de Gohan y lo de Goku…”
– “¿Goku?” – protesta Chichi. – “¡¿Qué le ha pasado a Goku?!”
Chichi llora y casi se desmaya de nuevo, teniendo que ser sujetada por su padre.
Oolong mira de reojo a Krilín.
– “Mira que tienes poco tacto…” – dice el tocino.
– “Pensé que ya lo sabría…” – lamenta Krilín.
Roshi da un paso al frente.
– “¿Qué pasó en Satán City?” – pregunta el viejo maestro.
– “Vi a Spopovich, un viejo secuaz de Babidí al que me enfrenté…” – dice Videl. – “Y luego se convirtió en un tipo con cola y melena negra…”
– “Raditz…” – se sorprende Krilín.
– “Gohan intentó detenerlo… pero…” – aprieta sus puños con fuerza la muchacha mientras sus ojos se humedecen.
Roshi se sujeta la barbilla mientras piensa.
– “Viejos enemigos… todos con una conexión importante con los contrincantes frente a los que se han manifestado…” – murmura el Duende Tortuga. – “Creo que estamos ante un único enemigo.”
Una voz alerta a todos los presentes. Todos la reconocen.
– “Es una buena deducción, maestro.” – dice Goku, con el gi de Black.
Todos se ponen en guardia.
– “Goku…” – dice Oolong.
– “No os dejéis engañar…” – dice Krilín.
– “Es él…” – añade Trunks.
La Número 18 se coloca frente a su hija.
El mestizo se transforma en Súper Saiyajín, alzando la arena de su alrededor.
Black Goku sonríe.
– “Pagaréis por vuestros pecados…” – dice el enemigo.

