DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 4: Destrucción

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 4: Destrucción

Shin y Kibito aparecen en el Planeta Sagrado de los Kaioshin gracias a la teletransportación de los Dioses.

– “¡¿Están vivos?!” – exclama el anciano Kaioshin, que los estaba esperando. – “¡Me temía lo peor!”

Shin cura a Son Goku mientras Kibito posa a Vegeta en el suelo.

– “¡AAH!” – inspira violentamente Goku, recuperando la consciencia.

– “Por poco…” – suspira el anciano.

– “La Capital del Oeste…” – murmura el saiyajín, haciendo memoria. – “Hemos perdido… ¿no es así?”

Shin asiente.

– “Y vosotros habéis intervenido…” – frunce el ceño Goku, que ya lo recuerda todo.

Kibito cura a Vegeta.

– “¿A qué nos enfrentamos?” – pregunta Goku.

– “¡AAAH!” – despierta Vegeta, que enseguida mira a ambos lados, como si buscara a alguien.

– “Estás en nuestro planeta” – dice Shin.

– “¡¿Y ese malnacido?!” – pregunta el saiyajín. – “¡¿Y Trunks?! ¡¿Y Bulma?!”

En el mundo futuro, el cuerpo de Black emite un extraño humo negro que cambia su figura lentamente. Trunks se ha puesto en guardia y se ha transformado en Súper Saiyajín, dando un paso al frente para defender a su madre.

En el Planeta de los Dioses del presente, Goku y Vegeta esperan respuestas.

– “Os enfrentáis al destino mismo…” – dice el anciano Dios.

– “¿El destino?” – se extraña Goku.

– “Vuestro enemigo es un ente antiguo, cuyo deber era controlar el curso natural del universo.” – explica el viejo.

– “¿Es un Dios?” – se sorprende Vegeta.

El Kaioshin de hace quince generaciones asiente.

– “Era uno de nosotros.” – confirma el viejo. – “Pero con el tiempo se volvió cruel y despiadado. Olvidó que el deber de los Dioses es proteger la vida… y se convirtió en un Dios de la Destrucción.”

En el mundo de Trunks, el Dios revela su forma ante la mirada aterrada del mestizo y su madre.

Son Goku aprieta los puños.

– “¿Y dónde ha estado todo este tiempo?” – pregunta el saiyajín.

– “Fue sellado lejos de aquí.” – responde el anciano. – “En una dimensión paralela donde su castigo sería eterno.”

– “La Sala del Espíritu y el Tiempo…” – murmura Vegeta.

El Dios asiente.

– “La dimensión tiene ciertas normas para salvaguardar el secreto…” – dice el anciano. – “Pero el poder que habéis alcanzado los mortales ha roto el equilibrio.”

En la Corporación Cápsula del mundo de Trunks, una gigantesca explosión tiene lugar. El mestizo, ahora en su estado base, corre por las calles de la Capital del Oeste con su madre semiinconsciente en brazos.

Mientras tanto, en el Monte Paoz, una anciana Chichi escucha las noticias en una vieja radio, sentada en un balancín, asustada por lo que le pueda pasar a sus amigos de la ciudad, cuando de repente, alguien toca a su puerta.

– “¿Eh?” – se extraña ella. – “¿Quién será…?”

La mujer se levanta de la silla y se acerca a la puerta.

– “¿Quién es?” – pregunta ella, pero no hay respuesta.

Chichi abre la puerta y a contraluz se topa con una silueta que jamás pensaba volver a ver.

– “G… Gohan…” – se llenan sus ojos de lágrimas.

El mestizo se desploma en el suelo, casi derribando a su madre, que enseguida lo socorre.

– “¡GOHAN!” – grita ella, desesperada. – “¡MI GOHAN!” – lo zarandea intentando despertarlo.

En el presente, el anciano sigue con su narración.

– “Él es consciente de vuestras acciones.” – dice el Dios. – “Sabe que habéis alterado el curso natural en múltiples ocasiones.”

– “¿Y qué pretende?” – pregunta Goku.

– “Primero acabará con todo aquel que haya pecado…” – dice el viejo. – “Y luego destruirá el universo para poder reiniciarlo…”

En el mundo de Trunks, pese a los intentos del mestizo de esconderse, Black lo ha encontrado. Con su poder mental, el Dios caído inmoviliza a Trunks y lo obliga a arrodillarse. Su madre cae al suelo.

Bulma, aturdida, se levanta.

– “¡Mamá!” – exclama Trunks, sufriendo ante el poder que le reprime. – “¡CORRE!”

El Dios se transforma de nuevo mientras camina hacia ellos; toma la apariencia de Vegeta.

– “Bastardo…” – gruñe el mestizo.

– “Trunks…” – dice Bulma, mirando tiernamente a su hijo. – “Te quiero…”

– “Mamá…” – llora el mestizo.

Black alza su mano hacia sus enemigos.

– “¡MAMÁ!” – grita Trunks, desesperado.

Bulma abraza a su hijo con fuerza.

– “Antes de la creación, viene la destrucción.” – sentencia el Dios, al unísono con el viejo Kaioshin en el presente.

La luz morada engulle a nuestros amigos.

En el presente, Goku y Vegeta siguen escuchando atentamente al anciano.

– “Eso solía decir…” – revela el viejo. 

– “Ese bastardo…” – gruñe Vegeta.

– “¿Cómo vamos a detenerlo?” – pregunta Shin.

– “No podemos…” – dice el anciano Dios.

– “¡Tiene que haber una forma!” – exclama Goku. – “Ya lo detuvieron en el pasado, ¿no?”

– “A un alto precio…” – dice el viejo. – “Y contábamos con cuatro Dioses al máximo de sus capacidades.”

– “¿Y Vegetto?” – pregunta Vegeta.

Son Goku se sorprende al oír a su compañero proponer la unión.

– “Ni siquiera vuestra unión Pothala podría detener a semejante monstruo.” – dice el anciano.

– “¿Tan…? ¿Tan poderoso es?” – titubea Goku, que por primera vez es consciente el poder devastador del enemigo.

– “Nos habéis salvado.” – dice Vegeta, muy serio. – “¿Por qué?”

Los Dioses miran a Vegeta sorprendidos por su tono.

– “¡Nos habéis traído aquí en lugar de dejarnos morir en la Tierra!” – exclama Vegeta, enfadado. – “¡¿Por qué?! ¡¿Qué pretendéis?!”

El viejo agacha la cabeza y suspira.

– “Vosotros habéis desafiado el destino en muchas ocasiones…” – dice el Dios. – “No creo que nadie sea capaz de derrotar al Hakaishin… pero si esa posibilidad tan solo existe, creo que la única baza del universo sois vosotros.”

Mientras tanto, en la Tierra, Trunks ha volado con su madre hasta la Kame House.

Bulma ya descansa en un futón, en el piso de arriba. En el salón, Trunks, Roshi, Oolong, Krilín y la Número 18, discuten sobre la situación. En la playa, Umigame juega con la pequeña Marron para distraerla.

– “Tenía el aspecto de Son Goku…” – explica Trunks.

– “Dende vio a Freezer…” – dice Krilín.

– “Tiene que estar relacionado…” – murmura Roshi.

– “Y ya no puedo sentir el ki de papá ni el de Goku…” – gruñe Trunks.

– “Maldita sea…” – protesta Roshi. – “Qué impotencia…”

De repente, un vendaval y sonido de turbinas azota la playa. Videl ha llegado con su jet; le acompañan a Chichi y Gyuma.

Todos salen al exterior a recibirlos. Umigame y Marrón también se acercan. Videl y los demás bajan del vehículo con claro pesar.

– “Bienvenidos…” – dice Krilín, con incomodidad. – “Siento mucho lo de Gohan y lo de Goku…”

– “¿Goku?” – protesta Chichi. – “¡¿Qué le ha pasado a Goku?!”

Chichi llora y casi se desmaya de nuevo, teniendo que ser sujetada por su padre.

Oolong mira de reojo a Krilín.

– “Mira que tienes poco tacto…” – dice el tocino.

– “Pensé que ya lo sabría…” – lamenta Krilín.

Roshi da un paso al frente.

– “¿Qué pasó en Satán City?” – pregunta el viejo maestro.

– “Vi a Spopovich, un viejo secuaz de Babidí al que me enfrenté…” – dice Videl. – “Y luego se convirtió en un tipo con cola y melena negra…”

– “Raditz…” – se sorprende Krilín.

– “Gohan intentó detenerlo… pero…” – aprieta sus puños con fuerza la muchacha mientras sus ojos se humedecen.

Roshi se sujeta la barbilla mientras piensa.

– “Viejos enemigos… todos con una conexión importante con los contrincantes frente a los que se han manifestado…” – murmura el Duende Tortuga. – “Creo que estamos ante un único enemigo.”

Una voz alerta a todos los presentes. Todos la reconocen.

– “Es una buena deducción, maestro.” – dice Goku, con el gi de Black.

Todos se ponen en guardia.

– “Goku…” – dice Oolong.

– “No os dejéis engañar…” – dice Krilín.

– “Es él…” – añade Trunks.

La Número 18 se coloca frente a su hija.

El mestizo se transforma en Súper Saiyajín, alzando la arena de su alrededor.

Black Goku sonríe.

– “Pagaréis por vuestros pecados…” – dice el enemigo.

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 3: Goku y Vegeta

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 3: Goku y Vegeta

En el Planeta Sagrado de los Kaioshin, el anciano se encuentra pescando en un pequeño lago mientras hojea una revista erótica posada en el suelo, a su lado.

De repente, una terrible sensación perturba su paz.

– “¡¿EH?!” – reacciona preocupado el Kaioshin de hace quince generaciones.

En el horizonte, Shin y Kibito llegan corriendo. Los dos parecen nerviosos.

– “¡¡Venerable antepasado!!” – exclama Shin.

– “¡¿Lo ha sentido?! ¡¿Qué ha sido eso?!” – pregunta Kibito.

El viejo no reacciona. Su mirada está perdida en el suelo, su cuerpo tiembla como ua hoja.

– “¡Antepasado!” – exclama Shin. – “¡¿Está usted bien?!”

La voz quebrada del Dios responde al joven Kaioshin.

– “No puede ser…” – dice el anciano, aterrado y con sudores fríos. – “¿Cómo…? ¿Cómo ha podido ocurrir esto…?” – titubea.

Shin y Kibito se miran asustados.

En la Corporación Cápsula, Vegeta y Trunks han salido al jardín y tienen la mirada fija en el horizonte.

– “¿Qué ha sido eso?” – pregunta Trunks, preocupado. – “¡¿Y Gohan?!”

– “¿Qué sucede?” – se inquieta Bulma. – “¡¿Alguno de los dos me lo explica?!”

Vegeta frunce el ceño y aprieta el puño con impotencia.

– “¿Quién ha podido matar a Gohan?” – se pregunta el saiyajín. – “¿Quién ha podido hacer algo así?”

De repente, alguien toma tierra detrás de él.

– “¡Goku!” – exclama Bulma, aliviada. – “¿Puedes decirme tú lo que ocurre?”

Vegeta se da la vuelta al oír a su mujer. 

Son Goku ha llegado a la Corporación Cápsula.

– “¿Y ese gi?” – pregunta Bulma. – “El negro es elegante, pero a ti no te pega…”

– “¡Goku!” – dice Trunks. – “¿Qué le ha pasado a Gohan? ¿Está bien?”

El padre de Trunks observa a su rival y siente que algo no encaja.

Goku revela una media sonrisa que perturba a Vegeta.

– “¡NO OS ACERQUÉIS A ÉL!” – exclama el saiyajín.

El saiyajín agarra a Bulma del cuello y propina un revés a Trunks, lanzándolo contra el edificio de la Corporación Cápsula.

– “G… Goku…” – dice Bulma con un hilo de voz, pues su garganta está siendo estrujada por la mano de su mejor amigo.

– “Tú no eres Kakarotto…” – gruñe Vegeta, entre dientes.

Goku sonríe sin decir nada.

Vegeta se impacienta.

– “Suelta a Bulma…” – dice el saiyajín. – “¡Luchemos!”

– “Sus pecados son mayores que los tuyos.” – dice Goku. – “Debe morir” – añade apretándole el pescuezo.

De repente, como un rayo rojo, Trunks interviene y patea el brazo de Goku, liberando a su madre, a la que coge en brazos, evitando que caiga al suelo.

Vegeta no duda en transformarse en Súper Saiyajín 2.

Trunks posa a su madre en el suelo y se prepara para contraatacar, pero Vegeta le interrumpe, colocándose entre él y el enemigo con el brazo extendido hacia un lado, sin dejar de observar a su adversario.

– “¡Papá…!” – protesta Trunks.

– “¡AGARRA A TU MADRE Y MARCHÁOS!” – exclama Vegeta. – “¡Yo me encargo de él!”

Goku sonríe de forma burlona.

– “¿Estás seguro, Vegeta?” – se mofa el enemigo.

Trunks aprieta los dientes.

– “¡Pero yo…!” – insiste el mestizo.

– “¿Eres más fuerte que yo?” – le dice Vegeta con una media sonrisa orgullosa en su rostro, mirando a su hijo por encima del hombro.

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks, confuso ante tal halago. 

– “Lo sé. Por eso debes sobrevivir.” – dice su padre, que clava de nuevo su mirada en el enemigo. – “¡VETE!”

Los ojos de Trunks se llenan de lágrimas mientras agarra a su madre.

– “Papá… ¡No mueras!” – le pide mientras carga a Bulma sobre su hombro.

– “Haré lo que pueda, hijo.” – sonríe Vegeta.

El mestizo alza el vuelo y se aleja.

Goku alza su mano, apuntando a Trunks.

– “No lo permitiré.” – dice el villano.

Vegeta carga contra el enemigo y le propina un puñetazo en la nariz, haciéndolo retroceder. Goku parece sorprendido por la fuerza de su adversario.

– “Déjame decirte una cosa…” – dice el saiyajín. – “No has elegido la mejor cara para venir a enfrentarte a mí…”

– “¿Eh?” – murmura el enemigo.

– “¡No pienso perder contra un falso Kakarotto!” – exclama Vegeta.

Mientras tanto, en el mundo futuro, Trunks ha llegado a la Corporación Cápsula.

– “¡¿Qué ha pasado?!” – se preocupa Bulma, que ve el aspecto de su hijo.

– “No sabría decírtelo…” – gruñe el mestizo, nervioso.

– “¡¿Y el Número 16?!” – pregunta su madre.

– “Esta es su tarjeta de memoria.” – dice Trunks. – “Tenemos que revisarla.”

Bulma se entristece al oír la terrible noticia, pero no hay tiempo para lamentos. Los dos corren hacia el taller.

En nuestro tiempo, en la Corporación Cápsula, Vegeta carga contra el enemigo, que esquiva los golpes del saiyajín.

– “Siento tu rabia en cada puñetazo…” – sonríe Goku de forma burlona. – “¿O es impotencia?”

– “¡Cállate!” – replica Vegeta. – “¡Ya te he dicho que no pienso perder!”

Vegeta intenta propinar una patada a Goku con todas sus fuerzas, pero el enemigo la esquiva dando un salto hacia atrás.

Vegeta prepara un Garlick-Ho y dispara sin dudar.

Goku lo esquiva dando un paso a un lado, obligando al saiyajín a elevar su ataque rápidamente para evitar que impacte contra un edificio al final de la calle.

El enemigo sonríe.

– “Ya veo…” – se mofa Goku. – “Estás peleando pensando en no causar muchos estragos…”

– “Tsk…” – protesta Vegeta.

– “Eso puedo solucionarlo.” – sonríe Kakarotto.

– “¿Qué?” – se preocupa el saiyajín.

En el presente, en el Monte Paoz, Videl y Chichi lloran la muerte de Gohan, consoladas por Gyuma.

Son Goku se prepara para realizar un Shunkanido.

– “¡Ahora es Vegeta el que está peleando!” – exclama el saiyajín. – “¡Tiene que ser cosa de ese tipo!”

En la Capital del Oeste, el enemigo prepara sus dedos índice y corazón de la mano derecha; Vegeta reconoce la técnica de Nappa.

– “¡ESPERA!” grita el saiyajín – “¡NO…!”

Una terrible fuerza destructiva nace del ataque.

Muy lejos de allí, en la Kame House, Krilín cuelga el teléfono. La Número 18 abraza a Marron, que llora desconsoladamente.

– “Bulma no responde…” – protesta el terrícola, que marca un nuevo número de teléfono.

En la Capital del Norte, Yamcha responde a su móvil.

– “¡Krilín!” – exclama, preocupado. – “¡¿Qué ha ocurrido?!”

– “Algo terrible está sucediendo…” – dice Krilín.

Mientras tanto, Son Goku aparece en mitad de una densa polvareda con el Shunkanido y no tarda en darse cuenta de lo ocurrido; la Capital del Oeste ha quedado reducida a cenizas y un gran cráter desierto ocupa ahora su lugar.

– “Esto… es terrible…” – dice un atónito Son Goku.

– “Kakarotto…” – dice Vegeta, que sale de entre los escombros con la ropa hecha trizas. – “¿Eres tú?”

– “¡Vegeta!” – exclama Goku. – “¡¿Qué ha pasado?!”

Una voz interrumpe el reencuentro.

– “Ju, ju, ju…” – ríe el enemigo. – “Veo que se acumulan los monos…”

La polvareda se disipa y revela un viejo conocido de nuestros amigos; Goku y Vegeta se sorprenden al ver a Freezer frente a ellos, vestido con un gi negro.

En el mundo futuro, Bulma a conectado la memoria del Número 16 en su ordenador y teclea desesperadamente mientras cientos de datos se muestran en pantalla. Trunks espera, atento al monitor.

– “¿Y dices que tenía el aspecto de Gohan?” – pregunta Bulma.

– “Sí…” – dice Trunks. – “Era idéntico a él…”

Mientras tanto, en una zona boscosa, un malherido Son Gohan camina torpemente, dando tumbos.

Bulma sigue tecleando hasta que el vídeo del encuentro con el enemigo aparece.

– “La ciudad…” – dice Bulma, observando el desastre.

– “Era peor que cuando acataban los androides…” – dice Trunks.

– “¿Y qué estamos buscando?” – pregunta ella.

– “El Número 16 me dijo que cogiera su memoria por algún motivo… Aún no sé qué debería…” – dice Trunks, que de repente se queda en silencio.

Tanto Bulma como Trunks se quedan estupefactos al ver las imágenes.

– “¿Qué…? ¿Quién demonios es ese?” – pregunta Bulma.

– “No tengo ni idea…” – responde Trunks.

Son Goku y Vegeta observan al enemigo.

– “Freezer…” – murmura Goku. – “¿Qué significa todo esto?” – se pregunta, transformándose directamente en Súper Saiyajín 2.

– “Por si me faltaba motivación…” – sonríe Vegeta, transformándose de nuevo, igual que su compañero.

Freezer sonríe de forma maléfica.

– “Vuestro mundo fue reducido a cenizas una vez…” – dice el tirano. – “Y este planeta sufrirá el mismo destino.”

Goku aprieta sus puños.

– “Has estado entrenando, ¿no es así, Vegeta?” – sonríe el saiyajín.

– “¿Acaso me has estado espiando?” – responde su compañero con una media sonrisa.

– “Un poder así no se puede ocultar en la Tierra” – dice Goku.

– “Demostrémosle de lo que somos capaces.” – sentencia Vegeta.

Los dos saiyajín empiezan a concentrar su ki.

– “¡¡HYAAAAAAAAAAA!!” – gritan al unísono.

Todo el planeta tiembla. Su poder aumenta exponencialmente. Una fuerte corriente de aire emitida por sus cuerpos barre el árido paraje.

Freezer frunce el ceño.

– “Lucha contra el destino es inútil…” – murmura el tirano. – “¿Cómo osáis…?”

Las auras de los saiyajín se unen en una gran aura esférica que aumenta su brillo, cada vez más intenso, y finalmente estalla en una explosión de luz. 

La Tierra ha dejado de temblar. El polvo se posa lentamente de nuevo sobre el suelo, revelando las dos siluetas de nuestros amigos.

Freezer gruñe hastiado.

– “Ya veo…” – murmura el tirano.

Goku y Vegeta sonríen, transformados en Súper Saiyajín de nivel 3.

– “¡Vamos allá!” – exclama Goku.

Freezer utiliza un cañón de ki ocular que hace estallar el lugar en el que nuestros amigos estaban de pie, pero ambos esquivan el ataque y cargan contra el tirano.

Vegeta intenta dar un puñetazo a Freezer la cara, pero el enemigo lo esquiva inclinándose hacia la izquierda, dejando que Vegeta pase de largo. Goku aprovecha para propinarle una patada en ese costado, pero el tirano la detiene con su mano derecha.

Vegeta se detiene y propina una coz al tirano en la espalda; momento que Goku aprovecha parra darle un puñetazo en la cara.

Freezer gruñe furioso y con su cola agarra el pie de apoyo de Vegeta y tira de él con fuerza, derribándole.

Goku salta sobre Freezer, dispuesto a propinarle una patada descendente con el tacón, pero el tirano lanza a Vegeta contra él; los saiyajín se estampan el uno contra el otro.

Freezer retrocede y atrapa rápidamente a nuestros amigos en una esfera de energía fucsia que, con su poder mental, lanza hacia el cielo.

Goku y Vegeta parecen atrapados.

Cuando la esfera ha desaparecido entre las nubes, Freezer lanza un ataque de ki hacia ella.

Una explosión ilumina el cielo sobre el cráter de la Capital del Oeste. 

De repente, Goku aparece detrás de Freezer con el Shunkanido y carga contra él, puño en alto; pero el tirano se da la vuelta rápidamente y esquiva el golpe, colocando su dedo índice en el abdomen de Goku.

– “¿EH?” – se asusta el saiyajín, al ver el dedo del enemigo iluminarse con luz fucsia.

– “Esta es tu deuda.” – murmura Freezer, con una media sonrisa en su rostro.

Un disparo atraviesa a Goku.

– “¡¡HUAAA!!” – escupe sangre el saiyajín mientras retrocede.

Freezer no duda en disparar dos veces más al saiyajín, atravesándole el abdomen de nuevo, justo debajo del corazón, y el pecho en su lado derecho.

Goku pierde su transformación y cae de espaldas al suelo.

De repente, el tirano siente una poderosa energía y se da la vuelta rápidamente.

Lejos de allí, Vegeta ha preparado su mejor técnica. Con sus manos juntas apunta al enemigo. 

– “¡¡Desaparece, bastardo!!” – exclama el saiyajín. – “¡¡SÚPER FINAL FLASH!!” – dispara.

Un veloz torrente de energía avanza hacia Freezer, que de nuevo sonríe al ver el ataque enemigo aproximándose.

El tirano, de perfil a la técnica de Vegeta, solo extiende su mano derecha, y así detiene el ataque.

El “Final Flash” impacta contra su mano. Freezer ni se inmuta. Ni tan solo retrocede un paso.

La luminosidad del ataque se disipa rápidamente, dejando a Vegeta boquiabierto.

– “No… No es posible…” – gruñe Vegeta, furioso e impotente ante el poder del enemigo.

. “¿Esto ha sido todo?” – sonríe Freezer.

En el mundo futuro, Trunks sigue atento al monitor.

– “¿Quién diablos es ese tipo?” – gruñe el saiyajín. – “¿Qué significa todo esto?”

De repente, el techo se derrumba y alguien lo atraviesa, estrellándose contra el suelo; es Vegeta, que ha perdido su transformación.

– “¡¿PAPÁ?!” – exclama Trunks.

El saiyajín, malherido y confuso, intenta ponerse en pie.

– “¿Trunks…?” – responde Vegeta, en un estado deplorable. – “¿Eres tú?”

Bulma se ha quedado sin palabras.

– “Vegeta…” – dice la mujer, cuyos ojos se llenan de lágrimas. – “Vegeta…”

Trunks se da cuenta de que su madre no ha visto a su padre desde hace mucho tiempo.

De repente, el enemigo aparece frente a Vegeta, ésta vez con la apariencia de Kakarrotto, y le propina un puñetazo, haciéndolo desaparecer a través de una barrera invisible.

– “¡¡PADRE!!” – exclama Trunks.

Kakarotto parece estar envuelto por una neblina oscura que lentamente cambia de forma, transformándose en Gohan.

– “Trunks… Tú otra vez…” – sonríe el enemigo.

El hijo de Vegeta se transforma en Súper Saiyajín 2 y con un rápido gesto hace que su madre se coloque detrás de él.

– “Maldito…” – gruñe el mestizo.

– “No puedes huir de mí…” – sonríe Gohan.

– “He visto tu verdadero rostro…” – dice el mestizo. – “¡Basta de juegos!”

Gohan sonríe, mientras el humo negro que lo rodea empieza a cambiar de forma.

Mientras tanto, en nuestro mundo, Shin y Kibito han aparecido en la devastada Capital del Oeste.

– “¡¡Date prisa, Kibito!!” – exclama Shin.

– “¡Aquí está Son Goku!” – dice su ayudante, que socorre a Goku.

Shin busca entre los escombros hasta que se topa con el otro saiyajín.

– “¡¡Vegeta!!” – exclama el Dios.

Los dos guerreros están inconscientes.

– “¡¡Vamos!!” – exclama Shin. – “¡Antes de que vuelva!”

En un abrir y cerrar de ojos, los cuatro personajes desaparecen.

DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 2: Black

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 2: Black

En Satán City, Son Gohan aterriza junto a su esposa, vestido de Gran Saiyaman.

– “¿Qué ha pasado?” – pregunta el mestizo.

– “No lo sé…” – dice ella. – “Estaba en… y Spopovich…” – duda.

– “¿Qué?” – frunce el ceño Gohan.

Mientras tanto, en el futuro de Trunks, Mirai Gohan observa al mestizo y al androide desde lo alto del edificio.

– “¡¡GOHAN!!” – exclama Trunks. – “¡¿Qué está pasando?!” – se pregunta.

– “Trunks…” – dice el Número 16. – “Él no es…”

Pero de repente, como un rayo, Gohan ha descendido del edificio y ha propinado una patada en el pecho del androide, partiéndolo por la mitad y haciendo saltar un centenar de sus piezas.

El torso del robot rebota en el suelo y se aleja del mestizo.

Trunks, sorprendido por la velocidad de Gohan, reacciona tarde y e intenta propinarle un puñetazo, pero su viejo maestro detiene el golpe con la mano, agarrándole el puño

– “Nunca estuviste a la altura…” – lo juzga Gohan. 

Las palabras del mestizo se clavan en el corazón de Trunks, y eso lo deja aturdido e incapaz de responder adecuadamente al puñetazo en el abdomen que recibe a continuación.

Gohan da una vuelta sobre si mismo y castiga a Trunks con un revés con el puño que lo lanza contra un edifico cercano.

Trunks no tarde en salir a la superficie y se quita de encima los escombros, aún conmocionado por lo ocurrido.

– “Maldición…” – gruñe el mestizo.

Al alzar su mirada hacia el enemigo, se da cuenta de que Gohan está preparando un Kamehameha que emite luz morada.

– “¡¿Qué?!” – se sorprende Trunks.

– “¡¡HAAAAA!!” – dispara su maestro.

La técnica de Gohan es extremadamente poderosa y engulle la ciudad en su brillo, arrasando con todo lo que encuentra a su paso.

Tras unos instantes, la humareda se disipa lentamente. Gohan sonríe satisfecho.

De repente, por la espalda, el hijo de Goku recibe un ataque directo; es un cañonazo de antebrazo del Número 16, que intentaba cogerlo desprevenido.

El golpe no surge ningún efecto sobre el enemigo, que sigue intacto cuando se disipa la nube de polvo.

– “¿Eso es todo, hombre de hojalata?” – se burla Gohan.

El enemigo apunta al Número 16 y prepara un ataque de ki, pero en el último instante, Trunks, transformado en Súper Saiyajín, carga contra él por la espalda, puño en alto.

– “¡YAAAAAAH!” – grita el mestizo.

Trunks propina un puñetazo a Gohan, pero éste ni se esfuerza en detenerlo, encajando el golpe en su mejilla. El enemigo solo ha girado levemente la cara. El hijo de Vegeta se sorprende de tal resistencia.

– “Atacas por la espalda…” – dice Gohan. – “¿Eso es lo que aprendiste?”

Antes de que Trunks pueda retroceder, Gohan lo agarra del rostro y lo estampa contra el suelo.

– “Pagaras por tus errores, Trunks.” – le susurra al oído.

De repente, un puño metálico golpea al enemigo, pero éste solo mueve ligeramente la cabeza antes de agarrar el artefacto y aplastarlo en su mano.

– “Tsk…” – protesta Gohan, molesto. – “Primero acabaré con ese trozo de chatarra…”

Trunks reúne todas sus fuerzas en dos esferas de energía, una en cada mano, que reúne frente al enemigo antes de proyectarlas.

– “¡¡FINAL SHINE!!” – exclama al disparar.

El ataque sorprende a Gohan y lo empuja hacia el cielo en un ángulo de 70 grados, haciendo que se pierda entre las nubes.

Trunks aprovecha la ocasión para ponerse en pie.

– “¡Número 16!” – exclama el mestizo, que intenta socorrer a su compañero. – “¡Tenemos que salir de aquí…! ¡Gohan…!”

– “¡Él no es Son Gohan!” – exclama el androide. – “¡No dejes que te engañe!”

– “¡Lo sé!” – responde Trunks. – “¡Pero…!”

– “No puedes cargar conmigo…” – replica el androide. 

– “No te abandonaré…” – insiste el mestizo.

– “¡Coge mi memoria y vete!” – dice el Número 16.

De repente, una gigantesca esfera de ki morado desciende sobre ellos, cubriendo el cielo de la ciudad.

En nuestro mundo, en Satán City, Gohan y Videl sienten los efectos de una gigantesca explosión. Un violento viento inunda las calles de la ciudad.

– “¡¿Qué ha sido eso?!” – se pregunta Videl.

– “No entiendo nada…” – refunfuña Gohan.

En Orange City, Mirai Gohan camina por un inmenso cráter hasta que se topa con el torso del Número 16 semienterrado, destrozado y sin vida.

– “Puedo sentir tu energía…” – sonríe Gohan, alzando su vista hacia el horizonte.

Trunks se está alejando de la ciudad volando lo más rápido que puede, cuando de repente siente que le están persiguiendo.

– “¡Ahí viene!” – piensa el mestizo.

Mira Gohan gana terreno rápidamente.

Trunks se da la vuelta de repente y lanza algo al enemigo; un artefacto pequeño.

Gohan no ve peligro en ese objeto; pronto se da cuenta de que se trata de un pequeño cilindro metálico con el logo de la Red Ribbon estampado en él.

– “¿Eh?” – se sorprende Gohan.

– “¡HA!” – dispara Trunks al artefacto.

La Tierra es azotada por un inmenso estallido que ilumina el planeta como si de una bomba nuclear se tratara; una esfera de fuego y luz cubre el cielo durante unos instantes.

Gohan sale disparado de regreso a la ciudad en ruinas, empujado por la explosión.

Trunks sigue su propio curso a toda velocidad, con la tarjeta de memoria del Número 16 en su mano.

En Satán City, un nuevo vendaval azota la ciudad y algo se estrella en uno de los rascacielos más altos, atravesándolo en trayectoria descendente y continuando hacia otros edificios cercanos hasta llegar al suelo.

Gohan y Videl vuelan hasta el lugar del impacto.

– “¿Un meteorito?” – se pregunta la Gran Saiyawoman.

Los dos héroes toman tierra.

De entre los escombros y la polvareda levantada, una silueta avanza hacia ellos y se va haciendo visible lentamente.

El rostro de Gohan se transforma por la sorpresa al reconocer al enemigo.

– “No es posible…” – piensa el mestizo.

Frente a él, el hermano de Goku; Raditz, vestido con un gi negro y un cinturón rojo.

– “¿Qué hace él aquí…?” – refunfuña Gohan.

– “¿Lo conoces?” – pregunta Videl. – “¿Quién es?”

El mestizo no responde; está estudiando a su contrincante y se fija en su ropaje.

– “Viste de negro…” – murmura Gohan. – “Black…”

Raditz alza su mano, que se ilumina de color morado.

Gohan siente pavor.

– “¿Qué…?” – dice el mestizo. – “¡Eso es peligroso!”

Raditz dispara y la ciudad se tiñe con el color de su ki. Los cristales de los edificios estallan al paso del ataque; los coches estacionados estallan.

Gohan da un paso al frente y detiene la esfera de ki con sus manos; sus guantes se calcinan rápidamente. El mestizo patea, finalmente, el ataque enemigo hacia el cielo con todas sus fuerzas.

La esfera de ki morada explota en el cielo; una violenta onda expansiva sacude la ciudad, destruyendo los cristales de la mayoría de edificios altos, que llueven sobre las calles.

– “¡VIDEL! ¡HAY QUE EVACUAR LA ZONA!” – exclama el Gran Saiyaman. – “¡Yo me encargaré de él!”

– “¡De acuerdo!” – asiente ella, que entiende el perfectamente el peligro de la situación por la actitud de su compañero.

Videl se aparta para no estorbar a su marido.

Raditz sigue a la muchacha con la mirada y sonríe.

Gohan se quita el casco y lo lanza a un lado; luego se arranca la capa y deja que el viento se la lleve.

Raditz no espera y se abalanza sobre Gohan. 

– “Es rápido…” – piensa el mestizo, que salta hacia atrás para evitar el puñetazo del enemigo.

Raditz dispara un ataque de ki a Gohan, que se cubre con los brazos.

El impacto alza una gran polvareda.

Raditz surge de entre la nube de polvo y atiza a Gohan, haciéndolo rodar por el suelo.

El mestizo recupera la estabilidad y se prepara para contraatacar.

Raditz carga de nuevo contra él, pero Gohan se anticipa y propina un puñetazo al enemigo en el abdomen, deteniendo su avance; luego abre su mano y dispara una onda de energía que hace retroceder a Raditz.

– “No puedo sentir su ki… ¿Quién es este tipo?” – se pregunta Gohan. – “Parece estar relacionado con el retorno de Freezer…”

De la polvareda generada sale de nuevo Raditz, que propina un puñetazo en la mejilla a Gohan, haciéndole dar un paso atrás.

El mestizo se dispone a contraatacar, pero se da cuenta de que se encuentra en un lugar que desconoce, en el centro de un cráter en un paisaje cubierto de nubes negras.

– “Pero, ¡¿qué…?!” – se pregunta, perdiendo la concentración durante un instante.

Raditz aprovecha el momento y conecta un segundo puñetazo en el rostro de Gohan.

Mientras tanto, en Satán City, Videl da indicaciones a la gente para que se alejen de la zona, cuando se da cuenta de que la energía de su marido ha desaparecido y que la ciudad está en calma.

– “¿Qué significa todo esto…?” – se pregunta mientras sigue dirigiendo a la población.

De repente, Gohan aparece de la nada y sale disparado contra un edifico contra el que se estrella y se queda incrustado en él, con los brazos y las piernas abiertas. 

La gente grita asustada en las calles.

Raditz, que también ha regresado, asciende hasta nuestro amigo. 

– “No eres Raditz…” – gruñe Gohan. – “¿Quién eres?”

– “Soy el destino.” – responde Raditz.

El saiyajín levanta su mano lentamente, apuntando a Gohan, pero el mestizo se anticipa con un movimiento rápido.

– “¡¡MASENKO!!” – grita al usar la técnica de Piccolo contra el enemigo.

El ataque engulle a Raditz. El impacto es directo y a muy poca distancia. La luz ilumina Satán City, cegando a la gente que miraba el combate; también a Videl.

La luz se disipa y revela que Raditz no ha sufrido ningún daño. Gohan está sorprendido y asustado.

El saiyajín continúa alzando su mano y apunta a Gohan.

Una sonrisa se dibuja en el rostro del enemigo. Gohan parece preocupado.

Raditz mueve de nuevo su mano y apunta hacia un lado y hacia abajo; Gohan sigue la trayectoria con su mirada y ve a Videl y a la gente intentando evacuar. El horror embarga al mestizo.

– “¡¡NO LO HAGAS!!” – grita Gohan.

Raditz dispara. El ataque es gigantesco y se dirige rápidamente hacia Videl.

Gohan se envuelve en su aura incolora y vuela a toda velocidad para adelantarse al ataque. Raditz no intenta impedírselo; se limita a sonreír de forma maliciosa.

El mestizo logra llegar al suelo antes que el ataque. 

– “¡ERES UN MISERABLE!” – exclama Gohan. – “¡Ka… Me… Ha… Me… ¡¡¡HAAAAAAA!!!” – dispara.

Los dos ataques chocan en el cielo. El vendaval generado azota la ciudad, haciendo que los coches de la zona vuelquen y varios edificios sufran daños estructurales severos. La ciudad está sufriendo.

La gente corre despavorida, algunos son levantados por el viento y estampados contra paredes o contra vehículos cercanos.

– “¡¡GOHAN!!” – se preocupa Videl, que extiende su mano hacia su marido.

El ataque de Raditz continúa presionando al mestizo. Sus pies se clavan en el asfalto.

– “¡Esta gente merece vivir en paz!” – piensa Gohan. – “¡No dejaré que destruyas la Tierra!”

En el Monte Paoz, Goku regresa a casa con el pescado a la espalda, cuando de repente siente el ki del combate.

– “¡¿Qué ocurre?!” – se preocupa Goku.

En la Corporación Cápsula, Vegeta y Trunks también pueden sentirlo.

– “¡¿Gohan está peleando?!” – se pregunta el joven. – “¿Con quién?”

– “Solo siento su energía…” – dice Vegeta. – “¿Qué está pasando?”

En la Kame House, el mar puede verse alterado por lo que sucede en la ciudad.

Roshi se acerca a la orilla, preocupado.

– “Algo terrible está ocurriendo…” – murmura el viejo maestro.

Krilín, que volaba de regreso a la Kame House, se detiene en el aire para observar lo que sucede. Un intenso brillo puede verse en el horizonte.

– “Gohan…” – murmura el terrícola.

De repente, ese brillo se vuelve más intenso.

– “¡GOHAN!” – grita Krilín, horrorizado.

En el Monte Paoz, Goku aparece con Videl en brazos frente a Chichi y Gyuma.

– “¿Qué?” – se pregunta Videl, confusa. – “¿Dónde…?”

Goku deja a la muchacha y mira al horizonte.

– “¡¿Y Gohan?!” – pregunta ella.

El saiyajín coloca sus dedos índice y corazón en la frente.

– “Ahora voy a…” – dice Goku, pero de repente en su rostro se revela su sorpresa y dolor. – “No… No está…”

– “¡¿QUÉ?!” – sufre Videl.

– “¿Qué pasa, Goku?” – pregunta Chichi, que no entiende nada.

– “No puedo sentir el ki de Gohan…” – dice Goku, apretando su puño con rabia.

Satán City ha sufrido un duro golpe. La ciudad ha quedado devastada.

Raditz sobrevuela el gigantesco cráter con una sonrisa de satisfacción en su rostro.

– “Uno menos…” – dice el saiyajín.

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 1: Un futuro diferente

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 1: Un futuro diferente

En la Capital del Oeste de un futuro que nunca ocurrió, Mirai Trunks disfruta de un día de trabajo ayudando a su madre a reconstruir el invernadero de la Corporación Cápsula. El chico viste botas amarillas y pantalón negro a juego con su camiseta de tirantes. Bulma viste un mono de trabajo naranja con el logotipo de la empresa.

– “¡Está quedando fantástico!” – dice Trunks.

– “¡No sabes la ilusión que me hace!” – sonríe Bulma. – “Poder recuperar el trabajo de mi padre… ¡Después de tantos años!”

Un tercer personaje interviene.

– “Todo el ecosistema sufrió la repercusión del ataque del Número 17 y la Número 18…” – dice el Número 16, que entra en la sala cargando con dos sacos de abono apilados sobre su hombro.

El androide viste vaqueros azules, botas negras y camiseta ajustada del mismo color.

– “Y Cell se vio obligado a alimentarse de animales durante un tiempo, ya que los androides habían matado a mucha gente…” – suspira Trunks. – “La Tierra ha sufrido mucho.”

– “Por suerte, mi hijo es el guerrero más fuerte de todos los tiempos.” – presume Bulma, dando un cariñoso codazo al Número 16. – “¡Y devolvió la paz a la Tierra!”

– “Mamá…” – se avergüenza Trunks.

– “Es un gran hombre, sin duda.” – sonríe el androide. – “Me alegro de que me despertarais para poder participar en todo esto.”

La vida a retornado al planeta. La gente se ha dedicado a reconstruir las ciudades y ahora viven con normalidad. Son tiempos prósperos.

Lejos de allí, en una desatendida Atalaya de Kamisama, un misterioso personaje rodeado por una neblina oscura ha aparecido y observa el la Tierra con atención.

Mientras tanto, en nuestra línea temporal, Dende se ha reunido con Son Gohan y Krilín en la Atalaya para contarles lo sucedido.

– “¿Estás seguro, Dende?” – pregunta Gohan.

– “No me cabe duda…” – dice el namekiano – “Jamás olvidaré su cara… Sus ojos…”

– “¿Cómo ha podido ocurrir?” – se pregunta Krilín. – “Trunks del futuro acabó con él… ¡Todos lo vimos!”

– “¿Podría haber resucitado?” – pregunta Gohan. – “Tal vez algún socio suyo viajó a Namek…”

– “Quien quisiera pedir ese deseo necesitaría hablar namekiano…” – dice Dende. – “Mis hermanos jamás lo harían por él. Antes darían su vida.”

– “No estaría mal que Goku echara un vistazo…” – propone Krilín.

– “Hablaré con papá” – asiente Gohan.

– “¿Y dónde está Freezer ahora?” – pregunta Krilín. – “No siento su ki…”

– “Ha desaparecido.” – dice Popo. – “Se desvaneció ante nuestros ojos. Yo ni siquiera llegué a verlo.”

– “Todo esto es muy extraño…” – murmura Gohan.

– “Solo lo vi un instante…” – dice Dende. – “Pero no tengo dudas. Era él.”

– “¿Y no dijo nada?” – insiste Gohan. – “¿No viste nada que te llamara la atención?”

– “Su ropa…” – dice Kamisama. – “Iba de negro.”

– “¿De negro?” – se extraña Krilín.

Mientras tanto, en la Corporación Cápsula, Vegeta entrena con Trunks en la sala de gravedad.

– “¡¡No dejaré que desaproveches el poder que tienes ahora!!” – dice Vegeta, cargando contra Trunks.

– “¡Pero he quedado con unos amigos!” – protesta el chico.

Trunks esquiva todos los puñetazos que su padre le dirige.

De repente, la puerta de la sala se abre y la iluminación cambia a una más cálida.

– “¡Ya basta, chicos!” – dice Bulma. – “Os he traído un zumito para que os toméis un descanso.”

– “¡Gracias, mamá!” – sonríe Trunks.

– “¡¡BAJASTE LA GUARDIA!!” – grita Vegeta, propinando un puñetazo en la mejilla del chico, tumbándole de espaldas al suelo.

– “¡VEGETA!” – protesta Bulma, preocupada.

Trunks, sentado en el suelo, se frota la cara, dolorido.

– “¡¿Pero a qué ha venido eso?!” – se queja el mestizo.

– “Aún tienes unas cuantas cosas que aprender de tu viejo…” – sonríe Vegeta, fanfarrón.

En el Monte Paoz, Son Goku está pescando en el rio. Su ropa está en la orilla y él bucea tras un gran pez.

Chichi y Gyuma esperan en casa, preparando la fogata para asar lo que Goku traiga.

En la Mansión Satán, el Campeón y Bu están bañando a Bee, que se sacude y llena de espuma todo el baño.

La Tierra ha olvidado el conflicto con el monstruo gracias a las Dragon Balls de Namek, pero en la mente de todos ha quedado el remanente de la importancia que tuvo Satán en la salvación del planeta.

Videl imparte clase de artes marciales a jóvenes en el dojo de Mr. Satán, cuando su reloj de pulsera la alerta de una emergencia.

– “¿Qué sucede?” – responde ella, acercándose el reloj a su rostro.

– “¡Necesitamos ayuda!” – exclama un policía. – “¡Un hombre armado está atracando una joyería al norte de la ciudad!”

– “¡Voy para allá!” – responde Videl.

La muchacha abandona la clase, dejando al mando a uno de sus alumnos.

Videl sube al tejado corriendo y salta al vacío mientras activa su reloj de pulsera, materializando un traje parecido al del Gran Saiyaman, pero con colores distintos; el mono es lila, el gi azulado, y el casco es blanco y naranja.

La muchacha emprende el vuelo a toda velocidad.

Mientras tanto, Gohan y Krilín ya han abandonado la Atalaya y vuelan juntos.

– “¿Qué opinas, Gohan?” – pregunta el terrícola.

– “Lo que dice Dende es extraño, pero será mejor tomarlo en serio…” – dice el mestizo. – “Puede que el poder de Freezer ya no sea un problema, pero es un tipo del que no nos podemos fiar… Su regreso sería peligroso.”

Krilín asiente.

– “Sin duda.” – dice el terrícola.

– “Cuando haya hablado con papá, te llamaré.” – dice Gohan.

– “De acuerdo.” – dice Krilín. – “Mientras tanto, seamos discretos.”

– “Sí” – asiente Gohan.

Los dos amigos se separan; Gohan vuela hacia el Monte Paoz, mientras Krilín se dirige a la Kame House.

En el futuro de Trunks, la radio narra unas noticias que asustan al mestizo e interrumpen su trabajo.

– “¡Damas y caballeros! ¡Les habla Jimmy Firecracker!” – exclama el reportero. – “¡La ciudad ha sido atacada! ¡Los androides han regresado! ¡La gente huye despavorida por las calles de la Orange City! ¡El horror!”

El miedo embarga a Trunks y a Bulma.

– “¡¿Los androides?!” – se pregunta la mujer.

– “¡No es posible!” – replica su hijo. – “Acabé con ellos… ¡Incluso Cell lo confirmó!”

– “Número 16, ¿Gero tenía más androides en algún lugar?” – pegunta Bulma. – “¿Un laboratorio secreto, tal vez?”

– “No” – responde el androide. – “No me consta que Gero o la Red Ribbon dispusieran de más efectivos.”

Trunks agarra una cazadora vaquera que tiene colocada en el respaldo de una silla.

– “¡Echaré un vistazo!” – dice mientras corre hacia la salida.

– “Te acompañaré” – dice el Número 16.

Los dos personajes salen volando de la Corporación Cápsula en dirección a Orange City. 

En nuestro mundo, en Satan City, el atracador ha tomado la joyería. Es un tipo grandullón, vestido con pantalón vaquero y camisa negra, con una máscara puntiaguda azul oscuro, terminada en una capa del mismo color, con detalles rojos alrededor de ojos y boca. 

La policía ha rodeado el establecimiento. El atracador agarra a una mujer, rodeándole el cuello con el brazo, y le coloca una pistola en la sien.

– “¡No detendréis al temible Mighty Mask!” – exclama el delincuente. – “¡Si os acercáis, me la cargo!”

El famoso ladrón sale del banco con la rehén a punta de pistola.

– “¡ATRÁS!” – ordena a la policía. – “¡ATRÁS O LE METERÉ UNA BALA EN LA CABEZA!”

Los agentes retroceden lentamente, dejando espacio al enmascarado.

Pero de repente, como un proyectil, Videl cae del cielo y patea la pistola, desarmando a Mighty Mask.

La heroína salta y propina un rodillazo al ladrón en la barbilla, noqueándolo.

Los agentes se apresuran en esposar al delincuente, que ha quedado tumbado en el suelo.

Un policía se acerca a nuestra amiga por detrás.

– “¡Gracias, Gran Saiyawoman!” – dice el agente.

Videl sonríe.

– “Solo hago mi…” – dice mientras se da la vuelta. 

La mujer se da cuenta de que no hay nadie a su alrededor. 

– “…trabajo.” – finaliza la frase.

Videl se percata de que se encuentra en mitad de una ciudad que no reconoce, pese a que guarda muchas similitudes con Satán City. Algunos edificios están en ruinas, otros en plena reconstrucción. Un cielo cubierto de nubes negras contrasta con el previo día soleado.

– “¿Qué demonios…?” – se pregunta la heroína.

De repente, una gran explosión cercana, a tan solo unas calles, llama su atención. El suelo tiembla y el viento sacude a la Gran Saiyawoman.

Mientras tanto, Trunks y el Número 16 han llegado a la ciudad. Los dos aterrizan en un cráter humeante.

– “¡¿Qué ha pasado aquí?!” – se pregunta el mestizo.

– “No siento ninguna energía…” – dice el androide.

Videl corre por las calles de la extraña Satán City hacia el lugar de la explosión.

– “Podría haber heridos…” – piensa ella, mientras trastea su reloj. – “Debería comunicárselo a los servicios de emergencia, pero por alguna razón no tengo cobertura…”

En ese instante se da cuenta de que una figura se interpone en su camino. Ella se detiene.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende al reconocer al gigantesco individuo. – “¡¿Cómo?!”

Frente a ella, Spopovich espera.

– “¡¿Qué hace él aquí?!” – refunfuña Videl, asustada.

El monstruoso terrícola alza su mano y prepara una esfera de ki amarillo.

Videl, presa del pánico, no es capaz de reaccionar.

En ese instante, algo parece llamar la atención de Spopovich, que pierde el interés por Videl y le da la espalda.

En un parpadeo, Videl se encuentra de nuevo en mitad de una calle transitada de Satán City. Los coches tienen que frenar rápidamente para no atropellarla, provocando varios accidentes menores que terminan generando un atasco.

– “¡¡Apártate de ahí!!” – grita furioso un conductor, asomándose por la ventanilla.

– “¡¿Es que eres boba?!” – exclama otro. – “¡Mira la que has liado!”

Videl está confusa.

– “¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta. – “¿Una alucinación?”

En el futuro de Trunks, el mestizo y el Número 16 caminan por las calles de Orange City, que está en llamas. El cielo está cubierto por nubes negras.

– “Maldita sea…” – protesta Trunks. – “La gente ha trabajado mucho para reconstruir la ciudad… Y vuelve a estar en ruinas…”

De repente, una piedra cayendo desde lo alto de un edificio choca contra el suelo y alerta a nuestros amigos. Sobre el tejado, una figura se muestra.

Trunks se queda perplejo y boquiabierto; ojos como platos.

– “No… no es posible…” – titubea Trunks.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta el Número 16.

La figura da un paso al frente y la luz de un incendio cercano ilumina su rostro; un viejo amigo, vestido con un gi negro adornado con un cinturón rojo y botas blancas. Un pendiente verde brilla en su oreja izquierda.

– “Hola, Trunks…” – sonríe el misterioso personaje, de forma siniestra.

– “G… Gohan…” – titubea el mestizo.

Dibujado por dsp27