DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 8: Kaioshin

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 8: Kaioshin

En la Atalaya de Kamisama, el avión de Videl aterriza. Mr. Popo y Dende los reciben.

Gyuma, con la Número 18, es el primero en apearse, seguido de Chichi, que lleva a la pequeña Marron de la mano. Bulma, que ya ha despertado, Oolong y Umigame van después. La hija de Satán es la última en bajar.

– “¡Necesitamos ayuda!” – dice el padre de Chichi.

– “¡Ponedla en el suelo!” – responde Dende.

Gyuma coloca a la androide en el pavimento y el namekiano coloca sus manos sobre ella; una tenue pero cálida luz nace de las manos de Dende. La Número 18 no tarde en despertar.

– “¿Dónde estoy?” – pregunta ella. – “¡MARRON!” – se incorpora sobresaltada, asustando a Dende, que cae al suelo sentado

– “Tranquila” – dice Videl. – “Estas a salvo.”

– “Marron está aquí” – añade Chichi.

La pequeña se acerca a su madre y las dos se funden en un tierno abrazo.

Mientras tanto, Mr. Bu y Trunks han tomado tierra en una isla cercana; el lugar donde Goku y Krilín entrenaron con Roshi hace ya tantos años.

Bu ha curado a Trunks. El chico mira al cielo con preocupación.

– “¿Seguirá vivo?” – se pregunta el mestizo.

– “Le hemos dado de lleno…” – dice Bu.

– “Eso creo…” – responde Trunks.

Mr. Bu sonríe.

– “Vayamos a la Atalaya con los demás.” – dice el amigo de Satán. – “Seguro que nos esperan.”

Trunks asiente.

Mientras tanto, en el futuro, Son Gohan ha aterrizado en la descuidada Atalaya de Kamisama y camina por el corredor central delimitado por palmeras muertas.

El hijo de Goku mira a su alrededor con pena de ver un lugar tan precioso en ese estado.

De repente, a su espalda, dos personajes aterrizan. Gohan se da la vuelta y se sorprende al ver a los visitantes.

En el otro futuro, Trunks ha despertado de su reparadora siesta en el salón de la Corporación Cápsula. Las luces están apagadas.

El hijo de Vegeta está un poco desorientado, pero pronto oye ruido en el taller.

En penumbra, Trunks camina por los pasillos de la Corporación, guiándose por la tenue luz que emana de la puerta entreabierta del taller.

El mestizo llega a su destino y abre la puerta.

– “Mamá…. ¿Qué estás…?” – dice el muchacho.

En ese momento, el chico se queda pasmado.

– “¡Eso…! ¡Eso es…!” – dice emocionado.

Bulma, con su mono de trabajo y una llave inglesa en la mano, sonríe con seguridad.

– “Una nueva máquina del tiempo” – dice ella.

– “Pero… ¡¿Cómo…?!” – se sorprende Trunks. – “¡¿Porqué…?!”

– “Habías muerto… y la máquina había desaparecido…” – dice Bulma. – “No pensaba quedarme de brazos cruzados…” – sonríe melancólicamente.

– “Mamá…” – suspira Trunks, conmovido.

Bulma se acerca a su hijo y le acaricia el rostro.

– “Úsala.” – dice ella.

– “¿Qué?” – se sorprende el mestizo. – “Pero… tu querías…”

– “Quería saber que mi hijo seguía vivo, aunque fuera en otro mundo… y eso ahora ya lo sé.” – dice Bulma.

Trunks sonríe.

– “Muchas gracias, mamá.” – dice el mestizo.

En ese instante, tocan al timbre e interrumpen el tierno momento.

– “¿Eh?” – se sorprende Bulma.

La mujer saca una PDA del bolsillo de su bata.

Bulma usa el dispositivo para ver a través de la mirilla electrónica.

– “¿Quiénes son esos?” – se pregunta ella.

En el presente, en el planeta de los Kaioshin, dos gigantescos ozaru rugen al cielo. Los Kaioshin miran asombrados a los simios.

– “¡Son aterradores!” – dice Shin.

– “Salvajes…” – refunfuña Kibito.

Vegeta sonríe. Son Goku gruñe.

– “Bien…” – dice el saiyajín. – “Ahora deberíamos…”

Un puñetazo sacude a Vegeta y hace retroceder.

– “¡Kakarotto!” – protesta Vegeta. – “¡¿Es que…?!”

Un segundo golpe hace que Vegeta caída de espaldas al suelo.

Los Dioses se asustan.

– “¡¿QUÉ HACEN?!” – se asusta Shin.

– “Son Goku no puede controlarse en esta forma…” – murmura el anciano.

Goku ruge desafiando a Vegeta.

– “¡¡GRRRRRRRAAAAAHH!!” – brama Goku.

– “¿Ahora quieres pelear?” – dice Vegeta con retintín.

– “Grrrr…” – gruñe el ozaru terrícola.

Vegeta sonríe mientras recuerda una conversación con Bulma.

Bulma está tumbada en la cama, leyendo un libro en su PDA. Vegeta ha salido de la ducha, en su espalda ha desaparecido el muñón de su cola. Sobre la estantería, la armadura rota que el saiyajín usó en Namek.


– “Es mejor así…” – dice Bulma. – “No querrás transformarte una noche de luna llena y destruir la ciudad, ¿no?”

– “¿Y porqué iba a destruir la ciudad?” – protesta Vegeta.

– “Son Goku era un salvaje cuando se convertía en mono gigante.” – dice Bulma.

– “¡¿Por quién me tomas?!” – protesta el saiyajín. – “¡Yo soy el Príncipe de los saiyajín! ¡No pierdo los estribos tan fácilmente!”

Goku abre sus fauces y una esfera de ki rojo como la sangre empieza a generarse, pero Vegeta le cierra el hocico con la mano izquierda.

Kakarotto intenta propinarle un puñetazo a su compañero, pero Vegeta intercepta el golpe con su mano derecha.

Vegeta realiza una llave de judo, cargando a Goku sobre su espalda y haciéndolo volar antes de estrellarlo contra el suelo.

El planeta de los Dioses se estremece.

Goku se revuelve y, desde el suelo, dispara una esfera de ki con la boca. Vegeta lo esquiva y el ataque desaparece en el cielo.

Vegeta propina un puñetazo en la cara a su compañero, que sigue forcejeando, así que le golpea de nuevo.

Kibito está aterrado.

– “Son compañeros… y… y no dudan en…” – titubea el ayudante del Kaioshin del Este.

– “Son saiyajín…” – dice el anciano. – “Así es como se relacionan…”

Goku agarra el brazo de Vegeta y lo muerde.

– “¡GGRAAH!” – se queja Vegeta, que lo aparta.

Kakarotto aprovecha el momento para disparar a su adversario, esta vez alcanzándole en el hombro, desequilibrándolo y haciéndole caer al suelo.

Son Goku se levanta y salta sobre Vegeta, pero éste lo detiene en el aire, empujándolo con las dos piernas y alejándolo de nuevo.

Los dos guerreros se levantan. Kakarotto no parece dispuesto a rendirse, pero Vegeta ya está harto.

– “¡A la porra!” – levanta su mano derecha Vegeta. – “¡BIG BANG ATTACK!”

Una inmensa esfera de ki amarrillo es proyectada e impacta contra Goku de lleno. Una gran explosión tiene lugar.

– “¡VEGETA!” – exclama Shin, preocupado. – “¡LO VAS A MATAR!”

– “Je…” – sonríe Vegeta con picardía. – “No subestiméis la resistencia de los ozaru…”

La polvareda se disipa lentamente. Lo que revela sorprende al mismísimo Príncipe. Un brillo dorado parpadeante ilumina la escena.

– “¿Eh?” – se extraña Vegeta.

De repente, Kakarotto ruge y su ki estala, disipando el polvo por completo y tiñendo el pelaje del simio de oro.

Goku se golpea el pecho en señal de dominancia.

Muy lejos de allí, en el espacio exterior, Black está suspendido en el cielo, con la parte superior de su gi hecha trizas.

– “Bastardos…” – gruñe el Dios caído. – “Como osan… Usar el poder de los Dioses contra mí… Dos mortales…”

Black se cruza de brazos, pensativo, flotando en el espacio.

– “Dejaré la Tierra por ahora…” – refunfuña el Dios.

Una sonrisa se dibuja en su rostro.

– “Ya sé…” – dice Black. – “Me desquitaré con ellos…”

En Namek, los habitantes del planeta viven en paz. En una aldea, varios aran el campo. Moori está de pie frente a su casa, mirando al cielo. 

Un joven se le acerca.

– “¿Qué ocurre, Gran Patriarca?” – pregunta el muchacho.

– “Un gran mal ha azotado la Tierra…” – responde el anciano. – “Un poder que no había sentido jamás…”

De repente, en el centro de la aldea, Black aparece con una apariencia que aterra a todos.

– “¡¡FREEZER!!” – grita un aldeano.

– “¡¡ES FREEZER!!” – grita otro.

Los namekianos huyen rápidamente.

El joven se pone en guardia.

Moori mira al recién llegado fijamente. Una gota de sudor frío recorre su frente.

– “¿Quién eres?” – pregunta el namekiano. – “¿Qué quieres de nosotros?”

Freezer sonríe.

– “Antes de la creación, viene la destrucción.” – sentencia el Dios.

En el futuro, Gohan, se ha encontrado en la Atalaya con dos personajes que enseguida reconoce; son Shin y Kibito.

– “¡Kaioshin!” – saluda Gohan, contento de ver un rostro conocido.

Los dos Dioses están muy serios.

– “¿Cómo te atreves a pisar un lugar sagrado?” – gruñe Kibito.

– “¿Eh?” – se sorprende Gohan.

El ayudante de Shin alza su mano y empuja a Gohan con su ki.

Son Gohan se protege mientras retrocede unos centímetros; algunas baldosas salen volando.

– “¡Kibito!” – exclama el mestizo. – “¡No soy…!”

El Dios no escucha y embiste a Gohan, dispuesto a darle un golpe con el canto de la mano derecha.

El mestizo detiene el golpe sin dificultad.

– “¡Detente, Kibito!” – insiste Gohan.

– “¡MUERE!” – grita el Dios, que prepara un puñetazo con su mano libre.

– “¡BASTA!” – interviene Shin.

Con el grito del Kaioshin del Este, Kibito se detiene.

– “Él no es nuestro enemigo.” – dice Shin.

– “¿Eh?” – se sorprende Kibito.

Gohan suelta a Kibito, que retrocede.

– “¿Qué haces aquí, Son Gohan?” – pregunta Shin.

– “Así que me has leído la mente…” – sonríe el mestizo.

Shin también sonríe de forma cómplice.

En el otro futuro, Trunks y Bulma han acudido a recibir a los extraños que tocaron al timbre. Bulma se ha quedado en el pasillo, mirando desde la esquina. Trunks abre la puerta.

Al ver a los extraños, Trunks palidece.

– “V… vosotros…” – titubea el hijo de Vegeta. – “¡¡ESTÁIS CON ÉL!!”

Un gran estallido tiene lugar frente al recibidor de la Corporación Cápsula.

Trunks sale de su casa y camina entre la polvareda.

En el cielo, el mestizo divisa dos figuras de estatura dispar que sobrevuelan la zona. Parecen intactos.

– “Bastardos…” – gruñe el mestizo. – “¡¡NO DEJARÉ QUE LE HAGÁIS DAÑO OTRA VEZ!!”

Trunks, furioso, se transforma en Súper Saiyajín y alza el vuelo hacia sus enemigos.

De repente, el mestizo siente que lo han inmovilizado. La figura pequeña ha extendido su mano derecha hacia él. 

– “¿Qué?” – sufre el saiyajín. – “Malditos…”

– “Cálmate, Trunks.” – dice el pequeño extraño. – “No tienes que…”

– “¡CÁLLATE!” – grita el hijo de Vegeta. – “No dejaré que la toquéis… ¡¿Me habéis oído?!”

Trunks lucha por liberarse, obligando al extraño a usar las dos manos para retenerle.

– “Malditos…” – gruñe Trunks, que no se rinde.

Bulma sale de la casa y mira al cielo, donde puede ver a su hijo sufriendo.

– “¡¡TRUNKS!!” – exclama ella.

Trunks, al oír la voz de su madre, recuerda a Black asesinando a Bulma.

– “¡¡YAAAAAAAAAAH!!” – grita el mestizo desesperadamente, liberándose del ataque.

Su aura se ha avivado y su energía ha provocado un vendaval que sacude la zona, haciendo que las figuras retrocedan y deban cubrir sus rostros.      

El cabello de Trunks se ha encrespado aún más y relámpagos de ki chasquean a su alrededor.

– “Pagaréis lo que hicisteis…” – gruñe el mestizo.

Trunks embiste a sus enemigos.

El grandullón se coloca frente al pequeño, en actitud protectora; Trunks lo despacha un golpe en la barriga que lo dobla de dolor, pare después rematarlo con un codazo en la espalda que lo lanza contra el suelo.

Trunks carga contra el segundo enemigo y lo agarra por el cuello con la mano derecha. El pequeño lucha por aflojar el agarre del mestizo, pero al no lograrlo, extiende su mano hacia el rostro de Trunks hasta que, finalmente, logra tocar su frente con el dedo índice.

En ese instante, Trunks libera al extraño y retrocede, traspuesto.

– “Sois… sois Kaioshin…” – dice el mestizo, asombrado, mientras regresa a su estado base.

El muchacho se frota el cuello, libre pero dolorido.

– “Me llamo Shin.” – se presenta el Dios. – “Y él es Kibito.” – señala a su compañero, que se está levantando magullado de entre los escombros. – “No esperábamos este recibimiento… pero es comprensible, visto lo visto…”

– “Él es… es uno de los vuestros…” – dice Trunks.

– “Lo desconocía…” – sufre Shin. – “Pero eso parece…”

En el presente, en el Planeta de los Kaioshin, ahora es Son Goku, transformado en ozaru dorado es quien está propinando una paliza a Vegeta, que intenta protegerse, pero la brutalidad de su compañero lo hace imposible.

Los dos se agarran de los hombros.

– “¡¡KAKAROTTO!!” – grita Vegeta, intentando hacer entrar en sí a su compañero.

Vegeta propina un cabezazo a Goku, pero éste ni se inmuta.

– “GRRRR…” – gruñe el simio enloquecido.

Goku cabecea a Vegeta, haciéndole sangrar. El Príncipe retrocede, aturdido, lo que Kakarotto aprovecha para propinarle un puñetazo que lo derriba.

Goku salta sobre Vegeta y empieza a propinarle violentos golpes salvajes que incrustan al gigantesco ozaru marrón en el pavimento.

– “¡GRA! ¡GRA! ¡GRAAAA!” – grita Kakarotto con cada golpe.

Los Dioses observan terrados la escena.

– “¡A ESTE PASO LO MATARÁ!” – exclama Shin.

– “¿Quién lo iba a decir…?” – murmura el anciano. – “Que alguien como Son Goku albergaba tanta violencia en su interior…”

Vegeta deja de defenderse.

Goku, viéndose victorioso, se aparta y brama al cielo.

El simio no tarde en fijarse en los Dioses que le observan.

– “Es el fin…” – teme Kibito.

De repente, Vegeta, con la mano izquierda, agarra la cola dorada de Goku, que se sorprende al ver que su enemigo sigue vivo.

– “¿Crees que hemos terminado, Kakarotto?” – sonríe el simio marrón.

– “Grrr…” – gruñe Goku.

– “No dejaré que me derrote un guerrero de clase baja…” – dice Vegeta, recordando su enfrentamiento en la Tierra hace tantos años. – “¿Lo has oído, Kakarotto?”

El pelaje alrededor de la mano que sujeta la cola de Goku se torna dorado; la transformación avanza hacia el torso.

– “Estamos luchamos como saiyajín…” – dice Vegeta.

La transformación cubre a Vegeta y termina en su mano derecha, que se cierra en un puño.

– “¡Y YO SOY EL PRÍNCIPE!” – exclama al propinar un tremendo puñetazo en la cara de Kakarotto que lo noquea.

Ahora, Vegeta, transformado en ozaru dorado, golpea sus puños entre sí.

Los Dioses están asombrados.

– “Vegeta es impresionante…” – dice Shin.

El cuerpo de Vegeta empieza a brillar y a encoger hasta tener el tamaño de un humano.

– “¡¿Qué significa esto?!” – se pregunta Kibito.

Mientras tanto, Son Goku se ha levantado y sacude su cabeza para despejarse.

– “GRRR…” – gruñe el simio, buscando a su adversario.

El brillo de Vegeta llama su atención y, sin dudarlo, se abalanza contra la luz.

De repente, tras un estallido sonoro que ensordece a los presentes, Kakarotto sale disparado a más de un kilómetro de distancia y el simio cae al suelo inconsciente.

DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 7: La idea de Vegeta

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 7: La idea de Vegeta

En la Kame House, la polvareda se disipa. La isla donde se encontraba le hogar del viejo Roshi ha desaparecido y el mar reclama el terreno.

Trunks se ha quedado pasmado, aterrado ante la acción del despiadado Dios caído.

– “Me las pagaras… Malnacido…” – gruñe el mestizo, que frunce el ceño y clava su mirada en el enemigo.

Pero de repente, el joven guerrero siente una energía sobre su cabeza.

– “¡¿Acaso…?!” – exclama ilusionado, mirando al cielo.

Mr. Bu flota sobre los dos adversarios cargando con Roshi y Yamcha, uno bajo cada brazo.

– “Eso ha estado muy cerca…” – suspira el viejo Mutenroshi.

– “Hace tan solo un año no habría podido imaginar que me alegraría de ver a Bu…” – sonríe Yamcha.

Black también ha visto a la creación del brujo Babidí y esboza una aterradora sonrisa.

– “Estupendo…” – murmura el oscuro Goku. – “Esto me ahorrará tener que buscarte, abominación…”

Trunks se ha dado cuenta de las intenciones del enemigo.

– “¡BU!” – exclama el mestizo. – “¡Llévatelos de aquí! ¡Es demasiado peligroso!”

Bu mira al viejo Roshi y sonríe con cara de bonachón.

– “Conviértete en caramelo” – dice el monstruo.

De su antena nace un rayo fucsia zigzagueante que convierte al anciano en una delicia azucarada.

– “¡¿EH?!” – se asusta Yamcha.

El caramelo cae en la mano libre de Bu.

– “Ahora tú” – le dice Bu al terrícola.

– “¡ESPERA! ¡NO!” – protesta Yamcha.

De nuevo, un rayo mágico transmuta al humano.

El caramelo cae en su otra manopla.

Trunks no entiende lo que pretende el monstruo.

Bu se zampa los dos dulces y luego se golpea la barriga para forzar un eructo.

– “Aquí estaréis a salvo…” – dice el monstruo.

Mr. Bu se da la vuelta rápidamente y clava su mirada furiosa en el enemigo; una mirada que revela una ira que no había sentido desde sus enfrentamientos con Vegeta o con los androides.

– “Tú…” – gruñe el monstruo. – “¡PAGARÁS HABER HECHO DAÑO A MR. SATÁN!”

En el Planeta Sagrado, los Dioses y Goku apresuran a Vegeta para que explique su plan.

– “¿Cómo piensas aumentar más nuestro poder?” – pregunta Goku. – “Ni siquiera los dos juntos en Súper Saiyajín 3 pudimos hacerle nada…”

– “El Súper Saiyajín no lo es todo.” – sonríe Vegeta.

– “¿Eh?” – se extraña Goku.

– “Ese fue el camino por el que avanzaste tú, y con el que yo, obsesionado con perseguirte, me obcequé…” – dice Vegeta. – “Pero no es el único.”

– “¿Otro camino para hacernos más fuertes…?” – murmura su compañero.

– “¿Es que has olvidado cuál es la fuente del poder de un saiyajín?” – pregunta Vegeta con una media sonrisa en su rostro.

– “Eh…” – cavila Goku. – “¡OH!” – se da cuenta el saiyajín, sorprendido. – “Acaso pretendes…”

Vegeta mantiene su media sonrisa prepotente y asiente.

– “Empezaremos desde el principio.” – aprieta su puño el saiyajín. – “¡Recuperaremos nuestras colas!”

– “¡¿EH?!” – se sorprenden Goku y los Dioses.

Son Goku se queda un instante pensando, pero pronto se le ocurre un inconveniente.

– “¡Pero, Vegeta…!” – exclama el saiyajín. – “Kamisama nos quitó la cola para que no causáramos problemas en la Tierra por accidente… ¡No podemos hacerlas crecer!”

– “¡¿Cómo dices?!” – se sorprende y asusta Vegeta.

El anciano Dios da un paso al frente.

– “Si de lo que se trata es de recuperar ese apéndice… yo podría ayudarlos.” – dice el viejo.

– “¡¿De verdad?!” – se emociona Goku.

– “Por supuesto.” – asiente el Dios. – “Parece un hechizo sencillo… y poca magia se me resiste, ya sea Namekianao o terrícola.”

– “Vaya…” – dice Goku.

Vegeta y Goku se miran de reojo y sonríen.

– “Pues parece que tenemos un plan…” – dice Goku.

Mientras tanto, en el futuro donde está Son Gohan, el mestizo ha volado hasta la arrasada Capital del Oeste, donde camina entre las ruinas de la Corporación Cápsula.

– “Esto es terrible…” – piensa Gohan – “Con razón no podía detectar el ki de Trunks… ¿Será el mismo enemigo? Esto no puede ser casualidad…”

Gohan se da la vuelta y mira al horizonte.

– “Tengo que llegar hasta el fondo de este asunto…” – dice Gohan. – “Y ya sé por dónde empezar.”

El mestizo alza el vuelo y marcha hacia el oeste.

Mientras tanto, en otro futuro, Trunks, agotado, se ha dormido en el sofá del salón. Bulma le tapa con una bata blanca de laboratorio.

– “Por lo que has tenido que pasar…” – piensa Bulma.

La mujer sale del salón y se dirige al taller, en el que hay un gran aparato cubierto con una sábana blanca sucia al que Bulma se queda observando, en silencio y con pesar.

En el presente, en la Kame House, Black corta por la mitad a Mr. Bu.

– “Sucia criatura…” – gruñe el Dios caído.

Trunks aviva su aura roja y, con su Kaiojosho potenciado, da una pirueta en el aire y logra conectar una patada descendente con el tacón sobre la cabeza del Dios, haciéndole agachar la cabeza.

Bu ya ha reunido las dos mitades de su cuerpo y se pone en guardia.

Black, enfurecido y con una mirada desquiciada, mira al mestizo.

– “Sucios mortales…” – gruñe el Goku oscuro.

El Dios embiste a Trunks y le propina una patada que el chico tiene que detener con ambos brazos frente a su pecho para resistir.

Mr. Bu se arranca un brazo y lo lanza contra Black, rodeándolo con él y atrapándole.

– “Malditos…” – gruñe el enemigo.

Trunks se prepara para realizar un Kamehameha, cuya luz azul se torna roja repentinamente.

– “¡¡AHORA, BU!!” – avisa el mestizo.

Mr. Bu imita a su compañero.

– “Ka… Me… Ha… Me…” – se preparan los dos.

Black, frustrado, se revuelve.

– “Sois formas de vida inferiores…” – gruñe el enemigo. – “¡INFERIORES!”

Black reaviva su oscura aura, que estalla en una llama negra, liberándose del agarre de Bu. 

Trunks y Bu disparan, combinando sus dos ataques.

– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – proyectan sus Kamehameha.

La técnica de la escuela Kame impacta de lleno contra el enemigo.

– “¿EH?” – se sorprende Black ante el poder que demuestran sus adversarios.

El Kamehameha alcanza a Black, que nada puede hacer, y es empujado hacia el espacio.

El haz de luz rojo abandona la Tierra. 

Trunks y Bu, cansados, retoman el aliento.

– “¿Lo logramos?” – se pregunta el hijo de Vegeta.

Una gota de sudor recorre la frente de Bu. No parece convencido.

En el Planeta Sagrado, Goku y Vegeta ya han recuperado sus colas.

Son Goku intenta verse el trasero y termina dando una vuelta sobre sí mismo, como si fuera un perro que intenta morderse el rabo.

– “¡Cuánto tiempo!” – sonríe el saiyajín.

– “Así es como debe ser un guerrero saiyajín.” – dice Vegeta, enrollando su cola alrededor de la cintura.

Goku mueve su cola haciendo ondas, divirtiéndose como quien se reencuentra con un viejo amigo.

El viejo Dios, Shin y Kibito contemplan la escena.

– “Pero… ¿esto les hará más fuertes?” – pregunta el ayudante del Dios del Este.

– “Yo no veo que hayan cambiado…” – dice Shin.

Goku vuelve a centrarse en lo que les ocupa.

– “Vegeta, ¿de verdad crees que esto funcionará?” – pregunta el saiyajín.

– “Hasta que te transformaste en Súper Saiyajín en Namek, yo siempre pensé que el saiyajín de la leyenda nacería de nuestro lado más salvaje…” – responde Vegeta. – “Tú lo cambiaste todo.”

– “Me transformé sin tener cola…” – piensa Goku, sujetándose la barbilla.

– “Vamos a cambiar eso.” – dice Vegeta. – “Usaremos el poder que se esconde en el Ozaru.”

El anciano Dios se asusta.

– “Espera, espera…” – dice el viejo Kaioshin. – “¡¿Pensáis transformaros en monos gigantes aquí?!”

– “Este es un lugar sagrado…” – dice Kibito. – “Seres tan salvajes no tienen cabida en…”

Vegeta mira de reojo a los Dioses.

– “¿Vais a enfrentaros vosotros a ese tipo?” – pregunta el saiyajín con retintín.

Los Dioses agachan la cabeza, avergonzados.

– “Eso creía…” – sonríe Vegeta.

Goku se da cuenta de que hay otro problema.

– “¡Vegeta!” – exclama el saiyajín. – “¡Pero aquí no hay luna llena que refleje la luz del Sol! ¿Cómo lo haremos?”

– “¿Olvidas que puedo crear una luna artificial?” – responde Vegeta, fanfarrón.

– “Es cierto…”– dice Goku, poco convencido. – “Pero… ¿Será suficiente? ¿Y si el enemigo la destruye?”

Vegeta se cruza de brazos, pensativo. Su compañero hace lo mismo.

Tras unos segundos, Goku tiene una idea.

– “¡Hey!” – exclama el saiyajín. – “¡Una vez, durante el Torneo de Artes Marciales, el Maestro Mutenroshi hipnotizó a un tipo para hacerle ver la luna llena en la cabeza de Krilín!”

– “¿Qué sugieres?” – se sorprende Shin.

– “Pues podemos ir a buscar a Roshi y a Krilín y…” – sugiere Goku.

El anciano interviene.

– “Eso no será necesario…” – dice el Kaioshin de hace quince generaciones. – “Yo mismo puedo provocaros esa ilusión, si es lo que necesitáis.”

– “¡Estupendo!” – celebra Goku.

Vegeta sonríe satisfecho.

– “Está bien…” – dice el saiyajín. – “Empecemos.”

DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 6: Ocaso

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 6: Ocaso

En la Tierra, Black apunta con su mano derecha a la pequeña isla de nuestros amigos. Roshi y Yamcha se temen lo peor mientras ven materializarse una esfera de ki morado.

Trunks aparece en el último momento y patea la mano del enemigo, haciendo que el ataque se pierda en el horizonte y estalle en el mar.

Black, molesto, golpea a Trunks en el rostro, que retrocede unos metros antes de poder recuperar la estabilidad.

El mestizo se limpia una gota de sangre de la comisura del labio.

El Dios caído reactiva su espada de energía en su mano derecha.

– “Este es el día de vuestro juicio…” – murmura Black. – “Regocijaos ante mi presencia.”

Una gota de sudor recorre la frente de Trunks.

En el planeta de los Kaioshin, el Dios de hace quince generaciones se cruza de brazos.

– “Veamos…” – dice el viejo. – “¿Qué podemos hacer…?”

– “¿Es que no tiene un plan?” – dice Goku, desanimado.

– “Este viejo es un farsante…” – protesta Vegeta.

– “¡¡OS VAIS A ENFRENTAR AL SER MÁS TEMIBLE DEL UNIVERSO!!” – grita el Dios, desquiciado. – “¡¡¿ESPERÁIS QUE YO TENGA TODAS LAS RESPUESTAS?!! ¡¡PUES NO!!”

El viejo se deja caer sentado en el suelo y se cruza también de piernas, enfurruñado.

– “Sé que debemos detenerle… y que vosotros sois los únicos que podéis hacerlo…” – refunfuña el Dios. – “Pero el cómo ya es otra historia…”

– “Diablos…” – gruñe Vegeta.

Shin interviene con ilusión.

– “¡Podría usar su poder para hacer que Goku y Vegeta sean más fuertes! ¡Cómo hizo con Son Gohan!” – sugiere el Kaioshin del Este, emocionado.

– “Idiota.” – responde tajante el viejo.

– “¿Eh?” – se desanima Shin. – “¿Por qué?” – se encoje de hombros.

– “Que el muchacho sea tan fuerte no significa que estos dos lo puedan ser…” – explica el anciano Dios. – “Además, estos idiotas son tan orgullosos que serían capaces de rechazar mi Don…”

Goku y Vegeta se miran de reojo.

– “Encontraremos un modo de hacernos más fuertes…” – dice Goku, apretando su puño con convicción.

– “¿Es que tienes alguna idea?” – pregunta Vegeta.

– “De momento, no.” – sonríe Goku rascándose la cabeza.

Vegeta agacha la cabeza y suspira.

– “No tienes remedio…” – protesta el saiyajín.

– “¿Es que tú sí?” – pregunta Goku, suspicaz.

Vegeta esboza una media sonrisa.

En la Tierra, Black cargaba contra Yamcha y Roshi cuando ha sido interceptado por Trunks, que le ha propinado una patada y lo ha lanzado al mar.

– “¡Esto es muy peligroso!” – dice el mestizo, usando el Kaiojosho. – “¡No podéis hacer nada! ¡Marchaos!”

– “Huir solo retrasará nuestra muerte, chico.” – dice Roshi. – “No tiene sentido.”

– “¡Pelea sin preocuparte por nosotros!” – dice Yamcha. – “¡Que seamos solo un estorbo para él!”

Un gran torbellino de agua nace del mar y se alza hacia el cielo.

– “¡Ahí viene!” – advierte Roshi.

Una silueta oscura puede verse ascender en su interior.

De repente, la torre de agua estalla y revela a Black Goku.

– “Estoy harto…” – dice el Dios. – “No tendré piedad…”

En la línea temporal futura en la que se encuentra actualmente Mirai Trunks, el mestizo ha compartido con Bulma todo lo sucedido.

– “Es terrible…” – murmura ella, impactada, con un cigarrillo en la mano. – “Después de todo lo que habías pasado…”

– “Pero ahora todo se acabó…” – dice Trunks, cabizbajo. – “No sé cómo he llegado hasta aquí, pero sin la máquina del tiempo no puedo regresar…”

– “Aunque volvieras, no podrías enfrentarte a ese monstruo, tal y como lo describes…” – dice Bulma, preocupada.

– “Tendría que viajar al pasado. Regresar a la línea temporal donde papá sigue vivo.” – dice Trunks. – “Puede que él y Son Gohan…”

Bulma da una calada a su cigarrillo mientras mira al suelo, cavilando.

En el futuro en el que se encuentra ahora el hijo de Goku, el mestizo y Chichi también se han puesto al día.

– “Así que tu padre sigue vivo…” – dice ella, con los ojos llorosos.

– “Así es” – sonríe Gohan. – “Aunque yo me he mudado a Satán… a Orange City.”

– “¡Orange City!” – exclama Chichi emocionada. – “¡¿Es que estudias allí?!”

– “Instituto Orange Star” – sonríe Gohan.

– “¡¡MI HIJO!! ¡¡EN UN INSTITUTO DE RENOMBRE!!” – celebra ella. – “¡Estoy tan orgullosa…!”

– “Je, je…” – dice Gohan, un poco avergonzado. – “No hay para tanto…”

– “¿Y tienes novia?” – pregunta Chichi.

– “¿EH…?” – se sonroja aún más el mestizo. – “Pues…”

De repente, Gohan se pone serio.

– “Videl…” – murmura preocupado el chico.

En la Tierra, Videl viaja en su jet a toda velocidad hacia las Atalaya de Kamisama.

– “Puede que allí estemos a salvo…” – piensa la muchacha.

En la parte de atrás, Gyuma calma a Marron mientras Chichi intenta taponar la herida de la Número 18.

En la Atalaya, Dende observa todo lo ocurrido.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta Kamisama. – “¿Por qué ha aparecido un ente como ese en la Tierra?”

El namekiano aprieta la vara de Dios.

– “Es culpa mía…” – sufre Dende. – “Sabía lo peligroso que era usar las esferas del Dragón… Incluso me advirtió el anciano Kaioshin…”

– “Kamisama…” – se acerca Mr. Popo, que ve a su señor preocupado.

– “Lo siento, Mr. Popo…” – dice el Dios, con su mirada perdida en el horizonte. – “He fracasado como guardián de este planeta…”

En la Kame House, Trunks y Black se enzarzan en un intercambio de golpes que domina claramente el Dios. El aura del mestizo parpadea con diferentes intensidades.

– “Estás llegando a tu límite…” – sonríe Black, que con su espada de energía logra sorprender al mestizo y ensartarle el costado izquierdo, atravesándolo.

Trunks agarra el brazo del enemigo, asustado. El Kaiojosho se desvanece.

Black agarra de la solapa al mestizo con la mano izquierda.

– “El poder que posees no te pertenece…” – dice Black. – “Por eso te traiciona…”

El chico aprieta los dientes con fuerza, intentando mantenerse consciente pese al intenso dolor que siente.

De repente, un Kamehameha se aproxima a Black, pero éste lo repele con el dorso de la mano, como si espantara una molesta mosca.

Roshi y Yamcha han sido los autores del ataque en un esfuerzo conjunto.

El Dios suspira con desprecio.

Sin decir nada, desactiva su espada y apunta a la pequeña isla con esa misma mano y dispara un poderoso ataque de energía.

Trunks ni siquiera tiene tiempo de gritar.

Roshi y Yamcha observan aterrados el ataque aproximándose a ellos, pues saben que es inútil intentar escapar.

Una gigantesca explosión tiene lugar.

En el futuro que ahora habita Son Gohan, el mestizo prepara para marcharse.

– “¿Estás seguro, hijo?” – le sigue Chichi hasta la salida, preocupada por él.

– “Tengo que hacer algo…” – dice Gohan. – “Tengo que lograr volverá a mi mundo… y derrotar a ese tipo. Sea quien sea.”

La madre lo agarra del brazo.

– “No quiero perderte otra vez…” – le dice ella, con lágrimas en los ojos, mirando al suelo con vergüenza por sugerir que no actúe.

Son Gohan se detiene.

Chichi alza la mirada y, frente a ella puede ver de espaldas una silueta que le recuerda a Son Goku.

– “No puedo esconderme aquí.” – dice el mestizo. – “Debo luchar.”

Chichi recuerda ahora a su hijo.

Mirai Gohan se aprieta el cinturón, listo para marcharse.


– “¡Por favor! ¡No vayas!” – suplica Chichi.

– “¡No dejaré que los androides ganen!” – exclama Gohan. – “No me esconderé como un cobarde. ¡Lucharé! ¡Es lo que haría papá!”

Chichi se seca las lágrimas.

– “Hay cosas que no cambian…” – dice la madre, esbozando una media sonrisa en su rostro.

– “Mamá…” – dice Gohan, sorprendido de ver ceder a su madre.

Chichi acaricia el rostro de su hijo y le quita el parche del ojo, revelando un corte idéntico al que tenía Mirai Gohan en la parte izquierda de la cara.

– “Ha curado bien…” – dice la mujer. – “Y no ha afectado a tu ojo…”

– “Gracias…” – sonríe el mestizo.

La madre golpea el pecho de Gohan con firmeza, pero con cariño.

– “Lucha con coraje, hijo mío.” – dice Chichi. – “Eres el hijo de Son Goku. Demuéstrale a ese bastardo hasta donde llega tu fuerza.”

El mestizo asiente.

– “Hasta pronto, mamá.” – se despide Gohan, que alza el vuelo y se pierde en el horizonte.

DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 5: Corazón de madre

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 5: Corazón de madre

Black ha aparecido sobre el tejado de la Kame House.

Todos nuestros amigos se encuentran en la playa, aterrados ante el enemigo. Bulma descansa en el piso de arriba.

Trunks se ha transformado en Súper Saiyajín y se ha puesto en guardia. Krilín, la Número 18 y Videl también se preparan para pelear.

Black se eleva un centímetro sobre el tejado.

– “¡¡AQUÍ VIENE!!” – advierte Trunks.

En un instante, el enemigo se presenta frente a Krilín, con su mano derecha extendida a escasos centímetros de su rostro. Su apariencia es la de Tambourine, el hijo de Piccolo.

– “¡¡KRILÍN!!” – grita el mestizo, que ha sido el único capaz de ver los movimientos del enemigo.

La Número 18 se gira lentamente, pero ya es demasiado tarde. Un ataque de energía engulle al terrícola y lo desintegra.

La androide se queda aterrada en silencio; ni siquiera es capaz de gritar.

Trunks se abalanza sobre el enemigo, que con una sonrisa burlona en su rostro asciende esquivando la patada del mestizo.

– “Bastardo…” – gruñe Trunks. – “¡TE MATARÉ!” – grita.

El hijo de Vegeta se envuelve en el aura del Kaiojoshi y salta para perseguir a su contrincante, que ya está cambiando su forma de nuevo, recuperando la apariencia de Son Goku.

El resto de terrícolas es ahora cuando se dan cuenta de lo que ha ocurrido. Sus rostros reflejan el horror de la situación.

Mientras tanto, en el planeta de los Kaioshin, el Dios de hace quince generaciones tiene un mareo.

– “No…” – murmura el viejo. – “Maldición…”

– “¿Qué ocurre, anciano?” – pregunta Goku.

– “Él… está actuando de nuevo…” – responde el Dios.

Sobre la Kame House, Trunks pelea con Black.

El Hakaishin detiene todos los golpes que intenta conectar el mestizo.

– “Tienes un poder fuera de lo común… No es una habilidad mortal, ¿verdad?” – dice Black. – “Ya lo sentí en la Capital del Oeste… pero te dejé vivir porque los pecados de Vegeta eran mayores.”

Black esquiva un puñetazo de Trunks y contraataca con una patada que el mestizo detiene colocando ambos brazos en cruz frente a su torso, absorbiendo el golpe y retrocediendo unos metros.

– “¡¿Tú hablas de pecados?!” – gruñe el mestizo. – “¡Estás matando a gente inocente!”

– “¿El tal Krilín?” – sonríe Black. – “Ese terrícola fue revivido con las vuestras esferas mágicas en múltiples ocasiones.  No debería estar aquí, al igual que tantos otros… Toda esta línea temporal es una abominación… Una aberración que tú y tu madre creasteis.”

– “¿Yo?” – se sorprende Trunks.

– “Pagaréis por vuestros pecados…” – frunce el ceño el Dios caído.

Mientras tanto, en el mundo futuro, Son Gohan despierta en su cama del Monte Paoz.

Dolorido y un poco desorientado, se incorpora en la cama y no tarda en darse cuenta de que su cuerpo ha sido vendado adecuadamente y sus heridas han sido tratadas. Su torso, su brazo izquierdo y su cabeza han sido vendadas; la parte izquierda de su cara lleva una gasa que le cubre el ojo. Va solo en ropa interior.

– “Estoy en casa…” – piensa el mestizo. – “Logré llegar antes de desmayarme…”

Gohan se toca la cara, comprobando la gasa; le escuece.

– “Maldita sea…” – protesta. – “Me duele todo…”

Los recuerdos no tardan en asaltar la mente del muchacho.

– “Black… Freezer… Raditz… ¿Qué está ocurriendo?” – se pregunta. – “¿Qué significa todo esto? ¿Estará bien Videl? Tiene que estarlo… Sentí el ki de papá acudiendo al rescate… Pero la ciudad…”

El mestizo, por el rabillo del ojo se da cuenta de que, en una silla junto a su cama, hay un gi de la escuela Kame plegado delicadamente.

Son Gohan sonríe brevemente. Es un pequeño alivio tras un día terrible.

– “Mi madre debe estar preocupada…” – piensa el muchacho.

En unos minutos, Gohan sale de su habitación con el gi puesto; luce el kanji “Han” en el pecho y en la espalda, su camiseta azul tiene la manga corta un poco más larga de lo habitual, y su cinturón es fino y atado con un nudo. El chico camina hasta el salón.

– “¿He dormido mucho?” – pregunta el chico. – “No siento el ki de los demás, ¿dónde está…?”

Una bandeja de madera se cae al suelo y un estruendo de platos rotos sorprende al mestizo.

– “¿…papá?” – termina la frase Gohan, con dudas.

Una anciana Chichi se encuentra frente a él con los ojos llorosos.

– “Gohan…” – llora la mujer.

– “¿Mamá?” – dice el mestizo, confuso. – “¿Qué ha…?”

Chichi se lanza a los brazos de su hijo.

– “Creí que te iba a perder otra vez…” – llora desconsolada.

– “¿Dónde estoy?” – pregunta Gohan.

– “Te estaba preparando algo de comer…” – dice ella. – “Pero lo he echado todo a perder…” – se disculpa.

– “No pasa nada, mamá.” – dice Gohan.

Chichi abraza de nuevo a su hijo.

Gohan sigue confuso y echa un vistazo a su alrededor. Su casa parece distinta, como si hubiera regresado a su hogar de cuando era un niño, pero hay una clara diferencia: una gran fotografía de Goku y otra suya, que jamás se tomó, lucen sobre un altar adornado con una roca esférica, el bastón mágico y una ofrenda de arroz.

El mestizo sonríe melancólico y acaricia el cabello canoso de su madre.

– “No estoy en casa, ¿verdad?” – pregunta el mestizo.

– “Esta siempre será tu casa.” – responde Chichi. – “No importa de qué universo vengas.”

– “Has tenido que pasarlo muy mal…” – se humedecen los ojos del mestizo. – “Lo siento mucho…”

– “No tienes que disculparte.” – sonríe su madre. – “Siéntate y deja que te prepare un buen desayuno, por favor.”

Gohan ve en los ojos de su madre la chispa de una vieja ilusión. El mestizo sonríe y asiente.

– “Me encantaría.” – responde Gohan.

De repente, el Trunks adulto despierta repentinamente. Su madre le está dando guantazos en la cara.

– “¡¡TRUNKS!!” – exclama Bulma, llorando. – “¡DESPIERTA!”

El mestizo se incorpora repentinamente.

– “¡¡AH!!” – grita Trunks, asustado.

El hijo de Vegeta viste unos pantalones negros largos rotos, una camiseta de tirantes negra deshilachada y un pañuelo rojo chamuscado que al incorporarse se descuelga de su cuello.

Trunks mira a su alrededor, muy agitado.

– “¡¿QUÉ?! ¡¿DÓNDE ESTÁ?!” – exclama el chico.

El muchacho se da cuenta de que se encuentra en el jardín de la Corporación Cápsula, en la Capital del Oeste. La ciudad está intacta y su hogar también.

– “¿Eh?” – murmura confuso. – “¿Qué es todo esto? ¿Dónde estoy?”

Bulma le propina otro guantazo.

– “¡¡DESPIERTA!!” – exclama la mujer.

El mestizo mira a su madre asombrado.

– “¿Mamá?” – se pregunta Trunks.

Su madre viste un traje blanco y una camiseta azul. Su cabello es corto.

– “¡¿Quién quieres que sea?!” – le riñe ella. – “¡¿Se puede saber qué ha pasado?!”

De repente, el recuerdo de su madre abrazándole mientras el ataque del enemigo los engullía a ambos invade su memoria.

– “Mamá…” – brillan los ojos del mestizo, confuso.

Antes de que el muchacho pueda reaccionar, Bulma lo abraza con fuerza. Los dos se funden en un tierno y estrecho abrazo.

– “Todos estos años… ¡Me dejaste sola!” – dice Bulma.

– “¿Qué?” – reacciona Trunks. – “¿Qué años?”

– “¿Cómo has resucitado?” – pregunta Bulma. – “¿Han sido las Dragon Balls de Namek? ¿Quién ha sido?”

Trunks agarra a su madre de los hombros y la aleja de él con delicadeza para observarla con detenimiento y se da cuenta de que es más anciana de lo que debería.

– “¿Qué?” – se extraña Bulma. – “¿Qué ocurre?”

– “Mamá…” – dice Trunks, con dudas. – “No… ¿Qué significa esto? ¿Dónde estoy? ¿Qué año es?”

– “¿De qué estás hablando, hijo?” – pregunta Bulma.

La mujer no tarda en entender de lo que sucede.

– “Tú… tú no eres…” – dice Bulma.

Trunks entiende lo que eso implica.

– “Mi… mi madre ha…” – titubea el mestizo.

El hijo de Bulma llora desconsoladamente como si fuera de nuevo ese niño que huía de los androides; ese crío impotente que no fue capaz de evitar la muerte de su maestro.

Bulma duda un instante, pero conociendo el dolor de la pérdida como nadie, no tarda en abrazar a Trunks con fuerza.

Mientras tanto, en el presente, en la Kame House, los terrícolas pueden ver el combate desatándose en el cielo.

La Número 18 agarra repentinamente el brazo de Videl y junta su mano con la de Marron.

– “¿Eh?” – se sorprende la hija de Satán, confusa.

– “¡Llévatela!” – dice la androide.

– “¿Cómo?” – pregunta Videl.

– “¡¡Sube a tu jet y marchaos de aquí!!” – exclama la Número 18, inquisitiva.

La Número 18 mira a todos los presentes.

– “¡TODOS!” – grita ella. – “¡MARCHÁOS!”

Roshi agarra con fuerza su bastón.

– “Maldita sea…” – murmura impotente. – “¡VÁMONOS!” – ordena a los demás. – “¡SOLO SOMOS UN ESTORBO!”

Videl sube al avión y lo pone en marcha. Chichi ahora cuida de Marron en la parte de atrás. Oolong ayuda a Umigame a subir.

Gyuma se dispone a ir a buscar a Bulma, pero Roshi lo detiene y es él quien decide entrar en la casa.

En el cielo, Black Goku y Trunks siguen luchando. El mestizo está poniendo todas sus fuerzas en el Kaiojosho para poder mantener el ritmo del enemigo, pero parece que el Dios de la Destrucción solo está jugando con el chico.

De repente, un Kienzan se acerca a Black por la espalda, pero el Dios se revuelve en el último instante y lo corta en dos usando una espada de ki morado.

La Número 18 se abalanza sobre él.

– “¡¡YAAAAAH!!” – grita ella, furiosa.

El Dios encaja el puñetazo de la mujer sin pestañear; un golpe directo a la nariz que ni inmuta al enemigo. 

– “¡¡BASTARDO!!” – grita la androide, mientras propina otro puñetazo con el mismo efecto. – “¡¡HAS MATADO A KRILÍN!!” – le sigue golpeando con un tercero. – “¡¡NO TE LO PERDONARÉ!!”

– “¡¡NÚMERO 18!!” – intenta Trunks advertir a la mujer.

De repente, la espada de energía de Black ensarta a la androide en el abdomen, atravesándola.

– “Veo que sangras como el resto de mortales…” – dice el Dios, muy serio.

Black desactiva su espada. La Número 18 retrocede lentamente, flotando.

Trunks se abalanza sobre el Dios. 

– “¡¡MISERABLE!!” – grita el mestizo.

Black se da la vuelta rápidamente y dispara al chico, obligándole a cubrirse. Una gran explosión tiene lugar y la nube de humo engulle a los dos.

La Número 18 se sujeta el abdomen y se mira su mano derecha ensangrentada.

– “Lo siento… mi amor…” – titubea ella.

De repente, la mano de Cell en su segunda forma aparece de entre la humareda y agarra la cara de la mujer.

– “Solo eres chatarra.” – sonríe la criatura de Gero.

Cell lanza a la androide hacia la isla.

En la Kame House, Roshi ha llegado a la habitación de arriba y agarra a Bulma cuando, de repente, la Número 18 atraviesa el techo y provoca el derrumbe de la vivienda.

En el exterior, todos se preocupan por sus amigos.

– “¡MAESTRO!” – exclama Gyuma.

En el cielo, el humo se ha disipado y Trunks se da cuenta de lo que ha sucedido. Black ha vuelto a tomar la forma de Goku.

– “Maldito…” – gruñe el mestizo.

Gyuma se acerca a las ruinas de la casa para intentar buscar supervivientes pero, de repente, los trozos de madera estallan y un musculoso Mutenroshi sale de entre los escombros cargando con Bulma y la Número 18, una debajo de cada brazo.

En el cielo, tanto Trunks como Black parecen sorprendidos ante la irrupción del viejo maestro.

El Duende Tortuga entrega las mujeres a su pupilo.

– “¡Marchaos!” – dice el viejo.

– “¡¿Y usted?!” – pregunta Gyuma.

– “¡¡NO CONTRADIGAS A TU MAESTRO!!” – grita Roshi. – “¡¡LARGO DE AQUÍ!!”

Gyuma parece regresar a su juventud durante un instante y, sin rechistar, obedece y regresa al jet.

El vehículo se eleva y sale volando a toda velocidad, pilotado por Videl.

Black se da cuenta de lo sucedido y clava su mirada en el aeroplano.

– “Esta vez no…” – dice el Dios, que extiende su mano hacia el objetivo.

Trunks se siente aterrado al temer lo peor.

Pero en ese instante, una esfera de energía amarilla surge del agua y sobresalta a Black, que da un paso atrás y el ataque pasa a ras de su cara.

– “¡¡Esa técnica…!!” – se sorprende Roshi.

Yamcha se posa en el suelo, junto a su maestro.

– “Justo a tiempo…” – dice el Duende Tortuga.

– “No… Llego tarde…” – responde Yamcha.

Roshi agacha la cabeza un instante, pensando en Krilín.

– “Solo las malas hierbas crecen en días oscuros…” – dice Roshi. – “¡Pero el Sol volverá a brillar!” – exclama apretando su puño.

– “Maestro…” – se sorprende Yamcha.

– “Ese tipo está usando el cuerpo de uno de mis estudiantes… de uno de nuestros amigos…” – dice el anciano. – “¡No podemos permitirlo!”

Yamcha asiente y los dos se ponen en guardia.

Trunks mira sorprendido a los dos terrícolas, que demuestran un coraje digno de admiración.

El Dios de la Destrucción frunce el ceño.

– “Solo sois escoria…” – gruñe Black. – “¡¡COMO OSÁIS OPONEROS A UN PODER DIVINO!!”

En el planeta de los Kaioshin, Shin asiste a su antepasado.

– “¡Cuénteme!” – insiste Goku. – “¡¿Qué está sucediendo en la Tierra?!”

El viejo Dios aparta al Kaioshin del Este y se sostiene por su propio pie.

– “No podemos permitirnos distracciones…” – dice el viejo. – “Tenemos mucho trabajo por hacer.”