DBSNL // Capítulo 365: Retirada

DBSNL // Capítulo 365: Retirada

“Nunca pensé que harías el trabajo sucio sin rechistar.”

En la Tierra, Reitan, Broly y el cuerpo de Turles han caído en el jardín de la Corporación Cápsula. 

Goku Jr, Toppo y Cheelai acomodan a los heridos mientras Punch sigue a Gohan Jr y juntos corren hacia el laboratorio.

Un nuevo portal se abre en el cielo y esta vez es el Doctor Kamakiri quien cae.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden los patrulleros.

Toppo mira con recelo al recién llegado. Cheelai desenfunda al instante.

– “¿Es un enemigo?” – se pregunta la patrullera brench.

– “Kamakiri…” – murmura Toppo.

El doctor levanta las manos.

Una voz alerta a nuestros amigos.

– “¡ESTÁ CON NOSOTROS!” – advierte el hijo de Yamcha.

Todos miran al cielo y ven al muchacho a través del portal, que ya se está cerrando.

– “¡BAICHA!” – exclama Goku.

En el planeta oscuro, el portal se cierra. Ogilvie cae de rodillas, jadeando por el cansancio.

– “Ya queda menos…” – le anima Baicha.

– “Tranquilo…” – dice Ogilvie. – “No pienso rendirme…” – se esfuerza para esbozar una media sonrisa.

Freezer aterriza a su lado y lanza a Gamma 2 hacia ellos con desprecio.

– “¿No os han enseñado que es de mala educación dejar basura tirada por ahí?” – se burla el demonio del frío. 

En el jardín, un nuevo portal se abre y es el androide quien se precipita contra el suelo.

– “¡GAMMA 2!” – exclama Goku, preocupado.

El pequeño enseguida corre a verlo. Gamma 2 tiene su piel artificial muy deteriorada. Partes de su esqueleto metálico están expuestas. Sus heridas rezuman distintos líquidos.

– “¡Necesita ayuda!” – exclama Goku Jr. – “¡DOCTOR HEDO!” – exclama.

Mientras tanto, Onisen ha recibido un ataque del avatar gigante de Liquir; una bocanada de energía directa sobre él que lo ha empujado hasta el suelo, enterrándolo en el fondo de un gran pozo sobre el que aún espera el kurama.

Onisen se pone en pie mientras se regenera una vez más.

El androide, desde la oscuridad de las profundidades, puede ver la salida del pozo sobre la que Liquir, cual zorro que espera en la liebre en la salida de su madriguera. 

– “Esa forma no funciona contra mí…” – refunfuña Onisen. – “¡No puedes esconderte!”

Onisen asciende a toda velocidad y se torna intangible para atravesar la forma de zorro hasta llegar a Liquir con la intención de propinarle un puñetazo; pero el kurama, que ya ha sido sorprendido antes por esta estrategia, se cubre con sus colas para encajar el golpe.

Liquir es empujado por el impacto fuera de su avatar. El zorro gigante se desvanece.

Onisen sonríe con prepotencia.

Liquir no tarda en recuperar su estabilidad en el aire y abrir sus nueve colas, como si intentara intimidar a su adversario.

Onisen sonríe.

– “Supongo que, si quiero acabar con los dioses para siempre, tengo que eliminar a sus aprendices.” – piensa Raichi.

En tierra firme, Marron y Goten, que carga con Ikose, aterrizan al lado de los demás.

– “¡Marron! ¡Goten!” – se alegra Baicha al verlos.

– “Ikose necesita ayuda.” – dice el hijo de Goku.

En el horizonte, los golpes de la batalla entre Onisen, Liquir, Dabra y Cell retumban en el aire.

Cooler los observa con atención mientras Ogilvie abre un portal para Ikose.

– “Ayudaré a Liquir y a los demás a retrasarlo.” – dice el demonio del frio.

Freezer esboza una sonrisa burlona.

– “Nunca pensé que harías el trabajo sucio sin rechistar.” – dice el tirano.

– “No lo hago por ti, hermano.” – responde Cooler, tajante.

– “Creía que nuestro combate contra el fantoche dorado nos había ayudado a reconectar…” – añade Freezer con retintín.

Cooler ignora la impertinencia de su hermano.

– “Nunca fui tu enemigo, Freezer.” – dice el mayor. – “Fallé a nuestro padre y eso me apartó del trono…”

– “¿Esperas que te de las gracias?” – sonríe el tirano. – “Nunca fuiste el favorito de padre.”

Cooler sonríe.

– “Supongo que tienes razón.” – dice el mayor. – “La burocracia nunca ha sido mi fuerte.”

Freezer mira a su hermano con rabia, molesto por su réplica tranquila.

Cooler se eleva lentamente.

– “Buena suerte, hermano.” – dice el mayor. 

Cooler se marcha hacia la batalla a toda velocidad.

– “Tsk…” – protesta Freezer.

En la Corporación Cápsula, Gohan Jr y Punch irrumpen en el laboratorio.

El hijo de Hit observa sorprendida a Bulma y Pino conectados al ordenador.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta, confuso.

– “¡Mira ahí!” – exclama Gohan. – “¡Mira!”

Mientras tanto, en el mundo digital, Bulma está sufriendo para infiltrarse en el sistema de Onisen. Saltan alarmas continuamente. 

En el exterior de la torre, Hit sigue peleando con los tamagami. 

Armado con la espada serrada de Koorogi, el asesino avanza hacia Ka, que intenta ensartarlo de una estocada con su tridente, pero Hit lo repele, desviando el golpe con la espada para saltar sobre él, listo para partirlo en dos.

Kabuto salta por encima de su compañero y propina un martillazo a Hit, pero éste se cubre con la hoja de la espada para amortiguar el impacto, viéndose obligado a retroceder.

De repente, Hit se da cuenta de que Koorogi está escalando el exterior de la torre como un insecto, usando sus finos dedos para clavarlos en la pared, con la intención de detener a Bulma.

Hit lanza su espada hacia el grillo, que en el último instante se aparta y logra evadirla. La espada se clava en el muro.

Koorogi intenta recuperar su arma, agarrándola del mango y tirando de ella con fuerza… pero Hit, gracias al salto temporal, aparece sobre el arma.

– “Je…” – sonríe el asesino.

El asesino propina una patada en la cara del tamagami, que sale disparado hacia el suelo, pero logra llevarse la espada.

Hit desciende hasta la base de la torre.

Koorogi se levanta y empuña su arma, amenazando a Hit con ella. Kabuto y Ka se reúnen con él, flanqueándolo.

Hit extiende la mano hacia ellos con la palma hacia arriba, invitándoles de nuevo.

Los tamagami se ponen en guardia. El suelo tiembla. El poder de los guardianes aumenta rápidamente y la parte superior de su torso se ilumina ligeramente; Koorogi de color verde, Ka de color azul y Kabuto de color rojo.

Hit frunce el ceño.

– “Veamos de qué sois capaces…” – murmura el asesino.

En la cima de la torre, Bulma sigue tecleando cuando de repente Hit atraviesa el suelo y cae sobre una de las computadoras.

– “¡AH!” – se asusta ella.

En el laboratorio de la Corporación Cápsula, Punch se sobresalta.

– “¡¡ES MI PADRE!!” – exclama el joven al verlo en el monitor.

– “¡TE LO DIJE!” – celebra Gohan Jr.

Hit se levanta y escupe al suelo un salivajo ensangrentado.

– “Han mejorado…” – refunfuña el asesino.

– “¡¿Estás bien?!” – pregunta Bulma, asustada.

Toppo irrumpe en el laboratorio cargando con Ikose y Gamma 2 bajo los brazos.

– “¡Necesitamos su ayuda, Doctor!” – dice el patrullero.

– “¡¡OH, NO!!” – exclama Hedo al ver a Gamma 2.

En el planeta oscuro, Piccolo se pone en pie tras regenerarse.

– “Vuestros amigos se están reuniendo.” – dice el Granola.

– “¿Qué estará pasando?” – se pregunta Bra.

– “¡Puedo sentir la energía de Goku!” – exclama Ub. – “¿No se habían marchado a la Tierra?”

– “El erizo seguro que ha abierto un portal.” – dice Piccolo. – “Creo que ha llegado el momento de la retirada…” – confiesa con rabia.

– “¡No podemos irnos sin destruir ese árbol!” – exclama Pan. 

La nieta de Goku aviva su aura de Súper Saiyajín.

– “¡Voy a vengar a papá y a los demás!” – añade con ira.

Gohan agarra a su hija del tobillo.

– “Piccolo… tiene razón…” – dice el mestizo. – “Debes reagruparnos y pensar un plan…”

Ub se acerca a Zamas y lo levanta para cargarlo sobre su espalda.

– “De momento, lo mejor será poner a salvo a los heridos.” – dice el terrícola.

Pan vuelve a su estado base, apenada, apretando los dientes ante la frustración.

De repente, Trunks y Vegeta aterrizan frente a ellos.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Trunks. – “¿Qué tal está Son Gohan?”

– “¡Hermano!” – se anima Bra. – “¡Papá!”

Piccolo se acerca a Vegeta.

– “¿La retirada ha sido idea tuya?” – pregunta el namekiano.

– “Baicha y el erizo pondrán a todos a salvo en la Tierra.” – dice Vegeta. 

En el horizonte, Cooler se ha unido al combate.

– “¡¡GRAAAAH!!” – exclama el demonio del frio, transformándose frente al enemigo.

– “¿Aún os queda tanta fuerza?” – refunfuña Onisen. – “¡Aceptadlo de una vez! ¡Ya estáis muertos!” – exclama.

Vegeta observa la batalla desde la distancia. Piccolo lo observa de reojo, sabiendo que algo ronda la mente del saiyajín.

DBSNL // Capítulo 364: La apuesta de Vegeta

DBSNL // Capítulo 364: La apuesta de Vegeta

“Cada error es un paso más hacia el éxito.”

En el planeta oscuro, el ataque de Broly ha dejado un enorme cráter en el suelo cubierto por una gigantesca nube de polvo.

El saiyajín y Cell sobrevuelan la zona esperando al enemigo, sabiendo que en cualquier momento puede sorprenderles.

Cuando la polvareda se disipa, ambos identifican a Onisen en el centro del cráter, observándoles impertérrito.

– “Tsk…” – gruñe Broly.

El saiyajín aprieta los puños, reavivando su aura, que arde de forma violenta. Su cabello se eriza aún más mientras se tiñe de verde. Su musculatura se desarrolla rápidamente.

Onisen frunce el ceño.

En un rincón alejando del campo de batalla, Bra observa el combate, preocupada.

– “Maldita sea…” – refunfuña la muchacha. – “¡¿Aún no?!” – le pregunta a Ub.

A su lado, Ub tiene las manos levantadas hacia el cielo.

– “Esto no es nada fácil…” – gruñe el chico de Isla Papaya. – “No siento energía vital en los alrededores…”

Usando el salto temporal, Onisen aparece frente a Broly y le golpea la nuez; un golpe seco con el canto de la mano. 

El aura de saiyajín se disipa. Broly se agarra la garganta con ambas manos, luchando por respirar.

– “Haaah… Haah…” – inspira con dificultad el hijo de Páragus.

Broly pierde por completo su transformación.

Onisen agarra del pelo al saiyajín y lo mira con una sonrisa soberbia.

– “Je…” – sonríe el androide.

El androide propina un puñetazo en la cara de Broly y le rompe la nariz.

– “Cuando conocí a Páragus yo solo buscaba ver detrás del telón.” – dice Raichi. – “Ahora soy quien dirige la función.”

Cell y Dabra miran con miedo, sin saber cómo actuar sin caer en otra trampa del enemigo.

Sin soltar al saiyajín, Onisen materializa una minúscula esfera de energía en su mano derecha y la acerca al rostro de Broly mientras ésta aumenta rápidamente de tamaño.

– “Cada error es un paso más hacia el éxito.” – dice Raichi. – “Aprendí mucho contigo.”

De repente, un blast de ki impacta en el costado de Broly y estalla, lanzando al saiyajín por los aires.

– “Hmm…” – refunfuña Onisen, viendo como ha sido Bra, transformada en Súper Saiyajín, la que ha disparado un Big Bang Attack.

Una gota de sudor frio recorre la frente de Bra al ver como el androide ha puesto su atención en ella.

– “Lo siento, Broly.” – piensa.

Desde una colina, Freezer, Liquir, Cooler y Vegeta observan el combate, con Champa inconsciente a sus pies, atendido por el kurama.

– “¡¿Qué hace?!” – se pregunta Liquir, confuso al ver que Bra ha atacado a su compañero.

– “Si atacaba a Onisen, éste lo hubiera esquivado.” – responde Cooler. – “Ha salvado al saiyajín.”

– “Je…” – sonríe Vegeta, orgulloso.

Freezer suspira con desprecio para llamar la atención.

– “Entonces…” – interrumpe el demonio del frio. – “¿Cuál es tu plan, Vegeta?”


Vegeta se pone serio.

– “Necesito que me escuchéis con atención.” – responde el saiyajín. – “No dispondremos de mucho tiempo.”

A través del campo de batalla, el saiyajín ve a Baicha levantando el pulgar hacia él.

En el interior de la mente digital de Raichi, Hit lucha contra los tamagami. 

El asesino retrocede con las manos en los bolsillos mientras esquiva las continuas estocadas del tridente de Ka.

Kabuto aprovecha el momento para situarse detrás de Hit y le ataca con un fuerte martillazo, como si intentara batear una pelota de béisbol… pero el asesino desaparece frente a los ojos de ambos centinelas.

Kabuto busca confundido al asesino hasta que Ka le señala su propio martillo. Sobre él, Hit está de pie, aún con las manos en los bolsillos. 

– “Je…” – sonríe Hit a modo de provocación.

Koorogi aparece de repente encima de Hit y cae sobre él con la intención de partirlo en dos de un espadazo… pero el asesino da un paso a un lado en el momento correcto para evadir el ataque, que impacta contra el martillo, provocando un chispazo.

El tiempo se detiene. Hit propina una tormenta de golpes a Koorogi en un solo segundo, desarmándolo y empujándolo. El asesino se queda con la espada.

Ka intenta contraatacar, pero Hit evade la estocada del tridente dando una pirueta en el aire.

Hit, ahora empuñando la espada serrada de Koorogi, apoyada en el hombro, sonríe frente a los tamagami.

El asesino extiende su mano hacia ellos con la palma hacia arriba, invitándoles a atacar.

Mientras tanto, en la cima de la torre, Bulma teclea a toda velocidad en el ordenador central que rodea el haz de luz verde.

En el planeta oscuro, Onisen vuela directo hacia Bra.

– “¡AHÍ VIENE!” – advierte ella.

Ub mira al enemigo con horror.

– “¡ESTO NO FUNCIONA!” – exclama el terrícola.

Pan, que está arrodillada entre su padre y Zamas, se levanta rápidamente, transformándose en Súper Saiyajín.

– “¡Maldita sea!” – mira de reojo a los dos heridos, preocupada.

Son Gohan intenta incorporarse, pero a duras penas puede hacerlo, cayendo de nuevo de espaldas.

– “Tsk…” – se queja el mestizo.

Piccolo, con su tamaño ligeramente agrandado, aparece frente a Bra con un Masenko preparado.

– “¡¡HAAAA!!” – dispara el namekiano.

Onisen evade el ataque con una pirueta y en un instante se presenta frente al namekiano.

El androide apunta a Piccolo con ambas manos.

El namekiano extiende sus brazos a los lados, aparentemente intentando cubrir el mayor espacio posible para proteger a sus amigos.

Onisen materializa en sus manos una esfera de energía verde, listo para poner fin a la rebeldía de sus contrincantes.

Pero una sonrisa se dibuja en el rostro del namekiano que confunde al enemigo.

Detrás de Piccolo, sin que Onisen se diera cuenta, está Granola, que tiene los dedos índices de ambas manos en forma de pistola, apoyados en la espalda del namekiano.

De repente, un poderoso disparo del cereliano se abre paso a través del pecho de Piccolo.

– “¡GRAAAAAAH!” – grita el namekiano.

El proyectil de ki sorprende al enemigo e impacta directamente en su pecho, disipando el ataque que preparaba y empujándolo hacia el cielo.

Dabra y Cell aprovechan la oportunidad; el diablo invoca una bola de fuego del Makai mientras el insecto lanza un Big Bang Attack. Ambos ataques se combinan antes de impactar contra la espalda del enemigo, provocando una explosión que sacude el cielo.

Piccolo, malherido, cae de rodillas al suelo mientras recupera su estatura habitual.

– “¡PICCOLO!” – exclama Pan.

Granola coloca la mano sobre el hombro del namekiano.

– “¿Estás bien?” – pregunta el cereliano.

– “Sobreviviré…” – sonríe Piccolo, visiblemente agotado, mientras se regenera.

Lejos de allí, Kamakiri cuida de Reitan y Mirai Trunks, cuando Liquir aparece con Champa en brazos.

– “¡El Hakaishin!” – se sorprende el doctor.

El kurama se arrodilla para dejar a Champa en el suelo.

– “Cuide de mi maestro.” – dice Liquir.

Kamakiri asiente.

Liquir se levanta y mira de reojo al doctor. Una mirada de las que hielan la sangre.

– “Si intentas algo extraño, prometo que te mataré.” – sentencia el kurama.

Kamakiri traga saliva.

– “Entiendo tu desconfianza, joven.” – responde el doctor. – “Pero tienes mi palabra.”

Liquir se marcha volando.

Mientras tanto, Cooler ha recogido al malherido Broly y lo arrastra por el campo de batalla agarrándolo por una pierna, mientras sobre su hombro carga con el cuerpo de Turles.

Vegeta ha volado hasta Goten y Trunks que, agotados, apenas pueden mantenerse en pie.

– “Estamos bien…” – sonríe Trunks al verlo aterrizar.

– “¿Cuál es el plan, Vegeta?” – pregunta Goten.

Ambos guerreros parecen dispuestos a seguir peleando.

Vegeta sonríe al ver su actitud.

– “Estoy orgulloso de vosotros.” – dice el saiyajín.

La sinceridad de Vegeta pone en alerta a los dos muchachos.

– “Papá…” – se preocupa Trunks.

Lentamente, Marron llega hasta ellos, cargando con Ikose sobre los hombros.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Marron. – “¿Goten?” – se preocupa por su pareja.

Trunks asiente. Goten levanta el pulgar con una cansada sonrisa.

– “Sí… Jeje.” – Goten intenta aliviar a su pareja.

– “¿Cómo está Ikose?” – pregunta Trunks.

– “Inconsciente, pero sigue vivo.” – responde Marron.

Goten se acerca a Marron y le señala con un gesto que le deje cargar con él.

Marron le cede a Ikose.

– “Llevémoslo a un lugar seguro.” – sugiere Goten.

Vegeta sonríe mirando al hijo de Son Goku, recordando por un instante a su viejo rival y amigo, escapándosele una sonrisa.

Trunks se fija en el gesto de su padre.

– “¿Qué vas a hacer, papá?” – pregunta su hijo.

Vegeta agacha la cabeza, poniéndose serio.

Mientras tanto, Cooler ha llevado a Broly y a Turles hasta Kamakiri, donde también llegan Ogilvie y Baicha.

– “Os dejo a este aquí.” – dice el demonio del frio, soltando al saiyajín.

Kamakiri parece abrumando ante tantos heridos.

– “Yo no…” – dice el científico. – “No puedo…”

– “No se preocupe, doctor.” – dice Baicha. – “Tenemos un plan.”

– “¿Eh?” – se extraña Kamakiri.

Onisen ya se ha recuperado del ataque de Dabra, Cell y Granola.

Dabra materializa una espada en su mano y prende fuego a la hoja con su aliento. Cell genera un escudo de energía sobre su antebrazo izquierdo.

Los dos se ponen en marcha, volando hacia el enemigo a toda velocidad.

Dabra lanza un espadazo desde la distancia, propagando las llamas de su arma, concentradas en una superficie tan fina que cortan el aire.

Onisen deja que el ataque lo atraviese sin tocarlo.

Cell desaparece con el Shunkanido, pero Onisen ya ha calculado su aparición, frente a él, y dispara su rayo ocular.

El insecto casi es cogido por sorpresa, pero se cubre con el escudo.

– “Tsk…” – resiste Cell, empujado por el ataque de Onisen.

Onisen intensifica su rayo, que resquebraja el escudo de ki.

Pero Cell aprieta los puños, su musculatura se incrementa como si utilizara la forma aumentada del Súper Saiyajín, y con ello logra hacer retroceder el ataque hasta lograr propinar un golpe con su escudo en la cara de Onisen que lo deja aturdido.

Cell recupera su musculatura normal en un solo instante, logrando sorprender a Onisen con un veloz uppercut directo a su barbilla.

Onisen retrocede, furioso por haberse visto superado por el enemigo.

De repente, a su espalda se materializa el gigantesco zorro de energía de Liquir, alzándose mientras ondea sus nueve colas.

Onisen levanta la mirada al cielo y se encuentra con las fauces abiertas del zorro, de las que pronto emana un poderoso torrente de energía anaranjada directamente sobre él.

En la Corporación Cápsula, un pequeño portal se abre en el cielo, sobre el jardín.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden Toppo, Goku Jr, Cheelai y Punch.

El cuerpo de Turles cae del portal.

– “¡¿AH?!” – se asusta Cheelai, que casi es aplastada por el saiyajín.

Toppo enseguida se acerca a Turles para comprobar su pulso.

– “Está muerto…” – murmura el patrullero, apenado.

El portal desaparece.

– “¿Qué ha sido eso?” – mira al cielo Cheelai.

– “¡Era un portal de Ogilvie!” – exclama Goku. – “¡Estoy seguro!”

– “¿Ogilvie?” – se pregunta Cheelai, confundida.

– “Goku tiene razón.” – confirma Punch.

Un nuevo portal se abre y Reitan es el siguiente en caer, pero esta vez Toppo reacciona rápidamente y lo coge en brazos. El portal se cierra un instante después.

– “¿Quién…?” – se extraña el patrullero, que no reconoce al demacrado herajín. – “¿Qué diablos está pasando ahí?”

Antes de que pueda posarlo en el suelo, un nuevo portal aparece y es Broly quien se precipita.

Cheelai intenta atraparlo, pero a duras penas puede con él, mucho más grande que ella.

– “Ay… ay…” – sufre sosteniendo a Broly sobre su cabeza. – “Ayuda…” – sufre la brench.

Punch asiste a Cheelai y juntos dejan al saiyajín en el suelo.

De repente, Gohan Jr irrumpe en el jardín.

– “¡¡PUNCH!!” – exclama el chico nada más abrir la puerta.

Pero al ver a los recién llegados se queda en silencio.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se sorprende Gohan.

Toppo deja a Reitan sobre una de las hamacas.

– “No lo sabemos…” – responde el patrullero.

Gohan frunce el ceño, volviendo a su estado de urgencia.

– “¡¡PUNCH!!” – exclama de nuevo. – “¡¡TIENES QUE VENIR CONMIGO!!”

– “¿EH?” – lo mira él, confuso.

– “¡¡NO HAY TIEMPO!!” – insiste Gohan.

En el planeta oscuro, Zahha deambula por el combo de batalla, con el furor de la batalla en el ambiente, confuso, arrastrando su espada verde.

DBSNL // Capítulo 363: Memoria

DBSNL // Capítulo 363: Memoria

“¿Vosotros también lo habéis visto?”

Onisen dispara su rayo ocular contra Cell, pero éste genera una pequeña pero concentrada barrera de energía sobre su brazo izquierdo que blande como si fuera un escudo real, y con él repele el disparo para contraatacar enseguida con el Makankosappo, proyectado desde sus dedos índice y corazón de la mano derecha.

Onisen evade el ataque desplazándose rápidamente hacia un lado.

Dabra invoca una lanza y se abalanza sobre el androide de Raichi por la espalda, dispuesto a atravesarlo de una estocada… pero Onisen se revuelve y agarra el arma.

– “Je…” – sonríe el androide.

Dabra levanta su mano izquierda y materializa de nuevo su espada, con la que pretende partir al enemigo en dos… momento que Onisen aprovecha, pues la guardia abierta del demonio lo deja vulnerable a un disparo ocular certero en su pecho que, lo empuja; pero no contento con eso, Onisen concentra más sus rayos, disminuyendo de diámetro hasta que atraviesa en pecho de Dabra.

– “Bhaagh…” – escupe sangre del demonio.

Broly sobrevuela al androide mientras prepara su ataque, concentrando su ki en su mano derecha.

– “¡¡RIOT JAVELIN!!” – exclama el saiyajín antes de lanzar su ataque.

La esfera de ki cae perpendicular sobre el androide, dejando detrás una fina estela de energía.

El ataque cae sobre el planeta como una bomba, devastando el área y levantando una gran polvareda.

Dabra ha caído al suelo tras ser atravesado por Raichi. Su herida sangra, dejando un charco en el suelo.

Pero el demonio no se da por vencido y se pone en pie.

Entre la polvareda, Dabra adivina la figura de Zahha, que camina hacia él arrastrando una de sus espadas. El espadachín del futuro no tiene mejor aspecto que el pobre diablo.

– “Tú…” – gruñe el demonio. – “¿Qué estás haciendo?”

Zahha se detiene y cae de rodillas.

Dabra camina hasta él y le mira detenidamente. Las heridas del torso del espadachín siguen sangrando y está pálido y débil.

– “Creo que tu pelea ha terminado.” – dice el demonio. – “Puedes descansar.” – sentencia antes de seguir su camino.

– “¿Por…? ¿Por qué…?” – pregunta Zahha.

– “¿Eh?” – se detiene Dabra al oír su voz.

– “¿Por qué un demonio… lucha codo a codo… con los Dioses…?” – pregunta el espadachín.

– “¿Tienes una idea mejor?” – refunfuña Dabra.

– “No…” – responde Zahha. – “No evadas mi pregunta…”

Dabra frunce el ceño.

– “Podrías… podrías huir…” – dice Zahha. – “Escapar a los confines del Universo… vivir una vida plena… hasta que las raíces te alcancen…” – continúa. – “Pero todos… todos peleáis… Incluso sabiendo cómo acabará esta historia…”

Dabra lo mira por encima del hombro, muy serio.

– “¿Vivir esperando la muerte?” – responde el diablo. – “Ya he pasado suficiente tiempo en el Makai. No, gracias.” – añade. – “Además…”

El demonio esboza una media sonrisa.

– “No siempre he sido un demonio.” – sentencia Dabra.

Las palabras del diablo despiertan algo dormido en el corazón de Zahha. Imágenes de una vida anterior. Una cabaña en una pradera rodeada por bosque. Dos niños pequeños agarrándole de la mano para que vaya con ellos a jugar.

Dabra sale volando hacia el enemigo, dejando atrás al espadachín, arrodillado y en estado de shock.

– “¿Quién…? ¿Quiénes son…?” – se pregunta Zahha. – “¿De quién son… estos recuerdos…?”

Mientras tanto, en el interior de la mente de Onisen, Bulma asciende corriendo por la infinita torre, perseguida por el tamagami Ka, que desde el exterior de la torre lanza su tridente a través de las paredes.

Las escaleras se derrumban detrás de Bulma, que apunto está de precipitarse al vacío.

Agotada, la doctora llega a la cima. Bajo una cúpula, pantallas y teclados de una computadora rodean el gran cilindro de luz verde que se proyecta tanto hacia el pie de la torre como hacia el cielo, escapando por un hueco en el centro de la cúpula.

Bulma corre hacia el ordenador cuando la pared estalla, empujándola al suelo.

La pared y gran parte de la cúpula han desaparecido. Ka aterriza delante de Bulma y le apunta con su tridente.

– “Ay… ay…” – gatea Bulma hacia atrás, con miedo.

El tamagami coloca la punta central de su tridente en la barbilla de la doctora.

– “Bastardos…” – protesta Bulma, viendo cerca su final.

En el laboratorio de la Corporación Cápsula, Hedo y los demás observan con horror e impotencia la escena.

– “¡La va a matar!” – se preocupa Oli.

– “¡ABUELA!” – exclama Gohan Jr.

– “¡¿Qué puedo hacer?!” – se lleva las manos a la cabeza Hedo.

De repente, un glitch sacude la pantalla.

– “¿Eh?” – se extraña Hedo, viéndolo de reojo.

El doctor se acerca a la pantalla.

– “¿Qué…?” – se extraña.

– “¿Vosotros también lo habéis visto?” – pregunta Norimaki desde Villa Pingüino.

Ka prepara su tridente para dar el golpe de gracia a Bulma.

Pero de repente, la realidad se fragmenta como un cristal esmerilado.

Sin que ni el tamagami ni Bulma se hayan dado cuenta, un individuo ha aparecido como por arte de magia delante de la doctura, pisando la punta del tridente de Ka, clavándolo en el suelo.

– “¡¿Quién…?!” – se asusta la doctora al verlo. – “¡AH!” – se sorpresalta. – “¡TÚ ERES…!”

Hit clava una desafiante mirada al tamagami.

Dibujado por Ipocrito

En la Corporación Cápsula, Hedo y los demás ven con sorpresa al recién llegado.

– “¿Quién es ese…?” – se pregunta Hedo, confuso.

Gohan Jr., sin mediar palabra, sale corriendo de la sala.

– “¡¿A dónde vas?!” – se sobresalta Hedo. – “¡MUCHACHO!”

Ka tira con fuerza de su tridente y Hit levanta su pie para liberarlo… pero antes de que el tamagami pueda armar un ataque, el asesino aparece frente a él en un parpadeo y le propina un puñetazo en el abdomen que lo empuja fuera de la torre.

– “Hit…” – murmura Bulma. – “¡Eres Hit, ¿verdad?!”

El asesino mira a Bulma por encima del hombro.

– “Eres la madre de Trunks, ¿verdad?” – dice Hit.

– “¡Estás vivo!” – exclama ella. – “¡Trunks…! ¡Y Punch…!”

– “Mi consciencia sigue presente en el sistema de Raichi.” – interrumpe Hit. – “Estoy al tanto de lo ocurrido.”

– “Tu familia…” – se alegra Bulma.

Hit esboza una tierna sonrisa inusual en el asesino.

– “Yo me encargaré de los guardianes.” – dice Hit.

A los pies de la torre, los tres tamagami se han reunido.

Hit camina hasta el borde de la torre y los observa.

Bulma se levanta y se acerca al ordenador.

– “Bulma.” – dice Hit.

– “¿Sí?” – se detiene ella.

– “Dale las gracias a Trunks.” – sentencia.

Bulma asiente.

– “Mucha suerte.” – responde.

Hit se precipita de cabeza al vacío, directo hacia los tres tamagami que ascienden a su encuentro, con sus armas preparadas para el combate.

DBSNL // Capítulo 362: Omnipotente

DBSNL // Capítulo 362: Omnipotente 

“El Doctor Raichi entendía sus limitaciones.”

La huida de Gamma 2, que volaba con Champa inconsciente agarrado del brazo, se ve frustrada por Onisen, que se presenta frente a ellos.

Gamma 2 mira a su alrededor disimuladamente, intentando buscar una forma de salir del aprieto, pues si Onisen lograra alimentar al árbol con la energía de Champa, las posibilidades de nuestros amigos se reducirían sustancialmente.

Goten y Trunks, los más cercanos a Gamma 2, miran con terror al enemigo.

– “Trunks…” – dice Goten. – “Tenemos que fusionarnos…”

– “Es inútil…” – responde el hijo de Vegeta.

– “¡Tenemos que hacer algo!” – insiste Goten.

Trunks no deja de mirar a Onisen. Traga saliva. Sudor frío en su frente.

Mientras Pan sigue pendiente de su padre, Ub comprueba el estado de Zamas.

– “Aún respira…” – piensa el terrícola. – “Pero no aguantará mucho tiempo…”

Bra y Broly miran al cielo.

– “¿Qué podemos hacer?” – se pregunta Bra.

Broly aprieta los puños y se transforma en Súper Saiyajín, pero al dar un paso al frente es detenido por la hija de Vegeta.

– “¿Estás seguro?” – dice Bra. – “Si el árbol te absorbe, nuestros problemas serán aún mayores…” – advierte.

– “Tsk…” – protesta el saiyajín, recapacitando.

Onisen mira fijamente a Gamma 2.

– “Suéltalo.” – dice Raichi.

– “No puedo hacer eso.” – responde el androide terrícola.

– “Solo tienes que dejarlo caer.” – insiste Onisen.

Granola y Piccolo observan desde la distancia, preocupados por lo que pueda ocurrir.

– “Maldita sea…” – refunfuña el namekiano.

En la distancia, Dabra invoca su espada, lo que sorprende a Cell, que está a su lado inmóvil.

– “¿Piensas intervenir?” – pregunta el insecto.

– “El Rey de los Demonios no puede permitirse morir sin luchar.” – responde Dabra, apretando los dientes mientras una gota de sudor frío recorre su sien.

Bajo los pies de Gamma 2, en la superficie del planeta, las raíces se contonean, esperando hambrientas.

– “No están interesadas en ti. Eres el único que puede salir de aquí con vida.” – lo incita Onisen. – “Déjalo caer.”

En tierra firme, Kamakiri examina las pupilas del moribundo Reitan.

– “Nunca había visto algo así…” – piensa el doctor. – “No debería seguir vivo. El árbol le ha consumido casi por completo.”

En ese instante, el doctor puede verse a sí mismo reflejado, en cierto modo, en el rencor del herajín.

El ruido de pasos alerta a Kamakiri, que levanta la cabeza de su paciente.

Frente a él, un malherido Mirai Trunks cae de rodillas frente ellos.

– “Muchacho…” – se asombra el doctor.

– “¿Cómo…? ¿Cómo está…?” – pregunta Trunks, agotado.

– “No lo sé…” – responde Kamakiri. – “Esto es… como nada que haya visto antes… es…”

– “¿Está vivo?” – le interrumpe el hijo de Vegeta.

– “Respira.” – responde él.

Trunks esboza una sonrisa de alivio.

– “Qué bien…” – dice casi con un susurro antes de caer hacia atrás, inconsciente.

– “¡CHICO!” – exclama Kamakiri, preocupado.

En una colina, Liquir, Cooler y Freezer observan a Onisen en el cielo y como Champa cuelga inconsciente de la mano de Gamma 2.

– “Ya no lo aguanto más…” – gruñe Liquir. – “¡Hay que hacer algo!” – exclama.

– “Si atacas ahora, morirás.” – advierte Freezer, con su característica frialdad.

– “A menos que tengas un plan mejor, hermano… y dejando la sensiblería aparte…” – dice Cooler. – “Deberíamos evitar que el Hakaishin sea consumido por el árbol.”

Freezer, de brazos cruzados, cierra los ojos un instante para pensar.

– “No tengo un plan…” – reconoce con una pícara media sonrisa. – “Pero sí tengo una cosa clara… Este juego solo puede acabar de una forma y creo que ese tsufur lo sabe muy bien.”

– “¿Qué insinúas?” – pregunta Cooler.

– “No entiendo por qué ese canalla aún no ha actuado en consecuencia.” – añade Freezer. – “¿A qué espera?”

– “¿De qué estás hablando?” – insiste Cooler.

– “¿Es que quiere allanarse el camino primero?” – refunfuña el tirano, llevándose la mano al mentón. – “¿O es que ya sabe que ese plan fracasaría? El riesgo…

– “Freezer…” – gruñe Cooler. – “Si tengo que preguntar otra vez, juro que te mataré.”

El tirano sonríe con prepotencia.

– “No puedes.” – responde Freezer.

– “Sobreestimas el cariño que te tengo…” – refunfuña el mayor.

– “No es eso.” – responde el tirano. – “Literalmente, no puedes.” – sonríe el tirano, abriendo los ojos y mirando a su hermano de forma cómplice.

– “Tsk…” – protesta Cooler.

Pero el hijo mayor de Cold no tarda en entender las palabras del tirano, mirándolo con sorpresa.

Onisen extiende su mano derecha hacia Gamma 2 a modo de invitación.

– “Reconozco un buen diseño.” – dice Onisen. – “Así que espero que entiendas mi paciencia como una deferencia profesional a tu creador y subordinado.” – explica. – “Pero todo tiene un límite.”

– “Manipulaste a mi padre.” – responde Gamma 2 entre dientes.

– “No te confundas.” – responde Onisen. – “Solo le di las herramientas para alcanzar sus objetivos.” – sonríe. – “Pero él… Son los sentimientos. Eso a lo que tanto se aferran los mortales. Creen que les dan fuerzas, pero en realidad… Son una limitación. Mira al gran y terrible Moro. “El que vio”. Patético. Un niño asustado que convirtió ese miedo en odio.” – continúa. – “¡Y el tiempo! No me hagas empezar a hablar del tiempo…”

No muy lejos de allí, Marron cuida de Ikose, que ha perdido el conocimiento.

Trunks sigue mirando con horror al enemigo.

– “¡¡TRUNKS!!” – insiste Goten, sacando a su amigo del trance.

– “S… sí…” – responde el hijo de Vegeta. – “¡Esta bien! ¡Hagámoslo!” – exclama, intentando convencerse a sí mismo.

Gamma 2 interrumpe el soliloquio del androide.

– “¿Y qué me dices de tu creador?” – le pregunta Gamma. – “El mortal que te dio vida.”

– “El Doctor Raichi entendía sus limitaciones.” – responde Onisen. – “Entendía que su moral encadenaba su creatividad y que su tiempo ponía una fecha de caducidad a su intelecto. Una mente brillante limitada por su mortalidad.” – explica. – “Yo soy su sueño. Omnipresente, omnisciente, omnipotente.”

– “Como un Dios.” – murmura Gamma 2.

– “Mejor que un Dios.” – le corrige Onisen. – “Sin ideología ni sentimientos. Sin errores. Con un solo objetivo: Descubrir.”

Cerca de donde se encuentran Marron e Ikose, Baicha se acerca a Ogilvie e intenta hacerlo despertar.

Gamma 2 esboza una pícara media sonrisa.

– “Subestimas a los mortales.” – responde el terrícola. – “La voluntad y la belleza de lo efímero.”

Onisen convierte su invitación en una amenaza, apuntando al androide con su mano.

Pero Gamma 2 no va a ser intimidado y desafía a Onisen con la mirada.

– “Y también tienen otro don.” – explica el terrícola. – “Uno que para nuestras mentes es difícil comprender.”

– “¿Hmmm?” – se extraña Onisen.

– “A pesar de que todo cálculo y dato objetivo indique el fracaso, tienen el deseo de seguir adelante, de visualizar un futuro próspero y no desistir.” – revela Gamma 2.

– “¿Celebras su ingenuidad?” – levanta una ceja Raichi, molesto.

– “En la Tierra…” – sonríe el androide. – “…lo llaman esperanza.”

Onisen genera una esfera de ki en su mano… cuando de repente agranda la otra y la agranda para frenar un ataque desde su otro flanco; un Makankosappo de Piccolo intenta trepanar sin éxito su mano.

– “Son tan predecibles…” – piensa el androide tsufur.

El namekiano pone todas las energías que le quedan a su ataque para mantenerlo activo.

– “Tsk…” – sufre Piccolo.

Gamma 2 no ha perdido su sonrisa.

– “Y debería saber una cosa más.” – advierte el terrícola. – “Ese sentimiento es contagioso.”

Un disparo verde neón cuya brillantez es un indicio de la densidad de su energía, recorre como un láser el núcleo del Makankosappo hasta la mano de Onisen, atravesándola e impactando en su hombro.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el androide.

Granola, hombro con hombro con Piccolo, ha unido su ataque al del namekiano, utilizándolo para camuflar su disparo, que se ha sumado al Makankosappo para lograr sorprender al androide.

Como si se tratara de un pistoletazo de salida, todos los guerreros se ponen en marcha.

Gamma 2 aprovecha el momento para intentar escapar.

Onisen no tarda en reponerse y dispara con su rayo ocular al androide.

Gamma 2 activa una barrera de ki que solo logra retener el ataque del tsufur un instante antes de romperse, pero lo justo para lanzar a Champa lejos antes de recibir un disparo directo contra su espalda.

Champa se precipita sobre el lecho de raíces cuando una ráfaga continua de misiles Muere-Muere llueve sobre el terreno, haciendo saltar todo por los aires, frenando la caída del felino lo necesario para que Liquir lo cace al vuelo.

– “Fiuu…” – suspira Gotenks, transformado en Súper Saiyajín, mientras se seca el sudor de la frente.

Onisen aparece detrás de la fusión metamor y les propina un golpe con el dorso de la mano en la cabeza que los lanza directos contra el suelo, donde rebotan y se separan de nuevo en Goten y Trunks.

Humeante, Gamma 2 se precipita contra el suelo. 

Cell se teletransporta delante de Onisen con un Kamehameha preparado y lo dispara bocajarro que engulle al enemigo por completo.

Pero el androide se ha vuelto intangible y sigue intacto cuando Cell cesa su acometida.

El androide agarra a Cell de la cara y le dispara con los ojos a los del insecto, cegándolo.

Pero las llamas negras del Makai, invocadas por Dabra, envuelven repentinamente a Onisen, que tiene que volverse intangible para evadirlas. 

Cooler y Freezer observan desde la distancia.

– “¿Ya no quieres ayudarle?” – pregunta el hermano menor con ironía.

– “Tú…” – gruñe Cooler, contrariado.

La voz de Vegeta alerta a los demonios del frío.

– “Así que era eso…” – refunfuña Vegeta.

– “Vegeta…” – sonríe Freezer al saiyajín de brazos cruzados.

– “Me parecía extraño que te mantuvieras tan al margen.” – responde el saiyajín. – “Por un momento pensé que habías vuelto a tus viejas costumbres, cuando dejabas que otros libraran tus batallas.”

– “Jo, jo, jo” – ríe el tirano. – “¿En tan poca estima me tienes, Vegeta?”

Vegeta adelanta a los hermanos y observa a Onisen peleando en el cielo, dominando la batalla a pesar de los continuos ataques de Cell y Dabra, a quienes se une Broly.

Liquir, cargando con Champa, aterriza cerca de Cooler y posa al Hakaishin en el suelo.

– “Maestro…” – se preocupa el kurama. 

Vegeta aprieta los dientes, preocupado.

– “Freezer tiene razón…” – piensa el saiyajín. – “Si hay una pieza que no podemos perder en esta partida… es él.” – mira de reojo al tirano, que le responde con una pícara sonrisa.

Mientras tanto, Zahha deambula entre las raíces, que parecen ignorarlo, hasta encontrar entre ellas una de sus espadas semienterrada.