DBSNL // Capítulo 293: Ojo rojo

DBSNL // Capítulo 293: Ojo rojo

“¿Qué extraña técnica es esta?”

En el campo de batalla, la fusión metamor y Granola se miran fijamente. 

La guerrera nacida de la unión de Pan y Bra, transformada en Súper Saiyajín 2 se pone en guardia. Granola responde de la misma forma.

La fusión toma la iniciativa. La guerrera intenta propinar un puñetazo a Granola, pero el cereliano lo esquiva con facilidad. Ella lo intenta de nuevo con una patada, pero Granola la detiene.

La guerrera retrocede y extiende sus manos hacia atrás para impulsarse con un blast de ki e intentar sorprender a Granola con un rodillazo en la cara que obliga al cereliano a defenderse con ambas manos. 

El impacto es potente y hace retroceder al enemigo unos pocos metros.

– “Es fuerte, ágil y tiene una técnica muy depurada…” – piensa la fusión.

La guerrera extiende su látigo de ki en la mano derecha y lo proyecta hacia el enemigo.

Granola lo agarra con la mano y el látigo se enrolla en su brazo.

Los dos personajes quedan unidos en un tira y afloja en el que se ponen a prueba.

– “¿Qué extraña técnica es esta?” – pregunta Granola, clavando su ojo rojo en la contrincante. – “Deduzco que habéis unido vuestros cuerpos de alguna forma… ¿No va eso en contra de vuestro orgullo saiyajín?”

– “Tienes un concepto de los saiyajín bastante anticuado…” – sonríe la fusión.

El ojo de Granola se concentra en la fusión. 

La fusión se agarra el brazo y hace que una esfera de ki recorra el látigo hacia Granola, pero el cereliano dispara a la esfera e interrumpe su camino, haciéndola estallar y que el látigo se disipe. 

La explosión levanta una gran nube de polvo.

Granola busca con su ojo rojo entre la polvareda y pronto empieza a detectar anomalías a su alrededor.

Poco a poco, la nube se disipa. Granola se da cuenta de que está rodeado por un centenar de esferas de ki suspendidas en el aire.

– “¿Eh?” – se sorprende el cereliano.

La fusión levanta las manos.

– “Je, je…” – sonríe ella.

– “Je…” – murmura Piccolo al reconocer su propia técnica.

La fusión ordena a las esferas abalanzarse sobre Granola.

El cereliano reacciona rápidamente disparando a discreción y con extrema precisión a todos los ataques que vuelan hacia él.

Las explosiones hacen temblar la ciudad y generan una nueva polvareda aún mayor que la anterior.

– “Bien hecho…” – murmura Piccolo. – “Se han dado cuenta de que hay que limitar la visibilidad de su ojo derecho…”

Granola busca de nuevo a su adversaria y adivina su silueta entre el polvo.

El cereliano la enfoca con su ojo.

– “Te tengo.” – gruñe Granola, apuntando con su dedo índice.

El cereliano dispara y atraviesa la silueta, que extrañamente estalla.

– “¿Eh?” – murmura un confuso Granola.

– “Eso era un…” – se sorprende Piccolo. – “¡¿…fantasma?!”

En ese instante, una serpentina de ki sorprende a Granola por la espalda y se enrolla en él, inmovilizándolo.

– “¡¡SORPRENDENTE!!” – exclama el namekiano.

La fusión pone los brazos en jarra, orgullosa.

– “Je, je…” – presume ella.

Los asistentes a través de la pantalla se sorprenden al ver lo ocurrido.

– “¡NOS HAN COPIADO!” – exclama Goten.

– “Qué injusto…” – protesta Trunks. – “Nos costó mucho esfuerzo inventar esas técnicas…”

– “Técnicamente parece una versión de su látigo de ki…” – las defiende Ub.

Granola lucha para liberarse.

– “Maldición…” – protesta el cereliano.

La fusión extiende sus manos hacia delante y genera una esfera de ki azul.

– “¡¡BIG BANG KAMEHAMEHA!!” – exclama.

La esfera de energía estalla y libera un torrente de ki que es proyectado hacia el enemigo. Granola observa asombrado como el ataque se cierne sobre él y lo engulle por completo.

La pantalla que retransmite el evento pierde la señal.

– “¡¿Lo consiguieron?!” – se preocupa Ub, intentando agarrar el holograma para acercarse como si fuera una pantalla de ordenador, pero atravesándolo al no ser tangible.

Gohan busca la reacción de Vegeta, pues es el único que se ha enfrentado a este enemigo.

El saiyajín sigue mirando a la pantalla con interferencias sin cambiar su expresión. Gohan entiende que el combate no ha terminado.

La polvareda se disipa lentamente en el campo de batalla. La fusión sonríe satisfecha.

De repente, una silueta se intuye entre la nube de polvo.

– “¿EH?” – se sorprende la guerrera.

– “Ha… ha sobrevivido…” – murmura Piccolo.

Marron e Ikose se sorprenden al ver a Granola en pie. Baicha sale del edificio y sorprende a sus dos compañeros, que se sobresaltan al ver su aspecto; Baicha tiene una quemadura sobre su ojo izquierdo que le impide abrirlo del todo.

– “¡Baicha!” – se asusta Marron.

– “¿Estás bien?” – pregunta Ikose.

El hijo de Yamcha asiente.

Los tres ponen su atenta mirada en el combate.

Granola ha sobrevivido. La parte superior de su uniforme se ha roto, revelando una camiseta interior negra y unos tirantes.

Piccolo frunce el ceño, preocupado.

– “Ha encajado ese golpe directamente…” – murmura el namekiano. – “Y sigue en pie… Lo hemos subestimado.”

El ojo rojo se clava en la fusión.

– “Ya lo entiendo… Así es como funciona…” – murmura Granola. – “Una técnica muy interesante… No hay duda.”

– “Qué tipo tan persistente…” – murmura la guerrera, poniéndose en guardia. – “Hemos puesto mucha energía en ese ataque y está como si nada…”

En un parpadeo, los dos guerreros se encuentran a medio camino. La fusión intenta propinar un puñetazo a Granola, pero el cereliano lo esquiva y conecta un certero golpe con la punta de los dedos en el abdomen de la guerrera, que pierde su transformación al instante.

– “¡¿QUÉ?!” – se alarma Piccolo.

La guerrera retrocede dos pasos y se mira las manos, sorprendida de verlas sin su aura.

– “¿Qué significa esto…?” – murmura ella.

Granola levanta su mano hacia ella.

– “¡HA!” – la empuja con una onda de ki invisible.

La guerrera sale volando y tras unos metros se divide en dos. Pan y Bra atraviesan múltiples edificios que se derrumban a su paso.

Granola sonríe.

– “Ahora solo tengo que darles el golpe de gracia.” – murmura.

Piccolo camina hacia el cereliano por la espalda, que lo mira de reojo por encima del hombro al oír sus pisadas.

– “¿Cómo lo has hecho?” – pregunta el namekiano. – “Han gastado mucha energía en su último ataque, pero aún les debería quedar tiempo de fusión.”

– “Esa unión necesita un flujo continuo de ki.” – dice Granola. – “Si no hay energía, se acaba la unión.”

– “Lo has visto con tu ojo.” – dice Piccolo. – “Has bloqueado su ki.”

El cereliano se da la vuelta para confrontar al namekiano.

– “Se ha acabado.” – advierte Granola.

Piccolo aprieta los puños y activa su Kaioken.

– “No mientras sigamos en pie.” – advierte el namekiano.

Baicha, Ikose y Marron se unen al combate. Los cuatro ahora rodean al cereliano.

DBSNL // Capítulo 292: Perikard

DBSNL // Capítulo 292: Perikard

“La has hecho llorar…”

Ajeno a la batalla que está teniendo lugar, en el planeta de la familia Hit, el joven Punch se aleja de su hogar con un macuto a la espalda, mirando al suelo, ensimismado en sus pensamientos. Es de noche.

De repente, un ruido lo alerta. El guerrero deja caer la mochila y se da la vuelta rápidamente, poniéndose en guardia.

– “¡AH!” – se asustan Gohan, Goku y Kik.

– “¡SHHHH!” – replica rápidamente el hijo de Hit.

– “¿A dónde vas?” – pregunta Gohan.

– “Volved a casa.” – responde Punch. – “No deberíais estar pululando tan tarde.”

– “¿Te marchas?” – pregunta Goku.

– “Son cosas de mayores.” – dice Punch.

– “¿Aviso a Toppo?” – pregunta Kik, inocente.

– “Shhh…” – insiste Punch. – “Solo voy a dar una vuelta.”

– “¿Con mochila?” – sospecha Gohan.

Punch se cruza de brazos y suspira.

– “Mirad…” – explica el chico. – “Tengo que investigar algo, ¿de acuerdo? Mamá y Toppo se preocuparían, así que tengo que hacerlo solo.”

– “¿No podemos ayudarte?” – pregunta Kik.

– “No.” – responde Punch, tajante.

El hijo de Hit recoge su macuto y da la espalda a los demás, caminando hacia el bosque.

– “¿A dónde crees que vas?” – insiste Gohan.

– “Hay una nave no muy lejos de aquí.” – dice Punch. – “Es vieja, pero creo que funcionará.”

El chico se adentra en el bosque.

Tras caminar varios metros, Punch se da cuenta de que Gohan, Goku y Kik le están siguiendo.

– “Volved a casa.” – refunfuña Punch.

Ellos no responden.

Tras caminar unos minutos en silencio, llegan a un pequeño claro en el que se encuentra una nave cubierta por vegetación y con cierto nivel de corrosión.

– “Aquí está…” – piensa Punch.

Punch limpia la nave con la mano, revelando su nombre en la proa: “Perikard”

– “¿Vas a irte en esto?” – se preocupa Gohan.

– “Funcionará.” – dice Punch.

El joven busca el botón para accionar la puerta y no tarda en encontrarlo y apretarlo. La compuerta se abre.

– “¿Lo ves?” – sonríe Punch, con cierta chulería.

El joven entra y tira la mochila a un lado. Luego trastea con el panel de combados hasta activar las luces de la nave, que iluminan el claro. La nave se pone en marcha y se eleva unos pocos centímetros sobre el suelo.

– “Vaaaaya…” – murmura Goku, asombrado.

Punch regresa al exterior para despedirse.

– “Volveré pronto.” – dice Punch. – “Lo prometo.”

La pequeña Kik da un paso al frente, con lágrimas en los ojos.

– “Hermanito… No te vayas…” – suplica la muchacha.

Punch levanta la mano en señal de despedida y da la espalda a su hermana.

– “Por favor…” – insiste Kik. – “No me dejes como papá…” – las lágrimas recorren su rostro.

Gohan se queda mirando a su pobre amiga. Goku coloca la mano sobre el hombro de la muchacha para consolarla. Algo se revuelve en el interior de Gohan.

– “¡¡PUNCH!!” – exclama el hijo de Trunks.

Punch se da la vuelta y se encuentra a Gohan abalanzándose sobre él.

Gohan tira al hijo de Hit al suelo, pero éste pronto se lo saca de encima de una patada, echándolo de la nave.

Punch se levanta y camina hacia el exterior, apeándose del vehículo.

– “¿Qué demonios te ha picado?” – protesta Punch.

– “No dejaré que te marches así…” – gruñe Gohan.

Goku hace retroceder a Kik, pues parece que va a estallar un duelo.

Gohan se pone en pie y no duda en atacar de nuevo, pero Punch lo intercepta con un rápido puñetazo en la cara, seguido de un segundo. Gohan cae de espaldas al suelo.

– “Ya basta.” – advierte Punch.

– “¿Vas a abandonarlas?” – dice Gohan mientras se pone en pie, con la nariz sangrando. – “¿Vas a dejar solas a tu madre y a tu hermana?”

– “¡No lo entiendes!” – replica Punch. – “Hay algo que debo averiguar.”

– “La has hecho llorar…” – gruñe Gohan. – “Eso no lo hace un buen hermano…”

– “¿Eh?” – se extraña Punch al sentir un cambio en Gohan.

El pequeño aprieta los puños con fuerza. Pequeñas piedras a su alrededor se elevan lentamente a pocos centímetros del suelo.

– “¿Qué demonios…?” – se sorprende Punch al sentir el ki de su compañero.

En ese instante, Goku Jr salta sobre Punch, intentando darle una patada en la cara, pero el hijo de Hit le agarra el pie en el aire, sin dificultad.

– “¿Eh?” – sale de su trance Gohan, sorprendido de que su nuevo amigo haya intervenido.

Punch lanza a Goku al suelo, con la fuerza suficiente para que sirva de aviso.

– “¿Tú también?” – refunfuña Punch.

Gohan embiste a Punch.

– “¡YAAA!” – exclama el hijo de Trunks.

Punch detiene el puñetazo con una mano.

– “No seas idiota.” – protesta Punch, que lo agarra de la camiseta y lo estampa contra el suelo.

De repente, un brillo azulado inunda el claro, llamando la atención de los dos peleadores.

– “Ka… Me…” – anuncia Goku.

El hijo de Pan prepara la técnica de la escuela Tortuga.

– “G… Goku…” – dice Gohan, asustado. – “¿Qué… qué haces con eso…?”

– “Ha… Me…” – continúa él.

Pero Goku Jr se da la vuelta hacia la nave.

– “Voy a solucionar el problema…” – dice el mestizo.

– “¡ESPERA! ¡ESPERA!” – exclama Punch.

Goku se detiene, aún con el Kamehameha listo entre sus manos.

Punch se pone en pie y levanta las manos.

– “Me rindo… Podéis acompañarme.” – suspira el hijo de Hit.

– “¿En serio?” – se sorprende Gohan.

Goku disipa su Kamehameha.

– “Pero Kik debe quedarse aquí.” – añade Punch.

– “¡¿QUÉ?!” – exclama ella, asustada ante tal idea.

– “¡¿Por qué?!” – protesta Gohan.

– “No podría perdonarme que le pasara algo por mi culpa.” – dice Punch. – “Aquí estará segura con mamá, Cheelai y Toppo.”

– “Pero Punch…” – insiste Gohan.

– “Lo siento.” – replica el hijo de Hit. – “Es mi condición.”

Punch se acerca a su hermano y le abraza.

– “No me dejéis…” – llora ella.

– “Lo siento, Kik.” – dice Punch, aguantándose las lágrimas. – “Espero poder explicártelo pronto.”

Punch entra en la nave. Goku le sigue mientras se despide de Kik con la mano.

Gohan agarra de las manos a Kik.

– “Nos veremos en unos días.” – dice el hijo de Cheelai. – “Haré que vuelva.”

Kik fuerza la sonrisa, pero aún tiene lágrimas en sus mejillas.

– “Por favor, cuidaos mucho.” – dice ella.

– “Cuidaremos los unos de los otros.” – asiente Gohan.

En unos minutos, la nave ya se eleva sobre el bosque. La joven Kik se despide con la mano.

La vieja nave de Koros se pierde en el cielo en un abrir y cerrar de ojos.

Punch está a los mandos. Goku mira por la ventanilla, emocionado.

Gohan se acerca a Punch.

– “Aún no me has dicho que es eso que tienes que investigar…” – dice el mestizo. – “Pero supongo que tiene que ver con 7-3, ¿me equivoco?”

Punch sigue mirando al frente, sin responder.

– “Ahora estamos los tres metidos en esto.” – dice Gohan. – “Lo mínimo que podrías hacer es…”

– “Creo que…” – le interrumpe Punch. – “Creo que mi padre está vivo.”

– “¿Qué?” – se extraña Gohan, confuso.

– “Es difícil de explicar…” – dice Punch. – “Pero cuando nos enfrentábamos a 7-3… durante un instante… sentí su presencia.”

– “¿Sentiste su ki?” – dice Gohan. – “¿Dónde?”

– “No… no es eso.” – responde Punch. – “Ya te dije que es difícil de explicar.”

Gohan asiente.

– “¿Ya sabes por dónde empezar?” – pregunta el hijo de Trunks.

La Perikard tiembla repentinamente.

– “Está más dañada de lo que esperaba…” – dice Punch. – “Necesitamos repararla si no queremos quedarnos tirados en mitad del espacio.”

– “Qué miedo…” – murmura Goku.

– “Pero si entramos en un espacio controlado, la Patrulla Galáctica se nos echará encima.” – dice Punch. – “Seguro que Cheelai no tardará en dar la voz de alarma.”

– “¿Estás sugiriendo el Sector Dormideus?” – pregunta Gohan.

– “No se me ocurre otra opción…” – suspira Punch.

– “¿Y la Corporación Cápsula?” – pregunta Goku Jr. – “Seguro que Bulma puede reparar la nave.”

– “¿La abuela?” – se sorprende Gohan.

– “Sin duda la Tierra es más segura que el Sector Dormideus…” – dice Punch. – “¿Crees que tu abuela nos ayudará sin delatarnos?”

– “Creo que vale la pena intentarlo…” – dice Gohan.

Punch introduce las coordenadas en la nave.

– “Rumbo a la Tierra, pues.” – anuncia el hijo de Hit.

DBSNL // Capítulo 291: Sed de venganza

DBSNL // Capítulo 291: Sed de venganza

“Esto no va bien… nada bien…”

Granola embiste a Piccolo. El cereliano tiene su mano extendida como un estoque con intención de ensartar a su adversario. El namekiano activa su Kaioken y logra esquivar el ataque por los pelos.

– “Tsk…” – protesta Piccolo.

Granola usa el mismo brazo extendido como si fuera una espada e intenta sorprender al namekiano, pero éste se inclina hacia atrás para evadirlo.

Piccolo retrocede con varias volteretas, intentando recuperar la distancia, pero Granola lo persigue.

El cereliano propina un puñetazo al namekiano, que lo detiene cruzando ambos brazos frente a su pecho.

Piccolo se desliza sobre el suelo varios metros por la fuerza del impacto.

Mientras tanto, Yuzun cae al suelo tras recibir una tormenta de ataques de ki de Marron. Su cuerpo humeante rompe el pavimento al caer con una rodilla hincada.

– “Grrr…” – gruñe el lagarto.

Marron se pone en guardia, preparada para continuar el combate.

Yuzun clava su mirada en la hija de Krilín y le muestra los dientes de hierro Katchin.

El hanschurui embiste como un animal, trotando a cuatro patas y con sus fauces abiertas de par en par, salivando.

La muchacha corre a recibirlo, pero cuando el lagarto se abalanza sobre ella, Marron se agacha, deslizándose entre sus piernas.

La luchadora terrícola extiende sus manos a cada lado y crea un kienzan de poco más de 25 centímetros de diámetro en cada una de sus palmas y ahora es ella quien ataca.

El hanschurui retrocede ante los insistentes ataques de Marron, que se mueve con agilidad, con movimientos gráciles que buscan cortar al enemigo.

Poco a poco, pequeños cortes se van sucediendo. Ninguno fatal, pero cada uno provoca que el enemigo cometa más errores y sufra más heridas.

Marron acaba saltando por encima del lagarto y propinándole una doble patada en la espalda que ella aprovecha para impulsarse y recuperar la distancia, y que hace que Yuzun caiga de boca al suelo.

La guerrera terrícola desvanece los Kienzan, pero sigue en guardia.

Yuzun, sangrando por sus varias docenas de cortes, se levanta, pero se da cuenta de que tiene un corte en la rodilla que le impide mantenerse en pie y cae de nuevo al suelo. Por encima del hombro, mira a la muchacha con miedo.

– “Pagarás por esto…” – dice el lagarto. – “Debí imaginar que, si ibas con saiyajín, también serías un monstruo…”

– “Mi padre me ha enseñado a tener piedad de mis enemigos…” – dice Marron. – “Pero mi madre tiene otro punto de vista.”

La escena es vista por los demás en pantalla. Goten traga saliva un poco asustado del carácter de su pareja. Vegeta esboza una media sonrisa.

Marron se prepara para realizar la técnica de la Escuela Tortuga.

– “Ka… me… ha… me…” – se prepara. – “¡HAAA!” – dispara.

El ataque impacta en la espalda del hanschurui y lo empuja hasta un edificio cercano que estalla en mil pedazos.

No muy lejos de allí, Botamo se levanta de entre los escombros mientras tose humo negro.

– “Maldición… *coff*” – murmura el úrsido. – “Ese chico…”

Ikose lo mira con sorpresa.

– “Parece que por dentro es tan resistente como por fuera…” – dice mientras una gota de sudor recorre su sien. – “Qué pereza me está dando este combate… ¿Es que no acabaremos nunca?”

De repente, el androide tiene una idea.

– “¡CLARO!” – exclama Ikose.

Botamo ya corre hacia él con los brazos hacia los lados, cargando con todo su peso hacia delante.

– “¡¡BASTARDO!!” – grita el kumotoko.

Ikose extiende su mano hacia el enemigo, que sigue corriendo con tanta inercia que ya parece incapaz de detenerse.

Ikose sonríe, lo que enfurece aún más a su enemigo.

Pero de repente, Botamo choca contra una barrera invisible y cae de espaldas al suelo.

– “¿EH?” – se sorprende el úrsido

Botamo se pone en pie y se da cuenta de que se encuentra dentro de una barrera esférica de energía azulada.

– “¿Qué es esto?” – toca las paredes extrañado.

– “Je, je…” – sonríe Ikose. – “Ventajas de ser un androide.”

– “¿Un… un qué?” – se sorprende Botamo.

Ikose introduce sus manos a través de la barrera.

– “Dime, ¿tu resistencia es ilimitada?” – pregunta el androide, ante el miedo de su adversario.

Las manos de Ikose forman un triángulo.

– “¡¡MUGEN KIKO-HO!!” – exclama el discípulo de Ten Shin Han.

Un torrente de ki emana de las manos del muchacho e inunda la esfera de energía, que ilumina la zona como si de un nuevo sol se tratara.

A través de la pantalla, los demás pueden verlo. Goten parece sorprendido ante la nueva técnica de Ikose.

– “Parece que tengo que tomármelo más en serio…” – dice el hijo de Goku.

– “Sorprendente…” – murmura Gohan.

Hermila observa desde una azotea.

– “Esto no va bien… nada bien…” – se preocupa el tirador.

Granola intercambia golpes con Piccolo. El cuerpo del namekiano humea mientras intenta mantener el ritmo del cereliano. Los movimientos del segundo son milimétricos, haciendo que Granola esté fresco a pesar del prolongado combate, mientras que Piccolo tiene que esforzarse para defenderse y reaccionar a tiempo.

– “¡NO TE INTERPONDRÁS EN MI CAMINO!” – exclama Granola.

El cereliano empuja al namekiano golpeándole con la mano en el pecho y le apunta con el dedo índice de la otra, a la que sujeta enseguida para ganar estabilidad.

Una gran esfera de ki verde se materializa frente al cereliano. Piccolo mira con miedo la cantidad de energía que ha acumulado su adversario en tan solo un instante.

De repente, un látigo de ki se enrolla en la pierna del cereliano.

– “¿EH?” – se extraña Granola.

Con un tirón, el cereliano se cae de cara contra el suelo y es arrastrado durante varios metros para después ser lanzado contra un edificio. Su ataque se disipa.

Piccolo sonríe.

– “No podéis manteneros al margen, ¿eh?” – dice el namekiano con complicidad.

– “Nos toca a nosotras.” – dice la fusión metamor de Pan y Bra, transformada en Súper Saiyajín.

Ikose deja de emitir su Kiko-ho y desvanece la barrera. El pobre Botamo aparece humeante, pero aún en pie.

– “Pagarás… por esto…” – gruñe Botamo.

– “¿Estás de broma?” – murmura Ikose, asombrado.

Pero de repente, el úrsido se desmaya.

– “Buff…” – suspira el androide.

Marron se acerca.

– “Se acabó…” – dice ella.

– “Ese está fuera de nuestro alcance.” – suspira Ikose, mirando hacia donde sus compañeros se están enfrentando a Granola.

– “¿Y Baicha?” – pregunta Marron.

Ikose recuerda al pobre muchacho malherido y corre hacia donde se encontraba. Marron lo sigue.

Hermila sigue a Marron con la mirada desde un balcón, mientras le apunta con el cañón de su antebrazo.

– “Te tengo…” – murmura el tirador.

Pero en ese instante, una esfera de ki amarillo destruye el balcón y continúa su camino hacia el cielo.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Hermila.

El tirador intenta esconderse corriendo rápidamente hacia el pasillo del edificio, a oscuras, para poder buscar una nueva posición.

Pero al dar unos pasos entre las sombras, siente una presencia. Como si un depredador le estuviera acechando.

Hermila se detiene y mira a su alrededor, nervioso.

Al oír un ruido, Hermila dispara a la nada.

– “¡No te escondas!” – exclama el tirador.

– “Mientas nos mirabas desde las alturas, yo he seguido tu rastro.” – dice la voz de Baicha, que retumba entre los pasillos vacíos del edificio.

– “Muchacho…” – se sorprende Hermila.

– “Nunca des a un lobo por muerto.” – dice el hijo de Yamcha.

De repente, la Shokidan cae sobre Hermila rompiendo el techo y haciéndole atravesar el suelo, cayendo al piso inferior. La Shokidan continúa hacia pisos inferiores.

Hermila se pone en pie mientras se sujeta la cabeza, dolorido.

– “Maldita sea…” – protesta el tirador.

Una pisada detrás de él lo alarma. Hermila se queda quieto instintivamente, como si por un segundo esperara que así su adversario no podría ver.

Lentamente gira la cabeza y mira por encima del hombro, pero ya es demasiado tarde.

– “¡¡COLMILLOS DE LOBO!!” – exclama Baicha, abalanzándose sobre Hermila como si del mismísimo animal se tratara.

Mientras tanto, Granola sale de entre los escombros que le habían soterrado.

Piccolo ha desactivado su versión del Kaioken.

– “Necesito recuperarme.” – dice el namekiano. – “¿Crees que puedes aguantar hasta que mi cuerpo se haya regenerado? Después podré ayudarte.”

– “¿Recuperarte?” – dice la fusión metamor. – “Vamos a derrotarlo nosotras.”

 Granola mira extrañado a su nueva adversaria.

– “¿Quién eres tú?” – se sorprende el cereliano.

La fusión metamor no responde, pero su mirada seria se clava en Granola.

Por un instante, dos recuerdos cruzan la mente del cereliano. Dos miradas saiyajín. Una es la de Vegeta durante su enfrentamiento. La segunda es un recuerdo vago, casi como un sueño; el mundo estalla a su alrededor mientras un saiyajín extiende su mano para agarrarlo del brazo.

– “Tsk…” – protesta Granola, sacudiendo su cabeza para aclarar su mente. 

Granola eleva su ki, que azota la ciudad como una fuerte corriente de aire.

La fusión siente la presencia de su adversario y aprieta los puños.

– “Este tipo va en serio…” – murmura la guerrera.

El cabello de la fusión se eriza aún más y su poder estalla, transformándose en Súper Saiyajín 2.

En el ojo rojo de Granola se refleja su adversaria.

DBSNL // Capítulo 290: Granola

DBSNL // Capítulo 290: Granola

“¿Tuviste una epifanía?”

Pan y Bra se han transformado en Súper Saiyajín, lo que ha dejado perplejos a todos los presentes.

– “Ellas son…” – murmura Soshiru, asombrado.

– “…son…” – murmura Shansua.

Tumbado en el suelo sobre una azotea, viendo las dos columnas de luz dorada, Hermila frunce el ceño con cierta preocupación.

Piccolo esboza una media sonrisa al ver a las muchachas ponerse serias.

Soshiru y Shansua dan un paso atrás al sentir la violencia presente en el cambio de sus adversarias.

En la azotea de un edificio cercano, un guerrero de cabello aquamarina se posa sobre la cornisa.

– “Saiyajín…” – murmura Granola.

Piccolo se da cuenta de su llegada y lo mira con recelo.

Granola se deja caer desde la azotea y aterriza frenando en el último instante, posándose sobre el suelo con gracia.

– “¡Soshiru! ¡Shansua!” – advierte el cereliano.

Los dos guerreros lo miran. Granola les hace un sutil gesto con la cabeza para que se aparten.

Shoshiru y Shansua obedecen.

Pan y Bra se dan cuenta de que el recién llegado es quien manda. Las dos se miran de reojo y deciden reunirse frente a él. Ellas y su adversario se encuentran en los dos extremos de la plaza.

Las dos guerreras y Granola se miran fijamente.

En el monitor holográfico, Vegeta observa con preocupación la escena.

– “Es él…” – murmura el saiyajín.

– “¿El cereliano?” – pregunta Turles.

De repente, Pan y Bra se ponen en guardia… pero en menos de un parpadeo, Granola ya se encuentra frente a ellas, listo para propinarles un puñetazo en el abdomen a las dos a la vez.

Pero algo lo sorprende. Granola intenta darse la vuelta.

Un estallido sacude la plaza. Algo parecido a una bola de fuego ha caído sobre el cereliano.

Pan y Bra retroceden mientras se cubren de los escombros que salen propulsados en todas direcciones.

– “Piccolo…” – murmura Pan, sorprendida.

El namekiano, envuelto en violento ki rojizo ha caído sobre el enemigo, propinándole una fuerte patada en la espalda que lo ha incrustado en el suelo. 

La piel del namekiano es amarillenta y un ligero vapor emana de ella.

Piccolo retrocede y se pone en guardia.

– “Yo me encargaré de él.” – advierte el namekiano a las chicas.

Las chicas miran al cráter formado, asombradas por la fuerza de Piccolo.

Pero como si nada, Granola se pone en pie y se sacude el polvo.

– “Namekiano…” – murmura el cereliano. – “¿Por qué ayudas a los saiyajín? He oído que el ejército de Freezer destruyó vuestro planeta…”

– “Pues habrás oído también quién lo derrotó…” – sonríe Piccolo con picardía.

– “¿Acaso importa?” – responde Granola. – “No cambia nada.”

– “Eres tú, ¿verdad?” – pregunta Piccolo. – “Eres el tipo que se enfrentó a Vegeta hace años.”

– “¿Nos espiabas?” – sonríe Granola con chulería.

– “Los saiyajín han cambiado con los años.” – explica Piccolo. – “Ya son varias generaciones las que se han criado en la Tierra. No son la raza bárbara de antes.”

– “La naturaleza de la gente no cambia tan fácilmente…” – Granola se pone serio.

– “Yo pensaba como tú.” – responde Piccolo. – “Era considerado un demonio en la Tierra y disfrutaba causando el terror y el caos.” – explica. – “Ahora lucho a su lado e incluso considero a algunos humanos mis amigos.”

– “¿Tuviste una epifanía?” – se burla Granola.

– “Conocer a alguien me cambió. Él y su familia me enseñaron que no tenía por qué seguir la senda de mi padre.” – sonríe Piccolo. – “Su nombre era Son Goku. Y era un saiyajín.”

Granola frunce el ceño, furioso de repente.

– “¡MIENTES!” – exclama mientras se pone en guardia.

Piccolo responde de la misma forma.

Granola ataca. Piccolo activa su poder y esquiva la embestida volando hacia un lado.

El cereliano lo sigue con su pupila roja y dispara con el dedo índice a la aparente nada, pero es justo hacia donde se dirigía Piccolo, obligándolo a detenerse de repente para no ser impactado por el ataque.

– “Tsk…” – frena Piccolo. 

Granola se abalanza sobre el namekiano, que alarga sus dos brazos y los entierra en el suelo.

El cereliano ve interrumpido su avance cuando los brazos de Piccolo brotan del suelo e intentan agarrarlo.

Granola esquiva los brazos y luego los dispara con su dedo índice, desintegrándolos.

El cereliano carga de nuevo contra Piccolo, pero éste abre su boca y emite un gran torrente de ki que sorprende a Granola.

Instintivamente, el cereliano extiende su dedo índice hacia el ataque.

Un gran estallido sacude la ciudad.

Mientras tanto, Yuzun carga de nuevo contra Marron e intenta agarrarla, pero ella aprovecha la embestida del hanschurui para proyectarlo con una técnica de judo y lanzarlo al suelo.

– “Grrr…” – gruñe el lagarto.

Marron retrocede y apunta haca ambos lados con las manos, emitiendo dos rayos de ki que rodean a Yuzun.

– “No vas a sorprenderme con una técnica tan simple…” – sonríe el lagarto, viendo como los dos ataques se aproximan uno por cada lado.


Yuzun salta por los aires, dejando que los dos ataques choquen el uno contra el otro… Pero en lugar de estallar, generan una esfera de ki mayor que, tras un instante, se fragmenta en una veintena de ataques de energía que ascienden hacia el hanschurui. 

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende antes de intentar cubrirse como puede para recibir los impactos.

Los ataques estallan sucesivamente en el cielo como una traca.

Cerca de allí, Botamo se ha sentado sobre Ikose y le propina puñetazos en la cara.

– “Qué dura tienes la cabeza…” – refunfuña el úrsido sin dejar de golpearlo.

Ikose sonríe, sorprendiendo a Botamo.

– “No eres tan fuerte como crees…” – dice el androide. – “Tu única ventaja es la resistencia, ¿no es así?”

– “¿Eh?” – se sorprende el kumotoko.

Ikose extiende su mano hacia Botamo y le mete el dedo índice por la nariz.

– “¡DODONPA!” – exclama el muchacho.

El interior del oso se ilumina y la luz amarilla sale por su boca y orejas antes de estallar como si de un estornudo se tratara, saliendo propulsado como un globo que se deshincha.

Mientras tanto, Shansua intenta de nuevo atacar a Pan con su vapor ardiente, pero esta vez la muchacha ni se inmuta.

– “Eso ya no te va a funcionar…” – sonríe Pan con chulería. – “Yo misma puedo hacerlo mejor.”

La muchacha aprieta los puños y su aura de Súper Saiyajín se aviva, generando un sorprendente calor.

– “Ah… los saiyajín… son monstruos…” – se asusta el pequeño enemigo.

En un parpadeo, Pan aparece frente a él y le propina un puñetazo en el abdomen que lo vacía por completo, y luego le propina un golpe con ambos puños unidos que lo lanza contra el suelo, donde se estrella.

No muy lejos, Soshiru ataca a Bra con sus espadas envueltas en electricidad, pero la saiyajín las detiene al vuelo con los dedos.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el zalt.

Bra sonríe y un pulso de ki emitido por su aura hace retroceder a Soshiru, que suelta sus espadas.

Bra deja caer las armas al suelo y después le apunta con una mano.

– “E… espera…” – titubea Soshiru. – “¡ESPERA!” – suplica.

– “¡BIG BANG ATTACK!” – exclama Bra.

Un disparo de ki empuja al zalt hasta un edificio cercano y luego estalla, derrumbándolo.

Mientras tanto, Hermila corre entre los oscuros pasillos de un edificio, buscando una nueva posición.

– “Esto se complica…” – piensa el tirador. – “Granola es mucho más fuerte que ellos, pero…” 

Granola aparece entre la polvareda alzada por el ataque de Piccolo. El cereliano se encuentra con su dedo extendido hacia delante y parece casi intacto.

Piccolo ya ha regenerado sus extremidades y observa a su contrincante con cierta admiración.

– “Has usado tu técnica para cambiar el flujo de ki de mi ataque y evitarlo…” – dice Piccolo. – “Has sido muy preciso…”

– “No hay punto débil que mi ojo no pueda ver.” – sonríe Granola.

Piccolo sonríe.

– “Esto va a ser interesante.” – dice el namekiano.

Granola se pone en guardia.

– “No desperdiciaré esta oportunidad de vengarme.” – dice el cereliano. – “Acabaré con los saiyajín.”

– “La venganza no te aportará nada.” – dice Piccolo. – “No cambiará el pasado.”

– “Es todo lo que me queda.” – refunfuña Granola.

– “Hmm…” – cavila Piccolo.