DBSNL // Capítulo 16: Odio sin tiempo
“La culpa es suya por ser débil”
En el planeta de Kaiosama, éste felicita a Vegeta por sus avances sobre el control de su ki.
– “Parece que ya sabes focalizar tu energía y canalizarla adecuadamente.”
Vegeta no puede evitar sonreír.
– “Lo has conseguido en un tiempo récord, Vegeta” – añade Kaito.
– “Je. No debería sorprenderte.” – responde el saiyajin en un tono chulesco.
En el Planeta Sagrado, el Ro-Kaioshin ya se ha despedido y Piccolo sigue con el entrenamiento de los dioses.
Zamas se enfrenta a sus dos compañeros en un combate de entrenamiento. Ellos han mejorado desde la última vez y ponen al prodigioso Kaioshin contra las cuerdas, algo que le hace sentir vulnerable y por error daña a la Diosa Kaioshin.
– “¡Zamas!” – le reprende Kibito. – “!No se trata de ganar el combate, si no de aprender a…!”
– “La culpa es suya por ser débil” – le interrumpe Zamas.
– “Está bien.” – se entromete Piccolo. – “Si quieres un rival a la altura, ¿qué te parece si luchas conmigo?”.
En el Planeta de Beerus, Goku entrena con Whis. Son Goku intenta conectar un puñetazo, pero Whis esquiva todos los golpes con extrema facilidad.
– “Has mejorado, pero sigues sin alcanzar el nivel que tuviste cuando te enfrentaste al señor Beerus” – le dice el ángel.
El Ro-Kaioshin aparece de repente entre Goku y Whis.
– “¿Qué hace usted aquí?” – dice Goku sorprendido.
– “Venía a despedirme, Son Goku” – responde el Kaioshin en tono alegre.
– “¿Despedirse?” – se sorprende el saiyajín algo desconcertado.
– “Mi tiempo ha acabado” – responde el anciano. – “Una nueva generación de Kaioshin ha tomado el relevo.”
El anciano le extiende la mano a Goku.
– “Ha sido un placer, Son Goku”
Son Goku sonríe y le da la mano.
– “Lo mismo digo”
Beerus ha escuchado la conversación y se acerca andando tranquilamente.
– “No puedo decir que no me alegre de que desaparezcas” – dice Beerus con su tono burlón.
– “Señor Beerus…” – murmura el anciano Kaioshin, que camina a su encuentro.
El anciano le extiende la mano igual que hizo con Goku.
– “Me ha demostrado que es mejor de lo que creía” – le dice el Ro-Kaioshin.
Beerus se sorprende al ver como el Kaioshin que él encerró en la espada durante tantos siglos le ofrece su mano, pero se la rechaza y se aleja caminando.
El Kaioshin acepta el rechazo con una sonrisa y se gira para despedirse otra vez de Whis y Goku.
– “Puede que me equivocara” – interrumpe Beerus, que se ha detenido un momento, sin darse la vuelta.
Todos se sorprenden al escuchar a Beerus decir esas palabras y sonríen, mientras Beerus continúa alejándose.
En el Planeta de los Kaioshin, Piccolo se ha quitado la capa y el turbante y se prepara para enfrentarse a Zamas.
– “No voy a contenerme porque seas el Dai Kaioshin” – le dice Zamas.
– “¡Muestra respeto!” – le insiste Kibito.
A Piccolo parece ilusionarle el combate.
– “¿Listo?” – le pregunta a su aprendiz.
Zamas se abalanza sobre Piccolo, quién le esquiva sin problemas y le da una patada en la espalda, lanzando a Zamas contra unas rocas.
El Kaioshin del Norte se levanta enfadado e insiste en su ataque a Piccolo.
El namekiano le esquiva otra vez y lanza una onda de ki contra su espalda, impulsándole hacia el lado opuesto.
Zamas se levanta furioso. Nunca antes se había sentido superado de tal forma. La ira le hierve la sangre. Humillado por un mortal que no merece ser el Kaioshin supremo. Él merece ese puesto. Él se ha preparado durante siglos para convertirse en Kaioshin y no ese namekiano que tiene en frente. La mirada del Kaioshin del Norte parece llena de odio.
Zamas extiende su mano y una espada de ki morado se forma alrededor de ella.
– “¡Zamas, no!” – exclama Kibito. – “¡Ya es suficiente!”
En la Corporación Cápsula, Bulma se encuentra tomando un refresco en el patio mientras mece la cuna de su hija, cuando de repente, de la nada aparece en el cielo la máquina del tiempo.
Bulma levanta la cabeza sorprendida.
– “¿Trunks?” – se pregunta.
Pero la máquina parece estar muy dañada, y cae al suelo incendiándose.
– “¡Trunks!” – grita Bulma. – “¡Oh, no!”
Bulma corre hacia la máquina del tiempo en llamas, y ve como Mirai Trunks se encuentra en su interior inconsciente.
– “¡Trunks! ¿Me oyes?” – insiste Bulma. – “¡¡TRUNKS!!”
Trunks sale del edificio de la Corporación.
– “¿Qué ocurre?” – dice el pequeño Trunks, que ha oido el estruendo y a su madre gritar su nombre.
– “¡Ayúdame! ¡Sácale de ahí!” – le grita Bulma.
Trunks, sin entender lo que está pasando, consigue sacar a su alter ego del futuro de la máquina del tiempo justo antes de que esta explote.
Bulma abraza a Mirai Trunks mientras le da un sorbo de agua. Éste tose al beber. Apenas se oye su respiración entrecortada.
– “Tranquilo. Estás a salvo. ¿Qué ha pasado?” – le pregunta su madre.
Trunks se encuentra muy débil. Casi no tiene fuerzas para hablar y sólo consigue susurrar una palabra antes de desmayarse.
– “F… Freezer”