DBSNL // Capítulo 46: Cinco días

DBSNL // Capítulo 46: Cinco días
“No voy a decepcionarte, Piccolo”.
Son Goku ha convocado a todos sus amigos, a través de Kaiosama, para que se presenten en cuatro días en la Corporación Cápsula.
Vegeta aprovecha el día entrenando con Trunks en la sala de gravedad. Ambos se enfrentan en estado base en un combate bastante igualado.

– “Has mejorado mucho, Trunks” – le dice Vegeta.
– “Son Goten ha estado entrenando con el viejo Mutenroshi” – responde Trunks. – “¡Y no quiero quedarme rezagado!”.
Vegeta sonríe orgulloso al escuchar a su hijo.
De repente, Vegeta golpea a Trunks y hace que atraviese la habitación, que se desactiva automáticamente. Trunks queda algo aturdido y al levantar la mirada ve a su padre frente a él, ofreciéndole la mano para levantarse.
Trunks sonríe y se aferra a su mano.

– “Por cierto…” – dice Vegeta sonrojado. – “Tengo que pedirte algo”.
Son Goten, Krilín y Lázuli entrenan en la Kame House.
Mientras tanto, Roshi le regala a la pequeña Marron un caparazón de tortuga de su tamaño para que empiece a entrenar. Al ponérselo, la niña cae de espaldas sobre la arena y es incapaz de levantarse. 

– “Puede que aún no esté preparada…” – murmura Roshi.
En mitad de la montaña, Lapis entrena en solitario junto a su torre de vigilancia. Su brazo ha sido reparado por Bulma. Mai le observa desde lejos con un tazón de café con leche en sus manos, hasta que él finalmente se percata de que alguien le está mirando.

– “¿Llevas mucho tiempo ahí?” – pregunta 17.
– “No mucho” – responde sonriendo y dando un sorbo al café.
– “¿Sabes algo de Pilaf y Shu?” – pregunta Lapis.
– “No” – responde Mai algo triste. – “Desde que se fueron en busca de tesoros una vez más, no he vuelto a saber nada de ellos.”
– “Parece que viven para eso…” – dice Lapis.
– “Da sentido a sus vidas. No tienen nada más” – responde Mai. – “Cómo yo hasta hace poco” – añade con una sonrisa cómplice.
– “Sé lo que se siente” – responde Lapis devolviéndole la sonrisa de forma tímida.
En el norte, en la nieve, cerca de Villa Jingle, Ten Shin Han y Chaoz meditan junto a Yamcha, que no lleva muy bien el gélido clima.

– “¿C… Cómo podéis… s…ssssoportar esto?” – pregunta tiritando.
– “Concéntrate y no notarás el frío” – responde Chaoz.
– “¡Achís!” – estornuda Yamcha.
– “Pobrecito” – dice Lunch, de pelo azul, muy abrigada, que observa desde la distancia. – “¿Quieres una manta?” – le pregunta acercándole una.
– “Muchas gracias, Lunch” – responde Yamcha. –“¡Achís!”
– “Vaya resfria…” – dice ésta, pero es interrumpida por lo que parecen ganas de estornudar – “A… a…” – dice inspirando.
Ten y Chaoz parecen asustados.

– “Le has pasado el resfriado…” – dice Ten levantándose.
– “¡Corred!” – grita Chaoz que echa a volar.
– “¡¡ACHÍS!!” – estornuda finalmente Lunch, cambiando su melena azul por rubia.
Yamcha huye tras Ten y Chaoz, mientras Lunch saca una Uzi y le dispara.

– “¡Eres un debilucho!” – grita. – “¡Deja de lloriquear y entrena!”
En Villa Jingle, Suno y el Número 8 oyen los disparos a lo lejos.

– “¿Ha vuelto la Red Ribbon?” – se pregunta Suno.
– “Creo que son Yamcha y sus amigos” – responde el robot.
En la Mansión Satán, Mr. Bu se echa una siesta. En la sala de estar, Chichi, Videl y su padre juegan con Pan.

– “¡Vas a ser la luchadora más fuerte del universo!” – le dice Satán mientras hace muecas para que la niña se ría.
– “Son Gohan ya debería haber llegado” – dice Videl algo preocupada. – “Voy a llamar al Maestro Roshi. A lo mejor Goten sabe algo”.

Videl sale de la habitación, y Chichi la sigue.

– “¿Ocurre algo?” – pregunta la madre de Gohan.
La hija de Satán suspira profundamente. 

– “Todo saldrá bien” – la reconforta Chichi.
Su nuera se sorprende ante su actitud tan directa.

– “El idiota de mi marido y sus amigos han defendido la Tierra cada vez que ha estado en peligro” – continúa Chichi. – “Lo volverán a hacer”.
Videl sonríe.

– “Son Gohan no es como Goku” – responde Videl.
– “No lo es” – le confirma Chichi. – “Cuando Son Gohan lucha por algo, puede llegar a ser muchísimo más fuerte”.
En el planeta de los Kaioshin, Zamas entrena en solitario.

– “Mi deber es proteger este universo” – se repite una y otra vez. – “No voy a decepcionarte, Piccolo”.
En la zona de entrenamiento de la Academia Kaioshin, Piccolo se acerca a Son Gohan. Ambos están agotados, con la ropa hecha trizas. Gohan permanece de rodillas intentando recuperar el aliento.
Una parte de la Academia se encuentra en ruinas, y el viejo Toshisei observa su alrededor con ojos como platos.

– “Lo has conseguido” – dice Piccolo sonriendo orgulloso, mientras cura a su pupilo y repara su ropa, vistiéndole con el ropaje morada que llevaba en los Cell Games.
– “Lo siento por los destrozos…” – responde Gohan mirando a su alrededor.
– “¿Podrás controlarlo?” – le pregunta Piccolo.
Beerus y Whis visitan a todos los Kaios en busca del décimo luchador.

– “Ninguno sabe dónde se encuentra… – dice Beerus. – “Sólo nos queda el Kaio del Sur.”
– “¿Cuánto tiempo hace que no le ve?” – pregunta Whis.
– “Demasiado” – responde Beerus, algo afligido, pero intentando fingir desapego.
En el Universo 1, el Daishinkan acaba de dar la noticia y desaparece.
Un ser con aspecto de bestia marina con escamas cubriendo su cuerpo, ojos rojos y orejas en forma de aleta, vestido con ropas de Hakaishin, se dirige a su ángel.

– “¡Kus!” – dice. – “Reúne a mis caudillos y que traigan a sus mejores hombres”.
Su ángel protector, con aspecto de niña inocente, asiente risueña.

– “Así lo haré, señor Gin” – sonríe mientras hace brillar la esfera de cristal situada en el extremo de su vara.

DBSNL ESPECIAL // Universo 6 / Parte I: Hombres de hojalata

DBSNL Especial // U6 / Parte I: Hombres de hojalata
Los guerreros Z han sido derrotados por los androides, pero éstos les han perdonado la vida y se han alejado en busca de un vehículo para perseguir a Son Goku, que ha caído enfermo del corazón y está siendo medicado con el tratamiento que Trunks trajo del futuro.
Krilín ha dado una semilla senzu a sus amigos, que se levantan indignados y frustrados por la derrota.
Vegeta, justo después de recuperarse, desaparece en el cielo, humillado. Trunks intenta perseguirle, pero Piccolo le detiene.

– “Vegeta había recuperado su orgullo al transformarse en Súper Saiyajín, y, de buenas a primeras, una mujer le ha dado una paliza… bueno, al menos un androide que parece una mujer.” – explica Piccolo. – “No está de buen humor”.
Krilín se disculpa por haberse quedado petrificado por el miedo durante la pelea.

– “No te preocupes” – responde Piccolo. – “Trunks es un Súper Saiyajín y ha caído de un solo golpe. No habría habido diferencia.”
Ten Shin Han se lamenta. Duda de que, incluso estando Goku vivo en esta línea temporal, puedan derrotar a los androides.

– “No hay esperanza.” – murmura Ten. – “¿Qué vamos a hacer?”
– “Vosotros id a la casa de Goku y trasladadle a otro lugar”. – responde Piccolo. – “Podremos pensar en nuestras opciones una vez se haya recuperado”.
– “¿Y qué harás tu?” – le pregunta Krilín.
El namekiano mira al cielo mientras una gota de sudor recorre su sien.

– “No lo sé” – responde.
– “Esa mirada…” – murmura Krilín. – “¿Es que tienes un plan?” – dice el terrícola. – “Puedes contárnoslo. Somos tus amigos” – insiste.
– “¡¿Amigos?!” – responde Piccolo enfadado. – “¡No te pases! ¿Cuándo crees que nos convertimos en amigos? ¡Soy un demonio! ¡No lo olvides! ¡Sólo os estoy utilizando! ¡Dominar el mundo es mi verdadero objetivo!” – añade furioso.
De repente, el namekiano sale volando a apresuradamente.
Ten Shin Han le observa alejarse.

– “Tiene razón” – murmura Ten. – “Él es Piccolo Daimaoh. Ya se me había olvidado… Todo este tiempo ha seguido maquinando…”
Krilín sonríe.

– “Creo que lo de dominar el mundo es pura fachada” – dice el terrícola. – “Él es como Goku y Vegeta. Piccolo ansía ser el más fuerte… y ahora ha ido en busca de su último recurso: Su as en la manga.”
– “¿Su as…?” – pregunta confuso Ten.
– “Ha volado en esa dirección” – explica Krilín. – “¿Sabes lo que hay allí?” 

Ten observa el horizonte sin respuesta.

– “La Atalaya de Kamisama” – aclara Krilín.
Krilín le cuenta a Ten y a Trunks lo que el Gran Patriarca de Namek les contó; que la unión de Piccolo y Kamisama daría lugar al gran guerrero namekiano que una vez fue.
En poco tiempo, Piccolo llega al palacio de Kamisama y se encuentra con Dios cara a cara.

– “Sabes porqué estoy aquí, ¿verdad?” – le pregunta Piccolo.
– “Sí, lo sé.” – responde Kamisama. – “Tú y yo… bueno, tu padre y yo… fuimos una misma persona. No es difícil saber lo que piensas.” – continúa Kami. – “Pero debo negarme”.
– “¡¿Cómo dices?!” – se sorprende Piccolo.
– “Esos tres androides no parecen ser un peligro para la Tierra” – explica Kamisama.
– “¡¿De qué estás hablando?!” – le dice Piccolo enfadado. – “¡Ya has visto cómo nos han dejado!”
– “Vosotros empezasteis la pelea” – responde Dios. – “Y aún así no os han matado”.
– “Si has estado escuchando desde aquí, ya debes conocer la historia de Trunks” – dice Piccolo.
– “Así es.” – responde Kamisama. – “Y también he oído que su futuro es bastante distinto.”
– “Estás condenando la Tierra” – le increpa Piccolo.
– “Los androides son una creación humana.” – explica Kamisama. – “No son distintos a un arma. Mi deber es proteger la Tierra de amenazas externas, pero no puedo intervenir en sus guerras. No puedo tomar partido.” – añade. – “Además, nuestra unión causaría la desaparición de las Dragon Balls”.
Piccolo da la espalda a Kamisama, indignado.

– “Me cuesta creerte” – le dice el namekiano mientras se genera una nueva capa y un turbante. – “Eres más cobarde de lo que esperaba” – añade antes de salir volando hacia donde se encuentran Trunks y el resto, que ya llevan a Goku a la Kame House.
Mr. Popo mira a Kamisama algo nervioso.

– “¿Está seguro de su decisión?” – le pregunta el guardián de la atalaya.
– “Te engañaría si te dijera que no tengo dudas” – responde Kamisama. – “Pero creo que esta es la decisión correcta”.
Mientras tanto, Vegeta se encuentra en las desérticas montañas peñascosas, intentando digerir la derrota ante los androides.

– “¡¿No se suponía que el Súper Saiyajín era invencible?!” – dice enfurecido. – “¿Cómo ha podido ocurrir esto? ¡Esta humillación!” – refunfuña. – “¡Soy el príncipe de los saiyajín! ¡Transformado en Súper Saiyajín debería ser el más fuerte del universo!” – continúa Vegeta. – “¿Es porque son androides? ¿Acaso es este mi límite?”
Tras un instante reflexionando, Vegeta decide no darse por vencido.

– “¡NO!” – exclama. – “¡Esto es solo el principio! ¡No importa lo fuerte que sea el enemigo! ¡Le superaré! ¡Ya verán!” – sigue decidido. –“Y Kakarotto… ¡Tú serás el siguiente!”
Unas horas después, todos se encuentran reunidos en la Kame House, menos Vegeta, que sigue en las montañas.

– “¿De verdad no hay nada que podamos hacer?” – se lamenta Yamcha. – “Aquí de pie parece que estamos esperando a que lleguen los androides y nos eliminen”.
– “Puede que Kamisama tenga razón y los androides sean distintos a los del futuro…” – intenta excusarles Krilín, que no puede borrar de su mente el beso de la Número 18.
– “Pronto mostrarán su verdadera cara” – dice Trunks mientras aprieta su puño con rabia. – “Es cuestión de tiempo”.
– “¿Y tú no puedes hacer nada?” – le pregunta Yamcha a Bulma. – “Al fin y al cabo son androides y tienen circuitos y esas cosas, ¿no?”
– “La tecnología del Doctor Gero es demasiado avanzada…” – responde Bulma, mientras tranquiliza al pequeño Trunks que tiene en brazos. – “Aunque si tuviera algún punto de partida…” 
– “¿A qué te refieres?” – pregunta Krilín.
– “Algún plano, algún prototipo… algo que me ayudara a comprender mejor esa tecnología” – explica Bulma.
– “Ya lo intentaste en el futuro” – responde Trunks. – “El laboratorio de Gero ha sido completamente destruido. No queda nada útil allí.”
– “¿Serviría un modelo antiguo?” – pregunta una voz proveniente de las escaleras que suben al piso superior.
Todos miran hacia la escalera.

– “¡Son Goku!” – exclaman emocionados. – “¡Estás despierto!”
Chichi y Gohan corren hacia él y le abrazan con fuerza.

– “Ya me encuentro mejor” – responde tranquilizándoles con una sonrisa. – “Siento mucho haberos preocupado”.
Por un instante, la esperanza vuelve a los corazones de todos los presentes.

– “Bulma” – dice Goku. – “Dijiste que podrías estudiar a los androides si tuvieras un punto de partida. Un modelo antiguo serviría, ¿verdad?”
– “Es posible” – responde Bulma. – “Eso o cualquier…”
– “Creo que conozco a alguien que puede ayudarnos” – la interrumpe Goku sonriendo.
En unos minutos, nuestros amigos están preparados para partir en el avión. Roshi, Chichi, Oolong y Puar se quedan en la Kame House.

– “Voy a ir a ver a mi padre” – dice Trunks.
– “Yo mismo te llevaré” – dice Goku. – “Necesito hablar con él”.
– “¿Con mi padre?” – se extraña Trunks.
– “No voy a engañaros” – se sincera Goku. – “Pretendo enfrentarme a los androides y derrotarles de forma justa.”
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden todos.
– “¡¿De qué estás hablando!?” – le pregunta Yamcha.
– “Pensaba hablar con Kamisama para que nos dejara entrenar en la Sala del Espíritu y el Tiempo, pero si se ha negado a unirse a Piccolo, creo que también nos negará ese favor…” – explica el saiyajín.
– “Hacer el entrenamiento de un año en un día…” – dice Piccolo. – “¿Ese era tu plan?”
– “Ahora ya no importa” – responde Goku. – “Viajaremos hasta Villa Jingle para que Bulma pueda estudiar a mi amigo Hatchan. Mientras tanto, Trunks, Gohan y yo iremos a ver a Vegeta”.
Los saiyajín usan el Shunkanido para llegar a las montañas, donde Vegeta se encuentra solo, mirando al infinito.

– “¿Qué hace mi padre ahí quieto?” – se pregunta Trunks.
– “Vegeta es un guerrero extraordinario” – responde Goku sonriendo. – “Ya ha empezado a ver más allá del Súper Saiyajín”.
– “¿Más allá…?” – se sorprende Trunks.
– “¿…del Súper Saiyajín?” – dice Gohan.
Goku se acerca a Vegeta, que ni le mira.

– “No me molestes, Kakarotto” – le dice Vegeta. – “Lárgate.”
– “No seas así” – le responde Goku, intentando que éste le escuche. – “Imagino que ya te has dado cuenta de que nuestra única opción es superar el poder del Súper Saiyajín, ¿no es cierto?”
Ese comentario parece llamar la atención de Vegeta. 

– “¿Y que propones?” – dice el príncipe.
– “Sé que odias tener que entrenar conmigo, pero creo que la única manera de mejorar rápidamente es hacerlo juntos.” – le dice Goku.
– “Ni lo sueñes” – responde Vegeta. – “Antes prefiero morir a manos de esos androides”.
– “Vegeta…” – suplica Goku.
– “Lárgate de aquí” – le responde tajante el príncipe saiyajín.
Goku agacha la cabeza, resignado, y regresa junto a Trunks y Gohan.

– “Tenía que intentarlo” – suspira Goku, que no pierde la sonrisa.
– “Yo sí que os acompañaré” – dice Trunks. – “Prefiero entrenar con vosotros”.
Son Goku puede ver en el rostro de Trunks la decepción que siente hacia su padre.

– “No te lo tomes como algo personal” – le consuela Goku. – “Tu padre tiene sus propios demonios. Le cuesta mucho abrirse.”
Trunks asiente, pero no parece sentirse mejor.

– “Vosotros dirigíos la Corporación Cápsula.” – dice Goku. – “Yo voy a buscar al resto”.
En unas horas, nuestros amigos ya han llegado a Villa Jingle. Suno y el Número 8 se alegran mucho de ver de nuevo a Son Goku, que les detalla la situación actual.

– “¡Estaré encantado de ayudar!” – dice Hatchan, contento de colaborar con su amigo.
– “¡Entonces, está decidido!” – exclama Goku, avivando la esperanza que ha despertado en todos. – “¡No hay tiempo que perder! ¡Agarraos los unos a los otros!”
Son Goku coloca los dedos índice y corazón en su frente.

– “Gohan y Trunks…” – murmura Goku, mientras busca el ki de los dos mestizos. – “¡Ahí están!” – exclama antes de teletransportar al grupo hasta la Capital del Oeste.
Mientras tanto, los androides, guiados por el Número 16, han llegado al Monte Paoz, donde encuentran la casa de Goku vacía.

– “¿Sabes a dónde han podido ir?” – le pregunta el 17 al 16.
– “No detecto su poder en este momento” – responde el androide. – “Pero si está con sus amigos, debe encontrarse en la Corporación Cápsula, en la Capital del Oeste, o en la casa de Mutenroshi, en el Distrito Sur F.”
– “¿Y cuál está más cerca?” – pregunta el 17.
– “La casa de Mutenroshi” – responde el 16. – “A 2700 kilómetros al sureste de aquí”.
Bulma y su padre investigan al Número 8 en el laboratorio de la Corporación Cápsula, mientras el resto debaten en el jardín sobre cuál debe ser su siguiente paso.

– “Tienen mucha información sobre nosotros” – dice Piccolo. – “No me sorprendería que conocieran este lugar.”
– “No tardarán en encontrarnos” – añade Ten Shin Han.
– “Podemos escondernos en algún lugar oculto…” – propone Trunks.
– “Bulma necesita su laboratorio” – responde Krilín.
El debate va subiendo de tono. La falta de opciones desquicia fácilmente al grupo.

– “Yo me quedaré” – interrumpe Yamcha, provocando el silencio del grupo.
– “¿De qué estás hablando?” – le dice Krilín.
– “Chicos, no soy idiota” – dice Yamcha. – “Por mucho que entrene, nunca estaré a la altura de esta amenaza.”
– “Yamcha…” – murmura Goku, que nota la impotencia en las palabras de su amigo.
– “Vosotros id a entrenar. Yo me quedaré aquí por si vienen los androides.” – explica el guerrero. – “No podré hacerles frente, pero si elevo mi ki sabréis que están aquí, y que Bulma está en peligro.”
– “Y yo puedo venir a buscaros con el Shunkanido…” – añade Goku.
– “Puede funcionar…” – reflexiona Krilín. 
Ten Shin Han da un paso al frente y coloca la mano sobre el hombro de Yamcha.

– “Yo también me quedaré” – dice Ten con una sonrisa cómplice. – “Esta situación también me supera, pero creo que haciendo esto no me sentiré tan inútil”.
– “Gracias, amigo” – responde Yamcha sonriendo al que una vez fue su rival.
Son Goku sonríe al ver la escena.

– “Mucha suerte, chicos” – les dice Goku.
– “¿Y dónde vamos a ir?” – pregunta Krilín.
– “Se me ocurre un lugar cerca de la Kame House” – responde Goku con una sonrisa cómplice.
Roshi despierta de su siesta al escuchar un ruido proveniente de fuera. El viejo maestro sale para ver qué ocurre y se encuentra con los tres terroríficos visitantes.

– “Hola” – saluda el Número 17. – “¿Está Son Goku?”
– “¿Qué hacéis aquí?” – pregunta Roshi aterrorizado.
– “Son Goku no está aquí” – dice el Número 16, que ha analizado el lugar con sus sensores.
– “¿Cómo conocéis este lugar?” – insiste el Duende Tortuga.
– “Ya veo” – responde el 17. – “¿Y nos podrías indicar dónde está?”
Chichi, Puar y Oolong observan desde la ventana

– “¿Creéis que os lo voy a decir?” – responde Roshi, fiel a sus amigos.
– “Si no me lo dices, voy a tener que sacarte esa información, viejo decrépito” – responde el 17, dando un paso al frente.
La Número 18 se percata de que están siendo observados.

– “Hay más gente en la casa” – dice la androide.
El Número 16 identifica a Chichi.

– “Esa es la hija del Rey Gyuma.” – anuncia el 16. – “Es la esposa de Son Goku.”
– “¡Qué interesante!” – exclama la Número 18.
La androide apunta con su mano a Chichi, que se queda inmóvil y asustada.

– “Veamos si Goku llega al rescate” – dice sonriendo la Número 18.
Pero el Número 16 baja el brazo de la androide.

– “Esto no es necesario” – le dice. – “Si no están aquí, sólo pueden estar en la Corporación Cápsula.”
– “Esta bien” – suspira el Número 17. – “Pero creo que eres demasiado considerado, 16.” – añade en tono burlón. – “Vámonos de aquí”.
Los tres androides se alejan de la pequeña isla. Mutenroshi cae de rodillas, aún temblando.

– “Maldita sea…” – murmura el viejo maestro. – “Nunca me había sentido tan impotente.”
En ese instante, Son Goku y el resto aparecen en la Kame House.

– “¡Goku!” – exclama Chichi, que se lanza a sus brazos llorando.
– “Pero, ¿qué ha pasado?” – pregunta Goku extrañado.
Krilín, al ver a su maestro abatido, corre a socorrerle.

– “Han venido… Los androides…” – responde Roshi.
– “Malditos…” – murmura Trunks.
– “¿Estáis bien?” – pregunta preocupado Gohan. – “¿Os han hecho daño?”
– “Se han ido hacia la Corporación Cápsula” – responde Chichi.
– “¡Oh, no!” – exclama Trunks. – “¡Mamá!”
En un instante, los androides aparecen en la Capital del Oeste y aterrizan en el jardín de la Corporación, donde Ten Shin Han y Yamcha les reciben.

– “Hola a todos” – saluda el Número 17.
– “Ya están aquí…” – murmura Yamcha. – “Maldita sea.”
– “Hay que avisar a Goku” – añade Ten.
Ambos luchadores se colocan en guardia y empiezan a elevar su ki.

– “¿Dónde está Son Goku?” – pregunta el Número 17.
Nuestros amigos no responden.

– “¿Quieres encargarte tú, Número 16?” – le pregunta la Número 18.
– “No tengo ningún interés en luchar” – responde el Número 16. – “Mi único objetivo es Son Goku”.
– “Que aburrido eres…” – responde la Número 18.
El Número 17 se arremanga la camiseta mientras empieza a caminar tranquilamente hacia Ten y Yamcha.

– “Voy a golpearos hasta que me respondáis” – les advierte.
Al acercarse, Ten Shin Han intenta golpear al androide, que le esquiva y le golpea el abdomen, haciendo que Ten quede arrodillado.
A Yamcha, a su lado, le cuesta reaccionar, pero también intenta atacar al androide, que le agarra del brazo y lo lanza contra un muro.

– “Si les golpeas muy fuerte vas a matarlos” – le advierte la Número 18. – “Son muy frágiles” – se burla.
En el laboratorio, Bulma escucha el ruido del exterior y el pequeño Trunks empieza a llorar.

– “¿Qué está pasando?” – pregunta Bulma mientras trastea en los circuitos del Número 8, tumbado en la camilla.
– “¡Los androides ya están aquí!” – exclama su padre.
– “¿Tan pronto?” – se preocupa Bulma. – “¡Maldita sea! ¡Necesitamos más tiempo!”.
El Número 17 avanza hacia Yamcha, que se reincorpora y se pone en guardia.

– “Os lo preguntaré una vez más, ¿dónde está Goku?” – insiste el Número 17.
– “Buscan a Goku, pero no sospechan nada sobre el control remoto…” – piensa Yamcha. – “No conozco a ningún Goku” – responde Yamcha, sonriendo burlonamente, mientras una gota de sudor recorre su frente.
– “Muy gracioso” – dice el Número 17, que se abalanza sobre el humano y le propina una paliza.
De repente, la Número 18 alerta a su hermano.

– “¡17! ¡Cuidado!” – le advierte su hermana. – “¡Encima de ti!”
El Número 17 mira al cielo y ve a Ten Shin Han listo para realizar su mejor técnica.

– “¡NEO – KIKO – HO!” – exclama Ten al disparar.
Yamcha consigue apartarse a tiempo y evitar el ataque. Una poderosa onda de ki impacta de lleno sobre el Número 17 y le hunde en el suelo, dejando un característico socavón cuadrado.
La Número 18 se abalanza sobre Ten Shin Han.

– “¡Insolentes!” – dice la androide, antes de golpear al humano y estrellarle contra el suelo.
El Número 17 sale del socavón, envuelto en una barrera protectora.

– “Eso era peligroso” – dice el androide. – “Una técnica realmente interesante”.
– “Son mucho más fuertes de lo que el Doctor Gero predijo” – confirma el Número 16.
La Número 18 apunta a Ten con su mano.

– “Acabemos con ellos” – dice la Número 18. – “Después destruiremos la ciudad hasta que Son Goku aparezca”.
– “Última oportunidad. ¿Dónde está Son Goku?” – insiste el Número 17.
– “Estoy aquí” – dice una voz que hace que todos miren hacia su origen.
Son Goku ha aparecido con el Shunkanido en el jardín de la Corporación Cápsula, acompañado por Trunks, Piccolo, Gohan y Krilín.

– “Al fin apareces” – sonríe el Número 17.
– “Son Goku…” – murmura el Número 16.

ESPECIAL DBSNL /// Fallen FighterZ // Universo 6 / Parte I: Hombres de hojalata

Fallen FighterZ / Parte I: Hombres de hojalata
“¡¿No se suponía que el Súper Saiyajín era invencible?!”

Los guerreros Z han sido derrotados por los androides, pero éstos les han perdonado la vida y se han alejado en busca de un vehículo para perseguir a Son Goku, que ha caído enfermo del corazón y está siendo medicado con el tratamiento que Trunks trajo del futuro.
Krilín ha dado una semilla senzu a sus amigos, que se levantan indignados y frustrados por la derrota.
Vegeta, justo después de recuperarse, desaparece en el cielo, humillado. Trunks intenta perseguirle, pero Piccolo le detiene.

– “Vegeta había recuperado su orgullo al transformarse en Súper Saiyajín, y, de buenas a primeras, una mujer le ha dado una paliza… bueno, al menos un androide que parece una mujer.” – explica Piccolo. – “No está de buen humor”.
Krilín se disculpa por haberse quedado petrificado por el miedo durante la pelea.

– “No te preocupes” – responde Piccolo. – “Trunks es un Súper Saiyajín y ha caído de un solo golpe. No habría habido diferencia.”
Ten Shin Han se lamenta. Duda de que, incluso estando Goku vivo en esta línea temporal, puedan derrotar a los androides.

– “No hay esperanza.” – murmura Ten. – “¿Qué vamos a hacer?”
– “Vosotros id a la casa de Goku y trasladadle a otro lugar”. – responde Piccolo. – “Podremos pensar en nuestras opciones una vez se haya recuperado”.
– “¿Y qué harás tu?” – le pregunta Krilín.
El namekiano mira al cielo mientras una gota de sudor recorre su sien.

– “No lo sé” – responde.
– “Esa mirada…” – murmura Krilín. – “¿Es que tienes un plan?” – dice el terrícola. – “Puedes contárnoslo. Somos tus amigos” – insiste.
– “¡¿Amigos?!” – responde Piccolo enfadado. – “¡No te pases! ¿Cuándo crees que nos convertimos en amigos? ¡Soy un demonio! ¡No lo olvides! ¡Sólo os estoy utilizando! ¡Dominar el mundo es mi verdadero objetivo!” – añade furioso.
De repente, el namekiano sale volando a apresuradamente.
Ten Shin Han le observa alejarse.

– “Tiene razón” – murmura Ten. – “Él es Piccolo Daimaoh. Ya se me había olvidado… Todo este tiempo ha seguido maquinando…”
Krilín sonríe.

– “Creo que lo de dominar el mundo es pura fachada” – dice el terrícola. – “Él es como Goku y Vegeta. Piccolo ansía ser el más fuerte… y ahora ha ido en busca de su último recurso: Su as en la manga.”
– “¿Su as…?” – pregunta confuso Ten.
– “Ha volado en esa dirección” – explica Krilín. – “¿Sabes lo que hay allí?” 

Ten observa el horizonte sin respuesta.

– “La Atalaya de Kamisama” – aclara Krilín.
Krilín le cuenta a Ten y a Trunks lo que el Gran Patriarca de Namek les contó; que la unión de Piccolo y Kamisama daría lugar al gran guerrero namekiano que una vez fue.
En poco tiempo, Piccolo llega al palacio de Kamisama y se encuentra con Dios cara a cara.

– “Sabes porqué estoy aquí, ¿verdad?” – le pregunta Piccolo.
– “Sí, lo sé.” – responde Kamisama. – “Tú y yo… bueno, tu padre y yo… fuimos una misma persona. No es difícil saber lo que piensas.” – continúa Kami. – “Pero debo negarme”.
– “¡¿Cómo dices?!” – se sorprende Piccolo.
– “Esos tres androides no parecen ser un peligro para la Tierra” – explica Kamisama.
– “¡¿De qué estás hablando?!” – le dice Piccolo enfadado. – “¡Ya has visto cómo nos han dejado!”
– “Vosotros empezasteis la pelea” – responde Dios. – “Y aún así no os han matado”.
– “Si has estado escuchando desde aquí, ya debes conocer la historia de Trunks” – dice Piccolo.
– “Así es.” – responde Kamisama. – “Y también he oído que su futuro es bastante distinto.”
– “Estás condenando la Tierra” – le increpa Piccolo.
– “Los androides son una creación humana.” – explica Kamisama. – “No son distintos a un arma. Mi deber es proteger la Tierra de amenazas externas, pero no puedo intervenir en sus guerras. No puedo tomar partido.” – añade. – “Además, nuestra unión causaría la desaparición de las Dragon Balls”.
Piccolo da la espalda a Kamisama, indignado.

– “Me cuesta creerte” – le dice el namekiano mientras se genera una nueva capa y un turbante. – “Eres más cobarde de lo que esperaba” – añade antes de salir volando hacia donde se encuentran Trunks y el resto, que ya llevan a Goku a la Kame House.
Mr. Popo mira a Kamisama algo nervioso.

– “¿Está seguro de su decisión?” – le pregunta el guardián de la atalaya.
– “Te engañaría si te dijera que no tengo dudas” – responde Kamisama. – “Pero creo que esta es la decisión correcta”.
Mientras tanto, Vegeta se encuentra en las desérticas montañas peñascosas, intentando digerir la derrota ante los androides.

– “¡¿No se suponía que el Súper Saiyajín era invencible?!” – dice enfurecido. – “¿Cómo ha podido ocurrir esto? ¡Esta humillación!” – refunfuña. – “¡Soy el príncipe de los saiyajín! ¡Transformado en Súper Saiyajín debería ser el más fuerte del universo!” – continúa Vegeta. – “¿Es porque son androides? ¿Acaso es este mi límite?”
Tras un instante reflexionando, Vegeta decide no darse por vencido.

– “¡NO!” – exclama. – “¡Esto es solo el principio! ¡No importa lo fuerte que sea el enemigo! ¡Le superaré! ¡Ya verán!” – sigue decidido. –“Y Kakarotto… ¡Tú serás el siguiente!”
Unas horas después, todos se encuentran reunidos en la Kame House, menos Vegeta, que sigue en las montañas.

– “¿De verdad no hay nada que podamos hacer?” – se lamenta Yamcha. – “Aquí de pie parece que estamos esperando a que lleguen los androides y nos eliminen”.
– “Puede que Kamisama tenga razón y los androides sean distintos a los del futuro…” – intenta excusarles Krilín, que no puede borrar de su mente el beso de la Número 18.
– “Pronto mostrarán su verdadera cara” – dice Trunks mientras aprieta su puño con rabia. – “Es cuestión de tiempo”.
– “¿Y tú no puedes hacer nada?” – le pregunta Yamcha a Bulma. – “Al fin y al cabo son androides y tienen circuitos y esas cosas, ¿no?”
– “La tecnología del Doctor Gero es demasiado avanzada…” – responde Bulma, mientras tranquiliza al pequeño Trunks que tiene en brazos. – “Aunque si tuviera algún punto de partida…” 
– “¿A qué te refieres?” – pregunta Krilín.
– “Algún plano, algún prototipo… algo que me ayudara a comprender mejor esa tecnología” – explica Bulma.
– “Ya lo intentaste en el futuro” – responde Trunks. – “El laboratorio de Gero ha sido completamente destruido. No queda nada útil allí.”
– “¿Serviría un modelo antiguo?” – pregunta una voz proveniente de las escaleras que suben al piso superior.
Todos miran hacia la escalera.

– “¡Son Goku!” – exclaman emocionados. – “¡Estás despierto!”
Chichi y Gohan corren hacia él y le abrazan con fuerza.

– “Ya me encuentro mejor” – responde tranquilizándoles con una sonrisa. – “Siento mucho haberos preocupado”.
Por un instante, la esperanza vuelve a los corazones de todos los presentes.

– “Bulma” – dice Goku. – “Dijiste que podrías estudiar a los androides si tuvieras un punto de partida. Un modelo antiguo serviría, ¿verdad?”
– “Es posible” – responde Bulma. – “Eso o cualquier…”
– “Creo que conozco a alguien que puede ayudarnos” – la interrumpe Goku sonriendo.
En unos minutos, nuestros amigos están preparados para partir en el avión. Roshi, Chichi, Oolong y Puar se quedan en la Kame House.

– “Voy a ir a ver a mi padre” – dice Trunks.
– “Yo mismo te llevaré” – dice Goku. – “Necesito hablar con él”.
– “¿Con mi padre?” – se extraña Trunks.
– “No voy a engañaros” – se sincera Goku. – “Pretendo enfrentarme a los androides y derrotarles de forma justa.”
– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden todos.
– “¡¿De qué estás hablando!?” – le pregunta Yamcha.
– “Pensaba hablar con Kamisama para que nos dejara entrenar en la Sala del Espíritu y el Tiempo, pero si se ha negado a unirse a Piccolo, creo que también nos negará ese favor…” – explica el saiyajín.
– “Hacer el entrenamiento de un año en un día…” – dice Piccolo. – “¿Ese era tu plan?”
– “Ahora ya no importa” – responde Goku. – “Viajaremos hasta Villa Jingle para que Bulma pueda estudiar a mi amigo Hatchan. Mientras tanto, Trunks, Gohan y yo iremos a ver a Vegeta”.
Los saiyajín usan el Shunkanido para llegar a las montañas, donde Vegeta se encuentra solo, mirando al infinito.

– “¿Qué hace mi padre ahí quieto?” – se pregunta Trunks.
– “Vegeta es un guerrero extraordinario” – responde Goku sonriendo. – “Ya ha empezado a ver más allá del Súper Saiyajín”.
– “¿Más allá…?” – se sorprende Trunks.
– “¿…del Súper Saiyajín?” – dice Gohan.
Goku se acerca a Vegeta, que ni le mira.

– “No me molestes, Kakarotto” – le dice Vegeta. – “Lárgate.”
– “No seas así” – le responde Goku, intentando que éste le escuche. – “Imagino que ya te has dado cuenta de que nuestra única opción es superar el poder del Súper Saiyajín, ¿no es cierto?”
Ese comentario parece llamar la atención de Vegeta. 

– “¿Y que propones?” – dice el príncipe.
– “Sé que odias tener que entrenar conmigo, pero creo que la única manera de mejorar rápidamente es hacerlo juntos.” – le dice Goku.
– “Ni lo sueñes” – responde Vegeta. – “Antes prefiero morir a manos de esos androides”.
– “Vegeta…” – suplica Goku.
– “Lárgate de aquí” – le responde tajante el príncipe saiyajín.
Goku agacha la cabeza, resignado, y regresa junto a Trunks y Gohan.

– “Tenía que intentarlo” – suspira Goku, que no pierde la sonrisa.
– “Yo sí que os acompañaré” – dice Trunks. – “Prefiero entrenar con vosotros”.
Son Goku puede ver en el rostro de Trunks la decepción que siente hacia su padre.

– “No te lo tomes como algo personal” – le consuela Goku. – “Tu padre tiene sus propios demonios. Le cuesta mucho abrirse.”
Trunks asiente, pero no parece sentirse mejor.

– “Vosotros dirigíos la Corporación Cápsula.” – dice Goku. – “Yo voy a buscar al resto”.
En unas horas, nuestros amigos ya han llegado a Villa Jingle. Suno y el Número 8 se alegran mucho de ver de nuevo a Son Goku, que les detalla la situación actual.

– “¡Estaré encantado de ayudar!” – dice Hatchan, contento de colaborar con su amigo.
– “¡Entonces, está decidido!” – exclama Goku, avivando la esperanza que ha despertado en todos. – “¡No hay tiempo que perder! ¡Agarraos los unos a los otros!”
Son Goku coloca los dedos índice y corazón en su frente.

– “Gohan y Trunks…” – murmura Goku, mientras busca el ki de los dos mestizos. – “¡Ahí están!” – exclama antes de teletransportar al grupo hasta la Capital del Oeste.
Mientras tanto, los androides, guiados por el Número 16, han llegado al Monte Paoz, donde encuentran la casa de Goku vacía.

– “¿Sabes a dónde han podido ir?” – le pregunta el 17 al 16.
– “No detecto su poder en este momento” – responde el androide. – “Pero si está con sus amigos, debe encontrarse en la Corporación Cápsula, en la Capital del Oeste, o en la casa de Mutenroshi, en el Distrito Sur F.”
– “¿Y cuál está más cerca?” – pregunta el 17.
– “La casa de Mutenroshi” – responde el 16. – “A 2700 kilómetros al sureste de aquí”.
Bulma y su padre investigan al Número 8 en el laboratorio de la Corporación Cápsula, mientras el resto debaten en el jardín sobre cuál debe ser su siguiente paso.

– “Tienen mucha información sobre nosotros” – dice Piccolo. – “No me sorprendería que conocieran este lugar.”
– “No tardarán en encontrarnos” – añade Ten Shin Han.
– “Podemos escondernos en algún lugar oculto…” – propone Trunks.
– “Bulma necesita su laboratorio” – responde Krilín.
El debate va subiendo de tono. La falta de opciones desquicia fácilmente al grupo.

– “Yo me quedaré” – interrumpe Yamcha, provocando el silencio del grupo.
– “¿De qué estás hablando?” – le dice Krilín.
– “Chicos, no soy idiota” – dice Yamcha. – “Por mucho que entrene, nunca estaré a la altura de esta amenaza.”
– “Yamcha…” – murmura Goku, que nota la impotencia en las palabras de su amigo.
– “Vosotros id a entrenar. Yo me quedaré aquí por si vienen los androides.” – explica el guerrero. – “No podré hacerles frente, pero si elevo mi ki sabréis que están aquí, y que Bulma está en peligro.”
– “Y yo puedo venir a buscaros con el Shunkanido…” – añade Goku.
– “Puede funcionar…” – reflexiona Krilín. 
Ten Shin Han da un paso al frente y coloca la mano sobre el hombro de Yamcha.

– “Yo también me quedaré” – dice Ten con una sonrisa cómplice. – “Esta situación también me supera, pero creo que haciendo esto no me sentiré tan inútil”.
– “Gracias, amigo” – responde Yamcha sonriendo al que una vez fue su rival.
Son Goku sonríe al ver la escena.

– “Mucha suerte, chicos” – les dice Goku.
– “¿Y dónde vamos a ir?” – pregunta Krilín.
– “Se me ocurre un lugar cerca de la Kame House” – responde Goku con una sonrisa cómplice.
Roshi despierta de su siesta al escuchar un ruido proveniente de fuera. El viejo maestro sale para ver qué ocurre y se encuentra con los tres terroríficos visitantes.

– “Hola” – saluda el Número 17. – “¿Está Son Goku?”
– “¿Qué hacéis aquí?” – pregunta Roshi aterrorizado.
– “Son Goku no está aquí” – dice el Número 16, que ha analizado el lugar con sus sensores.
– “¿Cómo conocéis este lugar?” – insiste el Duende Tortuga.
– “Ya veo” – responde el 17. – “¿Y nos podrías indicar dónde está?”
Chichi, Puar y Oolong observan desde la ventana

– “¿Creéis que os lo voy a decir?” – responde Roshi, fiel a sus amigos.
– “Si no me lo dices, voy a tener que sacarte esa información, viejo decrépito” – responde el 17, dando un paso al frente.
La Número 18 se percata de que están siendo observados.

– “Hay más gente en la casa” – dice la androide.
El Número 16 identifica a Chichi.

– “Esa es la hija del Rey Gyuma.” – anuncia el 16. – “Es la esposa de Son Goku.”
– “¡Qué interesante!” – exclama la Número 18.
La androide apunta con su mano a Chichi, que se queda inmóvil y asustada.

– “Veamos si Goku llega al rescate” – dice sonriendo la Número 18.
Pero el Número 16 baja el brazo de la androide.

– “Esto no es necesario” – le dice. – “Si no están aquí, sólo pueden estar en la Corporación Cápsula.”
– “Esta bien” – suspira el Número 17. – “Pero creo que eres demasiado considerado, 16.” – añade en tono burlón. – “Vámonos de aquí”.
Los tres androides se alejan de la pequeña isla. Mutenroshi cae de rodillas, aún temblando.

– “Maldita sea…” – murmura el viejo maestro. – “Nunca me había sentido tan impotente.”
En ese instante, Son Goku y el resto aparecen en la Kame House.

– “¡Goku!” – exclama Chichi, que se lanza a sus brazos llorando.
– “Pero, ¿qué ha pasado?” – pregunta Goku extrañado.
Krilín, al ver a su maestro abatido, corre a socorrerle.

– “Han venido… Los androides…” – responde Roshi.
– “Malditos…” – murmura Trunks.
– “¿Estáis bien?” – pregunta preocupado Gohan. – “¿Os han hecho daño?”
– “Se han ido hacia la Corporación Cápsula” – responde Chichi.
– “¡Oh, no!” – exclama Trunks. – “¡Mamá!”
En un instante, los androides aparecen en la Capital del Oeste y aterrizan en el jardín de la Corporación, donde Ten Shin Han y Yamcha les reciben.

– “Hola a todos” – saluda el Número 17.
– “Ya están aquí…” – murmura Yamcha. – “Maldita sea.”
– “Hay que avisar a Goku” – añade Ten.
Ambos luchadores se colocan en guardia y empiezan a elevar su ki.

– “¿Dónde está Son Goku?” – pregunta el Número 17.
Nuestros amigos no responden.

– “¿Quieres encargarte tú, Número 16?” – le pregunta la Número 18.
– “No tengo ningún interés en luchar” – responde el Número 16. – “Mi único objetivo es Son Goku”.
– “Que aburrido eres…” – responde la Número 18.
El Número 17 se arremanga la camiseta mientras empieza a caminar tranquilamente hacia Ten y Yamcha.

– “Voy a golpearos hasta que me respondáis” – les advierte.
Al acercarse, Ten Shin Han intenta golpear al androide, que le esquiva y le golpea el abdomen, haciendo que Ten quede arrodillado.
A Yamcha, a su lado, le cuesta reaccionar, pero también intenta atacar al androide, que le agarra del brazo y lo lanza contra un muro.

– “Si les golpeas muy fuerte vas a matarlos” – le advierte la Número 18. – “Son muy frágiles” – se burla.
En el laboratorio, Bulma escucha el ruido del exterior y el pequeño Trunks empieza a llorar.

– “¿Qué está pasando?” – pregunta Bulma mientras trastea en los circuitos del Número 8, tumbado en la camilla.
– “¡Los androides ya están aquí!” – exclama su padre.
– “¿Tan pronto?” – se preocupa Bulma. – “¡Maldita sea! ¡Necesitamos más tiempo!”.
El Número 17 avanza hacia Yamcha, que se reincorpora y se pone en guardia.

– “Os lo preguntaré una vez más, ¿dónde está Goku?” – insiste el Número 17.
– “Buscan a Goku, pero no sospechan nada sobre el control remoto…” – piensa Yamcha. – “No conozco a ningún Goku” – responde Yamcha, sonriendo burlonamente, mientras una gota de sudor recorre su frente.
– “Muy gracioso” – dice el Número 17, que se abalanza sobre el humano y le propina una paliza.
De repente, la Número 18 alerta a su hermano.

– “¡17! ¡Cuidado!” – le advierte su hermana. – “¡Encima de ti!”
El Número 17 mira al cielo y ve a Ten Shin Han listo para realizar su mejor técnica.

– “¡NEO – KIKO – HO!” – exclama Ten al disparar.
Yamcha consigue apartarse a tiempo y evitar el ataque. Una poderosa onda de ki impacta de lleno sobre el Número 17 y le hunde en el suelo, dejando un característico socavón cuadrado.
La Número 18 se abalanza sobre Ten Shin Han.

– “¡Insolentes!” – dice la androide, antes de golpear al humano y estrellarle contra el suelo.
El Número 17 sale del socavón, envuelto en una barrera protectora.

– “Eso era peligroso” – dice el androide. – “Una técnica realmente interesante”.
– “Son mucho más fuertes de lo que el Doctor Gero predijo” – confirma el Número 16.
La Número 18 apunta a Ten con su mano.

– “Acabemos con ellos” – dice la Número 18. – “Después destruiremos la ciudad hasta que Son Goku aparezca”.
– “Última oportunidad. ¿Dónde está Son Goku?” – insiste el Número 17.
– “Estoy aquí” – dice una voz que hace que todos miren hacia su origen.
Son Goku ha aparecido con el Shunkanido en el jardín de la Corporación Cápsula, acompañado por Trunks, Piccolo, Gohan y Krilín.

– “Al fin apareces” – sonríe el Número 17.
– “Son Goku…” – murmura el Número 16.

DBSNL // Capítulo 45: Budokai

DBSNL // Capítulo 45: Budokai
“Los universos perdedores serán eliminados”

Whis ha reunido a Beerus, Piccolo, Goku, Vegeta y los Kaioshin en el Planeta Sagrado, para que el Daishinkan pueda anunciar las nuevas.

– “Ya que es un evento de suma importancia, el Señor Zeno ha creído oportuno que sea yo personalmente quien os informe” – dice el Sumo Sacerdote. – “Puedo confirmaros que el torneo que propuso Son Goku se realizará dentro de cinco días”.
– “¿¡Sólo tenemos cinco días!?” – se sorprende Piccolo.
Son Goku sonríe mientras se aprieta el cinturón con fuerza.

– “Estamos listos” – dice seguro de sí mismo.
– “No tan rápido, Son Goku” – le interrumpe Whis.
– “Me gusta que estés tan impaciente” – añade el Sacerdote sonriendo. – “Pero tengo que informaros de las normas.”
Una gota de sudor cae por la frente de Piccolo, que parece estar incómodo ante la presencia del ángel.

– “El torneo se llevará a cabo en un ring creado específicamente para tal evento. En él, los Dioses no podrán utilizar sus poderes divinos, lo que implica no poder usar técnicas como el Hakai o la curación Kaioshin”.
– “Acaso… ¿vamos a participar?” – pregunta Beerus sorprendido.
– “Por supuesto” – responde el ángel sin perder la sonrisa. – “Son los responsables del estado de su universo. Sería injusto dejar que los mortales peleen por ustedes, ¿no le parece?” 
Beerus parece preocupado ante la noticia.

– “Los siete universos se enfrentarán en un Battle Royale a muerte. Diez participantes por universo. Un combate que finalizará cuando sólo quede un único universo sobre el campo de batalla” – continúa el Sacerdote. – “Cómo ya comentamos en nuestro último encuentro, los universos perdedores serán eliminados”.
– “Eso es terrible…” – murmura Shin.
– “No habrá límite de tiempo. Salir del ring significará la eliminación inmediata del participante. Y pueden usarse todo tipo de armas u objetos” – añade el Daishinkan. – “No se va limitar la forma de pelear de ningún participante”.
– “A muerte y sin límite de tiempo…” – murmura Vegeta.
– “Armas y objetos permitidos…” – murmura Kibito.
– “Creo que eso es todo” – finaliza el Ángel Supremo. – “Si tenéis más preguntas, Whis puede responderos, siempre que sean preguntas oportunas y que no infrinjan las normas”.
Whis asiente.

– “El señor Zeno espera un gran espectáculo, como Son Goku prometió” – añade el Daishinkan, antes de desaparecer.
Beerus mira a Son Goku airado.

– “Son Goku…” – dice furioso.
– “Tranquilícese, Señor Beerus” – interviene Whis. – “Si no fuera por la idea de Son Goku, las líneas temporales no tendrían oportunidad de salvarse.”
– “¿Dónde encontraremos a diez luchadores?” – pregunta Beerus resignado.
– “¡No se preocupe!” – dice Goku animado.  – “Nosotros nos encargamos”.
– “Diez luchadores que estén al nivel de un evento como este no es algo tan sencillo…” – dice Vegeta.
– “Veamos…” – reflexiona Goku. – “El señor Beerus, nosotros dos, Son Gohan, los niños…” – dice usando los dedos para contar.
– “Yo voy a participar” – interrumpe Piccolo.
– “¡Genial!” – exclama Goku. – “Entonces nos faltan…”
– “Yo también” – dice Zamas sorprendiendo a todos.
– “¿Estás seguro?” – le pregunta Piccolo.
– “Sí” – responde el Kaioshin. – “Es mi deber proteger este universo”.
Piccolo se siente orgulloso de su discípulo y le pone una mano sobre hombro.

– “Sin duda serás de gran ayuda” – le dice a su pupilo.
– “Entonces sólo nos quedan dos participantes, ¿no es cierto?” – dice Goku.
– “Eso parece…” – responde Shin.
– “Dudo que los blandengues de la Tierra estén a la altura del torneo” – dice Vegeta.
– “No seas así…” – responde Goku. – “Siempre han dado la cara cuando ha sido necesario.”
– “Puede que el Número 17 y la Número 18 nos sean de ayuda” – sugiere Piccolo. – “Y no tengo claro los niños estén listos para un reto así”.
– “Es posible…” – piensa Goku. – “También podemos pedírselo a Bu…”
Beerus fija su mirada en Goku al escuchar el nombre de Bu.

– “¿Bu?” – pregunta sorprendido. – “¿Majin Bu?”
– “Sí… Vive con Satán” – responde Goku.
– “¿¡Sigue vivo!?” – pregunta sorprendido y enfurecido el Dios. – “¿Por qué no tenía esa información? ¡Whis!”
– “No pasa nada, señor Beerus” – le tranquiliza el ángel. – “Bu es un ser inofensivo en estos momentos”.
Goku se prepara para realizar el Shunkanido.

– “Voy a visitar a Kaiosama para que informe a todos” – dice el saiyajín. – “Nos reuniremos en cuatro días en la Corporación Cápsula”. – añade justo antes de desaparecer.
– “¿No vais a apurar vuestro entrenamiento?” – le pregunta Whis a Vegeta.
El príncipe saiyajín también se prepara para realizar el Shunkanido.

– “No podemos hacer mucho en cinco días” – responde Vegeta. – “Es mejor no forzar el cuerpo y aprovechar el tiempo con nuestras familias”.
Piccolo se sorprende al escuchar a Vegeta hacer tal comentario.

– “Vegeta” – dice Beerus. – “Dile a Goku que yo traeré al último participante. Los otros nueve elegidlos vosotros”.
Vegeta asiente y desaparece.

– “¿Crees que tenemos alguna oportunidad, Piccolo?” – le pregunta Shin.
– “Con Son Goku y Vegeta en el equipo nunca debemos perder la esperanza” – responde sonriendo, pese estar algo inquieto.
Beerus sonríe.

– “¿Esos dos acaban de hacer el Shunkanido desde mi planeta?” – pregunta sorprendido y orgulloso de sus progresos.