DBSNL // Capítulo 367: Preludio

DBSNL // Capítulo 367: Preludio

“Yo sigo aquí.”

En el planeta oscuro, Vegeta se encuentra cara a cara con Onisen. 

Los dos se miran en silencio, desafiantes.

Mientras tanto, Ogilvie y Baicha dirigen a los demás a través del portal.

Cell, Dabra y Liquir llegan a la Tierra, donde los dos primeros son recibidos con miradas recelosas por parte de Dende.

– “Tener que retirarnos… es humillante.” – refunfuña el kurama. – “¿En qué momento me creí digno de convertirme en Hakaishin?” – añade mirando a su malherido maestro, tumbado entre los demás heridos.

Dabra se aleja caminando en silencio y al pasar cerca de un árbol del jardín, éste se prende fuego al instante.

Cell lo mira de reojo.

– “Frustrarte no cambiará las cosas…” – murmura el insecto.

Dabra, de espaldas a los demás, no responde. El árbol se consume por completo rápidamente como una cerilla.

En el planeta oscuro, Piccolo, Granola y Freezer observan el campo de batalla desde la distancia, mientras Trunks y Bra vuelan hacia ellos.

– “Me siento como un cobarde…” – refunfuña el cereliano.

– “Dar un paso atrás no siempre es una derrota.” – dice Piccolo.

– “Jujuju…” – se ríe Freezer, tapándose la boca. – “Qué derrotista… No me sorprende, viniendo de un namekiano.”

Piccolo frunce el ceño.

– “Cuida tus palabras, Freezer.” – responde el namekiano. – “Tu situación no es muy distinta a la nuestra.”

El tirano esboza una prepotente media sonrisa.

Cooler mira atentamente a su hermano, intentando leer lo que oculta tras su expresión tranquila.

– “¡Siguiente!” – exclama Ogilvie.

El mayor de los hermanos del frio sale de su trance.

– “Ya voy…” – gruñe mientras se acerca al anillo de ki.

– “¿Así tratan al heredero del Imperio del Rey Cold?” – se burla Freezer.

Cooler suspira, dando por imposible a su hermano, acostumbrado a sus burlas y comentarios hirientes.

El demonio del frío cruza el portal hacia la Tierra.

En ese momento, Trunks y Bra aterrizan.

Baicha suspira aliviado al ver que ella ha regresado.

Trunks echa un vistazo alrededor.

– “¿Quién falta por cruzar?” – pregunta el hijo de Vegeta.

Piccolo da un paso al frente.

– “Deberíais pasar Bra y tú.” – responde el namekiano.

Granola mira de reojo al namekiano, sorprendido.

– “Granola y yo os seguiremos.” – añade Piccolo.

Los hijos de Vegeta asienten.

Ogilive abre un nuevo portal frente a ellos.

– “Hasta ahora.” – se despide Trunks.

Trunks y Bra cruzan el portal.

Ogilvie le hace un gesto a Baicha, invitándolo a ser el siguiente.

– “Tu turno, muchacho.” – dice el erizo.

– “Seré el último.” –  responde Baicha. – “Vegeta me ha encargado que todos lleguen a la Tierra sanos y salvos; y eso pienso hacer.”

Piccolo esboza una media sonrisa de orgullo hacia la siguiente generación de guerreros.

– “Chico…” – dice el namekiano. – “Vegeta no va a admitirlo… pero creo que le caes bien.”

Baicha mira sorprendido al namekiano.

– “Y confía en ti para proteger a Bra y a los demás.” – añade Piccolo.

Baicha se pone serio y asiente, aceptando la misión encomendada.

El portal de Ogilvie empieza a cerrarse.

– “Vamos, chaval…” – insiste el erizo, esforzándose para mantener el camino abierto.

– “¡Sí!” – reacciona el hijo de Yamcha, atravesando el umbral.

Ogilvie lo cierra tras él y cae de rodillas al suelo.

– “Ah… ah…” – sufre el erizo.

– “¿Cómo te encuentras?” – pregunta Granola.

– “Es agotador…” – responde Ogilvie.

En la Tierra, Son Gohan ha sido curado por Dende y se pone en pie.

– “Aún no has recuperado toda tu energía…” – dice Kamisama.

– “No es necesario.” – responde Gohan. – “Otros necesitan tus habilidades más que yo.”

Dende mira a los demás heridos.

– “De acuerdo.” – asiente.

En el laboratorio, Punch y Gohan Jr observan la pantalla, donde pueden ver como Bulma trabaja frente al teclado mientras Hit pelea contra los tamagami.

– “Creía que había muerto…” – dice Punch, con lágrimas en los ojos. – “Pero, ¿sigue ahí dentro?” – añade mirando su cuerpo sobre la camilla.

Al lado de Hit, Hedo ya trabaja para salvar al maltrecho Gamma 2.

En el mundo digital, Hit desciende frente a los caídos tamagami, inertes en el suelo entre al centenar de cráteres formados por el ataque del asesino.

En el cielo, polígonos flotantes rojos, verdes y azules empiezan a reunirse, mientras los centinelas que Hit tiene delante se deshacen en esas mismas formas.

Nuevas versiones de Koorogi, Kabuto y Ka caen del cielo detrás de Hit, para enfrentarse de nuevo al asesino.

Una gota de sudor recorre la sien de Hit.

– “¿Aún no ha acabado?” – se pregunta el asesino.

Bulma sigue trabajando.

– “Vamos… vamos…” – se alienta a sí misma.

En el planeta oscuro, Onisen observa como Ogilvie está abriendo otro portal.

– “Qué interesante…” – dice Raichi con retintín. – “No esperaba una retirada.”

– “Yo sigo aquí.” – responde Vegeta, con su típica sonrisa prepotente.

Piccolo camina hacia el portal, pero se detiene al darse cuenta de que Granola no le sigue.

– “¿Granola?” – pregunta el namekiano.

– “Yo me quedo.” – dice el cereliano.

Piccolo no responde.

– “Mi familia…” – dice el cereliano. – “No quiero que nadie más sienta lo que yo sentí. Voy a pelear. Me quedo.”

– “Tu intención es noble.” – dice Piccolo. – “Pero créeme cuando te digo que Vegeta te mandará a la Tierra de una patada si intervienes.” – sonríe.

– “Orgullosos saiyajín…” – murmura el cereliano.

– “Tu familia te espera en el Más Allá.” – continúa Piccolo. – “Pero al haber ayudado a Raichi y haber seguido un camino de venganza, si mueres ahora, es posible que vayas al infierno.”

– “¡¿EH?!” – se sorprende Granola.

– “No es demasiado tarde.” – insiste el namekiano. – “Vive una vida recta y corrige tus errores. Redime tu alma y te encontrarás con ellos.”

– “Tsk…” – protesta Granola, frustrado, impotente.

– “Tal y como ha hecho Vegeta.” – añade Piccolo.

Granola mira de reojo al saiyajín, minúsculo desde su posición, de pie frente al enemigo. El cereliano no puede verle la cara, pero su postura desprende un aura de confianza y determinación que impresiona a Granola.

Piccolo extiende la mano hacia el cereliano.

– “Esto no se ha acabado.” – dice el namekiano.

Frente a Vegeta, Onisen esboza una media sonrisa prepotente.

– “Solo estás retrasando lo inevitable.” – dice Raichi. – “El árbol se nutrirá de este Universo para dar lugar al nuevo mundo. No importa dónde se escondan tus amigos. Esta realidad será el sustento del futuro que he creado.”

Vegeta mira al enemigo con cierto aburrimiento, casi ignorando sus palabras… y responde escupiendo un salivajo sanguinolento al suelo.

Mientras tanto, Zahha camina renqueante hacia el portal de Ogilvie que ya están cruzando Piccolo y Granola.

Freezer se fija en el espadachín, que arrastra sus dos espadas dejando dos surcos tras él.

– “¿Sigues con vida?” – se burla el demonio del frio.

– “El anillo…” – murmura Zahha, sin fuerzas.

El espadachín suelta sus espadas y luego cae de rodillas.

– “Tsk…” – protesta Freezer. – “Has dejado bien claro que no sabes usarlo.”

– “No…” – responde Zahha. – “Tienes razón…”

– “¿Eh?” – levanta una ceja el tirano.

– “Creo que…” – murmura el espadachín, mientras imágenes de una que siente ajena recorren su mente a toda velocidad; su madre lo arropa en la cama, su padre le reconforta tras caerse al suelo, su hermana le tira comida a la cara usando una cuchara como catapulta, su tío le enseña a pelear, su amigo de la infancia se ríe mientras el instructor lo riñe. – “…lo entiendo.”

Zahha intenta levantarse.

– “Tengo que…” – exhala el espadachín, cayendo de cara contra el suelo, inconsciente.

Freezer se queda mirándolo y suspira.

En la Tierra, Zahha atraviesa un portal en el cielo y se estrella contra el suelo.

Son Gohan mira al que fue contrincante.

– “El espadachín del futuro…” – piensa el mestizo.

Ogilvie también cruza el portal, que se cierra detrás de él.

Piccolo es el primero en reaccionar al darse cuenta de que algo no va bien.

– “¿Dónde está Freezer?” – pregunta el namekiano.

– “¿EH?” – levanta la ceja Cooler.

En el planeta oscuro, el tirano pasa por encima de las espadas de Zahha, tiradas en el suelo, y camina con calma hacia Vegeta y Onisen.

DBSNL // Capítulo 366: El legado de Vegeta

DBSNL // Capítulo 366: El legado de Vegeta

“No dejes que tu orgullo te haga cometer una estupidez.”

Onisen muestra su superioridad una vez más. El androide ha agrandado su mano derecha y ha atrapado a Cooler, que lucha para no ser aplastado. Alargando su brazo izquierdo, el androide persigue a Liquir, que vuela en zigzag intentando evadirlo.

Dabra y Cell intentan sorprender a Onisen abalanzándose sobre él por la espalda, pero los tentáculos capilares se alargan, atizando a ambos guerreros.

El demonio es golpeado y derribado, mientras Cell se cubre con su escudo de energía.

Pero un nuevo rostro aparece un instante en la nuca de Onisen, entre la maraña de tentáculos, y dispara con sus ojos a Cell, sorprendiéndolo y alcanzándole en el hombro, volatilizando su brazo izquierdo.

Vegeta observa desde la distancia el combate junto a Piccolo mientras los demás vuelan hacia Ogilvie.

En la Tierra, Marron llega a través de un portal, cargando con Champa.

– “¡Marron!” – se sorprende Goku Jr.

Goten, ayudando a Mirai Trunks, son los siguientes.

– “¡Trunks!” – lo socorre Cheelai. – “¿Qué te ha pasado?” – se preocupa su pareja.

En el mundo digital, Bulma sigue trabajando mientras Hit se pone en pie tras ser golpeado por los tamagami, que han visto su fuerza aumentada.

– “¡¿Estás bien, Hit?!” – pregunta Bulma, nerviosa.

Hit se limpia la sangre del labio con el dorso de su mano.

– “No te preocupes por mí.” – responde el asesino.

Bulma sigue tecleando.

Hit corre hacia el agujero en la pared y salta de nuevo torre abajo, donde los tres tamagami están ascendiendo, cada uno empuñado su arma particular.

Kabuto se adelanta e intenta propinar un mazazo al asesino, pero éste usa el salto temporal para evadir el golpe y propinarle una doble patada en la cara, remitiéndolo al suelo.

Koorogi evita ser golpeado por su hermano en caída libre y salta sobre Hit con la intención de partirlo en dos de un espadazo, pero Hit detiene el arma entre sus manos desnudas.

Ka pasa de largo cerca del asesino, su objetivo es detener a Bulma.

Hit frunce el ceño al darse cuenta de la artimaña de los tamagami.

El asesino usa el salto temporal para propinar una tormenta de puñetazos a Koorogi, dejándolo aturdido.

Ka llega hasta la cima de la torre y prepara su tridente para lanzárselo a Bulma que, de espaldas, ni se da cuenta… pero en el último momento, Hit aparece sobre el tamagami y cae con sus rodillas sobre su cara, lanzándolo torre abajo.

El asesino, mientras observa la caída de sus enemigos, coloca sus puños a cada lado de su cadera mientras se concentra.

De repente, Hit desata una ráfaga de golpes al aire que generan aumentos de presión muy concentrados que caen sobre los tamagami como una lluvia invisible de meteoritos.

En la Tierra, Pan cruza un portal, ayudando Son Gohan.

– “¡MAMÁ!” – corre Goku Jr a abrazarlos. – “¡Abuelo! ¿Estás bien?”

– “Está bien.” – le tranquiliza Pan. – “Pero necesita ayuda…”

Pan coloca a su padre en el suelo.

De repente, Dende aparece con la alfombra voladora de Mr. Popo.

– “¡Yo me encargo!” – exclama Kamisama.

El namekiano impone sus manos sobre su viejo amigo.

Ub es el siguiente en llegar, ayudando al malherido Zamas.

– “¡Papá!” – se alegra Goku.

– “Hola, hijo.” – sonríe Ub.

En el planeta oscuro, Trunks y Bra son los últimos que quedan al lado de Vegeta y Piccolo.

– “Nos toca.” – dice Bra.

La muchacha sale volando.

Trunks se prepara para seguirla, pero se detiene en el último momento.

– “¿No vienes, papá?” – pregunta Trunks.

Vegeta no responde.

– “Papá…” – insiste el mestizo.

– “Ahora os sigo.” – responde finalmente el saiyajín.

Trunks reconoce un matiz extraño en la voz de su padre que le hace dudar, pero aun así decide seguir a su hermana.

Piccolo se acerca a Vegeta.

– “No tienes intención de abandonar el planeta, ¿no es así?” – pregunta el namekiano. – “¿Vas a decirme que tramas?”

– “Deberías marcharte.” – responde Vegeta. – “No tenéis mucho tiempo.”

El namekiano mira al saiyajín atentamente. En sus ojos puede verse que, pese a sus defectos, Piccolo respeta a Vegeta como guerrero.

– “No hagas ninguna estupidez, Vegeta.” – dice Piccolo.

El namekiano da la espalda al saiyajín y se prepara para volar hasta Ogilvie.

– “Piccolo…” – le detiene Vegeta, sin dejar de mirar el combate.

Piccolo se detiene y mira a Vegeta por encima del hombro.

El namekiano comprende al saiyajín sin necesidad de palabras.

– “Descuida.” – sonríe el namekiano.

Liquir invoca la cabeza de su avatar para concentrar en ella una esfera de ki y lanzarla contra Onisen, pero éste se cubre con su agigantada mano.

– “Malditos…” – gruñe el androide. – “Voy a…”

Pero de repente, Vegeta aparece con el Shunkanido y propina un puñetazo directo en la cara de Onisen que lo lanza a través del páramo de raíces.

Los ojos de Vegeta son de color gris y su aura magenta. Su cabello sigue de color negro.

Dabra, Cell, Liquir y Cooler lo miran sorprendidos.

– “Me sorprende que aún te queden fuerzas, saiyajín.” – dice Cooler.

– “A estas alturas ya deberías comprender que nosotros, los saiyajín, no tenemos límites.” – sonríe Vegeta con chulería.

– “Eso es una patraña…” – sonríe Cell, cómplice.

– “¿Quieres unirte al combate?” – pregunta Dabra.

– “¿Unirme?” – lo mira Vegeta con desdén. – “Solo me estorbaríais.”

Los cuatro guerreros se quedan con los ojos como platos al oír a Vegeta; incluso el prepotente Cell.

– “¿Quieres pelear solo?” – dice Cooler.

– “No es momento de tus fanfarronerías de príncipe de pacotilla…” – protesta Cell.

Liquir se fija en los ojos de Vegeta. Grises. Serenos.

– “No es un farol…” – piensa el kurama. – “Lo dice en serio…”

Vegeta da un paso al frente, dejando atrás a los demás.

– “Abandonad el planeta ahora que podéis.” – insiste el saiyajín.

Cell aprieta el puño con rabia, sintiéndose impotente.

– “Vegeta…” – gruñe el insecto.

Trunks, que volaba detrás de Bra hacia el grupo de Ogilvie, se detiene en el aire, viendo que su padre ha vuelto al campo de batalla.

– “Papá…” – murmura el mestizo.

Sin dudarlo, Trunks pone rumbo a Vegeta, pasando cerca de Piccolo en su trayecto.

– “¡TRUNKS!” – exclama el namekiano. – “¡ESPERA!”

De camino, Trunks se cruza con Cell, Dabra, Liquir y Cooler, que parece que han aceptado su derrota.

– “¡COBARDES!” – les increpa.

El hijo de Vegeta aterriza junto a su padre.

– “¡PAPÁ!” – protesta Trunks. – “¡¿Qué estás haciendo?!”

Bra aterriza junto a Ogilvie, Baicha, Granola y Freezer.

– “¡Vamos, Bra!” – la recibe Baicha. – “Ahora tú.”

Bra se percata en ese instante de que Trunks no la ha seguido y mira hacia el campo de batalla, dándose cuenta de lo que sucede.

– “¡PAPÁ!” – exclama ella. – “¡TRUNKS!”

Bra pone rumbo al combate, pero cuando pasa cerca de Piccolo la agarra de una pierna.

– “¡¡PICCOLO, SUÉLTAME!!” – protesta ella.

– “No seas estúpida…” – gruñe el namekiano. – “¡TU PADRE SABE LO QUE HACE!”

– “¡¡NO!!” – insiste ella. – “¡¡DÉJAME!!”

Piccolo intenta detenerla, pero Bra le lanza un Taiyo-ken por sorpresa, cegándolo.

– “¡¡AAAH!!” – protesta Piccolo. – “¡Maldita sea!”

Vegeta sigue con su atención puesta en el enemigo.

– “¡Largo de aquí, Trunks!” – dice Vegeta. – “¡Es demasiado peligroso!”

– “¿Por qué…?” – dice Trunks. – “No puedes derrotarle… ¡¿Por qué lo haces?!”

Vegeta no responde, sigue mirando al horizonte, donde Onisen se pone en pie.

Bra aterriza al lado de Trunks.

– “¡PAPÁ!” – exclama Bra. – “¡¿Qué haces?!” – le increpa.

– “No dejes que tu orgullo te haga cometer una estupidez.” – advierte Trunks.

Vegeta esboza una media sonrisa enternecedora.

– “Mi orgullo sois vosotros.” – responde el saiyajín.

Trunks y Bra se quedan sin palabras.

– “No me he vuelto loco.” – suspira Vegeta. – “Solo sigo tu plan, Trunks.”

– “¿Mi plan?” – se sorprende su hijo. – “¡A estas alturas…!”

– “Tu madre no es de las que se dan por vencidas.” – le interrumpe Vegeta. – “Ahora mismo está intentando superar las defensas de ese bastardo. No me cabe duda.”

– “Papá…” – se emociona Bra al ver la fe que tiene en Bulma.

– “¿Cómo podría volver a la Tierra?” – aprieta el puño Vegeta. – “No podría mirarla a la cara nunca más.”

Una lágrima se derrama por el rostro de Trunks.

– “Sé que queréis ayudarme…” – continúa Vegeta. – “Pero os pido que os marchéis. Concededme este deseo egoísta. Sois mi legado.” – el rostro serio de Vegeta dibuja una sonrisa cómplice. – “¿O es que queréis dejar el futuro de la raza saiyajín en manos de los hijos de Kakarotto?” – 

Trunks y Bra sonríen entre lágrimas.

– “Hablando en serio…” – continúa Vegeta. – “Marchaos. Nos veremos en la Tierra cuando todo acabe.”

Bra asiente.

– “Ten cuidado, papá.” – dice ella.

– “Mucha suerte.” – dice Trunks.

Vegeta levanta el pulgar y despide a sus hijos con una sonrisa.

Bra y Trunks salen volando.

Vegeta se queda solo y centra su atención de nuevo en el enemigo, que no tarda en aterrizar delante de él.

– “Vegeta…” – gruñe Onsien. – “¿Tú otra vez?” – se mofa.

El saiyajín mira desafiante a su adversario.

DBSNL // Capítulo 365: Retirada

DBSNL // Capítulo 365: Retirada

“Nunca pensé que harías el trabajo sucio sin rechistar.”

En la Tierra, Reitan, Broly y el cuerpo de Turles han caído en el jardín de la Corporación Cápsula. 

Goku Jr, Toppo y Cheelai acomodan a los heridos mientras Punch sigue a Gohan Jr y juntos corren hacia el laboratorio.

Un nuevo portal se abre en el cielo y esta vez es el Doctor Kamakiri quien cae.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden los patrulleros.

Toppo mira con recelo al recién llegado. Cheelai desenfunda al instante.

– “¿Es un enemigo?” – se pregunta la patrullera brench.

– “Kamakiri…” – murmura Toppo.

El doctor levanta las manos.

Una voz alerta a nuestros amigos.

– “¡ESTÁ CON NOSOTROS!” – advierte el hijo de Yamcha.

Todos miran al cielo y ven al muchacho a través del portal, que ya se está cerrando.

– “¡BAICHA!” – exclama Goku.

En el planeta oscuro, el portal se cierra. Ogilvie cae de rodillas, jadeando por el cansancio.

– “Ya queda menos…” – le anima Baicha.

– “Tranquilo…” – dice Ogilvie. – “No pienso rendirme…” – se esfuerza para esbozar una media sonrisa.

Freezer aterriza a su lado y lanza a Gamma 2 hacia ellos con desprecio.

– “¿No os han enseñado que es de mala educación dejar basura tirada por ahí?” – se burla el demonio del frío. 

En el jardín, un nuevo portal se abre y es el androide quien se precipita contra el suelo.

– “¡GAMMA 2!” – exclama Goku, preocupado.

El pequeño enseguida corre a verlo. Gamma 2 tiene su piel artificial muy deteriorada. Partes de su esqueleto metálico están expuestas. Sus heridas rezuman distintos líquidos.

– “¡Necesita ayuda!” – exclama Goku Jr. – “¡DOCTOR HEDO!” – exclama.

Mientras tanto, Onisen ha recibido un ataque del avatar gigante de Liquir; una bocanada de energía directa sobre él que lo ha empujado hasta el suelo, enterrándolo en el fondo de un gran pozo sobre el que aún espera el kurama.

Onisen se pone en pie mientras se regenera una vez más.

El androide, desde la oscuridad de las profundidades, puede ver la salida del pozo sobre la que Liquir, cual zorro que espera en la liebre en la salida de su madriguera. 

– “Esa forma no funciona contra mí…” – refunfuña Onisen. – “¡No puedes esconderte!”

Onisen asciende a toda velocidad y se torna intangible para atravesar la forma de zorro hasta llegar a Liquir con la intención de propinarle un puñetazo; pero el kurama, que ya ha sido sorprendido antes por esta estrategia, se cubre con sus colas para encajar el golpe.

Liquir es empujado por el impacto fuera de su avatar. El zorro gigante se desvanece.

Onisen sonríe con prepotencia.

Liquir no tarda en recuperar su estabilidad en el aire y abrir sus nueve colas, como si intentara intimidar a su adversario.

Onisen sonríe.

– “Supongo que, si quiero acabar con los dioses para siempre, tengo que eliminar a sus aprendices.” – piensa Raichi.

En tierra firme, Marron y Goten, que carga con Ikose, aterrizan al lado de los demás.

– “¡Marron! ¡Goten!” – se alegra Baicha al verlos.

– “Ikose necesita ayuda.” – dice el hijo de Goku.

En el horizonte, los golpes de la batalla entre Onisen, Liquir, Dabra y Cell retumban en el aire.

Cooler los observa con atención mientras Ogilvie abre un portal para Ikose.

– “Ayudaré a Liquir y a los demás a retrasarlo.” – dice el demonio del frio.

Freezer esboza una sonrisa burlona.

– “Nunca pensé que harías el trabajo sucio sin rechistar.” – dice el tirano.

– “No lo hago por ti, hermano.” – responde Cooler, tajante.

– “Creía que nuestro combate contra el fantoche dorado nos había ayudado a reconectar…” – añade Freezer con retintín.

Cooler ignora la impertinencia de su hermano.

– “Nunca fui tu enemigo, Freezer.” – dice el mayor. – “Fallé a nuestro padre y eso me apartó del trono…”

– “¿Esperas que te de las gracias?” – sonríe el tirano. – “Nunca fuiste el favorito de padre.”

Cooler sonríe.

– “Supongo que tienes razón.” – dice el mayor. – “La burocracia nunca ha sido mi fuerte.”

Freezer mira a su hermano con rabia, molesto por su réplica tranquila.

Cooler se eleva lentamente.

– “Buena suerte, hermano.” – dice el mayor. 

Cooler se marcha hacia la batalla a toda velocidad.

– “Tsk…” – protesta Freezer.

En la Corporación Cápsula, Gohan Jr y Punch irrumpen en el laboratorio.

El hijo de Hit observa sorprendida a Bulma y Pino conectados al ordenador.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta, confuso.

– “¡Mira ahí!” – exclama Gohan. – “¡Mira!”

Mientras tanto, en el mundo digital, Bulma está sufriendo para infiltrarse en el sistema de Onisen. Saltan alarmas continuamente. 

En el exterior de la torre, Hit sigue peleando con los tamagami. 

Armado con la espada serrada de Koorogi, el asesino avanza hacia Ka, que intenta ensartarlo de una estocada con su tridente, pero Hit lo repele, desviando el golpe con la espada para saltar sobre él, listo para partirlo en dos.

Kabuto salta por encima de su compañero y propina un martillazo a Hit, pero éste se cubre con la hoja de la espada para amortiguar el impacto, viéndose obligado a retroceder.

De repente, Hit se da cuenta de que Koorogi está escalando el exterior de la torre como un insecto, usando sus finos dedos para clavarlos en la pared, con la intención de detener a Bulma.

Hit lanza su espada hacia el grillo, que en el último instante se aparta y logra evadirla. La espada se clava en el muro.

Koorogi intenta recuperar su arma, agarrándola del mango y tirando de ella con fuerza… pero Hit, gracias al salto temporal, aparece sobre el arma.

– “Je…” – sonríe el asesino.

El asesino propina una patada en la cara del tamagami, que sale disparado hacia el suelo, pero logra llevarse la espada.

Hit desciende hasta la base de la torre.

Koorogi se levanta y empuña su arma, amenazando a Hit con ella. Kabuto y Ka se reúnen con él, flanqueándolo.

Hit extiende la mano hacia ellos con la palma hacia arriba, invitándoles de nuevo.

Los tamagami se ponen en guardia. El suelo tiembla. El poder de los guardianes aumenta rápidamente y la parte superior de su torso se ilumina ligeramente; Koorogi de color verde, Ka de color azul y Kabuto de color rojo.

Hit frunce el ceño.

– “Veamos de qué sois capaces…” – murmura el asesino.

En la cima de la torre, Bulma sigue tecleando cuando de repente Hit atraviesa el suelo y cae sobre una de las computadoras.

– “¡AH!” – se asusta ella.

En el laboratorio de la Corporación Cápsula, Punch se sobresalta.

– “¡¡ES MI PADRE!!” – exclama el joven al verlo en el monitor.

– “¡TE LO DIJE!” – celebra Gohan Jr.

Hit se levanta y escupe al suelo un salivajo ensangrentado.

– “Han mejorado…” – refunfuña el asesino.

– “¡¿Estás bien?!” – pregunta Bulma, asustada.

Toppo irrumpe en el laboratorio cargando con Ikose y Gamma 2 bajo los brazos.

– “¡Necesitamos su ayuda, Doctor!” – dice el patrullero.

– “¡¡OH, NO!!” – exclama Hedo al ver a Gamma 2.

En el planeta oscuro, Piccolo se pone en pie tras regenerarse.

– “Vuestros amigos se están reuniendo.” – dice el Granola.

– “¿Qué estará pasando?” – se pregunta Bra.

– “¡Puedo sentir la energía de Goku!” – exclama Ub. – “¿No se habían marchado a la Tierra?”

– “El erizo seguro que ha abierto un portal.” – dice Piccolo. – “Creo que ha llegado el momento de la retirada…” – confiesa con rabia.

– “¡No podemos irnos sin destruir ese árbol!” – exclama Pan. 

La nieta de Goku aviva su aura de Súper Saiyajín.

– “¡Voy a vengar a papá y a los demás!” – añade con ira.

Gohan agarra a su hija del tobillo.

– “Piccolo… tiene razón…” – dice el mestizo. – “Debes reagruparnos y pensar un plan…”

Ub se acerca a Zamas y lo levanta para cargarlo sobre su espalda.

– “De momento, lo mejor será poner a salvo a los heridos.” – dice el terrícola.

Pan vuelve a su estado base, apenada, apretando los dientes ante la frustración.

De repente, Trunks y Vegeta aterrizan frente a ellos.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Trunks. – “¿Qué tal está Son Gohan?”

– “¡Hermano!” – se anima Bra. – “¡Papá!”

Piccolo se acerca a Vegeta.

– “¿La retirada ha sido idea tuya?” – pregunta el namekiano.

– “Baicha y el erizo pondrán a todos a salvo en la Tierra.” – dice Vegeta. 

En el horizonte, Cooler se ha unido al combate.

– “¡¡GRAAAAH!!” – exclama el demonio del frio, transformándose frente al enemigo.

– “¿Aún os queda tanta fuerza?” – refunfuña Onisen. – “¡Aceptadlo de una vez! ¡Ya estáis muertos!” – exclama.

Vegeta observa la batalla desde la distancia. Piccolo lo observa de reojo, sabiendo que algo ronda la mente del saiyajín.

DBSNL // Capítulo 364: La apuesta de Vegeta

DBSNL // Capítulo 364: La apuesta de Vegeta

“Cada error es un paso más hacia el éxito.”

En el planeta oscuro, el ataque de Broly ha dejado un enorme cráter en el suelo cubierto por una gigantesca nube de polvo.

El saiyajín y Cell sobrevuelan la zona esperando al enemigo, sabiendo que en cualquier momento puede sorprenderles.

Cuando la polvareda se disipa, ambos identifican a Onisen en el centro del cráter, observándoles impertérrito.

– “Tsk…” – gruñe Broly.

El saiyajín aprieta los puños, reavivando su aura, que arde de forma violenta. Su cabello se eriza aún más mientras se tiñe de verde. Su musculatura se desarrolla rápidamente.

Onisen frunce el ceño.

En un rincón alejando del campo de batalla, Bra observa el combate, preocupada.

– “Maldita sea…” – refunfuña la muchacha. – “¡¿Aún no?!” – le pregunta a Ub.

A su lado, Ub tiene las manos levantadas hacia el cielo.

– “Esto no es nada fácil…” – gruñe el chico de Isla Papaya. – “No siento energía vital en los alrededores…”

Usando el salto temporal, Onisen aparece frente a Broly y le golpea la nuez; un golpe seco con el canto de la mano. 

El aura de saiyajín se disipa. Broly se agarra la garganta con ambas manos, luchando por respirar.

– “Haaah… Haah…” – inspira con dificultad el hijo de Páragus.

Broly pierde por completo su transformación.

Onisen agarra del pelo al saiyajín y lo mira con una sonrisa soberbia.

– “Je…” – sonríe el androide.

El androide propina un puñetazo en la cara de Broly y le rompe la nariz.

– “Cuando conocí a Páragus yo solo buscaba ver detrás del telón.” – dice Raichi. – “Ahora soy quien dirige la función.”

Cell y Dabra miran con miedo, sin saber cómo actuar sin caer en otra trampa del enemigo.

Sin soltar al saiyajín, Onisen materializa una minúscula esfera de energía en su mano derecha y la acerca al rostro de Broly mientras ésta aumenta rápidamente de tamaño.

– “Cada error es un paso más hacia el éxito.” – dice Raichi. – “Aprendí mucho contigo.”

De repente, un blast de ki impacta en el costado de Broly y estalla, lanzando al saiyajín por los aires.

– “Hmm…” – refunfuña Onisen, viendo como ha sido Bra, transformada en Súper Saiyajín, la que ha disparado un Big Bang Attack.

Una gota de sudor frio recorre la frente de Bra al ver como el androide ha puesto su atención en ella.

– “Lo siento, Broly.” – piensa.

Desde una colina, Freezer, Liquir, Cooler y Vegeta observan el combate, con Champa inconsciente a sus pies, atendido por el kurama.

– “¡¿Qué hace?!” – se pregunta Liquir, confuso al ver que Bra ha atacado a su compañero.

– “Si atacaba a Onisen, éste lo hubiera esquivado.” – responde Cooler. – “Ha salvado al saiyajín.”

– “Je…” – sonríe Vegeta, orgulloso.

Freezer suspira con desprecio para llamar la atención.

– “Entonces…” – interrumpe el demonio del frio. – “¿Cuál es tu plan, Vegeta?”


Vegeta se pone serio.

– “Necesito que me escuchéis con atención.” – responde el saiyajín. – “No dispondremos de mucho tiempo.”

A través del campo de batalla, el saiyajín ve a Baicha levantando el pulgar hacia él.

En el interior de la mente digital de Raichi, Hit lucha contra los tamagami. 

El asesino retrocede con las manos en los bolsillos mientras esquiva las continuas estocadas del tridente de Ka.

Kabuto aprovecha el momento para situarse detrás de Hit y le ataca con un fuerte martillazo, como si intentara batear una pelota de béisbol… pero el asesino desaparece frente a los ojos de ambos centinelas.

Kabuto busca confundido al asesino hasta que Ka le señala su propio martillo. Sobre él, Hit está de pie, aún con las manos en los bolsillos. 

– “Je…” – sonríe Hit a modo de provocación.

Koorogi aparece de repente encima de Hit y cae sobre él con la intención de partirlo en dos de un espadazo… pero el asesino da un paso a un lado en el momento correcto para evadir el ataque, que impacta contra el martillo, provocando un chispazo.

El tiempo se detiene. Hit propina una tormenta de golpes a Koorogi en un solo segundo, desarmándolo y empujándolo. El asesino se queda con la espada.

Ka intenta contraatacar, pero Hit evade la estocada del tridente dando una pirueta en el aire.

Hit, ahora empuñando la espada serrada de Koorogi, apoyada en el hombro, sonríe frente a los tamagami.

El asesino extiende su mano hacia ellos con la palma hacia arriba, invitándoles a atacar.

Mientras tanto, en la cima de la torre, Bulma teclea a toda velocidad en el ordenador central que rodea el haz de luz verde.

En el planeta oscuro, Onisen vuela directo hacia Bra.

– “¡AHÍ VIENE!” – advierte ella.

Ub mira al enemigo con horror.

– “¡ESTO NO FUNCIONA!” – exclama el terrícola.

Pan, que está arrodillada entre su padre y Zamas, se levanta rápidamente, transformándose en Súper Saiyajín.

– “¡Maldita sea!” – mira de reojo a los dos heridos, preocupada.

Son Gohan intenta incorporarse, pero a duras penas puede hacerlo, cayendo de nuevo de espaldas.

– “Tsk…” – se queja el mestizo.

Piccolo, con su tamaño ligeramente agrandado, aparece frente a Bra con un Masenko preparado.

– “¡¡HAAAA!!” – dispara el namekiano.

Onisen evade el ataque con una pirueta y en un instante se presenta frente al namekiano.

El androide apunta a Piccolo con ambas manos.

El namekiano extiende sus brazos a los lados, aparentemente intentando cubrir el mayor espacio posible para proteger a sus amigos.

Onisen materializa en sus manos una esfera de energía verde, listo para poner fin a la rebeldía de sus contrincantes.

Pero una sonrisa se dibuja en el rostro del namekiano que confunde al enemigo.

Detrás de Piccolo, sin que Onisen se diera cuenta, está Granola, que tiene los dedos índices de ambas manos en forma de pistola, apoyados en la espalda del namekiano.

De repente, un poderoso disparo del cereliano se abre paso a través del pecho de Piccolo.

– “¡GRAAAAAAH!” – grita el namekiano.

El proyectil de ki sorprende al enemigo e impacta directamente en su pecho, disipando el ataque que preparaba y empujándolo hacia el cielo.

Dabra y Cell aprovechan la oportunidad; el diablo invoca una bola de fuego del Makai mientras el insecto lanza un Big Bang Attack. Ambos ataques se combinan antes de impactar contra la espalda del enemigo, provocando una explosión que sacude el cielo.

Piccolo, malherido, cae de rodillas al suelo mientras recupera su estatura habitual.

– “¡PICCOLO!” – exclama Pan.

Granola coloca la mano sobre el hombro del namekiano.

– “¿Estás bien?” – pregunta el cereliano.

– “Sobreviviré…” – sonríe Piccolo, visiblemente agotado, mientras se regenera.

Lejos de allí, Kamakiri cuida de Reitan y Mirai Trunks, cuando Liquir aparece con Champa en brazos.

– “¡El Hakaishin!” – se sorprende el doctor.

El kurama se arrodilla para dejar a Champa en el suelo.

– “Cuide de mi maestro.” – dice Liquir.

Kamakiri asiente.

Liquir se levanta y mira de reojo al doctor. Una mirada de las que hielan la sangre.

– “Si intentas algo extraño, prometo que te mataré.” – sentencia el kurama.

Kamakiri traga saliva.

– “Entiendo tu desconfianza, joven.” – responde el doctor. – “Pero tienes mi palabra.”

Liquir se marcha volando.

Mientras tanto, Cooler ha recogido al malherido Broly y lo arrastra por el campo de batalla agarrándolo por una pierna, mientras sobre su hombro carga con el cuerpo de Turles.

Vegeta ha volado hasta Goten y Trunks que, agotados, apenas pueden mantenerse en pie.

– “Estamos bien…” – sonríe Trunks al verlo aterrizar.

– “¿Cuál es el plan, Vegeta?” – pregunta Goten.

Ambos guerreros parecen dispuestos a seguir peleando.

Vegeta sonríe al ver su actitud.

– “Estoy orgulloso de vosotros.” – dice el saiyajín.

La sinceridad de Vegeta pone en alerta a los dos muchachos.

– “Papá…” – se preocupa Trunks.

Lentamente, Marron llega hasta ellos, cargando con Ikose sobre los hombros.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Marron. – “¿Goten?” – se preocupa por su pareja.

Trunks asiente. Goten levanta el pulgar con una cansada sonrisa.

– “Sí… Jeje.” – Goten intenta aliviar a su pareja.

– “¿Cómo está Ikose?” – pregunta Trunks.

– “Inconsciente, pero sigue vivo.” – responde Marron.

Goten se acerca a Marron y le señala con un gesto que le deje cargar con él.

Marron le cede a Ikose.

– “Llevémoslo a un lugar seguro.” – sugiere Goten.

Vegeta sonríe mirando al hijo de Son Goku, recordando por un instante a su viejo rival y amigo, escapándosele una sonrisa.

Trunks se fija en el gesto de su padre.

– “¿Qué vas a hacer, papá?” – pregunta su hijo.

Vegeta agacha la cabeza, poniéndose serio.

Mientras tanto, Cooler ha llevado a Broly y a Turles hasta Kamakiri, donde también llegan Ogilvie y Baicha.

– “Os dejo a este aquí.” – dice el demonio del frio, soltando al saiyajín.

Kamakiri parece abrumando ante tantos heridos.

– “Yo no…” – dice el científico. – “No puedo…”

– “No se preocupe, doctor.” – dice Baicha. – “Tenemos un plan.”

– “¿Eh?” – se extraña Kamakiri.

Onisen ya se ha recuperado del ataque de Dabra, Cell y Granola.

Dabra materializa una espada en su mano y prende fuego a la hoja con su aliento. Cell genera un escudo de energía sobre su antebrazo izquierdo.

Los dos se ponen en marcha, volando hacia el enemigo a toda velocidad.

Dabra lanza un espadazo desde la distancia, propagando las llamas de su arma, concentradas en una superficie tan fina que cortan el aire.

Onisen deja que el ataque lo atraviese sin tocarlo.

Cell desaparece con el Shunkanido, pero Onisen ya ha calculado su aparición, frente a él, y dispara su rayo ocular.

El insecto casi es cogido por sorpresa, pero se cubre con el escudo.

– “Tsk…” – resiste Cell, empujado por el ataque de Onisen.

Onisen intensifica su rayo, que resquebraja el escudo de ki.

Pero Cell aprieta los puños, su musculatura se incrementa como si utilizara la forma aumentada del Súper Saiyajín, y con ello logra hacer retroceder el ataque hasta lograr propinar un golpe con su escudo en la cara de Onisen que lo deja aturdido.

Cell recupera su musculatura normal en un solo instante, logrando sorprender a Onisen con un veloz uppercut directo a su barbilla.

Onisen retrocede, furioso por haberse visto superado por el enemigo.

De repente, a su espalda se materializa el gigantesco zorro de energía de Liquir, alzándose mientras ondea sus nueve colas.

Onisen levanta la mirada al cielo y se encuentra con las fauces abiertas del zorro, de las que pronto emana un poderoso torrente de energía anaranjada directamente sobre él.

En la Corporación Cápsula, un pequeño portal se abre en el cielo, sobre el jardín.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden Toppo, Goku Jr, Cheelai y Punch.

El cuerpo de Turles cae del portal.

– “¡¿AH?!” – se asusta Cheelai, que casi es aplastada por el saiyajín.

Toppo enseguida se acerca a Turles para comprobar su pulso.

– “Está muerto…” – murmura el patrullero, apenado.

El portal desaparece.

– “¿Qué ha sido eso?” – mira al cielo Cheelai.

– “¡Era un portal de Ogilvie!” – exclama Goku. – “¡Estoy seguro!”

– “¿Ogilvie?” – se pregunta Cheelai, confundida.

– “Goku tiene razón.” – confirma Punch.

Un nuevo portal se abre y Reitan es el siguiente en caer, pero esta vez Toppo reacciona rápidamente y lo coge en brazos. El portal se cierra un instante después.

– “¿Quién…?” – se extraña el patrullero, que no reconoce al demacrado herajín. – “¿Qué diablos está pasando ahí?”

Antes de que pueda posarlo en el suelo, un nuevo portal aparece y es Broly quien se precipita.

Cheelai intenta atraparlo, pero a duras penas puede con él, mucho más grande que ella.

– “Ay… ay…” – sufre sosteniendo a Broly sobre su cabeza. – “Ayuda…” – sufre la brench.

Punch asiste a Cheelai y juntos dejan al saiyajín en el suelo.

De repente, Gohan Jr irrumpe en el jardín.

– “¡¡PUNCH!!” – exclama el chico nada más abrir la puerta.

Pero al ver a los recién llegados se queda en silencio.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se sorprende Gohan.

Toppo deja a Reitan sobre una de las hamacas.

– “No lo sabemos…” – responde el patrullero.

Gohan frunce el ceño, volviendo a su estado de urgencia.

– “¡¡PUNCH!!” – exclama de nuevo. – “¡¡TIENES QUE VENIR CONMIGO!!”

– “¿EH?” – lo mira él, confuso.

– “¡¡NO HAY TIEMPO!!” – insiste Gohan.

En el planeta oscuro, Zahha deambula por el combo de batalla, con el furor de la batalla en el ambiente, confuso, arrastrando su espada verde.