DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 19: Vegetto

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 19: Vegetto

En el polo norte terrestre, el nuevo guerrero nacido de la unión pothala se prepara para pelear. Su vestimenta es el gi de Son Goku con los colores invertidos, con las botas y guantes de Vegeta; su cabello es erizado con dos mechones cayendo sobre su frente.

– “Soy la unión de Vegeta y Kakarotto.” – se presenta. – “Podrías llamarme Vegetto…”

El guerrero aprieta sus puños.

– “Y ahora…” – su cabello se tiñe de amarillo y sus pupilas se tornan verdes. – “¡YAAAAAAAAH!”

Con su grito, el hielo bajo sus pies estalla y se hunde bajo el agua.

– “¡¡ESTE ES SÚPER VEGETTO!!” – exclama la unión.

Bu frunce el ceño.

– “¡¡¿Y A MÍ QUÉ?!!” – protesta el monstruo, lanzando la bola de energía que tenía preparada.

Vegetto repele el ataque con un golpe con el dorso de su puño, obligando a Bu a esconder la cabeza en su cuerpo como si fuera una tortuga para evitar el impacto.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende el monstruo.

La unión pothala sonríe.

– “No pongas esa cara de chulo…” – gruñe el monstruo. – “¡Solo me has devuelto un ataque! ¡No creas que puedes vencerme!”

Bu embiste al saiyajín, pero este le detiene con una patada en la nariz, haciéndolo retroceder

– “¿Qué ocurre?” – fanfarronea Vegetto. – “¿Te he roto la nariz? Puede que estuvieras mejor antes, cuando no tenías…”

– “Maldito…” – gruñe el monstruo. – “Voy a hacerte sufrir… Voy a…”

Vegetto lo interrumpe con un puñetazo en su mejilla; Bu intenta reaccionar propinándole una patada, pero la unión le agarra el pie, sale volando hacia un iceberg y, al haber cogido velocidad, lo lanza hacia él.

Bu se estrella contra el bloque de hielo, haciéndolo estallar con el impacto.

En el Planeta Sagrado, los Dioses celebran.

– “¡¡QUÉ FUERTE ES!!” – exclama Dende.

– “¡El monstruo Bu no puede con él!” – dice Shin. – “¡No imaginaba que la unión pothala fuera tan poderosa!”

– “Es poderosa porque la han hecho esos dos…” – explica el anciano. – “Hay pocos hombres como ellos. Se han unido los mejores guerreros de este mundo y parte del otro… Además, se han unido dos rivales… ¡la unión más potente que existe!”

Vegetto apunta al agua con su mano derecha extendida, que se ilumina antes de emitir un rayo de luz que se sumerge.

La unión levanta su brazo lentamente y saca a Bu del agua. El monstruo ha sido ensartado por el sable de luz de Vegetto.

– “¿Qué te pasa?” – fanfarronea el saiyajín. – “Estás muy callado… ¡Así no tiene gracia! ¡Preferiría que lucharas en serio!”

– “Grrr…” – gruñe el monstruo, bocabajo y malherido.

– “O puede que estés luchando en serio y esto sea todo lo que puedes hacer…” – sigue mofándose la unión. – “En ese caso, creo que he sido muy descortés. Te pido disculpas.”

Vegetto disipa su espada lumínica, permitiendo que Bu se regenere.

– “¡MALDITO!” – grita Bu, emitiendo un humo denso que cubre la zona.

La unión se sorprende ante la táctica de su adversario.

– “¡JA, JA, JA!” – ríe Bu. – “¡Este humo lleva mi energía! ¡No puedes sentir mi ki! ¡Y tampoco verme!”

Una tormenta de golpes se oye en el interior de la nube rosada. Bu termina saliendo de ella; su estado es deplorable y ha perdido su antena.

– “¿Cómo…?” – protesta el monstruo.

– “Eres un idiota…” – dice Vegetto, con el tentáculo de Bu en la mano. – “No me hace falta verte, ni sentir tu energía. Puedo captar las vibraciones que tus movimientos causan en el aire.”

Vegetto lanza la antena de Bu al aire y la elimina con un ataque de energía.

– “Haré que desaparezcas por completo para que no puedas regenerarte.” – le amenaza la fusión.

Majin Bu parece frustrado.

– “Maldito seas…” – gruñe el monstruo.

En el Planeta Sagrado, el anciano se impacienta.

– “¡¡Esto no es un juego!!” – exclama el Dios. – “¡¡Acaba con él de una vez!!”

En la Tierra, sigue el combate.

– “¡¡MIERDA!!” – grita Bu. – “No… No creí…”

– “No creíste que pudiera ocurrir esto, ¿eh?” – sonríe Vegetto. – “Bueno, no te deprimas. Yo soy el primer sorprendido… No imaginaba que pudiera machacarte así.”

– “Bastardo…” – gruñe el monstruo. – “Ahora verás…”

Bu aprieta los puños y se envuelve en el aura roja del Kaiojosho, sorprendiendo sutilmente a Vegetto.

– “Vaya…” – murmura la unión. – “¿Aún no has aprendido la lección?”

Majin Bu embiste al saiyajín, que detiene el puñetazo cruzando los brazos frente a él. El golpe consigue hacerlo retroceder.

– “Eso está mejor…” – se burla Vegetto.

– “¡YAAAAAH!” – grita furioso Bu, haciendo estallar su aura y empujando al saiyajín.

Vegetto se pone serio.

– “Eso es…” – murmura el guerrero definitivo.

Bu embiste de nuevo y se enzarzan en un aparente intercambio de golpes, que realmente se resume en el monstruo cargando sin pausa y Vegetto retrocediendo a la defensiva.

– “¡Casi lo tienes!” – dice la unión en tono jocoso. – “¡Sigue así!”

– “¡¡TE MATARÉ!!” – grita Bu.

Finalmente, el monstruo logra conectar un puñetazo en el rostro de Vegetto y lo sigue con una patada en su abdomen, para después rematarlo con un golpe con sus puños entrelazados formando un martillo.

Vegetto cae al frío mar del norte.

– “¡¡TE FASTIDIAS!!” – le dice Bu, celebrando y enseñándole el dedo.

En unos instantes, Vegetto sale del agua lentamente y asciende hasta colocarse de nuevo frente a Bu.

– “¿Eso es todo?” – se burla la unión.

– “Maldito…” – protesta Bu, aterrado. – “¡Os habéis fusionado! ¡Eso es trampa!”

– “Mira quién habla…” – suspira Vegetto.

Bu se envuelve de nuevo en el aura del Kaiojosho, pero pronto se da cuenta de que su cuerpo empieza a mostrar señales de debilidad, goteando como una vela en ciertos lugares.

– “Maldición…” – murmura Bu.

– “Se te acaba el tiempo, monstruo Bu.” – dice Vegetto.

En el Planeta Sagrado, el anciano agarra la bola de cristal, desesperado.

– “¡Ese idiota se ha vuelto demasiado fuerte para su propio bien!”– grita el Dios. – “¡¡MÁTALO YA!!”

Vegetto se cruza de brazos.

– “Estoy empezando a aburrirme…” – dice la unión. – “Así que contaré hasta diez y te mataré.”

– “¿Eh?” – se inquieta Bu.

– “Uno… Dos…” – cuenta el saiyajín. – “Tres… Cuatro…”

Vegetto mira de reojo al mar.

– “Vamos… Puedo sentir tu trampa…” – piensa el saiyajín. – “No tendrás otra oportunidad como esta. Estás acorralado…”

En el fondo del mar, un trozo de Bu empieza a salir a la superficie.

– “Cinco… Seis…” – sigue Vegetto.

La masa rosada sale del agua y flota hacia la espalda del saiyajín.

– “Siete… Ocho…” – continúa la unión. – “Espero que esto salga bien…” – piensa.

– “Está despistado…” – piensa Bu.

– “Nueve… ¡Diez!” – dice Vegetto.

De repente, la masa se expande y engulle a Vegetto.

– “¡Ahora!” – piensa el saiyajín al activar una barrera protectora que lo envuelve por completo.

– “¡JA, JA, JA!” – ríe victorioso el monstruo.

Bu reclama su trozo de carne y ésta vuela hasta él, uniéndose a su cuerpo.

– “¡ESO ES!” – exclama el monstruo.

En el Planeta de los Kaioshin, el anciano cae de rodillas al suelo.

– “Se acabó… es el fin…” – anuncia apenado.

– “Les… les ha absorbido…” – titubea Shin.

– “Oh, no…” – sufre Dende.

Majin Bu celebra su victoria bailando.

– “¡¡JAJAJAJA!!” – ríe con una sonora carcajada. – “¡¡TE ESTÁ BIEN EMPLEADO!! ¡¡TONTO!! ¡ESO TE PASA POR FANFARRÓN! ¡¡JAJAJAJAJA!!”

Shin cierra los ojos con fuerza, horrorizado.

– “Este es el fin del universo…” – llora el el Kaioshin. – “Hemos fracasado…”

– “Aún no se sabe… creo que tendremos que esperar…” – dice el anciano.

– “¿Qué?” – pregunta un confuso Dios del Este.

– “¿Ha qué se refiere, venerable Kaioshin?” – pregunta Dende.

– “El monstruo ha aumentado su fuerza con cada absorción… ¡pero esta vez no ha sido así!” – explica el viejo.

– “Es cierto…” – reflexiona Shin. – “¿Qué significa?”

– “No estoy seguro…” – responde el anciano Dios. – “Pero si es lo que creo, ese Vegetto es algo extraordinario de verdad…”

En el interior del monstruo, Vegetto, cubierto por una barrera, camina entre la carne rosada de Bu. Suelo, techo y paredes están formados por una masa viscosa conectada por filamentos de las mismas características. La risa de Bu retumba en todo el lugar.

– “¡Qué escandaloso…!” – protesta la fusión. – “Pero parece que la barrera ha funcionado… *Buff…*” – suspira. – “Admito que fue arriesgado…”

El saiyajín echa un vistazo a su alrededor.

– “No sé cómo debe ser el interior de este monstruo…” – murmura Vegetto. – “Espero poder encontrar a los chicos…”

Los Dioses logran localizar a Vegetto con la bola de cristal.

– “¡¡AHÍ ESTÁ!!” – exclama Dende.

– “¡Se ha dejado absorber apropósito!” – celebra el anciano.

– “¡Quiere salvar a Gohan y a los demás!” – añade Shin.

En el interior de Bu, Vegetto desactivas su barrera.

De repente, la unión estalla en una explosión de luz, repeliendo a sus dos componentes.

Confusos, Goku y Vegeta se miran.

– “¡¿QUÉ?!” – exclama Goku.

– “¡¿EH?!” – se pregunta Vegeta.

Goku se mira las manos, sorprendido.

– “Al desaparecer la barrera se ha deshecho la unión…” – murmura el saiyajín. – “¿Por qué?”

– “¿Y a mí que me explicas?” – responde Vegeta.

– “¡Qué raro!” – insiste Goku. – “Se suponía que la unión era para siempre…”

– “Pues me alegro de que no funcionara…” – refunfuña Vegeta, listo para quitarse el pendiente.

– “No tan rápido, Vegeta” – protesta Goku. – “Puede que necesitemos volver a unirnos al salir.”

– “Maldita sea…” – gruñe Vegeta, malhumorado, dejando el arcillo en su oreja.

Los saiyajín investigan el interior del monstruo y, finalmente, encuentran a sus amigos; Gohan, Trunks y Videl, inconscientes, se encuentran envueltos en capullos de carne que cuelgan del techo.

– “¡Ahí están!” – exclama Vegeta. – “¡Kakarotto! ¡Mira!”

Goku se acerca a su compañero.

– “¡Es Gohan!” – celebra el saiyajín. – “¡Y la chica!”

– “¡Y ahí está Trunks!” – dice Vegeta.

En el exterior, Majin Bu se eleva y apunta con su mano a la Tierra.

– “Voy a celebrar mi victoria con fuegos artificiales…” – sonríe el monstruo. – “¡HASTA NUNCA, TIERRA!”

Pero en ese instante, Bu siente que algo va mal; su cuerpo regresa a su forma anterior, perdiendo sus dedos, su nariz, y acortando su antena.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Bu.

En su interior, Goku y Vegeta han liberado a sus compañeros, que siguen inconscientes.

En el Planeta Sagrado, los Dioses celebran.

– “¡BU HA VUELTO A SER COMO ANTES!” – celebra Dende.

– “¡FANTÁSTICO!” – añade Shin.

El monstruo gruñe furioso.

– “¡¿Qué me está pasando…?!” – se pregunta. – “¡Espera! ¡¿Será que…?!”

Los saiyajín se preparan para evacuar.

– “¡Salgamos de aquí y acabemos con él!” – dice Goku. – “¡Ha perdido mucha fuerza!”

– “Y aún así sigue siendo más fuerte que nosotros…” – refunfuña Vegeta. – “¡Qué rabia…!” – aprieta su puño.

– “Para eso tenemos los pendientes.” – sonríe Goku.

De repente, detrás de nuestros amigos, una copia de Majin Bu empieza a brotar del suelo sin que ellos se den cuenta.

Por el rabillo del ojos, Vegeta ve algo que le sorprende.

– “¡¡ES MAJIN BU!!” – exclama el saiyajín.

– “¡¿QUÉ?!” – se pone en guardia Goku.

Vegeta señala otro capullo de carne en el que el Bu orondo se encuentra preso.

– “Vaya…” – dice Goku. – “¿Y qué hace éste aquí?”

– “No entiendo nada…” – añade Vegeta.

– “¿Bu se absorbió a sí mismo?” – se pregunta Goku. – “Creía que se lo había comido…”

Una voz perturba a nuestros amigos.

– “A él le di un trato especial…” – dice Majin Bu.

Goku y Vegeta se dan la vuelta rápidamente e instintivamente se transforman en Súper Saiyajín 2.

Majin Bu sonríe.

– “Suponía que era cosa vuestra…” – dice Bu. – “No sé cómo lo habéis hecho, pero veo que no os he absorbido… ¡Y ME HABÉIS ARREBATADO A LOS DEMÁS!”

Vegeta está sudando.

– “Esto es peligroso…” – murmura el saiyajín.

Goku alza su mano y apunta a la pared.

– “¡Si te acercas, dispararé!” – amenaza Goku.

Bu sonríe.

– “Adelante.” – le invita a disparar.

– “¡TÚ TE LO HAS BUSCADO!” – dice Goku, que emite una onda de ki.

En el exterior, nada ocurre. Majin Bu se encuentra de pie sobre un iceberg a la deriva, con la mirada perdida.

La humareda se disipa en su interior. La pared está ligeramente chamuscada.

– “¡No le ha hecho efecto!” – se preocupa Goku.

– “He notado un pinchacito aquí.” – dice Bu, señalando un punto en su cabeza.

Goku frunce el ceño, preocupado.

– “Tenemos que salir de aquí y unirnos de nuevo…” – murmura Goku. – “¿Estás listo para correr, Vegeta?”

– “Maldita sea…” – refunfuña el príncipe. – “¡Odio tener que huir!”

De repente, dos rayos de ki desintegran los pothala de nuestros amigos.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprenden ambos, que han sido incapaces de reaccionar a tiempo.

Bu ha eliminado los pendientes.

– “No os lo permitiré…” – sonríe el monstruo.

– “¡MALDITA SEA!” – exclama Goku, desesperado.

En el Planeta de los Dioses, el anciano casi se desmaya del susto.

– “¡LOS POTHALA!” – exclama Shin.

Majin Bu empieza a caminar hacia ellos.

– “Disfrutaré acabando con vosotros…” – dice Bu. – “Y luego os absorberé.” – con una sonrisa terrorífica dibujada en su rostro.

Pero en ese instante, Vegeta agarra el capullo del primer Majin Bu.

– “No tan rápido…” – sonríe el saiyajín.

Bu se detiene y puede verse el miedo reflejado en su cara.

– “¿Qué pasaría si arrancáramos este?” – dice Vegeta. – “Puede que cambien las cosas…”

– “¡¡DETENTE!!” – exclama Bu.

– “¿Volverías a ser el gordo?” – fanfarronea el saiyajín. – “De lo que estoy seguro, es de que tendrías menos fuerza…”

– “¡NO LO TOQUES!” – insiste Bu, muy nervioso.

– “Vaya…” – ríe Vegeta.

– “¡¡ME HARÍA DESAPARECER!!” – exclama Bu, desesperado.

– “¿Y eso qué significa?” – se pregunta Goku.

– “Suena interesante…” – se burla Vegeta.

Majin Bu se abalanza sobre el saiyajín.

– “¡YAAAAAAAH!” – grita, furioso.

Vegeta arranca el capullo.

Majin Bu cae al suelo y se derrite, regresando a su cuerpo.

En el exterior, el monstruo grita desesperado.

– “¡¡OOOOOOHHHHH!! ¡¡UAAAAAAAH!!” – sufre Bu.

Vegeta y Goku agarran a sus amigos. Todo tiembla.

– “¡¡HAY QUE SALIR DE AQUÍ!!” – exclama Goku.

Los dos saiyajín recorren el cuerpo de Bu.

– “¡¿DÓNDE ESTÁ LA SALIDA?!” – pregunta Goku.

– “¡¡¿Y YO QUÉ SÉ?!!” – replica Vegeta.

En el exterior, Bu empieza a cambiar; nuestros amigos pueden sentirlo.

– “¡ALLÍ!” – exclama Goku, señalando un túnel. – “¡Hay luz al final!”

– “¡VAMOS!” – le apresura Vegeta.

Los dos recorren ese estrecho conducto, que empieza a cerrarse.

– “¡NO LO LOGRAREMOS!” – exclama Goku.

Pero de repente, una columna de gas a presión les sorprende por la espalda y los empuja fuera de Bu por un orificio de su cabeza.

Al salir, los cuerpos de todos nuestros amigos regresan a la normalidad.

– “¡¡LO LOGRAMOS!!” – celebra Goku.

En el Planeta Sagrado también celebran.

– “¡¡LO HAN CONSEGUIDO!!” – exclama Dende.

Goku y Vegeta colocan a todos en el suelo, pero el ki de Bu llama su atención.

– “Su energía…” – murmura Goku, dándose la vuelta para ver al monstruo. – “¿Está aumentando?”

– “¿Cómo es posible?” – se preocupa Vegeta.

Bu se ha convertido en un ser exageradamente musculoso.

– “¿Y esto…?” – se pregunta Goku.

En el Planeta Sagrado, Shin parece ser el único que entiende lo que ocurre.

– “¿Qué pasa…?” – pregunta el anciano.

– “Quizá…” – murmura el Kaioshin del Este, aterrado.

Bu sigue cambiando su aspecto; ahora encoge.

– “Esto no ha terminado…” – señala Vegeta.

Shin cae al suelo de rodillas; sus piernas tiemblan tanto que le fallan.

– “Está… está volviendo al origen…” – titubea el Dios.

Finalmente, Bu se ha convertido en una especie de niño.

– “Ha encogido…” – se sorprende Vegeta.

– “Creo que podremos vencerle…” – piensa Goku.

En el Planeta Sagrado, Shin parece horrorizado.

– “¡Explícate!” – insiste el anciano.

– “Cuando el brujo Bibidí creó a Bu, éramos cinco Kaioshin…” – narra el Dios del Este. – “El monstruo los mató. Yo era el más joven y débil; me dejó gravemente herido, pero gracias al Dai Kaioshin logré salvarme.”

Dende y el anciano escuchan atentamente.

– “El Kaioshin del Norte y la Kaioshin del Oeste fueron asesinados…” – dice Shin. – “Pero el más fuerte, el Kaioshin del Sur, fue absorbido. Bu se convirtió en el cachas que hemos visto hace un momento.”

– “Ya lo entiendo…” – murmura el viejo.

– “Después absorbió al Dai Kaioshin, transformándose en el gordinflón que conocemos.” – continúa Shin. – “La personalidad bondadosa del Dios le tranquilizó e incluso le quitó fuerza.”

– “Y el que vemos ahora es el Bu del principio…” – reflexiona Dende.

– “¡Este Bu es pura maldad!” – exclama Shin – “¡No tiene sentimientos! ¡Solo se divierte causando el caos!”

– “Pero su fuerza ha disminuido…” – dice Dende.

– “No te dejes engañar…” – dice Shin, sudando horrorizado. – “Es el Bu más peligroso de todos…”

En la Tierra, el pequeño Bu sorprende a los saiyajín con un grito.

– “¡¡¡AAAAAAAAAAH!!!” – grita Bu.

Goku y Vegeta se tapan los oídos.

– “Pero, ¿qué le pasa…?” – protesta Goku.

De repente, Bu alza su mano y dispara un poderoso ataque contra la Tierra.

– “¡¡CUIDADO!!” – grita Goku.

– “¡¡MALDICIÓN!!” – exclama Vegeta, que reacciona rápidamente disparando un Big Bang Attack.

El ataque de Vegeta repele al de Bu hacia el espacio.

La Tierra se ha salvado, pero eso ha llamado la atención del monstruo.

– “¡Qué poco ha faltado!” – suspira Goku. – “¡Gracias, Vegeta!”

– “Ese bastardo quería volar la Tierra…” – refunfuña el saiyajín.

Majin Bu mira a nuestros amigos sin expresión en su rostro.

– “¡¡¿QUÉ TAL SI DESTRUYES LA TIERRA DESPUÉS DE ENFRENTARTE A NOSOTROS?!!” – le provoca Vegeta.

Una sonrisa macabra se dibuja en la cara de Bu.

– “Eso es…” – sonríe Vegeta, que siente que ha logrado su objetivo.

Pero Majin Bu alza su mano hacia el cielo y materializa una gigantesca esfera de ki.

– “¡¡¿EH?!!” – se asusta Vegeta.

Bu lanza su ataque contra la Tierra.

Goku agarra a Vegeta mientras coloca los dedos índice y corazón en su frente, listo para realizar el Shunkanido.

– “¡¡TENEMOS QUE SALIR DE AQUÍ!!” – exclama Goku.

Son Goku intenta realizar el cambio de lugar instantáneo.

– “No puedo sentir el ki de los Dioses…” – se preocupa el saiyajín.

Vegeta extiende su mano hacia Gohan, Trunks y Videl.

– “¡Tenemos que…!” – grita Vegeta.

La esfera de energía de Bu choca contra la Tierra y la explosión inunda el lugar.

Lejos de allí, aún en la Tierra, Satán observa el estallido en el horizonte, con el cachorro en brazos.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta, embobado.

De repente, Goku y Vegeta aparecen a su lado.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Vegeta. – “¡¿QUÉ HACEMOS AQUÍ?!”

– “¡Es el único ki que he sentido!” – dice Goku.

– “¡Pero…!” – titubea Vegeta. – “Ellos…”

La onda expansiva de la explosión sacude el lugar. El suelo se quiebra bajo sus pies. Varias columnas de lava brotan rente a ellos.

De repente, Shin aparece de la nada.

– “¡Dadme la mano!” – exclama el Kaioshin.

Goku agarra rápidamente a Satán con su mano derecha y toca el hombro de Vegeta con la izquierda. Vegeta coge la mano del Dios.

Con un silencioso estallido, la Tierra desaparece.

ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte I: Origen

Boku no Patrolman / Parte I: Origen

“Bienvenido al Centro de Reclutamiento de la Patrulla Galáctica.”

En una avenida principal del planeta-ciudad Aridzuka, un joven Jaco camina decidido hacia un centro de reclutamiento de la Patrulla Galáctica. La fachada del edificio luce su famoso logotipo. La gente, de la misma raza que nuestro protagonista, camina por la metrópolis.

Jaco se detiene un instante a contemplarlo mientras respira hondo para coge fuerzas.

– “Hoy es el día…” – piensa el chico.

Cuando Jaco va a dar el siguiente paso, alguien le empuja para adelantarlo.

– “¡Cuidado, patoso!” – le recrimina el tipo.

Jaco se disculpa enseguida.

– “Lo siento…” – dice tímidamente Jaco. 

– “Idiota…” – refunfuña el tipo.

El individuo resulta ser un zoon.

– “Un zoon… en Aridzuka…” – se sorprende Jaco. 

El tipo entra en el centro de reclutamiento y nuestro amigo lo sigue.

– “¿Él también viene a inscribirse?” – se pregunta Jaco.

El joven zoon es recibido por un miembro de la Patrulla Galáctica, que le estrecha la mano y le pide que lo acompañe a una sala privada.

Jaco, en cambio, es ignorado por todos.

Nuestro amigo se dirige a un mostrador, donde se encuentra con una chica recepcionista.

– “Hola” – saluda Jaco.

– “¡Bienvenido!” – responde ella, risueña. – “¿Vienes por la oferta de conserje?”

– “¿Eh?” – se extraña Jaco. – “No, no… Vengo para inscribirme a la Patrulla Galáctica.

– “¡Ah! Lo siento.” – se disculpa amablemente ella. – “Así que vienes por el puesto de informático…”

– “No…” – dice Jaco. – “Quiero ser patrullero…”

La chica sonríe.

– “Je, je…” – dice ella. – “Aquí tiene el formulario.” 

Jaco agarra la solicitud y enseguida se da cuenta de que le han dado el de informático.

– “Disculpe, señorita…” – dice él, tímidamente. – “Me ha dado el que no es.”

– “Ah, vaya… Pensé que lo decía en broma…” – se sonroja ella. – “Voy a consultarlo…” – dice apretando un botón de su auricular. – “Siéntese ahí, por favor.”

Jaco sonríe y hace lo que le han pedido.

El muchacho espera sentado un buen rato, mientras frente a él desfilan continuamente jóvenes guerreros variopintos.

– “Sí…” – escucha Jaco hablando a la recepcionista. – “Es de aquí, de Aridzuka… ¡Sí, dice que sí!”

Jaco agacha la cabeza, un poco avergonzado.

– “De acuerdo, se lo diré…” – dice ella.

El joven Jaco se siente demasiado presionado y decide marchase.

– “¡Muchacho!” – exclama ella al verlo marcharse. – “¡Espera, muchacho!”

Jaco sigue caminando sin mirar atrás, pero al abrir la puerta se topa de frente con un personaje gigantesco.

– “Es… es él…” – titubea nuestro amigo. – “¡El héroe del sector! ¡El gran Gicchin!”

El recién llegado tiene una presencia imponente. Su complexión es atlética, es alto y fornido. Su cabello es blanco, recogido en una coleta. Su piel es verde y sus ojos rojos. Vise el uniforme de la Patrulla con una capa morada.

Jaco se queda absorto en el increíble veterano, cuando alguien le agarra del brazo, sacándole del trance.

– “¡Chico!” – le dice un patrullero de piel celeste, ojos negros, cabello gris con corte militar y una frente prominente. – “¿Eres el aridzuko que quiere alistarse?”

– “Eh… yo…” – duda Jaco.

Gicchin pasa por su lado y se adentra en el centro, llamando la atención de Jaco, que lo mira de reojo.

– “¡Sí!” – responde convencido el aridzuko.

– “Pues acompáñame…” – le dice el patrullero.

Jaco sigue al tipo hasta una oficina.

– “Bienvenido al Centro de Reclutamiento de la Patrulla Galáctica.” – se presenta formalmente el patrullero. – “Me llamo Calamis. ¿Cómo te llamas tú?”

– “Jaco” – responde nuestro amigo, tímidamente.

– “¿Y quieres convertirte en patrullero?” – pregunta Calamis.

Jaco asiente.

– “Eso es bastante inusual para un aridzuko…” – dice el patrullero. – “¿Qué crees que puedes ofrecer a la Patrulla?”

– “Solo quiero ayudar.” – responde Jaco.

– “¿Y cómo crees que puedes hacerlo?” – dice Calamis, con cierto desprecio. – “Los aridzuko no tenéis habilidades especiales… ¿No crees que un trabajo lejos del campo de batalla podría ser más indicado para ti?” – pregunta el patrullero, con cierto retintín.

– “No, señor.” – responde Jaco. – “Quiero ser un patrullero.”

Calamis resopla.

– “No puedo negarte el acceso a las pruebas, hijo…” – dice el tipo. – “Pero los requerimientos creo que están por encima de tus posibilidades…”

Jaco extiende la mano, ignorando el comentario del patrullero.

– “¿Me da un formulario?” – fuerza una sonrisa el aridzuko.

DBSNL // Capítulo 183: El deudor

DBSNL // Capítulo 183: El deudor

“Puede que te haya subestimado, pajarito.”

En la Tierra, Ten Shin Han sobrevuela el destrozo causado por el ataque de la misteriosa mujer.

– “Ese poder destructivo…” – piensa el terrícola. – “Y sin previo aviso…” – cavila. – “¡No hay duda! ¡Es un…!”

Antes de que el guerrero pueda terminar su pensamiento, nota el aliento de la mujer en la nuca.

– “No deberías haber venido, pequeña grulla.” – dice ella.

Ten Shin Han intenta darse la vuelta, pero antes de lograrlo recibe un puñetazo que lo remite al suelo.

El luchador logra caer de pie tras unas piruetas.

– “¡¿Cómo me has llamado?!” – pregunta sorprendido.

La mujer levita.

– “Al menos esperaba que me enviaran a Tao Pai Pai…” – refunfuña ella.

– “¡¿Qué?!” sigue sorprendiéndose Ten.

La mujer dispara de nuevo, pero esta vez Ten no esquiva el ataque.

– “¡KIKO-HO!” – lo intercepta y anula, provocando un estallido en el cielo.

El enemigo parece sorprendido ante la hazaña de Ten.

– “Vaya… Puede que te haya subestimado, pajarito.” – dice ella.

Ten Shin Han baja los brazos, en actitud calmada.

– “No me envía la Red Ribbon.” – explica él. – “Y hace tiempo que abandoné las enseñanzas de la Escuela Grulla.”

– “¿Eh?” – duda ella. – “¿Y quién te envía? ¿Cómo me has encontrado?”

– “Hablemos.” – sugiere Ten.

En Ryusei, Bra y Pan se encuentran cara a cara con un enemigo desconocido.

– “He llegado tarde…” – refunfuña el misterioso personaje.

– “¿Tarde?” – oye Bra. – “¿Tarde para qué?” – piensa.

Pan, obcecada con ayudar a su amigo, no duda en atacar.

– “¡¡MASEN…!!” – exclama ella.

– “¡Espera!” – intenta detenerla su amiga.

Pero antes de que Pan pueda finalizar su técnica, el enemigo alza su mano biológica y hace levitar a la muchacha.

– “¡PAN!” – se preocupa Bra.

El ciborg atrae a la chica y la golpe con su mano metálica, remitiéndola de nuevo a su amiga, que no duda en atrapar a Pan al vuelo para protegerla.

El enemigo da la espalda a las muchachas y se eleva, pero Bra no está dispuesta a permitirlo.

– “¡Ni lo sueñes!” – exclama la hija de Vegeta.

Bra deja a Pan en el suelo y embiste al enemigo, pero este la intercepta en el aire, agarrándola del cuello con su brazo biónico.

– “No tengo tiempo para perder con vosotras…” – dice él.

La mirada del misterioso hombre y la de la chica se cruzan.

– “Ya veo…” – dice el enemigo. – “Tendré que buscarlo en otro sitio…”

El tipo suelta a Bra, que cae de rodillas al suelo, agarrándose su dolorido cuello.

– “¿Qué tipo tan raro…?” – piensa Bra – “¿Qué acaba de hacer…?”

El hombre se eleva y se da la vuelta, pero de repente se detiene, como si una fuerza invisible lo inmovilizara.

– “No tan rápido, joven…” – dice la voz de Madas.

El enemigo mira de reojo al Kaioshin, sorprendido.

– “¿Qué hace un compatriota tan lejos de casa?” – pregunta Madas

El tipo aprieta sus ojos con fuerza, pero Madas parece concentrarse y, de repente, el hombre emite grito desgarrador.

– “Mi poder mental está a otro nivel, Shula” – dice Madas.

Pan se ha recuperado y se acerca a su compañero.

– “¿Le conoces?” – pregunta Pan.

– “He leído su mente.” – dice Madas.

El antiguo Dios libera a su compatriota, que cae de rodillas al suelo.

– “¡¿QUÉ HACE?!” – se preocupa Pan.

– “No es un enemigo…” – responde Madas.

– “Ah, ¿no?” – pregunta Pan. – “¿Y qué quería de Ub?”

– “Nada.” – aclara Madas.

Shula se pone en pie.

– “No busco a vuestro amigo…” – explica el ira-aru.

– “Busca a Janemba…” – dice Bra, que ya ha atado cabos.

– “¿Janemba?” – se sorprende Pan. – “¿Y por qué?”

Madas sonríe.

– “Creo que les debes una explicación.” – dice el viejo Dios.

Dibujado por Ipocrito

Mientras tanto, muy lejos de allí, en Popol, Kale y Tarble han embarcado en la nave de los piratas espaciales.

– “¿A dónde vamos?” – pregunta Spade.

– “Hemos perdido el contacto.” – dice Tarble. – “No sabemos dónde está la patrulla, así que buscaremos a Broly…”

– “¿Y dónde está?” – pregunta Hart.

– “Tampoco lo sabemos…” – dice Kale.

– “¿Y qué esperáis que hagamos?” – pregunta Dmond. – “¿Dar vueltas por el espacio, a ver si hay suerte?”

En ese instante, Klub, que se encuentra a los mandos de la nave, interrumpe a sus compañeros.

– “¡Chicos!” – dice el pirata. – “Tenéis que ver esto…”

El redar de la nave detecta algo.

En Monmaas, un malherido Broly camina entre la yerba alta, confuso.

– “¿Dónde…?” – se pregunta el saiyajín. – “¿Dónde estoy?”

De repente, terremoto le sorprende.

El saiyajín no duda en ponerse en guardia.

Un gigantesco hurón de color se abalanza sobre él por la espalda.

En el planeta Imegga, la guerra ha dejado en ruinas la mayor parte del planeta; los soldados supervivientes ayudan a los habitantes, rescatando a la gente que ha quedado atrapada bajo los escombros de los edificios.

Ledgic camina entre las ruinas, cabizbajo, pensando en lo que esta guerra significa para él y para el planeta.

En la Capital del Imperio, Freezer ha regresado. La nave aterriza y el mismísimo Shisami sale a recibir al Emperador.

– “¡Bienvenido, señor!” – saluda el akaburu con una reverencia.

El demonio del frío sale de la nave y le siguen de cerca Curd, Liquir, Merlot, Pinot, Kamo, el pequeño robot, y Tapion.

– “¿Alguna novedad?” – pregunta Freezer.

– “Parece que hemos perdido el control de algunos planetas, aunque nuestros hombres siguen luchando.” – explica Shisami, mientras mira con cierto recelo a todos los desconocidos.

– “Bien.” – dice el tirano.

– “¿Cuáles son sus órdenes?” – pregunta el akaburu.

– “De momento, esperaremos.” – dice el tirano. – “Aún faltan piezas sobre el tablero.”

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 18: Son Goku

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 18: Son Goku

En el Planeta Sagrado, el viejo Kaioshin ha propuesto a Goku que ayude a su hijo.

– “Pero…” – duda el saiyajín, desconcertado. – “Es que yo…”

– “Es cierto…” – interviene Shin. – “Son Goku está muerto. No puede volver a la Tierra.”

– “Eso ya lo sé.” – responde el anciano. – “Yo le daré mi vida… Así podrá resucitar.”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Goku. – “¡¿SU VIDA?!”

– “¡¡PERO ANTEPASADO…!!” – exclama Shin. – “¡¡Entregar la vida de un Kaioshin a un humano…!!”

– “No hay otra opción, jovencito.” – responde el anciano, muy tranquilo. – “Si no hacemos algo, el universo desaparecerá.”

Shin aprieta sus puños, impotente.

– “¡¡PUES DÉJEME HACERLO A MÍ!!” – exclama el Kaioshin del Este. – “¡Yo daré mi vida!”

– “No seas bobo…” – suspira el Ro Kaioshin. – “A mí solo me quedan unos mil años de vida.”

– “Abuelo…” – sonríe Goku, agradecido.

En la Tierra, el monstruo Bu se abalanza sobre Gohan, que pese a estar malherido aún no ha bajado los brazos.

El monstruo se mueve a una velocidad vertiginosa gracias a la técnica de Trunks; Gohan intenta seguir el ritmo, prediciendo el lado por el que el enemigo realizará la próxima acometida, pero la superioridad de Bu es tan exagerada que no logra anticiparse y recibe un duro castigo.

Ensangrentado, Gohan se niega a perder

– “Eres muy pesado…” – se mofa Bu.

– “No lo entiendes…” – responde Gohan. – “Soy el defensor de la Tierra y de Satán City. Soy el Gran Saiyaman… pero sobretodo… ¡SOY EL HIJO DE SON GOKU!”

Un estallido de energía hace temblar el suelo.

– “Veo que aún te quedan fuerzas…” – sonríe Bu. – “¡Voy a divertirme contigo un ratito más!”

El monstruo se envuelve de nuevo en el aura roja del Kaiojosho.

En el Planeta de los Kaioshin, el anciano se sienta en el suelo de piernas cruzadas.

– “Entonces… Adiós.” – se despide el viejo antes de desplomarse sin vida.

– “¡Abuelo!” – exclama Goku.

En ese instante, la aureola sobre la cabeza del saiyajín se desvanece.

– “Lo siento mucho, anciano.” – dice el saiyajín, cabizbajo. – “Pero le prometo que no desperdiciaré la vida que me ha dado…”

El viejo Dios se incorpora repentinamente, asustando a Shin y a Goku; una aureola ha aparecido sobre su cabeza.

– “¡¡PUES ESPABILA!!” – apresura a nuestro héroe a gritos. – “¡¡DATE PRISA O HABRÉ MUERTO PARA NADA!!”

– “Ah… ¡Sí, claro…!” – responde Goku, aún en shock.

El saiyajín se prepara para hacer el Shunkanido.

– “¡Allá voy!” – exclama decidido.

– “¡ESPERA!” – le detiene el Dios.

– “Pero… aclárese…” – responde Goku.

– “Está bien que vayas, pero con lo fuerte que se ha vuelto Bu, dudo que podáis derrotarle… incluso peleando juntos…” – explica el anciano.

– “Será difícil…” – aprieta el puño Goku.

– “Es imposible.” – responde el anciano.

– “Entonces… ¡¿Por qué me ha dado su vida?!” – pregunta el saiyajín, confuso.

El viejo sonríe.

– “Majin Bu ha absorbido a ese crío y a la chica guapa…” – dice Dios. – “No está luchando limpio… así que nosotros tampoco lo haremos.”

– “¿A qué se refiere?” – pregunta Shin.

El anciano se quita sus pendientes y se los entrega a Goku.

– “¿Unos arcillos?” – se extraña el saiyajín.

– “Ponte uno en tu oreja izquierda y que Son Gohan se ponga el otro en su oreja derecha…” – dice el viejo. – “¡Vuestros cuerpos se unirán y formaréis un guerrero extraordinario!”

– “¡¿DE VERDAD?!” – se sorprenden Shin y Goku.

– “No tengo ninguna duda de que así podréis derrotar a ese monstruo.” – asiente el Ro Kaioshin.

Goku se coloca el pendiente izquierdo.

– “¿Y cuánto dura el efecto?” – pregunta el saiyajín.

– “¡La unión es para siempre!” – responde el Dios. – “¡No puede deshacerse!”

– “¡¿PARA SIEMPRE?!” – se asusta Goku.

En la Tierra, Satán se dirige hacia el lugar de la explosión. En el cielo se oyen los golpes del fiero combate entre Gohan y Bu.

.- “Por favor, Bu…” – sufre el Campeón. – “Regresa a mí… No tienes que matar a nadie más…”

Gohan ahora es quien lleva la iniciativa del combate, pero pese a su titánico esfuerzo, parece que el monstruo le está dejando ganar terreno. Bu se está divirtiendo y no pierde la mueca prepotente de su rostro.

– “Tu fuerza no ha aumentado, pero luchas con más convicción…” – se burla el monstruo. – “¡¡La ira te hace mejor guerrero!!”

Al oír las palabras de Bu, el mestizo se detiene.

Bu sigue retrocediendo y parece confuso al ver a Gohan quieto.

– “¿Te rindes?” – pregunta el monstruo.

Gohan sonríe.

– “No lo entiendes…” – responde el mestizo. – “La rabia me ha hecho fuerte en el pasado, pero esta vez es distinto.” – explica. – “A pesar de toda la gente que has matado, no lucho por venganza. Mientras yo siga en pie, quedará esperanza. ¡Eso es por lo que peleo!”

Bu resopla con desprecio.

– “Cuentas con las Dragon Balls para solucionarlo todo, ¿no es cierto?” – se burla el monstruo.

Gohan se sorprende al oír al enemigo hablar de las esferas, pero pronto recuerda que tiene los conocimientos de Trunks y Videl.

– “Entonces, no es tu vida la que da esperanza a la Tierra…” – dice Bu, mientras alza su mano y apunta al mestizo. – “Es la suya.” – añade cambiando su objetivo y apuntando a Dende.

– “¡¡MALDITO!!” – exclama el mestizo.

– “Así es como tu esperanza se convierte en desesperación…” – sonríe el monstruo. – “¡¡YAAAHH!! ¡¡JA, JA!!”

Bu dispara. Una gran explosión sacude el lugar. Gohan ha intentado acercarse a su amigo, pero ha reaccionado tarde y la onda expansiva le ha detenido y obligado a cubrirse de los escombros que salen despedidos en todas direcciones.

– “¡¡DENDE!!” – grita Gohan.

La polvareda se disipa lentamente y revela un cráter vacío.

– “¡JA, JA, JA!” – ríe el monstruo a carcajadas. – “¡NO HA QUEDADO NADA!”

Bu enseguida mira a Gohan para ver el horror en su rostro, pero se sorprende al ver dibujada una media sonrisa.

– “¿Qué?” – se pregunta el monstruo. – “¿De qué te ríes?”

En el Planeta Sagrado, Dende se encuentra entre Shin y el anciano Kaioshin.

– “¿Eh?” – se pregunta el namekiano. – “¿Dónde estoy?”

En la Tierra, la sonrisa de Gohan molesta a Majin Bu.

– “¡¿Qué te hace tanta gracia!?” – insiste el monstruo.

El mestizo ignora a su adversario. El sonido característico del Shunkanido suena a su espalda.

– “No esperaba volver a verte tan pronto, papá.” – dice Gohan. – “¿Ya saben en el Más Allá que te has marchado?”

Son Goku da un paso al frente y se coloca junto a su hijo, poniéndole la mano en el hombro.

– “El viejo me ha regalado su vida.” – responde el saiyajín.

Los ojos de Gohan se abren como platos, contento de ver a su padre vivo, y sorprendido por el sacrificio del anciano Kaioshin

– “¡Acabemos con este monstruo, hijo!” – dice Goku. – “¡Juntos!”

– “¡Sí!” – asiente Gohan.

En el Planeta Sagrado, Shin, Dende y el Ro Kaioshin observan la escena en la bola de cristal.

– “¡Genial!” – celebra el Kaioshin del Este. – “¡Vamos, chicos!”

– “Es un honor estar aquí…” – dice Kamisama con timidez.

– “Por ahora, este lugar es seguro.” – dice el anciano.

– “¡Las Dragon Balls están a salvo!” – exclama Shin. – “¡Y si hacen la unión, habremos ganado!”

– “No avancemos acontecimientos…” – dice el viejo.

Shin se da cuenta de que está mostrando demasiada euforia para el cargo ostenta e intenta calmarse.

– “Ejem…” – tose para disimular. – “¿Y cómo sabe usted eso de los pendientes?”

– “Los Pothala tienen ese poder…” – explica el Dios. – “Cuando era joven, una vieja bruja me robó un arcillo; \”¡Qué pendientes tan bonitos!\” me dijo, \”¡Un joven no debería llevarlos! ¡Dámelos a mí!\”… Y nuestros cuerpos y mentes se unieron para siempre…”

– “Vaya…” – dice Shin, asombrado por la narración.

– “¡Pero no todo fue malo! Gracias a eso puedo hacer todos estos trucos mágicos.” – sonríe el viejo.

En la Tierra, Majin Bu está molesto.

– “¿Quién eres tú?” – pregunta el monstruo.

– “¡Eso no importa!” – responde Goku. – “¡Estoy aquí para derrotarte!”

– “Tsk… Otro gracioso…” – lo desprecia Bu.

El saiyajín entrega el arcillo a su hijo.

– “Póntelo en la oreja derecha.” – le dice Goku.

– “¿Qué es esto?” – pregunta Gohan.

– “Me lo ha dado el anciano Kaioshin” – dice el saiyajín. – “Nuestros cuerpos se unirán y podremos derrotar a Bu.”

– “¿Una fusión de cuerpos?” – se sorprende el mestizo.

El monstruo ha oído la conversación y levanta una ceja interesado.

– “Así que eso planean…” – sonríe Bu.

El enemigo se pone serio.

– “¡No lo permitiré!” – exclama Bu.

Con un estallido rojo el monstruo sale volando hacia nuestros amigos, que instintivamente han respondido poniéndose en guardia.

– “¡PÓNTELO YA!” – exclama Goku.

Gohan se prepara para colocarse el pendiente, pero de repente algo ocurre: el cuerpo de Bu se convierte en líquido y cae al suelo, viéndose como un simple charco rosa.

– “¡¿Qué…?!” – se sorprenden padre e hijo.

Bu parece estar sufriendo, y con esfuerzo logra hacer brotar su cabeza sobre su gelatinoso ser.

– “Maldición…” – gruñe el monstruo. – “¿Por qué…?”

Gohan y Goku observan confusos lo ocurrido.

– “¿Qué significa esto…?” – se pregunta Gohan. – “Acaso…”

– “El Kaioken…” – dice Goku.

– “¿Qué?” – se sorprende Gohan. 

Majin Bu gruñe al oír al saiyajín.

– “¡NOooo…!” – protesta el monstruo. – “Mi cuerpo… esa técnica…”

– “El Kaioken no es una técnica común.” – responde Goku. – “El cuerpo y el espíritu sufren. A mí me llevo años dominarlo… aunque ya no debería usar esa palabra, porque el pequeño Trunks me ha dado una lección.” – sonríe.

– “¡¡MI CUERPO ES INDESTRUCTIBLE!!” – grita Bu.

– “Puede ser…” – responde Goku. – “Pero tu espíritu es más débil que el del crío de ocho años al que le has robado ese poder.”

– “Grrrr….” – gruñe el monstruo, frustrado.

Goku pone su mano en la espalda de Gohan.

– “Acaba con él y vayamos a buscar a Dende.” – dice el saiyajín.

– “De acuerdo.” – asiente Gohan.

La risa de Bu desconcierta a los saiyajín.

– “Ju… juju…” – se burla el monstruo.

– “¿Qué le pasa?” – se pregunta Gohan.

– “¿Creéis que esto ha terminado?” – dice Bu.

De entre las grietas de las rocas, un chorro de líquido rosado baña a Son Gohan y lo empapa por completo.

– “¡¡GOHAN!!” – grita Goku, aterrado.

El Pothala del chico cae al suelo.

La masa que cubría al chico se licúa de nuevo y se escurre entre las grietas, regresando a su origen.

– “¡¡MALDITA SEA!!” – grita el saiyajín.

En el Planeta de los Kaioshin, los presentes observan lo sucedido con horror.

– “Se acabó…” – suspira el anciano. – “Estamos perdidos…”

Bu recupera su constitución, poniéndose en pie de nuevo.

– “Esto está mejor…” – sonríe el monstruo. – “Sumando la fuerza de Son Gohan, mi cuerpo ha recuperado estamina… y ya no será necesario recurrir a esa maldita técnica…”

Son Goku recoge el pendiente y se pone en guardia, pero sabe que no puede hacer nada ante el enemigo actual

– “Esto no es justo…” – murmura el saiyajín.

De repente, el sonido de una roca cayendo alerta a Goku y a Bu.

– “¿Qué?” – miran los dos.

Para sorpresa de ambos, Mr. Satán ha llegado al lugar del combate.

– “¡¿SATÁN?!” – se sorprenden los dos luchadores.

El Campeón mira al monstruo con cierta pena.

– “B… Bu…” – titubea Satán. – “Por favor… Ya basta…”

– “¿Qué ocurre…?” – se pregunta Goku.

– “Satán…” – murmura el monstruo.

Goku se queda mirando al terrícola un instante y luego mira el pendiente del Kaioshin.

– “Y si…” – duda el saiyajín. – “Maldita sea… Puede que unirme con él incluso me debilite… ¡Pero no queda nadie vivo en la Tierra!”

Satán y Bu se miran.

– “¡¡YA BASTA, BU!!” – grita el Campeón.

Goku se prepara para lanzarle el pendiente a Satán.

– “¡¡SATÁN!!” – exclama Goku. – “¡¡AGÁRRALO!!”

Pero en el último momento, una energía ha aparecido en el horizonte, haciendo que el saiyajín se detenga bruscamente.

– “¡¡ESA ENERGÍA!! ¡¡PARECE LA DE…!!” – se sorprende Goku. – “¡¿VEGETA?!”

Muy lejos de allí, en el frío polo norte, Vegeta, con una aureola sobre su cabeza ha aparecido junto a Uranai Baba.

– “Siento dejarte tan lejos… pero ese monstruo me da miedo…” – dice la bruja. – “Te deseo mucha suerte. El Rey Enma te ha dado 24h.”

– “No te preocupes…” – responde el saiyajín. – “No tardaré mucho en ser eliminado de nuevo por Bu…”

Goku se prepara para realizar el Shunkanido.

– “¡¡MENUDA SUERTE!!” – celebra el saiyajín.

Goku desaparece ante la mirada incrédula del monstruo.

– “¿Dónde se ha metido?” – se pregunta Bu.

De repente, el monstruo siente la energía de Goku en el horizonte.

– “Ya veo…” – sonríe Bu.

En el polo norte, Goku aparece junto a Vegeta y Baba.

– “¡¡VEGETA!!” – sonríe Goku, contento. – “¡¡De verdad eres tú!!”

– “¡¿Kakarotto?!” – se sorprende el saiyajín al ver a Goku vivo.

– “Son… Son Goku…” – titubea la bruja. – “¿Qué haces tú aquí? ¡Por eso Enma no te encontraba!”

Bu se ha quedado atrás.

– “¿Crees que puedes huir de mí?” – protesta el monstruo.

El monstruo mira de reojo a Satán un instante, pero decide ignorarlo.

– “¡¡TE MATARÉ!!” – grita mientras sale volando a toda velocidad hacia el Norte.

Satán se queda solo de nuevo y se deja caer de rodillas.

– “Bu…” – lamenta el terrícola.

El Campeón se fija en un pequeño saco que ha quedado en el suelo.

– “¿Qué es eso…?” – se pregunta el terrícola.

En el polo Norte, Baba pide explicaciones a Goku.

– “¡No hay tiempo!” – responde el saiyajín. – “¡Bu viene hacia aquí! ¡Huye al Más Allá!”

– “¡Está bien!” – responde Baba, elevándose rápidamente – “¡Adiós! ¡Y ánimo!”

Goku y Vegeta se quedan solos.

– “¡No podemos perder el tiempo, Vegeta!” – dice Goku, ofreciendo el arcillo a su compañero. – “¡Ponte esto en la oreja derecha, por favor!”

– “¿Un pendiente?” – se extraña el saiyajín. – “¿Para qué?”

– “¡Si te lo pones, nuestros cuerpos se unirán y nacerá un guerrero con una fuerza inmensa!” – explica Goku.

– “¿Unirme contigo?” – refunfuña Vegeta, ofendido por la idea. – “¿Estás de broma?”

– “¡Suponía que dirías eso… pero no hay otra opción!” – insiste Goku. – “¡Solo así podremos detener a Bu!”

Vegeta tiene dudas.

– “Desapareces durante años… y ahora me sales con esas…” – protesta el saiyajín.

– “Hice lo que tenía que hacer, Vegeta” – responde Goku. – “Lo mismo que has hecho tú, ¿no es así?”

El saiyajín recapacita un instante.

– “Tsk…” – protesta Vegeta.

Bu sigue avanzando a toda velocidad hacia ellos.

– “Parece que hay otro tipo con él…” – piensa el monstruo. 

Goku no tira la toalla.

– “¡El monstruo Bu ha matado a todo el mundo! ¡También a Bulma!” – le recuerda Goku. – “¡Y ha absorbido a Trunks y a Gohan! ¡Por eso se ha hecho tan fuerte!”

– “Maldita sea…” – gruñe el saiyajín.

– “¡VEGETA!” – insiste Goku.

El príncipe saiyajín extiende su mano hacia su compañero.

– “¡DAME ESO!” – le apresura. – “¡RÁPIDO!”

Goku le entrega el pendiente y Vegeta se lo coloca.

– “Era en la oreja derecha, ¿no?” – dice el saiyajín.

– “¡AH! ¡Olvidaba una cosa!” – añade Goku. – “¡Una vez fusionados, no podremos separarnos jamás!”

– “Bastardo…” – gruñe Vegeta. – “¡¿Y me lo dices ahora?! ¡¿En el último momento?!”

Pese a quejarse, Vegeta continúa colocándose el pendiente mientras Bu se aproxima se aproxima a toda velocidad. 

– “¡¿Así está bien?!” – pregunta el príncipe.

– “¡GRACIAS, VEGETA!” – sonríe Goku.

Majin Bu ya puede ver a sus enemigos.

– “Ahí están…” – sonríe el monstruo, que alza su mano y genera una esfera de ki rosado, listo para acabar con ellos.

Los arcillos brillan intensamente y los dos saiyajín son atraídos el uno hacia el otro hasta chocar en un estallido de luz que ilumina el planeta. 

– “¡¿QUÉ?!” –  se sorprende Bu.

Cuando la luminosidad se disipa, un único guerrero se encuentra flotando en el cielo sobre la gran superficie de hielo.

– “¡¡ESO ES!!” – exclama el recién nacido guerrero.