DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 21: Genkidama

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 21: Genkidama

Goku intenta recuperar el aliento, agotado tras volver a su estado base.

– “¿Qué ha pasado…?” – le recrimina Vegeta.

– “Mierda…” – protesta Goku. – “Cuando estaba muerto, podía hacerlo sin problemas…” – explica. – “Pero ahora, con el cuepo vivo, para convertirme en Súper Saiyajín de nivel 3 necesito una gran cantidad de energía…” – lamenta. – “Qué desastre… Estamos perdidos…”

Vegeta agacha la cabeza, reflexivo.

Mientras tanto, el duelo de monstruos continúa; los Bu embisten el uno contra el otro, pero el pequeño esquiva el puñetazo del gordo, saltando sobre él, y responde con un codazo que estampa al gordinflón contra el suelo.

Kid Bu agarra la antena del bonachón y con el otro brazo se dispone a estrangularlo; pero el orondo deforma su cabeza y se escurre para luego lanzar a su adversario contra el suelo usando su tentáculo.

– “¡CONVIÉRTETE EN CHOCOLATE!” – dispara el Bu bueno, inclinándose hacia delante para prroyectar su rayo fucsia zigzagueante.

El pequeñajo esquiva el ataque y, dando una pirueta, se coloca detrás de nuestro amigo para disparar un ataque de ki que perfora a Bu y, al estar agachado, desintegra también su cabeza.

– “Ji, ji, ji…” – ríe fanfarrón el pequeño diablo.

Nuestro Bu se regenera de nuevo y ataca sin dudar.

Los dos se enzarzan en un violento intercambio de golpes dominado por el pequeño, cuya sonrisa contrasta con la mueca de frustración del amigo de Satán.

Vegeta y Goku observan el combate.

– “Si esto sigue así, es solo cuestión de minutos…” – dice Goku.

Vegeta parece frustrado, pero de repente clama al cielo con decisión, sorprendiendo a su compañero.

– “¡¡KAIOSHIN!! ¡¡DENDE!!” – grita Vegeta. – “¡¡ESTÁIS VIÉNDOLO TODO!! ¡¿VERDAD?! ¡¿PODÉIS OIRME?! ¡¡CONTESTAD!!” 

En el planeta refugio, los Dioses se sobresaltan ante la llamada de Vegeta.

– “¡Te oímos!” – responde Shin.

– “¡De acuerdo!” – responde Vegeta. – “¡Pues quiero que invoquéis a Shenron! ¡Usad las Dragon Balls!”

– “¿Qué?” – se sorprende Dende. – “¿Para qué?”

– “¡No pongáis pegas y hacedlo!” – protesta el saiyajín. – “¡No hay tiempo que perder!”

– “Parece que tiene un plan…” – dice Shin.

Dende abre el saco de esferas, dispuesto a complacer a Vegeta.

– “Pero el curso del universo…” – duda el anciano.

– “¡No es el momento de remilgos!” – protesta Dende. – “¡Pronto no habrá universo!”

En el Planeta Sagrado, Goku se acerca a su compañero.

– “Vegeta… Aún es pronto para usar las esferas…” – dice el saiyajín. – “Majin Bu…”

– “Dime, Kakarotto…” – le interrumpe Vegeta. – “¿Cuántas veces has salvado la Tierra?”

La pregunta sorprende a Goku.

– “¿Por qué me preguntas eso…?” – pregunta el saiyajín. – “No lo sé…”

– “Por una vez, podrías dejar que la gente de la Tierra tome responsabilidades en el asunto…” – responde Vegeta.

– “¿Eh?” – dice un confuso Goku.

La voz de Dende interrumpe la conversación.

– “¡¡ESTAMOS LISTOS!!” – dice el namekiano.

La noche ha cubierto el planeta refugio y el Dragón luce imponente sobre los Dioses.

– “Podéis pedir vuestros deseos…” – dice Shenron con su voz atronadora. – “Os concederé tres.”

Vegeta responde a Dende.

– “¡¡QUIERO QUE LE PIDÁIS DOS DESEOS!!” – dice el saiyajín. – “¡¡Primero, que la Tierra vuelva a existir!! ¡¡Y segundo, que resucite toda la gente que murió desde la llegada de Babidí a la Tierra, excepto la gente extremadamente malvada!! ¡¡ESOS DOS DESEOS!!”

– “¡¿Quieres esos dos deseos ahora?!” – Dende no lo entiende.

– “¡¡HAZLO!!” – insiste Vegeta.

– “Pero… es que…” – duda Dende.

– “Dende… parece que Vegeta tiene una idea…” – dice Goku. – “Por favor, haz lo que pide.”

– “Sí, vale…” – responde el namekiano. – “¿Y el tercer deseo?”

– “Yo solo quiero esas dos cosas…” – responde Vegeta. – “Pide lo que quieras.”

Son Goku se dirige a su amigo.

– “Vegeta… En cuanto al segundo deseo…” – dice Goku. – “¿No hubiera sido más sencillo pedir que resucitara la gente que Bu mató?”

– “Entonces resucitaría Dabra… pero no resucitaría la gente que maté yo en Satán City ni los que fueron asesinados por los secuaces de Babidí.” – explica el saiyajín.

– “Ah…” – responde Goku, asombrado. – “Pues sí que lo has pensado bien…”

Pero Goku se sobresalta repentinamente.

– “¡ESPERA, VEGETA!” – exclama Goku. – “¡Los que ya han resucitado una vez con las esferas no podrán hacerlo de nuevo!”

– “¡¿CÓMO?!” – se asusta el saiyajín.

– “¡Tranquilos!” – les calma Dende. – “¡El poder de las Dragon Balls crece con el mío! ¡Podrán devolver la vida a todo el mundo!”

Goku sonríe contento.

– “¡Eso es fantástico, Dende!” – celebra nuestro amigo. 

Vegeta suspira aliviado.

En el planeta refugio, Kamisama pide el deseo.

– “¡La Tierra ha sido destruida!” – explica Dende. – “¡Por favor, Shenron! ¡Haz que vuelva a ser como antes!”

Los ojos del dragón brillan intensamente de color rojo.

– “Está bien…” – responde Shenron.

– “¡Gracias!” – dice Dende.

En el Sistema Solar, la Tierra reaparece.

– “La Tierra vuelve a existir” – dice el dragón. – “¿Cuál es vuestro segundo deseo?”

– “¡Haz que resuciten todos aquellos que murieron desde el día que el malvado brujo Babidí llegó a la Tierra! ¡Excepto los seres extremadamente malvados!” – pide Dende.

En el Planeta Sagrado, el enfrentamiento de los Bu continúa. 

El pequeño y malvado Bu lleva la iniciativa y propina una paliza al bonachón, que pese a estar agotado, sigue levantándose para pelear.

Kid Bu se arranca un bazo y éste se enrolla formando una pelota que sale disparada por su propia voluntad hacia el enemigo, golpeando al orondo Bu. La bola rosada cambia de dirección y regresa para castigar de nuevo al monstruo; y así continuamente, torturando al bueno de Bu.

Vegeta se impacienta.

– “¡¿AÚN NO, DENDE?!” – protesta el saiyajín. – “¡¿Aún no se ha cumplido mi deseo?!”

De repente, la aureola de Vegeta empieza a desaparecer.

– “¡¿Eh?!” – se sorprende el saiyajín.

En e planeta refugio, la aureola del viejo Kaioshin también se desvanece.

– “¡¿Qué está pasando?!” – se pregunta el anciano.

– “¡Increíble!” – exclama Shin. – “¡Shenron habrá interpretado que su muerte está relacionada con la llegada de Babidí!”

En el Planeta Sagrado, Goku ha visto resucitar a su amigo.

– “¡Vegeta! ¡Tu aureola!” – exclama Goku. – “¡Has resucitado! ¡Shenron no te ha considerado uno de los malos!”

Dende confirma la noticia.

– “¡¡YA HAN RESUCITADO TODOS, VEGETA!!” – celebra el namekiano.

En la Tierra, los humanos parecen confusos. No entienden lo ocurrido.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta uno.

– “Creía que me había matado ese monstruo…” – murmura otro.

– “Soñé que yo era un caramelo…” – dice un tercero.

Sobre el frío hielo del Polo Norte, Gohan, Videl y Trunks se miran confusos.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta Videl.

– “Ese monstruo nos atrapó…” – dice Trunks.

– “¿Y papá?” – busca Gohan a su alrededor. – “¿Y Bu?” – se preocupa. 

En la Atalaya de Kamisama, todos han vuelto a la vida.

– “¡Marron!” – abraza Krilín a su hija.

– “¿Qué ha sucedido?” – se pregunta Yamcha.

– “Habrán usado las Dragon Balls…” – murmura Roshi.

En la Torre de Karín, el gato y Yajirobe se miran asombrados.

– “¡La chica lo consiguió!” – celebra el Duende. 

En las montañas rocosas, los androides, Ten Shin Han y Chaoz también han resucitado.

– “Estamos vivos…” – murmura Ten.

Cerca del cráter donde se encontraba la nave de Babidí, Kibito mira a su alrededor, muy confuso.

En el Planeta Sagrado, Goku cree que ya comprende los planes de Vegeta.

– “¡Fantástico!” – dice el saiyajín. – “¡Quieres que Gohan y Trunks luchen contra Bu!”

– “No…” – responde Vegeta. – “Vamos a empezar… ¡Prepárate para realizar la Genkidama!”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Goku. – “¡¿UNA GENKIDAMA?!”

Son Goku alucina con la idea de su compañero.

– “¡¿Tu idea era una Genkidama?!” – dice Goku. – “¡Pero eso es imposible! Con Bu como rival, coger un poco de energía de cada terrícola no será suficiente…”

– “¡Por eso te dije que, esta vez, los humanos deberán aceptar su responsabilidad!” – replica Vegeta. – “¡No vas a coger un poco de energía de cada uno! ¡La cogerás casi toda!”

– “¡¿EH?!” – se sorprende Goku, aún más. – “Pero para eso…”

Dende interrumpe de nuevo.

– “¡Vegeta!” – dice el namekiano. – “¡Shenron dice que le pidamos el tercer deseo!”

– “¡El tercero me da igual!” – responde Vegeta. – “¡Lo que necesito es que me pongáis en contacto con todos los terrícolas! ¡Quiero que me oigan!”

– “¿Eh?” – se sorprende Shin. – “Eso es imposible…”

– “¡¡DEJÁDMELO A MÍ!!” – interviene una nueva voz.

– “¡¿Quién es?!” – se pregunta Vegeta.

– “¡¡Esa voz!!” – exclama Goku, ilusionado. – “¡¡ES KAIOSAMA!!”

– “¡Así es!” – saluda el Dios. – “¡Vegeta! ¡Es todo un honor que hayas elegido mi técnica para derrotar a Majin Bu! Así que… ¡HABLA! ¡Lo transmitiré a toda la Tierra… ¡Y A TODO EL UNIVERSO!”

– “Gracias…” – responde Vegeta.

Vegeta toma aire y se prepara.

– “¡¿Podéis oírme, habitantes del universo?!” – empieza el saiyajín. – “Os hablo desde otro mundo. El monstruo Bu acabó con vuestras vidas, como algunos ya sabréis, pero gracias a un misterioso poder, os hemos podido resucitar…” – explica. – “Todo ha vuelto a la normalidad. Habéis recuperado vuestras vidas, vuestros seres queridos e incluso vuestros hogares…”

La gente de la Tierra escucha la voz en sus cabezas con cierto recelo.

Satán se acerca a nuestros amigos.

– “¿Qué está pasando…?” – le pregunta a Goku.

– “Shh…” – responde el saiyajín. – “Está hablando con los habitantes de la Tierra, que han resucitado.”

– “¿Qué?” – responde el Campeón, incrédulo. – “No digas tonterías… ¡y ayuda a Bu!”

Vegeta continúa.

– “¡En estos momentos, hay un guerrero luchando contra esa criatura por vosotros…!” – explica el saiyajín.

En la Atalaya, Bulma se emociona al oír a su marido.

– “¡ES VEGETA!” – celebra ella. – “¡¿Dónde está?!”

La voz de Vegeta llega hasta Namek.

– “Pero la situación es muy difícil…” – continúa el saiyajín. – “¡El poder del enemigo es muy superior al que tenía Cell! ¡Por eso necesitamos vuestra fuerza! ¡Necesitamos que nos prestéis vuestra energía para derrotar a este monstruo!”

Moori se sorprende al reconocer la voz del saiyajín.

– “Es ese tipo malcarado…” – murmura el Patriarca.

La voz de Vegeta retumba en la mente de los terrícolas.

– “¡¡LEVANTAD VUESTRAS MANOS HACIA EL CIELO!!” – exclama el saiyajín. – “¡¡REUNIREMOS VUETRA ENERGÍA PARA VENCER A BU!!”

– “Pero, ¿qué dice?” – refunfuña un humano. – “¿Energía? ¿Levantar nuestras manos?”

– “Os sentiréis cansados…” – explica Vegeta. – “¡Pero no os preocupéis! Solo será como si hubierais hecho mucho ejercicio. ¡Os recuperaréis! ¡¡VAMOS!!”

Kaiosama tiene dudas.

– “No me gusta el tono de voz…” – piensa el Dios.

– “¡¡LEVANTAD LOS BRAZOS!!” – insiste Vegeta.

En la Atalaya, Krilín sospecha.

– “¿Alzar los brazos…?” – murmura el terrícola. – “¡Eso significa que…!”

En el Planeta Sagrado, el saiyajín apresura a Goku.

– “¡Espabila, Kakarotto!” – le dice Vegeta.

– “¡SÍ!” – responde su compañero.

Son Goku se arranca la parte superior rota del gi naranja y se eleva hacia el cielo, alzando sus brazos, listo para preparar la Genkidama.

– “¡¡TODOS!!” – exclama el saiyajín. – “¡¡DADME TODA LA ENERGÍA QUE PODÁIS!! ¡POR FAVOR!”

En la Tierra muchos reconocen la voz de Goku.

– “¡SON NUESTROS PADRES!” – exclama Trunks.

– “¡La Genkidama!” – sonríe Gohan.

– “¿Qué hago?” – pregunta Videl, que imita a los mestizos. – “¿Así?” – alza sus manos.

En la Atalaya, la Torre de Karín y las montañas rocosas, todos se sorprenden al oír la voz de Goku después de tantos años, y sin dudar levantan las manos. Incluso Kibito hace su aportación.

– “¡¡GOKU!!” – se emociona Chichi.

– “¡LO SABÍA!” – exclama Krilín.

En Namek, muchos reconocen la voz de su salvador.

– “¡¡ES SON GOKU!!” – exclama Moori. – “¡VAMOS! ¡Los terrícolas nos necesitan!” – anima a sus compañeros, que le imitan sin dudar.

En el Planeta Sagrado, una bola de energía se materializa sobre Goku.

– “¡¡ESTÁ LLEGANDO!!” – festeja el saiyajín. – “¡Se ha hecho enorme! ¡Debe ser la energía de nuestros amigos!”

Vegeta no parece satisfecho.

– “No es suficiente…” – refunfuña el saiyajín. – “¡¿Por qué…?!”

Las voces de los terrícolas llegan a Vegeta.

– “¿Quiénes son esos tipos…?” – dice uno.

– “No me gusta cómo suena ese…” – protesta otro.

– “¡Pues yo no las levanto!” – dice un tercero.

– “Mi amigo las ha levantado y casi se desmaya…” – se queja otro.

Son Goku se da cuenta de que la Genkidama ha dejado de crecer.

– “¡Esto no es suficiente!” – dice el saiyajín. – “¡¿QUÉ OCURRE?!”

– “¡ESO YA LO SÉ!” – protesta Vegeta. – “Parece que no me creen…”

Vegeta se impaciente y grita a los terrícolas.

– “¡¡EH!! ¡TERRÍCOLAS!” – exclama, enfadado. – “¡¡COLABORAD CON NOSOTROS INMEDIATAMENTE!! ¡¿QUERÉIS QUE BU OS MATE OTRA VEZ?! ¡ESTO NO ES UN JUEGO! ¡PRESTADNOS VUESTRA FUERZA!

– “Encima nos grita…” – se queja un humano.

– “¿Quieren robarnos nuestra fuerza?” – duda otro.

– “Yo no me fío…” – protesta un tercero.

– “¡¡IDIOTAS!!” – se harta Vegeta.

Satán parece confuso.

– “¿De dónde vienen esas voces?” – se pregunta el Campeón.

Mientras tanto, cerca de allí, el pequeño Bu propina una paliza al gordinflón, que ya está tan débil que ni se defiende.

Vegeta mira la escena por el rabillo del ojo.

– “Y encima ese está apunto de morir…” – lamenta el saiyajín.

El malvado Bu deja a su contrincante tirado en el suelo y se eleva, apuntándole con la mano derecha, listo para rematarlo.

Satán se da cuenta de lo que ocurre y no duda en intervenir, lanzando una piedra al enemigo.

– “¡¡BASTARDO!!” – grita Satán. – “¡¡NO LE HAGAS DAÑO!!”

La piedra golpea la cabeza del pequeño diablo, que al darse la vuelta se da cuenta de lo que traman nuestros amigos.

– “Grrr….” – gruñe el enemigo.

– “¡¡SE HA DADO CUENTA!!” – advierte Vegeta.

– “¡¡YAAAAAAAHHH!!” – grita Bu, furioso.

El monstruo se abalanza contra Goku a toda velocidad.

Vegeta se prepara para pelear.

– “¡KAKAROTTO!” – exclama Vegeta. – “¡INTENTARÉ GANAR TIEMPO! ¡TÚ INTENTA CONVENCER A LOS TERRÍCOLAS!”

– “¡TEN CUIDADO!” – se preocupa Goku. 

Vegeta se transforma en Súper Saiyajín 2 de nuevo y se interpone en el camino de Bu, que sin dudar le propina un puñetazo en la barriga que lo dobla de dolor.

– “¡¡TERRÍCOLAS!! ¡¡POR FAVOR!!” – suplica Goku. – “¡¡POR FAVOR, DADME ENERGÍA!! ¡NECESITAMOS VUESTRA AYUDA! ¡¡LEVANTAD LAS MANOS AL CIELO!!”

Bajo la Torre de Karín, Upa y Bora alzan las manos.

– “¡ES GOKU!” – celebra Upa. – “¡Toma nuestra energía!”

En Villa Jingle, Suno y Hatchan reconocen la voz de su amigo.

– “¡Es el pequeño Goku!” – celebra la muchacha, levantando sus manos.

Lo mismo ocurre alrededor de la Tierra. Los amigos que Goku ha hecho por el camino, al igual que muchos rivales del Torneo Mundial de Artes Marciales, alzan las manos sin dudarlo.

En una base secreta, Pilaf, Mai y Shu también han oído la llamada de Goku.

– “¿Qué hacemos?” – pregunta el perro.

Pilaf levanta las manos.

– “¿Señor?” – se sorprende Mai.

– “Se interpone siempre en mis planes…” – dice Piaf. – “Pero es un buen tipo.”

– “Sí…” – sonríen Mai y Shu, imitando a su líder.

En el Planeta Sagrado, la Genkidama aumenta de tamaño levemente.

– “¡Ha crecido solo un poco!” – dice Goku, preocupado. – “¡¿Por qué…?! ¡¿Por qué no me creen…?!”

La voz de los humanos llega hasta nuestros amigos.

– “Este parece más amable…” – dice uno. – “Pero…”

– “¡No te fíes!” – exclama otro.

– “¡Yo no voy a levantarlas!” – protesta una mujer.

Kid Bu sigue castigando a Vegeta, que ha perdido su transformación.

– “¡¡DAOS PRISA!!” – insiste Goku, desesperado. – “¡¿ES QUE NO OS IMPORTA LO QUE PUEDA PASARLE A LA TIERRA Y AL UNIVERSO?! ¡¡ESTÚPIDOS!!”

La respuesta no tarda en llegar.

– “¿Nos ha llamado estúpidos?” – protesta un terrícola.

– “Que pocos modales…” – dice otro.

– “¡No le hagáis caso!” – advierte un tercero.

Satán escucha las voces hasta que se harta.

– “¡¡BASTA DE TONTERÍAS!!” – grita el Campeón. – “¡¡COLABORAD CON NOSOTROS!! ¡¿O ES QUE NO HARÉIS ESE FAVOR A SATÁN!!”

La actitud de la gente cambia radicalmente al oír a su salvador.

– “¡¿Satán?!” – se pregunta uno.

– “¡Es la voz del Campeón!” – dice una muchacha.

– “¿Mr. Satán está luchando contra el monstruo?” – se pregunta un tercero.

Goku parece confuso.

– ¡¡ESO ES!!” – confirma Satán. – “¡¡VOY A VENCER AL MONSTRUO!! ¡¡ASÍ QUE DADME VUESTRA ENERGÍA!!”

Son Goku sonríe.

– “Lo siento…” – se disculpa Satán. – “Si no les digo eso… no os hubieran creído… ¡y lo más importante es acabar con Bu!”

Alrededor del mundo, la gente alza los brazos.

– “¡SATÁN! ¡SATÁN! ¡SATÁN!” – corea la Tierra.

Millones de puntos de luz iluminan el planeta y pronto salen volando a través del Universo hacia el Planeta Sagrado.

Majin Bu sigue castigando al pobre Vegeta, que ya no se defiende.

– “¡AGUANTA, VEGETA!” – dice Goku. – “¡AGUANTA!”

– “¡¿AÚN NO?!” – pregunta Satán.

De repente, la luminosidad que emite la Genkidama se multiplica y baña el planeta.

Son Goku alza su vista al cielo, sorprendido; una gigantesca esfera de energía brilla en el cielo.

– “¡¡YA ESTÁ!!” – celebra Goku. – “¡¡YA HA LLEGADO!!”

– “¡¡OOOOH!!” – exclama Satán, asombrado.

– “¡¡APÁRTATE, VEGETA!!” – avisa Goku. – “¡¡ALLÁ VA!!”

La Genkidama está lista, pero Vegeta está tan malherido que no puede moverse.

Majin Bu ha visto la esfera en el cielo y el pánico le ha embargado.

– “¡¡UAAAAAAAH!!” – grita furioso y desesperado.

– “¡LÁNZALA YA!” – dice Vegeta. – ¡NO TE PREOCUPES POR MÍ Y HAZLO!”

Bu dispara a Son Goku, que logra esquivar el ataque usando brevemente el Shunkanido.

– “Maldición…” – se preocupa el saiyajín.

Pero de repente, cuando Goku mira de nuevo a Bu, se da cuenta de que Vegeta ya no está a su lado.

– “¿Vegeta?” – se pregunta el saiyajín.

Cerca de allí, Satán corre con Vegeta a cuestas.

– “¡¡VENGA!!” – dice el terrícola. – “¡¡ACABA CON ÉL DE UNA VEZ!!”

– “¡¡BIEN HECHO, SATÁN!!” – exclama Goku. – “¡¡PUEDE QUE DE VERDAD SEAS EL SALVADOR DE LA TIERRA!!”

Goku lanza la Genkidama, que vuela certera hacia su objetivo.

– “¡DESAPARECE!” – exclama el saiyajín.

Bu dispara de nuevo, esta vez contra el ataque enemigo, pero su intento se desvanece con el impacto.

La esfera sigue aproximándose a Bu, que extiende sus manos para detenerla.

– “¡UUAAAAH!” – grita el monstruo, esforzándose para frenar la técnica de Goku. – “Gui… gui-gui…” – sufre Bu.

– “Maldita… ¡MALDITA SEA!” – se preocupa Goku, que ve su ataque detenido. – “¡VE PARA ALLÁ!” – le suplica a la Genkidama. – “¡VAMOS, VE!” 

– “Gggrrrr…” – insiste Bu.

– “¡Mierda…!” – sufre Goku. – “¡Estábamos tan cerca…!”

Vegeta, ahora de pie, apoyado en Satán, observa lo sucedido.

– “He… he calculado mal…” – lamenta el saiyajín. – “¡Kakarotto es un elemento esencial, porque tiene que lanzar la Genkidama! ¡Y está demasiado débil!”

La sonrisa empieza a regresar al rostro de Bu, que hace retroceder la bola de energía vital unos centímetros.

En el planeta refugio, los Kaioshin y Dende se preocupan.

– “Qué desastre…” – sufre Shin.

– “¿Qué vamos a hacer ahora?” – se pregunta el anciano.

En el Más Allá, en el puesto fronterizo, el Rey Enma y los funcionarios observan lo que ocurre en un televisor.

– “¡VAMOS, SON GOKU!” – anima Enma. – “¡¡ESA GENKIDAMA LLEVA TAMBIÉN NUESTRA ENERGÍA!!”

En el planeta refugio, Dende se acerca a Shin.

– “¡Llévame hasta Goku!” – dice Kamisama. – “¡Le curaré!”

– “He usado toda mi energía para llegar hasta aquí…” – dice el Kaioshin. – “Lo siento…”

Shenron interrumpe.

– “¿Hasta cuándo me haréis esperar?” – pregunta el dragón. – “¡Pedid el tercer deseo o desapareceré!” – avisa.

Dende tiene una idea.

– “¡YA LO TENGO!” – exclama el namekiano. – “¡¡SHENRON!! ¡¿Puedes hacer que un hombre llamado Son Goku, que ahora está luchando contra Bu en el mundo de los Kaioshin, recupere toda su energía?”

– “Si se trata de hacer que recupere la fuerza que ya le pertenece, sí” – aclara el dragón.

– “¡ESTUPENDO!” – celebra Dende. – “¡HAZLO ENSEGUIDA!”

Goku empieza a ceder.

– “No… ¡NO PUEDO MÁS!” – sufre el saiyajín.

De repente, Goku nota que algo ha cambiado en él.

– “¡¡SON GOKU!!” – le habla Dende. – “¡HEMOS PEDIDO EL TERCER DESEO! ¡¿LO NOTAS?!”

– “¡¡SÍ!!” – responde el saiyajín. – “¡¡VUELVO A TENER MI FUERZA!!”

Son Goku se transforma en Súper Saiyajín.

– “¡¡GRACIAS, DRAGON BALLS!!” – exclama Goku.

Majin Bu siente que el poder del saiyajín ha aumentado, pues la Genkidama ha dejado de retroceder.

– “¡¿GUI?!” – se preocupa el monstruo.

– “Eres fuerte… Has luchado bien…” – dice Goku. – “Espero que te reencarnes en una buena persona… Me gustaría luchar contigo de nuevo, en otras condiciones… Te esperaré, ¿eh?” – sonríe. – “Yo también seré más fuerte.”

Bu se esfuerza al máximo, pero sin éxito.

– “¡Hasta la próxima!” – se despide Goku.

El suelo bajo los pies de Bu cede.

– “¡HAAAAAA!” – grita Goku, empujando la Genkidama.

– “¡¡YAAAAAHH!!” – grita el monstruo, aterrado ante el ataque que le engulle.

La Genkidama avanza creando un gran surco en el suelo para finalmente elevarse y estallar en el cielo, iluminando el Planeta Sagrado.

Cuando la luz se disipa, no hay ni rastro de Bu y su ki ha desaparecido por completo.

La transformación de Goku se desvanece mientras desciende.

– “Uff…” – resopla aliviado. – “Se acabó…”

– “Je…” – sonríe Vegeta. – “Te ha costado lo tuyo…”

Goku levanta el pulgar y sonríe y Vegeta responde de la misma forma.

Por fin, el monstruo Bu ha desaparecido sin dejar ni una sola célula.

– “¡¡BIEN!!” – celebran los Dioses. – “¡LO HAN LOGRADO!”

En la Tierra, en el frío Polo Norte, Gohan, Trunks y una Videl con tiritonas celebran victoria.

– “¡Ya no siento la energía de Bu!” – exclama Gohan.

– “¡Nuestros padres son geniales!” – añade Trunks.

– “Tu padre ha estado fantástico.” – le dice Gohan a Videl.

– “Papá…” – se emociona ella, orgullosa.

En el Planeta Sagrado, Satán se acerca a Goku.

– “Ya está, ¿verdad?” – pregunta contento. – “¿Se ha acabado?”

Goku asiente.

– “¡¡GENTE DE LA TIERRA!!” – exclama Satán. – “¡SOY VUETRO CAMPEÓN, SATÁN!” – anuncia. – “¡¡GRACIAS A TODOS POR VUESTRA COLABORACIÓN!! ¡EL TERRIBLE MONSTRUO BU HA MUERTO! ¡¡YA PODÉIS VIVIR TRANQUILOS!! ¡SE HA TERMINADO!”

La Tierra celebra.

– “¡¡BRAVO!!” – exclama uno.

– “¡HURRA POR NUESTRO HÉROE!” – grita otro.

– “¡¡SATÁN!! ¡¡SATÁN!! ¡¡SATÁN!!” – corean los humanos.

En la Atalaya de Kamisama, nuestros amigos saltan de alegría.

– “¡¡LO LOGRARON!!” – celebran todos. – “¡LO HAN CONSEGUIDO!”

En unos minutos, los Dioses regresan a su planeta gracias a la teletransportación de Shin.

Dende corre a curar a Vegeta, que en unos segundos ya puede ponerse en pie.

Kibito también aparece en el planeta.

– “¡¡KIBITO!!” – festeja Shin. – “¡Estás vivo!”

– “¿Qué ha sucedido?” – pregunta el ayudante del Kaioshin.

– “Es una larga historia…” – sonríe Goku.

El ladrido del pequeño cachorro alerta a nuestros amigos.

– “¿Qué pasa?” – pregunta Satán, yendo a su encuentro. – “¿Has encontrado algo?”

Satán grita de repente, asustando a todos los presentes.

– “¡¡BUUU!!” – exclama el Campeón. – “¡¡ES BU!!”

– “¡¿QUÉ?!” – se preocupan todos.

Nuestros amigos van a ayudarle y se encuentran con Satán abrazado al Bu bonachón.

– “¡AYUDADLE!” – suplica el Campeón. – “¡TÚ! ¡EL VERDE! ¡SABES CURAR, ¿NO?!”

Vegeta alza su mano y apunta al monstruo.

– “¡No digas estupideces!” – exclama el saiyajín. – “¡SAL DE AHÍ! ¡LO REMATARÉ!”

Satán se interpone entre Vegeta y Bu.

– “¡¡NOO!” – exclama el terrícola. – “¡NO LO HAGAS! ¡NO ES TAN MALO COMO CREES!” – intenta explicar. – “¡HACÍA AQUELLAS COSAS PORQUE SE LO ENSEÑÓ UN HOMBRE MALO!”

– “¡¿Pero tú sabes lo que está diciendo?!” – se enfada Vegeta. – “¡¿Qué haremos si sale el otro Bu de nuevo?!  ¡Esta vez podría acabar con todo!” – advierte. – “¡ES MEJOR MATARLO!”

– “¡¡SE VOLVIÓ MALO PORQUE ALGUIEN MATÓ A SU PERRITO!! ¡A SU AMIGO!” – explica Satán, desesperado. – “¡POR FAVOR! ¡TE LO SUPLICO! ¡YO ME HARÉ CARGO DE ÉL! ¡LO TENDRÉ EN CASA BAJO MI CUSTODIA!”

– “¡¿Bajo tu custodia?! ¡No me hagas reír!” – replica Vegeta, que termina la paciencia. – “¡¿Qué harás tú si se descontrola?! ¡APARTA DE UNA VEZ O TE MATO A TI TAMBIÉN!”

Son Goku interviene.

– “Dende, cura a Bu.” – dice el saiyajín, con una sonrisa en su rostro.

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende Vegeta. – “¡¿ES QUE TE HAS VUELTO LOCO?!”

– “Tanto este Bu como Satán nos han ayudado mucho.” – dice Goku. – “Si no hubiera sido por ellos, todos habríamos muerto, ¿no?”

Los Dioses, pese a estar sorprendidos, entienden la deuda que tienen con ellos.

– “Además, si por cosas del destino ocurriera algo, pelearíamos de nuevo…” – añade Goku. – “¡Esta vez nos entrenaremos a fondo!”

– “Pero…” – interviene Shin. – “Él no podría vivir en la Tierra después de todo lo ocurrido…”

– “Bueno…” – dice Goku. – “¡Podemos usar las Dragon Balls de Namek para que borre el recuerdo de Bu de sus mentes!”

– “Otra vez las Dragon Balls…” – refunfuña el anciano. – “Estáis jugando con fuego…”

– “Haced lo que queráis…” – suspira Vegeta, molesto.

– “¡¡GRACIAS!!” – exclama Satán, feliz. – “¡MUCHAS GRACIAS!”

Unos minutos más tarde, Shin deja a nuestros amigos en la Atalaya de Kamisama y se despide. Allí ya se han reunido todos; Gohan, Trunks, Videl, los androides, Ten Shin Han y Chaoz ya han llegado. Bulma ha reconfortado a su hijo poniéndole su cazadora sobre los hombros.

Goku, Vegeta y Satán se acercan a los demás, que pronto corren a su abrazo. Majin Bu les sigue, provocando el pánico momentáneo de todos, y obligando a Goku y compañía a dar explicaciones.

Tras la felicidad inicial, muchos entristecen, sobretodo Gohan y Trunks, al recordar a Piccolo. Son Goku se acerca a ellos para consolarlos.

– “Sé que lo echáis de menos…” – dice Goku, reconfortando a su hijo agarrándole del brazo.

Los muchachos agachan la cabeza, apenados.

– “Lo hizo por vosotros… Por todos…” – dice Goku. – “Cargaréis con el peso de su vida a partir de ahora. Haced que se sienta orgulloso.”

Gohan se limpia las lágrimas de los ojos y asiente, dibujando una sonrisa en su rostro.

Para los humanos, Mr. Satán ha salvado de nuevo la Tierra y agranda así su leyenda, ganándose el corazón de todos, incluso de sus mayores detractores.

El planeta y el universo disfrutan de nuevo de una paz plena.

DBSNL // Capítulo 184: Viejas historias

DBSNL // Capítulo 184: Viejas historias

“En mis sueños, un malvado hechicero me encontró.”

En la Tierra, en la Corporación Cápsula, todos descansan en el salón. Brief ha invitado a Mai, Gohan, Krilín y Baba a una taza de té, Baicha se toma un vaso de leche. El viejo Bee, al lado del niño, disfruta de la misma bebida en un cuenco que comparte con el gato Tama.

Nuestros amigos analizan la situación.

– “Puedo intentar buscar al enemigo…” – dice Baba. – “Pero su magia es muy superior a la mía o a cualquier poder que haya visto jamás… Podría verme.. y localizarnos…”

– “No es sensato, Son Gohan.” – le dice Krilín a su amigo.

– “No pienso resignarme.” – dice el mestizo. – “Tengo que hace algo…”

– “¿Cómo está Pino?” – pregunta Mai, intentando cambiar de tema.

– “Ahora Turbo está reparando su motor” – dice Brief. – “Ese joven es brillante… ¡Seguro que lo deja como nuevo!” – sonríe.

– “Al fin, buenas noticias…” – suspira Krilín.

En el laboratorio, Turbo usa su telekinesis para manipular las herramientas y reubicar algunas piezas del interior del Número 16.

– “Tienes una mente privilegiada” – dice Pino. – “Y te lo digo habiendo conocido a los mejores científicos del planeta Tierra.”

– “Gracias” – sonríe Turbo. – “Lo hago lo mejor que puedo.”

Baba prepara su bola de cristal sobre la mesita del salón.

– “Intentaré buscar a Goku de nuevo…” – dice ella.

De repente, el timbre suena e interrumpe a la bruja.

– “Será Ten…” – dice Brief, que acude a la puerta.

El doctor abre sin pensar, y se queda sin palabras al ver una cara conocida.

– “Oli…” – se asombra el padre de Bulma.

– “Ha pasado mucho tiempo…” – dice la androide, que ha llegado a la Corporación escoltada por Ten Shin Han.

– “No para ti…” – responde el doctor. – “No has cambiado ni un ápice…”

– “¿Puedo pasar?” – sonríe ella.

– “Adelante.” – se aparta Brief, que aún no sale de su asombro.

En Monmaas, Broly huye de un gigantesco hurón. El saiyajín está agotado y sus movimientos son torpes; además, es la primera vez en la vida que no tiene cola, así que le cuesta aún más mantener el equilibrio.

El animal lo persigue sin cesar, pues lo identifica como una presa. 

Broly termina acorralado frente al tronco de un árbol. El hurón se prepara para embestir.

El saiyajín salta en el momento preciso y el hurón se estampa contra el árbol, golpeándose la cabeza y quedando aturdido.

Broly logra reunir las fuerzas suficientes para flotar hasta una rama, lejos del alcance del animal.

El hurón se retira contrariado y con hambre.

En Ryusei, Shula, Madas, Maraikoh, Pan y Bra se han reunido en otra cabaña a la que también han trasladado a Ub.

– “Mi historia comienza hace muchos años…” – narra Shula.  – “Yo me preparaba en la Academia Kaioshin para sustituir a los viejos Dioses, masacrados por el temible Majin Bu.”

Los demás escuchan atentamente.

– “Quería ser el mejor.” – dice el ira-aru. – “Quería sustituir al Dai Kaioshin… Pero mis habilidades eran insuficientes. Muchos compañeros tenían capacidades que rivalizaban con las mías… y había uno que las superaba con creces; el favorito del Maestro Toshisei…”

– “Zamas…” – murmura Madas.

– “¿Lo conocéis?” – se sorprende Shula. – “Supongo que eso significa que logró sus objetivos…”

Madas asiente.

– “Pero ha madurado.” – dice el antiguo Dios, con una sonrisa. – “Su visión a cambiado bastante desde que lo conociste.”

– “Me cuesta creerlo” – suspira Shula.

– “¿Qué pasó?” – insiste Pan.

– “Mi frustración era tal, que decidí abandonar la Academia y buscar mi propio camino.” – responde Shula. – “Sentía la oscuridad creciendo en mi interior y pensé que alejándome de mis anhelos inalcanzables calmaría mi ira… Pero fue todo lo contrario. La rabia me carcomía.” – cuenta. – “Empecé a reprocharme mi cobardía y a arrepentirme de mi decisión… pero sabía que no podía volver. Nadie se fiaría de un desertor.”

Madas parece un poco afligido por la historia de Shula.

– “La Academia necesitaba un cambio…” – murmura el antiguo Kaioshin.

– “En mis sueños, un malvado hechicero me encontró.” – revela Shula. – “El hijo del creador de Majin Bu; el brujo Babidí.”

Pan y Bra se sorprenden al oír ese nombre que reconocen por las historias de sus padres y tíos.

– “Ese canalla usó mi odio para manipularme a su antojo…” – gruñe el ira-aru. – “Con mi ayuda liberó al Rey de los Demonios y despertó a Majin Bu de nuevo…” – Shula respira hondo para calmarse. – “Por suerte, alguien pudo detener al monstruo…”

– “Esa parte la sabemos.” – dice Bra.

– “¿Cómo?” – se sorprende Shula.

– “Je, je” – ríe Pan.

Shula parece confuso.

Madas coloca su mano sobre la cabeza de su compatriota.

– “Permíteme.” – dice Madas.

De repente, cientos de imágenes invaden la mente de Shula. Son Gohan, Gotenks, Vegeta, Goku, Satán, la Genkidama…

– “¡¡FUISTEIS VOSOTROS!!” – exclama Shula, asombrado.

– “Nuestros padres.” – sonríe Bra.

– “Y mi abuelo.” – añade Pan.

Shula mira de reojo a Ub.

– “Y… ese chico…” – dice el ira-aru. – “Él es…”

– “Más o menos.” – dice Pan. – “El demonio se separó de él.”

– “Creo que empiezo a entenderlo…” – dice Shula. – “Por eso no pude encerrarlo…”

– “¿Para qué querías encerrarlo?” – pregunta Pan.

Shula reflexiona un instante.

– “No puedo revelar todas mis intenciones.” – dice el ira-aru. – “Espero que Madas coincida conmigo y me guarde el secreto.”

Madas asiente.

– “¡¿QUÉ?!” – se molestan las muchachas.

– “¿Estás de broma?” – protesta Bra.

– “Es por seguridad.” – dice Madas.

El antiguo Kaioshin se dirige a su compañero.

– “Cuéntanos lo que puedas.” – le anima el viejo Dios.

Shula asiente.

– “Mi misión es encontrar al demonio del Makai y llevarlo a unas coordenadas concretas.” – dice el ira-aru.

– “¿Quién…?” – pregunta Pan.

Shula niega con la cabeza.

Bra esboza una pícara sonrisa y se ajusta los guantes.

– “Si quieres encontrar a ese Janemba, te ayudaremos.” – dice ella. – “Nos irá bien el ejercicio, ¿verdad, Pan?”

– “Sí” – asiente Pan. – “Vayamos a por ese demonio.”

– “No tan rápido, chicas.” – les interrumpe Madas.

Las chicas sienten que les han cortado el rollo.

– “¿Qué sucede?” – pregunta Pan.

– “Enfrentarse a Janemba es peligroso.” – dice Madas. – “Dependéis demasiado de la fusión… y no sabemos a quién más podríamos encontrarnos por el camino.”

Las chicas agachan la cabeza apenadas.

– “¿Y qué pensáis hacer con Ub?” – pregunta Madas. – “Sigue muy débil y…”

La débil voz del chico interrumpe al ira-aru.

– “Yo… también pienso ir…” – dice Ub.

– “¡¿UB?!” – se sorprenden ellas.

Ub entra en la habitación tambaleándose. Pan se acerca a chico para socorrerle, pero Ub se apoya en la pared.

– “Estás muy débil…” – dice Pan. – “Deberías…”

– “No…” – interrumpe el chico. – “No voy a quedarme aquí mientras vosotras peleáis.”

– “Ub…” – sufre Pan.

– “Chico… ¡No seas cabezota!” – le regaña Madas. – “Ahora eres un simple humano y…”

– “Con o sin el poder de Majin Bu… le prometí a Son Goku y al padre de Pan que protegería la Tierra…” – dice el chico. – “He fracasado… pero no me rendiré… ¡pelearé hasta el final!” – exclama apretando su puño derecho.

Pan sonríe y abraza a Ub, sorprendiendo al muchacho, que tras un breve instante de confusión también abraza a Pan.

– “Pues ya estamos todos listos.” – sonríe Bra con picardía, mirando a Shula. – “¿Cuándo partimos?”

ESPECIAL DBSNL /// Boku no Patrolman // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte II: Teoría

Boku no Patrolman / Parte II: Teoría

“Esto no es un simple trabajo; es un sacrificio.”

Ha llegado el día soñado para Jaco; las pruebas de admisión a la Academia de la Patrulla Galáctica.

La prueba de acceso consta de dos partes: un examen teórico y un ejercicio práctico.

El emocionado aridzuko llega al lugar de las pruebas, un edificio adornado con símbolos de la Patrulla Galáctica cuyo recibidor está repleto de aspirantes variopintos que se amontonan frente a una gran pantalla que muestra los nombres de los sujetos que se examinarán en cada sala.

Jaco, con una mochila a la espalda, busca el suyo con nerviosismo.

– “A ver… Jaco Thilimentepibossi…” – murmura el aridzuko. – “Sala Gicchin… Fila 136 Asiento 213…”

De repente, alguien le empuja al pasar a su lado.

– “No sé a qué vienen, si no van a aprobar ni la mitad…” – refunfuña el chulesco individuo. – “Solo molestan.”

Jaco lo mira de reojo e identifica al zoon que se registró el mismo día que él.

– “Es ese tipo…” – piensa el aridzuko.

Nuestro amigo se dirige a su sala de examen y toma asiento; prepara su bolígrafo digital y aprieta un botón en su mesa, activándola; la pantalla muestra una cuenta atrás hasta el inicio del examen.

A su lado, una muchacha toma asiento. Jaco la mira de reojo, pero está demasiado nervioso con el examen para prestarle atención.

– “¡Hola!” – saluda ella.

– “Hola” – responde Jaco.

– “¡Qué sorpresa!” – exclama la muchacha.

– “¿Sorpresa?” – se extraña Jaco, que le presta atención por primera vez. – “¿Nos conocemos?”

– “No… pero un aridzuko tomando el examen de ingreso no es habitual.” – dice la chica.

La muchacha es gordita, tiene el cabello azul oscuro y recogido en dos trenzas, su piel es verde, y sus ojos rojos. Viste un pantalón azul, una camiseta amarilla.

Jaco suspira.

– “Eso ya lo he oído…” – dice un poco molesto.

– “¡Oh! No te lo tomes mal…” – se disculpa. – “¡Me gusta verte aquí!”

– “¿Eh?” – se extraña Jaco.

– “Me llamo Monna” – se presenta ella con una sonrisa.

– “Jaco.” – responde él.

En ese instante, un chirrido del micrófono interrumpe el murmullo de la sala. 

La puerta del aula se abre y la emoción se apodera de los aspirantes.

– “¡ES GICCHIN!” – exclama uno.

– “¡INCREÍBLE!” – dice otro.

– “¡ES GRAN GICCHIN!” – celebra un tercero.

El héroe del sector saluda sonriente.

– “¡Hola a todos!” – saluda Gicchin. – “Ya que estáis en el aula que lleva mi nombre, me han pedido que me dirija a vosotros y diga unas palabras…” – sonríe.

La sala se queda en silencio.

– “Queréis formar parte de la Patrulla Galáctica.” – dice el héroe. – “Muchos queréis fama y respeto… si venís por eso, os habéis equivocado de oficio.”

Algunos aspirantes fruncen el ceño.

– “La Patrulla es un cuerpo de élite destinado a ayudar a los demás y mantener la paz en el Universo.” – continúa Gicchin. – “Esto no es un simple trabajo; es un sacrificio. No lo olvidéis nunca.”

El héroe suelta el micro y abandona la sala en silencio. Su discurso ha sido tan escueto y directo que ha dejado a los presentes un poco confusos, excepto a Jaco, cuyos ojos brillan de la ilusión.

Un timbre suena y empieza el examen teórico. Cinco horas de máxima concentración.

Finalizado el examen, todos esperan impacientes que salgan los resultados proyectados en las pantallas donde antes buscaban sus asientos.

La alegría embarga a Jaco al encontrar su \”Apto\”.

– “¡LO HE CONSEGUIDO!” – celebra el aridzuko. – “¡HE APROBADO!”

El agente Calamis habla por megafonía.

– “Los aspirantes aptos, por favor, diríjanse a la zona de entrenamiento \”Delta\” para realizar el ejercicio práctico.” – anuncia el patrullero.

Los participantes \”no aptos\” abandonan el recinto lentamente. Jaco se da cuenta de que solo un 20% de aspirantes ha pasado la prueba.

– “Vaya…” – se asombra Jaco. – “Quedamos pocos…” – se pone nervioso.

– “¡Has aprobado!” – le interrumpe Monna. – “¡Qué bien! ¡Yo también!”

– “¡Enhorabuena!” – le dice Jaco, un poco tímido.

Jaco ve por el rabillo del ojo al zoon con el que ya se ha topado varias veces.

– “Él también ha pasado…” – piensa el aridzuko.

El zoon y Jaco cruzan miradas un instante; el tipo frunce el ceño.

DBZ – SAGA BU REWRITE / Capítulo 20: Rompiendo límites

DBZ – Saga Bu Rewrite / Capítulo 20: Rompiendo límites

En el Planeta Sagrado, Shin aparece transportando Goku, Vegeta y Satán, que se estampan contra el suelo por la incercia.

– “¡MENOS MAL!” – celebra el anciano. – “¡LLEGAMOS A TIEMPO!”

Son Goku, de rodillas y frustrado, golpea el suelo.

– “No… Nosotros hemos sobrevivido…” – refunfuña el saiyajín. – “Pero la Tierra… Gohan y los demás…”

– “Kakarotto…” – protesta Vegeta. – “Por qué no los has recogido con el Shunkanido…”

– “No tenía tiempo…” – responde Goku, apenado. – “Lo siento mucho, Vegeta…”

– “¡Todo nuestro plan se ha ido al garete!” – continúa Vegeta.

Satán, confuso, abrazando a su cachorro, mira a todos los presentes.

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta el Campeón.

El anciano presta de nuevo atención a su bola de cristal.

– “No ha quedado nada…” – murmura el Dios.

– “Las Dragon Balls…” – sufre Dende. – “Ya no están…”

Satán saca un pequeño saco de su gi.

– “Oye, amigo…” – le dice a Goku. – “Antes me he encontrado con esto en el suelo… ¿Es vuestro?”

El Campeón le entrega a Goku una pequeña bolsa.

Goku abre el saquito.

– “¡¡LAS DRAGON BALLS!!” – celebra Goku.

– “Las… ¿qué…?” – dice Satán, confuso.

– “¡¡SATÁN, ERES UN AS!!” – le felicita Goku. – “¡¿Lo ves, Vegeta?! ¡Hice bien en salvarlo!”

– “¡HAS TENIDO SUERTE!” – protesta Vegeta.

Satán mira a los Kaioshin, confuso.

– “¿Quiénes sois vosotros?” – dice el Campeón. – “Qué aspecto tan raro…”

Dende se disculpa ante los Dioses con una reverencia.

– “Como Kamisama de la Tierra, pido disculpas por el comportamiento de este humano.” – dice el namekiano.

– “No hay problema…” – le tranquiliza Shin.

Dende se acerca a Satán.

– “Estás ante los Dioses Kaioshin. ¡Las principales Divinidades del Universo!” – explica Kamisama. – “¡Muéstrales respeto!”

– “¿Dioses?” – murmura Satán, confuso. – “¡¿Cómo van a ser Dioses?! Si fueran tan poderosos, se encargarían de Bu, ¿no?”

Shin y el anciano agachan la cabeza avergonzados. 

– “Lo sentimos…” – dice el Kaioshin del Este. – “Bu nos supera…”

– “Nos ha dado donde más duele…” – refunfuña el viejo.

De repente, en la bola de cristal puede verse una masa rosada tomando forma humanoide; es Majin Bu.

– “¡ES BU!” – exclama Shin. – “¡SE ESTÁ REGENERANDO!”

– “Pronto estará listo…” – murmura Vegeta.

El anciano apresura a Shin

– “¡RÁPIDO!” – dice el viejo. – “¡Dales tus Pothala!”

– “¡SÍ!” – responde el Kaioshin del Este, quitándose los pendientes.

El Dios lanza sus arcillos a Goku y Vegeta, que los cogen al vuelo.

Goku se queda mirando el pendiente un instante, pero se lo enntrega de nuevo al Dios.

– “Lo siento, Shin…” – dice Goku. – “Pero debo rechazarlo.”

– “¡¿QUÉ?!” – se quedan de piedra los Dioses.

– “Quiero luchar por mí mismo.” – explica Goku. – “Sé que estamos en un momento crítico, pero ahora él tampoco está fusionado con nadie. Quiero ganar justamente.”

– “¡¿PERO DE QUÉ ESTÁS HABLANDO?!” – protesta el anciano. – “¡NO LUCHAS CONTRA BU POR UN TÍTULO! ¡ESTÁS LUCHANDO POR LA SUPERVIVENCIA DEL UNIVERSO!”

Vegeta sonríe orgulloso al oír a su compañero.

– “Bien dicho, Kakarotto.” – dice el saiyajín. – “A veces hablas como un verdadero saiyajín.” – añade mientras aprieta el puño y destruye el pendiente.

Los Dioses casi se desmayan.

– “Bu no puede venir hasta aquí, así que tenemos tiempo de trazar un plan…” – dice Goku. – “Y los destrozos que cause, los solucionaremos con las Dragon Balls.”

– “Confiáis demasiado en las esferas…” – protesta el anciano. – “Cambiar el curso natural de las cosas es un juego muy peligroso… Al universo no le gusta que cambien sus planes…”

Bu ya se ha recuperado por completo. Una media sonrisa diabólica se dibuja en su rostro.

En un abrir y cerrar de ojos, Bu aparece en el Planeta Sagrado.

– “¡¡ES MAJIN BU!!” – se asustan todos.

Bu los señala con el dedo de forma amenazante.

– “¡¿Ese es Bu?!” – se preocupa Satán. – “¡¿Por qué ha cambiado de nuevo?!”

– “¡¿Cómo ha llegado hasta aquí?!” – refunfuña Vegeta.

– “Antes me ha visto usar el Shunkanido para ir a tu encuentro…” – dice Goku. – “¡Maldición! Debe haberlo aprendido en ese momento…”

Vegeta choca los puños entre sí.

– “¡Está bien!” – dice Vegeta, con una gota de sudor recorriendo su frente. – “¡Pues lo derrotaremos aquí!”

Goku da un paso al frente y se coloca frente a los Dioses.

– “¡Marchaos a otro planeta!” – dice el saiyajín. – “¡Y llevaos las Dragon Balls!” – se las lanza a Shin.

– “¡Está bien!” – responde el viejo. – “¡Luchad con todas vuestras fuerzas! ¡No destruiréis el planeta de los Kaioshin tan fácilmente! ¡Emplearos a fondo!”

Goku alza el pulgar y sonríe.

– “¡¡ÁNIMO!!” – dicen los Dioses.

Dende, Shin y el anciano desaparecen, y en un parpadeo llegan a un remoto lugar; un planeta con hierba alta en el otro extremo del Universo.

El viejo invoca su bola de cristal y la posa en el suelo.

En el Planeta Sagrado, Goku y Vegeta se encuentran frente al monstruo Bu.

– “Bien…” – dice Goku. – “¿Quién ataca primero? ¿Lo echamos a suertes?”

– “No te burles de mí, Kakarotto…” – gruñe Vegeta.

– “¿Qué ocurre?” – se sorprende Goku.

– “¿Crees que no me he dado cuenta?” – protesta su compañero.

– “¿Eh?” – dice Goku.

– “He podido sentirlo cuando nos hemos unido…” – explica Vegeta, molesto. – “Tu verdadero nivel…”

Goku sonríe.

– “Ya entiendo…” – dice el saiyajín.

Vegeta vuelve a su estado base.

– “No falles.” – dice el saiyajín.

Goku agacha la cabeza, pensativo.

– “No voy a mentirte… Esperaba que fueran Gohan y Trunks los que se encargaran de Bu…” – explica Goku. – “Al fin y al cabo, ellos deberán defender la Tierra en el futuro…”

Vegeta se aparta de la zona de combate y vuela hasta la cima de una colina cercana para poder observar sin molestar.

– “Me ignora…” – suspira Goku..

Goku se fija en su enemigo.

– “Bien… Vamos a…” – dice el saiyajín.

Pero Goku se da cuenta de que Bu está durmiendo de pie.

– “Maldito…” – refunfuña Goku. – “¡Se burla de mí…!”

El saiyajín aprieta sus puños con fuerza; sus dientes rechinan.

– “Voy a mostrarte el fruto de mi entrenamiento en el Más Allá…” – gruñe Goku.

Vegeta observa atentamente los acontecimientos.

– “Vamos, Kakarotto…” – piensa el saiyajín. – “Muéstrame cómo has roto tus límites.”

El ki de Goku aumenta rápidamente. El suelo se resquebraja bajo sus pies y las rocas resultantes se elevan por los aires. El planeta entero tiembla. Su cabello se eriza y crece mientras sus cejas desaparecen.

– “¡¡YAAAAAAAAH!!” – grita Goku.

Un estallido de luz y energía inunda el lugar. Vegeta, molesto ante la superioridad de Goku, se ve obligado a cerrar los ojos para quedar cegado. 

El estruendo despierta a Bu, que abre los ojos y encuentra ante él a un guerrero que a penas reconoce.

Son Goku se ha transformado y ahora luce una larga cabellera dorada.

– “Este es el Súper Saiyajín de nivel 3.” – revela Goku.

Bu no parece intimidado.

– “¡UUUuuoooOOOH!” – grita Bu, que imita a Goku a modo de burla.

El monstruo se golpea el pecho como si fuera un simio.

Bu finalmente se detiene y ambos luchadores se quedan quietos, mirándose fijamente.

En el planeta refugio, los Dioses observan.

– “¡¿Tanto poder escondía Goku?!” – se sorprende Shin.

– “Es impresionante…” – dice el anciano. – “Pero ante el Bu anterior, no hubiera sido suficiente…”

– “Increíble…” – dice Dende.

– “Pero ahora… ante este Bu…” – murmura el anciano. – “Puede que tenga una oportunidad…”

De repente, Dende mira a su alrededor.

– “¿Y Satán?” – se pregunta.

En el Planeta Sagrado, oculto tras una roca, el terrícola se esconde.

Vegeta contempla la escena con una gota de sudor frío recorriendo su sien.

– “Está a punto de comenzar un combate decisivo…” – piensa Vegeta. – “…en el que está en juego el destino del Universo.”

Goku se abalanza sobre Bu a una velocidad de vértigo, apareciendo frente al enemigo en un parpadeo y agarrándolo de la antena. Goku usa a Bu como un saco de boxeo; después de cada golpe, el monstruo regresa a Goku, pues su antena actúa de resorte.

El saiyajín luego rota sobre sí mismo, haciendo girar a Bu, y finalmente lo lanza contra una montaña, causando una explosión de escombros.

Bu sale volando rápidamente de la polvareda y completamente recuperado de los golpes. El monstruo ataca a Goku, que reacciona rápidamente con un Kamehameha que desintegra la parte inferior de Bu.

El monstruo se regenera al instante, pero Goku le sorprende por la espalda, golpeándole con los puños unidos como si fueran un martillo.

Bu parece que va a estrellarse de nuevo contra el suelo, pero frena su caída convirtiendo su cuerpo en un paracaídas, tomando así tierra con delicadeza.

Goku desciende y ataca de nuevo a Bu, pero éste clava su pie en el suelo y su extremidad sorprende a Goku brotando de la tierra; obligando al saiyajín a detenerse y retroceder rápidamente dando unas volteretas hacia atrás, perseguido por la extremidad de Majin Bu, que insiste en múltiples ataques idénticos.

Bu dispara un ataque de ki a Goku, intentado sorprenderle, pero el saiyajín utiliza el Shunkanido para aparecer detrás del monstruo y propinarle una patada.

Bu esconde su cabeza para evitar el ataque y enseguida contraataca.

Los dos luchadores se enzarzan en un violento intercambio de golpes.

Vegeta observa desde la colina.

– “Kakarotto…” – murmura el saiyajín. – “Eres muy fuerte… Yo no podría vencer a Bu… Tú eres el único capaz de luchar contra él…”

Majin Bu muerde el brazo de Goku.

– “Creo que empiezo a comprender porqué yo no he podido superarte…” – dice Vegeta. – “Hasta hace poco, pensaba que era porque tenías un objetivo: proteger a tus seres queridos; y el fuerte deseo de conseguirlo producía en ti un poder incomprensible…  Seguramente hay algo de eso, pero ahora se podría decir lo mismo de mí…”

Goku agarra la antena de Bu y le muerde la cabeza.

– “Yo hasta hace poco he luchado solo por gusto…” – continúa Vegeta. – “Para divertirme… para derrotar a mis rivales… por orgullo… pero tu caso es distinto; No luchas para ganar… ¡Luchas para no perder nunca! ¡Para averiguar hasta donde llega tu fuerza! Por eso no te obsesionas con matar a tu enemigo…”

Vegeta recuerda su enfrentamiento con Goku en la Tierra.

– “A mí pudiste matarme, pero decidiste perdonarme la vida…” – murmura Vegeta. – “Es como si supieras que algún día tendría estos sentimientos… ¡Qué canalla! Un saiyajín que ama la lucha y, a la vez, sabe ser humano…”

Los golpes del duelo entre Goku y Bu retumban en todo el planeta.

– “¡Animo, Son Goku!” – sonríe Vegeta. – “¡Tú eres el número uno!”

Majin Bu lanza un Kamehameha a Goku, que se protege colocando los brazos en cruz frente a su rostro. El ataque estalla.

El monstruo sonríe orgulloso, pero pronto es sorprendido con un Kamehameha de Goku que surge repentinamente de la humareda y lo engulle.

– “¡Ahí tienes!” – se burla Goku. – “¡Mi Kamehameha es el auténtico!”

Majin Bu se regenera a partir del humo.

Goku aprieta los dientes, frustrado.

– “¡Maldición…!” – refunfuña el saiyajín. – “Hace lo mismo que yo… ¡y no parece perder fuerza ni cansarse…! Enseguida está como nuevo…”

La voz de Vegeta alerta a Goku. El saiyajín se ha acercado a su compañero.

– “Kakarotto…” – dice Vegeta.

– “¡Vegeta!” – se sorprende Goku. – “¿Es que quieres relevarme?”

– “¿A qué estás esperando?” – responde Vegeta. – “¡Acaba con él de una vez!”

– “¡Eso intento!” – responde Goku. – “Pero mi energía está disminuyendo más rápido de lo que esperaba…”

– “¿Disminuyendo?” – se sorprende Vegeta.

– “El mundo de los vivos pone una carga extra a mi cuerpo que no sufría en el Más Allá…” – protesta Goku. – “¡Rayos!” – exclama chasqueando los dedos de forma pesimista. – “¡Con los Pothala lo hubiéramos conseguido en un periquete!” 

– “¿Y qué piensas hacer?” – pregunta Vegeta, preocupado.

– “Necesito un minuto…” – reflexiona Goku. – “¡Un minuto para recuperar fuerzas y poder eliminarlo!”

– “¡¿Un minuto?!” – repite Vegeta.

Majin Bu se ha regenerado por completo y ahora baila a modo de burla.

– “Ese desgraciado se regenera en un santiamén… y se toma su tiempo para divertirse a mi costa… ¡Qué rabia…!” – se queja Goku.

Vegeta da un paso al frente.

– “Le entretendré un minuto…” – dice el saiyajín. – “¡Tú reúne toda la energía que puedas!”

– “¡¿EH?!” – se sorprende Goku. – “¿Estás seguro?”

– “¡¡VENGA!!” – replica Vegeta, apretando los puños, listo para pelear. – “¡DATE PRISA!”

– “¡DE ACUERDO!” – responde Goku, convencido por la actitud de Vegeta.

Vegeta se transforma en Súper Saiyajín 2. Rayos de energía chasquean a su alrededor.

– “Vegeta…” – le dice Goku. – “Sabes lo que ocurriría si murieras de nuevo, ¿verdad? Desaparecerías de este mundo y del Más Allá… Dejarías de existir.”

Vegeta no responde. Una gota de sudor frío recorre su frente.

Son Goku esboza una media sonrisa.

– “No te mueras, Vegeta…” – dice Goku.

– “Je…” – sonríe su compañero. – “Ocúpate de tus asuntos…”

Vegeta sale volando a toda velocidad hacia el enemigo.

Bu se da cuenta de que el saiyajín se aproxima y sonríe de forma terrorífica.

Vegeta prepara una bola de energía entre sus manos y la lanza contra el monstruo con todas sus fuerzas.

El ataque choca contra Bu, cuya piel sufre pequeños desprendimientos, como si se hubiera chamuscado.

– “¡¡YAH, YAH, YAH, YAH!!” – dispara Vegeta continuamente, con la esperanza de detener al enemigo el tiempo suficiente.

– “¡Muy bien, Vegeta!” – celebra Goku. – “¡Con un poco de suerte…!”

Mientras las explosiones no cesan, el monstruo se está regenerando detrás de Vegeta.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama Goku al darse cuenta.

Majin Bu golpea a Vegeta por la espalda y lo lanza contra el suelo.

Vegeta logra amortiguar su caída y se duele de la cabeza, donde ha recibido el golpe; una gota de sangre se derrama por su frente hasta su rostro.

Bu aterriza frente a él y, antes de que el saiyajín pueda reaccionar, el monstruo le propina una patada en la barbilla, haciéndole dar una voltereta hacia atrás.

Vegeta intenta recuperar la estabilidad en el aire, pero el monstruo le persigue y le propina un puñetazo en el abdomen, doblándolo de dolor, y continúa con un puñetazo en la mejilla.

Bu agarra a Vegeta por la solapa y le propina un fuerte cabezazo, y lo encadena con una tormenta de puñetazos y patadas que destroza al saiyajín.

– “Ni siquiera puedo reaccionar…” – piensa Vegeta. – “Y Kakarotto estaba luchando contra este tipo…”

La paliza resuena por todo el planeta.

– “¡¡AGUANTA, VEGETA!!” – dice Goku. – “¡YA FALTA POCO!”

Vegeta logra recuperar un poco la distancia con el enemigo e intenta propinarle un puñetazo.

– “¡¡DATE PRISA!!” – dice Vegeta.

Goku parece frustrado.

– “Maldita sea…” – refunfuña el saiyajín. – “Ya ha pasado más de un minuto… ¡y aún no tengo energía suficiente!”

Majin Bu manda a volar a Vegeta de una patada y alarga su brazo para perseguirlo y enrollarlo en su cuello. 

Bu aprieta su agarre y empieza a estrangular a Vegeta.  

Goku sufre.

– “¡MALDITA SEA!” – lamenta el saiyajín. – “¡Lo va a matar…!”

Goku se prepara para entrar en acción.

– “¡Tengo que hacer algo!” – dice el saiyajín.

Pero de repente, una intervención inesperada.

– “¡¡BUUUU!!” – grita Satán.

Goku, Vegeta y el monstruo lo miran confusos.

– “¡YA BASTA DE FECHORÍAS!” – exclama el Campeón. 

Bu suelta a Vegeta, que ha perdido su transformación y se encuentra semiinconsciente.

El monstruo sonríe de forma terrorífica y embiste a Satán.

– “¡¡AAH!!” – se asusta el Campeón, poniéndose en guardia.

Majin Bu alza su mano, dispuesto a asesinar al terrícola de un solo golpe, pero de repente algo le detiene; el monstruo se sujeta la cabeza con ambas manos, como si sufriera una horrible jaqueca.

– “¿Qué le pasa?” – se pregunta el Campeón. 

– “Ay, ay, ay…” – protesta el monstruo. – “Gggrrr…” – gruñe.

– “¿Es mi poderosa presencia?” – se pregunta Satán. – “¿O es que…? ¿O es que aún… te acuerdas de mí…?”

Vegeta, malherido, ve lo ocurrido y apresura a Goku.

– “¡KAKAROTTO!” – exclama Vegeta. – “¡¿A QUÉ ESPERAS?!”

– “¡LO INTENTO!” – replica el saiyajín. – “He estado acumulando energía con dificultad… ¡Pero ahora siento que está disminuyendo!” – se preocupa.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Vegeta.

Majin Bu rasca su garganta como si expectorara una flema y escupe finalmente al Bu orondo, que al abandonar el cuerpo del pequeño recupera su tamaño original y cae al suelo inconsciente.

– “¡¡BUUU!!” – exclama Satán, sorprendido, pero contento de volver a ver a su amigo.

Goku y Vegeta no entienden lo que acaba de ocurrir.

En el planeta refugio, los Dioses observan. 

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta el anciano.

– “Ese Majin Bu era muy amigo de Satán…” – explica Dende. – “Puede que su presencia en el cuerpo del Bu malvado, inconscientemente, le estuviera frenando.”

El monstruo Bu, ahora libre de conciencia, sonríe.

– “¡CUIDADO, SATÁN!” – intenta advertirle Goku.

El pequeño Bu embiste al terrícola, pero un rápido ataque de ki fucsia interrumpe su camino, obligándole a detenerse.

Majin Bu mira al origen del ataque y resulta que ha sido el Bu orondo el que ha intervenido.

– “¡¡NO TE ACERQUES A SATÁN!!” – protesta el Bu bonachón.

– “¡¡BUU!!” – llora emocionado el terrícola.

Los dos monstruos se abalanzan el uno contra el otro; el pequeño logra propinar una patada en el rostro del gordinflón, lanzándolo a varios metros de distancia; pero éste rebota y contraataca con un fuerte cabezazo.

Kid Bu, mientras retrocede, alarga su brazo y agarra al otro Bu por la antena, para luego levantarlo del suelo y estamparlo contra una montaña.

El Bu bueno, frustrado, dispara un ataque de energía a su enemigo, desintegrándole el brazo derecho y parte del torso, pero en un solo instante se regenera sin secuelas.

Vegeta sigue increpando a su compañero.

– “¡¿QUÉ TE PASA?!” – protesta el saiyajín. – “¡¡NO TENDREMOS OTRA OPORTUNIDAD COMO ESTA!!”

– “Maldición…” – murmura Goku. – “Esto no puede estar pasando… ¡¡SIGO PERDIENDO FUERZA!!”

De repente, Goku regresa a su estado base. La imagen aterra a los Dioses y a Vegeta.

– “Oh, no…” – sufre Goku, observando con impotencia sus manos sin aura.

– “Kakarotto…” – lamenta Vegeta.

– “Es el fin…” – piensa Shin.

Mientras tanto, el pequeño Bu embiste al orondo, desintegrando su cabeza con un vuelo raso.

El Bu bueno se regenera.

– “¡BIEN HECHO, BU!” – le anima su amigo Satán. – “¡CONFÍO EN TI!”

– “Creo que tengo un problema…” – sufre Bu. – “No puedo ganarle…”

Son Goku desciende hasta el suelo, reuniéndose con su compañero.

– “Lo siento, Vegeta…” – se disculpa el saiyajín. – “Creo que la he pifiado…”