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DBZ – Saga Bu Rewrite / Epílogo: El miedo más profundo
En el interior de la Sala del Espíritu y el Tiempo, un envejecido, desnutrido y deshidratado Piccolo camina torpemente por la nada, cuando en el horizonte puede divisar una extraña edificación.
El namekiano, con la vista borrosa y casi sin fuerzas, lucha para seguir avanzando y acercarse a lo que parece ser un panteón.
Al llegar a la puerta de piedra la empuja con las pocas energías que le quedan y cae de rodillas cuando ésta se abre. Frente a él se encuentra un pilar en el que se expone una estrella poligonal de doce puntas de cristal negro.
Piccolo siente que una presencia se manifiesta frente a él, y al alzar la vista puede intuir a una figura antropomorfa.
Una mano namekiana se acerca a su rostro.
– “Venganza… Para eso naciste.” – dice una voz de ultratumba.
En el exterior, ha pasado más de un año.
En la Atalaya de Kamisama, Dende observa la Tierra, de nuevo en paz, mientras Mr. Popo riega las plantas con cariño.
La aparición de una presencia asusta al namekiano.
– “¡¿Quién es?!” – se pregunta Dende.
– “¿Qué ocurre?” – responde Popo, confuso.
Dende sale corriendo y rodea el palacio; pronto se topa con una silueta que lo aterra hasta lo más profundo de su ser.
– “No… no puede ser…” – titubea Dende. – “¿Qué hace él aquí…?”
Una cola blanca chasquea sobre las baldosas de la atalaya.
Popo alcanza a Dende, pero tarde para ver al enemigo, del que solo puede observar una sombra oscura desaparecer con un parpadeo.
Dende se derrumba, cayendo de rodillas al suelo.
– “¡Kamisama!” – exclama Popo. – “¡¿Está usted bien?! ¡¿Qué ha pasado?!”
– “Era él… Ha regresado…” – titubea el namekiano.
– “¡¿Quién?!” – pregunta su ayudante.
– “F… Freezer…” – responde Dende.
DBSNL // Capítulo 185: Doctora Oli
“¿Por eso te uniste a la Red Ribbon?”
En la Corporación Cápsula, la Doctora Oli se reúne con los demás en el salón.
– “¡Otra superviviente!” – se sorprende Krilín.
Gohan la mira de arriba a abajo.
– “Eres…” – dice el mestizo.
– “Un androide” – responde ella.
Mai no comprende lo que sucede.
– “¿Qué significa esto, doctor?” – le pregunta a Brief. – “¿Quién es?”
– “Ella es la Doctora Oli.” – la presenta el padre de Bulma. – “Una vieja amiga; antigua científica de la Red Ribbon… y esposa del Doctor Gero.”
– “¡¿ESPOSA DE GERO?!” – se sorprenden todos.
Ella agacha la cabeza, un poco avergonzada.
– “Eso fue hace mucho tiempo…” – dice Oli.
– “¿Y qué haces aquí?” – pregunta Krilín.
– “Vuestro amigo me ha contado lo sucedido.” – dice ella. – “Creo que necesitáis ayuda.”
– “¿Por qué?” – pregunta Brief. – “¿Por qué ahora? Después de tantos años…”
Oli camina hacia el balcón y observa el paisaje.
– “Porque proteger la Tierra era mi sueño.” – dice ella. – “Hacer un de este planeta un lugar mejor para todos.”
– “¿Por eso te uniste a la Red Ribbon?” – pregunta Gohan.
– “Me hicieron promesas que nunca cumplieron.” – dice Oli. – “Usaron mis investigaciones para crear armamento. No querían un mundo mejor; querían un mundo bajo su control.”
– “¿Y Gero?” – pregunta Krilín. – “¿De verdad te casaste con alguien como él?”
– “¿Alguien como él?” – sonríe Oli. – “Era increíble… Un genio de su época. Una mente brillante… y mucho más tierno de lo que posiblemente creáis.”
– “Me cuesta imaginarlo…” – responde Krilín, incómodo.
– “Sus ganas por innovar y romper barreras lo ataron a la Red Ribbon.” – explica la doctora. – “Para él, el ejército le proporcionaba un sueño hecho realidad; todo el presupuesto que quisiera y ningún límite moral. El lugar perfecto para desarrollar todo su ingenio.”
– “Eso le corrompió…” – dice Brief.
– “Habría corrompido a la mayoría de hombres… pero no a él.” – responde ella, sorprendiendo al doctor. – “Se mantuvo firme a pesar de todo… Hasta que ocurrió algo terrible… Nuestro hijo murió en acto de servicio y yo sufrí graves heridas.”
Gohan agacha la cabeza, apenado.
– “Es terrible…” – dice el mestizo.
Oli suspira, intentando fingir que su pena quedó atrás.
– “Gero usó todo cuanto tenía en su mano para salvar mi vida, pero no pudo hacer nada por nuestro hijo… y se obsesionó con la venganza.” – dice ella. – “Tenía que asesinar al artífice de su destrucción a cualquier precio…”
Todos se quedan perplejos al imaginar lo que sucedió.
– “Son Goku…” – murmura Krilín.
– “Ese nombre lo atormentaba.” – responde Oli. – “Pero yo no estaba dispuesta a seguir su camino. Nosotros involucramos a nuestro hijo con esos miserables de la Cinta Roja. La muerte de nuestro hijo es más culpa nuestra que de ese Son Goku…”
Gohan da un paso al frente.
– “Lo siento…” – dice el mestizo.
– “¿Por qué?” – pregunta Oli.
– “Yo… soy el hijo de Son Goku.” – revela Gohan.
Oli se queda sin palabras y retrocede con horror.
– “V… vosotros…” – dice la doctora. – “Fuisteis vosotros…”
– “Oli…” – intenta calmarla Brief. – “Espera…”
– “¡NO ME TOQUES!” – exclama ella.
De repente, la puerta del salón se abre y aparece una figura que deja sin palabras a Oli.
– “¡Ya estamos aquí!” – dice Turbo. – “¡Totalmente recuperado! ¡Incluso mejorado!” – presenta a su nuevo amigo.
– “Siento haberos preocupado” – sonríe el Número 16.
Los ojos de la mujer se llenan de lágrimas.
– “P… Pino…” – titubea Oli. – “Hijo…”
En Monmaas, Broly descansa sobre la rama del árbol, cuando se da cuenta de que el hurón que le atacó aún acecha los alrededores, pero esta vez parece estar tras un pájaro que deambula con el ala rota.
Broly se fija en el animal herido y una parte de su subconsciente lo reconoce; es el ave con la que peleó cuando estaba poseído por los Kashvar.
El depredar se está acercando a su presa, entre la hierba alta, y está listo para abalanzarse sobre el pobre animal.
El hurón salta sobre el pájaro, pero es interceptado por Broly, que ha intervenido instintivamente. El saiyajín propina un puñetazo en la cabeza del mustélido, remitiéndolo al suelo.
El pájaro, sobresaltado, aletea como puede para intentar huir.
Broly desciende frente al hurón. El mustélido muestra los dientes y gruñe; el saiyajín responde de la misma forma. Sus miradas se cruzan.
De repente, un ruido parece asustar al depredador, que no duda en escabullirse entre la hierba alta.
Broly mira a su alrededor, confuso, y no tarda en sentir el suelo temblar de forma intermitente, cada vez con más intensidad.
El saiyajín se eleva lentamente para ver lo que ocurre, y puede ver a un gigantesco personaje a lo lejos, caminando en su dirección.
En el planeta Popol, los piratas han detectado una señal entrando en la atmósfera del planeta.
– “¿Quién es?” – pregunta Dmond.
– “No tengo ni idea…” – murmura Hart.
– “¡¿Habéis pedido refuerzos?!” – acusa Spade a los saiyajín. – “¡¿Nos habéis engañado?!”
– “¡Las comunicaciones están rotas!” – se excusa Tarble. – “¡No hemos podido avisar a nadie!”
Hart interrumpe.
– “¡Ha tomado tierra!” – informa el pirata.
– “Maldición…” – protesta Spade.
Klub parece tener su atención puesta en algo fuera de la nave, pues mira con atención a través de la ventana.
– “Chicos…” – dice el pirata. – “Tenéis que ver esto…”
Todos se acercan a la ventana. En el horizonte, una turba de gente avanza hacia ellos con paso firme.
– “¿Quiénes son?” – pregunta Klub.
– “¡Hart! ¡Lecturas!” – exclama Spade.
El pirata a los mandos de la computadora teclea para comprobar el radar.
– “No hay señales de vida…” – anuncia sorprendido.
– “¿Cuándo se ha roto el radar?” – refunfuña Spade. – “¡¿Es que no lo revisaste antes de partir?!” – protesta.
– “¡Lo hice yo!” – dice Dmond. – “¡Funcionaba!”
– “¡¿Y cómo explicas esto?!” – insiste Spade.
Kale sigue estudiando a la turba con atención.
– “Creo que a vuestro radar no le pasa nada…” – dice la saiyajín.
– “¿Qué?” – se sorprenden todos.
– “Mira, Tarble.” – insiste ella. – “¿No reconoces su maquillaje?”
Todos miran atentamente.
– “¡Son ellos! ¡Los tipos a los que nos enfrentamos!” – exclama su compañero. – “Pero… ¿cómo han sobrevivido?”
– “No lo han hecho.” – responde Kale.
La horda de cadáveres andantes acelera el paso.