DBSNL // Capítulo 192: Tritek

DBSNL // Capítulo 192: Tritek

“Esa esfera pertenece a la Tierra.”

En Dorakiya, el combate ya ha empezado. La fusión, transformada en Súper Saiyajín, intenta golpear a Janemba, pero el monstruo deja que todos los ataques le atraviesen, como si su cuerpo se encontrara en otra dimensión.

– “Bastardo…” – refunfuña la fusión. – “¡Basta de trucos!”

La guerrera retrocede con una voltereta y dispara un ataque de ki con su mano derecha que atraviesa al monstruo sin hacerle daño y estalla en el horizonte.

– “¿Es que es invulnerable?” – se pregunta, frustrada.

De repente, en un abrir y cerrar de ojos, el monstruo aparece frene a ella y le propina un codazo en la nariz, haciéndola retroceder.

Antes de que ella pueda reaccionar, Janemba dispara una onda de ki con su mano derecha que impacta directamente contra la muchacha y la empuja hacia la aldea, donde finalmente estalla.

Reitan sale de entre los escombros, magullado, y observa el combate.

– “¿Qué poder es ese?” – piensa el guerrero al ver a la muchacha.

Hit observa lo sucedido.

– “Puede usar el salto temporal como Trunks…” – murmura el asesino.

– “¿Salto temporal?” – se sorprende Madas. – “Los mortales… siempre jugando con fuerzas que no entendéis…”

Janemba se deshace en pequeños fragmentos cuadrados y aparece sobre el cráter creado por su ataque. 

En el centro del desastre, la guerrera metamor se pone en pie y se sacude el polvo.

– “Esto no va bien…” – protesta malhumorada.

Janemba sonríe, viéndose superior.

Con un destello de energía, la fusión se transforma en Súper Saiyajín 2.

– “No hemos terminado…” – dice ella, que activa su látigo de energía en la mano derecha.

Lejos de allí, Ub y Shula vuelan hacia el combate. Madas, que ayuda a Hit con su brazo sobre los hombros, los sigue más despacio.

– “No deberías moverte…” – le dice el viejo Dios al asesino.

– “No te preocupes por mí…” – responde el asesino. – “Sé cuidar de mí mismo.”

– “Qué obstinado…” – protesta Madas.

En el Makai, Gotenks se ha dividido, y ahora Vegeta, Goten y Trunks se ocultan entre las rocas puntiagudas de la dimensión tenebrosa.

– “Odio tener que esconderme…” – refunfuña Vegeta.

– “Hemos visto a muchos más demonios dirigiéndose en hacia aquí…” – dice Trunks.

– “Descansa, Vegeta.” – dice Goten. – “No puedes luchar en tu estado.”

Vegeta aprieta los dientes, frustrado.

Mientras tanto, en Freezer 142, la nave de nuestros amigos sobrevuela la zona de la explosión. A sus pies pueden ver una plaza y delante se topan con una gran torre de control rodeada por una columna de viento circular.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta Gohan.

Pino puede ver la señal del radar sobre el tablero de comandos.

– “¡La Dragón Ball está justo delante de nosotros!” – dice Pino.

– “Debe estar en la torre…” – añade Krilín.

Entre la humareda y la ventisca pueden ver a una muchedumbre corriendo despavorida; soldados de Freezer y civiles por igual.

– “Están asustados…” – dice Mai.

– “Puedo sentir una presencia terrible…” – dice Krilín. – “Es como lo que sentí en la Tierra cuando aparecieron los demonios…”

– “Puede que se nos hayan adelantado…” – dice Gohan. – “Estad atentos.”

Todos asienten.

– “Pino, Mai, Baicha” – dice Gohan. – “Quedaos en la nave. Aterrizad fuera de la ciudad; en un lugar seguro.”

– “De acuerdo.” – dice el androide.

Pino abre las compuertas de la nave y Gohan, Ten Shin Han y Krilín descienden hasta la plaza.

Muchos soldados pasan corriendo a su lado, ignorándolos. 

Ten Shin Han agarra a uno por el cuello de la armadura y lo sacude.

– “¡AAH!” – grita asustado el soldado.

– “¿Dónde está la Dragon Ball?” – pregunta el terrícola.

– “¡¿La… la qué?!” – pregunta el tipo. – “¡¿Quiénes sois?!”

– “Una esfera cristalina anaranjada con estrellas rojas.” – dice Krilín.

– “¡No sé de qué me hablas!” – insiste el soldado.

De repente, un soldado del Imperio se acerca a nuestros amigos.

– “¿Es lo que cayó del cielo?” – dice el guerrero humanoide de piel malva, musculado y alto, de cabello azul marino. – “Parecía valioso… así que llevamos el artefacto a la cámara acorazada, a la espera de que el equipo científico lo estudiara.”

Ten Shin Han libera al soldado, que cae de espaldas al suelo para pronto levantarse de un salto y salir corriendo.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – pregunta Gohan.

El mestizo se da cuenta de que la armadura del guerrero está rota y que está sangrando por el estómago.

– “¿Os han atacado?” – insiste Gohan.

– “Apareció de la nada…” – gruñe el soldado, sujetándose la herida. – “No pudimos defendernos…”

– “¿Quién?” – pregunta Krilín.

De repente, la columna de viento se expande y barre varias manzanas colindantes hasta volverse tan tenue que desaparece. Krilín, Ten y el soldado se ven obligados a protegerse el rostro del viento. Gohan solo frunce el ceño ligeramente.

Del hall de la torre en llamas sale una figura infantil caminando lentamente.

– “Creo que estamos apunto de descubrirlo…” – dice Ten Shin Han. 

Un personaje de piel rosada enfundado en un traje azul y armado con una espada sin punta adornada con un agujero en su extremo se presenta ante nuestros amigos.

– “Llegáis tarde, terrícolas” – dice el tipo, que les enseña la Dragon Ball de dos estrellas.

Dibujado por Ipocrito

Gohan frunce el ceño. Krilín y Ten se ponen en guardia.

– “La An Shinchuu…” – dice Krilín.

El mestizo se transforma en Súper Saiyajín 2 de repente.

– “Esa esfera pertenece a la Tierra.” – dice Gohan.

– “Lo siento, pero mi Señor la reclama.” – responde el tipo.

Como un rayo, Gohan pasa por al lado del diablo y le arrebata la esfera. 

– “No te lo estaba pidiendo.” – dice el mestizo, ahora en posesión de la An Shinchuu.

El demonio muestra los dientes, enfadado.

– “Maldito…” – dice la criatura del Makai.

El diablo alza su espada rápidamente y ésta silba gracias al agujero que tiene en la hoja, y así provoca una corriente de aire cortante que se aproxima al mestizo rápidamente.

– “¡CUIDADO!” – exclama el soldado de Freezer, que parece reconocer el movimiento del enemigo.

Gohan contrarresta la ventisca reavivando su aura.

– “Im… impresionante…” – alucina el soldado.

El tipo pronto se fija en la cola de Gohan.

– “No puede ser… ¿es un…?” – titubea el soldado.

El diablo sonríe maléficamente.

– “Veo que eres un tipo poco corriente…” – dice el demonio.

Krilín y Ten se dan cuenta de que el combate les supera.

– “Será mejor que no estorbemos…” – dice el menudo guerrero. – “Retrocedamos y dejémoselo a Gohan.”

El demonio empieza a propinar espadazos a discreción, a diestro y siniestro.

– “¡MUERE! ¡MUERE!” – ríe el malvado enemigo.

Gohan esquiva todos los ataques sin demasiado esfuerzo.

Los cortes provocados por el aire dañan la estructura de la torre, que empieza a desmoronarse sobre una calle colindante.

Civiles y soldados corren despavoridos.

– “¡AAAAAHH!” – gritan todos.

Pero un Kiko-ho desintegra todos los escombros que iban a caer sobre ellos.

– “Salvar a gente de Freezer…” – refunfuña Ten Shin Han, molesto.

– “Solo cayeron en este bando…” – suspira Krilín.

El soldado malva da un paso al frente, dolorido.

– “Hay más gente en peligro…” – dice el guerrero

– “¿Cómo te llamas?” – pregunta Krilín.

– “Daigan” – responde el tipo.

– “Te echaremos una mano.” – dice el terrícola.

Gohan se ha dado cuenta de que está poniendo el peligro a la ciudad.

– “Acabaré con esto rápido.” – dice el mestizo.

Son Gohan carga contra el enemigo, que se ve sorprendido de nuevo por la velocidad de su contrincante.

El mestizo propina una patada al demonio, que la detiene con su espada, pero Gohan la usa para propulsarse y dar una pirueta mientras coge distancia.

– “¡¡HAAAA!!” – dispara el mestizo un rápido Kamehameha.

El ataque es interceptado por la espada del diablo en un movimiento rápido pero torpe que provoca una explosión y lo hace saltar por los aires.

El pequeño demonio se estabiliza en el aire y decide ascender hasta la cima de un edificio cercano. Bajo él la humareda inunda la calle.

– “Ese terrícola…” – gruñe el demonio.

En ese instante, el diablo se da cuenta de que el mestizo se encuenta detrás de él, listo para propinarle una patada.

– “¡¿Cómo…?!” – se voltea asustado.

Gohan le propina una violenta patada en el costado que lo proyecta fuera de la ciudad.

En la Capital del Imperio, Freezer es informado.

– “Señor…” – entra Curd en la sala del trono. – “Freezer 142 está siendo atacado.”

– “¿Bandidos?” – pregunta el tirano, hastiado.

– “Los informes hablan de un único enemigo.” – revela el brench.

Las palabras del soldado llaman la atención del tirano.

– “¿Qué más sabemos?” – pregunta el demonio del frío.

– “Hemos perdido las comunicaciones de repente, señor.” – agacha la cabeza Curd.

Freezer se queda en silencio, cavilando.

En otra ala del palacio, en una gigantesca y espectacular biblioteca, Tapion se pone al día sobre el mundo en el que ha despertado, sentado en una mesa rectangular. Liquir le ayuda contándole las últimas novedades, de pie junto a él.

– “Imperios enteros se han alzado y han caído en mi ausencia…” – murmura el konatsiano.

– “Has dormido mucho tiempo…” – suspira el kurama.

– “Unos pocos se han repartido el universo.” – dice Tapion. – “Ya sean Dioses o mortales, parece que cualquiera se cree con derecho a poseerlo.” – refunfuña.

Liquir se cruza de brazos.

– “Tapion…” – dice el kurama. – “Tú ya te enfrentaste a estos brujos…” – reflexiona. – “¿Qué crees que ocurrirá si logran su objetivo?”

Tapion no responde. El guerrero recuerda el caos que los Kashvar causaron en su planeta.

– “De la luz de un viejo albor, volverá un gran horror. Las sombras caminarán por Konats una vez más.” – recita el joven guerrero. – “De la luz de in viejo albor, nacerá un salvador. Luchará contra el horror y traerá un nuevo resplandor. Y el mundo en comunión clamará con devoción, y el amor y el dolor serán uno en nuestro corazón.” – continúa. – “Nunca dejes de cantar la canción de Konats, que la gente oiga tu voz; que sepan que llega el salvador.”

Liquir esboza una incómoda sonrisa.

– “¿Una profecía?” – pregunta el kurama.

– “Una canción que mi padre nos cantaba a mi hermano y a mí cuando éramos pequeños.” – sonríe Tapion.

DBZ/S – SAGA BLACK REIMAGINED / Capítulo 6: Ocaso

DBZ/S – Saga Black Reimagined / Capítulo 6: Ocaso

En la Tierra, Black apunta con su mano derecha a la pequeña isla de nuestros amigos. Roshi y Yamcha se temen lo peor mientras ven materializarse una esfera de ki morado.

Trunks aparece en el último momento y patea la mano del enemigo, haciendo que el ataque se pierda en el horizonte y estalle en el mar.

Black, molesto, golpea a Trunks en el rostro, que retrocede unos metros antes de poder recuperar la estabilidad.

El mestizo se limpia una gota de sangre de la comisura del labio.

El Dios caído reactiva su espada de energía en su mano derecha.

– “Este es el día de vuestro juicio…” – murmura Black. – “Regocijaos ante mi presencia.”

Una gota de sudor recorre la frente de Trunks.

En el planeta de los Kaioshin, el Dios de hace quince generaciones se cruza de brazos.

– “Veamos…” – dice el viejo. – “¿Qué podemos hacer…?”

– “¿Es que no tiene un plan?” – dice Goku, desanimado.

– “Este viejo es un farsante…” – protesta Vegeta.

– “¡¡OS VAIS A ENFRENTAR AL SER MÁS TEMIBLE DEL UNIVERSO!!” – grita el Dios, desquiciado. – “¡¡¿ESPERÁIS QUE YO TENGA TODAS LAS RESPUESTAS?!! ¡¡PUES NO!!”

El viejo se deja caer sentado en el suelo y se cruza también de piernas, enfurruñado.

– “Sé que debemos detenerle… y que vosotros sois los únicos que podéis hacerlo…” – refunfuña el Dios. – “Pero el cómo ya es otra historia…”

– “Diablos…” – gruñe Vegeta.

Shin interviene con ilusión.

– “¡Podría usar su poder para hacer que Goku y Vegeta sean más fuertes! ¡Cómo hizo con Son Gohan!” – sugiere el Kaioshin del Este, emocionado.

– “Idiota.” – responde tajante el viejo.

– “¿Eh?” – se desanima Shin. – “¿Por qué?” – se encoje de hombros.

– “Que el muchacho sea tan fuerte no significa que estos dos lo puedan ser…” – explica el anciano Dios. – “Además, estos idiotas son tan orgullosos que serían capaces de rechazar mi Don…”

Goku y Vegeta se miran de reojo.

– “Encontraremos un modo de hacernos más fuertes…” – dice Goku, apretando su puño con convicción.

– “¿Es que tienes alguna idea?” – pregunta Vegeta.

– “De momento, no.” – sonríe Goku rascándose la cabeza.

Vegeta agacha la cabeza y suspira.

– “No tienes remedio…” – protesta el saiyajín.

– “¿Es que tú sí?” – pregunta Goku, suspicaz.

Vegeta esboza una media sonrisa.

En la Tierra, Black cargaba contra Yamcha y Roshi cuando ha sido interceptado por Trunks, que le ha propinado una patada y lo ha lanzado al mar.

– “¡Esto es muy peligroso!” – dice el mestizo, usando el Kaiojosho. – “¡No podéis hacer nada! ¡Marchaos!”

– “Huir solo retrasará nuestra muerte, chico.” – dice Roshi. – “No tiene sentido.”

– “¡Pelea sin preocuparte por nosotros!” – dice Yamcha. – “¡Que seamos solo un estorbo para él!”

Un gran torbellino de agua nace del mar y se alza hacia el cielo.

– “¡Ahí viene!” – advierte Roshi.

Una silueta oscura puede verse ascender en su interior.

De repente, la torre de agua estalla y revela a Black Goku.

– “Estoy harto…” – dice el Dios. – “No tendré piedad…”

En la línea temporal futura en la que se encuentra actualmente Mirai Trunks, el mestizo ha compartido con Bulma todo lo sucedido.

– “Es terrible…” – murmura ella, impactada, con un cigarrillo en la mano. – “Después de todo lo que habías pasado…”

– “Pero ahora todo se acabó…” – dice Trunks, cabizbajo. – “No sé cómo he llegado hasta aquí, pero sin la máquina del tiempo no puedo regresar…”

– “Aunque volvieras, no podrías enfrentarte a ese monstruo, tal y como lo describes…” – dice Bulma, preocupada.

– “Tendría que viajar al pasado. Regresar a la línea temporal donde papá sigue vivo.” – dice Trunks. – “Puede que él y Son Gohan…”

Bulma da una calada a su cigarrillo mientras mira al suelo, cavilando.

En el futuro en el que se encuentra ahora el hijo de Goku, el mestizo y Chichi también se han puesto al día.

– “Así que tu padre sigue vivo…” – dice ella, con los ojos llorosos.

– “Así es” – sonríe Gohan. – “Aunque yo me he mudado a Satán… a Orange City.”

– “¡Orange City!” – exclama Chichi emocionada. – “¡¿Es que estudias allí?!”

– “Instituto Orange Star” – sonríe Gohan.

– “¡¡MI HIJO!! ¡¡EN UN INSTITUTO DE RENOMBRE!!” – celebra ella. – “¡Estoy tan orgullosa…!”

– “Je, je…” – dice Gohan, un poco avergonzado. – “No hay para tanto…”

– “¿Y tienes novia?” – pregunta Chichi.

– “¿EH…?” – se sonroja aún más el mestizo. – “Pues…”

De repente, Gohan se pone serio.

– “Videl…” – murmura preocupado el chico.

En la Tierra, Videl viaja en su jet a toda velocidad hacia las Atalaya de Kamisama.

– “Puede que allí estemos a salvo…” – piensa la muchacha.

En la parte de atrás, Gyuma calma a Marron mientras Chichi intenta taponar la herida de la Número 18.

En la Atalaya, Dende observa todo lo ocurrido.

– “¿Qué está pasando?” – se pregunta Kamisama. – “¿Por qué ha aparecido un ente como ese en la Tierra?”

El namekiano aprieta la vara de Dios.

– “Es culpa mía…” – sufre Dende. – “Sabía lo peligroso que era usar las esferas del Dragón… Incluso me advirtió el anciano Kaioshin…”

– “Kamisama…” – se acerca Mr. Popo, que ve a su señor preocupado.

– “Lo siento, Mr. Popo…” – dice el Dios, con su mirada perdida en el horizonte. – “He fracasado como guardián de este planeta…”

En la Kame House, Trunks y Black se enzarzan en un intercambio de golpes que domina claramente el Dios. El aura del mestizo parpadea con diferentes intensidades.

– “Estás llegando a tu límite…” – sonríe Black, que con su espada de energía logra sorprender al mestizo y ensartarle el costado izquierdo, atravesándolo.

Trunks agarra el brazo del enemigo, asustado. El Kaiojosho se desvanece.

Black agarra de la solapa al mestizo con la mano izquierda.

– “El poder que posees no te pertenece…” – dice Black. – “Por eso te traiciona…”

El chico aprieta los dientes con fuerza, intentando mantenerse consciente pese al intenso dolor que siente.

De repente, un Kamehameha se aproxima a Black, pero éste lo repele con el dorso de la mano, como si espantara una molesta mosca.

Roshi y Yamcha han sido los autores del ataque en un esfuerzo conjunto.

El Dios suspira con desprecio.

Sin decir nada, desactiva su espada y apunta a la pequeña isla con esa misma mano y dispara un poderoso ataque de energía.

Trunks ni siquiera tiene tiempo de gritar.

Roshi y Yamcha observan aterrados el ataque aproximándose a ellos, pues saben que es inútil intentar escapar.

Una gigantesca explosión tiene lugar.

En el futuro que ahora habita Son Gohan, el mestizo prepara para marcharse.

– “¿Estás seguro, hijo?” – le sigue Chichi hasta la salida, preocupada por él.

– “Tengo que hacer algo…” – dice Gohan. – “Tengo que lograr volverá a mi mundo… y derrotar a ese tipo. Sea quien sea.”

La madre lo agarra del brazo.

– “No quiero perderte otra vez…” – le dice ella, con lágrimas en los ojos, mirando al suelo con vergüenza por sugerir que no actúe.

Son Gohan se detiene.

Chichi alza la mirada y, frente a ella puede ver de espaldas una silueta que le recuerda a Son Goku.

– “No puedo esconderme aquí.” – dice el mestizo. – “Debo luchar.”

Chichi recuerda ahora a su hijo.

Mirai Gohan se aprieta el cinturón, listo para marcharse.


– “¡Por favor! ¡No vayas!” – suplica Chichi.

– “¡No dejaré que los androides ganen!” – exclama Gohan. – “No me esconderé como un cobarde. ¡Lucharé! ¡Es lo que haría papá!”

Chichi se seca las lágrimas.

– “Hay cosas que no cambian…” – dice la madre, esbozando una media sonrisa en su rostro.

– “Mamá…” – dice Gohan, sorprendido de ver ceder a su madre.

Chichi acaricia el rostro de su hijo y le quita el parche del ojo, revelando un corte idéntico al que tenía Mirai Gohan en la parte izquierda de la cara.

– “Ha curado bien…” – dice la mujer. – “Y no ha afectado a tu ojo…”

– “Gracias…” – sonríe el mestizo.

La madre golpea el pecho de Gohan con firmeza, pero con cariño.

– “Lucha con coraje, hijo mío.” – dice Chichi. – “Eres el hijo de Son Goku. Demuéstrale a ese bastardo hasta donde llega tu fuerza.”

El mestizo asiente.

– “Hasta pronto, mamá.” – se despide Gohan, que alza el vuelo y se pierde en el horizonte.

DBSNL // Capítulo 191: Primera parada

DBSNL // Capítulo 191: Primera parada

“Parece que supieras que estábamos aquí…”

En el planeta Dorakiya, la fusión metamor de Bra y Pan se prepara para enfrentarse a Janemba.

El malherido Hit intenta incorporarse; Madas se agacha junto a él y le asiste.

– “Tranquilo, muchacho” – dice el antiguo Kaioshin. – “No hagas esfuerzos.”

Ub observa preocupado a su compañera.

– “Si tan solo tuviera mi antiguo poder…” – sufre el chico.

Shula da un paso al frente.

– “El demonio es mi tarea.” – dice el ira-aru. – “Debo capturarlo.”

La fusión sonríe.

– “Cuando termine con él, puedes quedártelo.” – fanfarronea la muchacha.

Janemba alza la espada de Trunks, listo para atacar… pero de repente la espada cae al suelo y se incrusta en el pavimento.

– “¿Eh?” – se sorprenden todos, incluido el propio demonio.

Janemba agarra la espada y tira de ella con fuerza, pero esta parece rechazarlo; no se mueve ni un centímetro.

– “Grr…” – gruñe el diablo.

Madas observa con suspicacia.

– “Esa espada…” – dice el Dios. – “Parece que tiene una voluntad propia…”

El demonio termina frustrándose y abandonando el arma, escupiendo sobre ella con desprecio.

Janemba mira a la fusión y gruñe con rabia.

La guerrera frunce el ceño.

– “Ven a por mí, diablillo.” – sonríe la fusión.

Mientras tanto, en el Makai, Vegeta ya no tiene fuerzas. En su estado base, noquea a un demonio con un puñetazo en la cara y luego cae de rodillas al suelo.

– “Maldición…” – lamenta el saiyajín, que ve como un centenar de enemigos que lo rodea corre hacia él.

De repente, un donut de energía rodea a Vegeta.

– “¿Qué…?” – se sorprende el saiyajín.

El aro se expande y empuja a los demonios, alejándolos del malherido guerrero.

Gotenks, transformado en Súper Saiyajín, se posa a su lado.

– “Gotenks…” – sonríe Vegeta.

– “¿Eh?” – murmura confuso el guerrero. – “Parece que supieras que estábamos aquí…”

Vegeta intenta ponerse en pie, pero fracasa e hinca la rodilla.

– “Sentí vuestra energía a través del portal…” – dice el saiyajín.

– “Vaya…” – refunfuña Gotenks, cruzándose de brazos. – “Y nosotros que esperábamos sorprenderte…”

– “¿Qué hacéis aquí?” – pregunta el marido de Bulma. – “¿Qué ha pasado en la Tierra?”

– “Es una larga historia…” – responde Gotenks. – “Pero no tenemos tiempo. Casi no nos queda energía.”

Los demonios se preparan para atacar de nuevo.

Gotenks esboza una media sonrisa.

– “¡¡AL ATAQUE, CHICOS!!” – ordena la fusión, levantando su puño.

De repente, de las colinas cercanas surgen varios centenares de fantasmas kamikaze que se abalanzan sobre los diablos, causando una explosión tras otra, limpiando la zona de enemigos.

En Monmaas, Broly despierta encerrado en un bote de cristal, cuya tapa tiene diminutos agujeros. El saiyajín, confuso, mira a su alrededor y se da cuenta de que está sobre una mesa gigantesca de madera en el interior de una cabaña. 

El saiyajín está agotado y golpea el cristal intentando romperlo, pero no tiene éxito.

En ese instante se da cuenta de que en el fondo de la sala se encuentra el gigante que le capturó, al que ha llamado la atención con su intento de fuga.

El hombre se acerca al cristal con un artefacto alargado que se ve diminuto en sus manos y, como si fuera una gran caña de bambú, lo introduce en uno de los orificios de la tapa.

De repente, una diminuta gota de agua nace de la caña y cae sobre Broly, empapándolo.

El saiyajín sacude todo su cuerpo para secarse, como si fuera un perro.

No tarda en caer otra gota, pero esta vez Broly se aparta a tiempo.

Por la tención superficial del agua, la gota mantiene su forma a los pies del saiyajín, que mira confuso al gigante.

El enorme personaje se agacha y observa con detenimiento a su prisionero a través del cristal.

El gigante gesticula a Broly, llevándose las manos juntas, como si fuermaran un recipiente, hasta la boca.

El saiyajín se da cuenta de lo que le indica su captor y decide imitarlo, bebiendo así el agua.

Broly puede sentir como su cuerpo se recupera rápidamente, incluso parece que sus heridas han empezado a sanar.

– “¿Eh?” – murmura el saiyajín, sintiendo una paz interior que jamás había sido capaz de disfrutar.

Mientras tanto, la nave de la patrulla que pilota Pino ha llegado a su primer destino y ya se prepara para entrar en su atmósfera.

– “¿Dónde estamos?” – pregunta Gohan.

El planeta parece estar cubierto completamente por una feroz tormenta.

– “Según los datos de la Patrulla…” – teclea Pino.

El androide se sorprende al leer el resultado.

– “Planeta Freezer 142” – anuncia el androide.

– “¿Cómo?” – se sorprende Gohan. – “¿Un planeta de Freezer?”

– “Antes era conocido como Tritek.” – dice Pino.

– “¡¿Has dicho Tritek?!” – se sorprende Gohan.

Pino asiente.

– “Nappa y Vegeta habían atacado este lugar antes de poner rumbo a la Tierra…” – dice Gohan. – “Tardaron un año entero en llegar, y para nosotros han sido tan solo unas horas… ¡Esta nave es impresionante!”

– “La tecnología avanza rápido.” – dice el androide.

Los dos se quedan mirando fijamente el astro a través del cristal frontal de la nave.

– “Nadie ha salido a recibirnos…” – se une Krilín a la conversación.

– “¿Qué quieres decir?” – llega Mai.

– “Es un planeta de Freezer…” – dice el terrícola. – “Debería estar protegido por su ejército.”

– “A lo mejor no nos han detectado…” – sugiere la mujer.

– “Será mejor que no nos confiemos.” – dice Gohan.

El mestizo coloca su mano sobre el hombro de Pino.

– “¿Puedes aterrizar?” – pregunta el mestizo.

– “La tormenta parece peligrosa… pero podremos conseguirlo.” – dice Pino. – “Poneos los cinturones.”

Con todos preparados, la nave cruza la tormenta, sufriendo violentas sacudidas, pero finalmente logra salir de las nubes.

Nuestros amigos se topan con una metrópolis imperial frente a ellos, rodeada por una zona desértica en el centro de un frondoso bosque azulado.

– “Un mundo gobernado por Freezer…” – se pregunta Gohan, mientras una gota de sudor recorre su frente. 

De repente, una explosión llama la atención de todos.

– “¡¡Allí!!” – exclama Mai.

Una torre de humo se levanta en mitad de la ciudad.

Gohan no se fía.

– “Acércate con cautela, Pino.” – dice el mestizo. – “Tengo un mal presentimiento…”