ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte III: Un viejo mal

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte III: Un viejo mal

“¡Esto es un planeta de trogloditas!”


En la Tierra, Brief se ha puesto a trabajar en la nave en el taller. Sobre un esquema de la nave que construyó para Goku, el doctor toma notas.

Vegeta, observando por encima del hombro del doctor, se impacienta.

– “¿Cuándo estará lista?” – pregunta el saiyajín.

– “Pues… si todo va bien… en un año.” – responde Brief.

– “¡¿UN AÑO?!” – replica Vegeta.

– “Eso si no hay retrasos en el material…” – añade el doctor.

– “¡¿Por qué tanto tiempo?!” – protesta el saiyajín.

– “La mayoría de piezas que tenía las usé con la nave anterior…” – explica Brief. – “¿Crees que es fácil obtener estos materiales?”

El saiyajín aprieta los dientes, furioso.

– “¡Esto es un planeta de trogloditas!” – se enfada y abandona el taller.

En el jardín, Bulma hace sus estiramientos cuando ve al saiyajín marcharse volando. Yamcha está a su lado, sentado en una hamaca, jugando con el teléfono.

– “¿A dónde va?” – se pregunta Bulma.

– “¿A dónde irá ese cretino a estas horas?” – murmura Yamcha.

– “¡Puede que vaya a entrenar!” – responde Bulma, molesta. – “¡Lo que deberías hacer tú!”

– “¿Entrenar? ¡Acabo de resucitar!” – protesta Yamcha. – “Además… ¡Nuestro mayor enemigo es ese!” – señala a Vegeta. – “Y ahora Son Goku es un Súper Saiyajín… ¡Es prácticamente invencible! ¿Para qué voy a entrenar yo?”

– “Mira que tienes poco amor propio…” – refunfuña Bulma.

En Yadrat, Son Goku sigue reunido con Pybara.

– “¿Quién es ese Sobao?” – pregunta Goku.

– “Soba…” – le corrige el Venerable. – “Es… fue… un yadrat.”

– “¿Qué le pasó?” – pregunta el saiyajín.

– “Hace muchos años, este planeta vivía en armonía…” – narra Pybara. – “Pero un mal llegó a Yadrat. Un malvado ser se hizo pasar por un pobre desamparado y envenenó con sus palabras y sus enseñanzas las mentes de nuestros pueblos…”

Goku escucha atentamente.

– “Irguió un templo y eligió entre los yadrat a varios guerreros a los que imbuyó de un poder oscuro que los convirtió en verdaderos monstruos…” – dice Pybara. – “Mi antepasado, el Venerable Paracana, desterró al origen de tal ponzoña…” – dice Pybara. – “Pero sus convicciones ya habían arraigado en el corazón de esos yadrat, que adoraban viejos males y actuaban en su nombre…”

– “¿Y qué pasó?” – pregunta Goku

– “Soba, el líder de esos guerreros, movido por el rencor, organizó una revuelta para tomar el control del planeta, asesinar a Paracana y permitir el regreso de su oscuro maestro…” – continúa Pybara. – “Pero el Venerable pudo preverlo y, mediante una poderosa técnica, selló el viejo templo con un hechizo y dejó a los adoradores del Mal atrapados para siempre.

– “Así que eso es lo que he sentido…” – murmura el saiyajín.

– “Si tú has podido sentir su presencia, significa que el sello se está rompiendo más rápido de lo que había previsto…” – dice Pybara. – “El regreso de Soba y sus hombres es solo cuestión de tiempo.”

Goku frunce el ceño.

– “¿Cómo de fuerte es ese Soba?” – pregunta el saiyajín.

– “Jamás lo he visto.” – dice Pybara. – “Pero si Paracana recurrió al sellado, puedo asegurarte que es peligroso…”

Son Goku aprieta sus puños.

– “¡Déjeme seguir entrenando!” – dice el saiyajín.

– “¿Eh?” – se extraña Pybara.

– “¡Por favor!” – insiste Goku.

Pybara sonríe y asiente.

– “Está bien, Son Goku.” – dice el yadrat.

– “¡Yupii!” – celebra el saiyajín. – “¡No le defraudaré! ¡Lo prometo!” – responde, ilusionado.

Son Goku abandona la sala.

Pybara observa al saiyajín marcharse.

– “Jamás había visto a nadie tan ilusionado con un combate…” – piensa el Venerable. – “Un saiyajín de corazón puro… Pero con un poder nacido de la ira capaz de derrotar al mismísimo Freezer…”

Goku sale de la sala.

– “¡Hatsuka!” – exclama el saiyajín. – “¡Vamos!”

Pybara mira por la ventana, por la que entra un rayo de luz.

– “El destino guarda un lugar especial para ti, Son Goku…” – piensa el Venerable. – “Estoy seguro. Incluso me ilusiona tener un pequeño papel en él.”

En la Tierra, en las montañas rocosas, Vegeta se encuentra de pie sobre una gran piedra, mirando al cielo.

– “Kakarotto…” – piensa el saiyajín, que de repente aprieta sus puños con rabia. – “¡¡KAKAROTTOOOOO!!” – grita a pleno pulmón.

El terreno tiembla con su poder y varias rocas se derrumban.

Vegeta recupera el aliento.

– “No voy a quedarme atrás…” – piensa el saiyajín. – “No te daré esa satisfacción…”

DBSNL // Capítulo 213: Saltan chispas

DBSNL // Capítulo 213: Saltan chispas 

“El destino es caprichoso.”

En la Corporación Cápsula, el diablo y las chicas se miran fijamente.

El demonio lanza su hoz, que gira sobre sí misma mientras avanza hacia las muchachas.

Las dos saltan para evadir el arma, pero el demonio sonríe y un relámpago cae sobre la hoz, que se imbuye con el poder del rayo y emite múltiples descargas que calcinan todo a su paso y también azotan a nuestras amigas.

Pan y Bra caen al suelo, humeantes.

– “Maldita sea…” – gruñe Bra.

– “Eso no me lo esperaba…” – protesta Pan.

La hoz regresa a la mano del diablo, como un boomerang.

– “Je, je, je…” – se burla el enemigo.

Las dos muchachas se ponen en pie y se preparan para seguir peleando.

Desde el interior del edificio, Oli asiste a Madas con la ayuda de Baba y Ub. Turbo y Brief observan con preocupación lo que sucede a través de las ventanas.

En el espacio exterior, en un remoto lugar, Raichi ha contado la situación a su compatriota.

– “Es mucho peor de lo que creía…” – murmura Kamo, aterrado.

– “Tenemos compañía.” – interrumpe el pequeño ayudante.

– “Déjalos entrar, Ahms.” – dice Raichi.

De repente, la compuerta de la sala se abre. En la habitación entran Trunks, Reitan y Shula.

– “Este lugar es fascinante…” – dice Trunks.

– “¡Espectacular!” – exclama Reitan.

Ahms se acerca a los recién llegados.

Shula lanza el vial al aire.

– “Aquí tienes.” – dice el ira-aru.

– “¡Es delicado!” – protesta Ahms, cazándolo al vuelo.

El fantasma de Raichi se queda mirando a Trunks y Reitan.

– “Un saiyajín y un herajín…” – dice Raichi. – “El destino es caprichoso.”

Kamo se queda estupefacto al oír a su fantasmagórico compatriota.

– “Ha… Ha dicho… ¡¿saiyajín?!” – exclama el tsufur.

Kamo desenfunda su arma rápidamente.

– “¡¡BASTARDO!!” – exclama Kamo, furioso.

En un parpadeo, Trunks aparece frente a Kamo, con el arma del tsufur en su poder.

– “¡¿Qué…?!” – se asusta el tsufur, que no comprende lo que acaba de suceder.

– “¿Por qué quieres dispararme?” – pregunta Trunks.

Raichi sonríe.

– “Tranquilizaos…” – dice el fantasma. – “Aquí todos somos amigos.”

Trunks mira al fantasma.

– “¿De qué se trata todo esto?” – pregunta Trunks. – “¿Qué estamos haciendo aquí?”

Ahms introduce el vial con la muestra de Janemba en una máquina y todo el laboratorio se ilumina.

– “El proceso ya ha empezado.” – anuncia el pequeño ayudante.

En la Tierra, el combate continúa. Bra y Pan planean algo.

– “No dejará que nos fusionemos…” – dice Pan. – “Es demasiado rápido.”

– “Eso no significa que no podamos unir nuestras fuerzas.” – dice Bra.

Las dos saiyajín reavivan sus auras y, acto seguido, extienden sus manos hacia delante.

– “¡HAAA!” – disparan a la vez.

El ataque combinado va directo al enemigo, pero éste lo evita saltando por encima. El ataque roza el tejado del edificio y asciende hacia el cielo.

El demonio, desde el aire puede ver a una decena de Pan y Bra en el suelo.

– “Una ilusión…” – sonríe el diablo.

El demonio invoca una docena de rayos que caen sobre la zona en la que se encontraban las chicas.

– “¡Ja, ja, ja!” – ríe el diablillo.

De repente, a su espalda, las muchachas se abalanzan sobre él. Pan tiene el puño derecho en alto y Bra el izquierdo. Los dos puños están tan cerca el uno del otro que parecen envueltos en la misma aura de energía.

El diablo se da la vuelta y se prepara para lanzar su hoz, cuando las chicas se separan. Una cuerda de ki mantiene conectados los puños de las chicas.

Con esa cinta de energía rodean al demonio. Bra por la izquierda, Pan por la derecha. Las dos dan una vuelta completa, apresando al enemigo. Al reunirse de nuevo, ahora en lados apuestos, las muchachas preparan una esfera de ki en sus manos libres.

– “¡¡YA ES NUESTRO!!” – exclama Bra.

– “¡¡ESTO ES POR MADAS!!” – gritan Pan.

El diablo parece sorprendido ante la astucia de las niñas; ha sido desarmado y atrapado… pero de repente sonríe de nuevo. 

Cuando las chicas van a disparar, un rayo cae del cielo sobre el mismísimo demonio. El estallido repele a las chicas.

Pan y Bra caen al suelo.

– “¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta Bra.

– “¿Ha invocado un rayo sobre sí mismo?” – dice Pan.

En el suelo se posa el diablo, libre, con su cabello y sus ojos emanando electricidad.

– “Malditas niñatas…” – gruñe el enemigo. – “Se ha acabado el juego…”

Dibujado por Ipocrito

En otro lugar, muy lejos de allí, Gohan, Ten Shin Han, Krilín, Mai, Pino y Baicha siguen si viaje en busca de las Dragon Balls, ya con dos esferas en sus manos, pero sin saber que otra ya está en la Tierra.

Pino pilota la nave. Mai está sentada en el asiento del copiloto, durmiendo con los pies sobre el salpicadero. Krilín se echa una siesta en el dormitorio. Ten Shin Han medita en la bodega. No muy lejos, Gohan y Baicha están arrodillados en el suelo, enfrentados en un combate mental.

En sus mentes, Gohan entrena al joven terrícola, que intenta defenderse del mestizo. Por supuesto, Gohan solo está jugando con el joven aprendiz, que se está esforzando al máximo.

De repente, un extraño sentimiento perturba a Gohan; una imagen de Namek en llamas. El mestizo aprieta sus puños sobre sus rodillas. Un nuevo recuerdo afecta al mestizo: Un encapuchado sostiene a una mujer por el cuello. Un chispazo de ki recorre el cabello de Gohan.

Ten Shin Han sale de su trance. Krilín se despierta alterado.

– “¡KYAAAH!” – grita Baicha, asustado.

Krilín corre hacia la bodega.

– “¡GOHAN!” – oye gritar a Ten.

Al entrar en la bodega, Gohan mira confuso a Ten Shin Han.

– “¿Qué pasa?” – dice Gohan.

Baicha llora.

– “Lo siento, Baicha…” – se excusa el mestizo. – “¿He sido muy duro?”

– “Últimamente estás muy extraño…” – dice Ten. – “¿Seguro que va todo bien?”

– “Creo que me he emocionado con el combate…” – se excusa Gohan, risueño, rascándose la cabeza.

Krilín no dice nada, pero se queda mirando al mestizo con cierto recelo.

ESPECIAL DBSNL /// Los dos grandes Súper Saiyajín // Universos 3, 5, 6 y 7 / Parte II: Oculto

Los dos grandes Súper Saiyajín / Parte II: Oculto

“Es como buscar una aguja en un pajar…”

En la Tierra amanece y, a primera hora del día, Vegeta, vestido con la misma ropa del día anterior, ha bajado al taller de la Corporación Cápsula, pero lo ha encontrado vacío.

Enfadado, el saiyajín se dirige al comedor, donde encuentra al Dr. Brief leyendo el periódico mientras disfruta de unos cereales y un café.

– “¡¿Qué hace aquí?!” – pregunta Vegeta, inquisitivo. – “¡¿Y mi nave?!”

– “Estoy desayunando…” – responde Brief. – “El desayuno es la comida más importante del día, ¿sabes?”

– “Si está ganduleando es porque ya tiene mi nave lista, ¿verdad?” – insiste el saiyajín, entre dientes.

Brief da un sorbo a su café.

– “Aún no he empezado.” – dice el doctor

– “¡¿QUÉ?!” – protesta Vegeta. – “¡¿ES QUE NO FUI LO SUFICIENTEMENTE CLARO?!” – estalla.

– “¡¿A QUÉ VIENE TODO ESTE ALBOROTO?!” – interviene Bulma.

La muchacha entra en escena vestida con un short negro, una camiseta de tirantes rosa, zapatillas de deporta y el cabello recogido en una coleta. Lista para hacer deporte.

– “¡¿Qué sucede?!” – insiste Bulma.

– “¡¡MUJER!!” – dice Vegeta. – “¡Poneos a trabajar en…!”

– “¡¿Aún llevas la ropa de ayer?!” – le corta Bulma. – “¡Vete a dar una ducha!”

– “¡No me hables así!” – protesta Vegeta.

– “¡Pues compórtate como una persona civilizada!” – replica ella.

Yamcha, adormilado, despeinado y aún en pijama, llega al comedor.

– “¿Por qué tanto jaleo?” – pregunta el terrícola, frotándose un ojo.

Bulma y Vegeta se dan la vuelta, dándose la espalda mutuamente, enfurruñados, y se marchan cada uno por su lado.

– “No entiendo nada…” – suspira Yamcha.

– “Yo sí…” – murmura Brief, con una media sonrisa, antes de dar otro sorbo a su café.

En Yadrat, Son Goku es guiado por el yadrat verde a través de la ciudad hasta una torre alta. Los dos suben a un ascensor.

– “Espero que Pybara-sama no se enfade conmigo…” – dice Goku, rascándose la cabeza. – “Me he esforzado mucho, pero sigo sin conseguirlo… Tú sabes que me he esforzado, ¿verdad, Hatsuka? ¿Puedes decírselo?”

– “Tranquilo, Son Goku.” – sonríe el pequeño yadrat.

El ascensor se abre y Hatsuka guía a Goku hasta un gran salón del que dos yadrat delgados le abren las puertas. 

En la sala le espera el Venerable, un yadrat rechoncho de gran tamaño y piel celeste, sentado en un gran trono.

– “Bienvenido, Son Goku.” – saluda Pybara.

– “Gracias.” – saluda el saiyajín, muy educado, haciendo una reverencia, imitando a su acompañante.

Pybara se queda en silencio, observando atentamente a Goku.

– “Así que has fracasado, ¿eh?” – dice el Venerable.

– “¡¿EH?!” – se asusta Goku. – “¿Cómo lo sabe?” – se le escapa. – “Quiero decir… He estado entrenando duro… Pero es muy complicado…”

El Venerable sonríe.

– “Inténtalo de nuevo.” – dice Pybara.

– “¿Ahora?” – se extraña Goku.

El Venerable asiente.

– “Está bien.” – dice Goku, apretando el puño, motivado. – “Vamos allá.”

Hatsuka coloca los dedos índice y corazón en su frente y desaparece.

– “Adelante, Son Goku.” – dice Pybara.

El saiyajín imita el gesto de Hatsuka.

– “Encuéntralo.” – continúa el Venerable.

Goku cierra los ojos y se concentra. En su mente puede ver miles de llamas celestes repartidas por toda la metrópolis yadrat. 

– “Son muchos…” – piensa el saiyajín, buscando de llama en llama. – “Esta ciudad está sobrepoblada… Es como buscar una aguja en un pajar…”

De repente, una llama nebulosa rojiza llama su atención bajo la superficie del planeta.

– “¿Qué?” – se pregunta Goku, para sí mismo. – “¿Qué es eso?”

Pybara frunce el ceño.

Goku centra su atención en una llama roja en el corazón de la neblina.

– “Este ki no es como los demás…” – piensa el saiyajín.

De repente, el saiyajín abre los ojos, alterado, y aparta los dedos de su frente.

Goku respira de forma acelerado, un poco agitado.

– “¿Qué…?” – murmura el saiyajín. – “¿Quién…?”

– “Puede que no haya fracasado, después de todo…” – piensa Pybara.

Hatsuka regresa usando su técnica de teletransporte.

– “Has fallado.” – dice el yadrat verde. – “Lo siento, Son Goku… Creo que no vale la pena seguir entrenando…

– “Hatsuka.” – interviene Pybara. – “¿Puedes dejarnos solos?”

– “¡Oh!” – se sorprende el pequeño. – “Por supuesto.” – se despide con una reverencia antes de abandonar la sala.

Pybara y Goku se quedan a solas.

– “¿Qué has sentido, Son Goku?” – pregunta el Venerable.

– “Oscuridad… Dolor… Miedo…” – dice Goku. – “¿Qué es?”

– “Es nuestro pasado…” – dice Pybara. – “El pasado de Yadrat…”

– “Hay un poder oscuro bajo la superficie…” – dice el saiyajín. – “Y hay un hombre…”

El Venerable asiente.

– “Su nombre es Soba.” – revela Pybara.