DBSNL // Capítulo 243: Dynamic Duo

DBSNL // Capítulo 243: Dynamic Duo

“Ahora dependemos de ellos.”

En Makyo, Gohan y Trunks se encuentran cara a cara frente al terrible Moro.

Los mestizos embisten al brujo, que invoca múltiples columnas de lava que brotan del suelo en el camino de nuestros amigos. Gohan y Trunks las esquivan continuamente mientras siguen avanzando.

Gohan se adelanta y levanta sus manos como si fuera a abalanzarse sobre Moro, pero lo que hace es disparar un blast de ki contra el suelo, propulsándose hacia arriba, distrayendo al brujo por un instante y levantando una polvareda. 

La espada de Trunks surge de entre el polvo girando sobre sí misma y obliga a Moro a apartarse para dejarla pasar, pero el hijo de Vegeta aparece detrás del brujo y agarra su arma para darle un espadazo.

Moro se libra por poco del ataque y recibe un corte superficial en la mejilla. El brujo parece sorprendido por la destreza de sus enemigos.

De repente, del cielo cae Son Gohan con los pies por delante, obligando al brujo a defenderse cruzando ambos brazos frente a su rostro. El suelo se hunde bajo los pies de Moro.

El brujo parece agobiado.

De repente extraña sombra cálida cubre la zona. Las columnas de fuego habían acumulado su contenido en el cielo, formando una gran bola de lava que ahora se precipita sobre ellos como un torrente.

El fuego baña el terreno de combate. Trunks reaparece con Gohan fuera del perímetro afectado.

– “Gracias…” – dice el hijo de Goku.

– “No hay de qué.” – responde Trunks.

Moro, frustrado, aparece entre la lava, que lentamente se expande por el territorio. Él está envuelto en una esfera de aire giratorio que lo ha protegido.

Lejos de allí, los demás están pendientes del combate como pueden.

– “¿Ya están peleando?” – pregunta Mai, incapaz de ver nada desde tan lejos.

– “Creo que sí…” – dice Krilín. – “Pero es difícil seguir sus movimientos…”

– “¿Pueden ganar?” – pregunta Shula.

– “¡Son Gohan es muy fuerte!” – exclama Mai.

– “Y Trunks también…” – dice Bra, mientras una gota de sudor frío recorre su frente. – “Pero…”

Mai busca a Krilín con la mirada, buscando una respuesta. Pero éste no responde.

Un quejido de Slug llama la atención de todos.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta el namekiano, sentado en el suelo, apoyado en una piedra.

Krilín fuerza una media sonrisa.

– “No sé muy bien lo que ha sucedido… pero las Dragon Balls han recuperado su poder.” – dice Krilín.

– “Mi magia…” – dice Slug, que empieza a recordar. – “Me la ha arrebatado…”

– “Son Gohan y Trunks están peleando.” – dice Krilín. – “Ahora dependemos de ellos.”

Moro está enfadado y levanta sus manos lentamente, haciendo que el suelo bajo los pies de los dos mestizos tiemble y se resquebraje. Varias columnas de roca y fuego brotan del suelo aleatoriamente. Gohan y Trunks intentan mantener el equilibrio. El cielo sobre ellos ruge y los rayos caen sobre la superficie del planeta. El viento azota la zona.

– “¡Ahí viene!” – advierte Gohan.

Moro ha avanzado hacia ellos y se encuentra a menos de un metro de Trunks, con su garra en alto.

El mestizo tiene el tiempo justo para activar su salto temporal y desaparecer antes de recibir el zarpazo del brujo.

Gohan se abalanza sobre el enemigo, pero una columna de piedra brota entre ellos, deteniendo al mestizo.

Trunks cae sobre Moro, intentando propinarle un espadazo, pero el brujo esquiva el golpe.

El viento hace descender una nube negra del cielo que baña la zona.

Gohan no puede ver casi nada, pero puede oír los esfuerzos de Trunks y del brujo, que pelean dentro de la oscuridad.

Trunks propina espadazos a diestro y siniestro mientras el brujo se defiende generando espejos que detienen los ataques. 

Son Gohan cierra los ojos y se concentra, intentando percibir el origen de tanta oscuridad.

El hijo de Vegeta insiste en sus ataques, pero Moro rodea sus brazos con unos guanteletes de aire que gira rápidamente en espiral con los que repele los espadazos.

Trunks alza su espada. Moro sonríe. Un rayo cae del cielo sobre el arma del mestizo, como si de un pararrayos se tratara. Trunks recibe una fuerte descarga.

De repente, un grito llama la atención del brujo.

– “¡¡MAKANKOSAPPO!!” – es la voz de Son Gohan.

El ataque característico de Piccolo surge de entre las tinieblas, revolviendo la oscuridad a su alrededor, que forma un túnel a su paso. El ataque va directo hacia el pecho de Moro, que con el tiempo justo para reaccionar logra interceptar el ataque con su mano derecha.

El Makankosappo empuja su mano. El guantelete se disipa y el ataque impacta directamente contra la mano del brujo. Moro aprieta los dientes.

Trunks, humeante tras el electroshock, aprovecha la situación para atacar.

En el rostro de Moro se puede ver el agobio que siente ante la presión que están ejerciendo los dos mestizos sobre él.

– “¡¡HAAA!!” – exclama el brujo, que desvía el Makankosappo hacia Trunks.

El hijo de Vegeta usa su espada para repeler el ataque, pero el impacto es tan fuerte que lo desarma.

Moro apunta a Trunks con su mano y usa su poder mental para empujarlo fuera de la nube de humo.

Son Gohan y Moro se miran a través del túnel formado por el ataque del hijo de Goku.

Las tinieblas se disipan lentamente. Trunks se pone en pie y reclama su espada.

Krilín y los demás observan el combate.

– “Están poniendo las cosas difíciles a Moro…” – dice Bra.

– “¡Pueden lograrlo!” – se ilusiona Mai.

– “No…” – dice Slug, que a duras penas logra ponerse en pie.

– “¿Eh?” – se preocupan todos.

– “Moro no se los está tomando en serio…” – dice el namekiano. – “Estuve presente en su combate contra Vegeta… No está usando todo su poder.”

– “¿En serio?” – se asusta Shula. – “¿Tan terrible es?”

Moro se mira la palma de la mano ensangrentada. El brujo aprieta los dientes con rabia.

Trunks y Gohan lo observan desde la distancia. Su pequeña victoria parece haberlos motivado. Los dos miran al enemigo con determinación.

La frustración del rostro de Moro se convierte en una media sonrisa. El brujo se lame la herida. Los mestizos fruncen el ceño, preocupados.

– “Os he subestimado…” – dice Moro. – “Lo admito… Y os pido disculpas.” – continúa. – “Sé muy bien lo que se siente.”

Gohan y Trunks se miran de reojo, intentando adivinar cuál será el siguiente movimiento de su enemigo.

La sangre de la mano del brujo recorre su antebrazo y gotea sobre el suelo.

– “Por eso os revelaré mi verdadero poder.” – dice el brujo. – “Para que sepáis que jamás habéis tenido una oportunidad.”

Moro levanta sus dos manos hacia el cielo y luego las separa hacia los lados. El cielo se abre con un estruendo, revelando un meteoro gigantesco avanzando hacia ellos, a pocos segundos de impactar sobre la superficie de Makyo.

El horror embarga a Gohan y Trunks, que miran al cielo aterrados.

El miedo también se apodera de todos los presentes, que observan con terror lo que se les viene encima.

DBSNL // Capítulo 242: Peón con corona

DBSNL // Capítulo 242: Peón con corona

“Vuelves a estar a las órdenes de un brujo…”

En el Makai, Dabra y Kerubero siguen peleando. El mayordomo retrocede con la violencia del Rey de los Demonios.

– “¡Tus enseñanzas terminan aquí!” – amenaza Dabra mientras desarma Kerubero de un espadazo.

El mayordomo, sin su vara, da un paso atrás. Dabra camina hacia él apuntándole con el arma.

– “Príncipe Dabra…” – dice Kerubero. – “Se ha hecho muy fuerte…”

– “Ya te lo advertí.” – sonríe el Rey, prepotente.

– “Pero el poder no lo es todo.” – continúa el mayordomo. – “Y menos para un aspirante a Rey…”

– “¡YA SOY EL REY!” – protesta Dabra.

– “Vuelves a estar a las órdenes de un brujo…” – niega Kerubero.

Goten y Trunks, escondidos, han caminado hasta la entrada de la gruta en la que desapareció Vegeta.

– “¿Deberíamos ayudarle?” – pregunta Goten, mirando de reojo la escena.

– “Ha dicho que nosotros nos ocupáramos de mi padre.” – responde Trunks.

– “Pero…” – duda el hijo de Goku.

De repente, Goten se fija en Sesshoseki que, pese a estar malherido, se ha puesto en pie. El demonio, disimuladamente, les indica que sigan adelante.

Goten asiente.

– “Vamos.” – le susurra a su compañero.

Los dos muchachos se adentran en la gruta.

Dabra coloca su espada en el cuello del mayordomo.

– “Quiero salir de aquí…” – gruñe Dabra. – “¡Como lo hiciste tú!”

– “Mi pacto con las brujas no era de esclavitud.” – dice Kerubero. – “Fue una oportunidad de expiar mis pecados.”

– “No puedo expiar unos pecados que no recuerdo…” – protesta Dabra. – “Solo cumplimos una sentencia inútil para toda la eternidad.”

Sesshoseki interrumpe.

– “No tiene que ser así.” – dice el demonio.

Dabra lo mira de reojo.

– “No tienes por qué resignarte…” – continúa Sesshoseki. – “Yo he recordado mi pasado. ¡Es posible!” – le anima.

Una media sonrisa se dibuja en el rostro de Dabra y sorprende a Kerubero y a Sesshoseki.

– “¿Queréis que recuerde mis pecados?” – se mofa el Rey, bajando su espada. – “¿Qué recuerde unos pecados tales como para acabar aquí?” – aprieta el puño con fuerza; su rostro se pone serio. – “¡¿Queréis añada tortura a mi condena?! – exclama, furioso.

Kerubero extiende su mano hacia su viejo pupilo.

– “Añádele un propósito.” – dice el mayordomo.

Dabra agacha la cabeza, inexpresivo, mirando hacia el suelo.

Tras un silencio, el Rey da un paso hacia el mayordomo, cuyo rostro revela esperanza durante un prevé instante… pero pronto se transforma en sorpresa. Dabra ensarta su espada en el abdomen de Kerubero.

El Rey de los Demonios se acerca al oído de su antiguo maestro con una media sonrisa malévola.

– “Mi propósito es ser libre.” – sentencia Dabra.

En el rostro de Kerubero ahora se refleja la tristeza y la decepción por las palabras de Dabra.

– “Nunca… Nunca lo serás…” – dice Kerubero, cuyas fuerzas se desvanecen rápidamente

– “Eso lo veremos…” – responde Dabra.

Dabra suelta su arma, que era lo único que mantenía en pie al mayordomo, y éste cae al suelo con ella ensartada.

Sesshoseki agacha la cabeza y niega desolado, pues durante un instante creyó haber convencido a Dabra.

– “No…” – dice Sesshoseki. – “No hay libertad sin sacrificio.”

Dabra sonríe.

– “Los vuestros servirán.” – sentencia el Rey.

Mientras tanto, en lo mas la cueva, Vegeta descarga una continua ráfaga de ki contra el pilar de hielo.

Cuando se detiene, el vapor se disipa, revelando que la columna sigue intacta.

– “Maldita sea…” – protesta el saiyajín.

DBSNL // Capítulo 241: Batalla por el futuro del universo

DBSNL // Capítulo 241: Batalla por el futuro del universo

“Yo tengo mis propios trucos.”

En el Makai, Kerubero y Dabra se enfrentan en un duelo de espadachines que el Rey de los Demonios domina. El mayordomo retrocede. Su técnica es superior a la de Dabra, pero los espadazos del Rey cuentan con una fuerza que hace estremecer a Kerubero cada vez que se defiende.

En Jinko, Reitan y los hermanos Para buscan entre los escombros de la ciudad. Raichi los ha traicionado; Onisen ha entregado la esfera de siete estrellas a Moro y ha desaparecido con Shido.

En un extraño limbo, envuelto en una fina neblina verde, Trunks se encuentra frente a Whis.

– “Whis…” – dice el mestizo, cabizbajo. – “Lo siento…”

– “¿Qué es lo que sientes?” – pregunta el ángel, con su sonrisa característica.

– “Te he fallado…” – responde Trunks. – “Ha muerto mucha gente para detener a Shiras… y aún queda Moro…”

– “Estoy orgulloso de ti, Trunks.” – dice Whis, que acerca la gema de su vara al mestizo. – “Pero tu trabajo no ha terminado.”

La vara de Whis brilla intensamente y baña a Trunks con su luz.

Reitan camina por el surco en la tierra formado por la técnica de Cell, cuando se topa con la empuñadura rota de la espada de Trunks.

– “No…” – murmura el herajín, al temer lo peor.


De repente, la empuñadura brilla intensamente, formando una gran columna de luz verde, sorprendiendo a Reitan. Una figura empieza a materializarse en el interior de esa luz. El herajín observa confuso.

En Makyo, Gohan carga de nuevo contra el brujo, que crea muros de piedra en su camino, obligándolo a romperlos para seguir avanzando, retrasándole así.

Krilín, Mai y Bra observan al mestizo.

– “El poder oculto de Gohan…” – murmura Bra. – “He oído a papá hablar de eso… ¡Pero jamás imaginé algo así! ¡Y sin transformarse!”

– “El desbloqueo del viejo Kaioshin le permite acceder a todo su poder sin necesidad de recurrir a las formas de Súper Saiyajín…” – dice Krilín. – “La presencia del Makai habrá destruido el sello de Beerus…”

– “Es impresionante…” – dice la hija de Vegeta.

– “Pero jamás había sido tan fuerte… ¿Será por la cola?” – se pregunta Krilín.

Moro invoca un tornado que rodea a Gohan, pero el saiyajín emite ki a raudales mientras grita con fuerza; un grito que por un segundo se confunde con un rugido.

Moro apunta con su dedo índice a Gohan, con el pulgar extendido, como si su mano fuera una pistola, y dispara una bala de aire comprimido que el mestizo esquiva saltando hacia un lado. La bala destruye una montaña a su espalda.

El brujo sigue disparando. Gohan vuela rodeando a Moro, evadiendo cada bala, que destruyen las rocas contra las que impactan.

El mestizo cambia de dirección y empieza a avanzar hacia el brujo, pero éste crea un nuevo muro de roca a su paso. 

Gohan se eleva para evadirlo, pero un tsunami de lava sorprende al mestizo.

– “¡¡CUIDADO!!” – advierte Krilín.

Gohan lanza un ataque de ki que choca contra la gran ola, estallando y disipando la lava, que cae sobre la superficie de Makyo.

Pero Moro no ha terminado. El brujo se desata las vendas de los brazos; se las lleva el viento. 

Moro clava sus garras en sus antebrazos y los desgarra. La sangre gotea.

Gohan no entiende lo que está ocurriendo, pero puede sentir un cambio en el ambiente.

De repente, a Mai le cuesta respirar. Krilín también puede sentir los efectos. Mai cae al suelo, casi inconsciente.

– “¡¡TENEMOS QUE ALEJARNOS DE AQUÍ!!” – exclama Krilín.

Bra siente cada vez más los efectos, y agarra a Mai.

– “Qué presencia tan aterradora…” – piensa Krilín.

El terrícola se da cuenta de que Slug está tumbado en el suelo, cerca de allí.

– “¡Marchaos!” – exclama Krilín. – “¡Ya os alcanzaré!”

– “¡¿Qué?!” – exclama Bra.

Krilín corre hacia el namekiano.

Cerca del castillo, Pino advierte al pequeño Baicha.

– “No te detengas, chico…” – dice el androide. – “La atmósfera se ha vuelto más denso… El porcentaje de oxígeno está cayendo rápidamente…”

Son Gohan toma tierra. Su mirada fija en el enemigo. Una gota de sudor frío recorre su frente, pues siente una presencia ante él como jamás había sentido antes. Es como si un gigante hecho de muerte se alzara ante él y le mirara a los ojos.

Moro esboza una sonrisa macabra.

– “Muchacho…” – dice el brujo. – “Podría acabar contigo con un chasquido… Pero eso sería demasiado rápido… Voy a derrotarte en tu propio juego…”

Un aura negra y roja envuelve al brujo. El suelo bajo sus pies se resquebraja. El planeta se cubre de tinieblas lo bañan en noche.

El brujo se prepara para atacar… pero algo ocurre. Una columna de luz verde cae del cielo frente a Gohan, a escasos metros. 

El mestizo se cubre cegado por el destello.

Oculto detrás de una columna del castillo, Baicha observa lo ocurrido.

– “Aquí estaremos a salvo…” – dice Pino. – “Por ahora.”

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Baicha, que puede ver una columna de luz en el horizonte perderse en el cielo.

Mai, Shula y Bra han aterrizado no muy lejos de allí. 

– “La presencia de Moro…” – dice Shula, aterrado ante lo que siente. – “Es realmente… es aterradora…”


De repente, la hija de Vegeta siente una nueva presencia.

– “Siento… ¡siento un ki conocido!” – exclama Bra.

Krilín, que cada vez se encuentra peor, intenta volar cargando con Slug.

– “No es posible…” – murmura Krilín, viendo el destello de reojo. – “¡Es…!”

Una silueta ha aparecido en Makyo envuelta en luz. Gohan pronto reconoce al recién llegado.

– “¡¿TRUNKS?!” – exclama el mestizo, mientras una tímida sonrisa se dibuja en su rostro.

Mirai Trunks, con su espada en la espalda, vestido con ropa que recuerda a la de Hit, con una gabardina encima.

Moro frunce el ceño.

Dibujado por Ipocrito

En Jinko, Reitan mira al cielo, boquiabierto.

– “Me… me ha dejado tirado…” – dice el herajín.

– “Escucha, muchacho…” – dice Son Para, al que siguen sus hermanos. – “¿Tienes idea de cómo vamos a salir de aquí?”

En Makyo, Trunks mira fijamente al enemigo.

– “Así que ese es Moro…” – murmura el hijo de Vegeta.

– “Su poder es aterrador…” – dice Gohan, serio. – “Y sus habilidades… No sabría describirlas.”

– “Yo tengo mis propios trucos.” – responde Trunks.

– “Eso veo…” – dice Gohan, esbozando una media sonrisa. – “Ha pasado mucho tiempo desde la última vez.”

Trunks mira al mestizo y le devuelve una breve sonrisa antes de ponerse serio.

– “He visto lo que ha sucedido…” – dice el hijo de Vegeta.

– “Se lo haré pagar.” – responde Gohan, frunciendo el ceño.

Moro los observa con atención.

– “No importa cuantos seáis…” – dice el brujo. – “No vais a poder detenerme. Os falta determinación… La determinación que encuentras en una prisión de hielo durante una eternidad…” – aprieta los dientes.

Trunks desenfunda su arma y los dos mestizos se ponen en guardia, listos para el combate que decidirá el destino del universo.

En el Makai, Vegeta puede ver una tenue luz al final del túnel.

– “¡¿Una salida?!” – acelera el ritmo de su carrera.

Al salir a una caverna, el saiyajín se detiene al contemplar a Son Goku aprisionado en una columna de hielo.

– “G… Goku…” – se extraña Vegeta, que se acerca tímidamente a él.

El saiyajín toca el hielo con sus dedos y éste empieza a extenderse por ellos rápidamente. Vegeta se asusta y retrocede, pero tiene que tirar con todas sus fuerzas para liberarse, arrancándose la piel de sus yemas

– “Esto no es hielo normal…” – murmura el saiyajín, preocupado.

En el interior del hielo, Son Goku ignora la presencia de su amigo, y camina en completa oscuridad.

DBSNL // Capítulo 240: Nada que perder

DBSNL // Capítulo 240: Nada que perder

“Destruiré lo que queda de vuestro mundo.” 

En Makyo, Moro esboza una media sonrisa pícara con las seis Dragon Balls convertidas en piedra flotando sobre su mano.

El renacido namekiano mira al brujo fijamente. Los demás lo miran a él con tristeza, pues significa la desaparición de las esferas.

Krilín se acerca al desconocido.

– “¿Piccolo?” – pregunta el terrícola con recelo.

– “Mi nombre no importa…” – revela el namekiano, que con magia cambia su ropa a un gi morado con un chaleco largo amarillo encima, un cinturón y un collarín naranjas y botines namekianos marrones.

Moro sigue sonriendo.

– “Estoy impresionado…” – dice el brujo. – “No esperaba que te atrevieras hacer algo así… Es una pena que no haya servido de nada.”

– “¿EH?” – se asustan todos.

Slug embiste al enemigo a una velocidad de vértigo e intenta propinarle un puñetazo, pero el brujo materializa un espejo que se rompe con el golpe, dejando al brujo y al namekiano cara a cara.

Moro retrocede de un salto para recuperar la distancia. Los dos mantienen la mirada fija el uno en el otro.

– “He visto la destrucción que causaron los Kashvar en Konats… Y lo que le hiciste a mi hogar.” – dice Slug. – “No permitiré que el universo sufra ese horror.”

Slug aprieta los puños y aviva su aura incolora. Moro espera con una inquietante calma.

El namekiano, sin previo aviso, extiende su mano derecha hacia el brujo, agarrando su muñeca con la izquierda, disparando por sorpresa un devastador ataque que ilumina por completo el planeta.

El ataque engulle a Moro. Makyo tiembla. La luz es cegadora.

Lejos de allí, Ub, con su ropa rasgada, magullado y dolorido, camina tambaleándose hacia el combate, viendo el destello a lo lejos.

Son Gohan desciende frente a él con Pan en brazos.

– “Gohan…” – dice Ub, agachando la cabeza. – “Yo…”

– “Por favor.” – le interrumpe el mestizo. – “Cuida de ella.”

Gohan entrega el cuerpo de Pan al chico.

– “Por supuesto…” – dice Ub. – “¿Qué vas a…?”

Ub puede ver en los ojos de Gohan una ira contenida que jamás había presenciado. 

Mientras tanto, la polvareda se está disipando, revelando a Moro, aún sosteniendo las esferas en su mano. Un gran surco se encuentra a su alrededor, pero el suelo sigue intacto bajo sus pies. 

Slug aprieta los dientes, frustrado y preocupado.

– “¿No ibas a detenerme, namekiano?” – pregunta Moro con retintín.

– “No te saldrás con la tuya…” – replica Slug. – “He presenciado el curso de la historia durante eones… Y la gente como tú no gana…”

De repente, a los pies de Slug aparece un extraño humo negro del que nacen unas cadenas vaporosas que se enrollan en las manos del namekiano y lo subyugan, haciendo que se arrodille

– “K… kk…” – gruñe Slug, sorprendido por la magia del brujo.

– “¿La gente como yo?” – murmura Moro, muy serio. – “Si has vivido tanto tiempo, deberías entenderme… El Universo no será libre hasta que desaparezca la voluntad de los viejos Dioses.”

Un kienzan avanza rápidamente hacia el brujo, que sin mirarlo alza su mano hacia él y un rayo cae del cielo, interceptando el disco y haciéndolo estallar.

Krilín, el lanzador, observa desde una colina cercana.

– “Maldito…” – gruñe el terrícola.

Mai se agacha y agarra a Baicha de los hombros. El pequeño sostiene la cabeza de Pino.

– “¡Huye!” – exclama la mujer. – “¡Aléjate de aquí todo lo que puedas!”

Bra se abalanza sobre Moro por la espalda, pero un torrente de lava brota del suelo bajo sus pies, obligándola a protegerse y saliendo repelida, con su cuerpo humeante, perdiendo si top rosa y las mangas de su camiseta negra, cayendo al suelo de espaldas.

Shula embiste a Moro, pero varias estalagmitas brotan del suelo y una de ellas se clava en su costado, deteniendo su avance.

Moro camina hacia hasta el namekiano y, con una macabra sonrisa, le coloca la mano izquierda sobre la cabeza. 

– “Ha sido un truco interesante, Piccolo…” – dice el brujo. – “Pero no puedes esconderte de mí…”

La mano de Moro brilla con una perturbadora luz negra. Slug puede sentir una extraña y aterradora sensación de vacío, como si parte de él estuviera abandonando su cuerpo.

Poco a poco, las Dragon Balls recuperan su brillo y vuelven a la vida.

Cuando Moro termina, Slug se desploma.

– “Ja… jaja…” – ríe el brujo.

Gohan ha regresado al campo de batalla y se da cuenta de que en el suelo se encuentra un trozo del collarín blanco de Pan, ahora ensangrentado. El mestizo lo recoge.

Moro observa detenidamente las Dragon Balls en su poder y sonríe victorioso.

Pero un disparo de energía golpea una esfera, que choca en otra y rompe el equilibrio haciendo que caigan todas al suelo.

– “¿Eh?” – gruñe Moro, sorprendido.


Mai, con una rodilla hincada en el suelo, ha disparado.

– “Moscas molestas…” – gruñe el brujo.

Baicha, con Pino en brazos, corre hacia el castillo.

Son Gohan se ha atado el collarín ensangrentado en la cabeza a modo de cinta.

Dibujado por Ipocrito

El mestizo clava su mirada en Moro, alertando al brujo con su presencia.

– “Hmm…” – murmura el brujo.

Los ojos del saiyajín brillan de color verde y un aura amarilla envuelve su cuerpo. Su cabello sigue siendo negro.

Moro no parece impresionado.

– “Tú…” – dice el brujo. – “¿Quieres intentarlo?” – se mofa.

Gohan no responde. La mirada del mestizo da escalofríos.

Moro escupe al suelo con desprecio.

– “Voy a tener que dar una lección a los terrícolas… por entrometidos…” – dice el brujo. – “Destruiré lo que queda de vuestro mundo.” 

Gohan aprieta sus puños con rabia.

– “En mi mundo ya no queda nada.” – responde el saiyajín.

Una onda expansiva de energía nace del cuerpo de Gohan y hace temblar el planeta, sorprendiendo incluso al brujo.

– “No está nada mal para un mortal…” – se emociona Moro. – “¡Lo admito!”

Krilín se da cuenta del poder que emana del mestizo.

– “Ese poder… ¡Es…!” – exclama sombrado. – “¡¿Cómo es posible?!”

Son Gohan embiste a su enemigo, y como un rayo aparece frente a él.

– “¿EH?” – se sorprende el brujo.

Gohan le propina un puñetazo, pero Moro materializa frente a él un espejo que se rompe con el impacto, neutralizando el golpe.

El mestizo retrocede.

– “¡MASENKO!” – dispara Gohan.

Moro materializa una pared de roca que estalla con el ataque, frenándolo.

El brujo provoca un socavón bajo los pies de Gohan, hundiéndolo en la tierra, mientras de los alrededores del agujero nacen cuatro serpientes de fuego que se unen y precipitan dentro del hoyo.

Gohan, furioso y protegido por una barrera de energía, resurge del pozo de lava.

Moro aprieta los dientes, frustrado.

– “Diviérteme, mortal…” – sonríe forzosamente entre dientes.

En el Makai, el martillo de Sesshoseki cae al suelo hecho añicos. El demonio se encuentra de rodillas, con su cuerpo humeante y una lanza calvada en su abdomen. 

– “Ah… ah…” – respira con dificultad.

Dabra camina hasta él y coloca el filo de su espada en el cuello del demonio.

– “Yo, Dabra, Rey de los Demonios, te condeno a cadena perpetua por traición” – le dice el diablo. – “¿Últimas palabras antes de convertirte en una estatua?”

Una voz interrumpe la escena.

– “Nos encontramos de nuevo, Príncipe Dabra.” – dice el recién llegado.

Dabra sonríe al reconocerlo.

– “Kerubero…” – dice el diablo. – “¿De verdad quieres enfrentarte a mí?”

– “Aún tengo alguna clase que darle, señor.” – responde el mayordomo.

– “La última vez ya no estuviste a la altura…” – se burla Dabra. – “¿Qué te hace pensar que hoy va a ser distinto? Mi poder se ha multiplicado…”

Kerubero agarra su bastón como si fuera una espada y se coloca en pose de esgrima.

– “Y veo que tu prepotencia también…” – sonríe el mayordomo.

Dabra se olvida del moribundo Sesshoseki y clava su mirada en Kerubero.

No muy lejos de allí, Trunks y Goten se ocultan tras unas rocas, observando la escena.

– “¿Debemos confiar en ese demonio?” – pregunta Trunks, preocupado por su padre.

– “¿Es que tenemos otra opción?” – dice Goten. – “Parece que él conoce este lugar mejor que nadie…”

Los gritos de los demonios que esperaban en la plaza del castillo retumban en todo el Makai. Las almas torturadas gritan y claman al cielo, esperando que Moro los libere.

En Makyo, Gohan dispara una ráfaga continua de ki que el brujo detiene lanzando un torrente de piedras que interceptan cada ataque, estallando en el aire.

Gohan aparece entre la polvareda e intenta golpear al brujo, que detiene el puñetazo con su mano izquierda. Las miradas de los dos adversarios se cruzan.

En la mano derecha del brujo se concentra una esfera de aire girando a gran velocidad; el brujo la proyecta hacia Gohan, que intenta detenerlo con su brazo libre, pero al estallar sale repelido a varios metros de distancia.

Moro alza su dedo hacia el cielo y un rayo brota del suelo, alcanzando a Gohan y envolviéndolo en una terrible tortura eléctrica.

– “¡¡¡KYAAAAAH!!!” – grita el mestizo.

Gohan lucha contra el corriente eléctrico y aviva su aura dorada, haciendo que la electricidad se disipe. Su aura dorada ahora se torna transparente.

Krilín observa el combate desde la distancia.

– “Es impresionante…” – dice el terrícla. – “Creía que Beerus…”

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Mai.

– “Poco a poco… Gohan está despertando de nuevo todo su poder oculto…” – revela Krilín esbozando una media sonrisa esperanzadora.

Los ojos del mestizo dejan de brillar con luz verde y vuelven a la normalidad.

En la Tierra, Baba mira al suelo mientras recibe una reprimenda de Madas.

– “Lo siento…” – dice la bruja. – “Era la única manera…”

– “Usar la Bella Durmiente… el poder del Makai…” – titubea. – “Para romper la técnica de Beerus…”

– “Son Gohan es el único que puede detener a Moro.” – dice Baba. – “Pero no puede enfrentarse a Moro usando una transformación que usa el odio y la rabia como combustible… Necesitará un corazón sereno.”

Madas se queda pasmado ante las palabras de Uranai Baba, que le impactan como un de ja vu, meditando si, en el fondo de su mente, aunque no pudiera recordarlo, parte de él conoció el plan en algún momento.

Moro y el hijo de Goku se miran fijamente, en sus miradas puede verse la determinación de ambos contrincantes.