DBSNL // Capítulo 274: Trauma
“Si Vegeta no acaba con él pronto…”
Vegeta, vestido con pantalón beige y camiseta azul, camina hacia el enemigo. Raditz trepa por el cráter hasta salir a la superficie.
– “Raditz…” – sonríe Vegeta.
El monstruo mira a Vegeta y lo reconoce.
– “¡¡GRAAAAAAHH!!” – brama a su adversario, con rabia.
– “Je…” – fanfarronea Vegeta. – “¿Crees que puedes enfrentarte a mí?”
Vegeta se cruje los nudillos.
– “Voy a tener que ponerte en tu lugar…” – sonríe el saiyajín.
Raditz intenta golpear a Vegeta, que salta para evitar el golpe. El puñetazo rompe el suelo.
El monstruo intenta interceptarlo con la otra mano, pero Vegeta desaparece y reaparece detrás de él, propinándole una doble patada en la nuca que hace caer a Raditz de rodillas al suelo.
– “Parece que nada ha cambiado…” – fanfarronea Vegeta.
Raditz se levanta.
Los presentes parecen aliviados ante la demostración de Vegeta.
– “No será tan fácil, ¿verdad, Piccolo?” – pregunta Gohan.
– “Un golpe así habría causado estragos a cualquier enemigo…” – dice Piccolo, con una gota de sudor en su frente. – “La resistencia de Raditz es asombrosa…”
Raditz se revuelve e intenta propinar un revés a Vegeta, pero el saiyajín usa el Shunkanido para evitar el golpe y reaparecer frente al abdomen del monstruo.
– “¡HYAAAA!” – exclama Vegeta, que golpea al monstruo y lo hace retroceder medio paso. – “¡¡TATATATATATA!!” – golpea repetidamente al enemigo, que sigue retrocediendo.
– “¡Muy bien, papá!” – exclama Trunks.
Las fusiones se han separado.
Vegeta retrocede con una pirueta en el aire y extiende sus manos hacia delante.
– “¡¡FINAL FLASH!!” – exclama.
Un rayo de ki amarillo impacta en el pecho de Raditz y logra despegar sus pies del suelo, empujándolo hacia el horizonte, sobre el mar, donde se pierde hasta que, unos segundos más tarde, puede verse la explosión.
– “Vegeta es asombroso…” – dice Krilín, acongojado ante tanto poder.
– “Me duele admitirlo…” – dice Ten Shin Han. – “Pero es una suerte que se convirtiera en nuestro aliado…”
Vegeta aterriza y se queda mirando al horizonte.
– “Esto no se ha acabado…” – murmura Piccolo.
– “Su ki no ha disminuido…” – advierte Gohan.
De repente, Piccolo se fija en el aura de Vegeta, que de vez en cuando desprende un fogonazo azulado.
– “¿Eh?” – se preocupa el namekiano. – “Vegeta…”
El saiyajín se sujeta la cabeza con una mano, como si sufriera una jaqueca. Imágenes del su tiempo en el Makai le perturban la mente.
– “Maldita sea…” – refunfuña. – “Ahora no…”
Poco a poco, en el mar puede adivinarse una figura avanzando en el fondo marino. Lentamente, Raditz resurge mientras se acerca a la costa.
– “¿Qué vamos a hacer?” – pregunta Gohan.
– “¡Papá lo derrotará!” – dice Bra.
– “Ojalá tengas razón…” – murmura Piccolo.
Vegeta se recompone y se eleva lentamente.
– “¡VAMOS, RADITZ!” – lo provoca. – “¡¿O ES QUE YA TE RINDES?!”
El pecho del monstruo se ilumina de color amarillo, pero pronto se torna rojo y asciende por su garganta hasta su boca.
– “¡¡GRAAAAAAAH!!” – proyecta un torrente de ki.
Vegeta reacciona rápido, apuntándolo con tres dedos y lanzando su característico ataque.
El disparo de Vegeta atraviesa el torrente de ki, disipándolo a su paso. Raditz intenta apartarse, pero el disparo le alcanza la parte izquierda de la frente, arrancándole parte de la cabeza.
– “Je…” – sonríe Vegeta.
Pero la masa gelatinosa que recubre a Raditz se aglutina en la zona y lo regenera.
– “Tsk…” – frunce el ceño Vegeta.
– “¿Es inmortal?” – se preguntan las chicas.
Raditz alza el puño para golpear a su adversario.
– “Si Vegeta no acaba con él pronto…” – se preocupa Piccolo.
Vegeta esquiva el golpe de nuevo, teletransportándose sobre el monstruo y cayendo de rodillas sobre su cabeza… pero esta vez el golpe no le causa ningún efecto.
– “¿Eh?” – se sorprende el saiyajín, que se eleva de nuevo.
La sustancia viscosa parece haberse enredado en Vegeta, ralentizándole.
Raditz lo caza al vuelo con su mano.
– “¡VEGETA!” – exclama Goten, preocupado.
Raditz lanza al saiyajín contra una montaña, que se derrumba.
Pero en solo un instante, los escombros salen volando con un estallido magenta. Vegeta sale a la superficie, con su camiseta rota.
El saiyajín se da cuenta de que tiene aún sustancia viscosa en su ropa y la toca con los dedos.
Una sensación de vacío le perturba. Un olor a muerte que le trae pesadillas del Makai.
El Ikigai se disipa, devolviéndolo a su estado base.
Vegeta se queda inmóvil, sin poder reaccionar, mirando con horror esa sustancia en su mano.
– “Vegeta…” – se sorprende Gohan al ver al saiyajín en ese estado de shock.
El pecho de Raditz brilla de nuevo.
– “¡VA A ATACAR!” – advierte Goten.
– “¡VEGETA!” – exclama Gohan.
La boca de Raditz se abre y emana destrucción.
Como un rayo, Gohan se abalanza sobre Vegeta, mientras Piccolo activa su nuevo poder y se agranda.
Gohan aparta a Vegeta del ataque, mientras Piccolo propina un puñetazo a Raditz, desviando el torrente de ki hacia el otro lado.
Vegeta se quita a Gohan de encima de malas maneras.
– “¡Apártate!” – protesta el saiyajín.
– “¿Estás bien?” – pregunta Gohan.
Vegeta se pone en pie.
– “Tsk…” – aprieta su puño con rabia. – “Lo siento…” – dice Vegeta, entre dientes. – “No puedo… No puedo usar el Ikigai…”
– “¿Eh?” – se asusta Gohan.
Piccolo nota su puño repleto de líquido viscoso.
– “¿Qué demonios…?” – se pregunta.
Pero de repente, siente una oscuridad ascendiendo por su brazo, y sin dudar se lo corta por debajo del codo.
– “Tsk…” – gruñe.
La extremidad cercenada cae al suelo, provocando un temblor, y luego retorna a su estado original.
– “Esa presencia…” – piensa Piccolo, asustado. – “El Makai…”
Raditz mira a Piccolo con rabia y enseguida carga contra él, pero éste se empequeñece y se escurre entre las piernas del enemigo; cuando llega a su espalda le apunta con la mano.
– “¡MASENKO!” – dispara.
El ataque salpica un poco de líquido, pero no le causa ningún daño al enemigo.
– “Maldición…” – gruñe Piccolo.
Mientras tanto, Gohan mira al enemigo desde la distancia, con Vegeta a su lado. El saiyajín mira al suelo, impotente.
– “No podemos derrotarle…” – dice Vegeta. – “No con ataques convencionales…”
– “¿A qué te refieres?” – pregunta Gohan.
– “Tengo un plan, pero no podemos fallar…” – dice el saiyajín. – “Nos lo jugamos todo a una carta.”
















