DBSNL // Capítulo 298: Piratas espaciales

DBSNL // Capítulo 298: Piratas espaciales

“Te dije que era la Perikard.”

La Perikard se introduce en un anillo de asteroides mientras es perseguida por una nave enemiga de parecido tamaño en forma de platillo volante que imita las naves Imperiales.

Punch pilota con destreza entre las rocas flotantes, evitándolas con habilidad.

– “¡VAMOS A MORIR!” – exclama Goku, asustado.

– “¡TRANQUILO!” – responde Gohan. – “¡Punch es un gran piloto!”

El hijo de Hit toquetea los comandos sin sentido.

– “¿Esto tiene armamento?” – murmura Punch. – “¿Qué hace este botón?”

– “¡¿ESTÁS DE BROMA?!” – protesta Gohan, ahora preocupado.

La nave enemiga dispara y falla, pero los misiles destruyen asteroides alrededor de la Perikard, que recibe el impacto de los fragmentos resultantes.

Punch aporrea el tablero de comandos y la nave libera varios artefactos explosivos que estallan a los pocos segundos.

La explosión hace temblar la nave, pulveriza los asteroides más cercanos y empuja los demás.

– “¡¿Les hemos dado?!” – pregunta Goku, mirando por la ventana lateral, sin lograr ver nada.

– “No lo sé…” – dice Gohan.

De repente, la nave enemiga asciende por delante de ellos, sorprendiéndolos.

– “¡AGARRAOS!” – exclama Punch, que desciende rápidamente mientras la nave enemiga da la vuelta para perseguirlos de nuevo.

La Perikard recibe impactos láser enemigos y saltan las alarmas.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita Goku.

Punch teclea rápidamente en la pantalla táctil del tablero.

– “No llegaremos muy lejos…” – murmura el hijo de Hit.

– “¿Qué buscas?” – pregunta Gohan.

– “¡Un lugar para aterrizar!” – responde Punch.

Mientras tanto, en uno de los campos de batalla de Shido, Mirai Trunks regenera su ropa mágicamente.

– “Útil, ¿verdad?” – sonríe Piccolo, imitándolo.

– “Je, je…” – sonríe el mestizo.

Bra se acerca a su hermano

– “¿Qué te ha pasado?” – pregunta ella. – “¿Pudiste derrotar a tu adversario?”

– “¿Visteis mi combate?” – se sorprende el mestizo.

– “Uno de los secuaces de ese demonio vino a la Tierra para invitarnos a esta especie de evento.” – interviene Pan. – “Y nos enseñó tu combate y también los de Jiren y Broly.”

– “Así que ellos también están aquí…” – murmura Trunks.

– “¿No lo sabías?” – se sorprende Piccolo, conocedor de las capacidades actuales del hijo de Vegeta.

– “La tecnología de Shido…” – responde Trunks. – “Incluso el ojo de Whis es ciego ante alguno de sus trucos.”

Granola tiene su mirada clavada en el suelo.

– “Ese demonio ha jugado con todos nosotros.” – dice el cereliano.

– “Sabe cómo manipularnos.” – responde Piccolo.

Trunks envaina su espada.

– “Estaba enfrentándome a mi adversario.” – explica Trunks. – “Una especie de Dorobochi como el que participó en el torneo hace años… Pero con muchos más recursos.”

– “Puede transformarse usando los recuerdos de su enemigo.” – explica Granola, con el ceño fruncido. – “Fue quien me reclutó.”

Trunks asiente.

– “Pero una gran explosión interrumpió el combate.” – continúa el mestizo. – “El mundo entero sufrió una extraña distorsión… y me encontré vagando en la nada.”

– “¿La nada?” – se sorprende Piccolo.

– “El mundo se quedó en completa oscuridad.” – asiente Trunks. – “Desapareció toda referencia. No había ni arriba, ni abajo, ni norte, ni sur.” – se cruza de brazos. – “Deduzco que estos planetas están formados con algún tipo de tecnología. Tras vagar por el vacío sin noción del tiempo, pude sentir la energía de Piccolo… y la seguí hasta una grieta que me llevó aquí.”

– “La explosión…” – dice Piccolo. – “Debió ser Jiren.”

– “¿Jiren?” – se sorprende Trunks.

Piccolo asiente.

– “Para generar una explosión así…” – murmura Trunks.

Piccolo asiente de nuevo.

– “Maldita sea…” – frunce el ceño el mestizo, apenado.

– “Se enfrentó a una infinidad de clones de Freezer.” – explica Bra. – “No paraban de multiplicarse…”

– “Esto va de mal en peor…” – se preocupa Trunks.

Mientras tanto, la Perikard inicia su aterrizaje de emergencia en un planeta desconocido. 

La nave atraviesa varias estructuras de roca hasta que choca contra el pasto verde de la superficie del planeta y se arrastra por el suelo dejando detrás un surco de tierra hasta que, finalmente, se detiene.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Punch.

– “Estamos bien.” – confirma Gohan.

– “Un poco mareado…” – se queja Goku.

Punch se quita el cinturón y se levanta rápidamente.

– “No tardarán en seguirnos.” – dice el hijo de Hit. – “Tenemos que estar preparados.”

– “¿Preparados?” – se sorprende Goku. – “¿Vamos a pelear?”

– “No tenemos otra opción.” – dice Gohan.

Punch abre un compartimento de la nave.

– “Espero que hayáis venido preparados…” – dice el muchacho.

Gohan y Goku se miran sin saber cómo responder.

Punch suspira.

– “No tenéis uniformes de combate, ¿no?” – les pregunta.

La nave pirata no tarda en seguirles y aterrizar cerca de ellos. El mundo es un prado verde con pequeñas colinas. A lo lejos, algunas montañas más grandes se enrevesan y forman tirabuzones de piedra, algunos conectados entre sí.

La compuerta de la Perikard se abre y salen los tres muchachos. Goku lleva pantalón blanco y camiseta cordada al estilo chino de color celeste que llevaba puesto de casa. Gohan lleva el uniforme de patrullero prestado de Punch, pero sin coraza porque le iba grande. Punch ha cogido ropa prestada de la nave y luce un pantalón granate y una gabardina parecida a la de Koros, pero con la coraza de su padre.

– “¿Vas a pelear así?” – le pregunta Gohan a Goku.

– “No vine pensando en luchar…” – protesta el terrícola.

La nave enemiga abre su compuerta.

– “Ya vienen.” – advierte Punch.

Dos personajes se apean. El primero es guerrero de gran envergadura de piel verdosa y con una aleta rígida en la cabeza. El segundo es de poca estatura, piel azulada y con dos grandes aletas a cada lado de la cabeza. Los dos visten armadura gris con cierto parecido a la armadura Imperial, con un faldón de tela, el primero de color morado y el segundo de color naranja. Los dos con un cañón de brazo.

– “¿Lo ves, Kabira?” – dice el pequeño. – “Te dije que era la Perikard.”

– “Tenías razón, Tobi…” – asiente el grandote. – “No esperaba volver a verla después de tanto tiempo…”

Kabira se fija en el uniforme de Gohan, que le queda un poco grande.

– “¿De dónde has sacado el disfraz, muchacho?” – pregunta con retintín.

– “¡No es ningún disfraz!” – protesta el hijo de Trunks.

Tobi se fija en Punch y se queda petrificado durante un instante.

– “Hi… Hit…” – titubea el pirata.

– “¿Eh?” – se extraña Kabira.

El grandullón también se fija en Punch.

– “No… jaja…” – ríe aliviado. – “Es solo un muchacho…”

– “¡¿Quién eres, chico?!” – pregunta Tobi.

Punch da un paso al frente.

– “Me llamo Punch.” – responde él. – “Hijo de Hit.”

– “Ah…” – suspira Tobi. – “Ya veo…”

Ahora es Gohan quien da un paso al frente.

– “En nombre de la Patrulla Galáctica, ¡quedáis detenidos!” – exclama señalándolos con el dedo.

Kabira y Tobi se miran el uno al otro y estallan en una carcajada.

– “¡JAJAJAJA!” – ríen los dos.

– “¿Me estás diciendo que eres un patrullero de verdad?” – se burla Kabira.

Gohan aprieta los puños, enfadado, pero Punch lo calma con la mano sobre su hombro.

– “¿Qué queréis?” – pregunta Punch.

– “Queríamos la Perikard.” – responde Tobi. – “Pero si de verdad sois patrulleros, vamos a tener que eliminaros.” – sonríe.

Punch empuja a Gohan ligeramente hacia atrás.

– “Yo me encargaré de ellos.” – dice.

– “No te hagas el chulo, Punch…” – protesta Gohan.

Kabira y Tobi ríen de nuevo.

– “Si de verdad eres el hijo del legendario asesino, puede que incluso me diviertas un rato…” – dice Kabira.

– “Yo me ocuparé de los canijos.” – dice Tobi.

– “¡Enfrentaos a mí los dos!” – exclama Punch.

– “Eso no lo decides tú, chico.” – responde Kabira, caminando hacia él mientras choca sus puños con fuerza.

Gohan y Goku se ponen en guardia.

– “Este es un asunto de la Patrulla Galáctica.” – le dice el hijo de Trunks a Goku. – “Así que yo llevaré la iniciativa.”

– “¡De acuerdo!” – asiente Goku.

Kabira se planta frente a Punch con una enorme sonrisa prepotente en su rostro.

El pirata alza su puño y lanza un fuerte golpe a Punch, que lo esquiva dando un paso al lado.

– “Hmm…” – frunce el ceño Kabira.

El pirata insiste con dos golpes más, pero Punch retrocede evadiendo cada golpe.

– “Bastardo” – se frustra Kabira.

Tobi mira a su compañero con sorpresa.

– “¡Deja de jugar!” – protesta.

Kabira clava su mirada airada en Punch, pero éste extiende su mano hacia él como invitación.

– “Vamos. Inténtalo de nuevo.” – dice el hijo de Hit.

– “Maldito niñato…” – gruñe Kabira. – “¡¡TE MATARÉ!!”

El pirata se lanza sobre él dispuesto a probar otro puñetazo, pero Punch lo esquiva de nuevo. Esta vez, Punch gira ágilmente sobre sus pies busca la espalda de Kabira.

– “¿EH?” – lo pierde de vista el pirata.

– “Estoy aquí.” – dice Punch.

Kabira se da la vuelta, pero Punch le propina rápido y certero golpe con el dorso de su puño en la sien, noqueándolo.

El pirata se desploma contra el suelo.

Tobi se queda perplejo ante lo ocurrido.

– “No… no puede ser…” – titubea asustado. 

– “Ahora te toca a ti.” – dice Punch.


Tobi aprieta los dientes.

– “Solo has ganado a Kabira porque eres muy rápido…” – dice Tobi. – “Pero te sorprenderás al saber que estás ante uno de los hombres más rápidos del universo…”

– “Ah, ¿sí?” – dice Punch con cierto retintín.

– “Hace unos años estuve cerca de superar el récord del legendario Burter en la carrera Imperial…” – presume Tobi.

– “A lo mejor deberías aprovechar esa velocidad para volver a tu nave.” – sugiere el hijo de Hit.

Tobi se coloca en posición de corredor.

– “Ahora verás…” – gruñe el pirata. – “¡¡AAAAAH!!” – reúne fuerzas.

Tobi sale disparado hacia Punch, pero antes de despegar el segundo pie del suelo se encuentra a Punch agachado de cuclillas a su lado.

– “Me cansé de esperarte.” – dice Punch.

El pirata se aparta de aun salto y se queda anonadado ante la velocidad incomprensible de su adversario.

– “Esto no es posible…” – refunfuña. – “¡NO ES POSIBLE!” 

Tobi corre hacia la nave, dejando atrás a su compañero.

Gohan y Goku se acercan a Punch y los tres lo miran despegar.

– “Cobarde…” – murmura Gohan.

La nave se eleva lentamente mientras sus motores aumentan la potencia.

Pero de repente, en el último momento antes de salir hacia el espacio, un portal anular de ki azul se materializa frente a la nave y ésta lo atraviesa.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden los tres muchachos.

No muy lejos de allí, otro portal se abre en el cielo y la nave surge de él, pero volando directa hacia la superficie del planeta, estrellándose contra el suelo y estallando en mil pedazos.

Los tres muchachos se quedan boquiabiertos.

En ese instante escuchan pasos acercándose a ellos y se dan la vuelta.

Un erizo humanoide de piel rosada y púas marrones, vestido con un pantalón amarillo y un cinturón rojo con muñequeras a juego, se presenta ante ellos con rostro serio.

DBSNL // Capítulo 297: Monstruoso

DBSNL // Capítulo 297: Monstruoso

“¿Con qué clase de monstruos te asocias?”

El suelo tiembla. Varias torres de cubos se derrumban.

– “¡Preparados!” – exclama Trunks.

– “¡Sí!” – asiente Goten.

Una silueta gigantesca con actitud de gorila se acerca lentamente.

Goten y Trunks se ponen en guardia.

El enemigo agarra otro cubo con letras y números en sus caras y lo lanza contra nuestros amigos.

– “¡HA!” – dispara Goten con una mano y lo desintegra en el aire.

El grandullón, frustrado, grita a nuestros amigos, que sufren la corriente de aire y babas.

El enemigo sigue acercándose y revela su apariencia. Un gigantesco personaje de aspecto morado, con cuernos y pinchos que recubren su cuerpo se presenta frente a ellos. Con brazos grandes apoyados en el suelo y vestido con un pañal negro.

– “¡¡GRRRAAAAAAH!!” – grita de nuevo.

Dibujado por Ipocrito

Los espectadores miran sorprendidos la pantalla.

– “¿Qué es eso?” – se pregunta Gohan.

– “¿Avo… cado…?” – se sorprende Freezer.

– “¿Lo conoces?” – pregunta Cooler.

La bestia ruge de nuevo.

– “Son mis hombres.” – revela el demonio del frío.

Goten y Trunks se transforman en Súper Saiyajín.

– “Pongámoslo a prueba” – sugiere Goten.

El monstruo intenta aplastarlos de un manotazo, pero ellos salen volando en direcciones opuestas.

Trunks dispara a discreción contra el enemigo, que tras recibir los primeros impactos se cubre con un gigantesco antebrazo mientras grita.

Goten aprovecha la situación para descender sobre él con el puño envuelto en ki electrizante.

– “¡¡BANKOKU BIKKURI PUNCH!!” – exclama el hijo de Goku.

El mestizo propina un tremendo puñetazo sobre la cabeza del monstruo que ilumina el extraño lugar como si fuera un relámpago.

Pero el enemigo ni se inmuta.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Goten.

El monstruo aplaude sobre su cabeza como si intentara cazar un mosquito y Goten evade un destino fatal en el último instante.

– “¡¿Eso no le ha afectado?!” – se preocupa Trunks.

A través de la pantalla holográfica, nuestros amigos observan el combate.

– “Avo y Cado fueron capturados por la Patrulla Galáctica hace tiempo.” – explica Freezer.

– “¿Con qué clase de monstruos te asocias?” – protesta Liquir.

– “¿Y por qué hablas en plural?” – pregunta Gohan. – “¿Es que hay otro?”

– “Conocen algún tipo de fusión.” – dice Vegeta. – “¿No es así?”

– “Cuando supe de vuestra técnica para unir vuestros cuerpos y generar un guerrero más poderoso, investigué esa posibilidad…” – dice Freezer. – “Metamor ya no existe, pero hay otras razas con capacidades parecidas.”

– “Otra forma de fusión…” – murmura Gohan.

– “Los Ahuacatl.” – responde el tirano. – “Nacen siempre en parejas. Son dos mitades de un todo.”

– “Parece muy poderoso…” – dice Liquir mirando la pantalla.

– “Tienen un poder que supera la media, no cabe duda…” – dice Freezer. – “Pero ese monstruo descerebrado es diferente…”

– ¿Eh?” – se sorprende el kurama.

– “¿Qué has hecho, demonio?” – pregunta Freezer.

Shido sonríe de forma burlona.

Mientras tanto, en la ciudad en ruinas donde Piccolo y los demás se enfrentaron a Granola, Mirai Trunks ha aparecido.

– “Llámala.” – le exige Piccolo que reclame su espada, pues Granola sospecha una trampa de Raichi.

Mirai Trunks extiende su mano hacia un lado.

Un instante de silencio que todos viven como una eternidad.

De repente, el regalo de Whis aparece volando hacia él mientras gira sobre sí mismo.

Bra se emociona.

Mirai Trunks mira el arma con sorpresa.

De repente, la espada lo corta por la mitad ante el horror de todos.

La espada se clava en el suelo.

– “¡¡TRUNKS!!” – sufre Bra.

No muy lejos de allí, Mirai Trunks, malherido y con la ropa hecha trizas, aparece caminando con torpeza.

– “¿Qué hacéis vosotros aquí?” – pregunta el mestizo.

Cuando todos miran de nuevo al otro Trunks, se encuentran el cadáver de un Dorobochi vulgar.

Trunks alza su mano y la espada regresa a él, que enseguida la usa como bastón.

– “¡Estas vivo!” – exclama Bra.

Bra corre a abrazarlo.

Piccolo lo mira con preocupación.

– “Tienes mal aspecto…” – dice el namekiano.

– “Lo sé.” – sonríe Trunks.

Granola se acerca al recién llegado.

– “¿Otro saiyajín?” – pregunta con cierto retintín.

Trunks lo mira con su ojo gris.

– “Granola…” – murmura el mestizo. – “El cereliano…”

– “¿Nos conocemos?” – se sorprende Granola.

– “No.” – responde Trunks, mientras su ojo retorna a la normalidad. – “Pero me alegro de que hayas cambiado de idea.”

Granola lo mira confuso.

Mientras tanto, a bordo de la vieja Perikard suenan las alarmas.

– “¡¿Qué sucede?!” – se asusta Goku Jr.

– “Nos persiguen.” – dice Punch mientras teclea en el panel de comandos.

– “¿La Patrulla Galáctica ya nos ha encontrado?” – pregunta Gohan Jr.

– “No…” – murmura Punch. – “Y tampoco es el Imperio…”

– “¿Piratas?” – se sorprende Gohan.

Punch sujeta los mandos con las dos manos.

– “Poneos los cinturones.” – advierte el hijo de Hit.

DBSNL // Capítulo 296: Segunda prueba

DBSNL // Capítulo 296: Segunda prueba

“Este no es el momento.”

Tras perder la señal con el combate entre la banda de Granola y nuestros amigos, Shido ha dado paso al siguiente evento.

– “No os preocupéis por vuestros amigos…” – sonríe Shido. – “Lo importante es el espectáculo.”

Los participantes se miran entre ellos con serias dudas.

– “¿Qué hacemos…?” – susurra Goten.

– “No creo que estemos en condiciones de rebelarnos…” – responde Trunks.

– “¿Y si…?” – dice Goten.

– “No hagáis estupideces.” – les detiene Vegeta.

– “¿Eh?” – se sorprenden ellos.

– “El enemigo tiene el control absoluto del terreno.” – dice el saiyajín. – “Estamos en su mundo.”

– “Vegeta…” – se sorprende Goten ante la actitud del orgulloso guerrero.

El viejo saiyajín aprieta los puños conteniendo su rabia.

– “Este no es el momento.” – responde Vegeta entre dientes.

Shido apaga la pantalla que aún mostraba neblina.

– “¡Que empiece la siguiente prueba!” – anuncia el demonio. – “Vuestro próximo adversario ya espera a dos voluntarios.”

– “¿Ahora son dos?” – frunce el ceño Ub.

Gohan se fija en Shido atentamente.

– “¿A qué juega…?” – se pregunta el mestizo. – “¿Y qué ha pasado con Zamas y Champa? ¿Están vivos? ¿Y Trunks?”

Goten y Trunks dan un paso al frente.

– “Es nuestro turno.” – dice el hijo de Vegeta.

– “¿Estáis seguros?” – pregunta Ub. – “Después de ver el nivel del último combate…”

– “Si os enfrentáis a múltiples enemigos demasiado poderosos, la fusión podría ser contraproducente…” – advierte Cell.

– “¿Quieres luchar tú?” – le dice Goten al insecto con cierto retintín.

– “No tengo interés en hacer equipo con nadie.” – responde Cell. 

Shido sonríe.

– “¿Estáis listos?” – pregunta el demonio.

En el campo de batalla, Granola estrecha la mano de Piccolo, que le ayuda a levantarse. Los dos comparten una media sonrisa.

La banda de Granola pronto rodea a los dos guerreros.

– “¡Esto no ha terminado!” – dice Shansua, peleón.

Granola le hace un gesto con la mano para que se tranquilice.

Hermila mira detenidamente a los dos luchadores, relajados, y esboza una media sonrisa.

– “Granola…” – murmura el tirador. – “Creo que no lo había visto sonreír nunca…”

Pan, Bra, Marron, Ikose y Baicha se unen al grupo.

– “Me alegro de que haya terminado…” – murmura Ikose.

– “Lucháis muy bien para ser tan jóvenes.” – dice Yuzun.

– “Lo llevamos en la sangre.” – sonríe Pan.

De repente, Bra siente una tenue presencia y se da la vuelta. 

No hay nada.

La guerrera alza la vista al cielo.

– “Qué extraño…” – murmura ella. 

– “¿Ocurre algo?” – pregunta Hermila.

– “Me pareció sentir una energía conocida…” – responde Bra.

Hermila mira en la misma dirección que la muchacha.

– “Estamos en un lugar extraño.” – explica el tirador. – “Esta dimensión ha sido creada solo para…”

Pero en ese instante, alguien aterriza cerca de ellos.

– “¡¡TRUNKS!!” – exclama Bra, contenta de ver a su hermano de otro tiempo.

Todos se sorprenden al ver al mestizo aparecer en el planeta.

– “¡Estábamos preocupados!” – dice ella, que camina hacia él.

– “Me alegro de veros.” – sonríe el mestizo.

Bra se dispone a abrazar a Trunks, pero de repente, Granola se abalanza sobre él con los pies por delante. 

El mestizo se cruza de brazos para defenderse, pero es empujado unos pocos metros.

– “¡ESPERA!” – exclama Bra.

– “¡ES AMIGO NUESTRO!” – añade Pan.

Granola mira con recelo al mestizo.

– “No es vuestro amigo.” – advierte el cereliano.

– “¿Eh?” – se extrañan las chicas.

– “No me hace falta mi ojo para ver a través de las mentiras de Raichi…” – murmura Granola.

Piccolo se acerca al cereliano.

– “¿Dónde está tu espada, Trunks?” – pregunta el namekiano.

Trunks se sorprende.

– “Debe estar en algún lugar del campo de batalla…” – dice el mestizo. – “La verdad es que no sé ni como he llegado hasta aquí…”

– “Llámala.” – dice Piccolo.

– “¿Eh?” – se sorprende el mestizo.

El namekiano se pone en guardia.

– “Llámala.” – insiste.

Mirai Trunks resopla y luego extiende su mano hacia un lado.

Mientras tanto, Son Goten y Trunks ya están listos.

– “No os confiéis.” – advierte Gohan. – “La fusión es poderosa, pero no infalible.”

Los dos asienten.

– “¡Trunks! ¡Goten!” – los llama Vegeta. – “Buena suerte.” – dice con rostro serio.

Los dos levantan el pulgar, y en ese instante son teletransportados.

Goten y Trunks aparecen en un mundo repleto de juguetes gigantes, como si se tratara de un parque infantil sobredimensionado.

– “¿Qué es esto?” – se queda Trunks boquiabierto.

– “Esto es que no nos toman en serio…” – protesta Goten.

– “Al menos es colorido…” – responde el hijo de Vegeta.

De repente, un gran dado con letras de colores en sus seis caras se precipita sobre ellos.

– “¡CUIDADO!” – exclama Goten.

Nuestros amigos lo evaden.

– “¿Qué ha sido eso?” – se pregunta Trunks.

– “Creo que nuestro adversario ya está aquí…” – dice Goten.

Pasos hacen retumbar el parque. Algo se acerca.

DBSNL // Capítulo 295: El poder de un deseo

DBSNL // Capítulo 295: El poder de un deseo

“Sé un buen hombre.”

Pan, Bra, Baicha, Marron y Ikose observan al nuevo Piccolo sobrevolar el gran cráter.

– “¡Tío Piccolo!” – exclama Pan, emocionada.

– “Ha cambiado mucho…” – murmura Marron, asombrada.

Dibujado por Ipocrito

Granola intenta analizar a su adversario.

– “¿Qué significa esto…?” – se pregunta el cereliano.

De repente, en un parpadeo, Piccolo aparece frente a él.

El cereliano alza lentamente la mirada para verle la cara.

Piccolo propina un puñetazo en la cara a Granola que éste lo puede anticipar, estampándolo contra el suelo.

Granola se levanta lentamente mientras se sujeta el rostro enrojecido.

– “¿Cómo…?” – titubea. – “¿Cómo es posible…?”

Granola se da la vuelta rápidamente para sorprender a Piccolo con un disparo, pero el namekiano recibe el impacto en el pecho sin inmutarse.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Granola.

El cereliano insiste con los disparos, pero ninguna logra detener a Piccolo, que camina lentamente, pero con paso firme hacia su contrincante.

Cuando llega frente a Granola, le propina un pisotón sobre el pecho que lo incrusta en el suelo.

– “¡AAH!” – grita el cereliano.

El ojo rojo de Granola sigue intentando hacer una lectura del namekiano, pero sin éxito.

– “¿Qué…?” – dice Granola, mientras intenta apartar el pie de Piccolo. – “¿Qué eres…?”

La llama anaranjada que envuelve al namekiano se aviva y Granola se incrusta más en el suelo, que se quiebra formando un cráter a su alrededor.

– “¡¡YAAAH!!” – grita.

Piccolo le agarra la cabeza y lo levanta para luego propinarle un puñetazo en el abdomen.

– “¡¡GHAAA!!” – escupe sangre.

Piccolo da un paso al frente y lo lanza hacia el horizonte, donde choca con un edificio, atravesándolo, topándose con muchos más. Todos caen a su paso.

Los compañeros del cereliano, poco a poco logran salir de los escombros de la explosión, y observan con miedo al namekiano.

– “¿Ese es el mismo tipo de antes?” – se pregunta Botamo.

Granola se pone en pie, con un tirante roto y la camiseta rasgada.

– “Maldita sea…” – refunfuña el cereliano. – “¿De dónde ha sacado tanto poder…?”

Con su ojo rojo lo observa desde la distancia, pues puede aumentar la imagen.

En ese instante, su ojo emite un pitido que sólo él puede oír.

– “¡¿Eh?!” – se sorprende Granola.

Un contador aparece en una esquina de su campo de visión.

– “¡¡Lo encontré!!” – sonríe Granola. – “Mi ojo ha encontrado un parámetro que puedo calcular… ¡¿Otro tipo de energía?! No importa… ¡Ya no puedes esconderte de mí!”

El contador se dispara, haciendo sonar una alarma.

– “¡¿QUÉ?!” – se asusta Granola.

Su pupila roja empieza a echar humo, y poco a poco se torna gris.

– “¡¡AAAAAH!!” – grita el cereliano, tapándose el ojo.

Su visión aumentada desaparece. Su ojo derecho se queda a oscuras.

– “¡¿Qué significa esto…?!” – se pregunta, aterrado.

Piccolo ha aparecido detrás de él.

– “Creo que ni siquiera tu ojo puede evaluar la inmensidad del ki divino…” – murmura el namekiano.

– “¿Ki divino?” – se sorprende Granola.

La llama naranja se aviva de nuevo y la camiseta rota de Granola combustiona.

El cereliano retrocede y se la quita, tirándola al suelo, donde sigue ardiendo hasta consumirse.

– “La rabia y la desesperación tienen su límite.” – dice Piccolo.

El namekiano vuelve a la normalidad. Su aura se disipa y su tamaño se reduce lentamente, como si se deshincharan sus músculos.

– “¿Es que no lo entiendes?” – replica el cereliano. – “Mi deseo de venganza es todo lo que me mueve… ¡No tengo nada más!”

Piccolo esboza una media sonrisa.

– “A veces solo hay que mirar para ver…” – dice el namekiano. – “¿No te has dado cuenta? Tus hombres están dispuestos a morir por ti.”

– “¡Saben que mi objetivo es noble!” – protesta Granola. 

– “No seas idiota.” – replica Piccolo. – “No es su venganza, si no la tuya. Y aun así darían su vida por ayudarte.”

Granola se queda en silencio.

– “Estás rodeado de gente que te quiere, cereliano.” – dice Piccolo. – “No cometas el mismo error que yo. Acéptalo.”

Granola aprieta los puños, frustrado.

– “Pero… mi familia…” – sus ojos se llenan de lágrimas.

– “Si quieres volver a verlos en el Más Allá, tu vida debe ser noble…” – explica Piccolo. – “Si tu corazón late odio, jamás podrás reunirte con ellos.”

El cereliano se tapa los ojos. Las lágrimas brotan sin control. Granola cae de rodillas.

– “Muesli… Oatmeel…” – solloza Granola.

Piccolo se acerca al cereliano y le pone la mano en el hombro.

Granola levanta la mirada, pero no es a Piccolo a quien ve. El cereliano despierta en mitad de su ciudad natal.

– “¿Eh?” – se sorprende Granola. – “¿Qué es esto…? ¿Una ilusión?”

De repente, el guerrero escucha una voz que no esperaba volver a oír nunca jamás.

– “Granola…” – dice una tierna voz de mujer.

El cereliano se da la vuelta y se encuentra frente a él a su esposa.

– “Muesli…” – se emociona el cansado guerrero. – “¿Eres tú?”

En sus brazos, la mujer lleva un bebé envuelto en una bufanda blanca.

– “Oatmeel…” – llora Granola.

Muesli se acerca a su amado, que tras el desconcierto inicial reacciona y los abraza.

– “Lo siento…” – llora el cereliano. – “Lo siento mucho… No pude protegeros…”

– “Te amo, Granola.” – sonríe ella.

– “Y yo a vosotros…” – responde él, entre lágrimas. – “Ojalá ese día… yo también…”

– “No era tu momento.” – responde ella.

– “Quiero quedarme… quiero estar con vosotros…” – dice el cereliano.

– “Te estaremos esperando.” – dice Muesli. – “Pero aún tienes cosas que hacer.”

Granola mira a su hijo con ternura.

– “Sé un buen hombre.” – le dice Muesli. – “Hazlo por nosotros. Para que podamos estar juntos.”

– “Muesli…” – acaricia el rostro de ella. – “Os quiero.”

De repente, la realidad se desvanece y Granola sigue de rodillas frente a Piccolo.

– “Es todo lo que puedo hacer.” – dice Piccolo, con pesar.

– “¿Qué…? ¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta Granola. – “¿Estabas…? ¿Estabas jugando con mi mente? ¡Maldito…!”

– “No.” – le interrumpe Piccolo. – “Lo que has visto era real.”

– “¿Eh?” – se queda sin palabras el cereliano.

– “Antes era capaz de crear Dragon Balls.” – dice Piccolo. – “Siete esferas mágicas que al ser reunidas podían conceder cualquier deseo.”

Granola sigue perplejo, intentando entender lo que acaba de suceder.

– “Esa magia ya no está a mi alcance…” – continúa Piccolo. – “Pero este combate ha despertado un poder que en mi interior que me había negado. Se podría decir que lo has invocado… así que mereces este pequeño regalo.”

– “Mi familia…” – murmura el cereliano, confuso pero emocionado.

Piccolo extiende la mano hacia su contrincante y esboza una media sonrisa.