DBSNL // Capítulo 330: La anomalía

DBSNL // Capítulo 330: La anomalía

“Lo he conseguido…”

Ajenos a lo que sucede en el planeta oscuro y en el laboratorio de Raichi, nuestros amigos siguen peleando contra hordas de dorobochi.

Son Goten, Trunks, Avo y Cado están siendo avasallados. Los muchachos logran mantener a raya a sus enemigos, transformados en Súper Saiyajín, pero los hombres del Imperio están sufriendo.

Los dos soldados se miran de reojo.

– “¿Te sientes capaz, Avo?” – pregunta uno.

– “¡Estoy listo, Cado!” – respondo el otro.

Un destello sorprende a los dorobochi y a nuestros amigos terrícolas.

Avocado ha renacido en su forma natural.

– “¡JAJAJA!” – ríe mientras enseña sus bíceps. – “¡Esto es otra cosa!”

De un golpe aplasta a un dorobochi.

Goten y Trunks sonríen al ver a sus nuevos amigos en forma.

– “¿Qué me dices, Goten?” – pregunta Trunks. – “¿Nos unimos a la fiesta?”

– “¡Vamos allá!” – responde el hijo de Goku.

Los dos realizan el Taiyo-ken y un instante después la fusión metamor renace en el campo de batalla, transformado en Súper Saiyajín.

– “¡Gotenks ha regresado!” – advierte a sus enemigos en una de sus poses.

En el sector jungla, Dabra, Broly, Reitan, Okure, Turles, Liquir, Ub y Kamakiri también siguen peleando.

Excepto el doctor, cada uno puede defenderse por sí solo, pero la cantidad de enemigos es abrumadora.

Liquir, furioso, se eleva sobre los demás.

– “¡Dejadme espacio!” – anuncia el kurama.

– “¿Qué va a hacer?” – se pregunta Okure.

– “¡Es mejor hacerle caso!” – advierte Reitan.

Liquir activa sus nueve colas y su aura se torna tangible, envolviéndolo en un avatar gigantesco en forma de zorro.

– “¡GRAAAAAH!” – brama al cielo, haciendo que todos tengan que taparse los oídos.

El kurama tiene a todos a su amparo cuando empieza a propinar latigazos con sus colas, que caen sobre hordas enemigas aniquilando a docenas con cada golpe.

Turles sonríe con picardía.

– “Me gusta tu estilo, kurama…” – dice el saiyajín.

Turles abre la palma de su mano y genera un orbe de energía blanca que lanza hacia el cielo, haciéndolo estallar y creando así una luna artificial.

– “¡¡GRAAAAH!!” – grita Turles mientras se transforma en ozaru dorado.

Broly se tapa los ojos para evitar transformarse.

En unos segundos, el simio se alza sobre la frondosa jungla y ruge al cielo antes de empezar a bombardear a sus enemigos, acompañando a Liquir.

En el sector urbano, por un lado, Piccolo, Pan, Bra, Ikose, Marron y Baicha se enfrentan a los dorobochi.

Piccolo lanza una granda de luz que hace saltar por los aires a una multitud de enemigos. Ikose hace lo mismo con su Kiko-ho.


Pan y Bra comparten una sonrisa cómplice tras noquear conjuntamente a un enemigo.

Baicha usa el Taiyo-ken para cegar a los enemigos y Marron lanza un kienzan que corta por la mitad a todos los que encuentra a su paso.

De repente, la fusión metamor de las muchachas desciende frente a ellos.

– “¡Eso es!” – celebra Baicha.

– “¿Estáis recuperadas?” – pregunta Marron.

La fusión se transforma en Súper Saiyajín.

– “Lo suficiente para causar estragos.” – sonríen.

Piccolo se acerca a la fusión.

– “Chicas…” – dice el namekiano, un poco preocupado.

– “Tómate tu tiempo, Piccolo.” – sonríe la fusión. – “De estos nos encargamos nosotras.” – añaden mientras activan su látigo de ki.

En otro punto del mismo sector, Granola y Mirai Trunks se enfrentan a Onisen.

Onisen se protege de los disparos del cereliano agrandando su mano izquierda y usándola como escudo.

Trunks intenta sorprender al androide por la espalda, pero Onisen se convierte en un centenar de pequeñas piezas de puzle que se van desvaneciendo, evadiendo el golpe.


El rompecabezas se recompone detrás de Granola y Onisen lo coge por sorpresa, atrapándole la cabeza entre sus puños.

Onisen aprieta con fuerza y el cereliano grita de dolor.

– “¡AAAAAH!” – sufre Granola.

Trunks vuela hacia ellos para socorrer al cereliano y se convierte en un espejismo en el último momento, usando el salto temporal para aparecer detrás de Onisen y alejarlo de su aliado con una fuerte patada en la cara.

Granola casi cae al suelo, aturdido.

– “¿Estás bien?” – pregunta Trunks.

– “No pienses tan poco de un cereliano.” – responde Granola.

– “Je.” – sonríe el mestizo.

A unos cincuenta metros de distancia, Onisen se pone en pie y les apunta cruzando los brazos frente a su pecho, iluminando las piedras del dorso de sus manos de color turquesa.

Trunks lanza su espada hacia el enemigo, girando sobre sí misma como una sierra de disco vertical.

Pero Onisen libera un torrente de energía que se dirige a toda velocidad hacia ellos, chocando con la hoja de la espada y desviándola hacia el cielo.

Trunks realiza rápidamente los movimientos de su Ataque Ardiente, mientras Granola tiene una flecha de ki lista para para ser lanzada desde un arco imaginario. 

El cereliano apunta al arma de Trunks, que gira sin control en el cielo.

Granola espera el momento preciso.

– “¡Fukushu no ya!” – murmura el cereliano, entre dientes, antes de soltar la flecha.

Trunks dispara su técnica contra el torrente de energía enemigo.

La flecha choca con la espada de Trunks en el momento justo para ser desviada hacia Onsien.

El Ataque Ardiente impacta contra el ataque enemigo y lo retiene el tiempo justo para que Granola y Trunks puedan apartarse de su camino.

La flecha del cereliano sorprende a Onisen e impacta en el lado izquierdo de su cuello, clavándose para estallar un instante después.

Trunks y Granola se levantan envueltos en la polvareda causada por el intercambio de técnicas y pronto pueden ver la silueta deforme de Onsien, con su cabeza torcida hacia la derecha y su cuello y hombro izquierdo medio derretidos como si fueran de cera, y cuyo brazo se desprende de su cuerpo y cae al suelo.

Granola y Trunks comparten una media sonrisa victoriosa.

En el desierto, Gowas retrocede asustado ante el avance de Cell. 

Una vez que el insecto ha superado la tortura mental del viejo ira-aru, físicamente se demuestra también superior.

Gowas crea varios clones de arena que Cell descompone con un empujón de ki.

El ira-aru levanta una gran cantidad de arena sobre la cabeza de su enemigo y las consolida en una gran piedra que luego lanza sobre él.

Pero el insecto levanta su brazo derecho hacia el cielo, apuntando con sus dedos índice y corazón a la gran roca y sin inmutarse hace que el pedrusco estalle en mil pedazos.

Los escombros llueven sobre el desierto mientras se van descomponiendo de nuevo en arena.

Gowas sigue retrocediendo, asustado.

En la fábrica de godgardons, Son Gohan y Zahha se dan un respiro. El espadachín y el mestizo se miran con una media sonrisa, ambos sorprendidos por la habilidad del otro.

– “Es la primera vez que un mortal me hace pelear en serio…” – dice Zahha.

– “No puedo decir lo mismo de los tuyos…” – responde Gohan. – “Los ángeles ya me han dado guerra antes.”

Zahha reclama sus espadas, arrebatándole el arma a Gohan.

– “¿Podías haber hecho esto antes?” – se sorprende el mestizo de que le haya dejado pelear con su espada tanto tiempo.

– “¿Cómo podría ser un ángel?” – pregunta Zahha.

– “No lo sé…” – sonríe Gohan. – “Pero cumples muchos de los requisitos”

Zahha sonríe.

– “Las cosas no siempre son lo que parecen.” – responde el espadachín.

– “Supongo que no siempre…” – responde Gohan.

En la superficie del planeta oscuro Gohan Jr. se adentra en la polvareda levantada por su propio ataque e intenta golpear a 7-3.

El guerrero de Raichi da un paso al lado para evadir la embestida y contraataca con una patada en el costado de Gohan que, aunque el chico logra protegerse con su antebrazo, lo empuja a través del páramo.

Gohan da varias vueltas por el suelo antes de reponerse, con la ira reflejada en sus ojos. Instintivamente, el chico extiende sus brazos hacia los lados, concentrando toda su fuerza y su aura en sus manos para luego apuntar a su adversario.

– “¡¡HAAAAAA!!” – dispara un potente cañonazo de energía.

El ataque se aproxima a toda velocidad hacia 7-3, pero éste extiende su mano como si fuera una espada y propina una estocada en el centro del ataque de Gohan, haciendo que éste se ramifique en una docena de rayos que impactan en los alrededores, generando daños menores que levantan una gran cantidad de polvo.

Punch, malherido, observa con asombro a su amigo luchando contra su padre.

– “No puede ganar…” – piensa Punch, preocupado. – “Hay demasiada diferencia…”

Gohan se abalanza de nuevo hacia el enemigo.

Mientras tanto, en el laboratorio, Goku Jr. se escabulle entre las explosiones y el humo.

El joven se acerca al sarcófago de Champa, agarra una manguera compuesta por arandelas de metal que sale de ella y tira con fuerza.

– “¡¡GRRR!!” – se esfuerza el pequeño. – “¡¡GRRAAAH!!”

La manguera, por la que circula la energía morada extraída del Hakaishin, no cede.

– “¡¡VAMOOOOS!!” – continúa Goku, poniéndose rojo.

El joven suelta la manguera, agotado, e intenta recuperar.

De repente, el chico parece tener una idea.

Mientras tanto, Raichi y Shido ven como el ventanal se sigue resquebrajando, dibujando una telaraña que ya casi ha cubierto el cristal por completo.

Shido da un paso atrás, pero Raichi no se inmuta.

– “No seas cobarde.” – dice el viejo tsufur. – “Hará falta más que eso…”

Goku arranca la placa de Campeón del cinturón de su bisabuelo Satán.

El chico agarra el disco dorado y lo introduce de un golpe entre dos de las arandelas de la manguera.

– “¡HA!” – exclama al golpearla. – “¡VAMOS!” – insiste con otro golpe. – “¡YA!”

Pero el sello de Campeón se atasca entre las arandelas, impidiendo al chico sacarlo para golpear de nuevo.

– “Maldita sea…” – protesta Goku.

El chico desenfunda su bastón y lo levanta por encima de su cabeza, dispuesto a usarlo como un martillo.

– “¡¡¡YAAAAAAAA!!!” – exclama mientras una corriente de aire ascendente rodea su cuerpo durante un breve instante antes de que el bastón caiga sobre el sello.

Con el golpe, el disco logra desconectar dos arandelas de la manguera, haciendo que el poder morado que recorría el canal de energía se desborde por la rendija formada.

El poder del Hakaishin impacta en el techo del laboratorio, creando nuevas explosiones.

La manguera empieza a moverse sin control y un rayo de energía morada impacta en el cristal del ventanal, haciéndolo saltar por los aires.

El rayo de energía morada que conectaba con la energía verde en el núcleo empieza a desestabilizarse; su flujo se torna turbulento y el rayo deja de ser recto para volverse sinuoso al principio y después tortuoso.

Las alarmas suenan por todo el laboratorio.

– “¡NO ES ESTABLE!” – se preocupa Shido.

Un latigazo de energía morada impacta en el techo sobre el ventanal, asustando al demonio.

– “No se puede detener el progreso.” – dice Raichi, con total calma.

El suelo se resquebraja en la superficie del planeta y se forman islotes de piedra que ascienden docenas de metros y otros que se hunden por igual.

El sarcófago de Champa se abre y el gotokoneko cae al suelo, inconsciente.

Goku intenta arrastrarlo, pero no tiene fuerza para mover al felino.

Shido clava su mirada airada en el heredero de Son Goku.

– “Tú…” – dice el furioso demonio. – “Voy a…”

Pero de repente, el núcleo emite un pulso de energía que sacude el planeta.

Poco a poco, Shido y Goku se dan cuenta de que una extraña fuerza está atrayendo los escombros del laboratorio hacia el núcleo. Primero pequeñas piedras y luego pedruscos más grandes. 

En unos segundos, la energía del núcleo crece de forma exponencial. Solo el holograma de Raichi no es afectado por su atracción.

El mismísimo Shido es arrastrado por la anomalía creada.

– “¡RAICHI!” – exclama el demonio.

El holograma está absorto mirando al núcleo.

– “Enorgullécete.” – sentencia Raichi. – “Has logrado tu sueño.”

El poder de la anomalía absorbe a Shido, que mira con estupor a su socio, sintiéndose traicionado.

– “¡¡AAAAH!!” – grita mientras es arrastrado y espaguetificado por el núcleo.

Goku también sale volando, pero en el último momento Champa lo sujeta de la funda de su bastón.

El Hakaishin casi no tiene fuerzas, pero usa las que le quedan para anclar sus garras al pavimento, que agujerean sus zapatos.

Mientras tanto, el cuerpo oscuro de Ahms parece ser reabsorbido por el propio laboratorio.

El Dios coloca a Goku bajo su brazo izquierdo y extiende su mano derecha hacia la anomalía.

– “¡HAKAI!” – sentencia.

Pero nada ocurre.

– “Maldición…” – refunfuña Champa, preocupado al ver que no puede usar su poder.

El felino puede sentir como parte de su pelaje es arrancado hacia el agujero mientras él avanza hacia el sarcófago de Zamas, aún cerrado.

– “¡Agárrate fuerte, muchacho!” – le dice a Goku.

Champa intenta disparar un blast de ki al sarcófago, pero su esfera de energía es absorbida por la anomalía al instante en que abandona su mano.

Al Hakaishin le cuesta avanzar. Poco a poco sus garras dejan un surco en el suelo y él es arrastrado hacia el núcleo.

– “¡GRRAAAAH!” – grita esforzándose para no ser absorbido.

Raichi mira el núcleo con asombro.

– “Es hermoso…” – murmura el científico, que extiende su mano hacia la anomalía.

Un remolino de materia oscura aparece alrededor del núcleo y poco a poco conforma un orbe que lo contiene.

De repente, un nuevo estallido de energía sacude la zona y la calma se apodera del lugar.

La anomalía parece haberse estabilizado y brilla ahora con un color rojizo que tiñe el laboratorio.

Champa se queda pasmado mirando al núcleo.

Pero el sarcófago del Dai Kaioshin se abre de repente, dejando caer a Zamas al suelo.

El gotokoneko sale de su trance y corre hacia el Dios.

– “¡Zamas!” – exclama Champa.

El Dai Kaioshin abre los ojos con dificultad.

– “¿Qué ha pasado…?” – pregunta, aturdido.

– “No estoy seguro…” – responde Champa. 

Raichi extiende su otra mano hacia su milagro.

– “Lo he conseguido…” – dice con la voz rota por la emoción. – “Detrás de la cortina… El manjar prohibido…”

El núcleo brilla intensamente a través de las rendijas de la esfera de contención negra de aspecto viscoso.

– “La semilla de la creación.” – sentencia Raichi.

En la superficie del planeta, Gohan ha recibido un duro castigo por parte de 7-3.

El enemigo lo agarra del cuello y lo levanta del suelo. El pequeño pierde su transformación.

– “Gohan…” – sufre Punch, que intenta levantarse. – “¡Detente!” – exclama. – “¡Papá! ¡Detente!” 

– “Ggghaaah…” – Gohan lucha por respirar.

De repente y en un parpadeo, Mirai Trunks propina una patada en la mejilla de 7-3, lanzándolo a través del páramo a cientos de metros de distancia.

Trunks coge a su hijo en brazos antes de que caiga al suelo.

Punch observa con sorpresa a su tío, y su rostro poco a poco revela una sonrisa de alivio.

Al mirar a su alrededor, Punch se da cuenta de que los luchadores están poco a poco regresando al planeta.

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XVI: La leyenda del Rey Gyuma

Red World / Parte XVI: La leyenda del Rey Gyuma

“Disfrute del espectáculo, Majestad.”

Dos semanas después, en una pequeña urbe cercana al bosque de setas, Krilín ha noqueado a dos soldados de con gabardina azul y orejas postizas de conejo, y ahora apunta con su bastón a un gran conejo blanco humanoide que pide clemencia.

– “¡Nos iremos de la ciudad!” – dice el conejo. – “¡Lo prometo!”

– “Que no os vuelva a ver por aquí…” – advierte Krilín, enfundando el bastón.

Los tres bandidos enseguida echan a correr.

Mientras tanto, el en horizonte, un escuadrón formado por cinco helicópteros monoplaza a reacción y otro de transporte de tropas cruza el cielo hacia el Monte Frypan.

En unas horas, el helicóptero de transporte aterriza en la montaña, en una llanura cercana a la aldea de Chichi, mientras los monoplazas sobrevuelan el perímetro.

Un pelotón de soldados no tarda en apearse del transporte y se organiza en formación bajo el mando del General Blue.

Pero de repente, un hacha gigante sobrevuela a las tropas y choca contra uno de los helicópteros, derribándolo.

Los soldados se asustan y se preparan para disparar contra el enemigo.


El suelo tiembla con los pasos del demonio de la montaña; el gigantesco Rey Gyuma se presenta frente a las tropas de la Red Ribbon ataviado con su terrorífica armadura de cuernos. 

El General Blue sonríe con picardía, demostrando una calma que contrasta con la de sus hombres.

– “Usted debe ser el Rey Gyuma.” – dice el General de cabello rubio y ojos azules.

– “Fuera de mi montaña.” – responde el Rey, tajante.

– “Me alegro de que haya salido a recibirnos.” – dice Blue. – “Nos ahorrará tener que interrogar a su gente.”

Gyuma no responde y solo posa estoico frente al enemigo.

Los soldados lo observan con miedo, pues su tamaño y su vestimenta lo hacen parecer una figura casi mitológica, más cercana a una criatura como el minotauro que a un humano.

Blue, en cambio, camina directamente hacia él, con las manos detrás de la espalda, con la marcialidad y estilo que lo caracterizan.

– “Su Majestad…” – dice Blue con retintín. – “¿Sabe por qué estamos aquí?”

– “No me importa.” – responde Gyuma. – “Pero quiero que os marchéis.”

El General mira de reojo a uno de sus soldados.

– “¡Recluta!” – exclama Blue a uno de sus hombres; un joven de cabello rubio y corte militar, con gafas.

– “¡Sí…! ¡Sí, señor!” – responde el soldado, con voz temblorosa, poniéndose firme. – “¡Por su atentado contra las instalaciones de investigación geotérmica del Ejército de la Red Ribbon y, por lo tanto, contra el Comandante Red, Rey del Mundo y salvador de la Tierra, y su gobierno legítimo, el autoproclamado Rey Gyuma del Monte Frypan ha sido sentenciado a muerte!”

El recluta regresa a la formación.

Gyuma y Blue se miran fijamente.

– “Así que es eso, ¿eh?” – dice el gigantón.

– “Ya lo ha oído.” – responde Blue.

– “¿Y vas a ejecutarme tú, hombrecillo?” – pregunta Gyuma, intimidante.

La tensión es palpable. Hay silencio en la montaña de fuego.

De repente, el monte ruje y, como un disparo de pistola que indica el inicio de una carrera, Gyuma reacciona intentando propinar un puñetazo a Blue.

El General da un preciso paso a un lado mientras se agacha, como un boxeador, haciendo que Gyuma golpee el suelo.

Blue salta y propina un uppercut directo al mentón del gigante, que retrocede dos pasos.

Los soldados observan con sorpresa y emoción la habilidad de su líder.

El General sonríe.

– “Un tipo duro…” – dice al ver que Gyuma se mantiene en pie.

– “Grrr…” – gruñe el gigante.

Gyuma se abalanza sobre el enemigo, pero el General se agacha y gira sobre sí mismo estirando la pierna, haciéndole así la zancadilla al gigante.

El padre de Chichi cae de cara contra el suelo, perdiendo el casco, que rueda hacia los soldados.

– “Lo siento, grandullón.” – se mofa Blue. – “Pero no eres mi tipo.”

Gyuma se pone en pie, furioso, apretando los dientes.

– “¡¡GRAAAAH!!” – ruge a su enemigo.

Pero un destello de los ojos de Blue detiene su grito y lo deja inmóvil.

– “Bien…” – sonríe Blue.

El General se acerca a Gyuma contoneándose y le acaricia la barba.

– “Quietecito.” – dice Blue, guiñándole un ojo.

El General se dirige hacia sus tropas.

– “¡Que esto sirva de mensaje para los que aún se resisten al gobierno legítimo del poderoso Ejército de la Red Ribbon!” – ordena. – “¡Incendiad la aldea! ¡Que no quede nada!”

– “¡ADELANTE!” – repite uno de sus hombres.

Los soldados cargan contra la aldea ante la mirada impotente de Gyuma.

Blue se acerca al gigante y se detiene a su lado.

– “Disfrute del espectáculo, Majestad.” – sentencia con retintín antes de seguir su camino hacia la aldea.

Los gritos de su gente y los disparos de los soldados retumban por todo el valle.

Una lágrima recorre la mejilla de Gyuma, que lucha por moverse.

– “Grrr…” – gruñe el gigante.

Poco a poco, el puño de Gyuma empieza a moverse.

– “Grraaah…” – empieza a proyectar la voz.

Blue se detiene, extrañado.

– “¿Eh?” – se da la vuelta.

– “¡¡GRRRAAAAAAAH!!” – ruge de nuevo el Rey.

Con dificultad y un tremendo esfuerzo que hace que se marque cada músculo y cada vena de su cuerpo, Gyuma avanza hacia el enemigo.

– “¡¿Cómo…?!” – se sorprende Blue.

Gyuma levanta sus puños, dispuesto a aplastar al General.

– “¡¡GRAAAAAAH!!” – brama de nuevo.

Pero Blue salta hacia un lado, evitando el golpe, que impacta contra el suelo y lo resquebraja.

– “Es un monstruo…” – se sorprende Blue, mirándolo con asombro.

Gyuma avanza de nuevo hacia él, pero sus movimientos requieren tanto esfuerzo que lo hacen lento y torpe.

Blue aprovecha que su velocidad y movilidad le dan ventaja para acercarse rápidamente y propinarle varios jabs de izquierda en la cara, rompiéndole la nariz.

Pero Gyuma no se detiene.

– “¿Qué demonios eres…?” – murmura Blue.

– “¡¡GRAAAAAAH!!” – grita Gyuma como un verdadero animal mientras avanza hacia él.

Gyuma intenta propinar un puñetazo al General, pero éste se agacha y contraataca con un fuerte puñetazo en la barriga del gigante y lo sigue saltando y conectando un rodillazo en su mentón que lo hace retroceder y tambalearse.

Gyuma lucha para no caerse, pero Blue aprovecha el momento para correr hacia el gigante, saltar y propinarle una patada en la cara justo cuando estaba recuperando la estabilidad.

Esta vez, Gyuma cae de espaldas, haciendo temblar el suelo.

– “Fiu…” – silba Blue, aliviado. – “Menudo tipo…”

Pero Gyuma empieza a moverse de nuevo, intentando levantarse, luchando aún contra el poder mental de Blue.

– “Fascinante…” – dice el General, boquiabierto.

Blue camina hacia Gyuma.

El grandullón lucha por incorporarse sin éxito.

El General se detiene para recoger una piedra de obsidiana de unos 40cm de diámetro.

– “Pongamos fin a esto…” – sentencia con una media sonrisa.

La aldea arde mientras Blue levanta la piedra con ambas manos sobre la cabeza del Rey.

DBSNL // Capítulo 329: Amor fraterno

DBSNL // Capítulo 329: Amor fraterno

“Es un honor que la sangre de Son Goku sea testigo de este momento.”

En la superficie del planeta oscuro, 7-3 ha regresado antes de lo esperado gracias al salto temporal. 

Ogilvie y Gohan observan aterrados como el guerrero de Raichi toma tierra lentamente.

Punch, en cambio, está ansioso por pelear. 

El joven se quita la chaqueta y se cruje los nudillos.

Ogilvie se acerca a Punch.

– “Intentemos luchar de forma inteligente.” – advierte el erizo. – “Si nos coordinamos puede que…”

– “No te entrometas, Ogilvie.” – responde el hijo de Hit.

– “No seas imprudente…” – insiste el antiguo patrullero.

Punch, haciendo oídos sordos, decide atacar. El hijo de Hit detiene el mundo para todos… pero no causa efecto en 7-3, que detiene el puñetazo de Punch con una mano, de nuevo demostrando la superioridad de su técnica y provocando que el tiempo se reanude. 

Punch intenta propinar una patada a su adversario, pero éste también la detiene con el antebrazo y contraataca con un certero golpe en la rodilla del chico.

– “¡AAH!” – grita de dolor Punch.

Un pequeño anillo se materializa frente al abdomen de 7-3 por el que sale el puño de Ogilvie, cogiendo por sorpresa al enemigo y haciéndolo retroceder dos pasos.

Ogilvie abre otro portal para intentar sorprender a 7-3 de nuevo, pero esta vez el enemigo usa el salto temporal para ser el primero en atravesar el anillo con un puñetazo.

El erizo recibe el golpe en la cara y cae al suelo.

Punch intenta atacar a 7-3, pero se da cuenta de que su rodilla está dislocada. 

Sin dudarlo, el hijo de Hit se golpea la articulación para recolocársela.

Mientras tanto, Gohan lanza un Masenko a 7-3, pero éste lo esquiva con un simple paso al lado.

El guerrero de Raichi usa el salto temporal una vez más para sorprender a Gohan con un golpe en el abdomen que lo dobla sobre sí mismo.

Pero Punch vuelve a la acción, deteniendo el tiempo para aparecer detrás de 7-3 e intentar propinarle un puñetazo… que el enemigo lo percibe y lo esquiva, agarrándole el brazo y proyectándolo con una técnica de judo contra su amigo Gohan.

En el páramo helado, Golden aparece entre la humareda y el vapor generados por la explosión.

Su brazo izquierdo, su pie derecho y parte de su cola han sido desintegrados, pero ya se están regenerando.

Cooler y Freezer se dan cuenta y se ponen en marcha.

El mayor de los hermanos del frío apunta a Golden con su dedo índice y dispara una ráfaga de rayos mortales mientras Freezer avanza entre ellos hacia el enemigo.

Golden intercepta a Freezer agarrándolo del cuello con su mano derecha, a lo que el tirano responde agarrándole del brazo con sus manos y poniendo los pies en su pecho, para luego usar su forma del 100% y tirar con todas sus fuerzas.

Mientras tanto, Cooler ha creado una Supernova y no duda en lanzarla rápidamente contra ellos.

Freezer le arranca el brazo derecho a Golden, desde el hombro.

El clon intenta cubrirse como puede con su brazo izquierdo al que le falta la mano, pues aún no se ha regenerado por completo.

La Supernova estalla y la explosión engulle a Freezer, que regresa a su forma original justo antes de ser interceptado por la explosión.

Cooler ha perdido su transformación, pues ha puesto gran parte de sus fuerzas en este ataque.

Aun así, el mayor de los hermanos pronto puede intuir la silueta de Golden entre la humareda.

El enemigo ha sobrevivido una vez más, pero esta vez sus daños son más graves. El androide ha sufrido daños severos en la parte izquierda de su cuerpo que pueden verse claramente en su hemicara. Su brazo ha sido desintegrado hasta el codo y su pierna hasta la rodilla. El brazo derecho arrancado por Freezer aún no se ha regenerado.

El androide parece furioso, apretando los dientes con rabia.

– “No vais a derrotarme…” – gruñe el clon de Freezer. – “¡¡A MI LADO SOIS FORMAS DE VIDA INSIGNIFICANTES!!”

Freezer aparece detrás de Golden.

– “Eres una mala imitación.” – lo provoca el tirano.

Cooler carga contra Golden a toda velocidad.

Golden sonríe de forma macabra, acelerando la regeneración de sus brazos, olvidando lo demás.

Freezer también ataca.

Los brazos de Golden se regeneran, pero en lugar de tomar la forma habitual de sus extremidades, simplemente se convierten en dos largos punzones metálicos que sorprenden a los hermanos del frío, atravesándoles el pecho y deteniendo su avance.

Freezer y Cooler son ensartados por Golden.

– “Jujuju…” – ríe el clon.

Pero Freezer extiende su mano izquierda hacia delante y Cooler hace lo mismo con su mano derecha, ambos apuntando con su dedo índice al enemigo.

Una pequeña esfera de energía se materializa en la punta de sus dedos.

– “¿Hmm?” – los mira Golden.

De repente, las dos minúsculas esferas de energía crecen, convirtiéndose en dos Supernovas que chocan la una contra la otra, emparedando a Golden entre ellas.

– “¡¡AAAAAAH!!” – grita el clon de Freezer con una voz cada vez más artificial mientras su cuerpo se despedaza en pequeñas escamas metálicas que poco a poco se desintegran.

Las dos esferas de energía se comprimen la una contra la otra hasta que se fusionan en una gran bola de fuego.

El mar desaparece bajo la gran esfera de energía, evaporado por el calor que desprende.  

La esfera pronto estalla, engullendo también los hermanos del frío.

En el laboratorio de Raichi, Ahms recibe un aviso en sus ordenadores.

– “¿Qué ocurre ahora?” – pregunta Shido, molesto.

El demonio tiene su pie sobre la cabeza del pequeño Goku, que está malherido en el suelo. 

– “Un pico de energía en el sector 5…” – responde el asistente cibernético.

– “¿Es ese Golden otra vez?” – protesta Shido. – “Menudo idiota…”

Goku observa asustado a Zamas y Champa atrapados en sus sarcófagos de cristal, siendo torturados mientras su poder es utilizado para misteriosos fines.

– “No, señor…” – dice Ahms. – “No ha sido él…”

– “Ya no importa.” – interrumpe Raichi, sin desviar su mirada del enorme ventanal al interior del planeta.

En el sector helado, la mayor parte del agua parece haberse evaporado. Freezer, a quien el agua le llega ahora por los tobillos, camina hacia su hermano, que se encuentra tirado en el suelo. 

El cuerpo de Cooler se encuentra a medio transformar y con un agujero en el pecho. El demonio del frío ha intentado resistir la explosión en el último momento con su forma originada por el poder del fruto, pero su coraza de hueso está resquebrajada y su corona rota.

– “Hermano…” – dice Cooler, con dificultad.

– “Estoy empezando a hartarme de verte así…” – sonríe Freezer. – “Está perdiendo la gracia.”

– “De nuevo… tus planes dan resultado…” – continúa Cooler. – “Te has librado del enemigo… y de mí…”

Freezer se cruza de brazos.

– “Jujuju…” – ríe el tirano.

– “Pero alguien más te mantendrá a raya…” – dice Cooler. – “Liquir se convertirá en el nuevo Hakaishin y…”

– “Por favor, cállate.” – dice el tirano, apuntando a su hermano. – “Estoy cansado de tus sermones… pareces nuestro padre.”

Freezer dispara a su hermano… pero el ataque en vez de matarlo, lo revitaliza.

– “¿Eh?” – se sorprende Cooler.

– “He compartido parte de mi energía contigo.” – dice Freezer.

– “¿Tú…?” – se sorprende Cooler, incorporándose parcialmente. – “¿Por qué…?”

– “¿Crees que me importa que te conviertas en Hakaishin?” – responde Freezer con retintín. – “No seas ridículo…”

Cooler sonríe al ver algo de bondad en su hermano por primera vez en su vida.

– “¡Quita esa cara de bobo!” – protesta Freezer. – “Tengo otros planes más sofisticados en mente…”

En el sector volcánico, Vegeta se deja caer de espaldas al suelo, agotado, quedando abierto de brazos y piernas en el suelo, bañado por la luz de la luna artificial creada por Kamo. 

En el laboratorio, Shido agarra a Goku del pelo y lo lleva hasta la enorme cristalera por la que entra la luz del corazón del planeta.

– “Es un honor…” – se mofa Shido. – “…que la sangre de Son Goku sea testigo de este momento.”

En la superficie del planeta hueco, Punch carga de nuevo contra 7-3, pero se nota que sus fuerzas flaquean.

El enemigo lo intercepta con un certero golpe en el centro de su pecho que retumba por todo su ser. 

Punch cae de rodillas al suelo, quedando a merced de su enemigo.

De repente, un portal anular se abre a los pies de Punch, haciendo que el hijo de Hit caiga a través de él, alejándolo así del peligro.

El erizo crea una docena de portales que aparecen a la vez alrededor del enemigo.

7-3 intenta analizar rápidamente todos los anillos cuando por sorpresa Gohan aparece de uno de ellos y le propina una patada en la cara antes de desaparecer por otro portal.

Gohan reaparece por un tercer portal, dispuesto a repetir la estrategia, pero 7-3 no cae dos veces en la misma trampa y esquiva el puñetazo del mestizo para después propinarle un codazo en la espalda, lanzándolo contra el suelo.

– “Tsk…” – se duele el joven guerrero, que rebota contra el pavimento.

Punch intenta sorprender al enemigo lanzando un Ataque Ardiente, pero 7-3 usa el salto temporal para empujar el ataque de Punch con su mano y desviarlo hasta uno de los portales abiertos, por el que no puede pasar y estalla, haciendo que una parte de la fuerza de la explosión cruce el portal y engulla a Ogilvie, que sale volando por los aires.

Punch, casi sin fuerzas, hinca la rodilla cuando intenta avanzar hacia el enemigo.

7-3 levanta el pie sobre Gohan, dispuesto a pisarlo.

Pero de repente, desde el cielo algo cae como un meteorito; Gamma 2 se lanza con los pies por delante y propina una fuerte patada en la nuca a 7-3 que lo lanza de cara contra el suelo.

7-3 recorre la superficie del planeta oscuro dejando un surco tras de sí.

El androide de Hedo se posa en el suelo, con el cuerpo humeante por su rápido descenso, con los pantalones chamuscados y descamisado.

– “¡Gamma 2!” – se alegra un malherido Gohan.

– “Hola, muchacho.” – sonríe el robot.

El guerrero de Raichi se levanta y se quita el polvo antes de clavar la mirada en su nuevo enemigo.

Gamma 2 corre hacia 7-3, que usa el salto temporal para interceptar al androide terrestre y propinarle un certero golpe en el hombro con la intención de inutilizarle la extremidad.

Pero Gamma 2, al ser un robot, no pierde la función de su brazo y sorprende al enemigo con un puñetazo.

7-3 retrocede un paso y enseguida usa el salto temporal de nuevo para esquivar el siguiente golpe de Gamma 2.

7-3 contraataca con un rodillazo que hace retroceder a Gamma 2 y luego usa el salto una vez más para propinarle una tormenta de puñetazos en un parpadeo.

Gamma 2 da tres pasos atrás, aturdido y confuso por cómo alguien puede moverse tan rápido.

Gamma 2 intenta reponerse, abalanzándose sobre 7-3 con los puños por delante, pero el enemigo salta por encima de él y cae sobre su espalda con las dos piernas, incrustando al androide de Hedo en el suelo, partiéndole la espalda.

– “¡AAH!” – escupe sangre y aceite Gamma 2.

– “¡GAMMA!” – exclama Gohan, preocupado.

Gohan se levanta como puede y se abalanza sobre 7-3, pero éste lo intercepta en el aire con un revés que lo estampa contra el suelo.

Cerca de allí, Punch da un paso al frente, pero enseguida hinca de nuevo la rodilla.

– “¡No hemos terminado!” – protesta el hijo de Hit.

7-3 centra ahora su atención en Punch y camina hacia él, pero de repente siente que le agarran el pie.

El joven Gohan lo detiene.

– “Para…” – dice el joven. – “No…”

Punch se intenta levantar.

– “No te metas, Gohan…” – dice Punch.

7-3 se libera con una simple sacudida y sigue su camino hacia Punch.

Punch cae de nuevo, sin fuerzas.

– “Maldita sea…” – protesta el joven, viendo como sus energías le fallan.

Gohan, sin embargo, sí logra ponerse en pie.

– “No me importa si eres solo un androide… un asesino… o eres realmente el padre de Punch…” – dice el hijo de Trunks. – “Pero le prometí a Kik que su hermano volvería a casa sano y salvo… ¿Lo entiendes?”

7-3 ignora a Gohan y sigue caminando hacia Punch.

– “¡¿Me has oído?!” – pregunta Gohan, apretando sus puños.


El cabello blanco del joven se eriza lentamente mientras las pequeñas piedras de los alrededores empiezan a levitar.

– “¡¡NO TOQUES A MI HERMANO!!” – grita Gohan.

Una onda expansiva invisible sacude la zona y llama la atención de 7-3, que se detiene.

El guerrero de Raichi mira a su adversario por encima del hombro.

El cabello de Gohan se tiñe de dorado y un aura incolora brota de su cuerpo para teñirse de oro un instante después.

Una segunda onda expansiva sacude la zona y el suelo se resquebraja bajo los pies del mestizo saiyajín.

– “¡¡YAAAAAAAAAAAH!!” – grita el joven con todas sus fuerzas.

– “Gohan…” – murmura Punch, asombrado.

Gohan, transformado en Súper Saiyajín, embiste a 7-3 a toda velocidad, dispuesto a propinarle una patada directa, pero el enemigo la detiene fácilmente con su antebrazo.

Gohan usa el antebrazo de 7-3 para impulsarse y prepara una esfera de energía en su mano derecha.

Punch se alarma al ver a su amigo desbocado y rueda sobre sí mismo para alejarse.

Gohan dispara y la explosión sacude la zona.

En el laboratorio, Shido acerca a Goku al cristal.

– “Observa…” – sonríe Shido.

Los dos rayos de luz, uno morado y otro verde, chocan en el centro de la cámara hueca que conforma el interior del planeta, y la luz que desprende el choque es cada vez más intensa. 

De repente, la vibración de la explosión sacude el laboratorio.

– “¡¿Y ahora qué?!” – protesta Shido, molesto por tantas interrupciones.

Por el reflejo, Goku ve a Ahms tecleando frente al aparato de comando atravesado por el báculo de su tatarabuelo.

– “¡ALÁRGATE BASTÓN MÁGICO!” – exclama el pequeño, sorprendiendo a todos.

El bastón se alarga y se ensarta en la espalda de Ahms, empujándolo contra otra computadora del laboratorio.

– “¡¡AAAH!!” – grita el asistente de Raichi antes de ser incrustado en el aparato.

– “Maldito niñato…” – gruñe Shido, que se prepara para estampar a Goku contra el cristal.


Pero la computadora en la que se ha estrellado Ahms se cortocircuita y estalla, provocando una reacción en cadena en el laboratorio.

Goku aprovecha el caos.

– “¡KAMEHAMEHA!” – dispara contra el ventanal.

El ataque hace que el pequeño salga propulsado hacia atrás, soltándose del agarre de Shido y desapareciendo en la polvareda generada por las explosiones.

El cristal del ventanal se resquebraja ante la mirada sorprendida de Shido y Raichi.

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XV: Camino al oeste

Red World / Parte XV: Camino al oeste

“Son Gohan me animó a descubrir el mundo por mí mismo y es lo que pienso hacer.”

En el Monte Frypan, Krilín habla con Gyuma y los aldeanos.

– “La montaña está a salvo.” – anuncia el alumno de Son Gohan.

– “¿Y mi hija?” – pregunta el Rey, preocupado.

– “Chichi se ha quedado con la Diosa Annin para arreglar los daños que ha causado la Red Ribbon…” – dice Krilín, un poco incómodo al tener que esconder la verdad. – “Pero está a salvo y volverá cuando haya terminado.”

– “La Diosa Annin…” – murmura la anciana. – “¿Existe de verdad?”

Krilín asiente. El Rey no parece del todo aliviado.

– “Chichi pronto regresará con usted. No se preocupe.” – le dice el joven a Gyuma, agarrándole del brazo. – “Seguro que tendrán muchas cosas de las que hablar.”

– “Muchas gracias, Krilín.” – responde el Rey.

El Rey se levanta y carga el hacha en su hombro.

– “Tengo mucho trabajo que hacer.” – suspira el grandullón. – “Tengo que reconstruir mi hogar.”

– “Yo debo seguir mi camino.” – dice Krilín.

– “No puedes andar por ahí de esa guisa…” – sonríe Gyuma, viendo al joven manchado por el humo, sin camiseta y con los pantalones destripados y chamuscados. – “Seguro que te podemos prestar algo de ropa.”

– “Je, je…” – ríe Krilín, algo avergonzado al verse.

– “Seguro que tengo algo de mi nieto…” – dice la anciana.

La anciana se retira a su casa.

– “¿Y a dónde vas ahora?” – pregunta Gyuma.

– “Camino al oeste.” – responde Krilín. – “Son Gohan me animó a descubrir el mundo por mí mismo y es lo que pienso hacer.”

Gyuma sonríe con nostalgia al recordar a su viejo amigo.

– “Si pasas por la Tierra Sagrada de Karín, deberías intentar escalar la torre.” – dice el Rey.

– “¿Una torre?” – pregunta Krilín, confuso.

– “Eres un joven formidable.” – sonríe Gyuma. – “Puede que lo consigas.”

En ese momento, la anciana regresa con ropa plegada en sus brazos, interrumpiendo la conversación.

Mientras tanto, en el bosque colindante del Cuartel General de la Red Ribbon, los androides entrenan peleando entre ellos ante el asombro del Oficial del Estado Mayor Black y el Doctor Gero, que observan desde un búnker subterráneo cercano a través de cámaras.

Los soldados del cuartel observan las explosiones fuera de los muros.

El Número 17 y la Número 18 intercambian golpes que hacen temblar el suelo con cada impacto.

El Oficial Black observa asombrado el combate. 

– “Son realmente impresionantes, doctor…” – dice Black.

– “Me alegro de que satisfagan sus expectativas.” – responde Gero.

– “Tengo suficiente.” – responde Black. – “Tiene mi enhorabuena.”

– “Aún no…” – murmura Gero.

– “¿Cómo dice?” – se sorprende el Oficial del Estado Mayor.

Los dos androides se separan tras un choque y preparan una esfera de energía entre sus manos.

Black mira de reojo a Gero, con miedo de lo que pueda suceder.

– “Doctor…” – dice Black.

Gero no responde y sigue fijo en la pantalla.

– “La prueba no acaba hasta que comprobemos su límite.” – sentencia el doctor.

Los androides disparan y las esferas de ki estallan al chocar, haciendo retumbar el continente. 

Las paredes del búnker se resquebrajan por completo. Gero, Black y los soldados asistentes tienen que sujetarse al mobiliario para no caerse. Las pantallas dejan de emitir.

La onda expansiva sacude el Cuartel General.

El Duende Karín puede sentir la vibración desde su torre.

Tras la calma, en el búnker, mientras todos se sorprenden de seguir con vida, Gero pone nervioso.

– “¡Recuperen la imagen!” – exclama el doctor.

Sus asistentes teclean.

– “No hay señal, doctor.” – dice uno.

Impaciente, Gero sale corriendo.

– “¡Doctor!” – se alarma Black.

Gero llama al ascensor, pero no funciona, así que sube las infinitas escaleras de emergencia del búnker.

Tras una dura escalada, Gero abre la compuerta y sale al exterior, donde una gran polvareda nubla la visión. Algunos golpes retumban en el aire.

El doctor camina entre la polvareda guiándose por el sonido de los impactos.

Poco a poco, a medida que se disipa la nube de polvo, Gero puede ver la silueta de sus dos androides peleando a un ritmo cada vez más lento.

El doctor saca una libreta de su bolsillo y empieza a tomar notas a medida que los androides se frenan hasta detenerse por completo.

– “Esto puede ser un problema…” – refunfuña Gero.

En el Monte Frypan, Krilín se ha vestido con un pantalón marrón atado con una cuerda y una camiseta blanca de tirantes. 

La anciana le obsequia con un zurrón de provisiones que el joven se cuelga del hombro.

– “Mucha suerte.” – dice la anciana.

Krilín prosigue su viaje, rumbo al oeste, mientras los aldeanos y el gran Rey Gyuma se despiden de él.

En el Palacio Real de la Capital Central, unos días más tarde, el Comandante Red ha recibido al Doctor Yakisugi en su despacho, que le ha informado de su derrota en el Monte Frypan.

El doctor está escoltado por dos soldados. Bajo su ropa puede verse que está vendado por las heridas sufridas en su confrontación con la Diosa Annin.

– “¿Me está diciendo que un par de muchachos han destruido nuestras instalaciones?” – dice Red, furioso.

– “No eran simples muchachos…” – se justifica el doctor, avergonzado. – “El joven era un experto luchador… ¡derrotó a los hermanos bandidos Ginkaku y Kinkaku!” – explica. – “Y la chica era la hija del Rey Gyuma… ¡y parece que la Diosa Annin es su…!”

– “¡Basta de excusas!” – le interrumpe el Comandante. – “Ya he oído suficientes historias de espíritus de la montaña y reliquias milenarias… ¿Cree que soy un niño al que puede asustar?”

– “No, señor… yo jamás…” – se excusa, aterrado. – “Pero le digo la verdad… La Diosa…”

– “¿Es por mi estatura?” – pregunta Red.

– “¿Qué…? ¿Cómo…?” – titubea Yakisugi.

– “Me convenció de financiar esa operación…” – dice Red, amenazante. – “Cuentos y leyendas… es todo lo que me ha traído.”

– “Señor, yo…” – intenta explicarse el doctor, asustado.

– “Usted cree que puede engañarme como a un niño…” – dice Red. – “¿Por qué? ¿Es por mi estatura?”

– “Señor… yo jamás…” – dice Yakisugi, intentando retroceder, pero los soldados que le escoltan se lo impiden.

El Comandante Red baja de su silla y camina hacia el doctor, poniéndose frente a él, llegándole solo hasta la cintura.

De repente, el Comandante propina un puñetazo en la entrepierna del doctor, haciendo que caiga de rodillas al suelo, dolorido, con la frente apoyada en el suelo.

Red lo mira con desdén, en silencio, mientras se quita el anillo de diamante de su mano derecha, lo guarda en el bolsillo interior de su chaqueta y lo cambia por un puño americano. El doctor se retuerce de dolor sin saberlo.

Cuando Yakisugi levanta la cabeza, Red le propina un fuerte puñetazo que le arranca varios dientes. Y luego otro. Y otro más, noqueando al pobre doctor.

Sin mediar palabra, Red se quita el puño americano y lo limpia con el pañuelo rojo de la solapa de su chaqueta.

Red regresa a su mesa mientras se limpia una mancha de sangre de su mejilla.

El Comandante guarda el puño americano, se coloca el pañuelo de nuevo en la solapa y escala su silla para sentarse.

– “Sus servicios ya no son necesarios.” – sentencia Red. – “Líbrense de él.” – ordena a sus hombres.

Los soldados agarran al doctor en brazos y lo levantan para llevárselo.

– “No… Comandante…” – dice Yakisugi, entre lágrimas, con la cara desfigurada. – “¡Por favor! ¡Se lo suplico!” – entra en pánico. – “¡COMANDANTE RED! ¡¡POR FAVOR!!”

Los soldados lo arrastran fuera del despacho.

El Comandante aprieta un botón de su mesa y en poco tiempo el General Blue entra a su despacho.

– “A sus órdenes, mi Comandante.” – saluda Blue, poniéndose firme.

– “¿Puede usted encargarse del asunto del Monte Frypan?” – pregunta el Comandante.

– “Por supuesto, señor.” – dice Blue. – “¿Cuáles son las órdenes?”

– “El Proyecto Sartén ha dejado de interesarme…” – dice Red. – “Pero la Red Ribbon no puede mostrar debilidad. ¿Lo entiende?”

Blue responde con una reverencia.

– “Alto y claro, señor.” – responde el General.