DBSNL // Capítulo 332: Batalla en el planeta oscuro

DBSNL // Capítulo 332: Batalla en el planeta oscuro

“Integración del núcleo al 60%”

La voz de Ahms retumba en el laboratorio.

– “Integración del núcleo al 60%” – anuncia el asistente de Raichi.

Piccolo avanza por los pasillos con Goku en brazos, buscando una salida, cuando se cruza con Baicha corriendo en dirección contraria.

– “¡Piccolo!” – exclama el hijo de Yamcha. – “¡Goku!” – se sorprende al ver al pequeño.

Los dos se detienen al encontrarse.

– “¡¿Qué está pasando?!” – pregunta Baicha, luchando para respirar por el cansancio. – “¿Dónde están Bra y Pan?”

– “Están peleando.” – responde el namekiano. – “¡Hay que salir de aquí!”

– “¡No podemos dejarlas!” – protesta Baicha.

– “Por ahora, yo solo sería un estorbo…” – dice Piccolo con rabia en su mirada, frustrado. – “Confiemos en…”

Baicha ignora al namekiano y sigue corriendo hacia la sala de Raichi.

– “¡BAICHA!” – exclama Piccolo. – “Pero será idiota…” – refunfuña.

Pero con Goku en brazos, el namekiano siente que su prioridad es ponerlo a salvo, así que sigue su camino.

En la superficie del planeta, Mirai Trunks y Granola se enfrentan a Onisen.

El cereliano dispara una ráfaga de balas de ki al androide de Raichi, pero éste se desvanece en piezas de rompecabezas para evadir los disparos.

Granola, adivinando sus intenciones, se da la vuelta justo a tiempo para detener una fuerte patada del enemigo, cubriéndose con ambos brazos para resistir el golpe.

Trunks aprovecha el momento para usar el salto temporal para sorprender al enemigo y de un espadazo lo parte en dos por la cintura.

Lejos de frenarlo, ahora las dos partes de Onisen atacan a nuestros amigos; la parte superior carga contra Trunks y la inferior contra Granola.

El cereliano retrocede ante las patadas de Onsien, que poco a poco superan la defensa de Granola, sorprendiéndole con una fuerte patada en el abdomen seguida de un rodillazo en la barbilla y una patada giratoria en la cara que lo lanza contra el suelo.

Trunks se defiende mejor hasta que Onisen usas los tentáculos de su cabeza, alargándolos y enrollándolos en los brazos del mestizo, impidiéndole defenderse y propinándole varios puñetazos en el abdomen.

El mestizo reacciona con una bocanada de ki a bocajarro que sorprende a Onisen.

– “¡¡HAAAAA!!” – dispara Trunks.

El androide es empujado por el torrente de energía y se ve obligado a soltar sus amarres antes de ser rechazado.

– “Maldición…” – protesta Trunks, sujetándose su dolorido abdomen.

Pero por sorpresa, el tren inferior de Onsien le ataca por la espalda.

Trunks se da la vuelta a tiempo y detiene el primer golpe, pero Onisen le propina una repetición de patadas que, aunque el mestizo se cubre con ambos antebrazos frente al pecho, una acaba superando su defensa, aturdiéndolo, y otra lo estampa contra el suelo.

Las piernas corren a reunirse con su otra mitad, y así Onisen se levanta con una desafiante mueca en su rostro.

– “Je…” – sonríe el androide.

Pero algo llama la atención del Onisen. El androide levanta su mirada hacia el cielo, extrañado, cuando… ¡BAM! Una gran zarpa de ki naranja lo aplasta.

El avatar de energía de Liquir ha llegado al planeta.

– “Je…” – sonríe ahora el aprendiz de Hakaishin.

Granola y Trunks se levantan, magullados. El mestizo sonríe al reconocer al kurama.

En la pantalla del laboratorio, un nuevo sector se pone en rojo.

Dabra, Broly, Ub, Kamakiri, Reitan, Okure y Turles, que nada más aparecer recupera su forma humana, pues su luna ha quedado varada en la jungla, también han llegado.

– “¿Te diviertes sin nosotros?” – pregunta Reitan con retintín.

– “Jeje…” – sonríe Trunks.

– “¡Hola!” – saluda Broly con una sonrisa sincera pero tímida.

– “¿Estáis todos bien?” – pregunta Ub.

Turles se cruza de brazos, frustrado por haber perdido su transformación cuando más se estaba divirtiendo.

Ub mira a su alrededor, buscando a su familia.

Liquir levanta su zarpa para ver el estado en el que se encuentra su enemigo… pero no hay nada.

– “¿EH?” – se sorprende el zorro.

El rompecabezas se reconstruye dentro del aura del kurama, a su espalda.

– “¡DETRÁS DE TÍ!” – exclama Granola, que es el primero en darse cuenta.

Onisen agarra a Liquir por la nuca y lo empuja hacia el suelo a toda velocidad, sacándolo de su avatar y estrellándolo contra el pavimento.

– “Maldita sea…” – refunfuña Trunks.

El zorro gigante de ki se desvanece.

Turles y Reitan, ambos transformados, no dudan en abalanzarse sobre el enemigo por la espalda, pero Onisen levanta las manos, sin mirar hacia atrás, y les apunta con las piedras que luce en ellas.

Dos certeros y potentes disparos casi a bocajarro rechazan al saiyajín y al herajín.

Ub se imbuye del aura del Kaioken.

– “Maldición…” – refunfuña el terrícola.

Broly es el siguiente en atacar con la intención de propinar un puñetazo al enemigo, pero Onisen se descompone frente a sus ojos antes de lograrlo.

– “Tsk…” – protesta el saiyajín.

– “¿Dónde está?” – se pregunta Ub.

Onisen se recompone detrás de Dabra, pero el demonio se revuelve rápidamente y detiene el puñetazo del enemigo con ambos brazos.

– “Puedo olerte, criatura…” – sonríe Dabra.

Ub se abalanza sobre Onisen, pero el androide alarga su brazo y lo intercepta agarrándolo del cuello.

Dabra intenta golpear al androide, pero éste le lanza un rayo de energía con los ojos que impacta en el pecho del demonio y lo empuja, derribándolo y alejándolo de él.

Okure prepara un potente ataque de energía verde para intentar sorprender al androide por la espalda… pero antes de que pueda lanzarlo Onisen lanza a Ub contra la herajín, noqueando a ambos y haciendo que su ataque salga desviado e impacte contra el suelo a varios metros de distancia, levantando una gran nube de polvo.

Broly reaviva su aura de Súper Saiyajín hasta que se tiñe de color verde, dispersando la polvareda… pero no hay rastro de Onisen.

Mientras tanto, en la sala del núcleo, la fusión metamor de Pan y Bra sigue peleando contra Janemba.

La guerrera se agarran la parte izquierda del cuello, cerca del hombro, donde han sido mordida.

– “Maldita sea…” – protesta la fusión.

– “¡JYAAAJAJAJA!” – ríe Janemba.

La voz de Ahms anuncia una vez más su progreso.

– “Integración del núcleo al 70%” – informa el asistente de Raichi.

El momento de pausa hace que las muchachas se fijen en el núcleo y en los ojos amarillos que revela la masa oscura que lo rodea.

– “¿Qué demonios es eso…?” – se pregunta la fusión.

La guerrera mira hacia el laboratorio y nota la preocupación de Raichi ante la destrucción que la pelea está causando en la cámara.

Pero ahí acaba su descanso, pues Janemba no es un adalid de la paciencia.

La criatura demoníaca se abalanza sobre ellas y les propina con una doble patada en su pecho.

La fusión es empujada hacia la pared de la cámara. Las muchachas dan varias volteretas para recuperar su estabilidad, listas para impulsarse contra el muro y contraatacar… pero un portal se abre bajo sus pies y ellas lo cruzan sin darse cuenta, para reaparecer junto a Janemba, que ya las espera para propinarles un fuerte codazo en la espalda que las lanza al fondo de la cámara, donde se estrellan.

Raichi observa la escena con horror ante el riesgo que sufre su experimento. 

– “¡UN POCO MÁS DE CUIDADO!” – le exige a su monstruo.

En la superficie, Onisen cae sobre Broly dando una voltereta hacia delante e intentando propinar una patada con el tacón al saiyajín, pero Broly levanta sus brazos cruzándolos sobre su cabeza, deteniendo el ataque.

El saiyajín aprovecha para agarrar la pierna de enemigo y estamparlo de cara contra el suelo con violencia.

Onisen queda incrustado en el pavimento, pero de repente su cuerpo se da la vuelta como por arte de magia, su cara aparece donde estaba su nuca, su pecho donde estaba su espalda…

– “¡¿AH?!” – se sorprende el saiyajín.

Onisen apunta a Broly cruzando los brazos frente a su pecho e iluminando las esferas de sus manos.

Un cañonazo de energía lanza a Broly por los aires.

Trunks cae del cielo sobre Onisen dispuesto a enterrar su espada en el pecho del androide… pero de nuevo éste se descompone en piezas de puzle en el último momento, evadiendo el ataque. 

– “Maldición…” – refunfuña el mestizo, con la espada clavada en el suelo.

Trunks mira a su alrededor, buscando al enemigo.

Granola también busca, con su dedo índice listo para disparar.

– “¿Dónde te has metido…?” – murmura el cereliano.

El puzle se recompone al lado del cereliano, aprovechando el ángulo muerto de su ojo perdido.

– “Estoy aquí.” – le advierte la voz de su difunta esposa que emana de la boca de Onisen.

La sangre de Granola se hiela durante un instante; lo suficiente para retrasar su reacción y convertirlo en blanco fácil para el enemigo, que lo agarra de la cara y lo levanta del suelo ante la mirada de horror del cereliano, para luego usar la piedra del dorso de su mano para propulsarla y estrellarlo contra el suelo con más fuerza, generando un cráter con el impacto.

Trunks lanza su espada hacia Onisen, pero éste la intercepta con un disparo de energía de su mano libre.

El arma sale repelida hacia el cielo, pero Trunks ha aprovechado el momento para avanzar y la recoge en el aire antes de seguir su camino hacia Onisen.

– “¡¡YAAAAAH!!” – exclama Trunks.

Onisen clava sus manos en la tierra.

El suelo se ilumina bajo Trunks, pues el androide ha alargado sus manos hasta él y dispara desde el subsuelo.

El ataque sorprende al mestizo, que se cubre ante la explosión.

La polvareda cubre a Trunks, aturdido por el estallido, cuando de repente Onisen cruza la nube de polvo a toda velocidad, listo para dar el golpe de gracia al mestizo.

Trunks cierra los ojos y se cubre como puede, viéndose incapaz de protegerse en condiciones de un ataque a tal velocidad y sin tiempo para intentar el salto temporal.

Pero de repente, Onisen se encuentra detenido y encapsulado en un orbe de energía morada.

– “¿EH?” – se sorprende el androide.


La silueta de Freezer puede adivinarse entre la polvareda, con la mano apuntando al enemigo.

– “¡Jo, jo, jo!” – ríe el tirano. – “¿Os divertís sin mí?”

Freezer abre su mano al máximo y el orbe de energía que encierra a Onisen es empujado a una velocidad de vértigo hacia una montaña rocosa contra la que choca y estalla.

– “Freezer…” – sonríe Trunks.

Mientras tanto, en el horizonte, donde se están reuniendo Zamas, Champa, Punch, Gohan, Marron, Ikose, Gamma 2 y Kamakiri, un ruido de pisadas detrás de ellos los sobresalta, haciendo que todos se den la vuelta y se pongan en guardia.

– “Maestro…” – dice una voz casi sin fuerzas.

El hermano de Freezer llega tambaleándose, con un agujero en el pecho.

– “¡Cooler!” – se sorprende Champa.

El demonio del frío se desploma frente a ellos.

– “¡Zamas!” – exclama Champa. – “¿Puedes…?”

– “¡Ahora mismo!” – responde el Dai Kaioshin. – “Lo intentaré…” – murmura mientras se arrodilla junto a Cooler.

En el laboratorio, Ahms anuncia de nuevo su progreso.

– “Integración del núcleo al 80%” – informa.

La fusión metamor de Pan y Bra embiste de nuevo a Janemba, que intenta sorprenderlas alargando su brazo, intentando propinarles un puñetazo.

La guerrera esquiva el golpe y le agarra el brazo para girar sobre sí misma, haciendo que Janemba de varias vueltas antes de lanzarlo contra la pared de la cámara.

Pero en lugar de chocar contra la pared, el monstruo atraviesa un portal y reaparece sorprendiéndolas por su flanco derecho, dándoles una doble patada en la cara, que las hace escupir sangre.

– “¡JYAJAJAJA!” – ríe el monstruo.

– “Canalla…” – protestan las chicas mientras se limpian la boca con el antebrazo.

Janemba abre su enorme boca y proyecta un torrente de ki verde a tan poca distancia de ellas que tienen que propulsarse con un blast de energía para evadir el disparo.

Janemba intenta perseguir a las chicas con su torrente de energía mientras ellas se impulsan alrededor de la cámara, huyendo.

Raichi observa aterrado los daños en la cámara. Los refuerzos metálicos ya se han caído en varias partes, donde la roca viva queda expuesta.

La cámara se llena de polvo y humo.

Janemba cesa su ataque y aprovecha la polvareda levantada para desaparecer, adentrándose en ella.

La fusión vuele hasta donde antes se encontraba el monstruo con intención de golpearlo, pero se encuentra con que ha desaparecido.

– “¿Dónde se ha metido?” – refunfuña la fusión, buscando a su alrededor.

De repente, un portal se abre detrás de ella.

– “Je…” – sonríe la guerrera metamor, que ya esperaba que el enemigo intentara ese movimiento de nuevo.

Janemba se asoma por el portal, pero la fusión se revuelve y le sorprende empujando su cabeza de regreso al agujero y luego disparando un blast de ki a través del portal.

En otro punto de la sala, Janemba sale rechazado y envuelto con su rostro humeante por el ataque de la fusión.

– “Kyaah…” – gruñe el monstruo, furioso.

– “¿Creías que te saldrías con la tuya otra vez?” – sonríe la guerrera. – “Ahora verás…”

La fusión reaviva su aura… pero tras un primer estallido de energía, su transformación se desvanece.

– “¿Eh?” – se sorprenden ellas, que han regresado a su estado base.

Raichi suspira aliviado, al dar por acabado el combate.

Janemba revela una sonrisa de oreja a oreja.

– “¡¡JAJAJAJAJA!!” – ríe el monstruo.

La criatura se relame antes de salir volando hacia la fusión.

– “Maldita sea…” – se ponen en guardia la guerrera metamor, preocupada.

De repente, una voz sorprende a todos los presentes.

– “¡¡EH!! ¡¡TÚ!!” – exclama alguien desde el laboratorio.

Janemba y la fusión miran hacia el laboratorio. El propio Raichi es sorprendido por el recién llegado, del que no se había percatado pese a estar solo a unos metros de él.

El hijo de Yamcha apunta a Janemba con su mano derecha, colocándose de perfil.

– “¡¡CHÚPATE ESTA!!” – exclama Baicha. – “¡¡BIG BANG ATTACK!!”

– “¡¿QUÉ?!” – se sorprende la fusión al reconocer el ataque de Vegeta.

Un blast de energía sale proyectado de la mano de Baicha hacia Janemba.

Sin inmutarse, el monstruo la desvía con el dorso de la mano, como quien espanta una mosca.

El ataque de Baicha sale repelido hacia el techo de la cámara del núcleo, donde estalla.

– “¡¿EH…?!” – se sorprende Baicha al ver el poco efecto que ha tenido su ataque.

Raichi sonríe con alivio al ver que se había preocupado por alguien tan inofensivo.

Pero de repente, la cámara del núcleo empieza a temblar.

Los cuatro personajes miran hacia arriba y se dan cuenta de que desde el lugar del impacto empiezan a extenderse fisuras en la cúpula.

– “No… ¡NO! ¡NO!” – exclama Raichi.

Janemba reacciona y embiste de nuevo a la guerrera metamor, pero justo en ese instante la fusión se deshace, separando a Pan y Bra y dejando pasar al monstruo entre ellas.

Las chicas se dan la vuelta y aprovechan el instante de confusión de su enemigo para disparan un blast de ki a la vez que estalla en la espalda de Janemba.

– “¡¡VÁMONOS!!” – exclama Bra.

– “¡SÍ!” – asiente Pan.

Los cascotes empiezan a caer del techo.

Al pasar junto a Baicha, Bra le agarra la mano y lo arrastra tras ella, y así los tres abandonan la sala por el mismo lugar por el que habían entrado.

En el exterior, Onisen, sucio por los escombros tras el ataque de Freezer, camina hacia su nuevo contrincante.

El tirano lo espera y parece tomar el relevo de Trunks en el combate.

– “¿Tú también eres un androide?” – pregunta Freezer con retintín. – “Si el enemigo no tiene miedo, se pierde parte de la diversión…”

Pero de repente, Freezer ve al Súper Saiyajín Son Goku frente a él, tal y como lo vio por última vez en Namek.

– “¡¿EH?!” – se sorprende el tirano.

Pero tras un breve instante de confusión, Freezer sonríe de nuevo.

– “¿Juegos mentales?” – dice el tirano con burla. – “Vas a necesitar mucho más que eso si quieres derrotar al Emperador Freezer…”

Onisen empieza a correr directo hacia su enemigo.

El demonio del frío hace levitar una gran cantidad de rocas a su alrededor y las lanza contra el androide.

Onisen las esquiva y las usa como plataformas por las que asciende, saltando de una a otra, hasta saltar sobre el tirano.

De repente, el androide se agiganta.

– “¡¿CÓMO?!” – se sorprenden nuestros amigos que observan la batalla desde la distancia.

Onisen cae sobre Freezer y lo aplasta de un puñetazo, haciendo temblar el suelo del planeta.

– “Je…” – sonríe el androide.

Pero pronto se da cuenta de que su combate no ha terminado. Lentamente, su puño retrocede.

Freezer lo está levantando con un gran esfuerzo.

– “¡¿Crees que puede derrotarme un maldito electrodoméstico?!” – protesta el tirano.

Freezer se imbuye en su aura fucsia y sale volando, dejando caer el puño.

El tirano genera dos kienzan y los lanza contra el brazo del enemigo.

Los discos ascienden por el brazo mientras giran a su alrededor, haciéndole dos cortes profundos en espiral.

Mientras tanto, Freezer asciende hasta colocarse a la altura del rostro del androide.

Onisen intenta sorprender a su adversario y abre su boca, que revela un brillo verde que enseguida se transforma en un torrente de energía que sale proyectado de ella.

– “¡¡HAAAAAA!!” – dispara el androide.

Pero Freezer extiende sus manos hacia el ataque y parece frenarlo con su poder telequinético.

El cuerpo del tirano lucha contra el enemigo y adopta su forma del 100% mientras se esfuerza para empujar el ataque de regreso a la boca de Onisen.

El androide parece sorprendido y no sabe cómo reaccionar al verse obligado a tragarse de nuevo su propio ataque.

Freezer hace un último esfuerzo para remitir el ataque y hace que éste estalle en la boca de Onisen, haciendo que su cabeza salte por los aires.

Lentamente, el gigante cae de espaldas al suelo, decapitado.

Freezer recupera su forma sencilla mientras desciende, sonriendo satisfecho.

Mientras tanto, Piccolo ha llegado a la superficie, con Goku en brazos.

– “¿Qué ha pasado aquí?” – se pregunta el namekiano. – “Onisen… Y parece que han regresado algunos más…”

Gohan es el primero en darse cuenta de su presencia.

– “¡GOKU!” – saluda el hijo de Trunks.

– “¡HOLA!” – saluda el pequeño, bajándose de los brazos de Piccolo.

Ub, aún aturdido en el suelo, parece despertar al oír la voz de su hijo.

– “¿Goku?” – se pregunta, dudando de sus propios sentidos.

El terrícola mira de reojo hacia el origen de la voz y se da cuenta de que, efectivamente, es su hijo.

– “¡GOKU!” – se levanta de un salto, sacando fuerzas de donde parecía que ya no le quedaban.

Okure, que estaba tirada en el suelo a su lado, parece recuperar el conocimiento.

El pequeño oye la voz de su padre.

– “¡PAPÁ!” – exclama el niño, cuyos ojos se llenan de lágrimas mientras corre hacia él.

Pero en ese instante, el suelo tiembla, haciendo que todos se detengan para concentrarse en aguantar el equilibrio.

– “¡¿Qué está pasando?!” – se pregunta Okure.

El suelo empieza a resquebrajarse bajo los pies de nuestros amigos y partes se precipitan a un aparente vacío.

– “¡ATRÁS!” – exclama Trunks.

Todos corren o vuelan para alejarse del epicentro del derrumbe, que se extiende de forma circular.

Ub agarra a su hijo antes de que el suelo bajo sus pies desaparezca. Trunks recoge al malherido Granola para alejarlo del peligro. Okure corre para ponerse a salvo.

Dabra y Broly, pese a estar heridos, logran huir del desastre. Otros no tienen tanta suerte y son engullidos por el socavón, como Turles y Reitan.

Cuando el temblor acaba, la cámara del núcleo queda expuesta al exterior.

– “Pero… ¿Qué diablos…?” – se pregunta Trunks, acercándose al borde del cráter, cargando con Granola.


El núcleo cada vez es más pequeño y azul, y está encapsulado por la masa negra con los ojos de Ahms.

– “Integración del núcleo al 90%” – anuncia el asistente.

DBSNL // Capítulo 331: La semilla de la creación

DBSNL // Capítulo 331: La semilla de la creación

“Integración del núcleo al 25%”

En el corazón del planeta, el núcleo artificial brilla con luz roja a través de las grietas la masa negra viscosa que lo contiene y estabiliza.

– “La semilla de la creación…” – murmura Raichi, emocionado ante su ansiado éxito, teñido de rojo por la luz que emana de ella. 

Champa, arrodillado y con Goku bajo el brazo, observa aterrado el orbe luminoso.

– “¿Qué has hecho?” – pregunta al holograma del científico.

– “Siento una presencia extraña…” – murmura Zamas, aún en el suelo, aturdido tras la tortura sufrida.

Raichi mira a los Dioses por encima del hombro.

– “La era de los Dioses ha terminado.” – sentencia el científico.

Uno de los ordenadores aún en funcionamiento del laboratorio emite una débil y desafinada alarma.

En la pantalla se muestra una lista de sectores y nombres en clave, de los cuales uno brilla de color rojo.

En la superficie del planeta, ajenos a lo sucedido en su interior, Mirai Trunks, Granola, Piccolo, la fusión de Pan y Bra, Baicha, Marron e Ikose han aparecido.

Mirai Trunks sostiene a su hijo en brazos tras propinar una patada a 7-3 que lo ha lanzado a cientos de kilómetros de distancia.

– “¿Estás bien?” – le pregunta a su hijo.

– “Papá…” – sonríe Gohan Jr.

Los demás miran a su alrededor, confusos por el inesperado teletransporte.

– “¿Dónde estamos?” – se pregunta Piccolo. – “¿Hemos regresado?”

– “¿Y dónde están esos monstruos?” – pregunta Baicha.

– “Deben seguir en la zona de combate…” – dice Granola. – “Y parece que Onisen también.” – añade frunciendo el ceño. – “Justo cuando lo teníamos… ¡Maldita sea!” – protesta.

Trunks se agacha para dejar a su hijo en el suelo, que con dificultad logra mantenerse en pie.

– “¿Qué hacéis vosotros aquí?” – pregunta su padre. – “¿Punch?” – mira al hijo de Hit tirado en el suelo.

– “Queríamos ayudar…” – dice Gohan.

– “Es culpa mía…” – interviene Punch, intentando levantarse. – “Yo… quería encontrar a mi padre… y ellos me siguieron.”

– “¿Tu padre?” – se extraña Trunks.

La fusión metamor corre hacia Gohan mientras mira a su alrededor, nerviosa.

– “¡¿Dónde está Goku?!”” – pregunta alarmada.

– “Está en el laboratorio…” – dice Gohan. – “Por ahí” – señala el agujero por el que llegaron a la superficie.

Sin dudarlo, la guerrera metamor vuela hacia el agujero y se lanza por él.

– “¡ESPERA!” – exclama Piccolo. – “¡No seas imprudente!”

Piccolo corre tras las chicas.

Baicha no tarde en seguirlos.

– “¡¿A dónde vas?!” – le pregunta Ikose.

– “¡Puede que me necesiten!” – exclama Baicha, que se lanza por el agujero detrás del namekiano.

Marron e Ikose se miran de reojo, poniendo en duda las palabras del hijo de Yamcha con un silencio.

De repente, un quejido llama la atención de todos, que se dan cuenta de que Gamma 2 se encuentra en el suelo con la espalda rota.

– “¡Gamma 2!” – se sorprenden.

– “¡¿Es que habéis pasado por la Tierra?!” – se sorprende Trunks. 

– “Bueno…” – dice Gohan.

Trunks reconoce la chaqueta azul que lleva puesta su hijo.

– “Creo que voy a tener que hablar con la abuela…” – dice con una media sonrisa mientras despeina con cariño a su hijo.

Ikose y Marron atienden al pobre Gamma 2, al que ponen bocarriba.

– “¿Estás bien?” – pregunta Marron.

– “Nada que mi padre no pueda arreglar.” – responde el androide con una sonrisa.

– “Puedes levantarte” – pregunta Ikose.

– “No, eso no.” – responde Gamma. – “Mi tren superior e inferior se han desconectado.”

– “Con qué tranquilidad lo dices…” – dice Marron, con una sonrisa forzada y una gota de sudor en su frente.

En los pasillos del laboratorio, una docena de godgardons salen a defender el lugar, pero la fusión de Pan y Bra se propulsa con un blast de energía a lo largo del corredor, haciendo que estallen todos a su paso.

Piccolo corre tras ella, encontrándose con la chatarra que deja a su paso.

Baicha los sigue a pesar de que cada vez siente que se alejan más, y cada vez con menos fuerzas, pero sin perder ni un ápice de determinación.

En la superficie, 7-3 regresa caminando. Su silueta se revela en el horizonte.

Mirai Trunks observa con atención al enemigo, al que antes ha atizado sin prestarle demasiada atención.

– “Punch…” – dice Trunks. – “Has dicho que viniste buscando a tu padre, ¿no es cierto?”

– “Sí…” – asiente el hijo de Hit.

Mirai Trunks camina hacia 7-3.

– “No os entrometáis.” – dice el mestizo. – “Yo me encargaré de él.”

Granola frunce el ceño al darse cuenta de que hay algo más detrás de las palabras de su nuevo aliado.

Trunks se aleja de los demás y sale a recibir a 7-3.

Los dos caminan hasta encontrarse cara a cara.

Mirai Trunks se fija en su adversario. El rostro del mestizo refleja tristeza.

– “Amigo…” – murmura Trunks. – “¿Qué te han hecho?”

La mirada de 7-3 es fría e inexpresiva.

El mundo se detiene.

7-3 intenta sorprender a Trunks con un golpe directo a su pecho, pero el mestizo lo desvía con su mano izquierda y contraataca golpeando el pecho de su adversario con el dorso de su puño derecho, haciendo que su contrincante retroceda tres pasos.

– “Je.” – sonríe Trunks con confianza. – “Han pasado muchos años, Hit… ¿Crees que no he mejorado?”

7-3 sigue mirándolo sin ningún atisbo de emoción en su rostro.

En el laboratorio, la masa negra que encapsula el núcleo empieza a entrar en contacto con él. Rayos de energía eléctrica son emitidos entre ambos.

El tamaño del núcleo rojo disminuye paulatinamente.

Raichi sigue inmerso en su fantasía, observando el fenómeno.

Zamas se levanta y activa una endeble espada de energía en su mano derecha.

– “No te saldrás con la tuya…” – murmura el Dios.

Raichi mira de reojo al Dai Kaioshin,

– “Ya no tengo uso para vosotros.” – sentencia el tsufur.

El holograma chasquea los dedos y los Dioses desaparecen, dejando atrás al pequeño Goku.

En la superficie, los Dioses aparecen entre de los otros guerreros.

– “¡Champa y Zamas!” – exclama Marron.

Los Dioses miran a su alrededor, sorprendidos.

– “Maldita sea…” – refunfuña el Hakaishin al ver que no tiene al niño.

En el laboratorio, el núcleo, además de disminuir su tamaño, empieza a cambiar de color, tornándose azulado y siendo integrado en el centro de la masa viscosa oscura, que revela unos ojos amarillos vacíos.

– “Integración del núcleo al 25%” – anuncia el laboratorio con la voz de Ahms.

De repente, la fusión de Pan y Bra irrumpe en la sala donde se encuentra Raichi.

– “¡¿Dónde está Goku?!” – pregunta la guerrera metamor.

– “¿EH?” – se sorprende el chico al ver a la fusión. – “¿Mamá?”

Raichi suspira, molesto.

– “Sois un incordio.” – dice el tsufur.

La fusión camina amenazante hacia el doctor, pero alguien aparece entre ellos.

Una criatura humanoide de piel morada, con tentáculos por cabello y una enorme boca de la que surge una larga lengua azul se presenta ante ellas.

La fusión se queda estupefacta al presenciar a su viejo enemigo, ahora con una complexión de adulto.

– “Jan… Janemba…” – murmura la guerrera metamor. – “¿Cómo…?”

La fusión frunce el ceño con determinación, pues se niega a abandonar a Goku.

– “¡MAMÁ!” – exclama el pequeño.

– “¡No te preocupes, Goku!” – dice la fusión. – “¡Todo irá bien!”

Raichi, de espaldas a lo sucedido, sigue mirando el núcleo.

– “Diviértete.” – le dice el tsufur al demonio. – “Sal a jugar fuera.”

La enrome sonrisa macabra de Janemba eriza la piel de la guerrera metamor.

El monstruo se abalanza sobre la fusión y la agarra del cuello con ambas manos, empujándola y estrellándola contra la pared del laboratorio.

– “¡JAJAJAJAJA!” – ríe Janemba con una estridente voz.

– “Tsk…” – intenta liberarse la fusión, agarrándole los brazos al enemigo.

En la superficie, 7-3 carga de nuevo contra Trunks.

El tiempo se detiene una vez más y el androide intenta sorprender a Trunks atacándole por la espalda, pero el mestizo da una patada hacia atrás con la que intercepta a 7-3, sacándole del salto temporal y haciéndolo retroceder cinco pasos.

7-3 usa el salto de nuevo y esta vez intenta atacar al mestizo por su izquierda, pero Trunks lo intercepta golpeándole con el dorso de su puño en la nariz, de nuevo interrumpiendo su técnica temporal y haciéndolo retroceder.

– “Lo siento, Hit.” – dice Trunks, revelando su ojo gris. – “Mis habilidades temporales han superado las tuyas.”

7-3 prepara una esfera de ki morado de carácter eléctrico en su mano derecha.

Trunks frunce el ceño al verlo.

– “Nuestros hijos están en el campo de batalla.” – dice el mestizo.  – “No permitiré que les ocurra nada.” – advierte. – “Si sigues ahí dentro, espero que entiendas las consecuencias de tu próximo movimiento.”

7-3, sin atisbo de emoción, embiste al mestizo.

Con un espadazo, Trunks cercena el brazo derecho del androide y luego le propina un codazo en la cara, rompiéndole la nariz.

7-3 cae de espaldas al suelo. Su brazo cae a varios metros de distancia, con el orbe de energía ya desvanecido.

Gohan, preocupado, camina hacia su padre.

– “¡PAPÁ!” – exclama el chico. – “¡Recuerda que…!”

Pero Punch detiene a Gohan, agarrándole del hombro.

– “No…” – dice el hijo de Hit. – “Déjalo.”

– “¿Eh?” – se sorprende el mestizo. – “Pero… es tu padre…”

Punch niega con la cabeza.

– “Ya no lo es…” – responde el joven, con el corazón encogido. – “Comprendo la situación… y mi padre la comprendería si estuviera aquí…”

– “Punch…” – murmura Gohan, con lágrimas en los ojos.

– “Deja que Trunks haga lo que debe hacer.” – dice Punch, derramando una lágrima.

7-3 se levanta. No hay rabia ni miedo en su mirada. Nada.

Trunks esboza una melancólica sonrisa.

– “Siento que no hayas podido verlo, Hit…” – dice el mestizo. – “Tu hijo es un fantástico patrullero. Y su técnica es cada vez mejor. Strai y Kik están bien.” – añade. – “He cumplido mi promesa, amigo.”

7-3 ataca de nuevo.

Trunks lo intercepta de nuevo, golpeando la piedra de su frente con el pomo de su espada.

La piedra se resquebraja con el impacto y 7-3 se desactiva, cayendo al suelo de espaldas, inerte. 

Trunks envaina su espada.

– “Lo siento, Hit.” – sentencia el mestizo.

En el laboratorio, Janemba sigue estrangulando a la fusión, que transformada en Súper Saiyajín no logra liberarse.

De repente, Piccolo entra en la habitación.

– “¡¿Qué demonios…?!” – se sorprende al ver al nuevo enemigo.

La fusión se transforma en Súper Saiyajín 2 y así logra hacer retroceder ligeramente a su adversario.

Las manos de la fusión se iluminan y dos látigos de ki se materializan enrollándose en los brazos de Janemba.

El monstruo los mira extrañado.

– “¡¿Kyah…?!” – reacciona Janemba.

La fusión tira de los látigos haciendo que el monstruo se agacha mientras ella le propina un rodillazo en el mentón que lo hace retroceder, y luego lo remata con una fuerte patada en su pecho que lo lanza a través del ventanal que da lugar al centro del planeta donde se encuentra el núcleo.

– “¡AH!” – se alarma Raichi.

– “¡Encárgate de Goku!” – le dice la fusión a Piccolo antes de salir en persecución de su enemigo.

El namekiano se fija en el pequeño y corre a socorrerlo.

– “Integración del núcleo al 40%” – retumba la voz de Ahms.

La pantalla de un ordenador revela un segundo sector en rojo.

En la superficie, Punch llora arrodillado junto al cuerpo inerte de su padre. De pie, a su lado, Gohan y Trunks observan la escena apenados.

– “Lo siento, Punch.” – dice Trunks con un gran pesar.

El chico abraza el cuerpo de Hit.

Mientras tanto, Zamas y Champa se acercan a Marron e Ikose.

– “¿Alguien nos puede explicar qué ha pasado?” – pregunta el Dai Kaioshin.

– “¿Nosotros?” – dice Ikose, que tampoco acaba de entenderlo.

– “¿Y dónde han estado ustedes?” – pregunta Marron.

Por sorpresa, Gotenks y Avocado aparecen en el campo de batalla.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden todos.

– “¡Es Gotenks!” – celebra Ikose.

– “¡Goten!” – se emociona Marron.

La fusión mira sorprendida a los demás.

– “¿Qué hacemos aquí?” – se extraña el guerrero metamor.

– “¿Quiénes son estos?” – se pregunta Avocado.

Gotenks sonríe al reconocer a sus amigos.

Mientras todos están distraídos, un puzle empieza a reconstruirse detrás de Avocado.

– “¿Eh?” – mira el guerrero de Freezer por encima de su hombro.

Granola ve de reojo al enemigo tomar forma.

– “¡¡CUIDADO!!” – exclama el cereliano.

Con un golpe, el recién llegado Onisen atraviesa la espalda del gigantón.

– “Ah… ah…” – Avocado se queda sin fuerzas, sin entender lo que acaba de ocurrir.

La vista del guerrero imperial se nubla lentamente y sus ojos pierden el brillo.

Gotenks aprieta los puños, furioso.

– “Bastardo…” – gruñe el guerrero. – “¡¡DÉJALO EN PAZ!!” – grita.

Gotenk se transforma en Súper Saiyajín 3.

– “¡¡GOTENKS, ESPERA!!” – exclama Trunks.

Pero la fusión hace caso omiso y carga contra el androide.

Onisen sonríe y dispara a través de Avocado, abriendo un agujero gigantesco en su abdomen y acabando definitivamente con su vida.

Gotenks observa con horror la muerte de su nuevo amigo mientras el ataque de energía verde se aproxima hacia él.

La fusión prepara un orbe de ki en su mano derecha y lo usa para empujar el ataque enemigo y desviarlo hacia el cielo, haciendo que caiga a varios kilómetros de distancia, donde estalla y tiñe de verde el escenario durante un instante.

Gotenks embiste a Onisen e intenta propinarle una fuerte patada en la cara, pero el enemigo detiene el golpe con su antebrazo y con suma facilidad.

– “Tsk…” – protesta Gotenks.

La fusión retrocede para impulsarse y cargar de nuevo contra Onisen.

Gotenks intenta propinarle un puñetazo con todas sus fuerzas al androide, pero éste lo detiene cruzando los brazos frente a su pecho.

– “Je…” – sonríe Onisen con malicia.

Las piedras en el dorso de sus manos brillan intensamente, tiñendo la cara de Gotenks.

La fusión, al darse cuenta de las intenciones de su enemigo, intenta retroceder… pero ya es demasiado tarde y recibe un impacto directo que estalla y lo lanza a través del páramo.

Gotenks se estrella contra una colina rocosa que se derrumba sobre él.

– “¡GOTEN! ¡TRUNKS!” – se preocupa Gohan.

Marron levanta su mano hacia el cielo, materializando un Kienzan que lanza al enemigo, pero éste lo esquiva con un simple paso al lado.

Ikose apunta al enemigo y lo encuadra en sus manos antes de lanzar el Kiko-ho.

Mirai Trunks, aún junto a Punch y Gohan, se agacha para agarrar a su hijo de los hombros.

– “Escúchame, hijo…” – dice Trunks. – “No quiero que os entrometáis, ¿de acuerdo?”

– “Pero…” – protesta Gohan.

– “¡No es momento para discutir!” – exclama el mestizo, alterado. – “¿Me habéis oído?”

Onisen agranda su mano y se cubre ante el torrente de energía proyectado por Ikose.

Gohan mira de reojo y con miedo lo que está ocurriendo, así que Trunks lo sacude para hacerle entrar en razón.

– “¡GOHAN!” – exclama Trunks.

– “S… sí…” dice Gohan, sorprendido al ver a su padre tan severo.

– “¡Punch!” – Trunks mira al hijo de Hit.

– “De acuerdo.” – asiente Punch entre lágrimas.

Trunks abraza a Gohan.

– “Lo siento…” – se disculpa el mestizo.

Mirai Trunks se aleja unos pasos y suspira profundamente.

– “Cuidad el uno del otro.” – se despide antes de marcharse volando hacia la batalla.

Ikose sigue emitiendo el torrente de energía.

– “¡¡HAAAAAA!!” – grita el androide, reteniendo a Onisen.

Champa levanta las manos al cielo intentando preparar una esfera de ki, pero su ataque se desvanece y el felino cae de rodillas.

– “No puedo…” – lamenta el Hakaishin. – “Aún… Lo siento…”

Zamas reactiva su hoja de ki, cuyo brillo es débil e intermitente.

Mientras tanto, en la cámara que ocupa el corazón del planeta, la fusión metamor de las muchachas persigue a Janemba alrededor del núcleo.

El demonio parece divertirse esquivando los ataques de ki de las chicas mientras sonríe de forma macabra.

– “¡JAJAJAJA!” – ríe Janemba, evadiendo con piruetas la ráfaga “Muere-muere”.

Raichi está muy preocupado antes las explosiones que rodean la sala del núcleo.

– “¡NO! ¡NO!” – protesta el tsufur. – “¡IDIOTAS!”

Piccolo, con Goku en brazos, observa preocupado el combate.

– “Han forzado la fusión pese a no haberse recuperado del todo…” – piensa el namekiano. – “No me gusta…”

Piccolo se da cuenta de que Goku también está preocupado.

– “¡Salgamos de aquí!” – reacciona el namekiano, que corre hacia la salida aprovechando que la atención de Raichi está puesta en el sino de su experimento.

En la superficie, la gema en el dorso de la gigantesca mano de Onisen se ilumina y dispara, haciendo retroceder rápidamente el Kiko-ho de Ikose con un torrente de energía que lo supera.


Ikose ve con horror como su técnica ha fracasado.

Rápidamente, el androide se cubre con su barrera de energía, enfocando todo su poder en la parte frontal… pero tras el impacto, su burbuja se resquebraja y el ataque está a punto de engullirlo…

Pero un certero disparo de Granola impacta en su costado y lo aparta de la trayectoria del ataque enemigo, que pasa de largo.

Ikose, quejándose del disparo recibido, se levanta lo más rápido posible.

– “Gracias…” – dice el androide.

– “Alejaos de aquí, muchachos.” – les dice el cereliano a Ikose y a Marron.

Marron asiente, entendiendo la diferencia de poder entre ellos y el enemigo. La muchacha carga con Gamma 2 como puede y los tres se alejan.

Zamas se acerca a Granola con intención de unirse al combate, pero el cereliano lo mira por encima del hombro.

– “Vosotros también.” – dice Granola.

– “¿Eh?” – se sorprende Zamas. – “Pero…”

Trunks desciende junto a Granola.

– “Por favor, Zamas.” – dice el mestizo. – “Hacedle caso.”

– “Trunks…” – murmura el Dai Kaioshin.

– “Se ha escapado con vida una vez.” – dice el mestizo. – “Pero no dejaremos que suceda de nuevo.”

– “Esta vez acabaremos con él.” – sentencia Granola.

En la cámara del núcleo, la fusión de Pan y Bra logra atrapar con el látigo a Janemba, que voluntariamente se enrolla en él, acercándose así a las muchachas por sorpresa.

– “¡¿EH?!” – se asustan ellas al verlo encima.

– “¡¡JAJAJA!!” – ríe el enemigo antes de morder a las chicas cerca del cuello con sus enromes fauces.

– “Tsk… ¡¡AAH!” – se queja la fusión, que intenta liberarse a base de codazos.

La voz de Ahms retumba de nuevo en el laboratorio.

– “Integración del núcleo al 60%” – anuncia.

ESPECIAL DBSNL /// Red World // Universos 1 y 2 / Parte XVII: Con un objetivo en mente

Red World / Parte XVII: Con un objetivo en mente

“Así es tu padre…”

Tres meses más tarde, en la Atalaya de Kamisama, Ten Shin Han intenta aprobar a Mr. Popo usando sus cuatro brazos para atacarle.

El guardián de la atalaya detiene todos los golpes del antiguo alumno de la escuela Grulla.

– “Sigues gastando demasiada energía…” – advierte Popo. – “Demasiados movimientos…”

Ten retrocede y se divide en cuatro.

– “Qué poco imaginativo…” – suspira el guardián.

Los cuatro Ten Shin Han rodean a Popo y le atacan a la vez.

El guardián se defiende sin problemas.

– “Cuatro clones, cuatro veces más torpe.” – dice Popo. 

El guardián pasa al ataque y con facilidad noquea a los clones, que caen uno sobre otro y desaparecen para formar a un único Ten Shin Han.

El guerrero se levanta de nuevo.

– “¡TAIYO-KEN!” – realiza la técnica de su escuela, emitiendo un bang de luz que ciega a Popo.

Ten aprovecha la ocasión para atacar, pero Popo detiene el golpe con una mano, con los ojos cerrados.

– “La vista es solo uno de mis sentidos.” – dice el guardián. – “¿No te lo he dicho antes? Puedo olerte, oírte, sentir las vibraciones que causas en el aire…”

Ten retrocede y prepara un Dodonpa

– “También el calor que emiten tus técnicas.” – sonríe Popo.

Ten dispara y Popo se desliza hacia un lado, dejando pasar el ataque de largo.

– “¿Lo ves?” – se burla el guardián.

Ten pone sus manos formando un rectángulo en el que encuadra a su adversario.

– “Creo que te estás desesperando…” – dice Popo.

Ten sonríe y cambia el objetivo, encuadrando el Palacio de Kamisama.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Popo. – “¿Qué… qué haces…?”

– “Ya lo sabes. Soy un asesino.” – dice Ten con cara de villano. – “¡¡KIKO…!!”

– “¡¡EL PALACIO!!” – se preocupa Popo.


Con una velocidad de vértigo, Popo agarra el brazo izquierdo de Ten con la intención de desviar su ataque.

Pero Ten aprovecha la inercia de Popo y su pérdida de concentración para propinarle un codazo con su brazo derecho.

Popo cae de espaldas al suelo.

– “¿EH?” – se sorprende el guardián. – “¿Era…? ¿Era un farol?”

– “Je.” – sonríe Ten.

Kamisama sale de su palacio con una sonrisa en su rostro, con su bastón en una mano y con la otra detrás de la espalda.

– “Parece que le han derrotado, señor Popo.” – dice el anciano.

– “Haciendo trampas…” – intenta justificarse el guardián.

– “No ha jugado limpio.” – asiente Dios. – “Es cierto. Ha aprovechado tu prejuicio a su favor.”

– “Lo siento.” – hace una reverencia Ten hacia el anciano.

Kamisama cavila un instante y luego inicia su camino hacia el borde de la atalaya.

– “Acompáñame.” – dice el anciano.

Popo se levanta y hace una reverencia hacia Kamisama primero, y luego otra hacia Ten.

Pero el guerrero responde ofreciéndole la mano.

Popo lo mira con desconfianza, pero acaba estrechándosela.

Mientras tanto, en el Cuartel General de la Red Ribbon, en una sala de pruebas del laboratorio, un monstruoso dinosauro alado que recuerda a un pteranodón, atado con una cadena en el pie.

– “¡GRAAAAH!” – grita el reptil volador. – “¡¿DÓNDE ESTOY?!”

Gero y sus asistentes observan a través de un cristal.

– “Todo listo.” – anuncia uno de ellos.

– “Adelante.” – responde Gero.

Una compuerta se abre y la Número 18 entra en la habitación.

– “¿Quién eres tú…?” – pregunta el pteranodón.

Ella no responde.

– “¿Tú me has encerrado aquí?” – gruñe el dinosaurio.

Gero y los demás observan atentamente.

– “La energía de la Número 18 se encuentra al 84%” – lee su pantalla uno de los asistentes.

El pteranodón se prepara para abalanzarse sobre ella con sus fauces abiertas, pero la Número 18 lo intercepta con un puñetazo en el hocico que lo aturde.

La androide camina hacia él y abre su mano derecha, revelando una gema roja en la palma de su mano.

La Número 18 agarra del cuello con firmeza al dinosaurio, que lucha para liberarse.

El pteranodón intenta golpear a la mujer, que parece inamovible.

Poco a poco, los movimientos del dinosaurio son cada vez más lentos y débiles, como si se quedara sin fuerzas.

– “Energía de la Número 18 al 85%” – anuncia el asistente del doctor.

Gero sonríe satisfecho.

– “Fase 1 completada.” – anuncia el doctor. – “Absorción por contacto, exitosa.”

En la base militar al sur de la Capital Central, Pino se toma una cerveza sentado sobre el pie de su gigantesca creación.

– “¿Es bueno que bebas en horario de trabajo?” – pregunta una hermosa mujer de cabello castaño canoso, vestida con una bata blanca.

Pino sonríe al ver a la mujer.

El asistente mecánico de Pino se interpone en el camino de la mujer.

– “Lo siento, señora.” – dice el robot. – “Esta es una zona restringida.”

– “Tranquilo, es mi madre.” – interviene Pino, poniéndose en pie. – “Y la tuya, de hecho.”


El robot mira de nuevo a la mujer y enseguida hace una reverencia para disculparse.

– “Doctora Oli.” – dice el asistente. – “Mis más honestas disculpas.”

– “No hay problema.” – sonríe ella.

Pino la recibe con un abrazo.

– “Es realmente impresionante.” – dice ella, observando al gigante.

– “¿Te gusta?” – se emociona él.

– “No esperaba menos.” – sonríe Oli. – “Está en tus genes.” – le guiña un ojo.

– “Ah, o sea que no tengo ningún mérito, ¿eh?” – bromea, fingiendo estar ofendido.

– “No he dicho eso.” – responde ella, dándole un pequeño golpe en el hombro.

– “Jaja” – ríe Pino.

Los dos se quedan un instante en silencio mientras observan al gigantesco hombre de metal.

– “¿Qué tal está papá?” – pregunta Pino.

– “No lo sé…” – suspira Oli. – “Desde que tiene todos los fondos que pide, parece que solo existe el trabajo para él…”

– “Siempre tiene que estar obsesionado con algo, ¿eh?” – dice Pino.

– “Así es tu padre…” – responde ella. – “Su pasión… es lo que me enamoró, no debería quejarme.”

– “Su mayor pasión eres tú, mamá.” – dice Pino. – “Solo que a veces se le olvida.”

– “Jajaja” – ríe Oli. – “No hace falta que lo defiendas.”

– “Es la verdad.” – sonríe Pino.

En la Atalaya de Kamisama, Ten Shin Han y Dios observan el mundo desde la cornisa.

– “Le pido disculpas de nuevo.” – dice Ten. – “No debería haber hecho trampas. Entiendo que la lección que quería enseñarme no era esa.”

– “Eres un hombre de recursos.” – dice Kamisama. – “Puede que eso sea lo que el mundo necesita ahora.”

– “Señor…” – dice Ten, con respeto y timidez.

– “Adelante.” – responde Kami. – “Pregúntamelo.”

Ten Shin Han se sorprende al ver que le ha leído la mente.

– “Si usted es tan fuerte… y su deber es proteger la Tierra…” – dice Ten. – “No quiero ofender, pero… ¿por qué no nos ayudó cuando nos atacaron?”

– “Podría haberlo hecho…” – dice Kamisama. – “Mucha gente murió ese día…”

Ten se fija de que Kamisama agarra con más fuerza su bastón.

– “¿Qué crees tú?” – pregunta Kamisama.

– “No… no lo sé…” – responde Ten.

Kamisama suspira profundamente.

– “Mañana empezará tu entrenamiento.” – dice Dios. – “Es mejor que hoy descanses.”

Kamisama se marcha, pero solo puede dar unos pasos antes de ser interrumpido por su nuevo alumno.

– “Señor.” – dice Ten.

– “¿Qué ocurre?” – pregunta Dios.

– “Es un placer ser entrenado por usted, pero…” – dice Ten. – “¿Es posible seguir entrenando con Mr. Popo un poco más?”

– “¿Cómo dices?” – se sorprende el anciano.

– “Quiero ser capaz de derrotarlo de forma justa.” – dice Ten. – “Su forma de ver el combate es nueva y diferente para mí… quiero comprenderla antes de pasar a la siguiente lección.”

Kamisama sonríe orgulloso.

– “Como prefieras.” – asiente.