“No hay mejor forma de comprender el mundo que la ciencia.”
Gohanks se pone en guarida frente al temible Onisen.
– “Vuestra resistencia es fútil.” – dice Raichi por la boca de su androide. – “Aceptad vuestro destino.”
– “Hablas como ese brujo decrépito…” – responde Gokhan.
Gohanks lanza su espada, que atraviesa a Onisen sin hacerle daño.
Con el salto temporal, la fusión aparece detrás del enemigo, recoge la espada de Whis e intenta de nuevo cortar a Onisen, pero con idéntico resultado; el arma pasa a través de él.
Gohanks apunta al androide con su mano libre y dispara una poderosa onda de energía que engulle a Onisen.
– “¡HAAAA!” – exclama la fusión.
Pero al disiparse el resplandor, entre la humareda surge un puñetazo de Onsien, que casi sorprende a Gohanks, pero que éste logra detener en el último momento agarrándole el puño.
– “La magia es solo ciencia por descubrir.” – dice Raichi.
Onisen dispara con sus ojos y obliga a Gohanks a defenderse con ambos brazos frente a su pecho, retrocediendo varios metros de distancia, pero manteniendo el equilibrio.
– “No hay mejor forma de comprender el mundo que la ciencia.” – insiste Raichi. – “La verdadera visión solo se obtiene a través de ecuaciones.”
– “La ciencia debe ser usada para el beneficio de la vida.” – refuta Gohanks. – “Lo que tú haces es pervertirla.”
– “Es solo una herramienta…” – dice Raichi. – “…que yo uso en su forma más pura.”
– “¿Pura?” – frunce el ceño la fusión.
– “Vosotros sois quienes la pervertís al intentar dotarla de moral.” – sonríe Onsien.
Gohanks frunce el ceño.
– “Parece intangible…” – piensa la fusión. – “Pero si puede golpearnos es porque revierte su estado en el momento del impacto… ¡Ese es el momento de atacar!”
Onisen apunta a Gohanks con su mano derecha y, de repente, esta se alarga.
La fusión de Gohan y Trunks interpone el filo de su espada y el puño de Onsien atraviesa el arma y al propio Gohanks.
– “Hmm…” – murmura el guerrero metamor.
Onisen pronto sigue a su brazo, cargando contra la fusión con el puño en alto.
Gohanks espera que el enemigo intente asestarle el golpe para usar el salto temporal, evadiéndolo y reapareciendo sobre él, cayendo sobre el enemigo con una patada… pero el androide es atravesado de nuevo.
Onisen sigue su camino, alejándose de Gohanks hasta que se detiene a varios metros de distancia.
Los dos se miran de nuevo. Onisen con una sonrisa de satisfacción que contrasta con la mueca molesta del guerrero metamor.
– “Parece que lo has captado bastante rápido.” – sonríe Raichi. – “Pero me subestimas si crees que te lo pondré tan fácil.”
– “Bastardo…” – piensa la fusión. – “Esperaba poder sorprenderle… pero me ha engañado. Ahora ya sabe que conocemos su truco.”
Piccolo y los demás observan el combate desde una distancia segura, mientras Zamas y Gowas curan a los heridos.
– “Parece que ni el salto temporal de Hit es suficiente para pillarlo desprevenido…” – murmura el namekiano. – “¿De dónde saca tanta fuerza ese tipo?”
– “De nosotros.” – interviene Champa.
– “¿Cómo?” – se sorprende Piccolo.
– “El tsufur ha usado nuestro poder de creación y de destrucción para alimentar su experimento.” – dice el Hakaishin.
– “Creación y destrucción…” – repite el namekiano. – “¡¿No me digas qué…?!”
El núcleo en el pecho de Onisen brilla intensamente.
Piccolo aprieta los puños.
– “Todo esto ha sido una pantomima…” – refunfuña el namekiano.
– “Pretende replicar el poder de Zeno…” – dice Zamas. – “Aún no sabemos con qué fin.”
– “No necesita uno.” – interrumpe Kamakiri.
– “¿Eh?” – se sorprenden los demás.
– “Su fin es el puro descubrimiento.” – dice el doctor. – “Llegar donde no ha llegado nadie. Desentrañar la verdad detrás de todo.”
– “¿Cómo puede existir alguien así?” – se sorprende Zamas. – “Tan despreocupado por las consecuencias…”
– “La verdad es un aroma más embriagador que cualquier perfume.” – responde Kamakiri. – “Todo científico ha sentido su atracción en algún momento… y no todos son capaces de resistirlo.”
Cell, no muy lejos de allí, observa el combate.
Gamma 2 agacha la cabeza, pensando en Hedo.
Trunks y Bra se miran de reojo, apenados al sentir que señalan también a su madre.
Pan agarra a Bra del hombro, lo que parece sacarla de su pesar.
Las dos comparten una sonrisa cómplice.
Son Goten se acerca a Trunks.
– “Nuestros hermanos están peleando.” – dice el hijo de Goku. – “No podemos dejar que roben toda la diversión, ¿no?” – sonríe.
– “Je…” – sonríe Trunks.
Gohanks y Onisen se abalanzan el uno contra el otro.
La fusión lanza su espada, que gira sobre sí misma, pero ésta atraviesa al androide.
Onisen mira de reojo el arma, fingiendo esperar que Gohanks repita el truco anterior y reaparezca detrás de él para agarrarla… pero la fusión no lo hace e intenta sorprender así a Onisen, con un ataque directo.
Pero el androide sonríe en el último instante, dejándose atravesar de nuevo por Gohanks.
Onisen se detiene y mira a Gokhan por encima del hombro mientras niega ligeramente con la cabeza.
– “Necesitas trucos nuevos.” – dice el androide.
– “Tsk…” – protesta Gokhan.
Onisen se da la vuelta y encara a la fusión.
– “Se acabaron los juegos.” – advierte. – “Voy a elimirarte.”
De repente, dos destellos de luz a lo lejos sorprenden a los dos guerreros.
Gotenks y Bran han aparecido, el primero transformado en Súper Saiyajín 3 y la segunda transformada en Súper Saiyajín 2, ambos listos para el combate.
– “Je…” – comparten una media sonrisa.
Los dos salen volando hacia Gohanks y se detienen a su lado; Gotenks a la derecha y Bran a la izquierda.
– “¿Qué hacéis aquí?” – pregunta la fusión de Gohan y Trunks, con cierta preocupación.
– “Ayudarte.” – dice Bran.
– “Este tipo es muy peligroso…” – frunce el ceño Gohanks.
– “Por eso no podemos dejar que pelees solo.” – responde Gotenks.
El rostro preocupado de Gohanks se suaviza hasta convertirse en una leve sonrisa, pues se sentirse arropado.
– “Está bien…” – dice la fusión de Gohan y Trunks.
– “No hay tiempo que perder.” – sentencia Gotenks.
– “¡Sí!” – añade Bran.
Los tres guerreros metamor se ponen en guardia.
Onisen sonríe con prepotencia.
– “No importa cuantos seáis.” – murmura el androide. – “Vuestro destino está sellado.”
El nuevo Onisen se eleva lentamente sobre el cráter aún humeante de la cámara del núcleo. El androide tiene los ojos cerrados y luce el brillante núcleo azul en su pecho.
Mirai Trunks lo mira con el ceño fruncido, temiendo de lo que es capaz la nueva versión del androide.
Son Gohan observa al androide desde el suelo.
– “¿Y ahora qué…?” – murmura el mestizo.
– “Así empieza.” – advierte Zahha, sorprendiendo a Gohan.
Zamas y Champa observan al enemigo con miedo, igual que todos los que los rodean.
– “Alabáis a los mortales…” – murmura Gowas. – “Pero no es un Dios ni un demonio quien os trae la verdadera destrucción.”
Raichi sonríe en su laboratorio.
– “Un mundo nuevo nacerá de esta semilla.” – dice el tsufur. – “Pero para sembrarla en el jardín, primero hay que arrancar las malas hierbas.”
El holograma se desvanece por completo y toda luz del laboratorio se apaga.
Las piedras verdes y moradas del cuerpo de Onisen se tiñen del mismo azul que luce el núcleo en el centro de su pecho.
Cell mira a Onisen con cierto interés.
Onisen abre los ojos y un estallido de energía invisible sacude la zona como una gran onda expansiva, haciendo que todos los presentes sientan el impacto.
– “Pero… ni siquiera… ni siquiera se ha movido…” – titubea Marron.
Dibujado por Ipocrito
Mirai Trunks pasa al ataque y se abalanza sobre el androide con la intención de partirlo de un espadazo vertical… pero la espada atraviesa al enemigo como si fuera un fantasma.
– “¡¿EH?!” – se sorprende el mestizo.
Onisen agarra a Trunks del cuello con la mano izquierda.
– “Agh…” – se ahoga el mestizo, desprevenido.
– “¡TRUNKS!” – exclama Son Gohan.
El hijo de Goku sale volando para socorrer a su amigo.
Los ojos de Onisen se iluminan, listo para disparar contra Trunks a bocajarro.
– “Esta vez no vais a detenerme.” – dice el androide, con la voz de Raichi retumbando sobre la voz Onisen.
Son Gohan alcanza a Onisen y se prepara para propinarle un puñetazo, pero el androide lo mira y desata la energía de sus ojos en un disparo tan potente que sorprende al hijo de Goku, que es engullido por el torrente de ki azulado y remitido al suelo.
Broly es el siguiente en atacar, intentando sorprender a Onisen por la espalda, pero el androide lanza a Trunks contra él, haciendo que el saiyajín se frene al recoger al mestizo en el aire.
Onisen dispara de nuevo con sus ojos y Broly se da la vuelta para proteger a Trunks, recibiendo el impacto directo contra su espalda y empujándolo hacia el horizonte.
Freezer lanza dos kienzan contra el enemigo, pero Onisen levanta el brazo apuntando con el dorso de su mano en su dirección, iluminando la piedra shintai y desintegrando los discos como por arte de magia.
– “¡¿EH?!” – se sorprende el demonio del frío.
Zahha observa en silencio el combate desde el suelo.
Mientras tanto, Cell se eleve lentamente hacia Onisen.
– “Vaya, vaya…” – dice la creación de Gero, haciéndose notar. – “No está nada mal…” – añade en tono burlón.
– “Je…” – ríe la voz de Raichi. – “No me interesan los halagos de una creación inferior.”
– “Inferior, ¿eh?” – repite Cell, molesto.
Onisen dispara de nuevo con sus ojos, pero Cell usa el Shunkanido para evadirlo y reaparecer detrás de él y contraatacar con una patada que atraviesa al enemigo como antes hizo la espada de Trunks.
Onisen se da la vuelta e intenta propinar un revés a Cell, pero éste usa la técnica yadrat de nuevo para evadir el ataque.
– “Hmm…” – murmura el androide tsufur.
Desde una distancia prudencial, Cell hace levitar una gran cantidad de rocas alrededor del enemigo y con un gesto hace que todas se abalancen sobre él, atrapándolo en centro de la gran masa esférica que se forma.
– “Je…” – sonríe Cell.
Pero Onsien atraviesa la roca como un fantasma, evadiendo su encarcelamiento.
– “Tsk…” – protesta Cell. – “¿Qué demonios…?”
– “Puede que seas una maravilla en tu planeta…” – dice Raichi. – “Pero ante mi creación resultas algo primitivo.”
Gowas contempla a Onisen con pesar.
– “Maestro Gowas.” – dice Zamas.
El viejo ira-aru mira a su antiguo pupilo con cierta sorpresa al oírlo referirse a él con ese respeto.
– “Somos conscientes de nuestros errores.” – dice el Dai Kaioshin. – “Ser Dioses no nos hace perfectos.”
– “Debería…” – responde Gowas.
– “No somos más que una proyección de los errores de los mortales.” – dice el joven ira-aru. – “A veces podemos ser egoístas, vanidosos, perezosos o vengativos… porque somos como ellos.”
– “Nuestro deber es ser perfectos.” – dice Gowas.
– “Estoy de acuerdo.” – responde Zamas. – “Pero es un ideal al que aspiramos. El puesto no convierte nuestras decisiones en perfectas. Nuestra palabra no debe ser ley solo por ser nuestra.”
– “Hmm…” – murmura el anciano.
– “Que el odio de su pasado no le impida ver un futuro.” – insiste Zamas. – “El error no es equivocarse; es no aprender de ello.”
– “Joven Zamas…” – murmura el anciano. – “Te has vuelto un hombre sabio.”
– “Gracias, Maestro.” – responde Zamas, que se dispone a hacer una reverencia.
– “Hablas como todo un Dai Kaioshin.” – lo detiene Gowas, poniéndole la mano sobre el hombro, que dibuja una media sonrisa cansada.
Zamas sonríe con melancolía al reconocer en el rostro del anciano a su viejo Maestro.
Mientras tanto, Cell dispara a discreción contra el enemigo, que iluminando la piedra en el dorso de su mano derecha hace que los ataques desaparezcan al aproximarse a él.
Dabra chasquea los dedos y materializa así las llamas negras y rojas sobre el enemigo, pero éstas se desvanecen al instante de aparecer.
– “Maldita sea…” – protesta el diablo.
Liquir dispara una bocanada de energía, pero el ataque sufre el mismo destino que los de Cell.
– “¿Qué está pasando…?” – refunfuña el kurama.
Mientras tanto, Piccolo socorre a Son Gohan, que se encuentra tumbado en el suelo, con la parte superior de su gi roto y con su piel quemada.
– “Despierta, chico…” – dice Piccolo.
– “Piccolo…” – murmura Gohan, intentando abrir los ojos, pero casi sin fuerzas.
Lejos de allí, Mirai Trunks también despierta, encontrándose a Broly inconsciente sobre él, con la espalda aún humeante.
– “Broly…” – dice Trunks, que se incorpora con la ropa rota. – “¿Estás bien?” – lo sacude para intentar despertarlo.
Goten observa el combate, sintiéndose frustrado.
– “¿No hay nada que podamos hacer?” – se pregunta.
Trunks, mientras tanto, trastea en la columna de Gamma 2 frente a Marron e Ikose, que lo observan trabajar.
– “Parece que podré ayudarte…” – dice el hijo de Vegeta. – “Creo que puedo…”
El mestizo aprieta con fuerza la espalda del androide como si fuera un masajista.
Un fuerte “clack” estremece a Marron e Ikose.
Trunks se aparta con ciertas dudas.
– “¿Qué tal…?” – pregunta el mestizo, después dar la vuelta a Gamma 2 colocarlo bocarriba.
El androide mueve ligeramente su pie y una sonrisa se esboza en el rostro de los presentes.
Cell carga contra Onisen e intenta propinarle un puñetazo, pero éste le detiene el golpe con la mano, agarrándole el puño.
El insecto le apunta con su mano libre, poniéndola a tan solo unos pocos centímetros de la cara de Onisen, y dispara.
El ataque atraviesa a Onisen sin tocarlo, pero eso libera la mano de Cell, que pasa a través de los dedos del enemigo.
Cell sonríe, pues comprende el funcionamiento de la nueva habilidad de su contrincante.
Pero Onisen alarga los tentáculos de su cabeza y los enrolla alrededor de los brazos y en las piernas de Cell, evitando su huida.
Onisen dispara con sus ojos y el ataque impacta de lleno en el torso de Cell, desintegrando su coraza, revelando su piel grisácea, que empieza a desintegrarse ante el incesante torrente de energía.
El cuerpo de Cell cede y el insecto es partido en dos.
– “¡¡GHAAA!!” – escupe sangre Cell.
Pero el insecto aprieta los dientes y regenera repentinamente su mitad inferior, aprovechando su resurgir para propinar una patada por sorpresa en el rostro de Onsien, que por primera vez hace impacto.
Cell agarra los tentáculos del enemigo y tira de ellos para acercárselo de nuevo y darle un cabezazo, pero Onisen se torna intangible y lo atraviesa.
Onisen recupera la distancia con Cell, que sonríe y lo mira con aires de superioridad.
– “¿Qué pasa, tsufur?” – lo provoca el insecto. – “Solo soy una creación primitiva…”
– “Tsk…” – protesta el androide de Raichi.
La coraza de Cell se materializa de nuevo sobre su cuerpo.
Freezer, de brazos cruzados, ha estado observando el combate.
– “Así que hay una forma de hacerle daño…” – sonríe el tirano.
De repente, Turles y Reitan salen del cráter, ambos transformados, cada uno por un flanco del enemigo, intentando sorprender al enemigo.
– “¡¡HAAAA!!” – disparan a la vez, haciendo que ambos ataques empareden al androide.
Pero las piedras de Onisen se iluminan y los ataques de ki se desvanecen.
– “¡¿QUE?!” – se sorprenden los guerreros de la Time Patrol.
Onisen ni los mira, pues su atención está puesta en Cell.
– “No molestéis.” – sentencia el androide.
Una onda expansiva de ki invisible sacude de nuevo el terreno de combate y repele a ambos guerreros.
Cell carga contra Onisen.
Mientras tanto, Piccolo ha llevado al malherido Son Gohan hasta Zamas y lo deja en el suelo.
– “¡Abuelo!” – corre el pequeño Goku a abrazarlo.
– “Papá…” – se agacha Pan. – “¿Estás bien?”
– “Hay que curarlo.” – dice el namekiano. – “¡Zamas!”
El ira-aru enseguida se agacha y pone sus manos sobre el mestizo.
– “Ahora mismo…” – dice Zamas.
Pero la luz de sus manos es débil.
– “Vamos, Gohan…” – murmura el Dios, esforzándose pese a mostrar claros signos de cansancio.
Gowas observa a Son Gohan.
– “¿Quién es?” – pregunta el anciano.
– “Es mi padre.” – dice Pan.
– “Es el hijo de Son Goku.” – responde Piccolo.
– “El más grande de los guerreros.” – añade Zamas.
– “¿El más grande?” – levanta una ceja Gowas, con cierto desdén e incredulidad.
– “Este chico arrancó la Espada Z y recibió la bendición del viejo Madas y los Kaioshin.” – dice Champa.
Gowas se acerca a Zamas y pone la mano sobre su hombro.
– “¿Eh?” – se sorprende el joven ira-aru.
Zamas deja paso a Gowas, que se agacha a su lado y pone las manos sobre Gohan.
Con un estallido de luz, Gohan despierta.
– “¡AH!” – se sobresalta el mestizo. – “¿Qué ha…?”
Goku Jr y Pan lo abrazan enseguida.
– “Je…” – sonríe Piccolo.
– “Gracias, Maestro.” – dice Zamas, haciendo una reverencia de rodillas.
Son Gohan se pone en pie y se da cuenta de que vuelve a tener su cola de saiyajín.
– “¡Mi cola!” – se sorprende, dando una vuelta sobre sí mismo, siguiéndola.
– “¿Es que no la querías?” – pregunta Gowas.
– “Se lo agradezco.” – sonríe Gohan, con una reverencia. – “La necesitaré.”
Son Gohan mira al cielo, donde Onisen pelea con Cell, y se pone serio.
El insecto dispara el Rayo Mortal de Freezer a discreción, pero los ataques atraviesan al enemigo como si nada.
Piccolo se acerca a su pupilo.
– “¿Qué opinas, Gohan?” – pregunta el namekiano.
– “¿Sinceramente?” – pregunta Gohan, con una media sonrisa impostada.
– “¿Tan fuerte es?” – se asusta Piccolo.
En ese momento, Mirai Trunks aterriza cargando con Broly sobre su hombro.
– “¡Trunks!” – se alegra Son Gohan.
– “¡Gohan!” – sonríe Trunks.
Goten e Ikose asisten a Broly y lo tumban en el suelo para que los ira-aru puedan ayudarle.
Trunks se acerca al mestizo.
– “Me alegro de que estés bien…” – dice el hijo de Vegeta. – “Porque necesitaremos unir nuestras fuerzas.”
– “Iba a proponerte lo mismo.” – sonríe Gohan.
Cell carga de nuevo contra Onisen, pero el androide esta vez lo sorprende interceptándole con un fuerte puñetazo en el abdomen.
– “¡Agh…!” – Cell se dobla sobre sí mismo.
– “¿Creías que solo iba a defenderme?” – sonríe Onsien.
El androide propina un codazo a Cell en la nuca que lo precipita contra el suelo.
El insecto se estrella de cara contra el pavimento, incrustándose en él.
Un estallido de energía llama la atención de Onisen, que lo ve por el rabillo del ojo.
– “Hmm…” – murmura el androide.
Pero Onsien está decidido a acabar con Cell.
El androide levanta la mano hacia el cielo y genera una esfera de ki azul que luego lanza contra el insecto.
Pero en un parpadeo, alguien aparece para salvar a Cell desviando el ataque hacia el cielo de una patada.
El recién nacido guerrero, vestido con ropa metamor, se posa en el suelo delante de Cell.
– “¿Estás bien?” – pregunta la fusión de Gohan y Trunks.
Cell se da la vuelta, poniéndose bocarriba con los brazos y las piernas abiertos.
– “Teníais que ser vosotros dos…” – suspira el insecto.
– “Je…” – sonríe la fusión.
El guerrero metamor asciende hasta Onisen.
El androide los analiza en un instante.
– “Una fusión, ¿eh?” – murmura Onsien.
Gohanks desenfunda su espada.
– “No subestimes nuestra fuerza.” – sonríe el guerrero metamor.
– “No lo hago.” – sonríe en androide. – “Pero no os servirá de nada.”
Gohanks lanza su espada, que atraviesa al enemigo sin tocarlo.
La fusión usa el salto temporal para intentar sorprender al androide, apareciendo detrás de él, recogiendo su espada e intentando atacarle de nuevo.
Onisen se revuelve y propina un codazo en el abdomen a la fusión, que lo encaja retrocediendo ligeramente, y luego los sorprende con un golpe en el pecho con el dorso del mismo brazo, para finalizar iluminando la piedra de su mano y disparando a bocajarro un potente torrente de energía que logran esquivar inclinándose rápidamente hacia atrás, pero que aun así chamusca su flequillo.
Ub está agotado tras su enorme esfuerzo para derrotar a Janemba.
Onisen está en el suelo, con su tamaño de cuerpo original, abatido tras el ataque combinado de Freezer y Trunks.
Una pequeña porción de Janemba repta por el suelo, intentando esconderse… cuando Mirai Trunks la pisa, retorciendo su pie sobre el pavimento.
– “Esto es por Hit…” – murmura el mestizo.
Nuestros amigos disfrutan de un momento de respiro.
De repente, Gowas, Cell, Son Gohan y Zahha aparecen en el planeta oscuro.
La primera pareja ha aparecido entre los guerreros que observaban la batalla.
Gowas, abrumado al verse rodeado de tantos enemigos, extiende los brazos hacia los lados, generando una onda expansiva de ki invisible que hace retroceder a todos los que lo rodean.
Zamas puede sentir una presencia que no había sentido desde hace milenios, pero que no concuerda con el aspecto de la figura vampírica que tiene delante.
La segunda pareja ha aparecido entre los luchadores.
Zahha reclama sus armas y las hace girar a su alrededor, con las puntas de sus espadas apuntando hacia fuera, para asegurarse su espacio en caso de ser atacado, a los guerreros responden poniéndose en guardia.
Cell sonríe al ver que han regresado con los demás.
– “Vaya…” – murmura el insecto. – “¿Qué nos hemos perdido?”
Gowas mira a cada uno de sus enemigos, desconfiado, hasta que se fija en el Dai Kaioshin.
– “Za… Zamas…” – titubea el ira-aru al reconocer a su antiguo pupilo.
El Dai Kaioshin, que estaba curando a Cooler, se pone en pie y da un paso hacia el ira-aru. La herida en el pecho del demonio del frío se ha cerrado, pero sigue débil.
– “¿Gowas?” – pregunta Zamas, que al ser reconocido confirma sus sospechas. – “¿Cómo…?”
Gowas frunce el ceño.
– “No…” – dice el ira-aru. – “Tú no eres el Zamas del que he oído hablar…”
– “¿Qué?” – se extraña el Dios.
– “El Zamas que puso en jaque al mismísimo Zeno y le robó su poder…” – explica Gowas. – “No eres tú… Tú eres solo otro cordero…”
– “Señor Gowas…” – dice Zamas, dando otro paso hacia él.
El viejo ira-aru se tensa, listo para combatir.
– “Han pasado muchas cosas desde que fuiste encerrado.” – dice Zamas. – “Yo mismo llegué a estar cerca de pensar como él… pero las cosas han cambiado. Los mortales…”
– “Deja de perder el tiempo…” – interrumpe Cell con un suspiro. – “Voy a acabar con él de una vez.” – añade apuntándole con la mano derecha.
Zamas extiende la mano hacia Cell, pidiendo con su gesto que se detenga.
Cell suspira de nuevo y baja la mano.
– “Los mortales te han corrompido…” – murmura el anciano ira-aru dirigiéndose a Zamas. – “Sigues siendo un aprendiz…”
Piccolo aterriza detrás de Gowas.
– “Cuida tus palabras, anciano.” – dice Piccolo, cuyas pupilas se tornan rojas. – “Estás hablando con el Dai Kaioshin.”
– “Tsk…” – protesta el viejo.
Mientras tanto, Son Gohan sonríe al ver a sus amigos.
– “¡Chicos!” – exclama contento. – “¡Pan!” – saluda a su hija.
– “¡¡ABUELO!!” – saluda el pequeño Goku.
– “¡¿Goku?!” – se sorprende Gohan. – “¡¿Qué haces tú aquí?!”
Zahha mira a su alrededor con desconfianza y un poco molesto con la actitud desenfadada de su contrincante.
De repente, Mirai Trunks aterriza al lado de su viejo amigo.
– “¡Son Gohan!” – saluda Trunks. – “¿Estás bien?”
– “¡Trunks!” – sonríe Gohan. – “Me alegro de verte.”
El hijo de Vegeta mira a Zahha con desconfianza y desenfunda su espada.
– “¿Es nuestro enemigo?” – pregunta el mestizo.
– “No estoy seguro…” – responde Gohan.
El ojo gris de Trunks y los ojos del espadachín se miran fijamente.
– “¿Qué demonios…?” – murmura el mestizo.
La cara de Trunks palidece como si hubiera visto a un fantasma.
Mientras tanto, aprovechando la distracción, Onisen se arrastra hacia el cráter que da lugar al núcleo.
– “Integración del núcleo completada.” – informa Ahms.
Todos se dan la vuelta para escuchar con horror el anuncio, sin entender lo que significa, pero con el claro augurio de que son malas noticias.
El rostro de Raichi se ilumina con emoción.
– “¡JAJAJAJA!” – ríe nervioso como un niño frente a su regalo el día de navidad. – “Al fin… ¡El poder de la semilla está bajo mi control!”
La masa oscura que rodeaba el núcleo toma forma y se transforma en Ahms, que guarda el núcleo en su abdomen, brillando más intensamente que nunca de color azul.
Mirai Trunks, al oír el anuncio, sale de su trance y vuela a toda velocidad hacia el núcleo.
– “Maldita sea…” – protesta el mestizo, que carga una esfera de ki en su mano mientras avanza.
Trunks se eleva sobre la cámara y lanza su ataque de energía.
– “¡¡SE ACABÓ!!” – exclama.
El ataque avanza rápidamente hacia Ahms, pero alguien se interpone en la trayectoria y recibe el impacto.
La polvareda se disipa para revelar a un malherido Onisen.
– “¡¿Aún sigues con vida?!” – protesta el mestizo.
Trunks realiza los gestos que preceden a su Ataque Ardiente.
– “¡¡DESAPARECE DE UNA VEZ!!” – exclama el mestizo al lanzar el ataque.
Onsien intenta cubrirse, pero está tan malherido que recibe el impacto directo y es empujado hacia Ahms.
– “¡¿AH?!” – se asusta el pequeño androide.
Onisen choca contra Ahms y el Ataque Ardiente estalla, generando una gigantesca explosión que inunda la cámara del núcleo antes de ser canalizada hacia el cielo.
Gowas se fija en Mirai Trunks, pues puede sentir en él la presencia de un ángel.
– “¿Cómo es posible…?” – murmura el ira-aru.
– “Los mortales no son el enemigo.” – insiste Zamas. – “Ni los Dioses.”
– “Todos intentamos hacer nuestro trabajo lo mejor posible.” – dice Piccolo.
– “El Universo trabajó unido para detener a mi otro yo. Dioses y mortales.” – dice el Dai Kaioshin. – “Y también para detener Moro.”
– “Los mortales no pueden ser gobernados.” – dice Piccolo. – “Pero sí guiados.”
Champa se une a la conversación, cargando con la placa de metal que ha desenterrado en su mano.
– “Acompañados y bien aconsejados…” – añade el Hakaishin. – “Su potencial es infinito.”
– “Potencial infinito…” – protesta Gowas. – “¡¿Y lo decís como si no fuera algo terrible?!”
Champa tira la plancha de metal al suelo.
– “No.” – sentencia el Hakaishin.
Piccolo mira confuso el texto desgastado en el metal.
– “¿Qué es esto?” – pregunta el namekiano.
Zamas lo observa detenidamente.
– “Está escrito en tsufur…” – dice el Dai Kaioshin.
– “Tsufur antiguo.” – añade Gowas.
Gowas y Zamas extrañados al Hakaishin.
– “Esta es una muestra del peligro que conlleva nuestra decisión…” – sentencia Champa. – “Estamos en el viejo planeta Kudan.”
Los ira-aru se sorprenden ante la revelación.
Mientras tanto, la polvareda se disipa en la cámara del núcleo.
El ojo gris de Trunks puede identificar una silueta entre el humo.
Champa frunce el ceño.
– “Pero los guerreros que están luchando para detener a Raichi también son mortales.” – dice el Hakaishin.
Champa sonríe melancólico al recordar a su hermano despidiéndose de Son Goku en el torneo y dejando en sus manos el futuro del Universo.
– “Su mortalidad les da perspectiva.” – dice el gotokoneko. – “Puede que sus motivos parezcan egoístas, pero sus convicciones son reales.”
Onisen no solo ha sobrevivido, si no que ha sufrido una extraña transformación. Su piel se ha vuelto oscura y en el centro de su pecho brilla el núcleo azul.
El Hakaishin, al igual que todos los presentes, miran hacia el cráter al sentir una extraña presencia nacer en su interior.
– “Y necesitaremos esa convicción si queremos sobrevivir a este combate.” – sentencia el Dios.
Mirai Trunks observa el abismo que ha aparecido en la superficie del planeta oscuro. El núcleo ha sido expuesto.
– “¿Qué demonios es esto?” – se pregunta el mestizo, que carga con Granola.
– “Integración del núcleo al 90%” – anuncia Ahms.
El núcleo se ha reducido tanto de tamaño que ahora mide menos de un metro de diámetro. Solo quedan pequeñas trazas de brillo rojo, ya que el color azul lo ha tomado casi por completo.
Trunks se fija en el ventanal de la cámara, donde puede identificar con su ojo gris al holograma del científico tsufur.
– “Raichi…” – murmura el mestizo.
Pero sin que Trunks se dé cuenta, la mano del cuerpo gigante decapitado de Onisen se abre a su espalda, apuntándole.
– “¡TRUNKS!” – advierte Piccolo.
Onisen dispara un gigantesco blast de ki.
El mestizo se revuelve, aparta a Granola del peligro y usa la hoja de su espada sujetada con ambas manos a modo de escudo, frenando así el disparo.
Pero Onisen cierra su mano y hace estallar la esfera de energía, empujando así a Trunks al precipicio que es la cámara del núcleo.
Freezer mira con rabia a su enemigo.
– “Así que sigue vivo…” – protesta el tirano, que se siente engañado.
Onisen se reincorpora y su cabeza se regenera revelando una pícara sonrisa.
Broly reaviva su aura verde y prepara una esfera azul en su mano derecha que adquiere destellos del mismo color que su aura.
– “¡¡RIOT JAVELIN!!” – dispara el saiyajín.
El ataque del saiyajín sorprende a Onisen, impactando en el lado derecho de su rostro mientras se levantaba, haciendo que tenga que apoyar sus manos en el suelo para no caer de nuevo.
Dabra mira fijamente al enemigo.
– “¡KURUSHIMERU!” – exclama mientras chasquea los dedos de su mano derecha.
El cuerpo de Onisen empieza a arder con llamas rojas y negras que parecen invocadas del mismísimo Makai.
– “¡¡GRAAAAAAH!!” – grita el gigantesco androide.
La garganta de Onisen se ilumina de color verde y el gigante emite un torrente de ki verde desde su boca con el que barre el lugar.
Broly, Dabra y los demás tienen que ponerse a cubierto para evadir el disparo, que causa destrucción a su paso.
Freezer levanta sus manos y genera un kienzan gigante que lanza contra el monstruo por la espalda, cercenando así la pierna derecha de Onisen y haciéndolo caer de espaldas al suelo.
Así el torrente de energía que emanaba de su boca es proyectado hacia el espacio.
Mientras tanto, en el fondo de la cámara del núcleo, Mirai Trunks se levanta, aturdido.
– “Maldita sea…” – refunfuña el mestizo.
Pero de repente, Trunks siente una presencia detrás de él.
– “¡KYAAAJAJAJA!” – ríe Janemba.
Sorprendido, intenta darse la vuelta, pero el enemigo enrolla la cola en su cuello y sale volando, arrastrándolo contra la pared de la cámara mientras ascienden.
En la superficie, la gema de la pierna cercenada de Onsien regresa volando a él y se reconecta a la nueva extremidad generada.
Mientras tanto, Ub lleva al pequeño Goku con los demás, a una distancia segura del combate.
– “¿Qué hace Goku aquí?” – se pregunta Marron.
– “Hola” – saluda el pequeño con una sonrisa inocente.
Gohan y Punch reciben a Goku.
– “¡¿Estás bien?!” – pregunta el hijo de Trunks, preocupado.
– “Sí” – asiente Goku.
Piccolo aterriza junto a Ub, con Granola en brazos, y lo deja en el suelo.
El Dai Kaioshin está intentando curar a Cooler, moribundo en el suelo.
– “Lo siento… no puedo ir más rápido…” – dice Zamas.
Goten y Trunks, magullados, se acercan al grupo.
– “¡GOTEN!” – corre Marron a abrazar a su pareja.
La hija de Krilín salta a los brazos de Goten, que pone una mueca de dolor.
– “Yo también estoy bien…” – suspira Trunks. – “Gracias.”
– “Jaja…” – ríe Ikose con cierta incomodidad.
No muy lejos de allí, Pan, Bra y Baicha salen a la superficie entre los escombros.
– “Ay…” – protesta Bra, que empuja una gran roca para despejar el camino.
– “¿EH?” – mira Pan a los demás.
– “¡MAMÁ!” – exclama Goku, que corre a abrazarla.
Los dos se abrazan ante la sonrisa tierna de Ub y Piccolo.
– “No es mi mejor momento…” – sonríe el androide. – “¿Puedes ayudarme?”
Trunks lo mira de arriba a abajo.
– “Veré qué puedo hacer por ti…” – asiente.
Mientras tanto, parece que algo ha llamado la atención de Champa a pocos metros de donde están todos y camina en esa dirección.
Ub se da cuenta y se acerca al Hakaishin.
– “¿Qué ocurre, señor Champa?” – pregunta el terrícola.
El Dios se agacha frente a unas ruinas que parecen de una civilización que vivió en ese planeta hace mucho tiempo, ahora reveladas en un cráter causado por alguna de las explosiones del combate.
Champa frota una lámina de metal, quitándole eones de polvo y se queda traspuesto al ver una inscripción grabada.
No muy lejos de allí, el combate continúa.
Onisen dispara un rayo ocular contra Broly, que lo detiene cruzando los brazos frente a su pecho.
– “Tsk…” – protesta el saiyajín.
Dabra aprovecha la ocasión para materializar una lanza y tirársela al enemigo, clavándosela en el ojo izquierdo.
– “¡GRAAH!” – protesta Onisen.
Freezer ataca al androide por la espalda con una ráfaga de disparos con el dedo índice, alternando sus dos manos.
– “¡MALDITOS!” – exclama Onisen, intentando sacudir a Freezer.
De repente, del cráter sale Janemba, llevando a Trunks agarrado del cuello con la cola.
– “¡KYAJAJA!” – ríe el monstruo.
Ub es el primero en darse cuenta, al sentir la presencia del monstruo.
– “Es… ese es…” – titubea el terrícola.
– “Janemba.” – confirma Pan.
– “Ha regresado.” – añade Bra.
Punch y Gohan, que han oído la historia de Hit, reconocen ese nombre.
– “Es él…” – murmura Punch.
– “¿Ese es Janemba?” – dice Gohan, un poco asustado ante la terrible presencia del demonio.
Mirai Trunks reclama su espada y corta la cola del enemigo.
– “¡KYAAAAAH!” – grita Janemba.
El monstruo aprieta los dientes y mira con odio a Trunks mientras regenera en un instante su cola cercenada.
– “Janemba…” – murmura Trunks. – “Tenemos un asunto pendiente…”
El monstruo sonríe de forma macabra y un clon aparece de la nada.
– “Un clon temporal…” – murmura el mestizo, que activa su ojo gris.
Los dos Janemba se abalanzan sobre Trunks.
El mestizo detiene el tiempo con el salto temporal, con la intención de cortar en dos al primer enemigo… pero Janemba parece inmune al movimiento y evita el espadazo.
– “Conserva las habilidades transtemporales…” – piensa el espadachín.
Trunks se revuelve a tiempo para detener un puñetazo enemigo con la mano izquierda mientras prepara una estacada con la derecha, pero el otro Janemba no se lo permite, usando un portal para recortar distancias y dándole un codazo en el pecho, lanzándolo contra el suelo.
Trunks logra detener su caída y posarse de pie, pero enseguida se ve avasallado por sus enemigos, que se abalanzan sobre él.
El mestizo, viéndose acorralado, cruza los brazos frente a su pecho para luego extenderlos hacia los lados, generando una gigantesca explosión, imitando la técnica de su padre.
– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – grita el mestizo.
Ub aprieta los dientes, sintiéndose culpable e impotente como la primera vez que despertó a ese monstruo.
– “Pan…” – le dice a su pareja. – “¿Puedes cuidar de Goku?”
– “¿Qué?” – se sorprende ella. – “¿Qué estás diciendo…?”
Ub sonríe.
– “No te hagas el héroe…” – dice Pan.
– “Esa cosa te matará.” – advierte Bra. – “No seas estúpido.”
– “Mirad a vuestro alrededor.” – dice el terrícola. – “Nadie está en condiciones de pelear.”
– “Pero…” – duda Pan.
Ub sonríe de nuevo con ternura.
– “Confía en mí.” – levanta el pulgar.
Pan, con lágrimas en los ojos, asiente.
Piccolo puede ver durante un ínstate a Son Goku en la forma de actuar de Ub.
– “Aguanta lo suficiente.” – dice el namekiano. – “Pronto llegarán Son Gohan y Vegeta.”
Ub asiente antes de marcharse volando hacia el combate.
– “¡PAPÁ!” – exclama Goku. – “¡MUCHA SUERTE!”
Mirai Trunks, con su cuerpo humeante, retrocede frente a los dos enemigos, que pronto lo rodean.
– “Tsk…” – protesta el mestizo.
El primer enemigo carga contra él y Trunks lanza su espada al aire para liberar sus manos y poder defenderse del puñetazo con los antebrazos frente a su pecho.
Trunks repele a Janemba con una patada en el pecho y luego con sus dedos índice y corazón de su mano derecha indica a su arma que caiga sobre el enemigo, partiéndolo por la mitad.
El mestizo avanza y coloca sus manos tocando las dos mitades del enemigo.
– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – dispara una potente andanada de energía.
Janemba es desintegrado por completo.
– “Ah… ah…” – parece cansado el mestizo.
El otro Janemba aprovecha la ocasión para atacar al mestizo por la espalda y enrollar sus brazos alrededor de Trunks, apresándolo con su agarre y se abalanza sobre él con las fauces abiertas de par en par, dispuesto a arrancarle la cabeza al mestizo de un mordisco.
Pero de repente, Ub aparece envuelto en el aura del Kaioken para patear al monstruo en la cara y alejarlo de Trunks.
– “¡¿Ub?!” – se sorprende el mestizo.
Janemba sacude su cabeza para quitarse el aturdimiento.
Sin perder ni un segundo, Ub agarra la espada de Trunks y con un rápido movimiento le corta los brazos a Janemba, liberando al mestizo.
– “¡¡KYAAH!” – grita el monstruo.
Ub intenta atacar de nuevo, propinándole un espadazo, pero Janemba desaparece por uno de sus portales, haciendo que Ub atice la nada.
– “Gracias, Ub.” – dice Trunks.
– “¿Estás bien?” – pregunta el terrícola, que le devuelve la espada.
Trunks asiente.
Janemba pronto aparece de nuevo, relamiéndose con su larga lengua.
En la cámara del núcleo, la voz de Ahms anuncia su progreso.
– “Integración del núcleo al 95%” – informa el asistente de Raichi.
– “Solo un poco más…” – piensa Raichi.
Ub y Janemba se miran fijamente a los ojos.
– “¿Me recuerdas?” – pregunta el terrícola.
Dibujado por Ipocrito
El monstruo se relame.
– “Es culpa mía…” – murmura Ub. – “Eres parte de mí.”
– “¡KYAAAAAAH!” – grita Janemba.
El monstruo alarga sus brazos para agarrar a Ub, pero el terrícola los caza al vuelo, agarrándolo de las muñecas.
El terrícola se imbuye con el aura del Kaioken. Su musculatura crece. El suelo se resquebraja bajo sus pies.
– “¡YAAAAAAAH!” – grita Ub mientras tira de Janemba.
El terrícola gira sobre sí mismo varias veces, arrastrando a Janemba hasta que lo lanza contra una montaña cercana.
Trunks se pone en guardia, pero Ub lo detiene.
– “Déjamelo a mí.” – dice el terrícola.
– “¿Lo dices en serio?” – se sorprende Trunks.
– “Conozco mis limitaciones, no te preocupes.” – sonríe Ub. – “Encárgate de Onisen.”
– “Yo también tengo asuntos pendientes con él…” – insiste Trunks, acordándose de Hit.
– “No malgastes tus energías.” – responde Ub. – “No es el momento.”
Trunks no parece convencido, pero decide confiar en el terrícola.
Mientras tanto, Piccolo medita levitando a unos metros del suelo, con los ojos cerrados, con las piernas cruzadas y sus manos enlazadas.
– “Aguanta, muchacho…” – piensa el namekiano.
Janemba mira de reojo como Trunks se marcha.
– “¡No te confundas, monstruo!” – advierte Ub, llamando su atención. – “Tu adversario soy yo.”
Janemba sonríe de forma terrorífica y desaparece por un portal.
Ub cierra los ojos y suspira durante un instante… para abrirlos enseguida y propinar un codazo a su izquierda, aparentemente a la nada.
Pero en el último momento se abre un portal por el que sale Janemba, instantáneamente interceptado por el codazo de Ub.
En la distancia, Pan y los demás se sorprenden de que el terrícola haya golpeado a Janemba con tanta facilidad.
Ub esboza una media sonrisa que pone de los nervios al monstruo.
Janemba se desvanece de nuevo y esta vez reaparece detrás del terrícola, pero éste usa el Shunkanido para evadir el golpe y contraatacar con una patada en la espalda del monstruo que lo empuja contra el suelo.
– “Je…” – sonríe Ub.
Piccolo sonríe.
– “Está usando su capacidad de sentir el Makai para predecir los movimientos de su adversario y el Shinkanido para compensar su velocidad…” – piensa el namekiano. – “Puedes estar orgulloso, Son Goku.”
Janemba dispara una bocanada de ki, pero Ub usa de nuevo el Shunkanido para evadirlo, apareciendo y desapareciendo alrededor del monstruo, haciendo que enfurezca mientras redirige su torrente de energía.
– “¡¡GRAAAAAAAAH!!” – dispara Janemba.
Ub reaparece sobre Janemba y cae de rodillas sobre su cabeza, haciendo que cierre su boca de repente y le salga el ki por la nariz, impactando contra el suelo y generando una explosión.
Ub retrocede y se pone en guardia.
Janemba, con el cuerpo humeante, mira con ira a su contrincante.
Mientras tanto, Onisen tiene agarrado a Dabra en su mano y lo estruja hasta que sus huesos crujen.
– “Maldito…” – protesta el demonio.
Dabra escupe al androide en la mano, pero parece no afectarle.
– “¡AAAAAAH!” – grita el diablo.
Trunks aparece espada en mano y cercena la extremidad del androide, liberando a Dabra.
El gigante Onisen retrocede mientras la esfera de su mano caída ya regresa a la nueva extremidad que ya se está regenerando.
Freezer revolotea alrededor de Onisen como una mosca molesta, haciendo que el androide intente atraparlo.
Dabra, furioso tras la tortura, chasquea los dedos de nuevo y hace arder al androide una vez más.
Broly toma aire, hinchando su pecho, y luego emite un grito en el que vuelta todo su ki, haciendo que de su boca nazca un torrente de energía que impacta directamente contra el pecho de Onisen.
El monstruo, pese a su tamaño, es empujado a varios metros de distancia.
– “Ah… ah…” – respira cansado el saiyajín.
Trunks y Freezer cargan contra el enemigo.
Onisen se reincorpora y lanza un rayo ocular que los dos guerreros evaden rápidamente.
Juntos se lanza contra el androide y golpean su frente a la vez con una patada, derribándolo de nuevo.
A la vez, Trunks y Freezer lanza un poderoso ataque de ki a una mano contra el androide, generando una gigantesca explosión que sacude el planeta.
Janemba ataca de nuevo a Ub, que sigue usando el Shunkanido para compensar los saltos interdimensionales de su adversario.
El Kaioken empieza a causar mella en su estado físico, lo que causa una leve pérdida de concentración que el monstruo aprovecha.
Janemba extiende sus brazos hacia los lados, haciendo que cada uno de sus puños atraviese un portal diferente.
Ub se defiende de uno, pero el segundo le agarra del hombro y tira de él, obligándole a cruzar el portal hasta Janemba.
Ub se revuelve y golpea al monstruo, pero su puño parece que Janemba se haya tornado viscoso y atrapa el puño del terrícola.
Ub intenta apartarse, pero el cuerpo viscoso de Janemba lo tiene atrapado y empieza a extenderse por su cuerpo.
Janemba se torna una simple pasa que empieza a cubrir el cuerpo de Ub, con unos tentáculos que reptan por su piel.
– “¡¡AAH!!” – grita Ub, asustado.
– “¡UB!” – sufre Pan, que reaviva su aura sin poder llegar a transformarse en Súper Saiyajín. – “Maldita sea…”
Poco a poco, el terrícola es recubierto por el de su adversario, como si Janemba reclamara su cuerpo original.
– “Papá…” – dice Goku, asustado.
Piccolo, que estaba meditando, sale volando hacia Ub a toda velocidad.
– “No estoy preparado…” – piensa el namekiano. – “Pero no puedo dejarle morir.”
Ub lucha contra los tentáculos de Janemba, que poco a poco reclaman su cuerpo hasta llegar a su cara y empiezan a cubrirla.
En su mente, Ub aparece sentado en un páramo verde soleado.
– “Ya tenemos suficiente por hoy.” – dice Son Goku. – “Descansar es parte del entrenamiento.”
– “Estoy agotado…” – suspira Ub.
– “Lo haces muy bien.” – dice Goku, que se sienta a su lado.
Los dos visten ropa de Isla Papaya.
– “Cada vez controlas mejor tu poder.” – dice Goku. – “Ya no eres el mismo al que me enfrenté en el torneo.”
– “Gracias, maestro.” – sonríe Ub.
La barriga de Goku hace ruido.
– “Qué hambre…” – dice el saiyajín. – “¿Hay dinosaurios por aquí cerca? Echo de menos la sopa de lagarto de Chichi…” – suspira.
– “Señor Goku…” – le interrumpe Ub.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta el maestro.
– “¿Por qué me entrena?” – pregunta Ub.
– “Un día vas a tener que defender la Tierra.” – responde Goku.
– “¿Pero no están sus hijos para eso?” – pregunta Ub.
Goku sonríe con ternura.
– “Bueno… no es solo eso…” – dice el saiyajín, con una sonrisa un poco vergonzosa.
– “¿Eh?” – se extraña Ub.
Goku se pone en pie.
– “Como ya te he contado, pedí al Rey Enma que reencarnara el alma de Majin Bu en alguien bueno.” – explica Goku.
– “¿Pero por qué?” – pregunta Ub.
– “Majin Bu nos hizo sufrir de verdad.” – dice Goku, con brillo en sus ojos. – “Cada vez que se nos ocurría algo para superarlo, él lograba adelantarnos. Fue un enemigo fascinante.”
– “¿Solo fue para pelear contra él otra vez?” – dice Ub, sorprendido ante el egoísmo de tal deseo.
– “Puede que sí.” – sonríe Goku. – “O puede que al enfrentarme a él comprendiera el odio que residía en su alma… y pensara que merecía tener otra oportunidad.”
Ub se sorprende ante las palabras de su maestro.
– “¿Eres feliz, Ub?” – pregunta Goku.
– “¿Qué…?” – se sorprende Ub, que siente como si Goku mirara a través del tiempo y le hablara en ese mismo instante.
– “¿Hice lo correcto?” – pregunta Goku.
En el planeta oscuro, Pan sufre por su pareja.
– “¡¡UUB!!” – exclama la nieta de Satán. – “¡¡NO TE RINDAS!!”
– “¡¡PAPÁ!!” – exclama su hijo. – “¡¡TU PUEDES!! ¡¡PAPÁ!!”
Antes de que Janemba cubra por completo al terrícola, sus ojos se abren. El terrícola cierra los puños con fuerza. Las voces de su mujer y su hijo retumban en su mente.
– “No lo permitiré…” – gruñe Ub, entre dientes. – “¡¡DÉJAME EN PAZ!!”
El aura del Kaioken estalla bajo la piel de Janemba, haciendo que salte por los aires en cientos de pedazos mientras la llama de la técnica de Kaiosama arde, calcinando muchos de ellos.
– “¡¡HAAAAAAAAA!!” – grita Ub con todas sus fuerzas.
Piccolo se detiene de repente al sentir tal estallido de energía.
Los trozos de Janemba que sobreviven empiezan a reunirse en el cielo, intentando reconformar al monstruo.
El suelo se resquebraja alrededor de Ub y las rocas levitan. El aura del Kaioken arde como nunca antes.
– “¡¡NO LO PERMITIRÉ!!” – exclama UB. – “¡¡NO DEJARÉ QUE ME LO ARREBATES!!”
El terrícola prepara la técnica de la Escuela Tortuga.
– “¡¡KAIO…!” – se prepara. – “¡KA… ME…!”
El aura del Kaioken se desvanece de su cuerpo y se concentra en sus manos como si se tratara de una bola de fuego rojo.
– “¡HA… ME…!” – continúa.
Janemba casi ha recuperado su forma por completo.
– “¡¡¡HAAAAAAAAAAAAA!!!” – dispara Ub.
Un torrente de energía emana de sus manos, haciendo que el propio Ub tenga que levantar su pierna delantera para aguantar el equilibrio y incrustando su pie de apoyo en el pavimento.
El ataque de Ub engulle a Janemba por completo.
– “¡¡KYAAAAAAAH!!” – grita el monstruo, con pánico en su mirada.
El Kaiokamehameha desintegra a Janemba.
La luz roja del ataque inunda el planeta, haciendo que todos deban cubrirse.
Al disiparse, Ub cae al suelo de rodillas, con su cuerpo tembloroso por el esfuerzo.
– “Ah… ah…” – respira con dificultad.
– “Lo ha… lo ha conseguido…” – se sorprende Piccolo.
– “¡¡MUY BIEN PAPÁ!!” – celebra Goku. – “¡¿Lo has visto, Gohan?!” – pregunta a su amigo. – “¡¡MI PAPÁ ES MUY FUERTE!!”
Mientras tanto, Onisen también se ha visto superado por el ataque combinado de Trunks y Freezer, y yace en el suelo, humeante tras recuperar su estatura habitual.