DBSNL // Capítulo 11: Hijos de los Dioses
“Creo que cometen un grave error.”
El maestro Roshi y los chicos han viajado hasta una isla cercana donde pueden empezar su entrenamiento.
– “Creo que el entrenamiento que hicieron Goku y Krilin no servirá, ya que realmente estáis a otro nivel…” – dice Roshi pensativo, mientras los niños le escuchan orgullosos de su poder. – “Vamos a tener que improvisar algo…”.
– “Esto va a ser muy fácil” – le susurra Trunks a Goten.
– “Venid conmigo” – dice el anciano.
Los tres se dirigen al puerto, donde una considerable cantidad de gente está embarcando en un barco de crucero.
– “¡Buenos días!” – saluda Roshi al guardia del puerto.
– “¡Buenos días!” – responde éste. – “¿En que puedo ayudarle?”.
– “Verá, estos chicos necesitan hacer ejercicio y pensé que podrían serles de ayuda aquí en el puerto…”
– “¡Por supuesto! Aquí siempre hay trabajo que hacer.” – responde el guardia. – “Podrían ayudar a cargar el equipaje al barco”.
Goten y Trunks se miran y sonríen con complicidad.
– “Te lo dije” – susurra Trunks. – “Esto va a ser pan comido”.
Roshi sonríe pícaramente.
– “Yo tenía otra cosa en mente…”
En el planeta Ira-iru, los Kaioshin ya han elegido entre los candidatos.
– “Sin duda, estos son los mejores” – dice el anciano.
– “Eso parece”. – responde Shin. – “Tienen todas las características fundamentales para ser buenos Kaioshin. Sabios y serenos.”
El Ro-Kaioshin no deja de mirar a Zamas con cierto recelo.
– “Sin duda son extraordinarios” – dice el anciando Kaioshin.
– “Pero han elegido solo a tres” – señala el anciano de la academia. – “Imagino que usted se convertirá en Dai Kaioshin. ¿No necesitará a cuatro para ocupar los puestos cardinales?”
– “Ya tenemos un Dai Kaioshin” – responde Shin con una sonrisa.
– “¿Cómo?” – se sorprende el anciano. – “¿Acaso ocupará usted ese lugar?” – le pregunta al gran antepasado.
– “Jeje. Claro que no.” – responde éste. – “Mi tiempo ha pasado”.
– “¿Entonces? No lo entiendo.” – dice el Maestro Toshisei.
– “Es alguien que vive en la Galaxia del Norte” – aclara Shin.
El anciano se siente ofendido, ya que lo toma como un desprecio a la Academia, pero intenta mantener el respeto hacia los Kaioshin.
– “¿Alguien externo a la Academia?” – interrumpe Zamas. – “Creo que cometen un grave error. Dudo que nadie fuera de este planeta esté preparado para…”
– “Esa decisión no te pertenece” – le reprende Kibito, serio.
– “Lo siento.” – se disculpa Zamas. – “Pero es que…”
– “¡Zamas!” – le llama la atención el anciano. – “Muestra respeto. Es la decisión que han tomado. Aunque yo también creo que se equivocan…”.
En la Tierra, Goten y Trunks se colocan unos arneses, enganchados a dos enormes cadenas que van hasta la proa del crucero.
– “¿Y está usted seguro de esto? – le pregunta el guardia del puerto al maestro Roshi.
– “Por supuesto. ¡Y no contaminan!” – bromeando el viejo maestro.
– “Esto es una locura.” – se queja Trunks.
– “Y recordad: Nada de volar y nada de Super Saiyajin.” – les repite Roshi. – “Tenéis que llevarles hasta la Isla Papaya a nado y después traerles de vuelta”.
– “¡Pero si está a cientos de millas!” – se lamenta Goten.
– “Entonces tendréis que daros prisa, porque el siguiente barco sale ésta misma noche…” – añade su maestro.
– “¿!QUÉ!? – dicen los dos niños atónitos al unísono.
– “Este tipo está loco…” – añade Trunks.



