DBSNL // Capítulo 343: El jardinero de mundos

DBSNL // Capítulo 343: El jardinero de mundos

“Parece que la provocación ha funcionado…”

La explosión causada por el clon que ha abatido Broly ha sacudido el campo de batalla y ha llamado la atención del mismísimo Onisen original.

– “Tsk…” – protesta el androide.


En ese instante, Zahha se eleva hasta ponerse a su altura, desafiándole con la mirada.

El androide lo mira con cierta sorpresa.

– “¿Te atreves a desafiarme?” – pregunta Raichi.

Mientras tanto, el clon de Onisen que ha abatido a Reitan sigue en pie, desafiando con la mirada a los enemigos que le rodean, que hasta ahora han intentado derrotarle sin éxito; Liquir, Cooler y Dabra.

Los tres guerreros respiran con dificultad y miran con cierto miedo al enemigo, pero están decididos a plantarle cara.

Liquir escupe un salivajo sanguinolento al suelo.

– “Lo habéis visto, ¿no?” – pregunta a sus compañeros.

– “Puede ser derrotado.” – sonríe Cooler, haciendo crujir sus nudillos.


Dabra se cruje el cuello.

Onisen sonríe con prepotencia.

Los tres guerreros se abalanzan sobre el androide.

No muy lejos de allí, Ogilvie es abrazado por Goku y Gohan Jr.

– “Puedo ayudaros…” – dice el erizo. – “No me quedan muchas fuerzas… pero podría llevar a alguno a la Tierra…”

– “¿En serio?” – se sorprende Goten. – “¿Has oído eso, Trunks?” – le pregunta a su amigo.

Pero Trunks parece centrado en la gema en la frente de Hit.

– “Se ha iluminado…” – murmura el hijo de Bulma.

– “¿Eh?” – se sorprenden Goku y Gohan.

– “Tú también lo has visto, ¿verdad?” – le pregunta Trunks a Punch.

– “Sí… ¡Sí, lo he visto!” – exclama el hijo de Hit. – “¡Ha brillado de color magenta!”

Goku y Gohan corren hasta el cuerpo de Hit y se agachan a su lado para verlo.

– “¿Magenta?” – se extraña Goku. – “¿Eso que es?” – le pregunta a la oreja a Gohan.

– “Es un color.” – responde Gohan.  – “Como se puso el pelo del tipo ese grandullón al que llaman Broly.”

– “Pero antes no eran de ese color…” – se rasca la cabeza Goku. 

Trunks escucha la conversación de los chicos y tiene una idea.

– “Acaso…” – se pregunta Trunks, mirando el cráter que ha dejado la explosión del enemigo de Broly. 

Liquir intenta agarrar a Onisen con sus garras, pero éste se deja atravesar. Cooler intenta ensartarlo con la punta ósea de su cola, con idéntico resultado. 

Dabra salta sobre Onisen y proyecta una gran llamarada con su boca.

El ataque incendia la zona, pero Onisen no parece sufrir ningún daño y huye bajo tierra.

Cooler y Liquir ya miran a su alrededor, esperando que reaparezca.

Los brazos de Onisen brotan del suelo frente a ellos, agarrándolos del cuello.

– “¡Ghaagh!” – sufren los dos, que agarran las muñecas del enemigo para intentar liberarse.

Dabra invoca su espada, dispuesto a liberar a sus aliados… pero el suelo empieza a resquebrajarse y brillar.

Un cañonazo de energía emitido por la boca de Onisen asciende rápidamente hacia el demonio, que se cubre rápidamente para intentar sobrevivir al ataque.

Mientras la humareda se disipa en el cielo tras la explosión, Onisen hace chocar a Liquir contra Cooler y luego enrolla sus brazos alrededor de ambos, apresándolos.

– “Esperaba más de dos aprendices de Hakaishin…” – se burla el androide.

Pero de repente, un zarpazo corta su brazo derecho y un espadazo de ki cercena su brazo izquierdo. 

Champa y Zamas se interponen entre el androide y los demás.

Cooler y Liquir caen al suelo de rodillas al ser liberados.

– “Señor Champa…” – dice Cooler. – “No está en condiciones de…”

– “¡Silencio!” – ordena el Dios de la Destrucción.

Cooler y Liquir lo miran perplejos.

– “¡Como Hakaishin, mi deber es eliminar a todo aquel que ponga en peligro el futuro del Universo!” – exclama el gotokoneko. – “¡Eso significa que debo eliminar a este individuo!”

– “Somos Dioses.” – sonríe Zamas. – “Puede que muchos mortales nos hayan superado, pero sigue siendo nuestro deber proteger la creación del señor Zeno.”

Cerca de allí, Gowas se arrodilla sobre Reitan y coloca sus manos sobre su herida, que empieza a sanar.

– “Aún no es demasiado tarde…” – murmura el ira-aru.

Mientras tanto, Mirai Trunks se enfrenta a un clon de Onisen que lleva la iniciativa.

El andoride proyecta los tentáculos de su cabeza para intentar atrapara al hijo de Vegeta, que repele cada tentáculo con un espadazo.

– “Parece que la provocación ha funcionado…” – piensa Trunks. – “Es más fácil hacerle daño cuando ataca.”

El mestizo lanza su espada como si fuera una lanza entre la red de tentáculos, hacia su enemigo… pero Onisen se torna intangible en el último instante para dejarla pasar de largo.

– “Tsk…” – protesta Trunks.

Onisen ataca de nuevo al mestizo con sus tentáculos.

Trunks retrocede rápidamente y lanza su Ataque Ardiente contra los tentáculos que se abalanzan sobre él, generando una explosión con el impacto.

Pero de repente, de la polvareda salen una docena de tentáculos que han sobrevivido y ensartan a Trunks, atravesando su abdomen, su pecho, sus muslos, sus brazos e incluso su cuello.

– “Ah… ah…” – sufre el mestizo.

Onisen sonríe satisfecho.

– “No hay mortal, Dios o ángel que pueda detenerme…” – presume Raichi.

De repente, la piedra en el hombro de Onisen estalla en mil pedazos.

– “¿Eh?” – se sorprende el androide.

Onisen se da la vuelta lentamente y se encuentra con otro Mirai Trunks de pie detrás de él, apuntándole con los dedos índice y corazón, replicando la técnica con la que Vegeta acabó con Kiwi en Namek.

– “Un… un clon temporal…” – murmura Raichi.

El Trunks herido se desvanece.

– “Je…” – sonríe Mirai Trunks.

El cuerpo de Onisen, ahora sin piedra shintai, se convierte en polvo que es barrido por el viento.

En en interior de Trunks, Whis sonríe satisfecho.

– “Buen trabajo, muchacho.” – dice el ángel.

Mirai Trunks, agotado, se desmaya y cae al suelo.

El Onisen original frunce el ceño al sentir la pérdida de otro de sus clones. Zahha sonríe.

– “La semilla ha sido plantada” – advierte Raichi. – “¡Mi plan ya no puede detenerse!”

La semilla ha sido enterrada en la superficie del planeta.

– “Cuento con ello.” – responde Zahha.

– “¿Por qué me traicionas ahora?” – protesta el androide. – “¡Tú eres la demostración de que mi plan es el futuro!”

– “Un nuevo Universo nacerá hoy.” – asiente el espadachín. – “Pero solo traerá tinieblas.”

– “Si eso es lo que crees, ¿por qué me has ayudado?” – responde Raichi.

– “Porque solo yo puedo derrotarte.” – frunce el ceño Zahha.

El espadachín lanza sus dos espadas hacia Onisen, que levanta sus brazos para y usa las piedras shintai y a rotas de sus manos para frenarlas.

– “Tsk…” – protesta Raichi.

– “A mí no puedes evitarme, ¿verdad?” – sonríe Zahha.

Onisen dispara un rayo ocular contra Zahha, pero éste lo evita apartándose con un grácil movimiento que recuerda al estilo de los ángeles.

Vegeta y Freezer observan desde la distancia, cruzados de brazos.

– “¿Confías en él?” – pregunta Freezer.

– “Se supone que lo has enviado tú…” – responde Vegeta con el ceño fruncido.

– “¿Es que confías en mí?” – sonríe el tirano irónicamente.

– “Tsk…” – aprieta los dientes el saiyajín.

Mientras tanto, el clon que peleaba contra Piccolo ya ha regenerado su cabeza y ha reducido su tamaño hasta su estatura habitual. 

El namekiano regenera sus brazos, perdidos durante su último ataque.

Piccolo sonríe, pero en su mente está tan tranquilo.

– “No puedo mantener este poder mucho más tiempo…” – piensa el namekiano. – “Tengo que poner fin a esto cuanto antes…”

Cerca de allí, Son Gohan se encuentra cubriéndose ante un rayo ocular de Onisen, con los brazos cruzados frente a su rostro.

– “¡GOHAN!” – retumba la voz de Piccolo en su mente.

– “¿Piccolo?” – se sorprende el terrícola.

Los dos comparten una breve mirada cómplice a través del campo de batalla.

Piccolo apunta a Onisen con ambas manos y lanza una ráfaga incesante de ki, pero muchos ataques atraviesan al androide sin dañarlo y otros directamente fallan, pasando cerca de él o impactando en el suelo y levantando una gran polvareda con sus explosiones.


Cuando los ataques de Piccolo cesan y la polvareda empieza a desaparecer, Onisen se halla rodeado por un centenar de esferas de ki suspendidas en el aire.

– “Reconozco esta técnica…” – sonríe Onisen.

Pero al mirar a Piccolo, se encuentra al namekiano concentrando ki en sus dedos índice y corazón que reposan su frente.

– “¿Eh?” – se extraña el androide.

Piccolo lanza su tan emblemático ataque.

– “¡¡MAKANKOSAPPO!!” – anuncia el namekiano.

El ataque atraviesa a Onisen sin causarle ningún daño.

Pero lejos de perderse en el horizonte, el Makankosappo impacta en una de las esferas de ki suspendidas en el aire, incrementando su brillo.

– “¿Qué…?” – se extraña Onisen.

El androide mira la esfera y ve como el Makankosappo sale proyectado a otro de los obres de ki suspendidos, y luego a un tercero.

Así, el ataque de Piccolo salta de una esfera a otra, tal y como hacían los disparos de Hermila.

Onisen sigue con la mirada el ataque de Piccolo, lo que el namekiano aprovecha para embestirle.

Mientras tanto, Son Gohan eleva su ki mientras extiende sus brazos hacia los lados, disipando así el rayo ocular de su contrincante.

En sus manos materializa dos esferas de ki que luego lanza contra el enemigo.

Los dos ataques atraviesan a Onisen sin dañarlo, pero enseguida dan la vuelta y regresan hacia el enemigo, mientras Gohan ya carga directamente contra él.

– “¿Crees que vas a sorprenderme con una táctica tan burda?” – sonríe Onisen.

Los ataques se aproximan a Onisen por la espalda y pronto le atraviesan de nuevo, dirigiéndose esta vez directos hacia Son Gohan… pero también atraviesan al mestizo, que resulta ser un espejismo.

– “¿Hmm…?” – se sorprende el androide.

Una docena de copias de Gohan rodea a Onisen. Algunas le sacan la lengua, otras le provocan sacándole el dedo, otras haciendo una mueca, otras dándose palmadas en el trasero.

– “¿Qué significa esto…?” – frunce el ceño el androide, ofendido por la actitud infantil de su adversario.

En ese instante, atravesando las copias, las dos esferas de ki regresan, pero Onisen sigue siendo intangible, así que lo atraviesan de nuevo.

El androide intenta seguir con la mirada las esferas de ki, pero éstas se pierden entre la multitud de espejismos.

Las copias de Gohan siguen bailando alrededor del androide, cada vez más cerca de él, poniéndole cada vez más nervioso.

– “Maldición…” – protesta Raichi.

Piccolo ataca a su adversario, que sigue siendo intangible, por lo que el namekiano lo atraviesa al intentar darle un codazo.

Piccolo se revuelve e intenta atacarle de nuevo, pero con idéntico resultado.

– “No pienso caer en este estúpido truco…” – refunfuña Raichi.

Onisen analiza el movimiento del Makankosappo, intentando calcular sus posibles trayectorias.

Los clones de Son Gohan siguen danzando alrededor de Onisen, hasta que uno de ellos aparece delante del androide, burlándose de él con una mueca a pocos centímetros de su cara.

Furioso, el androide le propina un puñetazo… pero es solo un espejismo.

En ese instante, el doble ataque teledirigido de Gohan se precipita contra él, uno por cada flanco.

Las dos ondas de ki impactan contra el androide y estallan.

Los espejismos desparecen, dejando a un solo Son Gohan con los brazos en jarra y una enorme sonrisa en su rostro, aunque un poco sonrojado por tener que recurrir a ese tipo de burlas tan poco respetuosas.

– “Je, je…” – ríe el mestizo.

Pero Onisen, furioso, sale de la polvareda directo hacia él.

– “¡¡BASTARDO!!” – grita airado, sintiéndose humillado.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Gohan.

El adversario de Piccolo, mientras él sigue intentando golpearle sin éxito, ve como el Makankosappo se mueve en dirección contraria a su posición.

– “¡Ahora!” – piensa el androide, al calcular una ventana de oportunidad.

Con un rápido movimiento, Onisen atraviesa el abdomen de Piccolo con su mano en forma de garra.

– “Se acabó…” – sentencia el androide.

– “Ah…” – sufre el namekiano, agarrando el brazo del androide.

El otro Onisen propina un puñetazo en el pecho de Gohan con la intención de atravesarlo igual que a su maestro… pero resulta que el mestizo es, de nuevo, solo un espejismo.

– “¡¿CÓMO?!” – se sorprende el androide, dándose cuenta de su error.

En ese instante, el Makankosappo de Piccolo le sorprende por la espalda, impactando directamente en la piedra de su hombro, que absorbe el disparo y brilla intensamente… hasta que se resquebraja y estalla en mil pedazos.

En el mismo instante, Son Gohan aparece detrás del Onisen que ha atravesado a Piccolo. El mestizo luce su mano envuelta en una espada de ki como la de su antiguo compañero de entrenamiento, Zamas.  

– “¡¡KYAAAAH!!” – exclama Gohan, propinando un sablazo de energía sobre la piedra shintai en la cadera de Onisen.

La piedra se resquebraja y el daño se expande por todo el cuerpo del clon de Onisen, que acaba estallando en mil pedazos. Lo mismo ocurre con el otro clon.

Piccolo, agotado, pierde su transformación y cae de rodillas al suelo.

– “Ah… ah…” – intenta respirar, mientras su herida empieza a cerrarse lentamente.

– “¿Estás bien, Piccolo?” – pregunta Gohan.

– “Lo estaré…” – sonríe el namekiano, que se tumba en el suelo y rueda para mirar al cielo. – “Pero casi no me quedan fuerzas… Voy a necesitar algo de tiempo…”

Los dos amigos levantan el pulgar, compartiendo una breve victoria.

Mientras tanto, Granola está tumbado en el suelo, descalzo, pues sus botas se han desintegrado con la explosión en la garganta de Onisen.

El androide se regenera rápidamente mientras el cereliano sonríe con cierta resignación.

Onisen sana completamente y empieza a caminar hacia el malherido Granola, que se incorpora con dificultad.

Onisen dispara su rayo ocular, pero Granola intenta contrarrestarlo disparando con sus dos manos, aunque el ataque del androide acaba superando al suyo e impactando en su pecho, empujándole unos pocos metros sobre el suelo, dejando un surco a su paso.

– “Ay…” – protesta Granola, descamisado tras tantas explosiones, con le pecho chamuscado.

Onisen dispara de nuevo, pero Granola usa sus pistolas de energía para propulsarse hacia el androide, evadiendo el ataque e intentado atacarle propinándole una patada en la rodilla… pero Onisen reacciona rápidamente saltando sobre Granola e incrustándolo en el pavimento de un pisotón.

– “¡¡AAAGH!!” – escupe sangre el cereliano.

Los ojos de Onisen brillan de nuevo. El cereliano intenta levantar el pie de Onisen, sin éxito, y termina por desistir, quedando a la merced del androide.

– “Amor mío…” – piensa Granola. – “Ha llegado mi hora…” – sonríe.

Pero de repente, un disparo de ki amarillo concentrado pasa rozando la cadera de Onisen, desintegrando por completo la piedra shintai que ahí residía y perdiéndose después en el horizonte.

– “¡¿EH?!” – se sorprenden tanto Granola como el androide.

El clon de Onisen estalla, sacudiendo la zona con la explosión.

Entre la polvareda, Granola puede ver una silueta acercándose a él. Una silueta que pronto reconoce.

– “Vegeta…” – murmura el cereliano.

El saiyajín camina hasta Granola y se detiene frente a él.

– “Tienes mal especto, cereliano.” – dice Vegeta.

Granola mira a Vegeta de arriba abajo, cuyo aspecto no es mucho mejor que el suyo.

– “Mira quien habla…” – responde Granola.

Los dos comparten una sonrisa. Vegeta le ofrece su mano pare levantarse.

En el otro extremo del terreno de combate, Champa y Zamas se preparan para luchar contra Onisen.

Pero de repente, Dabra desciende del cielo, con su cuerpo humeante por el ataque recibido, y se coloca delante de ellos.

– “Los Dioses no deberían ensuciarse las manos con una simple copia.” – dice el demonio.

Cooler, Liquir, Zamas y Champa miran al demonio sorprendidos. La actitud en su mirada ha cambiado.

El diablo sonríe. Sus heridas empiezan a sanar.

– “¿Cómo…?” – se sorprende Zamas. – “Su ki… ¡es cada vez más oscuro!” – piensa el ira-aru.

El aura de Dabra se tiñe de rojo y negro.

– “Je…” – sonríe el diablo, mirando chulería a Onisen.

– “¡Es el poder del Makai!” – exclama Liquir. 

Dabra camina hasta Onsien, colocándose delante de él, y extiende su mano hacia el androide hasta ponérsela sobre el pecho.

– “¡¿Puede tocarlo?!” – se sorprende Cooler.

Dabra clava sus zarpas en el pecho del androide. Onisen mira la garra demoníaca con sorpresa y confusión.

– “Parece que ese saiyajín salvaje no es el único que puede sincronizar su poder…” – dice Dabra en tono amenazante.

– “Raichi ha usado a Hildegarn para potenciar sus experimentos…” – murmura Zamas. 

Onisen empuja a Dabra con su rayo ocular.

El diablo retrocede varios metros, manteniendo el equilibrio.

– “Je…” – sonríe del demonio.

Onisen alarga sus brazos hacia Dabra, pero el demonio materializa su espada y cercena ambas extremidades en un solo instante.

– “¡¿AH?!” – se sorprenden todos ante el asombroso poder del demonio.

Dabra avanza hasta Onisen y con facilidad le corta la pierna en la que reside su piedra.

Onisen cae de espaldas al suelo.

Dabra agarra la piedra con su mano y la arranca de la pierna cercenada de Onisen.

– “Así que esta es tu fuente de energía…” – dice Dabra, mirando la joya detenidamente. – “¡¡KURUSHIMERU!!” – sentencia, invocando las llamas negras del Makai en el interior de la joya.

En ese instante, el Onisen original se lleva una mano a la cabeza.

– “Maldición…” – sufre el androide.

La piedra en la mano de Dabra se apaga, tornándose una simple piedra.

Zahha aprovecha el momento para propinar un fuerte golpe con el dorso de la mano en el pecho de Onisen, empujándolo a varios metros de distancia.

Pero de repente, el suelo del planeta empieza a temblar. No hay ni un momento de respiro para nuestros amigos.

Onisen sonríe.

– “He ganado…” – dice la voz de Raichi. – “¡Es el nacimiento de un nuevo Universo! ¡Mi Universo! ¡MI OBRA! ¡EL CULMEN A TODO MI TRABAJO!”

Unas raíces extremadamente grandes brotan del suelo y recorren todo el planeta, convirtiendo en un instante todo el paraje en un amasijo de raíces que perforan el planeta múltiples veces antes de empezar a expandirse más allá, perdiéndose en el espacio.

DBSNL // Capítulo 342: Detrás del telón

DBSNL // Capítulo 342: Detrás del telón

“Trascendí mi mortalidad hace mucho tiempo.”


La polvareda se disipa lentamente tras el Galactic Buster de Reitan.

El herajín intenta recuperar el aliento después de canalizar gran parte de su poder en su último ataque.

Pan y Bra, arrodilladas en el suelo, se frotan el cuello tras poder liberarse del agarre de Onisen.

– “Por los pelos…” – suspira Pan.

Turles, estirado en el suelo con los brazos y piernas en cruz, con su cuerpo aún humeante, sonríe disimuladamente al ver que su compañero de patrulla victorioso.

– “Je… jeje…” – ríe el saiyajín.

Okure aprieta los dientes en una mezcla de alegría y frustración, pues aún no comprende del todo la nueva mentalidad de su viejo amigo, pero una parte de ella está contenta de que no se arrugue ante nada.

Mientras tanto, Mirai Trunks y Onisen se miran fijamente. 

– “¿Qué ha sido eso…?” – se pregunta Raichi.

El mestizo sonríe.

– “Puedo verte…” – dice Trunks, con cierto retintín.

– “¿Qué?” – protesta Raichi.

– “Eres solo la sombra de un hombre viejo…” – responde el mestizo.

– “Trascendí mi mortalidad hace mucho tiempo.” – replica el tsufur, esbozando una media sonrisa de puro orgullo.

– “No…” – insiste Trunks, con su ojo gris. – “Nada se escapa a la mirada de un ángel.”

La actitud de Onisen cambia radicalmente y abre su boca exageradamente, que brilla de color verde un instante antes de vomitar un torrente de energía.

Trunks se coloca en guardia, agarrando su espada con ambas manos frente a su pecho, cortando el torrente de energía, que se parte en dos, pasando por cada lado del mestizo.

La voz de Whis retumba en la ment de Trunks.

– “¿Estás seguro de que provocarlo es una buena idea?” – pregunta el ángel.

– “Es demasiado inteligente…” – sonríe Trunks con cierto pesar. – “No puedo ganar si cada uno de sus movimientos está calculado.”

Onisen cesa su ataque. Trunks sigue en pie.

– “Un hombre viejo…” – insiste el mestizo. – “Y asustado.”

– “Tsk…” – protesta Raichi.

– “Tan aterrado por la muerte, que renunció a su vida.” – continúa Trunks.

Onisen aprieta los puños.

– “Hablas mucho…” – dice Raichi. – “… para ser solo el producto residual de uno de mis experimentos.”

– “El mismísimo Dios del Todo cayó ante sus creaciones.” – replica el hijo de Vegeta. – “Y tú no eres un Dios.”


Una gota de sudor recorre la frente de Whis, en la mente de Trunks.

– “No conocía esta faceta tuya, Trunks…” – dice el ángel.

– “Solo intento hablar como mi padre…” – se sonroja el mestizo. – “Jeje…”

Onisen carga directo contra Trunks.

– “Parece que funciona.” – sonríe Whis.

No muy lejos de allí, Granola se levanta tras recibir el ataque de Onisen, que ha hecho estallar el suelo bajo sus pies.

El cereliano busca a su enemigo de nuevo, sin suerte.

– “Si tuviera mi ojo…” – protesta mientras lamenta la ventaja perdida contra Piccolo.

Esta vez, un torrente de ki cae del cielo, pero el intenso brillo lo alerta a tiempo, haciendo que pueda evitarlo saltando hacia un lado.

El ataque de energía verde impacta contra el suelo y levanta una gran polvareda.

Granola busca entre el polvo.

– “Maldita sea…” – lamenta de nuevo.

El brazo alargado de Onisen se aproxima a toda velocidad por la espalda del cereliano, pero éste puede oírlo cortando el aire.

Granola se revuelve y dispara, impactando en la mano del androide, deteniendo su avance.

El segundo brazo de Onisen sale del suelo y agarra a Granola por el cuello, elevándolo hacia el cielo.

– “¡Ghaagh!” – sufre el cereliano, que agarra la muñeca de Onisen para intenta liberarse mientras es empujando hacia el cielo.

El cereliano apunta con ambos dedos índice a la muñeca del androide y dispara, cercenándole la mano y liberándose.

Pero del antebrazo del androide nace una nueva mano que se lanza a por Granola de nuevo.

El cereliano la evita, saltando por encima de ella, dejándola pasar entre sus piernas, y luego se desliza por el brazo de Onisen como si fuera un tobogán.

El androide se torna intangible, haciendo que Granola caiga a través de su brazo. 

Granola se precipita al vacío, pero levanta sus dedos hacia el cielo, usando sus pistolas de ki como propulsor, tal y como vio hacer a la fusión de Bra y Pan, acelerando y lanzándose contra Onisen con los pies por delante.

El androide abre su boca para disparar un poderoso ataque de energía, creyendo que Granola no podrá evadirlo.

La garganta de Onisen se ilumina de color verde.

Pero una media sonrisa se dibuja en el rostro de Granola, que junta sus manos en una única pistola, acelerando repentinamente, alcanzando en un mero instante una velocidad de vértigo.

Antes de que Onisen pueda reaccionar, Granola cae con sus pies por delante en la boca abierta del androide.

La garganta de Onisen se hincha como un globo y estalla, lanzando a Granola por los aires.

No muy lejos de allí, Piccolo y su contrincante, convertidos en gigantes, siguen enzarzados en su combate.

Piccolo dispara un cañonazo de energía con su boca que atraviesa a Onisen sin hacerle ningún daño, estallando en el horizonte e iluminando el planeta oscuro.

El andoride reduce su tamaño, sorprendiendo al namekiano, que lo pierde de vista durante un instante.

Onisen se posa sobre la cabeza de Piccolo y le agarra de las antenas, tirando de ellas hacia atrás como si intentara dirigir al gigantesco namekiano.

Piccolo intenta cazar a Onisen con un aplauso, pero el androide, sin soltar las antenas del namekiano, se lanza por su rostro como si hiciera rapel y usa los apéndices para impulsarse contra la nariz de Piccolo, golpeándole con fuerza con ambos pies.

– “¡¡AAH!!” – protesta el namekiano.

Piccolo reduce su tamaño rápidamente, viendo su desventaja.

Pero Onisen aprovecha para aumentar de nuevo su envergadura e intentar pisar al ahora pequeño Piccolo.

El namekiano intenta sujetar el pie de Onisen, pero es enterrado en el suelo por el androide.

Onisen sonríe, viéndose vencedor.

El androide aparta el pie para comprobar el estado de su contrincante.

Piccolo se encuentra incrustado en el pavimento.


Los brazos del namekiano se encuentras semienterrados… y sin que Onisen se haya dado cuenta, han brotado detrás de él y ascienden sinuosamente hasta alcanzar su cabeza.

Los ojos de Onisen se iluminan, listo para rematar al namekiano con su rayo ocular… pero justo en el instante en que va a disparar, las manos de Piccolo, con una esfera de energía en cada una, tapan los ojos del androide, generando dos grandes explosiones que hacen estallar su cabeza por los aires.

Son Gohan sigue peleando contra su adversario.

El androide vuela hacia su enemigo, pero Gohan lanza un Kamehameha sobre el que cierra las manos como si de las fauces de un dragón se trataran, dividiendo así el Kamehameha en múltiples rayos de ki que caen sobre el androide.

Pero Onisen no parece afectado y sigue avanzando hacia el mestizo, listo para asestarle un puñetazo… pero el Gohan resulta ser solo un espejismo.

Gohan aparece para propinar un puñetazo a Onisen y lanzarlo contra el suelo.

– “Je…” – sonríe el mestizo. – “Es una técnica simple pero muy efectiva…”


En otro lugar del campo de batalla, Okure se acerca a Reitan, que sigue cerca del cráter en el que ha caído su contrincante.

– “¡Reitan!” – exclama ella, preocupada.

– “Tranquila.” – sonríe el herajín, mirándola por encima del hombro y levantando el pulgar. – “No vas a tener que vengarme.”

Okure lo mira con cierta ternura.

En ese instante el brazo alargado de Onisen atraviesa el abdomen del Reitan.

El rostro de Okure cambia por completo, revelando el horror.

– “Ah… ah…” – sufre el herajín.

– “¡REITAN!” – grita Okure.

El brazo de Onisen se retira, dejando al pobre Reitan de pie un instante, agarrándose el abdomen, antes de care de rodillas al suelo y luego estamparse de cara contra el pavimento.

Onisen se levanta en el centro del cráter.

De repente, el androide es envuelto en una esfera de ki morado. Cooler, con su máscara de hueso rota es quien lo retiene.

– “Tsk…” – se esfuerza el demonio del frio.

Pero como si nada, Onisen sale de la burbuja de ki, haciéndose intangible y atravesándola como si nada.

– “¡KURUSHIMERU!” – exclama Dabra.

El fuego del Makai se materializa alrededor de Onisen, pero el androide cruza las llamas con la misma facilidad.

– “¿Es que no hay forma de derrotarlo?” – protesta el demonio.

Okure se agacha al lado de Reitan, cuya vida pende de un hilo.

– “Reitan…” – murmura ella en estado de shock.

Mientras tanto, Trunks sigue trasteando en la frente de Hit, sin saber muy bien lo que está haciendo.

– “Maldita sea…” – refunfuña el hijo de Bulma.

– “¡Date prisa!” – le apresura Goten.

– “¡NO ME AGOBIES!” – protesta Trunks. – “Si al menos estuviera en el laboratorio… ¡Aquí ni siquiera tengo herramientas!”

En ese instante, una débil voz habla con ellos.

– “A lo mejor… yo podría ayudaros…” – dice Ogilvie, que se acerca al grupo cojeando.

– “¡OGILVIE!” – se alegra Goku al verlo.

Mientras tanto, el adversario de Broly camina hacia él con paso firme. El agotado saiyajín, de rodillas, se pone en pie con dificultad, pues hizo estallar todo su poder para liberarse del agarre del enemigo.

– “Ese poder…” – protesta Onisen. – “No es tuyo. ¿Cómo osas usarlo?”

Onisen alarga sus brazos y los lanza contra Broly, pero este los intercepta, agarrando a su contrincante por las muñecas.

– “¡Yo te di ese poder!” – gruñe la voz de Raichi. – “¡Le di a tu padre la leyenda que tanto esperaba!”

Onisen lanza su rayo ocular que impacta en el pecho de Broly, empujándole.

El saiyajín da varios pasos atrás, pero se mantiene en pie a base de fuerza de voluntad.

– “No eres más que un experimento. Un juguete roto.” – insiste Raichi. – “Ni siquiera eres un saiyajín. Solo eres un monstruo.” – dice el tsufur. – “Mi monstruo.” – añade con burla.

Broly, con la cabeza agachada, esboza una media sonrisa.

– “No hay duda…” – murmura el hijo de Páragus. – “Soy un monstruo…”

– “¿Eh?” – frunce el ceño Onisen, extrañado ante la actitud de su contrincante.

– “…pero nunca seré tu monstruo.” – sentencia el saiyajín.

Broly levanta la cabeza y sus ojos brillan de nuevo de color magenta.

– “¡¿Cómo…?!” – se extraña Raichi al verle usar de nuevo ese poder.

Onisen dispara de nuevo su rayo ocular, pero Broly lo detiene con la palma de su mano.

El saiyajín se envuelve en el aura magenta mientras empieza a caminar hacia Onisen. Con cada paso, el suelo se resquebraja bajo sus pies.

La musculatura de Broly aumenta rápidamente, tornándose el gigante al que Goku y Vegeta enfrentaron en Vampa; el Saiyajín Dios.

Onisen aumenta su tamaño, igualando el de Broly, demostrando que no va a dejarse intimidar.

Onisen da un paso al frente, dispuesto a confrontar a su adversario, pero Broly le sorprende cargando contra él y haciéndolo retroceder.

Pero antes de que pueda dar un paso atrás, Broly le agarra del brazo y le golpea de nuevo, propinándole un puñetazo directo en el rostro, que lo hace retroceder de nuevo.

Broly le pisa el pie con todas sus fuerzas, anclando así al enemigo en el suelo, y sin piedad alguna, el saiyajín libera una tormenta de puñetazos contra Onisen.

Onisen sufre la tremenda paliza mientras asiste confuso al poder de Broly.

– “¡¿Por qué…?! ¡¿Por qué no puedo evadirlo…?!” – se pregunta Onisen.

Onisen disminuye su tamaño, recuperando su forma original.

Broly agarra con ambas manos la cabeza de Onisen y choca la suya contra ella, quedando cara a cara.

– “¡¿No es este tu poder?!” – sonríe Broly de forma salvaje.

– “¡AH!” – parece que Raichi acaba de entender lo que sucede.

– “Pues te lo devuelvo.” – sentencia el saiyajín.

Su aura se aviva como una llamarada magenta que engulle a Onisen.

– “¡¡¡GRAAAAAAAAAAAAH!!!” – brama Broly como si fuera un ozaru.

La joya del tobillo del androide se tiñe de color magenta. Su brillo es cada vez más intenso.

El rostro de Onisen se llena de ampollas que pronto se extienden por todo su cuerpo.

– “¡¡GRAAAAAAAAH!!!” – continúa Broly.

La piedra shintai de su tobillo se resquebraja, pero Broly no cesa. 

Desde el tobillo, la fractura se divide se expande por todo el cuerpo de Onisen.

Finalmente, el cuerpo de Onisen estalla en una explosión magenta que engulle a Broly y sacude el planeta, alarmando a todos los presentes.

DBSNL // Capítulo 341: Siete enemigos

“La semilla debe ser plantada.”

En el campo de batalla, los seis clones de Onisen acechan a nuestros amigos.

Son Gohan y Piccolo, ya en guardia, se encuentran cara a cara con dos de ellos. El primero luce su piedra en el lado derecho de su cadera y el segundo en el hombro izquierdo.

Los clones flanquean a nuestros amigos caminando tranquilamente, haciendo que maestro y pupilo se coloquen espalda con espalda.

– “¿Estás listo, Son Gohan?” – pregunta el namekiano.

– “Tengo ganas de ver tu nueva fuerza en acción.” – sonríe el mestizo.

Gohan y Piccolo lanzan un Masenko a la vez, cada uno a un enemigo, iniciando así su combate.

El enemigo de Gohan, con su piedra en el hombro, desvía el Masenko y contraataca alargando sus tentáculos capilares, que se enrollan alrededor de los brazos del mestizo.

El clon al que disparó Piccolo, con la piedra en su cadera, se torna intangible y se escurre bajo tierra, evadiendo el Masenko.

– “Tsk…” – protesta el namekiano.

Piccolo abre su boca y dispara un torrente de ki anaranjado que desintegra el suelo frente a él, revelando al clon, que intentaba atacarle sin ser visto.

El clon salta sobre el namekiano, pero Piccolo usa su propio rayo ocular, que impacta contra el pecho de Onisen y lo empuja, alejándolo de él.

Son Gohan forcejea con los tentáculos de Onsien, pero al ver que el enemigo no va a soltarlo, decide cambiar de táctica.

Son Gohan coge impulso y da un salto mientras gira sobre sí mismo, enrollando los tentáculos del enemigo alrededor de su torso y obligándole a acercarse a él para rematarte con una fuerte patada giratoria que estampa a Onisen contra el suelo.

Mientras tanto, Trunks, Granola y Broly se preparan para su combate contra tres clones.

Granola se prepara como un pistolero, con sus manos cerca de sus caderas, moviendo los dedos para desentumecerlos mientras observa con atención a los enemigos.

Broly aprieta los puños con rabia y reaviva su aura de Súper Saiyajín, que se tiñe de verde antes de estallar en una gran explosión de energía que sacude la zona.

Mirai Trunks empuña su espada con ambas manos, listo para el combate.

– “Yo me quedo con el de la derecha.” – avisa el hijo de Vegeta. – “El de la piedra en el hombro derecho.”

– “Tsk…” – protesta Granola. – “Ayudar a un saiyajín ya se me hace extraño… pero recibir órdenes… No te pases.”

– “Je…” – sonríe Trunks. – “¿Es que prefieres ese?”

– “No importa.” – responde Granola, resignado. – “Yo me quedo con el de la piedra en la cadera.”

– “¡Entendido!” – exclama Broly.

El hijo de Páragus aprieta los dientes, coge impulso y sale disparado contra el tercer clon, cuya piedra brilla en su tobillo derecho.

– “¡¡GRAAAAH!!” – grita Broly mientras carga contra el enemigo.

Los otros dos clones dan por iniciado el combate y se ponen en marcha, mientras el enemigo de Broly lo espera con calma.

Broly intenta propinarle un puñetazo, pero el puño atraviesa a Onisen sin hacerle daño.

Broly atraviesa por completo al androide y se da la vuelta para intentar atacar de nuevo, pero Onisen, aún inmóvil, sigue siendo intangible, dejando que el saiyajín lo atraviese otra vez.

Ahora en la espalda del saiyajín, el androide enrolla sus brazos alrededor de los de Broly, intentando inmovilizarlo.

Como un animal que intenta ser domado, el saiyajín se zarandea con violencia, intentando liberarse.

Mientras tanto, el enemigo de Mirai Trunks carga contra el mestizo, listo para darle un puñetazo. 

Trunks usa el salto temporal para interceptar al enemigo y sorprenderle clavándole la espada en el abdomen en el último instante.

– “Je…” – sonríe el hijo de Vegeta, cuyo rostro y el del enemigo quedan a unos pocos centímetros de distancia.

Los ojos de Onisen se iluminan, alarmando a Trunks, que tiene que agacharse para evitar el disparo del androide.

Al agacharse, un rodillazo de Onisen impacta directo contra su rostro, rompiéndole la nariz y empujándole hacia atrás, lo que el androide aprovecha para darle una patada en el pecho que lo empuja.

Trunks logra mantener el equilibro mientras se desliza de pie sobre el suelo.

Onisen, con la espada aún clavada en su abdomen, dispara un nuevo rayo ocular.

Trunks reclama rápidamente su arma, que vuela hasta su mano y, en el último momento, logra protegerse del ataque con su hoja, que desvía el rayo hacia el cielo.

El otro clon embiste a Granola, que como el pistolero que es, dispara con sus dedos índice al enemigo.

Los disparos de ki atraviesan al enemigo sin dañarlo y el clon contraataca con un disparo ocular.

El cereliano se inclina hacia atrás para evadir el disparo, pero Onisen es tan rápido que pronto aparece sobre él.

Granola, casi horizontal sobre el suelo, dispara al enemigo, pero el ataque lo atraviesa y asciende verticalmente hacia arriba.

Onisen se torna tangible y agarra a Granola del cuello con ambas manos, estampándolo contra el pavimento.

– “¡Ghaagh!” – sufre el cereliano.

Mientras tanto, el dispar fallido de Granola ha perdido velocidad y se detiene un instante en la estratosfera antes de empezar a descender.

Onisen se sienta sobre Granola y lo estrangula.

– “Tsk…” – intenta resistir el cereliano, agarrando a Onisen de las muñecas.

De repente, el disparo cae sobre la cabeza del androide, agarrándolo por sorpresa.

– “¡¿AH?!” – exclama Onisen, cuya cabeza se agacha con el impacto.

Granola aprovecha el momento para liberarse del agarre y propinar con un cabezazo a Onisen.

Onisen retrocede y Granola le apunta con ambos dedos en el pecho, que pronto crean una esfera de ki en sus yemas.

– “¡HAAAA!” – dispara el cereliano, empujando a Onisen y sacándoselo de encima.

Mientras tanto, no muy lejos de allí, Trunks trastea la joya en la frente del cuerpo de Hit, frente a la mirada preocupada de Punch, Gohan Jr y Goku Jr.

El último Onisen, con una piedra en su tobillo izquierdo, camina hacia el grupo de guerreros.

Trunks lo ve de reojo.

– “Maldita sea…” – se preocupa el mestizo.

Goten también mira al enemigo.

– “Céntrate en ayudar a Hit.” – dice el hijo de Goku. – “Los demás nos encargaremos de él.”

Dabra oye a Goten y lo mira con cierto desprecio.

– “No te referirás a ti, ¿no?” – dice con retintín. – “Porque tengo entendido que por separado no servís para gran cosa…”

– “Tsk…” – se ofende Goten.

Cooler da un golpe en el suelo con su cola, llamando la atención.

– “No os distraigáis con estúpidas rencillas.” – dice el hermano de Freezer. – “El verdadero enemigo está enfrente de nosotros.”

Onisen sonríe con prepotencia mientras sigue avanzando hacia ellos con una terrible calma.

Champa mira con miedo al enemigo. Sus manos tiemblan con un miedo que no había sentido jamás.

– “¿Qué me pasa…?” – se pregunta en silencio. – “¿Por qué me siento tan impotente…?”

Mientras tanto, el Onisen primigenio admira el núcleo que sostiene en sus manos ante la mirada de Freezer y Zahha.

– “Así que era eso…” – murmura el tirano, con los ojos abiertos como platos.

– “En el mundo del que provengo, usted es el único que sobrevive.” – explica Zahha.

Freezer se tapa la cara con su mano derecha, un poco molesto ante la explicación.

– “Entiendo que pueda sentirse abrumado.” – responde el espadachín con cierto pesar. – “Le pido disculpas.”

– “Jo, jo, jo.” – ríe Freezer, fingiendo quitar hierro al asunto. – “Qué educado…”

– “Por eso… por ahora solo puedo esperar.” – dice Zahha.

– “¿Esperar?” – murmura el tirano.

– “La semilla debe ser plantada.” – responde el espadachín, dándose la vuelta para caminar hasta el borde de la colina. – “Es la única forma de derrotarle.”

Pero de repente, Zahha se ve engullido por una esfera de energía fucsia.

– “¡¿EH?!” – se sobresalta el espadachín.

– “No sé qué versión de mí has conocido…” – dice Freezer con una pícara sonrisa. – “…si crees que puedes darme la espalda después de contarme algo así.”

Zahha lucha para moverse dentro de esa cárcel de ki que restringe sus movimientos.

Pero de repente, la esfera de energía estalla como una burbuja, sobresaltando a Freezer.

– “Aunque cueste de creer, estoy de su lado.” – dice Zahha.

– “¿Cómo has…?” – se sorprende Freezer de la facilidad con la que su técnica ha sido contrarrestada.

– “Usted ya me ha advertido… que no me fie de usted.” – responde el espadachín, con una pícara media sonrisa.

– “Tsk…” – protesta el tirano.

– “Pero tiene que creerme.” – insiste el espadachín. – “Estoy aquí para ayudarles, pero…”

Pero otra voz responde, sobresaltando a Freezer y a Zahha.

– “No va a funcionar…” – dice Vegeta, caminando torpemente colina arriba hacia ellos.

– “Vegeta…” – sonríe Freezer. – “Tenía la esperanza de que hubieras muerto.” – añade con retintín.

– “Je…” – sonríe Vegeta.

Zahha frunce el ceño.

– “El Príncipe Saiyajín…” – murmura el espadachín en voz baja.

– “Aunque dijeras la verdad, las líneas temporales no pueden sobrescribirse.” – advierte Vegeta. – “Aunque lograras salvar este mundo, el tuyo no cambiará. Lo sabemos muy bien.”

– “La creación de ese Universo no sigue las leyes conocidas.” – dice Zahha. – “Las raíces del árbol están tan arraigas en esta realidad, que no permiten su división.”

– “¿Una única línea temporal…?” – murmura Vegeta.

– “No.” – replica Freezer. – “Dos líneas superpuestas.”

– “Por eso el árbol debe ser plantado.” – insiste Zahha. – “Es la única forma de que yo pueda estar aquí… y así derrotarle.”

Mientras tanto, Cooler recibe una violenta patada en la cara que rompe parte de su barbijo óseo.

Liquir, con sus nueve colas activas y su avatar gigante invocado, intenta atrapar a Onisen saltando sobre él, como un zorro cazando en la nieve… pero Onisen atraviesa sus manos y se eleva lentamente hacia él.

Liquir abre sus fauces y lanza un torrente de ki sobre el androide, pero éste lo contrarresta con un rayo ocular, que pese a parecer fino y delicado hace retroceder la bocanada de energía del kurama hasta reintroducirla en su boca, estallando y haciendo que el avatar desaparezca.

Dabra intenta sorprenderle por la espalda con un espadazo, pero éste atraviesa de nuevo al androide sin resultado… y Onisen contraataca con un codazo que rompe la nariz al diablo.

Onisen agarra el cuerno de Dabra, acercándole de nuevo y propinándole otro puñetazo.

Reitan se transforma en Súper Herajín y enseguida sale volando hacia Onisen, ante la mirada sorprendida de Okure.

– “¡ESPERA!” – exclama ella, preocupada.

Okure le imita, transformándose, y vuela tras él.

Onisen ve de reojo como el herajín se acerca a él por la espalda y lanza a Dabra contra Reitan para después escupir un pequeño ataque de energía verde que impacta contra el demonio y aumenta la velocidad a la que se estrella contra el herajín.

Los dos se precipitan contra el suelo. 

Dabra, con el cuerpo humeante, se estrella contra el pavimente. Reitan, en cambio, es detenido en el último momento por Okure.

Reitan, aturdido por el impacto, sacude su cabeza pare despejarse.

– “¡VAMOS!” – exclama el herajín.

Pero Okure le agarra del brazo.

– “¡DETENTE!” – insiste ella.

– “¡¿Qué ocurre?!” – protesta él.

– “No podemos derrotarle…” – dice Okure. – “¿Es que no lo ves?”

– “¡Claro que lo veo!” – replica él.

– “¿Eh?” – la respuesta confunde a la herajín.

– “¡Por eso peleamos!” – dice Reitan.

– “¿Qué…?” – intenta procesarlo Okure.

– “¡Mira a tu alrededor!” – exclama el herajín. – “¡Los hijos del Emperador Cold! ¡Saiyajín! ¡Un cereliano! ¡Un kurama!” – señala. – “¿Es que no te das cuenta?”

Okure suelta a Reitan y regresa a su estado natural.

– “No lo conseguiréis…” – dice ella, apenada.

– “¿Ahora te echas atrás?” – pregunta Reitan. – “¿Qué ha pasado con las ganas de venganza que tenías en la jungla?”

– “Ni con esa fuerza podría plantarle cara…” – dice casi en un suspiro.

Reitan mira a Onisen, que es atravesado por una Shokidan una y otra vez, sin efecto, y luego por un kienzan con el mismo resultado.

Pan y Bra, transformadas en Súper Saiyajín, flanquean a Onisen para intentar sorprenderle, pero él las intercepta estirando los brazos y agarrándolas a las dos del cuello, una con cada mano.

– “¡MAMÁ!” – se preocupa Goku.

– “¡DATE PRISA, TRUNKS!” – le apresura Goten, que se transforma en Súper Saiyajín, dispuesto a intervenir.

Pero Turles, transformado en Súper Saiyajín, se abalanza sobre Onisen por la espalda y le agarra del cuello, intentado estrangularlo.

El androide sonríe ante el fútil intento y hace que sus tentáculos capilares se enrollen en la cabeza de Turles y lo estrangulen a él.

Ub aparece con el Shunkandio frente a Onisen y le propina un puñetazo en la cara, pero el androide ni se inmuta y responde con un rayo ocular que Ub tiene que esquivar con otro cambio de lugar instantáneo, reapareciendo en el mismo sitio… pero Onisen ya ha calculado las probabilidades de que eso ocurriera y se ha anticipado con otro rayo ocular, esta vez certero, que empuja a Ub y le quema el pecho.

Reitan mira de nuevo a Okure.

– “¡Míralos!” – insiste el herajín. – “¡No se rinden!”

El cuerpo humeante de Ub se precipita contra el suelo.

– “¡¿Es que no lo ves?!” – insiste Reitan.

– “¡TU ERES EL QUE NO LO ENTIENDE!” – le interrumpe Okure. – “¡NO TENGO NADA POR LO QUE LUCHAR!” – exclama con lágrimas en los ojos. – “No me queda nada… ¡HE PERDIDO HASTA MI VENGANZA! ¡ERA TODO LO QUE ME QUEDABA!”

Reitan agarra la mano de Okure.

– “Es mejor luchar para proteger algo que tener que vengarlo.” – dice Reitan.

Okure mira a Reitan, que ya tiene de nuevo su atención puesta en el enemigo.

– “Tú decides.” – sentencia Reitan, soltando su mano y volando hacia Onisen.

No muy lejos de allí, los brazos de Piccolo y de Onisen se estiran y se enrollan entre ellos, agarrándose del cuello el uno al otro.

Los dos aumentan su tamaño, tornándose gigantes en el centro del campo de batalla.

Son Gohan mira a su maestro con orgullo, pero su momento es interrumpido por un rayo ocular de su adversario, que sorprende al surgir del suelo detrás de él.

Pero Gohan se recompone después de recibir el primer impacto por la espada y se revuelve mientras dispara una onda de ki con su mano derecha, aunque ésta pasa a través de Onisen.

Mirai Trunks pierde su espada al recibir un golpe en la muñeca, lo que le desconcentra y hace que reciba un puñetazo en el abdomen.

– “¡Ghaagh!” – sufre el mestizo.

Trunks se apoya en el hombro de Onisen, en el que luce la piedra shintai. Su ojo gris se activa y, de repente, el mestizo puede ver durante un breve instante a Raichi en su versión más humana.

– “¿Eh?” – se sorprende Trunks.

Pero Onisen pronto lo saca del trance empujándole de nuevo con su rayo ocular.

Granola está siendo avasallado por Onisen.

El cereliano intenta disparar a su adversario, pero el androide desaparece bajo tierra para surgir de nuevo una y otra vez, frustrando cada disparo de Granola, que siente que está perdiendo en un juego de feria.

– “¡¡AAH!!” – grita el cereliano, frustrado. 

De repente, Onisen deja de reaparecer. Granola lo busca con la mirada por el terreno de combate.

Pero el suelo empieza a abombarse y resquebrajarse bajo sus pies, con luz verde emanando de las grietas… para acabar estallando en una explosión de ki que hace saltar a Granola por los aires.

Mientras tanto, Broly sigue luchando por liberarse del agarre de Onisen.

Cada vez que logra quitarse de encima un tentáculo del androide, otro lo agarra con más fuerza.

– “Grrraah…” – lucha el saiyajín.

Los tentáculos de Onisen se ensanchan, cubriendo cada vez más del cuerpo de Broly, tapando parte de su rostro, también su boca, dejando solo a la vista uno de sus ojos.

Poco a poco, Broly se rinde. Se está quedando sin oxígeno y su fuerza está menguando.

En su mente, imágenes de su infancia en el planeta Vanpa pasan rápidamente mientras su ojo regresa a su color negro original y se cierra lentamente.

Imágenes de su madre, de su infancia entre saiyajín y de juegos con Kale y Tarble pronto se transforman en pesadillas dirigidas por Páragus en el laboratorio de Raichi. Su padre le coloca los brazaletes y polainas doradas adornadas con gemas shintai, y finalmente la diadema.

La pupila de Broly empieza a brillar de nuevo, pero esta vez es de color magenta. Su aura del mismo color ilumina las rendijas que quedan entre los tentáculos de Onisen.

Y, finalmente, el ki de Broly estalla, quitándose de encima al enemigo.

 – “¡¡¡GRAAAAAAH!!!” – brama Broly en un grito que podría confundirse con el de un ozaru.

Las pupilas del saiyajín son ahora magentas, como cuando se enfrentó a Son Goku y a Vegeta hace ya tantos años, aunque su cabello sigue siendo negro.

Pero el saiyajín hinca la rodilla, perdiendo el brillo de sus ojos, respirando con dificultad tras el terrible esfuerzo físico y mental.

Reitan ataca a Onisen, intentando que suelte a Pan, Bra y Turles.

El herajín dispara a discreción una ráfaga de ki, pero Onisen lanza a Turles contra el ataque, usándolo de escudo.

Bra y Pan extienden su mano la una hacia la otra, creando entre ellas un látigo de ki que se enrolla alrededor de la cabeza de Onisen.

Con toda la fuerza que les queda, las dos tiran con fuerza hacia abajo, haciendo que Onisen incline su cabeza hacia atrás… y Reitan cae sobre él con sus dos piernas por delante, haciendo que suelte finalmente a las muchachas.

Reitan prepara su mejor ataque, creando dos esferas de ki verde, una en cada mano, y uniéndolas frente a él.

– “¡¡GALACTIC BUSTER!!” – grita el herajín, disparando un poderoso torrente de energía que cae directo sobre Onisen, empujándolo contra el suelo.

Una gran explosión sacude la zona al impactar contra la superficie del planeta oscuro.

DBSNL // Capítulo 340: La última fase

DBSNL // Capítulo 340: La última fase

“De esta semilla nacerá el nuevo mundo.”

En el planeta oscuro, Gohan, Trunks y Cell intentan plantar cara a Onisen ante la atenta mirada de Zahha.

Cell se abalanza sobre el enemigo, intentando enfrentarse a él cuerpo a cuerpo, pero Onisen evade cada golpe haciéndose intangible.

Onisen decide contraatacar y agarra a Cell del cuello, pero justo en ese instante la espada de Trunks, controlada a distancia por el mestizo, atraviesa el abdomen de Cell y empala también a Onisen.

– “¿Eh?” – se sorprende la creación de Raichi.

– “Je…” – sonríe el insecto.

Onisen rápidamente cruza los brazos frente a su pecho, apuntando a Cell a bocajarro. 

Las joyas en el dorso de la mano del androide se iluminan, listo para desatar un torrente de energía.

Pero de repente, un Makankosappo de Son Gohan atraviesa el pecho Cell e impacta directamente contra las piedras de Onisen, generando una poderosa explosión que engulle a ambos androides.

Zahha sigue mirando el combate desde la distancia, escoltado por Freezer.

– “¿Qué quieres decir con eso de este universo?” – insiste el demonio del frio, desconcertado ante la actitud misteriosa del desconocido.

Zahha sigue atento al combate con cierto pesar en su mirada.

– “¡Responde!” – se impacienta Freezer.

El espadachín agacha la cabeza y esboza una media sonrisa melancólica.

– “Ya me había advertido sobre su impaciencia…” – murmura Zahha.

El tirano aprieta los puños, furioso ante las vagas respuestas del misterioso guerrero.

– “Tranquilícese, señor Freezer.” – dice Zahha. – “Se lo contaré todo.”

El hemicuerpo inferior de Cell, con la parte superior de su torso desintegrada por la explosión, se precipita contra la superficie del planeta oscuro.

Gohan y Mirai Trunks se reúnen en el cielo, frente a la gran humareda creada.

– “¿Ha funcionado?” – se pregunta el hijo de Goku.

La figura de Onisen se deja ver entre la nube de polvo, regenerándose por los daños sufridos… pero las piedras de sus manos se han resquebrajado y parpadean de forma errática.

– “Je…” – sonríen los dos mestizos, celebrando su pequeña victoria.

Mientras tanto, el otro Trunks, magullado, se agacha cerca de Punch, al lado del cuerpo de Hit.

– “¿Crees que sigue vivo?” – pregunta Punch, preocupado.

La tenue luz de la piedra shintai rota en la frente del androide da esperanzas a su hijo.

– “No lo sé…” – responde Trunks, preocupado. – “No estoy familiarizado con esta tecnología…”

Goten se agacha al lado de Trunks.

– “Se supone que eres un genio, ¿no?” – lo anima poniéndole la mano sobre el hombro.

– “Ojalá estuviera mi madre aquí…” – piensa el hijo de Bulma.

Onisen reaparece frente a nuestros amigos, mirando las piedras defectuosas en sus manos.

– “Hmm…” – suspira el androide.

De repente, de su cuerpo se separan las seis piedras shintai restantes, exceptuando el núcleo de su pecho; la piedra de su hombro derecho, la de su hombro izquierdo, la de su cadera derecha, la cadera izquierda, el tobillo derecho y el tobillo izquierdo.

De cada piedra nace un nuevo Onisen.

– “¡¿CÓMO?!” – se asustan Gohan y Trunks.

Junto al original, que conserva las piedras en sus manos y el núcleo en el pecho, son siete en total, cada uno con una única piedra en su cuerpo; la que le ha dado origen.

Los seis clones dan un paso al frente, colocándose frente al original.

– “Habéis demostrado ser realmente molestos…” – dice la voz de Raichi, que nace del Onisen primigenio. – “No puedo permitir que os entrometáis más en mis planes.”

Y con esas palabras, los seis clones se abalanzan sobre Gohan y Trunks.

Los dos guerreros se ponen en guardia, listos para plantarles cara… pero son rápidamente abrumados por sus contrincantes.

Gohan detiene un puñetazo de uno de los clones, pero pronto el segundo le propina una patada por la espalda y el tercero dispara un rayo ocular que impacta contra su pecho y lo empuja hacia el suelo.

Trunks se ve rodeado por otros tres clones. Uno de ellos dispara su rayo ocular, que el hijo de Vegeta desvía con su espada, haciendo que impacte en otro enemigo, haciéndolo retroceder, pero el tercero le propina un codazo por la espalda y los otros dos disparan de nuevo su rayo, empujando a Trunks hacia el horizonte.

Mientras tanto, el Onisen primigenio extrae con su mano el núcleo de su pecho.

– “Ha llegado el momento…” – dice la voz de Raichi. – “De esta semilla nacerá el nuevo mundo.” – murmura con el núcleo en su mano.

Gohan se ha estrellado contra el suelo.

El mestizo se levanta, magullado, cuando se da cuenta de que está rodeado por los tres clones de Onsien.

– “Maldita sea…” – gruñe Gohan.


El hijo de Goku reaviva su aura incolora.

– “¡VAMOS!” – exclama a sus contrincantes.

Los tres clones se abalanzan sobre él.

Gohan detiene una patada del primero, le agarra el pie y lo lanza contra un segundo clon que se estaba a punto de golpearle.

El tercero alarga su brazo y agarra a Gohan por sorpresa, enrollándolo alrededor del cuello del mestizo.

– “¡Aghh!” – sufre el mestizo.

Gohan lucha por liberarse, agarrando con ambas manos el brazo de Onsien… pero éste se vuelve más grueso, apretando más y más el cuello del mestizo.

De repente, una llamarada naranja aparece para golpear a Onisen por la espalda y lanzarlo a través del páramo desértico.

Gohan queda libre y cae de rodillas al suelo.

– “Ay…” – se frota el cuello. – “Pensé que no lo contaba…”

– “¿Estás bien, Gohan?” – pregunta Piccolo.

Gohan observa a su maestro y sonríe.

– “Gracias, Piccolo…” – responde el mestizo.

Una nube cubre la zona de combate.

Los otros dos clones pronto se reúnen frente al namekiano.

– “Son muy fuertes…” – dice Gohan, poniéndose en pie. – “Será mejor que sea yo quien…”

– “Me ofendes, Son Gohan.” – le interrumpe Piccolo.

– “¿Eh?” – se extraña el mestizo.

El cielo nublado del planeta retumba con truenos y relámpagos.

De repente, un estallido eléctrico nace de Piccolo y perfora el cielo.

– “¡AH!” – se asusta Gohan.

El cuerpo de Piccolo ha aumentado su tamaño y musculatura. Su piel se ha tornado naranja y sus arrugas han desaparecido. Su cuerpo emana calor y su aura parece una gran llama.

– “Piccolo…” – alucina Gohan. – “¿Qué ha sido eso? ¿Cuándo has…?”

– “Je…” – sonríe el namekiano. – “El viejo Piccolo no está tan acabado como creías, ¿eh?”

– “Jaja…” – sonríe Gohan. – “Ha sido increíble…”

Piccolo se pone serio. Los dos contrincantes caminan hacia ellos.

Maestro y pupilo se ponen en guardia.

No muy lejos de allí, Trunks se encuentra acosado por los otros tres clones.

El mestizo se defiende como puede, pero cada vez que logra detener un golpe, otro le sorprende por la espalda.

– “Tsk…” – protesta el mestizo.

El hijo de Vegeta hace girar la espada de Whis a su alrededor para intentar crear cierta distancia entre él y sus enemigos, y que no se amontonen sobre él.

Pero Onisen, astuto, entierra sus brazos bajo tierra y estos brotan bajo los pies de Trunks, enrollándose por todo su cuerpo e inmovilizándolo.

– “Bastardos…” – gruñe el mestizo, luchando para intentar liberarse.

Los otros dos Onisen se abalanzan sobre Trunks.

Pero de repente, un certero disparo de ki corta uno de los brazos de Onisen, cerca de la cara del mestizo.

– “¡¿EH?!” – se sorprende Trunks durante un instante.

Trunks no tarda en reaccionar y reclama su arma para cercenar con ella el otro brazo del enemigo, quedando así libre.

Los dos clones que corrían hacia el mestizo detienen su avance.

Los brazos del tercer Onsien vuelen a su tamaño original… cuando Broly cae sobre él, incrustando su cabeza en el pavimento de un pisotón.

Trunks sonríe al verse acompañado.

Granola camina hacia los enemigos con su dedo levantado como si llevara una pistola.

– “Para ser un saiyajín, pareces contento de recibir ayuda.” – dice el cereliano con cierto retintín.

– “Debe ser mi parte terrícola…” – responde Trunks.

Mientras tanto, el clon noqueado por Piccolo, se levanta lejos de allí… y pone su atención en el grupo de guerreros que miraban el combate desde la distancia.

Champa es el primero en darse cuenta.

– “Nos ha visto…” – gruñe el Hakaishin.

– “¿Tienes miedo, Dios de la Destrucción?” – pregunta Dabra con mofa mientras invoca su espada.

Cooler, recuperado gracias a Zamas, da un paso al frente mientras se transforma.

– “Ahí viene.” – sentencia el hermano de Freezer.