OLD MAN GOHAN // Capítulo 3: Pelotón Bravo

OMG // Capítulo 3: Pelotón Bravo

Son Gohan se siente incómodo. Hacía tiempo que no veía ni un atisbo de gentileza humana. Mira a la Sargento Videl receloso, pero finalmente suspira y abdica. Parece que lo más fácil será seguirle la corriente si quiere librarse de ella sin causar un alboroto.

– “Son Gohan” – responde el mestizo saiyajín estrechándole la mano.
Videl pone cara de dolor e intenta liberar su mano. 

– “Lo siento” – se apresura a disculparse Son Gohan. – “¿Te he hecho daño?”
– “Tienes un apretón de manos fuerte…” – responde Videl, algo asombrada por la fuerza del vagabundo. – “¿Es que intentas intimidarme?”
– “No era mi intención. Lo siento, de verdad.” – responde Gohan. 
Y es que entre la tensión del momento y el tiempo transcurrido desde que Son Gohan interactuaba de forma coloquial con otros humanos, parece que ha perdido un poco el control sobre su fuerza.

– “Sígueme” – le dice Videl, mientras se dirige fuera de la cueva.
Al salir, la Sargento da orden de firmes a su tropa, que obedece sin rechistar.

– “Éste es el pelotón Bravo” – le dice Videl a Son Gohan. – “¡Pelotón! Éste es Son Gohan”.
Son Gohan levanta la mano y saluda de forma torpe, abrumado por la marcialidad de las tropas a la voz de la joven sargento. 

– “Y éste es el teniente Shapner” – dice presentándole a su segundo al mando. Un militar rubio, de ojos azules, fuerte, posiblemente de la misma edad que la sargento y que el propio Gohan.
– “¡Es Teniente Blue!” – la corrige el teniente, rompiendo filas. – “Le han dicho mil veces que use los nombres en clave, Sargento Violet” – le susurra a la sargento.
– “Cómo si eso fuera útil ante los androides…” – le responde Videl menospreciando el sistema.

Shapner suspira hondo y se dirige a Gohan.

– “Habíamos oído que un androide había atacado una villa cerca de aquí y nos dijeron que  se marchó en esta dirección”. – dice el teniente.
– “Siento decir que era yo”. – responde Gohan. – “Y no ataqué la villa, fue un malentendido”.
– “Acepte nuestras disculpas, señor” – añade el teniente Shapner.
– “Parece que ha sido una falsa alarma” – dice Videl. – “¡Preparaos para volver a la base! ¡Salimos en diez minutos!” – ordena a sus tropas.
Shapner y el resto se alejan para prepararse. Gohan pone la mano en el hombro a Videl.

– “No persigáis a los androides” – le advierte Gohan muy serio. – “No tenéis nada que hacer contra ellos”. 
Videl mira a Gohan y se siente intimidada por primera vez.

– “Suéltame” – le dice Videl con la voz temblorosa.
– “Lo digo por vuestro bien” – insiste Gohan. – “No malgastéis vuestras vidas en una lucha inútil.”
La sargento hace que Gohan la suelte golpeando su mano, e intenta darle una patada en la cara, con un movimiento que deja claro su dominio de las artes marciales. Pero Gohan se protege con su otro brazo casi sin inmutarse.

– “No soy tu enemigo” – añade Gohan, ante la mirada estupefacta de Videl.
Videl retrocede manteniendo su guardia alta.

– “¿Qué diablos eres?” – murmura la Sargento.
Son Gohan se da la vuelta en silencio.

– “Ya os he advertido. Haced lo que queráis” – termina mientras vuelve a meterse en su cueva.
Shapner se acerca por detrás de Videl, y el quebrar de una rama la sobresalta.

– “¿Ocurre algo, Sargento?” – pregunta el teniente al verla tan tensa.
– “No es nada.” – responde Videl.
Son Gohan se sienta en su colchón y agarra la botella de vodka vacía del suelo, mientras se oye fuera al pelotón preparándose para marchar.

– “El Ejército Real contra los androides” – piensa Gohan. – “¿Es que no se cansan?” – Miles de hombres han caído en múltiples intentos de detener esa amenaza. ¿Qué puede hacer un ejército humano dónde fallaron su padre, Piccolo y Vegeta? ¿No se dan cuenta de lo inútil que es su cruzada? – “Idiotas” – murmura Gohan enfadado, haciendo estallar la botella de cristal en su mano.
Las horas pasan y el ejército real hace rato que siguió su camino. Gohan vuelve a estar tumbado en su colchón, bebiendo de una nueva botella de su alijo que ha desenterrado.
En el taller de la Corporación Cápsula, Bulma llora desconsolada. Son Gohan la abraza. Lágrimas de tristeza y culpa caen por su mejilla. Han pasado unos pocos días desde la muerte de Trunks.
El taller está en penumbra, un único foco alumbra la mesa de trabajo de Bulma. La electricidad es un privilegio en este mundo. 
Son Gohan ha intentado permanecer cerca de Bulma en estos malos momentos, pero ella parece que sabe algo más de lo que aparenta. Gohan nota ese distanciamiento. Bulma cada vez está más callada y aislada.

– “Voy a traerte algo de cenar” – le dice Gohan a Bulma, que se sienta en su ordenador para trabajar en el proyecto que podría ser su magnus opus y la última esperanza de la Tierra.
Gohan sale del taller y empieza a caminar por el pasillo en penumbra. No deja de pensar en cómo debe sentirse Bulma. Años atrás perdió a Vegeta y a todos sus amigos ante los androides. También a Son Goku, por su inexplicable enfermedad cardíaca. Y ahora a su propio hijo. Gohan no deja de preguntarse si podría haber hecho algo más ese día. ¿Tenía que haberle dado la semilla senzu a Trunks a cambio de su brazo? Él sabe que sí. Que esa era la decisión que habría tomado su padre. Pero él no fue lo suficientemente valiente para tomarla, y ahora Trunks estaba muerto.
El silencio es interrumpido por un fuerte “bang” y un destello que proviene del taller.
Son Gohan se queda quieto unos instantes; petrificado por la posible explicación de lo que acababa de suceder. Cuando consigue reaccionar, regresa a toda velocidad hasta la puerta del taller, que se abre automáticamente para revelar la terrible escena que temía.
Gohan despierta en su cueva, con otra botella de alcohol vacía a su lado. Esta vez decide salir de la cueva a que le dé el aire. Otra pesadilla. Estos sueños no han parado desde la muerte de Trunks, que le corroe por dentro.
Una explosión llama su atención a lo lejos. El destello ilumina la noche, y por el humo parece que ha habido otras antes. ¿Qué ha ocurrido? ¿Los androides? Ese es siempre su primer pensamiento. Los disparos alteran el silencio del bosque.
Un murmullo estático de radio suena cerca de él. Pero su radio ha estado apagada durante años. Él ya no acude a las llamadas de auxilio. Ha aceptado su derrota ante los androides.
Gohan investiga los alrededores de su cueva y se da cuenta de que hay un “walkie-talkie”, sospechosamente colocado cerca de su entrada.

– “¡Esa cosa nos está masacrando!” – grita un soldado por la radio. – “¡Está acabando con todo el pelotón!” – el miedo puede sentirse en su voz y cientos de disparos suenan de fondo.
– “¿Qué es?” – le pregunta la voz que le responde. – “¿Quién les está atacando, pelotón Bravo?”
– “¡No lo sabemos! ¡Se mueve muy rápido!” – responde histérico el soldado.

Son Gohan agarra la radio y mira las explosiones en el horizonte. Pero finalmente les da la espalda y regresa a su cueva.

DBSNL // Capítulo 22: El orgullo de Vegeta

DBSNL // Capítulo 22: El orgullo de Vegeta
“No te mueras, por favor, Vegeta”

Vegeta lucha contra Freezer, pero no parece poseer el poder suficiente y está sufriendo un duro castigo por parte de su enemigo.

– “No me dirás que estás luchando en serio, ¿verdad?” – se burla el tirano.
Vegeta está peleando con todas sus fuerzas, pero no consigue estar a la altura del demonio del frío.
Bulma y los demás observan el combate.

– “¡Si siguen así le va a matar!” – llora Bulma.
– “Son Gohan, debemos ayudarle” – dice Mirai Trunks.
– “Sólo le estorbaríamos… Están a otro nivel” – le corrige Gohan.
– “¡Son Goten, vamos a fusionarnos!” – propone decidido el pequeño Trunks, que quiere ayudar a su padre.
Son Goten asiente, mientras una gota de sudor recorre su frente.

– “No.” – dice Son Gohan. – “Vosotros sois el último recurso si Vegeta no resiste hasta que llegue nuestro padre”.
– “¡Pero tenemos que ayudarle!” – insiste Goten.
En ese momento, Vegeta es golpeado y se estrella contra el edificio de la Corporación Cápsula, llegando hasta el sótano y dejando al descubierto parte de la sala donde está la cuna de Bra.

– “¡Bra!” – grita Bulma, que corre hacia su hija.
Vegeta se levanta malherido, apartando los escombros, mientras Bulma pasa a su lado.

– “Llévatela de aquí” – le dice Vegeta. – “Alejaos de aquí cuanto podáis”.
Bulma, que ha recogido a Bra, se acerca a Vegeta. Éste mira a la pequeña Bra, que sigue sonriendo pese a todo el alboroto. Vegeta le devuelve la sonrisa y le acaricia la mejilla.

– “No te mueras, por favor, Vegeta” – le dice Bulma con lágrimas en los ojos.
– “¿Ya estás muerto, Vegeta? ¡Sal de ahí abajo!” – grita Freezer. 
Vegeta se da la vuelta en silencio y vuela hasta Freezer.

– “Esperaba mucho más de un Dios de la destrucción.” – le espeta Vegeta.
Freezer se sorprende con el comentario.

– “Mírate. Casi no te sostienes ¿y me sales con eso?” – le dice Freezer.
– “Vamos, Freezer, demuéstrame hasta donde llega tu fuerza” – continua Vegeta. – “De momento sólo eres una decepción”.
– “¿Pero qué está haciendo?” – se pregunta Mirai Trunks, viendo como su padre, aun estando malherido, sigue provocando a Freezer.
– “Nos está dando tiempo.” – le responde Gohan. – “¡Tenemos que irnos!”.
Freezer se acerca lentamente a Vegeta hasta quedar a escasos centímetros.

– “Voy a hacerte tragar tus palabras” – le susurra el demonio del frío.
Freezer golpea en el abdomen a Vegeta, que se dobla de dolor, le agarra por el cuello con la cola y le estrangula mientras le golpea como si fuera un saco de boxeo. 
Vegeta no puede liberarse. No le quedan fuerzas.
En el Planeta de Beerus, Shin acaba de llegar y le está describiendo la situación a Goku y al resto.

– “¿Trunks? ¿Y Freezer?” – se sorprende. – “Pero, ¿cómo?”
– “No es momento para explicaciones, Piccolo te contará el resto” – dice Shin.
– “Está bien, vamos” – dice Goku. – “¿Usted viene, señor Beerus?”
– “A lo mejor me paso cuando haya dormido la siesta…” – dice el Dios mientras bosteza.
– “Creo que debería intervenir, señor.” – insiste Shin.
– “¿Acaso me cuestionas?” – le dice Beerus con actitud amenazante, mientras fija su mirada en el Kaioshin del Este.
– “¡Nos vamos!” – exclama Shin, molesto con la actitud del Dios y a la vez con miedo de sus represalias, agarrando a Goku y teletransportándose al Planeta Sagrado.
Beerus y Whis se quedan a solas.

– “Whis…” – dice Beerus con un tono firme pero desconfiado. – “¿Vas a contarme de una vez que sucede?”
En la Tierra, Gohan y el resto están alejándose de la Corporación Cápsula cuando Mirai Trunks se detiene.

– “¿Qué estás haciendo, Trunks?” – le pregunta Gohan.
– “No puedo dejarle sólo. No puedo dejar que le maten por mi culpa.” – responde Trunks.
Freezer sigue torturando a Vegeta, que se ha quedado inmóvil. 

– “Ya no me diviertes…” – murmura Freezer.
El tirano coloca su dedo sobre el torso de Vegeta, justo donde está su corazón.

– “Se acabó.” – dice Freezer. – “Hasta nunca, Vegeta”.
Pero en ese momento, un potente Kamehameha golpea la espalda de Freezer y hace que libere a Vegeta. 
El demonio del frío se da la vuelta enfurecido.

– “¿Vosotros otra vez?” – dice al ver que lo han lanzado Mirai Trunks y Son Gohan.

Ambos están transformados en Súper Saiyajín 1 y parecen agotados.
Vegeta cae y se estampa contra el suelo. Trunks y Gohan vuelan hacia él rápidamente.

– “¿Qué… que hacéis aquí?” – dice Vegeta, que casi no puede hablar. – “Teníais que huir”.
– “Tranquilo, Vegeta” – le responde Gohan. – “Goten y Trunks se han llevado a Bra y Bulma.”

Freezer se burla de ellos.

– “¿Vais a intentarlo todos juntos? Jujuju” – dice el tirano. – “¡Qué enternecedor!”
Vegeta consigue levantarse con dificultad, mientras su armadura cae al suelo hecha pedazos.

– “No dejéis que se burle de vuestra sangre saiyajín” – dice Vegeta, liberando el poco ki que le queda.
– “¡Sí!” – dicen Gohan y Trunks al unísono, liberando también su ki de Súper Saiyajín 1.
– “¿Qué os parece si tomo el relevo?” – dice una voz detrás de ellos, que hace que todos se den la vuelta.

Son Goku ha llegado.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 2: Un pasado ahogado en alcohol

OMG // Capítulo 2: Un pasado ahogado en alcohol

Son Gohan llega la pequeña villa. El mestizo recorre las calles en busca de un establecimiento en el que reabastecerse.
La poca gente que hay le mira incomoda por su mal aspecto. Él siente que todos le juzgan cómo si conocieran sus pecados.
Finalmente consigue encontrar un pequeño bar. Al entrar, se dirige directamente a la barra.

– “Quiero dos cajas de vodka” – dice Gohan al camarero.
El camarero le mira mientras levanta una ceja y enseguida se ríe en tono burlesco.

– “Ya no hay alcohol en este pueblo” – le responde. – “Se acabó hace dos meses”.
Son Gohan busca en su cinturón un pequeño saco repleto de monedas y lo vacía sobre la barra.

– “Puedo pagar” – dice el mestizo.
El camarero otea al resto de clientes del bar, que han escuchado su conversación con el viajero.

– “¿No me has entendido?” – dice. – “No hay alcohol”.
Son Gohan parece impacientarse un poco.

– “Al menos dos de tus clientes apestan a alcohol” – responde Gohan. – “¿Por qué mientes?” – dice en tono amenazante.
Uno de los clientes, alto y grandote, se ha levantado y ha caminado hasta Gohan.

– “¿No le has oído? No hay alcohol para ti” – dice mientras agarra al mestizo por el hombro.
Gohan se da la vuelta empujando al cliente, estampándole contra la pared opuesta del bar, dejándole inconsciente.
Todos se quedan en silencio, inmóviles ante tal demostración de fuerza.

– “¿Te lo tengo que pedir por favor?” – dice Gohan dirigiéndose de nuevo al camarero.
Los clientes restantes y el camarero salen corriendo a toda prisa del bar.

– “¡Un androide! ¡Es un androide!” – grita el camarero.
– “¡Han llegado los androides!” – exclama otro.

El caos se apodera de pueblo. Algunos corren hacia sus casas, otros se suben a sus caballos y huyen carretera arriba o campo a través.
Son Gohan sale del bar cargando una caja de alcohol en cada hombro y camina tranquilamente en dirección opuesta a todo el mundo, de vuelta al Monte Frypan.
Tras horas de viaje, Gohan ha vuelto a su montaña. El saiyajín lanza una honda de ki en el suelo creando un gran hoyo en el que mete las dos cajas de alcohol excepto una botella.
Tras cubrir de tierra las cajas, se sienta en el mugriento colchón de su cueva y arranca el tapón de la botella con la boca, escupiéndolo después.
Gohan bebe de la botella, casi un tercio de botella de golpe.
De repente, Gohan entra en la Corporación Cápsula pidiendo auxilio, llevando a Trunks en brazos.
Bulma corre a socorrerle, y se queda helada al ver a su hijo en ese estado.

– “¡Trunks!” – exclama con lágrimas en los ojos.
Gohan coloca a Trunks sobre una improvisada camilla y Bulma prepara el poco material médico del que dispone, temblorosa.
Dos ayudantes de la Corporación Cápsula irrumpen en la habitación y apartan a Bulma, a la que ven histérica, y continúan con la asistencia a Trunks.

– “¿Qué ha pasado?” – le grita Bulma a Gohan agarrándole fuerte de la pechera. – “¿Qué le ha pasado a mi hijo?”
Gohan despierta en su cama sobresaltado. Otra pesadilla.
Hay ruido en los alrededores de su cueva. ¿Quién le ha encontrado? ¿Bandidos? ¿Los androides?
Gohan sale al exterior para ver qué ocurre y enseguida es rodeado por decenas de soldados.

– “¡Arriba las manos!” – le gritan. – “¡No te muevas!”
Son Gohan observa a los soldados, que parecen muy bien equipados para ser simples bandidos. Llevan uniformes del Ejército Real, aunque eso no significa nada hoy en día, ya que gran parte del ejército desertó y malvive como cualquier otro.
Son Gohan aprieta los puños en señal de amenaza.

– “¡Deteneos!” – dice una voz femenina. – “No es un androide”.
– “¿Cómo está tan segura, Sargento?” – responde un soldado.
– “A los androides no les crece el pelo y la barba” – responde. – “Siempre tienen ese aspecto impoluto que me saca de quicio”.
Los soldados bajan las armas.
La Sargento es una mujer joven, no muy alta, le llega a Gohan por la altura del mentón, pelo corto negro, delgada, con mirada firme y decidida.

– “Has visto a los androides…” – dice Gohan algo sorprendido de que alguien aparte de él los haya visto y siga con vida.
– “Y por tu reacción parece que tú también…” – responde la Sargento. – “¿Quién eres?”
– “Sólo un vagabundo” – responde Gohan.
La Sargento se acerca y camina alrededor de Gohan inspeccionándole.

– “Apestas a alcohol entre otras cosas” – le dice. – “Sin duda eres un vagabundo”.
La mujer entra en la cueva de Gohan.

– “No entres ahí” – le dice Gohan dándose la vuelta, pero ella no se detiene.
– “¡Alto!” – grita un soldado, mientras todos vuelven a levantar sus armas apuntando a Gohan.
Gohan entra en la cueva tras ella, desoyendo las órdenes de los soldados, que se quedan sorprendidos al ver que el vagabundo les ignora.
En la cueva, la Sargento escruta todo lo que hay a la vista. 

– “Ropa vieja, una botella de vodka vacía, un colchón mugriento…” – dice ella.
– “Ya te he dicho que soy un simple vagabundo” – insiste Gohan.
Pero algo llama la atención de la mujer.

– “¿Qué es esto?” – dice agarrando un aparato circular, en forma de cantimplora que tiene una enorme pantalla en una de sus caras.
– “Un reloj” – responde Gohan. – “Pero ya no funciona”
– “Es extraño…” – murmura la Sargento mientras lo examina con detenimiento.
La Sargento parece encontrar un pequeño logotipo gravado en el supuesto reloj.

– “Corporación Cápsula” – lee la militar. – “¡Qué recuerdos!” – añade.
– “¿Recuerdos?” – pregunta Gohan algo intrigado.
– “¡Por supuesto!” – responde ella. – “Recuerdo cuando era niña y aún se fabricaban las cápsulas Hoi-Poi. Todo el mundo las usaba.”
Gohan también recuerda buenos tiempos relacionados con la Corporación Cápsula. Recuerdos de un mundo más tranquilo y más fácil para todos.

– “Pero para ti parece que es más que eso…” – dice la Sargento al notar la extraña actitud de Gohan. – “¿Trabajabas para ellos? ¿Quién eres?” – le pregunta.
Gohan se sorprende ante las rápidas deducciones de la Sargento, que se acerca mucho a él y examina sus reacciones a escasos centímetros de su cara.

– “¿Quién eras?” – murmura la Sargento.
De repente, la Sargento da un paso atrás, haciendo que Gohan respire aliviado un instante.

– “Aunque yo tampoco me he presentado. Lo siento”.  – dice ella, sonriendo por primera vez. – “Soy la Sargento Videl. Lidero el pelotón Bravo del Ejército Real.” – se presenta, ofreciéndole la mano.

DBSNL // Capítulo 21: Recuerdos del futuro

DBSNL // Capítulo 21: Recuerdos del futuro
“Nosotros también hemos alcanzado ese nivel”
En el Planeta del Hakaishin, Son Goku ha terminado el entrenamiento y está disfrutando de un baño en las calientas aguas termales del balneario personal del Dios de la destrucción.
Whis y Beerus están sentados en una de las terrazas del palacio. Beerus saborea unas frutas parecidas a uvas, clavando la uña en ellas y llevándoselas a la boca una tras otra.

– “Parece que está acostumbrándose al ki divino bastante rápido, ¿no te parece?” – dice Beerus. – “¿No te parece?” – insiste al no escuchar la respuesta del ángel. – “¿Whis?”.
– “Sí, parece que se está adaptando a su nuevo poder” – responde al fin Whis con su sonrisa habitual.
– “Te veo distraído, Whis.” – le dice Beerus. – “¿Te aburre mi presencia?”
– “Claro que no, señor Beerus” – se disculpa el ángel.
– “¿Cómo le va a Vegeta el entrenamiento con Kaiosama?” – continúa el Dios.
– “Seguro que le va bien” – responde Whis.
En la Tierra, Freezer y Vegeta se encuentran cara a cara.

– “Dios de la destrucción, ¿eh?” – se burla Vegeta. – “¿Te hartaste de tu Imperio de pacotilla?”
– “Voy a disfrutar matándote otra vez, Vegeta” – le dice Freezer.
– “Es curioso, pero siempre he tenido que ver cómo te mataban otros.” – continúa el saiyajín. – “No diré que no me gusta verte humillado de esa manera, pero siempre imaginé cómo hubiera sido hacerlo yo mismo.”
– “No me hagas reír” – le responde el demonio del frío. – “No estás a mi altura”.
Vegeta sonríe y eleva su ki, provocando una fuerte ráfaga de viento que sorprende a Freezer.

– “Ese ki…es…” – murmura Freezer.
El ángel observa desde lejos y parece complacido con el espectáculo.
En el Planeta Sagrado, Piccolo y el resto observan el combate.

– “Será mejor dejarlo en manos de Vegeta”– dice Piccolo – “Sólo le entorpeceríamos”.
– “¿Y dejar que un mortal haga nuestro trabajo?” – replica Zamas.

Piccolo mira a Zamas con desaprobación, pero no le responde.
Vegeta se abalanza sobre Freezer y empieza un intercambio de golpes. 

– “No eres el único que posee ki divino, Freezer. Nosotros también hemos alcanzado ese nivel” – dice Vegeta.
– “Jujuju” – ríe Freezer. – “Sólo lo habéis rozado”.
– “¿Eh?” – se sorprende Vegeta.
Freezer golpea a Vegeta, que ahora se ve superado por el tirano.

– “Soy el Dios de la destrucción y vosotros sois simples mortales ¡Por mucho que hayáis mejorado no podéis compararos a mí!” – dice mientras sigue golpeando a Vegeta.
Mirai Trunks, Gohan, Goten, Trunks y Bulma, observan el combate desde el suelo.

– “Es demasiado fuerte…” – murmura Mirai Trunks.
– “¿Cómo ha ocurrido esto?” – se pregunta Son Gohan. – “¿Cómo se ha convertido en un Dios de la destrucción?”
– “Estaba enfrentándome a un malvado mago llamado Babidí y a sus esbirros junto al Kaioshin del Este y apareció de la nada” – explica Mirai Trunks.
– “¿Babidí? ¿En tu futuro?” – se sorprende Gohan.
– “El Kaioshin me pidió ayuda para enfrentarse a él y evitar que despertara a un monstruo llamado Majin Bu” – continúa Mirai Trunks.
– “Les conocemos.” – dice Goten. – “Nos enfrentamos a ellos y les derrotamos”.
– “¿Y apareció Freezer?” – pregunta el pequeño Trunks.
– “Freezer surgió de repente y eliminó al mago y a sus súbditos… y después mató al Kaioshin y a Kibito.”
Todos se sienten acongojados escuchando la narración de Trunks.

– “Majin Bu no llegó a despertar. Yo conseguí huir hasta la Corporación Cápsula, pero él me persiguió… y mató a mi madre.” – dice con un gesto de rabia e impotencia.
Bulma no puede evitar llorar.

– “Conseguí llegar hasta aquí en la máquina del tiempo, pero no pensé que pudiera seguirme. Lo siento. No debí venir.” – llora Trunks.
– “Hiciste bien, Trunks.” – le anima Gohan. – “Podemos encargarnos de esto. Sólo espera hasta que llegue mi padre.”
– “Vamos papá… ¿qué estás haciendo?” – murmura Goten.
Vegeta está herido, pero sigue aguantando contra Freezer.

– “Maldito…” – murmura el saiyajín.
– “¿Que ocurre, Vegeta? ¿No ibas a matarme?” – se burla el demonio del frío.
Vegeta se queda quieto y parece relajarse. Cierra los ojos y respira hondo.

– “¿Ya te rindes, Vegeta?” – le dice Freezer.
En el Planeta de Kaiosama, éste observa el combate.

– “Eso es, Vegeta, busca esa chispa de ki divino en tu interior. Aún puedes exprimirla un poco más… Tienes que resistir hasta que llegue Son Goku.”
Vegeta abre los ojos y su cuerpo emite una fuerte ráfaga de ki que barre el lugar.

– “Aún no hemos terminado, Freezer” – dice Vegeta desafiante.


Dibujado por El Discípulo de Tori