OLD MAN GOHAN // Capítulo 33: Majin Cell

OMG // Capítulo 33: Majin Cell

Son Gohan mira a Cell asombrado y preocupado. El insecto ha aumentado su poder exponencialmente de manera repentina.

– “¿Qué ha pasado?” – se pregunta Son Gohan, que no comprende como el insecto ha logrado tal poder.
– “¿Qué le ha pasado a Cell?” – se pregunta Yajirobe. – “Su aspecto ha cambiado…”
Cell desciende hasta la superficie terrestre.

– “¡Que siga el combate!” – exclama sonriente.
De repente, una voz retumba en su cabeza.

– “¡Ahora soy tu señor!” – le dice el brujo Babidí. – “¡Derrota a ese tipo y tráemelo vivo!”
– “Sí, señor Babidí” – responde Cell.
Gohan oye a Cell hablar solo.

– “¿Babidí? ¿Quién es Babidí?” – se pregunta extrañado. – “¿Tendrá algo que ver con el mago del que nos advirtió Uranai Baba?”
Cell se pone en guardia.

– “¡Luchemos!” – insiste el insecto, que se abalanza sobre Gohan.
El mestizo detiene el primer puñetazo de Cell y enseguida nota la diferencia con sus ataques anteriores. Ambos luchadores se enzarzan en un intercambio de golpes brutales. El insecto está peleando de una forma mucho más agresiva que antes. Los golpes de Gohan parecen causarle menos efecto y una sonrisa sádica nunca abandona su rostro.

– “Qué extraño…” – murmura Upa.
– “¿Qué ocurre?” – le pregunta Videl, preocupada por Gohan.
– “La forma de luchar de Cell ha cambiado” – responde el guardián de la Tierra Sagrada de Karín. – “Lucha de forma más directa y brutal”.
– “Es peligroso” – añade Yajirobe.
Gohan esquiva varios golpes de Cell por los pelos e intenta conseguir cierta distancia con el insecto, pero Cell insiste en sus ataques.

– “¡Venga!” – le provoca Cell. – “¡Pelea!”
Son Gohan empieza a retroceder ante los ataques del insecto.

– “Si esto sigue así, voy a tener problemas…” – piensa Gohan. – “¡Tengo que terminar con esto de un sólo ataque!”
El mestizo retrocede dando unas volteretas y coloca sus brazos en cruz formando una “X” sobre su pecho, con los puños cerrados. Su aura adquiere una forma esférica, mientras acumula energía en sus brazos.
Cell sigue avanzando hacia Gohan. 

– “¡No huyas!” – exclama el insecto.
El mestizo abre sus brazos, aún con los puños apretados, e inmediatamente apunta a Cell con ambos brazos.

– “¡¡FUKUSHU – HO!!” – exclama Son Gohan.
El poderoso ataque del saiyajín sale disparado hacia Cell, dejando un gran surco en el suelo mientras avanza.
Cell, que avanzaba confiado, en el último instante parece darse cuenta del poder devastador del ataque e intenta esquivarlo, pero ya es tarde para evadirlo completamente.
El ataque le sobrepasa y se pierde en el horizonte, hasta abandonar la Tierra y perderse en el espacio.
Gohan, agotado, intenta recuperar el aliento. Ha puesto gran parte de su energía en ese ataque.
La polvareda se disipa lentamente, revelando a Cell que, pese a haber logrado evitar un impacto directo, ha perdido la mitad de su torso.
Gohan, sabiendo que es su última oportunidad, se abalanza contra Cell, intentando aprovechar que se encuentra malherido.

– “¡Muere!” – exclama Gohan.
Pero en el último momento, Cell se regenera en un instante y agarra a Gohan por el cuello con su nuevo brazo.

– “¿Cómo?” – se pregunta Gohan mientras intenta liberarse. – “Su regeneración es mucho más rápida que antes…”
Cell estampa al mestizo contra el suelo.

– “¿No ibas a matarme?” – se burla el insecto.
Gohan, pese al cansancio, realiza un Masenko a quemarropa que le permite zafarse y recuperar la distancia.
Al mestizo casi no le quedan fuerzas.
Cell está ileso y mostrando una sádica sonrisa.

– “¡No le mates!” – exclama Babidí en la mente de Cell. – “¡Necesito a este individuo vivo!”
– “¡Cállate!” – responde Cell. – “¡Son Gohan es mío!”
Babidí se sorprende al escuchar a su nuevo súbdito rebelarse.

– “¿Se niega a obedecerme?” – se extraña el mago. – “¿Cómo es posible?”
Videl, al ver a Gohan abatido, da un paso al frente para animarle.

– “¡Vamos, Son Gohan!” – exclama la Sargento. – “¡Acaba con él!”
– “¡Puedes vencerle!” – le alienta Yajirobe.
Cell alza su mano apuntando al grupo.

– “¡Silencio!” – exclama mientras dispara un poderoso ataque de ki similar al Big Bang Attack de Vegeta.
Gohan utiliza sus últimas fuerzas para intentar interceptar el golpe. Como un rayo amarillo se interpone entre el ataque y sus amigos, cruzando los brazos para recibir el impacto.
Una fuerte explosión barre el lugar. Sus amigos salen despedidos por la onda expansiva. Al disiparse la polvareda, Gohan sigue en pie, pero su brazo izquierdo está gravemente dañado y pende inerte.
Videl se percata enseguida del estado de su amigo.

– “Gohan…” – susurra casi sin voz.
– “Estamos perdidos” – se lamenta Satán.
Cell, al ver el estado en el que se encuentra Gohan, suspira decepcionado.

– “Vaya…” – dice el insecto. – “Parece que se ha acabado el combate”.
Gohan intenta mover su brazo, pero el dolor se lo impide.

– “Maldita sea…” – murmura el mestizo.

Cell sonríe, viéndose vencedor.

– “Es una pena… Esperaba divertirme un rato más…” – se lamenta el lagarto.  – “En fin” – suspira. – “Acabemos con esto de una vez”.
La creación del Doctor Gero se prepara para lanzar un Kamehameha.

– “Ya que has puesto a prueba mi cuerpo y me has ofrecido un combate interesante, voy a hacerte un regalo…” – le dice Cell. – “¡Acabaré contigo con la técnica favorita de tu padre!”
Gohan agacha la cabeza, abatido.

– “No hay nada que pueda hacer… Supongo que se acabó.” – murmura abatido. – “Maldita sea… Si no hubiera sido tan confiado… Si no le hubiera permitido conseguir la perfección… ¡Maldita sea!”
Shapner intenta ponerse en pie.

– “¡Alejaos de aquí!” – les dice a sus compañeros.
– “Es inútil” – responde Yajirobe.
– “La Tierra no soportará un ataque como este” – se lamenta Upa.
– “No…” – dice Videl apenada. – “No puede ser… No hemos estado luchando tantos años para nada…”
Suno se arrodilla junto al cuerpo del Número 8 y llora mientras lo abraza.
Cell prepara su Kamehameha. Toda la Tierra tiembla ante el poder del insecto.

– “Ka… Me… Ha… Me…” – dice Cell.
Gohan suspira, aceptando su final.

– “¡Son Gohan! ¡Ni se te ocurra rendirte!” – exclama una voz en su interior.
– “¡¿Papá?!” – se sorprende el mestizo. – “¡¿Eres tu?! ¡¿Dónde estás?!”
– “Estoy en el Más Allá.” – responde Goku. – “Estoy hablando contigo con la ayuda de Kaiosama.” – le revela, mientras agarra el hombro izquierdo del Kaio del Norte. – “¡Vamos! ¡Tienes que acabar con Cell! ¡Lánzale un Kamehameha y envíale al infierno!”
– “No puedo…” – responde Gohan. – “No me quedan fuerzas y no puedo usar mi brazo izquierdo…”
– “¡Deja de quejarte!” – exclama otra voz. – “¡Se acabaron las lamentaciones!”
– “¡¿Piccolo?!” – se sorprende Gohan.
Cell se extraña al verle hablar solo.

– “¿Qué está pasando?” – murmura Cell. – “¿El miedo le ha vuelto loco?”
Piccolo ha agarrado el hombro derecho de Kaiosama y se ha unido a la conversación.

– “¡Tienes un poder extraordinario!” – le dice Piccolo. – “Lo sé desde el primer momento en que te vi luchar contra Raditz cuando eras sólo un niño. ¡Muéstraselo a Cell!”
– “He llegado a mi límite…” – responde Gohan desanimado.
– “¡Tonterías!” – insiste Piccolo.
– “No dejes que esta lucha haya sido en vano” – le dice Goku. – “¡Sólo queda un último paso!”
– “Lo siento” – responde Gohan. – “Siento todo lo que ha pasado…”
– “Estamos bien” – le reconforta Goku. – “Todos te estamos viendo luchar contra Cell. Nuestra fuerza está contigo.”
Krilín, Yamcha, Chaoz y Ten Shin Han se encuentran rodeando a Kaiosama, Piccolo y Goku.

– “Pero…” – se lamenta Gohan.
– “¡Maestro Gohan!” – dice una nueva voz.
– “¿¡Tr… Trunks?!” – se sorprende el mestizo, que sin poder evitarlo empieza a llorar en silencio.
– “¿Cómo va todo?” – dice sonriente el hijo de Vegeta, situado entre Goku y Piccolo, con su mano en la espalda de Kaiosama.
– “Lo siento mucho, Trunks” – dice Gohan. – “Ese día… Fui un cobarde. Y después tu madre…”
– “No tienes que disculparte por nada” – responde Trunks. – “Sé que lo has hecho lo mejor que has podido. Siempre has sido alguien a quien he admirado. Estoy orgulloso de haber sido tu pupilo.”
Gohan ya no puede evitar llorar desconsoladamente.

– “Todo ha sido culpa mía…” – llora el mestizo.
– “Ahora tienes la oportunidad de vengarnos.” – le dice Trunks. – “A nosotros, a mis padres… Yo no puedo hacerlo, ¡tienes que hacerlo tú!”
Gohan aprieta con fuerza su puño.

– “Está bien…” – murmura el mestizo. – “¡Lo haré!” – exclama mientras se envuelve en el aura dorada del Súper Saiyajín 2.
Cell se percata del cambio de actitud de Gohan y sonríe al ver que tendrá un último instante de diversión.

– “Muy interesante…” – murmura Cell satisfecho.
– “Ka… Me… Ha… Me…” – se prepara Gohan con una sola mano.
– “¡¡MUERE!!” – exclama Cell al lanzar su Kamehameha.
– “¡¡HAAAAAA!!” – exclama Gohan al hacer lo mismo.
Ambos ataques se aproximan a gran velocidad y chocan con violencia.
Videl y los demás observan el choque de fuerzas.

– “¡Vamos! ¡Acaba con él, Gohan!” – le anima Ikose.
– “No lo logará…” – se lamenta Upa.
– “Cell es demasiado poderoso…” – dice Shapner. – “Se acabó…”
– “Yo creo en él.” – les interrumpe Videl. – “¡Puedes hacerlo, Gohan!”
Satán se sorprende al ver que su hija no ha perdido la esperanza y sonríe de forma tierna al darse cuenta del aprecio que ella tiene por el mestizo.
El General se acerca a su hija y le pone la mano en el hombro, sorprendiéndola.

– “¡Tu puedes, Son Gohan!” – le anima Satán. – “¡Acaba con él!”
Suno mira a su alrededor y se repara en la ausencia de uno de sus compañeros.

– “¿Dónde está Yajirobe?” – se pregunta.
La técnica de Cell enseguida empieza a ganarle terreno a Gohan.

– “¡Aguanta, Gohan!” – le anima su padre. – “¡Aún no has liberado todo tu poder! ¡Déjalo estallar!”
– “Hago lo que puedo…” – responde Gohan. – “No me quedan fuerzas…”
– “Gohan… ¡Libera todo tu poder!” – le anima Piccolo.
– “¡Venga nuestra muerte!” – exclama Trunks. – “¡Acaba con Cell!”
De repente, la katana de Yajirobe atraviesa a Cell por la espalda, sorprendiendo al insecto.

– “¡¿Tú?!” – exclama Cell.
Yajirobe, con la piel quemada por la energía que desprende Cell, a conseguido acercarse a él y cogerle desprevenido.

– “Yo… sólo… pasaba por aquí” – murmura el samurái, que sonríe de forma triste, aceptando su fatal destino.
Todos se sorprenden al ver tal inesperada hazaña.

– “¡¡AHORA!!” – exclaman Goku, Piccolo y Trunks.
– “¡¡HAAAAAAAAAA!!” – grita Gohan, liberando el poder que aún tenía oculto, aumentando la potencia de su Kamehameha de forma exponencial.
Cell es sorprendido por tal incremento de fuerza y termina cediendo.

– “¡No puede ser!” – exclama Cell. – “¡No es posible!”
Finalmente, el ataque engulle a Cell y a Yajirobe.

– “¡¡Soy perfecto!!” – insiste Cell, mientras su cuerpo empieza a desintegrarse. – “¡Debería ser invenci…!
El Kamehameha de Gohan continúa avanzando hasta salir de la atmósfera terrestre y perderse en la oscura nada del espacio.
Videl, Satán, Upa, Ikose, Shapner y Suno contemplan la escena atónitos.

– “¡Lo ha conseguido!” – exclama Shapner, que no logra salir de su asombro.
– “¡Hemos ganado!” – celebra Ikose, llorando de alegría.
Videl corre hacia Gohan, que regresa a su estado base, agotado.
Satán sonríe contento contemplando la escena.
Videl se abalanza sobre Gohan.

– “¡Ay, ay!” – se queja Gohan, muy dolorido.
– “¡Lo siento!” – se disculpa Videl preocupada por él.
– “¡Lo has logrado!” – le dice Shapner, dándole una palmada en la espalda.
– “¡AAAy!” – se queja de nuevo Gohan.
– “¡Has salvado la Tierra!” – le felicita Upa.
Gohan sonríe y mira al cielo.

– “No lo he hecho sólo” – responde el mestizo. – “Lo hemos logrado todos juntos.”

DBSNL // Capítulo 52: Battle Royale

DBSNL // Capítulo 52: Battle Royale
“¡Detente! ¡No te enfrentes a él solo!”
Al dar la señal, los participantes de los distintos universos se lanzan unos contra otros, pero los del Universo 2 y el 7 conservan su posición.
Los demonios del frío del Universo 1 liberan a sus tres saiyajín, que se adentran en la batalla como si de perros de presa se trataran.
Freezer se dirige directamente hacia Son Goku.

– “¡Son Goku!” – grita Freezer. – “¡Tenemos cuentas pendientes!”
Pero su avance es interrumpido por una patada de Beerus, que hace que se estrelle contra el suelo y se deslice lejos del Universo 7.

– “¡Así no es como funciona esto, idiota!” – se burla el felino.
Cell también vuela hacia el Universo 7 mientras esquiva a otros rivales, pues no le interesan esos combates.

– “¡Tú serás el primero!” – grita dirigiéndose hacia Gohan a toda velocidad.
De repente, un ataque le alcanza por la espalda y le derriba, cayendo lejos de su objetivo.

– “Maldita sea…” – dice al levantarse y ver que el ataque provenía de uno de los participantes del Universo 2, que parece un humano cualquiera, pero enfundado en una armadura de alta tecnología. El soldado ha usado un visor similar a los rastreadores que usaba el ejército de Freezer.
El Hakaishin Zamas sigue quieto, sin liberar al Majin Bu que tiene en su mano.
Mirai Trunks, transformado en Súper Saiyajín y espada en mano, se enfrenta a uno de los caudillos del Universo 1; un lobo humanoide.
El Yadrat aparece de la nada con el Shunkanido en medio de nuestro grupo de amigos del Universo 7. Agarra a Zamas y vuelve a desaparecer.

– “¡Maldición!” – exclama Gohan al ver que su plan empieza a fallar.
El Yadrat lleva a nuestro Kaioshin del Norte hasta un grupo de tres Kaioshin de su Universo, el 4, que le rodean inmediatamente. Después, el Yadrat abandona a nuestro amigo y vuelve a desaparecer.
Zamas observa a los Kaioshin y en seguida recuerda haber leído sobre ellos.

– “Sois los Kaioshin que murieron a manos de Majin Bu, ¿no es cierto?” – les dice.
– “Esa línea fue reescrita y nos encargamos de eliminar a Bibidí antes de que creara a su monstruo” – dice la Diosa Kaioshin del Oeste.
– “Y también eliminamos cualquier amenaza potencial.” – añade el Kaioshin del Sur.
– “Así que os convertisteis en asesinos…” – les recrimina Zamas.
– “El Universo ha vivido en paz” – le corrige el Kaioshin del Norte.
– “¿Y dónde está el Kaioshin del Este?” – les pregunta Zamas. – “¿Dónde está Shin?”
– “No compartía nuestras ideas…” – dice una voz conocida mientras se une al grupo que rodea a Zamas.
Zamas se da la vuelta y observa incrédulo al cuarto Kaioshin.
Lejos de ahí, Jaco, del Universo 5, se enfrenta a un soldado de piel anaranjada y de pelo largo y oscuro del Universo 3, que parece ser un brench; la misma raza que Jeese, de las fuerzas especiales Ginyu, y que lleva una armadura similar a las que llevaban los soldados de Freezer. El soldado esquiva los disparos de Jaco, que insiste hasta que otro soldado alto y espigado, de piel violeta, con la misma armadura, le golpea por la espalda y le aleja de su compañero.

– “¡Era mío, Tagoma!” –  exclama el brench.
– “No parecía que lo tuvieras bajo control, Curd” – le responde éste.

Dibujado por The-Radger457

Entre la polvareda levantada por el combate, un enemigo aparece con una espada en la mano, lanzándose contra el grupo del Universo 7.

– “¡No puede ser!” – exclama Gohan al ver que se trata del mismísimo Rey de los Demonios, Dabra, que participa para el Universo 3.
Son Gohan se transforma en Súper Saiyajín 2 con suma facilidad y patea a Dabra en la barbilla, deteniendo su avance y haciendo que pierda su espada.
Dabra se cae de espaldas y Gohan se queda firme frente a él, imponente.
Vegeta mira a Gohan con una media sonrisa, recordando como Dabra le puso contra las cuerdas en su último enfrentamiento y como eso le hizo perder los nervios.

Un toro humanoide de piel roja y gran envergadura avanza a toda velocidad hacia sus compañeros Curd y Tagoma, pero es interrumpido por dos lobos antropomorfos, uno de pelaje amarillo y otro rojo, que le cortan el paso.

– “¡Shisami!” – exclama Curd al ver a su compañero en problemas.

Mientras tanto, Champa ve a Sidra, Hakaishin del Universo 4, en el otro extremo del terreno de combate y se dirige hacia él rápidamente.
Beerus, que se encuentra luchando contra Freezer, con quien parece estar jugando, esquivando sus golpes sin dificultad, ve a su hermano volar hacia el otro Hakaishin.

– “¡¡Detente!!” – le grita Beerus. – “¡No te enfrentes a él solo!” 
Freezer aprovecha el despiste de Beerus para golpearle y hacerle retroceder.

– “Maldita sea…” – murmura Beerus.
Champa llega hasta el Hakaishin y se planta frente a él.

– “Ha pasado mucho tiempo, maestro” – le dice Champa desafiante.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte II: Deseo cumplido

Emperador Freezer / Parte II: Deseo cumplido
“¿Qué has venido a buscar, Freezer?”


Unas semanas después de que Freezer se estrellara en el planeta Freezer 83, su cuerpo ha sido reparado y el nuevo Emperador se encuentra en perfectas condiciones; sentado en el trono que hasta hace poco ocupaba su padre.

– “Señor Freezer” – se arrodilla el consejero imperial. – “Me he tomado la libertad de preparar la flota. Mañana estará lista para atacar la Tierra.”
El tirano se levanta, ignorando a su consejero, y camina hacia la ventana, donde su mirada se pierde en el espacio.

– “No lo entiendes, ¿verdad?” – murmura Freezer.
– “¿Entender qué, señor?” – pregunta el sirviente.
– “El Súper Saiyajín no es alguien a quién podamos derrotar con cientos de naves” – responde el tirano. – “No… Debo eliminar a Son Goku con mis propias manos”.
– “Pero señor…” – insiste el consejero. – “La última vez…”
De repente, un rayo mortal atraviesa el pecho del consejero imperial, que cae al suelo sin vida.
Al escuchar el estruendo, varios hombres entran a toda prisa a la sala del trono y encuentran el cadáver en el suelo.
Freezer se abre paso entre sus hombres mientras sale de la sala.

– “Preparad una nave” – ordena el tirano. – “Y limpiad esto.”
En unas horas, la nave del Emperador está lista para partir.

– “¿A dónde vamos, señor?” – pregunta uno de los pilotos.
– “Namek” – responde Freezer.
En unos días, la nave imperial llega al lugar donde antes se encontraba dicho planeta.

– “No hay nada, señor” – dice uno de los tripulantes mientras observa el radar. – “Ni rastro del planeta”.

Freezer mira por el gigantesco ojo de buey.

– “Qué extraño…” – murmura el tirano. – “Pensé que habrían usado las Dragon Balls para reconstruirlo…”
– “¿Órdenes, señor?” – pregunta su subordinado.
– “Esos namekianos siguen vivos en alguna parte” – responde Freezer. – “¡Quiero que los encontréis!” – añade enfadado por su fracaso.
– “¡Sí, señor!” – responde el soldado. – “¡Se lo comunicaré a todas las naves!”.
Pero una búsqueda tan vasta y sin un punto de partida es exageradamente difícil.
Cuatro años después de total persistencia, parece que el rastreo ha dado sus frutos.

– “¡Lo tenemos, señor!” – entra apresuradamente un soldado en la sala del trono.
– “¿De qué se trata?” – pregunta Freezer, sentado en su sillón, con poco interés.
– “¡Nuevo Namek, señor!” – responde el peón.
Freezer se levanta de un salto.

– “¡Preparad mi nave!” – exclama el tirano.
Después de un largo viaje, la nave del Emperador aterriza en Nuevo Namek ante la aterrada mirada de los namekianos, que enseguida reconocen el gran platillo volante.
Freezer y sus hombres salen de la nave y son recibidos por un grupo de aldeanos, entre los que se encuentran Dende y el nuevo Gran Patriarca.

– “¿Qué hacemos, Gran Patriarca?” – le pregunta uno de los namekianos.
– “Debemos mantener la calma” – responde el anciano.
El tirano se acerca al namekiano y le reconoce.

– “Así que ahora tú eres quien manda…” – dice Freezer. – “Supongo que esa vieja babosa pasó a mejor vida…”
Todos los namekianos se molestan por el comentario sobre su padre.

– “¿Qué has venido a buscar, Freezer?” – pregunta el Patriarca. – “No vamos a entregarte las Dragon Balls, y aunque las consigas, nadie va a invocar al dragón para ti”.
Freezer sonríe de forma terrorífica.

– “Eso habrá que verlo” – responde el tirano.
El demonio del frío levanta su mano y apunta hacia la multitud de aldeanos.

– “¡No lo hagas!” – exclama el Patriarca.
Freezer dispara a discreción y aniquila parte de la multitud.

– “¡Así no conseguirás nada!” – insiste el Patriarca. – “¡Detente!” – suplica.
El Patriarca sufre en su interior la muerte de cada uno de sus compatriotas, pero sabe que no puede ceder ante el tirano.
Freezer hace caso omiso y sigue disparando.

– “¡Está bien!” – exclama una voz infantil – “¡Yo le ayudaré!”
Al oírlo, Freezer se detiene y busca al voluntario. Un pequeño namekiano surge de entre los aldeanos y avanza hacia el tirano.

– “Yo le llevaré hasta las aldeas donde se encuentran las Dragon Balls e invocaré a Polunga.” – dice el niño. – “Pero no haga daño a nadie más.”
– “No…” – se lamenta el Patriarca.
– “Al fin alguien que piensa en su gente…” – sonríe Freezer. – “¿Cómo te llamas?”
– “Cargo” – responde el namekiano.
– “¡Nos matará igualmente!” – interviene Dende.
Freezer mira a Dende y le reconoce.

– “Tú…” – murmura el demonio del frío.
– “¡Freezer es cruel y despiadado!” – insiste Dende. – “¡No te fíes de su palabra!”
– “No quiero morir otra vez” – responde Cargo con resentimiento. – “Proteger a nuestra gente debería ser más importante que las Dragon Balls”.
Freezer sonríe al ver que puede utilizar al namekiano.
Cargo da un paso al frente hacia el tirano.

– “¡Lo haré! ¡Pero deje en paz a los demás!” – repite Cargo mientras se arrodilla ante el tirano.
– “¿Cómo sé que vas a pedirle al dragón lo que yo te diga?” – le pregunta Freezer. – “Si vas a ayudarme, necesito una muestra de lealtad…”
– “Lo que sea” – responde Cargo.
– “Bien…” – sonríe el tirano. – “Mata al otro renacuajo” – exige, refiriéndose a Dende.
El patriarca se acerca a Cargo y le agarra del hombro.

– “¡No lo hagas!” – exclama el Patriarca zarandeándole.
– “¡Silencio!” – exclama el tirano disparando su rayo mortal a la rodilla del jefe namekiano.
El Patriarca grita de dolor y cae al suelo sujetándose la rodilla.

– “¡Gran Patriarca!” – exclama Dende, que se apresura en socorrerle.
– “Estoy esperando…” – dice Freezer. – “¡Mátale!”
El joven namekaino alza su mano y apunta a Dende mientras llora.

– “Lo siento…” – murmura Cargo.
– “Estás sentenciando nuestra raza…” – dice el Patriarca. – “…y posiblemente el universo”.
En unos días, Freezer y sus hombres han conseguido reunir las Dragon Balls y han invocado a Polunga.
Freezer, tras recuperar su cuerpo y lograr la vida eterna, ha eliminado al Dragón, para que nadie pueda interferir en sus planes.

– “Ahora debe cumplir su palabra” – le dice el pequeño Cargo. – “Deje Namek en paz.”
– “Jujuju” – ríe Freezer con una maléfica sonrisa. – “Creo que hoy vas a aprender una lección importante, chico…”
El miedo y la culpa embargan al joven namekiano.

– “¡NO!” – exclama Cargo. – “¡Me ha prometido que…!”
El tirano alza su mano y hace volar a Cargo con su poder telepático. Cuando lo ha elevado varios metros, Freezer cierra su puño y el pequeño estalla en mil pedazos.

– “¿Fuegos artificiales para celebrar su regreso, señor Freezer?” – comenta un soldado brench.
– “Jujuju” – se ríe el tirano. – “Eso es solo un aperitivo. Los verdaderos fuegos de artificio empezarán ahora.”
La nave de Freezer se eleva hasta abandonar la atmósfera namekiana. El tirano sale al exterior por la escotilla superior y contempla el gran planeta verde.

– “Esta vez me aseguraré de que estalle al instante” – sonríe Freezer con ánimo de venganza, mientras alza su dedo y genera una gigantesca esfera de ki. – “¡Desapareced!” – grita al lanzar su ataque contra el planeta.
Una explosión sorda ilumina el espacio mientras el tirano ríe satisfecho.
Con la desaparición de Nuevo Namek y la muerte de Piccolo a manos de los androides en la Tierra, las Dragon Balls han dejado de existir en los Universos 3 y 5.

DBSNL ESPECIAL // Universos 3 y 5 / Parte II: Deseo cumplido

DBSNL Especial // U3 y U5 / Parte II: Deseo cumplido
Unas semanas después de que Freezer se estrellara en el planeta Freezer 83, su cuerpo ha sido reparado y el nuevo Emperador se encuentra en perfectas condiciones; sentado en el trono que hasta hace poco ocupaba su padre.

– “Señor Freezer” – se arrodilla el consejero imperial. – “Me he tomado la libertad de preparar la flota. Mañana estará lista para atacar la Tierra.”
El tirano se levanta, ignorando a su consejero, y camina hacia la ventana, donde su mirada se pierde en el espacio.

– “No lo entiendes, ¿verdad?” – murmura Freezer.
– “¿Entender qué, señor?” – pregunta el sirviente.
– “El Súper Saiyajín no es alguien a quién podamos derrotar con cientos de naves” – responde el tirano. – “No… Debo eliminar a Son Goku con mis propias manos”.
– “Pero señor…” – insiste el consejero. – “La última vez…”
De repente, un rayo mortal atraviesa el pecho del consejero imperial, que cae al suelo sin vida.
Al escuchar el estruendo, varios hombres entran a toda prisa a la sala del trono y encuentran el cadáver en el suelo.
Freezer se abre paso entre sus hombres mientras sale de la sala.

– “Preparad una nave” – ordena el tirano. – “Y limpiad esto.”
En unas horas, la nave del Emperador está lista para partir.

– “¿A dónde vamos, señor?” – pregunta uno de los pilotos.
– “Namek” – responde Freezer.
En unos días, la nave imperial llega al lugar donde antes se encontraba dicho planeta.

– “No hay nada, señor” – dice uno de los tripulantes mientras observa el radar. – “Ni rastro del planeta”.

Freezer mira por el gigantesco ojo de buey.

– “Qué extraño…” – murmura el tirano. – “Pensé que habrían usado las Dragon Balls para reconstruirlo…”
– “¿Órdenes, señor?” – pregunta su subordinado.
– “Esos namekianos siguen vivos en alguna parte” – responde Freezer. – “¡Quiero que los encontréis!” – añade enfadado por su fracaso.
– “¡Sí, señor!” – responde el soldado. – “¡Se lo comunicaré a todas las naves!”.
Pero una búsqueda tan vasta y sin un punto de partida es exageradamente difícil.
Cuatro años después de total persistencia, parece que el rastreo ha dado sus frutos.

– “¡Lo tenemos, señor!” – entra apresuradamente un soldado en la sala del trono.
– “¿De qué se trata?” – pregunta Freezer, sentado en su sillón, con poco interés.
– “¡Nuevo Namek, señor!” – responde el peón.
Freezer se levanta de un salto.

– “¡Preparad mi nave!” – exclama el tirano.
Después de un largo viaje, la nave del Emperador aterriza en Nuevo Namek ante la aterrada mirada de los namekianos, que enseguida reconocen el gran platillo volante.
Freezer y sus hombres salen de la nave y son recibidos por un grupo de aldeanos, entre los que se encuentran Dende y el nuevo Gran Patriarca.

– “¿Qué hacemos, Gran Patriarca?” – le pregunta uno de los namekianos.
– “Debemos mantener la calma” – responde el anciano.
El tirano se acerca al namekiano y le reconoce.

– “Así que ahora tú eres quien manda…” – dice Freezer. – “Supongo que esa vieja babosa pasó a mejor vida…”
Todos los namekianos se molestan por el comentario sobre su padre.

– “¿Qué has venido a buscar, Freezer?” – pregunta el Patriarca. – “No vamos a entregarte las Dragon Balls, y aunque las consigas, nadie va a invocar al dragón para ti”.
Freezer sonríe de forma terrorífica.

– “Eso habrá que verlo” – responde el tirano.
El demonio del frío levanta su mano y apunta hacia la multitud de aldeanos.

– “¡No lo hagas!” – exclama el Patriarca.
Freezer dispara a discreción y aniquila parte de la multitud.

– “¡Así no conseguirás nada!” – insiste el Patriarca. – “¡Detente!” – suplica.
El Patriarca sufre en su interior la muerte de cada uno de sus compatriotas, pero sabe que no puede ceder ante el tirano.
Freezer hace caso omiso y sigue disparando.

– “¡Está bien!” – exclama una voz infantil – “¡Yo le ayudaré!”
Al oírlo, Freezer se detiene y busca al voluntario. Un pequeño namekiano surge de entre los aldeanos y avanza hacia el tirano.

– “Yo le llevaré hasta las aldeas donde se encuentran las Dragon Balls e invocaré a Polunga.” – dice el niño. – “Pero no haga daño a nadie más.”
– “No…” – se lamenta el Patriarca.
– “Al fin alguien que piensa en su gente…” – sonríe Freezer. – “¿Cómo te llamas?”
– “Cargo” – responde el namekiano.
– “¡Nos matará igualmente!” – interviene Dende.
Freezer mira a Dende y le reconoce.

– “Tú…” – murmura el demonio del frío.
– “¡Freezer es cruel y despiadado!” – insiste Dende. – “¡No te fíes de su palabra!”
– “No quiero morir otra vez” – responde Cargo con resentimiento. – “Proteger a nuestra gente debería ser más importante que las Dragon Balls”.
Freezer sonríe al ver que puede utilizar al namekiano.
Cargo da un paso al frente hacia el tirano.

– “¡Lo haré! ¡Pero deje en paz a los demás!” – repite Cargo mientras se arrodilla ante el tirano.
– “¿Cómo sé que vas a pedirle al dragón lo que yo te diga?” – le pregunta Freezer. – “Si vas a ayudarme, necesito una muestra de lealtad…”
– “Lo que sea” – responde Cargo.
– “Bien…” – sonríe el tirano. – “Mata al otro renacuajo” – exige, refiriéndose a Dende.
El patriarca se acerca a Cargo y le agarra del hombro.

– “¡No lo hagas!” – exclama el Patriarca zarandeándole.
– “¡Silencio!” – exclama el tirano disparando su rayo mortal a la rodilla del jefe namekiano.
El Patriarca grita de dolor y cae al suelo sujetándose la rodilla.

– “¡Gran Patriarca!” – exclama Dende, que se apresura en socorrerle.
– “Estoy esperando…” – dice Freezer. – “¡Mátale!”
El joven namekaino alza su mano y apunta a Dende mientras llora.

– “Lo siento…” – murmura Cargo.
– “Estás sentenciando nuestra raza…” – dice el Patriarca. – “…y posiblemente el universo”.
En unos días, Freezer y sus hombres han conseguido reunir las Dragon Balls y han invocado a Polunga.
Freezer, tras recuperar su cuerpo y lograr la vida eterna, ha eliminado al Dragón, para que nadie pueda interferir en sus planes.

– “Ahora debe cumplir su palabra” – le dice el pequeño Cargo. – “Deje Namek en paz.”
– “Jujuju” – ríe Freezer con una maléfica sonrisa. – “Creo que hoy vas a aprender una lección importante, chico…”
El miedo y la culpa embargan al joven namekiano.

– “¡NO!” – exclama Cargo. – “¡Me ha prometido que…!”
El tirano alza su mano y hace volar a Cargo con su poder telepático. Cuando lo ha elevado varios metros, Freezer cierra su puño y el pequeño estalla en mil pedazos.

– “¿Fuegos artificiales para celebrar su regreso, señor Freezer?” – comenta un soldado brench.
– “Jujuju” – se ríe el tirano. – “Eso es solo un aperitivo. Los verdaderos fuegos de artificio empezarán ahora.”
La nave de Freezer se eleva hasta abandonar la atmósfera namekiana. El tirano sale al exterior por la escotilla superior y contempla el gran planeta verde.

– “Esta vez me aseguraré de que estalle al instante” – sonríe Freezer con ánimo de venganza, mientras alza su dedo y genera una gigantesca esfera de ki. – “¡Desapareced!” – grita al lanzar su ataque contra el planeta.
Una explosión sorda ilumina el espacio mientras el tirano ríe satisfecho.
Con la desaparición de Nuevo Namek y la muerte de Piccolo a manos de los androides en la Tierra, las Dragon Balls han dejado de existir en los Universos 3 y 5.