DBSNL // Capítulo 55: La batalla de los Dioses

DBSNL // Capítulo 55: La batalla de los Dioses
“Bajaste la guardia”
Son Goku y Champa se enfrentan a Sidra, que no muestra dificultades para luchar contra ambos.

– “Un saiyajín usando ki divino…” – dice Sidra mientras esquiva los ataques de Goku. – “¿Tan desesperado está vuestro Hakaishin?”
Sidra repele a Champa y golpea a Goku repetidamente, haciéndole retroceder.

– “¡Tu raza debió ser eliminada como lo fue en nuestro Universo!” – le dice antes de golpearle y lanzarle contra el suelo.
Son Goku se levanta magullado, pero dispuesto a continuar el combate.

– “No eres el primero que intenta eliminarnos” – dice sonriendo.
Champa observa a Son Goku.

– “Tiene agallas…” – murmura esbozando una leve sonrisa, también herido.
En ese momento, Champa oye un zumbido suave que va en aumento, como si un enjambre de abejas se acercara a él a toda velocidad, y de entre el polvo aparecen tres Cell Jr que le atacan sin piedad.

Cerca de allí, Gin castiga a Vegeta que, pese a estar transformado en Súper Saiyajín Blue, está siendo superado por el Hakaishin. Gin le golpea y le estrella contra el suelo.

– “Un perro sin correa” – le dice Gin mientras Vegeta se reincorpora – “Has superado mis expectativas, pero eres sólo eso.” – continúa el Hakaishin. – “Ríndete y no te haré sufrir”.
– “¡Jajaja!” – ríe Vegeta a plena carcajada, confundiendo a Gin. – “Realmente no comprendes lo que significa ser un saiyajín” – responde sonriendo.
Beerus lucha contra Liquir y Freezer, que intentan acorralarle empujándole hacia el límite del terreno de combate.

– “¡No tenéis el nivel suficiente!” – exclama Beerus saltando sobre ellos para situarse a sus espaldas y lanzando un ataque de ki a Freezer que le desintegra.
– “Maldita sea…” – murmura el zorro al comprobar que ha perdido a su apoyo y encontrarse entre Beerus y la nada.
– “¿Quieres saltar tú sólo o necesitas que te empuje?” – se burla nuestro Dios de la destrucción.
– “La imprudencia no es propia de ti…” – dice la voz de Freezer, que está detrás de Beerus apuntándole con el dedo.
– “Inmortal…” – murmura Beerus. – “Se me olvidó ese detalle…”
Liquir apunta a Beerus con su mano.

– “¡Jajajaja!” – ríe el Hakaishin del Universo 6. – “¡Parece que se acabó, Beerus!”
Pero un rayo fucsia atraviesa el pecho del Dios zorro, que escupe sangre al momento.
Beerus se da la vuelta y efectivamente, Freezer es quién ha acabado con el que se supone era su aliado.

– “Bajaste la guardia” – dice Freezer esbozando una terrorífica sonrisa.
El Hakaishin del Universo 6, con los ojos en blanco, cae al vacío y desaparece en la nada.

– “¿Y ahora qué, Freezer?” – le dice Beerus.
– “Eres demasiado fuerte para mí” – responde el demonio del frío. – “Lo admito. No soy idiota.”
– “¿Te rindes?” – le pregunta Beerus algo desconcertado.
– “Simplemente te considero un mejor aliado” – responde sonriendo Freezer. – “Dejemos nuestro enfrentamiento para otro momento…” – dice dándose la vuelta y alejándose caminando tranquilamente.
Zamas se encuentra frente al Dai-Kaioshin del Universo 3, una versión de él mismo.

– “Gracias” – dice Zamas, que le agradece que le salvara de los tres Kaioshin del Universo 4.
El Zamas Dai-Kaioshin le pone su espada de ki en el cuello con un movimiento rápido. Zamas no entiende lo que está pasando.

– “En algún momento vas a tener que elegir un bando…” – le susurra el Kaioshin Supremo al oído. – “… espero que…” – pero el puño de Mr Bu, que parece proceder de lejos, golpea al Dios en la mejilla, alejándole de nuestro Zamas.
Mr Bu llega hasta Zamas, que aún está en estado de shock, y le cura con su magia.

Shisami sigue enfrentándose a los dos lobos del Universo 1. Su cuerpo desprende un brillo rojizo y su velocidad ha aumentado. El toro embiste sin cesar a sus dos enemigos, que intentan esquivarle, pero sin éxito en múltiples ocasiones.

Cada choque causa quemaduras importantes a los lobos.

– “Estoy harto…” – murmura Lavander.

Los puños del lobo amarillo empiezan a emitir un vapor morado y denso.

El toro embiste de nuevo, pero Lavander lo esquiva y le toca con su mano en el hombro.

Shisami mira extrañado como el vapor morado se queda unos instantes en su hombro, pero termina desapareciendo.

– “¡¿Cómo es posible?!” – exclama el Lavander.
– “Mi cuerpo está a una temperatura demasiado elevada.” – sonríe Shisami. – “Tus toxinas se desnaturalizan a tan altas temperaturas y se vuelven inocuas.”

El lobo, frustrado, concentra aún más el veneno en sus puños.

– “Eso habrá que verlo…” – responde el lobo.

En mitad del grupo del Universo 2, Toppo ha agarrado a Piccolo y le estruja entre sus gigantescas manos ante la mirada del resto de participantes de ese Universo.

– “Siento tener que hacer esto” – dice Toppo. – “Le respeto por ser un Dai-Kaioshin” – continúa mientras sigue apretando, pese a los gritos desesperados del namekiano. – “No es nada personal”.
Sidra se encuentra flotando frente a Goku, que está malherido y bastante agotado.

– “¡Desaparece!” – grita el Hakaishin lanzando una gigantesca y aterradora esfera de ki morado a nuestro amigo.
Goku observa el ataque acercándose y aprieta fuerte los puños mientras se levanta.

– “No tengo otra opción…” – murmura resignado. – “Maldición… Esperaba no tener que recurrir a esto tan pronto…”
Pero en el último instante Beerus y Champa aparecen frente a él, y el Hakaishin del Universo 7 patea el ataque hacia el cielo.
Champa deja caer un brazo de Cell Jr que aún tenía en su mano y lo pisa, haciéndolo estallar.

– “Este combate es nuestro” – dice Beerus.

ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte III: Mitos y leyendas

Emperador Freezer / Parte III: Mitos y leyendas
“¡Una nave está entrando en la atmósfera!”


Han pasado varios meses desde la destrucción de Nuevo Namek. Freezer, obsesionado con vengarse de Goku, ha pedido que le preparen una nave.

– “¿A dónde se dirige, señor?” – le pregunta su consejero.
– “Al planeta Mogina” – responde Freezer.
– “¿Mogina?” – se extraña su hombre de confianza. – “¡Aún no hemos conseguido doblegar ese planeta! Shisami se dirige allí para calmar las revueltas…”
– “Iré personalmente. Que Shisami se adelante y prepare mi llegada.” – insiste el tirano. – “Me apetece hacer ejercicio” – añade con una sonrisa.
El tirano y una pequeña patrulla parten hacia ese planeta, al que llegan en unas semanas.
La nave aterriza en una zona asegurada por los hombres de Freezer. Shisami recibe al Emperador con una reverencia.

– “¿Cuál es la situación?” – pregunta Freezer.
– “Hemos dejado de avanzar; tal y como ordenó. Parece que eso ha animado a los Moginanos, que lo han tomado como una victoria.” – responde el toro rojo.
– “Excelente” – sonríe Freezer.
– “¿Cuál es el plan, señor?” – pregunta Shisami.
– “Yo me encargaré” – responde Freezer, que empieza a caminar hacia la zona de combate. – “No os entrometáis”.
Shisami queda asombrado al ver que Freezer quiere participar de forma activa en la conquista de un planeta. Lejos queda el tirano acomodado que vivía en su forma reducida y lejos de la línea de fuego.
Tras unas horas de lucha, todo ha acabado. Freezer, apenas magullado, vuelve a la nave.

– “Buscad a los que se esconden y acabad con ellos” – ordena el Emperador.
– “¡Sí, señor!” – responde Shisami.
Freezer, durante los años siguientes, continúa viajando de planeta en planeta, poniendo a prueba sus habilidades, esperando algún día conseguir el poder necesario para humillar al Súper Saiyajín.
En uno de sus viajes, tras masacrar un planeta y recuperarse en la cámara de curación, el Tirano se está secando con una toalla cuando un soldado entra en la enfermería alarmado.

– “¡Señor Freezer! ¡Emperador!” – exclama agitado.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Freezer, molesto por el alboroto.
– “¡Una nave está entrando en la atmósfera!” – exclama el soldado.
– “¿Cuál es su origen?” – pregunta el Emperador.
– “¡Es nuestra, señor! ¡Es una nave imperial!” – revela el mensajero.
Freezer sale al exterior y contempla como en el horizonte la misteriosa nave aterriza.

– “Han pasado muchos años…” – murmura Freezer. – “¿A qué has venido, hermano?”
La nave abre sus compuertas y extiende su pasarela. Un demonio del frío desciende por ella acompañado de varios soldados variopintos. Los soldados visten armaduras del Imperio, pero con ciertas modificaciones; con las hombreras cuadrangulares y de aspecto reforzado. Entre los hombres del demonio destaca un espigado guerrero de piel violeta y ojos rasgados.

– “Señor Cooler” – dice el soldado. – “La nave de su hermano se encuentra al Sur-Este.”
– “Bien” – responde el demonio del frío. – “Ha llegado el momento de reclamar lo que me pertenece” – añade con una sonrisa terrorífica.
Cooler y sus soldados vuelan hasta la nave de Freezer, donde el tirano les espera.

– “Hola, hermanito” – saluda Cooler al tomar tierra.
– “Cooler…” – murmura Freezer de forma irrespetuosa. – “¿Qué has venido a hacer aquí?”
– “Han llegado a mis oídos las noticias sobre tu enfrentamiento con el Súper Saiyajín y la muerte de nuestro padre en la Tierra” – responde Cooler.
– “Llegas varios años tarde al funeral…” – responde Freezer.
– “Y también he oído que has ocupado su lugar” – continúa Cooler.
– “Has oído bien” – responde el tirano con una sonrisa burlona.
– “Sabes que ese trono me pertenece, Freezer” – le dice Cooler.
– “Papá te desterró” – le corrige el tirano.
– “¡Sabes que fue injusto!” – exclama Cooler apretando con rabia su puño.
– “No soy nadie para corregir un decreto del Emperador” – sonríe Freezer.
Cooler respira hondo e intenta calmarse.

– “Sé que no vas a ceder” – dice Cooler. – “Así que te propongo un trato”.
– “¿Quieres negociar?” – se burla el Emperador. – “¿Qué tienes tú que pueda interesarme?”
– “Te ofrezco mis tropas y mis planetas conquistados a cambio de los recursos imperiales para seguir con mi búsqueda” – explica Cooler.
– “¿Hombres? ¿Planetas? ¡Jujuju!” – responde Freezer con sorna. – “Podría tomarlos ahora mismo” – dice alzando su dedo y apuntando a su hermano.
– “Si encuentro lo que busco, ambos saldríamos beneficiados” – responde Cooler manteniendo la calma.
– “No me interesa” – responde Freezer mientras su dedo índice se ilumina.
– “Busco la semilla del Árbol Sagrado” – revela Cooler.
– “Estúpidas leyendas…” – responde Freezer rechazando tal idea.
– “Sí. Cómo las Dragon Balls o el Súper Saiyajín” – responde Cooler con una pícara sonrisa.
Freezer, contrariado, baja su dedo y fuerza una sonrisa.

– “¿Qué necesitas, querido hermano?” – le pregunta en tono sarcástico.
Ambos viajan hasta la nave de Cooler y éste le muestra sus hallazgos a su hermano pequeño.

– “¿Qué sabes del Árbol Sagrado?” – le pregunta Freezer.
– “Al parecer, la semilla del Árbol proviene de un planeta llamado Monmaas.” – explica Cooler.
– “¿Monmaas?” – se extraña Freezer. – “¿El planeta de los gigantes?”
– “Sí.” – responde Cooler. – “Eso explicaría lo que dice la leyenda. El Árbol necesita muchos nutrientes y energía para sobrevivir, así que cuando su semilla se planta en otro planeta, en unas horas puede acabar con todos sus recursos naturales.”
– “Interesante…” – murmura el tirano.
– “Uno de mis hombres encontró una pista sobre su paradero en un asteroide cerca de Wagashi” – explica el hermano mayor.
– “¿Y dónde está tu soldado?” – pregunta Freezer.
– “Perdí contacto con él cuando se dirigía a Babarian” – responde Cooler.
– “Pues hagámosle una visita”– sugiere el Emperador.
– “¿Quieres acompañarme?” – se extraña Cooler. – “¿Tú? ¿Ensuciándote las manos?”
– “¿Quieres ir sólo? ¿Para conseguir el fruto sagrado y traicionarme?” – sonríe Freezer. – “Sé muy bien cuál es tu plan, Cooler. No me tomes por idiota.”
Ambos demonios del frío viajan hasta Babarian. Al sobrevolar el planeta, poco antes de aterrizar, observan cómo éste ha sido arrasado por un fiero combate.

– “Parece que tu hombre ha pasado por aquí…” – se burla Freezer. – “¿Es que no puedes mantener a tus soldados a raya, hermano?”
– “Ya conoces a los saiyajín…” – responde Cooler.
– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Has dicho un saiyajín?!”
– “Le encontré en un planeta arrasado” – responde Cooler. – “Supuse que fue enviado allí cuando era un niño y tras la desaparición del planeta Vegeta nadie se acordó de él”.
– “¿Y cómo osaste reclutarle?” – murmura Freezer. – “¡Conoces la leyenda del Súper Saiyajín!”
– “Contaba con ella” – sonríe Cooler.
– “Ya veo…” – murmura Freezer. – “Si resultaba ser el Súper Saiyajín, pensabas usarlo contra mí” – sonríe. – “Estoy impresionado”.
– “Ahora que ya sabemos que no es él, ya no me interesa” – responde Cooler. – “Le he tolerado muchas cosas, pero esta vez será ejecutado por traición”.
Tras aterrizar, ambos hermanos salen de la nave y se acercan con sus tropas a una aldea Babarian arrasada. Hay decenas de cadáveres en el suelo, brutalmente asesinados.

– “Nadie se acerca a este planeta” – dice Cooler. – “Bárbaros sin escrúpulos. Caníbales salvajes. Tierra poco fértil.”
– “Un lugar perfecto para mantener oculta la semilla del Árbol” – añade Freezer.
De repente, un Babarian herido se abalanza sobre Freezer por su espalda, pero en el último instante es abatido por uno de los soldados de Cooler.

– “Buen disparo, soldado” – le felicita Freezer. – “¿Cómo te llamas?”
– “Tagoma, señor” – responde le espigado soldado.
– “Noto algo extraño en ti, Tagoma” – murmura Freezer. – “Pero no consigo saber qué es…” – dice mientras se acerca al soldado y le inspecciona de cerca.
– “Deja en paz a mis soldados” – le interrumpe Cooler.
– “Jujuju” – ríe el tirano. – “Lo siento.” – se disculpa mientras vuelve a la nave.
Un soldado brench de piel anaranjada y pelo negro se acerca a Freezer.

– “¡Señor Freezer!” – exclama el soldado. – “¡Hemos encontrado esto!” – dice enseñándole el mango de una espada a su señor. 
– “Parece que Turles no sólo encontró resistencia Babarian.” – murmura Cooler. – “Alguien más buscaba la semilla…”. 
Cooler se acerca a Freezer y le arrebata la empuñadura de la espada para examinarla.

– “Es hierro Imegga” – dice Cooler. – “Las armaduras de mis hombres tienen trazas de este material… Y conozco perfectamente este sello.” – añade contemplando un logotipo en el pomo del arma.
– “Bien…” – responde Freezer. – “Supongo que allí encontraremos respuestas.
– “¡Nos vamos a Imegga!” – exclama Cooler. – “¡Preparad la nave!”
– “¡Sí, señor!” – responden sus hombres.
En unos días, los dos hermanos aterrizan en Imegga y son recibidos por su gobernador, un viejo conocido del Imperio, pues es uno de sus principales socios en el tráfico de planetas.

– “¡Cuánto tiempo, Emperador Freezer!” – exclama el gobernador al recibir a Freezer en su despacho. 
– “No me hagas la pelota, Don Kee” – responde el tirano. – “Hemos venido porque buscamos información.”
El despacho se encuentra en el ático de un enorme rascacielos. Es amplio y con muebles extremadamente modernos. Sobrecargado con esculturas y bustos del gobernador.
A Don Kee le acompaña su hombre de confianza. Un ser de apariencia extraterrestre, con tez azul y pupilas lilas, con una cabeza en forma de pirámide invertida. Viste unas mallas moradas y una chaqueta roja.

– “Por supuesto, ¿qué sucede?” – pregunta el gobernador, que se queda desconcertado al ver a Cooler. – “¿Cooler? ¿Qué hace ese traidor aquí?”
– “Déjate de rollos.” – le corta Cooler. – “Ya sabe que nos conocemos”.
– “¿Qué? Pero…” – titubea Don Kee, temeroso de las represalias de Freezer.
– “Lo dejaré pasar por esta vez” – sonríe Freezer. – “Pero tienes que contarme porqué había restos de una espada con tu sello oficial en Babarian”.
– “¿Babarian?” – se hace el sorprendido el gobernador. – “Nunca he estado en ese planeta de salvajes”.
– “No dudo que tú te quedaste en tu mansión” – responde Freezer. – “¿Y él?” – añade refiriéndose al guardaespaldas.
El hombre de Don Kee ni se inmuta ante la acusación de Freezer.

– “No sabemos nada sobre ese tema” – insiste Don Kee.
Cooler da un paso al frente hacia el gobernador, y el guardaespaldas se interpone entre ambos rápidamente.

– “Al fin te mueves…” – sonríe Cooler desafiante.
– “No hay motivo para enfrentarnos” – calma los ánimos Freezer. – “Además, no pretenderás enfrentarte a dos demonios del frío, ¿verdad?”
Don Kee se levanta apresuradamente.

– “¡Está bien! ¡Tranquilos!” – exclama nervioso. – “¡Relájate, Ledgic!” – le dice a su hombre. – “¡Colaboraremos! Seguro que podemos llegar a un acuerdo.”
– “Siempre has sido un buen negociador, Don Kee” – sonríe Cooler.
– “Veréis…” – explica el gobernador. – “Vuestro hombre robó la información sobre la semilla de uno de mis informadores en el cuerpo de Patrulleros Galácticos.”
– “Tienes hombres en todas partes, ¿no es así?” – sonríe Freezer.
– “Ya sabéis como funciona esto” – responde Don Kee. – “Ledgic intentó detenerle en Babarian, pero fracasó. Aún así, consiguió colocar un rastreador en su nave”.
– “¿Y dónde está ahora?” – pregunta Cooler.
Cooler y Freezer viajan en su nave hacia el planeta que les ha indicado Don Kee.

– “Estamos llegando, señor” – informa uno de los hombres de Freezer.
Los hermanos se acercan al gigantesco ojo de buey de la nave y contemplan el planeta desolado y desértico.

– “Este planeta está muerto” – murmura Freezer.
– “Supongo que Turles ya ha plantado la semilla”. – responde Cooler.
Algo en la superficie del planeta llama la atención del Emperador.

– “¿Qué es eso?” – se extraña Freezer.
– “Parece…” – titubea Cooler. – “¡Es el Árbol!”
Un frondoso árbol de varios kilómetros de altura puede verse en el horizonte. Sus raíces han invadido gran parte de la superficie del planeta.
La nave aterriza y Freezer, Cooler y sus hombres salen al exterior.

– “Imagino que estará protegiendo el árbol” – dice Cooler. – “¡Voy a ejecutar a ese bastardo traidor!”
De repente, un grupo de cinco soldados con armaduras del ejército de Cooler rodean a los hermanos.

– “¿Qué significa esto, Cooler?” – desconfía Freezer.
– “Son hombres de Turles” – responde su hermano.
– “Le pido permiso para encargarme de ellos, señor” – dice Tagoma.
– “No es necesario” – responde Cooler. – “¡Queremos hablar con Turles!” – exclama dirigiéndose al soldado de Turles que tiene delante.
El soldado, grandullón de piel anaranjada y coleta oscura, sonríe al escuchar la petición del demonio del frío.

– “¡Turles se alzará como nuevo emperador del universo!” – responde el soldado. – “¡Vuestro reinado ha termi…!”
Pero un rayo mortal de Freezer interrumpe al soldado, atravesándole el corazón y matándole al instante.

– “Odio los discursos.” – se burla Freezer, mientras mira de reojo la cima de una colina. – “¡¿Por qué no dejas de esconderte y das la cara, saiyajín?!”
Sobre una de las gigantescas raíces, Turles, vistiendo una armadura de Cooler y envuelto en una capa de piel de zorro amarilla, observa la situación.

– “¿Habéis venido los dos?” – sonríe Turles. – “Eso no lo esperaba… ¡Qué honor!”


Dibujado por Torrijos

DBSNL ESPECIAL // Universos 3 y 5 / Parte III: Mitos y leyendas

DBSNL Especial // U3 y U5 / Parte III: Mitos y leyendas
Han pasado varios meses desde la destrucción de Nuevo Namek. Freezer, obsesionado con vengarse de Goku, ha pedido que le preparen una nave.

– “¿A dónde se dirige, señor?” – le pregunta su consejero.
– “Al planeta Mogina” – responde Freezer.
– “¿Mogina?” – se extraña su hombre de confianza. – “¡Aún no hemos conseguido doblegar ese planeta! Shisami se dirige allí para calmar las revueltas…”
– “Iré personalmente. Que Shisami se adelante y prepare mi llegada.” – insiste el tirano. – “Me apetece hacer ejercicio” – añade con una sonrisa.
El tirano y una pequeña patrulla parten hacia ese planeta, al que llegan en unas semanas.
La nave aterriza en una zona asegurada por los hombres de Freezer. Shisami recibe al Emperador con una reverencia.

– “¿Cuál es la situación?” – pregunta Freezer.
– “Hemos dejado de avanzar; tal y como ordenó. Parece que eso ha animado a los Moginanos, que lo han tomado como una victoria.” – responde el toro rojo.
– “Excelente” – sonríe Freezer.
– “¿Cuál es el plan, señor?” – pregunta Shisami.
– “Yo me encargaré” – responde Freezer, que empieza a caminar hacia la zona de combate. – “No os entrometáis”.
Shisami queda asombrado al ver que Freezer quiere participar de forma activa en la conquista de un planeta. Lejos queda el tirano acomodado que vivía en su forma reducida y lejos de la línea de fuego.
Tras unas horas de lucha, todo ha acabado. Freezer, apenas magullado, vuelve a la nave.

– “Buscad a los que se esconden y acabad con ellos” – ordena el Emperador.
– “¡Sí, señor!” – responde Shisami.
Freezer, durante los años siguientes, continúa viajando de planeta en planeta, poniendo a prueba sus habilidades, esperando algún día conseguir el poder necesario para humillar al Súper Saiyajín.
En uno de sus viajes, tras masacrar un planeta y recuperarse en la cámara de curación, el Tirano se está secando con una toalla cuando un soldado entra en la enfermería alarmado.

– “¡Señor Freezer! ¡Emperador!” – exclama agitado.
– “¿Qué ocurre?” – pregunta Freezer, molesto por el alboroto.
– “¡Una nave está entrando en la atmósfera!” – exclama el soldado.
– “¿Cuál es su origen?” – pregunta el Emperador.
– “¡Es nuestra, señor! ¡Es una nave imperial!” – revela el mensajero.
Freezer sale al exterior y contempla como en el horizonte la misteriosa nave aterriza.

– “Han pasado muchos años…” – murmura Freezer. – “¿A qué has venido, hermano?”
La nave abre sus compuertas y extiende su pasarela. Un demonio del frío desciende por ella acompañado de varios soldados variopintos. Los soldados visten armaduras del Imperio, pero con ciertas modificaciones; con las hombreras cuadrangulares y de aspecto reforzado. Entre los hombres del demonio destaca un espigado guerrero de piel violeta y ojos rasgados.

– “Señor Cooler” – dice el soldado. – “La nave de su hermano se encuentra al Sur-Este.”
– “Bien” – responde el demonio del frío. – “Ha llegado el momento de reclamar lo que me pertenece” – añade con una sonrisa terrorífica.
Cooler y sus soldados vuelan hasta la nave de Freezer, donde el tirano les espera.

– “Hola, hermanito” – saluda Cooler al tomar tierra.
– “Cooler…” – murmura Freezer de forma irrespetuosa. – “¿Qué has venido a hacer aquí?”
– “Han llegado a mis oídos las noticias sobre tu enfrentamiento con el Súper Saiyajín y la muerte de nuestro padre en la Tierra” – responde Cooler.
– “Llegas varios años tarde al funeral…” – responde Freezer.
– “Y también he oído que has ocupado su lugar” – continúa Cooler.
– “Has oído bien” – responde el tirano con una sonrisa burlona.
– “Sabes que ese trono me pertenece, Freezer” – le dice Cooler.
– “Papá te desterró” – le corrige el tirano.
– “¡Sabes que fue injusto!” – exclama Cooler apretando con rabia su puño.
– “No soy nadie para corregir un decreto del Emperador” – sonríe Freezer.
Cooler respira hondo e intenta calmarse.

– “Sé que no vas a ceder” – dice Cooler. – “Así que te propongo un trato”.
– “¿Quieres negociar?” – se burla el Emperador. – “¿Qué tienes tú que pueda interesarme?”
– “Te ofrezco mis tropas y mis planetas conquistados a cambio de los recursos imperiales para seguir con mi búsqueda” – explica Cooler.
– “¿Hombres? ¿Planetas? ¡Jujuju!” – responde Freezer con sorna. – “Podría tomarlos ahora mismo” – dice alzando su dedo y apuntando a su hermano.
– “Si encuentro lo que busco, ambos saldríamos beneficiados” – responde Cooler manteniendo la calma.
– “No me interesa” – responde Freezer mientras su dedo índice se ilumina.
– “Busco la semilla del Árbol Sagrado” – revela Cooler.
– “Estúpidas leyendas…” – responde Freezer rechazando tal idea.
– “Sí. Cómo las Dragon Balls o el Súper Saiyajín” – responde Cooler con una pícara sonrisa.
Freezer, contrariado, baja su dedo y fuerza una sonrisa.

– “¿Qué necesitas, querido hermano?” – le pregunta en tono sarcástico.
Ambos viajan hasta la nave de Cooler y éste le muestra sus hallazgos a su hermano pequeño.

– “¿Qué sabes del Árbol Sagrado?” – le pregunta Freezer.
– “Al parecer, la semilla del Árbol proviene de un planeta llamado Monmaas.” – explica Cooler.
– “¿Monmaas?” – se extraña Freezer. – “¿El planeta de los gigantes?”
– “Sí.” – responde Cooler. – “Eso explicaría lo que dice la leyenda. El Árbol necesita muchos nutrientes y energía para sobrevivir, así que cuando su semilla se planta en otro planeta, en unas horas puede acabar con todos sus recursos naturales.”
– “Interesante…” – murmura el tirano.
– “Uno de mis hombres encontró una pista sobre su paradero en un asteroide cerca de Wagashi” – explica el hermano mayor.
– “¿Y dónde está tu soldado?” – pregunta Freezer.
– “Perdí contacto con él cuando se dirigía a Babarian” – responde Cooler.
– “Pues hagámosle una visita”– sugiere el Emperador.
– “¿Quieres acompañarme?” – se extraña Cooler. – “¿Tú? ¿Ensuciándote las manos?”
– “¿Quieres ir sólo? ¿Para conseguir el fruto sagrado y traicionarme?” – sonríe Freezer. – “Sé muy bien cuál es tu plan, Cooler. No me tomes por idiota.”
Ambos demonios del frío viajan hasta Babarian. Al sobrevolar el planeta, poco antes de aterrizar, observan cómo éste ha sido arrasado por un fiero combate.

– “Parece que tu hombre ha pasado por aquí…” – se burla Freezer. – “¿Es que no puedes mantener a tus soldados a raya, hermano?”
– “Ya conoces a los saiyajín…” – responde Cooler.
– “¡¿Cómo?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Has dicho un saiyajín?!”
– “Le encontré en un planeta arrasado” – responde Cooler. – “Supuse que fue enviado allí cuando era un niño y tras la desaparición del planeta Vegeta nadie se acordó de él”.
– “¿Y cómo osaste reclutarle?” – murmura Freezer. – “¡Conoces la leyenda del Súper Saiyajín!”
– “Contaba con ella” – sonríe Cooler.
– “Ya veo…” – murmura Freezer. – “Si resultaba ser el Súper Saiyajín, pensabas usarlo contra mí” – sonríe. – “Estoy impresionado”.
– “Ahora que ya sabemos que no es él, ya no me interesa” – responde Cooler. – “Le he tolerado muchas cosas, pero esta vez será ejecutado por traición”.
Tras aterrizar, ambos hermanos salen de la nave y se acercan con sus tropas a una aldea Babarian arrasada. Hay decenas de cadáveres en el suelo, brutalmente asesinados.

– “Nadie se acerca a este planeta” – dice Cooler. – “Bárbaros sin escrúpulos. Caníbales salvajes. Tierra poco fértil.”
– “Un lugar perfecto para mantener oculta la semilla del Árbol” – añade Freezer.
De repente, un Babarian herido se abalanza sobre Freezer por su espalda, pero en el último instante es abatido por uno de los soldados de Cooler.

– “Buen disparo, soldado” – le felicita Freezer. – “¿Cómo te llamas?”
– “Tagoma, señor” – responde le espigado soldado.
– “Noto algo extraño en ti, Tagoma” – murmura Freezer. – “Pero no consigo saber qué es…” – dice mientras se acerca al soldado y le inspecciona de cerca.
– “Deja en paz a mis soldados” – le interrumpe Cooler.
– “Jujuju” – ríe el tirano. – “Lo siento.” – se disculpa mientras vuelve a la nave.
Un soldado brench de piel anaranjada y pelo negro se acerca a Freezer.

– “¡Señor Freezer!” – exclama el soldado. – “¡Hemos encontrado esto!” – dice enseñándole el mango de una espada a su señor. 
– “Parece que Turles no sólo encontró resistencia Babarian.” – murmura Cooler. – “Alguien más buscaba la semilla…”. 
Cooler se acerca a Freezer y le arrebata la empuñadura de la espada para examinarla.

– “Es hierro Imegga” – dice Cooler. – “Las armaduras de mis hombres tienen trazas de este material… Y conozco perfectamente este sello.” – añade contemplando un logotipo en el pomo del arma.
– “Bien…” – responde Freezer. – “Supongo que allí encontraremos respuestas.
– “¡Nos vamos a Imegga!” – exclama Cooler. – “¡Preparad la nave!”
– “¡Sí, señor!” – responden sus hombres.
En unos días, los dos hermanos aterrizan en Imegga y son recibidos por su gobernador, un viejo conocido del Imperio, pues es uno de sus principales socios en el tráfico de planetas.

– “¡Cuánto tiempo, Emperador Freezer!” – exclama el gobernador al recibir a Freezer en su despacho. 
– “No me hagas la pelota, Don Kee” – responde el tirano. – “Hemos venido porque buscamos información.”
El despacho se encuentra en el ático de un enorme rascacielos. Es amplio y con muebles extremadamente modernos. Sobrecargado con esculturas y bustos del gobernador.
A Don Kee le acompaña su hombre de confianza. Un ser de apariencia extraterrestre, con tez azul y pupilas lilas, con una cabeza en forma de pirámide invertida. Viste unas mallas moradas y una chaqueta roja.

– “Por supuesto, ¿qué sucede?” – pregunta el gobernador, que se queda desconcertado al ver a Cooler. – “¿Cooler? ¿Qué hace ese traidor aquí?”
– “Déjate de rollos.” – le corta Cooler. – “Ya sabe que nos conocemos”.
– “¿Qué? Pero…” – titubea Don Kee, temeroso de las represalias de Freezer.
– “Lo dejaré pasar por esta vez” – sonríe Freezer. – “Pero tienes que contarme porqué había restos de una espada con tu sello oficial en Babarian”.
– “¿Babarian?” – se hace el sorprendido el gobernador. – “Nunca he estado en ese planeta de salvajes”.
– “No dudo que tú te quedaste en tu mansión” – responde Freezer. – “¿Y él?” – añade refiriéndose al guardaespaldas.
El hombre de Don Kee ni se inmuta ante la acusación de Freezer.

– “No sabemos nada sobre ese tema” – insiste Don Kee.
Cooler da un paso al frente hacia el gobernador, y el guardaespaldas se interpone entre ambos rápidamente.

– “Al fin te mueves…” – sonríe Cooler desafiante.
– “No hay motivo para enfrentarnos” – calma los ánimos Freezer. – “Además, no pretenderás enfrentarte a dos demonios del frío, ¿verdad?”
Don Kee se levanta apresuradamente.

– “¡Está bien! ¡Tranquilos!” – exclama nervioso. – “¡Relájate, Ledgic!” – le dice a su hombre. – “¡Colaboraremos! Seguro que podemos llegar a un acuerdo.”
– “Siempre has sido un buen negociador, Don Kee” – sonríe Cooler.
– “Veréis…” – explica el gobernador. – “Vuestro hombre robó la información sobre la semilla de uno de mis informadores en el cuerpo de Patrulleros Galácticos.”
– “Tienes hombres en todas partes, ¿no es así?” – sonríe Freezer.
– “Ya sabéis como funciona esto” – responde Don Kee. – “Ledgic intentó detenerle en Babarian, pero fracasó. Aún así, consiguió colocar un rastreador en su nave”.
– “¿Y dónde está ahora?” – pregunta Cooler.
Cooler y Freezer viajan en su nave hacia el planeta que les ha indicado Don Kee.

– “Estamos llegando, señor” – informa uno de los hombres de Freezer.
Los hermanos se acercan al gigantesco ojo de buey de la nave y contemplan el planeta desolado y desértico.

– “Este planeta está muerto” – murmura Freezer.
– “Supongo que Turles ya ha plantado la semilla”. – responde Cooler.
Algo en la superficie del planeta llama la atención del Emperador.

– “¿Qué es eso?” – se extraña Freezer.
– “Parece…” – titubea Cooler. – “¡Es el Árbol!”
Un frondoso árbol de varios kilómetros de altura puede verse en el horizonte. Sus raíces han invadido gran parte de la superficie del planeta.
La nave aterriza y Freezer, Cooler y sus hombres salen al exterior.

– “Imagino que estará protegiendo el árbol” – dice Cooler. – “¡Voy a ejecutar a ese bastardo traidor!”
De repente, un grupo de cinco soldados con armaduras del ejército de Cooler rodean a los hermanos.

– “¿Qué significa esto, Cooler?” – desconfía Freezer.
– “Son hombres de Turles” – responde su hermano.
– “Le pido permiso para encargarme de ellos, señor” – dice Tagoma.
– “No es necesario” – responde Cooler. – “¡Queremos hablar con Turles!” – exclama dirigiéndose al soldado de Turles que tiene delante.
El soldado, grandullón de piel anaranjada y coleta oscura, sonríe al escuchar la petición del demonio del frío.

– “¡Turles se alzará como nuevo emperador del universo!” – responde el soldado. – “¡Vuestro reinado ha termi…!”
Pero un rayo mortal de Freezer interrumpe al soldado, atravesándole el corazón y matándole al instante.

– “Odio los discursos.” – se burla Freezer, mientras mira de reojo la cima de una colina. – “¡¿Por qué no dejas de esconderte y das la cara, saiyajín?!”
Sobre una de las gigantescas raíces, Turles, vistiendo una armadura de Cooler y envuelto en una capa de piel de zorro amarilla, observa la situación.

– “¿Habéis venido los dos?” – sonríe Turles. – “Eso no lo esperaba… ¡Qué honor!”


Dibujado por Torrijos

OLD MAN GOHAN // Capítulo 35: Imperio Plateado

OMG // Capítulo 35: Imperio Plateado
Han transcurrido quince años desde que el General Silver dio un golpe de estado y se proclamó Comandante del Ejército Real, ahora convertido en Ejército Imperial.
La Tierra vive un periodo confuso, marcado por la reconstrucción de las ciudades y de la sociedad, pero bajo el control del gobierno autoritario militar del Comandante Silver y el Imperio Plateado, que ha establecido su base principal en la Capital Central tras reconstruir el viejo Palacio Real.
Los soldados patrullan las ciudades sin cesar y abusan de su autoridad impunemente. La opinión pública está dividida, pues gran parte de la sociedad apoya al Imperio por su labor en la recuperación de la Tierra, pero otros lo detestan por su régimen autoritario y vil.
Las revueltas son acalladas con violencia por el Imperio y las ejecuciones de ciudadanos catalogados de traidores están a la orden del día.
La gente que se opone al régimen totalitario del Imperio Plateado intenta organizarse de forma precaria para apoyarse entre ellos. Las ciudades están bajo el mando absoluto del Imperio y los núcleos de resistencia se reducen a un pequeño grupo de aldeas aisladas y ocultas a los ojos del Imperio como villas agrícolas o ganaderas. 
Sólo dos territorios siguen rechazando al Ejército Imperial y mantienen su soberanía: Isla Papaya, comandada por el viejo Rey Chappa, y el territorio comandado por un anciano Pilaf, que ha conseguido repeler al Ejército Imperial en múltiples ocasiones y proteger su viejo castillo.
En una aldea cercana al Castillo de Pilaf, en mitad de la noche, un pelotón de soldados asalta una pequeña villa para intentar arrebatársela a Pilaf.

– “¡Fuego a discreción!” – ordena un soldado. – “¡No dejéis supervivientes!”
Los soldados disparan a todos los aldeanos; hombres, mujeres y niños.

– “¡Por el Ejército Imperial!” – exclama el Sargento del pelotón.
De repente, alguien ataca a los soldados y abate a varios antes de que comprendan lo que está sucediendo.
Los supervivientes empiezan a sentir miedo y disparan a cualquier ruido que oyen.

– “¡¿Quién nos ataca?!” – exclama uno.
– “¡Muéstrate, cobarde!” – grita otro mientras dispara a la nada.
Sobre el tejado de una casa, un guerrero vestido con un gi naranja similar al de la escuela Kame observa de brazos cruzados a los soldados. El guerrero lleva un casco con un visor oscuro.

– “¿Ese es…?” – titubea uno.
– “¡El Guerrero Dorado!” – exclama otro antes de arrojar el arma y echar a correr.
Muchos soldados huyen despavoridos campo a través, mientras unos pocos apuntan al guerrero, pero este emite un fuerte destello que les ciega.
En unos instantes, el guerrero noquea a todos los presentes y termina con el asalto.

– “¡Gracias!” – exclama un aldeano agradecido. – “¡Nos has salvado!”
Unos soldados de la Resistencia llegan a la aldea.

– “Ocupaos de los prisioneros” – dice el misterioso guerrero.
– “¡Sí, General!” – exclama un soldado.
El guerrero se quita el casco y revela que es una mujer morena de pelo corto y con ojos azules.

– “Cada vez atacan con más frecuencia…” – murmura la mujer.
Un General rubio de ojos azules se acerca a la mujer y la reconforta.

– “Tranquila, Videl” – dice Shapner. – “Seguiremos resistiendo”.
– “Yo no soy el Guerrero Dorado” – responde Videl. – “No podemos ganar esta guerra sin él”.
– “Han pasado quince años…” – dice Shapner.
– “Sigue ahí fuera” – responde la General. – “Puedo sentirlo”.
En es momento, la radio les interrumpe.

– “¡Videl! ¡Shapner!” – dice una voz por la radio. – “¿Estáis ahí?”
Videl responde rápidamente.

– “¡Adelante, Ikose!” – responde la General. – “¿Qué ocurre?”
– “El Comandante Pilaf quiere hablar con vosotros” – explica Ikose. – “Han llegado noticias de Isla Papaya.”
– “Entendido. Estaremos de vuelta en el castillo en menos de una hora” – responde Videl.
En el antiguo Palacio Real, ahora Palacio Imperial, el Comandante Silver, sentado en el trono, planea su próximo paso acompañado de sus seis hombres de confianza, cada uno encargado de un territorio.

– “General Pamput, ¿cuál es la situación en el archipiélago Sur?” – pregunta Silver.
– “Los piratas siguen protegiendo el reino del Rey Chappa, señor” – responde el Coronel. – “Han rechazado todos nuestros ataques hasta el momento”.
– “General Caroni, ¿y nuestros hombres en la Tierra Sagrada de Karín?” – pregunta el Comandante.
– “La tribu indígena sigue resistiendo, señor” – responde el General tímidamente.
– “Caroni…” – murmura Silver decepcionado. – “Me han llegado informes de que los soldados se niegan a avanzar hacia el Sur…”
– “Tienen miedo, señor” – responde Caroni. – “Las aldeas que encontramos están repletas de cadáveres. Algo está atacando esa zona… ¡y cada vez está más cerca de nuestra base!”
– “No quiero oír más excusas…” – dice mientras desenfunda su revolver. – “No admito fracasos” – sentencia antes de apretar el gatillo y disparar al General en la cabeza.
El cuerpo sin vida de Caroni cae al suelo. Varios soldados irrumpen en la sala de mando alarmados por el disparo.

– “Que Piroshki tome el mando de esa zona” – dice Silver. – “Recoged el cuerpo y aseguraos de que sus hombres lo vean. Quiero que sirva como mensaje”.
– “¡Sí, señor!” – exclaman los soldados, que se apresuran en cumplir las órdenes.
– “Generales Ranfan y Killa…” – suspira Silver intentando recuperar la calma. – “Vosotros siempre me dais buenas noticias…”
– “La Capital del Oeste sigue bajo control, señor.” – responde orgullosa Ranfan.
– “Sin novedades en Orange City, Comandante” – responde Killa.
– “Bien… ¿Y el Norte y el Este, Generales Van Zant y Kirano?” – pregunta Silver.
– “Hemos acallado las revueltas en las aldeas cercanas, señor” – responde Kirano. – “Todo está bajo control.”
– “He mandado un mensaje claro a esos rebeldes…” – sonríe Van Zant de forma macabra. – “No volverán a molestarnos en un tiempo”.
– “No era necesario, General” – le responde Killa. – “Su manera de tratar estos asuntos crea desconfianza entre la población y aumenta nuestro número de enemigos”.
– “Ocúpate de tu territorio y no te entrometas, Killa” – responde Van Zant.
– “Su método funciona” – interrumpe Silver. – “Es todo lo que pido.”
– “¡Esa forma de actuar hace que la Resistencia y Pilaf tengan más seguidores!” – exclama Killa.
– “¡Pues acaba de una vez con ellos!” – grita Van Zant poniéndose en pie. – “¿O es que no quieres?”
– “¡¿Como osas insinuar tal cosa?!” – se levanta Killa.
– “¡Basta!” – les interrumpe Silver. – “¡Llevamos quince años luchando contra esa chusma! Ha llegado el momento de terminar con ellos de una vez.”
– “¿Qué sugiere, Comandante?” – pregunta Killa mientras vuelve a tomar asiento.
– “Ya me he encargado de todo” – responde Silver. – “Esta noche, el viejo enano morirá”.
En el Castillo de Pilaf, el viejo soberano, Shu, Mai, Videl y Shapner se encuentran reunidos.

– “¿Qué deberíamos hacer?” – pregunta Pilaf. – “La situación es cada vez peor”.
– “No podemos rendirnos” – responde Videl. – “¡El pueblo nos necesita!”.
– “Lo sabemos” – responde Shu. – “Pero el Imperio es cada vez más fuerte y nuestros recursos son cada vez más limitados.”
– “Karín y Papaya siguen resistiendo” – responde Shapner. – “Llevamos años hablando de recuperar la Capital del Oeste… ¡Puede que haya llegado el momento de coordinar un ataque conjunto y recuperar la ciudad!”
– “Eso nos haría vulnerables en los demás frentes” – responde Mai.
– “Debemos aguantar…” – dice Videl. – “Al menos hasta que vuelva…”
– “¡Quince años, Videl!” – exclama Shapner. – “¡No podemos seguir esperando!”
La General se sorprende de que Shapner le hable así.

– “Pero…” – titubea Videl.
– “No sé que le habrá pasado.” – continúa Shapner en un tono más sosegado. – “No sé si sigue con vida, si le han capturado o si no le importamos… Pero no va a volver”.
Videl, triste y enfadada, abandona la reunión en silencio.

– “Lo siento…” – intenta disculparse Shapner.
– “Déjame sola” – le responde Videl, que dirigiéndose a su habitación.
En la soledad de su dormitorio, Videl relee entre lágrimas una vez más la carta de Gohan, como ha hecho tantas noches.
“Querida Videl,

Siento mucho tener que marcharme de esta forma. 

Una nueva amenaza se cierne sobre la Tierra. Temo que el planeta corra un peligro mayor que el de las creaciones del Doctor Gero. Los poderes de nuestro enemigo son algo incomprensible incluso para mí.

Siento que una gran oscuridad me acecha desde que me enfrenté a Cell y temo por lo que pueda ocurrirte a ti y a los demás si me quedo con vosotros. 

Será mejor separarnos por el momento.

Gracias por sacarme del abismo y darme la luz que necesitaba. 

Nos veremos pronto. Cuídate mucho.

Siempre tuyo, 

Son Gohan.”
De repente, Videl escucha que alguien se acerca a su puerta apresuradamente.
Ella se sobresalta y enseguida se seca las lágrimas y esconde la carta.
Un chico joven abre la puerta sin llamar.

– “¡Ha llegado un mensaje cifrado del Coronel Killa!” – exclama el chico de pelo moreno y corto con ojos oscuros y mirada inocente.
Al ver a Videl con los ojos vidriosos, el chico se acerca a la General preocupado.

– “¿Va todo bien, mamá?” – le pregunta el joven soldado.