ESPECIAL DBSNL /// Emperador Freezer // Universos 3 y 5 / Parte V: Cultos y sectas

Emperador Freezer / Parte V: Cultos y sectas
“¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”


El planeta Imegga yace en ruinas. Su capital arde en llamas mientras algunos edificios se derrumban. La gente huye despavorida. 
Entre los escombros, los cuerpos de múltiples soldados imegga yacen sepultados. Junto a ellos, el cuerpo de Sauza. Tagoma, malherido, camina entre las ruinas, pendiente de lo que ocurre en el cielo.
El gobernante Don Kee, en el tejado de su gigantesca torre, observa a dos figuras que sobrevuelan la ciudad. Freezer y Ledgic se encuentran cara a cara. El segundo está magullado y con la ropa hecha trizas.

– “Eres un excelente luchador” – sonríe Freezer. – “Te has enfrentado a mí, un demonio del frío, sin dudarlo ni un instante. Eres leal. Eso me gusta, así que te haré una oferta. ¿Quieres unirte a mi ejército? Creo que podrías formar parte de mi guardia personal, ahora que Zarbon y Dodoria ya no están.”
Ledgic, en silencio, se pone en guardia de nuevo y prepara un ataque de ki rojo en su mano derecha.

– “Supongo que eso es un no…” – murmura el tirano. – “Una verdadera lástima”.
El guardaespaldas de Don Kee lanza su ataque contra Freezer, pero el tirano lo repele con el dorso de su mano.

– “Mi turno” – sonríe mientras apunta a Ledgic con su dedo índice.
Freezer lanza su Rayo Mortal y atraviesa el pecho del guardaespaldas. El cuerpo de Ledgic se precipita hacia el suelo.
Don Kee, al ver a su hombre de confianza derrotado, intenta escabullirse entre los escombros de su ciudad, pero Freezer utiliza su poder mental para levantar las ruinas y revelar al cobarde gobernador.

– “Señor Freezer… Lo siento…” – titubea Don Kee mientras retrocede. – “Yo… Ha sido un malentendido…”
– “Ha sido entretenido” – responde el tirano. – “Por eso te daré una última oportunidad”.
Don Kee se arrodilla agradecido.

– “¡Oh! ¡Señor Freezer! ¡Es usted un Emperador benevolente!” – exclama el gobernante.
– “No me interesan tus alabanzas” – le interrumpe Freezer. – “Solo quiero que respondas a una pregunta: ¿Dónde está la reliquia que te vendió mi hermano?”
– “¿Una reliquia? ¿Cooler? No sé de qué me está…” – responde Don Kee.
Freezer lanza un Rayo Mortal que fulmina la oreja del gobernante.
Don Kee grita de dolor. La herida casi no sangra, pues ha quedado automáticamente cauterizada.

– “¿Quieres volver a intentarlo?” – sonríe Freezer.
– “La vendí” – confiesa finalmente Don Kee.
– “¿A quién?” – insiste el tirano.
– “Un predicador pagó una suma desorbitada por esa caja de música.” – responde el gobernante.
– “¿Un predicador?” – se extraña Freezer.
– “El líder de esa secta moderna; los Luud.” – responde Don Kee.
– “Dolltaki…” – murmura el demonio del frio.
Freezer dispara su Rayo Mortal y atraviesa el corazón de Don Kee, que muere al instante.
En unos días, Freezer y sus hombres aterrizan en el planeta Luud.
Al salir de su nave, el tirano, acompañado por Tagoma, observa un gran tráfico de naves llegando al planeta y otras marchándose.

– “Increíble” – dice Tagoma. – “¿Todas estas naves vienen a adorar a Luud?”
– “Y a hacer donaciones” – responde Freezer. – “Ese Dolltaki tiene montado un buen negocio.” – sonríe.
Dolltaki, que ha sido avisado por sus hombres, sale a recibir al Emperador.

– “¡Emperador Freezer!” – exclama el líder de la secta en tono muy amigable. – “¡Es un honor tenerle aquí!” – añade haciendo una reverencia.
Dolltaki es un ser humanoide alto y delgado, con cabello rubio cortado a media melena. Viste ropa elegante y de colores vivos; claramente ostentosa.
Freezer no se inmuta.

– “¿A qué debemos esta agradable visita?” – pregunta Dolltaki. – “¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”
El tirano sonríe, algo que inquieta al líder.

– “No tengo ningún interés en aportar nada a este timo” – responde Freezer.
– “¿Timo?” – se sorprende Dolltaki. – “¡Señor! ¡La palabra de Luud es cierta!”
– “Lo que tú digas. No me interesa” – le interrumpe el demonio del frío. – “Solo he venido a hacerte una pregunta.”
– “¿Una pregunta?” – se extraña el líder. – “Está bien… ¡Adelante! Espero serle de ayuda.” 
– “Hace mucho tiempo, Don Kee te vendió una caja de música que mi hermano Cooler había robado de la cámara imperial. ¿Dónde está?”
– “No sé nada de una caja de música…” – responde Dolltaki.
– “Si te opones a mí, voy a acabar con este miserable planeta” – le amenaza Freezer. – “Tú decides.”
Dolltaki, resignado, acompaña a Freezer a través del templo, en el que miles de personas con máscaras rojas adoran una gigantesca escultura de piedra con aspecto demoníaco, mientras un esperpéntico sacerdote arroja extraños muñecos a un caldero ardiendo.
A través de un corredor llegan al palacio de Dolltaki. El lugar es lujoso y sobrecargado con adornos dorados.
Finalmente, llegan a una cámara de seguridad sellada con una gigantesca compuerta.

– “Abrid la cámara” – ordena Dolltaki.
El portón se abre ligeramente y por la apertura entran varios hombres de Dolltaki, que acompañan al líder y a Freezer.
La cámara aún parece más grande desde dentro. Tiene centenares de metros cuadrados y varios pisos de altura. Todo parece estar extremadamente ordenado y cuidadosamente catalogado.

– “Traedme la caja de música konatsiana” – ordena el líder.
– “¿Konatsiana?” – se sorprende Freezer.
Los hombres de buscan la ubicación en un ordenador y corren a buscarla.

– “Es una de las pocas reliquias que quedan de esa civilización” – explica Dolltaki. – “De ahí su valor”.
– “No la tienes expuesta.” – responde Freezer. – “¿Por qué la quieres? No pareces un simple coleccionista.”
– “Eres un hombre de negocios como yo” – responde Dolltaki. – “No te costará entenderlo…”
Freezer sonríe.

– “Al fin hablas sin tapujos” – dice el tirano. – “Ya veo. Eliminabas la posible competencia.”
– “Es un culto antiguo, pero no puedo arriesgarme a que vuelvan a aparecer sus adoradores.” – responde el líder.
De repente, uno de los hombres de Dolltaki llega corriendo y alarmado. 

– “¡Han desaparecido!” – exclama el luud.
– “¡¿Cómo?!” – exclama Dolltaki.
– “¡Las cajas han desaparecido!” – insiste su hombre.
– “¡¿LAS cajas?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Hay más de una?!”
– “¡¿Qué ha pasado?!” – grita furioso el líder. – “¡Por qué no me habíais informado!”
– “No ha saltado ninguna alarma, señor” – responde el luud. – “No sabíamos qué…”
Dolltaki propina un revés a su hombre.

– “¡Quiero saber lo que ha ocurrido!” – grita el líder. – “¡Revisad las cámaras! ¡Comprobad cada rincón del planeta! ¡Ofreced recompensas! ¡Quiero esas cajas!”
Freezer parece impacientarse.

– “Has intentado ocultarme que existían más de una caja…” – dice frustrado. – “Eso no me gusta.”
Dolltaki tiembla de terror al escuchar el tono del tirano.

– “No… Yo… Iba a contárselo a ahora…” – intenta excusarse el líder.
– “Tienes un día para decirme donde están las cajas” – dice Freezer mientras le da la espalda.
– “¿Solo un día?” – dice asustado Dolltaki. – “Hay que revisar décadas de grabaciones…”
– “Tienes a muchos seguidores” – se burla Freezer. – “Ponles a trabajar.”
Los hombres de Dolltaki no consiguen encontrar ningún rastro sobre los ladrones, y el líder, cuando se le acaba el plazo, se ve obligado a disculparse ante Freezer.

– “No hay rastro, señor” – dice Dolltaki. – “No hay nada extraño en las cámaras. No hay signos de que funcionaran mal. Si alguien las ha alterado, ha sido alguien con un nivel de habilidad que supera ampliamente nuestro entendimiento.”
– “Quiero acceso a los servidores” – dice Freezer. – “Mis hombres se encargarán a partir de ahora.”
– “De acuerdo, señor” – respira Dolltaki aliviado.
– “Pero, a cambio…” – sonríe el tirano.
Freezer abandona el planeta Luud.

– “Un noventa por ciento de las donaciones que reciba…” – sonríe Tagoma. – “Me parece que ha sido usted muy comprensivo.”
– “Le obsesionan sus posesiones” – dice el tirano. – “Le dolerá más esto que la peor de las torturas.”
– “Según la leyenda, un sacerdote Konatsiano derrotó a un terrible monstruo creado a partir de magia oscura y encerró su poder en dos cajas de música.” – lee en una tablet un soldado de Freezer.
– “Otra leyenda…” – suspira el tirano. – “Pero esa caja preocupaba a mi hermano por algún motivo que desconozco. Puede que supiera que habían sido robadas…”
– “¿Qué haremos ahora?” – dice Tagoma. – “No parece que haya nada en las cámaras de seguridad…”
– “Si queremos respuestas sobre una misteriosa tecnología, solo se me ocurre un lugar al que ir…” – dice Freezer.
– “Se refiere a…” – se sorprende Tagoma. – “¡En ese lugar no aceptan formas de vida biológicas! ¡Ni siguiera su padre se atrevió a intentar conquistarlo!”
– “Mi padre está muerto.” – responde el tirano. – “Rumbo a M2”.

ESPECIAL DBSNL // Universos 3 y 5 / Parte V: Cultos y sectas

Especial DBSNL // U3 y U5 / Parte V: Cultos y sectas
“¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”


El planeta Imegga yace en ruinas. Su capital arde en llamas mientras algunos edificios se derrumban. La gente huye despavorida. 
Entre los escombros, los cuerpos de múltiples soldados imegga yacen sepultados. Junto a ellos, el cuerpo de Sauza. Tagoma, malherido, camina entre las ruinas, pendiente de lo que ocurre en el cielo.
El gobernante Don Kee, en el tejado de su gigantesca torre, observa a dos figuras que sobrevuelan la ciudad. Freezer y Ledgic se encuentran cara a cara. El segundo está magullado y con la ropa hecha trizas.

– “Eres un excelente luchador” – sonríe Freezer. – “Te has enfrentado a mí, un demonio del frío, sin dudarlo ni un instante. Eres leal. Eso me gusta, así que te haré una oferta. ¿Quieres unirte a mi ejército? Creo que podrías formar parte de mi guardia personal, ahora que Zarbon y Dodoria ya no están.”
Ledgic, en silencio, se pone en guardia de nuevo y prepara un ataque de ki rojo en su mano derecha.

– “Supongo que eso es un no…” – murmura el tirano. – “Una verdadera lástima”.
El guardaespaldas de Don Kee lanza su ataque contra Freezer, pero el tirano lo repele con el dorso de su mano.

– “Mi turno” – sonríe mientras apunta a Ledgic con su dedo índice.
Freezer lanza su Rayo Mortal y atraviesa el pecho del guardaespaldas. El cuerpo de Ledgic se precipita hacia el suelo.
Don Kee, al ver a su hombre de confianza derrotado, intenta escabullirse entre los escombros de su ciudad, pero Freezer utiliza su poder mental para levantar las ruinas y revelar al cobarde gobernador.

– “Señor Freezer… Lo siento…” – titubea Don Kee mientras retrocede. – “Yo… Ha sido un malentendido…”
– “Ha sido entretenido” – responde el tirano. – “Por eso te daré una última oportunidad”.
Don Kee se arrodilla agradecido.

– “¡Oh! ¡Señor Freezer! ¡Es usted un Emperador benevolente!” – exclama el gobernante.
– “No me interesan tus alabanzas” – le interrumpe Freezer. – “Solo quiero que respondas a una pregunta: ¿Dónde está la reliquia que te vendió mi hermano?”
– “¿Una reliquia? ¿Cooler? No sé de qué me está…” – responde Don Kee.
Freezer lanza un Rayo Mortal que fulmina la oreja del gobernante.
Don Kee grita de dolor. La herida casi no sangra, pues ha quedado automáticamente cauterizada.

– “¿Quieres volver a intentarlo?” – sonríe Freezer.
– “La vendí” – confiesa finalmente Don Kee.
– “¿A quién?” – insiste el tirano.
– “Un predicador pagó una suma desorbitada por esa caja de música.” – responde el gobernante.
– “¿Un predicador?” – se extraña Freezer.
– “El líder de esa secta moderna; los Luud.” – responde Don Kee.
– “Dolltaki…” – murmura el demonio del frio.
Freezer dispara su Rayo Mortal y atraviesa el corazón de Don Kee, que muere al instante.
En unos días, Freezer y sus hombres aterrizan en el planeta Luud.
Al salir de su nave, el tirano, acompañado por Tagoma, observa un gran tráfico de naves llegando al planeta y otras marchándose.

– “Increíble” – dice Tagoma. – “¿Todas estas naves vienen a adorar a Luud?”
– “Y a hacer donaciones” – responde Freezer. – “Ese Dolltaki tiene montado un buen negocio.” – sonríe.
Dolltaki, que ha sido avisado por sus hombres, sale a recibir al Emperador.

– “¡Emperador Freezer!” – exclama el líder de la secta en tono muy amigable. – “¡Es un honor tenerle aquí!” – añade haciendo una reverencia.
Dolltaki es un ser humanoide alto y delgado, con cabello rubio cortado a media melena. Viste ropa elegante y de colores vivos; claramente ostentosa.
Freezer no se inmuta.

– “¿A qué debemos esta agradable visita?” – pregunta Dolltaki. – “¿Viene a adorar a nuestro Señor? ¿A hacer una suculenta donación, quizás?”
El tirano sonríe, algo que inquieta al líder.

– “No tengo ningún interés en aportar nada a este timo” – responde Freezer.
– “¿Timo?” – se sorprende Dolltaki. – “¡Señor! ¡La palabra de Luud es cierta!”
– “Lo que tú digas. No me interesa” – le interrumpe el demonio del frío. – “Solo he venido a hacerte una pregunta.”
– “¿Una pregunta?” – se extraña el líder. – “Está bien… ¡Adelante! Espero serle de ayuda.” 
– “Hace mucho tiempo, Don Kee te vendió una caja de música que mi hermano Cooler había robado de la cámara imperial. ¿Dónde está?”
– “No sé nada de una caja de música…” – responde Dolltaki.
– “Si te opones a mí, voy a acabar con este miserable planeta” – le amenaza Freezer. – “Tú decides.”
Dolltaki, resignado, acompaña a Freezer a través del templo, en el que miles de personas con máscaras rojas adoran una gigantesca escultura de piedra con aspecto demoníaco, mientras un esperpéntico sacerdote arroja extraños muñecos a un caldero ardiendo.
A través de un corredor llegan al palacio de Dolltaki. El lugar es lujoso y sobrecargado con adornos dorados.
Finalmente, llegan a una cámara de seguridad sellada con una gigantesca compuerta.

– “Abrid la cámara” – ordena Dolltaki.
El portón se abre ligeramente y por la apertura entran varios hombres de Dolltaki, que acompañan al líder y a Freezer.
La cámara aún parece más grande desde dentro. Tiene centenares de metros cuadrados y varios pisos de altura. Todo parece estar extremadamente ordenado y cuidadosamente catalogado.

– “Traedme la caja de música konatsiana” – ordena el líder.
– “¿Konatsiana?” – se sorprende Freezer.
Los hombres de buscan la ubicación en un ordenador y corren a buscarla.

– “Es una de las pocas reliquias que quedan de esa civilización” – explica Dolltaki. – “De ahí su valor”.
– “No la tienes expuesta.” – responde Freezer. – “¿Por qué la quieres? No pareces un simple coleccionista.”
– “Eres un hombre de negocios como yo” – responde Dolltaki. – “No te costará entenderlo…”
Freezer sonríe.

– “Al fin hablas sin tapujos” – dice el tirano. – “Ya veo. Eliminabas la posible competencia.”
– “Es un culto antiguo, pero no puedo arriesgarme a que vuelvan a aparecer sus adoradores.” – responde el líder.
De repente, uno de los hombres de Dolltaki llega corriendo y alarmado. 

– “¡Han desaparecido!” – exclama el luud.
– “¡¿Cómo?!” – exclama Dolltaki.
– “¡Las cajas han desaparecido!” – insiste su hombre.
– “¡¿LAS cajas?!” – se sorprende Freezer. – “¡¿Hay más de una?!”
– “¡¿Qué ha pasado?!” – grita furioso el líder. – “¡Por qué no me habíais informado!”
– “No ha saltado ninguna alarma, señor” – responde el luud. – “No sabíamos qué…”
Dolltaki propina un revés a su hombre.

– “¡Quiero saber lo que ha ocurrido!” – grita el líder. – “¡Revisad las cámaras! ¡Comprobad cada rincón del planeta! ¡Ofreced recompensas! ¡Quiero esas cajas!”
Freezer parece impacientarse.

– “Has intentado ocultarme que existían más de una caja…” – dice frustrado. – “Eso no me gusta.”
Dolltaki tiembla de terror al escuchar el tono del tirano.

– “No… Yo… Iba a contárselo a ahora…” – intenta excusarse el líder.
– “Tienes un día para decirme donde están las cajas” – dice Freezer mientras le da la espalda.
– “¿Solo un día?” – dice asustado Dolltaki. – “Hay que revisar décadas de grabaciones…”
– “Tienes a muchos seguidores” – se burla Freezer. – “Ponles a trabajar.”
Los hombres de Dolltaki no consiguen encontrar ningún rastro sobre los ladrones, y el líder, cuando se le acaba el plazo, se ve obligado a disculparse ante Freezer.

– “No hay rastro, señor” – dice Dolltaki. – “No hay nada extraño en las cámaras. No hay signos de que funcionaran mal. Si alguien las ha alterado, ha sido alguien con un nivel de habilidad que supera ampliamente nuestro entendimiento.”
– “Quiero acceso a los servidores” – dice Freezer. – “Mis hombres se encargarán a partir de ahora.”
– “De acuerdo, señor” – respira Dolltaki aliviado.
– “Pero, a cambio…” – sonríe el tirano.
Freezer abandona el planeta Luud.

– “Un noventa por ciento de las donaciones que reciba…” – sonríe Tagoma. – “Me parece que ha sido usted muy comprensivo.”
– “Le obsesionan sus posesiones” – dice el tirano. – “Le dolerá más esto que la peor de las torturas.”
– “Según la leyenda, un sacerdote Konatsiano derrotó a un terrible monstruo creado a partir de magia oscura y encerró su poder en dos cajas de música.” – lee en una tablet un soldado de Freezer.
– “Otra leyenda…” – suspira el tirano. – “Pero esa caja preocupaba a mi hermano por algún motivo que desconozco. Puede que supiera que habían sido robadas…”
– “¿Qué haremos ahora?” – dice Tagoma. – “No parece que haya nada en las cámaras de seguridad…”
– “Si queremos respuestas sobre una misteriosa tecnología, solo se me ocurre un lugar al que ir…” – dice Freezer.
– “Se refiere a…” – se sorprende Tagoma. – “¡En ese lugar no aceptan formas de vida biológicas! ¡Ni siguiera su padre se atrevió a intentar conquistarlo!”
– “Mi padre está muerto.” – responde el tirano. – “Rumbo a M2”.

DBSNL // Capítulo 83: Fractura

DBSNL // Capítulo 83: Fractura
“Planetas, lunas, estrellas… Prestadme vuestra energía una vez más.”
El Daishinkan se enfrenta a todos sus rivales sin problemas. Les esquiva con facilidad y les golpea una y otra vez, pero ellos no dejan de insistir. Nuestros amigos saben que ésta es su última oportunidad y que necesitan darle tiempo a Son Goku.
Mr. Bu intenta inmovilizar al Daishinkan rodeándole con sus brazos, mientras Freezer prepara su Bola Mortal.
El Sacerdote se libera rodeándose por su barrera protectora. Freezer se apresura a lanzar su poderoso ataque, que parece que el Sacerdote va a esquivar, pero Hit, usando su técnica temporal, le golpea por sorpresa y hace que el ataque del demonio del frío impacte contra el ángel.
Mirai Trunks usa su Ataque Ardiente y Toppo se une a la ofensiva con una potente ráfaga de ki.
Al disiparse la humareda, el Sacerdote aparece otra vez rodeado por su barrera.
Sin darle tiempo para descansar, un poderoso Final Flash de Vegeta se le aproxima por la izquierda y un gigantesco Kamehameha de Son Gohan avanza por su derecha.
Pero el Daishinkan detiene ambos ataques, uno con cada mano.

– “Es un monstruo…” – murmura Vegeta, que sigue enviando energía a su ataque.
– “Maldito…” – piensa Son Gohan, que también insiste con su Kamehameha.
De repente, un anillo de ki rodea al Daishinkan.

– “¿Qué es esto?” – parece pensar el Sacerdote.
– “¡Te pillé!” – exclama Gotenks, mientras cierra el aro alrededor del ángel, provocando que los brazos de éste se peguen a su cuerpo y no pueda protegerse ante los ataques de Vegeta y Gohan.
El Final Flash y el Kamehameha impactan a la vez contra el ángel, generando una gigantesca explosión.
Mientras tanto, Son Goku continúa acumulando energía de todos los Universos y una sinuosa aura blanca y pura empieza a envolverle.
Cerca de allí, Zeno Zamas está machacando a sus contrincantes.
Champa y Beerus están casi fuera de combate, mientras Piccolo y Jiren luchan contra el nuevo Dios del Todo.
Nuestro Zamas observa el combate.

– “Ni siquiera puedo seguirles con la mirada…” – piensa el Kaioshin del Norte, que se siente impotente.
Zeno parece empezar a hartarse de sus enemigos.
Beerus se percata del cambio en la mirada de Zeno.

– “Vamos a tener problemas” – murmura el Hakaishin.
Son Goku sigue concentrando energía.

– “Un poco más…” – piensa el saiyajín. – “Planetas, lunas, estrellas… Prestadme vuestra energía una vez más. No podemos dejar que nuestra historia acabe de esta forma. Juntos podemos vencer. Juntos podemos enfrentarnos a nuestro enemigo y demostrar que nuestra existencia tiene una razón de ser.”
El Daishinkan ha recibido el impacto de lleno, y pese a haber resistido el ataque, su ropa ha sido dañada al igual que su orgullo. El ángel se eleva lentamente por encima de todos y hace reaparecer su vara en su mano derecha.

– “El juego se ha acabado” – dice mientras eleva su vara.
Pero de repente, algo parece afectarle interiormente y se lleva las manos a la cabeza mientras grita de dolor.

– “¡¿Cómo osas…?! ¡¿Cómo osas oponerte a mí?!” – exclama del Sacerdote.
Mirai Trunks se acerca a Gohan.

– “¿Qué está pasando?” – pregunta Trunks.
– “Parece que esté luchando contra algo en su interior” – dice Gohan.
Vegeta se acerca a ellos y, al contemplar la escena, le viene a la memoria su combate contra Kid Bu en el Planeta Sagrado, cuando éste atacó a Mr Satán.

– “Acaso… ¿Whis?” – exclama Vegeta.
Una esfera luminosa termina saliendo despedida del cuerpo del Sacerdote, que respira aliviado. La esfera se aleja del Daishinkan y se transforma en el ángel del Universo 7.
Todos se acercan a Whis mientras el Daishinkan se recupera del esfuerzo.

– “Encantado de verte de nuevo” – le dice Gohan.
Whis observa a su alrededor, analizando la situación.

– “Ya veo…” – murmura al ver a Son Goku preparando la Genkidama.
– “¿Era este tu plan?” – le pregunta Vegeta.
– “No sabía si podría oponerme a la voluntad del Daishinkan” – responde Whis. – “Pero al debilitarse he podido rebelarme y tomar el control un instante”.
– “Sin ti, su poder ha disminuido” – dice Gotenks. – “Pero, ¿podremos derrotarle?”.
– “No” – le corrige el ángel. – “Su poder sigue superándonos. Ha liberado mi consciencia, pero su poder es inalcanzable incluso para mí”.
El ángel se fija en el combate entre Zeno Zamas y el resto de participantes.

– “Y parece que nuestros problemas van a aumentar” – murmura Whis.

OLD MAN GOHAN // Capítulo 58: Trunks

OMG // Capítulo 58: Trunks
Trunks y Majin Bu se encuentran cara a cara. El monstruo parece algo confuso, pues su adversario ha aparecido de la nada y desconoce de quién se trata.
Cerca de allí, Bacterian y Punta escalan el cráter intentando buscar parapeto.

– “¿Quién es ese chico?” – pregunta Punta.
– “¡No lo sé! ¡Pero tenemos que salir de aquí ahora mismo!” – insiste Bacterian.
La mirada de Majin Bu cambia y ahora parece enfadado.

– “¿Tú también quieres morir?” – le dice Bu.
Trunks esboza una media sonrisa. Parece confiado.

– “¿Por qué no te acercas y lo compruebas?” – dice el mestizo mientras alza su vieja espada y se pone en guardia.
De repente, un torbellino de ki amarillo envuelve al muchacho y se transforma en Súper Saiyajín y, un solo instante después, su ki estalla, generando decenas de rayos de energía que chasquean a su alrededor. Su cabello se ha erizado aún más, revelando su estado de Súper Saiyajín de nivel 2.

– “¡Te pareces al tipo de antes!” – exclama Bu. – “¡No me gustas!”
Majin Bu levanta su antena y dispara un rayo zigzagueante de color fucsia que el mestizo evita ágilmente.
Trunks avanza rápidamente hacia Bu, que enseguida intenta golpearle alargando sus brazos, pero el saiyajín se escabulle entre ellos y los corta mientras carga contra el monstruo.
La habilidad del muchacho sorprende a Majin Bu y logra asestarle un espadazo, partiendo al monstruo en dos.
Trunks se da la vuelta rápidamente, carga un potente ataque de ki en su mano derecha y dispara, desintegrando la parte superior del monstruo.
La parte inferior pronto empieza a regenerarse, mientras sus brazos lacerados se unen de nuevo a la masa rosada que pronto vuelve a formar a Bu.
Punta y Bacterian, ya ocultos tras unas rocas, observan el combate.

– “Parece que el muchacho sabe pelear…” – dice Punta.
– “¡Y brilla como Son Gohan!” – exclama Bacterian.
El mestizo, serio al comprobar que el gran poder de regeneración de su rival, se detiene un instante para analizar la situación.

– “He logrado sorprenderle, aunque sigue ocultando su poder. Tendré que ser más rápido si quiero vencerle.” – piensa Trunks. – “Además, derrotó a Son Gohan. No puedo confiarme.”
Trunks clava su espada en el suelo.

– “¿Te rindes?” – pregunta Bu.
El mestizo sonríe mientras aprieta con fuerza sus puños.

– “Parece que si quiero derrotarte, ¡voy a tener que darlo todo!” – anuncia Trunks.
El suelo empieza a temblar y las piedras que rodean al saiyajín se elevan lentamente. Rayos de energía chasquean a su alrededor. Una fuerte corriente de aire azota el lugar y parece que las nubes empiezan a formar un huracán sobre él.

– “¿¡Qué está pasando!?” – exclama Punta al ver que la roca que les protege también levita.
El resto de nuestros amigos, que se alejaban del lugar, se detienen de repente al sentir el poderoso ki de Trunks.

– “¿Quién es ese?” – se pregunta Upa.
– “Tiene un poder increíble… Parece… ¿¡superior al de Gohan!?” – se extraña Videl.
– “¿Un nuevo enemigo?” – pregunta Ikose asustado.
– “No… Su ki no parece malvado…” – responde Upa.
– “No podemos volver atrás” – dice Shapner, intentado sacar a Upa y Videl del trance. – “Tenemos que continuar y llevar a Gyuma a un lugar seguro.”
El cabello de Trunks empieza a crecer y sus cejas pierden el pelo. En su interior, siente como el ozaru ruge con fuerza mientras su poder estalla.

– “¡HAAAAAAAAAA!” – grita el mestizo.
Bu observa confuso la transformación que ha sufrido su enemigo.
Finalmente, la nube de polvo se disipa revelando a Trunks transformado en Súper Saiyajín de nivel 3.

– “¿Y si nos ponemos serios?” – dice el muchacho mientras recoge de nuevo la espada.
Majin Bu expulsa humo por sus orificios, pero antes de que pueda reaccionar se encuentra a Trunks frente a él, que le propina una patada y le lanza por los aires.
Bu intenta frenar su ascenso, pero Trunks se teletransporta sobre él y le parte en dos con su espada. Después, se da la vuelta rápidamente para continuar troceándole en pedazos cada vez más pequeños y finalmente lanzarle un poderoso ataque de ki que engulle los restos del monstruo.
Sin que Trunks de percate de ello, el humo creado se concentra detrás de él y el monstruo se regenera, sorprendiendo a Trunks con un poderoso ataque de ki.
El mestizo intenta repeler la inmensa esfera de ki morado con su espada, pero no lo consigue y no puede evitar retroceder hacia el suelo rápidamente.

– “Parece que ya no se contiene…” – piensa Trunks mientras intenta detener el ataque de Bu. – “¡No puedo dejar que esto impacte con la Tierra!”
Trunks empuja con todas sus fuerza la gigantesca esfera de ki con su espada, que parece que estar sufriendo una enorme carga.

– “¡No podrás derrotar a la legendaria Espada Z!” – exclama el mestizo.
Tras un esfuerzo titánico, el saiyajín logra repeler el ataque y desviarlo hacia el espacio.

– “Ha estado cerca…” – suspira el chico.
Al ponerse de nuevo en guardia, Trunks se percata de que la Espada Z se ha resquebrajado.

– “¡No es posible!” – exclama alarmado. – “¡La legendaria Espada Z!”
Bu sobrevuela a nuestro amigo, que ha sufrido un gran golpe moral al ver la espada en la que todos habían depositado sus esperanzas resquebrajada.

– “Maldita sea…” – murmura el mestizo.
Trunks respira hondo e intenta calmarse.

– “Bien… Esto no va a detenerme.” – dice mientras se pone en guardia. – “¡Te derrotaré con mi propia fuerza!”
En ese instante, su aura se desvanece, volviendo repentinamente a su estad base.

– “¿¡¿QUÉ?!?” – exclama asustado. – “¡Esto no debería estar pasando!” – dice mientras contempla sus manos y se toca incrédulo el cabello.
Bu aprovecha el momento y se abalanza sobre él a toda velocidad.

– “¡NO! ¡NO!” – grita Trunks asustado. – “¡Maldición!” – exclama mientras coloca los dedos índice y corazón en su frente.
El monstruo Bu alcanza a Trunks e intenta asestarle un puñetazo, pero en el último instante el mestizo logra escapar.
Lejos de allí, Upa y Videl miran al horizonte.

– “Ese gigantesco ki ya desaparecido…” – dice Upa.
– “¿Quién sería?” – se pregunta Videl.

En ese momento, Trunks aparece frente a ellos, sobresaltando a todo el grupo.